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Pedagogía dialéctica de lo concreto

Las escuelas, colegios y universidades en Colombia son cárceles, abarrotadas de reclusos inocentes y guardias licenciados que no se reconocen, se olvidaron ahogados en competencias, estándares y currículos que son duplicado de dictados foráneos, construidos en medio de bostezos burocráticos.

Una elite tecnócrata, inserta en ministerios, no cambian la educación y cercenan la posibilidad para que sea transfigurada, perpetuando de esta manera los verdaderos propósitos encubiertos en medio de ostentosos calificativos, como aquel por ejemplo de la “Revolución Educativa” del MEN [1], mientras se pavonean ante las pantallas y micrófonos como “preocupados” actores de la educación.

No deja de ser mordaz que Colombia se encuentre en los últimos lugares a escala mundial en cuanto a calidad educativa, incluso hasta en los estudios de organismos neoliberales tipo PISA realizado por la OCDE a nivel global.[2]

A esto se suma la situación real de la mayoría de colegios públicos y privados que existen en la periferia y en los barrios populares de muchos países del continente, situación de violencia social, miseria, desinterés y conflictos diversos que convierten a la escuela en un ataviado espacio de reclusión, hacinamiento y desesperanza, con enormes índices de deserción y un ultrajante número de niños y jóvenes que quedan por fuera de los sistemas nacionales de educación. La problemática se ahonda si tenemos en cuenta por el otro lado la baja calidad de vida de los maestros, la inseguridad laboral y la coerción soterrada al pensamiento libre y crítico.

Pedagogos vueltos funcionarios, sofocados obreros de proyectos y “modelos” educativos, construidos a partir de los despojos de “experiencias insustanciales”, o de la trivialización de propuestas fundamentales, haciendo de la educación en Colombia y los países de la periferia, el eterno circulo acariciado que se vuelve vicioso, produciendo una educación cautiva de las repeticiones.

Por su parte, la educación popular y la revolucionaria, parecen renunciar cada vez más a su obligatorio carácter científico, y se diluyen en gran medida en el colorido espectáculo del recreacionismo, del aprender jugando, de la reproducción de estructuras conceptuales estáticas y en el dogma localista y coyuntural, que les hace perder de vista el enorme desafío inscrito en su origen, cual es, el de construir el sujeto que desde la práctica revolucionaria presente anuncie el futuro, confronte y supere al capitalismo agonizante pero campante.

Por otro lado, está la banca internacional y sus asesores devenidos en pedagogos que deciden una enseñanza global desde las necesidades del mercado “autorregulado”; una enseñanza para la catalaxia; [3]haciendo de los estudiantes individuos lo suficientemente peligrosos entre sí, como para ser competentes en la sociedad de la incompetencia y la miseria.

Los cabecillas del mercado regulan a la humanidad para que la humanidad no regule el mercado, son auto privilegiados, estatus logrado desde el filo de la sangre, el corte de franela y la motosierra; y para ello diseñan sujetos encadenados; los ministerios de educación los fabrican a través de resoluciones, y las llamadas instituciones educativas los procesan a través de la aplicación de estándares educativos y competencias.

Pero si en décadas atrás podíamos afirmar que en países como Colombia y otros del continente americano, se perseguía desde la educación el generar mano de obra barata, hoy podemos aseverar, que las siempre insuficientes escuelas, colegios y universidades, y obviamente los medios masivos de comunicación, cuentan con un objetivo puntual; producir individuos adaptados a la exclusión, formados no para el trabajo sino para un mundo sin él, predominantemente improductivo y precariamente humano.

En esa dirección el aparato educativo pasa de ser solo un mecanismo cultural para la producción de oprimidos, adaptados a las condiciones económicas, políticas y culturales de la producción asalariada, tal y como lo planteara P. Freire; a un sofisticado dispositivo que reproduce suprimidos, adaptados a una realidad económica en la que el salario y el trabajo paulatinamente se disipan, en relación directamente proposicional al paradójico fenómeno en el que el desarrollo exponencial de los medios de trabajo es confinado en los constreñidos espacios de la financiarización de la economía.

Hablamos entonces de una formación que no corresponde al desarrollo actual de los medios de producción, en consecuencia, gran parte de los modelos educativos y por su puesto sus fundamentos pedagógicos, no expresan una cualificación de la educación y la pedagogía; sino el triunfo de la lógica de mercado vuelta dogma científico.

Como lo hemos visto la educación institucional se circunscribe en la actualidad a reproducir la crisis sistémica y a “formar” individuos para adaptarse a ella, lo que en la realidad actual descrita quiere decir individuos aptos para un mundo sin trabajo, en estado de guerra perpetua, crisis ambiental y miseria desbordantes.

Estudiantes y maestros, aun no se reconocen en la idéntica miseria, aunque juntos, concurren al rito en el que se les hace creer que aprenden o que enseñan, pero que realmente encarna la danza macabra, en que se modulan letanías en tributo al propósito último del mercado en el escenario de la educación: saber hacer en contexto. Una y otra vez, se inocula y gradúa a los nuevos suprimidos en el arte de olvidar, de omitir, de adaptarse; de claudicar.

Es urgente que la reflexión pedagógica se materialice en propuestas concretas que asuman el desafío de revertir la realidad mundial desde formulaciones pedagógicas y dialécticas al servicio de los seres humanos. El actual salto tecnológico significa posibilidades revolucionarias para la educación, y ello obliga a cualificar los propósitos formativos, actualizar y adecuar los instrumentos de conocimiento, para fortalecer y enriquecer operaciones intelectuales, habilidades y valores humanistas, lo cual implica, articular una pedagogía de la liberación, al empeño por una liberación de la pedagogía, y la superación de su actual subordinación a las denigrantes necesidades del capital especulativo.

Prologo del libro “Pedagogía Dialéctica de lo Concreto”, próximo a publicarse.


[1] Ministerio de Educación Nacional

[2] Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes. (Programme for International Student Assessment)

[3] Orden espontaneo de las operaciones producidas por el mercado “autorregulado”.

Fuente:

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Todas las escuelas en China tendrán acceso a internet para final de 2020

Asia/China/06-12-2020/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

Todas las instituciones educativas en China tendrán acceso a internet antes de que finalice el año 2020, aseguró hoy martes el Ministerio de Educación.

Alrededor del 99,7 por ciento de las escuelas en el país ya tienen conexión a la red, un 30 por ciento por encima del registro de 2015, dijo la cartera en un boletín de prensa.

Estadísticas del organismo también muestran que en la actualidad hay en total 10,6 millones de terminales para profesores y 17,03 millones para estudiantes en las escuelas del país.

China intensificará los esfuerzos para promover nuevos modelos educativos y métodos de enseñanza, y mejorará la calificación educativa, la matrícula y el entorno de enseñanza inteligente, con la ayuda de la tecnología informática, manifestó Gao Runsheng, funcionario del ministerio.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2020-12/01/c_139556252.htm

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Educación rural y lenguas indígenas en Oaxaca

Por: Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia

Departamento de Investigaciones Educativas- CINVESTAV

Miembro de la Red Temática de Investigación de Educación Rural (RIER)

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo Estratégico en Modelos y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI, 2009), en Oaxaca se hablan 16 lenguas indígenas, además del castellano. De esta manera, dicha entidad es la que alberga no sólo la mayor cantidad de lenguas originarias, sino también el mayor número de hablantes, pues de acuerdo con la última Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2015), de un total de 3 967 889 habitantes, 1 205 886 personas mayores de 3 años hablaban alguna lengua indígena, lo cual equivale a 32.3%. Esta situación lingüística es relevante en relación con el promedio nacional, que alcanza sólo un 6.6%.

Ahora bien, dentro de las distintas regiones del estado las estadísticas sobre hablantes de lenguas indígenas también varían. Por ejemplo, la Sierra Norte posee el mayor porcentaje de hablantes, con 76.3%, mientras que en los Valles Centrales alcanza apenas 16.4%. A nivel municipal, los datos son aún más contrastantes, por ejemplo, en San Juan Petlapa (en la región del Papaloapan), Santa Catalina Quierí (Sierra Sur) y Mixistlán de la Reforma (Sierra Norte) más de 99% de la población habla alguna indígena, en tanto que municipios como San Nicolás Hidalgo (región Mixteca) y San Mateo Yucutindó (Sierra Sur) dicha población solo representa el 0.10%.

En cuanto al número de localidades, según cifras de la Dirección General de Población de Oaxaca (DIGEPO, 2017), en la entidad existen 10 496 localidades, de las cuales el 88% tiene una población menor a 500 habitantes; es decir, son localidades rurales. En relación con el tipo de educación básica que se imparte en estas comunidades, se tiene la presencia de distintas y diversas modalidades escolares. A nivel preescolar y primaria existen escuelas rurales generales y escuelas rurales indígenas, y en secundaria se cuenta con secundarias generales, telesecundarias y secundarias comunitarias indígenas, además de los servicios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), que cuenta con preescolar, primaria y secundaria, según el tipo de población que ellos reconocen: indígena y mestiza.

Aunque muchas de estas localidades rurales comparten aspectos sociolingüísticos muy similares, las modalidades educativas no son siempre las mismas. Por ejemplo, en algunas comunidades cuentan con primaria general, mientras que en otras hay primarias indígenas. Esta diferenciación en el tipo de escuela impacta directamente en la cuestión lingüística de los alumnos, ya que mientras que las primarias rurales indígenas cuentan con una asignatura especial de lengua indígena y con materiales e insumos didácticos en dichas lenguas, las primarias rurales generales no cuentan ni con la asignatura ni con los materiales. En el caso de las primarias del Conafe, la situación también depende de la modalidad.

En cuanto a las secundarias, el abordaje de las lenguas indígenas es aún más preocupante, ya que ni las telesecundarias ni las secundarias generales cuentan con un espacio curricular que las atienda. En el caso de las secundarias comunitarias indígenas sí se abordan estas lenguas, sin embargo, sólo existen 10 escuelas de este tipo en todo el estado (Briseño, 2018, p. 13). Por su parte, las secundarias comunitarias del Conafe también abordan las lenguas indígenas, siempre y cuando dicha modalidad se encuentre en alguna localidad reconocida por el Consejo como comunidad indígena.

La formación docente es otro de los aspectos a considerar a la hora de hablar de educación rural y lenguas indígenas, puesto que la mayoría de los docentes son egresados de alguna Normal Rural “convencional”, en comparación con los egresados de la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca (ENBIO), quienes se forman especialmente para la atención de preescolares y primarias rurales indígenas, además de ser hablantes de alguna de las 16 lenguas indígenas del estado (Reyes y Vásquez, 2008). En ese sentido, puede existir un mismo contexto lingüístico que es atendido por docentes con distinta formación, lo cual repercute a la hora de abordar o no las lenguas indígenas.

Por otra parte, las actitudes de los padres de familia constituyen otro factor a pensar. Mientras que en algunas localidades los padres de familia exigen el abordaje de las lenguas indígenas, en otras reclaman el uso exclusivo del castellano. Esto tiene que ver, desde luego, con una serie de experiencias que los padres han tenido en relación con el uso de las lenguas que les son propias; mientras que para algunos ha implicado procesos de discriminación o racismo, en otros casos ha constituido una posibilidad para la creación literaria, por ejemplo. Es decir, la perspectiva que asumen los padres depende mucho de sus intersubjetividades, de sus empoderamientos o de qué tanto la lengua implica cohesión social, fortalecimiento identitario, etcétera.

En realidad, el papel que asumen los padres de familia es fundamental para comprender por qué escuelas con distintas modalidades operan en comunidades con características sociolingüísticas similares, pues como comenta Lucerito Rosales, maestra de primaria rural en la Sierra Norte de Oaxaca, son los padres de familia, a través de su comité escolar, quienes deciden el subsistema al que quieren que pertenezca su escuela: al general o al indígena, a sabiendas de las implicaciones que cada una de ellas tiene en relación con la atención a la diversidad lingüística y sociocultural. Incluso existen comunidades donde los propios padres han exigido la permanencia del Conafe, pese a que cuentan con una población estudiantil que se supone debiera atender la SEP.

En mi opinión, la diversidad de modelos educativos rurales en Oaxaca no ha sido de provecho para el fortalecimiento o la revitalización de las lenguas indígenas. Por el contrario, algunos de estos modelos atentan directamente contra dicha diversidad lingüística. De hecho, el modelo educativo comunitario del Conafe, al hacer una separación tajante entre indígena y mestizo, tiende a invisibilizar la presencia de las lenguas indígenas en localidades consideradas “mestizas”, bajo el único argumento del porcentaje de hablantes: si es menor a 40%, entonces ya no es indígena sino mestiza. Lo mismo pasa con las primarias rurales generales o las telesecundarias, las cuales trabajan a partir de un modelo curricular nacional y, por tanto, homogeneizante.

Es necesario señalar que, pese al subsistema en que se encuentren las escuelas, los maestros no son simples operadores. Al contrario, en la Sierra Sur, por ejemplo, hemos identificado que, tanto maestros pertenecientes a primarias rurales generales como líderes para la educación comunitaria (LEC) de primarias comunitarias mestizas han realizado esfuerzos personales por abordar las lenguas indígenas o los llamados saberes comunitarios (Pérez y Cárdenas, 2020). Sin embargo, estos esfuerzos son aislados y no han permeado dentro de todo el sistema educativo estatal en Oaxaca. Aunque, recientemente, los directivos de la sección 22 del SNTE convocaron a profesores rurales a jornadas de trabajo para la mejora de la educación multigrado en el estado, y en una de ellas se propuso una sesión dedicada al tema de las lenguas indígenas, el cual estaría bajo mi cargo.

Bajo este panorama, considero necesaria la articulación entre los distintos subsistemas educativos (general e indígena) e incluso el Conafe, con el objetivo de reflexionar en torno a la importancia de las lenguas indígenas no sólo a nivel local, sino como sistemas de conocimientos en torno a muchas aristas como el territorio o el medio ambiente, lo cual es valioso para la sociedad en general. Es necesario apuntar que, aunque al perderse una lengua varios elementos culturales siguen persistiendo, también hay otros elementos que terminan perdiéndose, pues “las lenguas ancestrales y sustituyentes no son vehículos equivalentes para la conservación o expresión cultural” (Woodbury, 1993, p.101).

Una idea que podría favorecer la articulación entre preescolares y primarias generales, indígenas y comunitaria del Conafe, además de telesecundarias, secundarias generales y secundarias comunitarias indígenas, es la creación de redes regionales o hasta locales donde se pueda reflexionar y compartir experiencias en torno a éste y otros temas. Tomemos en cuenta que existen comunidades donde hay preescolar y primaria indígena y telesecundaria, lo cual puede verse como una excelente oportunidad de vinculación y ayuda mutua entre docentes en el afán de fortalecer las lenguas indígenas de Oaxaca. Recordemos que todas las lenguas indígenas de Oaxaca y de México están en riesgo de desaparición y la escuela puede ser un espacio para evitarlo.

Referencias

Briseño, J. (2018). Cultura escolar comunitaria. Prácticas, textos y voces de las Secundarias Comunitarias Indígenas de Oaxaca. (Tesis de doctorado). México: DIE-CINVESTAV.

DIGEPO (2017). Radiografía demográfica del estado de Oaxaca. Disponible en: http://www.digepo.oaxaca.gob.mx/recursos/publicaciones/radiografia_oaxaca_digepo_2017

INALI (2009). Catálogo de las lenguas indígenas nacionales. Variantes lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticas. México: INALI. Disponible en: https://site.inali.gob.mx/pdf/catalogo_lenguas_indigenas.pdf

INEGI (2015). Principales resultados de la encuesta Intercensal 2015. Oaxaca. México: INEGI. Disponible en: http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/Productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/inter_censal/estados2015/702825079857.pdf

Pérez, E., y Cárdenas, E. (2020). De la educación rural a la educación rural comunitaria: reflexiones desde el municipio de San Jerónimo Coatlán, Oaxaca. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos L(1), 225-250.

Reyes, S., y Vásquez, B. (2008). Formar en la diversidad. El caso de la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca (ENBIO), TRACE (53), 83-99.

Woodbury, A. (1993). Una defensa de la afirmación: “cuando muere una lengua, muere una cultura”. Texas Linguistic Forum (33), 101-129.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/educacion-rural-y-lenguas-indigenas-en-oaxaca/

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Entrevista a Salman Khan: “La escuela tradicional no responde al funcionamiento del cerebro”

Entrevista /17 octubre 2019/Autora: Ana Torres Menárguez

El matemático Salman Khan, fundador de la Academia Khan, es el nuevo premio Princesa de Asturias de Cooperación

Si algo tiene claro Salman Khan (Nueva Orleans, 43 años) es que no hay que limitar a los niños con nuestro propio aprendizaje. Han nacido en otro tiempo. Khan, matemático, ingeniero eléctrico e informático formado en Harvard y el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) se estrujó el cerebro para dar con una nueva pedagogía que ayudara a una de sus sobrinasprimas de 12 años a entender las matemáticas. Lo consiguió. “Sin prejuicios ni hábitos adquiridos”, cuenta, porque él nunca había sido docente. Descubrió que la clave era buscar las conexiones con otras áreas, todo eso día tras día en conversaciones desde Boston —donde él residía— a Nueva Orleans. Así identificó el “gran fallo” de la escuela tradicional: el contenido se imparte fragmentado, en temas autoconclusivos. Con todas las conexiones cortadas.

Khan, que ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación 2019, ha conseguido convulsionar el panorama educativo. Desde que creó en 2009 la Academia Khan, una plataforma online gratuita de aprendizaje y sin publicidad (sin ánimo de lucro), más de 72 millones de personas de todo el mundo han seguido alguna de sus 7.000 lecciones en vídeo, unas 100 horas de contenidos que abarcan desde la aritmética básica a la Revolución Francesa. Son distintivos de su modelo pedagógico los llamados mapas de contenidos, un software que encuentra conexiones entre los temas y genera ejercicios de forma automática.

“Es más fácil entender una idea si la puedes relacionar con otra que ya conoces”, explica Khan sentado en uno de los sillones del Hotel de la Reconquista, en Oviedo, tratando de acortar al máximo las respuestas, ya que tiene que atender muchas entrevistas. Pone un ejemplo; la genética se estudia en Biología y el cálculo de probabilidades en Matemáticas, cuando las dos están estrechamente relacionadas. “Son divisiones que limitan la comprensión y dan una imagen errónea de cómo funciona el universo”, dice en alusión a su libro La escuela del mundo, una revolución educativa (Ariel), donde hace una crítica feroz del sistema educativo.

En su opinión, esa forma de enseñar marca la diferencia entre memorizar una fórmula para un examen —lo que sucede hoy en la escuela— o interiorizar la información y ser capaz de aplicarla una década más tarde.

“La escuela tradicional no responde al funcionamiento del cerebro, las redes neuronales funcionan con la asociación de ideas, no con temas estancos”, recalca. Mientras enseñaba matemáticas a su prima Nadia en 2004, dedujo que esta se había perdido la clase en la que se explicó la conversión a unidades. Desde ahí, la niña no levantó cabeza en la asignatura. “Ese es otro de los problemas del aula actual, la mentalidad de que hay que seguir con el temario, respetar el calendario. La repetición es básica para el aprendizaje y en un aula normal no se retrocede hasta que todos los alumnos comprenden; algunos se quedan por el camino”. Porque cada uno, afirma, tiene un ritmo de aprendizaje distinto. “Y si no aprenden a su ritmo, acumulan vacíos”. Le ocurrió a su prima hasta que él comenzó a impartirle lecciones por teléfono y a volver una y otra vez sobre los conceptos que se le resistían y le impedían continuar aprendiendo conceptos matemáticos. Visto el éxito, otros familiares le pidieron ayuda. El teléfono ya no era útil así que empezó a hacer vídeos que colgaba en Internet y que son el germen de esta escuela mundial donde la pizarra con los ejercicios no se borra, está siempre en la nube disponible para el alumno.

Donaciones millonarias

“A veces cuando tienes una gran idea, el universo conspira para hacerla posible”, cuenta el matemático. En su caso, sucedió así. En 2009 decidió dejar su puesto como analítico financiero en Silicon Valley para dedicarse por completo a su proyecto educativo, al que destinó todos sus ahorros. Tiempo después, el éxito y la viralidad de sus clips, en los que se escucha su voz pero su imagen no aparece por una cuestión de “austeridad” —“no tenía una cámara profesional para grabarme ni presupuesto para comprar una”— empezaron a llegarle donaciones millonarias de los grandes de la tecnología. Los 1,5 millones de la Fundación Bill y Melinda Gates o dos millones de Google, a los que se sumarían otras cantidades de magnates como el mexicano Carlos Slim. En 2012, Khan era una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.

Su diagnóstico es que la humanidad está viviendo un punto de inflexión que solo se produce cada 1.000 años, circunstancia que debe propiciar el surgimiento de nuevos modelos educativos sobre una base científica: los “mejores teóricos” de la educación han concluido que la capacidad de atención de los estudiantes oscila entre los 10 y los 18 minutos. Las clases continúan siendo de más de 50 minutos. “¿Por qué esos hallazgos no se han aplicado? El sistema tiende a no hacer caso a hechos biológicos indudables”, remarca en su libro.

¿A qué época se remonta el actual sistema educativo que tanto se resiste al cambio? Khan no duda en su respuesta. El origen de los estándares actuales, “que potencian un aprendizaje pasivo basado en la escucha”, se instauraron en la Prusia del siglo XVIII, con el propósito de formar “ciudadanos leales y dóciles” que aprendieran a someterse a la autoridad de los profesores, los progenitores, la Iglesia y el rey. “Se perseguía acortar el pensamiento independiente, pero ahora vivimos una revolución sin precedentes de la información y esa fórmula ya no vale: el pensamiento analítico es necesario para sobrevivir”.

Para Khan otro de los grandes problemas es que las familias buscan la mejor educación para sus hijos y, en muchas ocasiones, se olvidan del interés y el bienestar de los niños del bloque de enfrente. “Ser egoísta es inherente a la naturaleza humana, pero no es aceptable que solo el 1% de la población entienda lo que está pasando y tenga las herramientas para sobrevivir. Si no perseguimos la educación del vecino, el sistema democrático no funcionará y estaremos permitiendo que surjan los extremos”, concluye.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/10/15/actualidad/1571167287_185798.html

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Las necesidades educativas especiales son de la escuela y no del niño

Por: Carolina Méndez.

“Las necesidades educativas especiales son de la escuela y no del niño. Además, debemos implementar el modelo de aprendizaje 4C en las aulas”, afirma experta española en educación, de visita en Costa Rica.

Para Ana Romeo, a la hora de enseñar los docentes deben integrar en sus aulas el modelo de aprendizaje 4C: Cuerpo, Cerebro, Corazón y Contexto.

Ella se encuentra en el país para participar durante toda esta semana en la tercera edición de Aulas Pro, que organiza Grupo Mentora Progrentis. Es licenciada en psicología profesional, Advanced Coach ejecutivo y directora del colegio español Jara. También, certificada por Harvard University como especialista en el desarrollo de la destreza Aprender a Aprender y Enseñanza para la Comprensión y experta en Inteligencias Múltiples.

“Cuando cursaba tercero de psicología en la Universidad Autónoma de Madrid aprendí que las necesidades educativas especiales eran de la escuela y no del niño.  Era la escuela, y en concreto sus docentes, los que debían diseñar situaciones educativas especiales para que todos los alumnos pudiesen aprender. Fue acá donde descubrí el significado completo de la expresión -Necesidades Educativas Especiales-”.

Según su experiencia, la innovación educativa exitosa se apoya en modelos educativos actualizados que han devuelto la mirada a lo esencial de la educación: el niño.

El primer reto de una escuela innovadora es unificar el modelo educativo que nutre e ilumina cada experiencia educativa que prepara su equipo docente.

“Cada educador cuando empieza su ejercicio profesional llega a la escuela con su modelo personal.  La auténtica revolución educativa la realizará el profesorado y pasa por evolucionar ese modelo personal para convertirlo en un modelo fundamentado, actualizado, validado y asumido responsablemente”, resalta la experta.

Sobre el modelo de aprendizaje 4C, explica que consiste en incorporar el Cuerpo, el Cerebro, el Corazón y el Contexto.  Este es parte del modelo Helix de la Fundación española Aprender.

¿Qué implicaciones tiene cada C en el diseño didáctico de las experiencias de aprendizaje?

  • Cuerpo: Programar y diseñar experiencias de aprendizaje donde todos los alumnos tengan que moverse y movilizar diferentes partes de su cuerpo para afrontar tareas variadas.
  • Cerebro: Plantear al alumnado retos donde el pensamiento reflexivo, crítico y creativo sea imprescindible para buscar y encontrar respuestas, asumiendo que muchas de ellas no serán correctas y cometerán errores que garantizarán que realice aprendizajes significativos.
  • Corazón: Exponer a los chicos a imágenes, materiales y vivencias compartidas que disparen sus emociones para que puedan reconocerlas, acogerlas y entrenarse en una gestión más inteligente de las mismas.
  • Contexto: Llevar al aula lo que ocurre en el ambiente físico y social que rodea a los alumnos, es decir, incorpora el contexto en la vida escolar para impregnar el currículum de realidad y de sentido.

“Las escuelas del futuro ya existen y todas sus innovaciones se alejan de la tiranía del “uno”, un grupo, un aula, un profesor, una asignatura, una hora, una nota, una herramienta didáctica, un programa”, agrega Romeo.

Para ella, es clave visitar escuelas, escuchar experiencias de cambio, capacitarse en el uso de nuevas herramientas metodológicas y dialogar con educadores responsables y comprometidos, lo que permitirá construir una nueva educación desde el presente para el futuro.

“Crear experiencias de aprendizaje auténticas genera posibilidades de éxito porque permite a cada alumno vivir y sentirse acogido en su esencia, porque lo esencial de la educación es el niño”, concluye Romeo.

Fuente de la reseña: https://www.elpais.cr/2019/08/19/las-necesidades-educativas-especiales-son-de-la-escuela-y-no-del-nino/

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Aitor Bengoetxea: “Más allá de la dicotomía de la educación pública o privada emerge una tercera vía que es el cooperativismo”

PROFESOR DE LA UPV/EHU

Aitor Bengoetxea: “Más allá de la dicotomía de la educación pública o privada emerge una tercera vía que es el cooperativismo”

El profesor Bengoetxea defiende que las cooperativas son “un traje a medida” para proyectos educativos transformadores con un impulso colectivo

UNA ENTREVISTA DE I. ALONSO –

BILBAO– Aitor Bengoetxea, doctor en Derecho y profesor agregado de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) es desde 2014 director de Gezki, el Instituto de Derecho Cooperativo y Economía Social de la UPV/EHU. Este experto fue uno de los ponentes invitados ayer en el cuarto Congreso de las Cooperativas de Enseñanza de Euskadi, celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao organizado por Erkide. Alrededor de 160 profesionales tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre el futuro de la educación, así como sobre la importancia de resaltar los valores diferenciales del modelo de enseñanza cooperativo. El número de cooperativas de enseñanza vascas federadas ha crecido en los últimos años hasta alcanzar en la actualidad 86 cooperativas, lo que supone el 35% de la red concertada en Euskadi. Bengoetxea sostiene que las cooperativas de enseñanza encarnan un proyecto colectivo, que responde a una inquietud común en pro de determinado proyecto educativo. “No tienen carácter público ni les mueve el ánimo de lucro. Son la respuesta que se dan a sí mismas las personas con una inquietud educativa común”.

¿Qué aporta el cooperativismo a la enseñanza?

-Aporta un canal muy amplio para desarrollar cualquier proyecto educativo que tenga en común un grupo de personas. En Euskal Herria el modelo más conocido y que más arraigo tiene es el de las ikastolas, pero hay cooperativas que ofertan enseñanza en inglés;un grupo que tiene interés en ofrecer enseñanza en inglés a sus hijas e hijos y que ahí tiene una fórmula ágil que nace de un interés común y que se desarrolla con una fórmula de propiedad compartida.

¿Cuál es su ventaja competitiva frente a otros modelos educativos?

-Sobre todo es una oportunidad para ofrecer un modelo que de otra forma no se satisfaría a través de la oferta pública y de la privada.

En las ikastolas es evidente, pero lo que subyace tras las cooperativas es esa filosofía de auzolan. ¿Tiene vigencia este espíritu?

-Seguramente esa filosofía ofrece un valor añadido, y quienes venimos de las ikastolas lo hemos vivido. Creo que es un proyecto en el que se cree y que no se está midiendo bien el esfuerzo que se realiza para llevarlo adelante con el objetivo de que revierta en un servicio común a esa necesidad comunitaria. Y en ese sentido, creo que la filosofía auzolan tiene plena vigencia en cualquier ámbito.

¿Existe algo similar a las ikastolas en el Estado?

-Sí, existen cooperativas de enseñanza de éxito, como Gredos San Diego.

Defiende que las cooperativas de enseñanza trascienden a lo público y a lo privado. ¿Cómo se gestiona ese debate en Euskadi?

-Es un tema muy difícil porque requiere explicar que más allá de la dicotomía público-privado, bien construida y asentada, emerge una tercera vía que es el cooperativismo, y no solo en la enseñanza, sino en todo el espectro económico. Esto precisa una explicación porque el cooperativismo se queda a la sombra del carácter privado, que lo tiene, pero nace de la iniciativa social para responder a necesidades sociales concretas y no para maximizar el beneficio, que es lo que busca el resto del sector privado puramente capitalista. Fundamentalmente, ese es el problema, que nos quedamos en la sombra de lo privado.

Desde hace años las ikastolas reclaman que la futura Ley Vasca de Educación reconozca el servicio público que prestan estos centros y que el Gobierno vasco les financie de forma proporcional. ¿Pero eso no sería dar condiciones públicas a organizaciones autónomas de carácter privado que van más allá de la lógica de lo público y del negocio capitalista?

-Muy buena pregunta porque la ecuación se puede resolver, pero hay que hilar muy fino. Es razonable que el poder público, en la medida que las cooperativas responden a una necesidad social, aporte financiación. Pero la línea roja es quién tiene el mando del centro cooperativo. Si los cooperativistas lo siguen teniendo, el sistema puede funcionar. La propia Ley de Cooperativas Vascas permite la aportación de capital externo, como socio colaborador, pero no como protagonista de la cooperativa;es decir, que ni presta el servicio educativo ni lo recibe.

¿Un socio colaborador público puede ser el Gobierno vasco?

-Sí. Por tanto, vuelvo a lo de antes: ¿Dónde está la línea roja? Como máximo la aportación puede ser del 50% para que la mayoría siga en manos de los cooperativistas y se siga aplicando el principio de una persona un voto. La cooperativa es un proyecto en marcha, al que le guste se puede subir y puede echarle carbón a esa locomotora pero manteniendo la dirección de la cooperativa en manos de las personas que la han creado.

Ya, pero quienes quieren echar más carbón a los colegios públicos pueden decir y, con razón, que la gasolina de las ikastolas son los conciertos educativos.

-Sí claro, tiene sentido, aunque desconozco el fondo de este debate. Tiene sentido que haya más financiación pero no sabría decir cuánto o, al menos, debería ser proporcional con el servicio público que se presta.

Las ikastolas nacieron el siglo pasado en respuesta a unas necesidades concretas dentro del tardofranquismo. ¿Qué futuro tiene el cooperativismo en el siglo XXI?

-Tiene el futuro que marque el pulso de las necesidades sociales porque el sector público nunca va a responder a esa demanda social de la misma forma en la que ese sector social lo vive. Las ikastolas nacieron de unas necesidades muy fuertes con unas condiciones totalmente adversas y en el siglo XXI está tomando fuerza un conglomerado en torno a la euskalgintza con fórmulas de economía social. Nosotros para el verano de 2020 estamos pensando hacer una jornada de estudio que recoja esa realidad que todavía no tiene forma pero que está ahí: cooperativas de enseñanza, euskaltegis y también el caso de Elhuyar, que es una fundación, la revista Argia, que es una sociedad limitada laboral… Este es un espacio que nos interesa mucho académicamente.

Fuente: https://www.deia.eus/2019/05/08/sociedad/euskadi/mas-alla-de-la-dicotomia-de-la-educacion-publica-o-privada-emerge-una-tercera-via-que-es-el-cooperativismo

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Inclusión educativa o el aprender a mirar desde la perspectiva de un nosotros común

España / 28 de abril de 2019 / Autor: Miguel López Melero / Fuente: El Diario de la Educación

La educación inclusiva nos abre la esperanza para la construcción de un proyecto de sociedad y de humanización nueva, donde el pluralismo, la cooperación, la tolerancia y la libertad sean los valores que definan las relaciones.

Convencidos como estamos, de acuerdo a nuestra experiencia como docentes, de que la escuela pública es la institución por excelencia donde todas las personas deben educarse, es responsabilidad del sistema educativo garantizar la educación plena de todas las niñas y todos los niños. Este derecho a una educación de calidad exige al profesorado la obligación de garantizar la oportunidad de cubrir todas las necesidades básicas de aprendizaje del alumnado, de propiciar equidad y calidad. Y esto solo se consigue cuando conviven todas las niñas y niños juntos. El profesorado sabe que debe dar respuesta a todo el alumnado independientemente de la etnia, el género, la religión, orientación sexual, procedencia cultural, hándicaps, etc.

Puede que sea cierto que en España se hayan cometido abusos en la aplicación de las leyes y normativas educativas (LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE) al responder a la diversidad del alumnado con programas específicos y diagnósticos centrados en los sujetos y en sus familias (integración) y no en cambios estructurales en las instituciones educativas (inclusión), cuando en una democracia consolidada no hay que establecer programas específicos sino erradicar la exclusión. La educación inclusiva no tiene nada que ver con la educación especial, ni con los programas de compensatoria, ni con las adaptaciones curriculares, ni con el profesorado ‘sombra’, sino con el hecho de construir una nueva escuela pública que dé respuesta a todas las niñas y niños, adolescentes y jóvenes, sin excepción alguna. Es otra escuela pública la que necesitamos. ¡Dejemos de hablar de personas discapacitadas o de las carencias que trae algún alumnado al aula y hablemos de problemas en los modelos educativos y de la formación de calidad en el profesorado!

Hablar hoy de educación pública es hablar de educación inclusiva como forma de dar respuesta al derecho de todas y de todos a una educación equitativa y de calidad. No es una moda, es una necesidad social. Pensar en niñas y niños que aprenden de distinta manera es seguir anclados en un discurso deficitario propio de tiempos pasados. Si pretendemos construir una sociedad justa, democrática y culta, la escuela pública debe ofrecer modelos equitativos donde no haya ninguna niña o niño, ni ningún joven que por razones de género, etnia, religión, hándicap, sexo, procedencia económica o social esté excluido. Mientras haya un alumno o una alumna en una clase que haya perdido su dignidad y no sea respetado como es, ni participe en la construcción del conocimiento con los demás ni conviva en condiciones equitativas a sus compañeros y compañeras, no habremos alcanzado la educación pública. Y su finalidad fundamental es que todas y todos aprendan a pensar y aprendan a convivir.

Por ello, hablar de inclusión en educación es hablar de justicia y, parece lógico, que para construir una sociedad justa y honesta sea necesario desarrollar modelos educativos equitativos que afronten con justicia los desequilibrios existentes ya que la educación es el medio más eficiente para romper el círculo de la pobreza y de las desigualdades en el mundo. Por lo que se hace imprescindible que los responsables de las políticas educativas, el profesorado y las investigadoras e investigadores contraigamos el compromiso moral de orientar la educación hacia la equidad. No hay calidad educativa sin equidad, ni equidad si no se atiende y se respeta a la diversidad. Sólo lograremos un sistema educativo equitativo y de calidad cuando las diferencias sean consideradas un valor y no un defecto y las aulas se conviertan en comunidades de convivencia y aprendizajes, que es lo mismo que decir en unidades de apoyo de unos a otros, donde cualquier actividad no se organice ni individual ni competitivamente, sino de manera cooperativa y solidaria. Sólo podremos hablar de equidad y justicia social si cambiamos nuestras prácticas educativas para que nadie se encuentre excluido en nuestras escuelas. Esa debe ser la orientaciónn de la práctica educativa en la escuela pública. No es una utopía irrealizable, sino un proyecto moral que nos obliga a quienes nos dedicamos a la educación.

Por todo lo anteriormente expuesto votar una opción política u otra conlleva optar por un modelo educativo conservador como es el de la educación especial y la integración o por un modelo educativo respetuoso con la diversidad humana.

La educación inclusiva nos abre la esperanza para la construcción de un proyecto de sociedad y de humanización nueva, donde el pluralismo, la cooperación, la tolerancia y la libertad sean los valores que definan las relaciones entre la ciudadanía y donde el reconocimiento de la diversidad humana esté garantizado como elemento de valor y no como lacra social, sino como reconocimiento de la dignidad de la que todos los seres humanos son portadores. La educación inclusiva, como proceso de humanización, nos brinda la oportunidad de ese cambio cultural al permitirnos construir una sociedad más culta, dialogante, solidaria, cooperativa, democrática, justa y más humana. Necesitamos otra educación. Necesitamos una pedagogía crítica y liberadora que nos devuelva lo que de humano ha perdido la humanidad.

Fuente del Artículo:

Inclusión educativa o el aprender a mirar desde la perspectiva de un nosotros común

Fuente de la Imagen:

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ove/mahv

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