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Entrevista a Cristina Groeger: «No, la educación por sí sola no resuelve la pobreza»

Por: Mike Stivers

Durante más de un siglo, una de las ideas más persistentes en la política de EE UU ha sido que la educación es la mejor solución frente a la desigualdad. Pero no es persistente porque sea cierta, sino que lo es porque constituye un mito útil  para las élites políticas y económicas que custodian celosamente su dinero y su poder.

Desde mediados del siglo XIX, el número de niñas y niños que asisten a la escuela en EE UU ha aumentado de modo constante; la igualdad económica, no. Sin embargo, la idea de que la educación escolar es la mejor manera de reducir la pobreza y de reducir la distancia entre ricos y pobres casi ni se discute. En su nuevo libro, The Education Trap [La trampa de la educación], la historiadora Cristina Groeger aborda este mito sin rodeos.

Basándose en el caso concreto de Boston y aplicando la lupa a la situación de finales del siglo XIX y comienzos del XX, Groeger examina la relación entre la escuela y la desigualdad en una época en que la educación pública se expandía con rapidez. En conjunto, la conclusión es clara: el crecimiento masivo de la educación pública no generó prosperidad económica generalizada. Las escuelas formaron a algunos trabajadores que consiguieron empleos bien pagados en la creciente burocracia empresarial. Sin embargo, al socavar las bases de los poderosos sindicatos de oficio y establecer un sistema de acreditación, las escuelas también consolidaron la estratificación social existente.

El libro de Groeger muestra la escabrosa historia de la educación como instrumento de lucha contra la pobreza. Tal vez lo más importante es que ayuda al personal enseñante y a la militancia sindical a pensar en las coas que realmente reducen la desigualdad: programas de gobierno universales y sindicatos fuertes. Mike Stivers, autor asiduo de Jacobin, ha hablado con Cristina Groeger, historiadora que enseña en la Lake Forest College, sobre su nuevo libro y lo que puede lograr o no la educación en una sociedad desigual.

Mike Stivers: La idea básica que abordas en el libro es la que dice que la educación es un instrumento político de lucha contra la pobreza. ¿Qué teoría subyace a esta idea?

Cristina Groeger: La visión de la educación como solución para la pobreza tiene una larga historia, que se remonta a Horace Mann, quien a mediados del siglo XIX califica la educación de la gran igualadora. Sin embargo, en los debates políticos más contemporáneos, el marco dominante es la teoría del capital humano, que proviene de la ciencia económica. Considera que la retribución en el mercado de trabajo refleja el grado de cualificación de una persona, que suele medirse en términos de educación y formación. El argumento de economistas como Claudia Goldin y Lawrence Katz es que en las últimas décadas el cambio tecnológico que favorece al personal altamente cualificado se ha acelerado y que el número de personas inscritas en la educación no ha mantenido el paso, por lo que el número de personas que pueden acceder a los empleos mejor pagados es limitado. Así, la solución para abordar la desigualdad social ahora pasa por incrementar el acceso a la educación.

Hay un montón de datos que demuestran que un alto nivel educativo no se traduce automáticamente en un salario más elevado. Pero la relación entre educación y desigualdad también es más compleja. En comparación con otros países, EE UU ha tenido durante mucho tiempo una de las tasas más altas de acceso a la educación del mundo, pero también tiene una de las tasas de desigualdad más elevadas. Esto constituye una paradoja si pensamos que la educación es la mejor vía para reducir la desigualdad.

Podemos hallar un temprano predecesor del modelo de capital humano en los reformadores progresistas de comienzos del siglo XX, que pensaban que el motivo por el que el personal subalterno percibe salarios bajos es la falta de cualificación. Así, si puedes formar a trabajadoras domésticas en escuelas de administración de tareas domésticas, no solo aumentarán sus salarios, sino que también se transformará la ocupación en algo más parecido a una profesión. El problema era que muchas trabajadoras domésticas y otros trabajadores poco cualificados no tenían tiempo para asistir a esas escuelas. Tampoco se tenían en cuenta los motivos por los que muchas personas afroamericanas permanecieron estancadas en empleos mal pagados: no se debía a que no estuvieran suficientemente cualificadas o a su bajo nivel educativo, sino al racismo imperante en el mercado de trabajo u otras clases de desigualdad que estructuran este mercado.

Mike Stivers: Tu libro comienza en la Gilded Age, cuando Boston y muchas otras grandes ciudades de EE UU decidieron invertir masivamente en la educación pública. ¿Por qué la expansión de la escuela pública se convirtió en el buque insignia de la reforma frente a otras opciones que había sobre el tapete?

Cristina Groeger: Había una amplia coalición de apoyo a la educación pública. Los reformadores progresistas pensaban que la educación era la mejor manera de sacar de la pobreza a la clase trabajadora menos cualificada y de integrar a la inmigración. Para las empresas, la educación pública era un medio atractivo para reducir sus costes de formación ‒podían descargarlos en el sistema escolar‒ y además reducía las presiones de que eran objeto para que mejoraran las condiciones de trabajo o aumentaran los salarios. Pero también sostengo que había un amplio apoyo por parte de la clase obrera a favor de la educación pública, especialmente de la que impartiera formación de cara al sector de oficinas, que crecía explosivamente: administrativos, secretarias, mecanógrafas, contables.

Este es el único sector en que el modelo de capital humano viene muy bien para describir la dinámica. Montones de estudiantes, en su mayoría mujeres blancas e inmigrantes de segunda generación, utilizaron las escuelas, especialmente los institutos públicos, para acceder a nuevos tipos de empleos de cuello blanco. Esta fue la base material de la ideología de la educación como instrumento de movilidad social, aunque solo describe a un conjunto específico de estudiantes que accedían a un sector de empleo específico en aquel periodo histórico.

Mike Stivers: Había gente de izquierda que decía que al preparar a la futura fuerza de trabajo, la escuela pública estaba subvencionando la formación para el empleo a las empresas privadas. La alternativa, señalan, sería que se formara a la mano de obra a expensas de las empresas, algo así como una formación práctica. Pero esto era exactamente lo que muchas empresas trataron de hacer a comienzos del siglo XX, mientras que los sindicatos de la época se oponían con uñas y dientes a ello. ¿Por qué?

Cristina Groeger: En aquel entonces casi no había sindicatos en el trabajo de oficina y básicamente ninguna oposición a la expansión de la formación. El sector profesional y el industrial ya eran otra historia. La fuerza de trabajo profesional estaba organizada en sindicatos de oficio y su fuerza se derivaba de su capacidad de controlar el acceso a determinados oficios a través del proceso de aprendizaje sindical. Las empresas que contrataban a profesionales pretendían eludir a los sindicatos y el proceso de aprendizaje, tanto porque regulaba los salarios que tenían que pagar a los y las aprendices como porque a las empresas no les gustan los sindicatos y querían socavar las bases de su poder.

La fuerza de trabajo profesional consiguió cerrar muchas escuelas de oficios privadas y alejar el plan de estudios de las cualificaciones profesionales específicas en la educación industrial pública. El sector de la construcción es todavía uno de los pocos oficios en que existe el aprendizaje sindical y esto se debe a que los sindicatos no cedieron el control de la formación a una entidad externa como el sistema escolar.

Mike Stivers: También señalas que no es cierto que las empresas impartieran la formación a título gratuito. Apareció toda una nueva categoría de escuelas privadas que impartían formación a título oneroso. Esto se parece a lo que ahora llamamos academias privadas con fines lucrativos.

Cristina Groeger: Sí, y esto también varía según el sector. Había algunas escuelas de oficios privadas, en muchos casos relacionadas con empresas. Sin embargo, el crecimiento real del sector con fines lucrativos a comienzos del siglo XX se dio en el trabajo de oficina, donde las escuelas podían ofrecer formación sin apenas oposición por parte de una fuerza de trabajo que no estaba organizada. Estas escuelas de formación profesional, o escuelas comerciales, acapararon una parte importante del panorama educativo hasta que fueron desplazadas los institutos públicos de enseñanza.

Mike Stivers: Cuando las escuelas públicas pasaron a impartir formación práctica, después de años de lucha entre sindicatos y empresas, los empresarios estaban más interesados en que esas escuelas enseñaran lectoescritura y aritmética básicas. Los empresarios no querían que las escuelas impartieran cualificaciones profesionales como, digamos, carpintería o mecánica. ¿Por qué?

Cristina Groeger: En el libro sostengo que podemos contemplar el ascenso de la producción masiva, especialmente alrededor de la primera guerra mundial, en parte como una estrategia encaminada a reducir el número de trabajadores profesionales en general y desplazar al conjunto de la fuerza de trabajo a nuevos tipos de trabajo en que tengan menos fuerza. Se trata también de trabajadores y trabajadoras que no cursan la mayor parte de su formación en el puesto de trabajo, sino en escuelas. Esto incluye a maquinistas inmigrantes que tienen nociones básicas de lectura, escritura y cálculo, que pueden adquirir en la escuela primaria, pero que por lo demás pueden formarse muy rápidamente en el puesto de trabajo.

Ahí está incluida la nueva fuerza de trabajo de cuello blanco, en su mayoría estudiantes que han obtenido el bachillerato y que nutren la burocracia que acompaña a las industrias de la gran producción masiva. Y las escuelan capacitan asimismo a un número muy reducido de administradores educados en la universidad e ingenieros superiores. Así vemos que las empresas pueden apoyarse en distintos tipos de escuelas para diferentes segmentos de su fuerza de trabajo, pero ya en las décadas de 1920 o 1930 se trata también de una fuerza de trabajo que en su gran mayoría no está sindicada y tiene menos poder que sus contrapartes en los tipos de trabajo profesional de antaño.

Mike Stivers: Así es. Señalas que este surgimiento de una clase supervisora ‒hablas mucho de ingenieros de alto nivel, altamente cualificados‒ está estrechamente relacionado con el taylorismo y la descualificación sistemática de la mano de obra.

Cristina Groeger: Podemos ver estas dos caras de la misma moneda. A medida que las empresas pasan a un modelo industrial de producción masiva, que depende del personal de montaje en la base y una nueva fuerza de trabajo de cuello rosa que está ampliamente feminizado, vemos un grupo masivo de trabajadores y trabajadoras que tienen muy poco poder y una nueva clase directiva en lo alto. Esta fuerza de trabajo es mucho más barata. A menudo, las mujeres que realizan estos trabajos cobran la mitad de lo que perciben los hombres, y se trata de una fuerza de trabajo que carece fundamentalmente de sindicatos, de fuerza organizada. Y a medida que se expande la fuerza de trabajo de cuello blanco, deja de ser un tipo de aprendizaje mercantil muy exclusivo y prestigioso a lo que ahora llamaríamos una categoría de cuello rosa.

Mike Stivers: También documentas que la mano de obra afroamericana alcanzaba algunos de los máximos niveles educativos, pero que aun así permanecía en los puestos más bajos de la escala salarial.

Cristinta Groeger: Sí, y no me esperaba descubrir esto, pero si comparamos el grado de matriculación de niños y niñas de clase obrera, las menores afroamericanas mostraban continuamente niveles superiores de escolarización que sus homólogas blancas nativas o inmigrantes. Sin embargo, siempre acababan en los puestos peor pagados. Este es el ejemplo más claro de la incapacidad de la teoría del capital humano para justificar la retribución en el mercado laboral. La gente afroamericana quedó casi completamente excluida del trabajo administrativo, pese a tener estudios secundarios.

Mike Stivers: Mucha gente piensa hoy en EE UU que un título universitario es un pasaporte a la riqueza y buenos ingresos, pero demuestras que históricamente la implantación de los títulos de bachillerato y universitarios cimentó la desigualdad en la misma medida en que la redujo. ¿Cómo pudo ocurrir esto?

Cristina Groeger: A medida que se masifica la escuela secundaria en este periodo y que nuevas poblaciones ‒inmigrantes, mujeres‒ ocupan puestos de trabajo administrativo, vemos una fuerte reacción por parte de la elite económica y profesional bostoniana. Establecen relaciones con universidades privadas para convertir un título universitario en una importante credencial para los puestos de trabajo mejor pagados en la nueva economía empresarial, cuando en el siglo XIX la mayoría de propietarios y administradores de empresas no tenían ningún título universitario, tal vez ni siquiera el bachillerato. Podemos ver esto mismo también en otras profesiones de salarios elevados, como el desarrollo del derecho mercantil.

En el libro examino la correspondencia entre empresarios y consultores universitarios que ayudan a las personas licenciadas a encontrar un empleo. Es una buena fuente para comprender por qué las empresas prefieren a los titulados universitarios. Observo que parte de su conversación tiene que ver con la cualificación, o capital humano, pero que también tiene que ver con las preferencias de las empresas en materia de raza o clase u otras características personales. Esto significa que las universidades de elite son capaces de reproducir la elite tradicional en estos nuevos puestos empresariales, pero ahora las elites tienen una credencial meritocrática para legitimar sus posiciones en la economía.

Mike Stivers: A pesar de su escasa contribución a la reducción de la desigualdad, la idea de que la educación es un instrumento político para superarla sobrevive en todas partes. ¿Por qué es la educación un instrumento político tan atractivo para resolver problemas económicos?

Cristina Groeger: Creo que en parte se debe a que muchas de las personas que promueven la educación pueden imaginar que esta hace tantas cosas diferentes. Vemos lo mismo en el comienzo del siglo XX. Hay una gran coalición de apoyo, a menudo con intereses opuestos en otros terrenos, pero que se unen en torno a la idea de la educación. La idea también persiste porque no cuestiona a algunos de los sujetos más poderosos de la economía. No cuestiona la facultad de los empresarios de pagar el salario que quieran o de establecer las condiciones laborales que se les antoje. Es muy fácil hablar de nobles ideales y propósitos dentro del sistema educativo, pero lo que esta puede lograr tiene sus limitaciones. Y en muchos casos puede correr un tupido velo sobre desigualdades en el mercado de trabajo que desempeñan un papel mucho más importante en la configuración de las desigualdades que vimos a comienzos del siglo XX y que volvemos a ver hoy.

Mike Stivers: Mucha gente de izquierda rechaza que las escuelas sean simplemente un lugar de formación para el empleo, pero la preparación para el empleo sigue siendo también una parte esencial de la finalidad de la educación pública. ¿Cómo debería concebir el movimiento socialista la finalidad de la escuela en el siglo XXI?

Cristina Groeger: En la medida en que la educación es importante para acceder a un puesto de trabajo ‒y en el plano individual, por supuesto, la educación importa‒, no creo que debamos denigrar a los y las estudiantes que acuden a la educación por este motivo. Hay una tendencia a rechazar el carrerismo, o la profesionalización de la juventud estudiantil, lo que en mi opinión le echa la culpa por la economía a que se enfrentan. Si la izquierda desea liberar la educación para otros propósitos creativos o emancipatorios, primero hemos de crear una economía que asegure la subsistencia de todos y todas. Las demandas de gratuidad de la universidad y de universidades no endeudadas son buenas demandas socialistas, pero no son suficientes. Hemos visto cómo las elites pueden crear siempre nuevas barreras utilizando credenciales todavía más elevadas.

Esto me lleva al título del libro, La trampa de la educación. En todo el espectro político se contempla la escuela como la solución de tantos problemas sociales, pero poner el acento en las escuelas puede convenir a quienes gozan del mayor poder económico, porque echa la carga de la reforma sobre las espaldas del estudiantado, del profesorado, lejos de lo que es la causa real de la desigualdad: la falta de poder de la clase trabajadora en la economía y la política.

Las y los profesionales de la educación desempeñan un papel importante en la lucha por el poder de la clase trabajadora. Lo hemos visto en Chicago, donde vivo. Los sindicatos de enseñantes han luchado no solo por sus propias condiciones de trabajo, sino también por un amplio programa político y por inversiones públicas en sus estudiantes y sus comunidades. Y creo que como socialistas, si interpretamos el papel de la escuela en sentido amplio, deberíamos entender que estas campañas de organización también son formas realmente importantes de educación política. Deberíamos promoverlas tanto dentro como fuera de las escuelas.

14/04/2021

https://jacobinmag.com/2021/04/cristina-groeger-interview-education-trap-solution-inequality-social-mobility

Traducción: viento sur

https://vientosur.info/no-la-educacion-por-si-sola-no-resuelve-la-pobreza/

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Ecuador: En Quito, uno de cada cinco trabajadores informales tiene estudios superiores

América del Sur/Ecuador/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

La precariedad laboral aumentó con la pandemia. Se estima que solo el 5% recibió el bono de emergencia.

A través de un foro virtual la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y el Grupo Faro mostraron los resultados de su estudio sobre la informalidad en la capital, que ha ido en aumento como consecuencia de la crisis económica provocada por la Covid-19.

Las entidades determinaron que solo el 5% de los trabajadores informales de la capital recibió el bono de contingencia emitido por el Gobierno y que era dirigido a familias en subempleo o con ingresos menores a los $400.

El bono fue anunciado el 20 de marzo y representaba dos pagos de $60 para quienes no tenían el Bono de Desarrollo Humano.

¿Por qué no todos recibieron el bono?

El estudio ‘Una mirada al empleo informal en Quito’ se realizó a partir de una muestra tomada a más de 400 trabajadores informales (con 95% de confiabilidad), del norte, centro y sur de Quito.

Entre 18 y 60 años tienen los trabajadores informales de Quito. Así se determinó que hubo errores en la metodología para identificar a personas que necesitaban el bono. Hay que recordar que el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), hace la entrega de estos recursos a partir de la información que levanta la Unidad de Registro Social, institución de la Presidencia de la República, que tuvo que detener la actualización de datos debido al confinamiento, pues el mapeo se hace a través de entrevistas presenciales.

Ingresos menores

Otro de los resultados del informe detalla que los ingresos de los trabajadores informales que, antes de la pandemia, no superaba un salario básico ($400), se redujo.

Según la OIT, la tasa de informalidad es del 53% para América Latina y el Caribe, esto quiere decir que cerca de 140 millones de personas. Antes, el promedio de ingresos era de $250 y ahora es de $145. Es decir, solo pueden cubrir un 42% de la canasta básica que cuesta $ 716,14.

Más trabajo, menos paga

Con relación a las horas de trabajo, el estudio muestra que los trabajadores informales laboran hasta 51 horas a la semana. Es decir, 11 horas más de lo que establece la ley para quienes se encuentran en sector formal.

30% de los comerciantes informales de Quito son extranjeros

Nivel educativo

La crisis ha mostrado que la preparación educativa no es garantía para tener un empleo adecuado.

Trabajadores informales trabajan hasta 11 horas más de lo establecido en la ley y ganan un promedio de $145 mensuales. La falta de oportunidades laborales obliga a muchas personas a trabajar en este sector informal. El estudio detalla que 16% de los trabajadores informales cuenta con estudios superiores universitarios, el 3% con estudios superiores técnicos y el 0,5% tiene estudios de postgrado. Es decir, uno de cada cinco trabajadores informales tiene estudios superiores.

Además, 42% de personas finalizaron sus estudios secundarios. (Ver recuadro)

 

EMPEORA. En Ecuador, desde 2014, se observa una disminución sostenida del empleo adecuado y desde 2018 este es levemente superado por el empleo no adecuado. Se agravó más con la emergencia sanitaria.

Grado de educación

Trabajadores informales

Secundaria completa: 42%
Secundaria inconclusa: 19%
Primaria completa: 16%
Educación superior: 16%
Superior técnico: 3%
Primaria incompleta:2%
Centro de alfabetización: 1%
Posgrado: 0,5%

Fuente: Grupo FARO

Trabajadoras remuneradas del hogar acceden a un programa de profesionalización

En Ecuador, según el último Censo (2010), se registraron 222.495 mujeres que realizan trabajo remunerado del hogar. El 64% tiene educación básica, el 29% tiene educación media y bachillerato; y, solo el 4% cuenta con educación superior.

Con base a esta información, el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (Secap), y CARE Ecuador -en el marco del proyecto Mujeres, Dignidad y Trabajo financiado por la Agencia de Desarrollo Francesa AFD-  desarrollaron el Programa de Profesionalización de Trabajadoras Remuneradas del Hogar (TRH).

Dentro del programa se encuentran 105 mujeres de Esmeraldas, Cañar, Imbabura, El Oro, Guayas y Pichincha. Fue una capacitación virtual que duró 240 horas, divididas en cuatro módulos: Sistema de Cuidados de Personas y Autocuidado en el Servicio Doméstico; Técnicas del Servicio de Cocina; Limpieza y Mantenimiento del Hogar y Gestión Administrativa.

La profesionalización del cuidado ha sido reconocida por el Organismo Internacional del Trabajo (OIT), como una de las respuestas de política pública para el mayor reconocimiento, valoración social y económica de las actividades de las trabajadoras remuneradas del hogar.

Las participantes recibieron un certificado en un evento realizado, de forma virtual, el 12 de diciembre.“Las trabajadoras remuneradas del hogar han sido uno de los grupos más afectados por la pandemia. Solo en mayo del 2020 se finiquitaron el 54% de los contratos; por ello, uno de nuestros objetivos a mediano plazo es contar con políticas públicas que garanticen el acceso a la profesionalización de estas mujeres y que así puedan mejorar su calidad de vida”, dijo Alexandra Moncada, directora de CARE Ecuador.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102335514/en-quito-uno-de-cada-cinco-trabajadores-informales-tiene-estudios-superiores

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España: 6 de cada 10 familias reconoce que condiciona a sus hijos para estudiar en la universidad

El 65% de los padres y madres se basa en su propia experiencia al orientar a los y las jóvenes sobre sus estudios, y 9 de cada 10 echa en falta más apoyo en esta tarea por parte de los centros, según una investigación.

El 57% de los padres y madres considera que su opinión determina la elección que sus hijos e hijas realizan respecto a sus estudios, y 6 de cada 10 reconoce haberlos condicionado para que estudie una carrera universitaria. Estas son algunas de las conclusiones del Estudio sobre el papel de las madres y padres en la orientación profesional de sus hijos, elaborado por Dualiza Bankia y Gestionando Hijos.

La investigación, en la que han participado 2.019 padres y madres de toda España, se ha realizado con el propósito de conocer cuál es la percepción que tienen respecto a la Formación Profesional y cómo se informan para orientar a sus hijos e hijas sobre sus estudios.

Respecto a sus percepciones sobre la FP, el 65% de las familias cree que las empresas valoran más positivamente las carreras universitarias que los ciclos formativos, razón por la cual 6 de cada 10 padres y madres prefieren que sus hijos e hijas estudien un grado universitario. Aun así, el 79% reconoce que no se sentiría decepcionado si los y las jóvenes optasen por la FP.

Ahora bien, el 41% de las familias consultadas en la investigación considera que es mejor para sus hijos e hijas estudiar una FP, frente al 56% que opina lo contrario.  Y cuando se les cuestiona sobre si una carrera universitaria aumenta las posibilidades de encontrar empleo, el 58% cree que sí y el 42% que no.

9 de cada 10 familias necesita más apoyo para orientar a sus hijos e hijas

A la hora de orientar a sus hijos e hijas, la mayoría de las familias (44%) se basa en su propia experiencia o la de amigos y familiares, el 30% en las tutorías de los profesionales de la orientación y docentes de los centros, el 17% en recursos externos de internet (ferias, webs especializadas, etc.) y el 9% en su propia intuición.

Asimismo, 9 de cada 10 padres y madres afirma echar en falta más apoyo para orientar a sus hijos e hijas, tanto por parte de los centros educativos como de las administraciones.

Ahora bien, respecto a los canales que utilizan para informarse sobre las opciones de itinerarios y estudios existentes, la mayoría de los padres y madres (el 52%) recurre principalmente a los profesionales de la orientación de sus centros y en segundo lugar a internet (47%). Sin embargo, un 5% reconoce que no se ha informado porque cree que no es necesario hacerlo.

Los prejuicios sobre la FP pesan entre la mayoría de los padres y madres

Los resultados del estudio revelan también que la mayoría de los padres y madres consultados tiene una imagen negativa sobre la FP: 7 de cada 10 piensa que los y las jóvenes que la estudian lo hacen porque no han podido cursar una carrera universitaria, y que quienes se deciden por un ciclo formativo tienen menos éxito profesional que los que optan por una carrera universitaria.

Si bien el 75% de los padres y madres reconoce que en España hay muchos prejuicios con respecto a la Formación Profesional, al ser cuestionados sobre si ellos y ellas los tienen, solo el 25% reconoce que sí.

Al respecto, Dualiza Bankia y Gestionando Hijos consideran que resulta importante dar a conocer los resultados de su estudio para así concienciar sobre estas ideas preconcebidas que aún siguen existiendo sobre la FP por parte de las familias, aun cuando diversos estudios internacionales apuntan que la Formación Profesional ayuda a mejorar la empleabilidad de los y las jóvenes.

Entre los resultados del informe también destaca que las familias vinculan las carreras universitarias como estudios que pueden gustarles a sus hijos y como opciones para que estos tengan mayores salidas profesionales y perciban mejores salarios. Sin embargo, la FP es vista por los padres y madres como una formación más «utilitarista», para que los y los jóvenes aprendan a ejercer una profesión, pero dejando sus gustos y deseos a un lado.

«La universidad se entiende y siente como un espacio para el desarrollo de los gustos personales de los hijos, mientras que la FP se observa y vive como la adquisición de conocimientos prácticos cuya mera finalidad es adquirir un oficio sin importar tanto el disfrute a la hora de desarrollarlo«, apunta la investigación.

Las variables que determinan qué estudios prefieren las familias para sus hijos

orientación académica

El nivel socioeconómico de los padres y madres influye en sus preferencias respecto a la educación de sus hijos e hijas, desvela el estudio: el 69% de las familias pertenecientes a un estrato social alto opta más por que sus descendientes estudien una carrera universitaria, frente al 58% de las de clase baja.

Otro dato relevante que demuestra cómo influyen los estratos socioeconómicos y los ingresos de las familias en los estudios que recomiendan a sus descendientes es que en los hogares cuyos ingresos sobrepasan los 3.000 euros mensuales, el 78% prefiere la educación universitaria y únicamente el 15% la FP.

Y en lo que respecta a cómo influye la edad de los progenitores en las preferencias de estudios para sus hijos, el informe señala que, cuanto más mayores son los padres y madres, más tienden a desestimar la FP frente a la educación universitaria.

El nivel de estudios de las familias constituye otro factor determinante: de los padres y madres que tienen un nivel de estudios superior, el 74% prefiere que sus vástagos estudien una carrera, frente al 16% que apuestan por la FP. En cambio, si el nivel de estudios de los progenitores es básico, el 53% opta por un grado universitario y el 37% por la FP.

El informe advierte que los progenitores también se ven influidos por prejuicios de género al recomendar a sus descendientes unos estudios sobre otros. En el caso de las hijas, por ejemplo, prefieren que estudien un grado universitario, mientras que, si se trata de un hijo varón, la reticencia a la FP no es tan alta. Esto puede explicar el por qué de la brecha de género en la FP, ya que hay más hombres que mujeres en los ciclos formativos.

La pandemia, una oportunidad para implicar a las familias en la orientación de sus hijos

La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de que las familias se impliquen en la orientación de sus hijos e hijas de una forma más activa, desvelan los resultados del estudio La orientación académica y profesional en tiempos del COVID 19, promovido por la Fundación Bertelsmann y realizado por D’EP Institut.

El informe añade que el 35% de las nuevas necesidades de orientación que han surgido a raíz de la pandemia están relacionadas con el acompañamiento a las familias. Por ello, durante la crisis sanitaria los centros educativos han incorporado videoconferencias, charlas, talleres periódicos y entrevistas virtuales para padres y madres que han permitido apoyarlos en la orientación de sus hijos e hijas.

¿Sabías que…?

  • El estudio señala que 6 de cada 10 padres y madres estudiaría una carrera universitaria si pudiera volver atrás en el tiempo. Por el contrario, 3 de cada 10 se decantaría por un ciclo formativo.
  • Además, las familias cuyos hijos e hijas acuden a centros privados son las que mayor preferencia tienen por que adquieran un nivel educativo universitario (76% frente al 63% de la educación pública).
  • La mayoría de los adolescentes (63%) prefiere consultar a sus madres sobre qué estudios realizar, por encima de sus profesores o de los profesionales de la orientación, según una encuesta realizada por Fundación AXA y Educa2020 a 12.000 estudiantes de entre 16 y 18 años en 2017.

Ficha técnica

El Estudio sobre el papel de las madres y padres en la orientación profesional de sus hijos basa sus resultados en entrevistas autoadministradas (vía correo electrónico) a 2.019 personas de 35 a 65 años de toda España con hijos e hijas con edades comprendidas entre los 12 y 18 años.

El 67% de los padres y madres consultados tienen a sus descendientes en escuelas públicas, el 27% en concertadas y el 6% en privadas.

Fuente e imagen: https://www.educaweb.com/noticia/2020/11/23/6-cada-10-familias-reconoce-condiciona-sus-hijos-estudiar-universidad-superior-19375/
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Panamá: Meduca publica ‘currículo priorizado’ para el reinicio de clases a distancia

Centro América/ Panamá/ 07.07.2020/ Fuente: www.laestrella.com.pa.

El Ministerio de Educación (Meduca) publicó el ‘currículo priorizado’ que utilizaran los profesores para los alumnos de preescolar, media, profesional y técnica en el reinicio de clases a distancia.

En el portal http://moodle.educapanama.edu.pa/ se encuentra los “módulos o guías básicas” para los grados de preescolar, primaria, premedia, primaria multigrado y educación premedia multigrado.

Las materias varían dependiendo de qué nivel educativo se encuentre el alumno, sin embargo existen materias que se incluyen en todas las guías básicas: inglés, ciencias naturales, español y matemática.

También se incluyen módulos para jóvenes y adultos que estén cursando la educación primaria, secundaria. Además de apoyos didácticos para para los bachilleres diurnos y nocturnos.

Para José Cambra, miembro de la Asociación de Profesores (Asoprof) el currículo educativo panameño sufre de un “atraso espectacular y eso no se resolvió con el currículo priorizado”.

“Es un currículo conservador como era antes de la pandemia, lo es ahora, no es nada modernizante. No se aprovechó destacar la labor de los afrodecendientes, ni de las mujeres”, criticó el docente.

De acuerdo con el sociólogo Alonso Ramos existen otros factores que no se evalúan como acceso a internet y las condiciones de precariedad de las familias de la mayoría de los estudiantes en Panamá.

“El currículo priorizado no acabará con las desigualdades del sistema educativo”, remarcó Ramos a La Estrella de Panamá.

El Meduca anunció que se retomarán las clases a partir del 20 julio, a distancia, en los colegios estatales y en los centros particulares que se encuentran sin ofrecer actividades escolares por la pandemia de la covid-19.

El presidente de la República, Laurentino Cortizo, informó del lanzamiento de la plataforma de «educación virtual 100% local» que será utilizada en el país para el retorno a clases a distancia el próximo 20 de julio.

La primera fase de la plataforma, denominada ‘ESTER’, implica dotar de equipos a estudiantes y docentes de media, con especial atención de los 32,476 graduandos de 230 escuelas.

Fuente de la noticia: https://www.laestrella.com.pa/nacional/200703/meduca-publica-curriculo-priorizado-reinicio-clases-distancia

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México: más del 60% de reclusos tienen acceso a la educación

América del Norte/ México/ 27.01.2020/ Fuente: larepublica.pe.

Con motivo del Día Internacional de la Educación, las autoridades revelaron información sobre la situación académica de los reclusos en Ciudad de México.

El pasado 24 de enero se conmemoró el Día Internacional de la Educación y, debido a esto, las autoridades revelaron los datos más resaltantes sobre la situación académica de los 24 mil internos en los centros de reclusión de Ciudad de México. Aquí resaltó que cerca del 60% de ellos ya se encuentran cursando algún tipo de estudio.

La Subsecretaría de Sistema Penitenciario de la capital de México incluyó en este informe todo tipo estudios. Desde alfabetización y licenciaturas hasta materias extracurriculares. Sin embargo, el titular de esta entidad Hazael Ruíz Ortega también explicó que, de esta cifra, el 29% participa de estudios formales y el 31.5% lo hace de una forma más informal.

Dentro de los niveles educativos a los que los reclusos tienen acceso se encuentran primaria, secundaria, bachillerato y licenciatura. Además, las actividades extracurriculares engloban clases de temas de interés como historia, matemáticas, contabilidad, idiomas y computación.

El funcionario de la Subsecretaría de Sistema Penitenciario también mencionó que, para cumplir con este objetivo, cuentan con el apoyo del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), el Centro de Educación Extraescolar para Jóvenes y Adultos (CEDEX), el Colegio de Bachilleres, la Preparatoria Abierta de la SEP, la UNAM y el IPN. Estas entidades garantizan que los reos participantes de los cursos puedan recibir certificados que avalen lo aprendido.

De esta manera, las cifras del nivel educativo de los reclusos se van revirtiendo. Hasta el momento, el 47% de ellos cuenta con estudios secundarios, el 24% con estudios primarios, el 17% de bachillerato o nivel técnico, el 6% posee estudios profesionales y solo un 2% son analfabetos.

Fuente de la noticia: https://larepublica.pe/mundo/2020/01/25/ciudad-de-mexico-estado-de-la-educacion-en-prision-informe-sistema-penitenciario-mexico-mx-nchs/

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La educación de los niños es una víctima de las guerras y los desplazamientos

 

Una de las consecuencias no atendidas de las guerras y los conflictos civiles en muchas partes del mundo es su efecto en la educación de las personas, particularmente en la educación de los niños. Debido a la estrecha conexión entre educación y salud, estos eventos han tenido un efecto severo también en la salud de las personas, particularmente en los niños, y en el desarrollo de los países.

En muchos de los países en conflicto hay ataques contra estudiantes, docentes, escuelas y universidades, mientras que los militares usan las escuelas de forma rutinaria para sus actividades. Las niñas y las mujeres son blanco de ataques debido a su género. Las guerras recientes en Afganistán, Irak, Libia, Yemen y Siria han tenido efectos devastadores no solo por la gran cantidad de muertes sino también por su impacto en la educación y en la salud de los niños.

Vínculos entre nivel educativo y salud

Los niños con educación primaria, particularmente en los países en desarrollo, pueden ayudar a sus familias a tomar decisiones nutricionales que afectarán la salud de toda la familia. El nivel de educación en relación con la salud es particularmente importante entre las mujeres. Se ha encontrado que una mejor educación, particularmente entre las madres, está ampliamente asociada con una mejor salud de los niños. Además, la educación para las mujeres está estrechamente asociada con el menor tamaño de la familia.

Las condiciones de deterioro en Siria han llevado a cientos de miles de personas a abandonar su país y buscar refugio en otros lugares. Antes del conflicto, el 97 por ciento de los niños en edad escolar en Siria asistían a la escuela, y las tasas de alfabetización sirias superaron el 90 por ciento para hombres y mujeres, por encima del promedio regional. Hoy, dentro de Siria, más de 2 millones de niños no asisten a la escuela, mientras que más de medio millón de niños refugiados sirios no asisten a la escuela en los países vecinos.

Los servicios de salud, sociales y educativos del Líbano han sido los más afectados por la gran cantidad de refugiados sirios. Sin embargo, el Líbano no ha recibido la asistencia gubernamental internacional adecuada para enfrentar esta crisis, a pesar que varias organizaciones no gubernamentales (ONG) han estado brindando ayuda a los refugiados sirios.

Tanto el gobierno libanés como el pueblo libanés han demostrado una considerable comprensión y disposición para ayudar a sus vecinos sirios. Sin embargo, los problemas creados por la afluencia de refugiados han alcanzado dimensiones tan enormes que han tensado las relaciones entre el pueblo sirio y libanés y sus gobiernos.

Aunque la ayuda que las ONG ofrecen a los refugiados sirios es invaluable, la necesidad es abrumadora. “En tiempos de conflicto e inseguridad, mantener el acceso a la educación es de vital importancia para la protección y el desarrollo de los niños”, afirma Save the Children.

Olas interminables

En las Américas, las olas aparentemente interminables de familias de refugiados que ingresan a los Estados Unidos han puesto en peligro la educación de sus hijos. En muchos casos, las autoridades de inmigración en los Estados Unidos maltratan a quienes buscan asilo. Como resultado, la educación de los niños y su calidad de vida han sufrido notablemente.

La política de separar a los niños de sus padres ha tenido consecuencias terribles, y muchos niños sufren un trastorno de estrés postraumático. En muchos casos, el resultado de esta separación es que los niños terminan siendo atendidos por otros niños. “El cuidado de los niños por parte de otros niños constituye una traición a la responsabilidad de los adultos”, dijo Gilbert Kliman, psicoanalista de San Francisco, quien evaluó a docenas de niños y padres que buscan asilo.

Las estadísticas recientes indican que para fines de 2019, alrededor de 539.000 centroamericanos serán desplazados, la mayoría de los cuales solicitarán asilo en los EE. UU. Solo en 2018, 49,000 niños y adolescentes abandonaron la escuela en El Salvador. Se estima que en Guatemala y Honduras, más de 2 millones de niños no pueden asistir a la escuela.

Los más vulnerables del mundo

En el Triángulo Norte, es decir, en esos tres países, los individuos están escapando de una escalada dramática en el crimen organizado y la pobreza. Aunque en la mayoría de los casos familias enteras huyen juntas, a veces los niños hacen este peligroso viaje al norte solos, convirtiéndose así en algunos de los refugiados más vulnerables del mundo.

Negarse a lidiar con los efectos de la guerra en la educación solo agravará estos problemas, y con su consecuencia en la salud y el bienestar de los niños. Como Nelson Mandela declaró elocuentemente: “No está más allá de nuestro poder crear un mundo en el que todos los niños tengan acceso a una buena educación. Los que no creen esto tienen poca imaginación “.

Fuente de la reseña: https://www.lagaceta.com.ar/nota/820458/opinion/educacion-ninos-victima-guerras-desplazamientos.html

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OCDE y tendencias en educación superior

Por: Ignacio Sánchez. 


La OCDE presentó recientemente su informe Education at a Glance 2019, en el que se analizan diversos indicadores que permiten describir y comparar los sistemas educativos de sus países miembros, entre ellos Chile. En esta oportunidad, el foco estuvo puesto en la educación terciaria, donde se destacaron hallazgos relativos a la duración y extensión de las carreras y a los recursos invertidos.

Así, por ejemplo, se encuentra que nuestro gasto público en educación superior como porcentaje del PIB (1%) es similar al promedio de la OCDE (0,9%) y que somos el segundo país que más lo incrementó entre los años 2010 a 2016. Pero, además, tal como en documentos previos del mismo organismo, el informe advierte una tendencia que vienen exhibiendo los países miembros: la reducción del gasto público en educación superior y el incremento gradual del financiamiento privado, particularmente proveniente de los hogares. Es decir, justo lo contrario a lo que ha ocurrido en Chile, donde en los últimos años la gratuidad de este nivel educativo significó un alza del presupuesto público, incluso superior a la del resto de los niveles educativos.

“Dado el ambiente económico actual, muchos gobiernos están presentando dificultades para proveer los recursos suficientes para sostener la creciente demanda por educación superior. Adicionalmente, algunos policy makers afirman que quienes más se benefician de la educación -los individuos que la reciben- debieran soportar al menos una parte de sus costos”, indica el reporte. De esta forma, queda de manifiesto que aun los sistemas educativos de los países desarrollados son incapaces de hacerse cargo de la totalidad del financiamiento de la educación superior. Así, si bien los recursos públicos aún representan una proporción importante de la inversión de los países en educación, las fuentes privadas están jugando un rol creciente.

En ese contexto, se destaca además que varios países han avanzado hacia sistemas de créditos estudiantiles para financiar la educación superior, tal como lo venía haciendo Chile antes de que se instalara la consigna de la gratuidad. Se recalca que éstos permiten reducir las barreras de acceso que impone el cobro de aranceles por parte de las casas de estudio, pero que simultáneamente “reducen el costo para los contribuyentes del gasto público”. En particular, se explica que los créditos permiten transferir el costo de la educación desde el momento en que el estudiante no posee ingresos suficientes, hasta después de su graduación, cuando normalmente ya se encuentra en condiciones de financiarlo.

El informe de la OCDE viene a aportar a un debate que en nuestro país se pensaba que ya estaba resuelto, pero que a la luz de los problemas que la gratuidad está evidenciando, debiera repensarse. Hay coincidencia con las opiniones de diversos especialistas nacionales que recomiendan frenar el avance de la gratuidad hasta los estudiantes pertenecientes al 60% de menores ingresos, y sobre dicho umbral establecer un sistema de créditos contingentes al ingreso.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/ocde-tendencias-educacion-superior/828604/

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