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UNICEF: Muertes infantiles por desnutrición

El alza de los precios de los alimentos por la guerra en Ucrania y los recortes presupuestarios de la pandemia, aumentan la necesidad de tratamientos alimentarios y disparan su coste.

La desnutrición aguda grave es la forma más letal de desnutrición y una de las principales amenazas para la supervivencia infantil.
Alrededor de 1 de cada 5 muertes entre los niños menores de 5 años se atribuyen a esta causa, provocada por la falta de alimentos nutritivos y episodios repetidos de enfermedades como la diarrea, el sarampión y la malaria que, a su vez, comprometen la inmunidad de un niño.
A diferencia de la hambruna o el hambre, relativamente pocas personas han oído hablar de la desnutrición aguda grave, a pesar de que afecta a alrededor de 13,6 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo.
No hay una única razón que explique esta problemática. “Antes de la guerra en Ucrania, los conflictos, las crisis climáticas y la COVID-19 ya estaban causando estragos en la capacidad de las familias para alimentar a sus hijos”, explica la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “El mundo se está convirtiendo rápidamente en un polvorín de muertes infantiles evitables y de niños que sufren desnutrición aguda”.

Con tantos países que dependen en gran medida de las exportaciones de Ucrania y Rusia, la guerra amenaza con sumir al mundo aún más profundamente en una crisis alimentaria.

Mientras tanto, se proyecta que el precio de los alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF) aumentará en los próximos meses, poniendo en riesgo aún más vidas de niños. En la actualidad, al menos 10 millones de niños con desnutrición aguda grave (o 2 de cada 3) carecen de acceso al tratamiento más eficaz contra esta lacra.

Un problema cada vez mayor…

Un campo de desplazados internos en Etiopía.

©UNICEF/UN0631313/Sewunet

La desnutrición aguda no solo está aumentando en los países que enfrentan crisis humanitarias. Otras regiones, incluidas algunas relativamente estables, han visto un aumento en la desnutrición aguda infantil en más del 40%.

Por ejemplo, en Uganda ha aumentado en alrededor del 60% desde 2016.

Asia Meridional sigue siendo el “epicentro” de la desnutrición aguda grave, ya que aproximadamente 1 de cada 22 niños la sufre, el triple que en África Subsahariana. Y en el resto del mundo, los países afrontan tasas históricamente altas de este tipo de desnutrición.

En Afganistán, por ejemplo, se prevé que 1,1 millones de niños sufran desnutrición aguda grave este año, casi el doble que en 2018.

Por otro lado, la sequía en el Cuerno de África podría causar un rápido aumento de casos, pasando de 1,7 millones a 2 millones, mientras que en el Sahel se prevé un aumento del 26% en comparación con 2018.

… y en gran parte invisible

Una niña que sufre desnutrición aguda en Camboya.

©UNICEF/UN0403545/Raab

Alrededor de una cuarta parte de los niños que sufren desnutrición aguda grave viven en contextos de emergencia que generan titulares en los medios de comunicación, a menudo con imágenes de niños terriblemente demacrados.

Pero, desafortunadamente, esta situación se da en mayor medida entre los niños más pequeños de las zonas más desatendidas, tanto rurales como urbanas, lejos de las cámaras y las noticias.

9 de cada 10 niños y niñas que reciben tratamiento para recuperarse de la desnutrición, están atrapados en emergencias, a pesar de que tres cuartas partes de los niños que sufren desnutrición aguda grave viven en contextos que no lo son. Esto se debe, principalmente, a que los niños en emergencias complejas enfrentan el mayor riesgo de muerte, especialmente los niños desplazados y vulnerables que están más expuestos a enfermedades.

Pero es prevenible y tratable

Un niño recibe el alimento terapéutico listo para usar en Venezuela.

©UNICEF/UN0497049/Crespo

En 2020, alrededor de 5 millones de niños fueron tratados con alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF), que han demostrado salvar vidas.

Una inversión adicional, relativamente pequeña, reduciría drásticamente las tasas de mortalidad infantil. Y traería beneficios socioeconómicos irrevocables a los niños que necesitan ayuda desesperadamente. Sin embargo, a pesar de la magnitud del problema, la financiación está amenazada.

La ayuda para abordar la desnutrición aguda sigue siendo lamentablemente baja y se prevé que disminuya drásticamente en los próximos años, con pocas esperanzas de recuperar los niveles anteriores a la pandemia antes de 2028. La ayuda mundial destinada a acabar con esta lacra sólo representa el 2,8% del total de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) del sector sanitario y el 0,2% del gasto total en AOD.

La realidad es que ya tenemos el conocimiento y las herramientas para salvar cientos de miles de vidas cada año de esta situación tan dolorosa. Acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo no ocurrirá de la noche a la mañana. Pero hay mucho que podemos hacer en este momento para evitar que los niños mueran por desnutrición aguda grave.

Si no logramos reducir significativamente el número de niños afectados, la desnutrición aguda grave seguirá poniéndonos un límite en la reducción de las muertes infantiles por otras causas.

¿Qué está haciendo UNICEF?

Un niño en un centro de rehabilitación en Mauritania.

©UNICEF/UNI344662/Pouget

En el sur de Madagascar, UNICEF proporcionó tratamiento a más de 60.000 niños gravemente desnutridos en 2021, cuatro veces el número alcanzado en 2020.

Se llegó a más de 800.000 personas con agua potable, saneamiento y apoyo en materia de higiene. Y 5.000 de los hogares más vulnerables recibieron transferencias de efectivo para ayudar a satisfacer sus necesidades más urgentes.

En el Cuerno de África, estamos apoyando una respuesta integral que abarca la nutrición, agua potable, saneamiento e higiene, la prevención de enfermedades y la seguridad alimentaria.

En Afganistán, lanzamos nuestro mayor llamamiento para llegar a más de 15 millones de personas, incluidos 8 millones de niños y niñas, con asistencia humanitaria en 2022.

En Sudán del Sur, en 2021 tratamos a más de 240.000 niños gravemente desnutridos, el 80% de todos los niños que lo requerían. UNICEF también está llegando a un número récord de familias con medidas de prevención.

“Simplemente no hay ninguna razón para que un niño sufra de desnutrición aguda grave, y menos cuando tenemos la capacidad de prevenirla. Pero hay muy poco tiempo para reactivar un esfuerzo mundial de prevención, detección y tratamiento de la malnutrición antes de que esta situación sea muchísimo peor”, concluyó Russell.

Fuente de la información e imagen: https://www.unicef.es

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Mundo: Agencias de la ONU respaldan plan de comidas saludables en escuelas

Mundo/19-11-2021/Autor(a) y Fuente: ultimasnoticias.com.ve

Las agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) anunciaron hoy su apoyo a una coalición internacional con el objetivo de mejorar rápidamente la nutrición, la salud y la educación de los niños en edad escolar en todo el mundo tras el cierre de escuelas provocado por la pandemia.

En una declaración conjunta, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aportarán un conjunto específico de conocimientos especializados a la coalición, reseñó la Agencia Venezolana de Noticias.

Más de 50 socios, incluidas ONG, la sociedad civil, fundaciones y otras organizaciones han dicho que también brindarán apoyo a las cinco agencias se comprometieron a ayudar a School Meals Coalition, una agrupación de más de 60 países liderada por Francia y Finlandia, cuya visión es brindar a todos los niños necesitados la oportunidad de recibir una comida nutritiva en la escuela para 2030.

La coalición también está comprometida con programas de comidas escolares «inteligentes», que combinan comidas regulares en la escuela con intervenciones complementarias de salud y nutrición para el crecimiento y el aprendizaje de los niños.

En 2020, la pandemia de Covid-19 causó una gran interrupción en las escuelas y la educación en todo el mundo y millones de niños no pudieron obtener sus comidas escolares o beneficiarse de los servicios de salud y nutrición en las escuelas, como la desparasitación, la vacunación y el apoyo psicosocial. A nivel mundial, más de 150 millones de niños siguen sin recibir comidas y servicios esenciales de salud y nutrición.

«Los programas de salud y nutrición escolares son intervenciones impactantes para apoyar el crecimiento y desarrollo de los escolares y adolescentes», dijeron los líderes de las agencias de la ONU en su declaración.

Además, enfatizaron que todas estas acciones «Pueden ayudar a combatir la pobreza infantil, el hambre y la desnutrición en todas sus formas. Atraen a los niños a la escuela y apoyan el aprendizaje de los niños y la salud y el bienestar a largo plazo».

Los escolares no son los únicos que se benefician

Los líderes de las cinco agencias señalaron que las comidas escolares pueden servir como «trampolín» para la transformación del sistema alimentario.

«Siempre que sea posible, pueden utilizar alimentos cultivados localmente, apoyando los mercados y sistemas alimentarios nacionales y locales, mejorando las oportunidades para los pequeños agricultores y las empresas de catering locales, muchas de ellas dirigidas por mujeres. Estos programas pueden contribuir al logro de al menos siete de los ODS».

La coalición trabajará para restaurar las comidas escolares y otros programas de salud y nutrición que estaban vigentes antes de la pandemia de Covid-19, expandirlos para llegar a 73 millones de niños que no estaban cubiertos antes de la pandemia y mejorar su calidad en parte mediante el establecimiento de estándares y vinculándolos a la producción local de alimentos cuando sea posible.

En su declaración de apoyo, los líderes de las cinco agencias de la ONU se comprometieron a trabajar con los gobiernos para lograr los objetivos de la coalición, brindando apoyo técnico y operativo donde fuera necesario, además de abogar por la financiación y ayudar a recopilar mejores datos sobre el impacto de la escuela. programas de salud y nutrición.

Fuente e Imagen: https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/general/agencias-de-la-onu-respaldan-plan-de-comidas-saludables-en-escuelas/

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ONU: El hambre aumenta a nivel mundial durante la pandemia en el mundo

Unos 811 millones de personas, la décima parte de la población, padecen subalimentación en el mundo. La emergencia del COVID-19 agudizó la precariedad en la que viven las poblaciones más pobres. África es el continente con un mayor repunte del hambre. La ONU insta a transformar los sistemas alimentarios con el fin de erradicar el hambre para 2030.

La crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. En algunas regiones -sobre todo en África y Asia- a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU publicado este lunes.

El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzó 118 millones con desigualdades regionales calificadas como “persistentes y preocupantes” por los autores del informe.

Karima, de 7 años, ve cómo su madre prepara pan en Yemen, donde el conflicto ha agravado la fatla de alimentos.
©PMA/Annabel Symington
Karima, de 7 años, ve cómo su madre prepara pan en Yemen, donde el conflicto ha agravado la fatla de alimentos.

Hambre por regiones

Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21% de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1%) y Asia (9%), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

Aun en América del Norte y Europa, donde se encuentran las tasas más bajas de inseguridad alimentaria, la incidencia del lastre aumentó por primera vez desde el comienzo de la recopilación de datos de la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria, en 2014.

En cuanto a la afectación por género de la inseguridad alimentaria moderada o grave, se observó una tasa 10% más alta entre las mujeres que entre los hombres en 2020 , frente al 6% registrado en 2019.

Trabajador del mercado de alimentos de Constantine, Argelia.
OIT/Yacine Imadalou
Trabajador del mercado de alimentos de Constantine, Argelia.

Los precios de la comida, determinantes en la desnutrición

El reporte explica que el análisis del costo de los alimentos y la cantidad de personas que no pueden pagar una dieta saludable permite entender mejor la tendencia hacia la desnutrición en todas sus formas.

Detalla que el alto costo de las dietas saludables, junto a los pronunciados niveles de desigualdad de ingresos, impidió que 3000 millones de personas pudieran acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

En este sentido, los responsables de los cinco organismos autores del informe, que ya habían alertado sobre la inseguridad alimentaria de millones de personas, entre ellas muchos niños, lamentaron que la pandemia siguiera evidenciando las deficiencias de los sistemas alimentarios, “que amenazan la vida y los medios de subsistencia” de mucha gente.

La pobreza y la sequía causaron una aumento grave del hambre en el sur de Madagascar.
© PMA/Tsiory Andriantsoarana
La pobreza y la sequía causaron una aumento grave del hambre en el sur de Madagascar.

Los niños

Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19,  se calcula que 149,2 millones (22%) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37%) y África subsahariana (37%).

En el mismo año, alrededor del 5,7% (38,9 millones) de los niños menores de cinco años tenían sobrepeso, con tendencia a aumentar en algunas regiones y en muchos entornos del mundo.

Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7% en 2012 al 13,1% en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

Niño con desnutrición en una revisión de rutina en Kalemie, República Democrática del Congo.
© PMA/Arete/Fredrik Lerneryd
Niño con desnutrición en una revisión de rutina en Kalemie, República Democrática del Congo.

Sin servicios de nutrición

El informe reconoce las dificultades de los países para garantizar que los sistemas de salud, alimentación, educación y protección social mantengan los servicios de nutrición esenciales mientras responden a la pandemia de COVID-19, y reporta que una encuesta sobre la situación de los niños durante la pandemia mostró que el 90% de las naciones (122 de 135) informaron un cambio en la cobertura de los servicios de nutrición clave en agosto de 2020.

Agrega que, en general, la cobertura de los servicios de nutrición esenciales disminuyó en un 40%, y casi la mitad de los países registró un retroceso de al menos 50% de las intervenciones nutricionales.

Aunque faltan datos sobre los resultados nutricionales para 2020, las proyecciones más moderadas apuntan a un escenario en el que 11,2 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios se agregarían al total de los que padecen emaciación de 2020 a 2022 como consecuencia de la pandemia.

Un escenario más pesimista eleva a 16,3 millones de niños más afectados por ese flagelo. Para el retraso del crecimiento infantil, el modelo predice que 3,4 millones de niños adicionales sufrirán retraso en el crecimiento debido a los efectos de la pandemia en 2022.

Los campesinos del noreste de Nigeria no han podido sembrar sus alimentos debido a la inseguridad.
UNOCHA/Damilola Onafuwa
Los campesinos del noreste de Nigeria no han podido sembrar sus alimentos debido a la inseguridad.

Momento crítico

Los organismos de la ONU advierten que el mundo atraviesa una “coyuntura crítica” y llaman a dar un impulso diplomático a la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición mediante la transformación de los sistemas alimentarios en el marco de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios -convocada para este año por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres-, y de la  Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), a celebrarse en octubre próximo en Glasgow, Escocia.

Para los titulares de las agencias autoras del estudio, “los resultados de estos acontecimientos determinarán (…) la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición”, un compromiso mundial en materia de políticas todavía pendiente de concretarse.

Mujer sembrando frijoles en una granja cooperativa de Taveta, Kenya.
© FAO//Fredrik Lerneryd
Mujer sembrando frijoles en una granja cooperativa de Taveta, Kenya.

Seis recomendaciones

En su llamado a transformar los sistemas alimentarios como condición esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos, subraya la necesidad de políticas e inversiones que contrarresten los factores determinantes del hambre y la malnutrición.

Con este fin, traza seis recomendaciones a los encargados de las políticas alimentarias de los países para que las apliquen de acuerdo con su realidad nacional:

  • Integrar las estrategias humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz en las zonas de conflicto, por ejemplo, mediante medidas de protección social que eviten que las familias vendan sus escasas pertenencias para alimentarse
  • Ampliar la resiliencia de los sistemas alimentarios frente al cambio climático, ofreciendo a los pequeños agricultores un amplio acceso a seguros contra riesgos climáticos y financiación basada en previsiones científicas
  • Reforzar la resiliencia de la población más vulnerable ante las adversidades económicas mediante programas de apoyo en especie o en efectivo para reducir los efectos de la pandemia o la volatilidad de los precios de los alimentos
  • Intervenir en las cadenas de suministro para reducir el costo de los alimentos nutritivos fomentando la plantación de cultivos bioenriquecidos o facilitando el acceso a los mercados de los productores de frutas y hortalizas
  • Combatir la pobreza y las desigualdades estructurales, impulsando las cadenas de valor alimentarias en las comunidades pobres mediante transferencias de tecnología y programas de certificación
  • Fortalecer los entornos alimentarios y promover cambios en el comportamiento de los consumidores, por ejemplo eliminando las grasas trans industriales y reduciendo el contenido de sal y azúcar en los alimentos, o protegiendo a los niños frente a los efectos negativos de la comercialización de alimentosLa crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. En algunas regiones -sobre todo en África y Asia- a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU publicado este lunes.El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

    El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzó 118 millones con desigualdades regionales calificadas como “persistentes y preocupantes” por los autores del informe.

    Karima, de 7 años, ve cómo su madre prepara pan en Yemen, donde el conflicto ha agravado la fatla de alimentos.
    ©PMA/Annabel Symington
    Karima, de 7 años, ve cómo su madre prepara pan en Yemen, donde el conflicto ha agravado la fatla de alimentos.

    Hambre por regiones

    Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

    Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21% de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1%) y Asia (9%), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

    Aun en América del Norte y Europa, donde se encuentran las tasas más bajas de inseguridad alimentaria, la incidencia del lastre aumentó por primera vez desde el comienzo de la recopilación de datos de la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria, en 2014.

    En cuanto a la afectación por género de la inseguridad alimentaria moderada o grave, se observó una tasa 10% más alta entre las mujeres que entre los hombres en 2020 , frente al 6% registrado en 2019.

    Trabajador del mercado de alimentos de Constantine, Argelia.
    OIT/Yacine Imadalou
    Trabajador del mercado de alimentos de Constantine, Argelia.

    Los precios de la comida, determinantes en la desnutrición

    El reporte explica que el análisis del costo de los alimentos y la cantidad de personas que no pueden pagar una dieta saludable permite entender mejor la tendencia hacia la desnutrición en todas sus formas.

    Detalla que el alto costo de las dietas saludables, junto a los pronunciados niveles de desigualdad de ingresos, impidió que 3000 millones de personas pudieran acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

    En este sentido, los responsables de los cinco organismos autores del informe, que ya habían alertado sobre la inseguridad alimentaria de millones de personas, entre ellas muchos niños, lamentaron que la pandemia siguiera evidenciando las deficiencias de los sistemas alimentarios, “que amenazan la vida y los medios de subsistencia” de mucha gente.

    La pobreza y la sequía causaron una aumento grave del hambre en el sur de Madagascar.
    © PMA/Tsiory Andriantsoarana
    La pobreza y la sequía causaron una aumento grave del hambre en el sur de Madagascar.

    Los niños

    Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19,  se calcula que 149,2 millones (22%) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37%) y África subsahariana (37%).

    En el mismo año, alrededor del 5,7% (38,9 millones) de los niños menores de cinco años tenían sobrepeso, con tendencia a aumentar en algunas regiones y en muchos entornos del mundo.

    Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7% en 2012 al 13,1% en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

    Niño con desnutrición en una revisión de rutina en Kalemie, República Democrática del Congo.
    © PMA/Arete/Fredrik Lerneryd
    Niño con desnutrición en una revisión de rutina en Kalemie, República Democrática del Congo.

    Sin servicios de nutrición

    El informe reconoce las dificultades de los países para garantizar que los sistemas de salud, alimentación, educación y protección social mantengan los servicios de nutrición esenciales mientras responden a la pandemia de COVID-19, y reporta que una encuesta sobre la situación de los niños durante la pandemia mostró que el 90% de las naciones (122 de 135) informaron un cambio en la cobertura de los servicios de nutrición clave en agosto de 2020.

    Agrega que, en general, la cobertura de los servicios de nutrición esenciales disminuyó en un 40%, y casi la mitad de los países registró un retroceso de al menos 50% de las intervenciones nutricionales.

    Aunque faltan datos sobre los resultados nutricionales para 2020, las proyecciones más moderadas apuntan a un escenario en el que 11,2 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios se agregarían al total de los que padecen emaciación de 2020 a 2022 como consecuencia de la pandemia.

    Un escenario más pesimista eleva a 16,3 millones de niños más afectados por ese flagelo. Para el retraso del crecimiento infantil, el modelo predice que 3,4 millones de niños adicionales sufrirán retraso en el crecimiento debido a los efectos de la pandemia en 2022.

    Los campesinos del noreste de Nigeria no han podido sembrar sus alimentos debido a la inseguridad.
    UNOCHA/Damilola Onafuwa
    Los campesinos del noreste de Nigeria no han podido sembrar sus alimentos debido a la inseguridad.

    Momento crítico

    Los organismos de la ONU advierten que el mundo atraviesa una “coyuntura crítica” y llaman a dar un impulso diplomático a la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición mediante la transformación de los sistemas alimentarios en el marco de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios -convocada para este año por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres-, y de la  Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), a celebrarse en octubre próximo en Glasgow, Escocia.

    Para los titulares de las agencias autoras del estudio, “los resultados de estos acontecimientos determinarán (…) la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición”, un compromiso mundial en materia de políticas todavía pendiente de concretarse.

    Mujer sembrando frijoles en una granja cooperativa de Taveta, Kenya.
    © FAO//Fredrik Lerneryd
    Mujer sembrando frijoles en una granja cooperativa de Taveta, Kenya.

    Seis recomendaciones

    En su llamado a transformar los sistemas alimentarios como condición esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos, subraya la necesidad de políticas e inversiones que contrarresten los factores determinantes del hambre y la malnutrición.

    Con este fin, traza seis recomendaciones a los encargados de las políticas alimentarias de los países para que las apliquen de acuerdo con su realidad nacional:

    • Integrar las estrategias humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz en las zonas de conflicto, por ejemplo, mediante medidas de protección social que eviten que las familias vendan sus escasas pertenencias para alimentarse
    • Ampliar la resiliencia de los sistemas alimentarios frente al cambio climático, ofreciendo a los pequeños agricultores un amplio acceso a seguros contra riesgos climáticos y financiación basada en previsiones científicas
    • Reforzar la resiliencia de la población más vulnerable ante las adversidades económicas mediante programas de apoyo en especie o en efectivo para reducir los efectos de la pandemia o la volatilidad de los precios de los alimentos
    • Intervenir en las cadenas de suministro para reducir el costo de los alimentos nutritivos fomentando la plantación de cultivos bioenriquecidos o facilitando el acceso a los mercados de los productores de frutas y hortalizas
    • Combatir la pobreza y las desigualdades estructurales, impulsando las cadenas de valor alimentarias en las comunidades pobres mediante transferencias de tecnología y programas de certificación
    • Fortalecer los entornos alimentarios y promover cambios en el comportamiento de los consumidores, por ejemplo eliminando las grasas trans industriales y reduciendo el contenido de sal y azúcar en los alimentos, o protegiendo a los niños frente a los efectos negativos de la comercialización de alimentos-
  • Fuente: https://news.un.org/es/story/2021/07/1494232
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Educación y transformación

Por: Andrea Bárcena

Así como el lenguaje no es hereditario y un individuo al nacer puede aprender lo mismo alemán que ruso, chino o español, así también el pensamiento lógico y los valores morales tampoco se heredan. Se aprenden. Es decir, nacemos con la capacidad de hablar, pero sin idioma; con la facultad de pensar, pero sin conceptos, y con la posibilidad de amar y ser buenos, pero sin moral. El pueblo y sobre todo los hijos del pueblo tienen derecho a la educación, y además el derecho de anhelar ser doctores o bomberos, científicos o artistas, presidentes o trapecistas.

El derecho a la educación es el de toda persona a estar situada tempranamente y durante todo su crecimiento en un ambiente escolar y cultural que estimule sus capacidades, para que desarrolle lenguaje verbal, pensamiento lógico y madurez emocional, que le darán la posibilidad de aprender a pensar, a expresarse, a decidir y a actuar. Somos seres de aprendizaje: nacemos más incompletos y vulnerables que cualquier animal, pero también con una infinita capacidad de aprendizaje que, sin embargo, se pierde o se atrofia si no tienen oportunidades de desarrollo.

El cumplimiento del derecho a la educación por parte del Estado implica que haya escuelas y maestros en todo el territorio mexicano; supervisión amplia y rigurosa para que –como lo establece la Constitución– la asistencia a la escuela sea obligatoria y gratuita, y así evitar desperdiciar el tiempo de niñez y en cambio igualar las oportunidades desde las primeras edades. La educación es el arma más poderosa para transformar individuos y naciones. Pero, para que la educación cumpla su cometido en México, hay problemas sociales y éticos que deben ser atendidos con urgencia: a) Eliminar el hambre y la desnutrición infantiles; b) Abolir el trabajo infantil, y c) Asumir que nutrición y educación tempranas son las bases de igualdad, democracia y justicia sociales.

P.S. Más de mil días sin quimios para niños con cáncer recuerdan el Aktion T4, nombre de un programa secreto en Alemania fascista de exterminio de sus propios niños enfermos mentales y discapacitados, con los que se estrenaron los hornos del nazismo y que pretendía purificar la raza aria y evitar gastos para niños enfermos.

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo: Nelson Mandela

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/07/03/opinion/031o1soc

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“Hacemos lo posible para que no pierdan el año escolar”: la desesperación de profesores ante niñas y adolescentes embarazadas. El Salvador

América Central/El Salvador/28-05-2021/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com

Directores de algunos centros escolares confirman que llevan a cabo programas de prevención y en algunos casos han logrado reducir el fenómeno.

Imagen del cantón donde los estudiantes sacaron una de las menores nota de la PAES en 2017. Los estudiantes del Complejo Educativo del Guadalupe La Zorra, en San Luis La Herradura, obtuvieron 2.95 de promedio en la PAES 2017. En este lugar, que tiene acceso al estero de Jaltepeque, los jóvenes y niños se dedican a la pesca para subsistir. La desnutrición y la falta de recursos agrava el déficit de aprendizaje. EDH/ Jessica Orellana

Los embarazos precoces siguen como piedra de tropiezo para el desarrollo educativo de niñas y adolescentes, y de acuerdo con algunos directores consultados en el país, es en el área rural en donde las escolares aún tienden a desertar por esa causa.

El profesor Daniel Rodríguez, director del Centro Escolar Cantón El Cedro, de Panchimalco, sostiene que si bien desde hace varios años las instituciones educativas públicas tienen mandato de recibir a las niñas que salen embarazadas, a estas alturas los convencionalismos sociales y los prejuicios todavía provocan que ellas queden sin acceso a la educación.

Para 2020, Ormusa, una de las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, abordó con preocupación esta problemática, cuando las estadísticas del Hospital Nacional de la Mujer “Doctora María Isabel Rodríguez” apuntaron que en el primer trimestre se registraron 144 embarazos en niñas en edades comprendidas entre 10 y 14 años; cifra que para agosto, en plena pandemia, ya había incrementado a 258.

Decenas de niñas y adolescentes deben sobrellevar embarazos no deseados.
Foto EDH / Archivo

En el primer trimestre de ese año, 3,835 niñas embarazadas inscritas durante el mismo periodo tenían entre 15 y 19 años.

Aunque el profesor Rodríguez afirma que ni el año pasado ni en lo que va del presente se han dado casos de embarazos en su escuela, recuerda que en 2017 se presentaron dos; una niña que atendía el séptimo grado y otra el noveno, de las cuales solo esta última terminó estudios.

Para 2019 tuvieron un caso de una niña de tercer ciclo que tampoco continuó, aunque los profesores le insistieron de distintas formas, e incluso le brindaron opciones, como la de solo ir a retirar material para estudiar.

“La misma familia no quería, (por) la pena que la vean embarazada, pero en el caso del centro escolar le dimos todas las facilidades, la buscamos; mandamos a llamar a la mamá, pero aun así no mandaron a la muchacha”, comenta.

El educador sostiene que en 2013 y 2014, en esa escuela que está ubicada en la zona rural de la parte sur del departamento de San Salvador se daban de 3 o 4 casos de niñas embarazadas, pero hoy son menos debido a que en la escuela tienen una campaña sobre salud sexual reproductiva, misma que se lleva con apoyo de la Unidad de Salud contigua.

Según cuenta el profesor Rodríguez, los últimos casos de niñas embarazadas en su escuela son por noviazgos con jóvenes; además, siempre hay una tendencia a que se acompañen a temprana edad.

“En el caso de los adultos que han tenido cuestiones con las niñas les ha ido mal, los han denunciado y algunos están presos”, detalla.

Vidas truncadas

“Este tipo de cosas (que deserten por embarazos) para nosotros significa una derrota, porque siempre buscamos que les vaya bien a todos los estudiantes; y por eso en el caso del centro escolar hacemos todo lo imposible porque las muchachas no pierdan el año escolar”, insiste.

Según expone, hasta ahora de las alumnas de tercer ciclo que salieron embarazadas no ha visto que alguna siga estudiando el bachillerato; sino que se han quedado como amas de casa, sobre todo cuando no hay nadie que las oriente y brinde ánimos de salir adelante después que pasan el alumbramiento.

“Ahí se han quedado en noveno grado (las niñas). No es lo que uno espera de sus estudiantes. Uno espera verlas profesionales, porque es un gusto verlas cuando ya vienen de su trabajo”, comenta.

El profesor Óscar Martínez, director del C. E. Anselma Sánchez de Mancía, de El Congo, Santa Ana, asevera que ni el año pasado ni en 2021 se les han presentado casos de niñas embarazadas, también gracias a que desde 2012 tienen un programa de orientación a los escolares, en donde se abordan temas como los hijos no deseados, el autocuidado del cuerpo y las enfermedades venéreas.

“La escuela de padres también ha ayudado mucho para que estos tomen conciencia que hay que hablar con las hijas sin ningún tapujo, sin ningún temor, hablándoles la verdad, sin andarles cambiando las versiones de las consecuencias de tener una relación sexual”, insiste.

Martínez precisa que cuando las niñas y adolescentes salen embarazadas, los docentes lo identifican porque ellas tienen ciertas conductas, se muestran retraídas, no participan en clases, se aíslan, no salen a recreo, no quieren comer, se ven bastante pensativas, preocupadas, en algunos casos es notable en su aspecto pues el color de la piel les cambia, de repente bajan o aumentan de peso.

Otras actitudes en la ciudad

Al consultar sobre el tema al profesor Hugo Canjura, director del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen), de San Salvador, señaló que en años anteriores se reportaba un promedio de diez casos de niñas embarazadas al año, pero en 2020 solo hubo 5 en el sistema regular.

Canjura expone que, a diferencia de la zona rural en donde se trata de esconder a las niñas, en la ciudad es diferente; son las mismas alumnas las que informan de su situación a la institución educativa, incluso llegan a presentar las constancias médicas de que por su estado no pueden participar en la clase de Educación Física.

El educador afirma que en la ciudad ahora las niñas, pese a su embarazo, continúan con su proceso educativo; incluso tratan de retomar sus actividades extracurriculares lo más pronto posible, como ocurrió con una cachiporrista que quería reintegrarse a la banda luego de unos cuantos días de haber dado a luz.

“Como la ley las ampara ellas saben que aquí no hay ningún problema (para que vengan a estudiar). Lo que hacen es modificar, por ejemplo si es de salud (cambian) la batita, o si es de general vienen holgadas con sus batas, normal”, indica.

Comenta que algunas escolares que salen embarazadas maduran rápidamente, cambian de actitud y se vuelven más responsables, y que salen bien en sus notas.

Canjura contrasta la situación de las niñas que salen embarazadas hoy con las de antaño; antes se les negaba asistir a clases y las pocas opciones que tenían era estudiar en sus casas y llegar a retirar el título después de la graduación. La situación era más dramática en colegios católicos, de donde eran expulsadas.

El director del Inframen explica que hoy las alumnas que se convierten en madres y cuentan con el apoyo familiar suelen continuar estudiando en la universidad, pero hay quienes no cuentan con ayuda alguna, por lo que tienen que trabajar pronto para mantener a su bebé.

Señala que a la fecha no hay un programa específico del Ministerio de Educación que les dé lineamientos de cómo actuar si se dan casos de niñas embarazadas, pero en el Inframen se auxilian de su bachillerato en Salud para llevar a cabo entre todos los estudiantes charlas sobre salud reproductiva y los derechos que las niñas tienen para seguir estudiando.

Los departamentos en donde en 2020 se dieron más casos de niñas y adolescentes embarazadas fueron San Salvador, La Libertad, Sonsonate, Santa Ana y Ahuachapán.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/embarazo-educacion-escolar-profesores-desesperacion/841362/2021/

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Mundo: 25 países pobres dedican más dinero a pagar la deuda que al presupuesto de educación, salud y protección social

Pero el problema no es exclusivo de esas 25 naciones. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado el riesgo de una crisis de deuda de otras naciones. La agencia que vela por la infancia alerta de las nulas posibilidades que tienen los niños para salir de la pobreza y mejorar sus condiciones de vida en esas naciones, y llama a un alivio y reestructuración de los créditos para lograr un desarrollo sostenible e inclusivo. Ecuador reestructura su deuda a un alto costo social.

Un nuevo informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señala que 25 países de todas las regiones asignaron mayores partidas presupuestales al servicio de la deuda que a la educación, la salud y la protección social juntas en 2019.

El documento, divulgado este jueves, explica que ya antes de la pandemia esos países (uno de cada ocho aproximadamente) se encontraban abrumados por la pobreza y su población infantil ya padecía grandes privaciones y falta de perspectivas de un futuro mejor.

La directora ejecutiva de UNICEF señaló que los niños de las naciones con deudas grandes y recursos limitados para los programas sociales carecen de posibilidades para salir de la pobreza y dejar atrás las privaciones.

“Los costos personales y públicos son enormes, y llevan a que los niños, sus comunidades y sus países tengan muy pocas esperanzas de lograr un desarrollo económico y social sostenible”, dijo Henrietta Fore.

Chad, Gambia, Haití y Sudán del Sur son algunos de los países con mayores pagos por servicio de deuda y gastaban al menos tres dólares diarios por cada dólar destinado a los servicios sociales básicos.

AU/UN IST/Stuart Price
Las agencias calificadoras han contribuido a exacerbar las crisis, dice la experta en deuda y derechos humanos.

Países de renta baja y media

Pero el problema no es exclusivo de esas 25 naciones. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado el riesgo de una crisis de deuda para países de renta baja y media que ha ido en aumento desde la crisis financiera mundial de 2008, y los datos del Fondo Monetario Internacional muestran que una cuarta parte de ellos, hogar de 200 millones de niños, actualmente ya está endeudado o tiene un alto riesgo de endeudamiento.

Como respuesta a la emergencia económica derivada de la pandemia, los países del G20 acordaron una iniciativa de suspensión del servicio de deuda para el periodo de abril de 2020 a junio de 2021, pero hasta el momento sólo participa la tercera parte de los países que reúnen las condiciones para beneficiarse del programa, es decir, 46 naciones.

Catástrofe educativa

Uno de los grandes desastres acarreados por la pandemia del coronavirus se observa en el sector de la educación, cuyo gasto recortado aunado a las necesidades apremiantes y la falta de recursos de las familias, han colocado a millones de estudiantes de todas las edades en riesgo de abandono escolar y trabajo y matrimonio infantil.

UNICEF ha advertido en repetidas ocasiones que el mundo se enfrenta al peligro de perder toda una generación, lo que, además del impacto negativo en cada niño o joven, implicaría un freno al desarrollo nacional de cada país y sumiría a una mayor población en la pobreza.

“La pandemia ha provocado una catástrofe educativa mundial que es necesario abordar desesperadamente para evitar que la generación del COVID-19 se convierta en una generación perdida. Sin embargo, debido a la emergencia y a la carga de la deuda a la que se enfrentan los países, ya estamos viendo una contracción de los presupuestos para la educación en un momento en que los países necesitan invertir en la mejora de las escuelas y en los sistemas educativos”, afirmó Fore.

Según el informe, los países endeudados también han recortado el gasto en sectores como la protección de la infancia, la nutrición y los servicios de agua, saneamiento e higiene.

Banco Mundial/Mano Strauch
La pobreza sigue aumentando en América Latina a causa de la pandemia de COVID-19.

Una nueva arquitectura de deuda

De cara a este panorama, UNICEF insta a diseñar una reestructuración de la arquitectura de deuda internacional, que englobe las necesidades de los países de ingresos bajos y medios para proteger los derechos de los niños tras la crisis del COVID-19.

El Fondo de la ONU abunda que dicha reestructuración debería incluir un mayor apoyo y condiciones favorables para los países pobres más endeudados, al igual que mayor transparencia sobre la deuda como parte de los planes presupuestarios nacionales. También aboga por una acción coordinada por parte de los acreedores para convertir la deuda en inversiones que beneficien a los niños.

“El alivio y la reestructuración integrales de la deuda son esenciales para garantizar una recuperación inclusiva y sostenible, de modo que los niños no tengan que soportar la doble carga de la reducción de los servicios sociales ahora y el aumento de la deuda en el futuro”, recalcó Fore, y agregó que es fundamental que los organismos internacionales, los acreedores y los gobiernos nacionales actúen juntos para reducir la carga de la deuda y dirigir los ahorros hacia inversiones sociales que incluyan a todos.

América Latina

El estudio de UNICEF indica que mientras que los países pobres por ahora están cubiertos por la suspensión del servicio de deuda, los países de ingresos medianos han seguido pagando al menos un tercio de su deuda externa durante el curso de la pandemia. Como reflejo, el servicio de la deuda como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) es más alto en los países de América Latina y el Caribe, seguido de los países de Oriente Medio y Asia Central.

Los países de América Latina y el Caribe pagan en promedio más de 1,5 veces por servicio de la deuda en relación con el PIB que en los países de África subsahariana.

Banco Mundial//Jamie Martin
Niños acuden al reparto de comida diaria en una zona pobre de Ecuador.

Costo social de la reestructuración de deuda en Ecuador

A las deudas nacionales, en muchos países se añade el endeudamiento privado de empresas y familias, aumentando el peligro de una debacle. Ecuador es uno de los países en esa situación.

En marzo de 2020, el Congreso ecuatoriano solicitó al gobierno suspender el pago de la deuda para asignar esos recursos a la respuesta a la pandemia. Consecuentemente, Ecuador pidió en abril del mismo año cuatro meses de aplazamiento de 800 millones de dólares en pago de intereses y expresó su intención de reestructurar la deuda.

Pese a lograr una reducción en el servicio de la deuda a corto plazo, las condiciones impuestas incluían metas de consolidación del gasto público que resultaron en recortes de gastos por 4000 millones de dólares y una reducción de la jornada laboral y los salarios de los empleados del gobierno.

Las oficinas en Ecuador de UNICEF, además, han reportado recortes en el presupuesto de los servicios infantiles durante el COVID-19 en todos los sectores: nutrición, protección social salud y educación.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2021/04/1490402

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Hacia una concertación para la reapertura de las aulas

Por: Catherine Piña

En los últimos diez años hemos aprendido a concertar los intereses de diferentes actores con el objetivo de mejorar nuestro sistema educativo.  La apertura de nuestras escuelas con clases presenciales debe ser abordada bajo este mismo espíritu.

Hace unos meses se presentó la disyuntiva sobre si aplazar las elecciones ante la posibilidad de que pudieran provocar un pico de contagios de COVID-19 en nuestro país. Aunque no hubo unanimidad, la sociedad en su mayoría apoyó que enfrentáramos la situación tomando las medidas de lugar. Fue así como más de 4 millones de personas en un solo día nos presentamos en las urnas a ejercer nuestro derecho al voto y, como estaba previsto, el 16 de agosto de 2020 el nuevo Gobierno tomó posesión. Lograr el equilibrio entre la salud y la economía nos ha planteado la necesidad de sortear otras disyuntivas y hemos visto que se ha ido enfrentando con una apertura gradual de centros comerciales, tiendas, hoteles, bares y restaurantes.

Sin embargo, y en contraposición a lo que ha ocurrido en otros países del mundo, nuestras autoridades, sin dejar de tener sus razones, se han negado a retomar la presencialidad del sistema educativo.

El debate se postergó hasta ahora y nos encontramos en el proceso de decidir cómo y cuándo nuestros estudiantes deben volver a las aulas. Al parecer, la posición de los dirigentes del sistema educativo y el gremio profesoral de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) consideran un riesgo para la salud el regreso en cualquier esquema, lo cual contrasta con una gran parte de la sociedad que cree que con las medidas adecuadas podemos controlar el riesgo de contagio de COVID-19, a la vez que mitigamos los efectos perniciosos de tener a nuestros niños y jóvenes alejados de las aulas.

Estos efectos, el más directo la ausencia de aprendizaje en gran parte de los y las estudiantes, se expanden con otros aspectos indirectos como el aumento del abandono escolar, del trabajo infantil, embarazos en adolescentes, violencia de género, desnutrición, aislamiento social y pobreza extrema.

¿Qué hacer ante esta disyuntiva? Estoy entre las personas que cree que debemos abrir las escuelas en un plan que tome en cuenta las realidades de cada comunidad educativa y que sobre la base de cada contexto defina de forma flexible y gradual – y por supuesto con protocolos de seguridad- como retornar a las aulas.

Algo más importante aún: no perdamos las conquistas que en la última década hemos ganado con relación a concertar intereses entre los diferentes actores clave de la sociedad en lo que a la educación dominicana se refiere.

En el 2010 nos vestimos de amarillo para reclamar la asignación del 4% del PIB para la educación, un número que implica que uno de cada cinco pesos que gasta el Gobierno, va al sistema educativo pre universitario. En el 2012 creamos la Iniciativa Dominicana para una Educación de Calidad – IDEC, un foro permanente para dialogar, concertar y dar seguimiento a las políticas dirigidas a mejorar la calidad educativa de nuestro país. En 2014, con el mismo ánimo de hacer de los diferentes actores del sistema educativo un solo equipo, una amplísima representación de la sociedad dominicana firmó el Pacto Nacional para la Reforma Educativa.

Estimado lector, ha llegado el momento de enfrentar el desafío de recuperar la educación y de poner en marcha planes que nos permitan abordar el desastre que ha representado para muchos, y en especial para los más vulnerables, el cierre de los centros de estudio.

No es una decisión fácil porque cualquiera que sea, traerá daños colaterales, en algunos casos imposibles de evitar. Pero confiemos en el compromiso y la capacidad de los diferentes actores de la sociedad para ponderar los pro y contra de las diferentes opciones y tomemos esta decisión con espíritu democrático y colaborativo.  Por el bien de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que al final es el bien de todos.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/hacia-una-concertacion-para-la-reapertura-de-las-aulas-8911987.html

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