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La religión en la política

Por: Manuel Alcántara Sáez.

El terreno que van perdiendo en América Latina los católicos los ocupan los protestantes

Si bien América Latina continúa siendo mayoritariamente católica, el incremento del laicismo y la presencia del protestantismo en el último cuarto de siglo han empezado a tener un impacto político. Al hecho de que Guatemala tenga al único presidente evangélico de la región, Jimmy Morales, algo que ya había sucedido antes, se añade que en los últimos meses la política en Costa Rica, el país con la trayectoria democrática continuada más longeva, se ha visto alterada por el triunfo de un candidato evangelista en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En Brasil Jair Bolsonaro también tiene posibilidades de ganar en las presidenciales de octubre, y en Colombia en las recientes elecciones legislativas ha habido dos listas claramente identificadas con grupos cristianos evangélicos: el Movimiento Mira y Justa Libres.

De acuerdo con el barómetro sobre América de la Universidad de Vanderbilt (2016-17) hay solo cinco países latinoamericanos cuya población se considera católica en un porcentaje superior al 70% —Paraguay (83,6%), Ecuador (74,3%), Colombia (73,7%), México (72,3%) y Perú (71,5%)—, mientras que en ocho países el total de católicos es inferior al 55% de su población: República Dominicana (54,9%), Chile (54,7%), Honduras (54,4%), El Salvador (48,9%), Brasil (51,5%), Guatemala (51,4%), Nicaragua (49%) y Uruguay (43,4%). Salvo en este último país en el que una parte muy importante de la ciudadanía se declara atea o agnóstica, en los restantes casos el terreno perdido por los católicos lo ocupan los protestantes. En Guatemala, Honduras y Nicaragua se estima que más del 40% de sus poblaciones lo son, acercándose a ese porcentaje El Salvador. En términos generales, cerca del 20% de la población de América Latina es protestante.

Resulta interesante comparar la actitud y el comportamiento religioso de las sociedades con el de sus políticos. En este sentido, una encuesta realizada en los congresos de América Latina por investigadores de la Universidad de Salamanca entre 2014 y 2017 señala que los legisladores se consideran en promedio más católicos que la media de sus sociedades. Solo en dos países sus diputados entrevistados confiesan ser católicos por debajo del 75% —Honduras (63,3%) y Guatemala (40,3%)—. En Argentina y en Paraguay aseguran serlo el 97,9% y el 95,9% de sus diputados respectivamente.

La práctica creyente advierte una vez más de la heterogeneidad de la región

Por otra parte, la práctica creyente, medida por la declaración de asistencia a los servicios religiosos, advierte una vez más de la heterogeneidad de la región. Tres países superan la mitad de los entrevistados diciendo que no van “nunca o casi nunca” Argentina (51,4%), Chile (53,7%) y Uruguay (70,1%)—; mientras que en Brasil (46,8%), Honduras (54,7%), El Salvador (57,4%) y Guatemala (61,4%) son los que tienen los valores mayores de entre los que dicen ir “más de una vez por semana” o “una vez por semana”. Ello contrasta con la mayor asistencia a estos servicios de los diputados, donde solo en Uruguay la cifra coincide al no asistir “nunca o casi nunca” un 70%, mientras que supera el 45% entre los que asisten cotidianamente en Guatemala (45%), México (45%), Colombia (46%), Ecuador (46,7%), Costa Rica (52,1%), Honduras (59,3%), El Salvador (60,4%), Nicaragua (61,9%) y Panamá (63,8).

El género de los diputados no discrimina estadísticamente, ni la religión, ni la frecuencia con que asisten a los servicios. Pero la edad sí que comporta una leve diferencia: el 84% de los diputados de más de 60 años se dicen católicos frente al 80% con edades comprendidas entre 40 y 59 años y el 75% de quienes tienen menos de 40 años. Algo que se repite en relación con la asistencia a servicios religiosos ya que acuden más los mayores. Finalmente, la ideología tampoco afecta al credo religioso, aunque sí a la frecuencia en la asistencia a los servicios: el 54,7% de los diputados de la derecha asisten más de una vez por semana o una vez por semana, mientras que solo lo hacen el 41,3% de los centristas y el 33,7% de los de izquierda.

La novedad actual no es solo el avance de los evangélicos sino su capacidad de incorporar en la agenda aspectos que han llamado la atención de la derecha católica logrando propugnar una alianza opositora al matrimonio igualitario, al aborto y a lo que denominan “ideología de género”, que tienen un denominador común en la proclama que se ha hecho viral: “con mis hijos no te metas”. Un discurso que, en Costa Rica, lanzó al diputado de un partido marginal, Fabricio Alvarado, a posicionarse como el vencedor en la primera vuelta presidencial y lograr un apoyo del 40% en la segunda.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/04/03/opinion/1522768168_990629.html

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El derecho al gemido. Notas para pensar la ESI desde una posición prosexo

Por: Val Flores.

Me propongo trazar algunos pensamientos en relación a la ESI desde una lectura aberrante, un pensamiento dis/torsionado por preguntas intolerables, esas que suelen quedar acalladas en el régimen de inteligibilidad de la normalidad educativa, las que provocan un radical extrañamiento en los constructos y los órdenes conceptuales de las sexualidades y en nuestros imaginarios pedagógicos y eróticos, las que no son populares porque se inmiscuyen en los propios procesos de producción del conocimiento y nuestros límites pedagógicos y políticos. Me planteo pensar la ESI como una arriesgada aventura intelectual feminista y cuir desde una posición prosexo como marco para problematizar la fuerza heterosexualizante de la cultura escolar y los supuestos antisexo que abonan las retóricas
del peligro, la prevención y el riesgo como articuladores de las prácticas en relación a ESI, y que provocan que ciertos placeres y prácticas sexuales sean construidos como ininteligibles, convertidos en impensables e indeseables para el contexto escolar.

La ESI como política pública establece derechos y obligaciones en lxs actores del sistema educativo a partir de la Ley Nacional 26150 de Educación Sexual Integral, inscribiéndola como un asunto de derechos humanos. En las prácticas escolares y dinámicas institucionales, la educación sexual es un campo de tensión crítica, un territorio de disputas
de saberes, de modos de subjetivación, de paradigmas de inteligibilidad del género, de valores sociales y culturales, en definitiva, una disputa por la legitimidad de ciertos cuerpos, ciertas prácticas, ciertos deseos. Entonces, más que pensar la ESI como un programa uniforme que designa un modelo didáctico-curricular a aplicar, supuestamente dotado de una homogeneidad de formas y contenidos, el desafío es imaginar la ESI como una diáspora
de experiencias situadas y singulares que interrelacionan (o no) los procesos de generización y sexualización de los cuerpos de estudiantes y docentes con las circunstancias geo-socio-políticas locales, mostrando cómo los regímenes hegemónicos de lo sensible que promueven las instituciones escolares instituyen la decibilidad, visibilidad y legibilidad de los cuerpos y placeres.

Antes que sustancializar la ESI como legalidad subjetivante, es preciso reconocerla como un campo de problemas y de interrogaciones pedagógicas y políticas sobre los modos normalizados del pensar y del enseñar (heterosexualizados, generizados, racializados, capacitistas, adultocéntricos). Para ello, hay que situar la ESI en una trama de leyes en defensa de la no discriminación y el reconocimiento de la diversidad sexual 2 , sancionadas de forma continua desde fines de los 90. El conjunto de estas leyes se asienta sobre una concepción liberal del sujeto de derechos. El sujeto de derechos sexuales que presupone es un sujeto configurado dentro de la tradición del liberalismo político, lo que impone límites a la ciudadanía y abona ciertas normas mediante las cuales se le da sentido a la sexualidad, construyendo al mismo tiempo unos “otrxs” sexuales bajo los requisitos de la respetabilidad y normalización (Sabsay 2012: 142). Una de las implicaciones que tiene la judicialización de la libertad y la justicia sexuales, sobre todo cuando estas son entendidas casi exclusivamente en términos de derechos individuales (Sabsay 2014: 55), consiste en que la sexualidad es asumida como una realidad ontológica, como un hecho inalienable y
no el efecto de una episteme particular, naturalizando que esa epistemología sexual capaz de definir quiénes somos se refiere solo a formas muy específicas de entender nuestra concepción de los cuerpos y la vida corporal. Intervenir en el campo de la ESI como una activista lesbiana y maestra prosexo implica sostener una interrogación incesante de las políticas sexuales y las posturas antisexo en las leyes, normas institucionales y relaciones personales, en tanto práctica ética que disputa los sentidos que se ciernen sobre lo “sexual” y que crean exclusiones, segregaciones, jerarquías, desigualdades.
Así, la ESI se presenta como una economía pedagógica de los saberes, los cuerpos, los placeres y la imaginación que es urgente interpelar y contrastar con otros modos de producción de saberes no escolarizados vinculados a esxs “otrxs” que fueron lanzadxs a los márgenes de la ciudadanía sexual, como lxs trabajadorxs sexuales, practicantes de BDSM3 productorxs y consumidorxs de pornografía y posporno, alianzas poliamorosas o pactos no monogámicos, etc. De este modo, la ESI puede ser pensada como un archivo público -no solo estatal- y potencial de prácticas educativas creativas, escrituras contagiosas, afectos descolonizadores, imaginaciones indisciplinadas, modos críticos de subjetivación, memorias del daño, de los genocidios y del éxtasis celebratorio de la sobrevivencia.
***
Un pensamiento pedagógico-político articulado por una perspectiva feminista cuir no consiste en definir identidades ni representarlas como un objetivo en sí mismo, sino que es un llamado a resistir las prácticas normales y las prácticas de normalización sexo-genérica, racial, corporal, nacional, etc. (flores 2013: 216). Consiste en un modo de hacer crítico que desestabiliza nuestras propias categorías del pensamiento pedagógico al postular la producción de la normalización como un problema de la cultura y del pensamiento, cuestionando las categorías que definen el campo en el que las identidades hacen sentido (Sabsay 2014).

De esta manera, sospecha y destruye las esperanzas espoleadas por el individualismo liberal asociadas con la inclusión representacional de las identidades LGTTTBI en los currículos como una estrategia de subversión contra la heteronormatividad, ya que la pedagogía antinormativa/cuir, más que una nueva forma de conocimiento, implica la
capacidad de plantear preguntas sobre los recorridos para llegar a saber y construir sentido.

Como sugiere Britzman, se ocupa en primer lugar de una práctica radical de deconstrucción de la normalidad, entonces, en lugar de presentar al conocimiento (correcto) como respuesta o solución, el conocimiento se constituye como una pregunta interminable (Luhmann 1998). Uno de los intereses de esta pedagogía es el estudio sobre los límites como un problema de pensabilidad, ese punto en el que el pensamiento se detiene, ante lo cual Britzman se
pregunta, “¿qué hace que algo sea pensable?” (2016). Abordar el límite del pensamiento – dónde se detiene, lo que no puede soportar conocer, lo que debe cancelar para pensar como lo hace– permite considerar las condiciones culturales que operan para desestimar como irrelevante o valorizar como relevante un tipo particular de pensamiento pedagógico.

En este caso, me interesa reflexionar sobre los agenciamientos de placer como política sexual que suelen quedar ausentes en los discursos sobre ESI, más preocupados y enfocados a la prevención, el peligro, el riesgo, donde pareciera que no hay sexualidades a ser exploradas y pensadas, donde no hay preguntas sino respuestas prefabricadas, aun en las propuestas más críticas. Estas reflexiones son una invitación a pensar ¿qué sexo admite
la ESI? ¿qué prácticas sexuales hace inteligibles y cuáles quedan en la opacidad de lo indeseable, en el ostracismo de la perversión, en el campo de la abyección? ¿cuál es el sueño sexual de la ESI? Es imposible pensar la ESI fuera de una coyuntura histórica específica. Estamos viviendo en un contexto sociopolítico de represión estatal, militarización del espacio público, castigo a la protesta social, criminalización de lesbianas y trans, de aumento sistemático de agresiones hacia la población LGTTTB, persecución a los pueblos originarios, de negacionismo, ajuste y despidos masivos, de avance de los promotorxs de “la ideología de género”, el desmantelamiento de los programas sociales del estado, todas tecnologías de disciplinamiento social y sexual. A su vez, desde los feminismos asistimos a su efervescencia y auge popular, sin embargo, predominan las retóricas y visualidades de victimización que propagan la maquinaria mediática, el estado y los feminismos de corte más punitivista y abolicionista que han ocupado la representación del movimiento, en las que prevalecen de manera casi exclusiva y excluyente los tópicos del femicidio, la violencia, la trata, el abuso, el acoso y el aborto. Sin menoscabo de la importancia vital de la visibilización y denuncia de las violencias heteropatriarcales y capitalistas estructurales, cabe comprender los modos en que funciona el pánico sexual como forma de control de nuestras sexualidades y cómo los discursos educativos desde la ESI funcionan en este sentido. Tal como advertía Gayle Rubin, en épocas de crisis emerge una preocupación por la peligrosidad desquiciada en relación a lo sexual, son periodos históricos en los que la sexualidad es más intensamente controlada y más abiertamente politizada (Rubin 1989).

Los pánicos sexuales producen efectos concretos, la mayoría de las veces prejuicios y discriminaciones que se graban a fuego en la memoria colectiva, instalando definiciones normativas acerca de las sexualidades, además de legislaciones represivas, disponiendo las eróticas permisibles y deseables. De esta manera, se crea un clima político emocional tal que es imposible hablar de sexo por fuera del paradigma del sexo como peligro (Daich 2013) . No podemos negar que las escuelas están atravesadas hoy por el pánico sexual, lo que aparece recurrentemente en los relatos de maestrxs y profesorxs que expresan el temor de tocar a sus estudiantes y de tocar ciertos temas que serían sensibles a la moral de la comunidad educativa.

No se trata solo de combatir las políticas antisexo que propagan los sectores conservadores y religiosos que se oponen a la implementación de la ESI, sino de analizar esos silencios y borramientos en relación al sexo que articulan las propias pedagogías de la ESI, los significantes que hegemonizan sus contenidos como discursos de derechos, cuando los ideales de la ciudadanía sexual bajo el modelo del individualismo liberal se basan en la clasificación de un espectro limitado de identidades discretas y normalizadas (Sabsay 2012, 150). Se trata de preguntarnos por los límites de lo inteligiblemente pedagógico así como de lo sexualmente (im)posible de ser enseñado en las aulas.
***
Prosexo es una posición política crítica que integra las genealogías críticas de los feminismos, el activismo queer y de la disidencia sexual, y busca promover la creatividad sexual y erótica, manteniendo un horizonte abierto de posibilidades y deseabilidades que amplíe y multiplique los imaginarios disponibles y los repertorios de sus prácticas eróticas desde una concepción benigna del sexo y de su variabilidad inaudita, oponiéndose a la falsa ecuación de que el sexo siempre es equivalente a violencia, una concepción que atemoriza y des-empodera. Comprende las guerras capilares del sexo como formas de mantenimiento y ejercicio de un régimen de privilegios heterosexuales, racistas, patriarcales, capitalistas, cisexuales, nacionalistas, distribuyendo la vulnerabilidad económica, política, erótica y
cultural de manera mortíferamente desigual. Mantiene una sospecha activa sobre los modos de represión y vigilancia en los espacios públicos e íntimos acerca de los cuerpos, las sexualidades y los deseos, atentando contra la higienización moral de lo público y la profilaxis de la disidencia sexual.

En los debates feministas locales, una posición prosexo suele quedar restringida al reconocimiento del trabajo sexual, no obstante, su espectro de actuación es más vasto. Casi como residuo pedagógico de un modo de conocer, eso que se destierra a los márgenes pero que está con frecuencia justo en el centro del pensamiento mismo (Ahmed 2015: 25), una posición prosexo se ve interpelada por la lengua antisexo en la producción de sentidos sobre la ESI y las violencias epistemológicas que supone. Con lengua antisexo no me refiero a las condenas clericales, sino a cómo el saber público sobre las sexualidades, los deseos y las identidades que se hace disponible en las instituciones escolares y programas curriculares producen un cierto tipo de sexo legítimo y aceptable.

Como parte de los horizontes emancipatorios de una posición prosexo se encuentra la justicia erótica, regida por los principios del placer, la satisfacción y el deleite sexual, el consentimiento entre quienes realizan las prácticas sexuales, y un clima público que impide la violencia, el estigma y la discriminación. En este sentido, beto Canseco, teórico y activista prosexo de Córdoba, nos propone pensar el concepto de justicia erótica como articulador de dos derechos, habitualmente considerados como derechos escindidos en los discursos sociales y también en ciertas corrientes feministas: el derecho al placer sexual y el derecho a la protección contra la violencia sexual. Así, el derecho al placer sexual como necesidad y urgencia ética de producir condiciones sociales de manera igualitaria para que los cuerpos puedan verse involucrados en experiencias sexuales, está íntimamente vinculado al derecho que garantiza una minimización de la exposición al daño.

En el campo de la pedagogía y de la educación sexual, la eroticidad nos mueve a interpelarnos por las deseabilidades que construye el conocimiento escolar institucionalizado en relación a los cuerpos, las identidades, las prácticas sexuales y los afectos, nos convoca a abrir incómodos y espinosos interrogantes sobre los marcos normativos de ese saber y sus efectos performativos sobre la producción corporal, en especial sobre los cuerpos de la infancia.

Podemos pensar que las preguntas por la deseabilidad en términos de deseo sexual y de pulsión intelectual y erótica, son también preguntas acerca de la ignorancia como forma de saber y de practicar un modo heterosexualizante del conocer. En este sentido, retomo y reformulo una de las preguntas que Britzman se hacía en uno de sus textos: “¿por qué los educadores continúan tan dispuestos a argumentar a favor y en contra del sexo, a vincular el constructo del sexo apropiado con el constructo de la edad apropiada y a preocuparse sobre cuál conocimiento existe en cuáles cuerpos en cuáles circunstancias?” (Britzman 2001). El sentido de lo apropiado ha sido central en debates y propuestas sobre ESI, es un criterio que surge aun en las perspectivas más críticas, y nos invita a cuestionarnos acerca de cómo el modo apropiado de pensar las sexualidades y cuerpos en la escuela se constituye en una precondición para ser reconocido como un pensamiento válido y un sentimiento legítimo. En general, ese modo apropiado de abordar la ESI suele estar direccionado bajo los preceptos de prevenir el embarazo, erradicar la violencia, prevenir el abuso, fomentar la sexualidad “responsable”, preservar de las its, prevenir la trata/prostitución, entre otros.
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Si los afectos son políticas de conocimiento, habría que examinar en nuestros venturosos proyectos feministas sobre ESI los pánicos y ansiedades que se (nos) juegan en una economía de lo visible, lo pensable y lo enseñable sobre el sexo y las sexualidades en el espacio educativo, sobre todo en las formas del coger como prácticas performativas que
componen las identidades sexuales y de género. Por eso, tal vez uno de los desafíos de la ESI sea tener en cuenta y lidiar con la inestabilidad e inaprensibilidad del lenguaje del sexo, activando modos de desaprendizaje de las formas normalizadas del imaginar el sexo y el desear, de activar pedagogías que no terminen por desexualizar el lenguaje del sexo como modo apropiado y aceptado de hablar las sexualidades.

Estas interpelaciones prosexo y anticensura no buscan desestimar la ESI como artefacto crítico para una política sexual feminista, sino incidir en el montaje colectivo de una urgente imaginación pedagógica que haga del “derecho al gemido” (Navarrete 2014) una demanda prioritaria para la infancia y también para lxs educadorxs, cuyos gemidos se ven privatizados bajo el imperativo moral que domina el sistema educativo. A contrapelo de un llamado a la inclusión curricular y la traducción estatal de prácticas sexuales marginalizadas, estas notas son una incitación a la crítica radical de los placeres y sus borramientos epistemológicos que procure expandir el lenguaje pedagógico como actividad erótica y disponer espacios para explorar la libertad erótica, las propias fantasías y deseos, la negociación del poder, y que tensione la ESI como una forma de curiosidad epistémica y de justicia erótica y pedagógica.

Bibliografía
 Britzman, Deborah (2001) “Curiosidad, sexualidad y currículum”, en Lopez Louro, Guacira
(comp.): O corpo educado. Pedagogias da sexualidade. Ed. Autêntica. Belo Horizonte.
Traducción de Gabriela Herczeg. Publicado por Bocavulvaria Ediciones, Córdoba, 2016.
 Britzman, Deborah (2016) “¿Hay una pedagogía queer? O, no leas tan recto”. Traducción:
Juan A. Gómez y Leandro Calandra. Revista de Educación. Año 7 Nº9 | 2016. pp. 13-34.
Versión original en inglés de la autora, Britzman, D. (1995) Is there a Queer Pedagogy?
 Canseco, Alberto (beto) (2017) Eroticidades precarias. La ontología corporal de Judith
Butler. Ediciones Asentamiento Fernseh, Córdoba.
 Daich, Deborah (2013) “De pánicos sexuales y sus legados represivos”, en Zona Franca.
Revista del Centro de Estudios Interdisciplinario sobre Mujeres, Año XXI, Nº 22, 2013, pp.
31-40.
 flores, val (2015) “Decir prosexo”, en Cuirizar el anarquismo. Ensayos sobre género, poder y
deseo. Bocavulvaria Ediciones, Córdoba.
 ———— (2017) “Diásporas de la ESI”. Conferencia/conversatorio en las 6° Jornadas ESI
“Cuerpos, educación y sociedad”, Instituto Superior de Formación Docente Nº 809. Esquel,
Chubut.
 ——— (2018) “Por un feminismo pervertido”, en Gayle Rubin, En el crepúsculo del brillo. La
teoría como justicia erótica. Bocavulvaria Ediciones, Córdoba.
 Luhmann, Susanne (1998) ¿Cuirizar/Cuestionar la pedagogía? o, La pedagogía es una cosa
bastante cuir. Artículo publicado originalmente en William F. Pinar (Ed.), Queer Theory in
Education, Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates, Inc., 1998. Traducción: Gabriela
Adelstein, Buenos Aires, 2017.
 Navarrete, Lucha (2014) “Atentar contra la infancia”. Texto presentado en IV Circuito de
Disidencia Sexual. Tráficos Feministas. Colectivo Utópico de Disidencia Sexual (CUDS),
Santiago de Chile.
 Rubin, Gayle (1989) “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la
sexualidad”. En: Vance, Carole. Placer y peligro: explorando la sexualidad femenina. Madrid:
Revolución. Publicado por Bocavulvaria Ediciones, en la compilación En el crepúsculo del
brillo. La teoría como justicia erótica, 2018.
 Sabsay, Leticia (2012) “Algunas paradojas de la ciudadanía sexual”. En Debates y Combates
Nº3, Junio – Julio 2012, pp. 137-162.
 Sabsay, Leticia (2014), “Políticas queer, ciudadanías sexuales y decolonización”, en Falconí,
Diego; Castellanos, Santiago; Viteri, María Amelia (eds.), Resentir lo queer en América
Latina. Diálogos con/desde el Sur. Barcelona, Egales, pp. 45-58.
 Taormino, Tristan; Parreñas Shimizu, C.; Penley, C.; Miller-Young, M. (Eds.) (2016) Porno
Feminista. Las políticas de producir placer. Traducción Begoña Martínez. Editorial Melusina.

Notas:

2 Entre ellas, la ley de Matrimonio Civil entre parejas del mismo sexo (Nº 26.618), la ley de Identidad de
Género (Nº 26743), la ley de Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas (Nº
26.364), la ley de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (Nº
26.485), la ley de Acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción
médicamente asistida (Nº 26.862).
3 Bondage, dominación, sumisión, sadomasoquismo.

4 Al respecto, Daich señala uno de los pánicos que ha atravesado en este último tiempo el debate social y
feminista, referido a la trata con fines de explotación sexual y el trabajo sexual: “Todo lo que se conecte con el
mercado del sexo es pasible de ser leído en clave de “esclavitud” y pura violencia, pura explotación, y ha
comenzado así una cruzada moral salvacionista que no complejiza, no explica ni describe los fenómenos sino
que los valoran y los juzgan. Así,
lo que hoy está en el ojo de la tormenta es el sexo comercial y las mismas definiciones de sexualidad” (2013).
A su vez, una performance posporno realizada en el marco de un debate sobre trabajo sexual realizado en la
Universidad Nacional de Villa María (Córdoba), volvió a ser objeto de pánico sexual por parte de las
autoridades universitarias. Para un análisis del temor que produce el sexo en el ámbito universitario, ver “El
posporno va a la universidad” de Noe Gall, en https://www.elcohetealaluna.com/el-posporno-va-a-launiversidad-publica/
5 Para más referencias a nivel local, ver Noe Gall (2013) “Pro sexo”, en Página 12, viernes 13 de septiembre,
Buenos Aires, http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/subnotas/8303-842-2013-09-13.html

6 A partir de una relectura de Butler, Canseco nos ofrece el concepto de eroticidad como articulación política
del placer sexual, al tener en cuenta los marcos culturales de inteligibilidad sexual y de género con sus
respectivas normas que regulan el reconocimiento de los cuerpos. “La eroticidad nos posibilita preguntarnos
por las normas que regulan la deseabilidad pública de los cuerpos, preguntarnos por qué podemos aprehender
ciertos cuerpos como eróticos y no otros y qué condiciones sociales habilitan que esa aprehensión tenga o no
tenga lugar” (Canseco 2017: 197).

7 Resultan muy fructíferos los diálogos en espacios de formación docente cuando lxs educadorxs nos
reconocemos como consumidorxs de porno, productorxs de posporno y de prácticas sexuales que
desgenitalizan la sexualidad, abriendo un campo de posibilidades para desorganizar los modelos políticos de
comprensión funcionalista y positivista que dominan el saber escolar sobre el cuerpo. Al mismo tiempo, insisto
en que “la respetabilidad académica y la asepsia sexual como requisito del régimen de producción de
conocimientos también precisa ser interrogado como parte de la lucha por la justicia erótica. ¿Desde la
disidencia sexual queremos seguir produciendo académicxs impolutxs, desexualizadxs e incontaminadxs por
los placeres de la carne?” (flores 2018).

Fuente del artículo: http://genero.institutos.filo.uba.ar/sites/genero.institutos.filo.uba.ar/files/Flores_%20Revista%20Mora%202018.pdf

 

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Declaración Foro por el Derecho a la Educación Pública ante Proyecto “Aula Segura”

Por: Opech.

Respecto al debate surgido a propósito de la tramitación del proyecto de ley que obliga a las escuelas y liceos a incorporar a sus reglamentos internos una vía rápida para expulsar estudiantes por hechos de violencia, el Foro por el Derecho a la Educación Pública declara:

a)  Rechazamos este tipo de medidas. Son una agresión al Derecho a la Educación de todas y todos las niñas y niños y jóvenes del país y además busca criminalizar al movimiento estudiantil. Vemos en esta iniciativa uno más de los intentos del gobierno de Sebastián Piñera por fortalecer el orden neoliberal antidemocrático, que comenzó a ser fisurado por el movimiento secundario desde el 2006, lo que ha impactado en la aparición de numerosos movimientos sociales a la fecha.

b) Lamentamos y rechazamos el hecho que se vea en este tipo de iniciativa una solución a los problemas educativos. El gobierno aprovecha el descontento y las condiciones de escasa democracia institucional e inestabilidad en que se encuentran las y los profesores para intentar dividir a las comunidades y al movimiento social. Rechazamos este tipo manipulaciones que al decir atender un problema de las y los actores educativos, termina minando la democracia de las escuelas, abriendo más espacios a la mercantilizando de la educación y criminalizando a los actores de los establecimientos públicos.

c) Ya el 2011 se expulsaron más de 11000 estudiantes por movilizarse en defensa de la educación pública. Durante estos años han continuado las expulsiones, reubicaciones y otro tipo de sanciones a las y los estudiantes que se manifiestan en defensa de la educación pública. A esto agregamos la constante violencia y acoso policial a las y los estudiantes que se organizan y movilizan. Estas medidas han fracturado a las comunidades y son, en parte, responsables del clima de desconfianza que se vive en los establecimientos educacionales.

d) La educación pública es hoy uno de los lugares en que más se expresa la discriminación y la agresión que genera la competencia capitalista. Es un sistema en crisis que a falta de sentido social, los actores caen en el desgano y la desmoralización. Como consecuencia de esto y las medidas mercantilizadoras de los sucesivos gobiernos, hoy sólo tenemos el 30% de matrícula en las escuelas públicas, es urgente fortalecerlas y no estigmatizarlas más.

e) Si bien durante la última semana se han realizado cambios al proyecto, éstos son cosméticos y mantienen y, peor aún, naturaliza el abordaje punitivo de los conflictos escolares. Así trasladamos la lógica víctima-victimario que, lamentablemente, hoy  impera en nuestra sociedad a las escuelas. Tal oposición es falsa y no permite un abordaje educativo de los conflictos. La escuela debe solucionar sus problemas incluyendo, nunca excluyendo, educando, nunca expulsando, así se desconoce el sentido transformador que debe tener la educación.

f) Las ciencias de la educación y de la pedagogía abundan modelos para tratar los conflictos en el ámbito y los espacios educativos. Está el acompañamiento, el hacer asumir la responsabilidad y la participación activa de la comunidad en el análisis para la solución de los conflictos, el incorporar las contradicciones sociales en los procesos educativos entre otras medidas formadoras y democráticas. La expulsión de un solo estudiante del establecimiento es la evidencia más dramática del fracaso de un establecimiento y de un modelo educativo.

g) ¿Por qué no poner en discusión este tipo de abordajes? La respuesta es sencilla. Este abordaje implica fortalecer las escuelas públicas; fortalecer el trabajo horizontal de las y los profesoras/es, construir mejores condiciones de infraestructura educativa y hacer de nuestras escuelas comunidades formadoras y de principios solidarios. Por supuesto esto también implica hacer las transformaciones que desde hace más de 12 años exige el movimiento estudiantil y la sociedad en su gran mayoría, una educación con equidad y calidad que forme personas solidarias y críticas, que se instruye durante toda su vida, se amplía, se enriquece, libera y perfecciona en su relación con el medio social y ambiental.

h) Por el contrario, este proyecto termina invisibilizando la necesidad de esta discusión y reduce el debate a una sanción que no resuelve los problemas de la educación pública. Llamamos a las comunidades educativas a unirse y no a dividirse. A rechazar este proyecto y abrir un proceso de debate que nos una como comunidad en defensa de nuestras escuelas públicas. La comunidad educativa debe ser quien defina sus procedimientos de convivencia, basadas en el derecho, nunca en la punición, en la inclusión, nunca en la segregación, en la formación, nunca en la expulsión de una niña y niño.

i) El Foro por el Derecho a la Educación Pública queda a disposición de todas las comunidades educativas y actores sociales que requieran el apoyo para defender el Derecho a la Educación de toda persona, sin distinción alguna de edad, procedencia social, etnia, idioma, sexo y opinión política.

Fuente de la reseña: http://www.opech.cl/declaracion-foro-por-el-derecho-a-la-educacion-publica-ante-proyecto-aula-segura-2/

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Programa #24 – MERCEDES MAYOL LASSALLE / Perspectivas del derecho a la educación en la primera infancia

Por: Cuestiones de Infancia. 

 

Pese a que existen importantes avances conceptuales a nivel internacional sobre la infancia, así como sobre las niñas y los niños como sujetos de derechos, con particular interés en el derecho a la educación en la primera infancia, en la actualidad se observan concepciones y sentidos muchas veces dispares en la práctica a la hora de definir leyes, políticas y acciones en este campo. De hecho, si bien algunos acuerdos internacionales más recientes consideran a la educación inicial como un primer ciclo de los sistemas educativos, lo tratan como una etapa dedicada a la preparación para la escuela primaria, más que como un derecho humano desde el nacimiento, con sentido y valor propio.
Partimos de la premisa que el primer paso para alcanzar la realización del derecho a la educación para todos los niños y niñas entre los 0-8 años es su pleno reconocimiento en las legislaciones y su concreción a través de políticas públicas, institucionalizadas y con recursos suficientes para garantizar todas las especificidades de esta etapa educativa, así como la existencia de mecanismos legales y judiciales que permitan la protección de los intereses y derechos y la reparación en casos de vulneración.
MERCEDES MAYOL LASSALLE, es Vicepresidenta Regional para América Latina del COMITE EJECUTIVO MUNDIAL de la OMEP (Organización Mundial para la Educación Preescolar).  Es maestra Normal Nacional y Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA). Ex-directora y asesora de Jardines Maternales. Actuó como consultora del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo PNUD. Fue Directora del Área de Educación Inicial de la Secretaria de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Es profesora en la Maestría en Educación Infantil de la Universidad de Buenos Aires y de la Carrera de Especialización Superior en Educación Maternal de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina. Es autora de publicaciones sobre el nivel inicial y sobre historia de la educación. Desde 1999 es miembro del Comité Argentino de la OMEP.
Fuente de la reseña: http://cuestionesdeinfancias.blogspot.com/2018/11/programa-24-mercedes-mayol-lassalle.html
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Entrevista a Jorge Grünberg: «Hoy nadie tiene el poder real de cambiar la educación»

Por: El País.

El rector de la Universidad ORT considera que el mayor problema de la educación hoy es la escasa cantidad de alumnos que termina Secundaria. Sostuvo que eso demuestra cierto grado de “analfabetismo” de la sociedad uruguaya y que cambiarlo requiere de voluntad política.

Afirmó que hoy no hay un “liderazgo” y que el poder de obstruir tranca las transformaciones. Grünberg criticó la regulación de las nuevas tecnologías, habló sobre los cambios que tendrá el mercado laboral uruguayo y sobre las competencias que se exigirán a los nuevos trabajadores. Además dijo que el país debe transformarse para potenciar a los alumnos del Plan Ceibal.

—¿Cuál es el principal problema que tiene la educación?

—Uruguay en materia de educación está en la tormenta perfecta. Hay graves problemas, son los mismos de hace muchos años y no han cambiado. Quizás el más grave es la poca gente que termina Secundaria. En Uruguay alrededor de dos tercios no termina y en el mundo actual no terminar Secundaria es una sentencia a no poder acceder nunca a los beneficios de una sociedad moderna. No terminar Secundaria hoy es una forma de analfabetismo. Si José Pedro Varela hoy viviera no estaría diciendo que tenemos que hacer escuelas por todos lados sino liceos y que tenemos que tener acceso a la educación universitaria. Este es un problema grave y es un problema que no está mejorando. En su enorme mayoría los que terminan el bachillerato son de los quintiles más ricos de la población, o sea, los que ya tienen ventajas al inicio. Un sistema educativo tiene que estar orientado a compensar diferencias no a ampliarlas. El tercer problema es cómo terminan. Según las pruebas Pisa los mejores alumnos uruguayos son peores que los peores alumnos de Corea del Sur. No solamente terminan pocos Secundaria sino que los que terminan son de los quintiles superiores de la población y además, aún viniendo de familias educadas igual saben poco.

—¿Qué hace que pese a los años el panorama no cambie?

—No hay un problema técnico. Cambiar un sistema grande como el uruguayo con casi un millón de estudiantes requiere voluntad política.

—El gobierno de Tabaré Váz-quez se propuso cambiar el ADN de la educación.

—No sé qué plan tenía ni qué plan tiene. Pero sí sé que hace por lo menos cuatro períodos de gobierno que está clarísimo. A partir de la reforma de (Germán) Rama cambió el modelo educativo uruguayo desde un modelo de elite a uno de inclusión y el problema es que cambió el objetivo, pero no cambiaron los métodos.

—¿Y qué hay que hacer?

—Tiene que haber una voluntad política importante. Hoy nos encontramos que la capacidad de hacer está muy desperdigada y la capacidad obstructiva está muy concentrada, entonces siempre gana la obstructiva. Hay grupos chicos pero poderosos con poder de veto y la voluntad de cambiar está muy desperdigada. No hay nadie que hoy tenga el poder real de cambiar las cosas en el sistema educativo.

—¿La generación que se formó con el plan Ceibal podría cambiar la perspectiva?

—El Plan Ceibal es una de esas luces al final del túnel. Se ha hecho una apuesta a enriquecer la educación y es un gran programa, pero no es que por eso va a salir una generación de Bill Gates. El ejemplo se puede ver en Cuba que tiene escuelas de primera calidad en todas las mediciones internacionales. Hay otros elementos en la cultura, la economía y la política que los van a bloquear. Si Uruguay quiere ser una sociedad abierta, emprendedora, creativa, competitiva tiene que tener una cantidad de arreglos sociales y políticos. Si todo el resto de los factores queda congelado como sucede hoy, lo único que hacemos es que la gente creativa se vaya del país. Si a la gente educada la ponemos frente a un mercado en donde los cargos se reparten por sorteo o por cuota política, o donde cuanto más trabajás más impuestos tenés o donde empresario y emprendedor son vistos negativamente, lo que va a pasar es que la gente a la cual le hemos dado la educación ceibalizada se va a terminar yendo a otro país o existe el riesgo, al menos.

—Ese mundo es en el que hoy surgen Uber, Airbnb. ¿Cómo ve el intento de regulación que pretende el gobierno?

—Diría que no me parece una reacción sana. Uber, Airbnb y otras similares de las economías interconectadas son desafíos que tenemos a nuestra manera de pensar, trabajar, regular el trabajo. Lo que me preocupa es que frente a un desafío la reacción sea congelar y proteger.

—¿Cree que hay cierto grado de conservadurismo?

—Las sociedades modernas, las que tienen éxito no son las sociedades más fuertes sino las que se adaptan rápidamente al cambio. De este proyecto también se desprende una incomprensión de cómo cambió la sociedad. Cuando en definitiva dice que se van a regular las actividades a través del servicio final, implica que a Uber lo vamos a regular como si fuera una empresa de taxímetros y a Airbnb como si fuera una empresa hotelera. Estas empresas lo que hacen es transferir información de unos a otros. Todo el mundo tiene que pagar impuestos. El tema es qué impuestos. Asimilar Uber a una empresa de taxis lo que muestra es la incomprensión de lo que hace Uber. ¿Airbnb se le va a regular como hotel? ¿Van a ir los bomberos a ver si tiene la habilitación? No tiene sentido. Hay que actualizar las concepciones. Si las compañías de taxis tienen un reclamo por competencia desleal porque ellos pagaron una licencia para ser taxis, bueno, devuélvanselas. Eso demuestra una manera más barata a la larga.

—Hay empresarios que dicen que los jóvenes no están preparados para el mundo de hoy.

—Yo creo que, como el proyecto de ley lo demuestra, los que no están preparados son los adultos y no los jóvenes. Es enorme la cantidad de jóvenes que hay hoy manejando autos de Uber, he conocido casos en que entre dos o tres se están comprando autos para ofrecer el servicio de Uber. Hay otros que están haciendo software para usar con las aplicaciones de Uber. El problema es de los adultos y del liderazgo uruguayo en todas las disciplinas, no de los jóvenes.

—¿En qué ve un problema de liderazgo?

—Esta no es una expresión política. En todos los ámbitos se encuentran problemas para aunar las voluntades necesarias para hacer los cambios y los costos que implican, entonces pequeñas decisiones llevan un tiempo enorme. Hay una falta de valorización del conocimiento, entonces se va a discutir la ley de la marihuana y no se atiende lo que dice la Sociedad de Psiquiatría. Regularmente y constantemente los debates públicos en nuestro país se nota que el conocimiento académico no es suficientemente valorizado. Esto no quiere decir que los que tenemos títulos universitarios estemos por encima de nada, solamente quiere decir que el liderazgo tiene que actuar pa-ra el bien común y aunando voluntades para pasar por arriba de corporaciones que hoy defienden sus intereses y bloquean esos cambios. Por algo hay lo que se llaman industrias del futuro y otras del pasado. La historia de las últimas décadas en Uruguay no solo es que no hay la transición hacia industrias nuevas sino que hay una reedición de continuamente volver a abrir las industrias que no funcionan como la caña de azúcar.

—Con estos cambios, ¿qué empleos desaparecerán en el futuro?

—El mercado laboral va a cambiar mucho en Uruguay y en el mundo entero. Ha habido en el último siglo y medio tres oleadas grandes de redefinición. Ahora estamos entrando en una etapa mucho más peligrosa porque la tecnología empieza a poder sustituir funciones de los servicios. Entonces un contador capaz que hoy un 70% de lo que hace ya está automatizado. Eso no quiere decir que no va a haber más trabajo de contador sino que cinco van a hacer el trabajo que hoy hacen 50. Y que las únicas tareas que le van a quedar son las más creativas. A medida que la inteligencia artificial o la robótica y el internet de las cosas se desarrolle va a haber una reconversión muy importante en el mercado laboral. Las únicas personas y países a los que les va a ir bien van a ser aquellos que tengan una población que pueda adaptarse y competir y producir en esa alta gama creativa. Va a hacer falta saber matemáticas para tener un pensamiento riguroso, saber varios idiomas, ser emprendedor.

—¿Qué hace falta para impulsar eso?

—En este momento en Uruguay el problema no es la escasez de fondos sino la escasez de proyectos. Cómo generar una cultura emprendedora al estilo Silicon Valley no es un problema solo de Uruguay. En cualquier país el porcentaje de Bill Gates y Steve Jobs es muy chico siempre, y cuando hay tres millones y medio de habitantes y solamente termina Secundaria 33% y la universidad un 15% y solamente hace un posgrado el 2%, es difícil. Bill Gates no tiene posgrado y Steve Jobs tampoco, pero son excepciones. Google se hizo con una tesis de doctorado y en general el alto nivel educativo se correlaciona bien con la capacidad de hacer cosas nuevas. Esto no quiere decir que gente que no tenga Secundaria terminada no puede tener buenas ideas, pero la inteligencia es un valor que no se puede cultivar sin educación.

—¿No cree que es algo que ven como lejano?

—También es lejano llegar al Barcelona y sin embargo todos juegan al fútbol. No toda la innovación viene a partir de la computación, puede venir de la música, la danza. La pregunta es ¿quién se tiene que adaptar?, ¿es el alumno al sistema educativo monolítico que no le ofrece ninguna opción o el nivel educativo a los millones que quieren cursar? Los liceos deberían tener consejeros y flexibilidades que digan el liceo especializado en música es aquel, entonces el muchacho que tiene facilidad o interés va a seguir en aquel liceo que le va a cultivar sus talentos y virtudes y no al del barrio. Creo que allí el sistema será más interesante para los docentes y los estudiantes.

Fuente del artículo: https://www.elpais.com.uy/informacion/hoy-nadie-real-cambiar-educacion.html

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Venezuela: Presidente Maduro: Sistema educativo es vital para el desarrollo integral de la nación

Venezuela / 11 de noviembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Panorama

La consolidación del sistema educativo del país es de vital importancia para el desarrollo de Venezuela y con el Plan de la Patria será posible, expresó este domingo el presidente de la República, Nicolás Maduro, a través del Twitter.

«El rumbo correcto para el desarrollo integral de Venezuela pasa por la construcción de un avanzado sistema educativo, enmarcado en el Plan de la Patria 2025. ¡El imperialismo no podrá con nosotros, jamás nos rendiremos!», escribió el mandatario en la red social.

En el mensaje publicó un video que resume la agenda que cumplió el mandatario nacional durante la semana, con especial énfasis en actividad relacionada con el ámbito educativo.

El pasado martes, el presidente Maduro se reunió con representantes del Centro de Investigación para el Desarrollo del Estado de China y con expertos económicos rusos.

El miércoles participó en la conmemoración de los 18 años del convenio Cuba-Venezuela, en el Teatro Teresa Carreño, Caracas.

El día jueves acudió al acto de graduación de 880 nuevos docentes egresados de la Micro Misión Ribas, ocasión en que anunció la creación de la Universidad Nacional Experimental Samuel Robinson.

El viernes recibió la visita del boxeador venezolano y Campeón Supermediano de la Federación Internacional de Boxeo, José Bolivita, así como de los cantantes Omar Enrique y Bonny Cepeda.

Posteriormente, se reunió con el equipo económico del gabinete Ejecutivo para anunciar que Venezuela se encamina a establecerse como segunda reserva mundial en oro y el lanzamiento del Plan de Ahorro en Petros desde la plataforma Patria.

Fuente de la Noticia:

https://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Presidente-Maduro-Sistema-educativo-es-vital-para-el-desarrollo-integral-de-la-nacion-20181104-0050.html

ove/mahv/293878

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