El Salvador: “La vacuna me ha dado seguridad y estoy contenta porque los niños ya estén de manera presencial”, dice maestra

América Central/El Salvador/16-04-2021/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com

La maestra Yolanda pasó de los nervios al optimismo tras ser vacunada. Es parte de los 66,139 docentes, entre público y privado, que han sido vacunados hasta la fecha. Ella espera recibir su segunda dosis el 3 de mayo.

“Me gusta trabajar con niños pequeños por la inocencia de ellos, uno se siente motivado porque en el niño hay pureza y enseñarles paso a paso eso es bonito. La satisfacción de uno es ver que se logró lo que uno quería en ellos”, afirmó. Foto EDH/ Jonatan Funes

Ana Yolanda Cruz, de 55 años de edad y 20 de ser docente, recibió su primera dosis de la vacuna china Sinovac contra el covid-19 el cinco de abril en el centro de vacunación en la escuela Salvador Mugdan de San Salvador.

Con más preguntas que respuestas, insegura e indecisa, se presentó a las 10 de la mañana, al igual que cientos de profesores de diferentes centros educativos que también fueron convocados ese mismo día en diferentes horarios.

Sentada con cara de preocupación frente a la enfermera que le aplicaría la dosis, no le quitó la vista a la jeringa que estaban preparando, sin más que decir, sin un suspiro y con un previo aviso, fue vacunada en el brazo izquierdo. Tras pasar 15 minutos en el área de observación, sin presentar ningún malestar, le notificaron que podía retirarse y que estuviera pendiente de su segunda dosis que le corresponde el tres de mayo.

“Esto de enseñar es una gran satisfacción, el poder tener a los niños de manera presencial. Se siente una gran emoción después de un año, se siente una alegría de ver a los niños con uniforme porque vuelve uno a recordar. Además, así es como uno ve el avance del niño en el aprendizaje”, enfatizó la maestra. Foto EDH/Jonatan Funes

Han pasado diez días y no ha presentado ningún efecto secundario, el nerviosismo y la inseguridad han desaparecido y ella ha regresado al salón de clases a compartir sus conocimientos con sus alumnos de primer grado en el Centro Escolar Cantón San José Cortez, en Ciudad Delgado, donde trabaja desde hace 11 años.

“Al principio estaba en que si me ponía o no la vacuna por los comentarios que se decían, de que no se sabían las reacciones. Yo había decidido al principio no ponérmela, pero luego decidí que sí porque uno se arriesga por el trabajo”, comentó la profesora. Asimismo, dijo que al momento no sintió nada, que era más sus nervios y que esperaba tener algún tipo de fiebre, dolor de cabeza o cuerpo, pero no tuvo ninguna reacción. “La vacuna me ha dado seguridad y estoy contenta porque los niños ya estén de manera presencial”.

Los padres de familia que no mandan a sus hijos a estudiar de forma presencial retiran las tareas y guías que deja la profesora.
Foto EDH/Jonatan Funes

El centro educativo recibe alumnos desde preparatoria hasta noveno grado, únicamente en el turno de la mañana, en total son 260 alumnos matriculados de los que solo estarían asistiendo de forma presencial el 40%, el resto continúan trabajando con las guías, según el subdirector de la escuela que prefirió no ser identificado.

Las clases iniciaron el 8 de abril, dos días después de lo establecido por el Ministerio de Educación. Siguiendo todos los protocolos de bioseguridad, el primer filtro es en el ingreso, se toma la temperatura, aplica alcohol en gel a estudiantes y maestros.

La profesora Yolanda hace lo mismo con sus alumnos que no sobrepasa los 10. Todos con lápiz en mano, con mascarilla y prestando atención a lo que la ella les explica en el pizarrón.

“Esto de enseñar es una gran satisfacción, el poder tener a los niños de manera presencial. Se siente una gran emoción después de un año, se siente una alegría de ver a los niños con uniforme porque vuelve uno a recordar. Además, así es como uno ve el avance del niño en el aprendizaje”, enfatizó la maestra.

La especialidad de la docente es literatura y está especializada para trabajar con adolescentes, pero en su trayectoria le ha tocado estar a cargo de niños por lo que son sus preferidos. “Me gusta trabajar con niños pequeños por la inocencia de ellos, uno se siente motivado porque en el niño hay pureza y enseñarles paso a paso eso es bonito. La satisfacción de uno es ver que se logró lo que uno quería en ellos”, afirmó.

Una de las desventajas para los alumnos y los docentes es la falta de transporte, a diario tienen que viajar en pick up que transitan en la zona rural, madrugar para estar antes que inicien las clases y estar listos a las 12 del medio día para cuando pasa el vehículo, de lo contrario les tocaría caminar varios kilómetros hasta encontrar un bus o microbús de la ruta 19, que hace su recorrido de el Plan del Pino hasta el centro de San Salvador y viceversa.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/profesores-covid-19-vacunacion-el-salvador/827600/2021/

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Refugee Children Have the Right to a Full Education

Refugee Children Have the Right to a Full Education

Breanna Small

Mohammed should be in a 9th grade classroom right now. Instead, he spends his days selling napkins and dry-cleaning clothes. Mohammed has lived in Jordan for seven years, since his family fled Syria. He desperately wants to study, but his family struggles to meet their most basic needs, and they can’t afford the cost of transportation to school. He is just one of millions of refugee children denied an education today.

Human Rights Watch recently spoke with refugees in Jordan whose children are out of school. The reasons vary. Some cannot afford basic costs. Others faced administrative barriers when they tried to enroll. Still others lament the quality of instruction, as teachers are not trained to work with students dealing with trauma. And children with disabilities often find that schools do not accommodate their needs. Refugee children all over the world face these challenges, which are only compounded as they grow older.

The numbers reflect this grim reality. Though international law provides that secondary education needs to be available and accessible to all, only an estimated 24 percent of refugee children attend secondary school worldwide. Children who don’t complete secondary education are more likely to suffer other human rights abuses, such as child labor and early marriage. Yet secondary education for refugees remains overlooked and underfunded.

This week’s Global Refugee Forum in Geneva presents an opportunity to tackle this problem. Over three days, governments will have the chance to make pledges to improve refugees’ lives. Education is high on the agenda. Participants should consider children like Mohammed, and commit to advance secondary education by pledging to support better teacher training, funding for psychosocial activities and transportation to school, and improvements in school infrastructure and training to better accommodate children with disabilities.

There is momentum to build on. In September 2019, the United Nations refugee agency, UNHCRpledged to help expand secondary education to at least one million refugees. Nongovernmental organizations such as the Inter-Agency Network for Education in EmergenciesEducation International, and Jesuit Refugee Service have also pledged support for secondary education.

These are important steps, but they won’t work unless host governments step up, too. Outcomes in Jordan – which has seen improvements since waiving secondary school fees and documentation requirements, but where many challenges remain – show that countries still need to remove multiple barriers to education.

Refugee children are waiting. It’s time to provide the support necessary for them to be able to access their right to a full cycle of education, including secondary school.

Autor: Breanna Small

 

 

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