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Educación en tiempos de coronavirus. Pensando en los que no están (16-6-20)

Por: Alberto Croce.

El Sistema Educativo está haciendo un gran esfuerzo para sostener una situación que se vuelve cada vez más difícil. En este último tiempo he escuchado a varios docentes decir que la experiencia de “educación en casa” ya está agotada. Como están agotándose docentes y estudiantes para poder sostenerla.

Realmente no es sencillo hacerlo.

Acabo de conversar con estudiantes de escuelas de gestión estatal de 8 provincias de nuestro país. Todes me señalan que, a estas alturas, no es el tema de la conectividad el que les preocupa. Lo realmente difícil es sostener esta experiencia en la que muchas veces no entienden, no se sienten bien acompañades, no saben qué futuro tendrá ni para qué les servirá realmente el esfuerzo que están realizando.

Sin pandemia, el 70% de les pibes estudia y termina la secundaria. Con la pérdida de presencialidad y los problemas de conectividad, ese número se desploma preocupantemente. Los más optimistas dicen que solo la mitad de aquel 70% es la que puede  seguir las propuestas para hacer en casa.  Pero hablando con les pibes, la situación es más desalentadora.  Una situación que puede representar un “promedio” es que en un aula de 25 estudiantes, de 7 a 10 se conectan a una clase por zoom, de 12 a 15 entregan los trabajos propuestos y de 10 a 15 no se sabe nada de ellos.  Pero esto no quiere decir que los que entregan trabajos están aprendiendo algo… Muchos lo hacen solo por cumplir y ni siquiera entregan trabajos realizados por ellos mismos…

Lo que más me cuentan les pibes es una gran desorientación, angustia y  desmotivación… (Y hablamos de pibes de 8 provincias… no sólo del AMBA).

Cuando les pregunto qué deberíamos hacer para lograr recuperarlos, piensan que docentes, centros de estudiantes y organizaciones tienen que salir a buscarlos. Pero la escuela tiene que pensar cosas nuevas para atraerlos.

*“Ya que todo va a cambiar y no volverá a ser cómo antes, ¿no podríamos esforzarnos por inventar una nueva escuela que sea mejor?”*, se preguntaba una estudiante de Santa Fe.

Otra decía que quizás era la oportunidad ideal para que en todas las aulas nos sentáramos en círculo, ya que esto sería posible siendo 15 estudiantes.

También hablaban de que les pibes tenían que sentir que en la escuela se iban a hacer cosas que les interesaban.

Me llamó la atención una cuestión bastante generalizada: *“Tenemos miedo que al volver nos exijan demasiado. Y eso puede desalentar el regreso de cualquiera.”*  En este punto, la sensación es que les estudiantes temen que sus docentes no sean suficientemente sensatos y no puedan manejar las exigencias que les lleguen del mismo Sistema Educativo y las trasladen, sin más, a les estudiantes.

 

*El desafío del volver a las escuelas, será volver con todes.* Si no lo logramos, la pandemia habrá lastimado profundamente a lo más profundo de nuestra sociedad y habrá muchas más víctimas que las que nos cuentan todos los días. Ojalá que nuestra sociedad se preocupe bastante más  por sus “students” que por sus “runners”…

 

Fuente del artículo: https://albertocesarcroce.wordpress.com/2020/06/16/educacion-en-tiempos-de-coronavirus-pensando-en-los-que-no-estan-16-6-20/

 

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La pandemia revela las desigualdades en Canadá

América del Norte/ Canadá/ 16.06.2020/ Fuente: www.rcinet.ca.

Una de las frases que surgió durante las primeras semanas de la pandemia en Canadá decía en inglés: “We are still all in this together”, que equivale a “Estamos todos juntos en esto”, en referencia a los esfuerzos por contener la expansión de la pandemia en las distintas ciudades canadienses. Sin embargo, no todos los canadienses están en las mismas condiciones frente a la pandemia.

Las limitaciones de los datos disponibles están ocultando la magnitud de las consecuencias de la pandemia en todo el país.

Carteles que dicen «Estamos todos juntos en esto» han comenzado a aparecer en las ventanas de las tiendas de Toronto cerradas debido a la pandemia de COVID-19. (Foto: Evan Mitsui/CBC)

Hasta la fecha, según los datos del gobierno, en Canadá se han registrado un total de 98.787 casos de contagio del Covid-19. Han muerto 8.146 personas y otras 60.272 personas han recuperado la salud.

Un nuevo análisis realizado por el difusor público CBC en Montreal, reveló fuertes correlaciones entre las tasas más altas de infecciones con el virus del Covid-19 y los barrios de bajos ingresos y los barrios con mayores porcentajes de población negra.

Un análisis similar realizado por Global News en los barrios en Toronto, la ciudad más populosa de Canadá, encontró «una fuerte asociación entre las altas tasas de coronavirus y los bajos ingresos, las condiciones de trabajo, la condición de minoría visible y los bajos niveles de educación».

Los funcionarios de salud pública de la provincia de Ontario informaron la semana pasada de que las tasas de infección y muerte por COVID-19 eran desproporcionadamente más altas en los barrios de mayor diversidad étnica y cultural de la provincia.

Los cierres de empresas debido al Covid-19 han contribuido a la pérdida de millones de puestos de trabajo en todo Canadá. Estadísticas de Canadá dice que la economía perdió casi 2 millones de empleos en abril. (Foto: Michael Wilson/CBC)

A partir de los casos notificados hasta el 14 de mayo y tras ajustar las diferencias en la estructura de edad entre los barrios, los funcionarios informaron que “la tasa de infecciones por COVID-19 en los barrios más diversos [con mayor número de inmigrantes y personas no blancas] fue tres veces más elevada que la tasa registrada en los barrios menos diversos.»

Por otra parte, la tasa de hospitalizaciones en esas comunidades duramente afectadas fue cuatro veces mayor. La tasa de mortalidad fue el doble.

Los datos previos del Departamento de Salud Pública de Toronto, que incluye los casos reportados hasta el 27 de abril, mostraron que la pandemia afectó desproporcionadamente a los residentes de bajos ingresos y a los inmigrantes recién llegados a Canadá.

Manifestantes frente a la oficina electoral del primer ministro Justin Trudeau en Montreal el sábado, donde pidieron al gobierno que otorgue el estatus de residencia a los trabajadores migrantes mientras la pandemia de COVID-19 continúa en Canadá y en todo el mundo. (Graham Hughes / Prensa canadiense)

Según el doctor Isaac Bogoch, especialista en enfermedades infecciosas e investigador del Hospital General de Toronto, hay varias explicaciones posibles para esas diferencias. Entre ellas figuran las condiciones de trabajo que ponen a las personas en mayor riesgo a contagiarse con el virus y el vivir en viviendas más pequeñas que pueden tener a más personas viviendo juntas.


«Creo que esta infección amplifica las desigualdades preexistentes… Si hay algo que nos enseña esta pandemia es que ha puesto de relieve algunas de las desigualdades que vemos y ha puesto de relieve muchas de las necesidades de las poblaciones marginadas.»

Isaac Bogoch, investigador del Hospital General de Toronto.


El investigador señaló que se pueden implementar medidas a corto plazo para contrarrestar esas desigualdades, pero esas medidas inmediatas deberían ser los cimientos para establecer la equidad en materia de salud a largo plazo.

“La tragedia sería que los gobiernos apliquen solamente soluciones temporales y que luego regresen a nuestras viejas costumbres en los meses y años venideros”, dijo el doctor Bogoch.

Un trabajador de una tienda usa una máscara facial protectora y guantes mientras un cliente se para al otro lado del divisor de vidrio plástico en el centro de Vancouver el miércoles 29 de abril de 2020. La pandemia ha tenido un efecto desproporcionado en las mujeres y los trabajadores pobres. (Jonathan Hayward/The Canadian Press)

Los modelos más recientes del gobierno federal sobre la evolución de la enfermedad contenían solamente datos demográficos básicos que mostraban que las mujeres representaban el 57% de las infecciones. Los funcionarios también señalaron vulnerabilidades importantes y específicas, como el caso de los centros de atención a largo plazo para las personas de la tercera edad, que fueron los lugares más golpeados por la pandemia.

También se registraron múltiples brotes en otros «espacios de congregación», como prisiones, plantas procesadoras de alimentos, campamentos de trabajo y refugios, que son lugares y personas que no son centro de la atención política.

Tras la publicación de este informe, la atención se ha centrado en las condiciones de trabajo en las granjas agrícolas, donde las infecciones se han propagado rápidamente entre los trabajadores migrantes que vienen a Canadá cada verano para recoger cosechas.

Manifestación de obreros frente al matadero de la transnacional Cargill en High River, Alberta, que fue cerrada por dos semanas debido a un brote masivo de COVID-19 el lunes 4 de mayo de 2020(Foto: Canadian Press/ Jeff McIntosh)

Un número incalculable de vidas fueron salvadas y se han evitado grandes sufrimientos gracias al enorme esfuerzo colectivo de cerrar grandes segmentos de la sociedad canadiense y restringir la actividad a un mínimo de actividades en su mayoría esenciales. Pero no todos han recibido el mismo nivel de protección y los datos muestran que los más vulnerables en la población canadiense han sufrido más.

Un informe esta semana que da cuenta que unas 170 personas en Columbia Británica murieron de sobredosis de drogas en mayo, el número mensual más alto en la historia de la provincia, también muestra que el sufrimiento desigual de los últimos meses va más allá del efecto directo de la pandemia.


Las dificultades económicas tampoco han sido distribuidas equitativamente. Cuatro economistas canadienses informaron de que las pérdidas de empleo en abril fueron más elevadas para los trabajadores más jóvenes, para los que tienen salarios bajos y para los trabajadores no sindicalizados. Los sectores de la economía que trabajan con el público, como el comercio minorista y los restaurantes fueron los más afectados. Los análisis anteriores ya habían demostrado que las mujeres son afectadas de manera desproporcionada por las consecuencias económicas de la pandemia.


«El impacto de la pandemia del Covid-19 en el mercado laboral ha sido más duro para los trabajadores que tienen menos poder de negociación», escribieron los autores.

En la provincia de Ontario, trabajadores de la salud de primera línea participan en ejercicios de calistenia a la entrada del Hospital Scarborough Health Network en Toronto el viernes 24 de abril de 2020. (Foto: Canadian Press /Frank Gunn)

La reapertura de la economía canadiense corre ahora el riesgo de exacerbar esas desigualdades, ya sea porque se pedirá a las personas que vuelvan a trabajos que las exponen más a contraer el virus o porque los padres, y sobre todo las madres, tendrán que quedarse en casa a cuidar a los niños que no tienen acceso al servicio de guardería.

Esa reapertura está haciendo tambalear la solidaridad que se suponía que debía definir la respuesta pública a esta crisis.

Mientras el gobierno optaba por implementar nuevos requisitos y sanciones a la prestación de respuesta de emergencia de Canadá (CERB), el presidente de la Federación Canadiense de Empresas, el grupo de presión nacional que reúne a las pequeñas empresas,  aplaudió ese ajuste e insistió en que se necesitaban reformas para obligar a los trabajadores reticentes, o que temen contagiarse el virus, a volver al trabajo.

«Mientras que algunos trabajadores están preocupados por volver a trabajar por razones de salud, muchos están felices de poder tomar el verano libre si sus necesidades de ingresos son atendidas a través del CERB», escribió Dan Kelly.

Liam Slater Oda, empleado de Sports Experts, desinfecta una superficie en la tienda de la calle Sainte-Catherine en Montreal, el domingo 24 de mayo de 2020, mientras la pandemia de COVID-19 continúa en Canadá y en todo el mundo. Las tiendas con entrada por la calle pueden reabrir en Montreal el 25 de mayo. LA PRENSA CANADIENSE/Graham Hughes

Parece extraño que los dueños de pequeñas empresas de Canadá denuncien que un número significativo de personas prefiera recibir 2.000 dólares al mes, el equivalente a ganar 12,50 dólares por hora trabajando de 9 a 5 cada día, que trabajar en sus tiendas y restaurantes. Pero Kelly no es el primero en preocuparse de que la ayuda del gobierno federal pueda proporcionar a los trabajadores una mejor opción.

Desde la perspectiva de muchos empleados, que han propuesto un ingreso mínimo de 15 dólares por hora, los empresarios deberían pagar mejor para que los trabajadores vuelvan a sus fuentes de empleo.

Loblaws, una cadena de supermercados en Canadá, anunció esta semana que pondrá fin al aumento de sueldo de dos dólares por hora que había implementado para los trabajadores de primera línea que hacían el trabajo vital de mantener las tiendas de comestibles abiertas.

Por tanto, y mientras se espera una segunda oleada de la pandemia, ese trabajo no es menos esencial ahora, pero una vez más está siendo valorado en su nivel pre-pandémico.

Un cliente sale de un supermercado Loblaw en Ottawa, Ontario (Canadá), el 14 de febrero de 2019. (Foto: REUTERS/Chris Wattie)

A medida que el Covid-19 se extendió por el país, la pandemia puso al desnudo las debilidades y las injusticias en la sociedad canadiense. Y mientras Covid-19 esté presente en cualquier lugar del país, es una amenaza potencial para todas las regiones de Canadá, no sólo para la vida de las personas, sino también para los sistemas, comunidades y economías de los que dependemos.

Lo que podría unir la lucha contra la pandemia con las protestas contra el racismo sistémico es el mensaje de que una sociedad es tan fuerte como su eslabón más débil. Y a veces se necesita una crisis para que todos vean las desigualdades que han existido todo el tiempo.

La sociedad canadiense se encuentra ahora frente a un doble riesgo: que los esfuerzos de los últimos meses para suprimir el virus sean desperdiciados a medida que el sentimiento de solidaridad desaparece, y que las desigualdades expuestas en los últimos meses sean olvidadas a medida que el país intenta volver a la «normalidad», es decir, a los modos de funcionamiento y distribución de recursos existente antes de la pandemia.

El desafío para los gobiernos y los votantes consiste en no sólo reconocer las deficiencias de la sociedad canadiense y tomar medidas inmediatas para mitigar los daños, sino también recordar lo que la crisis ha revelado sobre nosotros, y hacer los grandes cambios e inversiones necesarias para garantizar que el espíritu de esta primavera se recuerde como algo más que un simple eslogan. “Estamos todos juntos en esto” para llevar adelante los cambios que las consecuencias de la pandemia exigen.

Fuente de la noticia: https://www.rcinet.ca/es/2020/06/15/la-pandemia-revela-las-desigualdades-en-canada/

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“Educación en tiempos de pandemia”: el ciclo de conversatorios virtuales de la U. de Chile

Por: radio.uchile.cl.

En el marco de los nuevos desafíos impuestos por el actual contexto de crisis sanitaria, el Programa Transversal de Educación de la Universidad de Chile ha organizado un ciclo de conversatorios virtuales bajo el título “Educación en tiempos de pandemia y confinamiento”.

Se trata de una serie de sesiones abiertas a toda la comunidad, donde, desde una perspectiva interdisciplinaria, se busca reflexionar en torno a algunas de las problemáticas claves que ha debido enfrentar el sistema educativo chileno, en un contexto de crisis para el cual nadie estaba preparado/a.

Es así como el pasado 22 de abril se realizó la primera sesión de este ciclo, la cual fue desarrollada por un panel conformado íntegramente por mujeres. Se trató de las académicas Teresa Flórez (Departamento de Estudios Pedagógicos, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile), Beatriz Fernández (Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile) y Marcela Romero (Facultad de Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación), quienes participaron en una dinámica conversación que fue moderada por la profesora Gabriela Martini, directora del Centro Saberes Docentes (Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile).

La segunda sesión se realizó el 13 de mayo, bajo el título “Currículum oficial versus aprendizajes: las tensiones de UTPs y profesores/as”, donde participaron Mario Aguilar (presidente del Colegio de Profesores), Johanna Camacho (académica del Departamento de Estudios Pedagógicos, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile), Daniel Johnson (académico del Departamento de Educación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile) y, como moderadora, Beatriz Fernández (académica de Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile).

La tercera sesión se realizó el día  miércoles 3 de junio, a las 17:00 horas, bajo el título “Primera infancia en la escuela a distancia”. En la ocasión, especialistas con variados perfiles abordaron los principales desafíos que ha impuesto la pandemia respecto a la educación y el bienestar de las/os más pequeños/as. Participarán en la actividad Soledad Rayo (Presidenta del Colegio de Educadoras de Párvulos de Chile), Ricardo Abarca (académico del Departamento de Educación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile), Marcela Pardo (investigadora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile), Marcela González (Directora Regional de la Fundación Integra) y Margarita Calderón (académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades e investigadora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile).

El miércoles 17 de junio, a las 17:00 horas, se realizará un nuevo encuentro virtual, con el título “Comunidades educativas en contexto de pandemia”. En esta ocasión el foco estará puesto en las comunidades educativas (estudiantes, madres, padres, apoderados/as, docentes, asistentes de la educación) y las dificultades y desafíos que estas enfrentan en el contexto de emergencia sanitaria y aislamiento social. Participarán en la actividad: Pablo González Subdirector del Centro de Estudios Saberes Docentes, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. Álvaro Ramírez Director del Liceo Experimental Manuel de Salas. Doctor en Sociología de la Educación. Paulina Chávez Académica del Departamento de Estudios Pedagógicos, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. Doctora en Psicología. Dafne Concha Presidenta de la Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación.

La Directora Ejecutiva del Programa Transversal de Educación, Cristina Arenas, extendió una invitación abierta a toda la comunidad: “En este ciclo de conversatorios buscamos abordar desafíos, dificultades y replanteamientos que surgen en el actual contexto de pandemia. Se trata de asuntos de gran relevancia no solo para profesores, profesoras y estudiantes, sino que para toda la ciudadanía. Por ello, invitamos a todas y todos a formar parte de estos encuentros, los cuales son de carácter abierto y buscan ser un espacio de diálogo y reflexión al servicio de toda la comunidad”.

Los vídeos completos de los conversatorios realizados pueden revisarse en el fanpage del Programa Transversal de Educación de la Universidad de Chile.

Fuente de la reseña: https://radio.uchile.cl/2020/06/15/educacion-en-tiempos-de-pandemia-el-ciclo-de-conversatorios-virtuales-de-la-u-de-chile/

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Invertir en educación para salir de la crisis

Por: Ángel Pérez Martínez.

 

Este hecho demandará creatividad y nuevos compromisos del Estado y de los gobiernos para luchar contra la pobreza y las inequidades sociales. Apoyo en el corto plazo la creación de una renta básica de emergencia, pero el país no puede olvidar que la inversión y el gasto en educación contribuye a redistribuir la riqueza. Así lo evidencia Europa: la ventaja de una educación de calidad permitirá generar capacidades y competencias humanas que propiciarán nuevos desarrollos y un crecimiento económico más estable y duradero.

La crisis producida por la covid-19 puso en evidencia la enorme deuda social que el país tiene con los niños de la educación pública, el escaso efecto redistributivo de la política fiscal y la debilidad laboral que se produce por la alta informalidad de los empleos, sin el consecuente apoyo de políticas de bienestar social.

En Colombia, la política fiscal que determina los ingresos y los gastos del Estado ha logrado, en principio, la estabilidad macroeconómica, un activo que sin importar el color político debemos mantener y proteger; es bueno para todos. Sin embargo, no hay nada nuevo cuando se afirma: ¡el gasto público dejó de ser un instrumento de lucha contra la pobreza y más bien la perpetúa! Los objetivos de distribución del ingreso o de la riqueza que buscan la equidad, así como la asignación de los recursos de manera eficiente son un fracaso, que el país debe aceptar y revisar con cuidado; además, aquello será definitivo para las acciones que se establezcan con el fin de salir de la crisis económica producida por la pandemia, cuyo costo y efectos aún son indeterminados, pero ya evidencian ser muy graves.

A partir de diversos documentos de la CEPAL, del Banco Mundial y de otros organismos internacionales, así como de un simple seguimiento a los datos del DANE, se puede afirmar que las exenciones y los beneficios que se otorgan a quienes obtienen los mayores ingresos, así como la evasión y la corrupción, desvirtúan el propósito de alcanzar un sistema tributario progresista. Tampoco la política de gasto mejora la distribución del ingreso de las personas o de las entidades territoriales. El Gini después del gasto social no se altera. A pesar de que durante este siglo no hemos hecho más que citar, cientos de veces, que Colombia tiene uno de los peores Gini del mundo.

En lo territorial, ¿no les parece que llevamos mucho tiempo discutiendo la pobreza ancestral de la costa Pacífica o de los territorios indígenas? Para mencionar dos hechos históricos que se reproducen gobierno tras gobierno y no pasa nada. Según el DANE, en 2018, las tasas de incidencia de pobreza multidimensional más altas se presentaron en las regiones Caribe y Pacífica (sin incluir Valle del Cauca): la primera con 33,5% y la segunda con 33,3%.

La crisis desnudó cómo la creciente informalidad del empleo, cercana al 50%, afecta la garantía de ingresos para 9 millones de familias, 29 millones de colombianos, según las cifras del Senador Iván Marulanda, en la sustentación del proyecto de renta básica de emergencia. También quedó claro que solo el 33% de las sedes de las escuelas públicas están conectadas a internet y que más del 60% de los estudiantes oficiales no tiene acceso a internet en sus casas o computadora, lo que reduce de manera dramática las probabilidades de lograr educación de calidad para los más pobres. Ellos no pueden acceder a la información y al conocimiento científico, lo que conlleva un incumplimiento a la garantía del derecho a la educación.

La revista The Economist sostiene que el modelo social europeo es principalmente efectivo a través de la predistribución en tres ámbitos de política social: alta inversión en educación, atención médica universal, normalmente pública, y regulaciones de los mercados laborales que comprimen la escala salarial, acompañada de seguros de desempleo y de políticas de bienestar social. El artículo señala que en los países europeos el coeficiente de Gini antes de impuestos y transferencias pasa de 0,5, pero después de la intervención de los Estados cae a 0,3. En Estados Unidos fue de 0,39, mientras que los países del este asiático como Japón y Corea del Sur quedaron en el medio. En Colombia, el Gini se mueve entre 0,53 y 0,55, lo que ubica al país como el segundo más inequitativo de América Latina después de Honduras (0.537), y el séptimo en el mundo, según el Banco Mundial.

Para seguir comparando, de acuerdo con los datos de la Ocde (Education at a glance, 2018), Colombia tiene —frente a los países europeos— un sistema educativo barato, cuando se comparan las canastas educativas. Recordemos que desde los años setenta del siglo pasado, Colombia incrementó la cobertura en la educación primaria y secundaria pública mediante la creación de dos y tres jornadas escolares, utilizando la infraestructura educativa construida hasta ese momento y con profesores de bajo costo. Así llegamos al 2020, con escuelas mal construidas, peor equipadas, sin el mantenimiento básico y con media jornada escolar que en nada beneficia a los niños y adolescentes más pobres. Las pruebas Saber 11 del 2019 muestran una brecha de más de 30 puntos entre los estudiantes de colegios privados y públicos, que clasifican con los puntajes más altos (A o A+), a favor de los primeros. La educación en Colombia amplía distancias sociales y económicas y no ayuda a resolver los problemas de cuna.

Invertir en construcción, mejoramiento y dotación de los colegios públicos creará empleo y demandará productos nacionales; los profesores y el personal de apoyo de los colegios, distribuidos en los territorios más pobres, jalonarán consumos y generación de otros empleos; igual ocurre con la alimentación y el transporte escolar. Instalar internet de alta velocidad en todas las sedes de los colegios oficiales y conectar internet gratuito para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 es indispensable para reparar inequidades y mejorar la calidad de la educación. ¿Por qué no copiar a los europeos y el gasto que hacen los países de la Ocde en educación? Ellos son un buen ejemplo y está probado que funciona.

Fuente de la noticia: https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/invertir-en-educacion-para-salir-de-la-crisis-por-angel-perez-martinez/289663
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España destinará 260 millones de euros a digitalizar la educación tras la pandemia

Europa/ España/ 16.06.2020/ Fuente: mundo.sputniknews.com.

El Gobierno de España anunció que destinará 260 millones de euros para adquirir material electrónico con el fin de digitalizar la educación de los estudiantes españoles tras la pandemia del COVID-19.

«Vamos a poner en marcha el programa ‘Educa en Digital’, que prevé movilizar hasta 260 millones de euros para la digitalización de la educación», anunció en una rueda de prensa la ministra de Educación española, Isabel Celaá.

De esta cantidad, 190 millones se activarán a través del Ministerio de Transformación Digital a partir de fondos de la Unión Europea.

Los primeros visitantes extranjeros desde Düsseldorf en España
© REUTERS / EROL DOGRUDOGAN

Los 70 restantes correrán a cargo de las comunidades autónomas que se adhieran al programa.El objetivo es que los estudiantes de los centros públicos que proceden de entornos vulnerables puedan acceder a la educación a distancia, a la vez que puedan potenciar las clases presenciales gracias a la tecnología.

Los meses de confinamiento por el COVID-19 evidenciaron la existente brecha digital entre los escolares españoles, ya que muchos no contaban con el material adecuado para seguir las clases telemáticas desde sus hogares.

Mediante este plan, los centros educativos del país podrán prestar hasta 500.000 ordenadores con conexión a internet para los alumnos que no tengan acceso a este tipo de tecnología.

Los dispositivos se empezarán a distribuir durante el primer trimestre del curso 2020-2021 en colaboración con los gobiernos de las distintas regiones del país.

«A pesar de que hayamos podido arreglarnos con la educación online, hemos comprobado que aún tenemos necesidades sin cumplir y por eso hacemos un esfuerzo de inversión en digitalización», afirmó la ministra de Educación española sobre la situación de muchos alumnos durante la pandemia.

Además, Celaá explicó que el Gobierno pondrá en marcha plataformas de asistencia dirigidas a los docentes y otros recursos para fortalecer la modernización de las herramientas digitales en la enseñanza.

«La educación necesita digitalización, es un factor determinante para cerrar brechas y apostar por la cohesión social», sostuvo la ministra.

Fuente de la noticia: https://mundo.sputniknews.com/espana/202006161091769081-espana-destinara-260-millones-de-euros-a-digitalizar-la-educacion-tras-la-pandemia/

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Brasil: El Congreso anuló una medida de Bolsonaro que violaba la autonomía universitaria

América del Sur/ Brasil/ 16.06.2020/ Fuente: www.telam.com.ar.

 

La iniciativa, que había generado amplio rechazo en la comunidad educativa en general, suspendía las elecciones de rectores de universidades por el coronavirus y arrogaba al ministro de Educación la potestad de elegirlos.

El presidente del Congreso brasileño anuló una polémica medida dictada por el gobierno de Jair Bolsonaro, que suspendía las elecciones de rectores de universidades por el coronavirus y arrogaba al ministro de Educación la potestad de elegir a las autoridades universitarias.

La iniciativa de esta semana, que había generado amplio rechazo en la comunidad educativa en general, había sido plasmada en una «medida provisional», una suerte de decreto que requiere de la aprobación del Parlamento.

Pero el presidente del Congreso, Davi Alcolumbre, rechazó tramitarla bajo el argumento de que «violaba la Constitución Federal», que garantiza a las universidades públicas una libertad plena para la elección de sus autoridades, informó la agencia de noticias EFE.

La medida establecía que, debido a la pandemia de coronavirus, que en el país ya ha dejado más de 40.000 muertos y sigue avanzando, sería imposible durante este año realizar las elecciones internas de rectores, en aquellos casos en que sus mandatos vencen este año.

Frente a ello, determinaba que el ministro de Educación, Abraham Weintraub, tendría la potestad de nombrar a los nuevos rectores, lo que fue rechazado por todos los consejos universitarios, profesores, alumnos y la enorme mayoría de los partidos políticos.

Con la decisión del presidente del Congreso, la medida queda de hecho anulada, lo cual pudiera suponer una vuelta de tuerca en el ya largo conflicto del gobierno del líder de la ultraderecha brasileña con las cámaras legislativas.

En los últimos meses, ese pulso llegó a las calles en forma de manifestaciones convocadas por seguidores de Bolsonaro, a las que llegó a asistir el mandatario y en las que se exigió «cerrar» el Parlamento y la Corte Suprema y promover una «intervención militar» contra esos dos poderes.

La anulación de la medida también es otro golpe a Weintraub, responsable desde ese cargo de una especie de «cruzada ideológica» que Bolsonaro libra en esa área, la cual afirma que está «controlada» por el «comunismo».

Weintraub representa a los sectores más ultraconservadores del gobierno y ya enfrenta otros problemas, pero ante la Justicia.

De hecho, el ministro, junto a otros «bolsonaristas», está bajo investigación en la Corte Suprema por su supuesta participación en grupos dedicados a la difusión de mentiras y noticias falsas en las redes sociales, en las que mantiene una febril actividad.

También responde a acusaciones de racismo, por comentarios que hizo precisamente en las redes sociales y en los que se burló de los chinos y sus dificultades para pronunciar la letra erre, e insinuó que la pandemia de Covid-19 sería parte de unos supuestos planes de la potencia asiática para «dominar el mundo».

Fuente de la noticia: https://www.telam.com.ar/notas/202006/475650-brasil-congreso-anulacion-medida-bolsonaro-universidades.html
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Nuevamente postergado

Por: José Joaquín Brunner.

 

Sorprende que en días pasados el Senado de la República haya postergado, para continuar estudiando, el proyecto de ley (Boletín 12.118-04) que permitirá entrar en vigencia a la reforma constitucional que consagró la obligatoriedad del kínder, proyecto previamente aprobado por la Cámara de Diputados y por la propia Comisión de Educación del Senado.

La reforma de la Constitutión en este punto fue aprobada en 2013. El proyecto en actual tramitación es de septiembre de 2018. Es decir, tras siete años, una reforma que cuenta con amplísimo apoyo aún no entra en vigencia por faltar un simple acuerdo procedimental, a pesar de que los miembros del Congreso han tenido más de 20 meses para aunar criterios y resolver las diferencias que puedan existir. Es una lamentable muestra de falta de diligencia, voluntad o capacidad.

En efecto, ¿cómo entender que la obligatoriedad del kínder, ya establecida en la Constitución y cuya importancia para un acceso equitativo a oportunidades tempranas de aprendizaje es hoy evidente para todos, sin embargo demore tanto en concitar el apoyo de los parlamentarios? ¿Acaso no es igualmente evidente que el mayor valor de esta ley que materializa la obligatoriedad constitucional serviría justamente a aquellos miles de niños que nacen en condiciones de la más alta vulnerabilidad, facilitando su acceso a este nivel educacional? ¿Qué justifica el atraso en la entrada en vigencia de una reforma tan obvia como imprescindible? ¿Alguien duda del crucial papel que la educación parvularia tiene para reducir las diferencias socioeconómicas del origen familiar, como muestra abundantemente la evidencia científica disponible?

¿No sería más lógico que las y los congresistas dediquen su valioso tiempo a aprobar de una vez este proyecto, mientras usan sus talentos y energía para trabajar junto con el gobierno en diseñar un plan que efectivamente lleve a esos niños en el menor plazo posible a las aulas del kínder? ¿No sería éste un gesto del mayor valor en estos tiempos donde la pobreza vuelve a amenazar el futuro de infantes, niños y jóvenes?

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/nuevamente-postergado/LX2IP4YDYRG5XPVZCUY72SJTGE/

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