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Venezuela: Creación de Escuela Feminista del Sur Argelia Laya aprobó Presidente Maduro

Venezuela/29 mayo 2017/Fuente: VTV

“Me están proponiendo que apruebe las bases organizativas, estructurales y financieras para la creación de la Escuela Feminista del Sur, Argelia Laya, adscrita al ministerio del Poder Popular para la Mujer. Escuela para formación de valores y el liderazgo de la mujer. ¡Aprobado!”, manifestó este jueves el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.

mujermadurocDesde el Teatro Teresa Carreño, donde presidió la jornada inaugural de la Expo Venezuela Mujer Productiva que se desarrollará hasta el sábado 27 de mayo, el Jefe de Estado destacó el valor de la mujer venezolana y el apoyo que recibe desde el Gobierno Revolucionario gracias al legado del Comandante Chávez.

Informó el Primer Mandatario Nacional que en la semana del 10 de julio se realizará la jornada de arranque de esta nueva e inédita escuela feminista a través de actividades formativas, por lo cual exteriorizó su deseo de participar personalmente.

Afirmó, asimismo, que la nueva Escuela Argelia Laya es importante pieza para el proceso Popular Constituyente que está en marcha para la elección de la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), por lo cual exhortó a las mujeres a aprovechar esta instancia para debatir y proponer iniciativas que refuercen en la Carta Magna sus derechos.

Fuente: http://vtv.gob.ve/creacion-de-escuela-feminista-del-sur-argelia-laya-aprobo-presidente-maduro/

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Libro: Heidegger y los judíos

Reseña:

Ficha Técnica

“Espero que se juzgue este libro sólo después de haberlo leído de verdad hasta el final.” Así comienza el Prefacio de esta obra Heidegger y los judíos. Los Cuadernos negro, escrita por la filósofa Donatella di Cesare, previendo los debates que la misma va a generar. “En estos tiempos la complejidad no se lleva bien. Se prefiere recurrir, expeditivamente, al esquematismo del pro y del contra, a las partes enfrentadas, al blanco o negro. Pero quien filósofa sobrelleva la complejidad y vive en el claroscuro de la reflexión. Y más aún tratándose de una cuestión  delicada como la que aborda el libro.”

La publicación de los Cuadernos negros de Martin Heidegger, entre los años 2013 y 2015 en Alemania, causaron un profundo revuelo en el panorama filosófico. Se reabrió a partir de entonces un debate muchas veces reduccionista; la grandeza del filósofo y la mezquindad del nazi constituían una paradoja inaceptable: ”si ha sido un gran filósofo, entonces no fue un nazi; si fue un nazi, entonces no ha sido un gran filósofo”. Pero ambas posiciones son retóricas profundamente antifilosóficas, como nos viene a demostrar Donatella Di Cesare en este estimulante ensayo.

La razón del escándalo que ha sacudido al mundo de los “heideggeriano” y a la filosofía continental es que los Cuadernos negros muestran a un filósofo consciente de sus decisiones  políticas, atento a las vicisitudes históricas. Su compromiso político durante los años del nazismo no fue ni un accidente ni un error. Fue, antes bien, el resultado de una elección política coherente con el propio pensamiento. Si resultan turbadores es porque dinamitan los esquemas con que se había venido interpretando a Heidegger hasta el momento.

Pero el fino análisis de Donatella Di Cesare también nos muestra cómo el antisemitismo metafísico de Heidegger se inserta en una larga tradición occidental que abordó, no sin hostilidad y sin la complicidad por parte de los filósofos, la Judenfrage o cuestión judía, bien como un interrogante, porque el judaísmo parecía escapar a una definición, bien como un problema que había que “resolver”.

Link de descarga: http://vixra.org/pdf/1409.0228v2.pdf

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Las enseñanzas de Marx: Educación popular y formación política

Por: Zur Pueblo de Voces

El pasado 5 de mayo se cumplieron 199 años de nacimiento de uno de los críticos más potentes de la formación capitalista. Aquí Hernán Ouviña comparte una faceta poco difundida, su preocupación por la formación política y la educación.

Si bien puede parecer redundante o conocido, es importante recuperar cómo la larga tradición del marxismo revolucionario supo tener a lo formativo y a la educación popular como algo central en su derrotero militante. En especial porque aunque suene paradójico, en coyunturas adversas como la que vivimos en América Latina, o en momentos donde la movilización popular nos encuentra de manera constante en las calles, los procesos de formación, de análisis y estudio, de lectura e investigación de la propia realidad que se pretende transformar, se resienten o bien ostentan -salvo contadas excepciones- un lugar residual al interior de las organizaciones de izquierda. A contrapelo, y en sintonía con los planteamientos de buena parte del marxismo crítico, es precisamente en contextos como el actual donde más urgentes resultan este tipo de apuestas pedagógico-políticas.

Consideramos un ejercicio imprescindible revisitar desde este ángulo las propias biografías e itinerarios de quienes constituyeron una referencia fundamental en la conformación del marxismo revolucionario, comenzando por el propio Karl Marx (1818-1883). En general predomina -a nuestro modo de ver, no casualmente- una visión de Marx como un genio solitario, dedicado casi exclusivamente a escribir libros y artículos detrás de un escritorio, sumergido cual ratón de biblioteca en la sala de lectura del Museo Británico durante años para elaborar El Capital. Sin embargo, se omite que desde su juventud hasta los últimos momentos de su vida, siempre produjo, intervino y reflexionó en diálogo constante con la realidad y las luchas que lo estimulaban a pensar y actuar como militante revolucionario, por lo que podemos definirlo como un verdadero intelectual orgánico de las clases populares.

Desde sus primeros artículos periodísticos de denuncia de las condiciones de miseria y explotación que padecían los campesinos de Mosela, pasando por el enorme aprendizaje político que resulta de sus diversos encuentros e intercambios en buena parte del continente con organizaciones clandestinas, sindicatos y asociaciones de exiliados, hasta la elaboración de sus incendiarios documentos y comunicados políticos al calor de la revolución de 1848 (entre los que se destaca elManifiesto Comunista, escrito a pedido de la Liga en la que participaba junto con Engels, y cuyo antecedente había sido el Comité de Correspondencia Comunista), puede decirse que su formación estuvo signada por el vínculo estrecho con -y el aprendizaje a partir de la experiencia vital de- las organizaciones y movimientos en lucha en toda Europa.

Sería infructuoso reseñar en detalle su abultada producción teórico-política, pero vale la pena recordar algunos de sus principales materiales y momentos de intervención, para dar cuenta de la importancia que siempre tuvo el estudio y la formación para Marx. No podemos dejar de mencionar las Tesis sobre Feuerbach, temprano borrador de 1845 cuya extensión es inversamente proporcional a su densidad filosófica y política, en la medida en que condensa en unos pocos párrafos una caracterización profundamente revolucionaria respecto del conocimiento de la realidad, y postula como criterio de verdad a la praxis, la cual presupone una unidad indisoluble entre reflexión y acción, así como el papel activo y dinámico que tienen los sujetos tanto en la comprensión como -sobre todo- en la transformación del mundo. A su vez, textos pedagógicos y de amplia difusión popular bajo el formato de folletos, como Trabajo asalariado y capital o Salario, precio y ganancia, son en realidad conferencias que fueron pensadas para el esclarecimiento teórico y la batalla política, en el seno de las organizaciones de base de trabajadores y activistas que el propio Marx frecuentaba. Su obsesión por lograr que la clase obrera pudiese acceder a los sucesivos tomos de El Capital a través de su desdoblamiento en fascículos sueltos divulgados a precios populares -tal como deja traslucir en más de una carta intercambiada con Engels y con su editor- tiene la misma vocación formativa.

Asimismo, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), una de las propuestas que supo impulsar fue la de una investigación “de la situación de la clase obrera en todos los países, llevada a cabo por la clase obrera misma”, donde uno de los puntos más relevantes era la educación del proletariado en términos mentales, físicos y tecnológicos, es decir, desde una perspectiva integral.Sumamente entusiasmado por concretar esta propuesta redactada en 1866 (no casualmente, escasos meses antes de que salga a la calle la primera parte de El Capital), Marx expresará que “al iniciar tan gran obra, los obreros mostrarán que son capaces de tomar sus destinos en sus propias manos”. En efecto, poco tiempo atrás, en ocasión del nacimiento de la Asociación Internacional de los Trabajadores, ya había escrito en su Manifiesto Inaugural que “la clase obrera posee un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber”.

No está de más recordar que otro texto imperecedero de Marx, publicado luego bajo el título de La guerra civil en Francia, fue en rigor un documento político redactado por él a pedido del Consejo General de la AIT (de hecho, sus integrantes fueron quienes firmaron como “autores” colectivos la primera edición de este material), con el propósito de brindar una lectura desde el punto de vista de la clase trabajadora, acerca de los sucesos ocurridos en París durante la instauración de la Comuna entre marzo y mayo de 1871, a tal punto que las diversas ediciones en inglés y en otras lenguas -por lo general como folleto- fueron vendidas entre los obreros a precios reducidos y se agotaron rápidamente. Es interesante destacar que el interrogante teórico-práctico que obsesionó a Marx durante casi dos décadas (¿con qué sustituir al Estado burgués tras la conquista y destrucción del poder político a través de una revolución?), no pudo ser respondido por él en términos intelectuales o eruditos, sino que fueron las y los desposeídos parisinos que osaron “tomar el cielo por asalto”, quienes resolvieron este enigma y le enseñaron a Marx -a partir de su experiencia colectiva y sin receta alguna- la forma política “al fin descubierta” que debía asumir el autogobierno popular luego de la desarticulación del poder estatal y capitalista.

Ya en su última década de vida, además de insistir en la necesidad de entender y analizar a las sociedades a partir del principio epistemológico de la totalidad (que implica concebir al capitalismo como un sistema, no disociando por tanto, salvo en términos estrictamente analíticos, las diferentes y complementarias relaciones de opresión, dominio y resistencia que lo constituyen como tal), Marx confrontará con aquellas corrientes que, como la liderada por Lasalle en Alemania, pregonaban la posibilidad de construir el socialismo de manera gradualista y desde el Estado. Conocido como “Crítica al Programa de Gotha”, este manuscrito póstumo redactado en 1875 cuestiona de manera radical los núcleos principales de un programa político que, elaborado en el marco de la unificación de las dos principales organizaciones obreras alemanas, se encontraba en las antípodas de su concepción revolucionaria. Frente a la sugerencia de los lasalleanos de subsumir toda propuesta de trabajo cooperativo y de educación popular a la lógica estatal, Marx responderá indignado: “Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado (…) y otra cosa, completamente distinta, es nombrar al Estado educador del pueblo! (…) es, por el contrario, el Estado el que debe recibir del pueblo una educación muy severa”.

Unos años más tarde, retomará con mayor fuerza aquella vocación por la formación, el estudio y la investigación militante, a través del diseño y la difusión de una “encuesta obrera”, que tenía por propósito el indagar en la situación de explotación que padecía la clase trabajadora europea, pero también conocer sus condiciones de vida y reproducción más allá de la fábrica, así como sus formas organizativas y sus repertorios de lucha. Elaborada en 1880 para que sean los propios trabajadores quienes la implementen en sus ámbitos laborales, llegó a contemplar más de 100 preguntas, la mayoría de las cuales eran interrogantes “generadores”, que buscaban fomentar, a partir de su lectura y el debate colectivo que disparaban, un proceso de desnaturalización y cuestionamiento de la situación padecida, en paralelo a la autoconsciencia por parte de los obreros mismos, de su potencialidad como clase revolucionaria y con intereses antagónicos a los de la burguesía.

Este viejo Marx se encargará incluso de fustigar, junto con Engels, a la dirigencia socialdemócrata alemana que por aquel entonces ya dejaba traslucir su tendencia a la burocratización y comenzaba a denostar la capacidad de las y los trabajadores de liberarse del yugo capitalista sin tutela alguna. En una extensa y premonitoria carta, denunciarán a quienes consideran que “la clase obrera es incapaz de conquistar por sí misma su propia emancipación” y consideran que “para lograrla debe ponerse bajo la dirección del burgueses ‘cultos y pudientes’, los únicos que poseen el ‘tiempo y las oportunidades’ para informarse de lo que es bueno para los obreros”. A contrapelo de esta concepción paternalista y vertical, dirán: “Cuando se constituyó la Internacional, formulamos expresamente el grito de combate: el emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma. Por ello no podemos colaborar con personas que dicen que los obreros son demasiado incultos para emanciparse por su cuenta y que deben ser libertados de arriba por los burgueses y pequeños burgueses filántropos”

El 14 de marzo de 1883 su vida se apagará definitivamente. A partir de ese momento, las querellas e interpretaciones en torno a su legado y herencia serán una constante en el seno de las izquierdas (e incluso por fuera de ellas). Quizás previéndolo, el viejo Marx supo responder de manera irónica: “lo único que sé es que no soy marxista”. Sabias palabras éstas frente a quienes pretendían hacer de su pensamiento y su praxis revolucionaria un nuevo dogma al margen de todo tiempo y espacio.

Por ello lo fundamental es no vislumbrar a Marx ni al sin fin de grandes revolucionarios/as (desde Lenin y Gramsci a Rosa Luxemburgo, de Mariátegui y Amilcar Cabral al Che Guevara) como iluminados/as y sabelotodos/as que esclarecieron y guiaron a organizaciones y pueblos “ignorantes”, carentes de conciencia por sí mismos/as y meros/as ejecutantes de una estrategia que les era incorporada “desde afuera”. Si bien en todos los casos tuvieron un papel destacado en sus respectivos procesos revolucionarios, vale la pena recordar una de las tesis sobre Feuerbach escrita precisamente por el joven Marx, que criticaba aquellas lecturas unidireccionales que olvidan que “el educador a su vez debe ser educado”. De ahí que quizás sea más equilibrado afirmar que fue la praxis colectiva y el devenir histórico-político dentro del cual se situaron con creatividad y audacia en tanto aprendices-sistematizadores/as (o educadores-educandos), lo que les permitió destacarse como dirigentes e intelectuales revolucionarios/as a cada uno/a de ellos/as en los proyectos donde intervinieron.

A pesar de la indudable centralidad que han tenido estos/as referentes del marxismo en impulsar y sostener iniciativas de producción de conocimiento, investigación militante y educación popular liberadora, resulta imprescindible resituar -comenzando por el propio Marx- tanto sus liderazgos como los aportes teórico-prácticos que han generado, en el marco de procesos y sujetos de carácter colectivo, así como en función de una constelación de luchas e iniciativas emancipatorias, que constituyeron las verdaderas escuelas en la que se forjaron como intelectuales orgánicos de los pueblos.

El estancamiento del pensamiento crítico y la dogmatización han sido un peligro constante en los diferentes proyectos revolucionarios encarados por las fuerzas de izquierda, y hoy cobra nuevos bríos como tendencia en la actual coyuntura que vivimos. Acudir nuevamente a autores, corrientes, matrices de análisis e itinerarios de trastocamiento del orden social y político, que en algún contexto u época diferente quizás prosperaron o resultaron viables para caracterizar y transformarotra realidad, se torna una tentación difícil de escamotear y nos ahorra el ejercicio de pensar y actuar con cabeza propia, a partir del estudio riguroso y situado del propio territorio y desde el tiempo histórico que pretendemos revolucionar.

Como es sabido, la historia no se repite salvo como tragedia o como farsa. Por ello, frente al seductor recetario de manuales y esquemas abstractos en estos momentos sombríos donde prima el desconcierto y el desarme teórico, el planteo de Mariátegui de no calcar ni copiarconstituye un faro estratégico, desde ya sin que esta consigna implique partir de cero, pero sí cepillando a contrapelo y asumiendo la necesaria actualización y revitalización crítica de los aportes de Marx.

Ludovico Silva, uno de los intelectuales venezolanos más potentes para formarnos de manera des-manualizada, solía decir que “si los loros fueran marxistas, serían marxistas ortodoxos”. Por cierto, es sobre la base del análisis concreto de nuestra realidad específica -en la que finalmente actuamos e intervenimos a diario- que podemos traducir y (re)elaborar conceptos e ideas, así como construir una estrategia revolucionaria acorde a los desafíos que nos depara nuestro presente. No se trata, en suma, de “aplicar” esquemas o categorías prefabricadas, ni de concebir a la obra de Marx como un sistema acabado o un conjunto de verdades irrefutables, sino de recrear sus presupuestos y basamentos, a partir de su confrontación con la cada vez más compleja realidad en la que estamos inmersos. Pero a no dudarlo: Marx tiene todavía mucho que enseñarnos como “maestro de vida”.

Fuente: http://www.zur.org.uy/content/las-ense%C3%B1anzas-de-marx-educaci%C3%B3n-popular-y-formaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica

 

 

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Adela Cortina: No es xenofobia, es aporofobia (rechazo al pobre)

28 Mayo 2017/Fuente: solidaridad/Autor:Solinet

La catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, defiende en su nuevo libro ‘Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia’ que no todos los extranjeros son tratados por igual ya que se recibe “con alegría” la llegada de turistas pero “parece que molestan los refugiados e inmigrantes”

“Observé que la xenofobia, el rechazo a los extranjeros, ocupaba el centro del discurso político, pero era evidente que no todos los extranjeros molestaban por igual. A los que llegaban cargados de petrodólares, por muy diferentes que fueran, se les ponía alfombra roja, igual que a los turistas”. Los extranjeros comenzaron a molestar cuando llegaron los inmigrantes económicos, a los que más tarde se sumaron los refugiados. “Luego vino Trump prometiendo levantar un muro y qué casualidad, era para impedir la llegada de los mexicanos, no de los canadienses”, explica.

Tras esta primera aproximación, Adela Cortina se planteó si los que molestan son los extranjeros pobres o los pobres en general.

La profesora afirma que le sorprende que el discurso xenófobo haya crecido tanto y tan rápidamente, cuando hace apenas unos años Europa vivía sus mejores años gracias a unas políticas públicas basadas en el principio de solidaridad. “El cerebro es muy plástico y podemos modificarlo —lo cual es muy buena noticia— pero tanto en un sentido como en otro. Se puede ahondar en la tendencia a la aporofobia si hay un discurso público que la favorece, una ideología predominante, la neoliberal, que es una reacción frente al Estado de bienestar y sostiene que el pobre es el único culpable de su pobreza”.

La “educación” de la sociedad

“El problema es que también la sociedad educa, y a veces, hay una contradicción flagrante entre lo que dicen los libros y lo que la sociedad transmite con el ejemplo”. “No quiero ponerme apocalíptica”, prosigue, “porque soy de los que creen que en la sociedad hay de todo y que hemos mejorado mucho, pero si los jóvenes estudian unos valores y luego ven que viven en una sociedad sin compasión por los que vienen de fuera, sin compasión con los pobres, sin solidaridad con los necesitados, no debe sorprendernos que aumente la xenofobia y la aporofobia”.

Fuente de la noticia: http://solidaridad.net/no-es-xenofobia-es-rechazo-al-pobre/

Fuente de la imagen: http://solidaridad.net/wp-content/uploads/2017/05/Pobreza-696×392.jpg

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EEUU: Poder transformador de la educación

Reconozco que tengo como un defecto profesional, pues me parece, y de cierta manera la experiencia me ha permitido comprobarlo, que una buena educación, desde el kindergarten hasta la universidad, es la solución más plausible para una vida plena.

Y sí, he confrontado amistosamente en este camino a muchísimos suspicaces, cuando me ponen ejemplos de personas que han llegado al éxito sin una sólida preparación profesional.

Toda regla tiene su excepción, no queda la menor duda al respecto, pero en estos tiempos de dinámica científica y tecnológica sin parangón, la persona que no se prepara apropiadamente, terminará por pertenecer a los márgenes de las grandes posibilidades.

Me perturba bastante que incluso reconocidas encuestadoras y otros tipos de organizaciones que se precian de analizar, en detalle, el desarrollo social, manipulen la realidad o se equivoquen, en ocasiones, e insistan en afirmar que no hay necesidad de estudios superiores para escapar de la mediocridad y la pobreza.

Es una recomendación malsana, sobre todo considerando que en Estados Unidos la educación universitaria cuenta históricamente con numerosas alternativas para llevarse a efecto que, en ocasiones, son puestas en solfa por estamentos políticos, algo disparatados.

Reflexiono sobre estos hechos que forman parte de mi extensa carrera en el ámbito pedagógico, enciendo el televisor y veo a funcionarios de las escuelas públicas de nuestra laboriosa y luchadora comunidad lamentando las decisiones, ciertamente perjudiciales, de la legislatura estatal con respecto al presupuesto que han asignado para nuestras escuelas.

Por muy habituado que esté a decisiones arbitrarias originadas en la grave escisión que existe entre política y realidad, cada vez más ancha, y considerando que Miami Dade College tampoco ha escapado este año al desafuero de fondos eliminados, me pregunto: ¿Cuándo fue que la educación dejó de primar entre nuestras más perdurables necesidades? ¿Por qué no asumir con responsabilidad, la entereza y vocación de miles de estudiantes?

La legislatura propone hacer el recorte más significativo que haya sufrido MDC, 14 millones de dólares. No pocas de estas disminuciones estarán sujetas al cumplimiento de parámetros de rendimiento adecuados para alumnos que estudian a tiempo completo, pero que no consideran a la gran mayoría de los nuestros, aquí en el sur de la Florida, imposibilitados de terminar sus estudios en calendarios no realistas, ya que desempeñan uno o varios trabajos y el 66% proviene de familias de bajos ingresos, así como que el 45% vive en el nivel de pobreza o por debajo del mismo.

¿Dónde fue que se perdió el sentido común, el vínculo con la realidad a la hora de premiar una labor de éxito, como la que logran nuestros profesores y empleados en los predios del College desde hace poco más de medio siglo, elogiada en la nación por su eficiencia y austeridad?

Sin embargo no hay que cejar en nuestros empeños en pro de una educación universal asequible. Ustedes lectores de este venerable Diario Las Américas disfrutaron la espléndida cobertura que hiciera de nuestras graduaciones, donde quedó más que demostrado, con hechos, el potencial transformador que tiene la enseñanza en el individuo y su contexto social.

Fuente: http://www.diariolasamericas.com/opinion/poder-transformador-la-educacion-n4122898

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Sexos, Educación y Justicia

Europa/España, 27 de mayo de 2017. Fuente: XYZ.

Que unos hablen de educación “diferenciada” y otros de “segregada” para referirse a lo mismo deja bien a las claras que en España la educación es otro campo para la pugna política e ideológica. Los contrarios a que se financie con dinero público a los colegios que educan a los dos sexos de forma separada adoptaron hace años el término “segregacionista” para referirse a este tipo de educación. Lo hicieron conscientes de la importancia de imponer los términos del debate como paso previo para ganarlo. El profesor de lingüística de la Universidad de Berkeley (California), George Lakoff, lo dijo bien claro “Quien domina el lenguaje, controla el mensaje y gana el debate”. Hoy basta prestar atención a los medios de comunicación para comprobar que unos se refieren a la educación diferenciada y otros a la segregada. Lo hacen a propósito de la sentencia del Tribunal Supremo que vuelve a garantizar el derecho a estos colegios a recibir fondos públicos a través del sistema de conciertos con la Administración Pública. Escribimos ‘vuelve’ porque ratifica una sentencia previa del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Con posterioridad a esta Sentencia, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa –LOMCE- impulsada por el exministro Wert reforzó el derecho de los centros de educación diferenciada a seguir acogiéndose al régimen de conciertos.

Pero la pugna no es legal; es ideológica. De un lado está principalmente el Opus Dei –la Obra- la prelatura de la Iglesia Católica propietaria (directa o indirectamente) de la mayor parte de estos centros. De otra está el poderoso lobby de la ideología de género y cristofóbica que domina en los partidos de izquierda y de centro. El Opus Dei cuenta con excelentes juristas pero su presencia pública siempre ha sido discreta. Otras instituciones religiosas como las Hermanitas de la Cruz que fundara Santa Ángela, tienen mucha mayor notoriedad social pero menos influencia judicial.

En todo este debate –esencialmente ideológico- hay un dato que apenas se exhibe. El dato se deriva de los estudios que ponen de manifiesto que los resultados de los alumnos que estudian separados por sexos suelen ser mejores que los que obtienen los alumnos en coeducación. Un resultado demasiado inasumible por una sociedad que parece sucumbir a la ideología de género como única religión laica posible.

Fuente de la noticia: http://xyzdiario.com/editoriales/sexos-educacion-justicia/

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Cuba: Aniversario 40 de la Educación Internacionalista

Centroamérica/Cuba, 27 de mayo de 2017. Fuente: Mesaredonda

En el Día Mundial de África, el espacio televisivo Mesa Redonda rinde homenaje a ese continente adelantándose a la celebración por el 40 aniversario de las escuelas internacionalistas que en la Isla de la Juventud abrieron durante los años ´70 para contribuir a la liberación total de los pueblos africanos.

Todavía hoy no se puede ofrecer una cifra exacta de los estudiantes que allí se formaron hasta 2008, cuando salió el último grupo de estudiantes saharauis. En la actualidad no quedan instituciones de este tipo, sin embargo, la emisión de este jueves 25 de mayo puso sobre la Mesa la historia y el significado de aquellas escuelas que contribuyeron a la formación y el fortalecimiento del internacionalismo y la solidaridad, ambas ideas de las más hermosas del pensamiento de Fidel Castro.

El 40 aniversario de la Educación Internacionalista significa la celebración de un caso único en la historia de Cuba. La Máster en ciencias Inalvis C. Fernández, directora municipal de Educación afirmó que la creación de las escuelas extranjeras fue una Revolución dentro de otra Revolución. Durante ella se hicieron grandes aportes a la pedagogía cubana. Nunca antes ningún otro país se había proyectado de esa manera. Un capricho que no obedece a condiciones económicas, sino a la voluntad política de nuestro país.

Recordó que “Fidel impulsó este proyecto para llegar a otras latitudes impensadas a desterrar la ignorancia, la incultura, el analfabetismo. La práctica del internacionalismo como valor supremo, de la solidaridad y de la humanidad han sido siempre de las cualidades más sobresalientes que atesora el pueblo cubano en su formación cultural y axiológica”.

La práctica del internacionalismo y la solidaridad se aplicó en estas escuelas de forma absolutamente desinteresadas. El primer paso para la materialización de esta idea ocurrió durante la visita del entonces Ministro de las FAR Raúl Castro a Angola en Julio de 1977, quien a nombre de Fidel ofreció al entonces presidente angolano, Agustino Neto, la creación de cuatro escuelas en Cuba con capacidad para 600 alumnos cada una, y donde se podrían cursar la primaria, la secundaria, y se ofrecía la posibilidad de continuar a la educación técnica profesional.

A finales de 1977 llegan a Cuba alrededor de 1131 estudiantes provenientes de Mozambique y 850 angolanos. Se inicia así una nueva etapa en la educación pinera y de Cuba. El programa llega a abarcar estudiantes de África, América Latina y Asia. En 1988 la cifra de extranjeros en la Isla de la Juventud ascendía a 18 600 estudiantes de 37 naciones del mundo.

Inalvis Fernández aseguró que “esta hermosa obra no tuvo paralelo en el mundo. Para dar apoyo a este proyecto, único en el mundo, se organizaron varios contingentes integrados por personal docente de todas las provincias del país, previamente seleccionados y capacitados.

“Este programa impuso grandes retos. Desde 1975 en el Primer Congreso del Partido, Fidel dijo que preservar la cultura particular y la identidad de las naciones. El primero, fue la incorporación de los estudiantes al diseño sociocultural de la Isla. Participaban en el Festival de la Toronja, en el Festival de la Amistad. Otro, fue la creación de escuelas multinacionales con diferentes países en ellas.

“Una vez terminada la Secundaria Básica, muchos pasaban a la educación técnica profesional y es de destacar que el interés de garantizar el paso hacia la enseñanza politécnica no estuvo determinado por un enfoque académico, más bien, fue una solicitud de los propios gobiernos de acuerdo con sus necesidades para poder iniciar transformaciones socioeconómicas en su país. En 1987 se gradúan por primera vez más de 1200 estudiantes en la enseñanza politécnica.

Por la Isla de la Juventud pasaron más de 35 mil estudiantes. Para apoyar esta importante obra de gran envergadura, durante la primera década del Programa se creó una panificadora, tres círculos infantiles, 28 escuelas en el campo, dos piscinas olímpicas, 275 kilómetros de línea eléctrica, una estación de alevinaje, un centro de recepción de pescado, dos bases de campismo, un campamento de pioneros exploradores, y 2254 viviendas que favorecieron a alrededor de 13 mil personas.

“Sin este plan de Escuelas Internacionalistas la Isla no hubiera podido llegar con tanta prontitud a los niveles alcanzado en solo una década”, dijo la directora municipal de educación”.

Un espacio para cada nación, convivir en la diversidad

Refiriéndose a la estructura de estas escuelas, el licenciado Guillermo Felipe Toranzo Batista, jefe de Inspección de la Dirección Municipal de Educación explicó que “el principio de las Escuelas Internacionalistas partía del principio pedagógico de combinar el estudio con el trabajo. Funcionando en un sistema de dos sesiones, una de estudio y otra de trabajo.

“En el caso de las sesiones de estudio, hubo alumnos que no eran hispanohablantes y se pronosticó la preparación en el idioma español. No solo para que pudieran recibir las materias, sino también para que pudieran intercambiar con toda la sociedad, para que pudieran establecer una presencia más cercana y que no fueran extraños o ajenos en nuestra nación.

“Después de superado el idioma se incorporaban un grupo de asignaturas que incluía la matemática, física, química, biología, Educación Física, Educación Laboral, y se impartía la historia y la geografía de cada nación, así como su lengua materna, pero por profesores de su nacionalidad.

“Toda nación tenía un representante diplomático que era el gestor encargado de preservar estas asignaturas de manera que no tuviera desarraigo y que conservaran sus nexos con la nación que provenían.

“Cada grupo practicaba su propia religión. En el caso de los nicaragüenses, después del triunfo de la Revolución, hubo un momento en que hubo que llevarlos a la iglesia católica en Gerona, que era la tendencia más fuerte en esa nacionalidad. En cada escuela se creó un espacio para los provenientes de naciones árabes, salones de té, de rezos donde se practicaban sus creencias. Los saharauis practicaban el Ramadán.

“Los profesores fueron preparados en las naciones. Vinieron embajadores, cónsules a preparar a los docentes, porque de otra manera no hubiéramos logrado comprender a esas personas. Los educadores que llegaron a la Isla se convirtieron en familia porque compartíamos con ellos las 24 horas del día, del año completo. En los primeros años algunas nacionalidades sacaron a sus estudiantes de vacaciones. Pero como promedio permanecían 6 años en Cuba sin ir a su país, los tres de la secundaria básica y los correspondientes al preuniversitario o a la educación politécnica.

Muchas son las muestras de gratitud

La gran mayoría de los estudiantes eran africanos. Sobre el trabajo con ellos el máster en ciencias Carlos Orlando Silveiro Machado, subdirector municipal de Educación, describió que la Educación Técnica Profesional era la continuidad de lo que habían comenzado los profesores en Secundaria Básica.

“Era muy duro darles clases a ellos. Se ocupaban y preocupaban mucho. Se estudiaban los libros, y cuando le íbamos a impartir el contenido, ya ellos lo dominaban. Cada día nos ponían a prueba de examen. Ellos tenían conciencia de la necesidad de aprender. Sabían la necesidad de cumplir con su país.

“Los pioneros en la creación de los grupos de solidaridad fueron los nicaragüenses. Han tenido muestras de gratitud. Ellos han dicho que los profesores cubanos representan todo. Han invitado a Nicaragua profesores, cocineros, trabajadores de servicio.

“La comida también era un problema, porque la casa de ellos era la escuela. Los fines de año lo pasábamos con ellos. Había que buscar los recursos para satisfacerlos a todos. Había nacionalidades que buscaban sus propias comidas para las celebraciones, pero había algunas a las que había que buscarles los recursos. A todas teníamos que darles un espacio, y todos nos invitaban a la vez. No era posible evadirse de ninguno.

“En algunos de nuestros centros confluían hasta 17 nacionalidades, y cada una con sus características. Los angolanos tenían novias de otros países. Los etíopes y guineanos no compartían ese criterio. Por lo tanto, tendían a tomar medidas con las mujeres sobretodo. Trabajamos mucho con ellos en el orden sicológico y estábamos siempre atentos.

Las familias cubanas

Sobre las pretensiones del Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP) respecto a la Jornada de celebraciones por el 40 aniversario de las Escuelas Internacionalistas, la máster en ciencias Marlén Villavicencio Batista, delegada municipal de esa institución expresó que el plan de actividades para las celebraciones incluye todo el año en curso.

“Esta propia Mesa Redonda forma parte de nuestra planificación. El 27 de septiembre los CDR deben estimular a los cederistas que alguna vez trabajaron en las Escuelas Internacionalistas. Además, ese día es el aniversario de la llegada de aquel primer grupo. Tenemos previstas exposiciones, concursos para los niños y pioneros pueda incursionar ilustrando como fueron aquellos años en la Isla. Hemos previsto algunos FORUM con la universidad para incluir en las investigaciones académicas aquella etapa de la Educación Cubana.

De su experiencia en las Escuelas Internacionalistas cuenta que, en el caso de la escuela de los nicaragüenses, como ningún estudiante tenía pase de fin de semana, se les dio la posibilidad de compartir con familias en Gerona. Se hizo la petición a través de la Federación de Mujeres Cubanas pudieran seleccionarse familias que acogieran a los estudiantes el fin de semana, y fueron asignados un grupo de estudiantes a un grupo de familias, los cuales todavía mantienen comunicación con sus familias cubanas.

Un homenaje al pueblo de la Isla de la Juventud

El periodista Noel Otaño Reyes fue el hombre de la idea de esta celebración. Sobre las motivaciones de esta propuesta que ha acogido el ICAP dijo que es un homenaje al artífice principal de la obra, Fidel, y a una de las páginas más hermosas de la historia de la Revolución Cubana. Y es también un reconocimiento y un homenaje al pueblo de la Isla que compartió con ellos sus tristezas y sus alegrías.

El programa no se interrumpió por voluntad de Cuba, sino porque los propios países fueron cubriendo sus necesidades. El 12 de octubre queremos celebrar el acto central en homenaje a las palabras de Fidel que inauguraron la primera escuela de este programa en la isla.

 

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Fuente noticia: http://mesaredonda.cubadebate.cu/mesa-redonda/2017/05/26/aniversario-40-de-la-educacion-internacionalista-video/

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