España/17 de abril de 2018/Fuente: http://www.levante-emv.com
Alberto Villanueva critica que la educación infantil sufra un «acoso innecesario» – La patronal de la enseñanza privada defiende su «contrastada calidad» y avisa del peligro de desaparición de centros.
La reciente asamblea de la Federación de Centros de Enseñanza de València (Feceval), la principal patronal autonómica de la enseñanza privada y concertada, ha aupado como su nuevo presidente a Alberto Villanueva, que sucederá en el cargo a José Manuel Boquet, que ha estado al frente de la entidad en los últimos 10 años. «Considero que este momento es una oportunidad para defender el sector de la enseñanza privada, sostenida o no con fondos públicos, por la que he luchado siempre y lo seguiré haciendo», sostuvo Villanueva.
Este plan, tal como lo ha expuesto la propia conselleria, implica ofrecer el próximo curso más de 14.400 plazas para niños y niñas nacidos en 2016. La ampliación en 10.330 plazas más, multiplicando po 3,5 la oferta existente, llega en esencia a través de la suma al plan de las 485 aulas de 2 años de las 248 «escoletes» municipales de la Comunitat Valenciana. Cada unidad tiene una ratio máxima de 20 alumnos por aula, con lo que en total son 9.700 plazas.
En su discurso de toma de posesión de su cargo, Villanueva puso el acento en la situación en la que se encuentran los centros de Educación Infantil de primer ciclo, que en sus opinión, «están sufriendo un acoso innecesario» por parte de la Administración.
Para el nuevo presidente de Feceval el plan del departamento que dirige el conseller Vicent Marzà «pone en grave peligro la continuidad de muchos centros» de Educación Infantil. A este respecto, señaló que «nuestras escuelas infantiles han implantado un modelo educativo de contrastada calidad», ya que «allí donde han instalado su centro educativo, barrios, pueblos o ciudades siempre llevaron un plus de responsabilidad hacia los niños y sus familias en un tiempo en el que las autoridades educativas no miraban hacia esta etapa educativa».
El nuevo presidente se mostró, de esta manera, abierto al diálogo: «Desde esta federación continuaremos luchando, trabajando, con la Conselleria de Educación y con el resto de agentes sociales, para llegar a conseguir nuestros logros y demostrar nuestra fuerza y nuestra razón de ser».
En la asamblea celebrada el pasado jueves en el salón de actos de La Petxina de València, Feceval aprobó por mayoría un documento que avanza la presentación de alegaciones al borrador del Bono Infantil en la franja de 2 años. Feceval denuncia, de hecho, lo que ve como «claros indicios discriminatorios» en el borrador de la Conselleria de Educación, y concluye Feceval que «la Administración educativa nos tiene acostumbrados a una planificvación unilateral y sin diálogo».
Finalmente, el nuevo Comité Ejecutivo de Feceval queda constituido por Ana Marín Medina, vicepresidenta; Josefina Grao Guillen, secretaria general; Domingo González Sanchis, tesorero; y Regina Fernández Canet, Vicente Rodríguez Bon y Pedro Ramírez Sánchez como nuevos vocales.
Colombia/ 17 de abril de 2018/Fuente: http://www.semana.com
En la primera mitad del encuentro La educación importa, varios expertos de la comunidad educativa le presentaron a los candidatos presidenciales las que consideran son las urgencias más grandes del sector.
Este 16 de abril educadores, estudiantes y ciudadanos preocupados por el futuro de la educación se dieron cita en el Encuentro La educación importa, una iniciativa de Semana Educación, Educapaz, fundación ExE, Todos por la Educación con el apoyo de el gobierno de Canadá, Corpoeducación, Natura y la Universidad Antonio Nariño.
El objetivo de la charla durante la primera mitad del evento giró en torno a tres ejes fundamentales: la inversión en educación, el aseguramiento de aprendizajes de calidad y el cierre de las brechas educativas entre lo urbano y lo rural y entre las clases bajas y las más pudientes.
Esto en miras de orientar la participación de los candidatos presidenciales, que seguirá a continuación, dentro de las necesidades que identifican los expertos, docentes y estudiantes que las viven de primera mano.
En este sentido, la primera conclusión de la mañana fue que para Alfredo Sarmiento, director de la Misión de Educación de Calidad del PNUD, hay que tener en cuenta que la educación no es un gasto sino una inversión. Y una especialmente importante.
“Antiguamente, los modelos económicos decían que se debía invertir en maquinaria y equipos. Pero se encontró que eso solo tiene un retorno de un 15% en el desarrollo país. En cambio, invertir en la gente es mucho más rentable”, dijo.
Sin embargo, para que esto funcione, es importante lograr una inversión más eficiente, dijo Sarmiento. “El gran problema es que tenemos excelentes discursos y leyes pero no se traduce en resultados en la práctica. Debemos preguntarnos ¿cómo hacemos para que esto impacte efectivamente en la calidad educativa? Y, dentro de eso, ¿cómo debe hacerse esa inversión en la educación?”
En este sentido, una conclusión recurrente de todos los expertos fue apostarle a la atención integral para la primera infancia. Cumplir con los 3 años de educación inicial que prometió la constitución de 1991 es un paso fundamental en mejorar la equidad. En especial porque son las clases más pobres las que más la necesitan.
“Invertir en educación todavía es muy rentable en Colombia. En promedio, el retorno es del 12 % por cada año cursado. Pero esta tiene que ser de calidad”, concluyó Sarmiento.
¿Cómo asegurar, entonces, una educación de calidad? Para José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario, dos elementos clave tienen que ver con la inversión a largo plazo en temas de acceso y en la pertinencia de los contenidos. Además, la formación docente es un componente primordial de la calidad del aprendizaje. “No se puede entregar de lo que no se tiene”, comentó Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani.
Sobre este componente discutieron María Figueroa, decana de Educación de la Universidad Externado, y John Ávila, director del Centro de Estudios e Investigaciones Docentes de la Federación Colombiana de Educadores, Fecode. Para Figueroa, se han hecho grandes avances en los últimos años en esta materia, en especial en la transformación de la evaluación docente, las becas de posgrado para profesores y el Programa Todos a Aprender.
Ávila, por su parte, criticó que la educación se haya tornado “mecánica” por la intención del gobierno de impulsar los lineamientos curriculares nacionales y las evaluaciones de profesores y estudiantes. “La cadena de evaluaciones masivas estandarizadas y curriculos por estandares homogeneos estan convirtiendo la edu en un procceso mecanico poco didactico. Los currículos deben ser dialógicos y creativos, adaptados al contexto de cada institución”, dijo.
En este sentido, Aníbal Bubú, rector del Colegio Idebic, presentó el proyecto educativo de su institución (que lo llevó a ganar una el Premio Compartir de 2013) en el que se destaca la apropiación del territorio para desarrollar proyectos productivos agrícolas como la plantación de café dentro del contenido pedagógico.
El desarrollo de la calidad educativa en estas zonas rurales es fundamental para mejorar la gran inequidad que tiene Colombia. De hecho, como dijo Julián de Zubiría, “si uno mira los colegios públicos y los privados ve que en primero de primaria hay una brecha educativa importante, pero en grado 11 la brecha es todavía mayor. Es decir, es sistema colombiano agrava las inequidades. Mientras no mejoremos las educación pública seguiremos en esa situación”.
“Un niño de primaria de una escuela pública conoce unas 350 palabras: uno de una privada, unas 3000”, agregó Antonio Celia, presidente de Promigas, quien aseguró que “no se hace lo que se debe, aunque se sabe qué es, por falta de instituciones y de voluntad política”.
Por eso para el empresario es fundamental lograr un pacto para la educación a nivel nacional o local (como el que hicieron con la Secretaría de Educación de Barranquilla) para implementar políticas de largo aliento para los próximos 10 años. Un mal grande de la educación en el país es que cada vez que llega un nuevo ministro de Educación propone un enfoque nuevo sin continuidad o resultados medibles.
“Piensa en todas las asignaturas que has cursado. ¿En cuántas has aprendido algo útil? Las clases que no te van a servir de nada después de graduarte empiezan ya en la guardería”. Estas son las tajantes frases que Bryan Caplan, profesor de Economía de la Universidad George Mason utiliza en la introducción de su último libro, ‘The Case Against Education’ (“Juicio a la educación”), para enmendar la plana al sistema educativo en su totalidad. Una quema de la que solo se libran contadas asignaturas, apenas una quinta parte del total. A saber: en el colegio, aprender a leer y escribir y a hacer cuentas; algo de matemáticas o carpintería en en instituto; y en la universidad, alguna que otra carrera como ingeniería o informática. El resto, paja.
El resto es un absoluto desperdicio, resume el polémico autor, definido en ‘Salon’ como “el próximo gran filósofo de la derecha”. Esa es la palabra que se repite una y otra vez en el libro y en las entrevistas con el autor. “Waste”,“desperdicio”. “Es es mi argumento básico: la educación es un derroche de tiempo y dinero porque gran parte de sus beneficios no provienen de aprender habilidades útiles para el trabajo ni de aprovechar la experiencia educativa”, explica a Sean Illing de ‘Vox’ en una entrevista a cara de perro. “Más bien, lo que pasa es que la gente presume, o como los economistas lo llaman, envían una señal. Intentan impresionar a sus futuros empleadores mostrándoles lo dedicados que son”.
Si estás en un concierto y te pones de pie, verás mejor. Pero si todo el mundo lo hace, todos verán igual de mal. Con la educación pasa lo mismo
El libro ha caído como una bomba en la prensa americana, especialmente a diferencia de la mayoría de críticas sobre el sistema educativo, que suelen centrarse en cuestiones de gobernanza u optimización de recursos, es una enmienda a la totalidad. En la reseña de ‘The Washington Post’, Sarah Carr, editora de ‘The Teacher Project’, decía del volumen que “plantea preguntas importantes, pero más allá de eso ofrece poco más que peligrosa y extravagante ideología disfrazada de análisis de datos creativo”. Caplan se define en todas las entrevistas como un “libertario”, y recuerda que por ello, cree que debe ser el gobierno el que demuestre la utilidad de la educación antes de hacer que los ciudadanos gasten su dinero.
En realidad, ‘The Case Against Education’ es uno de esos libros-síntoma que refleja el espíritu de los tiempos al recoger algunos de los argumentos cada vez más populares en sectores liberales. No es de extrañar, por tanto, que el autor sea un firme defensor de la Formación Profesional frente a la universitaria. “La mentalidad de universidad para todos ha fomentado que se rechace una alternativa realista: la formación práctica”, escribe en el libro. “Toda la formación profesional enseña habilidades laborales específicas, y consiste en aprender haciendo, no aprender escuchando. Las investigaciones, aunque un tanto escasas, muestran que la educación vocacional aumenta los sueldos, reduce el desempleo e incrementa el nivel de éxito escolar”. No es casualidad que en España partidos como el PSOE o el PP hayan abogado por la FP en los últimos tiempos.
Aquí viene el privatizador
Caplan analiza la educación como un producto que se devalúa al dejar de ser exclusiva. Muy ilustrativa resulta la metáfora del concierto que utiliza para explicar por qué la educación universitaria para todos es un problema. Si estás en un concierto y quieres ver mejor, te pondrás de pie: a nivel individual, la educación funciona. Sin embargo, si todo el mundo hiciese lo mismo, lo que ocurriría no sería que todo el mundo tendría una mejor vista… Sino que todo el mundo compartiría la misma (mala) visibilidad. Esto, unido a un diseño del sistema educativo propio del siglo XIX, es según Caplan la razón de que su utilidad es limitada. No sirve más que para “certificar la capacidad de conformarse y ética de trabajo” del futuro empleado. Por eso, niega sus beneficios, pero no anima a nadie a dejar su carrera, porque eso le dejaría en una situación aún peor.
“El éxito académico es una fuerte señal de la productividad el trabajador”. Esa es la verdadera razón por la que se siguen pidiendo carreras
“Nos encontramos en una situación en la que un montón de gente va a la universidad pero muchos no pueden conseguir un buen trabajo cuando acaban”, explica en la entrevista con ‘Vox’. “O consiguen una buena formación, se llenan de deudas y obtienen un empleo mediocre”. Nada que ver, recuerda, con la imagen que se nos vende de la educación, que en teoría proporciona “enseñanza valiosa, habilidades útiles y te recompensa con un buen trabajo”. El problema es que el sistema actual no proporciona ni empleabilidad ni conocimiento o habilidades. No solo eso, sino que lo sabemos y seguimos consintiéndolo porque no hemos sido capaces de encontrar una alternativa.
Mientras tanto, Caplan sugiere que dejemos de financiar con fondos públicos la educación; todo el dinero debería provenir de las matrículas y de la iniciativa privada. No solo eso, sino que también habría que cercenar las becas. La gran paradoja a la que se enfrenta el economista es intentar explicar por qué la educación beneficia al individuo pero no a la sociedad. “El aumento de rentabilidad para los graduados universitarios ha sido de un 73%”, admite. “La clave, sin embargo, no es cuánto renta, sino por qué. La respuesta que se suele dar es que los estudiantes aprenden cosas útiles”. Pero no es así: no se trata de lo que aprendes (“¿trigonometría? ¿arte? ¿música? ¿latin?”), sino de que hacer una carrera demuestra que eres capaz de tragar con todo: “El éxito académico es una fuerte señal de la productividad el trabajador”.
La Universidad George Mason, donde Caplan da clase, es pública. (iStock)
El propio profesor lo reconoce respecto a sus clases. “En lo que concierne a mejorar su rendimiento laboral, no puedo decir que lo haya conseguido con los estudiantes que están en empleos que no me son familiares”, admite en una entrevista con ‘The Chronicle of Higher Education‘ al sugerir que, efectivamente, sus clases de economía no enseñan gran cosa a futuros banqueros o comerciales. La mayoría de sus estudiantes, sospecha, pasan sus años en la universidad sufriendo, conscientes de que no están aprendiendo nada. El problema es que “la gente a la que no le gusta el colegio raramente escribe ensayos sobre lo malo que es”. Un círculo de silencio que le sale muy caro a las administraciones públicas.
Educadores contra la educación
Caplan no está solo, y su opinión se encuentra en línea con la de tantos pensadores liberales –también españoles– que abogan por reducir la financiación pública del sistema educativo. Por lo general, estos parten de la premisa de que es poco eficiente, por lo que aumentar la inversión tan solo sirve para perder aún más dinero: “Soy cínico respecto a los estudiantes, la mayoría son filisteos. Soy cínico sobre los profesores, la mayoría son poco inspiradores. Soy cínico sobre los que deciden, las autoridades de los colegios que controlan lo que los alumnos estudian”, admite el economista en el libro. “La mayoría creen que ya han hecho su trabajo al conseguir que los estudiantes obedezcan”.
El profesor aboga por una separación de Estado y escuela similar a la separación de Iglesia y Estado: “El gobierno debería salir del negocio y dejar que sus clientes y las organizaciones benéficas se encarguen de ello”. No obstante, reconoce que esta no es más que su opinión personal, a diferencia del resto de ideas que defiende en el libro que, según él, están más o menos justificadas por los datos. Todas ellas conducen, una y otra vez, a la idea de que destinar dinero a colegios y universidades es una malísima inversión. Como le cuenta a Illing, gastar menos haría que la educación se quedase igual “pero ahorraríamos un montón de recursos, y la gente podría empezar con sus vidas mucho antes, lo que sería una gran mejora. Hay muchos recursos que estarían mejor en otra parte”.
Las críticas no se han hecho esperar. No solo la de Nassim Nicholas Taleb, que aunque calificaba de “excelente” su argumento, señalaba que pasaba por alto la “convexidad de la prueba y error del aprendizaje heurístico” y retaba al autor a una discusión (algo que ocurrirá el próximo día 23). También la de otros como Peter McCoy de ‘Bloomberg‘, que recuerda que recortar en educación hace que sea “difícil o imposible que los niños pobres o de clase media-baja tengan el mismo acceso del aprendizaje que las familias ricas”. Por su parte, Carr añade que su forma de tratar a los profesores y la educación como un ente único elimina cualquier sutilidad en su análisis. La mayoría, no obstante, coinciden en algo: tenga más o menos razón, Caplan ha sacado a la palestra un tema, el de la razón última por la que las empresas piden títulos universitarios, del que raramente se suele hablar en términos tan descarnados.
Uruguay/ 17 de abril de 2018/Por: Juan Samuelle/ Fuente: https://www.elobservador.com.uy
En la exposición de la ARU montaron un stand donde promueven iniciativas que no solo mejoren la situación productiva y económica.
El Movimiento Un Solo Uruguay tiene preocupaciones que no están únicamente relacionadas con aspectos productivos y/o económicos, entre los que sobresalen sus planteos de bajar el costo del Estado y que haya un precio más bajo en los combustibles, «también nos preocupa que se tomen medidas para recuperar el nivel de respeto, de educación y de cultura que se ha ido perdiendo en el país con el paso de los años», dijo Norberto Pereyra, delegado por Canelones en el comando del movimiento.
En el stand que Un Solo Uruguay instaló en el predio de la 7ª Expo Melilla, la muestra de tecnología dinámica que realiza la Asociación Rural del Uruguay en el área rural de Montevideo (culminará este domingo 15), Pereyra dijo a El Observador que «desde hace mucho tiempo se viene bajando el perfil cultural de la gente, hay menos educación, se falta más el respeto, hay menos tolerancia y eso debemos, entre todos, cambiarlo lo más rápido que se pueda».
Por ejemplo, dijo «muchos uruguayos deben volver a aprender a decir buen día cuando se encuentran con alguien, antes nos vanagloriábamos en todo el mundo por nuestro nivel cultural y hoy eso no podemos hacerlo».
Pereyra dijo que están encaminados todos los planteos realizados en Durazno, que fueron trasladados al gobierno, por el movimiento y por las gremiales del agro, estando en marcha las gestiones en las mesas de trabajo, «pero debemos también poner sobre la mesa de todos ese tema de ser más respetuosos, tolerantes, incluso con quienes piensan diferente tengan o no tengan razón».
En la Expo Melilla Un solo Uruguay «aprovecha para informar a la gente, para dar a conocer sus planteos e incluso estamos con papeletas para que la gente firme contra la Ley de Bancarización y la gente lo hace, se nos acabaron hoy las papeletas y la gente firma no en contra de algo puntual, sino en contra de esa libertad que te sacan».
Pereyra, comentó, es ingeniero agrónomo, productor agrícola ganadero y además se desempeña como asesor técnico.
«Lo que queremos, en definitiva, es que el país recupere ciertos valores para que nuestros hijos puedan vivir en un Uruguay mejor para todos, pensando no solo en los productores, sino en toda la sociedad», reflexionó.
América del Sur/ Ecuador / 16.04.2018 / Fuente: www.eltelegrafo.com.ec.
Tras cumplir cuatro módulos de seis meses cada uno, 69 internos del Centro de Rehabilitación Social (CRS) Regional Guayas, culminaron la educación primaria, el pasado jueves. Los presos pertenecen al proyecto de Educación Básica para Jóvenes y Adultos (EBJA), que lleva adelante el Ministerio de Educación. Liliana Guzmán Ochoa, viceministra de Atención a Personas Privadas de Libertad, manifestó que los internos serán promovidos a octavo año de educación básica superior. Los estudiantes estuvieron acompañados de sus familiares.
El programa gubernamental de educación tiene como objetivo reducir la tasa de analfabetismo al 4% de manera progresiva en el Ecuador. La viceministra felicitó a los graduados y los motivó a seguir esforzándose, a continuar de pie, luchando por la vida. “Sigamos avanzando, con voluntad, con iniciativa.
La educación es un derecho que les otorga el Estado ecuatoriano, me satisface conocer que el esfuerzo vale la pena”. La funcionaria reiteró que los ministerios de Justicia y Educación garantizan el derecho a la educación de las personas que en estado doble de vulnerabilidad al estar privados de su libertad y no haber accedido o concluido el proceso educativo, en los diferentes niveles del sistema educativo nacional.
“El tiempo en privación de libertad podemos aprovecharlo de la mejor manera con los ejes de tratamiento que nos ofrecen”, dijo Junior R., el alumno mejor puntuado del periodo 2017-2018. Destacó que todo depende de sus propias capacidades y el aprovechar las facilidades que les brinda el Centro Regional. “Sin embargo, la decisión de cambiar está en cada uno. Agradezco a los ministerios, y a los maestros que nos ayudan diariamente”, acotó Junior R.
Además, 30 personas privadas de libertad del Centro de Rehabilitación Social CRS Regional Guayas, se graduaron como Bachilleres en Ciencias. El interno Alfredo S. fue reconocido por alcanzar 9.52 de puntaje académico. El interno inició su bachillerato en la etapa de máxima seguridad y, actualmente, está en la etapa mínima. (I)
América del Sur/Argentina/ 16.04.2018/ Por: Guadalupe Rodríguez/ Fuente: www.lanacion.com.ar.
El sur de la ciudad de Buenos Aires muestra una desigualdad crónica respecto del norte y la educación no es una excepción. Allí donde vive la mayor cantidad de chicos menores de 14 años del distrito más rico del país se dan los peores indicadores educativos: faltan escuelas, las aulas están abarrotadas, no alcanzan las vacantes y los niveles de repitencia y deserción son los más altos. Los alumnos que no terminan el secundario en Palermo y Núñez no llegan al 5%, pero rondan el 30% en Villa Lugano y Soldati. Una realidad que se refleja en las cifras oficiales relacionadas al empleo y el ingreso.
Para observar esta disparidad basta con comparar dos escuelas a ambos extremos del territorio porteño: la N° 11 Ignacio Fermín Rodríguez, de Nueva Pompeya, y la N° 16 Wenceslao Posse, de Palermo. En varios puntos son muy similares: pertenecen al Estado, son de nivel primario y de simple jornada, pero en muchas otras cuestiones es abismal lo que las separa.
Cada mañana en la escuela N° 11, bien al sur de la ciudad, un rato después de que los chicos llegan a clase, hacen a un lado los útiles y se sirve el desayuno en los mismos bancos donde estudian. Son varios los alumnos que entran al aula sin comer. «A veces, les cuesta arrancar porque no desayunan en sus casas. Entonces, primero comemos y después empezamos con la clase. De otra forma no se puede», cuenta Emmanuel Fariña, docente de 7° grado en esta pequeña escuela del distrito escolar 19, uno de los tres con los niveles más altos de necesidades básicas insatisfechas de toda la Capital.
También todas las mañanas, los alumnos de la escuela N° 16, en Parque Las Heras, en el distrito escolar 1, toman el desayuno, pero lo hacen cerca de las 9 y en un comedor cómodo y limpio, exclusivo para esta actividad. Luego, cuenta Florencia Toyos, maestra de 4° grado, vuelven a clase y se acomodan en aulas amplias y bien equipadas con lo necesario para seguir estudiando.
La docente Florencia Toyos está orgullosa de los recursos de la escuela N° 16, de Palermo Fuente: LA NACION – Crédito: Silvana Colombo
En el informe de coyuntura «La ciudad en deuda», del Centro de Estudio de Ciudad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, la licenciada en Trabajo Social Inés Albergucci deja bien en claro que la desigualdad tiene correlato con la distribución geográfica. En los barrios del sur (Lugano, Soldati, Bajo Flores, Villa Riachuelo, Nueva Pompeya, Barracas, La Boca) vive la población más vulnerable social y económicamente: se hace notable que las condiciones de vivienda, empleo, salud e ingreso son peores. Por ejemplo, según datos de la Dirección General de Estadística y Censo de la Ciudad, en el segundo trimestre de 2017, en la zona sur el desempleo era del 16,9%, más del doble que en el norte, donde rondaba el 7%, y el ingreso promedio per cápita fue de $10.308 y $22.633, respectivamente.
Consultado sobre qué medidas está tomando frente a esta situación y a la necesidad de la construcción de escuelas para albergar a los estudiantes que ya están fuera del sistema y a los que se suman cada año, desde el Ministerio de Educación porteño afirman que están llevando adelante obras en las comunas sureñas, como ocurre en los polos educativos Mataderos (Murguiondo y Directorio, comuna 9), Piedrabuena (Piedrabuena y Zuviría, comuna 8) y Lugano (Fonrouge y Barros Pazos, comuna 8). También explican que están en proceso de aumentar la matrícula en la comuna 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y que asumieron el compromiso de construir en lo que resta de 2018 y en 2019, 30 escuelas con salas de 3 años, de las cuales el 60% corresponde a zona sur.
Un problema de acceso
Según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), en 2017 hubo en la ciudad 10.553 chicos en lista de espera. De esta cifra, la gran mayoría fueron familias del sur que no pudieron costear la cuota de una escuela privada como alternativa. Los números son claros: en los barrios más pobres, el 70% de los alumnos está matriculado en escuelas estatales, y en los más ricos (Núñez, Belgrano, Palermo, Recoleta, Colegiales), solo el 40%. Además, año a año, en los distritos más pujantes, la cantidad de chicos matriculados en el sistema estatal decrece al tiempo que migran al sistema privado. Al contrario, en el otro extremo del mapa porteño la demanda por la educación estatal aumenta.
Patricia Pines es docente y madre de dos niños que van a un colegio estatal. Cuando en 2014 comenzó la inscripción online en la ciudad de Buenos Aires, se encontró con las primeras dificultades. Lejos de darse por vencida ante un sistema que muchos califican de deficiente, por complejo y expulsivo, se juntó con otros padres y formaron Vacantes para Tod@s, un colectivo que busca convertir espacios ociosos en escuelas públicas, laicas y gratuitas de todos los niveles, especialmente en zona sur. Según sus proyecciones, «en el inicio del ciclo lectivo 2018 fueron 15.000 los alumnos de los tres niveles que se quedaron sin vacantes». Pines calcula que son 75 las escuelas que se necesita abrir en la Capital para albergar a los chicos que se quedaron sin vacantes, con un costo cercano de 1000 millones de pesos.
«No sobran pibes, faltan escuelas», dice enfáticamente el maestro Emmanuel Fariña, y cuenta que frente a la sede del distrito 19, ya empezadas las clases, se podían ver familias enteras haciendo hasta dos cuadras de cola por una vacante. Esto hace también que las familias se bifurquen, porque los chicos recalan en distritos diferentes. El gobierno porteño implementó para esos casos trasladarlos en micros a las instituciones alejadas de sus casas. Florencia Toyos cuenta que en el Wenceslao Posse estudian chicos de la villa 31 de Retiro -otra zona con graves problemas de vacantes-, que viajan hasta Palermo en estos colectivos.
Emmanuel Fariña es maestro en una de las zonas más pobres de la ciudad Fuente: LA NACION – Crédito: Emiliano Lasalvia
Distintas oportunidades
En la escuela N° 11 de Nueva Pompeya hay un solo patio y sin techo para los casi 200 alumnos que van por turno. Ahí juegan durante el recreo, saludan a la bandera y hacen gimnasia. Cuando llueve, nada de eso es posible y deben quedarse en las aulas, en las que apenas entran. Según el Reglamento Escolar (art. 90, inc. 2), el espacio mínimo por alumno debe ser de 1,35 m² de superficie y de 4 a 5 m³ de capacidad. Tienen una sala de informática en la que funcionan no más de siete computadoras y sin acceso a Internet. «Si les pedimos que traigan las netbooks del Plan Sarmiento, hay un solo enchufe por aula para cargar veinte máquinas», sostiene Fariña.
En el otro extremo, y no solo geográfico, la escuela N° 16 Wenceslao Posse, a la que asisten cerca de 250 alumnos por turno, cuenta con patio interno y externo, y hasta dispone de un sector de pasto sintético que donó la escuela de fútbol Claudio Marangoni. «Tenemos sala de música, biblioteca, un gabinete de ciencia excelente y una sala de computación con pantalla digital interactiva. Los chicos traen las netbooks y acá también hay de repuesto. Usamos muchísimo los recursos digitales», cuenta orgullosa Toyos.
En su trabajo «La discriminación educativa en la ciudad de Buenos Aires», la ACIJ señala que «el hecho azaroso de haber nacido o asentarse en un distrito escolar particular de la ciudad determina, en gran medida, la posibilidad de una persona de acceder o estar privada de determinados bienes y servicios básicos». La ONG plantea que «esto es lo que se considera posición social de origen, y es justamente un factor que debe ser tomado en cuenta a la hora de honrar los compromisos sociales igualitarios»
Si analizamos de manera dialéctica, la realidad educativa contemporánea, pudiéramos determinar que el producto cultural (estudiante) está sujeto a una formación pragmática donde converge la dinámica mercantilista, y el proceso enseñanza-aprendizaje, así como la didáctica y la pedagogía se enmarcan en un segundo plano, y aún más alejado esta la conformación del pensamiento crítico.
Si bien es cierto, que existe una necesidad de formar para la vida en lo cotidiano en el fomento de las democracias participativas y protagónicas, se requiere de redimensionar el perfil del Ciudadano del Siglo XXI, en donde el pensamiento interpretativo, complejo y analítico con percepción y versión transformadora, vislumbre la acción de transformación del contexto y de crear condiciones con elementos en conjunto con un producto cultural más integral.
Esto implica, no solo atacar la dinámica socializadora si no crear puentes que permitan generar una nueva dinámica y ampliar la percepción de contexto e involucrar al estudiante en una serie de actividades que pudieran serle útiles en la vida cotidiana.
Involucrar actividades que de una u otra manera pertenezcan al área de la industria cultural y por qué no lo referente a las TIC, la televisión entre otros pudiera ser de alguna manera, un elemento innovadore, que permita fomentar la formación, en lo que al pensamiento crítico se refiere, en tal sentido planificar actividades que varíen el aula de clase, sacar provecho a las aptitudes y actitudes del equipo de trabajo docente y del estudiantado, pudiendo convertir la dinámica escolar en un verdadero proceso transformador.
Hacer alusión a la flexibilidad y al pensamiento heterodoxo y relativista, sobre todo al atacar el conductismo que por tradición se ha convertido, en esencia del hecho educativo, deslastrarnos de dogmas que rigen el funcionamiento de la escuela tradicional, para dar paso a una escuela contemporánea adecuada a la dinámica y las exigencias de un mundo sobrecargado de información, en donde forjar un pensamiento y criterio propio de vida que permita convertirnos en ciudadanos para asumir la dinámica globalizadora, que redimensiona el perfil de lo individual y lo colectivo para asumir los conceptos de productividad y competitividad en términos administrativos con mayor eficiencia y eficacia en los oficios y profesiones que les toque afrontar.
La geopolítica mundial, asoma hasta ahora una dinámica de desarrollo supeditada a un nuevo polo Económico con La China Continental, con un liderazgo indiscutible, secundados por Rusia y Estados unidos de América con el aparato militar industrial más portentoso hasta ahora conocido, La India y Brasil con una dinámica de desarrollo, que proporcionan excelentes perspectivas, las políticas educativas nacionales, deben estar adecuadas a la dinámica que determina la implosión de lo local en pro de las necesidades de los mercados emergentes, el caso venezolano, como productor de materias primas por tradición debe reorientar la dinámica geográfica, originada de la dinámica petrolera, fomentando el rescate la agricultura y la cría y por qué no la contextualización y adecuación del parque industrial que esta fuera de contexto y de adecuación para fomentar empleo y crecimiento económico.
Ya que por tradición, nuestra productividad ha estado vinculada a actividades del sector primario, el rescate de la cultura, cafetalera y cacaotera con fines de exportación. Modernizar la planta industrial y fomentar la inversión tanto nacional como extranjera, requiere de un venezolano con nueva mentalidad emprendedora y con nuevos ideales, que indiscutiblemente requiere de una renovación del discurso Cívico-militar que promueva una nueva dinámica Económico-social.
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