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Mujeres y niños en los campos de refugiados yemeníes pagan el precio de la guerra

Durante casi siete años, la guerra civil de Yemen ha dejado 233.000 personas muertas y el 80% de la población se ha vuelto dependiente de la ayuda para sobrevivir.

Cientos de miles de mujeres y niños que han sido desplazados debido a la guerra de siete años en Yemen y se han refugiado en campos de refugiados luchan por sobrevivir en condiciones difíciles.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados dijo recientemente que la guerra ha desplazado a 4 millones de personas, en su mayoría mujeres y niños, de los cuales el 64% no tiene ingresos.

«Me mudé para vivir en cuatro campamentos durante seis años, antes de terminar en el campamento de al-Barakani en la provincia de Taiz [suroeste]», dijo Jawhara al-Rai a la Agencia Anadolu.

«No hay vida real en el campo. Casi muero de la tristeza porque no hay necesidades básicas cubiertas o ayuda. La temporada de lluvias se ha convertido en una pesadilla para todos los desplazados en los campos. Todo aquí se moja, incluso el trigo y la leña, y la vida se convierte en una tragedia», dijo Al-Rai.

La temporada de lluvias comienza desde mediados de abril hasta agosto y decenas de miles de personas, en su mayoría desplazadas, ya se han visto afectadas, según un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas en Yemen.

«Vivimos, dormimos, comemos y cocinamos en esta carpa mojada por la lluvia, sin mantas, camas ni calentadores», dijo al-Rai mientras abrazaba a su bebé que lloraba.

Huda al-Dinani, que vive en el mismo campamento, le contó a la Agencia Anadolu su preocupación por la falta de asistencia. «Hemos sido desplazados a este campamento durante meses, y desde entonces ninguna organización se ha puesto en contacto con nosotros para brindarnos ayuda o asistencia».

«No recibimos carpas, comida ni enseres excepto de un benefactor que nos entrega una bolsa de harina todos los meses», aseguró al-Dinani mientras permanecía junto a sus tres hijos.

«Esta trágica situación nos obligó a mendigar en los mercados para seguir viviendo», confirmó a Al-Dinani, mientras señaló lo que una mujer sentada frente a un lugar para cocinar estaba haciendo. Cocinaba agua con harina para asemejar un aseed, un manjar yemení hecho con pescado seco servido con queso local y una ensalada fresca.

«Cuando nos enfermamos, no vamos al médico ni recibimos tratamiento. Sufrimos de hambre, enfermedades y pobreza», agregó al-Dinani.

Además, contó que hay una propagación de serpientes. “Hace unos días matamos a una serpiente frente a la carpa. Tenía miedo por mis hijos porque una mordedura venenosa terminaría con sus vidas en minutos».

Dos millones de desplazados

El periodista yemení Afaf al-Abara dijo que las condiciones de los desplazados en Yemen son muy difíciles, especialmente para las mujeres y los niños.

«Hay muchas mujeres que están pasando por la terrible experiencia del hambre y las enfermedades, mientras que otras han muerto debido a partos difíciles por la falta de servicios de salud o la propagación de enfermedades», dijo a la Agencia Anadolu.

«Hay alrededor de 2 millones de mujeres yemeníes desplazadas, que sufren la amargura y crueldad de la experiencia del desplazamiento, y viven con la esperanza de que la guerra termine y regresar a sus hogares», aseguró Al-Abara.

Durante casi siete años, Yemen ha sido testigo de una guerra que ha dejado 233.000 personas muertas y el 80% de la población de 30 millones se ha vuelto dependiente de la ayuda para sobrevivir, en la peor crisis humanitaria del mundo, según la ONU.

El conflicto se ha agravado desde marzo de 2015, cuando una coalición árabe liderada por la vecina Arabia Saudita llevó a cabo operaciones militares en apoyo de las fuerzas gubernamentales, frente a los hutíes respaldados por Irán, que controlan varias gobernaciones, incluida la capital, Saná.

Fuente: https://www.aa.com.tr/es/mundo/mujeres-y-ni%C3%B1os-en-los-campos-de-refugiados-yemen%C3%ADes-pagan-el-precio-de-la-guerra/2277812#

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Palestinos llaman a huelga general por Gaza

La huelga general tiene el propósito de rechazar los más recientes ataques a Gaza

Sindicatos, partidos políticos y organizaciones civiles palestinas convocaron para este martes 18 de mayo a una huelga general en Israel y los territorios ocupados de Jerusalén Este y Cisjordania, para rechazar “el asalto israelí contra Gaza”, las órdenes de desalojo de las familias palestinas y el aumento de agresiones por parte de judíos extremistas.

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Sube a 200 la cifra de muertos en Gaza por bombardeos israelíes

«Negocios, escuelas, universidades y oficinas en los territorios ocupados” están citados a cerrar sus puertas luego de que el partido nacionalista Al Fatah, liderado por el presidente Mahmud Abaas, convocara a la huelga, según recogieron medios locales.

Los sindicatos de abogados, docentes, el Comité Superior de Transporte Público, el movimiento de prisioneros y otras organizaciones también emitieron declaraciones apoyando la propuesta.

Igualmente, el Alto Comité de Seguimiento Árabe de Israel, que aúna a los árabes-israelíes de origen palestino (cerca del 20 por ciento de la población de Israel) se sumará también a la convocatoria.

Esta comunidad ha recibido ataques y linchamientos por parte de extremistas judíos en la última semana en diferentes lugares del país, donde muchos árabes se enfrentaron con las fuerzas de seguridad y les dieron palizas a judíos, acciones por las cuales un hombre de 56 años que estuvo ingresado, falleció.

Estos sucesos ocurren a una semana de la escalada de agresiones entre milicias palestinas en Gaza e Israel, denominada la peor escalada desde 2014. Unos 200 palestinos han muerto en Gaza y 10 personas en Israel desde el estallido el pasado 10 de mayo.

Además, se suman largas tensiones entre palestinos con la Policía y colonos israelíes en Jerusalén Este ocupado. El barrio de Sheij Yarrah, donde muchas familias palestinas están en riesgo de desalojo en favor de los colonos judíos, continúan las protestas.

Ayer un palestino embistió en un auto a varios agentes israelíes en el barrio jerosolimitano de Sheij Yarrah, bloqueado con cordones policiales, para evitar protestas. El atacante fue abatido por la policía israelí.

Las protestas y ataques contra fuerzas israelíes se incrementaron la semana pasada también en Cisjordania, donde cerca de 15 palestinos murieron por el fuego del Ejército o cuerpos de seguridad de Israel.

Ante el flujo de bombardeos y la imposibilidad de que las organizaciones humanitarias lleven ayuda a la población de la franja de Gaza, Comité Internacional de la Cruz Roja solicitó este lunes acceder a la zona.

«No hay tiempo que perder, hacemos un llamamiento a todas las partes pertinentes para que, de manera proactiva, protejan a los civiles, reduzcan la tensión y nos permitan ayudar a las personas», dijo en un comunicado, el director general del CICR, Robert Mardini.

La población herida apenas logra acceder a hospitales y a otros lugares esenciales por los ataques aéreos continuos, pues las carreteras y edificios están devastados.

«La intensidad del conflicto es algo que no hemos visto antes: ataques aéreos ininterrumpidos en la densamente poblada Gaza y cohetes que alcanzan grandes ciudades de Israel. Como consecuencia, mueren niños en ambos lados», denunció Mardini.

El organismo que observa de cerca todo lo que provocan los enfrentamientos, explicó que se ha puesto en contacto con ambas partes en conflicto para mostrar la necesidad de respetar sus obligaciones en materia de derecho internacional humanitario.

«Los actores sobre el terreno deben detener este ciclo de violencia. Las normas son totalmente claras: las personas civiles deben ser protegidas en todo momento. Lamentablemente, hoy no es así», enfatizó Mardini.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/palestinos-llaman-huelga-general–20210517-0022.html

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Casi 60 muertos en la Franja de Gaza; se teme “guerra a gran escala”

Por: La Jornada 

Tel Aviv. Los enfrentamientos entre los grupos armados palestinos, que lanzaron más de mil cohetes hacia territorio israelí, e Israel, que bombardea intensamente la Franja de Gaza, dejaron 58 muertos y hacían temer este miércoles una «guerra a gran escala».

Israel despertó el miércoles con daños considerables que no se veían desde la guerra de Gaza de 2014, con casas y coches destrozados.

Hasta ahora los enfrentamientos dejaron al menos 58 muertos en ambos bandos, 53 en Gaza, entre ellos 14 niños, y cinco en Israel. También hubo tres muertos en Cisjordania en incidentes separados con el ejército.

La violencia tiene su origen en los disturbios del fin de semana en la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado del Islam, en Jerusalén Este, anexionado por Israel en 1967.

La preocupación crece en la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para otra reunión de emergencia el miércoles.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su par turco, Recep Tayyip Erdogan, llamaron este miércoles a la «desescalada», igual que lo hizo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, mientras que el enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, advirtió del riesgo de una «guerra a gran escala».

Por su parte la Corte Penal Internacional (CPI) advirtió que se pueden haber cometido «posibles crímenes» de guerra.

Estado de emergencia en Lod

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró el estado de emergencia en la ciudad de población mixta judía-árabe de Lod, donde la policía informó de disturbios por parte de los residentes árabes.

Una violencia que el presidente israelí Reuven Rivlin calificó de «pogromo» por parte de «una multitud árabe sedienta de sangre».

Algunos observadores temen que los disturbios civiles se intensifiquen. En varias ciudades mixtas del país, manifestantes con banderas palestinas quemaron coches y propiedades, atacaron a automovilistas y se enfrentaron a la policía.

Según el ejército, los ataques aéreos israelíes, los más intensos desde 2014, son una respuesta a los «más de mil cohetes» lanzados por varios grupos armados desde la Franja de Gaza hacia Israel desde la noche del lunes.

De ese total, unos 850 cohetes cayeron en Israel o fueron interceptados por el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, y los demás se estrellaron en la Franja de Gaza, según el ministerio israelí de defensa.

«Calma duradera» antes de la tregua

El miércoles el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, dijo durante una visita a la ciudad israelí de Ascalón que «el ejército seguirá atacando para garantizar una calma total y duradera» y aseguró que «solo cuando hayamos alcanzado este objetivo podremos hablar de tregua».

Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos contra el enclave palestino de Gaza, controlado por Hamas, dirigidos a lo que el ejército describe como emplazamientos militares palestinos.

Además del creciente número de muertos, más de 320 palestinos resultaron heridos, y muchos fueron rescatados de las ruinas de los edificios. Del lado israelí, más de 100 personas resultaron heridas.

Hamas lanzó el lunes por la noche una salva de cohetes como gesto de «solidaridad» con los más de 900 palestinos heridos en los enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén Este.

En el norte de Gaza, cinco miembros de una misma familia murieron el martes por un ataque israelí, entre ellos dos hermanos, Ibrahim y Marwan, que estaban llenando sacos de paja.

«Estábamos riendo y divirtiéndonos cuando de repente empezaron a bombardearnos. Todo lo que nos rodeaba se incendió», dijo a la AFP su primo, también llamado Ibrahim.

El martes por la noche la aviación israelí voló un edificio de 12 plantas en el que tenían sus oficinas altos cargos de Hamas y luego otro edificio de nueve plantas, en el que había un canal de televisión local, viviendas y tiendas.

El ejército dijo que el objetivo era el «jefe de inteligencia militar» de Hamas, Hasan Kaogi, y al «director de contrainteligencia» del movimiento islamista armado, Wael Isa.

El movimiento palestino anunció el miércoles la muerte de varios de sus comandantes, entre ellos Bassem Issa, jefe de su rama militar en la ciudad de Gaza.

Tras los ataques nocturnos, Hamas lanzó una nueva andanada de cohetes, de nuevo contra la ciudad Tel Aviv.

«Si [Israel] quiere una escalada, estamos preparados», dijo el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, y pidió a las fuerzas de seguridad que se retiren de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Este, escenario en los últimos días de enfrentamientos entre la policía y manifestantes.

Fuentes diplomáticas afirmaron a la AFP que la ONU, con la ayuda de Catar y Egipto, inició una mediación con las partes «afectadas» para lograr una distensión.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/05/12/mundo/mas-de-50-muertos-en-la-franja-de-gaza-se-teme-guerra-a-gran-escala/

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Los escenarios de conflicto pospandemia

Por: Edgar Isch L.*

El uso de términos bélicos para describir la pandemia ha sido una característica comunicacional sin poca importancia. Estamos en guerra, se dijo por todos los medios, se habló del enemigo invisible y se propuso medidas autoritarias que acompañaron al discurso médico: estados de emergencia, toques de queda, militarización de las calles, fueron parte de ellos.

Lo más serio, fue comparar a quienes llevaban adelante las medidas de cuidado como soldados de la primera línea de combate en esta guerra, ratificando la visión que sólo de allí pueden salir los héroes. La metáfora bélica era simple, pero a la vez peligrosa por convincente. Y al mismo tiempo se resaltaban las guerras comerciales, la guerra contra la migración sin papeles o el pedido del alto al fuego de procesos bélicos que, en general no pararon o se disimularon, como en el caso de los asesinatos diarios de dirigentes populares y de excombatientes en Colombia.La geopolítica de la pospandemia, por Joseph S. Nye | Columna | COVID-19 | Coronavirus | Pandemia | China | Estados Unidos | OPINION | EL COMERCIO PERÚ

Efectivamente, el “Nuevo Orden Internacional” pacífico que anunciaron tras la caída del Muro de Berlín, nunca se acercó a ser real. La crisis multilateral del sistema se agudiza; el neoliberalismo, lejos de debilitarse sigue como la línea económica central, combinada en ciertos casos con medidas keynesianas; la globalización se ajusta al nuevo mapa geopolítico; lo común se presenta superior a la propiedad privada; y, las guerras, sean armadas o económicas, se presentan como un escenario potencialmente factible.

Pandemia y escenarios próximos

Según las posiciones ideológicas y los intereses de clase, hay muchas proyecciones de como la crisis, agudizada por la pandemia, cambiará al mundo.  Estas parten generalmente de proyecciones como las siguientes:

  • Según la OCDE, se espera al menos una reducción de más de 15 % en la producción de las economías avanzadas y de las economías de los países emergentes.
  • Según la Organización Internacional del Trabajo de la ONU (OIT), en el segundo trimestre se perdió un 14% estimado de horas laborales por la pandemia, equivalente a 400 millones de empleos a tiempo completo y se espera que el desempleo siga creciendo. Nuestro continente será el más afectado y, en el caso ecuatoriano, estiman que 850 mil trabajadores estarán en el desempleo a finales de año.
  • El tele trabajo y otras formas de desregulación laboral, incluyendo la uberización de las más diversas actividades han crecido exponencialmente, sobreexplotando a los de abajo.
  • La FAO y el Programa Mundial de Alimentos, organismos igualmente de la ONU, advierten que 27 países se verán amenazados por hambrunas generalizadas, mientras afectará a millones en todo el mundo, especialmente a desempleados que no podrán comprar los alimentos básicos. La cifra venía creciendo cada año y se estima que en 2019 ya eran 130 millones quienes padecían inseguridad alimentaria aguda.
  • CEPAL anuncia una crisis alimentaria en América Latina, a pesar de ser la región que podría alimentar al mundo.
  • Al mismo tiempo, las formas industrializadas y llenas de químicos que se emplean en la producción intensiva de alimentos, continúan con consecuencias negativas a pesar de las pruebas de la superioridad, en todo sentido, de la agroecología. En las corporaciones cárnicas se van generando nuevos virus (ya se conoce una nueva variedad de gripe porcina que podría expandirse), lo que se suma a la destrucción de una defensa natural que tenemos en la naturaleza silvestre, en los ecosistemas sanos.
  • Continúa imparable la dirección hacia un mayor cambio climático y sus efectos negativos, mayor contaminación, así como a la gran extinción de especies,
  • En lo social y en lo político, la situación es igualmente difícil. Aún en condiciones de pandemia, las movilizaciones populares se hacen sentir; en otros países, se espera la presencia social en las calles que dé continuidad a las luchas realizadas entre octubre y diciembre del año pasado. Las contradicciones en las clases dominantes de los grandes países también se reflejan en los gobiernos y parlamentos y en esos mismos países los pueblos ocupan las calles para hacer oir su voz.

Estas o cualquier otra proyección señalan que la recuperación del sistema no será fácil y tardará en llegar. Por eso, algunos de sus defensores insisten en la aplicación del recetario neoliberal, lo que anticipa un mundo peor que el actual (Byung-Chul Han). También están quienes plantean que se refuerza una tendencia a la “refeudalización” económica, que ya venía expresándose en los mercados y acumulación de riquezas, pero que ahora se fortalece con el apoyo de los bancos centrales, especialmente de las potencias, a los grandes propietarios de empresas transnacionales (Hans Krysmanski y Olaf Ralteimer). En ambos casos, la democracia liberal deja el lugar a formas más autoritarias de poder burgués.

De manera diferenciada, están los que plantean reformas más o menos importantes, mientras otros plantean reformas que “corrijan” al capitalismo o lo “humanicen”. Usan nombres como capitalismo progresista (Joseph Stiglitz), socialismo participativo (Thomas Piketty), Green New Deal (Bernie Sanders), retorno al keynesianismo y el Estado de bienestar con una renta universal para todos los ciudadanos (varios) o democracia económica (Joe Guinan y Martin O’Neill).

Todos se basan en un optimismo que no encuentra muchos hechos que lo sustenten. La expresión mayúscula de ese optimismo es confiar que la epidemia (y no los pueblos) le dé un golpe mortal al capitalismo y provoque un salto cualitativo hacia un “comunismo reinventado”(SlavojZizek).

Casi se puede decir que hay anuncios para todos los gustos. Es obligatorio, sin embargo, señalar cuatro elementos que se minimizan en ellos: la presencia de una creciente lucha de clases que se expresa en lo económico, ideológico y político; las lecciones del comportamiento de esas clases en grandes crisis del pasado; los límites que la naturaleza pone al desarrollo capitalista; ylas opciones revolucionarias que pueden surgir desde los pueblos y desde las izquierdas, aunque no sea de manera inmediata.

Lo que vendrá, no llegará sin confrontación de intereses de clase y lucha social, ni será resultado mecánico de la pandemia. Los pueblos tendrán que aprender de esta nueva experiencia y escribir ese nuevo momento histórico para defender y recuperar el sentido común de la sociedad humana.

La guerra como necesidad del capitalismo en crisis

 Lenin señalaría entre las características de la etapa imperialista del capitalismo tanto el reparto del mundo como la guerra cuando este ya no convence a las partes. Con la guerra, en momentos de depresión, se ha destruido fuerzas productivas para reorganizar el sistema, de manera que es en sí misma un negocio capitalista.

Hay que recordar que la industria bélica es la única, junto al narcotráfico, que no ha entrado en crisis y que, en las últimas décadas otro negocio millonario ha sido la “reconstrucción” del país destrozado tras la guerra, tal como fue el reparto entre empresas, principalmente norteamericanas y alemanas de la reconstrucción de Irak.

De manera que las contradicciones de la época tienen el trasfondo de la guerra. Unas veces, directas, pero hoy las potencias acostumbran más a enfrentar a otros países para satisfacer sus intereses. El caso actual de Libia, en que puede decirse que casi todas las potencias están metidas a través de facciones internas, es un ejemplo. Lo fue también, en su momento, la guerra que fragmentó a Yugoslavia, que tuvo en cada bando contendor a alguna potencia.

No solo que el presupuesto militar ha crecido a niveles record, sino que en los países de mayor impacto del COVID/19, como Italia, las empresas de armamento no pararon y se las consideró “vitales” como los alimentos. En 2019, el gasto militar mundial tuvo un aumento del 3,6 por ciento en comparación con 2018, continuando la tendencia mundial a la carrera armamentista de los últimos años, llegando a un billón 917 mil millones de dólares de gasto mundial en armas en 2019[i].

Tarja Cronberg, miembro del SIPRI, interpreta el aumento y especialmente el gasto de los EE.UU, China y Rusia -que están entre los 5 primeros – como prueba de la creciente rivalidad entre las tres grandes potencias. Con su presupuesto armamentista, los EE.UU. por sí solos representan el 38% del gasto mundial en armas.

Amela Skiljan, coordinadora del InternatuionalPeace Bureau (IPB), ayuda a desglosar para ayudarnos a comprender su magnitud: Ese billón 917.000 millones de dólares anuales significan un gasto militar mundial de 60.800 dólares por segundo. Ello representa el negocio de la venta de armas y de conflictos militares sin fin, junto con la agudización de la rivalidad entre las potencias.

El mundo no ve todavía una guerra directa entre las grandes potencias. El petróleo, por ejemplo, se disputa en guerras locales y con la careta de conflictos internos o regionales, con guerras híbridas o de cuarta generación, apoyando o no a organizaciones como el Estado Islámico o destruyendo países, preparando otras guerras como una posible agresión imperialista contra Venezuela, cuyos pasos no se han detenido en momentos de pandemia. Las guerras están al orden del día y para las potencias hay otro objetivo: inviabilizar a los estados nacionales, convertirlos en “estado fallidos”, con lo cual se publicita una labor “civilizadora” e incluso “humanista” que justifica cualquier cosa que realicen.

Parte de la escalada de los conflictos está en las sanciones unilaterales y al margen de cualquier legislación internacional que realiza principalmente Estados Unidos y que ha momento le enfrenta incluso con sus más cercanos aliados.

Lo bélico permite ver una suma de dos contradicciones: la del imperialismo y países dependientes y la interimperialista. Por supuesto, los Estados que no quieren las cadenas de dominación están en condiciones duras. El llamado “frente de la resistencia” de Oriente Medio se muestra decidido a enfrentar a distintos niveles la agresión, pero hacia dentro tienen sus propios conflictos al aplicar medidas autoritarias, sectarias y neoliberales. No son una verdadera alternativa, pero, en todo caso, demuestran disposición a luchar por la independencia y en defensa de sus recursos naturales.

Precisamente nada sería como es si no se tuviera también una estrategia de desarrollo capitalista que implica, parafraseando a Marx, la destrucción de las dos fuentes de riqueza: las clases trabajadoras y la naturaleza. Volver a la “normalidad” es también fortalecer los procesos que fracturan la simbiosis entre sociedad y naturaleza, retornar al extractivismo feroz en medida que se recupera la producción y el consumo, poner a las empresas por encima de cualquier expresión o base para la vida.

Mientras la naturaleza sea tratada como un enemigo al que hay que dominar, estaremos en una guerra de la que la humanidad será la mayor víctima e inevitablemente derrotada. En cuanto eso ocurra, toda forma de economía que cuide la vida será despreciada. El capitalismo, así como es incompatible con la protección de la naturaleza de la que somos parte, es contrario también a las formas sociales de economía del cuidado, así como seguirá aprovechando la economía del cuidado a escala doméstica para descargar los costos de la reproducción de la fuerza de trabajo en la familia de los productores o productoras.

Esto último nos liga a las nuevas expresiones de la lucha de clases. En 2014, Waren Buffett, uno de los más grandes millonarios del mundo, dijo claramente: «Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando». Ahora ello incluye la destrucción de derechos alcanzados tras largas luchas.

El teletrabajo se usa para desvanecer la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de socialización, el tiempo máximo de trabajo también se pierde, los hogares pasan a ser oficinas pero las que el patrono no paga ni por equipos ni por alquiler, el que quiere trabajar debe tener los recursos de trabajo que ya no le proveerá el patrono, los salarios decaen y los controles sobre la vida de cada uno se intensifican teniendo la vigilancia electrónica del “gran hermano”.

La agudización de las contradicciones no es una condena

Aunque se identifique que la cuarentena dio tiempo a la gente para pensar, para llevar una vida familiar y revalorizar lo más importante, estos son procesos que pueden darse a nivel personal o de las familias, especialmente de las que viven en pobreza. Los millonarios, prácticamente siguieron su vida de siempre, siguieron teniendo sirvientes en todos los campos, incluyendo a muchos presidentes y diputados.

Al mirar por clases y sectores de clase, veremos que puede haber cambios solo debido a quelas disparidades e injusticias sociales se han hecho más evidentes para muchos, caen las imágenes paradisíacas de las potencias, se puede visibilizar directamente que tenemos que restablecer la simbiosis con la naturaleza a partir de respetarla, la violencia patriarcal no pudo esconderse y las mujeres dieron las mayores batallas por la vida y, ahora, tuvimos la oportunidad de valorar más el trabajo de un campesino, una enfermera o de quienes limpian las calles, que lo que hacen una serie de gentes que solo sostienen el sistema de opresión.

Comprenderlo, no es automático. Por ello las organizaciones populares y de izquierda mantuvieron reuniones y asambleas, escuelas de formación, debates, expresiones de protesta y alternativa. La mayoría debieron ser realizadas con el empleo de las mismas tecnologías usadas para alienarnos, revirtiendo su uso y su contenido. Otras, en caceroladas, plantones y marchas que rompieron incluso los toques de queda.

Dijeron que hay alternativas, que la vida puede cambiar para bien, que es momento de juntar las luchas. Dijeron que no se quiere la “normalidad” sino la humanidad, que la vida es más importante que las ganancias de pocos.

Con ello, queda claro que las contradicciones se agudizan, que hay expresiones de la guerra entre el pasado y el futuro en todos los planos, pero que son los pueblos, sus hombres y mujeres, sin distingo de cultura o de color de piel, los que tendrán la última palabra. Y si mujeres y jóvenes han sido los más fuertemente afectados por la crisis general y por la pandemia, son también quienes presentan más acción y fuerza resistente, demostrando que no será aceptado fácilmente el retorno a la “normalidad”.

La historia está por escribirse y nos dará a conocer cual es el escenario que finalmente se convierte en realidad. Felizmente quienes trabajan por un escenario de transformaciones radicales y revolucionarias para superar el capitalismo, van creciendo, en distintas formas, alrededor del mundo. Muchas esperanzas también crecen a partir de ello.

[i] Según datos del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo).

*  Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente e imagen: CLAE (estrategia.la)

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Siria, el país al que los niños no quieren volver

Se cumplen diez años de un conflicto en Siria que ha generado millones de refugiados, como calcula ACNUR y que ha impactado a los más jóvenes. Así son los datos y las políticas de acogida en España una década después. ACTUALIZACIÓN 5/03/2021

Esta semana la Unión Europea y las Naciones Unidas celebran la quinta conferencia de “Apoyo al futuro de Siria y la región” cuyo objetivo es apoyar al pueblo sirio y movilizar a la comunidad internacional para alcanzar una solución al conflicto.

Esta reunión coincide con el décimo aniversario del inicio de la guerra en Siria y sexto desde que estallara la crisis migratoria. En 2016 la Unión Europea llegó a un acuerdo con Turquía para que Ankara gestionase los flujos migratorios. Según datos de ACNUR, Alemania es el país de la Unión Europea con más solicitantes de asilo reconocidos como refugiados desde 2015: un total de 389.574. En cambio, como señalan estos datos, España ha reconocido a 163 refugiados en el mismo periodo de tiempo. Por otro lado, si se consideran los reconocimientos de protección complementaria aprobadas, Alemania tendría 223.434 y España 13.760, como recoge ACNUR.

Asma tenía nueve años cuando comenzó el conflicto en Siria. Ahora, con 18, cuenta a Newtral.es su experiencia: “Al principio no había bombas”. Tras el inicio de la guerra marchó junto a su familia a otras zonas dentro del país, se convirtió así en desplazada interna. Viajó a Al Raqqa, regresó a otro pueblo y cambió de ciudad varias ocasiones hasta finalmente acabar en un campo de refugiados en Turquía en el que estuvo durante ocho meses.

La joven llegó a Madrid con 13 años como refugiada junto a su familia. Al ser preguntada sobre su estancia en Madrid, asegura que “le gusta mucho la ciudad”. “En Madrid hay muy buena gente, no como otros países en los que hay mucho racismo”, señala.

Según un informe publicado por Save the Children, el 86% de los niños y niñas refugiados sirios entrevistados por la organización en Jordania, Líbano, Turquía y Países Bajos, no quiere regresar a su país de origen.

En este sentido, Asma es de la misma opinión, en el caso de regresar a su país sería para visitar a su familia. Pero no es algo que haría a corto plazo.

Siria, refugiados y asilados: Diferencias de términos

La concesión de asilo se da a aquellas personas reconocidas como refugiadas según la Convención de Ginebra de 1951, como señala María Jesús Vega, de ACNUR. Por otro lado, la protección subsidiaria se concede a aquellas personas que aunque no cumplan con los requisitos de refugiado, existen motivos para creer que al regresar a su país se enfrentarían a poder sufrir algún daño..

Por otro lado, habría que tener en cuenta otro concepto, el reasentamiento, que consiste en el “traslado de refugiados de un país de asilo a otro – que ha acordado admitirlos -, generalmente por motivos de protección o de especial vulnerabilidad”, como define ACNUR.  “Se trata de un instrumento de protección internacional que salva vidas, y que ha sufrido un fuerte revés en 2020 en cuanto a las cuotas ofrecidas y los traslados por la pandemia” explica María Jesús Vega desde ACNUR.

Situación en España

David del Campo, Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save the Children, considera que el conflicto ha ido empeorando año a año y, como ha señalado a Newtral.es, se trata de “una guerra contra la población civil y contra la infancia en Siria”.

Además, Del Campo critica la posición de España ante el conflicto y lo califica de “ausente” en ayuda y cooperación tanto con el gobierno actual como en el anterior. En 2019 el gobierno español reconoció el derecho a la protección subsidiaria (estatus diferente al de refugiado o concesión de asilo) a 561 personas menores de origen sirio de entre 0 y 17 años, según datos del Ministerio del Interior. En 2018 fueron 1.037.

Dentro de España, los datos entre ambas categorías varían bastante. A lo largo de 2019 se reconoció la condición de refugiado y la concesión de asilo a 6 menores de origen sirio. Como explica Vega, en muchas ocasiones los reconocimientos se muestran con retraso y se acumulan en otros años.

“Hay una premeditación para hacer muy difícil que una persona que vive el conflicto de una guerra sea alojado. Las complicaciones jurídicas están hechas para que eso no ocurra”, indica Del Campo.

Asimismo, explica que en la organización han trabajado con familias que se han desplazado hasta tres veces dentro de Siria desde que se inició el conflicto, lo que genera “desarraigo y problemas psicológicos”. Esto se ve reflejado dentro de la encuesta, ya que los desplazados dentro del propio país eran los que tenían menos vínculos con sus comunidades.

Asma define como “terribles” sus años de desplazada interna en Siria y en Turquía: “los años que estuve en Siria los pasé fatal, no había comida, no había agua. Ahí murió mi abuela y mi prima. No se puede contar con palabras”. Asma quería ser doctora, pero ahora mismo no sabe qué hará en el futuro, quiere centrarse en empezar bachillerato y quizás, en viajar cuando acabe de estudiar.

Fuente: https://www.newtral.es/siria-refugiados-ninos-conflicto/20210403/

 

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Cerca de 1,4 millones de niños llevan más de un año sin ir a la escuela en Etiopía por la pandemia y la guerra en Tigray

Cerca de 1,4 millones de niños llevan más de un año sin ir a la escuela en  Etiopía por la pandemia y la guerra en Tigray

Alrededor de 1,4 millones de niños llevan más de un año sin acudir a la escuela en la región etíope de Tigray (norte) a causa del cierre de centros por la pandemia de coronavirus y el conflicto desencadenado en noviembre tras la ofensiva del Ejército contra el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), según ha denunciado este martes el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

«Esta es una emergencia de protección, de educación y de nutrición», ha señalado el portavoz de UNICEF, James Elder, que ha realizado recientemente una visita a la región, antes de agregar que más de un millón de personas se han visto desplazadas por la violencia, en medio de los enfrentamientos en la zona.

«Vi mucha destrucción de los sistemas de servicios esenciales, de los que dependen muchos niños para sobrevivir. También he escuchado relatos desgarradores de violación y violencia sexual de parte de niños y mujeres», ha señalado Elder.

Según los datos de UNICEF, más de 3.000 niños no acompañados han sido identificados y registrados en las regiones de Tigray, Afar y Amhara, en el norte de Etiopía, y ha empezado a darles cuidados provisionales, además de trabajar para intentar localizar y unificar a las familias separadas por el conflicto.

La ofensiva en Tigray arrancó el 4 de noviembre por orden del primer ministro en respuesta a un ataque del TPLF –que entonces gobernaba en Tigray– contra una base del Ejército en la capital regional, Mekelle, que se saldó con la muerte de un importante número de militares etíopes.
Fuente: https://www.notimerica.com/politica/noticia-cerca-14-millones-ninos-llevan-mas-ano-ir-escuela-etiopia-pandemia-guerra-tigray-20210420144704.html

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La increíble historia de Nadia Nadim: de huir de la guerra a futbolista profesional

Nadia Nadim superó obstáculos para muchos infranqueables. Huyó de un Afganistán en guerra después del asesinato de su padre, vagó por varios países hasta refugiarse en Dinamarca y hoy es futbolista profesional del París Saint Germain (PSG), embajadora de la Unesco y estudiante de Medicina.

«Vini, vidi, vinci». Es la célebre frase atribuida al emperador romano Julio César que Nadia tiene inscrita en sus botas de fútbol. «Expresa un tipo de mentalidad. A cualquier lugar que vaya, no importa el ambiente que me rodee, lo voy a conquistar», dice la futbolista en una entrevista con EFE.

Inspirada por la magia y la voracidad goleadora del brasileño Ronaldo Nazário, la internacional danesa, nacida el 2 enero 1988 en Herat (Afganistán), ha construido una carrera en el fútbol y fuera de él con mucho esfuerzo y talento.

Segunda de cinco hermanas, Nadia perdió a su padre cuando tenía 8 años. General del Ejército, fue asesinado en la guerra civil que condujo a los Talibanes al poder en Afganistán en 1996.

«Tengo una mezcla de recuerdos», reconoce la jugadora. Unos primeros años de infancia felices y seguros hasta que estalla el conflicto. Después de la muerte de su padre, le persigue «el olor de los cuerpos quemados», incluido el de su tío, el silbido de los misiles, «el no sentirse segura» en ningún momento.

En 2000, cuando Nadia tenía 11 años, su madre decidió huir del país con sus cinco hijas en una «terrorífica» odisea en la que conoció el mundo de los traficantes de personas. En un minibus, viajaron de Kabul a Pakistán. Desde allí, con pasaportes falsos, embarcaron hacia Italia y luego en camión hasta Dinamarca.

«Ningún menor -subraya- debería pasar por esto, pero así es la vida. En ese momento no podía hacer nada, aunque ahora me siento feliz por haber tenido una segunda oportunidad y haber superado ese trauma gracias a mi fuerza mental».

En el pequeño y rico país nórdico, pasó una dura adaptación. Logró el estatuto de refugiada y fue allí donde vio por primera vez a unas chicas jugando al fútbol, un deporte con el que ya había tenido contacto a través de su padre.

«Junto al campo de refugiados, había un terreno de fútbol donde entrenaba un club local. Cuando las vi jugar, me dije, quiero hacer lo mismo».

Emulando las filigranas brasileñas de Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho, Nadia se destacó del resto por su fantasía y talento; también por su perseverancia.

«Mi estilo me ayudaba casi siempre pero, a veces, me daba problemas», asume, recordando los reproches de individualismo que algunos entrenadores le hacían.

Desde entonces, fue completando paso a paso, sin parar de marcar goles y «trabajando más que el resto para tener oportunidades» por su condición de inmigrante.

Comenzó su andadura profesional en clubes daneses hasta dar el salto a la prestigiosa Liga estadounidense, donde jugó con el Sky Blue FC y el Portland Thorns FC. Un breve paso por el Manchester City de Inglaterra precedió a su fichaje por el PSG en 2018, donde completa su tercera temporada.

Hizo historia

En 2009, con 21 años, debutó en la selección danesa y su nombre pasó a la historia del país por ser la primera futbolista profesional, del ámbito masculino o femenino, en representar a Dinamarca como nacionalizada.

Desde entonces, ha jugado 93 encuentros con su selección y ha anotado 33 goles. Representar a su nación de adopción no le ha hecho olvidarse de sus raíces. En sus botas, esta mujer que habla ocho lenguas tiene impresas la bandera danesa y la afgana. «Soy una mezcla de dos culturas, de dos países, tengo a los dos en mí, lo reflejo en la manera en la que pienso. No soy 100 % afgana, ni 100 % danesa», apunta.

Paralelamente a su exitosa carrera, Nadia está a punto de terminar sus estudios en Medicina, con especialidad en cirugía plástica. La Unesco la escogió en 2019 como embajadora en favor de la educación para las niñas y las mujeres. Su inaudita historia ya empieza a inspirar a otras chicas.

Con solo 33 años, ya cumplió muchos sueños que parecían inalcanzables. Qué objetivos personales le quedan por cumplir? «Además de acabar mi estudios como médica, para los que me falta un semestre, repartir sonrisas vaya donde vaya, hacer a la gente feliz».

Fuente: https://www.elcomercio.com/deportes/futbol-historia-nadia-nadim-guerra.html

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