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Perú: Bono por escolaridad de S/ 400 para sector público se deposita este mes

América del sur/Perú/13 Enero 2018/Fuente: Gestión

Se otorgará a los funcionarios que tengan un tiempo no menor a tres meses en el sector público, de lo contrario se hará en forma proporcional.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dictó disposiciones reglamentarias para otorgar S/ 400 por la bonificación por escolaridad para los funcionarios y servidores públicos, así como para determinados pensionistas.

Mediante Decreto Supremo 002-2018-EF (ver aquí), publicado hoy en el Diario Oficial El Peruano, se establecen estas disposiciones para entregar la bonificación por escolaridad, que se abonará por única vez en la planilla de pagos de enero del 2018.

Esto fue fijado así en la Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2018.

La norma indica que la bonificación por escolaridad se financiará con cargo a los créditos presupuestarios asignados para dicho fin en el presupuesto institucional de las entidades públicas.

Beneficiarios
La bonificación por escolaridad se otorga a favor de los funcionarios y servidores nombrados y contratados bajo el régimen del Decreto Legislativo 276 y la Ley 29944; de los docentes universitarios a los que se refiere la Ley 30220 y del personal de la salud contemplado en el Decreto Legislativo 1153.

También favorece a los obreros permanentes y eventuales del sector público, al personal de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú, y a los pensionistas a cargo del Estado comprendidos en los regímenes de la Ley 15117, los decretos leyes 19846 y 20530, el Decreto Supremo 051-88-PCM y la Ley 28091.

Los trabajadores del sector público que se encuentran bajo el régimen laboral de la actividad privada perciben la bonificación por escolaridad, conforme al numeral 7.2 del artículo 7 de la Ley 30693 (Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2018).

Los servidores penitenciarios perciben la bonificación por escolaridad de conformidad con lo establecido en el numeral 1 del artículo 24 de la Ley de la Carrera Especial Pública Penitenciaria.

Los auxiliares de educación nombrados y contratados en las instituciones educativas públicas perciben la bonificación por escolaridad, conforme a lo establecido en la ley que regula la política remunerativa del auxiliar de educación en las instituciones educativas públicas, en el marco de la Ley de Reforma Magisterial.

Los docentes de institutos y escuelas de educación superior públicos perciben la bonificación por escolaridad, conforme a lo establecido el artículo 99 de la Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior y de la Carrera Pública de sus Docentes.

Requisitos
El personal beneficiario tendrá derecho a percibir la bonificación por escolaridad, siempre que cumpla de manera conjunta con las siguientes condiciones:

  • a) Estar laborando a la fecha de vigencia de la presente norma, o en uso del descanso vacacional, o de licencia con goce de remuneraciones o percibiendo los subsidios a que se refiere la Ley de Modernización de la Seguridad Social en Salud.
  • b) Contar en el servicio con una antigüedad no menor de tres meses a la fecha prevista en el literal precedente. Si no contara con el referido tiempo de tres meses, dicho beneficio se abona en forma proporcional a los meses laborados.

Cabe indicar que los funcionarios, servidores y pensionistas de la administración pública reciben la bonificación por escolaridad en una sola repartición, debiendo ser otorgada en aquella que abona los incrementos por costo de vida.

La bonificación por escolaridad no está afecta a los descuentos por cargas sociales, fondos especiales de retiro ni aportaciones al Sistema Privado de Pensiones.

Asimismo, la bonificación por escolaridad no constituye base de cálculo para el reajuste de cualquier tipo de remuneración, bonificación, beneficio o pensión.

Fuente: https://gestion.pe/economia/bono-escolaridad-s-400-sector-publico-deposita-mes-224598

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Condición póstuma y educación

Por: Xavier Besalú

¿Podemos tirar por la borda, sin más, la escuela como institución y fiarlo todo a una plataforma sin nombre, sin normas, sin control, sin responsabilidad, que se dice neutra y sin afán de lucro?

Es posible –como se nos anuncia repetidamente en las redes sociales– que la escuela del futuro la estén no solo diseñando, sino también aplicando ya, al tiempo que nos venden sus bondades, las grandes empresas financieras y tecnológicas.

Se trata de una escuela completamente desinstitucionalizada, sin espacios físicos, ni paredes, ni aulas, ni patios; sin tiempos pautados y segmentados, sin horarios, sin cursos. Una plataforma en línea, disponible permanentemente, con un profesorado conectado y dispuesto sin límites, universal, abierta a todo el mundo y, a la vez, personalizada, atenta y sensible a la diversidad de intereses, talentos y esfuerzos.

Aparentemente al menos, la panacea, una respuesta oportuna y barata al declive de las instituciones, una justificación exculpatoria a tantas deserciones, a tantas formas alternativas de autoorganización, una lectura sesgada y puesta al día de la crítica al poder institucional y tecnológico formulada con vehemencia en los años 70 del siglo pasado.

No hay duda de que las instituciones producen sus propios demonios, pero sabemos también que esta forma de organización es un potente artefacto que libera de las ataduras comunitarias y familiares, que actúa a la vez como factor de individuación e independencia, como elemento de contraste con otras múltiples formas de vida presentes y pasadas, reales y virtuales, y como mecanismo de integración a un lenguaje común, a unas bases culturales que facilitan la comprensión y el entendimiento. ¿Podemos tirar por la borda, sin más, la escuela como institución y fiarlo todo a una plataforma sin nombre, sin normas, sin control, sin responsabilidad, que se dice neutra y sin afán de lucro?

Por otra parte, hemos constatado, al menos desde la II Guerra Mundial, que tener más información, gozar de mayores niveles de instrucción, en definitiva, que ser más cultos no es razón suficiente ni para ser más libres –¿cuántos de los más fanáticos fundamentalistas y terroristas son universitarios?–, ni moralmente mejores –¿hace falta recurrir de nuevo al ejemplo de la sociedad alemana en tiempos del nazismo?–, ni más progresistas y solidarios como pueblo. Pero esa desazonante realidad no debe ser impedimento para que nos preguntemos qué saberes, qué valores, qué prácticas culturales, qué formas metodológicas y organizativas, qué concepto y qué técnicas de seguimiento y evaluación necesitamos para revertir esa situación.

Desde la academia hemos contribuido irresponsablemente a confundir y mezclar el proyecto de modernización puesto en marcha por el capitalismo a finales del siglo XVIII, presentado como la forma de civilización humana por antonomasia, aquella que vale la pena difundir y expandir en nombre del humanismo y del progreso, bien por las buenas o bien por las malas (llámese colonialismo, imperialismo o subordinación), con la actitud ilustrada. Una actitud que se ha definido como de confianza en la razón crítica, en la capacidad de pensar y decidir por sí mismo, en la seguridad de que todo es susceptible de ser criticado, de que no hay nada sagrado e intocable más allá de la propia intimidad, lejos de la tutela de los dioses, de los reyes, de las supersticiones y de la magia, lejos de nuestros supuestos –bienintencionados o no– representantes; una actitud también de responsabilidad, de asunción de las propias decisiones y actuaciones, de búsqueda compartida de la verdad, sabiendo que es casi imposible ponernos de acuerdo sobre cual sería el bien deseable, pero comprometidos en evitar el mal y en buscar fórmulas provisionales, negociadas y revisables de vivir juntos personas no solo distintas, sino también desiguales, de confianza en la especie humana.

A principios del siglo XXI, el proyecto de modernización capitalista se ha fortalecido extraordinariamente revestido de neoliberalismo económico, dispuesto a prescindir de cualquier regulación externa, y de conservadurismo social, necesitado como está de contener la ira que provoca la acentuación de las desigualdades y de desviar la atención hacia los designados como culpables –siempre los últimos– y hacia problemas directamente inventados.

Y lo ha hecho sobre las cenizas de la actitud ilustrada, cercenando la crítica argumentada más allá de la verborrea y las expansiones irresponsables de las redes sociales, incrementando los niveles de autoritarismo y de despotismo con interpretaciones jurídicas interesadas y nuevas disposiciones siempre a favor de los poderosos. No vivimos ya en la condición postmoderna, tan en boga a finales del siglo pasado, aquella especie de liberación de las ataduras de un mundo que se quería homogéneo, de unas sociedades que condicionaban el presente a proyectos de futuro que nunca acababan de llegar, que predicaba un presente eterno y digno de ser vivido en plenitud y ensalzaba una diversidad personal y cultural.

Como ha escrito Marina Garcés, vivimos –o mejor: intentamos sobrevivir– en la época de la condición póstuma, en un tiempo en que todo parece acabarse: la historia, las ideologías, el progreso, los recursos naturales, el agua, el petróleo…, una experiencia vital casi terminal. También parece acabarse el capitalismo tal y como lo hemos conocido: no tenemos más que ver cómo nos venden las políticas de austeridad, como se justifica la laminación de cada uno de los pilares del Estado del bienestar, cómo se apuesta sin miramientos por la privatización –es decir, por la exclusión– en los servicios públicos. El propio planeta, exhausto, nos advierte de su finitud y esa misma conciencia ha llegado ya a nuestras propias condiciones de vida, a la revisión de lo que debe ser una vida humana digna, como una amenaza cierta: la condena a una precarización permanente, a un malestar vital difuso, a un tiempo sin presente y sin futuro.

¿Como afrontar desde la educación la ideología de la condición póstuma? Priorizando de nuevo la actitud ilustrada, es decir, combatiendo ese mantra que nos atenaza y que nos conduce al gregarismo y a la rendición; rechazando todas y cada una de las nuevas formas de autoritarismo, tanto en lo político, como en lo social, en lo religioso o en lo ético; dando un nuevo valor a las organizaciones y a las instituciones como formas de protección ante la fuerza de los poderosos y de avance hacia nuevos mecanismos de relación y de participación; desocultando los dogmas y las ideologías que enmascaran la realidad y dibujan terrenos de juego a medida de sus promotores. En esta lucha, los sistemas educativos universales y públicos deberían reivindicarse como un actor no solo necesario sino imprescindible. En esta lucha, el debate sobre lo que vale la pena ser enseñado y ser aprendido tampoco es baladí.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/01/12/condicion-postuma-educacion/

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En Honduras la mayoría de docentes tiene de 30 a 59 años

Centro América/Honduras/13 Enero 2018/Fuente: La tribuna

La Secretaría de Educación se encuentra en una etapa de transición generacional docente, que pronto le estará dando paso a los jóvenes profesionales, según un informe de esta dependencia estatal. De acuerdo al estudio, realizado el 2016, la mayor parte de educadores en servicio andan en un rango de edad de 30 a 59 años.

En el documento se indica que “se tomaron los rangos de edades quinquenales para mostrar la tendencia de la transición demográfica de los docentes a nivel nacional y se observa en primer lugar una carga mayor de docentes del sexo femenino; es decir, en el país se tiene una mayor proporción de docentes mujeres en los centros educativos, en relación a los varones”.

En la actualidad hay un poco más de 60,000 profesores activos que se desempeñan en los diferentes niveles educativos.

“El 74.7 por ciento de la población docente está ubicado en los rangos de las edades entre los 30 a 59 años (30 a… 59), es decir, estamos ante docentes que en su mayor proporción son de edades adultas”, detalla el estudio.

Agrega que una proporción importante de docentes entre los rangos de edades de 50 a 59 y de 60 a 64 años, estarían cercanos de la jubilación, lo que implicará una mayor carga para el Estado, por pago de prestaciones y jubilaciones.

De esa manera, se recomienda que la Secretaría de Educación y los tomadores de decisiones amplíen y prioricen la contratación de docentes jóvenes, para oxigenar el relevo generacional.

“La mayor carga de docentes se encuentra en el nivel de educación básica, luego le siguen los docentes para el nivel de educación media o diversificado, y en menor medida los docentes de pre-básica”.

En cuanto al crecimiento interanual de docentes, se observa que el nivel de educación pre-básica, entre el período 2014 y 2015, solamente creció en 34 educadores, no obstante, este panorama cambió hacia el año 2016, incrementándose la cifra a 1,585 maestros.

Sin embargo, la Ley Fundamental de Educación establece que a partir de este año, los docentes deben tener como requisito un título universitario, mismo que ya está vigente y se está poniendo en práctica con los nuevos concursos de plazas.

Fuente: http://www.latribuna.hn/2018/01/04/honduras-la-mayoria-docentes-30-59-anos/

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México: Digitalizan libros gratuitos de educación básica de la SEP

América del norte/México/13 Enero 2018/Fuente: Noticieros.televisa

Al menos medio siglo de libros de textos gratuitos de educación básica ya se encuentran de forma gratuita en internet.

La Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos (CONALITEG), el organismo público que se encarga de distribuir los famosos libros de texto, anunció que las ediciones de 1960 a 2011 están disponibles para su consulta a través de su página oficial.

En este portal dedicado exclusivamente a los libros de texto gratuitos, el usuario debe poner en qué año comenzó su educación básica para que el sistema arroje las ediciones que le tocaron cuando era niño.

Cada libro de cada materia está disponible en la plataforma de manera gratuita y se pueden consultar a través de una cuidadosa digitalización de cada una de sus coloridas páginas.

Para millones de mexicanos estos libros los ayudaron a entender conceptos de asignaturas como Matemáticas, Historia y Español.

Disponibles están los libros de lectura y los recortables, mismos que eran usados por los alumnos de México para aprender lecciones importantes a través de dinámicas diseñadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP).

De esta manera no solo se preservan documentos históricos que cuentan la historia de la educación de los mexicanos a lo largo de cincuenta años, sino también sirven como un “viaje al pasado” para todos aquellos que tuvieron estos libros de texto en sus manos y los usaron en la escuela.

Los libros de texto fueron diseñados como una alternativa para apoyar a los docentes de todo México en sus labores educativas. Cada libro venía decorado con una distintiva portada representativa de las diferentes corrientes artísticas mexicanas, así como algunas de las obras pictóricas más importantes de nuestro país.

Puedes comenzar a explorar la historia de los libros de educación básica de los mexicanos dando clic en este enlace.

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Presidente guatemalteco inaugura otro polémico curso escolar

Centro América/Guatemala/13 Enero 2018/Fuente: Prensa Latina

El presidente guatemalteco, Jimmy Morales, llamó hoy a los niños a confiar en su país para realizar sus sueños, al inaugurar oficialmente aquí el curso escolar 2018 que incorporará a las aulas a tres millones de estudiantes del sector público.
Morales exhortó a los alumnos de la escuela El Jícaro, remozada para la ocasión, a esforzarse para hacer de la educación un empeño en sus vidas sin importar el origen social y puso su propio ejemplo, de vendedor de plátanos en un mercado a ser presidente de Guatemala.

Los sueños se pueden hacer realidad, insistió, y agradeció la suerte de tener una mamá que pensó siempre en la educación de sus hijos, de ahí que llamó a los padres de familia presentes a ‘contribuir al sueño de sus hijos de llegar a ser Presidentes, Ministros, Director de la Policía o canciller’.

Morales, el vicepresidente Jafeth Cabrera, y los ministros de Educación, Finanzas y Comunicación asistieron a la entrega oficial de la escuela mixta El Jícaro, Boca del Monte, en el municipio de Villa Canales, la cual fue reparada en su totalidad por la Unidad de Construcción de Edificios del Estado.

El jefe de Estado confirmó la próxima asignación al Ministerio de Educación (Mindus) de 600 millones de quetzales (casi 83 millones de dólares) para cumplir con la reciente Ley de Alimentación Escolar aprobada por el Congreso.

A pesar de que no me dieron el dinero, puntualizó, vamos a cumplir con lo legislado para elevar de 1,11 quetzales a tres (0.41 centavos de dólar) el presupuesto destinado para la merienda escolar.

Morales pidió a las Organizaciones de Padres de Familia apoyar a maestros y directores para que ni un centavo se pierda y llegue a tiempo a todas las instancias municipales y departamentales.

El mandatario resaltó, además, las labores de cambio de techo, pisos, ventanas, puertas y baños en la escuela destinada a la apertura del nuevo ciclo lectivo, la cual puso como ejemplo para resaltar los esfuerzos de su administración en el tema educativo a solo seis días de presentar el informe de su segundo año en funciones.

Desde hace varias semanas, Morales insiste en sus discursos de inauguración de obras en el sacrificio que implica cumplir con las inversiones en el eje principal de la educación al tener que trabajar con el mismo presupuesto del pasado año.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=143392&SEO=presidente-guatemalteco-inaugura-otro-polemico-curso-escolar
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Maestros bajo fuego: relatos de maestros que trabajan en territorio de guerra

Por: Alberto Colín Huizar 

En medios académicos es poco común hablar de la relación entre educación y violencia desde las vivencias cotidianas, pero el contexto nos empuja a indagar hasta encontrar las voces que relaten el horror. Este ejercicio es particularmente interesante si intentamos narrar la realidad educativa en países con profundos problemas de violencia como México, donde podemos conocer a docentes de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Chiapas o Veracruz, y charlar sobre temas educativos, como la Reforma Educativa, la evaluación docente u otros temas más pedagógicos de su trabajo escolar. Pero de pronto, sin comentar el tema, sin incentivar las opiniones, la violencia vivida se dibuja en los discursos de maestrxs que laboran en territorios donde se vive bajo el terror, en contextos de verdaderas guerras, que aunque son declaradas como “guerras contra el narco”, cobran tantas víctimas civiles como en países con conflictos bélicos declarados, como la guerra impuesta por el capital en Siria, en el lejano Medio Oriente [1].

Este texto intenta servir como provocación para escuchar las experiencias de lxs profesores en contextos de guerra. Nuestro objetivo es compartir las dificultades concretas que encuentran lxs maestrxs en su trabajo cotidiano, ante escenarios diversos de violencia. Buscamos contribuir a romper el mito de que la educación es como un producto fabricado en serie, en el cual se supone que la educación tiene que ser completamente igual a lo largo y ancho del país, tanto en una escuela rural como en una urbana, olvidando que cuando se asume esta posición, se ignora la diversidad de los contextos, sus complicaciones, sus historias particulares, las problemáticas locales y regionales.

Por eso los relatos caminan en el vaivén de ser docentes de educación básica y saber cómo reaccionar ante una balacera donde la escuela queda en medio; saber cómo actuar para cuidar a tu grupo de una amenaza armada; enfrentar la crisis desatada por la desaparición o el asesinato de una alumna; el secuestro de un colega e incluso cómo atender una población escolar dedicada al narcotráfico, donde es evidente la presencia del Estado como promotor de las injusticias, la corrupción y la impunidad. Estos ejemplos de vida son totalmente ignorados en la maquinaria infinita de la evaluación docente [2], donde al profesor se le exige enmarcarse bajo criterios definidos y estandarizados de cómo ser maestrx y cómo hacer educación para mantenerlos en una eterna incertidumbre social y laboral.

En este sentido, lxs maestrxs están framed según la Reforma Educativa. Bajo los argumentos que expone la feminista Judith Butler (2010) en su obra “Marcos de guerra. Las vidas lloradas”, estar framed significa que los sujetos (en este caso, los docentes) están siendo sometidos por acusaciones falsas y son objeto de engaños, porque están enmarcados con el título de culpables (de la crisis de la educación, por ejemplo). El Estado, sus políticas públicas y los medios de paga operan para que ese engaño se convierta en un criterio de verdad mediante procesos de subjetivación: “Si alguien es framed, sobre la acción de esa persona se construye un marco tal que el estatus de culpabilidad de esa persona se convierte en la conclusión inevitable del espectador. Una manera determinada de organizar y presentar una acción conduce a una conclusión interpretativa sobre el acto como tal” [3] nos dice Butler en su texto.

Basta encender la televisión o revisar cualquier medio de desinformación para darse cuenta que los marcos en que colocan al magisterio democrático por medio de etiquetas y homogeneizaciones, son construidos como verdades para el público basadas en mentiras, invenciones y descalificaciones (muchas veces clasistas y racistas), aunque rayen en lo absurdo [4]. Sin embargo, esos marcos también tienen contradicciones, y una de ellas es que nunca representan la totalidad de lo que en verdad podemos observar y escuchar, es decir, ese marco determina lo que podemos ver, porque nos vende una ilusión cerrada que nos perturba, pero siempre podemos romper con el marco para poder ver más allá.

Lo que pretendemos es que esa memoria de maestrxs, ahora hecha palabra, salga de los marcos de guerra, rompa el contexto y visibilice un mundo de abajo, un mundo donde no hay héroes ni villanos, pero sí hay dolor, muerte e injusticia. Y cuando esa palabra sale de los marcos, es cuando “se dan las condiciones apropiadas para el asombro, el escándalo, la revulsión, la admiración o el descubrimiento, según la manera como el contenido queda enmarcado por un tiempo y un lugar cambiantes” [5], tal como nos recuerda la socióloga norteamericana.

En este aspecto radica la importancia de difundir, desde la vivencia, los relatos de educación y violencia de maestrxs, porque fuera del confinamiento de los marcos a los que nos someten, generamos una especie de evasión y, aunque al conocer estas historias no podríamos transformar la realidad de golpe, ni juzgar a los culpables, “ni, por supuesto, invertir el curso de una guerra, si ofrecen las condiciones necesarias para evadirse de la aceptación cotidiana de la guerra y para un horror y un escándalo más generalizados que apoyen y fomenten llamamientos a la justicia y al fin de la violencia” [6]. Y a eso aspiramos, a encontrar oídos atentos que estén dispuestos a rebelarse y actuar, a poner en duda las verdades que desde arriba nos venden, a oponerse a ser exterminados por una guerra que es solución para ellos, pero es problema para nosotros, a decir ¡No, las cosas no son así!

Buscamos que esa palabra de quien directamente está allá, en el territorio, jugándose la vida por su profesión; poniendo el cuerpo frente a los problemas para sacar adelante a un grupo de niñas y niños por medio de la educación; aquel educador popular que se vincula con la comunidad buscando el bien común; docentes que buscan alternativas educativas en sus espacios, sean ahora reconocidas porque existen, porque viven. Con esto, queremos ayudar a quitar el velo con que se cubren los marcos de guerra, los cuales no nos dejan ver más allá, porque “cuando se vienen abajo estos marcos que gobiernan la reconocibilidad relativa y diferencial de las vidas -como parte del mecanismo mismo de su circulación-, resulta posible aprehender algo sobre lo que -o sobre quien- está viviendo, aunque por regla general no sea reconocido como una vida” [7]. Esa historia de vida de maestrxs con rostro que no se venden, no se rinden, no claudican, es la que les invitamos a conocer.

Referencias:

[1] “México alcanzó los niveles de violencia de un país en guerra abierta: IISS”, publicado en Revista Proceso. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/485739/mexico-alcanzo-los-niveles-violencia-pais-en-guerra-abierta-iiss

[2] González, Roberto, Rivera, Lucia y Guerra, Marcelino (2017), “La evaluación de desempeño no es punitiva, es peor”, publicado en Insurgencia Magisterial. Disponible en: http://insurgenciamagisterial.com/la-evaluacion-de-desempeno-no-es-punitiva-es-peor/

[3] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 23.

[4] Hernández Navarro, Luis (2015), “Magisterio: el montaje de los peloneados”, publicado en La Jornada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2015/07/14/opinion/015a2pol

[5] En el texto al que hacemos referencia, la autora utiliza el ejemplo de la publicación de las fotografías que evidenciaron la tortura ejercida por militares estadounidenses a presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib en 2004. Lo que trata de decirnos es que la difusión de esas fotografías permitió romper el marco de la cárcel como institución ideal para aplicar el castigo a los culpables, lo que expandió en el mundo la imagen real de los abusos del ejército estadounidense ante victimas en un contexto de guerra.

[6] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 27.

[7] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 28.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/maestros-bajo-fuego-relatos-de-maestros-que-trabajan-en-territorios-en-guerra/

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Nicaragua espera 1.7 millones de estudiantes en 2018, el 63% más

Centro América/Nicaragua/13 Enero 2018/Fuente: El nuevo diario

El Mined anunció que mañana iniciarán las matrículas en todo el país para todas las modalidades educativas del país.

El Ministerio de Educación (Mined) de Nicaragua calculó hoy que más de 1.7 millones de estudiantes asistirán a clases en 2018, al menos el 63.46 % más de los prematriculados en diciembre pasado.

El Mined anunció en un comunicado que mañana iniciarán las matrículas en todo el país para todas las modalidades educativas, desde preescolar, hasta el bachillerato, incluyendo la educación nocturna, a distancia, entre un total de 17.

Las autoridades nicaragüenses esperan que más de 1.7 millones de estudiantes ingresen a las escuelas este año.

A finales de 2016 aproximadamente 1.04 millones de alumnos ya habían sido inscritos en procesos de matrícula anticipada, según el Mined. El primer día de clases está programado para el 5 de febrero próximo.

Más de 10,000 escuelas públicas de los 153 municipios del país están siendo remozadas para el inicio de las clases.

El curso lectivo en Nicaragua se extenderá hasta fines de noviembre o inicios de diciembre, según el calendario que defina el Gobierno Central.

Fuente: https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/451937-nicaragua-espera-1-7-millones-estudiantes-2018-63/

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