América de Sur/ Chile/ 22.10.2019
América de Sur/ Chile/ 22.10.2019
El investigador y especialista educativo internacional Vernor Muñoz hace un reporte para OVE en medio de la marcha universitaria que recorrió las calles de San José. A continuación el audio
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Por: Julián De Zubiría.
Nelson Mandela decía que podríamos conocer el alma de una sociedad mirando la manera como trataba a sus niños. Según eso, en Colombia tenemos un alma empobrecida. Lo grave es que al tratar así a nuestros niños elevamos la inequidad e impedimos el desarrollo
América de Sur/ Colombia/ 22.10.2019/ Fuente: www.semana.com.
En medio de la polarización política, un desempleo creciente y menores expectativas de crecimiento, a finales de octubre Colombia elegirá a sus alcaldes y gobernadores, así como a los miembros de Concejos municipales y Asambleas departamentales. ¿Qué proponen en materia de educación en las cuatro principales ciudades del país? ¿Qué viene para el sector rural?
La educación ha obtenido una evidente prioridad en la agenda del país en los últimos años. En materia presupuestal, los recursos destinados a ella ocupan el primer lugar, por encima ya de defensa; además, se planea que Colombia sea el país más educado de la región en 2025.
Sin embargo, estos esfuerzos comportan grandes retos. Por una parte, el presupuesto para el sector creció 4,8 por ciento frente al año anterior, pero tiene problemas con su flexibilidad. De hecho, 39,2 billones de pesos se destinan para funcionamiento y solo 3,9 billones para inversión –aunque este rubro se incrementó 30,7 por ciento–.
Por otro lado, la educación también plantea enormes desafíos en materia de cobertura, permanencia, calidad y pertinencia. El desarrollo del sector requiere superar retos clave como aprovechar las nuevas tecnologías para incorporarlas en los procesos de aprendizaje; entender la sostenibilidad como el futuro de la estructura social y económica del país; formar profesores y docentes, y, en especial, cerrar las brechas entre lo urbano y lo rural. Solo así tendrá un impacto positivo y evidente en el crecimiento de la economía colombiana.
El tema de portada en esta edición coincidió con uno de los eventos más importantes para el sector: la Cumbre Líderes por la Educación. En ella se analizaron los planes de los candidatos en las cuatro principales ciudades, al igual que lo que pasa con esa otra Colombia, que, esperanzada en el posconflicto, busca nuevos rumbos para educarse.
El panorama se ve afectado por una profunda polarización política, el crecimiento económico que no avanza a la velocidad esperada –aunque mucho mejor que lo que registran otros países del vecindario– y un desempleo galopante. En medio de todo eso, el país tendrá en octubre una nueva jornada electoral para elegir a quienes tomarán el control de las alcaldías y gobernaciones. También a los integrantes de los Concejos municipales y las Asambleas departamentales.
La educación ha conquistado un lugar preponderante en la agenda nacional, pero es fundamental que crezca su protagonismo también en lo local y regional. Como señala el Informe de Competitividad más reciente del Consejo Privado de Competitividad, “Más allá de incrementar el monto de los recursos y establecer planes, es necesario que haya un mayor compromiso con la ejecución de las acciones regulatorias, públicas o público-privadas que la educación necesita para que Colombia pueda ser efectivamente la más educada a 2025”. Una labor que debe seguir adelante.
Fuente de la noticia: https://www.semana.com/educacion/articulo/elecciones-2019-que-proponen-en-materia-de-educacion-los-aspirantes-a-las-alcaldias-y-gobernaciones/636882

Giovany Beluche profesor universitario en Costa Roca nos hace un balance preliminar de las luchas en ese país

A continuación los audios
Por: Agustín Fontenla.
En España, la proximidad de los comicios generales -el 10 de noviembre-, pone a los dirigentes entre la política real y la política electoral.
La crisis política por el conflicto en Cataluña continúa inmersa en un pantano. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, llamó de nuevo a Pedro Sánchez, pero este se negó a atenderlo porque entiende que el dirigente catalán no condena la violencia rotundamente.
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, fue el encargado de responder a la iniciativa del líder catalán. “Que el presidente Torra y su Gobierno condenen de forma firme, rotunda, y sin matices, la violencia”, dijo el funcionario socialista, que ha sido la cara visible del Ejecutivo español en la gestión de la crisis que se desató el lunes pasado con la condena a los dirigentes independentistas que organizaron el referéndum ilegal de octubre de 2017.
Durante la semana pasada, Barcelona ha sido escenario de manifestaciones pacíficas diarias, pero también de protestas vespertinas que, a excepción de ayer, terminaron con violentos disturbios y choques con la policía. Zonas del centro como las inmediaciones de Plaza Catalunya o la Vía Laietana, registran destrozos varios, vidrieras rotas, mobiliario destruido, pintadas, y calles con el asfalto calcinado producto de las barricadas de fuego.
El sábado pasado los disturbios no ocurrieron porque un cordón de pacifistas catalanes separó el vallado policial de la muchedumbre.
Las fuerzas políticas condenaron la violencia con matices diversos. Mientras el Gobierno de Torra daba mensajes ambiguos, las fuerzas de derecha no dudaban en pedir la intervención del Ejecutivo catalán.
Uno de los partidos más a favor de ese recurso es Ciudadanos. Su presidente, Albert Rivera, lo ratificó este domingo en una marcha que organizó en la plaza Sant Jaume, en el barrio gótico de Barcelona.
“Si tenemos un artículo de la Constitución que nos permite sacar a un señor que corta carreteras, que llama a la violencia, que va (a cortar las carreteras) en coche oficial y que utiliza las instituciones, ¿a qué están esperando para echar a Torra e ir juntos a defender la Constitución?”, dijo el jefe de Ciudadanos ante poco más de 1500 personas. Un público de clase media y media alta con banderas españolas, o españolas y catalanas.
El Gobierno socialista cree que, por el momento, no hay razones para intervenir Cataluña, pero tampoco lo descarta. La proximidad de las elecciones generales -el 10 de noviembre-, pone a los dirigentes entre la política real, y la política electoral. Por ejemplo, como apuntaba el diario La Vanguardia este domingo, Sánchez no quisiera intervenir el Gobierno catalán y tener que ser el encargado de gestionar más protestas pacíficas o, peor, violentas. Eso le afectaría de cara a los comicios.
En el medio están los ciudadanos, los que quieren independizarse, y los que no.Aunque los asistentes al mitin de Albert Rivera eran muchos menos que el medio millón de independentistas del viernes, o que los, entre 5 mil y 10 mil, que protagonizaron las marchas vespertinas en Barcelona, no dejan de representar a un sector de la sociedad catalana que rechaza el independentismo.
Gonzalo Arana, un agente de seguros que asistió a la convocatoria de Rivera, no es votante suyo, pero estuvo allí porque hay “pocas oportunidades de reunirse y manifestarse” a favor de la unidad de España. “La educación es terrible en Cataluña…, no culpo a los chavales que tiraban piedras estos días, llevan años escuchando mentiras: ‘España nos roba, España nos pisa, los catalanes somos los que más pagan del país’”, dice Arana, que vive en Cataluña hace 25 años, pero nació en el País Vasco, la región que mayor pulso soberanista declaró al Estado español en décadas pasadas.
Arana responsabiliza a Quim Torra de la “crisis de convivencia” que sufre Cataluña, y en ese sentido coincide con la tesis del Gobierno socialista que plantea un problema entre catalanes, motivado por el independentismo. Sin embargo, antes de convocar las primeras elecciones del año, en abril, el mandatario socialista, Pedro Sánchez, estaba a favor de abrir un diálogo con Cataluña, y abordar la posibilidad de reforzar las competencias del Gobierno catalán.
Esa opción no es compartida por los asistentes a la marcha de Rivera. Javier Cámara, estudiante de grado superior, cree que la crisis actual es, precisamente, por el exceso de competencias. “Tienen demasiadas. La Generalitat administra la educación, y hay libros que son una vergüenza, dicen que España es un país opresor”, afirma Cámara, que representa una minoría entre los asistentes, mayoritariamente de mediana y tercera edad.
La educación catalana es una preocupación de los que están a favor de la unión de España. Les preocupa que el idioma en el que se dictan las clases sea el catalán. A pesar de ello, algunos están a favor de lograr un consenso político entre los que están a favor de la independencia y los que están en contra, aunque no un referéndum pactado porque eso abriría una puerta para otras secesiones en el país.
“He conocido mucha gente independentista con la que se puede hablar. Albert Rivera también, él conoce gente independentista con la que se puede hablar, no como Torra, que debe irse”, afirma Eva María Pérez, que llegó desde la comunidad valenciana para asistir al mitin de Ciudadanos.
La propuesta de diálogo de Pérez no ha sido la preferida de Rivera ni de otras fuerzas de derecha. Tanto el Partido Popular como Ciudadanos no suelen dudar en intervenir la comunidad cuando la crisis soberanista se agudiza. El Gobierno de Torra tampoco se ha esmerado en ese diálogo. Su iniciativa parte siempre de un referéndum de autodeterminación, una propuesta que no contempla la Constitución española.
El pantano de la crisis catalana es espeso y profundo, y se necesitan iniciativas creativas y mucha voluntad política para empezar a resolverlo. Recursos que los partidos españoles no ofrecieron durante los últimos años, y que no ofrecen tampoco en este tan particular, marcado por el bloqueo político y dos elecciones generales en poco más de seis meses.
Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/226396-sin-respuestas-para-cataluna-hasta-las-elecciones
Por: José María del Pino.
Es un país de fuertes desigualdades. El 50% de los trabajadores percibe menos de 570 dólares por mes, el ingreso promedio por hogar es de 550 dólares y el 50% del consumo lo genera apenas el 20% de hogares de mayores ingresos.
A diferencia de Argentina, estas manifestaciones en Chile no son producto de un “tarifazo” puntual o un recorte de las prestaciones sociales. Los 5 centavos de dólar que la autoridad del transporte público anunció –y que el presidente Sebastián Piñera sólo debe acatar, porque la ley así lo establece- simplemente fue la gota que rebalsó un vaso. Uno que se fue llenando con colusiones empresariales condenadas con irrisorias multas en bienes tan sensibles como el papel higiénico, escándalos de financiamiento a la política sancionados con “clases de ética” mientras el comercio ambulante paga con cárcel, soluciones habitacionales en la periferia sin acceso a transporte, entre otros.
Es cierto, las cifras de Chile son de ensueño para la región. Es líder en el índice de Desarrollo Humano de la ONU, tiene un ingreso per cápita de 25.000 dólares, tiene altísima eficiencia en la relación de ejecución presupuestaria y calidad de la salud que entrega, lidera la región en el índice de PISA en educación y tiene la mayor tasa de egresados de la educación superior, donde al menos 3 de sus universidades están entre las 10 mejores del subcontinente. Pero ello no bastó.
Somos un país de contrastes. El 50% de los trabajadores percibe menos de 570 dólares por mes, el ingreso promedio por hogar es de 550 dólares y el 50% del consumo lo genera apenas el 20% de hogares de mayores ingresos. Vivir en Santiago de Chile es vivir con prestaciones y servicios a valor de Washington DC, pero con sueldos del tercer mundo.
La clase política lo intuyó, pero nunca se hizo cargo. La derecha generó una férrea defensa al mercado desconociendo su altísima concentración por rubro, su escasa competencia por capital humano –para subir los sueldos- y las brechas de accesos para nuevos actores. La izquierda construyó una retórica de prosa académica, inentendible para muchos, con diagnósticos correctos pero escasa posibilidad de articular soluciones. ¿Y el país? El país siguió en piloto automático.
Así creció una generación que vio la resignación de sus padres. Sin las ataduras de la dictadura, ni el miedo a la autoridad, levantó la cabeza y decidió pelear. En 2006 cuando eran adolescentes, en 2011 cuando ya eran universitarios y hoy cuando forman parte de la clase media emergente.
El problema es que quienes gobernaron ayer, hoy son los mismos. Una generación que, para muchos, debió haberse jubilado hace 10 años. Aferrados al éxito de la transición democrática, se han erigido como verdaderos “prefectos de la doctrina de la Fe” política. En Chile, todo pasa por ellos.
En medio de ese auge ciudadano, pacífico, inspirado en la no violencia activa con evasiones masivas en el Metro, irrumpieron los grupos anarquistas, antisistemas o quizás qué. Y digo quizás qué, porque escasamente se ha logrado determinar a qué responden. Solo se sabe que son inorgánicos, que no hay una cabeza clara y que la tecnología de las informaciones les ha permitido actuar como nunca antes.
Algo ocurre en el mundo. Sudamérica vive momentos difíciles, de agitación y malestar. Lo preocupante no es ello, el reclamo y la protesta son legítimos. La dificultad es que quienes gobiernan parecen no comprender los desafíos del mundo global y lleno de problemáticas multidimensionales que habitan.
Le pasó a Lenín Moreno en Ecuador por el costo de vida, lo vive Jair Bolsonaro con los temas ambientales en Brasil, lo sufrió Mauricio Macri atrapado por indefiniciones políticas para gobernar Argentina, entre otros ejemplos. Y la izquierda, que creyó tener la receta a principios del siglo XXI, fracasó estrepitosamente sólo replicando pobreza y coartando libertades. A excepción de Evo Morales que, como talón de Aquiles, ha puesto en jaque su verdadera convicción democrática con una reelección inconstitucional.
Ante esto ¿qué se puede esperar? El mundo ya nos demuestra los caminos: Uno, el de oídos sordos, que da paso a populismos que gobiernan por twitter a dedo rápido. Otro, menos explorados -y quizás la opción-, el de una sociedad que en la crisis encuentra espacios de diálogo que carecía y construye un nuevo pacto social. Porque la paz social solo se logra con una sensación de justicia en la que grandes mayorías se sientan identificadas. El reloj –que corre rápido- espera de Chile una pronta definición que evite que nuestra ciudad continúe durmiendo “al calor de las brasas”.
Fuente del artículo: https://www.clarin.com/mundo/estallido-chile-aumento-subte-reaccion-causas-profundas_0_0GpSYSGS.html