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Trabajar la resiliencia en clase a través de la neurociencia

Por: Marta Moreno.

 

Desafortunadamente, nuestras aulas se han impregnado de la obsesión del economista estadounidense Frederick Winslow Taylor por el tiempo, el orden, la productividad, el control y la eficiencia. Taylor no sólo ha impuesto una organización escolar mecanicista, también ha incidido en nuestra manera de pensar: existe ‘la’ forma óptima y verificable de alcanzar las cosas. Para buscar una solución, trabajar la resiliencia a través de la neurociencia en clase puede ser una idea perfecta.

Además, la expansión de esta creencia ha supuesto un incremento de la homogenización educativa en detrimento de la riqueza de la diversidad. Por ello, propagamos en nuestros entornos educativos que existe la mejor manera de dar clases, el mejor tipo de comida (la macdonalización), el mejor idioma para comunicarnos planetariamente, la mejor manera de vivir o un cerebro, una inteligencia o un estudiante tipo.

Sin embargo, no existe una única inteligencia o un estudiante tipo y tampoco existe la mejor manera de hacer las cosas. Hay muchas formas excelsas de dar clases, formas diferentes de vivir o infinitas versiones únicas del cerebro.

En este sentido, para promover la resiliencia en el aula se puede personalizar el aprendizaje, abrir las mentes, promover y valorar la diversidad y focalizar las fortalezas y potencialidades de cada estudiante.

Resiliar consiste en llevar a cabo la práctica deliberada

Según el ensayista canadiense Malcolm Gladwell, las personas excelentes son aquellas que alcanzan el estatus más alto en una determinada disciplina mediante una combinación de capacidades y talento, oportunidades aprovechadas o ventajas ocultas, y el trabajo duro y arduo. Pero principalmente la excelencia es básicamente el resultado del talento y la preparación.

NIño feliz

La Teoría de las 10.000 horas o la regla de los 10 años (10.000 horas como práctica de 4 horas diarias a la semana durante los 10 años) nos dice que hay que dedicar ese número determinado de horas a una actividad, como mínimo, para llegar a dominarla. ¿Quiere llegar a ser un estudiante genial? Prepárese, prepárese y prepárese.

Para nosotros, no  es cierta del todo. Es verdad que la capacidad de esfuerzo es clave para obtener la excelencia. Pero hacerlo porque sí no lleva a ningún lado. La solución pasa por comprender que hay diferentes maneras de esforzarse: para que el esfuerzo sea efectivo necesita dirección y propósito. El esfuerzo con dirección y propósito tiene un nombre: la práctica deliberada. En definitiva, las personas podemos ser excelentes gracias a crear nuestro potencial y desarrollarlo mediante la práctica deliberada.

«Es necesario comprender que hay diferentes maneras de esforzarse»

Y esta práctica deliberada implica salir de la propia zona de confort e ir más allá de las habilidades actuales para intentar hacer algo que no éramos capaces de hacer antes; dedicar la plena atención a la actividad y desarrollar acciones conscientes; tener motivación que nos exija el esfuerzo máximo; definir bien y de manera concreta los objetivos; tener en cuenta el conocimiento y la habilidad previa; proporcionar adecuada retroalimentación (respuesta inmediata); y repetir la misma tarea o similar.

Trasladar esto al aula es bastante sencillo: basta con crear hábitos mediante la práctica repetitiva, valorar el esfuerzo y dotarlo de dirección y propósito. También es válido proporcionar retroalimentación positiva inmediata y aprender tanto contenidos como destrezas o ‘soft kills’.

Resiliar consiste en promover la mentalidad de crecimiento

Las investigaciones de la profesora Carol Dweck han sido la contribución más importante comprender la relación que existe entre las habilidades intelectuales y las cualidades humanas. Para ello, elaboró una teoría sencilla pero avasalladora: la ‘Teoría de las mentalidades’. La idea central es contundente: todo está en nuestra cabeza. Las creencias previas que las personas sostenemos sobre nuestras cualidades humanas, nuestro talento, nuestro destino, nuestras habilidades intelectuales o nuestras habilidades deportivas condiciona nuestra prosperidad y nuestra mejora. El tipo de mentalidad que asumimos guía lo que pensamos, lo que hacemos, e incluso, guía cómo vivimos.

Pies pintados

Según ella, la mentalidad sería un sistema o constelación de creencias articuladas y tejidas alrededor de una nuclear que da sentido al resto. Si cambiamos nuestra mentalidad podemos obtener resultados distintos. Según Dweck, son dos las mentalidades básicas: la fija articulada (las habilidades intelectuales están fijadas) y la mentalidad de crecimiento (las habilidades intelectuales se desarrollan). En definitiva, la mentalidad de crecimiento permite a la gente llegar a ser y elimina la palabra nunca, algo que facilita la práctica de la resiliencia.

Para poner esta mentalidad dentro del aula, lo más importante es instaurar la cultura del todavía-no: “todavía no sé leer, no soy bueno, aún…”. También es imprescindible valorar los errores y promoverlo, así como elogiar con sabiduría el hacer y no el ser.

Fuente de la reseña: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/trabajar-la-resiliencia-en-clase-a-traves-de-la-neurociencia/109639.html

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Participa en 71° Asamblea Mundial y Conferencia Internacional de la OMEP en Panamá

Centro América/ Panamá/ 16.07.2019/ Fuente: omeppanama.com.

 

El Comité Nacional de Panamá de la OMEP ha logrado convertirse en el país anfitrión de la 71° Asamblea Mundial y Conferencia Internacional de la OMEP, por primera vez, desde su creación.

La Conferencia Internacional se desarrollará del 24 al 26 de julio de 2019, bajo el lema: Identidades y Culturas en la Educación de la Primera Infancia. Por ello, el Comité convoca a todos los maestros y maestras, equipos directivos de escuelas, educadores populares, graduados y graduadas en Educación Infantil, Primaria y Especial, en Artes, Psicología, Pedagogía, Medicina y otros profesionales involucrados en la atención y educación de la Primera Infancia a participar activamente.

Por otra parte, se informa que la Asamblea Mundial, para presidentes y representantes oficiales de todos los Comités, se realizará del 22 al 23 de julio.

Les damos una cálida bienvenida a la Ciudad de Panamá, que también en 2019 estará cumpliendo sus 500 años de fundada.

Reciban ustedes nuestros más cordiales saludos.

Ulina Mapp

Presidenta de OMEP Panamá

Fuente de la noticia: https://omeppanama.com/

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Retos virales en adolescentes: por qué ‘enganchan’ tanto y cómo alejarles de los peligros

Por: Karmen Pascual.

 

Hace solo unos días hablábamos del último absurdo reto viral entre los adolescentes, el ‘Desk Challenge’, que consiste en colgar una silla del perchero de clase y sentarse sobre ella con el pupitre encima.

La caída puede provocar duras consecuencias para la salud de los chicos. Pero los hay aún más peligrosos, que incluso pueden causar la muerte. Por eso, ante la avalancha de estos retos virales, hemos hablado con un experto en Tecnologías en niños y adolescentesJorge Flores Garcíapara qué nos explique por qué estos ‘juegos’ enganchan a nuestros hijos y qué podemos hacer los padres para protegerles.

Por qué atraen a los adolescentes

Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, que promociona del uso seguro y saludable de Internet y otras TIC en la infancia y la adolescencia, nos explica que aunque no existen estudios sobre el porqué de los retos virales, sí que se pueden señalar cuatro factores por los que llegan a enganchar a nuestros hijos:

  • Los chicos persiguen el riesgo, una característica propia de la edad. No son conscientes del peligro real.
  • El triunfo de la cultura de la exposición y a competición, para tener seguidores y ganar atención.

Estos desafíos virales aportan singularidad, visibilidad y necesidad de aceptación y ellos buscan popularidad.

  • Los adolescentes tienen escasa empatía con lo que ven al otro lado de la pantalla. Se queda como si fuera una película, lo ven como una distracción, sin pararse a pensar por qué se hace y las repercusiones que ese reto genera en su entorno.
  • Las imágenes que aparecen en una pantalla, se normalizan. Por eso, como los retos se ven online, se ven como algo normal, con una cotidianidad que no tienen. Ellos piensan: «No tiene que estar mal ya que se hace y puede ocurrir sin que tenga consecuencias».

¿Cómo proteger a nuestros hijos de los retos?

Jorge Flores reconoce que es una tarea complicada, porque es difícil detectar señales y además no hay factores que predispongan: «Se trata de conductas que no son repetitivas y que suelen ser puntuales, según lo que se lleva».

Por eso, lo mejor, explica el experto, es que los padres trabajen dos factores de protección con sus hijos:

1. Desarrollo de la autoestima, que les va a fortalecer en su aceptación personal sin necesidad de recurrir a que los chicos necesiten ‘doparse’ con ‘likes’. Así logramos disminuir su necesidad de aceptación por parte de los demás.

2. Pensamiento crítico. Ayudarles a plantearse un criterio para enfocar las cosas desde diferentes puntos de vista.

Pero aún así, es fundamental que los padres (y también los profesores) no miremos para otro lado. Si detectamos alguna marca visible en el cuerpo del niño, o cambios en su comportamiento o rendimiento escolar, hay que hablar con él para buscar las causas y atajar el problema.

Asegura el experto que se da por entendido que es labor de los padres supervisar la actividad de sus hijos en Internet mediante apps y programas de control parental (siempre con su consentimiento).

Dejarles acceder libremente a los contenidos publicados en Internet, podría llevarles a consumir contenido poco apropiado a su edad, como retos virales peligrosos o pornografía, o ser víctimas de ciberacoso.

Pero esta medida no funciona con los adolescentes mayores, ya que no hay una vigilancia específica para este tipo de desafíos, para detectarlos y los padres no llegan a tiempo:

«Si quieren lo van a hacer, queramos o no. La capacidad de supervisión se ve muy limitada, saben esconder sus actividades. Está bien la supervisión, pero no es fácil evitar que participen o difundan retos virales. De hecho, pueden grabarlo con su móvil o el de otro joven. Es imposible de controlar «.

Añade que funciona mejor hablar con nuestros hijos sobre los retos virales y, si vemos que llaman su atención, podemos verlo como una señal de que puede intervenir en ellos y aprovechar para darles nuestro punto de vista.

«Lo más adecuado es trabajar con los adolescentes las dos competencias más globales, desarrollo de su autoestima y pensamiento crítico, que les pueden proteger y van a serles útil toda la vida».

Así lo asegura el director de Pantallas Amigas, que anima a los padres a analizar con sus hijos estas prácticas y adelantarnos a que puedan ver que hacerlos es muy atrayente: «Se trata de que lo vean también con los ojos de sus padres para cambiar su actitud ante los retos».

Añade que está claro que van a hacer su propia interpretación y la de sus iguales. Pero no por ello hay que dejar de ofrecerles nuestra propia visión alternativa.

Retos Virales

Jorge Flores explica que «aunque los padres piensen lo contrario, sus hijos los escuchan y al final se les queda ‘el poso’ de pensárselo dos veces antes de involucrarse en un reto viral e incluso pensar en denunciarlo si se entera de que se está realizando alguno y que puede resultar peligroso».

Y añade que ahí es donde el papel paterno es importante: si han interiorizado que hay un riesgo cierto en esas prácticas, que entienda que está lejos de ser una banalidad, que no va a ser un chivato sino a tener empatía por las personas y que tiene la obligación ética de impedirlo.

«Saber protegerse y proteger a los demás, es una práctica necesaria y que pueden aprender con nuestra ayuda».

Los adolescentes deben entender que combatirlos es una señal de preocupación, de interés por los iguales y no una desconexión de su grupo. Hay que buscar el enfoque positivo.

Así, según señala el director de Pantallas Amigas, cuando presencian o les llega un reto viral a sus móviles, pueden optar por:

  • No participar, no distribuir. Es decir, no darle importancia positiva y no compartirlo, no involucrarse de forma directa.
  • Intentar generar un análisis serio de lo que se está haciendo y qué repercusiones puede tener. Pueden promover ese debate, introducirlo. «Los chavales son inteligentes y son capaces de analizar situaciones».
  • Comunicarlo a una persona cercana adulta y de confianza, que pueda gestionarlo de forma más tranquila y a cierta distancia.

Si se están infringiendo las leyes o está en riesgo la seguridad de una persona, los jóvenes deben ponerlo en conocimiento de quien tengan a mano: los padres suelen ser los más cercanos, pero también el centro educativo e incluso la policía. «No tiene que temblarles la mano, porque un reto puede tener fatales consecuencias», añade el experto en TIC.

De hecho, recuerda que la policía cuenta con canales por los que denunciar o avisar de que se está cometiendo un acto ilegal de forma anónima, para que investiguen sin dar los datos, algo crucial en caso de menores. «Se trata de llamadas de auxilio de forma anónima».

Jorge Flores puntualiza que ha cambiado el contexto respecto a cómo nosotros vivimos la adolescencia, pero también ‘hacíamos nuestros retos’, aunque no eran tan importantes ni tenían la repercusión que tienen ahora. Pero la meta es la misma: «ayudarles a desarrollar sus capacidades y criterios para que disfruten de ellos mismos y que sepan cómo actuar sin dramatizar al enfrentarse a posibles retos».

Y nos lanza una última advertencia: si queremos proteger a nuestros hijos, podemos retrasar la compra de su primer móvil«porque sin quererlo les estamos dando la herramienta cuando pueden aun no estar suficientemente maduros».

La educación en un uso responsable de las TIC es clave, no solo para no caer en el embrujo de este tipo de retos, sino para no continuar difundiéndolos.

Fuente del artículo: https://www.bebesymas.com/ser-padres/retos-virales-adolescentes-que-enganchan-como-alejarles-peligros

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El corto que destaca la importancia de creer en los sueños de los niños

Por: Camila Londoño.

 

Luna sueña con ser astronauta desde que es una niña. Ella vive con su padre, un zapatero que a través de simples acciones, marca la vida de su hija de muchas formas.

Luna, la protagonista de esta historia llamada One Small Step, siempre quiso ser astronauta. Desde pequeña, su vida giraba en torno a las estrellas, al espacio, a los cohetes, a los grandes astronautas… pero lo mejor era que vivía con su padre, un zapatero que siempre alimentaba sus sueños; jugaba con ella, soñaba con ella, se disfrazaba con ella e incluso le regalaba zapatos perfectos para seguir nutriendo sus ganas de llegar al espacio.

Luna empieza a crecer, sus zapatos de niña-astronauta cambian, pero no sus ganas de alcanzar su meta.

Se dedica a estudiar astrofísica y en ese camino, vive algunas frustraciones. Como muchos jóvenes, la relación con su padre se transforma. Ya no tienen la amistad que tenían cuando ella era tan solo una niña, pero él sigue ahí, acompañándola en cada paso que da, incluso en los pasos más difíciles. Pero Luna no percibe ese apoyo de una manera tan obvia; está demasiado preocupada por pasar pruebas y sobre todo, por aplicar a un Programa para Astronautas.

Luna postula al programa una vez y no tiene éxito… al recibir la carta que dice que no fue admitida, el color de su vida cambia.

Todo se torna gris, la frustración se convierte en tristeza y las ganas de intentarlo de nuevo ya no están ahí. Además, una mala noticia se suma a esta lista de eventos desafortunados: su padre fallece. Luego de despedirse de él, Luna visita el taller de su padre para dejar algunas cosas que quiere desechar y sin esperarlo, se encuentra con algo que cambia el rumbo de su vida una vez más: una caja llena de zapatos… de sus zapatos.

A lo largo de toda su vida, mientras ella crecía, su padre se había dedicado a reparar y guardar todos los zapatos de su hija, incluso unos que le había regalado cuando era pequeña.

Encontrar la caja fue la motivación que Luna necesitó para volver a creer en sus sueños, en ella misma. Entonces decora otra vez su cuarto con estrellas y afiches de cohetes, vuelve a la universidad para terminar su carrera de astrofísica y aplica de nuevo al Programa para Astronautas.

Esta vez, ingresa al programa, se convierte en astronauta y logra dar aquel paso que tanto soñó desde pequeña: llegar al espacio.

En ese momento, su padre vuelve a estar presente en sus recuerdos. Fue él quien desde sus primeros años de vida la alentó a soñar en grande, fue él quien la acompañó paso a paso y en silencio a través de sus logros y frustraciones, fue él quien incluso después de fallecer, siguió demostrando la confianza que tenía en su hija y en su capacidad para cumplir metas.

TAIKO Studios

Aunque la historia de Luna se sitúa en un contexto familiar, permite reflexionar acerca de varias cosas:

Por ejemplo, la importancia de creer en los niños y alentarlos a hacer grandes cosas, aún cuando parecen imposibles. El padre de Luna lo hizo y gracias a esto, su hija alcanzó metas que en algún momento de su vida parecían muy lejanas. Pero lo que hace el padre de esta astronauta no sólo se vincula al rol que cumplen lo padres en la vida de sus hijos, también se vincula a la labor que realizan los docentes dentro y fuera del aula.

En el caso de Luna, su padre, el zapatero que cuidó sus pasos, fue quien cambió su vida.

En el caso de otros niños, las acciones y creencias que tienen los profesores, también pueden ser determinantes para su formación y futuro. Cada cosa que se hace o se deja de hacer, tiene un efecto en los pasos que dan los estudiantes desde que son pequeños. El zapatero sabía muy bien esto, y a pesar de las dificultades, demostró su apoyo de principio a fin. Creyó en Luna y esa creencia fue la herramienta que su hija necesitó para llegar lejos, para llegar al espacio.

 

Link del cortometraje:

Fuente del documento: https://eligeeducar.cl/corto-destaca-la-importancia-creer-los-suenos-los-ninos

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Desigualdad de género en la educación: ¿Cuánto ha avanzado Perú y México en reducir la brecha?

Por: rpp.pe.

 

Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México(Colmex), informó que en las últimas décadas se han evidenciado cambios positivos para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres en la educación, pero pese a ello sigue siendo un campo en construcción.

“Hace 20 o 30 años el acceso a la educación universitaria en México era mayoritariamente masculino, ahora no solamente es paritario, sino que las mujeres están accediendo un poco más, están terminando los posgrados; eso es una buena noticia”, dijo en RPP Noticias.

No obstante, lamentó que haya poca presencia femenina en otros ámbitos como en el mercado laboral, la docencia universitaria, altos cargos en las universidades, en los campos de ingeniería y ciencias naturales.  En el caso de ciencias sociales y humanidades, la presencia de hombres y mujeres es muy similar, pero la lógica de vida universitaria está generando esta segregación, agregó.

Silvia Giorguli identificó dos razones por las cuales ocurre este fenómeno en el ámbito académico: la normalización y el argumento de la meritocracia. A su juicio, no todos los que ocupan altas posiciones es por mérito, pues hay mujeres con igual trayectoria académica que el de los hombres, que no llegan a cargos de dirección.

Ante ello, sugiere visibilizar el problema, seguir investigándolo y fomentar la corresponsabilidad o conciliación familia – trabajo. Esto último consiste en que los hombres se incorporen a más actividades de cuidado y modificar las formas y evaluación de estructura académica para cuando las mujeres estén en etapas de alta demanda de cuidados, sobre todo cuando los hijos son pequeños.

La también socióloga dijo que durante su experiencia como docente descubrió que el lenguaje ha contribuido a normalizar muchas formas de desigualdad y que es importante introducir cambios para que sea más inclusivo.

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Amor y educación sexual integral

Por: Carolina Sánchez Agostini.

Muchas veces, en conversaciones con adolescentes, siento que vivo un déjà vu. Las historias se repiten: sensaciones a las que cuesta poner nombre, un vacío afectivo en expansión, búsquedas de amor frustradas que ahogan en la decepción. Por ejemplo, dialogando con una joven de 19 años que sale con un chico desde hace unos meses, me comentó: “El me cambia de planes todo el tiempo. Quedamos en vernos, y si le sale otro plan es capaz de dejarme plantada media hora antes e irse a la otra juntada.

Y eso ha sucedido muchas veces. Siento que no me quiere. No sé si es que no le gusto lo suficiente, o si no se termina de convencer de estar conmigo. Sus idas y vueltas me están haciendo mal. No sé qué hacer y tampoco qué es lo que tengo que cambiar, porque no termino de entender cuál es el problema”.  La inconsistencia en las relaciones afectivas lleva a confusiones y grietas interiores que resultan difíciles de transitar.

Aparecen preguntas de fondo, que hacen eco y que lastiman por dentro. ¿Habrá algo en mi forma de ser que no funciona adecuadamente? ¿Será que no soy tan atractiva/o? Cuando el planteo se lleva a lo personal, podemos terminar convenciéndonos de que hay algo en nosotros que no está bien. Aquí surge un interrogante central: ¿cómo afecta esto la autoestima, la autonomía, la posibilidad de construir vínculos saludables y positivos? Como parte de sus resultados, el artículo Age-related changes in dating aggression in spanish high school students (“Cambios relacionados con la edad en la agresión de pareja en estudiantes de secundaria españoles”) indica que entre los adolescentes es más frecuente la violencia psicológica que la física o sexual (aunque a los 16-17 años se observa un pico en la violencia física, que disminuye en edades posteriores).

Estos datos se corresponden con los obtenidos en los testeos preliminares de una investigación con adolescentes argentinos que estamos desarrollando: notamos una realidad a veces silenciada o poco atendida, que vuelve a poner la necesidad de abordar la educación sexual integral desde los mejores conocimientos disponibles y los desafíos concretos de nuestra comunidad. Indiferencia, agresión, infidelidad, son palabras que aparecen con mucha frecuencia y que marcan de modo profundo la percepción que chicos y chicas pueden tener sobre las relaciones afectivas interpersonales. La desconfianza sobre la calidad posible de las relaciones condiciona las expectativas y configura los propósitos.

Explicando a estudiantes de 20 años cuáles eran las distintas crisis universales por las que pasa una familia, una alumna consideraba que la infidelidad era una crisis esperable y necesaria. Su comentario abrió el debate y contrasta con otras experiencias, como la del actor Pablo Echarri en una entrevista reciente sobre la relación con la actriz Nancy Dupláa: “Sabe perfectamente que cuenta con mi total confianza y viceversa. Tenemos la certeza de que el otro jamás sería infiel”.

Este cuestionamiento no es un detalle menor porque tensiona el proyecto de vida y la necesidad de construir relaciones de confianza. Robert Waldinger, director del Harvard Study of Adult Development –y líder de la investigación más importante del mundo sobre felicidad, salud y satisfacción personal que analiza durante décadas la trayectoria de cientos de personas–, ha explicado una verdad contundente: las relaciones significativas son la clave de la felicidad.

Cabe entonces una reflexión: ¿Cómo estamos preparando a chicos y chicas para un proyecto relacional capaz de hacerlos felices, sacar lo mejor de sí mismos, vivir un amor profundo y sincero, comprometerlos con valores y realzar su autoestima?  El amor es más fuerte que la muerte, dice un libro de antigua sabiduría. Hoy pareciera que esto es verdad solo en la poesía o las películas románticas optimistas. Sin embargo, las preguntas están en la boca y en el corazón de los y las jóvenes en nuestras aulas y en nuestra vida.

Poder conversar de forma abierta sobre estos asuntos es lo que hace a la educación sexual algo “integral”. Investigar y prepararnos para estar a la altura del desafío, a la vez que nos ilusiona, nos invita a la responsabilidad.

Fuente del artículo: https://www.perfil.com/noticias/columnistas/amor-y-educacion-sexual-integral.phtml

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Cortometraje Migration

Por: .educaciontrespuntocero.

 

En un pueblo pesquero abandonado, invadido por la arena y el viento, vive un viejo y solitario marinero que sueña con sus viajes a bordo de su barco. Hasta que un día recibe una visita inesperada: es un ave herida. El marinero se ocupará de ello y entre ellos surgirá una amistad hermosa y entrañable, hasta el punto de que cuando el ave se haya recuperado y el marinero decida que es hora de emprender su vuelo, volverá en su búsqueda.

 

Fuente del documento: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/familias-2/cortometrajes-educar-en-valores/16455.html

 

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