La formación filosófica y humanística es básica para el desarrollo de un pensamiento analítico y crítico desde la infancia hasta la madurez, sostuvo la doctora María del Carmen Trueba Atienza, profesora-investigadora del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el Coloquio Internacional El significado de la filosofía en la educación, realizado en el Auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General, expuso que para formar ciudadanos conscientes es necesario garantizar la libertad de pensamiento y de creencias, y estimular una ciudadanía bien informada capaz de conocer, decidir y participar de manera activa y positiva en las deliberaciones públicas en torno a los problemas que a todos preocupan y agobian.
La doctora Teresa Yurén Camarena, académica de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, explicó que no es de extrañar que Hegel insistiera en que la enseñanza no debía restringirse a inculcar una colección de datos singulares, sino orientarse a lograr el paso recíproco entre lo singular y lo universal.
Entendido al modo hegeliano, la educación debiera involucrar necesariamente la actividad filosófica, pues esta disciplina existe en el elemento de lo universal que lleva dentro de sí lo particular, dijo la especialista.
La investigadora habló sobre un informe de la UNESCO acerca de la enseñanza de la filosofía en la educación básica, conocido como Programa de Filosofía para Niños (FpN) –impulsado en 1969 por Matthew Lipman– que convierte el aula en un laboratorio de racionalidad, donde sus participantes aprenden, investigan y ensayan como pensar, sentir y vivir en forma razonable, buscando espacios de convivencia donde se respete la diversidad.
En Chiapas fue creado un centro del FpN donde se tradujo y adaptó el material de Lipman, después se crearon otros diez espacios y se fundó, en 1993, la Federación de FpN; también fueron elaborados materiales para la población indígena y se alentó la aplicación del programa en más de 400 escuelas rurales y urbanas.
La docente agregó que en cuanto al nivel medio y medio superior, hay una crisis o debilitamiento de la enseñanza de la disciplina, pues se reducen o suprimen las asignaturas o se sustituyen por otras como derecho o civismo.
En la educación superior el informe identifica un gran número de asignaturas en las que se incluye la filosofía, como cursos sobre derechos humanos, filosofía de las ciencias, música, arte, derecho o ética ambiental o de los negocios, pero son pocos los países en los que en el nivel universitario no aparece, precisó la doctora Yurén Camarena.
El doctor Francisco Piñón Gaytán, académico del Departamento de Filosofía en la Unidad Iztapalapa de la UAM, subrayó que esta disciplina tiene una gran temática y objetivo en la contemporaneidad en la que la ciencia, la tecnología y la seriación “nos hacen vivir una racionalidad irracional”.
La doctora Lourdes Velázquez González, de la Universidad Panamericana, consideró una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo de la humanidad, la del Anáhuac, única que creó un sistema educativo público, obligatorio y gratuito, con una cobertura total basada en valores que se transmitían a través de tradiciones, usos y costumbres, y que permitía tener buenos hábitos sociales, conocimientos reflejados en los métodos y las técnicas de construcción, siembra, reforestación, organización comunitaria e impartición de justicia.
Las niñas tienen derecho a la educación”, afirmó Sompop Jantraka, fundador del Programa de Desarrollo y Educación para las Niñas y Centros Comunitarios de la subregión del Gran Mekong (DEPDC), en el norte de Tailandia, uno de los galardonados de la edición 2017 del Premio UNESCO de Educación de las Niñas y Mujeres.
El premio, auspiciado por el gobierno de China y dotado de 50,000 dólares estadounidenses para cada galardonado, recompensa las contribuciones relevantes en favor de la educación de las niñas y mujeres en el todo el mundo
La prevención mediante la educación
En el norte de Tailandia, el Triángulo de Oro es una región limítrofe con la República Democrática Popular Lao y el Estado de Shan, incorporado a Myanmar, donde muchas personas apátridas luchan por su supervivencia. “No podemos esperar a que un país se vuelva seguro”, afirmó Sompop. Centenares de miles de niños, en su mayoría niñas, no asisten a la escuela. Muchos de ellos comienzan a trabajar desde los 10 años de edad.
“La prevención es importante ya que puede significar un cambio radical en la vida de las niñas”, explicó Sompop. El DEPCD se basa en la prevención y brinda a los niños apátridas, en particular a las niñas, un entorno seguro y un acceso a la educación. “Somos un internado. Disponemos de edificios. Tenemos una casa, un aula, un terreno deportivo”. Gracias a esta iniciativa, las familias han entendido que el hecho de poner a trabajar a sus hijos a una edad muy temprana no era una solución. Sompop descubrió que muchas de las niñas y los niños que recibieron el respaldo del DEPDC se convirtieron luego en docentes o en jefes de sus aldeas.
Un aprendizaje flexible, una educación para la supervivencia
Habida cuenta de la situación a la que deben hacer frente los niños apátridas en la región, el DEPDC ha elaborado métodos de enseñanza flexibles que pueden ayudar con más eficacia para que los niños adquieran capacidades para toda la vida. Basado en las Flexible Learning Strategies for Out of School Children and Youth (Estrategias de Aprendizaje Flexibles para Niños y Jóvenes no Escolarizados), elaboradas por la Oficina Regional de la UNESCO en Bangkok, el DEPDC proporciona diferentes formas de enseñanza no formal y formaciones profesionales adaptadas a cada situación y a las necesidades de los niños. Además de enseñar lectura, escritura, matemáticas y ciencias, “el plan de estudios se pone énfasis en la seguridad, como salvar su propia vida, como identificar situaciones de riesgo, como vivir su vida en una situación difícil. Es educación para la supervivencia.”
El proyecto proporciona también servicios de asistencia, así como programas de reinserción. Sompop explicó que “los niños [apátridas] necesitan algo más que una educación. Necesitan atención, amor y apoyo”.
Superar las fronteras
La colaboración con el Gobierno y el poder público es fundamental para llevar a cabo las actividades del DEPDC. El Centro trabaja con el poder público y los servicios de inmigración con miras a garantizar que los niños puedan entrar en el Estado y asistir a la escuela. También ha establecido alianzas con las organizaciones nacionales e internacionales.
Recibir este premio ayudará al DEPDC a ser reconocido por su labor y a brindar una plataforma para debatir cuestiones sensibles. Cada día, numerosos niños del otro lado de la frontera trabajan en la calle o atraviesan la frontera para encontrar un trabajo. El premio respaldará la ampliación del proyecto con miras a llegar a estos niños y facilitar su adaptación a otras comunidades, así como también del otro lado de la frontera.
Al comienzo del proyecto, Sompop prestó ayuda y reinsertó a 19 niñas menores expuestas a la explotación sexual. Hoy día, más de 7,000 niñas a lo largo de la frontera de Tailandia han sido inscritas en el Centro, en la Half Day School y en el programa de formación de jóvenes en liderazgo, y más de 100,000 niños y mujeres se benefician indirectamente de los programas y actividades de formación llevados a cabo por el Centro. Casi todos los niños y jóvenes (un 90%) que participan en el proyecto han adquirido capacidades prácticas y sociales sólidas, y se encuentran protegidos de todas las formas de explotación. El DEPCD lleva a cabo también actividades de sensibilización a escala mundial al acoger a 10 grupos de estudiantes internacionales especializados en desarrollo social, derecho y psicología, que colaboran en el proyecto como voluntarios.
Sompop está convencido de que “si cada vez mayor cantidad de personas reconoce la importancia de la educación y de la igualdad de derechos de las niñas, la generación siguiente podrá beneficiarse del desarrollo económico y social de manera sostenible”.
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El Programa de Desarrollo y Educación para las Niñas y Centros Comunitarios de la subregión del Gran Mekong (DEPDC)(link is external) ha sido galardonado por su “Proyecto de educación y formación para adquirir capacidades para toda la vida a fin de ayudar a las niñas y mujeres apátridas migrantes del Estado de Shan hacia Tailandia”. Este proyecto innovador utiliza la educación y la formación para adquirir competencias para la vida cotidiana para proteger a las niñas y mujeres migrantes contra los riesgos de la trata humana, la explotación sexual o la explotación laboral. También trabaja en favor de la reinserción de las niñas y mujeres que han sido víctimas de abusos de esta índole. DEPDC en Twitter(link is external) DEPDC en Facebook(link is external)
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España/28 de noviembre de 2017/Por. CARINA FARRERAS/Fuente: http://www.lavanguardia.com
Los profesores de secundaria se preguntan si todos los alumnos podrán recibir la atención que necesitan sin más recursos.
El objetivo del decreto de la escuela inclusiva, aprobado por el Govern a mediados de octubre, establece que todos los alumnos con necesidades educativas vayan a colegios ordinarios, independientemente de la atención que requieran (excepto si la discapacidad es muy grave). Para ello, la Conselleria d’Ensenyament dijo que reforzaría las escuelas con más docentes, monitores, logopedas y psicopedagogos, y prometió que las escuelas de educación especial se convertirían en proveedoras de servicios. El decreto va acompañado de una previsión presupuestaria de 142 millones de euros en cuatro años.
Esta regulación, que ha sido muy esperada en la comunidad educativa, debe ir desplegándose. No obstante, los docentes están inquietos al ver que la parálisis política de estos meses, que se prolongará hasta la constitución del nuevo Ejecutivo, puede atrasar todo el proceso de modo que se llegue a la fecha de preinscripción escolar sin que las escuelas conozcan los nuevos recursos del próximo año.
El proyecto, centrado en mates y ciencias, da información al docente y al alumno sobre su progreso
En este sentido se ha saludado la convocatoria de oposiciones, 2.000 nuevas plazas docentes, que se anunciará la próxima semana. Las críticas más duras se realizan desde los institutos. En las etapas de infantil y primaria se avanza progresivamente en inclusividad (como puede verse en las prácticas que se presentan en estas páginas).
El sábado, en unas jornadas convocadas por Professors de Secundària (Aspepc.SPS) se preguntaban hasta qué punto la inclusividad, un concepto compartido como objetivo, es sólo un sueño. “Se va a convertir en una nueva mochila a nuestra espalda”, advirtió un asistente. La neuróloga Anna Sans, que cifró en el 15% la población infantil con algún tipo de trastorno de aprendizaje (no se cuentan otras discapacidades), dijo que estos alumnos que tienen derecho a aprender como los demás no requieren “un poco de asistencia un rato al día”, sino un tipo de atención especial porque necesitan “aprender muy bien pocas cosas y no de todo un poco”.
Para Gemma Lacasa, del instituto Sant Just Desvern, la individualización exige bajada de ratios y más horas no lectivas para preparar las clases. “Sin estos recursos será un problema para los alumnos con dificultades que vienen y que no podrán ser bien atendidos, para sus compañeros de clase que bajarán su rendimiento y para los profesores”, indicó. El secretario del sindicato, Xavier Massó, apuntó también que dentro de la diversidad de alumnos con necesidades especiales le preocupan aquellos que presentan trastornos conductuales. “Ese es el gran problema porque nos impide la tarea de enseñar. ¿Cómo se va a hacer? No lo sabemos”.
En aula acoge una gran diversidad de alumnos. Hay algunos rápidos que lo pillan todo al momento. Otros son más lentos y necesitan más atención. Tratar de que todos los estudiantes consigan superar los objetivos mínimos es la labor del docente. Pero, ¿y si existiera una manera de lograr que cada alumno llegue lo más lejos posible, a su ritmo, sin dejarse aprendizajes importantes por el camino? En este sentido, la inteligencia artificial está demostrando su utilidad en el aula porque los algoritmos son capaces de detectar el nivel del alumno y sus dificultades concretas, y de proponer material complementario para consolidar bien el aprendizaje y ejercicios de repetición. Al profesor le sirve para ver y atender los problemas específicos.
Esta tecnología es la que está probando Paqui Muñoz en su aula de 6.ºA de la escuela Marta Mata de Viladecans, donde se han distribuido tabletas para todos los estudiantes con las que aprenden matemáticas y ciencias (en inglés). La tableta no sustituye la clase magistral del profesor, que sigue siendo necesaria. “Esto es muy divertido”, asienten Raquel, Jordi, Carlota y Simón, que comparten la misma mesa pero no tableta, que es individual. “Y no tienes que escribir en la libreta”, añade Jordi. Los chavales están trabajando la raíz cuadrada que la profesora explicó en la clase anterior. Ninguna de las pantallas de esta mesa tiene los mismos ejercicios. Uno está viendo un vídeo con explicaciones, otro está practicando ejercicios y un tercero repasa “como se hacía eso de las potencias”.
Un cuarto está aparentemente chateando en un foro grupal con otros niños del aula. La máquina reparte medallas por el esfuerzo, la motivación y la superación. “¿Ves aquí?”, señala con el dedo una gráfica de la pantalla Noelia. “Yo veo cómo voy y en qué tengo que mejorar”. La tableta también recuerda, en ocasiones, que un problema requirió mucho tiempo de resolución. “¿Por qué no vas al profesor y le preguntas?”, sugiere la pantalla.
En la del profesor aparece un mensaje también de que ese niño no ha resuelto el problema en un tiempo adecuado. “Este sistema, además de la motivación, tiene grandes ventajas como la individualización del aprendizaje y la información que le da al profesor”, explica Muñoz. El ordenador se adapta al nivel justo en el que está un alumno. Le permite progresar lentamente, con mucha repetición, detectando dificultades concretas para las que propone explicaciones on line, mediante vídeos o imágenes, o invitaciones a preguntar a un compañero determinado que el ordenador sabe que es un crack en ese contenido o acudir a la mesa del profesor. El programa está abierto a los padres, que pueden acompañarles en los deberes.
Asimismo, el docente ve el progreso de cada niño y el del aula. “Se logra un avance importante como colectivo, estrechándose las diferencias entre los grupos que corren más y los que menos”, afirma Pa- qui Muñoz. Este trimestre, en la clase de 6.º A tienen una media conjunta de notable en matemáticas. La herramienta permite incorporar contenidos propios del profesor o descargados de alguna web de referencia, como la de la NASA.
“Este programa funciona muy bien, especialmente porque los niños se sienten muy motivados y porque da una gran cantidad de información al profesor, pero aún debe trabajarse su punto débil, pues no disminuye el tiempo de preparación de las clases”, sostiene Maribel Gascón, directora de la escuela. Marta Mata es una de las cuatro escuelas de Viladecans, municipio que ha apostado por la innovación tecnológica educativa, en las que se está ensayando el proyecto Imaile, financiado con un millón de euros por la Comisión Europea.
Lo ha puesto en marcha el consorcio Amigo, una alianza entre Documenta, empresa que desarrolla programas y producción multimedia, Gradiant, centro de investigación TIC de referencia, y la editorial líder en contenidos educativos Edebé, que lidera el proyecto, actualmente en fase de precomercialización. El objetivo europeo es la reducción del abandono escolar y el aumento de las vocaciones stem (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas). Colaboran en el proyecto escuelas de Finlandia, Alemania y Suecia.
España/ 28 de noviembre de 2017/Fuente: http://www.eldiario.es
La filósofa asegura existe en la sociedad un miedo «biológico» al pobre y que es necesario acabar con ese prejuicio que considera «transversal».
La filósofa Adela Cortina, Premio Nacional de Ensayo 2014, plantea en su libro “Aporofobia, el rechazo al pobre” que el miedo al diferente es un prejuicio “biológico”. Por suerte, apunta, el cerebro “es plástico y se puede educar”. Para Cortina esas sospechas sobre el distinto se convierten en “transversales” cuando el individuos es pobre. Recibe a eldiario.es en l a Fundación Ética de los Negocios y las Organizaciones (Étnor) que preside.
-“No tenemos fobia al extranjero, tenemos miedo al pobre”, asegura en “Aporofobia”. Esta reflexión denota que en la sociedad más que racismo existe clasismo.
-La tesis de Aporofobia se centra en que existen muchas fobias, muchas prevenciones, recelos o miedos en las sociedades a los que ya se les ha puesto nombre: islamofobia, cristianofobia, homofobia, xenofobia… Siempre son el recelo o la sospecha frente a alguien. Pero yo pienso que no es tanto el recelo frente al extranjero, frente al diferente. Sólo hay que ver a Donald Trump bailando la danza del sable con los jeques árabes. No parece que le moleste tanto que sean árabes. Efectivamente existe ese miedo transversal, cuando el extranjero es el inmigrante pobre. O cuando es un homosexual pobre y no el gran productor de Hollywood al que todo el mundo alaba por salir del armario. A mí siempre me llamó la atención esa prevención con las personas de etnia gitana mientras se visibilizaba el amor por la familia Flores.
-El Gobierno de Mariano Rajoy concede el visado de residencia en España a los extranjeros que inviertan en una propiedad inmobiliaria superior a los 500.000 euros mientras cierra la puerta a los refugiados sirios o a las personas que llegan en patera. ¿Se evidencia por rango de ley esa aporofobia?
-Es evidente. Pasa también con el turismo, que parece que tampoco nos importa la nacionalidad del visitante. En cambio, los extranjeros que vienen con las pateras parte de la ciudadanía sí que lo rechaza.
-Alemania ha aceptado un millón de refugiados. Se fijó un cupo para el resto de países pero en España se ha incumplido flagrantemente pese a que la sociedad parecía que sí que estaba abierta al acogimiento. ¿Van por delante los ciudadanos a los políticos en esta apertura?
-En el acogimiento de los refugiados la sociedad va muy por delante. Demuestra que existe una gran hospitalidad, de hecho el último capítulo del libro va sobre ese concepto. Hay mucha gente que reclama que se sea hospitalario porque debe ser una palabra que reivindique la Unión Europea. En el Mediterráneo la hospitalidad la aplicamos desde la Iliada o la Odisea de Homero. Ser hospitalario era un signo de civilidad. Quien no acogía al extranjero, al pobre o a la viuda era el incivilizado. Era un tradición muy cultivada en España y ahora se observan unas actitudes hostiles que no son propias de nuestra cultura. Los partidos políticos deberían ponerse manos a la obra en este tema y si es necesario un impuesto para acoger al que viene de fuera.
-¿Un impuesto para obtener más recursos?
-Claro, si se dice que se debe acoger a quienes vienen de fuera existe la posibilidad de que alguien diga que no hay medios suficientes. Pues propongamos un impuesto para acoger a los que vienen de fuera porque estamos convencidos de que somos hospitalarios. O, fijar una partida en los presupuestos del Estado. Si no estamos hablando por hablar. Si fuera política y quisiera ganar las elecciones lo propondría. Aunque no sé lo que pasaría, porque Angela Merkel perdió muchos votos por abrir las puertas a los refugiados.
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre», durante la entrevista. JESÚS CÍSCAR
-O el ascenso de la extrema derecha en Austria, donde ha sido clave su discurso antiinmigración.
-Son tremendos. Y ahora los liberales alemanes no quieren acoger inmigrantes porque han perdido muchos votos por poner una cara amable a los que vienen.
-Ante este ascenso de la extrema derecha en Francia, Austria, Hungría… ¿Cómo pueden los demócratas frenar este crecimiento alimentado por esa aporofobia?
-Hay que ponerle nombre al problema. El término aporofobia debería estar en los diccionarios de todas las lenguas para que la gente sepa que, frente a los pobres hay una prevención. Las sociedades tienen que decirse a sí mismas si están dispuestas a acoger a los más desfavorecidos. Ese sí que es el gran tema del siglo XXI, si tenemos suficientes recursos para ello. Y tenemos el deber de ayudar a todo el mundo a salir de la pobreza. Esa obligación social y de justicia a ayudar a todo el mundo, a salir de la pobreza, nos la impusimos cuando firmamos la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.
-En España algunos partidos y medios de comunicación ponen el grito en el cielo por ciertos países donde existe desabastecimiento o la población tiene problemas de alimentación mientras nuestro país es el tercer Estado de Europa en pobreza infantil. ¿No queremos reconocer o ver nuestros problemas?
-Tenemos que ver nuestros problemas y contarlo en los medios de comunicación para despertar la conciencia social. Los políticos que quieran dirigir esta sociedad deben tener como prioridad acabar con la pobreza y las desigualdades. Son dos temas que tendrían que estar en cualquier agenda política de sentido común.
-¿Pero eso sería bien recibido por la sociedad?
-Ahí es donde veríamos qué somos y qué pensamos realmente. Espero que una gran mayoría estuviera de acuerdo, pero hay que verlo y ponernos a prueba.
-Plantea que la aporofobia es un prejuicio biológico, consustancial al ser humano y a su organización en sociedad. ¿Tiene cura?
-Me pareció muy interesante investigar por qué existe esa especie de prevención y recelo. Parece ser que nuestro cerebro tiene una tendencia que se ha ido desarrollando biológicamente a estar en ambientes que nos resultan agradables, cómodos y a poner entre paréntesis todo aquello que nos molesta. Es lo que lleva a decir a algunos autores que nuestro cerebro es xenófobo, porque nos gusta estar con los que son parecidos a nosotros, con los que son de la misma raza, etnia o hablan la misma lengua. Nos gusta estar con lo familiar, lo extraño lo ponemos entre paréntesis porque nos molesta.
-Por lo tanto hay que educar al cerebro.
-Y tanto, yo voy más allá y no solo digo que el cerebro es xenófobo sino aporófobo. No solo ponemos entre paréntesis o recelamos del que no es familiar, sino además del pobre porque es alguien que no nos va a dar ventajas ni nos va a dar nada a cambio. La buena noticia es que el cerebro es flexible, si fuera rígido no tendríamos solución. La pregunta que nos tenemos que hacer como sociedad es si podemos comportarnos de una manera xenófoba y aporófoba. Queremos cambiar esa tendencia y cultivar otras como la simpatía, la empatía y ponerse en el lugar del que sufre o no? Podemos elegir, eso es el ser humano.
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre». JESÚS CÍSCAR
-¿Qué debería hacer un ciudadano ético cuando va por la calle y una persona le pide dinero para comer o ve a ciudadanos buscando comida dentro del contenedor?
-La primera persona que se ocupó de la pobreza en las ciudades fue Luis Vives. Y a Vives le encargaron que hiciera un estudio de la situación y que propusiera soluciones. Fue la primera persona que dijo que tenía que ser el ayuntamiento el que interviniera. Es decir, hasta entonces quienes habían actuado eran instituciones privadas por caridad. En este caso las administraciones son las que deben actuar ante estas situaciones porque es una cuestión de justicia. El ciudadano, cuando ve estas situaciones, debe informar y acompañar a estas personas sobre dónde están los lugares donde pedir ayudas. Porque no se puede alimentar a mafias que explotan a niños o discapacitados como pasa. Los responsables políticos se deben dar cuenta de que es su obligación atender a estos ciudadanos.
-Siempre generalizar es malo y nos puede inducir al error, pero, ¿esa hospitalidad intrínseca de la cultura latina del sur de Europa es menos habitual en los países del norte de Europa?
-Nuestra cultura latina es radicalmente hospitalaria. Alguna superioridad tendríamos que tener ante otros países -ríe- que no han resultado ser tan hospitalarios. Pero también hay que tener en cuenta que una cosa es ser hospitalario acogiendo a una persona en casa y otra cuando el problema es tan grande que se debe articular una estrategia de Estado. Institucionalmente hay que organizar esa hospitalidad.
España/28 de noviembre de 2017/Por: BRAIS IGLESIAS/Fuente: http://www.laregion.es
La sociedad apuesta por la educación para atajar las agresiones contra la mujer.
La sociedad ourensana se muestra preocupada ante la lacra de la violencia de género y reclama más educación de los jóvenes ante un problema que, lejos de dejar atrás, consideran que está ya muy inculcada en la gente joven. «A violencia machista está a niveis altos en Ourense, aínda que todas temos a consideración de que vivimos nunha cidade tranquila. Nos últimos anos ten habido mortes por esta causa. Notamos que ás mulleres cústalles denunciar, porque cando denuncia o pai dos seus fillos saben que poden estar desestruturando a familia», dice Lucía Cedrón, de Marcha Mundial das Mulleres.
En la misma línea, Marisol Nóvoa, abogada y presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias incide en la situación «gravísima» entre los menores. «Hace falta educación y formación, hay que intentar cortar este problema en la raíz, por lo que hay que actuar con la gente más joven, pero también con los padres, las actitudes en casa también son fundamentales».
Este repunte de actitudes machistas en los jóvenes también lo ve Jane Liz, educadora social de la Federación de Mulleres Rurais de Ourense (Femuro). «Se está viendo que nuestros jóvenes son más machistas. Se están perdiendo valores. En los colegios se enseñan cosas muy importantes pero nos dejamos una parte fundamental por el camino. No solo se necesitan genios, sino también buenas personas», dice Liz.
Patricia Carid, secretaria da Muller de CCOO, ve preocupante «o aumento das denuncias de adolescentes» y cree que solo se puede solucionar «desde a base, desde a educación, porque esta sociedade non pode consentir a tolerancia coa violencia machista».
La violencia de género no es solo física o psicológica. Desde los sindicatos inciden en la «violencia de xénero económica». En ese sentido se manifiesta Carmen González, del área de Igualdade e Muller de UGT Ourense: «Cada vez que non hai equiparación salarial co mesmo cargo e formación, estamos ante un caso de violencia de xénero económica. Só hai que ver os cadros de executivos nas empresas». En la misma línea interviene Xulia González, de la secretaría de Mulleres de CIG Ourense: «É preciso un cambio de actitudes, de políticas e de modelo social. Estamos fartas de campañas baleiras e de que nos cousifiquen».
Las autoridades piden implicación de toda la sociedad en este tema. El subdelegado del Gobierno, Roberto Castro, resalta que «todos temos a obriga de traballar arreo para erradicar este problema, polo que fago un chamamento a toda a sociedade civil e pais e nais para que estean vixiantes ante calquera comentario ou actitude machista».
La delegada de la Xunta en Ourense, Marisol Díaz, dice que «desexaría que deixara de ter sentido a celebración deste día, porque significaría que fomos quen de erradicar esta lacra». Díaz cree que hay que impulsar «sensibilización e prevención entre a mocidade, porque son o futuro», pero sin olvidarse de «implicar a todos os sectores». La violencia de género se combate «a través actitudes, palabras e feitos os 365 días do ano», destaca.
Para el presidente de la CEO, José Manuel Pérez Canal, la violencia machista es «un grave problema social que nos exige a todos, gobiernos, instituciones, colectivos e incluso a cada ciudadano, el mayor esfuerzo para lograr ponerle fin». Pérez Canal afirma que «se han registrado avances» en la lucha contra actitudes machistas, «pero todavía queda mucho trabajo por hacer».
Cedrón cree que «fai falla a educación, pórse no lugar da vítima e non no do agresor»; Carmen González ve necesario un «plan de erradicación internacional» e incide en la necesidad de «máis axudas para contratación de vítimas de violencia de xénero; y en Femuro consideran «fundamental» la educación.
Los resultados de los jóvenes de 15 años de Vietnam en las pruebas de PISA contradicen varios de los supuestos que tenemos en Colombia sobre cómo mejorar la calidad de la educación básica y media.
Los puntajes de los estudiantes de 15 años de Vietnam en las pruebas PISA del 2012, cuando se presentaron por primera vez, y del 2015, fueron sorprendentes para ellos, como país, y para el mundo.
Vietnam es un país más pobre que Colombia, con un PIB per cápita menor, cuya inversión en educación por estudiante es baja cuando se compara con los países de la Ocde, con el 34% de su población en edad escolar por fuera del sistema educativo y en ascenso económico, su crecimiento económico es superior a los 7 puntos en los últimos 10 años.
En primer lugar, una breve comparación económica de Colombia y Vietnam. Utilizando el PIB a precios corrientes, el Banco Mundial calcula que la economía colombiana se encuentra en el puesto número 41 (US$282.463 millones) entre 181 países mientras que la economía vietnamita ocupa el puesto 46 (US$202.616 millones). El PIB per cápita de Vietnam es más bajo, la población de Vietnam es de 92,7 millones, para 2016, frente a los 48,6 millones de Colombia. En dólares Vietnam tuvo un gasto público de 53.020 millones (2013), mientras que el gasto público de Colombia fue de 86.837 millones (para el año 2015). El per cápita del gasto público es de US$1.802 (2015) en el caso colombiano y de US$584 (2013) en el vietnamita; el gasto público representa cerca del 29% del PIB para ambos países.
En competitividad Vietnam se ubica mejor, pues está en el puesto 55, mientras que Colombia se encuentra en el 66. En el ranking de innovación Vietnam nuevamente supera a Colombia (puestos 63 y 59, respectivamente). La tasa de desempleo es muy diferente para cada país siendo de 9,2% para Colombia y 2,1% para Vietnam. Así mismo, el gasto educativo de Colombia, para el año 2015, fue de US$13.092 millones, lo que representa el 15% del PIB, mientras que en Vietnam fue de US$9.651 millones, lo que equivale al 19% del PIB. El gasto público per cápita en educación es de US$272 para Colombia y US$108 para Vietnam.
Así mismo, una breve comparación entre los resultados que obtuvieron los adolescentes de 15 años de Colombia y Vietnam, frente al promedio de los países de la Ocde, permite sobresaltar los resultados de los jóvenes de Vietnam en las pruebas de PISA, año 2015.
En ciencias, los jóvenes de 15 años en Colombia obtienen 416 puntos (Vietnam 525 puntos), mientras que el promedio de los países de la Ocde es de 493 puntos; en Colombia los hombres de 15 años se desempeñan mejor que las mujeres con una diferencia estadísticamente significativa de 10 puntos (Vietnam 3 puntos a favor de las mujeres, diferencia no estadísticamente significativa), en los países de la Ocde la diferencia es de 3,5 puntos en favor de los hombres.
En matemáticas los adolescentes de Colombia obtienen 390 puntos (Vietnam 495), frente al promedio de los países de la Ocde que fue de 490 puntos. Los hombres en Colombia se desempeñaron mejor que las mujeres con una diferencia estadísticamente significativa de 11 puntos (Vietnam 3 puntos a favor de las mujeres), mientras que el promedio de los países de las Ocde fue de 8 puntos más para los hombres.
En lectura los adolescentes de Colombia obtienen 425 puntos (Vietnam 487), mientras que el promedio de los países de la Ocde fue de 493 puntos. Las mujeres en Colombia se desempeñaron mejor que los hombres con una diferencia estadísticamente significativa de 16 puntos (Vietnam 3 puntos a favor de las mujeres) y en la Ocde, en promedio los hombres obtuvieron 8 puntos más que las mujeres.
¿Qué ha hecho Vietnam de manera especial para obtener estos resultados? Andreas Schleicher, Director de educación y conocimiento en la Ocde sostiene que hay tres factores clave que contribuyeron a estos logros: i) un gobierno comprometido, donde el Ministerio de Educación tiene un plan de largo plazo para la educación, al que realiza seguimiento permanente y evalúa; ii) un plan de estudios que abarca poco y profundiza mucho, lo cual obliga a los profesores a estar centrados en dicho plan (Schleicher destaca que en las aulas vietnamitas hay docentes con un impresionante nivel de rigor y quienes siempre desafían a los estudiantes con preguntas difíciles), y iii) una fuerte inversión en profesorado, el gasto público que Vietnam hoy destina educación representa más del 20% del total de su presupuesto, en proporción, es más grande que el de cualquier país miembro de la Ocde. Vietnam es pobre, pero prioriza su gasto en educación.
Por último, y quizás la variable más importante para explicar este éxito educativo se relaciona con la disminución de la relación docente-alumno en educación primaria: previo al año 2002 Vietnam tenía una relación más alta que la de Colombia (38,6 contra 30,6, en 1981). Ambos países tienen una tendencia a la baja, pero la de Vietnam, especialmente a partir de 1993, es más fuerte. En 2002 tuvieron la misma relación (alrededor de 26,5). Para 2015 la relación de Vietnam fue 19,2 mientras que la de Colombia fue 23,7, según datos del Banco Mundial.
A manera de conclusión Vietnam ha demostrado que se puede ser pobre y tener calidad en el sistema educativo. Además, el caso de Vietnam evidencia que crecimiento y desarrollo de la educación pueden ir de la mano.
La riqueza relacional proporciona más bienestar y protección que el aislamiento, la fragmentación y la desigualdad. Los pueblos que viven con lo justo no son menos felices.
Cada vez es más difícil negar la degradación de los ecosistemas y de los factores ambientales relevantes que sustentan la vida (clima, agua, biodiversidad…), lo que nos aboca a un colapso ecológico de gravísimas consecuencias para la humanidad.
La inadecuación del sistema económico, la desadaptación cultural, la desigualdad social y las limitaciones de la psique humana hacen poco probable una respuesta lúcida y justa de las sociedades humanas ante el colapso ecológico (junto con otros) que se avecina. En efecto: los indicadores económicos que manejamos no detectan la destrucción de la base material de la vida (vivimos una cultura del despilfarro, de energía y materiales, a la que llamamos “desarrollo”), y la desigualdad social estructural hace difícil tomar medidas de contención sin que se dispare la tensión, la injusticia y el conflicto violento.
Por si esto fuera poco, la psique humana prefiere no procesar información negativa grave si no tiene muy claro cómo afrontarla, por lo que no se puede decir que tengamos una buena preparación para hacer frente a la grave degradación ecológica y social que se nos viene encima. Y, puesto que el futuro viene con grandes dosis de incertidumbre, conviene explorar cuáles son nuestros recursos y potencialidades para responder de una manera inteligente a los nuevos escenarios de deterioro material y escasez energética.
Es sabido que a partir de cierta renta per cápita las sociedades humanas no consiguen ser más felices. El incremento de la “producción” material y emisión de residuos provoca nuevos problemas, muchos de ellos irreversibles en el tiempo histórico, sin conseguir mejorar el nivel de bienestar subjetivo. El fracaso del modelo actual para dar respuesta a muchas de las necesidades y aspiraciones humanas es ya una invitación a la búsqueda de soluciones y formas de organización alternativas.
Sociedades más resilientes
Los seres humanos en ocasiones han sabido responder a situaciones muy difíciles aumentando los mecanismos de cooperación y solidaridad, el coraje, el ingenio, la motivación, la empatía y creando nuevas formas de organización. El concepto de resiliencia nos recuerda que las personas, los colectivos y los sistemas pueden salir fortalecidos a partir de fuertes tensiones negativas. En la actualidad se sabe que la supervivencia humana ha dependido fuertemente de comportamientos cooperativos y que contamos con un equipaje emocional y neurológico adaptado a ello. Las investigaciones sobre la empatía, la resonancia corporal, el contagio emocional y las neuronas espejo avalan esta idea.
Para que la respuesta sea acertada se necesita una información veraz, por dura que sea. Si bien en un primer momento puede provocar parálisis y cierto nihilismo, si no se conoce la gravedad de la situación es poco probable que se tomen las medidas adecuadas, algunas de ellas muy costosas en el corto plazo. Es verdad que la información dura y amenazante ha de ir acompañada de un esquema de respuesta relativamente claro en el que se identifiquen las causas y las medidas a tomar con razonables posibilidades de éxito. Si no, la información dolorosa será desestimada, negada y (momentáneamente) olvidada. Serán más resilientes (capaces de fortalecerse en la dificultad) aquellas sociedades que no recurran a falsas creencias tales como la fe tecnológica, la sumisión incondicional al crecimiento o el escepticismo incrédulo del “nunca ha pasado”, y se pongan a la tarea con información relevante y realista por incómoda que sea.
La zanahoria detrás del palo
El neocórtex posibilita al ser humano aplazar sus satisfacciones inmediatas para obtener satisfacciones futuras. Por eso hemos podido almacenar el grano para el invierno y mudar el campamento cuando ha sido necesario. El ser humano es capaz de visualizar escenarios futuros y actuar para conseguir los deseables y escapar de los indeseables. Incluso hay testimonios de sociedades que eran capaces de roturar una tierra que no les daría frutos inmediatos pero se los daría a sus descendientes.
La motivación de logro estudiada por la psicología social ha resultado ser uno de los procesos más poderosos del ser humano para afrontar situaciones difíciles. Lejos de la propuesta plana del confort, planteada a menudo por el mercado, los seres humanos aumentan su motivación cuando incorporan el esfuerzo. A más dificultad y esfuerzo más motivación, a condición de que el esfuerzo, las dificultades sufridas o el trabajo incorporado tengan una probabilidad razonable de éxito. Las dificultades no faltarán, pero se hace preciso visualizar el logro, tener algún tipo de horizonte deseable, alimentar de forma creíble la esperanza.
El ser humano y las sociedades humanas han buscado siempre un sentido que les explique y que les trascienda. La supervivencia y la dignidad de las generaciones futuras (y ya también las actuales) es sin duda una fuente inagotable de sentido. Qué mejor motivo que la lucha para que la toda la especie humana, (incluidos nuestros nietos) pueda seguir estando invitada a sobrevivir y disfrutar en este planeta.
Las sociedades y grupos más cohesionados y más igualitarios tienen más posibilidades de sobrevivir y responder adecuadamente. Tienen más capacidad de realizar cambios y tomar medidas costosas. Disponen de mayor presión grupal para que sus miembros modifiquen y mantengan sus conductas más adaptativas. Es más fácil asumir trabajos y esfuerzos si se tiene la idea de un compromiso colectivo. La inclinación a implicarse es superior y la vivencia es más satisfactoria.
La cercanía del colapso ecológico puede redirigir nuestras sociedades a una mayor riqueza relacional en lugar de un uso más intensivo de materiales y energía. La riqueza relacional proporciona más bienestar y protección que el aislamiento, la fragmentación y la desigualdad. Los pueblos que viven con lo justo no son menos felices. Nos hace infelices la explotación, la violencia, la desigualdad, la soledad o los ataques a la libertad y la dignidad.
El poder de los imaginarios
Es interesante centrarse en las soluciones que además de valer para el largo plazo valgan también para el corto. Las soluciones bajas en consumo energético provocan menos contaminación y crean cercanía. Disminuyen los destrozos del colapso y pueden mantenerse en el largo plazo. Algunas de estas soluciones orientadas a la sostenibilidad, como: la movilidad corporal, algunos ritmos lentos, la densidad relacional, etc, también mejoran el bienestar subjetivo presente.
Las propuestas de Lakoff muestran cómo no siempre los meros datos o argumentos son suficientes para movilizar conductas, sino que es necesario hacer resonar esquemas cognitivos-emocionales (valores). “El pueblo unido jamás será vencido”, “Tierra y libertad”…, la mayor parte de las sociedades han tenido en cuenta en su imaginario y en su sistema normativo a las generaciones venideras, es más, la mayor parte de los seres humanos se preocupan con fuerte implicación emocional por el devenir de su descendencia (el gen “egoísta” ha resultado ser a menudo muy generoso).
Desde el punto de vista histórico, muchas generaciones se han visto portadoras de una importante misión: la revolución francesa, la lucha contra el nazismo o la conquista de la democracia. Tal vez la generación actual tiene ante sí uno de los mayores retos que jamás ha existido: cambiar las reglas del juego para poder seguir existiendo sobre la faz de la Tierra, y con dignidad y justicia.
La naturaleza, las sociedades humanas y las personas también han dado muestras de “optimismo”, realizando operaciones que a priori tenían baja probabilidad de éxito pero que finalmente han resultado acertadas al insertarse en sistemas complejos. Tenemos múltiples ejemplos de esto: desde el propio proceso de formación de la vida a las diferentes soluciones para expandir los hábitats a territorios hostiles, las luchas sindicales y feministas o las mismas revoluciones.
Lemas como “otro mundo es posible” o “sí se puede” permiten implicar a las personas en causas difíciles; a la vez, pueden actuar como profecías que conllevan su propio cumplimiento. La mera creencia puede aumentar las probabilidades de éxito. Ante el colapso ecológico tenemos la responsabilidad de ser optimistas; ya puestos, también inteligentes.
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