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Educar en pensamiento crítico, una urgencia para Colombia

Por: Carlos Vélez Gutiérrez.

Nuestros colegios y universidades deben educar para argumentación basada en las mejores evidencias.

La expresión ‘pensamiento crítico’ tiene diversos significados que se han construido a lo largo de, por lo menos, 25 siglos de historia de la humanidad, aunque su uso especializado se haya consolidado en el siglo XX.

Su origen se remonta, quizá, a una de las épocas más fructíferas de los encuentros culturales entre Oriente y Occidente. Los tres representantes antiguos más importantes para su significación son Siddharta Gautama, Sócrates y Confucio. En ellos se ve con claridad la transición del pensamiento mágico-religioso al pensamiento filosófico, fundamento de lo que hoy denominamos pensamiento científico.

Aquí se presentan algunas propuestas derivadas de la revisión de este concepto, una reflexión sobre los principales obstáculos para la emergencia de una cultura crítica en Colombia y algunas propuestas sobre lo que podrían hacer los maestros para contribuir a fortalecerla en el aula de clase.

Calidad de vida

Uno de los autores más representativos de este campo de estudio es Richard Paul, quien afirma que “la calidad de nuestra vida y lo que producimos, hacemos o construimos depende precisamente de la calidad de nuestro pensamiento. Un pensamiento de mala calidad, pobre, es costoso, tanto en términos de dinero como de calidad de vida. La excelencia en el pensamiento, sin embargo, debe ser cultivada de manera sistemática”.

La enseñanza y el aprendizaje del pensamiento crítico son entonces objetivos importantes para la educación en todos los niveles. Por eso, nuestros estudiantesnecesitan preguntar, explorar y compartir lo que saben, imaginan e ignoran, así como aprender a aplicar su conocimiento y sus sentimientos sin temor al ridículo o a que los matoneen sus compañeros y profesores. Sin estas formas de interacción en el aula, en la casa y en la calle, no tendrán herramientas para evaluar su propio pensamiento y, en consecuencia, no podrán cambiar sus ideas, emociones y prácticas.

Además de estas condiciones básicas, el aprendizaje del pensamiento crítico requiere el análisis objetivo, persistente y preciso de cualquier afirmación, fuente o creencia para juzgar su alcance, la validez de sus fundamentos y la veracidad frente a los hechos. Una toma de postura como esta es deseable cuando se trata de resolver problemas o tomar decisiones; exponer evidencias, hechos y argumentos que sustenten nuestros pensamientos y valoraciones; evaluar los argumentos y la información que recibimos de otras personas, medios e instituciones; usar nuestro conocimiento en diferentes contextos y explorar otros problemas y hechos desde múltiples perspectivas.

Estudiantes necesitan preguntar y compartir lo que saben, imaginan e ignoran, así como aprender a aplicar su conocimiento y sus sentimientos sin temor al ridículo o a que los matoneen sus compañeros

En consecuencia, el pensamiento crítico articula la teoría de los argumentos con el contexto donde ocurren. Un estudiante que piensa críticamente tiene habilidades para diferenciar argumentos, elaborar conclusiones con estos argumentos y construir los propios.

Estas características nos permiten afirmar que el pensamiento crítico es un tamiz contra la información excesiva que circula en el mundo actual y contra un sinnúmero de personas y organizaciones que buscan persuadirnos. Esto ocurre mediante diversos modos de publicidad y circulación del conocimiento, los valores y las emociones en los medios, las redes y los espacios público y privado.

El pensamiento crítico exige analizar toda esa información, valorarla y tomar postura frente a su veracidad y la calidad de los argumentos que la soportan o, por el contrario, contradecirla con argumentos coherentes con los hechos, dejando a un lado, en lo posible, las meras opiniones y el capricho.

Los especialistas proponen dos dimensiones básicas en el desarrollo del pensamiento crítico: la cognitiva, que incluye habilidades fundamentales como interpretación, análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación; y las disposiciones o actitudes personales, emotivas y afectivas, que consisten en ser una persona inquisitiva, sistemática, juiciosa, buscadora de la verdad, analítica, de mente abierta y confiada en el razonamiento.

Pero no basta con tener habilidades y disposiciones si no tenemos las oportunidades para desarrollarlas; los roles sociales que desempeñamos son fundamentales para crearlas o limitarlas. En otras palabras, el desarrollo del pensamiento crítico no es un asunto personal; exige formas de interacción social que potencien las relaciones intergeneracionales y el trabajo en equipo.

Sin estas condiciones, no se resolverán muchos de los problemas sociales, económicos y ambientales que amenazan el bienestar de todos y el futuro de la vida en nuestro planeta.

Qué falta en Colombia

Una sociedad no podrá ser crítica o autocrítica mientras no se aleje de los extremos, pues en los extremos predominan las ideologías y los prejuicios, no las razones o los argumentos.

Pero ¿qué valor podemos dar a los argumentos cuando la interacción entre escuela, familia y sociedad no enseña a inferir, a sacar conclusiones propias, a diferenciar entre las opiniones y los hechos; cuando no enseña a pensar autónomamente?

En una sociedad de caudillos extremistas y dogmáticos se necesitan espectadores, borregos y seguidores, no personas independientes de criterio y capacidad de análisis. Esto significa que el principal proyecto político de quienes defienden las ideologías de derecha –hegemónicas en la historia de Colombia– es mantener el sistema educativo como está o simular que promueven cambios, pero haciendo que las cosas sigan igual. Los resultados de las pruebas nacionales e internacionales, como Saber o Pisa, sustentan esta afirmación.

Por la misma razón, una escuela basada en las ideologías de izquierda tampoco es la salida; su objetivo es convertir a los estudiantes en seguidores irracionales de sus propios dogmas. Como ejemplo están los casos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, Corea del Norte o la antigua Unión Soviética.

¿Hace cuánto sabemos que el justo medio es el mejor camino para alcanzar el equilibrio? En un país multiétnico y pluricultural, la negociación y el respeto a los pactos entre diferentes tendría que ser la mejor estrategia para lograr la convivencia y el desarrollo, para construir un proyecto de nación como nunca lo hemos tenido.

El rol de los maestros

Si el sistema educativo no es crítico con él mismo, difícilmente podrá formar pensadores críticos en sus aulas. Por eso son pertinentes las siguientes propuestas para los maestros:

La primera es conocer las formas de pensamiento que están en la base de los contenidos conceptuales o procedimentales que enseñan y darles prioridad a las ideas fundamentales, básicas y generalizables sin perder de vista sus vínculos contextuales. Si los estudiantes no entienden estas formas de pensamiento, no podrán aprender los contenidos de sus planes de enseñanza.

Segundo, definir las actividades de enseñanza y aprendizaje de tal manera que los estudiantes tengan que pensar autónomamente cómo enfrentarlas y resolverlas. En este sentido es importante promover actividades individuales y colectivas de lectura, escritura, habla y escucha críticas donde se involucre a todos los estudiantes, especialmente a los más vulnerables. También, garantizar que los estudiantes entiendan claramente qué sucederá en todas las clases y cómo ocurrirá esta interacción. En lo posible, mediante diversas formas de negociación, involucrar a los estudiantes en la definición de los contenidos, las metodologías, las expectativas de aprendizaje y los estándares que orientarán el trabajo, así como en las formas de evaluar y calificar que serán utilizadas. En pocas palabras, construir un contrato didáctico que establezca el ambiente de enseñanza y aprendizaje con los estudiantes.

Hablar menos para que los estudiantes piensen más. Utilizar muchas preguntas para que los estudiantes tengan oportunidades de reflexionar y producir su propio pensamiento, ojalá presionándolos un poco para que vayan más allá de las opiniones y los planteamientos superficiales. Además, exponer su propio pensamiento y no solo recitar lo que otros pensaron. Una situación como esta es muy propicia para solicitar y dar ejemplos concretos que ilustren los contenidos más abstractos y distantes del contexto donde se encuentran.

Solicitar a los estudiantes que resuman con sus propias palabras lo que el maestro o los compañeros expusieron; que relacionen los contenidos de la clase con sus saberes previos y sus experiencias personales, que ejemplifiquen, que expliquen individual o colectivamente lo que deben hacer y cómo lo harán; que pregunten lo que no entienden; que escriban lo que piensan y que discutan cotidianamente sobre lo que afirman y lo que niegan hasta, en lo posible, construir un consenso o aceptar pacíficamente el disenso.

Estas son propuestas para que los maestros autónomos las piensen, las evalúen críticamente y, ojalá, las mejoren, las apliquen en su trabajo diario y las compartan con sus pares. Sin una excelente interacción social, cognitiva y afectiva entre maestros, estudiantes, familias y contextos, no podremos construir una educación de alta calidad; y sin ella, no podremos ser la excelente sociedad que soñamos para todos los colombianos.

En una sociedad de caudillos extremistas y dogmáticos se necesitan espectadores, borregos y seguidores, no personas independientes de criterio y capacidad de análisis

Habilidades para el siglo XXI

El pensamiento crítico está considerado en la actualidad como una de las principales competencias que debe desarrollar el ser humano de cara a su futuro laboral y éxito profesional. Se incluye dentro de las llamadas habilidades blandas y, a diferencia de las duras, como pueden ser las matemáticas y, en general, todo conocimiento adquirido durante la educación formal, se identifican con la puesta en práctica de aptitudes, conocimientos y valores adquiridos, como el liderazgo o la capacidad de emprendimiento.

CARLOS VÉLEZ GUTIÉRREZ*
Razón Pública
* Coordinador pedagógico del programa Ondas de Colciencias en Caldas, arquitecto de la Universidad Nacional, magíster en Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Manizales y el Cinde, estudiante del doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad de Caldas y docente e investigador del Departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Manizales.

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Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/el-pensamiento-critico-una-urgencia-de-la-educacion-para-colombia-289720

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Alumnos indígenas: dos de cada tres no están reconocidos en los registros oficiales

América del Sur/ Argentina/ Por: María Elena Polack/ Fuente: www.lanacion.com.ar.
Solo 83.000 de los 250.000 que cursan estudios están inscritos como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios; así surge de un estudio del Observatorio Educativo de la Unipe

Casi un millón de argentinos se reconocen como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios, y de ellos unos 250.000 s on chicos de entre 4 y 17 años que concurren a la escuela, aunque apenas 83.000 son reconocidos oficialmente por los registros públicos como miembros de comunidades indígenas.

Así surge de un estudio realizado por el Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe), que cruzó los datos del último censo poblacional del Indec, de 2010, con el relevamiento anual que efectúa el Ministerio de Educación , Cultura, Ciencia y Tecnología sobre los estudiantes «indígenas o hablantes de lenguas indígenas matriculados en la educación obligatoria (jardín, primaria y secundaria) en 2016», el último disponible.

«Aunque no toda la población que se reconoce indígena habla la lengua indígena, declararse indígena era como ponerse en un lugar subalterno», sostuvo María Laura Diez, una de las investigadoras que trabajaron en este informe, realizado en coincidencia con el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, impulsado por las Naciones Unidas y coordinado por la Unesco.

Se refiere así a las dificultades para tener datos certeros sobre por qué si la estimación es que hay 250.000 niños y adolescentes en el sistema escolar considerados originarios no figura así en los datos oficiales, que alcanzan a apenas un tercio de esa cifra. «Pedir un probatorio de identidad no corresponde, aunque la invisibilidad de los estudiantes indígenas es alta», amplió, al señalar que «la autoadscripción es un reconocimiento importante; las personas se reconocen, se organizan y tienen prácticas de reconocimiento de su origen».

Si bien el mayor porcentaje de población indígena está radicado en Chubut (8,7%) y el menor, en Corrientes (0,5%), es en la provincia de Buenos Aires donde se registra la mayor cantidad de chicos de entre 4 y 17 años, casi 80.000.

«En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires es la que tiene más cantidad de indígenas del país. Quizá pueda ser por un fenómeno de traslados. Las migraciones están dadas por varias situaciones y toda migración a un área metropolitana puede estar dada para mejorar la calidad de vida y el acceso a la enseñanza media y superior», argumentó la investigadora de la Unipe, la primera universidad nacional dedicada íntegramente a la educación.

El estudio permite conocer que «la asistencia de los niños indígenas se acerca a la universalidad en la primaria», ya que es del 98%, mientras que decae al 88% en el secundario, al que ingresan «más tardíamente».

En Chaco, Formosa, Misiones, Salta y Santiago del Estero, dos de cada 10 chicos pertenecientes a comunidades originarias están fuera de la escuela, «mostrando a su vez las mayores brechas entre la población de comunidades indígenas y no indígenas en relación con el acceso a la educación», se señala en el estudio.

En cambio, se indica que en Corrientes, La Rioja y San Juan «es donde los niños, niñas y adolescentes indígenas tienen una mayor inserción escolar en relación con el resto de las provincias».

«Es posible que en estos casos de identidades subalternas sean los propios menores o sus mayores quienes prefieran no ser reconocidos para no ser discriminados», conjeturó Diez, que trabajó en este estudio junto con Leandro Botinelli.

Ambos investigadores consideraron que un aspecto importante a tener en cuenta es que «a diferencia del censo de población [de 2010], donde el respondente es la propia persona proporcionando información de todos los miembros del hogar, en el relevamiento [del Ministerio de Educación] el responsable del equipo directivo asignado para relevar la información de la escuela es quien, desde el rol de informante clave, declara la condición de alumno indígena o hablante de lengua indígena de los miembros de la población escolar».

Esa diferencia entre ambas fuentes informativos, señalaron, «puede explicar en alguna medida niveles de no registro y subdeclaración de los indígenas que asisten a las escuelas, ya sea por desconocimiento de quien proporciona la información y su consecuente invisibilización o por algún tipo de miedo a la estigmatización por parte de la escuela o reticencia a declararse indígenas por parte de los propios alumnos y sus familias».

Pautas culturales

Esta situación, en verdad, no permite el ejercicio del derecho a la educación intercultural bilingüe (EIB), establecida en la ley de educación nacional 26.206, sancionada en 2006, que en su artículo 52 «garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida».

Ese artículo de la ley de educación nacional señala que la EIB «promueve un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes, y propicia el reconocimiento y el respeto hacia tales diferencias».

Según el relevamiento anual del Ministerio de Educación correspondiente a 2016, 713 chicos concurrían al jardín de infantes; 58.832, al primario, y 26.566, al secundario. Se estima que las razones de la fuerte diferencia entre los dos últimos niveles «pueden encontrarse en la deserción escolar y también en las mayores dificultades para la captación de esta información a causa de una mayor fragmentación de la organización escolar y del seguimiento de las trayectorias personales y escolares».

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) ha señalado que entre la población indígena de 15 años y más casi la quinta parte de los jóvenes y adultos no terminaron la escuela primaria y solo el 14% concluyeron el secundario. Las pruebas Aprender, en tanto, confirman que el desempeño de estos estudiantes es inferior y se plantea si la estructura del lenguaje no será un obstáculo en esas evaluaciones.

Fuente de la noticia: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/alumnos-indigenas-dos-de-cada-tres-no-estan-reconocidos-en-los-registros-oficiales-nid2247068

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Diferencias entre Facebook y Twitter en Educación (Video)

Colombia / 26 de mayo de 2019 / Autor: Angie León / Fuente: Youtube

Publicado el 16 may. 2019
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Fuente: https://youtu.be/oaMPtk69vdw
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España: Madrid es la comunidad que menos invierte en sus escolares

España / 26 de mayo de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Contrainformación

En la última década, la inversión en la escuela pública de Madrid se ha recortado un 10%.

A pesar de ser la región más rica de España, Madrid es la comunidad que menos invierte en el futuro de sus niños. En el año 2016, Comunidad de Madrid gastó en cada escolar 4.496 euros, un 63% de lo invertido en los alumnos del País Vasco, según los datos del estudio ‘Diferencias educativas regionales 2000-2016‘, de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), la peor cifra de toda España.

En la última década, la inversión en la escuela pública de Madrid se ha recortado un 10%. En esos mismos años, el gasto público en educación concertada ha crecido un 13,4%. Los madrileños son también quienes más gasto privado –de su bolsillo– asumen por la educación: 1.624 euros por alumno y curso, un 57% más que la media nacional.

Escuela concertada en la Comunidad de Madrid

El gasto en escuela concertada y en subvenciones se ha multiplicado en la Comunidad de Madrid por 6,2 en dos décadas: de los 161 millones en 2009 a los 968 millones en 2018, según datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional.
Pero el la Comunidad de Madrid la privatización de Madrid va más allá que por una simple cuestión de inversión. El auge de la nueva concertada, nació la trama de corrupción de Púnica, liderada por el hoy ex vicepresidente Francisco Granados que encontró un filón en la educación.
La educación fue un gran negocio para Granados. El que fuera mano derecha de Aguirre entre 2003 y 2011, hoy en prisión como supuesto cabecilla de la red Púnica, cobraba entre 900.000 euros y 1,2 millones de euros por cada colegio concertado que ponía en marcha junto a su socio, David Marjaliza. Mercado tenían: la Comunidad levantó en ese periodo 90 centros concertados, casi uno de cada diez de los que se construyeron en toda España.
Granados y su socio Marjaliza metieron mano en los 20 centros que levantó la empresa Alfedel. El dueño de la empresa, Alfonso Ferrón del Río, está imputado por estos pagos. El papel de Granados era el de facilitador: utilizaba sus influencias políticas para conseguir que los ayuntamientos madrileños, gobernados en su mayoría por el PP, cedieran el suelo necesario a un precio por debajo del mercado con la excusa de que el centro supondría un servicio para el municipio.
Fuente de la Noticia:
https://contrainformacion.es/madrid-es-la-comunidad-que-menos-invierte-en-sus-escolares/
ove/mahv
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Cuba: Por nuestra América: Unidad, lucha antimperialista y educación emancipadora

Cuba / 26 de mayo de 2019 / Autor: 

La delegación cubana al 18vo. Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes, integrada por 80 delegados y 20 invitados de la enseñanza media y universitaria del país, fue abanderada en el Memorial José Martí

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