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A cien años de la Reforma Universitaria de Córdoba

Por: Juan Carlos Yáñez

A pocos días de este centenario, elementos como el gobierno democrático de la universidad o la renovación de prácticas arcáicas en ella siguen vigentes. La universidad solo puede enseñar si aprende antes.

El 21 de junio de 1918 se publicó el Manifiesto Liminar, de “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América”. Firmado por la Federación Universitaria de Córdoba constituye uno de los más emblemáticos legados del siglo XX latinoamericano, bandera del movimiento que impulsó la Reforma Universitaria, punto y aparte en la historia de la instituciones superiores en el continente.

“Hemos resuelto llamar a todas las cosas por su nombre”, escribieron, y en ese tono denuncian los hechos en el panorama universitario cordobés que desembocaron la elección ilegal del rector de su Universidad Nacional.
Su descripción de las instituciones universitarias es una severa crítica social que produjo la pluma de un no tan joven llamado Deodoro Roca: “Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos –y lo que es peor aún– el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes, que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil”.

Autoridades y docentes son foco de la crítica: “Nuestro régimen universitario –aun el más reciente– es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino: el derecho del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él yace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico”. El concepto de autoridad, “arcaico y bárbaro”, dice, “es un baluarte de absurda tiranía y solo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia”.

Contra ese estado de cosas y esos personajes, los jóvenes cordobeses reclamaban un gobierno democrático y sostenían que “el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes”. Son enfáticos: “La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando”.

Su proclama es valiente e inspirada en una idea épica: “La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no harán méritos adulando o comprando”. En esa perspectiva, reivindican su derecho “sagrado” a la insurrección. “¿Es la juventud siempre desinteresada y pura?”, se pregunta y responde Alejandro Grimson: “Al compararse con una casta corrupta que teje tramas en intereses particulares, los adjetivos cobran sentido”.

Asumen la responsabilidad íntegra por los actos de violencia: “Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas”, y contra “un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad”. El Manifiesto termina contundente: “La juventud ya no pide. Exige se le reconozca el derecho a pensar por su propia cuenta. Exige también que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa”.

En el festejo por sus 400 años (2013), la Universidad Nacional de Córdoba publicó un libro que contiene el Manifiesto Liminar y un conjunto de breves, diversos e incisivos artículos que reflexionan sobre temas ligados a su legado y actualidad. Las posturas no son unánimes: hay críticas contra la sacralización en que a veces se incurre de la Reforma y el Manifiesto, hasta quienes ven la vigencia de postulados con la comprensión de los tiempos que son distintos, como el contexto; entre ellos, el profesor Luis Alberto Romero escribe: “El reformismo universitario debería hoy atreverse a revisar sus premisas, apartarse de la letra y recuperar el espíritu”.

Por su parte Eduardo Rinesi, exrector de la Universidad Nacional de General Sarmiento, advierte un conjunto de cuestiones importantes en el campo de preocupaciones sobre la universidad, que le conceden al documento parte del interés vigente. Entre otras, propone de manera sucinta el intento siempre acechante de desnaturalizar a la universidad pública: “Sigue siendo indispensable mantener en ellas la vigilia frente a cualquier forma de naturalización de su tarea, a cualquier tentación de dejar de examinar críticamente, todo el tiempo, el tipo de conocimiento que produce y  que hace circular, y cualquier impulso que lleve a consentir formas dogmáticas de autoridad”.

Del legado histórico quedan vigentes la participación de los jóvenes en el gobierno de las universidades y la elección de rector, así como el compromiso social de las universidades y la libertad de cátedra, temas de permanente discusión que deben reinventarse para la adaptación a los tiempos turbulentos en curso.

En el Movimiento cordobés hay lecciones y razones para reflexionarlo en las universidades porque, como escribió la también exrectora de la Universidad Nacional de Córdoba, Carolina Scotto, “las universidades no pueden enseñar si no aprenden, no pueden construir nuevos conocimientos si no revisan o suspenden los recibidos, no pueden ni transmitir ni edificar las líneas del crecimiento cultural que se proyecta a través de las generaciones, si no son capaces de interpretar, cuestionar o imaginar su misión evitando la tentación de la autorreproducción y el fantasma del aislamiento”. Más que una oración, una actitud vital, como debe serlo las universidades.

Imagen: https://i.ytimg.com/vi/e7i6qzvBpu0/hqdefault.jpg

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/05/31/a-cien-anos-de-la-reforma-universitaria-de-cordoba/

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España: Las universidades de Sevilla, Málaga y Granada inician una huelga indefinida

Europa/España/31 Mayo 2018/Fuente: El diario la educación

La huelga, indefinida, busca conseguir estabilidad para los docentes andaluces, con contratos de interinidad y sin posibilidad de entrar en el funcionariado desde hace una década.

“No pedimos más dinero, eso que quede claro”. Tajante, así se expresa Isabel Ruiz, una de las profesoras de la Universidad de Málaga que ayer se han puesto en huelga, aunque con algunos matices, para conseguir mejorar las condiciones de sus contratos y alcanzar una estabilidad laboral que ahora mismo no tienen.

Y es con matices porque todavía están esperando, en Málaga y Sevilla al menos, a que la autoridad laboral les diga cuáles son los servicios mínioms que deben cumplir en esta convocatoria de huelga. Realizada precisamente en la época de los exámenes. Por su parte, el profesorado de Granada acudirá a la huelga el próximo día 4 de junio para poder cumplir con los plazos legales de convocatoria de huelga.

Según Ruiz, el comité de empresa comunicó a la UMA (Universidad de Málaga) su intención de ir a la huelga el pasado día 18 de mayo. Hasta el 24 la universidad no se puso en contacto con el profesorado para hablar de los servicios mínimos. En esa reunión, “en la que no hubo posibilidad de negociación”, asegura Ruiz, la UMA habló de unos servicios mínimos del 100%. Las y los trabajadores entienden que se vulneraría así su derecho a la huelga, pero están a la espera de lo que diga la autoridad competente para tomar las medidas que sean oportunas en este sentido.

Los contratos en la universidad española, de abajo arriba son; profesor siustituto interino, profesor asociado, profesor ayudante doctor y profesor contratado doctor. De ahí se salta al profesor titular y al catedrático, las dos únicas figuras de funcionariado.

Este profesorado en huelga es el ayudante doctor; sus contratos son de 5 años. Pasado ese tiempo pueden, previa acreditación, habitualmente pasaban a ser contratados doctores, es decir, dejaban de tener contratos temporales para ser empleados fijos de la universidad.

El problema, explica Isabel Ruiz, es que con los decretos de 2012 de racionalización del gasto público, las universidades dejaron de contratar personal. “Pedimos ser indefinidos, no fijos”, reclama Ruiz. Y poder concursar, cuando se abra esa posibilidad, para alzancar una plaza dentro de la función pública que ahora mismo se les niega.

Manuel Fernéndez ex profesor en la Facultad de Educación de la misma universidad, la de Málaga. Esayudante doctor desde hace dos años. Le quedan tres por delante.  Si este conflicto no se aclara, al día siguient ede su finalización de contrato, estará en la calle, con la única posibilidad de volver a ser profesor sustituto interino, el escalón más bajo. Con un salario no muy por encima de los 600 euros, a pesar de ser doctor.

Esto es lo que reclaman, no verse abocados a la precariedad laboral y poder tener contratos indefinidos. Entre otras cosas porque la acreditación siguiente, para ser titulares, se vio modificada muy duramente hace algún tiempo por la ANECA, la Agencia de acreditación. Entre los innumerables requisitos, relata Manuel Fernández, se encuentra el “dirigir investigaciones que no puedo dirigir” por el tipo de contrato que tiene.

Según los datos que manejan, en Málaga el número de docentes con este tipo de contratos es de entre 130 y 150. en Sebilla de unos 250 y en Granada también de unos 250. Se trata de las tres universidades más grandes de la comunidad autónoma. Según Ruiz, el resto de los centros universitarios se han solidarizado con ellos en la huelga, pero no tienen números como para sumarse a los paros.

Segúnexplica Isabel Ruiz, han hablado con los partidos políticos del Parlamento andaluz. todos, dicen, se muestran de acuersdo scon su reivindicación y, además, les aseguran que no sería un cambio complejo de legislación. Todos salvo, explica Fernández, el PSOE, que ha dicho que harían el cambio en función de lo que dijeran los rectores.

Y los rectorados no quieren oír hablar del asunto. Según fuentes consultadas, el problema radica en el hecho de que este tipo de contratación, dependiente de la acreditación de méritos, eitaría la tristemente famosa endogamia universitaria. Y es esto parte de lo que se quiere mantener.

La posibilidad que plantean las universidades andaluzas, dice Ruiz, se lleva aplicando años en la Universidad de de Extremadura sin que haya supuesto ningún problema. Ninguno de los contratos de este personal ha sido impugnado por el gobierno central o autonómicos. Los huelguistas cuentan con un informe del Decano de la Faculad de Derecho de la Universidad de Sevilla que asegura también la legalidad de esa medida. Algo a lo que al parecer se niegan las diferentes universidades.

La pelea comenzó hace un año, con otra convocatoria de huelga que el rector, al menos el de Málaga, puedo frenar con la firma de un acuerdo para estabilizar a las plantillas. Después de un año la situación no ha mejorado; sigue igual.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/05/29/las-universidades-de-sevilla-malaga-y-granada-inician-una-huelga-indefinida/

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¡Universidades, a Sembrar!

Publicado en el portal Aporrea. Por: Julio C. Valdez | Domingo, 06/05/2018 11:09 PM

A propósito del inminente lanzamiento de nuestro Plan de Siembra en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), queremos compartir algunos criterios e ideas. La guerra de enjambre que nos asedia, disparada desde grandes poderes vinculados con asociaciones industriales y militares del mundo, intenta socavar nuestras bases sociales, en procura de nuestras riquezas y recursos, aprovechando las históricas debilidades de nuestro aparato productivo y de distribución. Es una guerra constante, brutal, librada simultáneamente desde los ámbitos político, social, cultural y económico, intentando doblegarnos a través del hambre, la carestía y la alienación, ante los cuales hemos de responder mediante la resistencia organizada y la ofensiva productiva.
Cada día, necesitamos fortalecer la resistencia activa, militante, la consciencia crítica y creativa, dando mayor poder a los lazos solidarios que han surgido, algunos de modo natural entre personas afines, otros al calor de la organización popular y estadal, todos con la intención de propiciar las mejores condiciones posibles para que los habitantes de nuestro país podamos movilizarnos para obtener los insumos y víveres necesarios para avanzar en nuestra vida cotidiana.
No obstante, requerimos ir más allá de la resistencia activa, para lo cual asumimos la necesidad de recrear la organización productiva y distributiva del país, al menos en lo que respecta a nuestras instituciones universitarias y sus entornos vivos. Hablamos de plantar las formas del encadenamiento productivo (preparación-insumos-siembra-cosecha-distribución-almacenamiento-manufactura) para repotenciar los planes productivos de nuestras universidades. Ello debe tributar a la generación de un nuevo modelo económico en el país, pleno de justicia, equidad, solidaridad, que conduzca al pueblo como tal a un estadio de mayor bienestar y prosperidad, y para el cual hemos de poner todas nuestras fuerzas,
Consideramos que es hora de colocar mayor intensidad y expansión al desarrollo de la producción en nuestras casas de estudio. Nos referimos al Plan de Siembra porque la siembra es fundamental para la vida en nuestra sociedad; pero hablamos también de la siembra de la esperanza, que poderes transnacionales quieren arrebatarnos; del cultivo de valores de cooperación, solidaridad, que nos harán emerger desde una nueva propuesta civilizatoria; de la labranza de la entreayuda, para caracterizar el trabajo dignificante que finalmente nos hará libres y soberanas y soberanos.
En este sentido, nos permitimos expresar nuestras siguientes ideas y propuestas:
1. Nos referimos a Siembra, pensándola desde los complejos procesos que conforman el encadenamiento agroproductivo: preparación-insumos-siembra-cosecha-almacenamiento-distribución-preparaciòn de alimentos. Sólo en la medida que tengamos presente y recorramos este proceso integral podremos ver resultados favorables a corto y largo plazo. Mas, tenemos que recordar que la universidad es fundamentalmente centro de generación y socialización de saberes, no una empresa productiva; sin embargo, puede ensayar en sí esquemas organizacionales, metódicas orgánicas, tecnologías apropiadas, que bien pueden fundamentar procesos productivos y de distribución alimentaria en pequeñas y grandes empresas agroindustriales.

2. Promovemos la producción agrícola bajo principios ecológicos: empleando tecnologías de bajo impacto ambiental, biocontroladores naturales, incorporando las sabidurías ancestrales y cultura popular, entre otras. Se trata de que busquemos colectivamente nuevos modelos productivos de carácter participativo, de profundo respeto a la naturaleza, a la vez que autosustentables y con tendencia al autofinanciamiento.

3. No se trata de incorporar nuevas actividades a los ya tan recargados diseños curriculares que hasta ahora componen los estudios universitarios, ni de abrir líneas de investigación paralelas a las ya existentes. Se trata de fomentar procesos productivos que constituyan el corazón y la sinergia de los procesos de educación universitaria. En tal sentido, requerimos impulsar un movimiento que progresivamente integre los procesos investigativos-curriculares a los proyectos socioproductivos, en el sentido de tributar a las potencias productivas de nuestras instituciones y nutrirse de ellas para la generación y socialización de conocimientos y saberes. Los proyectos de investigación, los trabajos de grado, las prácticas profesionales y el servicio comunitario son partes inherentes de esta sinergia hacia lo agroproductivo. Esto, como sabemos, no es un proceso sencillo, pero su relevancia merece que asumamos el reto.

4. Lo anterior implica que asumamos nuevas formas de concebir los procesos de generación y circulación de conocimientos, y de desarrollar los procesos formativos. Es necesario que apuntemos hacia la conformación de espacios de intercambio permanente de ideas, procesos y proyectos, generando redes de creación-validación-socialización de conocimientos y saberes, al tiempo y en congruencia con redes de producción y distribución de alimentos. Hay que potenciar innovación, emprendimiento socio-productivo y desarrollo científico y tecnológico en el marco de la producción agropecuaria. Ello debe incluir, necesariamente a las comunidades de nuestros entornos universitarios y a las instituciones y organizaciones con quienes nuestras casas de estudio mantienen vínculos de cooperación y apoyo mutuo.

5. Los planes productivos deben tender a ocupar todos los espacios posibles de las instituciones educativas, empleando todas las formas que se requieran: conuco universitario, mesas de cultivo, canteros, patios productivos, minigranjas o granjas integrales. Ya deja de ser válida la excusa de que no podemos sembrar porque no tenemos tierra adecuada.

6. Es imprescindible que las universidades nos apoyemos entre sí, que ejerzamos la reciprocidad y el intercambio permanente de insumos, saberes, conocimientos, tecnología. De esta manera, será posible elevar un espiral de producción alimentaria y conocimientos académicamente válidos y socialmente pertinentes, con significativo peso en el cultivo de nuevos estadios civilizatorios.

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Australia: La formación docente se descuida con la internacionalización de la educación

Oceania/Australia/universityworldnews/Ly Tran y Truc Le

La educación internacional es la mayor exportación de servicios de Australia, contribuyendo con AU $ 28 mil millones a la economía nacional en 2016-2017. De las 799,371 matrículas de estudiantes internacionales en Australia a finales de 2017, el 44% estaban en educación superior y el 27% en educación y formación profesional. La Estrategia Nacional de Australia para la Educación Internacional 2025 establece un objetivo para la inscripción internacional de 990,000 estudiantes para el año 2025 .

Sin embargo, los docentes australianos se enfrentan a desafíos profesionales significativos para abordar las necesidades de aprendizaje de los estudiantes internacionales. Expertos en el campo como Betty Leask, Jos Beelen y Douglas Proctor señalaron que los docentes son un actor clave para facilitar la internacionalización en la educación superior y se ven directamente afectados por este proceso .

Por lo tanto, el aprendizaje profesional y la capacidad de los docentes para negociar sus demandas profesionales en respuesta a la internacionalización son cruciales para el éxito de la internacionalización y el aprendizaje efectivo de los estudiantes internacionales.

Ly Tran dirige un proyecto DECRA (Discovery Early Career Researcher Award) financiado por el Australian Research Council, cuyo objetivo es investigar las necesidades y prácticas de aprendizaje profesional de los docentes en las nuevas circunstancias de la educación internacional.

Examina cómo los profesores pueden estar equipados para atender de manera efectiva las necesidades de aprendizaje de los estudiantes internacionales y responder a las demandas de la internacionalización entrevistando a 215 miembros del personal tanto en la educación superior como en la educación y formación profesional. Noventa y ocho de estos son académicos y asesores de inglés y habilidades de aprendizaje de 19 universidades en Australia. La investigación también involucra la participación en actividades de aprendizaje profesional docente.

Aprendizaje profesional docente

Nuestro libro recientemente publicado: Aprendizaje profesional docente en educación internacional: prácticas y perspectivas del sector de la educación y formación profesional y los próximos trabajos sobre aprendizaje profesional docente en educación superior derivados de este proyecto abordan las principales áreas de aprendizaje profesional requeridas para mejorar la capacidad docente para responder a las necesidades de los estudiantes internacionales y las demandas relacionadas con la internacionalización.

Enseñar a estudiantes de diversas características lingüísticas, académicas y culturales es un desafío. Los docentes de educación superior solicitan reiteradamente más desarrollo de capacidades culturales contextualizadas a su disciplina en relación con los estudiantes internacionales, en lugar de capacitación cultural genérica, que comúnmente ofrecen las instituciones para el desarrollo profesional de su personal.

Los programas actuales de desarrollo profesional enfocados en la diversidad cultural no han llegado lo suficientemente lejos como para proporcionar a los maestros conocimientos y habilidades esenciales cuando se trata de los complejos problemas relacionados con la cultura que enfrentan en su trabajo con estudiantes internacionales.

Se han realizado buenos esfuerzos para ayudar a los docentes a promover la interacción entre estudiantes internacionales y locales. Lo que queda de la demanda de los docentes en la educación superior es el aprendizaje profesional dirigido a facilitar que diferentes grupos de estudiantes internacionales trabajen juntos.

Los estudiantes internacionales en sí mismos no son de ningún modo un grupo homogéneo. Los maestros necesitan un aprendizaje profesional específico para crear y fomentar un ambiente de aprendizaje positivo y cohesivo para clases culturalmente diversas.

Los docentes también necesitan información de antecedentes relacionada con la cohorte de estudiantes que enseñarán para poder responder de forma adecuada y adaptar el contenido de los cursos. Esperan estar equipados con la capacidad de capitalizar el repertorio transnacional cultural, lingüístico y de conocimiento de diferentes subcohortes de la población estudiantil y utilizar la diversidad de los estudiantes como un recurso para enriquecer el aprendizaje para todos.

En particular, nuestra investigación indica la necesidad de que los programas de capacitación docente y desarrollo profesional incluyan estrategias pedagógicas para ayudar a los estudiantes internacionales a mejorar sus habilidades en el idioma inglés y facilitar la comunicación efectiva con estudiantes internacionales que no hablan inglés.

Esto incluye la pronunciación de los nombres de los estudiantes internacionales, la simplificación del idioma al impartir cursos a estudiantes internacionales y facilitar la comunicación general de los estudiantes internacionales en inglés, así como la capacidad del idioma inglés para el aprendizaje específico del currículo.

Un área de aprendizaje profesional muy necesaria es la colaboración entre profesores de asignaturas y asesores de lenguaje y aprendizaje para incorporar el lenguaje en el aprendizaje disciplinario y desarrollar la experiencia propia de los docentes hacia un objetivo común de optimizar las experiencias de aprendizaje y los resultados de los estudiantes internacionales.

Esta es una práctica que, si los docentes están bien equipados, podría ser muy poderosa tanto para mejorar las habilidades de comunicación en inglés para los estudiantes internacionales como para contribuir significativamente a su aprendizaje disciplinario.

Empleabilidad de estudiantes internacionales

La investigación enfatizó la importancia del aprendizaje profesional continuo para equipar a los maestros con las habilidades y el conocimiento para preparar a todos los estudiantes para el mercado laboral intercultural. Las áreas clave de aprendizaje profesional para ayudar a los maestros con el desarrollo de su capacidad para ayudar a los estudiantes a mejorar su empleabilidad para un mercado laboral cada vez más globalizado incluyen:

 

  • Conocimiento de las culturas de trabajo locales y globales.
  • Conocimiento de las necesidades del mercado local e internacional.
  • Conocimientos y habilidades para preparar a los estudiantes para el mercado laboral intercultural y globalizado.
  • Conocimientos y habilidades necesarios para hacer que la competencia global explícita esté integrada en el plan de estudios y para ayudar a los estudiantes a establecer conexiones sobre cómo puede ser relevante en contextos laborales globales.
  • Conocimientos y habilidades para facilitar el aprendizaje integrado en el trabajopara estudiantes internacionales.
  • La disposición de las prácticas de trabajo para estudiantes internacionales.
  • Información sobre cómo enfrentar los desafíos que los institutos, los docentes y los estudiantes individuales encuentran para encontrar puestos de trabajo.
  • Mecanismos de apoyo para los estudiantes en el lugar de trabajo y enfoques para negociar colocaciones de trabajo, así como traer conocimiento de la vida real al aula.

Barreras al aprendizaje profesional en la educación internacional

Nuestra investigación identifica siete barreras principales para la provisión de aprendizaje profesional y la participación en la educación internacional.

Estas son limitaciones financieras y de tiempo, personalización del personal, falta de un mecanismo de apoyo institucional coherente y liderazgo dirigido a la internacionalización, un acuerdo de carga de trabajo actual que no prioriza las actividades relacionadas con la internacionalización, el hecho de que el valor de la internacionalización a menudo no se hace explícito maestros, y la falta de correspondencia entre el desarrollo profesional ofrecido y el necesario para la internacionalización.

La investigación indica que los docentes de la educación superior median las demandas profesionales y participan en el aprendizaje profesional al:

 

  • Aprovechando su propia experiencia y recursos para abordar los nuevos desafíos que surgen del trabajo con estudiantes internacionales. La experiencia previa y la exposición a diferentes culturas a través de viajes, conexiones personales, actividades de voluntariado y redes son recursos esenciales. Sin embargo, tales tipos de capital no siempre están disponibles.
  • Buscar consejo o apoyo de colegas y colegas de alto rango a través de mentores informales o formales.
  • Movilizar de forma proactiva diferentes recursos y buscar oportunidades de aprendizaje en los lugares de trabajo, incluida la capacitación formal y las actividades de desarrollo profesional de colegas y estudiantes internacionales.
  • Establecer relaciones y obtener aportes de los estudiantes internacionales, especialmente a través de conversaciones informales fuera de las aulas y la participación en eventos sociales.

Para desempeñar sus funciones profesionales cada vez más diversificadas y ampliadas, los docentes participan en actividades de investigación y reflexión autodirigidas para adquirir una comprensión profunda y mantenerse al tanto de los diferentes problemas asociados con los estudiantes internacionales.

El impulso personal de los docentes por la investigación y las prácticas reflexivas les permite acumular y mejorar su experiencia y experiencia para responder a las demandas de los estudiantes internacionales.

Sin embargo, a menudo se deja a los profesores individuales para negociar sus demandas profesionales en relación con los estudiantes internacionales. Una gran parte del compromiso de aprendizaje profesional informal de los maestros ocurre de manera ad hoc, en segregación y con poco reconocimiento.

Implicaciones para la provisión de desarrollo profesional

Nuestra investigación señala una necesidad de desarrollo profesional enfocándose en apoyar a los docentes a desarrollar las capacidades no solo para lidiar con los desafíos de enseñar a una población estudiantil cada vez más diversa sino, sobre todo, mejorar su empleabilidad para mercados laborales globales y construir relaciones interactivas productivas con estudiantes internacionales .

Las relaciones interactivas se centran en construir sobre las diferencias culturales y posicionar a los estudiantes internacionales como socios más equitativos en la construcción de conocimiento, habilidades y competencias transnacionales.

El apoyo institucional y el liderazgo dirigidos a la internacionalización junto con la provisión de aprendizaje profesional en el lugar de trabajo para profesores para facilitar su respuesta efectiva a las necesidades de los estudiantes internacionales y negociar las demandas competitivas de internacionalización son cruciales para garantizar los resultados esperados y el impacto de la internacionalización.

Se necesita un enfoque institucional racionalizado y coherente para promover un aprendizaje profesional genuino, significativo y sostenible y para maximizar sus beneficios.

Es esencial que las universidades trabajen en estrecha colaboración con organizaciones profesionales, por ejemplo, en Australia, la Asociación Internacional de Educación de Australia (IEAA), que se especializa en proporcionar desarrollo profesional para el personal de educación internacional.

A través de sus redes integrales , la IEAA ofrece una amplia gama de programas de desarrollo profesional para ayudar al personal a mejorar el bienestar y las experiencias de aprendizaje de los estudiantes internacionales , internacionalizando la enseñanza, el aprendizaje y el aprendizaje en el extranjero .

Nuestra investigación destaca la importancia de crear y mantener un entorno laboral que respalde el aprendizaje recíproco de colegas inmediatos, así como el aprendizaje autodirigido. Las actividades informales de aprendizaje a menudo se inician y se nutren no solo a través de la colaboración entre pares, sino también a través de la motivación y la motivación del docente.

Estos tipos de aprendizaje profesional informal son de naturaleza personalizada y participativa, construyen a los docentes como agentes activos en su propio entorno profesional y responden mejor a las necesidades profesionales inmediatas de los docentes.

Dentro de un mercado de exportación de educación cada vez más competitivo, la información sobre cómo se proporciona a los docentes un aprendizaje profesional que les permita abordar de manera efectiva las necesidades de aprendizaje de los estudiantes internacionales se ha convertido en un activo importante que las universidades deben mejorar.

Las universidades pueden fortalecer la provisión y la participación en el desarrollo profesional de los docentes colaborando estrechamente con los propios docentes y en asociación con organizaciones profesionales en educación internacional como la IEAA.

Fuente: http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20180515144632119

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Crisis en Brasil saca a 170 mil estudiantes de la universidad

América del sur/Brasil/Fuente: Telesur Tv

La fuerte depresión económica de Brasil obliga a los jóvenes a canjear sus estudios por el campo laboral para poder cubrir sus gastos diarios de alimentación y subsistencia.

De acuerdo con un estudio realizado en Brasil por el Instituto Brasileño de Estadística y Geografía (IBGE), unos 170.000 estudiantes universitarios brasileños han desertado de la educación superior debido a los altos índices de inflación y la crisis que embarga al país carioca.

La encuesta realizada refleja que los estudiantes que se ven obligados a pausar la preparación universitaria están en un rango de edades de 19 a 25 años.

«El promedio del aumento del stock de estudiantes que tuvieron que abandonar sus cursos de graduación era de alrededor del 5 por ciento al año, entre 2013 y 2016, evasión que aumentó un 47,8 por ciento en 2017, acompañando el movimiento de cierre de los puestos de trabajo y la reducción de la oferta de financiamiento estudiantil», informa el estudio de IBGE.

Entre los detonadores y causales del abandono de la educación universitaria se delimitan los aumentos inscripción, matricula, y aranceles académicos, aunado a los altos costos de la vida y las dificultades para la obtención de un empleo con una remuneración salarial digna y acorde a la realidad que enfrenta Brasil.

«Esto también tiene que ver con el aumento de la oferta de la enseñanza superior y con el mayor acceso a las universidades en los años anteriores a la crisis. La evasión es naturalmente grande, pero en 2017 fue peor por las restricciones de empleo y de renta «, evalúa el economista Cosmo Donato, de la LCA.

IBGE apunta además que una razón que se une al aumento de este índice de deserción académica es la disminución porcentual de los financiamientos ofrecidos por Financiamiento Estudiantil (FIES) que redujo en 2017 y lo que va de año sus patrocinios de 732.700 becas a 98.900.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/crisis-brasil-saca-estudiantes-universidad-20180521-0022.html

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Cómo conseguir que la investigación educativa impacte en la práctica de los profesores.

Por: Haylen Perines. Aula Magna 2.0. 23/05/2018

Instituto interdisciplinario de de Ciencia y Tecnología. Universidad de La Serena. Chile

Muchas veces la investigación y la práctica educativa avanzan por caminos radicalmente distintos, antagónicos, casi irreconciliables: ambos se enfrentan a una compleja relación que incide en el trabajo de los profesores no-universitarios y de la escuela en su conjunto.

Los investigadores y los agentes educativos (como directores y docentes) tienen diferentes expectativas de la investigación: quienes trabajan en las escuelas buscan nuevas soluciones a los problemas concretos que los aquejan, mientras que los investigadores buscan generar y publicar nuevos conocimientos. Por esa razón, desde el artículo de Kaestle (1993) hasta aportaciones más recientes (Murillo y Perines, 2017) varios  autores han cuestionado el impacto real de la investigación en la educación y su insuficiente contribución para que esta supere sus dificultades y optimice sus procesos.

Podríamos resumir en seis las causas principales de la crisis de la investigación en relación a sus repercusiones en la práctica docente.

  1. La lucha de intereses entre la política y la investigación educativa: superar la esquiva vinculación de los resultados de investigación con la práctica docente requiere una cooperación entre investigadores y políticos que no siempre es fácil de lograr. Quizás en los últimos años haya mejorado algo la relación entre la investigación y la política debido al interés mutuo por escuchar sus demandas y necesidades. Sin embargo, sigue siendo un desafío necesario de enfrentar a través de sinergias de colaboración más sistematizadas y prolongadas en el tiempo.
  2. La escasa formación en investigación de los futuros docentes: debido a la diversidad de contextos institucionales, la investigación no se establece como una norma básica de preparación profesional, por lo que el lugar que ocupa en el currículo suele depender de las decisiones internas de cada institución.
  3. La explicación “simplista” de la transferencia de los conocimientos a la práctica docente: es un grave desacierto plantear las relaciones entre la investigación educativa y la práctica de los profesores desde modelos explicativos tradicionales, basados en el esquema simplista investigación-difusión-desarrollo-implantación, que supone que todo sucede de un modo mecánico y unidireccional: se investiga, se difunde, se realizan acciones concretas y eso genera automáticamente una buena práctica educativa.

Los esfuerzos de producción y uso del conocimiento deben centrarse en que los agentes educativos, como directivos y docentes, accedan a la información que proporciona la investigación con la misma facilidad que lo hacen los investigadores. El conocimiento es realmente transferido cuando los estudios y artículos son leídos, evaluados y examinados por todos los que participan en las decisiones educativas.

Uno de los mecanismos para mejorar la transferencia de los saberes es la “transformación” de los conocimientos que provienen de los estudios en herramientas más cercanas a la realidad de las escuelas, lo que generaría un mayor interés de directores y profesores en la investigación. Eso implicaría, en primer lugar, un análisis del vocabulario que emplean los estudios, ya que uno de los aspectos que aleja a los profesores de los artículos es el lenguaje que utilizan para comunicar sus resultados.

  1. La desvalorización de los saberes de los docentes: los investigadores centran su atención en el conocimiento formal que generan, sin considerar las experiencias y la forma de relacionarse con el mundo que tienen los docentes. Sin embargo, sólo si la investigación es capaz de reconocer, valorar y aprender de los saberes producidos por los profesores logrará desarrollar trabajos que despierten su interés por conocerlos y aplicarlos. El desafío para lograr que los profesores se sientan más cercanos a la investigación educativa está en observar el escenario en el que el docente construye su profesión, con sus limitaciones, fortalezas y experiencias: se necesita una mirada mucho más profunda sobre su trabajo.
  2. La desconfianza hacia los artículos de investigación: muchos docentes, cuando leen un artículo, sólo centran su lectura en los resultados y no en las ideas y evidencias que se exponen en la revisión teórica y en la metodología. Para ellos, una idea es más creíble cuando está relacionada con su experiencia, por tanto buscan datos concretos y útiles en el apartado de los hallazgos.

Docentes e investigadores tienen distintas maneras de evaluar las ideas de artículos científicos y diferentes formas de incorporar la información de estos a su bagaje de conocimientos. Para los investigadores, la credibilidad de un artículo depende de la evidencia empírica y objetiva que presenta. En cambio, para los profesores un artículo tendrá mayor credibilidad si se relaciona con la realidad de su aula.

  1. Los criterios de evaluación de la investigación en España: las investigaciones están condicionadas por ciertos elementos de prestigio y ascenso que permiten a los investigadores promover su carrera pero que, al mismo tiempo, generan una barrera con los intereses del profesorado. Los investigadores se centran y se esfuerzan en publicar artículos JCR para obtener los anhelados sexenios, por lo que impactar en la práctica educativa o ser leído por los profesores no está precisamente entre sus prioridades. Probablemente tienen la buena intención de escribir artículos que tengan una utilidad en la práctica, pero también son conscientes de que su actividad investigadora está siendo evaluada de acuerdo a determinados parámetros, e intentan acercarse a ellos.

Superar todas estas dificultades que atraviesa la investigación educativa, y, por consiguiente, “sacarla” de su momento crítico, implica la realización de esfuerzos en una serie de aspectos fundamentales que son imprescindibles.

  1. Cambios en los programas de formación inicial y permanente de los profesores: la preparación de los docentes en temas de investigación es escasa no sólo en los programas de magisterio, sino también en las capacitaciones que se llevan a cabo dentro de sus respectivas escuelas. Esto genera que los profesores simplemente no conozcan la investigación educativa, por lo que es casi entendible que la rechacen. No es fácil aceptar la información proveniente de formas académicas que no forman parte de las enseñanzas que han recibido, y aún menos de su rutina diaria. Por ende, los programas deben dar más espacio a la investigación en sus asignaturas y los cursos de formación permanente deben incluir aspectos de ella entre sus contenidos. Es verdaderamente real la necesidad de una preparación investigadora en los futuros docentes: si estos logran implicarse con la investigación de manera responsable, informada y persistente en el tiempo, pueden ampliar sus puntos de vista en la búsqueda de mejores soluciones a los problemas de su práctica.
  1. Cambios en los modelos tradicionales de transferencia de los conocimientos: la transferencia actual de los conocimientos utiliza formas bastante rígidas y poco flexibles para comunicarse. El conocimiento debe “movilizarse”, salir, difundirse, generar debate, tener consecuencias y repercusiones en la práctica educativa. En este sentido resulta interesante mencionar un concepto relativamente actual que ha ido tomando forma en el contexto internacional: el Knowledge Movilization, que intenta superar la distancia entre la producción de conocimientos, sus repercusiones prácticas y la política. Por otra parte, los investigadores debemos hacer mayores esfuerzos para modificar la forma en la que nos relacionamos con los profesores. Por ejemplo, cuando nos acercamos a una escuela a realizar un trabajo de campo obtenemos los datos que buscamos y posteriormente enviamos un informe al centro en el que describimos los resultados, pero eso no es suficiente para generar instancias comunicativas; lo que hace falta es que los investigadores nos acerquemos a los docentes de una forma más cotidiana y simétrica, en la que narremos los hallazgos obtenidos y los discutamos con ellos.
  1. Cambios en los criterios de evaluación de la actividad investigadora: es obvio que el trabajo de los investigadores educativos debe ser evaluado. Sin embargo, para que los investigadores no nos encerremos exclusivamente en la publicación en revistas JCR (que los profesores jamás van a leer), la administración educativa debe promover cambios en la forma de evaluar. También deberían ser bien valoradas otras iniciativas, por ejemplo, la realización de investigación-acción con los docentes o la publicación en revistas de difusión. No se trata de renunciar a las revistas que exigen artículos de calidad, porque estas publicaciones son importantes y necesarias, lo que se debe hacer es diversificar los criterios con los que se evalúa lo que hacemos.

Las líneas de investigación que pueden surgir a partir de esa investigación pueden incluir estudios empíricos centrados en lo que piensan los docentes acerca de la investigación o en cómo observan esta realidad los propios investigadores. Contar con ambos puntos de vista sería muy valioso para seguir construyendo puentes comunicativos entre ellos. El objetivo final es que los investigadores no estemos escribiendo para una ‘academia’ reducida y exclusiva, que nada tiene que ver con la realidad de las aulas.

*Fuente: https://cuedespyd.hypotheses.org/3541

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La universidad y la investigación social

Por: Juan J. Paz y Miño C.

En un artículo anterior (http://bit.ly/2AcQ8gJ) me referí, de manera general, a los avances en la educación superior logrados durante la última década, y sobre todo a los frenos que igualmente se acumularon y que hoy afectan a la docencia y a la investigación, víctimas de papeles, informes, evaluaciones, seguimientos y actividades que burocratizan la vida universitaria y además agobian el trabajo docente.

De persistir esta situación, precisamente la docencia y la investigación, que son el eje de la actividad de los profesores universitarios, no tendrán perspectivas de desarrollo y progreso, a pesar de las líricas declaraciones sobre la necesidad de la ciencia, de la innovación o de la producción académica.

En materia de investigación subsisten algunos dogmas. El mayor ocurre en el campo de las ciencias sociales. La moda intelectual de medir sus avances por el número de artículos publicados en revistas indexadas (que, en muchos casos, son verdaderos negocios) afecta a las ciencias sociales latinoamericanas. Pero su impacto no está en los “journals”, sino en la legitimidad e influencia que los libros y artículos alcanzan en la sociedad, la educación, la cultura y la política. Las ciencias sociales no pueden tener el mismo tratamiento que tienen las ciencias médicas o las naturales.

No se descarta las revistas especializadas, que pueden ser interesantes por las temáticas concretas. Sin embargo, en el campo de la historia hay otra consideración: el conocimiento, la innovación, el resultado académico vienen del trabajo acumulado con la revisión de fuentes en archivos a los que inevitablemente hay que consultar, en una paciente actividad de búsqueda y selección.

La Asamblea Nacional, responsable de la elaboración de la nueva Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) debe afrontar con seriedad y responsabilidad la generación del ambiente adecuado para el avance de la investigación en la universidad ecuatoriana, sobre la que hoy pesan los sistemas de supervisión burocratizado basados en las “normas de calidad”.

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Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección:http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/la-universidad-y-la-investigacion-social

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