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Los exámenes, un elemento más de la evaluación o algo que debe desaparecer

Por: Saray Marqués

“Los exámenes no sirven para nada en la educación. En Art Thinking no existen porque la evaluación, aunque importante, es entendida como una toma de conciencia sobre la educación y no como un castigo o un sistema para humillar y hacernos sentir tontos respecto a los demás”. Habla la profesora de la Universidad Complutense María Acaso desde las páginas de El Mundo. Acaba de publicar Art Thinking, cómo el arte puede transformar la educación (Paidós).

Alberto Royo, profesor de instituto, musicólogo, guitarrista clásico y autor de Contra la nueva educación. Por una enseñanza basada en el conocimiento (Plataforma Editorial 2016) la lee y suspira. “Ya no me sorprendo casi con nada, unas declaraciones así son esperables en la sociedad gaseosa [título de su segundo ensayo]”, manifestará después.

Ambos representan dos posiciones enfrentadas en un debate que va mucho más allá de las frases categóricas. Nos hemos propuesto profundizar un poco más en él, poniendo a prueba la evaluación en sí con la ayuda de distintos expertos.

Aquí van las preguntas. Las respuestas son múltiples:

¿Los exámenes no sirven para nada?

“El problema del examen tradicional (y esto es lo que entiendo que dice María Acaso) es su enfoque calificatorio, dentro de una lógica prescriptiva del conocimiento. Si se trata de saber cuánto porcentaje del contenido curricular es capaz de reproducir el alumno en una prueba escrita, estoy de acuerdo en que estamos llegando al fin de esto, porque no tiene ningún sentido seguir con ello”, reconoce Lucas Gortázar, coordinador del Ciclo de Educación de Politikon y miembro del Proyecto Atlántida. “Sin embargo, esto no significa que ningún examen (o evaluación) sirva para nada. Al contrario, las evaluaciones (internas y externas) de calidad son hoy más necesarias que nunca, aunque quizá deberíamos llamarlas de otra manera”.

“Es distinto decir que los exámenes no sirven para nada a referirse a exámenes finales, en los que te lo juegas todo a una carta, muy cerrados, que no tienen en cuenta el proceso y dejan fuera muchos aprendizajes… lo contrario a la función formativa de la evaluación. Esto no quiere decir que en la escuela no deba haber evaluación, esta es importante porque nos ayuda a avanzar”, señala Elena Martín, catedrática de Psicología Evolutiva de la Universidad Autónoma.

“La enseñanza es algo muy serio y debe estar blindada ante cualquier propuesta pseudocientífica, por muy bienintencionada que sea. Respecto a los exámenes, la evidencia nos dice que, por lo general, mejoran el rendimiento académico. En concreto, la evidencia indica que hacer exámenes es eficaz para retener y consolidar el aprendizaje y que es más útil que repasar lo ya estudiado y que muchas de las más conocidas técnicas de estudio”, asevera por su parte Royo.

¿Son prescindibles?

Para Martín, si el profesor tiene un número razonable de alumnos y es capaz de hacer un seguimiento de sus procesos, de sus productos (cuadernos, portafolios) mediante una evaluación continua, no haría falta nada más. Con esto tendría suficientes datos de dónde se encuentra cada uno de ellos y la prueba, por sí sola siempre limitada, solo serviría como complemento.

El profesor de Lengua y director del IES Bovalar de Castellón, Toni Solano, manifiesta su posición: “No veo la necesidad de desterrar del todo los exámenes, en determinados niveles y con una adecuada dosis pueden ser un instrumento más de evaluación”.

Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Complutense, sí los considera un buen método, “el único método”, para “comprobar lo que los alumnos han aprendido y evitar los favoritismos y la subjetividad del profesor, algo que se olvida cuando se proponen métodos informales no reglados y libres”. Reconoce que los exámenes finales formales quizá no sean lo mejor para que el alumno aprenda, eso sí, y matiza que hay diferencias en las distintas etapas: si en primaria cree que debe primar la evaluación continua y en secundaria es partidario de evaluación continua con pruebas y controles parciales, a partir de bachillerato, o cuando hay títulos de por medio, sí reclama pruebas finales formales, que, a su juicio, garantizan a los alumnos “el derecho a ser examinados en las mismas condiciones”.

Por sí solos, ¿bastan?

Para Martín, centrar la evaluación en los exámenes es un error, y deben contemplarse como una pieza de un engranaje mucho más complejo. En la misma línea, Solano entiende que, sin otros indicadores, ninguna prueba escrita podría medir competencias como la iniciativa, las destrezas orales, el trabajo cooperativo o la solución de problemas sin planificación previa. “Incluso un buen examen, entendido como una prueba que hace desarrollar competencias (adquisición de contenidos, expresión escrita, desarrollo de la capacidad crítica, autonomía) siempre tendrá carencias para una evaluación integral”, sostiene Solano, partidario de “controles puntuales para determinados aspectos del currículo, pero sin usarlos para obtener la evaluación global”. “Observación diaria del trabajo en el aula, la libreta o el portafolio del alumno, las rúbricas en los proyectos… hay infinidad de elementos que nos proporcionan indicadores del progreso de un alumno más allá del examen, y muchos de ellos son más fiables incluso”, remata.

¿Se abusa de ellos?

Así lo percibe Solano: “No es normal que un alumno de 1º de ESO, que viene de hacer cinco o seis exámenes por trimestre, se encuentre a partir de octubre con dos o tres exámenes cada semana. Sinceramente, se puede evaluar bien a un alumno sin recurrir a tanto examen”.

¿Pueden tener efectos perniciosos?

“Algunos profesores comentan que es una pena tener que suspender a un alumno porque, por ejemplo, ha sacado un tres en el examen, cuando en clase trabaja y participa a diario. ¿Es eso lo que pretende el currículo al hablar de competencias, que aprueben solo los que mejor retienen la información? La evaluación es mucho más compleja que poner nota a partir de un examen. Debo decir que, desde hace años, cuando tengo que poner un examen les doy a mis alumnos las preguntas antes para que las puedan preparar, y nunca el examen es la única fuente para obtener la nota, pues atiendo a otros factores como el trabajo diario, el desarrollo de proyectos o la participación en clase”, relata Solano.

Coincide Royo en que “el examen es una herramienta más” y “a lo largo de todo un curso, el profesor tiene multitud de instrumentos de los que servirse (desde la observación diaria, pasando por la diversidad de actividades y ejercicios de clase, hasta las pruebas o exámenes) para estar seguro de que asigna a sus alumnos una calificación justa”. Sin embargo, considera que “si se afronta como un reto, como un acto de superación, no tiene por qué resultar traumático para nadie”. “Si añadimos que practicar la resiliencia y aprender a sobreponerse a las frustraciones, a las dificultades y a los malos resultados es algo muy educativo, no encuentro motivos para dejar de examinar”, resalta.

Para Martín, sí hay un riesgo: “Cuando la calificación lo impregna todo, cuando pesa más que la función formativa, esto sí es pernicioso, sobre todo cuando se transmite al alumno que falla la sensación de que no va bien, o se fomenta la competitividad entre compañeros, o se transmiten imágenes poco matizadas del grado de progreso de cada uno”.

¿Los hay buenos y malos?

“Creo que hay pruebas que exigen mucho más que una memorización efímera de los contenidos, pero aun así habría que combinarlas con otros métodos”, insiste Solano.

Para Royo, “un buen examen siempre es un buen método de evaluación. Y de aprendizaje. Un mal examen, obviamente, no. El buen examen sirve al alumno y también al profesor, que puede comprobar si su trabajo está siendo eficaz. Los requisitos son los que dicta el sentido común: que responda al nivel de conocimientos adecuado, que recoja con fidelidad los contenidos que se hayan visto durante las clases, que sirva para trabajar tanto aspectos teóricos como prácticos, que ayude al alumno a recordar lo que ha estudiado, que deje poco margen a la subjetividad, que resulte estimulante…”

¿Existe alternativa?

Apunta Martín que hay centros que se están replanteando la evaluación, con herramientas como la rúbrica o el portafolio del alumno, en que los indicadores de progreso se acompañan de la reflexión del propio alumno, en la línea del aprender a aprender, que huyen del “Me lo sé” y del “No me lo sé”, porque “no es cuestión del todo o nada, todos aprenden algo, hay grados”, que se centran en el proceso de aprendizaje y que utilizan toda esa información para que tanto el profesor como el alumno sepan cuál ha de ser el siguiente paso. “Además, todo esto conlleva una nota, pero esta no es la única meta”, explica Martín, consciente de la importancia que tiene reflexionar sobre la evaluación: “La evaluación es una vía muy potente de cambio. Puede haber cambio de metodologías para luego optar por una evaluación tipo control, homogénea, tradicional, pero si cambia la evaluación necesariamente cambiará la metodología, la forma de enseñar”.

“Muchos somos partidarios de modernizar la evaluación, no de eliminarla. En la escuela debe haber pruebas que certifiquen lo aprendido, como guía para la enseñanza y la mejora. De lo contrario, estamos abocados a la arbitrariedad total y absoluta y a una opacidad que perjudica a los más desfavorecidos. Hay metodologías de evaluación modernas que se están poniendo en marcha en muchos centros en nuestro sistema educativo, sobre todo en primaria, y ese es el camino a seguir”, analiza Gortázar, para quien “las rúbricas son uno de los pilares fundamentales del nuevo modelo de evaluación, pues permiten una evaluación con múltiples criterios y están muy ligadas a una tarea con un contexto específico, lo que permite el desarrollo de competencias de forma más profunda, sin quedarnos meramente en la reproducción de contenidos”. “Las rúbricas tienen un sustento científico mucho más sólido que los exámenes de tipo calificatorio, que prevalecen en muchos centros de secundaria de nuestro país, de la misma manera que las evaluaciones competenciales externas (incluido PISA), que son capaces de predecir el progreso educativo del alumno mucho mejor”, zanja.

¿Tienen algo que ver las actitudes anti-examen y anti-PISA?

“Existe una cultura anti-PISA y anti-evaluación externa que yo creo que tiene otros orígenes, que responden más a los problemas de la evaluación externa que hay en nuestro país (no así en muchos otros), a sus usos y desusos por parte de los medios y la opinión pública y a la poca utilidad que se le ha dado a las evaluaciones externas en la práctica diaria de los centros”, comienza Gortázar.

“También prevalece una cierta cultura de opacidad de ciertos sectores que se niegan a aceptar un debate público necesario sobre las responsabilidades de cada uno de los servicios públicos (escuelas, inspección, administración) en los resultados educativos. Es el peor favor que podemos hacerle a la escuela como bien público, negar ese debate”, prosigue.

“Sin embargo, sí creo que hay una relación entre ciertos malos usos y la transición que tenemos pendiente de evaluaciones internas, es decir, evaluaciones por parte de docentes. Son parte del mismo problema, que tiene que ver con la falta de consensos básicos en nuestro sistema educativo”, reflexiona.

¿Para qué evaluar?

“Existe una función reguladora o formativa de la evaluación, que se complementa con la acreditativa, la de rendir cuentas a la sociedad de que la función social de la educación se cumple, que todos aprenden. Esta segunda función es la que se vincula con las calificaciones. El sistema educativo debe conjugar ambas. La evaluación servirá para decirle al docente que evalúa cuál el siguiente paso y al alumno evaluado dónde está. Además, debe permitir que el alumno, al dejar atrás la escuela, sea capaz de regular su propio proceso de aprendizaje, sepa cuándo aprende, por qué, qué le ayuda en ese proceso y qué no. A veces el alumno suspende y no sabe qué ha hecho mal. Está prevaleciendo la función meramente acreditativa, no reguladora, de la evaluación. Y aquí radica el problema, cuando hay una gran presión académico-acreditativa. Esta se intensifica sobre todo a partir de secundaria. Considero que la Lomce en este sentido es un poco esquizofrénica, porque por un lado se transmite que la evaluación ha de ser formativa, pero, por otro, los alumnos han de arañar décimas, llegar a determinadas medias, porque hacerlo o no tiene unos efectos”.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/25/los-examenes-un-elemento-mas-de-la-evaluacion-o-algo-que-debe-desaparecer/

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South Africa has a reading crisis: why, and what can be done about it

Afríca/Diciembre del 2017/https://theconversation.com

The teacher stands in front of her Grade 4 class. The 45 nine and ten-year olds are crammed together at desks, huddled over shared books. Some are sitting on the floor. “Now, class, read from the top of the page,” the teacher says. They comply in a slow sing-song drawl.

“Stop,” says the teacher. “It is not ‘Wed-nes-day’, you say it ‘Wensday’. It is what?” “Wensday,” the class responds. “Again.” “Wensday.” The reading resumes, the teacher frequently stopping to correct her pupils’ pronunciation.

Sometimes the children read aloud in groups. At other times, she calls a child to come to the front and read aloud. Not once does she ask a question about what the story means. Nor do the children discuss or write about what they have read.

This is the typical approach to how teaching is taught in most South African primary schools. Reading is largely understood as an oral performance. In our research, my colleague Sandra Land and I describe this as “oratorical reading”. The emphasis is on reading aloud, fluency, accuracy and correct pronunciation. There is very little emphasis on reading comprehension and actually making sense of the written word. If you were to stop the children and ask them what the story is about, many would look at you blankly.

Pronunciation, accuracy and fluency are important in reading. But they have no value without comprehension. Countries around the world are paying increasing attention to reading comprehension, as indicated by improving results in international literacy tests.

The problem with the oratorical reading approach is evident in the results of the recent Progress in International Reading Literacy Study (PIRLS) 2016 tests. PIRLS’ purpose is to assess reading comprehension and to monitor trends in literacy at five-year intervals. Countries participate voluntarily. Learners write the test in the language of learning and teaching used in Grades 1 to 3 in their school.

The tests revealed that 78% of grade 4 pupils in South Africa fell below the lowest level on the PIRLS scale: meaning, in effect, that they cannot understand what they’re reading. There was some improvement from learners writing in Sesotho, isiNdebele, Xitsonga, Tshivenda and Sepedi from a very low base in 2011, but no overall improvement in South Africa’s performance.

South Africa was last out of 50 countries surveyed. It came in just behind Egypt and Morocco. The Russian Federation came first followed by Singapore, Hong Kong and Ireland.

South Africa also performs poorly in the Southern and Eastern Africa Consortium for Monitoring Educational Quality surveys. These show that in reading and numeracy South Africa is lagging behind much poorer African countries such as Tanzania and Zimbabwe.

Our research on reading at a rural primary school and an adult centre in the KwaZulu-Natal province showed that the oratorical approach to teaching reading was dominant both in the school and adult classes. Both adults and children were not learning to read with meaning, and so were not achieving literacy despite attending classes. Our findings confirmed the results of other South African studies.

So where does the problem lie and how can South Africa address it?

Rote learning

To understand the situation more deeply we interviewed teachers and explored how they had learned to read. We found that they teach as they were taught; an indication that oratorical reading is a cycle repeated from one generation to the next unless it is broken.

Teachers told us they assessed pupils’ reading ability just as they were assessed by their teachers: by having them read aloud. Marks were allocated for individual oral reading performance. This was based not on understanding the passage, but on fluency and pronunciation. There was no written assessment of reading comprehension. Reading was about memorising sounds and decoding words.

This suggests that the problem in learners’ performance lies in how reading is taught in most South African schools. Learners are taught to read aloud and pronounce correctly, but not to understand the written word and make sense of it for themselves. Another consequence is that the pleasure and joy of discovery and meaning-making are divorced from school reading.

New approaches

There are no quick fixes, but there certainly are slow and sure ones. The first is to get reading education in pre-service teacher training right. A report by JET Education Services, an independent non-profit organisation that works to improve education, found that universities don’t give enough attention to reading pedagogies.

Universities need to teach reading as a process that involves decoding and understanding text in its context, not just as a “mechanical skill”. Countries such as India, with its great diversity and disadvantaged populations, have begun to address the need for this change in how reading is taught.

The second “fix” concerns in-service training. The Department of Basic Education has a crucial role to play here. Teachers need to reflect on how they themselves were taught to read and to understand the shortcomings of an oratorical approach.

Effective reading instruction, such as the “Read to Learn” and “scaffolding” approaches, should be modelled and reinforced. In a multi-lingual African context, strategies that allow teachers and learners to use all their language resources in making meaning should be encouraged. Teachers’ own reading is vital, and can be developed through book clubs and reading groups.

The school environment is also crucial. According to the PIRLS interviews with principals, 62% of South African primary schools do not have school libraries. These are central to promoting a reading culture, as work in New Zealand shows.

Schools should develop strategies such as Drop Everything and Readslots in the timetable, library corners in classrooms, prizes for reading a target number of books and writing about them, and creating learners’ reading clubs. Learners can draw on local oral traditions by gathering stories from elders, writing them and reading them to others.

Finally, the home environment is vital. The PIRLS research showed that children with parents who read, and especially read to them, do better at reading. Our research found that children with parents who attended adult classes were highly motivated to learn and read with their parents. Even if parents are illiterate, older siblings can read to younger children. The Family Literacy Project, a non-profit organisation in KwaZulu-Natal, has done excellent work in creating literate family and community environments in deep rural areas, showing what is possible.

Developing families as reading assets rather than viewing them as deficits can help to strengthen schools and build a reading nation.

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Canada: El Ministerio de Educación finalmente establece un grupo de trabajo sobre educación obligatoria contra el genocidio

América del Norte/Canada/thesuburban.com/

En un momento de creciente radicalización y de menos respeto por las minorías, es más importante que nunca enseñar a nuestros jóvenes los peligros del prejuicio. Heidi Berger decidió hacer algo al respecto e inició la Fundación para la Educación Obligatoria del Genocidio. El problema y su iniciativa son tan importantes, especialmente en Quebec, donde la historia es solo una materia electiva en sec.v, que The Suburban decidió dedicar una cobertura completa a sus actividades. Personalmente, tuve el privilegio de participar en el trabajo de la Fundación para llegar a los funcionarios públicos en su nombre, participar en diálogos interconfesionales con Heidi en sinagogas y mezquitas y animar a la comunidad en general en eventos especiales.

No hay mejor manera de enseñarles a los jóvenes la responsabilidad de la decencia y la tolerancia que concienciarles sobre las consecuencias de la ignorancia y el odio. Como lo ha dicho Irwin Cotler con tanta frecuencia, «El Holocausto comenzó con palabras no con balas». Heidi basa sus presentaciones y programas en el trabajo de su difunta madre Ann Kazimierski, una maestra, educadora del Holocausto y autora de «Witness to Horror».

Por lo tanto, es muy gratificante informar que después de años de esfuerzos incansables, se produjo un gran avance con el gobierno de Quebec durante el mes pasado. En noviembre, Heidi y algunos de sus colegas, entre ellos Lucy Shapiro, Michael Flinker y Marcy Bruck, se reunieron con la viceministra adjunta de educación primaria y secundaria, Anne-Marie Lepage. También estuvieron presentes los burócratas departamentales, incluido el director de educación intercultural, Georges Lemieux.

La reunión fue un éxito rotundo. El ministerio ofreció asociarse con la Fundación para formar un comité de trabajo pedagógico para crear una colección de recursos y un manual para la formación docente. Tener al gobierno trabajando en esto hace que sea más probable que los maestros lo enseñen. Este fue un paso vital en la misión de la Fundación para la educación obligatoria sobre el genocidio. La Sra. Lepage estaba de acuerdo con los argumentos sobre la urgencia de que este tema se enseñara eficazmente como un medio para prevenir la radicalización y una mayor intolerancia en nuestra sociedad.

Varias semanas después de ese encuentro, la primera reunión del Comité sobre la Enseñanza del Genocidio se celebró en las oficinas del Ministerio de Educación en Montreal el 30 de noviembre. Fue presidido por Georges Lemieux y el comité incluye a miembros de la Fundación para la Educación contra el Genocidio, educadores del Holocausto del Museo del Holocausto de Montreal, académicos de las universidades de Quebec y maestros capacitados de las escuelas secundarias de toda la provincia.

El Comité organizó dos grupos de trabajo. Un grupo comenzará el trabajo crucial de identificar los mejores recursos disponibles sobre la historia del genocidio y los enfoques de enseñanza, para que puedan combinarse en una guía accesible. El otro grupo trabajará en el desarrollo y la programación de talleres para la formación de docentes. La próxima reunión tendrá lugar a principios del año nuevo con el objetivo de compilar la guía en junio de 2018. Después de tanto esfuerzo, el objetivo de la educación obligatoria sobre el genocidio puede convertirse pronto en realidad.

Fuente: http://www.thesuburban.com/news/city_news/education-ministry-finally-establishes-working-group-on-compulsory-genocide-education/article_8b0241f8-5565-5e38-bd24-60de95c5a04d.html

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Rusia: Docentes granadinos abordan la diversidad de modelos familiares y la identidad de género

Rusia/14 diciembre 2017/Fuente: Cuba Debate

El desarrollo de la infraestructura, la salud y la educación serán temas prioritarios en el programa electoral del presidente ruso Vladimir Putin, quien llamó a la oposición a presentar propuestas concretas en lugar de hacer protestas en la calle.

Al referirse a su visión sobre el futuro de Rusia, Putin estimó que debe ser moderna, con una economía de alto rendimiento y productividad, con empleo de alta tecnología, desarrollo de la infraestructura, todo dirigido a aumentar el ingreso de los ciudadanos, apuntó.

Durante su habitual conferencia anual, el mandatario ruso consideró que no debía él mismo educar a los oponentes, aunque estimó que como la economía, el medio político debe ser competitivo, para que haya balance, lo cual necesita de competencia, opinó.

Al responder una pregunta sobre por qué no tenemos opositores capaces de presentarle competencia, atribuyó ese hecho a una especificidad en Rusia de los últimos años.

Los jóvenes no recuerdan lo que pasó en la década de 1990 y no pueden comparar esos años con los problemas de ahora, aunque podríamos hablar de ellos, afirmó.

Así, el Producto Interno Bruto creció desde entonces en un 75 por ciento, la industria, en casi 70 puntos, la rama de procesamiento en 60, el salario real, aunque bajó un poco en 2015 y 2016, se triplicó en las dos últimas décadas y las pensiones se cuadriplicaron, aseguró.

Putin destacó que la mortalidad infantil se redujo en siete veces y la de las madres en cuatro.

En la década de 1990, cuando estaban los liberales en el poder, casi no reducíamos en un millón al año y vivíamos en medio de una guerra civil, cuando debíamos mandar al combate niños de 18 y 19 años, pero ahora contamos con un ejército preparado, destacó.

Además, logramos pasar de una esperanza de vida de 65,3 años a más de 70 años en la actualidad, afirmó.

En otro momento, consideró que personas como el opositor bloguero Alexei Nabalni apenas buscan crear en Rusia una segunda Ucrania, con manifestaciones en las calles, golpes de estado, la corrupción rampante de los oligarcas y el desorden económico.

Creo que la gran mayoría de la población para nada desea ese escenario para nuestro país.

Al responder preguntas de la periodista y candidata Evguenia Sabchak sobre los aspirantes de la oposición le preguntó si era lógico que alguien se presentara en los comicios para ser el candidato del voto contra todos, sin exponer un programa político concreto.

Putin afirmó que la vía para buscar la reelección será de forma independiente, aunque afirmó que esperaba el apoyo de fuerzas afines. Todavía tenemos que decidir quién dirigirá la campaña electoral, aunque debe ser una persona de prestigio en la sociedad, adelantó.

A la conferencia de prensa anual, que superó las tres horas, asistieron más de mil 600 periodistas.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/12/14/infraestructura-salud-y-educacion-en-programa-electoral-de-putin-video/#.WjLQO9LiavE

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China fortalece supervisión para promover equilibrio regional en educación

China/14 diciembre 2017/Fuente: Spanish Xinhuanet

 China empezó hoy un nuevo proyecto para fortalecer la supervisión y evaluación, a fin de reducir la brecha en educación existente entre la región oriental y las regiones central y occidental del país, dijo el Ministerio de Educación.

La supervisión y evaluación de una tercera parte serán introducidas para promover la educación en las regiones central y occidental, que han quedado rezagadas con respecto a la oriental, dijo el ministerio.

La supervisión y evaluación se enfocarán en diversos aspectos, incluida educación vocacional, educación étnica y accesos a educación para los discapacitados, indicó el ministerio.

El proyecto de cuatro años requiere informes anuales de 2017 a 2020 basados en 265 indicadores como financiamiento educativo e instalaciones escolares, entre otros.

Detalles como temperatura de salones, proporción maestro-estudiante y el número de estudiantes serán monitorizados.

Fuente noticia: http://spanish.xinhuanet.com/2017-12/15/c_136826677.htm

Fuente imagen: https://laemergenciadeunimperio.files.wordpress.com/2014/12/119120.jpg

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Por qué Euskadi ha dejado de ser un referente en las evaluaciones internacionales

Por: Pablo Gutiérrez del Álamo

PISA 2015 y PIRLS atestiguan la caída de Euskadi. Dificultades en la comprensión lectora del alumnado señalan la necesidad de revisar el modelo lingüístico.

El años pasado, a finales, se publicaba el último informe PISA, sobre datos de 2015. La sorpresa pilló a propios y extraños con el pie cambiado, Euskadi, una de las autonomías con mejores datos en educación, en todos los niveles y variables, caía prácticamente hasta la última posición del ranking, dentro de las comunidades autónomas.

Un pequeño gran terremoto para una comunidad pequeña que invierte más que nadie en su alumnado, cerca de 10.000 euros, duplicando las inversiones de comunidades como Madrid o Andalucía.

Un sistema que es y ha sido referente en innovación educativa desde hace décadas, en el que la Formación Profesional tiene un lugar destacado en el sistema, una educación con la mitad de los centros en régimen de concierto, con un fuerte sentimiento de pertenencia a un sistema común de educación.

Hace unos días PIRLS, que mide la competencia lectora, volvía a poner a la autonomía en el centro de las miradas. Su puntuación es la peor de todas las autonomías: 517 puntos. Por debajo de Andalucía (525) y de Catalunya (522).

Las alarmas volvieron a sonar en Euskadi, al menos en parte del Departamento de Enseñanza. Llevan desde los datos de PISA 2015 intentando dar con las posibles razones que han dejado las cifras de País Vasco en las pruebas internacionales entre las más baja.

¿El modelo lingüístico?

También se debe a que hubo un cierto movimiento de contestación en contra de la prueba de evaluación que, de una manera y otra, podría haber afectado al desarrollo de las pruebas, a la motivación de familias y alumnos a la hora de enfrentar dichos test.

Pero ambas razones no parecen suficientes para justificar este cambio. Y menos si se tienen en cuenta los datos de PIRLS, prueba ajena a la OCDE, que se celebra cada cinco años y está en manos de la IEA y no de la OCDE.

A partir de este momento comienza a tomar más peso la hipótesis, dentro de la consejería, de la necesidad de mirar con mayor atención al sistema lingüístico vasco, la apuesta más importante de la autonomía desde hace años. Y esto es así porque la escolarización en euskera podría estar afectando a la comprensión lectora de los alumnos y, por efecto cascada, estar afectando al resto de competencias que miden las pruenas internacionales, así como las evaluaciones de diagnóstico.

Hoy por hoy, según datos oficiales del Departamento de Educación, aproximadamente el 80% del alumnado de Infantil está escolarizado en el modelo D. Este es el modelo en el que toda la enseñanza es en euskera, y el castellano se enseña como lengua. En Primaria supone en 73% del alumnado y en la ESO, casi un 66%. La progresión en los últimos años ha sido de crecimiento constante de la escolarización en el modelo D.

Tan constante y claro que ha dejado al modelo A, de escolarización en castellano con el euskera como asignatura en prácticamente residual (quitando las enseñanzas especiales, en donde la proporción se invierte), o el modelo B, en el que hay parte de la enseñanza en un idioma y otra parte en el otro.

Según las hipótesis que se manejan, los últimos resultados de la escuela vasca podrían deberse a factores relacionados con el alto crecimiento de la matrícula en el modelo D. Esta ha supuesto, entre otras cosas, una importante inversión en la acreditación de muchos docentes. Lo que no está claro es que estos docentes tengas unas competencias en euskera tan buenas como en castellano.

Esto se sumaría al hecho de que el alumnado no cuenta en casa con que se hable en euskera. Es en la escuela en el único lugar en el que tienen la inmersión. “No se pueden dar más horas al euskera en la escuela” aseguran fuentes del Departamenteo. No se puede porque no las hay. La escuela ha hecho buena parte de lo que podía y tal vez es el momento de que la apuesta por defender, mantener y aumentar el uso del euskera en la sociedad se haga en otros ámbitos, más allá del educativo.

Junto a que no se pueden dar más horas de euskera en el colegio, hay que pensar que la mayor parte de los chicos y chicas que están en el modelo D hablan la mayor parte del tiempo, al salir de las clases, en castellano, lo que tampoco facilita las cosas.

Según estas mismas fuentes, es necesaria una reflexión improtante sobre los objetivos del sistema educativo vasco después de ampliar la escolarización en euskera todos estos años. Tal vez poniendo más el foco en las acreditaciones docentes, por ejemplo. O en meditar hacia dónde debe moverse el modelo lingüístico. Contanto, en este sentido, con que las familias demandan cada vez más tiempo en inglés dentro de la escuela, lo que supondrá, eventualmente, complejizar todavía más un sistema lingüístico bastante complejo ya.

A esto, dicen fuentes del Departamento, puede unirse el hecho de que el haber obtenido tan buenos resultados en otras pruebas, así como viendo cifras como las que tienene de abandono educativo, fracado o idoneidad, ha habido cierta complacencia desde la Administración a la hora de pensar en mejoras.

Falta de un plan estratégico después de una legislatura dedicada a la crítica a la LOMCE, que hizo que los esfuerzos del Departamento dejaran a un lado la política educatia vasca para hacer crítica a la política venida desde el Ministerio.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/12/13/por-que-euskadi-ha-dejado-de-ser-un-referente-en-las-evaluaciones-internacionales/

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Libro: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación

14 diciembre 2017/Fuente: OpenLibra

La educación y el aprendizaje elevan las aspiraciones, generan valores y, principalmente, enriquecen la vida de las personas. El país en el que nací, la República de Corea, es un buen ejemplo de cómo la educación puede desempeñar estas importantes funciones. Tras la Guerra de Corea, la población era, en su gran mayoría, analfabeta y estaba sumida en la pobreza. El Banco Mundial señaló que, sin ayuda externa constante, Corea apenas podría atender las necesidades básicas de su población. Consideraba que el país era demasiado riesgoso, incluso para otorgarle préstamos con las tasas de interés más bajas.

Corea entendió que la educación era el mejor camino para salir de la miseria económica, por lo que concentró sus esfuerzos en transformar las escuelas y se comprometió a educar a todos los niños, y a educarlos bien. Este énfasis en la educación, combinado con políticas gubernamentales inteligentes e innovadoras y un sector privado vibrante, dio sus frutos. En la actualidad, no solo Corea ha alcanzado la matrícula universal, sino que además sus estudiantes obtienen los más altos niveles de rendimiento en las evaluaciones internacionales. Es un país de ingreso alto y modelo de desarrollo económico exitoso.

Corea es un ejemplo particularmente claro, pero también podemos ver los efectos beneficiosos de la educación en muchos otros países. Cuando se imparte como es debido, la educación —y el capital humano que crea— reporta muchos beneficios para las economías y para la sociedad en su conjunto. En el caso de las personas, fomenta el empleo, la obtención de ingresos y la salud. Genera orgullo y abre nuevos horizontes. A nivel social, impulsa el crecimiento económico a largo plazo, reduce la pobreza, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social.

En resumen, la educación contribuye signifcativamente al logro de los dos objetivos estratégicos del Grupo Banco Mundial: poner fn a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. Dado que los estudiantes de hoy en día serán los ciudadanos, los líderes, los trabajadores y los padres del mañana, la buena educación es una inversión que reporta beneficios a largo plazo

Fuente: https://openlibra.com/es/book/aprender-para-hacer-realidad-la-promesa-de-la-educacion

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