Page 1 of 2590
1 2 3 2.590

Cuando el aula dialoga con la vida: reflexiones desde la práctica docente universitaria

Por: Fernando David García Culebro

Este texto no emerge de una inquietud teórica abstracta ni responde a una agenda institucional predeterminada. Tiene su origen en una experiencia concreta: al concluir una asignatura en un programa de Licenciatura, una estudiante me hizo llegar un mensaje de agradecimiento. En él, no solo aludía a los aprendizajes académicos alcanzados, sino a algo más profundo: describía el proceso formativo como una experiencia transformadora. Señaló que las actividades resultaron significativas en la medida en que lograron vincularse con su vida, reconoció la paciencia y la comprensión sostenidas durante el proceso y, de manera particular, nombró un elemento que, más que halagar, interpela: la docencia asumida como vocación.

A veces, en el trajín de la planificación, los formatos institucionales y las exigencias de la academia, uno necesita detenerse y volver a esa pregunta que rara vez aparece en los documentos oficiales: ¿por qué enseñar? No como consigna, sino como inquietud real. El mensaje recibido funciona en ese sentido como un punto de quiebre, porque desplaza la mirada del cumplimiento hacia la experiencia. Obliga a reconocer que, más allá de los contenidos abordados, lo que permanece en los estudiantes no siempre es lo que fue planeado, sino aquello que logró tocar su manera de comprender el mundo.

En contextos como el de Chiapas, donde las trayectorias educativas están atravesadas por desigualdades, tensiones culturales y condiciones estructurales complejas, esta pregunta adquiere una densidad particular. Enseñar no puede reducirse a la implementación de estrategias o al seguimiento de programas; implica construir condiciones para que el conocimiento dialogue con la vida concreta de los estudiantes. Cuando esto ocurre, el aprendizaje deja de ser un ejercicio escolar para convertirse en una experiencia significativa. En ese horizonte, cobra sentido recuperar la idea de que enseñar no consiste en transferir contenidos, sino en posibilitar procesos donde el otro pueda apropiarse de ellos desde su propia experiencia (Freire, 2005).

Sin embargo, reducir la docencia a su dimensión transformadora sin problematizarla sería ingenuo. Enseñar implica una toma de postura frente al mundo. Cada decisión didáctica —lo que se selecciona, lo que se omite, lo que se valida como conocimiento— expresa una forma de entender la educación y su sentido. En este marco, la práctica docente no puede asumirse como neutral, sino como una acción situada que involucra definiciones éticas. Más que repetir esta afirmación, el reto está en reconocer cómo se concreta en la vida cotidiana del aula, donde las tensiones entre lo prescrito y lo vivido son constantes.

Hay, además, una dimensión de la docencia que con frecuencia queda fuera de los marcos institucionales de evaluación. Los procesos más significativos no siempre son los más visibles ni los más cuantificables. La paciencia, la escucha, la posibilidad de sostener el error sin convertirlo en sanción inmediata, configuran experiencias que difícilmente se registran en indicadores, pero que inciden profundamente en la forma en que los estudiantes se relacionan con el conocimiento. Es ahí donde el vínculo pedagógico deja de ser un elemento accesorio para convertirse en una condición de posibilidad.

En este proceso, el docente tampoco permanece intacto. La enseñanza no es un movimiento unidireccional. Ser nombrado como alguien que “transforma” no debería leerse como reconocimiento, sino como exigencia. Obliga a revisar la propia práctica, a cuestionar las certezas, a asumir que enseñar no es un lugar de llegada, sino un espacio de permanente construcción. En ese sentido, la docencia se aproxima más a una práctica en movimiento que a un conjunto de saberes consolidados.

Nota metodológica

El presente texto se inscribe en una perspectiva cualitativa, con un enfoque reflexivo cercano a la autoetnografía pedagógica. Parte de una experiencia concreta situada en el ámbito de la docencia universitaria en Chiapas, recuperando la voz de una estudiante como detonante analítico. Más que buscar generalizaciones, el interés radica en problematizar la práctica docente desde la experiencia vivida, entendida como fuente legítima de producción de conocimiento. La experiencia narrada no se presenta como evidencia en sentido positivista, sino como punto de partida para interrogar las condiciones, tensiones y posibilidades de la docencia en contextos específicos.

Lejos de ofrecer certezas, este texto deja abierta una inquietud que atraviesa la práctica docente más allá de cualquier modelo educativo: ¿qué tipo de experiencias estamos generando en nuestras aulas y qué huellas estamos dejando, incluso sin proponérnoslo?

Referencias

Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

Comparte este contenido:

La reforma de Milei para transformar la escuela pública: se retira el Estado, avanzan la familia y el mercado

El Gobierno de Argentina impulsa una ley educativa que autoriza la enseñanza en el hogar, y promueve el financiamiento de la demanda y la competencia entre instituciones para conseguir alumnos y recursos

Por: Javier Lorca

El Estado pasa a tener una función subsidiaria en el sistema educativo y cede ante el papel de la familia. Los docentes dejan de ser las únicas personas habilitadas para enseñar y se autoriza la enseñanza en el hogar —el modelo que en Estados Unidos se denomina homeschooling—. Los padres de los alumnos adquieren el poder de poner y quitar directores de escuelas. En lugar de financiar la oferta, es decir, a las instituciones educativas, los fondos públicos se dirigen a financiar la demanda, a las familias de los estudiantes, para que ellas elijan escuela y definan el destino del presupuesto: así, se establece un régimen de competencia escolar para captar alumnos.

Las anteriores son solo algunas de las medidas que impulsa Javier Milei en Argentina, a través de un proyecto de Ley de Libertad Educativa, ya presentado públicamente. La iniciativa integra una batería de reformas que el presidente pretende poner en marcha en la segunda mitad de su mandato, entusiasmado por el triunfo de la ultraderecha en las recientes elecciones de medio término.

Aunque prevé cambios para el financiamiento y la evaluación de las universidades, la reforma educativa de Milei se concentra en los niveles de escolaridad obligatorios: inicial, primario y secundario.

En sus primeros artículos, el proyecto de ley promueve la “libertad educativa, entendida como el derecho de toda persona […] a enseñar y aprender conforme a sus propias convicciones, métodos y proyectos pedagógicos”. Luego, establece el “rol preferente de la familia, como agente natural y primario, que posee el derecho y deber de orientar la formación de sus hijos menores”. Y, a continuación, define la “subsidiariedad del Estado, que actúa como garante del derecho a aprender y enseñar”, pero “sin sustituir la responsabilidad individual, familiar ni la iniciativa social”.

La relegación del Estado sintoniza con el credo anarcocapitalistade Milei, para quien los actores fundamentales de la sociedad son los individuos y el mercado. En un país como Argentina, donde la escuela pública, laica y gratuita es una institución medular, la aprobación del proyecto implicaría un cambio drástico. De los más de 11 millones de alumnos de Argentina, los últimos datos disponibles indican que más del 70% concurre a escuelas públicas y cerca del 30% a privadas.

“Esta reforma vulnera el derecho a la educación establecido en la Constitución y la obligación del Estado de garantizar ese derecho”, resume Myriam Feldfeber, doctora en Educación y profesora consulta de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Es un proyecto que se propone romper y transformar las bases sobre las cuales se construyó y se fue desarrollando nuestro sistema educativo, las bases establecidas por [Domingo] Sarmiento para una educación gratuita, obligatoria e inclusiva, para todos y todas”. Con una falencia adicional, señala Feldfeber: “No resuelve ninguno de los problemas que hoy tiene la educación en Argentina”.

El corrimiento del aparato estatal supone la delegación de facultades en las propias escuelas, en las familias de alumnos y en nuevas entidades privadas. En caso de aprobarse la reforma, las escuelas públicas y privadas podrán diseñar y aplicar sus propios planes de estudios, solo respetando contenidos mínimos definidos por la Administración nacional. En cada escuela —indica el proyecto— se crearán Consejos de Padres: tendrán “funciones de asesoramiento, orientación institucional, supervisión y rendición de cuentas”, y deberán “participar en los procesos de contratación y remoción del equipo directivo de la institución”.

Bajo el subtítulo Formas alternativas de enseñanza, la propuesta del Gobierno habilita la formación por fuera del sistema escolar, bajo dos modalidades. Una sería la “educación en entornos virtuales”, para la que ya hay un ejército de instituciones privadas —extranjeras incluidas— esperando la habilitación. La segunda sería la “educación en el hogar”, “dirigida por los responsables parentales o tutores de estudiantes en edad de escolarización obligatoria, impartida por ellos mismos o por personas por ellos designadas”. Los estudiantes que recibieran educación casera o a distancia deberían, luego, validar sus conocimientos a través de “evaluaciones estandarizadas” que solo examinarán los contenidos mínimos.

“Con estas propuestas, se desregula completamente la educación y se promueve el homeschooling [educación en casa], una práctica muy elitista que supone o padres altamente educados o que puedan pagar tutores que son muy caros”, plantea Mariano Echenique, doctor en Educación por la Universidad Nacional de La Plata. “En el caso de la enseñanza virtual, suele ser un gran negocio y está muy desarrollado en la educación superior. Pero en el nivel primario y secundario, la socialización de los alumnos, que solo se consigue de forma presencial, yendo y poniendo el cuerpo en una escuela, es imposible de reemplazar con una formación únicamente virtual. Los entornos virtuales deben ser siempre complementarios y no sustitutivos de los presenciales”, advierte.

“La escuela sigue siendo el espacio donde aprendemos a convivir con los otros y donde se construye en forma colectiva el conocimiento. No es solamente un lugar de transmisión de contenidos”, coincide Feldfeber. Desde esa perspectiva, la reforma propuesta no solo subestima la función de la escuela, sino también la del maestro: “Se rompe con la idea del docente como aquel especialista que lleva adelante los procesos de enseñanza y se la sustituye por la idea de que cualquiera puede enseñar de cualquier modo”.

Además de eliminar la meta presupuestaria hoy vigente para la educación (6% del PBI), el proyecto de reforma recupera una idea promocionada por Milei durante la campaña electoral de 2023: el financiamiento de la demanda y no de la oferta educativa. “Las asignaciones otorgadas a las familias o alumnos mediante vales o bonos, becas, créditos fiscales u otros instrumentos equivalentes”, argumenta el proyecto de ley, “están orientadas a asegurar la libre elección de la institución educativa y la equidad en el acceso a propuestas diversas de aprendizaje”.

El régimen es acompañado por un condicionamiento del financiamiento directo según la cantidad de alumnos y por la publicación —hoy prohibida— de los resultados de las evaluaciones censales a estudiantes. La presumible consecuencia es la generación de un ranking de escuelas que competirán por atraer alumnos en un nuevo mercado educativo. En un contexto de severo ajuste del gasto público y de retracción de los salarios de todo el personal estatal.

Los principales sindicatos de maestros del país ya se pronunciaron contra la reforma. En particular, rechazaron su definición de la educación como “un servicio esencial”, una medida que busca desactivar las huelgas docentes. Para la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), el proyecto “responde a las demandas de las grandes corporaciones” y “profundiza la tendencia privatizadora y mercantilista en el campo educativo”.

El Gobierno ya formalizó la presentación pública del proyecto, pero aún no lo envió al Congreso para iniciar el debate. De todos modos, muchas de las posturas ya están claras. La ultraderecha y sus aliados contarán con el respaldo de instituciones educativas privadas y religiosas. Deberán enfrentar la resistencia del peronismo y las fuerzas del centro a la izquierda, la mayoría de los gremios docentes y de la comunidad educativa del sistema público, todavía mayoritario en Argentina.

https://elpais.com/argentina/2025-12-22/la-reforma-de-milei-para-transformar-la-escuela-publica-se-retira-el-estado-avanzan-la-familia-y-el-mercado.html

Comparte este contenido:

Kurd-î Zan Ararat: “El kurdo no debería ser electivo, sino un idioma oficial en la educación”

Dicle Bozkurt y Diyar Demir, copresidentes de la Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat, que imparte cursos de kurdo en Ağrı, enfatizaron que el kurdo debería ser un idioma oficial en la educación.

La Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat, que recientemente anunció su establecimiento en la provincia de Ağrı, ha comenzado sus actividades. El kurdo se imparte a 80 estudiantes en dos aulas, mientras que las clases de música se imparten a 25 estudiantes en una sola aula.

Desde la asociación, Dicle Bozkurt,  recordó que la presión sobre la lengua kurda tiene una historia centenaria, diciendo: «La cuestión del idioma es un asunto con una historia profundamente arraigada que abarca un siglo. De hecho, los procesos que estamos presenciando hoy también forman parte de esta lucha por el lenguaje. Especialmente tras el golpe militar de 1980, en el que se  aumentó la presión sobre la lengua materna y se promulgaron leyes especiales para suprimir completamente la lengua popular. Durante ese periodo, a las madres no se les permitía hablar kurdo con sus hijos en la prisión de Diyarbakır, y quienes intentaban romper esta prohibición eran golpeados y expulsados. Estas presiones se extendieron también a las escuelas y a las calles. Los niños que hablaban kurdo durante las clases o en el recreo eran sometidos a violencia por parte de los profesores y castigados siendo expulsados al exterior en el frío invernal. Aunque este clima de miedo, que se extendió de las tiendas a los hogares, cambió parcialmente con la flexibilización de las leyes en 1991, la presión no terminó. Hoy, aunque se ha dado el paso de los cursos optativos, queremos ir más allá de estos límites y asegurar que el kurdo alcance un estatus oficial donde se hable en todas partes.»

Las actividades de la asociación

Dicle Bozkurt señaló que en 2025 solicitaron abordar la falta de una institución lingüística en Ağrı y la región de Serhat, diciendo: «Esta carencia no existía solo en Ağrı. En toda la región de Serhat, sentimos esta ausencia, por lo que fundamos la Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat. Dentro de nuestra asociación, ofrecemos tanto clases de idioma kurdo como cursos culturales; Nuestras relaciones con el público y otras instituciones son bastante sólidas. Actualmente, contamos con 80 estudiantes en dos aulas donde ofrecemos cursos de idiomas. Además, en nuestra clase de cultura, ofrecemos lecciones de erbane y bağlama a 25 estudiantes.»

Dicle Bozkurt afirmó que también han iniciado actividades lingüísticas y culturales en los distritos de Ağrı: «Tenemos 50 estudiantes en Diyadin, y en pocos días comenzaremos nuestros cursos en Doğubayazıt con la matrícula de 80 estudiantes. Tampoco hemos olvidado a nuestros hijos; Abrimos una clase de idiomas para niños de 10 a 13 años. La vida tiene sentido con los kurdos. El lenguaje es el cuerpo, y debemos defenderlo. Nuestra demanda es que el kurdo se hable y se viva en todas partes: en asociaciones, escuelas, hogares y calles. Habla kurdo, piensa en kurdo, vive en kurdo.»

El debate sobre las asignaturas optativas

Diyar Demir, el otro copresidente de la asociación, afirmó que la visibilidad del kurdo en la esfera pública sigue limitada por las decisiones políticas: «Aunque los obstáculos para la lengua kurda han disminuido, las barreras indirectas siguen manteniéndose. El paso optativo del estado existe en papel, pero en la práctica no hay nombramientos docentes. Incluso si los estudiantes eligen el curso, las clases suelen quedar vacías. Esta situación es una elección política que dificulta el ejercicio del derecho a la lengua materna y la transmisión de la lengua. Nuestra demanda no son cursos optativos, sino que el kurdo se convierta en un idioma oficial de la educación.»

‘Vivamos en kurdo’

Demir subrayó que el idioma kurdo sigue enfrentando obstáculos en la esfera pública: «Aunque nuestros jóvenes son conscientes de aprender su idioma y cultura en el ámbito digital, aún enfrentan serios riesgos y barreras al recibir servicios en la esfera pública. Como kurdo-î Zan Ararat, ofrecemos clases de idiomas dos días a la semana y clases de cultura y artes un día a la semana. Recibimos comentarios muy positivos del público, especialmente de jóvenes y mujeres. Este interés nos anima a ser más activos. Nuestro único deseo es que el kurdo se hable y se mantenga vivo en todas partes donde exista la sociedad; Porque, a menos que la lengua materna esté protegida constitucionalmente, el peligro de asimilación siempre permanecerá. Hablemos kurdo, pensemos en kurdo y vivamos en kurdo.»

https://espanol.anf-news.com/cultura/kurd-i-zan-ararat-el-kurdo-no-deberia-ser-electivo-sino-un-idioma-oficial-en-la-educacion-58644

Comparte este contenido:

Albert Einstein, científico: “La educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”

El físico alemán, pese a ser conocido por las investigaciones en su campo, defendió una teoría de aprendizaje totalmente contraria a la memorización.

Por: Daniel Pérez G.

Pocas cosas se repiten más en un aula que el consejo de los profesores para con sus alumnos de que eviten estudiar a última hora. Esta técnica, frecuente en ocasiones más por elevadas cargas de trabajo que por malas dinámicas (que también, no le quitemos responsabilidad a los alumnos), se encuentra con un enemigo sorprendente: el científico Albert Einstein.

“La educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”, pronunció Einstein, que se mostraba muy crítico con el tipo de enseñanzas académicas. Él creía que lejos de los datos que se podían olvidar, era mucho mejor dedicar el tiempo a entrenar a la mente para pensar.

Solo con esa perspectiva, las personas podían conseguir una capacidad óptima para razonar, cuestionarse su alrededor y analizar problemas. “La imaginación es más importante que el conocimiento”, agregaba Einstein en una frase que tiene todo el sentido del mundo, pues el segundo tiene un principio y un final, mientras que la primera es ilimitada.

Los colegios de la época de Einstein eran tan rígidos en cuanto a sus enseñanzas que el alemán acabó muy descontento. En un contexto donde la disciplina era lo verdaderamente importante, el científico rompió con la idea de enseñar a obedecer para promulgar que se enseñara a pensar.

Todo esto hizo que, pese a ser un estudiante brillante, Einstein no fuera un alumno cómodo para sus profesores. Su rebeldía contra el sistema hizo que muchos le pronosticaran un fracaso académico que, a la vista está, nunca se produjo, pues su capacidad le hizo asentarse como uno de los mayores genios de la historia de la humanidad.

https://as.com/tikitakas/famosos/albert-einstein-cientifico-la-educacion-es-lo-que-queda-despues-de-olvidar-lo-que-se-ha-aprendido-en-la-escuela-f202603-n/

Comparte este contenido:

Cómo superé la prohibición del Talibán a la educación de las mujeres en Afganistán

Asma escribió este artículo en 2025. Se publicó con su consentimiento dentro de la cobertura especial que cuenta las historias de muchachas y niñas de Afganistán tras la toma del poder del Talibán en agosto de 2021.

El destino de niñas y mujeres afganas bajo el régimen talibán refleja de cerca la distopía retratada en el libro «El cuento de la criada» de Margaret Atwood. Al igual que en la novela, un régimen religioso y extremista le ha quitado a las mujeres todos sus derechos sociales, económicos y humanos.

En los últimos tres años y medio, el Talibán nos ha hecho lo mismo, nos ha privado de nuestros derechos más básicos. ¿Por qué? ¿Cuál es nuestro delito? ¿Haber nacido mujeres?

Sí, nacimos como mujeres, pero no somos delincuentes.

Recuerdo que estaba en undécimo grado, me preparaba lentamente para los exámenes, cuando escuchamos la noticia: Ashraf Ghani, nuestro presidente fugitivo, había huidoy el Talibán había tomado la capital.

Para una adolescente como yo, llena de sueños y esperanza sobre mi educación y futuro, esa noticia fue una pesadilla, una que no ha terminado, ni siquiera después de todo este tiempo. Es una pesadilla que vivo durante el día y la noche, y que ahora se convirtió en parte de mi vida y la de millones de muchachas afganas.

Al principio, el Talibán nos permitió rendir exámenes y nos aferramos a la pequeña esperanza de que las escuelas y universidades se mantuvieran abiertas para las mujeres. Sin embargo, esa esperanza rápidamente se convirtió en desesperanza. Las puertas al conocimiento y a las oportunidades se cerraron con fuerza y no se han vuelto a abrir.

Iba a la entrada de la escuela solo para echar un vistazo a mis compañeros, mis profesores, mi sala de clases e incluso a mi viejo pupitre, pero no me permitían entrar. Miraba desde lejos con nostalgia y luego caminaba a casa con un nudo en la garganta.

Durante este tiempo, me preguntaba constantemente, preguntaba a mi familia y a mis amigos: ¿Cuál fue nuestro delito? ¿Por qué se pueden denegar tan fácilmente los derechos básicos y naturales de una mujer? ¿Por qué, como adolescentes, debemos lamentar la pérdida de nuestros derechos en vez de vivir libremente?

A menudo me comparaba con muchachas de otros países. Qué afortunadas eran de poder ir a la escuela, a la universidad, de caminar con libertad y de visitar bibliotecas, mientras que a mí y a millones más se nos niegan estos derechos simples y fundamentales.

Con el tiempo, la sombra de la desesperanza se hacía más pesada. Cada mujer que conocía hacía las mismas desgarradoras preguntas y ninguna tenía respuestas.

Porque la ignorancia, por su naturaleza, no ofrece lógica.

Como adolescente, fue difícil salir de ese oscuro lugar, pero con el apoyo de mi familia encontré un manera. Me uní a un centro de inglés secreto en Herāt, ciudad en el este del país, pero la realidad era que nuestras valientes profesoras secretamente enseñaban inglés a las chicas.

Luego de un año de arduo trabajo, logré un excelente nivel de inglés. Por sugerencia de la directora del centro, incluso llegué a convertirme en profesora y enseñar inglés a chicas de mi edad y menores. Obtener conocimiento es satisfactorio, pero compartirlo es aún más gratificante.

Además de enseñar, también dedicaba el tiempo en casa para leer más.

Me sumergí en literatura oriental y occidental, con obras como «El sexo inútil» de Oriana Fallaci, «El cuento de la criada» nuevamente, «Amiga, lávate esa cara» de Rachel Hollis, libros de psicología para reavivar la esperanza, escritos espirituales como «Masnavi» de Rumi y libros de historia, como «Breve historia del mundo» de Ernest Gombrich.

Quería entender: ¿hubo otras naciones en la historia que compartieran nuestro destino? ¿O solo estamos repitiendo el pasado a ciegas?

Estos libros me abrieron los ojos y ampliaron mi perspectiva sobre la vida. Aunque el anhelo por una educación formal nunca desapareció, continué buscando alternativas.

Al final, encontré una universidad en línea en Estados Unidos, la Universidad del Pueblo, donde podía estudiar para obtener una licenciatura si cumplía los requisitos. Postulé al programa de Administración de Empresas y, luego de unos meses, recibí mi carta de aceptación.

Empezaré mis estudios en abril y no podría estar más emocionada. Aún así, no puedo evitar sentir una profunda tristeza al pensar que a muchas otras chicas aún se les niega una educación. Deseo que también puedan tener la oportunidad de estudiar, si no es en persona, al menos que sea en línea.

Soy afortunada, porque mi familia siempre me ha apoyado e incentivado.

Mis padres siempre nos han dicho a mis hermanas y a mí: «Estudien primero, sean independientes y luego planeen el resto de sus vidas».

Sin su apoyo, podría haber terminado como miles de otras chicas: callada, olvidada, sentada sin esperanzas en una esquina de la casa. Sin embargo, con su ayuda, logré un alto nivel de inglés, me aceptaron en una universidad estadounidense y, si Dios quiere, algún día completaré una maestría e incluso un doctorado.

Sueño con que un día todas las familias reconocerán la importancia de apoyar y empoderar a sus hijas.

Ahora, cuando miro hacia atrás y veo quién era hace tres años y medio, me doy cuenta de que no soy la misma persona. He madurado más allá de mi edad, he adquirido conocimiento y me he vuelto más fuerte.

Estoy lista para construir un futuro brillante y seguiré avanzando, más fuerte que nunca, hacia mis metas y sueños.

Cómo superé la prohibición del Talibán a la educación de las mujeres en Afganistán

Comparte este contenido:

Más de la mitad de los profesores y sanitarios están ‘quemados’: el desgaste profesional es estructural en Sanidad y Educación

La carga horaria excesiva y la inestabilidad laboral provocan un desgaste emocional elevado en estos trabajadores esenciales

El Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) ha presentado este viernes los resultados de su informe sobre bienestar laboral en España y ha evidenciado que más del 50% de los profesionales de salud y educación presentan síntomas del síndrome de desgaste profesional, también conocido como síndrome de burnout o trabajador quemado. El agotamiento emocional, la despersonalización o la sensación de baja realización personal se repiten en ambos sectores, poniendo en riesgo la salud de trabajadores esenciales.

El estudio ha contado con la participación de 231 sanitarios y 506 profesionales de la educación. Los resultados muestran que el 56% de los profesionales de la salud presentan indicios de desgaste profesional, frente al 58% de los educadores del país. Sentimientos de tristeza, enfado, ansiedad o soledad son frecuentes en ambas profesiones. Pese a ello, más de la mitad de quienes sufren burnout no recibe tratamiento.

El informe del IEPP asegura que hasta el 62% de estos síntomas se explican por variables organizativas, lo que muestra que el burnout no es un problema individual, sino un fenómeno directamente influido por el entorno profesional. “El bienestar laboral no puede depender únicamente de la capacidad individual de adaptación; requiere entornos que lo hagan posible. Sabemos qué factores lo explican y, por tanto, también cómo prevenirlo”, ha valorado Juan Nieto, coordinador del estudio.

Inestabilidad y sobreexplotación, causas del desgaste

Una educadora infantil visiblemente agotada.Una educadora infantil visiblemente agotada. (Canva)

El síndrome de burnout es una enfermedad de riesgo laboral causada por un elevado nivel de estrés que se perpetúa en el tiempo. El agotamiento laboral provoca tanto problemas físicos como psicológicos, como fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas digestivos, irritabilidad o falta de concentración, y aumenta el riesgo de depresión. El sector sanitario y el educativo son dos de los más afectados por ese síndrome, pues exige una implicación emocional significativa en las tareas diarias.

En el sector sanitario, la presión asistencial y la responsabilidad clínica vuelven a los profesionales especialmente vulnerables al agotamiento laboral. Según IEPP, cuatro de cada diez sanitarios presentan niveles altos de agotamiento emocional y uno de cada cuatro reporta niveles altos de despersonalización o cinismo. A su vez, casi la mitad de los trabajadores sanitarios no se siente realizado con su trabajo.

En educación, la gestión del aula, la carga administrativa y la responsabilidad pedagógica hacen que el personal docente sea más propenso al desgaste emocional. Los educadores encuestados por el IEPP reportaron niveles altos de agotamiento emocional (44%), despersonalización (33%) y una baja sensación de realización profesional (40%).

Entre los factores precipitantes, el IEPP destaca la inestabilidad laboral y los contratos precarios en la sanidad, donde proliferan los contratos temporales de corta duración, así como la carga horaria. Según el informe, los trabajadores con jornadas de más de 40 horas semanales presentan un mayor desgaste emocional. En sanidad, son los profesionales del Sistema Nacional de Salud quienes presentan niveles más elevados de burnout, en comparación con quienes trabajan en el sector privado o concertado.

En el sector de la educación, los autores ven también un componente de género: son las mujeres las que presentan niveles mayores de agotamiento emocional, con una brecha de 6 puntos con los hombres. En cambio, el profesorado de centros concertados es el que presenta un mayor agotamiento emocional y despersonalización, seguido de los centros públicos.

Para aliviar la situación, los autores recomiendan crear condiciones para que aparezcan experiencias agradables y reparadoras dentro del trabajo. Reconocer los logros individuales y de equipo, garantizar apoyo psicológico a los profesionales o proporcionar lugares de descanso y desconexión pueden ayudar a mejorar los síntomas del burnout.

https://www.infobae.com/espana/2026/03/20/mas-de-la-mitad-de-los-profesores-y-sanitarios-estan-quemados-el-desgaste-profesional-es-estructural-en-sanidad-y-educacion/

Comparte este contenido:

Nelson Mandela, político: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”

El presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999 fue el primero de su familia en ir a la escuela. Estuvo 27 años en prisión tras combatir el apartheid.

Por: Raúl Izquierdo
Uno de los momentos más importantes en la vida de toda persona tiene lugar cuando apenas tenemos responsabilidades. La escuela es un lugar en el que se aprende, y en el que uno empieza a decidir qué camino quiere tomar en su vida. Pero la educación no tiene que venir solo de este lugar, sino que es algo que tiene que comenzar entre las paredes de una casa.

Uno, durante sus primeros años de vida, empieza a coger lo que va viendo a su alrededor: padres, amigos, profesores, familiares… La formación es solo un paso más de un proceso que dura años y que está en constante cambio. Una educación que nos definirá durante el resto de nuestra vida de adulto, por lo que conviene que ésta sea de calidad.

De ello sabía bien Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, 1918-2013). Nacido como Rolihlahla Mandela, fue el primero de su familia en acudir a la escuela. Y allí recibió el nombre con el que se hizo célebre como líder antiapartheid en Sudáfrica y como primer presidente afrodescendiente. “El primer día de clase mi profesora, la señorita Mdingane, nos dio a cada uno un nombre de origen inglés. Ese día, la señorita Mdingane me dijo que mi nuevo nombre era Nelson. ¿Por qué lo escogió? No tengo la más mínima idea”, llegó a reconocer.

Una educación que siempre ponía en valor, y que le hizo llegar a ser presidente (1994-1999) y Premio Nobel de la Paz en el año 1993. “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, fue una de sus frases que más se recuerdan. Y cuánta razón tenía, ahora que vivimos en una época en la que las grandes potencias se llenan la boca hablando de armas nucleares y su capacidad de destrucción.

De la universidad a la cárcel

Mandela, desde joven, no lo tuvo fácil. Fue expulsado de la Universidad de Fort Hare por participar en protestas estudiantiles. Más tarde, fue discriminado mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Witwatersrand, donde era el único estudiante negro. En 1944 se integró en el Congreso Nacional Africano, desde donde combatió el régimen segregacionista del apartheid, siendo uno de los impulsores de una estrategia más activa de resistencia.

Tras incrementarse su relevancia, en 1964 fue condenado a cadena perpetua por conspiración para derrocar al gobierno. Antes de ello, pronunció su famoso discurso “Estoy listo para morir”. Acto seguido fue llevado a la prisión de Robben Island, próxima a Ciudad del Cabo. Fue reconocido como el preso político más famoso del mundo y, tras pasar 27 años y medio en diferentes prisiones, el 11 de febrero de 1990 fue liberado. Años más tarde llegaron más reconocimientos internacionales, como el Nobel de la Paz. El resto, un legado que perdura hoy en día.

https://as.com/actualidad/politica/nelson-mandela-politico-la-educacion-es-el-arma-mas-poderosa-para-cambiar-el-mundo-f202603-n/

Comparte este contenido:
Page 1 of 2590
1 2 3 2.590