Discriminaciones en la educación: Los sesgos sociales y de género que viven los niños y niñas en América Latina

Por: El Mostrador

Los sistemas escolares reflejan las sociedades sumamente desiguales de los países en los que están situados. América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. En 21 países, las probabilidades de que los alumnos y las alumnas del 20% más rico de la población finalicen el segundo ciclo de secundaria son, en promedio, cinco veces más altas que las de los alumnos y alumnas del 20% más pobre. En Chile y en México, para conseguir una mezcla socioeconómica uniforme, habría que reasignar la mitad del alumnado a otras escuelas.

De acuerdo al “Informe de seguimiento de la educación en el mundo, 2020, América Latina y el Caribe: inclusión y educación: todos y todas sin excepción” de la UNESCO, en donde se señala que cerca de un 2,6% de los alumnos y alumnas de secundaria no volverán a clases debido a la crisis sanitaria.

“América Latina y el Caribe es una de las regiones más desiguales del mundo, lo que constituye uno de los obstáculos centrales para avanzar en el camino del desarrollo sostenible y realizar el derecho a la educación para todos, sin “que nadie se quede atrás”. La región se caracteriza por una matriz de la desigualdad social, cuyos principales ejes incluyen el nivel socioeconómico, así como las desigualdades de género, étnicas y raciales, las territoriales y aquellas relacionadas con el ciclo de vida, entre otras. Estos ejes se encadenan, entrecruzan y potencian entre sí y se manifiestan en todos los ámbitos del desarrollo y los derechos, incluyendo la educación”, indicó la secretaria ejecutiva, comisión de economía de la CEPAL, Alicia Bárcen.

Además de las dificultades que viven los niños y niñas debido a la pandemia del Covid- 19, el origen y las identidades determinan la oportunidad de la educación, por ejemplo, en Paraguay y en Honduras, el 32% de los y las indígenas son analfabetos. En 2015, las personas afrodescendientes tenían un 14% menos de probabilidades de finalizar sus estudios secundarios que sus pares no afrodescendientes en el Perú y un 24% menos en el Uruguay. En promedio, los adolescentes de entre 12 y 17 años con discapacidad tenían un 10% menos de probabilidades de asistir a la escuela que los que no tenían ninguna discapacidad.

Con respecto a las discriminaciones de género, en siete países del continente, las lesbianas, gay, bisexuales y trans dijeron que enfrentan hostilidad en la escuela; los alumnos y alumnas que padecían mayores niveles de victimización eran como mínimo dos veces más propensos a faltar a la escuela.

Si bien algunos países están evolucionando hacia la inclusión, todavía abundan las percepciones erróneas y la segregación, incluso el 60% de los países de la región tiene una definición de educación inclusiva, pero solo el 64% abarcan los grupos marginados. Los ministerios de educación de los países de América Latina y el Caribe han sido los más activos en la formulación de leyes relativas a grupos individuales, por ejemplo, con relación a la discapacidad (95%), al género (66%) y a las minorías étnicas y los pueblos indígenas (64%). Pero en el caso del alumnado con discapacidad, en un 42% de los países las leyes prevén brindarles educación en instalaciones separadas y solo en un 16% promueven la educación inclusiva; el resto opta por combinaciones de segregación e integración.

En el ámbito de la docencia, gran parte de las y los profesores no posee una capacitación profesional para la inclusión a pesar de que en el 70% de los países de la región hay leyes o políticas que prevén en materia de inclusión, más del 50% de las y los docentes en el Brasil, Colombia y México informaron que carecían una capacitación profesional para enseñar a alumnos y alumnas.

https://www.elmostrador.cl/braga/2021/07/27/discriminaciones-en-la-educacion-los-sesgos-sociales-y-de-genero-que-viven-los-ninos-y-ninas-en-america-latina/

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8M: «El Sistema Sanitario madrileño sigue siendo profundamente discriminatorio» España

Por: Tercera Información

  • El Sindicato de Enfermería, en el Día Internacional de la Mujer, denuncia la discriminación imperante en muchos ámbitos de la sanidad madrileña donde se perpetúan roles que en otros espacios ya están en proceso de desaparecer.
  • En los cargos de responsabilidad, Direcciones de Enfermería o responsables de Enfermería en Primaria, por ejemplo, el porcentaje de mujeres en cargos de responsabilidad se han incrementado, pero sigue siendo inferior en cuanto a la representación total del colectivo.

Madrid, 8 de marzo de 2021.- La profesión enfermera madrileña es mayoritariamente femenina, el 85% según datos del INE (los únicos disponibles ya que el Sermas no los proporciona desglosados por categoría profesional) pero a pesar de ello sigue existiendo una gran discriminación de la mujer en el acceso a puestos de responsabilidad o en cuanto a retribuciones. En el caso de las fisioterapeutas, el INE indica que casi el 59% de las profesionales colegiadas en Madrid son mujeres.

Un estudio realizado por el Sindicato de Enfermería en Madrid, con datos extraídos de las Memorias del Sermas, muestran que del total de enfermeras del Sermas, sólo un 3’76% ejerce de supervisora mientras que los hombres representan el 8’22% del total de varones contratados en el Servicio Madrileño de Salud, lo que demuestra la discriminación imperante en el ámbito sanitario.

Situación similar se produce en el caso de los responsables de Enfermería de Atención Primaria donde, a pesar de que las mujeres son numéricamente superiores, el número de enfermeras responsables es del 7’59% respecto a la plantilla de enfermeras mientras que el de hombres en ese mismo puesto es del 9’97% respecto al de hombres que trabajan en los Centros de Salud madrileños.

Respecto a las retribuciones, el estudio realizado por SATSE Madrid denuncia la existencia de profundas discriminaciones entre mujeres y hombres. “Si se analizan los permisos de maternidad/paternidad se detecta que hay un porcentaje muy pequeño de hombres que ejercen este derecho. Ocurre lo mismo en los permisos por lactancia o excedencias donde la mujer también lidera las estadísticas”. Todo ello repercute negativamente en el salario final que percibe la trabajadora por lo que podríamos decir que la media salarial de la mujer es inferior a la de los hombres, a pesar de tener la misma categoría profesional y desarrollar las mismas funciones.

Otro dato a estudiar, según destaca el Sindicato de Enfermería, es la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales, muy deficiente en la Comunidad de Madrid. Según SATSE Madrid, “es significativo que, en 2017, último dato analizado, el número de días en IT de enfermeras con enfermedad profesional superase el 90%, siendo sólo de menos del 10% en el caso de los hombres. En cifras, representarían en torno a un millón de días al año por Incapacidad Temporal (IT) de las enfermeras.

Por último, SATSE Madrid quiere destacar que “la naturaleza de los servicios sanitarios dificulta enormemente la conciliación de la vida laboral, personal y familiar, un problema recurrente entre las enfermeras, enfermeros, enfermeras especialistas y fisioterapeutas y que, en ocasiones, les impide desarrollar plenamente la profesión que han elegido. Es por ello por lo que las medidas de conciliación adquieren especial relevancia, haciéndose necesario desarrollar políticas de recursos humanos centradas en la realidad de estas trabajadoras, compatibilizándolas con la prestación de un servicio público de calidad”.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/08/03/2021/8m-el-sistema-sanitario-madrileno-sigue-siendo-profundamente-discriminatorio/

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Migraciones: una mirada crítica

Por: Marcelo Colussi 

Las migraciones han existido siempre en la historia. Podría decirse que si algo caracteriza a la especie humana es su afán de búsqueda, de descubrimiento; de ahí que emigró y cubrió todo el planeta. El Homo Habilis, aparecido hace dos millones y medio de años en la zona de los Grandes Lagos de África, migró por toda la faz de la Tierra, adaptándose a todos las regiones y climas. Las “razas” actuales -concepto que alguna vez habrá que dejar de usar definitivamente- no son sino expresión de ese tronco común. El genoma humano no difiere en ninguna latitud del globo terráqueo. En ese sentido, las migraciones son un fenómeno positivo.

Pero, desde hace ya unas décadas, la arquitectura de la sociedad planetaria globalizada (capitalista) encuentra en las migraciones un problema cada vez más grave (habrá que aclarar ¿problema para quién?). Millones y millones de personas huyen desesperadas de la pobreza y/o la guerra.

En la actualidad, la situación se tornó casi inmanejable. Lo importante a remarcar en esto es que existe una doble moral en el discurso dominante proveniente de los países desarrollados: se pone frenos a la migración, y al mismo tiempo se aprovecha de ella como mano de obra barata. La situación que pasan los migrantes es bochornosa, tanto en su viaje hacia las supuestas “islas de salvación” como ya instalados en el lugar de llegada, siempre escondiéndose como ciudadanos “irregulares”. Ahora bien: una visión romántica, endulcorada, que busque un perfil más “humanizado” en el trato para con los migrantes, no ayuda en realidad para cambiar las cosas. El núcleo del asunto estriba en modificar la estructura que expulsa cada vez más gente desde los países empobrecidos. Condolerse de los viajeros irregulares y sus penurias es una respuesta moral, correcta sin dudas, pero que no puede modificar nada. Averiguar las causas profundas que mueven a esas migraciones -que no son las mismas de las del Homo Habilis– es otra cosa, sin dudas, más conducente a encontrar soluciones de fondo.

De todos modos, hoy es un discurso largamente generalizado levantar la voz por la situación de los migrantes -“pobres y desamparados migrantes”-. Ello se hace 1) a partir de su marcha hacia el lugar de destino (Estados Unidos y en menor medida Canadá, desde Latinoamérica y el Caribe, o Europa Occidental desde Europa del Este, África o Medio Oriente, o Japón desde el Sudeste asiático) o, si logran llegar, 2) ante las penurias que pasan como “ilegales” en su nueva morada. De cualquier forma, vale hacer una mirada crítica del fenómeno.

Las migraciones humanas son un fenómeno tan viejo como la humanidad misma. Como se anticipó más arriba, de acuerdo con las hipótesis antropológicas más consistentes, se estima que el ser humano hizo su aparición en un punto determinado del planeta (todo indica que sería el África) y de ahí emigró por toda la superficie del globo. De hecho, el ser humano es el único ser viviente que ha emigrado y se ha adaptado a todos los rincones del mundo, poblando todos los confines. Las migraciones, por lo tanto, no constituyen una novedad en la historia. Siempre las ha habido y generalmente han funcionado como un elemento dinamizador del desarrollo social. Sin embargo, hoy día, y desde hace varios años con una intensidad creciente, se plantean como un “problema”. Lo que aquí queremos delimitar es: problema ¿por qué? y ¿para quién?

Recientemente el fenómeno ha adquirido una dimensión masiva, de proporciones antes nunca vistas, apareciendo motivado por razones de orden puramente social: guerras, discriminaciones, persecuciones, pero más aún: pobreza. A partir de la segunda mitad del siglo XX puede decirse que empieza a constituirse en un verdadero “problema” (al menos para algunos), perdiendo definitivamente su carácter de factor de progreso, de aventura positiva. El planeta Tierra se pobló de humanos justamente gracias a las migraciones. ¿Por qué hoy día son un problema?

Nunca antes como ahora tanta gente huye de situaciones adversas; pero, paradójicamente, nunca antes ha habido tantas situaciones adversas. La riqueza y el bienestar crecen a pasos agigantados para muchos, pero para muchísimos otros también crece (en forma inversamente proporcional) su marginación, su falta de posibilidades, su precariedad. El sistema imperante, el capitalismo, no puede resolver acuciantes problemas de la Humanidad: se produce el doble de los alimentos necesarios para alimentar a toda la población mundial, pero el hambre sigue siendo uno de los principales flagelos de la gente. Se busca agua en el planeta Marte, mientras en la Tierra son millones los que pasan y mueren de sed. Las tecnologías de vanguardia no sirven para facilitar la vida de todos, sino para cerrar filas

Las oleadas de pobladores del Tercer Mundo indocumentados en viaje hacia el Norte se muestran imparables, siendo este tipo de migración el que alarma al status quo central. En todos estos casos puede verse un interés del migrante por desplazarse desde una situación comparativamente más desventajosa (material, social) hacia una más beneficiosa.

La gente huye de la miseria: del área rural a la ciudad, de los países pobres a la prosperidad del Norte, al igual que huye de las guerras, de las persecuciones políticas, de las cacerías humanas, cualquiera sea su naturaleza. Ahora bien, si el número de “escapados” aumenta (ya sea en forma de desplazados, refugiados, exiliados, de habitantes de barrios marginales en las ciudades o de inmigrantes irregulares en las sociedades más ricas) esto está indicando que las condiciones de vida de donde proviene tanta gente, expulsan en vez de permitir un armónico desarrollo. Nadie “sobra” en su lugar de origen…, pero pareciera.

Con la globalización en curso, a la que actualmente todos asistimos sin poder resistirnos y a la que no está claro si la pandemia de coronavirus pondrá fin, las fronteras del Estado-nación moderno tienden a debilitarse, y los desplazamientos de población (así como los de capital) entre un punto y otro del orbe son cada vez más comunes. Aunque -esto es lo dramático- hay una sustancial diferencia en la forma en que se mueven: los capitales sí lo hacen organizadamente, con un proyecto claro en función de sus intereses; las masas humanas: no.

Lo distintivo en las migraciones actuales, además de su volumen, es el hecho de constituirse como problema para todos los factores que hacen parte de ellas, en virtud de su desorganización, de su desorden, de la pérdida de su condición constructiva. Hace tiempo que las migraciones dejaron de ser percibidas como un motor beneficioso para las sociedades. En un mundo en el que, agigantadamente, en vez de resolverse problemas cruciales, se entroniza la tendencia a dividir entre aquellos que “se salvan” y los que “sobran”, las migraciones (como recurso desesperado de muchísimos) pueden pasar a ser un calvario. Por un lado, si bien permiten parches circunstanciales a partir de las remesas, no cambian estructuralmente la situación de los que emigran; y por otro, crean un supuesto malestar en los países receptores, el cual se maneja arteramente según interesadas agendas políticas.

Lo que está claro es que el fenómeno migratorio en su conjunto está denunciando una falla estructural del sistema social que lo produce. Las grandes megápolis del Tercer Mundo reciben en conjunto diariamente alrededor de 1,000 personas que migran desde el área rural; y algunos miles llegan cada día ilegalmente desde el Sur a los países desarrollados.

Quien lo siente fundamentalmente como un problema, y más raudamente ha dado los primeros pasos para reaccionar, es el área de llegada de tanta migración: el Norte desarrollado. Sin duda que las que emigran son poblaciones en riesgo, pero para la lógica del poder dominante el riesgo está, ante todo, en su propia casa, en la prosperidad del llamado Primer Mundo, que comienza a ser “invadido”, ininterrumpidamente, por contingentes siempre en aumento.

Si tanta gente huye de su situación cotidiana, ello debería llamar a la reflexión inmediata: ¿por qué existe un mundo que integra a algunos y marginaliza a tantos? Las migraciones actuales están hablando, patéticamente, de poblaciones “excedentes” en el planeta. Pero ¿qué mundo puede ser este donde haya gente “de sobra”? Obviamente, los modelos de desarrollo en juego hacen agua, no permiten la integración armoniosa de todas las poblaciones, por lo que hay que replantearlos. En otros términos: el modelo capitalista no ofrece salida para la inmensa mayoría de la población mundial.

Las penurias que deben pasar los migrantes en su marcha hacia la supuesta salvación son enormes, terribles. En estos últimos años de crisis sistémica, desde el 2008 a la fecha, con la ralentización de la economía de muchos países desarrollados, esas penurias se acrecentaron. Qué vendrá luego de la pandemia de coronavirus, es una incógnita, pero todo augura que no habrá nada nuevo para esas enormes masas de gente desesperada. De hecho, desde inicios del 2020 se asiste a una crisis financiera peor aún que la anterior, la cual no puede justificarse, como arteramente intenta la prensa mundial, por la crisis sanitaria. Justamente por esa crisis global del sistema capitalista, las condiciones de recepción de migrantes en el Norte se ponen cada vez más duras, más denigrantes incluso. El discurso oficial que domina en los países industrializados es que “los inmigrantes vienen a quitar puestos de trabajo”. Donald Trump, en Estados Unidos, ganó las elecciones levantado ese sensiblero y mojigato mensaje. Y el Brexit que separó a Gran Bretaña de la Unión Europea también tuvo de fondo esa perspectiva chovinista y xenofóbica. Con ello, lo que se consigue es que la clase trabajadora internacional siga fragmentándose, haciendo que un trabajador del Norte vea a un “mojado” del Sur como un competidor, un enemigo, en definitiva. El “divide y reinarás” cumple perfectamente su cometido.

Pero hay ahí una doble moral en juego: por un lado se aprovecha la mano de obra barata, casi regalada, que llega a los bolsones de desarrollo en el Norte, gente desesperada dispuesta a trabajar por migajas (que, en sus países del Sur representa mucho); y por otro, se le pone trabas cada vez mayores, alentándola a no migrar. Los muros se suceden cada vez con mayor frecuencia, haciendo recordar más a campos de concentración que a fronteras entre naciones.

Es real que la crisis económica hace que muchos trabajadores oriundos de los países desarrollados estén escasos de trabajo, pero el endurecimiento de los obstáculos migratorios con los trabajadores del Sur busca no sólo desestimularlos sino también, básicamente, chantajearlos, pagando salarios bajísimos y ofreciendo condiciones de super explotación. El antiguamente llamado “ejército de reserva industrial” (¡las categorías marxistas siguen siendo válidas!), es decir: las poblaciones desocupadas y siempre listas a trabajar por centavos, no ha desaparecido. Hoy se presenta como fenómeno global, mundial. Se lo declara problema, pero al mismo tiempo es lo que ayuda a mantener bajos los salarios. El único beneficiado en esto es el capital.

No hay dudas que ese endurecimiento torna el viaje de los migrantes una verdadera pesadilla. En Latinoamérica se estima que de cada tres migrantes irregulares solo uno llega al american dream. Otro es devuelto en el camino, y otro muere en el intento. Luego, si sobreviven a condiciones extremas y logran ingresar a las “islas de salvación” (Estados Unidos, Europa, Japón), su estadía allí, en general en condiciones de irregularidad, aumenta la pesadilla.

Pero permítasenos esta reflexión: suele levantarse la voz, lastimera por cierto, en relación a las penurias de los migrantes indocumentados. Suele decirse que la vida que llevan en los países del Norte es deplorable, lo cual es cierto. Y suele exigirse también un mejor trato de parte de esos países para con la enorme masa de migrantes irregulares.

Todo eso está muy bien, expresa un loable esfuerzo, una muestra de preocupación social, de empatía para con el otro. Es, salvando las distancias, como preocuparse por la situación actual de los niños de la calle, o de los jóvenes integrados a pandillas. Pero ese dolor, manifestado en la lamentación por la situación de esas poblaciones especialmente vulnerables y vulnerabilizadas (los migrantes indocumentados, la niñez de la calle, cualquier segmento marginalizado) queda cojo si no se ve también la otra cara del problema: ¡la verdadera y principal cara! ¿Por qué hay millones y millones de migrantes que escapan de sus países de origen, forzados por la situación económica? La cuestión no es tanto pedir un trato digno en los países de llegada, sino plantearse por qué deben escapar.

Los gobiernos de los países expulsores no dicen nada al respecto porque las remesas que envían estos trabajadores indocumentados sirven para paliar, al menos en parte, la pobreza estructural de las familias de origen y evitar que la misma se profundice. En México y Centroamérica esas remesas representan porciones significativamente altas del Producto Bruto Interno (a veces superando el 20%). Son imprescindibles colchones que amortiguan la pobreza crónica, el malestar social reinante.

En vez de quedarnos con la lamentación y victimización del migrante, ¿por qué no denunciar con la misma energía la injusticia estructural que los fuerza a emigrar? Pedir que los países de acogida regularicen su situación migratoria no está mal. Pero ¿por qué no trabajar denodadamente para lograr que nadie tenga que emigrar en esas condiciones, porque su país de origen no le brinda las posibilidades mínimas de sobrevivencia?

Del mismo modo que nadie debe discriminar ni castigar a un niño de la calle (él es el síntoma visible de un proceso social mucho más complejo) tampoco nadie debe excluir, segregar o maltratar a un migrante en condición de irregularidad. Pero ¡cuidado!: si alguien tiene que salir huyendo de su sociedad natal porque ahí no puede sobrevivir, es ahí donde hay que trabajar para cambiar esa injusta y deplorable situación. Trabajar por la regularización de los migrantes que huyeron de la situación de precariedad en sus países de origen puede ser muy bien intencionado, pero no cambia en nada la situación de fondo que sigue expulsando gente. Y, lo peor, quizá no pasa de un asistencialismo con cierto toque caritativo que, en definitiva, ayuda a perpetuar la situación.

Puede ser correcto trabajar/pedir/exigir al gobierno de los Estados Unidos mayor apertura en su política migratoria, pero no debe olvidarse que como país soberano tiene la potestad de establecer esas políticas según su conveniencia. Donde sí se debe actuar con la mayor energía es en los países expulsores, como por ejemplo Guatemala. Es ahí donde se debe pedir/exigir a los Estados nacionales la creación de condiciones que impidan seguir produciendo potenciales migrantes. Si no, ¿habría que luchar porque los países del Norte -Estados Unidos más específicamente para el caso de Centroamérica- acepten también a los más de 15 millones de guatemaltecos que no migran pero que igualmente están en situación de pobreza permaneciendo en el país?

Todas estas preguntas, aparentemente alejadas en principio de respuestas prácticas concretas, deben ser el fundamento de nuestras acciones en torno al tema de las migraciones. En definitiva, el debate teórico serio (creemos que imperioso) sobre todo esto es lo que mejor puede encaminar las futuras intervenciones. Recordemos las palabras de Einstein, famoso inmigrante judío: “no hay nada más práctico que una buena teoría”. Pensemos críticamente toda esta situación: más que lamentarnos por el síntoma evidente, trabajemos en la fuente expulsora. Cuidado: ¡que los árboles no nos impidan ver el bosque!

Bibliografía

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Verea, M. (2006) “¿Hacia una reforma migratoria?” en Revista Norteamérica. Volumen 1, N°. 2 [Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Centro de Investigaciones sobre América del Norte]. México: UNAM.


* Texto aparecido en la Revista Política y Sociedad N° 57 de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de San Carlos de Guatemala: [1]http://iips.usac.edu.gt/wp-content/uploads/2020/11/REVISTA-P-S-57.pdf

Fuente: https://rebelion.org/migraciones-una-mirada-critica/

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La prevención del extremismo violento mediante la educación: ¿cómo saber si funciona?

La prevención del extremismo violento mediante la educación: ¿cómo saber si funciona?

El 14 de noviembre de 2019, la UNESCO reunió a profesionales y especialistas de la prevención del extremismo violento (PEV) en su 40a Conferencia General, durante una mesa redonda cuyo objetivo fue identificar las respuestas que mejor han funcionado.

Durante su discurso inaugural, Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO, nos condujo al momento en que, en 2015, los Estados Miembros decidieron confiar en la larga experiencia de la Organización en el ámbito de la educación en favor de la paz como modo de luchar contra el extremismo violento. Las Naciones Unidas llamaron la atención acerca de la ausencia de datos que prueben la eficacia de las actividades relativas a la PVE, algo que incitó a la UNESCO a encargar al Instituto para el Diálogo Estratégico un estudio sobre estas cuestiones. No obstante, el trabajo investigativo solo mostró la punta del iceberg. Un examen más profundo es necesario, como subrayó la Sra. Giannini, para “garantizar que los educandos y sus familias no sean estigmatizados – que los educandos no pierdan su confianza en las instituciones, que cada niño pueda expresar libremente sus ideas e inquietudes en un entorno abierto y seguro.”

En su presentación de las conclusiones principales del estudio, Lydia Ruprecht, oradora principal y especialista del programa de la UNESCO, alertó sobre el hecho de que a menos de disponer de datos que prueben la eficacia concreta de los métodos suaves como la educación, existe un peligro real de que los gobiernos sigan sin aplicar estrategias más duras. Sería una estrategia nefasta si no se tomaran en cuenta los numerosos factores del extremismo violento como son los conflictos sin resolver, la injusticia social, las discriminaciones y las desigualdades.

El estudio de la UNESCO (en inglés) tiene como objetivo ayudar a los diferentes gobiernos de todo el mundo a tomar decisiones pertinentes sobre sus prioridades de gastos en relación con la prevención de la difusión de las ideologías del extremismo violento.

Resultados positivos

El estudio reveló 45 resultados positivos en cuanto a actividades relacionadas con la PEV-E que combaten directamente los factores que generan el extremismo violento, tal como los definió el Secretario General de las Naciones Unidas en su plan de acción en favor de la prevención del extremismo violento (en inglés). Los resultados demostraron que las personas que participaron en estas actividades tenían menos probabilidades de apoyar la violencia, y se mostraban más abiertas en las cuestiones relativas al género, así como sobre las diferentes culturas y religiones. Dentro de las comunidades existe mayor confianza entre los gobiernos y la sociedad civil en cuanto a la manera de abordar los problemas vinculados al extremismo violento. Las actividades también permitieron reforzar las capacidades de las organizaciones en este ámbito.

Las actividades que mejor funcionaron fueron las que abarcaron el aprendizaje entre homólogos y el aprendizaje mediante la práctica, acopladas a las intervenciones que incitaron a la reflexión crítica, así como a la concepción de medidas concretas dirigidas a los educandos que corrían riegos. No obstante, la Sra. Ruprecht observó que aunque la investigación ha probado que la educación puede contribuir a la PEV, es necesario llevar a cabo urgentemente investigaciones suplementarias para determinar qué métodos de enseñanza funcionan mejor, y, sobre todo, qué actividades pueden provocar perjuicios.

Durante la mesa redonda que abordó la brecha existente en las actividades de PEV-E, Vivek Venkatesh, cotitular de la Cátedra UNESCO sobre prevención del extremismo violento de Canadá, subrayó que es necesario que los docentes desarrollen sus propias capacidades de reflexión crítica, antes de intentar reforzar estas competencias en las clases. También insistió en que los especialistas en materia de PEV-V deben trabajar codo a codo con los asociados en el terreno, quienes pueden ayudarlos a adaptar las actividades al contexto local.

Matthew Lawrence, director ejecutivo del Instituto Tony Blair, señaló la enorme brecha que existe entre las políticas públicas relativas a la PEV-V y su aplicación, y observó además que era necesario llevar a cabo más formaciones para ayudar a los docentes a comprender la cuestión compleja del extremismo violento. Asimismo, continuó su intervención mostrando la labor de apoyo de su instituto en favor de un compromiso mundial sobre la Educación para la Ciudadanía Mundial y la prevención del extremismo violento.

A continuación, Hanneen Thabet, coordinadora de proyecto del Centro Al Qantara para el Desarrollo de los Recursos Humanos, explicó cómo los clubes de iniciación a los medios de comunicación y la información en Jordania habían proporcionado un espacio vital que permitía que tanto estudiantes como docentes pudieran expresarse, adquirir competencias en retórica y tomar conciencia de las situaciones en las que se estigmatizaban a otras personas.

Guissou Jangiri, miembro de la Federación Internacional de Derechos Humanos y directora ejecutiva de OPEN ASIA/Fundación Armanshahr, rogó a los gobiernos que tomaran en cuenta las voces de las mujeres y las niñas a la hora de formular las políticas, y que crearan un espacio de diálogo en torno a las consecuencias de los conflictos en la historia común de las naciones, afirmando que: “Debemos hablar más de la guerra. Los temas acerca de la colonización, la guerra, las invasiones y la segregación no han sido abordados.”

Los discursos del odio – un tema recurrente

Hubo consenso por parte de los participantes al afirmar que las políticas educativas deberían alentar el pluralismo, y que se debería implicar a los jóvenes en la toma de decisiones políticas, en vez de consultarlos solamente. El discurso del odio ha sido un tema recurrente – se considera que la educación es esencial para solucionar este problema, pero todos los participantes acordaron que no podían violarse la libertad de expresión y otros derechos humanos.

Por último, Cecilia Barbieri, jefa de la sección de Educación para la Ciudadanía Mundial y la Paz de la UNESCO, reafirmó cuán importante es colocar a las mujeres y a las niñas en el centro de los esfuerzos de PEV-E, y de proteger el espacio democrático mediante el debate en el seno de la sociedad. Solo mediante un enfoque que haga un llamamiento a toda la sociedad, dijo, podremos erradicar el extremismo violento, razón por la cual la UNESCO tiende puentes entre la investigación, las políticas y la práctica colaborando estrechamente con los demás organismos de las Naciones Unidas y favorizando el diálogo.

Fuente de la Información: https://es.unesco.org/news/prevencion-del-extremismo-violento-mediante-educacion-como-saber-si-funciona

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España: Más de 600 personas profundizan sobre los derechos humanos en la educación (UNICEF)

España/26 de Marzo de 2018/Levante

«Edusiona’t» reúne en el Palacio de Congresos de Castelló a docentes, familias, instituciones y entidades de la Comunitat Valenciana ? Jóvenes de la provincia participan en un mural audiovisual.

 

Representación de alumnos y alumnas, durante el encuentro.acf

En La III Jornada de Participación e Intercambio de la Comunidad Educativa «Edusiona’t: los derechos humanos» se celebró ayer en el Palacio de Congresos de la capital de La Plana, con el principal objetivo de compartir los intereses y preocupaciones sobre derechos humanos de los profesionales de la educación, especialmente de las ONGD que llevan a cabo proyectos educativos, mostrar el trabajo que hacen las entidades educativas valencianas y reflexionar sobre los retos de la educación en el siglo XXI.

La jornada, que se desarrolló durante toda la mañana, contó con la presencia de cerca de 600 personas, entre docentes, familias, entidades e instituciones que trabajan en los derechos humanos y la educación, así como con la participación del conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, y la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra.

El encuentro empezó a las 10 de la mañana con la conferencia inaugural «Jugamos y aprendemos: educar en la no violencia», a cargo de la docente Hanan Al Hroub, maestra palestina y Global Teacher Prize 2016, y Doora Al Hroub, estudiante de Ramallah (Palestina).

En las jornadas se presentaron también el Mosaico de los Derechos Humanos, un mural audiovisual confeccionado con clips grabados por el alumnado de un total de 30 colegios de la Comunitat Valenciana -entre ellos, varios de la provincia de Castelló- y que conmemora el 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Voluntad política

Al respecto, el conseller explicó que el Consell es «consciente de que la lucha por los derechos humanos requiere de voluntad política» y que, por ello, su «tarea como gestores es poner las estructuras de poder al servicio de la consecución de estos derechos».

En este sentido, la vicepresidenta Mónica Oltra destacó que «solo una ciudadanía educada y empoderada en sus derechos y libertades, y también en sus corresponsabilidades y obligaciones hacia la sociedad, podrá ser capaz de hacer frente a los complejos cambios sociales, económicos y ambientales a los que estamos asistiendo, así como asegurar el mejor futuro para ellos y para el planeta».

«Porque un pueblo culto es un pueblo que nunca nadie podrá tiranizar», añadió.

El conseller agradeció a los asistentes su tarea por promover estos valores y destacó la importancia de los centros educativos en materia de fomento de los derechos humanos, ya que «son un canal perfecto para transmitir a las generaciones más jóvenes la universalidad de estos derechos» y para mostrar al alumnado que deben «ser implacables en la lucha contra las discriminaciones y la desigualdad», expresó.

Por su parte, Oltra también quiso felicitar a «toda la comunidad educativa por su implicación» y ha explicado que esta jornada servirá como foro de debate para avanzar en la educación de los derechos humanos, «seguramente el monumento ético más importante de la humanidad», recalcó la vicepresidenta. Asimismo, expresó su inquietud por el «preocupante retroceso en derechos humanos al que se está asistiendo en Europa con el recorte de derechos con la crisis como excusa». Por eso, remarcó, educar en derechos humanos «es crear ciudadanos responsables y libres», concluyó para cerrar la III Jornada de Participación e Intercambio de la Comunidad Educativa.

Fuente: http://www.levante-emv.com/castello/2018/03/25/600-personas-profundizan-derechos-humanos/1696102.html

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