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Reseña del libro: Enseñanza y usos públicos de la historia en México y Chile (PDF)

Por: Selene Kareli/CII-OVE

El libro Enseñanza y usos públicos de la historia en México y Chile fue coordinado por Sebastián Plá y Omar Turra-Díaz, mismo que fue publicado en 2022 bajo la editorial IISUE colección educación/UNAM. Número ISBN: 978-607-30-5640-3 y cuenta con 448 páginas.

La obra Enseñanza y usos públicos de la historia, reúne a especialistas e investigadores de Chile y México, dos naciones que guardan múltiples historias silenciadas dentro de un territorio nacional, que si bien, son naciones diversas, tienen preocupaciones afines respecto a su memoria colectiva; es así que el texto congrega una gran variedad de enfoques y estrategias metodológicas que dibuja un amplio panorama de lo que hoy significa la historia en América Latina. Este libro es una puesta al día en la investigación comparada sobre enseñanza de la historia latinoamericana.

El libro consta de tres apartados y 15 ensayos. En el apartado Políticas y enseñanza de la historia, Sebastián Plá escribe: “Historia curricular de la enseñanza de la historia en México (1972-2017)”; Omar Turra-Díaz, “El código disciplinar de la historia en Chile: un análisis curricular desde sus contenidos de enseñanza (1965-2016)”; Dalia Argüello Nevado y Casandra Guajardo Rodríguez, “Paradojas entre las políticas educativas recientes y el discurso histórico de los libros de texto en torno a la diversidad cultural en México”; Andrea Minte Münzenmayer, “Pueblos indígenas y patrimonio cultural: ausencias en los textos escolares de historia de Chile”; Rosalía Meníndez Martínez, Los libros de texto de historia: identidad nacional y enseñanza de la historia en México (siglo xix y principios del xx); y, Luis Ajagan Lester, Mestizaje y texto escolar: la enseñanza de la historia en Chile y la construcción de identidades sociales.

En el aparatado dos: Investigación y enseñanza, Mario Valdés-Vera escribe, “La historia como campo disciplinar en el currículum escolar: presencias y ausencias en su enseñanza en el aula”; Gina Inostroza Retamal, “Avances y dificultades en la incorporación de un enfoque de género en la enseñanza de la historia en Chile”; Ariana Martínez Otero y Michelle Ordóñez Lucero, “El pasado reciente en el aula: voces de los jóvenes acerca del movimiento estudiantil de 1968 en México”; Patricio Guzmán Contreras, “Aportes y valoración de la clase de historia desde las voces estudiantiles”; Mayra Rodríguez Hernández, “Retos metodológicos para evaluar el pensamiento histórico a gran escala”.

Finalmente, en el apartado tres: Usos públicos de la historia, Lucero San Vicente Juambelz escribe: “Usos públicos de la historia: murales del Frente Juvenil en Defensa de Tepoztlán”; Marco Antonio León, “Usos, persuasión y enseñanza: la dimensión pública e ideológica de la historia en Chile (1970 1990)”; Xavier Rodríguez Ledesma, “La música como herramienta de lectura de la historia: un lente cultural para el análisis de lo social”; y, Evelyn Zagal Valenzuela, “Medios de comunicación de masas y sus usos para la producción y enseñanza de la historia”.

Enlace para descargar: https://www.iisue.unam.mx/publicaciones/libros/ensenanza-y-usos-publicos-de-la-historia-en-mexico-y-chile

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De huelgas y currículos. Cataluña

Ante todo, quiero expresar mi satisfacción por el éxito de las huelgas y manifestaciones en la enseñanza que se han llevado a cabo estos días. Creo que ya era hora de que salga a la luz el abandono de nuestros gobiernos en cuanto a la educación. Y, como decía uno de los eslóganes más gritados: “No son 5 días de vacaciones. Son 10 años de carencias”.

Da un poco de vergüenza que, después de 13 años de la aprobación de nuestra gran Ley de Educación (LEC) no nos hayamos ni aproximado al 6% del PIB de inversión en educación, tal y como mandaba dicha ley y sea el profesorado quién de nuevo tenga que salir a reivindicarlo. Por no hablar cómo, además, se ha aumentado año tras año el dinero dedicado a la educación privada concertada: por encima de 179 millones de euros en los tres últimos años. Y, además, el Departamento ha cerrado más de 5.200 plazas públicas en todo el territorio catalán, mientras que los conciertos se han mantenido intactos.

La falta de presupuestos implica que los recortes que se hicieron con la crisis del 2008 todavía no se han revertido y, por tanto, la demanda de menos alumnos por aula, menos horas lectivas para poder tener tiempo para reunirse y debatir, no se está tampoco resolviendo. Ni la estabilidad del personal interino y laboral, ni el aumento de las plazas públicas de FP, ni la retirada del decreto de plantillas que tan malestar está creando en los centros… Pero, además, nuestro hiperactivo consejero pretende (pretendía), sin consensuar con nadie, cambiar también el calendario escolar, el comienzo de curso, los horarios escolares, la obligación del C2 de catalán… ¿después alguien se extraña de que haya protestas y huelgas?

Y, por si fuera poco, el Departamento ha presentado un borrador de currículum que ha generado un gran rechazo entre el profesorado. Ahora parece que el Conseller está dispuesto a que los centros que deseen puedan aplazar la aplicación de estos currículos. Pero ésta no es la cuestión. El problema importante es que estos currículos son una imposición más y unos cambios que en absoluto favorecen el aumento de la calidad de nuestro sistema educativo y, sobre todo, hacen pensar que aumentarán las desigualdades ya muy grandes y empobrecerán el nivel cultural y de conocimientos del nuestro alumnado.

Y es que los nuevos currículos son una copia de las propuestas de la fallida Escola Nova21 (que, por cierto, nadie ha presentado una evaluación de sus resultados) y siguen una línea definida por patronales, bancos, grandes empresas y fundaciones privadas (vía OCDE). Propuestas que no son progresistas, sino que van en línea contraria a los intereses de la mayoría de la población. Son una renuncia a la democratización de los saberes, gracias a los cuales se puede estructurar el pensamiento y ampliar horizontes tanto individuales como colectivos. La apuesta por «la educación competencial y el aprendizaje por proyectos» es «un sistema que profundiza las desigualdades y abandona por completo su misión ilustrada de elevar el nivel cultural e intelectual de la población» (Carlos Fernandez Liria, 2017).

Resumiendo, las medidas planteadas por estos currículos, podemos apuntar algunos aspectos que, en mi opinión, van en la dirección completamente equivocada:

1.El desprecio del conocimiento que comporta el enfoque «competencial» y que hace tiempo venimos denunciando y que ahora queda bien explicitado. Textualmente se dice: «La meta no es la mera adquisición de contenidos, sino aprender a utilizarlos para solucionar necesidades encarnadas en la realidad». La pregunta es, si no se adquieren los contenidos, ¿cómo se pueden utilizar? Pero aún parece más grave lo que dice el sr. Ramón Grau (jefe del equipo que ha diseñado estos currículos): “Muchos contenidos están ahí porque serán útiles para continuar estudiando. A un sector del alumnado le funciona muy bien, porque sigue estudiando, pero a otro, no. ¿Para qué te ha servido prepararte para lo que vendrá después, si no hay después?”. O sea, ¿al alumnado que está destinado a no seguir estudiando, se le deben negar los conocimientos qde los que sí “tienen un contexto que les ayuda a salir adelante” podrán obtener?

Está claro que alejar a los alumnos del acceso al conocimiento implica tener ciudadanos sin capacidad crítica, lo que les convierte en ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. Y los más perjudicados son precisamente los que más lo necesitan, los más desfavorecidos socialmente, porque se les tima los contenidos culturales a los que no tendrán acceso fuera de la escuela y que les permitirían comprender las causas, políticas y económicas, que los han llevado a su situación.

La supresión de horas de casi todas las materias y el desprecio de las clases magistrales, de la utilización de la memoria, de los libros de texto (convertidos en digitales) y de todo lo que se hacía, son también elementos que dificultan la transmisión del conocimiento. La memoria es absolutamente necesaria para retener los conocimientos y sin conocimientos no existe cultura, no hay comprensión de la realidad, no hay posibilidad de tener espíritu crítico, ni hay tampoco posibilidad de ampliar el propio conocimiento.

2.En la misma línea va La introducción de los ámbitos educativos en secundaria, que implican también un desprecio al conocimiento y al profesorado que es especialista en su materia. Una experiencia que se está llevando a cabo en Valencia y que está demostrando que no ayuda en nada a mejorar el aprendizaje.

3.La introducción del mundo emocional como objetivo evaluable, en unos términos que superan lo que yo creo que debe hacer, y que puede hacer, un profesor o profesora en un aula, y que, además, abre la puerta a prácticas derivadas de diversas teorías, algunas de orígenes dudosos y que pueden acabar haciendo más daño que bien a nuestro alumnado. En este sentido, Grau nos viene a decir que la educación debe prepararse “para la frustración en una situación de desamor. Para la soledad. Para el momento en el que fracasa un proyecto y nos encontramos sin trabajo”.

Si bien la llamada «educación emocional» ha calado bastante en una parte del profesorado y de la sociedad, es una cuestión muy controvertida que introduce en la educación técnicas que provienen del mundo empresarial y que pueden acabar en un adiestramiento con el objetivo de desplazar las problemáticas sociales al ámbito de las emociones. En definitiva, lo que importa no es cambiar el contexto (político, económico, laboral), sino variar la reacción emocional para adaptarse a éste.

Por otra parte, parece muy complicado poder realizar una evaluación objetiva de cuestiones como si el alumnado ha logrado “…la experiencia personal de satisfacción con uno mismo para poder hacer frente a las dificultades y superarlas en positivo”. Esto no quita que, como hace la mayoría de profesorado, se cuide del alumnado y se esté atento a sus problemas.

4.La obligatoriedad de realizar un “servicio comunitario”. No está claro que el voluntariado deba ser obligatorio ni que sea la escuela la que tenga que obligar a la participación del alumnado en este tipo de servicios. Una cosa es estimular el espíritu crítico y los valores de solidaridad, y proporcionar herramientas para entender y enfrentar las desigualdades sociales y económicas, las segregaciones por diferentes razones, etc. Y otra es obligar a prestar un «servicio», que muchas veces está más ligado a la caridad que a la solidaridad.

5.Un aumento de la “autonomía de centro” que, mientras no se derogue el Decreto de Plantillas, cada vez más acaba siendo una imposición de la dirección. Si consideramos que la educación es una tarea colectiva, no es una buena cosa que las decisiones vengan impuestas y que el profesorado las asuma acríticamente por miedo a perder la plaza.

Por otra parte, dejar el 20% del currículo a decisión del centro puede acabar con un aumento de la competitividad y de las desigualdades, dependiendo del tipo de alumnado o de las decisiones de la dirección. Por no decir que esto rompe con la idea de red de educación pública, que tiene la obligación de ofrecer una educación de igual calidad a todo el alumnado, sea cual sea su status o viva en el barrio que viva. Pretender que cada centro dedique estas horas a las “necesidades propias del centro” es dar por supuestos que los centros concentran un tipo homogéneo de alumnado que tiene necesidades distintas a las del centro de al lado.

Adaptar los currículos y las actividades al alumnado, es algo que siempre hemos hecho el profesorado, pero poner ya materias diferentes es ir un paso más en dirección a la segregación.

6.Toda la complicación que supone la propia estructura del currículo y que, en ningún caso, parece que esto vaya a mejorar los aprendizajes del alumnado, pero sí obliga (al menos teóricamente) a que el profesorado comience de nuevo a re-programar todo lo que hacía en el aula.

Parece que cada cambio de gobierno debe dejar su impronta, y en educación pasa por cambiar cuestiones burocráticas que no hacen más que aumentar las horas de trabajo del profesorado en detrimento de la preparación de las clases. Recuerdo que hasta ahora nos regíamos por la LOGSE, que ya obligaba a programar por conceptos, procedimientos, actitudes y valores. Ahora se cambian todos los nombres, todos los objetivos, introduciendo perfiles competenciales de salida, competencias clave, indicadores operativos, competencias específicas, criterios de evaluación, saberes básicos; y contextos de aprendizaje. En definitiva, parece hecho más para agobiar al profesorado que para facilitarle su labor.

7. Y finalmente, cuando se llega a los contenidos, que ahora se llaman “saberes”, nos encontramos con un caos de conceptos desordenados y mezclados, que no facilitan en absoluto una planificación racional de los conocimientos ni de las actividades a realizar en el aula.

Que debían modificarse los currículos, seguramente todas estamos de acuerdo. Se podía haber estudiado bien la cantidad de conocimientos que había en el anterior currículo, sacar lo que estaba de más, señalar lo fundamental, y añadir lo que no estaba. Se podían haber dado recomendaciones para realizar la enseñanza más activa o más participativa, incluso más competencial, sin que ello implicase menospreciar y devaluar los conocimientos y sin imponer metodologías únicas que, además, se han demostrado ya negativas para la mayoría del alumnado. La experiencia nos demuestra que cada maestro, profesor o profesora sabe encontrar la metodología que mejor le va y que tiene mejores resultados.

Más allá de la pérdida de tiempo y energía que implica para el profesorado programar su tarea diaria en el aula, no parece que unos conocimientos tan poco estructurados puedan ayudar al alumnado a asumirlos.

En definitiva, cambiarlo todo para no mejorar nada.

Creo que es necesario abrir un debate sobre qué queremos de la educación y exigir políticas encaminadas a una educación pública, bien dotada y cohesionada, que dé respuesta a las necesidades reales de nuestro alumnado y no a las necesidades del mundo empresarial.

Fuente: https://vientosur.info/de-huelgas-y-curriculos/#

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Las africanas luchan contra prejuicios y estereotipos sobre lo que pueden hacer

Teresa Lokichu no olvida el día en que concurrió a una reunión de altos funcionarios del gobierno, líderes de la comunidad y ancianos para discutir varios temas urgentes como la seguridad en su comunidad rural de Pokot Occidental, en la región del Valle del Rift, en el oeste de Kenia.

A pesar de ser una conocida defensora de la paz en la comunidad, lideresa de la defensa de los derechos de las mujeres y luchadora contra la mutilación genital femenina (MGF), no tuvo puesto, y mucho menos voz, en lo que era una reunión consultiva.

«Hice lo que una mujer de nuestra comunidad pastoril debe hacer: ponerme de pie y esperar en silencio hasta que los hombres a cargo consideraran oportuno darme la oportunidad de hablar”, contó a IPS esta directora de la Red de Niñas Pokot.

Rememoró que “todos en la sala estaban sentados, pero yo permanecí de pie. Tenía que hablar en nombre de las mujeres y los niños, que son los más afectados por la inseguridad y el conflicto», dijo Lokichu,

«La reunión continuó como si no pasara nada, mientras yo permanecía de pie. Una ministra del gabinete gubernamental estaba presente e interrumpió la reunión para preguntar por qué permanecía de pie. Se sorprendió mucho al saber que solo así una mujer puede pedir permiso para hablar en una reunión de este tipo», dijo.

A Lokichu se le concedió inmediatamente el derecho de palabra y más tarde se convertiría en diputada de la Asamblea del Condado de Pokot Occidental, en el sistema de gobierno descentralizado de Kenia.

Su experiencia no dista mucho de la de Joyce Nairesia, la primera mujer samburu en formar parte del Consejo de Ancianos e incluso presidirlo.

Naresia contó a IPS que los ancianos varones levantan un rungu (garrote) tradicional durante las reuniones del Consejo, como muestra de poder. Al ser una mujer en una comunidad de pastores, no puede hacer lo mismo.

«Para dirigirme al Consejo, primero me pongo de pie, levanto un trozo de hierba y espero a que me dejen hablar. Es una muestra de respeto y humildad en su presencia», explicó. «La gente dice, pero ¿cómo es posible? Yo digo que es mejor influir en el cambio desde dentro que desde fuera mirando hacia dentro», dijo.

Estos testimonios son parte de un esfuerzo de las comunidades de esta nación de África oriental, bajo el lema “Rompe Prejuicios” con que tratan de promover experiencias a favor de una mayor paridad de género.

El objetivo final es una sociedad sin los prejuicios, estereotipos y discriminación que soportan las mujeres en su actividad pública, para una mayor inclusión de ellas en los espacios de decisión.

Situación de África

Especialistas en cuestiones de género como Grace Gakii, establecida en Nairobi, afirman que el mundo y en particular África se enfrentan a un sinfín de retos, desde el cambio climático, las enfermedades, las pandemias, la inseguridad alimentaria y la fragilidad de la paz. La reivindicación de la igualdad y la equidad de género en todas las facetas de la vida es crucial para mejorar los resultados sociales y económicos.

«Tenemos que desarraigar el patriarcado y la misoginia profundamente arraigados, así como la discriminación sistemática de las mujeres en el liderazgo político y en los negocios», dijo a IPS esta investigadora en igualdad y equidad de género.

Los datos de ONU Mujeres sobre las mujeres en la política muestran que Ruanda tiene el mayor porcentaje de mujeres en el parlamento a nivel mundial. Sudáfrica, Senegal, Namibia y Mozambique también figuran en la lista de los 20 primeros países en equidad legislativa.

«Ruanda es también uno de los 14 países del mundo que tiene 50 % o más de mujeres en su gabinete. Pero lo que está cada vez más claro es que la representación no es suficiente. Las mujeres necesitan la influencia necesaria para cambiar la forma en que la sociedad percibe a los hombres y a las mujeres, y los papeles que les asignan», explicó Gakii.

Las cifras de ONU Mujeres indican que 50 % de las mujeres africanas que forman parte del gabinete tienen carteras de bienestar social.

Gakii considera que estos puestos se ajustan a la percepción que la sociedad tiene de las mujeres como cuidadoras y no como portadoras de poder que participan en los niveles de toma de decisiones políticas y de liderazgo de alto nivel.

Solo 3 % de las mujeres africanas que integran el gabinete están a cargo de carteras críticas y de gran poder, como las de finanzas, defensa, infraestructura y asuntos exteriores.

Lokichu afirma que las voces de las mujeres faltan en los niveles más altos de la toma de decisiones y la gobernanza, lo que perpetúa aún más los estereotipos de género, los prejuicios y la discriminación contra las mujeres en el continente africano.

Mejor situación tienen las mujeres en el mundo empresarial y de los negocios, donde las compañías africanas tienen el mayor porcentaje de representación femenina en los consejos de administración, con 25 %, frente a la media mundial de 17 %, según el McKinsey Global Institute. Pero Gakii considera que ese porcentaje resulta insuficiente.

«Las mujeres están cada vez más representadas, pero su influencia es limitada. No hay un impacto real y un progreso hacia la paridad de género si la participación y la influencia no van de la mano», afirmó.

A juicio de la especialista keniana, «la media mundial de mujeres en los comités ejecutivos es de 21 %. África está a la cabeza con 22 %, siendo Sudáfrica el país con mayor porcentaje de paridad de género. Pero no basta con que se vea a las mujeres en puestos de poder. El poder debe sentirse para que haya un cambio de paradigma en la conciencia colectiva de la sociedad».

En reconocimiento de estos hechos, en 2021 los ministros de la Unión Africana (UA) encargados de los asuntos de género y de la mujer adoptaron la Posición Común Africana (PAC) para impulsar la participación plena y efectiva de las mujeres y la toma de decisiones en la vida pública.

La UA afirma que, debido a las brechas de género existentes en los puestos de liderazgo en los mercados financieros, de inversión y empresariales, el continente africano pierde cada año más de 20 % de su producto interno bruto (PIB) colectivo.

Gakii afirma que las mujeres deben alcanzar el poder y la influencia en la política, los negocios, la religión y las instituciones de enseñanza superior para que puedan superar los límites del género de forma “coherente, sistemática y con impacto” para sus sociedades.

Fuente: https://rebelion.org/las-africanas-luchan-contra-prejuicios-y-estereotipos-sobre-lo-que-pueden-hacer/

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Isabel Piñar: «Dar una clase solo, sola, en un rincón de tu hogar habilitado para ello es inquietante y angustioso». España

Buenas tardes a todos y bienvenidos al IES San Isidro en esta tarde tan lluviosa.

Gracias Pablo por organizar este evento y gracias señora ministra de Educación, Dª Pilar Alegría, y señora viceconsejera de Política Educativa de la Consejería de Educación, Dª Rocío Albert, por hacer un hueco en sus agendas y acompañarnos en este acto. Bienvenidas ambas al IES San Isidro.

Dentro de unos días se cumplirán dos años de unas circunstancias que han marcado un hito en la línea del tiempo de la historia: una pandemia que ha cambiado nuestra vida. Seas lo que seas y te dediques a lo que te dediques, hay un antes y un después de esa fecha.

Hace dos años que se cerraron las puertas físicas de los centros educativos. Esa puerta por la que habéis entrado se cerró, pero la función de los centros educativos no se cerró porque el conocimiento, el aprendizaje solo tiene las barreras que el propio individuo quiera establecer.

La enseñanza continuó en otros lugares en otros escenarios, eso sí, más íntimos y domésticos, que albergaban a los mismos actores y espectadores, pero por separado: profesorado y alumnado y viceversa, porque nuestros papeles se intercambian continuamente.

Recuerdo que nos despedimos en una última reunión presencial de la comisión de coordinación pedagógica como organismo básico de transmisión de la información a todo el profesorado.

Previamente, la mayor parte del profesorado había establecido ya los mecanismos básicos de comunicación con sus grupos.

Teníamos la suerte de contar con aulas virtuales pero no eran suficiente para lo que se avecinaba.

Nos reinventamos: aprendimos a utilizar plataformas educativas online para una enseñanza lo más directa e interactiva posible. Aprendimos rápido: videotutoriales, instrucciones de compañeros y compañeras más avezados en el tema y, después, cursos de formación institucionales. Pero estos métodos que, por cierto, han llegado para quedarse, aunque sea como apoyo, necesitan de medios tecnológicos físicos tanto para el profesorado como para el alumnado. Los medios se consiguieron: administraciones educativas, ayuntamiento, AMPA, etc. Y mientras tanto con el móvil.

Las tutorías siguieron funcionando: sabíamos en qué circunstancias estaba el alumnado, ¿tenían recursos? ¿Se encontraban bien ellos y sus familias? No recuerdo haber tenido tantas anotaciones en mi cuaderno de clase como en aquellos momentos.

No quiero tampoco dar la impresión de que el cierre de las puertas no nos afectó. Las personas que poblamos los centros educativos somos seres gregarios: vivimos en comunidad y nos necesitamos los unos a los otros, tanto el alumnado como el profesorado. La soledad nos es extraña y el silencio, añorado a veces, nos perturba. Lo que identifica a cualquier centro educativo en cualquier lugar del mundo es el rumor que se filtra por las paredes a los pasillos y que delata la presencia de las personas que están dentro, que explican, responden, debaten, y los sonidos más o menos melódicos que indican un cambio de clase. Eso no se sentía cuando alumnado, profesorado y PAS, estábamos en casa y les aseguro que todos lo echábamos de menos.

Dar una clase solo, sola, en un rincón de tu hogar habilitado para ello es inquietante y angustioso. Nos falta el feedback del alumnado. Somos expertos en lenguaje corporal y ese feedback nos permite saber cómo reciben la información nuestros alumnos y si las actividades que realizamos funcionan. Una pantalla con solo el nombre de los chicos y chicas no da ninguna información de tipo emocional.

También necesitamos comunicarnos entre nosotros, preguntar por alguien en concreto que nos preocupa, comprobar que vamos en la misma dirección y sentido con un grupo que necesita más atención. Eso que hacemos a diario en un cambio de clase, una guardia o en el recreo. Toda esa comunicación se interrumpió en parte y hubo que buscar métodos alternativos para obtenerla: como reuniones online periódicas entre el profesorado.

Finalizamos el curso 2019-2020 con un tímido intento de presencialidad.

Habilitamos todos los espacios posibles para transformarlos en aulas: los pasillos, todos los laboratorios, aulas de arte, el gimnasio y este salón de actos

Va a comenzar el curso 2020-2021. Planes de contingencia en varios escenarios. Escenario de semipresencialidad: división de los grupos de 1º y 2º ESO para ser presenciales y seguros y semipresencialidad en el resto de los grupos.
Por nuestra cuenta decidimos ampliar la presencialidad a todos los grupos de 2º bachillerato.

Habilitamos todos los espacios posibles para transformarlos en aulas: los pasillos, todos los laboratorios, aulas de arte, el gimnasio y este salón de actos que hasta hace una semana solo tenía las últimas cuatro filas de butacas y el resto eran mesas de alumnos. Yo misma impartí el curso pasado clase desde este escenario, con cámara para el alumnado que estaba en casa y dos pizarras blancas. Hoy con solo el atril siento que esto está desangelado.

Tiramos tabiques para ampliar espacios y pusimos falsos tabiques en el maravilloso claustro rojo que está en el piso de arriba. Cámaras, pantallas y ordenadores en todas y cada una de las aulas. Los medios tecnológicos ya no nos resultaban extraños. No obstante, el curso se inicia con cursos de formación para el profesorado y el alumnado sobre el uso óptimo de todos los medios con los que contamos. Estas modificaciones permanecen aún este curso, han sido ampliadas con pantallas táctiles y han llegado para quedarse. Nuestra amistad con las nuevas tecnologías es ya un hecho y gran parte del profesorado se siente cómodo con ellas y les ha buscado múltiples aplicaciones. La frase: el profesorado como sujeto y motor de los cambios educativos cobra aquí un especial significado.

Se modificaron los horarios de entrada y salida, y el horario de los recreos, de manera que en todo momento fueran escalonadas para evitar las aglomeraciones del alumnado en las puertas de entrada. Otra de las medidas que ha llegado para quedarse.

De todos modos, hay que reconocer que teníamos miedo y poca confianza en que la presencialidad funcionara y evaluábamos la posibilidad de que las circunstancias nos llevaran, antes o después, a una situación similar a la del tercer trimestre del curso pasado. No fue así, los centros educativos fueron y son lugares seguros.

En la actualidad, la presencialidad es total. Por supuesto que no tiene nada que ver con el concepto de presencialidad de hace unos años, porque está renovada y adaptada a las circunstancias de cada centro educativo y a sus habitantes.

Y los centros seguirán siendo lugares seguros y los profesores y profesoras seguiremos reinventándonos y los equipos directivos, que también impartimos docencia, seguiremos adaptando nuestros medios físicos y humanos a las necesidades, como lo hemos hecho siempre.

Por favor, recuerden, un edificio puede cerrar sus puertas y ventanas, un centro educativo no, porque sus puertas y ventanas son el conocimiento y el profesorado las mantiene abiertas de par en par en todo momento, allá donde esté.

El profesorado no ha recibido aplausos por su labor. Nunca lo hemos buscado, aunque un gracias de vez en cuando se agradece. Por eso este acto era necesario.

Muchas gracias por su presencia y atención.

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España: Los sindicatos de enseñanza ven “insuficiente y difusa” la reforma de la profesión docente presentada por el Ministerio de Educación

CC OO, CSIF y UGT reclaman que el nuevo estatuto aborde la mejora de las condiciones laborales, la reducción de la carga lectiva y de las ratios de alumnos por aula.

El documento presentado este jueves por el Ministerio de Educación con 24 propuestas para reformar la profesión docente es considerado “insuficiente” por los sindicatos de enseñanza. Comisiones Obreras, CSIF y UGT han reclamado que el nuevo estatuto docente regule las condiciones laborales y salariales, que apenas se mencionan en el texto presentado por el Gobierno de forma simultánea a los sindicatos y a las comunidades autónomas. Educación considera que el texto es un punto de partida para ir negociando y plasmando en diversas normas cuestiones como la formación inicial y permanente de los docentes, el acceso a la profesión y el desarrollo profesional, tal y como prevé la ley educativa aprobada hace un año.

Entre las novedades que introduce el documento figuran el establecimiento de un examen especial para acceder a carreras de educación infantil y primaria, el endurecimiento de las condiciones para acceder al máster del profesorado, un cambio en el sistema de prácticas y un nuevo sistema de evaluación de los docentes al que estará asociada su promoción profesional.

“Contiene propuestas parciales y difusas en relación con la formación inicial, la formación permanente, el acceso e ingreso docente y la carrera profesional”, ha señalado CC OO, “y ninguna de ellas progresa en la línea de mejorar y homologar las condiciones del profesorado ni solucionar los problemas más importantes”. El sindicato reclama, una reducción de la carga lectiva de los docentes y de las ratios de alumnos por aula, entre otras medidas, entre las que menciona también “una mejora real de la formación inicial y no solo cribas para reducir las personas que acceden a ella”.

CSIF ha pedido al ministerio que el nuevo estatuto se centre “en reforzar las plantillas y, en definitiva, revertir los recortes de 2012, aún vigentes y que se han evidenciado a la sociedad por su efecto durante la pandemia”. UGT ve el documento “descompensado”: “si bien se extiende en cuestiones importantes como la formación inicial, la reformulación de especialidades docentes, la formación permanente (sin especificar cómo se va a hacer) y el sistema de selección, ni se mencionan aspectos que deberá contener el futuro estatuto: dignificación de la profesión, retribuciones, jornada lectiva, ratios y recuperación de derechos entre otras”. Y a STE, por su parte, le parece “un buen punto de partida” los puntos relativos a la formación inicial y permanente, “así como que se considere necesario la inclusión de asignaturas didácticas” en las carreras no educativas. Pero rechaza varias de las cuestiones planteadas, como la idea de trasladar el modelo de prácticas Dual propio de la Formación Profesional al aprendizaje de los futuros docentes.

Renuncia al modelo MIR

Lucas Gortázar, director de Educación de EsadeEcPol, opina, por su parte, que la propuesta “renuncia de forma expresa a un periodo específico tipo MIR [el sistema diseñado para la incorporación de los médicos a la sanidad pública], de dos o tres años y lo diluye y fragmenta en distintos momentos: al final del grado de Magisterio, durante el máster, y en las prácticas de los nuevos funcionarios, solo para la pública. Esta fragmentación de formación tutorizada y acompañada no hará sino atomizar los esfuerzos, apostar por mejoras en el margen sin transformar el sistema”. Gortázar también considera “difuso” el sistema propuesto para evaluar a los docentes. “Sugiere metodologías, como la auto-evaluación o evaluación por pares, que, aun siendo prometedoras desde el punto de vista del empoderamiento del profesorado, tienen importantes lagunas metodológicas. Otros instrumentos de evaluación están ausentes”.

El sociólogo Mariano Fernández Enguita afirma por su parte: “La buena noticia es que todo apunta en la buena dirección, pero la mala es que se trata en gran parte de pequeños movimientos, que no llevarán muy lejos”. “Los aspirantes”, prosigue Fernández Enguita, “seguirán accediendo a la condición funcionarial vía exámenes, mientras que la iniciación práctica quizá sea reforzada, pero seguirá siendo breve y no selectiva”. El catedrático de la Universidad Complutense ve escasa las referencias a la necesidad de formar para la docencia “en un sistema y un ecosistema digitales”. “No estamos ante un complemento necesario, ni ante una nueva necesidad surgida por la pandemia, sino ante un desfase histórico monumental”, añade.

Fuente: https://elpais.com/educacion/2022-01-27/los-sindicatos-de-ensenanza-ven-insuficiente-y-difusa-la-reforma-de-la-profesion-docente-presentada-por-el-ministerio-de-educacion.html

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Actualidad ¿América Latina terminará en 2022 con el cierre de escuelas más largo del mundo?

Cuáles son los efectos y consecuencias a corto, mediano y largo plazo del “cierre de escuelas por Covid-19 más prolongado, generalizado e ininterrumpido” a nivel global.

Los países de América Latina están entre los que más semanas han cerrado sus escuelas, ya sea parcial o totalmente, debido al Covid-19 según las estadísticas que recopila la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Si se analiza hasta el 15 de noviembre de 2021, antes de que comenzaran las vacaciones de fin de año para los niños en algunas de las naciones de la región, se pueden contabilizar millones de afectados por la decisión de mantener cerradas las aulas de clases para controlar la propagación del virus.

La expectativa para 2022 es que vuelvan presencialmente a las escuelas. El año pasado se calculó que el costo de la educación a distancia es tal que, según un estudio de la alianza entre la Unesco, el Banco Mundial y Unicef, esta generación de estudiantes a nivel global corre el riesgo de perder cerca de US$17 billones del total de los ingresos que percibirán durante toda su vida, lo que equivale a 14% del PIB mundial. La situación es aún más grave que la que se calculaba en 2020, cuando las cuarentenas pasaron a ser parte del día a día y se midió que el costo llegaría a US$10 billones. Un estudiante medio perdería US$25.000 en ingresos a lo largo de su vida.

Sin embargo, la gravedad de mantener los cierres también se ve en la enseñanza de los niños, según el informe de las tres organizaciones multilaterales. Países como Brasil, Pakistán, India, Sudáfrica y México muestran pérdidas sustanciales en matemáticas y lectura, que pueden variar según el nivel socioeconómico, el género y el grado. No obstante, en promedio, las pérdidas de aprendizaje son aproximadamente proporcionales a la duración del cierre, dijo el estudio.

Y acá es donde América Latina tampoco pasa la prueba. Según las estadísticas de la Unesco, prácticamente todos los países de la región sobrepasan el promedio mundial en cuanto al tiempo que han mantenido las aulas cerradas. Bolivia, Honduras, Panamá y El Salvador están al tope de la lista de cierres, ya sean totales o parciales, con más de 80 semanas en las que los niños tuvieron que estudiar desde casa desde el comienzo de la pandemia.

“En muchas partes del mundo, las escuelas cerraron y volvieron a abrir varias veces en el transcurso de la pandemia. Pero en América Latina y el Caribe, hoy hay escuelas que llevan cerradas desde marzo de 2020. Los niños de la región experimentaron el cierre más largo del mundo por el Covid-19, el más prolongado, generalizado e ininterrumpido que en cualquier otro lugar”, dice Laurent Duvillier, jefe de comunicaciones para América Latina y el Caribe de Unicef, a través de un correo electrónico.

Según las cuentas de esta organización, en el primer año de la pandemia, entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el 79% del tiempo de instrucción en la región se interrumpió debido al cierre total de las escuelas. El porcentaje es incluso más elevado que los que se registraron en el sur de Asia (57%) y en Oriente Medio y África del Norte (51%).

Por ello, Duvillier asegura que la pandemia ha provocado la “peor crisis de aprendizaje de la historia” de la región, con el agravante de que la situación no ha terminado. Agrega que, según los estimados de Unicef, menos de 1 de cada 3 países de América Latina ha reabierto por completo sus escuelas y más de 40% de los estudiantes, es decir 60 millones, una población superior a la de países como Colombia, siguen fuera de las aulas.

“Es un desastre para ellos, para sus familias y para sus países. Nunca antes en América Latina y el Caribe se había privado a tantos niños de la educación al mismo tiempo y durante un periodo largo. La pandemia nos ha demostrado que la enseñanza a distancia debe ampliarse, pero no puede sustituir a la enseñanza presencial, especialmente para los niños más vulnerables”, asegura.

Esto se da en un panorama en el que los conciertos, los partidos de fútbol o los restaurantes ya pueden reabrir en su totalidad, a pesar de que la aparición de nuevas variantes de Covid-19 ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de implantar restricciones a la movilidad. “Mantener las escuelas cerradas mientras los centros comerciales, los cines y los casinos siguen abiertos es inaceptable e irresponsable. Unicef insta a todos los gobiernos de la región a acelerar ahora el retorno al aprendizaje presencial para todos los niños y niñas”, dice Duvillier.

Pobreza de aprendizaje

En todo el mundo, desde finales de febrero de 2020 y hasta principios de agosto de 2021, los sistemas educativos estuvieron cerrados por completo durante 121 días lectivos y parcialmente durante 103 días, según el estudio. El informe resalta casos como el de Sao Paulo, donde los alumnos aprendieron solo el 28% de lo que hubieran aprendido en clases presenciales y el riesgo de que abandonaran la educación aumentó más del triple. Además, calcula que en los países de ingresos bajos y medios, la pobreza de aprendizajes se elevaría hasta 70%, desde el 50% antes de la pandemia, por culpa de los cierres prolongados.

La pobreza de aprendizajes es un índice multidimensional que se basa en la idea de que todos los niños deberían estar escolarizados y ser capaces de leer un texto apropiado para su edad a los 10 años, según explica la Unesco.

“Hoy en día, más de 21 meses después, las escuelas permanecen cerradas para millones de niños y es posible que muchos no regresen nunca a los centros educativos. La pérdida de aprendizaje de la que son víctimas muchos niños es moralmente inaceptable”, dijo Jaime Saavedra, director de Educación del Banco Mundial, cuando se lanzó el informe a principios de diciembre del año pasado.

La evidencia local de Sao Paulo también muestra que en la cohorte de 2021 se obtuvo una puntuación más baja que en la cohorte de 2019 en cada grado, con mayores pérdidas en los estudiantes más jóvenes.

En ese país, además, las Secretarías de Educación de diez estados participaron en una evaluación a los alumnos de segundo grado en habilidades básicas y el resultado mostró que 74% de los alumnos de segundo grado son prelectores, es decir que solo pueden leer un máximo de nueve palabras por minuto. La proporción es mayor que en 2019, cuando se encontraba en 52%, dice Unicef.

De acuerdo al Banco Mundial, América Latina y el Caribe podría ser la región con el segundo mayor aumento de pobreza de aprendizaje, lo que equivale a que la proporción de niños que no son capaces de leer de forma competente al finalizar la educación primaria podría aumentar de 51% a 62,5%. Esto es lo mismo a que haya 7,6 millones adicionales de pobres de aprendizaje.

Y las estadísticas negativas no terminan aquí. Según el organismo con sede en Washington, si se supone una duración del cierre de las escuelas de 10 meses y que luego se apliquen medidas de mitigación, la proporción de estudiantes por debajo del nivel mínimo de competencia podría aumentar de 55% a 71%. “Además, se estima que las pérdidas de aprendizaje en la región, también medidas por las puntuaciones medias de PISA, serán sustancialmente mayores para los estudiantes más pobres que para los más ricos. Este impacto ampliaría la ya elevada brecha de rendimiento socioeconómico en un 12%”, dice un análisis del Banco Mundial.

Por ello, el golpe en los estudiantes ha sido tan profundo que no basta con reabrir las aulas, dice Robert Jenkins, jefe mundial de educación de Unicef, a Bloomberg LíneaSegún él, habrá que supervisar y abordar las disparidades en el aprendizaje y tendrá que darse un apoyo “adaptado y sostenido” para ayudarles a recuperar lo perdido. Incluso, dice que las escuelas deben ir más allá de los lugares de aprendizaje y proporcionar a los niños los servicios necesarios para prosperar, como la atención sanitaria, el apoyo psicosocial, la nutrición, el agua y el saneamiento, y la protección.

Según los hallazgos de las entidades multilaterales, el acceso a la tecnología, e incluso a la electricidad, fue desigual en los niños de hogares con bajos ingresos, con discapacidades y en las niñas que tuvieron menos oportunidades para acceder al aprendizaje a distancia. En este último aspecto, los más afectados fueron los niños en edad preescolar, que están en etapas fundamentales de aprendizaje y desarrollo.

Las pérdidas fueron mayores para los estudiantes de un nivel socioeconómico inferior en países como Ghana, México y Pakistán, agrega el documento. “La experiencia hasta la fecha ha demostrado que las medidas de mitigación funcionan y que es posible mantener las escuelas abiertas para el aprendizaje presencial. Los riesgos para los niños de estar fuera de la escuela siguen siendo mayores que los riesgos de estar en la escuela”, asegura Jenkins.

Entre las medidas que recomiendan Unicef, el Banco Mundial y la Unesco, además de la reapertura urgente de las escuelas, está implementar en 2022 programas de recuperación con planes de acción que vayan dirigidos a consolidar los planes de estudio, ampliar el tiempo de instrucción y mejorar la eficiencia de aprendizaje.

“A medida que la variante ómicron se afianza, sabemos que los gobiernos están sopesando el cierre de escuelas. Aunque todavía no sabemos el impacto que tendrán las escuelas en la transmisión de las nuevas variantes, sí sabemos que hasta ahora no han sido las principales impulsoras de la transmisión en la comunidad. La experiencia también nos muestra que las medidas de mitigación han funcionado. Instamos a las escuelas a ser los últimos lugares en cerrar y los primeros en abrir en los casos en que se considere necesario cerrar las aulas”, dice Jenkins.

Adicionalmente, los organismos multilaterales sugieren que se refuerce el papel de los padres y las familias en las etapas de aprendizaje, aumentar la proporción de la educación en la asignación de presupuestos gubernamentales y priorizar a los docentes en las campañas de vacunación, además de garantizarles que reciban apoyo y acceso a oportunidades de desarrollo, para evitar, como dice Unicef, una tragedia educativa como ninguna otra, de la que la región tardará años en recuperarse.

Carlos Rodríguez Salcedo: Periodista colombiano, especializado en economía. Fui periodista y editor del diario La República, con experiencia en temas macroeconómicos, empresariales y financieros. Además, pasé por la agencia de noticias

Fuente: https://www.bloomberglinea.com/2022/01/04/america-latina-terminara-en-2022-con-el-cierre-de-escuelas-mas-largo-del-mundo/

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Niveles de educación cayeron dos años en Latinoamérica durante la pandemia

Los países con un mayor retraso en la escolaridad son Panamá con 4.7, Guatemala y Honduras con 4.8 y Haití que bajó a 5 años de escolaridad, según estimaciones del Banco Mundial.

Los niveles de educación en Latinoamérica han retrocedido dos años durante la pandemia al pasar de tercero a primero de secundaria los conocimientos medios de los estudiantes, según datos difundidos este sábado.

Con la reanudación de las clases presenciales el reto se centra ahora en recuperar las habilidades de aprendizaje y conocimientos de los estudiantes para evitar su frustración en los estudios y baja preparación cuando entren en el mercado laboral, aseguró Daniela Rosales, gerente de la empresa de enseñanza Kumon México.

Rosales recordó que según estimaciones del Banco Mundial, la pandemia causó en todos los países de Latinoamérica un rezago equivalente a dos y medio años de escolaridad.

Los países con un mayor retraso en la escolaridad son Panamá con 4.7 años de escolaridad, Guatemala y Honduras con 4.8 y Haití que bajó a 5 años de escolaridad.

Rosales destacó que para revertir el retraso escolar es fundamental una respuesta educativa con clases extraescolares que fortalezcan las habilidades de aprendizaje para dar a los alumnos las herramientas adecuadas que mejoren su futuro a nivel profesional.

Kumon reabrió sus centros en México y Centroamérica para clases presenciales tras un año y medio de implementar un sistema híbrido por la pandemia del covid-19.

Durante la pandemia los centros de enseñanza extraescolar de Kumon mantienen tres tipos de modalidades: la presencial, clases a distancia e híbrida.

Fuente: https://www.elnacional.com/mundo/niveles-de-educacion-cayeron-dos-anos-en-latinoamerica-durante-la-pandemia/

 

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