Enríquez-Ominami promete educación pública gratuita y de calidad, eliminando el Crédito con Aval del Estado (préstamo fiscal para los alumnos en la universidad).
El candidato de izquierda Marco Enríquez-Ominami, aseguró este jueves que si llega a ser electo presidente de Chile sus principales objetivos serán la educación pública gratuita, la eliminación de las AFP y el crecimiento económico y laboral.
Aseveró, además, que su candidatura es la «más transparente», en tiempos en que el pueblo chileno exige «autenticidad y audacia», de cara a las elecciones presidenciales de Chile se celebrarán el próximo 19 de noviembre.
«A pesar de que somos los más escrutados, creo que hay enormes chances de ganar; nosotros estamos con los valores correctos y somos la candidatura más programática, más audaz y con más coraje», consideró.
El líder y fundador del Partido Progresista (PRO), que por tercera vez se postula a la Presidencia del país suramericano, promete educación pública gratuita y de calidad, eliminando el Crédito con Aval del Estado (préstamo fiscal para los alumnos en la universidad), implementada «gradualmente» para todos los jóvenes.
«Las universidades públicas chilenas son de las más caras del mundo; la educación es un derecho y no es posible que cualquier niño dependa de la capacidad de endeudamiento de sus padres; Chile tiene condiciones para avanzar gradualmente hacia la gratuidad universal en la educación, es perfectamente posible», afirmó.
Ominami al igual que otros candidatos de izquierda, propone la eliminación del sistema de pensiones gestionado por las administradoras privadas de fondos de pensiones (AFP), pasando a un «sistema mixto público-privado», donde se mezcle la capitalización individual con un sistema de reparto.
«Las AFP deben terminar, ya que nuestra prioridad es ampliar la libertad de los chilenos y liberarlos de los abusos en las pensiones, liberarlos de los bancos que cobran tasas de interés abusivas o de las farmacias que se coluden para vender remedios», sostuvo.
Asimismo, en su programa plantea hacer énfasis en el crecimiento económico, con la mejora de la reforma tributaria ejecutada por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y propone llevar a cabo un plan de inversión público-privado de 6.000 millones de dólares.
«Trabajaremos duro para reactivar la economía, crear más empleo, aumentar los ingresos de los chilenos; pero siempre continuando con la agenda de derechos sociales que ha seguido el actual Gobierno y también los anteriores», aseveró.
Por otra parte, el candidato chileno criticó y condenó la manera en que la Administración de Michelle Bachelet ha gestionado la relación con los países de Latinoamérica, especialmente con Venezuela.
«Chile no debe abandonar a Venezuela, debe estar cerca de todos los países de su región para promover la paz y la democracia, y lo que está haciendo la actual Administración es participar del aislamiento de Venezuela», reiteró.
«Corresponde acompañarlos y colaborar en el diálogo de todas las fuerzas, ya que actualmente Venezuela es una democracia en problemas, pero es una democracia; en este punto soy un profundo adversario de la lógica en que está Chile de seguir la estrategia norteamericana», acotó.
Jueves, 8:30, clase de inglés. Después de la plegaria de todas las mañanas, hoy le toca a Jemima, de 14 años, hablar sobre el tema que ella misma eligió ante una quincena de compañeros.
Muy animada, cuenta lo mucho que le gustó «Eleanor & Park», una novela de la estadounidense Rainbow Rowell que acaba leer. Trata de dos adolescentes inadaptados que se enamoran.
No tiene límite por reloj para hablar. Cuando acaba, los otros alumnos y la maestra le dan feedback también en inglés. «Tu vocabulario es excelente», opina la profesora. «Lo hiciste muy bien», coincide su compañera Sira (14), «pero hubiera sido mejor que hablaras más lento para que el resto de la clase te entendiera mejor». Jemima asiente.
El ambiente es distendido. Elocuentes, los adolescentes se expresan sin temor de decir lo que piensan. Parecen seguros de sí mismos, motivados. Mesas y sillas forman un círculo para que docentes y estudiantes se mezclen y estén al mismo nivel.
Luego los jóvenes se ponen a trabajar cada uno en lo suyo, en los temas que escogieron. Jemima completa su examen de inglés; optó por hacerlo ahora porque cree estar lista para enfrentar el desafío. Sira se sienta a leer sobre Londres, una ciudad que quiere visitar. Y así los demás, todos con material que les proporcionó la maestra.
Esta libertad y autoconfianza es producto de una institución única de la que muchos hablan en Alemania, porque ha puesto de cabeza la educación tradicional.
La Escuela Evangélica Berlín Centro (ESBZ, por sus siglas en alemán), situada en el histórico, diverso y progresista barrio de Mitte, en el ombligo de Berlín, impulsa una revolución en un sistema de enseñanza que los críticos consideran demasiado estructurado y obsoleto para las demandas del siglo XXI.
En este colegio secundario no se imparten clases a la vieja usanza ni hay un cronograma estricto. Los alumnos deciden qué temas quieren estudiar en cada lección y cuándo desean realizar las pruebas.
«Queremos ser la punta de lanza de la transformación de la educación en Alemania», le dice a BBC Mundo la directora de la ESBZ, Caroline Treier.
«Nuestra intención es reinventar la escuela. Buscamos una enseñanza más centrada en el individuo, en su desarrollo como persona autónoma y responsable; una educación menos rígida y que prepare mejor a los jóvenes para un mundo que cambia rápido y constantemente. El futuro requiere que seamos más flexibles«, asegura.
«Si la economía pone al cliente en el centro, ¿no debería la educación hacer lo mismo con el alumno?».
«Me siento bien con esta autonomía»
Cuando se fundó en 2007, la ESBZ tenía apenas 16 alumnos y pocos creían en el experimento. Sin embargo, su enfoque pionero ha tenido tanto éxito que hoy, tan sólo una década después, cuenta con 645 estudiantes y con una larga lista de espera para ingresar a ella (hasta ocho interesados por cada cupo).
Además, cerca de 50 colegios de Berlín y del resto del país están tratando deimitar la idea.
Los alumnos estudian lo que quieren y rinden exámenes cuando se sienten listos.
El edificio de la ESBZ es una analogía de su propuesta educativa dentro del sistema de enseñanza alemán: la escuela opera en una construcción vieja, deslucida, pero que coloridos grafitis revitalizan por dentro y por fuera.
«Necesita arreglos urgentes, pero es cool, ¿no?», expresa Treier sonriendo. Su alumnado tiene entre 11 y 20 años.
Alemania está en busca de nuevos modelos que renueven su educación -mayormente pública-, a la que cada vez más docentes y pedagogos califican de formulista. No obstante, como cada uno de los 16 estados federados puede diseñar su propio sistema de enseñanza, ha habido margen para crear algunasFreie Schulen («escuelas libres«).
Pero ninguna de ellas ha llegado tan lejos como la ESBZ, ni tiene su reputación.
En el colegio de Berlín, las clases comienzan a las 8:30 y terminan a las 16. Hasta aquí la formalidad, porque el plan de estudios puede parecer una pesadilla para cualquier padre acostumbrado a la educación tradicional.
«Hay un número reducido de materias fijas«, nos explica Treier. Y las enumera: matemáticas, alemán, inglés, ciencias naturales y sociales, historia y geografía, proyectos de investigación.
En cada una de ellas los maestros proponen temas amplios que consideran importantes o actuales (por ejemplo: el cambio climático en ciencias; en historia, el rol de la mujer, o los Objetivos del Milenio en proyectos) y luego cada alumno decide cada día qué quiere estudiar específicamente dentro de ese marco.
«Ellos son personas diferentes, tienen diversos intereses, destrezas y requerimientos. Nosotros reconocemos eso y tratamos de orientarlos y a la vez darles el espacio, el tiempo y los materiales que necesitan para desarrollarse como individuos», agrega la directora.
«A mí me hace feliz poder escoger lo que quiero estudiar y hacerlo a mi ritmo. No me gusta cuando el maestro se para delante de la pizarra y me cuenta cosas de las que no tengo la menor idea y que se supone debo saber», le dice a BBC Mundo Konstantin (11), quien hoy optó por saber más sobre algoritmos en matemáticas.
Sofia (14), a quien le interesa todo lo social sea en la materia que fuere, acota: «Yo también me siento bien con esta autonomía. Nosotros nos hacemos las preguntas y tratamos de responderlas, y además podemos opinar libremente».
«Esto funciona muy bien para mí, me motiva mucho, pero quizás no suceda lo mismo con otros alumnos«.
Sin notas
En la ESBZ, los exámenes son «a demanda» (salvo los que exige el Estado al final de cada ciclo lectivo). Según Treier, a los estudiantes se les pide que se hagan la siguiente pregunta antes de dar ese paso: ¿tengo ya los conocimientos y las destrezas necesarias para ponerme a prueba?
«Esto motiva mucho a los alumnos a mejorar y a demostrar sus competencias, y sobre todo les quita el terror a las evaluaciones», asegura la directora. «Y a los que tardan mucho en pedir un examen se les da apoyo para que se animen».
La calificación no es con las tradicionales notas.
A cada joven se le da un certificado o se le hace un comentario verbal. El maestro le dice cuáles son sus fortalezas, qué debe mejorar y le da algunos consejos.
«Nuestro feedback es cualitativo, no cuantitativo«, apunta la docente Jette Ahrens. «Mi función como profesora es que el estudiante comprenda bien en qué situación se encuentra, para que le vaya mejor la próxima vez. Un número difícilmente ayude en este sentido».
Claro que la falta de notas no conforma a todos en la ESBZ.
La alumna Karla (14) nos dice: «A muchos acá les gusta que no haya calificaciones como en las otras escuelas. Los certificados y los comentarios son bonitos, claro, pero yo creo que las notas son más claras si quieres saber dónde estás exactamente y cuánto te falta progresar».
Política de puertas abiertas
Además de permitirles armar su propio plan de estudios y su cronograma, a los estudiantes se los incita a tener experiencias fuera de la escuela.
Dentro de un programa llamado «Responsabilidad», salen unas horas a la semana a realizar una «actividad comprometida» desde el punto de vista social o ecológico; por ejemplo, ayudar en un centro de refugiados o en un centro de reciclaje.
«Así aprenden desde muy temprano que forman parte de una sociedad en la que hay problemas y que pueden ser agentes de cambio», le explica a BBC Mundo Treier.
También tienen la opción de participar en una iniciativa llamada «Challenge», en la que ellos mismos deben organizar un viaje de aventuras de tres semanas, para el que la escuela les da 5 euros diarios para gastos.
Por ejemplo, un grupo de estudiantes se fue a recorrer el norte de Alemania en bicicleta. Otros volaron a Estrasburgo, Francia, para actuar como músicos callejeros y recolectar dinero para un proyecto escolar. Y otros se fueron a trabajar a una granja o a una obra en construcción.
«Estas experiencias te hacen descubrir otros mundos y te enseñan a no dar todo por sentado. Tienes que organizarte, salir a buscar comida, responder ante imprevistos», le dice a BBC Mundo Jochen (13), uno de los alumnos que participó en la travesía en dos ruedas.
Un reto para los profesores
Está claro que la ESBZ quiere formar personalidades fuertes, independientes.
Pero para los docentes esto representa un gran desafío: ¿cómo estar bien preparados cuando los alumnos eligen sus propios temas?, ¿qué hacer para evitar que la libertad se transforme en descontrol?, ¿cómo lograr disciplina en un ambiente con pocas reglas?
Por eso, a los directivos les ha costado conseguir maestros que se adapten a los métodos pedagógicos de la escuela, donde profesores y alumnos son casi pares.
La docente Amélie Frank le confiesa a BBC Mundo que trabajar en un lugar donde los estudiantes tienen un rol tan preponderante ha requerido «malabarismos» de su parte: «Cómo profesores nos obliga a averiguar bien sus intereses, diversificar nuestros conocimientos y mantenernos actualizados», afirma.
«Además, cuando los alumnos tienen tanta autonomía hay que buscar constantemente nuevas maneras de motivarlos, de relacionarse con ellos«.
Por su parte Maximilian Himmler, uno de los maestros que coordina talleres de discusión, admite que para él una de las cosas más difíciles es preservar elequilibrio entre libertad y disciplina.
«Nosotros fomentamos una cultura de confianza más que de control», asegura. «Y cuando algún alumno se aprovecha del sistema [para hacer poco], debemos aceptarlo. Uno a veces se enfada como profesor, pero al final siempre sale algo positivo de todo ello: el ejemplo de los otros hace que el estudiante se encamine».
Claro que en un ámbito donde domina la espontaneidad incluso puede llegarse al desorden y la mala conducta. Himmler recuerda cuántas veces tuvo que gritar muy fuerte «¡Silencio!« para que los estudiantes dejaran de hablar todos a la vez.
«Y cuando hay un caso de mal comportamiento, como acá promovemos el diálogo casi todo se puede solucionar con una conversación honesta», completa.
De todos modos la directora, Caroline Treier, reconoce que el manejo de la disciplina es un asunto no resuelto en la ESBZ: «Estamos realizando talleres y consultas para tratar de definir parámetros de comportamiento sin traicionar los principios básicos del colegio. Es difícil porque entramos en una zona inexplorada».
Cómo profesores nos obliga a averiguar bien sus intereses, diversificar nuestros conocimientos (…) hay que buscar constantemente nuevas maneras de motivarlos»
Amélie Frank, profesora
¿Aptos para el mercado laboral?
Siendo una «escuela libre», la financiación de la ESBZ es mixta. Recibe una subvención del Estado y los alumnos pagan entre 50 y 500 euros por mes, según su situación económica.
Muchos de los estudiantes provienen de familias progresistas de Berlín con buen pasar.
Pero muchos otros, también, pertenecen a núcleos desfavorecidos tanto de alemanes como de extranjeros. Un 10% de los alumnos son refugiados que han llegado de países en guerra de Medio Oriente por la política migratoria de puertas abiertas de Alemania y casi no hablan el idioma local. Todos ellos reciben apoyo estatal para ir al colegio.
Esta diversidad de situaciones -y de niveles- no ha impedido que la ESBZ se ganara la fama de ser «la escuela más promisoria de Alemania».
Su rendimiento la respalda: este experimento pedagógico ha conseguido muy buenos resultados en la evaluación nacional de instituciones educativas. En los últimos años ha logrado ubicarse en lo alto de la clasificación de mejores secundarias de Alemania.
Eso en cuanto al presente. Porque el futuro genera algunas dudas, en particular las oportunidades para los alumnos que se gradúan en este colegio.
Varios expertos en Alemania se preguntan si tanta autonomía puede dificultar la inserción y la adaptación de estos jóvenes a un mundo laboral que suele estar estructurado: Alemania es un país de grandes corporaciones y medianas empresas.
«Los estudiantes tienen libertad, sí, pero también una estructura«, se apresura a aclarar Treier, diferenciando su propuesta educativa de métodos alternativos -y quizás más libres u holísticos- como Montessori y Steiner. «Nosotros les damos ambas cosas: tienen autodeterminación, pero dentro de una sólida orientación».
La directora no cree, asimismo, que el modelo de la ESBZ sea perjudicial paraencontrar empleo.
Según explica, la filosofía detrás de la ESBZ apunta más bien a lo contrario: a medida que los requerimientos del mercado laboral cambian y los smartphones e internet transforman la forma en que se procesa la información, lo más valioso que la escuela les puede ofrecer a los jóvenes es entrenarlos para que sepan«automotivarse«.
«La misión de un colegio progresista como el nuestro es preparar a los adolescentes para hacer frente al cambio, o mejor dicho, para que busquen el cambio. En el siglo XXI la educación debería dedicarse a desarrollar individuos sólidos«, opina.
Con todo, la mayoría de los alumnos con los que hablamos dicen que aún no tienen idea de qué carrera o profesión seguirán tras finalizar la secundaria, aunque sí se muestran optimistas sobre su futuro, al que consideran prometedor.
Ni siquiera la muy lúcida Jemima sabe que hará después de la escuela. Pero, como ocurre con muchos de sus compañeros, la incertidumbre no parece provocarle ansiedad.
«Si quieres en unos años te cuento qué fue de mi vida«, promete sonriendo, y sale corriendo a su casa porque acabó la jornada. Mañana investigará otro de «sus» temas.
Autoridades deben garantizar que la enseñanza sea de calidad, subraya la Unesco.
Deficiencias gubernamentales pueden llegar a deteriorar el aprendizaje, señala informe que hoy se presenta en París.
En el mundo, menos de 20% de países asegura formación gratuita por 12 años.
En el mundo, en cualquier nivel de educación, los docentes no son culpables de los resultados insuficientes o del ausentismo de los alumnos debido a las deficiencias básicas de los sistemas de enseñanza gubernamentales, que en algunas ocasiones pueden alcanzar un deterioro del aprendizaje, reportó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Para su Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2017-2018,que hoy presentará en París, la Unesco destacó en un comunicado, enviado a La Jornada, que dicho documento pone en relieve la responsabilidad y rendición de cuentas de las autoridades para garantizar una formación de calidad.
Más de 100 millones de analfabetos
Los gobiernos son los primeros responsables de la buena marcha de los sistemas educativos. Si se precipitan en echar la culpa a otros, lo que hacen es desviar la atención de su obligación de dotar a esos programas con estructuras sólidas y solidarias, puntualizó el redactor del informe, Manos Antoninis, antes de la divulgación del documento.
La Unesco asegura que menos de 20 por ciento de los países garantiza en sus leyes 12 años de enseñanza obligatoria y gratuita, cuando aún existen en el mundo 264 millones de niños y maestros sin escolarizar, y unos 100 millones de jóvenes analfabetos.
Ante ello subraya que es injusto y contraproducente culpar a los profesores de las fallas de los sistemas, porque no se puede imputar a una sola categoría de personas la responsabilidad de resultados insatisfactorios que dependen de la acción de otros individuos y factores.
Agrega que la transparencia de las instituciones locales contribuiría a determinar los problemas de los proyectos de enseñanza, pero sólo uno de cada seis países publica reportes anuales sobre el tema. Para solicitar este tipo de información se necesitaría que intervinieran organismos independientes, como oficinas defensoras del pueblo, parlamentos y organismos de auditoría.
El documento menciona ejemplos exitosos, como la campaña civil que llevó a las autoridades gubernamentales ante los tribunales para establecer la educación gratuita en Colombia o las presiones de grupos de padres de estudiantes y prensa en Estados Unidos para suprimir de libros de texto los capítulos que negaban la existencia del cambio climático.
Asimismo, aclara que algunas reglamentaciones gubernamentales sesgan el rápido crecimiento de las escuelas y universidades privadas, como en el caso de Kenya y Uganda, donde antes de ser acreditados se ponen en funcionamiento con infraestructuras inadecuadas y docentes no calificados, lo que lleva a su cierre.
Irina Bokova, directora general de la Unesco, consideró que los gobiernos, escuelas, docentes, padres de alumnos y organismos privados son todos ellos responsables de la educación. Rendir cuentas atañe tanto a la forma en que los profesores enseñan y los alumnos aprenden como al modo de actuar de los gobiernos.
El reporte hace una serie de llamados a las autoridades, como elaborar reglamentaciones fiables y eficaces para escuelas públicas y privadas, la participación democrática, respetar la libertad de análisis e investigación sobre las temas de educación, entre otros.
Además, el documento hace énfasis en la falta de responsabilidad de los donantes que no cumplen los compromisos contraídos con los países necesitados de ayuda, pues el porcentaje de apoyo multilateral o bilateral a la educación disminuye desde hace seis años.
Las fuerzas armadas mexicanas hicieron énfasis en su apoyo total a la reforma educativa, impulsada por el gobierno federal, con el objetivo de transformar los modelos castrenses y ayudar al desarrollo de la sociedad desde las aulas.
Durante la firma del convenio entre los titulares de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos; Marina (Semar), Vidal Soberón, y de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, se reforzó el compromiso para elevar la preparación de sus elementos y brindar un mejor servicio a los ciudadanos.
“Insisto, es la más importante y trascendental de todas las reformas planteadas por el Ejecutivo federal y avaladas por el Estado mexicano; coincidimos en que la educación es la fuerza transformadora de cualquier sociedad y de cualquier nación.
El modelo educativo es una visión estratégica nacional, que contribuirá de manera significativa al progreso y desarrollo del país, dijo Cienfuegos.
En tanto, el secretario de Marina aseguró que la consolidación de un sistema educativo militar y naval debe tener un mayor alcance y ser de carácter integral, con el objetivo de beneficiar a las familias de pilotos, soldados y marinos que se encuentran en servicio activo, retiro o aquellos que han caído en actos de servicio.
Damos un paso hacia la consolidación de un sistema educativo militar y naval de mayor alcance y con carácter integral, de igual manera otorgará beneficios a las familias de pilotos, soldados y marinos que se encuentran en servicio activo, retiro o aquellos que han caído en actos de servicio, comentó Soberón.
Mientras, el secretario de Educación manifestó que los apoyos formativos para las fuerzas armadas son una forma de agradecer los trabajos y compromisos con los mexicanos.
Resaltó que los trabajos de soldados y marinos realizados durante los pasados sismos de septiembre mostraron la lealtad hacia la población y son el pilar en la construcción del Estado.
Asimismo, en referencia a la integración militar y civil al nuevo modelo de enseñanza, Nuño Mayer señaló que cuando empezó la administración actual era de 66 por ciento y hoy es ya de 82 por ciento en educación media superior, y en educación superior es ya de 37 por ciento; y por ello soldados y maestros han construido las bases educativas que ahora tenemos.
Miles de maestros fueron atacados con bombas lacrimógenas en Lima, tras protestar por los recortes salariales.
Miles de maestros peruanos de diferentes regiones fueron atacados por la policía con bombas lacrimógenas cuando se disponían a marchar hasta la sede del Ministerio de Educación (Minedu), en la ciudad de Lima, para denunciar los descuentos salariales que sufrieron por haber participado en las pasadas huelgas entre julio hasta septiembre.
Pese a la represión y los gases lacrimógenos, los maestros lograron avanzar hasta el Ministerio de Educación para exigir el pago completo de sus salarios, denunciar supuestos chantajes a los sindicatos y su rechazo a la evaluación punitiva (implica el retiro del maestro de la carrera si la desaprueba tres veces).
El paro fue convocado por el dirigente de maestros Pedro Carrillo, quien fue recibido por sus colegas al llegar a la marcha, que durará 24 horas y fue señalada como ilegal por parte del Gobierno.
Roxana Rodríguez, docente con maestría, afirmó que el depósito de este mes fue de 13.20 soles, que equivale a unos dos dólares. «No es es justo con un grado de doctora, yo pueda estar recibiendo este sueldo», agregó.
Al igual que Rodríguez, muchos de los docentes presentes recibieron pagos similares, por lo que se mantendrán en las calles hasta recibir respuestas y soluciones.
Este estudio nacional consiste en la evaluación de los aprendizajes de estudiantes de 3° y 6° grados del nivel primario y forma parte de los preparativos para la aplicación del cuarto Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) que se aplicará desde 2018 en 18 países de la región.
Más de 12.000 estudiantes de 307 escuelas primarias bolivianas participan en un diagnóstico educativo a nivel nacional, gracias a una iniciativa liderada por el Ministerio de Educación del Estado Plurinacional de Bolivia, con el apoyo del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), asentado en la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago).
El diagnóstico se realiza entre el 23 y el 26 de octubre de 2017, proceso que tiene representatividad nacional y que consiste en la evaluación de los aprendizajes de estudiantes de 3° y 6° grados del nivel primario, utilizando instrumentos desarrollados por el LLECE para las pruebas del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), que fue aplicado el año 2013 en varios países de la región.
Este diagnóstico servirá como un antecedente para Bolivia en relación a su futura participación en el cuarto Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), el que será aplicado en 18 países de la región durante los años 2018 y 2019. A partir de los resultados obtenidos en estas evaluaciones, se entregarán insumos para el desarrollo de políticas educativas en Bolivia, con el foco puesto en la mejora de las prácticas docentes y los aprendizajes.
El proceso de implementación de este diagnóstico ha servido como inducción y desarrollo de capacidades para el Ministerio de Educación boliviano y el Observatorio Plurinacional de Calidad de la Educación de dicho país (OPCE), para seguir avanzando hacia un sistema nacional de evaluación de aprendizajes acorde a las realidades y contextos socioculturales del país.
El estudio incorpora, además, la evaluación de los factores asociados a los logros de los aprendizajes mediante cuestionarios dirigidos a directores, docentes, familias y estudiantes, con el objetivo de entender de qué manera éstos repercuten en los resultados.
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El Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación(LLECE), con asiento en la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe, trabaja para abordar los nuevos desafíos que plantea la agenda global de Educación 2030, desarrollando investigaciones, promoviendo debates técnicos y realizando una serie de iniciativas orientadas a contribuir desde una perspectiva regional a la reflexión de la agenda mundial Educación 2030, con foco en la calidad de la educación en un sentido integral y las formas de evaluarla.
El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM) 2017/2018 pone de relieve que incumbe a los gobiernos la responsabilidad de garantizar una educación universal de calidad y que deben rendir cuentas para alcanzar este objetivo. Presentado hoy, este Informe advierte que puede tener efectos negativos graves el hecho de imputar a determinados responsables de los sistemas educativos los problemas de fondo de que éstos adolecen. Esos efectos pueden consistir en un aumento de las desigualdades y un deterioro del aprendizaje.
“Los gobiernos, las escuelas, los docentes, los padres de alumnos y los organismos privados son todos ellos responsables de la educación. Rendir cuentas de esa responsabilidad atañe tanto a la forma en que los docentes enseñan y los alumnos aprenden como al modo de actuar de los gobiernos. Además, esa responsabilidad debe delimitarse cuidadosamente teniendo bien presentes los criterios esenciales de equidad, inclusión y calidad”, declaró la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.
En el segundo volumen de la serie de informes GEM, titulado Rendir cuentas en el ámbito de la educación: cumplir nuestros compromisos, se efectúa un seguimiento de los avances logrados para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4(link is external) adoptado por la comunidad internacional en materia de educación. Este volumen analiza las diferentes modalidades en que las personas e instituciones pueden rendir cuentas de su acción en la persecución de dicho ODS mediante el establecimiento de reglamentaciones y pruebas, de actividades de seguimiento y auditorías, y de métodos para tener en cuenta las opiniones de los medios informativos y las asociaciones comunitarias.
El Informe recalca que es injusto y contraproducente culpar a los docentes de los fallos de los sistemas educativos por sus resultados insuficientes o su ausentismo. Menciona, por ejemplo, que en Indonesia la mitad de las ausencias de los docentes en el curso escolar 2013-2014 obedecieron a dispensas que les fueron otorgadas para proseguir sus estudios, sin que se hubiera previsto reemplazarlos. En 2014, solamente 12 de cada 80 días de ausencia de los docentes de Senegal se debieron al incumplimiento de sus obligaciones. No se puede imputar a una sola categoría de personas la responsabilidad de resultados insatisfactorios que dependen de la acción de otros individuos y factores.
El director del Informe GEM, Manos Antoninis, ha dicho a este respecto: “Si uno se basa en los resultados escolares de los alumnos para sancionar a las escuelas y los docentes, se corre el riesgo de que éstos modifiquen su comportamiento para protegerse contra las sanciones y esto puede conducir a que se deje de lado a los alumnos más rezagados. Los gobiernos son los primeros responsables de la buena marcha de los sistemas educativos. Si se precipitan en echar la culpa a otros, lo que hacen es desviar la atención de su obligación de dotar a esos sistemas con estructuras sólidas y solidarias”.
La transparencia contribuiría a determinar cuáles son los problemas de los sistemas educativos, pero sólo un gobierno de cada seis publica informes anuales de seguimiento de la educación. Para exigir a los gobiernos rendiciones de cuentas sobre la educación es preciso que intervengan organismos independientes como oficinas de defensores del pueblo, parlamentos y organismos de auditoría.
No rendir cuentas propicia la corrupción. Durante el sexenio 2009-2014, al 38% de las licitaciones relativas a la educación y la formación sólo se presentó un licitador, mientras que en el sector de la construcción ese porcentaje se cifró en un 16%. Esto evidencia que el riesgo de corrupción es más elevado en el sector de la educación que en el de la construcción.
En el Informe se señala que en el sector de la educación es fundamental establecer y aplicar reglamentaciones que abarquen desde las licitaciones hasta las cualificaciones de los docentes. Menos de un 50% de los países de ingresos bajos y medios cuenta con normativas para la educación de la primera infancia y sólo un número muy reducido de ellos ha creado mecanismos para controlar su aplicación. En casi la mitad de los países no existen reglamentaciones sobre el número de alumnos por clase.
A menudo, las reglamentaciones gubernamentales van a la zaga del rápido crecimiento de las escuelas y universidades privadas. En la capital de Nigeria, Lagos, sólo un 26% de las escuelas privadas fueron acreditadas por el Ministerio de Educación en el curso escolar 2010-2011. En los países donde los procedimientos de acreditación son deficientes hay miles de educandos que acaban sus estudios con títulos académicos que no son reconocidos oficialmente. En Kenya y Uganda hay escuelas privadas que, antes de haber sido acreditadas, se ponen en funcionamiento con infraestructuras inadecuadas y docentes sin calificación profesional suficiente, lo que obliga a los tribunales a decretar su cierre.
En los países donde se dan carencias en los mecanismos oficiales, la ciudadanía desempeña un papel esencial para exigir a los gobiernos que hagan efectivo el derecho a la educación. En Colombia, una campaña de la sociedad civil logró llevar a las autoridades gubernamentales ante los tribunales, consiguiendo así el establecimiento de la educación gratuita. En los Estados Unidos, agrupaciones de padres de alumnos y medios informativos presionaron con éxito para suprimir de los libros de texto los pasajes que negaban la existencia del cambio climático. En Sudáfrica, la movilización de los estudiantes universitarios consiguió detener el alza de los derechos de matrícula.
El Informe destaca también cuán importante es exigir responsabilidades para remediar las desigualdades y la falta de equidad. Menos de un 20% de los países garantiza en sus legislaciones 12 años de enseñanza obligatoria y gratuita, cuando hay todavía en el mundo 264 millones de niños y adolescentes sin escolarizar y unos 100 millones de jóvenes analfabetos.
El Informe señala también la falta de responsabilidad de los donantes que no cumplen los compromisos contraídos con los países necesitados de ayuda. El porcentaje de la ayuda multilateral o bilateral a la educación está disminuyendo desde hace seis años. Al mismo tiempo, a cambio de su ayuda los donantes exigen cada vez más los países beneficiarios de ella un tipo de resultados que a veces merman las energías que deben dedicar a las mejoras de fondo de sus sistemas educativos.
Ningún método de rendición de cuentas dará buenos resultados sin la existencia de un sólido entorno que proporcione a los protagonistas de los sistemas educativos la capacidad, la motivación, la información y los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades. En el informe se hace un llamamiento a los gobiernos para:
1. Concebir mecanismos de rendición de cuentas estimulantes para las escuelas y evitar los sistemas de sanciones, especialmente los basados en mediciones restringidas del rendimiento.
2. Permitir la participación democrática, respetar la libertad de análisis de los medios informativos sobre las temas de educación y establecer organismos independientes para examinar las reclamaciones y quejas.
3. Elaborar reglamentaciones fiables y eficaces para todos los centros docentes públicos y privados. Esas reglamentaciones deben comprender sanciones para garantizar la no discriminación y la calidad de la educación.
4. Hacer que el derecho a la educación sea exigible judicialmente, cosa que no ocurre en el 45% de los países.
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