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México: El SNTE se deslinda de resultados en prueba PISA

México/Diciembre de 2016/Fuente: Informador. Mx

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) repartió culpas sobre los resultados obtenidos por México en la prueba PISA, que aplica la OCDE, los cuales revelan que el sistema educativo del país lleva estancado los últimos 15 años.

El líder sindical, Juan Díaz de la Torre, argumentó que es un “crimen” responsabilizar y estigmatizar a los profesores mexicanos del fracaso del sistema educativo y mencionó que no se debe dejar la carga de alcanzar la calidad de la educación al magisterio, puesto que “más que discursos y humo en el discurso, los maestros solos no podemos”.

“La mejor manera de defender la profesión hoy es hacerla mejor. No sólo no tienen razón: es un crimen lo que hacen, no hay forma que estigmatizando, señalando, desacreditando, desprestigiando a los maestros, es como podrá alcanzarse la transformación de nuestro sistema educativo”, expuso.

Expuso que los padres de familia son corresponsables de la educación de los niños, quienes deben comprometerse con la educación de los niños; también que es obligación del Estado en fomentar el respaldo y reconocimiento social a la labor que hacen los docentes en las aulas, lo que es igual de importante como invertir dinero en la educación.

“Es tan importante respaldar al maestro como la inversión educativa. No hay forma. Vale tanto la inversión como la voluntad política”, dijo.

Al término de la firma de un convenio de colaboración entre el sindicato y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) para fortalecer el Sistema Nacional de Desarrollo Profesional Docente, argumentó que la responsabilidad que tiene la organización en el fracaso de los estudiantes mexicanos en la prueba PISA es la misma de los padres de que les dan o no de comer a sus hijos. Los maestros se están evaluando y se están profesionalizando, precisó.

Sobre las acusaciones de organizaciones como Mexicanos Primero de que la corrupción y el uso político de los docentes que ha hecho el sindicato a lo largo es en buena medida culpable del atraso educativo en el país, dijo que a partir de su gestión, hay transparencia en el SNTE.

Fuente:http://www.informador.com.mx/mexico/2016/696136/6/el-snte-se-deslinda-de-resultados-en-prueba-pisa.htm

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¿Sólo eficiencia? Educación Superior e Investigación

Por: Marianne González Le Saux

Más del 80% de la investigación realizada en Chile se ejecuta bajo el alero de las universidades. En estos días en que se discute elpresupuesto para educación superior así como el de investigación, ciencia y tecnología, desde la Comisión Desafíos del Conocimiento de Revolución Democrática creemos necesario reflexionar sobre cómo se articulan estos aspectos, ya que la relación entre ambos se suele desdibujar al discutirse separadamente su financiamiento.

Patricio Basso trató esta relación de manera clara y propositiva en una columna en El Mostrador. En ella llama a desacoplar el financiamiento de la docencia del de investigación, pues deben evitarse la existencia de “subsidios cruzados” entre ambas actividades. Asimismo, propone separar el financiamiento estatal para la investigación dividiendo a las universidades en tres tipos: grandes universidades “de investigación” con financiamiento basal, universidades con áreas específicas de investigación con financiamiento a mediano plazo, y financiamiento concursable para investigadores individuales en el resto de las instituciones. Esta propuesta nos merece las siguientes observaciones.

La razón por la cual Basso busca realizar la distinción entre docencia e investigación es muy atendible: se trata de evitar que las familias de los estudiantes sean quienes financien la investigación. En efecto, como lo ha mostrado el mismo Basso, en Chile el aporte de las familias al financiamiento de la educación superior en comparación con el aporte estatal es elevadísimo (las familias contribuyen en Chile a financiar la educación superior en un 54,8%, versus un 45,8% en EE.UU., y un 21,7% el promedio de la OECD).

Sin embargo, la existencia de estos “subsidios cruzados” entre investigación y docencia parecen ser inevitables: el mismo Basso lo reconoce cuando afirma que los investigadores también debieran realizar docencia; que “parte del equipamiento e infraestructura que se requiere para la investigación […] sirve para la docencia”, y en consecuencia, que las instituciones que reciban fondos para la investigación debieran rebajar sus aranceles por concepto de docencia. Estos “subsidios cruzados” –que Basso parece leer en términos puramente económicos— traducen una realidad más profunda: muestran que la relación entre docencia universitaria e investigación es más que la de dos actividades que ocurren, de manera casual, en un mismo edificio. Por el contrario, es precisamente la existencia de una intensa conexión entre estos dos ámbitos lo que otorga calidad a una universidad.

Por ejemplo, hoy en día la “mejor calidad” de una universidad como la PUC o la Universidad de Chile no está dada por la excelente formación en docencia y pedagogía universitaria que reciben sus profesores, la cual es todavía casi inexistente en nuestro país. La calidad ocurre a pesar de las escasas herramientas pedagógicas de sus académicos, y está dada porque muchos de ellos también son investigadores, y pueden transmitir a sus estudiantes conocimiento especializado, acceso a publicaciones, materiales, laboratorios, y redes académicas que solamente se producen por el hecho de realizar investigación. Los “subsidios cruzados” entre educación e investigación no son “un problema”: son un aspecto crucial del quehacer universitario. Ahora bien, ¿quiere decir esto que la buena investigación garantiza la buena calidad de la docencia universitaria? Claramente no, pero la favorece. Y en cualquier caso, concordamos en esto con Basso: no debieran ser las familias de los estudiantes quienes se hagan cargo de dichos costos.

El sistema de financiamiento “tripartito” propuesto por Basso es problemático en la medida en que, si bien aboga por fondos basales, en su aplicación implicaría replicar la lógica de “el ganador gana todo” que ha sido la base, hasta hoy en día, de todo el sistema de financiamiento de la investigación en Chile.

Otro de los puntos planteados por Basso hace hincapié en la esencia de la Universidad: de acuerdo a Basso, no todas las instituciones de educación superior debieran ser “universidades de investigación,” definidas de acuerdo a la Carnegie Foundation como aquellas que entregan formación de nivel doctoral y poseen los más elevados índices en investigación. Para Basso “pretender […] que todas las universidades realicen investigación es no sólo absurdo sino que financieramente infactible”, y “si se aplicara [a Chile] la proporción de universidades de investigación de los Estados Unidos significaría tener solo 11 universidades de investigación”.

La premisa que subyace al argumento de Basso es sin embargo que el sistema de educación superior chileno debiera homologarse y aspirar a replicar la clasificación y los estándares del sistema de educación superior de EE.UU. Esto es igual de absurdo, pues la estructura de la educación superior en Chile es profundamente distinta a la de Estados Unidos. Sin embargo, Basso, de manera automática asume que ese es el modelo que debemos adoptar. Una cosa es la experiencia comparada, siempre enriquecedora, y otra muy distinta es el imperialismo de los estándares internacionales.

La cuestión de si en Chile debemos o no definir universidad como una institución donde se realiza investigación o bien si pueden existir universidades meramente docentes, es algo que debemos resolver en nuestros propios términos, y de acuerdo a nuestras propias necesidades. Si bien, como lo afirma Basso, no todas las universidades debieran ser “universidades de investigación”, esto es, donde la investigación es una actividad predominante, es difícil pensar en “universidades sin investigación”, esto es, desprovistas de una orientación a generar nuevos conocimientos y a evaluar críticamente la realidad que las rodea, pues esto es lo que va a garantizar un aspecto central de la famosa “calidad” de la educación superior. Lo mismo, por cierto, puede decirse de los CFT e IP: si bien en éstos no debiera exigirse la realización de investigación, al menos se debiera requerir como un aspecto central la innovación. En efecto, la formación técnica y profesional debe ir encaminada no solo a replicar conocimientos existentes, sino a desarrollar en sus egresados la capacidad de aplicarlos de manera novedosa y creativa.

El último y más sustantivo aspecto de la columna de Basso es su propuesta de dividir el financiamiento estatal para la investigación en las universidades en tres niveles: A) un fondo basal permanente para las “universidades de investigación”, es decir, para aquellas que ya realizan investigación a gran nivel de forma sistemática B) un fondo de financiamiento por convenio a cinco años para investigación en áreas específicas para universidades “con importante producción previa demostrable” en dichas áreas, y C) un fondo de financiamiento concursable para investigadores individuales estilo Fondecyt, que podría llegar a todas las universidades. Esta clasificación y por ende estos fondos serían independientes del carácter estatal o privado de la universidad. Además, se crearía un fondo para el mejoramiento de la docencia en universidades estatales, especialmente aquellas que no alcancen la categoría “A” o “B”.

Esta propuesta es inteligente y perfectamente razonable si lo único que se persigue es mejorar la “eficiencia” de los fondos destinados a investigación, pues busca precisamente concentrar fondos de investigación basales o de mediano plazo en universidades que ya tienen la capacidad demostrada de llevarla a cabo. El problema es que meramente contribuiría a reforzar las desigualdades regionales y socioeconómicas del sistema de educación superior: se haría más fuertes a las universidades que ya lo son, y más marginales a las que hoy en día no cuentan con los recursos para iniciar o fortalecer programas incipientes de investigación. Más aún, si bien es atendible que se considere un fondo específico para mejorar la docencia en universidades estatales, ¿qué hay entonces de intentar fomentar la investigación en universidades estatales, especialmente las de regiones?

Esta propuesta, por tanto, solamente tendería a cimentar un sistema de educación superior segregado, y en el que nuevamente, el financiamiento público se otorga sin distinción a instituciones privadas y públicas. Esto no contribuye a resolver el problema que el mismo Basso se ha encargado de denunciar con tanta fuerza: la preeminencia del modelo neoliberal de mercado en la educación superior.

En conclusión: el sistema de financiamiento “tripartito” propuesto por Basso es problemático en la medida en que, si bien aboga por fondos basales, en su aplicación implicaría replicar la lógica de “el ganador gana todo” que ha sido la base, hasta hoy en día, de todo el sistema de financiamiento de la investigación en Chile. Puede, por cierto, premiarse a las instituciones que han “hecho las cosas bien” pues malgastar el potencial que han alcanzado sería ridículo. Asimismo, las universidades privadas que no cumplan con estándares mínimos en investigación debieran convertirse en CFT o IP o bien considerarse su cierre. Finalmente, el Estado debe establecer mecanismos para mejorar la investigación en las universidades estatales que hoy en día demuestran falencias en la materia. No se trata de convertirlas en el MIT, pero sí de que estas cuenten con una suficiente masa crítica de investigadores que permitan dotarlas de lo que entendemos por “calidad” universitaria: la posibilidad de criticar el medio en el que se vive y buscar modificarlo mediante la generación de nuevos conocimientos: nada más y nada menos que el alma de la investigación.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/12/08/solo-eficiencia-educacion-superior-e-investigacion/

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Venezuela le abre paso a la educación universitaria

América del sur/Venezuela/10 Diciembre 2016/Fuente: Cuba debate

Esta semana abrió sus puertas la Universidad Nacional del Turismo de Venezuela, con sede en el estado Anzoátegui. En esta primera fase, se estima especializar a 2 mil 40 estudiantes.

La ministra del Poder Popular para el Turismo, Marleny Contreras, en el acto de inauguración de la nueva alta Casa de Estudios, precisó los alcances de esta obra. Contreras indicó: “Estamos abriendo las puertas de la primera universidad nacional para el turismo”, la cual “ha sido conceptualizada para formar a nuestros jóvenes de manera integral y completamente gratis”.

“Lo más importante de esta universidad es profundamente humanista, socialista y de inclusión para nuestros pueblos y nuestros jóvenes más humildes (…) Tenemos una universidad completamente equipada y moderna. Este es un espacio de paz y para la formación”, sostuvo la ministra de Turismo.

Explicó que en esta ocasión “se está inaugurando la primera fase de la universidad nacional de turismo como parte de cuatro fases”, con espacios muy modernos y con tecnología de punta, para el desarrollo de proyectos socio-productivos.

El presidente Maduro, quien estuvo intercambiando con los presentes en el acto inugural, a través de un enlace televisivo, agregó que el Comandante Eterno, Hugo Chávez “fundó 23 universidades. Hasta hoy, desde hace tres años, se han inaugurado 8 universidades, pese a la “persecución internacional, guarimbas criminales, pero nada ni nadie nos ha detenido”.

Esta Universidad Nacional del Turismo es la número nueve de la gestión de Nicolás Maduro, para llegar a la universidad número 32 fundada en Revolución (…) Esta casa de estudios será para la juventud y para los no tan jóvenes que deseen prepararse en el área, en el impulso del Motor Turismo”.

Nacerá la Universidad de las Telecomunicaciones y la Informática

El presidente venezolano también informó que aprobó la autorización para la creación de la nueva Universidad de las Telecomunicaciones y la Informática de Venezuela. “Ya he dado instrucciones al ministro Jorge Arreaza para que coordine con Ernesto Villegas (Ministro para la Comunicación e Información), porque tengo la sede lista, a los especialistas, profesores, y quiero regalarle al país esta nueva sede”.

Antes de que llegue el 31 de diciembre quiero dejar inaugurada la nueva universidad para que Venezuela tome el rumbo en los avances en materia de telecomunicaciones e informática”, subrayó el jefe de Estado.

De igual manera, anunció que firmó punto de cuenta para el aumento en un 50 por ciento de todas las becas estudiantiles a nivel de educación media y universitaria. Dio a conocer que a partir de enero 2017 se retomará con fuerza el Plan Canaima Universitaria, plan donde se dota a los estudiantes de recursos tecnológicos para su mejor desarrollo y aprendizaje.

fuente:http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/11/24/venezuela-le-abre-paso-a-la-educacion/#.WEWB67LhCM8

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Bolivia cuenta con 90 mil licenciados en Educación

América del Sur/ Bolivia/10 de diciembre del 2016/ Fuente: Prensa latina
El ministerio boliviano de Educación informó que el país andino-amazónico cuenta con 90 mil maestros titulados a nivel de licenciatura. Roberto Aguilar, máximo responsable de la cartera mencionada, adelantó que 138 mil maestros completarán sus estudios de graduarán de licenciados en 2017.En todo el país -apuntó- hay unos 144 mil maestros en ejercicio, y el Ministerio de Educación promueve la especialización en el sector bajo el concepto de enseñanza sociocomunitaria productiva.
Remarcó que el nuevo modelo educativo boliviano combina la realidad, la recuperación de saberes y otros conocimientos propios del programa de estudio.
Aguilar recordó que en 2006 cuando inició la Revolución Democrática Cultural liderada por el presidente, Evo Morales, el país contaba con 18 mil docentes.
fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=47865&SEO=bolivia-cuenta-con-90-mil-licenciados-en-educacion
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Escuela Tricolor

Por: Aurora Lacueva

Buena noticia: el Gobierno nacional acaba de crear el programa Escuela Universidad Tricolor, que se va a encargar del mantenimiento profundo y la restauración de escuelas, liceos y universidades. Además, puso tal programa en manos de la gran misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor. Doble acierto, pues por una parte se ataca así a fondo el problema del deficiente estado de muchas edificaciones educativas: desde pequeños preescolares hasta universidades con miles de estudiantes sufren de serias carencias en su infraestructura, lo que afecta la calidad de su trabajo. El programa puede permitir un salto importante en este sentido, que vaya más allá de pintar paredes o desmalezar. Por otro lado, es alentador que una labor planteada “en grande” se ponga en manos de quienes pueden asumirla de la manera más completa y efectiva. Observamos que Barrio Nuevo, Barrio Tricolor, ha venido avanzando en su esfuerzo de remodelación de viviendas y su entorno, y cuenta hoy con experiencia, moderna maquinaria, trabajadoras y trabajadores preparados, y toda una logística para la provisión de los materiales y equipos necesarios. Tiene así las cualidades para cumplir bien un plan masivo como este.

Se anuncia que se aprovechará esta iniciativa para construir anfiteatros o conchas acústicas que permitan estimular la vida cultural del estudiantado. Esto nos parece positivo, pero siempre que tal empeño venga acompañado de otros igualmente relevantes, entre ellos la ampliación de las áreas verdes de los planteles. La recreación y el descanso rodeados de vegetación son necesarios para la salud física y mental de las y los discentes, y hoy en día a menudo las horas en la institución educativa transcurren en un ambiente gris, de limitados espacios encementados. Importa que vayan desapareciendo las escuelas encajonadas, y que se ganen terrenos para ampliarlas y permitirles sus áreas verdes, algunas con cultivos, y también sus aulas-laboratorio, su biblioteca y sus aulas-taller, junto a los ofrecidos anfiteatros. Conviene aprovechar la creatividad de equipos de arquitectas y arquitectos de nuestro país, que nos ayuden a construir o remodelar escuelas de manera fresca y con nuevos conceptos. Tenemos que ir más allá del plantel como fila de salones y un patio.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/opinion/aurora-lacueva-escuela-tricolor/

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Estados Unidos: Trump prepara un programa de ‘cheque escolar’ que beneficiará a 11 millones de niños

Estados Unidos/Diciembre de 2016/Fuente: Libre Mercado.com

La educación está ampliamente reconocida como un derecho humano de primer nivel, pero es evidente que hay distintas formas de garantizar el acceso a la misma. Por un lado, está la educación 100% pública, controlada y gestionada de manera directa por los gobiernos. Por otro lado, está la educación independiente o privada, manejada por empresas, asociaciones, fundaciones, congregaciones religiosas…

En algunos países, los gobiernos no solo ofrecen la educación pública, sino que también brindan a los padres la posibilidad de recibir un «cheque» que pueden canjear a la hora de registrar a su hijo en una institución formativa de titularidad independiente o privada. El alcance de dicho «cheque» suele calcularse en relación con el gasto por alumno de los centros públicos.

Milton Friedman, máximo representante de la Escuela de Chicago y Premio Nobel de Economía, defendió a capa y espada el modelo del «cheque escolar» porque entendía que este sistema tiene tres grandes beneficios: desde el punto de vista de los padres, multiplica las opciones educativas a las que pueden aspirar; desde el punto de vista académico, los centros se ven obligados a competir entre sí para captar alumnos en base a un servicio mejor; y desde el punto de vista fiscal, el gasto educativo pasa del aumento continuado a un escenario de mayor estabilidad y competitividad.

Estas ideas se han aplicado desde hace décadas a lo largo y ancho de Estados Unidos. Hay seis territorios que han adoptado el «cheque» tal y como fue concebido y otros catorce que lo desarrollaron en forma de deducciones fiscales. A esto se le suman las escuelas chárter, que reciben financiación pública pero no son gestionadas directamente por el Estado, sino que operan de manera autónoma y, a menudo, son constituidas y gestionadas de manera independiente o privada.

La propuesta de Donald Trump

El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que sus primeros presupuestos van a incorporar un programa valorado en 20.000 millones de dólares y orientado a promover la «libertad educativa». Trump ha anunciado que este plan no va a suponer más gasto, ya que tiene previsto financiarlo a base de reorientar los presupuestos federales.

Según indica el nuevo mandatario, el objetivo primero de esta iniciativa es llegar a los 11 millones de niños que provienen de familias pobres y acuden a centros educativos mediocres. Si Trump se sale con la suya, los gobiernos estatales recibirán los fondos equivalentes y podrán brindarle a los padres de esos 11 millones de niños la posibilidad de elegir a qué tipo de centro educativo quieren llevar a sus hijos: público, privado, chárter…

Trump ha dejado claro que «cada gobierno estatal puede desarrollar el programa educativo como encuentre oportuno, pero con independencia de la fórmula escogida, la clave radica en que los dólares deben seguir al alumno, para financiar la libertad educativa». El magnate ha anunciado, de hecho, que hará campaña «en los cincuenta Estados de la Unión para promover estas ideas y para invitar a los ciudadanos a elegir representantes políticos que apoyen estas políticas».

Un primer paso en esta dirección

El 19 de noviembre, Betsy DeVos se reunió con Donald Trump para anunciar su incorporación al equipo de gobierno del futuro presidente. Su rol será crucial para llevar a buen puerto el proyecto de «libertad educativa», ya que DeVos se va a encargar de la cartera de Educación en el gobierno que tomará posesión el próximo mes de enero.

Originaria de Michigan, DeVos es una empresaria milmillonaria que ha centrado sus inversiones en los ámbitos de la tecnología y las manufacturas. DeVos es conocida en círculos republicanos porque apoya activamente la causa del «cheque» escolar, por lo que entidades como la Heritage Foundation ya han aplaudido su nombramiento.

Fuente: http://www.libremercado.com/2016-12-06/trump-prepara-un-programa-de-cheque-escolar-que-beneficiara-a-11-millones-de-ninos-1276587736/

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Educación inclusiva: respeto a la igualdad y la necesaria atención a la diversidad

Por: EducaBolivia.07.12.2016

El término que actualmente describe las características que debería tener este modelo de educación es el de la educación inclusiva. Una educación donde nadie sea excluido y todos tengan un lugar que ocupar. Por ello pretendemos con este artículo ofrecer una posición clara de la educación inclusiva y los cambios más importantes entre otros que conllevaría a su aplicación en nuestro contexto educativo.

A lo largo de la historia nuestra civilización ha negado la diversidad, la ha condenado o la ha reducido. Reconocer la igualdad entre las personas implica una determinada concepción del mundo de los seres humanos y de los valores que han de usarse como referente a la hora de convivir.
En nuestro país, a finales del siglo pasado, se han abierto nuevos caminos para trazar rutas alternativas y mucho más con la implementación de la nueva Ley Educativa Avelino Siñani  -Elizardo Pérez. Atrás quedo ya la pedagogía de la exclusión, basada fundamentalmente en la idea de que estudiar era un privilegio y que los estudiantes mal educados o con problemas en su aprendizaje debían dejar las escasas plazas escolares a otros mejor preparados o con mejores elementos de percepción para el aprendizaje.
Hemos pasado de tasas de analfabetismo muy preocupantes a datos de alta relevancia como que  en el año 2008 Bolivia fue declarada libre de analfabetismo con una tasa de 3,77%. Los datos del censo de 2012 lanzan que menos de 5 mil adolescentes son analfabetos en nuestro país. Estos hechos suponen cambios importantes en la manera de entender y concebir la educación.
Con nuestra nueva ley educativa estamos asistiendo al crecimiento de la idea de conseguir una educación abierta para todos. Muchas son sus denominaciones: educación inclusiva, educación integradora, educación en la diversidad, educación para todos, etc.
Todos los anteriores términos mantienen una idea común. Responder a las necesidades de todos los estudiantes con independencia de su naturaleza o grado de necesidad que presenten. Una educación sin exclusiones en la que conviva y aprendan estudiantes de distintas condiciones sociales, de diferentes culturas y distintas capacidades e intereses. Desde los más capaces hasta los que tienen alguna discapacidad.
Ser indígena originario o no, Síndrome de Down, padecer una enfermedad, ser paralítico cerebral o ser sencillamente niño o niña no es un defecto es un valor. Una escuela que se construya sobre la base de que todas las personas que acuden a ellas son diferentes.
Frente a la homogeneidad escolar neoliberal, creada por la exclusión, se impone la heterogeneidad del vivir bien, donde todos los problemas sociales y psicológicos están presentes en el aula. Educar en este contexto implica un cambio profundo y esencial que lleve a toda la comunidad educativa a reconsiderar el proceso de enseñanza aprendizaje en el marco de principios como la participación, las expectativas positivas, enseñanza y aprendizaje interactivo y el apoyo a los docentes.
El aprendizaje escolar inclusivo no puede quedar sólo en manos de los docentes, sino que deben participar todos los agentes educativos posibles: profesorado, familia, juntas escolares y autoridades educativas locales y nacionales.
En un aula inclusiva se acepta incondicionalmente a todos sus estudiantes, tal y como son, y se espera que den de sí lo máximo posible. Es necesario y recomendable que se trabaje en el desarrollo de todos los estudiantes a partir de sus fortalezas en lugar de buscar y remediar sus debilidades.
El docente de aula educación regular que trata de satisfacer las necesidades de una clase por si sólo está siendo reemplazado por otras características de enseñanza, aquella en la que los estudiantes trabajan juntos, se enseñan mutuamente y autoevalúan su propia educación y la de sus compañeros.
No hay que dejar de lado la idea de que una de las señas que definen la inclusión es la enseñanza en equipo. La inclusión implica proporcionar un apoyo continuo a los docentes en sus aulas y romper las barreras de aislamiento profesional. A modo de ejemplo, se puede recurrir a un especialista del lenguaje especial (lengua de señas o lenguaje Braille)  para que se convierta en un colaborador, capaz de hacer sugerencias no sólo sobre cómo enseñar lenguajes especiales a los niños con necesidades especiales sino cómo incorporar actividades de enriquecimiento del lenguaje en todos los aspectos educativos.
Para lo anterior, la organización es muy necesaria dentro de un escenario que acogería las actividades educativo – inclusivas y en el que se desarrollaría la convivencia. Es también el requisito que hace viable llevar a la práctica los postulados que pretenden conjugar el respeto a la igualdad y la necesaria atención a la diversidad.
Durante  muchos años y todavía hoy, la organización predominante en nuestras escuelas es aquella que facilita un proceder homogéneo. Los estudiantes son distribuidos en grupos de edad, como si todos los que tienen la misma edad tuvieran las mismas capacidades y destrezas. Se pone en marcha una metodología idéntica para todo el grupo. Se hacen horarios de clase iguales para todos, asumiendo que todos los estudiantes deben acabar las tareas a la misma vez. Se supone que un año escolar debe tener la misma duración para todos los aprendices.
Los docentes utilizan libretas parecidas para calificar a todos los estudiantes de la misma edad y curso, sin tener en cuenta cuál ha sido su punto de partida al comienzo del año. Incluso la legislación es la misma y ha de ser cumplida en el mismo tiempo y de la misma forma para todos los centros.
Frente a ese proceder homogéneo se hace necesario plantear un enfoque diferente de la práctica educativa. De hecho una organización permisible con la diversidad debe ser flexible en los agrupamientos de los estudiantes.
Una estructura homogeneizadora de la escuela estimula negativamente al etiquetado: estudiantes listos, medio inteligentes, nada inteligentes. Frente a esta homogeneización va en contra la heterogeneización de las aulas, y por supuesto, constituye una alternativa. Por ejemplo: aulas compuestas por niños de diferentes edades y diferentes habilidades.
La educación inclusiva exige espacios agradables y tranquilos, ya que el estudiante ha de permanecer en su interior una gran parte del día y de su vida. No olvidemos que el nuevo enfoque educativo aconseja trabajar en espacios extra escolares. Los estudiantes deben entender que el aprendizaje no se da sólo dentro de las cuatro paredes del aula. La familia y la comunidad son también espacios educativos muy interesantes.
También es muy necesaria la flexibilidad en el manejo de tiempos en el proceso inclusivo de enseñanza – aprendizaje. El criterio de flexibilización ha de permitir organizar variaciones en los horarios y en su distribución teniendo en cuenta criterios solidarios e comprensivos. La utilización eficaz del tiempo tiene que permitir al docente disponer de más tiempo para favorecer la atención individualizada de sus estudiantes aumentando la autonomía y la responsabilidad del grupo.
La inclusión necesita un trabajo a nivel de currículo y de las prácticas de enseñanza para ser posible que responda y se adapte a todos los estudiantes. El principal objetivo de una escuela inclusiva, de una escuela para todos, no sólo debe ser el acercar los contenidos a todos los estudiantes sino poner el énfasis en la selección de esos contenidos.
Caben dos interrogantes: ¿Qué deben enseñar las escuelas inclusivas? ¿Qué deben aprender nuestros estudiantes en las escuelas inclusivas? Lo que queda claro es que con tanta información por aprender y mucho más con la aparición de las Nuevas Tecnologías, es irremediable enseñar a los estudiantes a aprender a aprender. Es decir aprender a ser aprendices e investigadores durante toda la vida.
El último consejo, sabiendo que hay mucho por decir y aconsejar sobre educación inclusiva, es que todo el plantel docente y el administrativo de una unidad educativa juegan un papel fundamental en el desarrollo de la educación inclusiva. Es necesario que la comunidad educativa comparta la filosofía de que todo alumno es capaz de aprender y que debemos facilitar el rendimiento educativo de cada uno y su adaptación personal y social.

 

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