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Puerto Rico: Niño conmueve por pedir de regalo una muñeca; quiere ser el mejor papá del mundo (FOTOS)

De pequeños a las niñas y niños muchas veces se les depositan estereotipos de género. Por ejemplo, con lo que deben jugar o cómo deben portarse. Estos determinan el futuro de mujeres y hombres que crecieron con ideas erróneas de su ‘destino’. Sin embargo, cuando hay una educación sin el deber ser o hacer, los niños pueden tener una infancia más feliz y libre. Tal es el caso de un niño que pidió una muñeca para jugar y aprender a ser –cuando crezca– el mejor papá del mundo. Aquí te contamos su historia que se volvió viral.

Fue a través de su cuenta de Facebook en donde una mujer de Puerto Rico compartió las fotos de su hijo que pidió de regalo una muñeca y no los juegos que supuestamente son para el sexo masculino. El pequeño quiere aprender a ser el mejor papá del mundo.

La publicación de inmediato se volvió viral y recibió múltiples comentarios que celebraron el acceso a otro tipo de educación.

“Muy bien, que los niños aprendan el tema del cuidado y no sólo las niñas”; “aplausos por esta decisión”; “Como debe ser”; «Bravo», «Excelente. Felicidades para ambos», «¡Muy bien!”; «Hermoso, gracias por compartir este post», se lee entre las reacciones.

En la descripción de la publicación, la mujer explicó cómo fue que el niño pidió una muñeca:

«Mi hijo me pidió una muñeca y ha sido lo más adorable del mundo. No solo está súper feliz, sino que lleva toda la tarde cuidándola. Enseñarle a mi hijo a cooperar en el hogar y permitirle jugar a ser buen padre, me asegura que le estoy dejando un excelente hombre a este mundo», escribió la mujer -Rocío Natalia-.

Asimismo, la mujer expresó que el hecho de que su hijo juegue con muñecas, cocinita, entre otras actividades, lo hace mejor persona, hermano, hijo, esposo y papá en un futuro.

https://www.facebook.com/rocioriveradiazmca?fref=nf

Fuente: https://www.msn.com/es-mx/noticias/mexico/ni%C3%B1o-conmueve-por-pedir-de-regalo-una-mu%C3%B1eca-quiere-ser-el-mejor-pap%C3%A1-del-mundo-fotos/ar-BB1aEDH3

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Científicas convertidas en actrices para visibilizar a la mujer en la ciencia

Por: Laura Román

Cinco científicas de la Universidad de Sevilla se ponen en la piel de Hipatia, Ada Lovelace, Marie Curie, Rosalind Franklin y Hedy Lamarr en ‘Científicas: presente, pasado y futuro’. El proyecto está compuesto por una obra de teatro, un cómic y un cortometraje destinados al alumnado de Primaria y Secundaria con el fin de atraer el interés de los estudiantes por la ciencia.

¿Sigue calando el mensaje de ‘las ciencias son para los chicos y las letras para las chicas’? Es cierto que los estereotipos asociados el ámbito científico siguen existiendo y en el caso de la vocación de las mujeres aún es escasa, tal y como indica el último informe de ‘Científicas en cifras’ realizado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Pero, ¿cómo se puede acabar con dichos estereotipos? Desde el conocimiento y con iniciativas como ‘Científicas: presente, pasado y futuro’: un teatro científico que tiene como objetivo visibilizar el trabajo femenino en la ciencia (tanto en el pasado como en el presente) permitiendo que los estudiantes de Primaria y Secundaria conozcan la labor de cinco científicas del pasado de la mano de cinco mujeres investigadoras del presente, pertenecientes a la Universidad de Sevilla. De esta idea han surgido posteriormente dos iniciativas más: la creación de un corto (una versión audiovisual y resumida de la obra de unos 20 minutos de duración) y el cómic ‘Cientificas’ que funcionan como materiales complementarios a la obra.

La idea

Francisco Vega es el autor de la obra de teatro y también el coordinador del equipo de científicas. Técnico Especialista de Laboratorio en la Universidad de Sevilla, se dio cuenta de que las conferencias en el ámbito universitario relacionadas con la visibilización de la mujer en la ciencia siempre eran para adultos. ¿Cómo transmitir ese mensaje a los niños? “La forma de conectar con el público infantil y juvenil tenía que ser amena y, por ello, se me ocurrió la idea de presentarles a cinco científicas del pasado a través de cinco científicas del presente y usando el teatro para conseguirlo”, cuenta.

Y para ello era muy importante que las actrices que representaran en el escenario a Hipatia, Ada Lovelace, Marie Curie, Rosalind Franklin y Hedy Lamarr fueran científicas reales de la Universidad de Sevilla, donde se representaría la función. “Contacté con la catedrática de la Facultad de Química Adela Muñoz y con María Carmen Romero, Isabel Fernández, Clara Grima y María José Jiménez, docentes de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática para montar la obra, escribir los guiones, elegir las imágenes, la música y decidir el atrezzo”, explica  Vega.
Científicas: presente, pasado y futuro

Llegó el día del estreno: el 11 de marzo de 2016. “Hicimos dos representaciones para un total de 800 estudiantes de Primaria y Secundaria. Creíamos que la idea iba a quedar ahí, pero nos llamaron de los MUNCYT (Museo Nacional de Ciencia y Tecnología) para representar la obra y después seguimos en la Escuela de Informática, en otros centros de nuestra universidad y en varias universidades más”, explica Vega.

La llegada del comic ‘Científicas’

El cómic ‘Cientificas’ tiene dos objetivos fundamentales: servir de utilidad tanto a los centros que van a ver la obra como a los que no pueden asistir: “Queríamos llegar a los centros educativos que no tuvieran plaza para que pudieran trabajar esta actividad en el aula (ya que el cómic cuenta con una guía didáctica con actividades). Y para los que sí tienen la oportunidad de vernos, se trata de un material de trabajo para preparar la actividad antes de venir o para seguir trabajando en el aula después de disfrutar la obra”, subraya Vega.

Cómic Científicas

El cómic también se puede emplear en distintas materias. Como indica su ilustradora Raquel Gu: “Puede utilizarse para trabajar en clases de historia, para reforzar la comprensión lectora e, incluso, para adaptarlo como obra de teatro en el aula”.

El aporte educativo: el mensaje

María José Jiménez es matemática y profesora titular en la Universidad de Sevilla, además de una de las actrices. En su opinión, el mensaje que mejor resume esta iniciativa es claro: “Dar visibilidad a las mujeres dedicadas a la ciencia y a la tecnología. Solo si se visibilizan en estos papeles, de forma natural, se pueden alcanzar estas metas”. Además, propone que en el aula se haga uso del cómic a través de una lectura colectiva o como guion para que los estudiantes representen alguna parte de la obra.

«Ellas son el pasado. Nosotras representamos el presente. Pero lo mejor, está por llegar. Porque con vosotros y vosotras comienza el futuro». Así finaliza la obra y también es el mensaje que destaca Isabel Fernández, otra de las actrices, matemática y profesora titular en la Universidad de Sevilla. “Creo que sintetiza muy bien el espíritu de la obra. Dar a conocer a las científicas del pasado, pero también mostrar a las científicas del presente, para proporcionar referentes reales y cercanos, y fomentar el interés por la ciencia”.

Una cuestión que esta matemática hila con un último mensaje y que va dirigido a las chicas que quieren dedicarse a la ciencia en un futuro. “Les diría que no se dejen llevar por estereotipos, porque aún hay muchos, a veces son sutiles y cuesta detectarlos. No hace falta ser súper brillante, ni ser alguien competitivo, ni, por supuesto, renunciar a tener una vida completa”, finaliza.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/cientificas-convertidas-actrices-visibilizar-mujer-ciencia/15

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Estados Unidos: La comisión de Derechos Humanos de Nueva York supervisará a las firmas de moda

Redacción: El País

Prada es la primera que se ha comprometido a proteger a las minorías y a ser auditada.

La corrección política se impone cada vez más en el mundo de la política o el arte, y también llega hasta el de la moda. Tanto que alcanza a la administración e incluso llega a convertirse en una cuestión legal.

Como adelanta The New York Times, la firma italiana se ha comprometido a impartir formaciones internas, así como a tratar las cuestiones laborales y financieras con minorías. Además, la firma se someterá a una auditoría externa para ver sus progresos durante los próximos dos años.

En diciembre de 2018 la firma italiana fue duramente criticada por sacar a la venta unos llaveros con un precio de alrededor de 500 euros que mostraban unos monos con la cara negra y grandes labios rojos, y que levantaron ampollas —sobre todo en Estados Unidos— entre quienes afirmaron que eran racistas. La marca los retiró y reaccionó anunciando la creación de un Consejo por la Diversidad y la Inclusión con el que buscaba «ayudar a alzar las voces de personas de color mediante la empresa y toda la industria de la moda».

Prada no es la única que ha tenido resbalones similares o a la que se ha acusado de falta de sensibilidad. Dior fue criticada por estereotipar a los pueblos nativos americanos; o Dolce & Gabbana fue acusada de burlarse de la cultura china. O como la también italiana Gucci, que hace un año tuvo que retirar un jersey con cuello alto negro y unos grandes labios rojos pintados sobre el mismo por el que se la acusó de racismo. Por ello hay más firmas de lujo que ya están en conversaciones con esta Comisión para formar parte de ella. Una colaboración que, por otra parte, también ha sido puesta en entredicho, al plantear la duda de hasta qué punto una entidad local tiene la potestad de involucrarse y de supervisar a una firma de lujo.

 Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/02/06/gente/1580991010_281213.html
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Entrevista a Nadia Fink: “A los niños se les enseña el ego y las niñas se les enseña la culpa”

Por: Meritxell Freixas Martorell

«El feminismo es replantearte cómo te educaron, cómo miras y cómo te relacionas», dice Nadia Fink. Para ello, junto a otras, comenzó la colección «Antiprincesas», una serie de libros infantiles sobre algunas mujeres relevantes de Latinoamérica que desde hace poco han llegado a España de manos de Akal. Frida Khalo, Violeta Parra, Juana Azurduy o Evita son algunas de las mujeres sobre las que ya han escrito. Otros referentes para otra educación.

Una niña se encuentra una perra por la calle y la bautiza como Frida “porque es niña y tiene bigote”; acaba de leer la historia de Frida Kahlo. Otra, hija de madre soltera, que dice: “Mamá, Violeta también se quedó sola con sus niños”, porque acaba de conocer la historia de la cantante chilena Violeta Parra. Son los efectos que produce en las niñas Antiprincesas, la colección que muestra las luchas de mujeres latinoamericanas y rompe con los estereotipos de género de las mujeres. Una de sus creadoras es Nadia Fink, periodista y escritora argentina, que se ha atrevido a hablar a las más pequeñas sobre la vida de otras mujeres, desde el feminismo, la perspectiva de género y en su propio lenguaje. La pintora mexicana Frida Kahlo, la artista chilena Violeta Parra o la coronela boliviana Juana Azurduy, son algunas de las protagonistas de estas historias que ponen de relieve las obras y logros de todas ellas, y dejan atrás su vida romántica o sentimental.

El proyecto es una apuesta de la editorial infantil Chirimbote y se complementa con la colección Antihéroes, pensada para deconstruir la idea clásica del superhéroe fuerte y valiente que todos los niños quieren imitar. La colección se dirige a niños y niñas de entre 6 y 12 años, pero también se está utilizando en párvulos e, incluso, para adolescentes que quieren aprender las biografías de estos personajes.

Desde hace dos meses, los cuentos están disponibles en España de la mano de la editorial Akal, de Madrid. Una propuesta para hacer llegar a los niños y niñas del otro lado del Atlántico los referentes latinoamericanos desde otra mirada, “más allá de la idea de la Pocahontas”, como dice Fink.

“Antiprincesas” nace en 2015, un momento en el que el feminismo en Argentina ya tenía mucha fuerza. ¿Cómo influyó en el impulso del proyecto?

Empezamos en enero de 2015 con Frida, que fue el primero y fue un poco previo al estallido en Argentina de #NiUnaMenos, que llegó poco después y sacó a mucha gente en la calle. Queríamos mostrar historias de mujeres contadas para niñas, que era una parte que no estaba considerada para las infancias. Empezábamos a hablar desde el periodismo y las editoriales para gente adolescente y adulta, pero dejábamos las infancias para las grandes industrias. Cuando sale “Violeta Parra” en junio de ese año fue justo cuando aparece #NiUnaMenos”, y ahí se termina de dar un impulso grande a la colección Antiprincesas.

¿Cuáles son los criterios para elegir a las mujeres protagonistas de la colección?

Pensamos que fueran latinoamericanas, ya que los cuentos que leen las niñas vienen de contextos europeos y es bueno contarles su contexto latinoamericano, sus paisajes, sus colores, sus cuerpos, sus herencias y orígenes. Otra es que fueran mujeres comunes que hicieron cosas importantes. A veces nos preguntan: «¿Son feministas o no son feministas?». Bueno la mayoría de nuestras mujeres no se decían feministas, pero hicieron mucho y aportaron por el feminismo popular que estamos viviendo ahora. También pensamos en que rotaran por todas las disciplinas: hay escritoras, cantantes, luchadoras, trabas [travestis], [activistas como] las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo… La idea era que se vieran todas las posibilidades que tenemos las mujeres.

  

Pensando en el eje de la política tradicional, ¿la selección responde a un perfil político determinado?

Desde el foco de política tradicional, podría verse que hay una mirada determinada de parte nuestra, pero para nosotros la política atraviesa lo cotidiano y nos cuesta pensarlo tan limitadamente. Si lo vemos así, es más de izquierdas. Pero, por ejemplo, partimos con Frida Kahlo, que hoy es un personaje de moda y que muchas veces está vacío de contenido. Ella es la pintora lisiada que vemos en todas las carteras y almohadas y decidimos partir del estereotipo que se genera de ella para desandar la vida de otras maneras.

¿Qué tipo de estereotipos derriban los relatos que escriben?

Básicamente, los estereotipos de género, cómo las mujeres fueron contadas en los cuentos clásicos para las infancias. Mujeres que siempre estuvieron a la espera de que las rescatasen, que vivieron siempre para su imagen, cuidando su cuerpo y vestimenta, que tuvieron que seguir una tradición familiar, que siguieron un legado que no tuvo que ver con la elección o el deseo; se peleaban entre ellas y eran muy competitivas. Queríamos desandar estos estereotipos y en vez de decir que eso estaba mal, optamos por mostrar otras mujeres haciendo otro tipo de cosas. Nos pareció una manera propositiva de enseñar a las niñas espejos más reales en los que reflejarse. En cualquier cumpleaños infantil a las niñas las disfrazan de princesas y a los niños de superhéroes, y eso genera un contexto y una forma de tener que ser que es siempre inalcanzable.

Habla de “ni princesas Disney ni Barbie”, precisamente dos hitos infantiles para muchas generaciones.

Por un lado hay el tema de la belleza focalizada sólo en lo físico, una belleza que, además, es inalcanzable. Una Barbie representa una modelo y unos estándares imposibles que tienen que ver con dedicarte todo el día al cuerpo, operarte, enfermarte o, incluso, mentir, porque después vemos que cuando sacan una foto a una modelo sin Photoshop y tiene celulitis se le viene el mundo abajo. Me llama la atención cómo se sexualiza a las niñas vestidas como princesas de Disney. Una niña de ocho años no tiene formas –es regordeta o es plana–, pero no puede caber en un vestido de princesa que, además, es un dibujito animado y que tiene dimensiones irreales. Esas cinturas que no pueden existir; o el pelo necesariamente liso, porque rizado es como si fuera la antibelleza. Tiene que ver con poder ser a partir de lo imperfectas que somos y quererse como una es. A los niños se les enseña el ego y las niñas se les enseña la culpa. Ojalá que esto aporte y ayude para que las niñas crezcan con más cariño para sí mismas.

Tu fuiste educadora infantil. ¿Cómo se puede trasladar toda esta pedagogía con enfoque de género a las aulas infantiles?

Según las edades, hay diferentes estrategias. En las escuelas aún hay muchos modelos que desarmar. Hay cosas muy establecidas: desde las listas y las filas separadas por niños y niñas, que ya de por sí es una separación molesta, sobre todo si hablamos de personas trans; hasta los colores, los tipos de juegos y los juguetes o los espacios que ocupan en los patios, etc. Son cosas estructurales que hay que empezar a ver. Después habrá que ir desarmando lo más chiquito, como los problemas de matemáticas, que todavía hablan de que la mamá va a comprar verduras y el papá es arquitecto. Tenemos que desarmarlo con mucha minuciosidad y poniendo la mirada hacia el interior de cada docente porque todas estamos atravesadas por los machismos y por nuestras crianzas. Se trata de mirar profundamente cuánto nos pudo haber dañado ese tipo de estructura y hacer que las infancias de hoy lo vivan con más naturalidad para ser lo que cada quien quiera ser.

Ahora que estamos en época navideña, hay varias campañas y movimientos que han levantado el mensaje de los juguetes no sexistas. ¿Se ha avanzado algo en esa idea de mirar a las infancias sin tratar de imponer un rol de género desde pequeños?

Eso es un tema que se naturalizó por mucho tiempo y desde el feminismo se empezó a cambiar la mirada y el punto de vista. El feminismo es eso: replantearte cómo te educaron, cómo miras y cómo te relacionas. Al no haber observado nunca las infancias desde posiciones más progresistas, no nos dábamos cuenta y naturalizábamos que regalar una escobita estaba bien. Sí creo que ha empeorado el tema del rosa asociado a las niñas. Hasta las cocinitas son rosas. Más allá de eso, me parece que en el momento actual vamos a por todas: se cuestionan los juguetes, las películas, los libros… Hay una corrida de este adultocentrismo que mandó durante tanto tiempo y que está sacudiéndose porque somos generaciones que criamos con más libertades, familias criadas en democracias que, necesariamente, generaron infancias más libres y más cuestionadoras.

Muchos hombres también han empezado a mirarse y a tratar de entender de qué va todo esto. Se sienten interpelados y algunos incluso ponen en cuestión determinados modelos de masculinidad.

En nuestra colección Antihéroes pensamos cómo estos estereotipos también afectan a los niños porque les piden que sean fuertes, que se preparen para ser proveedores de su hogar, cubrir las expectativas, etc. Estos circuitos perjudican a niños y niñas. Nos parecía importante plantear que en la historia de Latinoamérica hubo hombres que no eran superhéroes, que sus superpoderes pasaban por cosas más cotidianas y que, además, enfrentaron miedos, porque ser valiente no es no tener miedo, sino enfrentarlo. Hablamos de Cortázar, del Che Guevara, de Galeano…

 

¿Qué opina del fenómeno de Las Tesis, que desde Chile se ha expandido a nivel mundial?

Ha sido increíble, es algo muy creativo, y esa creatividad en el feminismo se está imponiendo y es lo novedoso. Romper con un ritmo tan sencillo y tan simple, explicar el patriarcado con cuatro palabras cantadas, relacionando el Estado y el capitalismo. Me parece maravilloso y, más allá de la repercusión mundial, también la que ha tenido en lugares más pequeños que han buscado cómo hacerlo y han querido participar. Todo lo que se haga para interpelar a la mayor parte de gente posible me parece genial. El feminismo entiende que las cosas hay que decirlas de todas las maneras posibles, y en eso tienen mucho que ver los feminismos populares, que no se quedan en los recintos académicos, sino que salen a interpelar a todas las personas. A veces el feminismo puede ser una palabra muy fuerte para alguien o, incluso, una palabra con connotaciones negativas, pero cuando profundizan se dan cuenta de que es una manera de salvarte la vida.

Muchas mujeres hablaban de un ejercicio reparador para ellas, lo que está directamente asociado a las violencias de todo tipo que enfrentan en su cotidianidad.

Es una reparación colectiva, que es lo que ocurre con las cosas masivas. Hay personas que para mejorar un mal día van al fútbol y gritan con mucha gente, o a un concierto. Son ese tipo de cosas colectivas que también tienen algo de exorcismo, de brujería. Pararse, poner el cuerpo, acusar y señalar colectivamente es algo a lo que el feminismo va dando cada vez mejor forma.

¿Cómo el feminismo y las nuevas generaciones tendrán que enfrentar el desafío de la ultraderecha?

Si tuviera la fórmula, me hubiera presentado como candidata [se ríe]. Creo que estamos haciendo un aporte desde cada lugar que podemos para que se empoderen las infancias y se sostengan. Estas ultraderechas tiene unos rasgos muy terribles. Más allá de ser conservadoras, son poco profundas y están atravesadas por el fundamentalismo. No digo que las ultraderechas anteriores hayan sido mejores, pero tenían una base que se podían sostener desde lugares ideológicos, filosóficos o teóricos. Ahora hay un rejunte de oportunistas, con pocos estudios y muchas oportunidades, sumado al Evangelismo que creció. Esto es un error de las izquierdas y de muchas militancias sociales, que no vieron venir lo que hacía el Evangelismo en los sectores más empobrecidos; y los grandes negocios que hay detrás de todo esto: desde la explotación de cuerpos y territorios hasta el narcotráfico. Es un combo muy difícil. Pero están creciendo una gran cantidad de infancias bien distintas y bien cuestionadoras. Por eso es tan importante el feminismo popular, el que atraviesa todos los sectores, no sólo a un sector universitario que lo puede pensar desde una teoría. En el feminismo popular cada quien se encuentra feminista dentro de su propio campo de acción.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/12/23/a-los-ninos-se-les-ensena-el-ego-y-las-ninas-se-les-ensena-la-culpa/

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Cómo afecta el cambio climático a las mujeres

Por: Leyre Flamarique

La migración masculina, las malas condiciones de trabajo y la pobreza obstaculizan la capacidad de adaptación.

Según la Organización para las Naciones Unidas (ONU), entre los grupos más afectados por el cambio climático se encuentran las mujeres, pues a nivel global son las principales recolectoras, y usuarias y administradoras tanto de agua como de combustible.

Una nueva investigación dirigida por la Universidad de East Anglia (UEA, Reino Unido) sugiere que tanto la migración masculina como las malas condiciones de trabajo junto con el fracaso institucional o la pobreza obstaculizan la capacidad de las mujeres para adaptarse al cambio climático en Asia y África.

Los autores encontraron que el estrés ambiental merma la agencia de las mujeres, definida en el artículo como la capacidad para tomar decisiones significativas y estratégicas. Esto ocurre incluso cuando las estructuras familiares y las normas sociales son favorables, o existen regulaciones legales disponibles.

 

 

 

Mujer salvando sus pertenencias en una de las cada vez más frecuentes inundaciones

Mujer salvando sus pertenencias en una de las cada vez más frecuentes inundaciones (Piyal Adhikary / EFE)

Para los autores, los resultados tienen implicaciones de cara a la implementación efectiva de acuerdos como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de desastres o los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Tanto en la literatura académica como en organismos como la ONU existe una creciente preocupación por la adaptación sostenible y equitativa en regiones críticas donde más puede afectar el cambio climático. Se trata de lugares donde la variabilidad climática, las estructuras sociales y la sensibilidad de los sistemas de subsistencia convergen para exacerbar la vulnerabilidad. Muchas de estas regiones se encuentran en África y Asia.

Según los autores del estudio, publicado hoy en la revista Nature Climate Change , tener en cuenta el género dentro de estos debates ilustra cómo las circunstancias demográficas, socioeconómicas y agroecológicas se combinan de manera compleja para impactar en los resultados del cambio climático.

Una mujer carga a su hijo en Mozambique

Una mujer carga a su hijo en Mozambique (.)

Tras examinar la vulnerabilidad de género y la forma en que se manifiesta en sistemas patriarcales, los autores dieron con la agencia como elemento clave para lograr la capacidad de adaptación de las mujeres. En el artículo la agencia fue caracterizada por presentar dimensiones tanto materiales como sociales, además de incluir la toma de decisiones en el hogar, en las instituciones comunitarias y en los mecanismos de resolución de conflictos.

 

 

Basándose en datos de 25 estudios de casos particulares a lo largo de puntos críticos en Asia (India, Nepal, Pakistán, Bangladesh, Tayikistán) y África (Kenia, Ghana, Namibia, Mali, Etiopía, Senegal), la investigación muestra cómo y de qué manera la agencia de las mujeres, contribuye a las respuestas de adaptación ante los cambios.

Los puntos críticos se clasificaban en tres regiones distintas: regiones semiáridas, montañas y cuencas fluviales alimentadas por glaciares, y deltas. Estas áreas enfrentan una variedad de riesgos ambientales que incluyen sequías, inundaciones, erosión de la tierra y deslizamientos de tierra, olas de calor y ciclones. Los medios de vida predominantes eran la agricultura, el pastoreo de ganado y la pesca, complementados por trabajo asalariado, pequeños negocios e ingresos por remesas.

Puntos críticos

Estas áreas enfrentan una variedad de riesgos ambientales que incluyen sequías, inundaciones, variabilidad de las precipitaciones, erosión de la tierra y deslizamientos de tierra

A partir del análisis cualitativo de los casos los investigadores argumentaron que el estrés ambiental debilita la agencia de las mujeres especialmente a aquellas que son jóvenes, con un nivel educativo inferior y que pertenecen a clases más bajas, o castas y etnias marginales.

“En cierto sentido, las mujeres tienen voz y agencia, ya que participan activamente tanto en la producción como en la reproducción, pero esto no contribuye a fortalecer las capacidades de adaptación a largo plazo o su bienestar”, dijo en un comunicado la autora principal Nitya Rao, profesora de Género y Desarrollo en la UEA. “Nuestro análisis sugiere que algunas condiciones comunes, como la migración masculina y las malas condiciones de trabajo de las mujeres, se combinan con el fracaso institucional o la pobreza, para restringir la capacidad de las mujeres para tomar decisiones”, añade.

 

 

El grupo encontró que, enfrentadas a problemas de supervivencia cotidiana, en ausencia de infraestructura y servicios de apoyo, las mujeres a menudo trabajan más duro, en condiciones más pobres y por salarios más bajos, en los puntos críticos estudiados. Esto supone resultados negativos de bienestar, particularmente por la desatención a su salud y alimentación.

 

Los desastres naturales como los terremotos afectan más a mujeres y niñas según la ONU

Los desastres naturales como los terremotos afectan más a mujeres y niñas según la ONU (AP / Niranjan Shrestha)

Estas barreras a las que se enfrentan ellas a la hora de adaptarse tienen, para el grupo, implicaciones en la implementación adecuada en acuerdos como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y los compromisos de adaptación con perspectiva de género como se describe en el Acuerdo de París.

Pero, según dice Rao, si se abordan de manera creativa podrían potencialmente fortalecer la capacidades adaptativas y por tanto permitir una adaptación más efectiva. La protección social, como el sistema universal de distribución pública para los cereales en la India, o las pensiones y las subvenciones sociales en Namibia, puede contribuir a aliviar las presiones inmediatas sobre la supervivencia.

Una mujer carga un cesto de flores en Indonesia

Una mujer carga un cesto de flores en Indonesia (Getty / Getty)

Rao continúa explicando que tales beneficios universales pueden apoyar procesos que fortalecen la acción colectiva a nivel comunitario. Sin embargo, se necesitan inversiones para permitir una gestión mejor y más sostenible de los recursos.

“Nuestro análisis resalta la necesidad de ir más allá de los estereotipos y los marcos simplistas y pensar creativamente sobre una gama de recursos, oportunidades e instituciones que pueden crear un entorno propicio para que las mujeres, y de hecho los hombres, ejerzan la agencia para una adaptación efectiva, equitativa y sostenible”, concluyen los autores.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/ciencia/20191125/471844999581/como-afecta-cambio-climatico-mujeres.html

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Natalia y Carmen Serdán: las heroínas revolucionarias

Por: Lizeth Flores Jácome. 

La familia Serdán Alatriste encabezada por Doña Carmen Alatriste, nieta del ex gobernador liberal poblano Miguel Cástulo Alatriste, y Manuel Serdán Guames un zapatero de la ciudad, tuvieron como hijos a Carmen, Natalia, Aquiles y Máximo Serdán.

Natalia Serdán Alatriste nació el 29 de marzo de 1875. Fue la segunda de los hermanos Serdán Alatriste.

Cuando Natalia Serdán se casó con Manuel Sevilla, recibió de regalo de bodas, una casa ubicada en Portería de Santa Clara número 4, en la ciudad de Puebla. (Actualmente el Museo de la Revolución Mexicana.)

Natalia rentó a su hermano Aquiles, una habitación en la planta baja de la casa de la Portería de Santa Clara.

La historia revolucionaria de los Serdán Alatriste comenzó por las injusticias locales que realizaba el Gobernador Mucio P. Martínez y a nivel nacional Porfirio Díaz; para ese entonces, los hermanos Serdán se unieron al Partido Anti-reeleccionista que dirigía Francisco I. Madero.

Dentro del partido la responsabilidad de los Serdán era entre otras cosas repartir municiones y pólvora por toda la región poblana, y apoyar el estallido de la Revolución Nacional el 20 de Noviembre de 1910.

Aquiles resguardaba en su casa las armas que compraba a diversas armerías ubicadas en la ciudad de Puebla y México.

Este arsenal llegaba a la casa dentro de grandes bultos envueltos en petate que se confundían con empaques de carne seca y salada; parte de las municiones de guerra eran transportadas por las mujeres de la familia: Filomena del Valle de Serdán, Carmen y Natalia Serdán.

Sin embargo, el 18 de noviembre, dos días antes de lo programado a nivel nacional, Miguel Cabrera, jefe de la Policía de Puebla, realizó un cateo a la casa de los hermanos Serdán y ante el impedimento de estos, que se sintieron descubiertos, dio inicio la refriega.

Durante el ataque, Natalia pudo hacer un agujero en la pared de su recámara que la comunicó a una casa contigua que en ese entonces era una camotería. Por ese orificio logró sacar a sus hijos y a los de su hermano Aquiles. Así pudieron escapar.

Por su parte, Carmen tomó las armas y luchó de la misma manera en que lo hicieron sus hermanos y sobrevivió hasta el final, cuando los rurales del Estado vencieron y tomaron la casa de los Serdán, fue aprendida y llevada a declarar lo que había sucedido; en su declaración siempre defendió a su hermano Aquiles.

La figura de Carmen Serdán rompió todos los estereotipos de una mujer burguesa de la época, partiendo desde el hecho de que fue la primer revolucionaria, y una de las tantas mujeres que apoyaron al movimiento maderista.

Luis Pastor y Carreto describe en el libro: Dos heroínas: Carmen y Natalia Serdán; Carmen era una de las partes en el engranaje de su círculo; poseía la sutileza y el refinamiento congénito distintivo de las mujeres educadas y desarrolladas espiritualmente en Puebla.

Fuente de la reseña: https://www.poblanerias.com/2014/10/natalia-y-carmen-serdan-las-heroinas-revolucionarias/

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Aituxs Iñarrau: Una nueva pedagogía del envejecer

Redacción: Naiz

La degradación de la vejez se construye desde una mentalidad cargada de estereotipos y creencias, muy arraigadas e interiorizadas en todas las edades.

Los árboles más viejos dan los frutos más dulces (Proverbio alemán)

Una de las maneras más usuales que tenemos de percibir el mundo es a través de la clasificación: palabras y números son las herramientas de las que nos valemos para percibir y construir las formas, los objetos del mundo y sus nombres, sean estos materiales, ideales… Nosotros mismos los humanos entramos en ese listado, y una de las categorías que ordena la vida socioeconómica es la edad.

Esta categorización de la vida humana fragmentándola por edades que hoy conocemos se produce en la época de la sociedad industrial. Dicho encasillamiento se ajusta y complementa con la correspondiente distribución de lugares, de espacios y de funcionalidades que el sistema económico-cultural les atribuye. Escuelas, empresas, factorías… pertenecen al ámbito del aprendizaje, el trabajo y el consumo, mientras los clubs de jubilados o las residencias pertenecen al ámbito asistencial. Todos estos espacios de vida constituyen universos de normas, actividades y relaciones muy complejas y diversas. Universos que tienden a verse como opuestos. Edad laboral frente a jubilación, juventud frente a vejez.

Esta última edad, la senectud, es vista desde una perspectiva economicista y, en cuanto tal improductiva y sin utilidad social, carente de futuro. Un juicio descarnado pero tan realista que ha llevado a pedir públicamente su autoeliminación o la reducción de sus costes. Así, Taro Aso, ministro de Finanzas japonés, en el año 2013 pidió a los ancianos del país que se den prisa en morir para que el Estado no tenga que pagar su atención médica. Una idea también reafirmada por Christine Lagarde, durante su dirección del FMI, cuando describía la longevidad como riesgo: Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global, tenemos que hacer algo ya.

Si estas son expresiones crudas de una mentalidad deshumanizada, sabemos, no obstante, que la desvalorización de la vejez es dominante en la actual mentalidad social. Una desvalorización que se manifiesta en la invisibilización, en la desposesión progresiva de los roles, dejándole el de abuelos y poco más, otorgando a la persona de edad muy escasa atribución social o dotándole de un valor poco significativo. Asistimos, además, al modelo en boga del jovenismo frente al viejismo, tomando como referencia las atribuciones del joven –fuerza, vigor, belleza– y prescribiéndolas al mayor. De modo que de acuerdo a este modelo de salud-actividad física, la persona mayor deberá hacer cosas, moverse, producir siquiera de modo limitado. Resultando impensable otro modo de vejez.

Asimismo, la degradación de la vejez se construye desde una mentalidad cargada de estereotipos y creencias, muy arraigadas e interiorizadas en todas las edades, dando lugar a una percepción reduccionista que la vincula fundamentalmente al declive y la enfermedad. Sin tener en cuenta otros aspectos propios de su complejidad como una mayor madurez y complejidad afectiva, o una mayor interrelación entre la emoción y la cognición, entre otros.

Otro asunto a tomar en consideración es el intrincado mundo de las residencias. Universos complejos, espacios en que en numerosas ocasiones el factor económico se sobreimpone a las necesidades de los residentes, tal como se refleja en el coste de las tarifas, en la escasez de personal, o en la pobreza de recursos educativos y culturales. Todo ello favorece la creación de universos en donde se imponen formas de vida sujetas a control mediante la uniformización y seriación: horarios rígidos, sobremedicación, despersonalización, infantilización…, tomando en ocasiones algunas formas más cercanas a una institución total que a un ambiente familiar. Cuando sabemos que es prioritario y saludable tener en cuenta la subjetividad de la persona, sus experiencias vitales y creencias en el proceso de envejecer, así como la autonomía y la toma de decisiones de los propios residentes en su vida cotidiana, es decir, una mayor autogestión coordinada y colaboradora con los profesionales.

Entendemos que este estado de cosas representa una ocasión propicia para una transformación social y de mentalidad, una reflexión que conduzca a nuevas prácticas y más constructivas. Y, siendo el envejecer un proceso biológico y cultural, es prioritario cuestionar los prejuicios y el imaginario social en relación a llegar a viejo. Así como resignificar la vejez, es decir, dar sentidos diferentes a esta a partir de una nueva comprensión sobre ella. De modo que la vejez pueda considerarse, como la vida misma, efímera y frágil, y precisamente por su fugacidad y vulnerabilidad, fuerte, porque se ha llegado a su tiempo.

Por otra parte, esta etapa no es un hecho cerrado que comienza a una edad dictada por la oficialidad de la jubilación, pues el envejecer, por el contrario, es un devenir, un fluir, un complejo proceso vital en donde se incorpora la biografía, los cambios emocionales y cognitivos, es decir, una transformación biológica y subjetiva, en donde hay una mayor presencia y afrontamiento de las pérdidas y la perspectiva de la propia muerte. Todo ello plantea al psiquismo la necesidad de atender este proceso y los avatares del paso del tiempo en las mejores condiciones posibles.

Concluyo con esta cita tan sugerente de Chantal Maillard (La mujer de pie): Pensé en remendar el toldo de la terraza. No porque amenazara con seguir desgarrándose sino porque rompía la armonía, tanta es la inercia en considerar imperfecto aquello que abandona su estado primero. Pero ¿no era perfecta, acaso, esa desgarradura? Mientras el sol iba desapareciendo tras la neblina de las montañas, vi la luz filtrándose por ella. Y me encontré anciana, empeñada neciamente en remendar la vejez de las cosas en vez de atender a la luz a la que la vejez, y solo ella, da paso.

 Fuente: https://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/una-nueva-pedagogia-del-envejecer
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