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«No estamos aprovechando ni un 10% de los beneficios de la Educación Física en Infantil»

abc.es

Víctor Arufe, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de A Coruña y director Unidad de Investigación del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad, explica en este artículo las cuatro esferas de mejora de la práctica de la actividad física.

El aula de Educación Infantil sigue siendo «un todo vale» para las autoridades políticas. Pese a que existen sólidas evidencias científicas de los beneficios de programas de Educación Física en la primera infancia está ausente en las aulas. Nuestros últimos estudios confirman que solamente se imparte una única sesión de 50 minutos de psicomotricidad o Educación Física en la mayoría de los centros de Educación Infantil, y generalmente mal impartida.

Esto implica, en muchos casos, que los niños pasen múltiples horas sentados en sus pupitres a lo que hay que sumarle las horas de inactividad física en el propio hogar, lo que provoca un excesivo tiempo del menor en posición de sedentación, con los problemas que conlleva, no solo a nivel motriz sino emocional o psíquico.

Al final, estamos cometiendo uno de los mayores crímenes contra la salud de los niños, siendo el sistema educativo y las propias familias cómplices de él.

Para cambiar esta situación necesitamos un currículo educativo que apueste sólidamente por el movimiento corporal en el aula de Educación Infantil, garantizando al menos a cada niño 90 minutos de actividad física diaria, a lo que habría que sumar como mínimo otros 90 minutos de actividad física en el hogar. De esta forma estaríamos cumpliendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que incide en la necesidad de que los menores de 6 años realicen al menos 180 minutos de actividad física diaria. Esto no es una recomendación, es ya una obligación política-educativa.

La nueva ley de educación sigue sin hablar de Educación Física en Educación Infantil, pese a su importancia en el desarrollo psíquico, motórico, social y afectivo-emocional de los niños. Además, es en la etapa de 0 a 6 años donde se instauran muchos hábitos de vida, incluso hay estudios que confirman que los niños que practican actividad física de forma regular tienen trayectorias positivas de actividad física en la vida adulta, disminuyendo así el riesgo de obesidad y potenciando un peso corporal saludable.

«Estamos primando en muchos casos nuestro interés como progenitores frente a los derechos del niño»

Debemos «airear» más a los niños. Si pusiésemos un podómetro a cada niño nos sorprenderíamos al ver cómo al final del día muchos no consiguen alcanzar la cifra de 10.000 pasos. Invito desde aquí a las familias con hijos pequeños a comprar un reloj de actividad física y medir la actividad física de sus hijos.

Nos interesa más comprarle un móvil o un dispositivo de pantalla para tenerlo entretenido y que no moleste, que inscribirlo en una escuela deportiva o llevarlo al parque a jugar, ambas actividades requieren de un esfuerzo por parte de los padres. Estamos primando en muchos casos nuestro interés como progenitores frente a los derechos del niño, su derecho a jugar en la calle, su derecho a tener una vida sana y su derecho a jugar con otros niños.

Limitar la actividad física en la etapa de 0 a 6 años es atentar contra la salud en la infancia. Diversos estudios confirman que la práctica de actividad física de forma regular produce mejoras hasta en 4 esferas del desarrollo humano:

Mejora a nivel motriz

La actividad física en niños se relaciona con una mayor competencia motriz, favorece el desarrollo psicomotor y el crecimiento y mejora el nivel de condición física de los escolares. La mejora de la condición física está relacionada a su vez con la felicidad, autoestima y salud emocional.

Mejora a nivel psíquico

Diversos estudios confirman que el ejercicio físico potencia y activa las funciones cognitivas, memoria, atención, concentración, favorece la neurogénesis, la plasticidad cerebral, la velocidad del pensamiento, disminuye diversos problemas vinculados a la salud mental como la depresión, ansiedad o estrés, además de favorecer diferentes variables psicológicas como la motivación, resiliencia, liderazgo, actitud, o la autoestima, tan importante en la población infantil. Algunos estudios confirman que 1 hora de actividad física diaria reduce un 10% la probabilidad de padecer síntomas depresivos.

Mejora a nivel social

La práctica de actividad física ha demostrado que favorece el trabajo de valores, ética y moral. A través de ella se potencia el cumplimiento de normas y reglas que tendrá transferencia a la vida adulta y favorecerá la convivencia social. A través de la Educación Física se puede trabajar de forma interdisciplinar aspectos tan importantes como la igualdad de género, habilidades comunicativas, educación vial, o el respeto a los otros.

Mejora a nivel afectivo-emocional

La actividad física es el mayor vehículo para potenciar la salud emocional de los niños. Durante los juegos motores y tareas motrices los niños experimentan una serie de emociones que solamente fortalecerán su salud emocional. El deporte es el mejor medio para potenciar y trabajar la ira, el miedo, la frustración, tristeza, la alegría, la rabia…además de otros valores como la empatía, cohesión grupal, entre otros.

El mejor fármaco para mejorar la salud emocional no lo fabrica ningún laboratorio lo producen los propios niños realizando actividad física.

Y no olvidemos que la práctica de actividad física en la infancia y de los progenitores está asociadas con niveles de práctica mayores en la adultez, lo que fomenta la doble vertiente de los beneficios del ejercicio físico, su función preventiva de patologías y enfermedades asociadas al sedentarismo y su función rehabilitadora de múltiples patologías.

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Another brick in the wall

Por: Eduardo Hernández de la Rosa

La migración forzada hacia lo virtual que se ha experimentado por parte de la educación como parte de las estrategias de continuidad educativa frente a un confinamiento crónico, se ha convertido en un espacio para prolongar la modelación cívico técnica que desarrolla la educación para la incorporación de las juventudes dentro del contexto laboral.

Esta migración “caería como anillo al dedo” ante los vaticinios de las megatendencias de automatización y digitalización que se planteaban por parte de la OCDE, no obstante, estos procesos traen consigo resistencias por parte de las juventudes que han mostrado la necesidad de realizar críticas y mostrar el desacuerdo existente sobre las formas de mantener la formación y las claras deficiencias de los sistemas educativos para hacer frente a la pandemia.

Así, la migración a lo virtual además de forzada y accidentada, también se convirtió en “otro ladrillo más en el muro” que acrecentó no solo las desigualdades estructurales, sino también las que corresponden a las distancias entre la juventud y el mundo adulto.

Recordemos que con la aparición de la universidad como institución que promovía el conjunto de procesos que alargaban la estancia del joven en su condición de imperfección y que buscaban dotar de una “función” práctica y útil a la sociedad a través de las “carreras universitarias” la institución educativa parcializó y se especializó aún más la modelación de las subjetividades juveniles generando campos en dónde se asignaron los talentos para beneficio de la sociedad.

Es por ello que la universidad es también un espacio que permite a ciertos sectores sociales, la emergencia de la juventud como condición social diferenciada respecto de la juventud en general, en tanto hay jóvenes no universitarios, la categorización de joven universitario inclusive expresa tensiones de clase y de consumos culturales, que dan cuenta de su identidad y su propia experiencia, por lo que un contexto universitario privado o un público  influyen en las experiencias juveniles, así como el contexto político-social donde se manifieste.

Recientemente, hemos podido constatar cómo es que los movimientos juveniles han causado ecos que impulsan la difusión de ideas o la pugna por acciones que a juicio de los movimientos deben realizarse encausados por manifestaciones de diferentes racionalidades y estéticas.

Si bien la juventud fue un efecto no deseado de la tecnología del biopoder expresado en la escolarización tanto en sus elementos masivos-biopolíticos, como en los disciplinarios-anatompolíticos, ha sido justo la omisión de la adaptación que ha dejado ver, que las experiencias juveniles desarrollan lo que Maffesoli propone como “socialidad” y que otorga cohesión entre los jóvenes más allá de la modelación de subjetividades que impulsa la socialización.

El escenario de la socialidad manifiesta procesos fraternos y que engloban un aprendizaje experiencial horizontal en detrimento de lo vertical. Así aún cuándo existen comportamientos que son disciplinados por pare de la tecnología del poder y que se expresan en la escolarización por medio del Curriculum, el Cuerpo y el Espacio.

La virtualidad provocó que  el Curriculum fuera dosificado en lo virtual, que el cuerpo se acoplara a los mecanismos de comunicación, tal como lo son las redes socioditales, al comportamiento se le disciplina mediante los requerimientos de poder mirar al cuerpo en determinados horarios y con determinadas posturas frente a los dispositivos de conectividad para “asegurar” la transferencia de los procesos de modelación formativa en lo cívico y en lo técnico, finalmente en el espacio, emergen la necesidad del profesor de observar a todos los miembros de su clase conectados desde una sola pantalla a modo de proceso de vigilancia panópticos que doten del cumplimiento de su labor modeladora para los dispositivos institucionales.

En este sentido, desde la juventud, las redes sociodigitales aparecen como una expresión que engloba un territorio y, con ello, una forma de ser y estar con otros, socialidad en la que aparece todo un lenguaje, una forma de atender, entender, comprender e interpretar, todo ello impulsa alcanzar una identidad dentro de la vivencialidad que otorgan las relaciones expresadas por la criptografía de la red, las identidades construidas, asimismo, se piensan las emociones, las relaciones y todo lo que nos construye como parte de una organización armoniosa pero efímera en la red, dejando entrever la posibilidad de la vida en lo artificial, de la emoción en los códigos y del cuerpo en virtualidad.

Esto trajo consigo la comprensión de los limites entre las redes sociodigitales institucionales y las privadas, cuyos limites eran impuestos al menos en dos sentidos, el primero, el juicio personal y de pugna al rechazar la comunicación institucional dejando “en visto” la información sin responder en el caso de aquellas que mostraban la entrega de la información, como lo puede ser whatsapp y telegram, pero también aparecen los limites por el tiempo, al mantener un cerco que ayudará a frenar lo coercitivo de la institución y sus tiempos desmedidos en la comunicación con las personas, al suponer que al mantenerse en confinamiento se mantiene una disponibilidad permanente.

Estas son dos manifestaciones de las resistencias establecidas por la juventud, las cuales tienen un impacto en las transformaciones e intercambios de los consumos culturales que los jóvenes realizan durante la pandemia y que permitieron la exploración de la experiencia juvenil desde lo íntimo, en los hogares.

No obstante, resta por analizar las tensiones que aplican los dispositivos institucionales a la cotidianidad escolar y su flexibilidad, la cual tuvo como principal propósito asegurar la continuidad de matricula y su consecuente egreso para insertarse en el cuerpo laboral.

Las adaptaciones que se hacen dentro del contexto familiar durante la pandemia y postpandemia serán dimensiones de análisis que deberán revisarse para efectos de conocer los impactos que se han tenido por la acción prolongada del confinamiento y la tensión por medio de las redes sociodigitales institucionales. De igual forma, esta migración generó estéticas para la comunicación entre pares y las relaciones estudiante-docente.

Con este panorama, pensar en la educación será también pensar en los efectos que tiene este proceso de modelación dentro de una migración forzada hacia los espacios de las redes sociodigitales, esperando por supuesto, encontrar más que que solo un simple ladrillo mas en el muro.

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La educación pospandémica: Tras el shock, quedémonos con lo bueno

The Conversation

Hay quien piensa, y defiende, que el siglo XXI comenzó en marzo de 2020. Si analizamos esa aseveración desde el ámbito educativo, podemos concluir que no va mal encaminada. Vivíamos (y vivimos) en la sociedad de las comunicaciones, de la información y las tecnologías, con multitud de recursos a nuestro servicio (plataformas telemáticas, aplicaciones de videoconferencia, recursos multimedia, etc.) que no se estaban utilizando de forma generalizada hasta que llegó la pandemia.

Una terrible crisis sanitaria a nivel mundial, y un confinamiento domiciliario de varios meses, han forzado a las instituciones educativas y, sobre todo, a los diferentes agentes de la comunidad educativa (profesorado, alumnado, familias, etc.) a adaptarse a la era de las tecnologías.

Si a ello sumamos la necesidad de asimilar, desde el curso pasado, interminables protocolos escolares repletos de indicaciones sobre distancias de seguridad, grupos burbuja, horarios de acceso y salida de los centros, limitaciones y prohibiciones, higienización, etc., tenemos que asumir que la educación pospandemia ha conllevado multitud cambios. Cambios de los que se pueden extraer muchas lecciones, algunas de las cuales nos deben servir para mejorar todo aquello que antes de la pandemia no se hacía correctamente.

¿Cómo se ha adaptado la comunidad educativa?

Si hubiera que realizar una clasificación sobre qué agentes educativos se han adaptado mejor a los cambios asumidos en la educación pospandémica, sin duda, los niños y niñas se llevarían el primer puesto. Aunque suene tópico, los menores nos han dado una lección al profesorado y a las familias en lo que a la asimilación de normas derivadas de la pandemia se refiere.

Sin quejas, asumiéndolo como algo intrínseco a la nueva normalidad escolar, y comprendiendo que es lo mejor para su proceso de enseñanza-aprendizaje, los pequeños han soportado horas con la mascarilla, han adaptado sus juegos en el patio del recreo, han normalizado la higiene de manos a todas horas, han realizado trabajos online si se requería, etc. En definitiva, han continuado con cierta normalidad su escolarización.

El shock de docentes y familias

Sin embargo, tanto docentes como familias sufrieron un fuerte shock, sobre todo durante la etapa de confinamiento. Fue necesario adaptar de un día a otro una docencia completamente presencial a una enseñanza 100 % online, algo que supuso grandes tensiones.

En el caso de los docentes, el confinamiento aireó diferentes grados de carencias en competencia digital. Tener que utilizar recursos TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), plataformas LMS (del inglés Learning Management System) o sistemas de videoconferencia para impartir clase, y cambiar la metodología tradicional por metodologías activas, entre otros aspectos, han puesto de manifiesto la falta formación del profesorado en competencias digitales.

Durante el curso pasado, también tuvieron que soportar estoicamente muchas horas con mascarillas, estar constantemente pendientes del cumplimiento de normas y protocolos, acudir a formaciones específicas anticovid y asumir la incertidumbre de la vacunación con AstraZeneca (que estuvo varias semanas parada por los organismos sanitarios). A lo que se añadía la tensión vivida con respecto a los casos positivos acaecidos en los centros. Todo esto hizo que los docentes llegaran más cansados que otros años a final de curso.

Shutterstock / Oranzy Photography

La multitarea llevada al extremo

Por su parte, las familias se vieron, durante la primera fase de la pandemia (el confinamiento domiciliario), con la obligación de aumentar su carga de trabajo, perdiendo, en muchos casos, las redes de apoyo familiar (abuelos, tíos, etc.) con las que contaban y que suponían un magnífico soporte en muchas de estas situaciones. Esto provocó que padres y madres, además de afrontar sus quehaceres diarios, tuvieran que convertirse en profesores particulares, en técnicos informáticos, en expertos sanitarios, etc., viéndose además obligados a convertir sus hogares en aulas y oficinas.

Los núcleos familiares, que no estaban acostumbrados a pasar tantas horas juntos, se enfrentaron a tensiones crecientes. Este último curso, aunque los niños han acudido al colegio, las familias también han tenido que acatar protocolos centrados en los horarios y lugares de acceso al centro, distancias de seguridad en las puertas, higienización de materiales y vestuario, etc.

Lecciones positivas

A pesar de las tensiones y dificultades recientes, son varias las cuestiones que se han mejorado gracias a la pandemia. Mejoras que deberíamos mantener.

En primer lugar, ha mejorado la formación de los docentes, que en pocos meses se tuvieron que actualizar para mejorar la competencia digital. Debemos seguir teniendo como uno de los principales objetivos que todos los docentes estén al día con respecto al uso de las TIC y las metodologías activas, y no esperar a que llegue una nueva situación límite para hacerlo.

En segundo lugar, la optimización de tiempos y recursos. ¿Cuántas reuniones innecesarias se han evitado por no poder estar físicamente? Las reuniones y tutorías online con las familias han sido muy bien acogidas.

También se debe quedar la higienización continua de manos, la organización de accesos y salidas de los centros, las prohibiciones a los padres de acceder a los centros sin control, etc.

La educación postpandémica será, sin duda, más personalizada, tecnológica y adaptada al siglo XXI.

https://theconversation.com/la-educacion-pospandemica-tras-el-shock-quedemonos-con-lo-bueno-167381

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Perù: 320,000 niños podrían no volver a las aulas el 2022, qué medidas implementar?

Por: Karen Guardia/gestion.pe

Castillo declaró -el 20 de agosto- en emergencia la educación y se propuso elaborar -en 20 días- un “plan de emergencia” la misma que recién hoy salió a la luz.

La educación en cuidados intensivos. El último 4 de agosto -durante la sesión de Consejo de Ministros- el ministro de Educación, Juan Cadillo León, dio cuenta al jefe de Estado, Pedro Castillo y a los demás ministros, el impacto del COVID en la educación. De acuerdo al análisis oficial: 705,000 niños, niñas y adolescentes interrumpieron sus estudios el 2020.

Además -indicó el ministro- 319,943 estudiantes tendrían alto riesgo de interrumpir sus estudios el 2022, de acuerdo a las actas que dio a conocer este fin de semana el programa Punto Final de Latina.

A esta situación se suma el efecto del COVID en el aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes: la proporción de estudiantes por debajo del nivel mínimo de rendimiento en PISA podría aumentar -alerta el Minedu- en por lo menos 22 puntos porcentuales, es decir, a niveles por debajo del 2012.

La pandemia está dejando -además- un fuerte impacto emocional: el 34% de los estudiantes de tercero de primaria y el 45% de estudiantes de primero de secundaria han experimentado síntomas de depresión y ansiedad el 2020.

A esto panorama se suma la brecha de conectividad ya que 2.4 millones de estudiantes (6 de cada 10) de instituciones públicas de cuarto de primaria a quinto de secundaria no tiene computadora con internet. Mientras que el 56.5% no se encuentra beneficiado por el proyecto de cierre de brecha digital.

Además, el COVID -en el 2020- conllevó a la pérdida del empleo de varias familias peruanas lo que generó un incrementó de la matrícula pública que ha crecido en 500,000 estudiantes (totalizando 6.5 millones de estudiantes en escuelas públicas).

-Qué ha hecho el gobierno de Castillo-

Tras este diagnóstico, ¿qué ha hecho el gobierno de Pedro Castillo? En concreto, el último 20 de agosto se declaró en estado de emergencia el sistema educativo durante el segundo semestre del 2021 hasta el primer semestre del 2022 y se dispuso que –en 20 días- se emitiría un plan de emergencia educativo, que contenga las medidas que se adoptarán en ese lapso.

Ya han pasado más de 20 días y hasta la fecha no se ha emitido el “plan de emergencia” pese a que ya se cuenta con un diagnóstico oficial del impacto del COVID en la educación peruana. [Actualización: recién hoy, el Minedu publicó el Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano, pese a que ya se tenía el diagnóstico del impacto del COVID desde el 4 de agosto].

A esta situación se suma que -en Lima Metropolitana y el Callao- se tiene previsto el retorno a la semipresencialidad de solo 16 de colegios, que implica el retorno a las aulas de 13,371 estudiantes.

A nivel nacional alrededor de 5,109 colegios de 20 regiones brindan el servicio educativo semipresencial, de los cuales 4,604 se encuentran habilitados y 505 no están habilitados. Además, a nivel nacional: del total de instituciones educativas que han retornado a algún grado de presencialidad el 96.7% se ubica en el ámbito rural; 51.5% son de nivel primaria y apenas 34.8% del nivel inicial.

Ya han pasado más de 20 días desde que se declaró a la educación en estado de emergencia y hasta la fecha no se ha emitido el “plan de emergencia” pese a que ya se cuenta con un diagnostico oficial del impacto del COVID en la educación peruana.  (Foto:Minedu)Ya han pasado más de 20 días desde que se declaró a la educación en estado de emergencia y hasta la fecha no se ha emitido el “plan de emergencia” pese a que ya se cuenta con un diagnostico oficial del impacto del COVID en la educación peruana. (Foto:Minedu)

-Medidas a implementar-

Tras conocer el diagnostico oficial, ¿qué medidas se deberían implementar? El exministro de Educación, Daniel Alfaro, consideró que una medida urgente es promover/impulsar el retorno a la semipresencialidad.

“Para el retorno a la semipresencialidad lo primero que tenemos que entender como sociedad es la urgencia de hacerlo teniendo en cuenta los datos de oficiales de cuántos estudiantes han perdido sus estudios el 2020 y cuántos están en riesgo de perderlo el 2022. A lo que se suma los impactos en el aprendizaje”, explicó a Gestión.

En ese sentido, recordó que -de acuerdo a un estudio realizado por el economista Pablo Lavado de la Universidad del Pacífico- si tuviéramos dos años de educación a distancia, se estaría perdiendo 2.4 años de aprendizaje.

Otros estudios indican que hasta se podría retroceder 10 años en los logros satisfactorios de comprensión lectora si continúa la educación a distancia. A lo que se suma -de acuerdo a Pablo Lavado- que cada estudiante, a lo largo de su vida, por tener dos años de cierre de escuela podría estar perdiendo S/ 79,000 aproximadamente a lo largo de su vida, por alumno”, detalló.

Otro costo incalculable -agregó- es el factor socioemocional ya que según el Minsa el 61% de cuidadores están presentando síntomas de estrés y ansiedad.

Estos cuidadores tienen a su cargo a niños pequeños, por lo que esa situación se traslada a los menores. También se ha detectado signos de estrés y de ansiedad en los estudiantes de primaria y de secundaria por lo que es importante que no se deje de ver este impacto, que al final dejan cicatrices que son difíciles de revertir. Mientras más prolongado sea este distanciamiento social, más vamos a ahondar en esa problemática, sobre todos los más pequeños”, puntualizó.

Estos cuatro factores -subrayó- las limitaciones de conexión a internet; el impacto en el aprendizaje y en la salud emocional así como los ingresos futuros perdidos de niños y adolescentes hacen un sentido de urgencia para el retorno a clases semipresenciales, pero este retorno a clases -anotó- no debe ser como se tenía en el sistema anterior sino debe ser adaptado a la nueva normalidad.

Se debe permitir que los docentes y los directores tengan mejores competencias para recuperar los aprendizajes perdidos por lo que las capacitaciones son vitales así como incentivos e impulsar la meritocracia ya que la permite tener claridad de cómo mejorando sus competencia va a poder ser reconocido en la escala salarial o un nombramiento en la escuela pública”, afirmó.

El exministro indicó que es importante mirar al detalle que el sector que ha sido impactado fuertemente por el COVID ha sido la matricula de los colegios privados, es decir, se redujo la matrícula en los tres niveles, siendo el inicial el que se redujo más ante la alta tasa de morosidad y el cierre de escuelas.

El traslado de estudiantes de escuela privadas al sector público se ha dado sin que existan las condiciones para velar por el derecho educativo de calidad, lo que satura al servicio público. Tenemos una migración masiva al sistema público sin que este este preparado”, alertó.

Por lo que -aconsejó- como parte del ‘plan de emergencia’ del sector Educación se tenga acciones para el fortalecimiento de la educación privada para resguardar el derecho de los estudiantes mientras que en la educación superior se debe priorizar la formación técnica para el empleo.

Daniel Alfaro: "El traslado de estudiantes de escuela privadas al sector público se ha dado sin que existan las condiciones para velar por el derecho educativo de calidad". (Foto: Britanie Arroyo/ @photo.gec)Daniel Alfaro: «El traslado de estudiantes de escuela privadas al sector público se ha dado sin que existan las condiciones para velar por el derecho educativo de calidad». (Foto: Britanie Arroyo/ @photo.gec)

-Otra mirada-

Lea Sulmont, exintegrante del Consejo Nacional de Educación y presidenta de CADE Educación 2021, indicó -de otro lado- que se deben implementar acciones para el retorno progresivo a las aulas sobre todo de los niños más pequeños (de inicial y primaria) que son los más vulnerables.

No hay razón para que las escuelas continúen cerradas, si casi todas las actividades económicas están abiertas, cuando -además- en otras partes del mundo se están dando una reapertura de las escuelas, manteniendo las modalidades híbridas”, especificó.

La especialista también consideró vital continuar con los diagnósticos desde el Minedu para tomar la temperatura de la situación real y proveer a las instituciones educativas de estrategias para autoevaluarse y adaptarse a la nueva normalidad. “Lo peor que se puede hacer es tener una sola estrategia para todo el mundo, cuando la realidad es distinta en cada región”, aclaró.

Igualmente señaló que es básico acelerar la emisión de normativas que impulsen la incorporación de modelos de educación híbridos. “Todo lo que hemos aprendido a raíz de la pandemia se debe fortalecer como los modelos híbridos, lo que va a permitir un mayor alcance a otros poblaciones y diversificar las modalidades de formación, por lo que se necesita marco normativos más flexibles”.

También opinó que la conectividad debería ser abordado por el Ejecutivo con mayor urgencia ya que su ausencia aumenta las desigualdades y respecto al reto de la escuela pública de acoger a una mayor cantidad de estudiantes que vienen de colegios privados -a raíz del COVID- consideró que se debería abordar a través de una reorganización territorial.

La escuela no necesariamente esta a lado de la casa, a eso se refiere repensar la reorganización territorial, privilegiando a que estén en las escuelas que estén cerca a su casa y para zonas alejadas hacer/promover redes escolares que permite una mejor gestión y sinergia entre padres y directores”, anotó.

https://gestion.pe/peru/educacion-impacto-de-la-pandemia-minedu-educacion-en-rojo-320000-ninos-podrian-no-volver-a-las-aulas-el-2022-que-medidas-implementar-noticia/

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Alimentos que cuidan la microbiota y fomentan la concentración de tu hijo

Por: Carlota Fominaya

Así afecta una mala alimentación al rendimiento de nuestros hijos en plena edad escolar.

En septiembre, las casas vuelven a ser una auténtica revolución y las idas y venidas al colegio o las extraescolares se convierten de nuevo en una carrera contrarreloj. La vuelta al cole de los más pequeños de la casa marcan los ritmos de toda la familia y los preparativos para llevar todo a punto pueden suponer un quebradero de cabeza para muchos padres y madres que van con el tiempo justo. Muchas veces, en esas situaciones, se dejan de lado los hábitos saludables. Por falta de tiempo o de organización, las bolsas del desayuno de media mañana o la merienda de la tarde de muchos escolares llevan bollería, los clásicos bocadillos de pan con embutido o, en el peor de los casos, en vez de llevar algo preparado de casa, se opta por comprar algún tipo de ultraprocesado en la cafetería del trabajo.

¿Afecta esto al rendimiento de nuestros hijos? Pues la respuesta es «rotundamente sí», porque todo está relacionado con el impacto que ese mal hábito tiene en nuestra microbiota. Según explica la bióloga experta en microbiota y miembro del equipo científico de Nutribiótica, la doctora Olalla Otero, «cuidar lo que comen nuestros hijos es esencial en todo momento, pero más en época escolar, cuando los requerimientos de energía y concentración son mayores y su cerebro está en pleno desarrollo».

La experta explica que un estado de disbiosis, «es decir, de desequilibrio de la microbiota, a veces provocado en los inicios de la vida por un parto por cesárea, una crianza con leche artificial y un abuso de antibióticos puede suponer problemas en la edad escolar, no solo intestinales, sino también de fatiga, niebla mental o falta de energía, y eso es algo que los peques no se pueden permitir mientras están en pleno proceso de crecimiento».

Además, el tipo de alimentación que se sigue en muchos hogares, centrada en alimentos inflamatorios y precocinados, ahonda en el desequilibrio de la ratio entre el omega-6 y el omega-3. «Antes estos dos niveles estaban más equilibrados pero en nuestra sociedad -explica la doctora Otero- es común que haya un exceso de omega-6 respecto al omega-3 y esto se traduce en un problema, porque necesitamos que este último ácido graso esencial esté en cantidades óptimas para poder garantizar un correcto neurodesarrollo, entre otras cosas».

Su recomendación en este sentido es «intentar comer más alimentos y menos productos procesados y hacer más hincahpie en alimentos de origen marino, que es de donde podemos obtener más Omega-3, como son en los pescados azules y sobre todo aquellos de tamaño más pequeño, porque el grande puede contener más metales pesados (atún rojo no se recomienda en niños pequeños y embarazadas)».

Si sumamos un déficit de omega-3 y el desequilibrio de la microbiota, «tenemos el cóctel perfecto para que nuestro peque no rinda lo suficiente y no esté al cien por cien en una etapa de la vida en la que necesita aprovechar cada día».

Por eso, la doctora Otero considera que puede ser interesante en esta época del año hacer una pauta de suplementación dirigida, a base de probióticos humanos de IV Generación y de omega-3 de alta biodisponibilidad, que pueda ayudar a los más pequeños de la casa a reequilibrar sus «bichos» intestinales y a garantizar los niveles de este ácido graso esencial, « que solo podemos conseguir a través de la dieta, ya que nuestro cuerpo no lo fabrica por sí mismo».

Por eso, insiste, «los padres deben saber que desde la alimentación, se puede mejorar mucho el estado de la microbiota. Si partimos de un desequilibrio, por nuestras circunstancias, ahí es donde entra esa suplementación, digamos, de esas cepas o bacterias específicas, que nos pueden ayudar a modificar la microbiota. Hay muchos profesionales que trabajan con sintomatología, por ejemplo, de un niño que se hincha, que tiene parásitos…, etc».

En general, concluye, « estamos hablando de hábitos de vida, como cuidar las rutinas, el descanso, la actividad física y por supuesto, la alimentación, que es fundamental para nuestra microbiota y nuestra salud en general. Y todos estos alimentos o compuestos que van a nutrir y alimentar nuestra microbiota los podemos encontrar en frutas y verduras. A la hora de merendar es muy sencillo: mete en la mochila esa manzana, unas fresas, peras o plátanos que se puede llevar el niño al recreo. Además de fibra, un montón de vitaminas van a ser muy bien aprovechadas por nuestra microbiota», recomienda.

Pero, como el «snack» del recreo suele ser el gran enemigo de la alimentación sana, la doctora Otero nos propone una serie de nutrientes que le encantan a nuestra microbiota y que son una alternativa perfecta a la bollería y los sandwiches:

1.- Almidón resistente. «Este tipo de almidón es capaz de resistir la digestión y favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta, por parte de la microbiota, que son esenciales para nuestra salud intestinal», explica la experta. Lo podemos encontrar en el boniato, la yuca, la fécula de patata, el plátano poco maduro y el plátano macho, en las castañas, las lentejas, los guisantes o el trigo sarraceno. «Cualquier alimento que tenga almidón cuando se enfría parte de ese almidón deja de ser fácilmente convertirlo en azúcar. De hecho, se puede cocinar y dejar enfriar, y luego volver a calentar y seguiría el proceso correcto», explica.

2.- Betaglucanos. Estos micronutrientes, que se pueden encontrar en las setas, las algas y en la avena, «tienen una gran actividad inmunomoduladora», esencial sobre todo en esta época de cambio estacional, en la que tener bien despierto a nuestro. El sistema inmune es importantísimo. «En vez de comprar galletas, puede ser tan sencillo coger avena y un plátano, quizá un huevo y hacer galletas caseras», sugiere la doctora Otero.

3.- FOS e inulina. Se pueden encontrar en el ajo, la cebolla, los espárragos y los plátanos. «Los fructooligosacáridos y la inulina son un tipo de fibra muy soluble y fermentable. Forman parte de lo que conocemos como MACs (Carbohidratos Accesibles a la Microbiota), de los que se nutren nuestras bacterias para estar en plena forma».

4.- Mucílagos. «En este caso», relata la doctora Otero, «hablamos de un tipo de azúcar que fabrican las plantas cuando sufren una lesión». Es común encontrarlos en algas como el agar-agar, las semillas de chía o de lino y en los tomates, pero también en los higos chumbos o en las judías verdes.

5.- Pectina. Se trata de otro tipo de fibra con las mismas propiedades que los FOS y la inulina y que está presente en gran cantidad en las manzanas, los limones, las naranjas, las mandarinas, los arándanos, las grosellas o las uvas.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-alimentos-cuidan-microbiota-y-fomentan-concentracion-hijo-202109130027_noticia.html

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El brusco cambio de vacaciones a clases diarias

Por: ABC

Es normal que el inicio de curso genere muchas emociones tanto en los niños como en las familias. ¿Cómo podemos acompañar mejor a nuestros hijos?

¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando una etapa de cambio se acerca y cómo podemos acompañarle mejor? «Maria Montessori llamaba “casa de niños” a la escuela, porque la concebía como una extensión del hogar en la que sentirse protegidos y acompañados para poder desarrollar el aprendizaje y la socialización», explica Zagal, experto en filosofía Montessori y neurociencia educativa de la Organización Montessori Canela Internacional.

¿Pero tienen las escuelas actuales características propias de un hogar? La realidad es que las escuelas tradicionales son bastante estrictas en cuanto a movimiento y normas. Los alumnos están casi todo el día en un pupitre y trabajan en lo mismo y todos a la vez, lo que es realmente poco natural y espontáneo. Las consecuencias de ello a largo término son muchas, pero en este artículo nos enfocaremos en ayudar a las familias para que acompañen mejor a sus hijos en este cambio tan brusco que es pasar de las vacaciones de verano a las clases diarias.

Zagal lo explica así: « Los niños suelen tener dificultades para asumir los cambios y es muy positivo que los adultos referentes con los que se relaciona le ayuden a amortiguar esos sobresaltos en su realidad». El objetivo es que el niño viva el inicio de curso de forma tranquila y que se adapte bien a la nueva situación para poder vivir la etapa escolar feliz. Cabe recordar que los episodios que generan emociones fuertes entre los 3 y los 6 años, se acaban desarrollando como creencias muy sólidas. Es decir que, si el niño vive la vuelta al colegio o la vida escolar en sí de forma traumática, es posible que esto tenga consecuencias negativas en su autoestima y en su capacidad para relacionarse a largo plazo.

«Hay muchas cosas pequeñas que podemos hacer las familias en los días anteriores a empezar el curso que ayudarán sustancialmente a que el niño se adapte mejor», afirma el experto.

La primera de ellas es la mochila junto con el material del colegio, «ir a comprar las cosas juntos y dejar que escoja reducirá la ansiedad, le dará algo seguro a lo que acogerse», continua Zagal. También puede ser positivo recordar momentos bonitos relacionados con el colegio en años anteriores, su relación con los compañeros u otras actividades en las que el niño estuvo contento. «De esta manera se convocan recuerdos positivos, lo que fomenta la segregación de endorfinas, hormonas que ayudan a mantener el ánimo alto y a pensar en positivo».

Por otro lado, también es necesario preparar al niño en cuestión de hábitos, se recomienda tener rutinas tranquilas de sueños y comidas en los días anteriores. Zagal explica: «Si el niño está descansado tendrá más energía disponible para adaptarse a la nueva situación que si está cansado y ansioso».

Por último, Marco Zagal sugiere crear espacios de comunicación de las emociones y necesidades, tanto las nuestras como las de nuestros hijos. «Esto es una práctica muy interesante que no es exclusiva del inicio de curso, sino que recomiendo que se lleve a cabo durante todo el año en casa. Normalizar la expresión de los sentimientos mejora la convivencia y enseña a los más pequeños a identificar y gestionar sus emociones, lo que es crucial para su autopercepción y para sus relaciones interpersonales».

Finalmente, es necesario tener presente que los adultos somos la referencia de lo que está bien o mal y de lo que es peligroso o merece sentir miedo. Por ello, es importante mantener la calma y mostrarnos confiados en sus capacidades para no dejar que nuestros miedos invadan su seguridad. ¡Feliz vuelta al cole!

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-brusco-cambio-vacaciones-clases-diarias-202109120035_noticia.html

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2 de cada 3 docentes consideran que su profesión fue revalorizada tras la pandemia: BlinkLearning

Por: Observatorio de Innovación Educativa ITESM

Por sexto año consecutivo, la compañía de tecnología educativa BlinkLearning da a conocer los resultados del VI Estudio anual sobre el uso de la tecnología en la educación.

¿Cómo se integraron las herramientas digitales en la educación durante la pandemia? ¿Aumentó el uso de tecnología educativa durante la pandemia? ¿Qué tanto se vio afectada la profesión docente? ¿Cómo llegan los docentes latinoamericanos y españoles a este nuevo ciclo escolar? Estas y otras preguntas se responden en el informe de resultados del VI Estudio Global sobre el uso de tecnología en la educación de BlinkLearning.

Realizado entre 4926 docentes (2.909 de Latinoamérica y 2.017 de España) de todas las etapas educativas, la sexta edición de este estudio ofrece una amplia serie de indicadores que ayudan a entender la integración de las herramientas digitales en la educación durante el 2021. Además, la edición de este año está marcada por las consecuencias del impacto de la COVID-19 en la educación. El informe se divide en diferentes capítulos que ofrecen un amplio análisis sobre el uso de las herramientas digitales en el aula, la profesión y la formación docente, una visión general de la educación en cada país, y un capítulo dedicado a la educación en tiempos de pandemia. También, cuenta con preguntas estandarizadas para todos los países, lo que permite contrastar la información de los países participantes (España, México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina y Chile).

Algunas claves de la educación pospandemia

  • 1 de cada 3 docentes cree que la principal ventaja del uso de la tecnología durante la pandemia ha sido crear comunidad entre estudiantes y docentes, salvando el aislamiento y acortando distancias.

  • Los docentes claman por mejoras de conectividad, infraestructura y formación. Pese a estas dificultades estructurales, la comunidad docente sigue creyendo en el potencial transformador de la tecnología.

  • A nivel global, 2 de cada 3 docentes encuestados considera que su profesión se ha valorado tras la pandemia. Y a pesar de la situación vivida, sus niveles de motivación se mantienen en todos los países encuestados.

  • En Latinoamérica piden mejores condiciones y mayor retribución económica mientras que en España quieren reforzar su autoridad frente a estudiantes y familias.

  • Aprendizaje autónomo, desinformación y faltas de ortografía: las grandes dificultades post-pandemia del estudiante al usar la tecnología.

  • La mayoría de los docentes considera que el uso de las TIC ha mejorado los niveles de motivación de los estudiantes, aún después de verse forzados a usar la tecnología sin la formación adecuada.

  • El dispositivo más utilizado entre los estudiantes es el teléfono móvil/celular.

Conoce los informes completos de España, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

El uso de tecnología educativa en México

De acuerdo con el estudio en el que participaron 573 maestros de todo el país, el 75 % de los encuestados considera que su profesión fue revalorada tras la pandemia y esto los ayudó a mantener la motivación por la docencia pese a la situación vivida en los últimos meses. No obstante, 42 % de ellos consideró que un mayor sueldo sería un factor para mejorar su motivación laboral.

Blinklearning VI Estudio Uso de Tecnología en la Educación

El informe también reveló que el uso de herramientas digitales para la enseñanza creció 54 puntos porcentuales tras el confinamiento (al pasar de 39 % previo a la pandemia a un 93 %). Este aumento fue un factor decisivo en la motivación del alumnado, el 61 % de los docentes mexicanos encuestados consideran que este aumento en el uso de tecnología educativa fue un factor de motivación preponderante para que los alumnos siguieran estudiando.

En lo que respecta a los estudiantes, el informe de BlinkLearning dio a conocer que las herramientas digitales más utilizadas por los alumnos mexicanos fueron las laptops y los celulares, con un 36 % y 35 % de preferencia respectivamente, seguida de las computadoras personales (10 %), Ipads (8 %), Tabletas Android (3 %) y otros dispositivos distintos a los anteriores (8 %).

Sobre el estudio

El Estudio Global se realizó en España y en 19 países de Latinoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

A lo largo de estos seis años, ha ido aumentando tanto el número de países participantes como el tamaño de la muestra: en esta edición participaron 4926 docentes (1658 más que el año pasado). La inclusión de respuestas de docentes de diferentes países permite tener una visión más amplia del uso de la tecnología en la educación, tanto presencial como a distancia.

Desde el primer estudio realizado en el 2015, el objetivo es identificar tendencias y registrar la evolución de los hábitos tecnológicos de los alumnos, así como las necesidades del profesorado.

Puedes encontrar más información sobre el estudio en este enlace.

Acerca de BlinkLearning

BlinkLearning es una compañía tecnológica especializada en el desarrollo de soluciones para la educación. A través de la plataforma, docentes y estudiantes gestionan sus aulas virtuales y acceden a más de 25.000 libros digitales de más de 100 editoriales educativas nacionales e internacionales, accesibles desde cualquier dispositivo tanto online como sin conectividad.

En 2015 BlinkLearning fue designada por la revista Forbes USA como una de las 10 empresas imprescindibles en tecnología aplicada a la educación a nivel global. Y en 2018 fue incluida en la clasificación FT 1000, la lista de empresas que más rápido crece de Europa, que elabora el Financial Times. Durante el 2020 y 2021, con más de 3,5 millones de usuarios activos BlinkLearning se posicionó como la plataforma educativa elegida para hacer frente a las clases a distancia en colegios de Europa, Latinoamérica y EE. UU.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/estudio-tecnologia-aula-2021

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