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Una educación para rehacer nuestro mundo

Por: Juan Alberto Sánchez Marín

Carta Maior, el prestigioso portal de izquierda brasileño, me invitó a compartir una reflexión sobre interrogantes relacionados con la educación en América Latina . Se trata del proyecto Sua voz na conjuntura que en su primera edición trató sobre la defensa de la educación pú blica. Atendí el llamado y compartí algunas ideas generales sobre el tema pensando en las dif í ciles circunstancias que afronta Brasil en la actualidad y con el respeto que me inspira la patria natal de Paulo Freire , sin duda, el más relevante pedagogo contemporáneo. De esa fuente proviene este texto.
En la transformación de la educación ganarán también, y aún más quizás, quienes ahora la obstaculizan con vehemencia. 

¿Qué sociedad se desea construir para enfrentar los graves desequilibrios locales y globales del siglo XXI? 

La sociedad deseable no es la imposible de la utopias renacentistas, pero está lejos de serlo la tangible de nuestra época, menos aún cualquiera de sus múltiples ficciones. La necesaria, a mi parecer, es aquella capaz de diferenciar los hechos de su simulacro, la interacción de la dependencia, el proceso de lo contingente, el auxilio del saqueo o la justicia de los caprichosos marcos legales. Mejor dicho, como en una prueba de escuela, la que esté capacitada para distinguir lo verdadero de lo falso, aunque le cueste el saldo en el banco o la vida. La sociedad a la altura de sus miembros marginados y desamparados, antes que solazada en la bajeza de las élites.

Hace falta una sociedad en condiciones de interpretar el mundo alrededor, en sus cualidades y sentidos, gritos y silencios, nexos e implicaciones, desde una perspectiva ética e integral, preparada para verse en el espejo de sus acciones, con la entereza suficiente para reconocerse en las armonías, pero también en su profunda inestabilidad.

Una sociedad que yace distante, y que a la vez está a la mano, porque la nación del futuro no es otra que la constituida y construida ahora mismo, día a día, con fortuna y errores, satisfacciones y desagrados. Lo mal hecho en este momento se pagará caro mañana, mas lo dejado de hacer costará el doble.

Hace dos o tres mil años, o varios siglos hacia acá, los pueblos se daban el lujo de proyectarse al porvenir en sus sagas y descendencias, y confines y territorios. Los mitos fundacionales eran perceptibles. El futuro, casi medible; los hados lo volvían destino y en no pocas oportunidades lo hacían cierto. O eso se figuraban los antepasados.

Cuando no era así, el mundo se llenaba de señales, códigos subrepticios, representaciones poéticas, claves alegóricas, milagros. Hoy en día, en cambio, lo venidero es débil y volátil, y las predicciones no cruzan el cierre de una bolsa o los trinos perturbadores de algún infeliz con ascendencia.

Cómo desciframos la sociedad que no cesa de hacerse y deshacerse ante nuestros ojos, de cuál modo aprehendemos cada una de sus entidades y relaciones. Cuestión esencial. Los ciudadanos que saben interpretarse en posibilidades, responsabilidades y derechos; en sus estructuras y nexos, intereses e interesados; autenticidades e invenciones, certidumbres y manipulaciones, son los cimientos de esa sociedad imprescindible. En otras palabras, los que saben dónde están, lo que hacen y para qué (mejor aún, para quién).

Una capacidad interpretativa que, entre otras cosas, es criterio, expresión y comunicación, participación, organización. Factores, desde luego, demasiado riesgosos para el establecimiento. De ahí que a la educación se la mantenga bajo el estricto control del poder con mecanismos nunca cuestionados y nombres instituidos, que estimamos favorables e, inclusive, liberadores.

Pareciera que no se advierte el grande daño que sus exclusivos límites conllevan: caudal de conocimientos (indigestión mental), conjunto de reglas y comportamiento (sumisión), urbanidad y buenas maneras (capitulación), experiencia acumulada (manías), desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos (¡una verdadera broma!).

Nada tan alejado del concepto de educación como las cuatro significaciones que le asienta el diccionario de la RAE como una cachetada en los carrillos. Anacrónicas, utilitarias, definen con turbadora exactitud lo que no es ni debe ser. Un compendio de rudimentos que, justamente, altera cualquiera de los sentidos que sí debe tener: franca y emancipadora, indomable y punzante, conmovedora y sugerente, particular y colectiva, bidireccional y transversal. Sobran los calificativos.

Y el poder no es un gobierno, a lo sumo, ejecutor; por lo general, no más que mandadero. La fuerza que mueve los hilos está detrás de las fachadas democráticas de sainete, a buen recaudo dentro de los bastiones económicos y financieros del progreso. Pero se trasluce nítido en modas pedagógicas que se cumplen porque son la directriz, metodologías gastadas encajonadas en palabras relucientes, e innovaciones que resguardan las orientaciones.

La educación funge como el abastecedor de siervos debidamente adoctrinados del sistema. Un planteamiento que no por viejo pierde su aire de fehaciente. Las ciudades inteligentes (Smart cities) continúan educando al Emilio (Rousseau, 1762) de hace dos siglos y medio, que apenas si accedía a la modernidad. De ese Emilio del cual procede un axioma eludido por el mundo en que vivimos: “Se debe adaptar al hombre la educación del hombre y no a lo que no es él”. Menos aún, digo yo, a lo que unos cuantos ambiciosos necesitan que él sea. En todo caso, fatal ese olvido de poquito parentesco con la amnesia.

La educación no es más que otro instrumento de dominio, al igual que las farsas y los señuelos sistémicos que nos hacen pensar que somos algo: la alcahuetería política, canjeando porvenires por zanahorias; la simulación mediática, persuadiéndonos de la realidad que no habitamos; los terrores sociales de las agendas gubernamentales, abriéndole paso a las legislaciones coactivas y otras represiones, o las potentes redes y los sistemas de información, gracias a los cuales las máquinas se conectan y los teclistas de teléfono o computadora que somos nos enfrentamos y disociamos.

La sociedad que hay que construir tiene que estar enterada, cuando menos, de la clase de mundo que habita. Saber bien la dimensión de las fragilidades locales y globales que la menoscaban a diario y entorpecen su genuino desarrollo; tener claros los vínculos envilecidos que priman en la interacción del presente, y filtrar los engaños que la desbordan.

-¿Qué tipo de proyecto de desarrollo –y de Estado- es necesario para alcanzarla? 

Este sosiego insoportable, esta calma fastidiosa, son posibles por la ignorancia en la que las sociedades se hayan sumidas. Resulta inconcebible la tranquilidad cuando se comprende lo que ocurre a lo largo y ancho del planeta y se discierne la razón de los horrores acometidos en su nombre. La inconsciencia social, junto a la apatía, son tan oportunas para las oligarquías como la paz de los sepulcros que ellas mismas imponen.

El individuo se entera de algo y no sabe qué pasa. Una multitud cree saber lo que acontece y despliega su odio cerril contra el inocente y lo distinto, lejos de las verdaderas causas del desbarajuste. La manipulación hace lo suyo, por supuesto, pero menos en la acción episódica o a modo de operación particular, y sí más como algo intrínseco metido adentro al pisar la escuela inicial o atender el primer sonsonete mediático.

No llegamos a ser los pobres de espíritu a los que se refiere el Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret (Mt 5, 1;7). No reconocemos siquiera las tremendas flaquezas propias, ni tenemos la bienaventuranza ni será nuestro el reino de los cielos. La pobreza espiritual de nuestras sociedades no se constituye por la percepción de los límites, sino que se alza del oscurantismo dominante. Y la educación cercena más quizás que las demás piezas mohosas de la castración.

El que estudia hasta el empacho más desdeña y desecha; el docto termina siendo otro pobre cretino. Abunda la ignorancia consentida, claro está, la barbarie por conveniencia, que se busca y cultiva porque con ella se cree lograr cierta aquiescencia moral o conseguir alguna clase de amnistía ética. Nada más errátil. Proliferan, de otra parte, los ignorantes infiltrados, resbaladizos, traidores; quienes convencen al iletrado (deslustrado) de su erudición y tino. O sociedades enteras, que sabiendo cuánto mienten sus dirigentes y cuán criminales son, siempre están dispuestas a avalarlos con el voto.

Por ejemplo, en Colombia, país en el cual la derecha y la ultraderecha eligen y reeligen a un líder como Alvaro Uribe Vélez o a su escogido, con plena consciencia de las ataduras delincuenciales de su estructura política. O en España, a cuya población José María Aznar le mintió de frente con sus fidedignos informes de que Sadam Hussein contaba con armas de destrucción masiva. Nunca hallaron tales armas en Iraq. “No sólo no las había, sino que siempre se supo que no las había. (…) Pese a todo, a los votantes del PP no les pareció motivo suficiente para cambiar su elección” ( Fernández Liria, 2007). No les importaron entonces ni habrían de importarles después los dos millones cuatrocientos mil muertos (Davies, 2010), y que un país hubiera sido destruido por completo.

En el mismo Brasil, digamos, casi cincuenta y ocho millones de personas votaron por Jair Bolsonaro en la segunda vuelta, quien en la campaña dejó patente el talante homófobo, misógino y racista. Algo añadió clarísimo: “Hay que expurgar a Paulo Freire”. Y esa afluencia de pueblo que votó por Bolsonaro no votó contra Freire (o Lula da Silva o Dilma Rousseff), sino contra la educación popular que la tuvo en cuenta. Es decir, la emprendió en contra de sí misma. Los electores lo sabían y lo votaron, y el excapitán retribuye del modo que la genética le manda: con la militarización escolar.

O en los propios Estados Unidos, cuyos políticos se ufanan tanto del sistema que todavía creen que inventaron y al que sólo le prendieron las arandelas que los ingleses no alcanzaron a incluirle, y que no deja de ser una más de las tóxicas democracias occidentales, donde 65 853 516 de personas votaron por la señora Clinton a sabiendas de las crueldades de que fue capaz y 62 984 825 votaron por el señor Trump teniendo claridad acerca de las que no tardaría en perpetrar. Donde, además, otra vez y gracias a esas tretas anexas, la cifra inferior de votantes resultó superior a la más elevada. Y he ahí a Trump gobernando.

En todos estos casos, así como en muchos otros, una ignorancia comprometida y egoísta que tampoco exculpa a una sociedad, o a una parte considerable de ella.

Unos desequilibrios que son factibles y no dejan de crecer porque quienes forjan las estructuras políticas, económicas y sociales lo han hecho a su manera y conveniencia a lo largo de los años. O de los siglos, porque se trata de una práctica que viene de la remota antigüedad.

Pero en los sustentos de la opresión están, también, las potencialidades para la liberación. Habremos de hallarlas en los mecanismos de la participación, ahora establecidos para todo lo contrario; en la educación, la gran utilitaria del sistema, y, desde los albores del siglo XIX, la guarda principal y cínica del statu quo; en los medios dominantes, actualmente, con la irremplazable función de acomodar los acontecimientos a la narrativa dispuesta. Y así.

Los entornos de autonomía son incómodos para el poder, que advierte en ellos los escenarios más desafiantes. Por eso, los planes de las instituciones educativas permanecen bajo rigurosa inspección. Por lo mismo, son promulgadas leyes que socavan la educación pública.

Los presupuestos de las instituciones educativas públicas son reducidos; a las universidades se las conduce a la ruina para facilitar su privatización o, lo que es igual, se involucra a la empresa privada en la adecuación de los currículos, es decir, se efectúa una modernización educativa que lleva de cabeza a los tiempos de la Revolución Industrial, cuando el sistema educativo le manufacturaba obreros a la fábrica.

No se conquistará una sociedad distinta mediante esquemas supeditados a finalidades particulares, de clase social o sectoriales. Mucho menos, partiendo de la actual situación de carencia de soberanía, ausencia de fines comunes y perspectivas humanas (humanitarias y humanistas).

La naturaleza del plan educativo corresponde a un cálculo económico y político. El currículo no es la concreción de determinada cultura ni el sitio excepcional donde confluyen nociones epistemológicas con saberes ancestrales, el barniz sociológico con los vuelos de la praxis, la conjetura antropológica con las fisonomías específicas del educador y el educando. No puede suceder de otro modo toda vez que la intencionalidad del sistema educativo, corrompida en el fondo, no luce diferente en la forma.

El estado que apunte a encarar los desequilibrios, no queda otra, deberá comenzar por confrontar su armazón y el propio carácter. El primer paso no es saber quienes son los ciudadanos, lo que sin duda es útil para la coacción y las cargas impositivas, sino allanar el camino para que los propios ciudadanos se conozcan a sí mismos: que sepan dónde habitan y de dónde vienen, por qué están como están, para qué son buenos. Fértiles sembradíos de la educación.

Y donde comienza la entereza de un pueblo. Sólo los ciudadanos que tienen idea de dónde están parados le otorgan la cualidad de digna a una sociedad. La conversión que se plantee en términos distintos, o la propuesta bajo los estados hostiles que imperan hoy en día, ha de ser fraudulenta y han de ser endebles, si no aleves, los objetivos.

-¿Qué es lo que se espera de la Universidad en esta travesía? 

Ya es hora de que las universidades en nuestras sociedades no sean los centros de moldeo de sujetos fragmentados y portadores del virus del conocimiento por segmentos. Mientras la universidad siga siendo un centro de la instrucción, ese eufemismo que abarca la exhumación lenta y pertinaz de la sabiduría, será difícil la conquista de condiciones de vida distintas. Y la concreción de otro mundo difícilmente será posible.

El impacto de una renovación educativa trascendente se tomará su tiempo, seguramente, y puede ser un proceso de años. Pero la modificación de un currículo y de un pénsum, los primeros pasos, sería algo breve, inmediato, si existiera la voluntad política para hacerlo. Algo elemental que no hay ni habrá en sociedades regidas por las lógicas perversas y utilitarias del capital.

En la universidad, la escuela, el colegio, yacen los soportes de la transformación auténtica. El centro educativo tendrá que ser un centro de cuestionamientos; en esa articulación, la universidad no puede ser otra cosa que el generador mayor de pensamiento crítico, que no es solamente el desmonte o la digestión de una realidad, sino, ante todo, la puerta abierta para la proposición y la construcción sociales.

La potencia y vigencia de datos, retentivas e hipótesis jamás está en las letras muertas que los consignan o formulan, sino en la capacidad que tengamos para desglosar sus sentidos y verlos moverse a través de la ventana. La sociedad requiere de seres suspicaces, esquivos frente a lo que oyen y ven, y recelosos a profundidad del conocimiento enlatado, de las estupendas ideas empacadas al vacío y de los artificios de manual para triunfar. No hay tales.

La duda es una herramienta útil para ser arte y parte de la realidad que tenemos por nuestra, en unas ocasiones, escurridiza, en otras, efectista. En esos reparos angustiantes puede radicar el secreto para que no seamos simples recitadores de sus bocadillos teatrales. En la universidad se construyen los interrogantes, y, cuanto antes, se desarman las geniales respuestas alcanzadas.

-¿Cómo deben actuar los intelectuales y las fuerzas democráticas en la construcción de este reordenamiento? 

El papel de los intelectuales y de las fuerzas democráticas, en ese reordenamiento, tiene mucho que ver con proyectar los énfasis debidos y fomentar la reflexión en torno al único asidero efectivo que tiene lo trascendental en la tierra: lo cotidiano. Cada quien desde su perspectiva, ámbitos y competencias.

Ahí yacen las claves, las metafóricas, las alegóricas o las simbólicas, las que se quieran y a la vista, como La carta robada (Allan Poe, 1844), en “un tarjetero de cartón con filigrana de baratija, colgado por una cinta azul sucia de una anilla…” El quid para entender mejor lo que somos y lograr el inequívoco compromiso con lo que hacemos.

La actitud del intelectual no es conformidad porque sí ni discrepancia porque no. Más bien le corresponde la disputa sin tregua contra las iniquidades; resistencia contra las injusticias y rabia con la sinrazón del día a día.

De su expresión deberían despuntar las alarmas, los desasosiegos, la desesperanza y la esperanza en una sola frase. La conmoción de los intelectuales debería ser el lastre a cuestas de las sociedades, y, en especial, de la academia. Pero escasas veces es así.

Muchos intelectuales, escritores, pensadores, cuentan con gran capacidad de convocatoria, y sus reflexiones podrían avivar aquel impulso sin el cual es inviable cualquier transformación auténtica: la motivación. Y en este mundo de inseguridades, exclusión, fascismo, racismo, supremacías y todos los desajustes concebibles, las transformaciones sociales son cada vez más ineludibles y urgentes, comenzando por la cultural.

Pareciera que la integración es propugnada y alabada en innumerables textos por escritores recluidos e incomunicados. No es tan tarde como para no darnos cuenta que se están yendo las horas y los años.

La pugna por la transformación de la educación, sea como sea, como determinante para el futuro que le espera al ser humano, no dejará de ser una batalla de aquella categoría definida con acierto por Flaubert (1911): “Siempre sangrienta” y siempre con dos vencedores, “el que ganó y el que perdió”. Porque en esa consecución ganarán también, y aún más quizás, quienes ahora la obstaculizan con vehemencia.

Bibliografía

Davies, Nicolas J.S . (2010). Blood on our Hands: the American Invasion and Destruction of Iraq . 440 págs. Nimble Books LLC .

Fernández Liria, Carlos; Fernández Liria, Pedro y Zahonero, Luis Alegre. (2007). Educación para la Ciudadanía. Apple Books.

Flaubert, Gustave. (1911). “Diccionario de los lugares comunes”. (2019). Titivillus . Apple Books.

Poe, Edgar Allan. (1844). Cuentos completos. (2016). Penguin Clásicos. Apple Books.

Rousseau, Jean-Jacques. (1762). Emilio o De la educación. (2017). Edu Robsy: Menorca.

AA. VV. (2012). Sagrada Biblia. “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5, 3). Biblioteca Autores Cristianos : Madrid.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=261037

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Puerto Rico: Educación contratará 100 psicólogos para las escuelas

Centroamérica/Puerto Rico/03 Octubre 2019/Telemundo

Los profesionales identificarán traumas para mejorar el funcionamiento escolar

Como parte de la ampliación de servicios integrados a los estudiantes del sistema público, el secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, anunció el inicio de la contratación de 100 psicólogos para todas las escuelas del Departamento de Educación (DE), proceso que comenzó el 27 de septiembre hasta el 2 de octubre.

“La estabilidad emocional de los estudiantes representa una prioridad para nuestro Departamento, no solo queremos una educación de primera para ellos, es necesario que también desarrollen y tengan las destrezas para manejar situaciones emocionales que puedan afectar su desempeño. Los psicólogos se unirán para reforzar los demás servicios que ofrecemos a los estudiantes a través de consejería escolar, trabajadores sociales, enfermeras y demás recursos que trabajan en las escuelas junto a maestros y directores”, explicó Hernández Pérez.

El jefe de Educación detalló que ya hay contratados siete psicólogos que servirán como coordinadores en las regiones educativas para garantizar y asegurar la prestación de los servicios a cada una de las escuelas. Los profesionales trabajarán con el personal de apoyo en los planteles (trabajadores sociales, consejeros y enfermeras) para ayudar en la identificación de estudiantes que estén presentando síntomas de Desorden de Estrés Post Traumático (PTSD) a través de evaluaciones con el propósito de ofrecer intervenciones psicológicas que alivien los síntomas, fortaleciendo el funcionamiento escolar, social y emocional de los menores.

Bomberos exigen investigación interna

[TLMD - PR] Bomberos exigen investigación interna

Luego de que saliera a la luz un video donde un capitán invita a pelear a un subalterno.

(Publicado sábado 28 de septiembre de 2019)

Precisó, además, que el DE hizo una sola convocatoria a nivel central; sin embargo, la entrega de documentos será en las instalaciones donde ubican las siete oficinas regionales educativas para agilizar el trámite. Estas dependencias de Educación están ubicadas en San Juan, Bayamón, Caguas, Humacao, Ponce, Mayagüez y Arecibo. Igualmente, la agencia solicitó la colaboración de la Asociación de Psicólogos, Psicólogos Sociales y Consejería Psicológica para que colaboren en el referido de candidatos.

El presupuesto de Educación para este año tiene asignado una partida de $3.4 millones en fondos federales Restart para la contratación de estos profesionales.

Es el segundo año consecutivo que el Departamento de Educación refuerza el área de servicios al estudiante a través de la contratación de psicólogos pagados con el programa federal Restart, fondos que le fueron asignados luego de los huracanes Irma y María. Esta asignación presupuestaria se otorga para reestablecer las operaciones del sistema escolar luego del paso de una emergencia o desastre reconocido por el Congreso de los Estados Unidos.

Algunos de los requisitos para el puesto de Psicólogo I son: tener grado de maestría en psicología escolar, clínica o consejería, copia de la licencia permanente de psicólogo expedida por la Junta Examinadora de Psicólogos de Puerto Rico, seguro de impericia para psicólogos, entre otros.

Fuente: https://www.telemundopr.com/noticias/destacados/Educacion-contratara-100-psicologos-para-las-escuelas–561710901.html

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La Nueva Escuela Mexicana y sus maestros

Por: Juan Carlos Yáñez

México comienza a dar sus primeros pasos en la última reforma educativa (que elimina la polémica de 2013). Por delante, varios años de implantación y muchas preguntas. Aquí, algunas para la reflexión.

En la última semana de septiembre el Gobierno mexicano consumó la aniquilación de la reforma educativa aprobada en 2013, y empezó una era bajo la narrativa simbolizada por la expresión “Nueva Escuela Mexicana”. A muchos maestros llaman la atención los componentes de la retórica: “nueva” y “mexicana”. ¿Cuál es el sentido de lo “nuevo” y la razón de ponderar lo “mexicano” en un mundo globalizado como nunca? El lenguaje no es angelical. Son interrogantes que solo enuncio.

La reforma educativa aprobada en 2019, con el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, dirigió las baterías a destruir la anterior, aprobada en el sexenio del partido gobernante más longevo del país, el Revolucionario Institucional. No era fácil, pero sobraban motivos para conseguir adeptos que se alejaran de una reforma pésimamente comunicada y focalizada en la evaluación docente, lo que dio paso a una estigmatización feroz del proyecto reformista oficial.

Tres o cuatro consignas bastaron para aplastar el esfuerzo titánico hecho para despojar [por lo menos en el papel] al sindicato más grande de América Latina de su influencia en los procesos de asignación de plazas de maestros, o en la promoción a quienes ya estaban dentro del sistema educativo. Entre esas consignas aparecían, por ejemplo, “la mal llamada reforma educativa”, “evaluación punitiva” y la insistencia en que se trataba de una “reforma laboral y no educativa”.

Con una inquietante presencia y presión de la disidencia magisterial, representada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, movimiento dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, las fuerzas oficiales del régimen aprobaron la reforma al artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que regula la educación en el país, y luego, las leyes General de Educación, la Ley Reglamentaria del artículo tercero en materia de Mejora Continua de la Educación y la polémica Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestros y los Maestros.

Una buena parte del marco legal que regirá la educación mexicana está aprobada para los siguientes 5 años, por lo menos. Continuará un proceso de armonización de las leyes de los 32 estados de la República; la tarea en los congresos de diputados que, en la mayor parte de los casos, corresponden al mismo partido del presidente, augura una aprobación rápida y sin contratiempos, aunque eso pudiera sembrar de inconsistencias las constituciones estatales.

En los días de aprobación de la nueva reforma educativa tuve oportunidad de conversar con profesores de una escuela normal en el Estado de México, el más poblado del país. De las conversaciones derivé algunas ideas para la reflexión en las escuelas y los maestros, en el proceso inédito que vive el tercer sistema educativo más grande de América. A continuación, las enuncio, como parte de una agenda hipotética para los colectivos escolares.

  1. Los juicios que ahora hagamos son preliminares y deben ser cautelosos, dado que la planificación de cada una de las etapas consumirá otros dos años para dar pasos firmes en la implantación del nuevo currículum nacional. El desafío es monumental especialmente para las escuelas donde se forman los maestros: ¿cómo educar para la incertidumbre, en la incertidumbre?
  2. En momentos así, inciertos, donde el gobierno apuesta a una construcción colectiva difusa, es preciso el ejercicio de la crítica, es decir, la rigurosidad en el pensamiento y la claridad de los juicios, más allá de preferencias ideológicas o partidistas. La tarea implica un examen acucioso de la reforma de 2013, sus postulados, desarrollo y resultados, así como de la génesis, construcción y perspectivas para la reforma de 2019.
  3. No existe la reforma educativa perfecta. Todas están condenadas a la extinción. Las preguntas son: ¿cómo mueren?, ¿cuándo pierden vigencia?, ¿qué legarán? Por otro lado: ¿qué bases sientan las reformas nacientes? ¿Dónde colocan los énfasis?
  4. El sistema educativo no es, está siendo. Es vivo, dialéctico. La reforma de 2019 condiciona, pero no determina; en ese sentido, abrirá espacios de libertad [cerrará otros] que los maestros pueden ensanchar o acotar.
  5. En las escuelas, los maestros tienen en sus manos y decisiones una parte del control de su trabajo. ¿Cómo lo harán? El papel del sindicato y los directores será crucial. El aula es un espacio de libertad que los profesores deben conquistar. ¿Cómo lo harán?
  6. En los años que habrán de transcurrir para la finalización de las distintas etapas de la reforma, como está programada, se abrirán incertidumbres. ¿Cómo se responderán? ¿Los escenarios jugarán a favor de la reforma o en contra? Más allá de ello, las escuelas tendrán que seguir laborando, reforzando sus procesos, y en esa perspectiva, el trabajo colegiado será imprescindible; un trabajo dirigido con sensibilidad, con destino a la mejora efectiva de las escuelas.
  7. Concomitante con lo anterior, la formación individual y de los colectivos es un desafío enorme que permitirá avanzar o retroceder. Es una perogrullada: la calidad de los sistemas educativos es la de sus maestros. Si México quiere un mejor sistema educativo, tiene que fortalecer la preparación, compromiso y condiciones de sus maestros. Es innegociable.
  8. En la mejora de las escuelas, el papel de las estructuras intermedias será clave: los supervisores escolares y los asesores técnico-pedagógicos deben ser apoyos firmes en el trabajo de las escuelas, especialmente donde las condiciones son más precarias, en los contextos rurales, en escuelas multigrado, en donde se atienden a millones de estudiantes pobres, que reciben la más mísera de las educaciones, con una pedagogía pobre y descolocada.
  9. Las escuelas normales, donde se forman los maestros mexicanos, son otra pieza estratégica en la edificación de un sistema educativo de calidad e incluyente. Su reforma, largamente postergada, es imperativa, con un proyecto pedagógico distinto y recursos suficientes.
  10. Mientras se definen las etapas que completen el diseño de la Nueva Escuela Mexicana, el trabajo de los colectivos podría marcar pautas en el sendero de la buena educación. Sin docentes trabajando en grupo y con acuerdos mínimos, las leyes aprobadas y los debates parlamentarios serán letra muerta.

Seis años, el periodo de gobierno presidencial en México, no es suficiente para apreciar las transformaciones radicales que requiere el país, pero lo es para vislumbrar si caminamos a la salida del hoyo o penetramos territorios oscuros. La apuesta, sostienen algunos, es a la estabilidad política, no a la transformación pedagógica; veremos.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/10/01/la-nueva-escuela-mexicana-y-sus-maestros/

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El atrevido curso de la necesaria Agenda 2030

Por: Carmelo Marcén 

¿Qué razones hay para no empezar con valentía una rebelión educativa transformadora que acerque la escuela a los ODS?

¡No digan que no los conocen! Son nombrados por mucha gente, casi siempre en forma de deseos asociados a un futuro más o menos cercano. Nadie habla mal de ellos; en realidad muchos los citan a menudo, y poco más. Los buscan, eso dicen, los gobiernos, los ayuntamientos, las empresas; hasta salen como anuncio en varias cadenas de televisión. Se podría decir que va bien la cosa; incluso les han puesto una imagen chulísima: una corona circular con varios sectores de colores, que representan a la vida diversa, también a algo que tenemos o nos falta. Al menos eso pensamos bastante gente, algunos profesores y profesoras también. Por si en esa escuela no saben de quienes hablo, se los presento: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsados por la ONU y firmados/comprometidos por dos centenares de países. Son algo así como un deseo emocional, y a la vez una necesidad vital. Puestos a imaginar, serían algo parecido a un inmenso holograma social, tan magnífico que se puede divisar desde todo el mundo.

Pero claro, la riqueza emocional suele ser a menudo efímera, en particular si se encuentra con dificultades existenciales. Por eso, si deseamos que el mundo, mucha gente al menos, camine con los ODS en su tránsito hacia la equidad deberá hacerse todo lo posible por hacer realidad los deseos como: la progresiva eliminación de la pobreza, la mejora de la nutrición de las personas a través de alimentos más saludables porque quienes mandan ponen en primer lugar el consumo responsable y la reducción de la huella ecológica para no esquilmar la tierra; la promoción y universalización de la salud en un contexto liderado por los gobiernos y querido por las personas, que se hace visible, entre otros parámetros, en la considerable mejora de la calidad del aire y del agua; la drástica reducción de la pobreza energética, a partir del uso de energías limpias y sostenibles, tal que ayude a la ralentización/mejora de la crisis climática, y muchas más cosas. Todas las anteriores prácticas buscan la igualdad de derechos de las personas, que se fundamentan en la protección de sus vidas, en el dominio universal de la justicia ética y de la paz como medio de supervivencia. Esta debe ser la estampa visible, a medio plazo, de una buena parte de los ODS.

¿Qué pinta la escuela en todo esto? Primero decir sin ambages que este tiene que ser el curso de la preparación y primeros pasos de la Agenda 2030 escolar. Basta ya de escuelas enciclopédicas; va siendo hora de que se ocupen de enseñar la vida y para la vida. La escuela para la vida debe ser el principio rector que se imponga progresivamente a las tradicionales tendencias que se empeñan en la acumulación de los contenidos disciplinares. ¿Todavía hay gente que duda que la escuela es un laboratorio de vida y un teatro de aprendizaje sobre ella, en lo personal, social y ambiental? Los gobiernos y departamentos de Educación todavía no se han enterado; será por eso que no aspiran a eliminar los desperfectos sostenibles ni entienden que la escuela es una parte importante de la acción educadora en estos temas. Tampoco lo conciben en la educación no formal, de la que también son en parte responsables, y la informal, a la que también podrían contribuir.

Mírense nuestros gobiernos en el espejo de la vida. Verán que son necesarias reformas educativas contundentes. Los parches, más o menos verdes, en la educación formal y no formal no preparan al alumnado para desincentivar el caos en el que los humanos hemos metido a la entrópica vida natural. Hace falta algo más para que se comprometan de verdad en la tarea colectiva. Los departamentos educativos son poco dados a cambios profundos. Sin embargo, como principales responsables de la educación reglada y socializadora, crítica si quiere ser relevante, deberían impulsar una escuela que, como parte del colectivo, fundamente su trabajo diario en ejes didácticos que dinamicen la transversalidad de iniciativas ambientales y sociales: el ejercicio de la equidad, la promoción de una sociedad abierta, demócrata e integradora, o el respeto activo hacia el planeta. La educación obligatoria lo logrará si se desprende de los corsés curriculares, si se implica en una secuencia progresiva en torno a proyectos revisablesalrededor de estas temáticas. Este escenario aproximaría a la escuela a los ODS, pensados para las personas, en primer lugar, que transitan por un planeta incierto y maltrecho, en buena parte por la acción humana.

Hay que convencer al profesorado de que es parte principal en la generación de cambios éticos. Hay que hacerle ver la importancia de su trabajo como promotor de la igualdad y la equidad, como animador educativo para la acción positiva hacia el medioambiente. Para lograrlo, necesita escenarios de formación que lo conviertan en comprometido partícipe en la elaboración de la Agenda 2030 escolar. Así podrá seleccionar aquellos aspectos curriculares que favorezcan el tratamiento de los ODS, hasta que llegue el tan deseado y profundo cambio curricular. En el camino, los Proyectos Educativo y Curricular deben estructurarse en torno a unos aprendizajes basados en el conocimiento experimental de los 17 objetivos y las 169 metas de los ODS, en la consecución de aquellos que están más cerca de su ámbito competencial. Hoy el profesorado, como la educación y la escuela, no puede ser neutral. La multiforme crisis que tenemos delante exige la participación universal en su mejora.

En consecuencia, hay que pasar de la palabra a la acción, de los argumentos a los compromisos; además, urgentemente. Este sentido transformador en niños y niñas, adolescentes hacia el futuro, debe primar en el sistema educativo. Sirva de recordatorio que la buena voluntad, mostrada por muchas administraciones y derrochada en bastantes centros educativos, no basta hoy ante la situación de emergencia que tenemos planteada. Se necesita una estrategia educativa valiente –exigente, consensuada y participada– para que sea realidad un cambio de modelo de vida. El siempre pendiente Pacto Educativo debe fijarse más en la finalidad de la escuela y su relación con la vida que en su estructura organizativa; las circunstancias lo exigen y aquí no caben opciones políticas reservadas.

¿Qué razones hay para no empezar con valentía una rebelión educativa transformadora que acerque la escuela a los ODS?

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta/2019/09/27/el-atrevido-curso-de-la-necesaria-agenda-2030/

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Aprendemos juntos: más de 100 entrevistas para involucrar a la sociedad en la educación

Por: El diario la Educación

El proyecto ‘Aprendemos Juntos’, creado por el BBVA, quiere impulsar la conversación sobre la educación con personas transformadoras y así dar nuevas herramientas al profesorado y a las familias.

La resolución de conflictos de forma pacífica es uno de los asuntos que más preocupa en el sistema educativo. Las aulas y los centros educativos son ambientes cada vez más complejos en los que se cruzan muchos intereses, vivencias y situaciones personales que, muchas veces, se convierten en pequeños polvorines que hay que atajar. La prevención de situaciones de acoso o violencia es el mejor arma de docentes y familias. Más allá de los castigos que puedan plantearse una vez ha ocurrida alguna situación complicada.

Pero en ocasiones, falta formación, tanto entre las familias como entre el profesorado, para hacer frente a estas dificultades, en muchos casos sobrevenidas.

Para ayudar a la comunidad educativa se puso en marcha el programa Aprendemos juntos, de la mano del BBVA. Hasta la fecha lo han desarrollado en tres vertientes diferentes. La resolución de conflictos, la inteligencia emocional y otro dedicado a aprender a hablar en público.

Las tres, además de desarrollarse con niñas, niños y jóvenes por cuatro expertos en diferentes ámbitos, desde la psicología, la comunicación y la educación, cuenta con materiales descargables para que docentes y familias cuenten con información y formación complementaria que desarrollar en casa y en el aula.

En palabras de José Luis Arbeo, responsable del programa Aprendemos juntos, «este proyecto educativo tiene dos objetivos muy claros: por un lado, estimular la conversación sobre cómo debería ser la educación en el siglo XXI. Por otro, ayudar a docentes y familias a preparar a los jóvenes en las competencias necesarias hoy en día».

Ya se han sumado 30.000 personas. La mitad, madres y padres. También más de 12.000 docentes han decidido apuntarse a este programa.

Juan Vicente Abad, docentes y orientador con tres décadas de experiencia ha sido quien ha desarrollado el curso sobre resolución de conflictos. Siempre bajo la premisa de la prevención. “En la vida siempre van a existir conflictos, es inevitable. Por eso, el único camino es aprender a gestionarlos”, asegura este profesor. Su curso, pensado para alumnado de ESO, pretende ofrecer herramientas para la prevención, el desarrollo de competencias socioemocionales y el conocimiento de técnicas de resolución como la escucha o el diálogo.

Junto a Juan Vicente Abad, también han participado en los cursos anteriores las psicólogas Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, para tratar sobre inteligencia emocional, y la comunicadora Aurora Michavila para enseñar a niñas y niños a hablar en público. «Temas que no se entrenan como asignaturas pero que son clave para la vida actual», asegura José Luis Arbeo, quien explica que, además de los tres tratados, habrá otros nuevos enfocados en el pensamiento creativo, la concentración o el aprendizaje colaborativo.

Cada uno de los curso se divide en una serie de vídeos en los que los diferentes protagonistas trabajan con el alumnado las distintas facetas de cada área. Además de esto, hay material descargable pensado para que las y los docentes puedan trasladar estas actividades al aula y otros materiales descargables para que las familias hagan lo propio en casa.

El programa Aprendemos juntos, además de estos cursos para familias y docentes, también desarrolla una vía pública, es decir, un acercamiento al resto de la sociedad con el que se pretende acercar al gran público la importancia de la educación.

Más de 100 entrevistas en vídeo

Desde astronautas a científicos, desde atletas a fotógrafas. Desde todos los rincones de la sociedad se puede reflexionar sobre la educación. Y eso es lo que impulsa el proyecto ‘Aprendemos Juntos’ con más de 100 entrevistas a expertos de todos los ámbitos para que compartan sus visiones diversas y llenas de nuevos aprendizajes.

Unos vídeos que se distribuyen en diferentes plataformas como YouTube, Facebook, Twitter o Instagram y que ya han alcanzado, en poco más de año y medio, las 500 visualizaciones.

A continuación, compartimos 20 de las entrevistas de este proyecto de educación de BBVA para dar nuevas herramientas, experiencias y conocimientos los profesionales de la educación y a las familias.

1. Jane Goodall, primatóloga: «Tenemos intelecto ¿Pero somos tan inteligentes?»

Está considerada como una de las mujeres científicas de mayor impacto en el siglo XX. Los ojos de Jane Goodall brillan al compartir sus historias de ayer, convertidas hoy en grandes lecciones de vida sobre la ciencia y la educación: «Sé curiosa y comete errores, sé paciente y no te rindas», repite esta mujer extraordinaria. Goodall es doctora en Etología por la Universidad de Cambridge y doctora ‘honoris causa’ por más de 45 universidades del mundo.

2. Valentí Fuster, cardiólogo y director del CNIC: Las ocho claves para vivir mejor

Valentín Fuster es internacionalmente reconocido como uno de los médicos, investigadores y promotores de la educación de la salud más prestigiosos del mundo: es el único cardiólogo que ha recibido los máximos galardones de investigación de las cuatro principales organizaciones internacionales de esta especialidad. «El corazón sirve para dar cantidad de vida; el cerebro, calidad de vida». Con esta frase, el doctor Fuster resume su esperanza en la educación de la salud, y especialmente, en el cuidado de los factores de riesgo cardiovascular, como las grandes palancas para el cambio y la mejora integral de la vida de las personas.

3. Chris Hadfield, astronauta: «La llegada del ser humano a la Luna cambió mi futuro»

Hadfield es uno de los astronautas más experimentados del mundo, ha pasado casi 4.000 horas en el espacio y ha sido comandante de la Estación Espacial Internacional, donde dirigió un número récord de experimentos científicos. Con tan sólo nueve años su vida cambió cuando el hombre pisó la Luna, y decidió que él también sería astronauta algún día. “La educación te permite alejar la ignorancia y ver más allá de los límites”, apunta.

4. Margarita Salas y María Blasco, bioquímicas y biólogas moleculares: “Una sociedad científica será una sociedad más libre”

¿Un científico nace o se hace? Cuentan las bioquímicas Margarita Salas y María Blasco que su vocación surgió a partir de maestros inspiradores que cambiaron sus vidas. Años después de compartir laboratorio, las dos grandes referentes españolas en biología molecular, Margarita Salas y María Blasco, se reencuentran en esta conversación para debatir sobre ciencia, humanismo, igualdad y educación.

5. Álvaro Neil ‘Biciclown’, viajero: Aprender a vivir en el presente

Álvaro Neil, conocido como ‘Biciclown’, fue abogado tiempo atrás. Un día, decidió cambiar el sillón de una notaría por el sillín de una bicicleta. Y se fue a recorrer el mundo sobre ruedas. Ha producido cinco documentales y es autor de seis libros. “Viajar es el mejor antídoto contra el racismo”, afirma. Cuando emprendió su viaje, muchos pensaron que estaba loco. Él responde con seguridad: “No creo que sea una locura perseguir tus sueños. La locura es que se te pase la vida sin vivirlos”.

6. Angélica Dass, fotógrafa: ¿De qué color es un lápiz de color carne?

Tenía siete años cuando su profesora le mostró, por primera vez, un lápiz de color carne. “Yo estaba hecha de carne, pero mi piel era marrón. Sin embargo la gente decía que yo era negra. Yo tenía un lío enorme de colores en mi cabeza”, explica Angélica Dass. Creó ‘Humanae’, un proyecto fotográfico que utiliza el retrato para acercar a personas de todo el planeta. Un alegato en favor de la belleza de la diversidad humana: “Debemos entender nuestra diversidad como algo que nos hace crecer. No como algo que temer o despreciar”. ‘Humanae’ se ha convertido en un referente para miles de escuelas en todo el mundo. Pero también para instituciones internacionales como la ONU o el Foro Económico Mundial.

7. David Matsumoto, psicólogo: ¿Cuánto enseña un profesor sin hablar?

David Matsumoto es un reconocido experto en el campo de la comunicación no verbal, el lenguaje gestual y las emociones. Para Matsumoto comprender qué es la comunicación no verbal y cómo usarla es esencial, ya que nos permitirá crear entornos educativos que favorezcan el aprendizaje tanto en el entorno familiar como en el aula: “Mi objetivo es tomar conciencia del tipo de cosas que hacemos, cómo nos desenvolvemos, y nuestro tono de voz. Si observamos las cosas y a las personas podemos obtener una gran cantidad de información e intenciones diferentes”.

8. Jimmy Wales, creador de Wikipedia: “Aprender cómo aprender es más importante que nunca”

Es reconocido por ser el creador del proyecto colaborativo más importante del mundo: Wikipedia. Una enciclopedia en línea que está editada en doscientos ochenta y ocho idiomas y que cuenta con más de cuarenta y seis millones de artículos. Jimmy Wales es un apasionado de la educación, especialmente de las posibilidades que el aprendizaje informal ofrece actualmente para la educación de las personas. Nombrado como la sexta persona más influyente del mundo, Wales sostiene que en parte gracias a la tecnología, el aprendizaje va más allá del colegio o la universidad, y señala la necesidad de continuar aprendiendo durante toda la vida.

9. Rosan Bosch, diseñadora de espacios educativos: Escuelas que desatan la creatividad

Diseñadora de interiores y directora creativa del estudio de arquitectura que lleva su nombre, Rosan Bosch es reconocida internacionalmente por impulsar espacios innovadores en colegios de todo el mundo, apuesta por cambiar el entorno físico para mejorar el aprendizaje de los alumnos. “El diseño tiene que relacionarse con el desarrollo personal, de la mente y el cuerpo. No es sólo un instrumento de decoración, sino una herramienta para el cambio”, concluye.

10. Sara Andrés, atleta paralímpica y maestra: “No hay nada más divertido que reírte de ti misma”

“Aprendí a aceptarme y a reírme de mí misma, porque no hay nada más divertido que reírse de los gazapos y de los errores que cometes”. Para Sara Andrés, atleta paralímpica y maestra de educación primaria, el humor es fundamental. Un accidente de coche a los 25 años, un cáncer de tiroides, y posteriormente, un cáncer de piel no le hicieron perder la sonrisa y, lejos de hundirla, la impulsaron para lograr metas que jamás había pensado que podía conseguir. Esta maestra defiende que la educación tiene que ser inclusiva y enseña a sus niños y niñas desde la diferencia y a través de su ejemplo: “Lo que hice fue introducirles la idea de ser empático con el otro y con mi discapacidad, porque todos tenemos discapacidades o supercapacidades”.

11. Duncan Wardle, exdirector de creatividad de Disney: «Eres creativo, lo sepas o no»

Durante 30 años, Duncan Wardle trabajó para una de las compañías más creativas del mundo: Walt Disney.
Para él, todas las personas nacemos siendo creativas. El problema es que, en algún momento, alguien nos dijo que no lo éramos. Y nos los creímos. Para Duncan Wardle, “Todos fuimos niños. Todos llegamos al sistema educativo con una maravillosa imaginación. Creíamos en unicornios y naves espaciales”. Y explica que, al llegar al mundo adulto, eso lamentablemente desaparece. “Ese es uno de los retos actuales del mundo educativo: mantener vivo a ese unicornio”, concluye.

12. Frances Jensen, neuróloga: «Cuida de tu cerebro ahora y él te cuidará después»

Neuróloga y madre, así se define Frances Jensen, una de las voces más respetadas a nivel internacional por sus estudios sobre el cerebro adolescente. “Los adolescentes son máquinas de aprendizaje” sostiene la neuróloga, aunque matiza que “aprenden mejor tanto lo bueno como lo malo”. Desde su posición privilegiada como científica, profesora y madre, Jensen explora, disipa mitos sobre la adolescencia y brinda consejos prácticos para superar esta compleja etapa vital.

13. Benjamin Zander, director de orquesta: ¿Qué puede enseñarnos un director de orquesta?

Realizó su primera composición con tan solo nueve años. Hoy, el octogenario Benjamin Zander, está considerado uno de los directores de orquesta más prestigiosos del mundo. Antes de elevar su batuta, antes de cada concierto, da una charla a la audiencia en la que comparte las historias que se esconden detrás de las composiciones y en las que, además, transmite su amor por la música. “La música clásica eleva al ser humano para ser la mejor versión de sí mismo”, asegura. Actualmente dirige la Orquesta Filarmónica de Boston y su filial juvenil. Músicos a los que inculca su pedagogía: “La técnica no es el objetivo final, el objetivo final es el amor, es la expresión, la comunicación, el contacto, la comunidad”.

14. Adela Cortina, filósofa: Aporofobia: “No se rechaza al extranjero, sino al pobre”

“¿Realmente molestan los extranjeros, o lo que molestan son los pobres, sean extranjeros o de la propia casa?” Con este punto de partida, la filósofa Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, acuñó una nueva palabra: “aporofobia”, para definir el rechazo al pobre. Lo que no se nombra no existe y era necesario inventar este neologismo que señalase la discriminación universal a las personas sin recursos. “La aporofobia va en contra de la dignidad humana y es excluyente. La democracia tiene que ser inclusiva necesariamente. Por eso no puede existir una sociedad aporófoba y democrática. Y todas las sociedades que conozco son aporófobas”, explica.

15. Ranga Yogeshwar, físico y divulgador científico: “Los prejuicios se combaten con hechos y verdades”

Ranga Yogeshwar es el divulgador científico más prestigioso de Alemania. Entiende la educación como el vehículo principal para convertirnos en la persona que queremos ser. “La educación es mucho más que aprender algo para tener un trabajo, nos proporciona una visión del mundo. Tenemos que aprender a vivir en un mundo cambiante, y eso significa que hemos de tener una educación más sutil, diferente a la educación que conocemos y hemos conocido en nuestras escuelas”, sostiene.

16. Joan Roca, chef: “Aprender es el oficio más bonito del mundo”

Considerado uno de los mejores chefs del mundo, Premio Nacional de Gastronomía y referente internacional de la cocina de vanguardia, Joan Roca dirige junto a sus hermanos el restaurante El Celler de Can Roca, en Girona. Su pasión por la cocina nació en los fogones del restaurante familiar, donde los hermanos acudían cada tarde al salir del colegio. También es profesor de su propia escuela. “No se trataba solo de enseñar, sino de mantener a los alumnos motivados y comprometidos; de mantener sus ganas de seguir aprendiendo cuando se van. Porque de aprender no se acaba nunca: ese es el oficio más bonito del mundo», concluye el cocinero.

17. Mara Dierssen, neurobióloga: “Los grupos diversos son más creativos y capaces de innovar”

“Si ahora sacásemos un cerebro aquí veríamos una masa gelatinosa. De ahí salen las ideas, las emociones, sale lo que pensamos. Comprender cómo sucede esa especia de la magia es lo que investigamos en mi laboratorio”. Científica, investigadora, profesora universitaria y doctora especializada en Neurobiología, Mara Dierssen ha dedicado su carrera a la investigación científica gracias a la motivación de su padre neurocirujano y la inspiración de Santiago Ramón y Cajal.

18. Francisco Mora, doctor en Neurociencia y Medicina: “El maestro es la joya de la corona de un país”

Doctor en Neurociencias y en Medicina, Francisco Mora es catedrático de Fisiología en la Universidad Complutense de Madrid. Referente internacional en Neuroeducación, el profesor Mora destaca la importancia que tienen las emociones en el aprendizaje. Todo lo que somos, pensamos, sentimos y aprendemos es fruto de nuestro cerebro en interacción constante con nuestro cuerpo y con el entorno, explica. Mora nos aporta las herramientas y claves básicas que ofrece la Neurociencia para la mejora de la aprendizaje y la memoria, siempre desde el lado humano afirmando que «intentar enseñar sin conocer cómo funciona el cerebro pronto será como diseñar un guante sin nunca antes haber visto una mano”.

19. Kiran Bir Sethi, fundadora de Design for Change: Educar a los niños en el ‘Yo puedo’

Kiran Bir Sethi lo tiene claro: en la escuela hay que aprender a cambiar el mundo. ¿Cómo? La propuesta de esta educadora india es Design for Change, un movimiento que fomenta la creatividad y la iniciativa de los niños para resolver problemas de su entorno y que, en la actualidad, está presente en más de 60 países. Sethi es también la fundadora de la escuela Riverside, allí hace crecer a sus pequeños exclamando ¡Yo puedo! Por supuesto, al ritmo de Bollywood.

20. Carol Dweck, psicóloga e investigadora: No temas equivocarte, nunca es tarde para aprender

Profesora de psicología en la Universidad de Stanford, Carol Dweck es una de las principales investigadoras y referentes internacionales en educación por sus ideas pioneras sobre mentalidad, motivación y desarrollo. Es de “vital importancia que nuestros hijos aprendan con una mentalidad de crecimiento en el mundo de hoy donde necesitamos niños que amen los desafíos y la incertidumbre, y que no se sientan superados”, destaca. Si como padres o educadores, nos centramos en elogiar el proceso más que el resultado, los niños se enfrentarán mejor ante los desafíos en lugar de darse por vencidos cuando las cosas se complican.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/09/30/aprendemos-juntos-mas-de-100-entrevistas-para-involucrar-a-la-sociedad-en-la-educacion/

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Programas educativos benefician a 19 mil adultos mayores en Bolivia

América del sur/Bolivia/03 Octubre 2019/Prensa Latina

Un total de 19 mil adultos mayores de 60 años en Bolivia son beneficiados hoy por los programas educativos de Alfabetización y Post-Alfabetización, informó Ramiro Tolaba, director general de ese proyecto.
Precisó que este año la matrícula de personas inscritas es de 120 mil y de ellas, el 16 por ciento sobrepasan esa edad, a propósito de celebrarse este martes el Día Internacional de las Personas de Edad, establecido el 14 de diciembre de 1990 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Tolaba recordó que ese día tiene como objetivo promover políticas y programas públicos centrados en las personas de la tercera edad y prolongar su periodo activo dentro de la sociedad.

Destacó que ese sector poblacional en Bolivia beneficiado con los programas cumplen una doble función dentro las aulas de aprendizaje, porque son estudiantes y a la vez se convierten en maestros al contribuir con sus saberes y conocimientos cuando abordan temas de salud, medio ambiente y producción.

Asimismo, una vez concluido los estudios, a diferencia de otros sectores se convierten en consejeros para que los más jóvenes no abandonen la educación.

El funcionario resaltó incentivos para beneficio de las personas de la tercera edad como la promoción de su participación en las Olimpiadas del Saber, desarrolladas desde 2014, con el objetivo de rescatar los saberes y conocimientos como un sector activo y protagonista de los cambios necesarios en la sociedad actual.

Como resultado de esas intervenciones, son elaborados textos que rescatan conocimientos y saberes ancestrales de las comunidades donde habitan y este año las publicaciones alcanzaron la cifra de tres mil 291.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=309706&SEO=programas-educativos-benefician-a-19-mil-adultos-mayores-en-bolivia
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Perú: Los millennials reconocen ventajas de la educación

Redacción: Editora Perú

Generación se esfuerza por adquirir conocimientos y capacitarse.

Los millennials representan a aquella generación que engloba a las personas nacidas entre 1980 y 2003.

La gerente de Aptitus.com, Alejandra Fonseca, afirma que los peruanos que forman parte de esta generación consideran la educación como elprincipal factor de crecimiento.

Refiere que un informe de Ipsos señala que alrededor del 80% de millennials considera la educación y el trabajo como actividades prioritarias, incluso por sobre la compra de un inmueble o el desarrollo de una empresa propia.

Sostiene que esta generación se esfuerza por adquirir conocimientos y capacitarse, entendiéndolo como parte del proceso para obtener herramientas que les permitan generar una fuente de ingresos y, a la vez, desarrollarse en ámbitos específicos por los que sientan afinidad. Sea como trabajo dependiente o un emprendimiento.

Por otro lado, un estudio de Datum refiere que en el Perú el 51% de millennials solo trabaja y el 17% trabaja y estudia. Además, precisa que su atención se centra en el acceso y calidad de la educación, ya que para muchos es la única forma de salir de la pobreza.

Entre sus preocupaciones están también, en orden de prioridades, su futuro, el de sus padres, de que algún familiar pueda fallecer y, al final, sus finanzas personales.

Ninis

Los millennials ninis, personas que ni trabajan ni estudian, en muchos casos su situación se explica no porque no quieran participar en una actividad, sino en la falta de las condiciones o la oportunidad para hacerlo, comenta Fonseca.

El 21% de jóvenes de los países en observación son calificados como ninis, refiere un estudio del bid.

Fuente: https://elperuano.pe/noticia-los-millennials-reconocen-ventajas-de-educacion-82584.aspx

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