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Que todos los días sean del maestro

Por: Rogelio Javier Alonso Gil

Una de las fechas festivas más importantes del calendario mexicano sin duda lo es el Día del Maestro. Cada 15 de mayo es común escuchar discursos enalteciendo la loable tarea de quienes dedican su vida a la formación de la niñez y la juventud. En esta fecha  se vierten infinitas muestras de gratitud y de elogios que hacen soñar con la reivindicación del profesorado. Pero, ante todo este vendaval, que va desde la entrega de la manzana del alumno agradecido y sincero, hasta el discurso más hipócrita  de un político opresor del magisterio, cabe preguntarse ¿para qué debe servir realmente el 15 de mayo? ¿qué sentido le debemos dar a la celebración del Día del Maestro? ¿qué es lo que debemos recordar en esta fecha?
Que el 15 de mayo sea motivo de reconocimiento para aquellos profesores que inspiran a sus pupilos en la búsqueda de un mundo más próspero, justo y libre. Un reconocimiento no sólo a quienes ejercen esta función desde el aula, sino en cualquier espacio, sintiéndose responsables de la misión transformadora y liberadora que por naturaleza debe tener la docencia. No es fortuito que Miguel Hidalgo, además de cura, docente polémico, iniciara el movimiento de independencia y desafiara las leyes virreinales, al liberar a los presos y decirles con sabiduría: “su justicia no es nuestra justicia”. No es casualidad que el Plan de Ayala, quizá el documento más representativo de la justicia social, surgido durante el México revolucionario, haya sido escrito por la pluma de un destacado maestro rural morelense: Otilio Montaño.
Así pues, estos dos personajes han llevado más allá de las aulas sus funciones como docentes. Recordemos que Freire(2005), establecía sobre la misión educativa que “la liberación auténtica, que es la humanización en proceso, no es una cosa que se deposita en los hombres. No es una palabra más, hueca, mitificante. Es praxis, que implica la acción y la reflexión de los hombres sobre el mundo para transformarlo” (p. 90) y han llevado a su esplendor uno de los supuestos de este pensador brasileño sobre la pedagogía de la liberación: “el mundo ahora, ya no es algo sobre lo que se habla con falsas palabras, sino el mediatizador de los sujetos de los educandos, la incidencia de la acción transformadora de los hombres, de los cuales resulta su humanización” (Freire, 2005, p. 100).
Que esta fecha nos recuerde la importancia del papel del maestro en las transformaciones que requiere el país, sobre todo como ideólogo más cercano a las masas, tal como lo demostraron numerosos docentes durante la Revolución Mexicana, en la que participaron decisivamente personajes como Esteban Baca, Otilio Montaño o Alberto Carrera Torres. Pocas o ninguna profesión puede brindar la cercanía social para conocer y entender de manera tan directa los males que aquejan a los inconformes. Quizá pueda debatirse que la lucha revolucionaria de personajes como los anteriores se efectuó primordialmente al margen de sus actividades docentes, pero eso no opaca en ningún sentido la trascendencia de su figura como maestros para enrolarse en las actividades revolucionarias: “la única y mayor ventaja que el maestro tiene sobre otros elementos intelectuales en cualquier situación revolucionaria, es la combinación de respeto y confianza, que hacia ellos manifiestan los grupos disgustados, incluso los militares, pero, sobre todo, la impetuosa multitud” (Cockcfrot, 1978, p. 568).
Que este día sirva también para festejar a aquellos maestros que no venden su dignidad ni siquiera por favores políticos o económicos: desde migajas hasta banquetes opulentos. Que nos recuerde que, en sintonía con lo anterior, alguna vez un profesor llamado Librado Rivera, brillante magonista precursor de la Revolución Mexicana,  demostró que la congruencia ideológica y la decencia no tienen precio, a pesar de los tentadores anzuelos que perversamente pueda tender el poder: “se me ofreció una curul para senador, otra para diputado (…), pero nada de eso acepté a pesar de la miseria en que siempre he vivido” (Taibo II, p. 16), dijo el implacable profesor Rivera, negándose así a traicionarse a sí mismo y a las causas por las que luchaba, a cambio de dádivas del gobierno y un poco de comodidad personal. Tengamos así presente que los maestros, ejemplo por excelencia de la niñez y la juventud, deben manifestar entereza y solidez en sus pensamientos y obras y compromiso con su obra de transformación.
Que esta fecha tan especial sea motivo para que recordemos todas las penurias que pasaron quienes nos antecedieron en el ejercicio de esta dichosa profesión, desde los maestros perseguidos y mutilados en tiempos de la Cristiada y la educación socialista , hasta los profesores brutalmente reprimidos por los gobiernos más recientes en respuesta a las manifestaciones de protesta a las políticas de desprofesionalización del magisterio. Que conmemoremos también los vastos momentos gloriosos para el magisterio: el nacimiento del normalismo en la época porfirista, los años de oro de la Escuela Rural Mexicana, la participación de los maestros itinerantes en las Misiones Culturales, la elevación al grado de licenciatura de las carreras normalistas, entre otros.
Que sirva este día también para tener presentes, no como rencores que amarguen la fecha, sino como la contemplación de heridas de guerra, las ofensas de aquellos maestros que han traicionado y escupido a su propia profesión, sobre todo desde las más altas esferas del poder. Ejemplos sobran: desde Plutarco Elías Calles, padre fundador del hoy Partido Revolucionario Institucional, quien, a pesar de haber sido maestro, como candidato presidencial tachaba a la docencia como una profesión “pusilánime y falta de carácter” (Arnaut, p. 55), hasta aquellos que, en los últimos años, han permitido que el opresor del magisterio obre a placer, incluso negociando beneficios políticos y personales en detrimento de la defensa de los derechos del profesorado. Así pues, este día debe servir para honrar la memoria histórica de nuestra profesión y colocarla como piedra angular de nuestra identidad y de nuestro amor por el trabajo cotidiano en las aulas.
Ojalá este 15 de mayo sirva de recordatorio a los docentes que por nuestras venas corre la misma sangre que ilustres profesores como Hidalgo, Rivera y Montaño, quienes, de formas diferentes y, cabe decir, traspasando los límites del aula, fueron motores de algunas de las transformaciones más importantes de nuestra nación. Que honremos la memoria de todos aquellos que transitaron nuestro camino bajo condiciones más adversas y cosecharon a su vez logros que han servido de cimiento para la construcción de nuestro país. Que nos permita recordar que el maestro, por naturaleza, debe ser crítico de la realidad y, como asevera Freire (2005) procurar “un esfuerzo permanente a través del cual los hombres [vayan] percibiendo, críticamente, cómo están siendo en el mundo, en el que y con el que están” (p.96). Por todo lo anterior, esta fecha tan especial en el calendario nacional debe ser motivo para congratularnos de la obra que el magisterio ha legado al país. Que todos los días sean Días del Maestro, que todos los días celebremos y reconozcamos la trascendencia de cada profesor y su labor cotidiana, que todos los días valoremos que en un aula hay personas que no sólo se encargan de alfabetizar para leer un escrito, sino para leer el mundo.
*Rogelio Javier Alonso Ruiz. Docente colimense de Educación Primaria (Esc. Prim. Distribuidores Nissan No. 61 T.V.) y de Educación Superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía. REFERENCIAS

ARNAUT, Alberto. Historia de una profesión. Los maestros de educación primaria en México, 1887-1994. México: SEP, 1998.
COCKCROFT, James. El maestro de primaria en la Revolución mexicana. México: Movimiento, 1978.
FREIRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI Editores, 2005.
TAIBO II, Paco. Librado Rivera: el último de los magoneros. México: Para leer en libertad, 2010.
Fuente: http://www.educacionfutura.org/que-todos-los-dias-sean-del-maestro/
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Puerto Rico: Educación estira el tiempo para solicitar establecer escuelas chárter

Centro América/Puerto Rico/17 Mayo 2018/Fuente: Primera Hora

Como parte de compromiso del Departamento de Educación (DE) de contar con propuestas completas y robustas, se anuncia la extensión del periodo de solicitud para establecer Escuelas Públicas Alianza (EPA) o chárter hasta el próximo 31 de mayo de 2018, a las 4:00pm.

“Sabemos que se trata de un proceso nuevo para todos que puede representar un reto. Por esto, y tras el interés del Departamento de Educación de que todas las propuestas cuenten con los elementos completos y específicos que se requieren, hemos determinado extender el tiempo para la entrega del paquete completo de documentos”, informó la ayudante especial de la secretaria, Daniel S. Russe, en declaraciones escritas.

El funcionario también indicó que la agencia gubernamental tiene interés de fomentar lazos de colaboración entre aquellos sectores que muestren compromiso con la educación pública.

“El Departamento, consistentemente, ha promovido la participación de todos los sectores de la sociedad en el mejoramiento de la Educación Pública. Ante el gran interés de grupos de padres, maestros, universidades, municipios y el ‘tercer sector’ de participar en el establecimiento de Escuelas Públicas Alianza, y nuestro propósito de que sus propuestas estén completas, hemos extendido la fecha límite para entregarlas. Estamos confiados que el tiempo adicional les permitirá a las solicitantes proveer propuestas de calidad que atiendan las necesidades de la población consultada”, dijo el ayudante de Julia Keleher.

Fuente: http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/educacionestiraeltiempoparasolicitarestablecerescuelascharter-1282908/

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La escuela de Jordania que salva el futuro de los niños sirios

Por: Marta Valls

En mitad del desierto jordano, un centro educativo impulsado por una mujer canadiense enseña a leer y a escribir a niñas y niños que han pasado años sin escolarizar por la guerra

Diez niñas y niños repiten en voz alta el nombre de las letras del alfabeto áramen mientras la maestra señala cada una de las grafías correspondientes, escritas en la pizarra. En mitad del desierto jordano, junto a la base aérea de Muwaffaq Salti, que sirve como punto de lanzamiento contra el Estado Islámico, el alumnado del aula de alfabetización de la escuela de Azraq, todos refugiados sirios, aprender a leer y escribir.

El centro educativo nació en 2013 por iniciativa de la canadiense Martine Stilwell, que quería ofrecer un futuro a la infancia siria, que ha huído de su casa y que, a causa del éxodo, podría convertirse en la generación perdida de adultos poco instruidos. Cada mañana, unos 110 niños y niñas sirios de entre 6 y 14 años de la localidad de Azraq acuden a aprender árabe, matemáticas, inglés, música y nuevas tecnologías. La población cuenta con uno d elos porcentajes más elevados de refugiados de Jordania: el número de habitantes se ha doblado desde el comienzo de la guerra de Siria.

“Cuando abrimos la escuela ninguno de los estudiantes sabía leer o escribir. Ninguno. Comenzaron de cero para que aprendieran, también los que ya eran mayores. Ahora, los únicos que no saben son los que han entrado nuevos”, expone el encargado del proyecto educativo, Owais Omari sentado en una de las sillas de la biblioteca de la escuela, rodeado de libros infantiles, paredes de colores y alfombras en el suelo. “Mira este espacio. A mí me encanta que en mi escuela tengamos una biblioteca así, pensada por los niños y solo con cuatro libros de adultos. Queremos crear un espacio acogedor y seguro, donde niñas y niños se sientan cómodos y con ganas de aprender”, reflexiona.

La biblioteca de la escuela es uno de los lugares más importantes. | MARTA VALLS

La escuela de Azraq aparece para contrarrestar las preocupantes cifras relacionadas con la educación: un tercio de las y los niños refugiados sirios no gozan de una escolarización en Jordania, según la organización Human Rights Watch. Este porcentaje sube hasta la mitad si se tiene en cuenta el millón y medio de refugiados en edad escolar en Turquía, Jordania y Líbano en conjunto. Los años perdidos sin ir a la escuela con una de las principales dificultades para los niños y las niñas refugiadas. El éxodo no les ha permitido seguir una escolarización regular, en algunos, incluso, no han recibido ninguna, lo que hace que cuando llegan a la escolarización ordinaria no puedan seguir el ritmo de los compañeros. “Tenemos niños con problemas de concentración o con desórdenes postraumáticos, con un nivel académico inferior al del resto, unas aulas superpobladas y unos profesores si herramientas pedagógicas ni recursos para atenderlos como deberían; el resultado son unos niveles altos de abandono y fracaso escolar”, relata Catherine Ashcroft, directora de la organización Helping Refugees en Jordania, encargada de la gestión de la escuela.

En la escuela Azraq entienden del desorden emocional que pueden sufrir los niños y niñas que han huido de la guerra, sobre todo los mayores, que eran más conscientes de lo que pasaba cuando abandonaron su casa. Por eso, la escuela, con las clases, las actividades y los docentes, ha de funcionar como una terapia en sí misma. “No hablamos de la guerra, simplemente intentamos construir un espacio donde se los valore, se sientan protegiddos y aprendan nuevas competencias. También creemos que las actividades que no se imparten en el currículo jordano de primaria, como la música, el teatro, el arte o las excursiones al aire libre sobre una manera de gestionar las emociones y de aprender”, argumenta la directora del centro, Israa Shishani.

Con todo, no todos los niños de la población están escolarizados; la falta de transporte para llegar a los centros, la necesidad de trabajar para aportar dinero a la familia, los matrimonios infantiles, las dificultades para conseguir una plaza en un centro público o la falta de conciencia de las familias sobre la importancia de la educación de sus hijas e hijos son otras de las razones que alejan, cada día más, a los niños de la educación.

La ubicación de la escuela, así como la situación de muchas familias dificulta que todos los menores estén escolarizados. | MARTA VALLS

Mientras el alumnado del aula de alfabetización se concentra en escribir las nuevas grafías dentro de la caravana prefabricada que hace de aula, al otro lado del patio, las y los mayores aprenden a tocar la canción de Cumpleaños Feliz con una flauta y los más pequeños recogen el bocadillo y el zumo que la escuela reparte a todo el alumnado cada día. “Comer, obviamente, es esencial, si no tienen hambre están más calmados, no se pelean tanto y su rendimiento académico sube”, dice convencida Ashcroft.

Cuanto se acaba la mañana, algunos cogerán el autobús para volver a sus casas, a las tierras donde viven con sus padre. Otros se quedarán en el pueblo e irán a las clases que la escuela pública ofrece a los refugiados sirios cada tarde, una vez que los jordanos han acabado las clases. Hoy, el alumnado que ha tenido clase de música llevan su vídeo tocando la flauta para enseñárselo a sus familias. “A las familias les parece un milagro; no se habrían imaginado que sus hijas e hijos llegaran a tocar un instrumento”, reflexiona Omari. El milagro de la educación en medio del desierto jordano.

Las actividades al aire libre son también consideradas educativas en esta escuela en mitad del desierto jordano. | MARTA VALLS

Fuente:http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/05/09/la-escuela-de-jordania-que-salva-el-futuro-de-los-ninos-sirios/

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Convivencia positiva o disciplina

Por: Pedro Uruñuela

¿Qué conductas ejemplifican y son muestra de la convivencia positiva? ¿qué competencias, habilidades y valores hacen posible la convivencia? ¿cómo potenciar y reforzar estas conductas? La respuesta a estas preguntas cambiará nuestro enfoque y nos centrará en lo que realmente nos importa.

“Si nos preocupa la convivencia escolar y queremos mejorarla, así como ayudar a que existan los menos problemas posibles, y que los que haya se solucionen de forma pacífica y no violenta, ¿por qué focalizamos nuestra atención sobre todo en las conductas que dificultan la convivencia y en cómo sancionarlas, y apenas nos fijamos en las conductas que la favorecen y en cómo fomentarlas?”. Esta era la pregunta que se hacía el profesor Sebastián Sánchez en el primer número de nuestra revista digital CONVIVES. A mi juicio, plantea un diagnóstico muy acertado de lo que está sucediendo en los centros educativos, señalando uno de sus principales problemas en relación con el trabajo de la convivencia.

La situación que se puede vivir en los centros preocupa al profesorado. El incremento de conductas disruptivas, las dificultades para dar clase, sobre todo en determinados cursos de primaria y secundaria, las faltas de respeto y los enfrentamientos con y entre el alumnado, son situaciones que dificultan la tarea docente, causando una gran insatisfacción profesional e incidiendo en los resultados académicos del alumnado. Son las denominadas “conductas violentas de baja intensidad”. Hay acuerdo en la necesidad de evitarlas y hacer que disminuyan lo más posible en su frecuencia.

Muchos profesores y profesoras, alarmados por la incidencia y consecuencias de estas conductas, exigen que se tomen medidas contra ellas, reforzando la autoridad del profesorado y estableciendo normas más duras con sanciones inmediatas y eficaces contra estos comportamientos. De esta forma, se exige y quiere poner en vigor un modelo de respuesta que podemos caracterizar como “modelo reactivo”, ya que ‘reacciona’ ante las conductas del alumnado y propone actuaciones sobre ellas una vez que han tenido lugar. Su objetivo principal es impedir las conductas negativas estableciendo un control del alumnado a través de normas estrictas y sanciones inmediatas para la corrección de los incumplimientos.

En este modelo es muy importante que esté establecido un buen reglamento que concrete las normas que deben seguir todos los alumnos y alumnas, así como las sanciones que se deben aplicar en caso de incumplimiento. Es el planteamiento previsto en el artículo 124 de la LOMCE que, tras sólo enumerar y pasar rápidamente sobre la necesidad de un plan de convivencia, se centra y desarrolla ampliamente las características de las normas, los tipos de conducta contrarias a la convivencia, las sanciones que se deben imponer y el refuerzo del poder del profesorado para ello, disfrazado de refuerzo de la autoridad.

Desde este planteamiento de trabajo se busca, sobre todo, identificar y detectar a los alumnos y alumnas “conflictivos”, que no se adaptan a las normas establecidas, y poner en práctica esas medidas sancionadoras y ejemplarizantes, convencidos de que, de esa forma, cambiarán su forma de comportarse. Desde este modelo suele responsabilizarse a los padres y madres de las conductas de sus hijos en el centro, ya que es en casa donde debían haber aprendido la forma adecuada de comportarse. El centro lo que debe hacer es centrarse en los temas académicos que son de su competencia, olvidando la responsabilidad y oportunidad de entender la escuela en doble dimensión, como centro de aprendizaje y de convivencia.

También, en este planteamiento se suele olvidar al resto del alumnado “no conflictivo”, dando por hecho que, al comportarse como buenos alumnos y alumnas desde el punto de vista académico no tienen necesidad de trabajar la educación emocional y moral ni de adquirir las competencias necesarias para la convivencia, dando por hecho que son aspectos ya adquiridos y desarrollados. No es difícil que, ante situaciones diferentes de la vida, estos alumnos y alumnas muestren claramente sus carencias, al no saber hacer frente a dichas situaciones de una manera adecuada. Y es que no sólo los chicos y chicas disruptivos, todo el alumnado necesita trabajar también su competencia emocional, social y ética.

Con todo, el principal problema que plantea este modelo reactivo radica en su ineficacia para dar respuesta a las conductas disruptivas y otros comportamientos de indisciplina, ya que olvida y deja de lado factores importantes en la aparición de estas conductas. He comparado en numerosas ocasiones este tipo de conductas con la imagen de un iceberg: la parte más pequeña es la parte visible que flota por encima del agua; la parte más importante, la que mantiene y apoya a la visible, es la más voluminosa, la que está hundida y no se ve, pero que es la que realmente mantiene la punta visible del iceberg. Así, las conductas disruptivas son esa punta visible, pero hay que profundizar en la parte oculta, donde se encuentran los factores causantes y sustentadores de dichas conductas.

No se puede olvidar que la violencia surge de las contradicciones existentes en el sistema y que sólo puede hablarse de convivencia pacífica cuando se ha conseguido erradicar y poner fin a esas situaciones basadas en la injusticia. En los centros se manifiesta una contradicción fundamental, el desajuste que existe entre una educación básica y obligatoria para todos el alumnado y los resultados que se obtienen, ya que uno de cada cuatro no consigue adquirir los conocimientos y competencias necesarias para vivir en el siglo XXI y no logran el título correspondiente.

Para dar una respuesta adecuada a estas conductas es preciso analizar y atender todos los factores personales, escolares, familiares y del entorno que están presentes en el aula y en el centro, como son los contenidos de la enseñanza, las metodologías empleadas, la organización de los grupos y del centro o las formas de evaluar al alumnado y los procesos educativos, así como los elementos externos, propios de la familia y el entorno socioeconómico. Sólo desde una perspectiva ecológico-sistémica, que valore y tenga en cuenta todos los factores, puede darse una respuesta adecuada. No sólo es responsabilidad del alumno/a y es éste quien debe cambiar. Son muchos los factores que debemos atender y modificar para conseguir la disminución de las conductas de indisciplina.

Existe una alternativa a este modelo reactivo, el modelo proactivo. Éste busca adelantarse a los problemas trabajando básicamente la prevención y desarrollando en todo el alumnado las competencias, habilidades y valores necesarios para una convivencia positiva. Parte de la necesidad de trabajar por la eliminación de las conductas disruptivas, pero lo hace desde planteamientos muy diferentes.

Desde este modelo proactivo, más allá de enfoques puramente disciplinarios, surgen nuevas preguntas y nuevos enfoques para la convivencia: ¿qué conductas ejemplifican y son muestra de la convivencia positiva? ¿qué competencias, habilidades y valores hacen posible la convivencia? ¿cómo potenciar y reforzar estas conductas? ¿cómo trabajar las competencias, habilidades y valores necesarios para esta convivencia positiva?

La respuesta a estas preguntas cambiará nuestro enfoque y nos centrará en lo que realmente nos importa. Algo que iremos concretando en sucesivos trabajos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/convivenciayeducacionenvalores/2018/05/16/convivencia-positiva-o-disciplina/

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Jóvenes consumistas estilosos desfilan en las pasarelas escolares

Por: Carmelo Marcén 

Los currículos nos dicen que el consumo es un contenido que se debe trabajar en clase, incluso nos dan pautas de objetivos y criterios de evaluación.

Desde hace unas décadas las múltiples televisiones privadas irrumpieron en nuestras vidas para, supuestamente, hacérnoslas más amenas. Entremezclados con los multiplicados programas e informaciones en los medios audiovisuales llegaron infinidad de mensajes consumistas. Nos decían que estaban destinados a prestar un servicio completo al ciudadano que le permitiese mejorar su vida; nos mentían. Hoy, nos pueden llegar diariamente unos 3.000 mensajes sin solicitarlos –un millón al año si echamos cuentas–, a poco que estemos enganchados a redes y a la televisión; con solo unos 100 impactos de esta tenemos condicionada la vida.

En esta sociedad, por momentos mutante, de comienzos del siglo XXI, el consumo hace de fuerza motriz. Lo mismo a escala personal, donde tiene una función ambivalente -vivimos porque consumimos y consumimos porque vivimos-, que a escala global, ya que es uno de los vectores que vertebran el funcionamiento de la sociedad y a la vez constituye una de las principales causas del drástico deterioro de las relaciones sociales y ecológicas. A pocas búsquedas inocentes que hagamos en Internet de un servicio privado, un hotel, por ejemplo, o cualquier producto, tenemos asegurada la machacona permanente del buzoneo sobre su calidad; incluso cuando entramos en la web de cualquier periódico. Quienes los cargan conocen que el valor que damos a lo que consumimos y la felicidad que nos procura tienen una dosis elevada de práctica social y una parte de experiencia individual, que no todos administramos de la misma manera.

Nuestros jóvenes son la diana publicitaria perfecta; los saben bien quienes gestionan las redes sociales. El consumo de los niños y jóvenes lo mueve hoy la mercadotecnia. Los eslóganes de las campañas explotan el hecho de que cuando se porta un estilo, en forma de ropa o complementos, lo que se desea es atraer con la imagen, al margen de sentirse cómodo o gratificarse personalmente.

En revistas juveniles se pueden leer mensajes como: cosmética de empollona, accesorios electrónicos para perder la cabeza, cremas prodigiosas que hacen adelgazar. En realidad, la moda es una paradoja, pues se busca la singularidad y al final se va uniformado. Los creativos de las marcas consiguen que los códigos del camuflaje igualen a nuestros jóvenes. Así, todos están enchufados a “los confesionarios electrónicos en forma de android o ipad”, a las series televisivas “multiafectivas o destructivas”, etc.

Puesto que en la adolescencia no es extraño que reine el claroscuro entre lo privado y el teatro social, el porvenir de los grandes focos comerciales está asegurado. Pero además nuestro consumo va ligado a la explotación laboral. Ahora se cumplen cinco años de la tragedia que en Dacca se llevó por delante la vida de más de mil personas que hacían camisetas para nosotros. Una semana después de la catástrofe del “Rana Plaza”, H&M, Inditex, El Corte Inglés, Benetton, etc., asdguraron que firmarían un compromiso que “complementara el sistema de auditorías que ya se desarrollaba en la industria textil”.

Parece que nadie en España (ni siquiera las familias o los gobiernos) se plantea de verdad que habría que educar de distinta manera a nuestros jóvenes para que eviten el papel cegador que las grandes marcas ejercen. Quizás debamos demostrar a nuestros hijos la responsabilidad de las grandes marcas en la explotación de los más pobres de los países pobres; sin duda habrá que explicarles con detalle en qué consiste el costo social de los artilugios electrónicos, de la ropa que ellos portan alegremente. Habrá que animarles a que encuentren significado al Día Mundial del Comercio Justo que se celebra en mayo.

Los currículos nos dicen que el consumo es un contenido que se debe trabajar en clase, incluso nos dan pautas de objetivos y criterios de evaluación; debe ser difícil resolver estos si no se compaginan con las costumbres y estilos de vestirse que observamos cada día en quienes damos clase. Para evitarlo habremos de educar(nos) de forma colectiva en las ventajas globales de un consumo sostenible, aunque sea menos estiloso.

Aquí va una propuesta para el debate escolar: “Dicen que una camiseta por la que pagamos 20 euros aquí, tiene unos costes laborales de unos céntimos en donde se fabrica; no digamos nada si lleva el número del ídolo futbolístico de moda”. El mensaje puede seguir con la invitación a que levanten la mano quienes poseen algunas camiseta con estas características, o varias. Con los más mayores se puede comentar lo que dice el informe Cambio Global en España 2020/50. Consumo y estilos de vida, en el que se plantea el uso social del consumo en relación con el bienestar para, desde esa advertencia, tratar de encontrar caminos (regulación e instrumentos económicos, vigilancia internacional, políticas culturales y educativas, iniciativas ciudadanas) hacia la modificación de los malos hábitos. Paciencia porque el camino será largo y la escuela tiene muchos contrarios en esta intención educativa.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta/2018/05/11/jovenes-consumistas-estilosos-desfilan-en-las-pasarelas-escolares/

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Brasil desmantela “cartel” que desviaba fondos para educación: US$ 457 millones

América del sur/Brasil/17 Mayo 2018/Fuente: Mercopress

La Policía Federal de Brasil desmanteló un “cartel” acusado de desvíos de recursos mediante fraudes en contratos públicos por 1.600 millones de reales (unos 457 millones de dólares) destinados a la educación en 30 municipios de Sao Paulo.

De acuerdo con las autoridades, el “cartel”, conformado por cinco grupos criminales, entre los que se encuentran 13 alcaldes en ejercicio y cuatro más ya retirados, un exconcejal, empresarios, cabilderos y agentes públicos, desvió recursos públicos que estaban destinados a meriendas escolares, uniformes y material didáctico para 30 municipios de Sao Paulo.

A través de la operación “Plato hecho”, ejecutada esta semana conjuntamente por la Policía Federal, la Contraloría Nacional y la Fiscalía General, más de 600 agentes cumplieron 154 mandatos de búsqueda y aprehensión en los estados brasileños de Sao Paulo, Paraná, Bahía y en el Distrito Federal de Brasilia.

De acuerdo con las investigaciones, las autoridades identificaron por lo menos 65 contratos con indicios de fraudes que sumaban más de 457 millones de dólares y que involucraban la participación de 29 empresas en 30 alcaldías municipales.

Según las autoridades, un “cartel” de empresas se encargaba de coordinar procesos licitatorios, sobrefacturar contratos y, de esta manera, desviar recursos públicos a través de la prestación de servicios tercerizados para el suministro de productos alimenticios o de comidas listas.

Este “cartel” buscaba alcaldes y secretarios municipales de Educación para ofrecer las propuestas con ventajas ilícitas a cambio de la tercerización de la distribución de comidas escolares. Las irregularidades también incluían adquisiciones de uniformes y materiales escolares, además de servicios de limpieza y de capacitación de mano de obra en corte y costura.

Fuente: http://es.mercopress.com/2018/05/11/brasil-desmantela-cartel-que-desviaba-fondos-para-educacion-us-457-millones

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Investigar, innovar y atender las prácticas de enseñanza son la columna vertebral de los procesos de formación docente

Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Javier Pombo

En la formación de maestros damos acento al saber-saber y saber-hacer y no tanto al Ser, a lo fundante, a la docencia como proyecto de vida. En la Universidad la Gran Colombia lo llaman Ética liberadora.

Hace un tiempo entreviste a Juan José Cubillos, rector de la Escuela Normal Superior Ubaté, donde explica entre otras cosas, cuál es el perfil del maestro del siglo XXI al que le están apostando.

Siguiendo con la línea de entrevistas acerca de la formación de maestros, invite al recién nombrado decano de la facultad de ciencias de la educación de la  Universidad Gran Colombia, Daniel Alberto Cardona Gómez, a responder las siguientes preguntas:

¿Cuál es el perfil ideal de un docente para educar niños y jóvenes de hoy?

Lo que he podido percibir en el trabajo de campo con comunidades de base en diferentes lugares del territorio nacional, así como en el ejercicio docente en la educación básica, media y hoy en la Educación Superior, es que los docentes deben ante todo cumplir una función social que les posibiliten que los niños, niñas y jóvenes puedan incorporarse a las dinámicas productivas y de desarrollo humano social pertinentes de y desde su propio contexto como condición para una paz real donde el ciudadano sea protagonista de sus propio desarrollo y no espere exclusivamente todo del Estado, ahora bien, para quienes no estén familiarizados con los términos de la educación y la pedagogía, lo anterior es lo que se ha denominado: currículos diferenciados.

Todo ello para responder a la pregunta, puesto que lo más rápido sería indicar lo obvio: que un docente debe contar con formación de calidad, vocación y cualificación continua, sin embargo, desde mi perspectiva lo que se requiere para educar es un alto sentido de la solidaridad porque los docentes de Colombia lo son, en las escuelas rurales, en las unitarias, en las agropecuarias en las técnicas etc…

Es de exaltar a aquellos jóvenes profundamente solidarios que frente mediatización de la vida, del anhelo de alcanzar riqueza, fama y prestigio al menor costo y tiempo deciden ser para otros y apostarle a un proyecto de vida docente, que como es bien sabido no es ni bien remunerado y ni socialmente reconocido como una profesión sino como un oficio.

Para educar en Colombia se tiene que tener un alto sentido de solidaridad que no es otra cosa que el deseo de entregarse responsablemente a los demás, de apostarle la vida a un proyecto colectivo de nación, amor a las nuevas generaciones, entre muchas otras…la finlandización es lo urgente mas no lo mas importante, lo esencial.

¿Cómo se debe formar a los futuros profesionales de la educación?

El relacionamiento de los estudiantes de licenciaturas con los escenarios reales de la profesión en las practicas continuas que deben iniciar desde los primeros semestres, la investigación situada en el aula de clase, la innovación en las didácticas específicas y la atención prioritaria a las prácticas de enseñanza, deben ser todas ellas parte de la columna vertebral del proceso de formación docente.

Sin embargo, considero que en la formación de maestros hemos dado demasiado acento al saber-saber y saber-hacer y no tanto al Ser, a lo fundante, a la docencia como proyecto de vida. Es lo que nosotros en la Universidad la Gran Colombia hemos llamado: Ética liberadora, que es aquella que  da herramientas a los futuros profesionales de tomar las mejores decisiones y elecciones en el marco de la deontología de la profesión empoderándolos en la capacidad de desplegar todo lo mejor de su ser en el bienestar de los otros a través del ejercicio de la enseñanza, pero sobre todo a través de la estrategia más poderosa de aprendizaje, a saber: el testimonio, el ejemplo.

“El buen maestro debe interesarse por su cualificación permanente, por fortalecer sus competencias a través de estrategias de aprendizaje autónomo que le permitan ser innovador”

La práctica y la investigación son elementos esenciales para la formación de maestros. ¿Cómo se trabaja en estos aspectos en la FCE?

Una de las premisas fundamentales a la hora de pensar en la importancia de la investigación en la formación de los docentes es que solo un profesional reflexivo es capaz de transformar sus propias prácticas. Bajo esta idea es necesario comprender que el rol del docente no debe centrarse en la administración de currículos enfocados en alcanzar resultados, sino en la consolidación de sujetos reflexivos capaces de comprender el ámbito social y cultural en el cual interactúan.

En este sentido, es importante insistir en la formación de un docente que conozca las necesidades y características  de poblaciones que resultan ser bastante diversas para comprender fenómenos como la discriminación racial, el multilingüismo, las diferencias de género, los procesos de reintegración a la escuela, las pedagogías de la paz y la evidente desatención a los niños de las escuelas en las zonas rurales, entre otras realidades que impactan los procesos de aprendizaje en las escuelas.

Para atender a este perfil de docente la FCE de la Universidad la Gran Colombia se ha comprometido en primera medida, con la  generación de proyectos que, liderados desde las unidades de proyección social e investigación generen acciones  para atender las necesidades de poblaciones vulnerables en las cuales la facultad puede intervenir. En segunda medida, los programas de licenciatura han resignificado sus currículos con el objetivo de fortalecer el pensamiento crítico, motivar la creatividad y la innovación, apropiar las tecnologías de la información como herramientas pedagógicas, digitalizar las aulas e implementar el ABP.

En suma, la facultad se encuentra gestionando proceso de calidad para formar a los futuros licenciados con las competencias que requieren los maestros del siglo XXI.

¿Quién es un buen maestro y cuáles son sus características?

Un buen maestro es aquel que busca su cualificación permanente como producto de procesos reflexivos que lo motivan a mejorar sus prácticas, que comprende las necesidades de su entorno y las utiliza para generar ambientes de aprendizaje favorables e iniciativas innovadoras que proponen modelos de enseñanza aprendizaje en los cuales todos los actores juegan un papel fundamental en la construcción de conocimientos.

Una de las características de un buen maestro es la capacidad de comprender los diferentes ritmos de aprendizaje, valorar los avances de manera individual y descubrir los intereses particulares de sus estudiantes en relación con la disciplina que orienta. Así mismo, el docente debe ser consciente de que una de las formas de transformar el conocimiento en las aulas es a través de la innovación y la apertura frente a las formas de explorar y abordar el saber con el fin de hacer de la experiencia de aprendizaje un proceso significativo de utilidad en la vida cotidiana, en este sentido, el trabajo por proyectos resulta una estrategia favorable para cumplir con dicho objetivo.

Otro aspecto fundamental está centrado en el componente metodológico, y derivado de esto, la motivación que el buen maestro puede generar en sus estudiantes, para ello una clave fundamental es la creación de ambientes de aprendizaje articulados con aspectos científicos, ambientales, ciudadanos; fundamentados en el trabajo en equipo y en el desarrollo del pensamiento crítico y democrático.

Así, como pilares fundamentales el buen maestro debe interesarse por su cualificación permanente, por fortalecer sus competencias a través de estrategias de aprendizaje autónomo que le permitan ser innovador a la hora de transferir conocimientos y por proponer alternativas de transformación y mejora de sus prácticas pedagógicas como producto de la revisión constante de su quehacer en el aula.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/actualidad/articulos-informativos/investigar-innovar-y-atender-las-practicas-de-ensenanza-son-la-columna-vertebral-de-los-procesos-de

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