Libro: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación

14 diciembre 2017/Fuente: OpenLibra

La educación y el aprendizaje elevan las aspiraciones, generan valores y, principalmente, enriquecen la vida de las personas. El país en el que nací, la República de Corea, es un buen ejemplo de cómo la educación puede desempeñar estas importantes funciones. Tras la Guerra de Corea, la población era, en su gran mayoría, analfabeta y estaba sumida en la pobreza. El Banco Mundial señaló que, sin ayuda externa constante, Corea apenas podría atender las necesidades básicas de su población. Consideraba que el país era demasiado riesgoso, incluso para otorgarle préstamos con las tasas de interés más bajas.

Corea entendió que la educación era el mejor camino para salir de la miseria económica, por lo que concentró sus esfuerzos en transformar las escuelas y se comprometió a educar a todos los niños, y a educarlos bien. Este énfasis en la educación, combinado con políticas gubernamentales inteligentes e innovadoras y un sector privado vibrante, dio sus frutos. En la actualidad, no solo Corea ha alcanzado la matrícula universal, sino que además sus estudiantes obtienen los más altos niveles de rendimiento en las evaluaciones internacionales. Es un país de ingreso alto y modelo de desarrollo económico exitoso.

Corea es un ejemplo particularmente claro, pero también podemos ver los efectos beneficiosos de la educación en muchos otros países. Cuando se imparte como es debido, la educación —y el capital humano que crea— reporta muchos beneficios para las economías y para la sociedad en su conjunto. En el caso de las personas, fomenta el empleo, la obtención de ingresos y la salud. Genera orgullo y abre nuevos horizontes. A nivel social, impulsa el crecimiento económico a largo plazo, reduce la pobreza, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social.

En resumen, la educación contribuye signifcativamente al logro de los dos objetivos estratégicos del Grupo Banco Mundial: poner fn a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. Dado que los estudiantes de hoy en día serán los ciudadanos, los líderes, los trabajadores y los padres del mañana, la buena educación es una inversión que reporta beneficios a largo plazo

Fuente: https://openlibra.com/es/book/aprender-para-hacer-realidad-la-promesa-de-la-educacion

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Un nuevo informe de la UNESCO pone de relieve las desigualdades de género en la enseñanza de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM)

04 septiembre 2017/Fuente: Unesco

A pesar de los esfuerzos considerables realizados durante los últimos decenios con miras a reducir la brecha entre géneros en lo relativo a la enseñanza de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), aún persisten grandes desigualdades. En diferentes situaciones, los obstáculos socioeconómicos, culturales y de otra índole siguen impidiendo que las alumnas completen o se beneficien plenamente de la educación de calidad que han escogido.

La nueva publicación de la UNESCO titulada Cracking the code: girls’ and women’s education in STEM(Descifrar las claves: la educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), presentada durante el Simposio Internacional y Foro de Políticas de la UNESCO, sobre este tema, dilucida cuáles son los factores que obstaculizan o facilitan la participación de las niñas y las mujeres en la educación vinculada con las STEM. El informe examina de manera profunda los desafíos, así como los logros y avances en materia de aprendizaje. Éstos son algunos de los aspectos sobresalientes del informe:

¿Cuál es la condición de las niñas en general en la enseñanza de las STEM?

La desigualdad entre géneros en la enseñanza de las STEM es sorprendente. En la enseñanza superior, sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras vinculadas con las STEM son mujeres. Hoy día, sólo el 28% de los investigadores del mundo son mujeres. Los estereotipos de género y los prejuicios comprometen la calidad de la experiencia del aprendizaje de las alumnas y limitan sus opciones educativas.

¿Cuáles son los obstáculos?

  • Una preocupación importante que atañe a muchos países no es sólo que el número de niñas escolarizadas sea limitado, sino que las trayectorias educativas disponibles para aquellas que entran en las aulas también lo son. La tasa de participación de las niñas en las carreras vinculadas a las STEM es significativamente baja en muchos contextos.
  • Las niñas parecen perder interés en el ámbito de las STEM a medida que crecen, particularmente en el periodo entre los primeros años de la adolescencia y al final de ésta. La brecha entre géneros en lo relativo a las STEM es particularmente notoria en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria, algo que resulta evidente al constatar las opciones que escogen las niñas en sus estudios superiores vinculados con las matemáticas y las ciencias.
  • La cantidad de mujeres que siguen abandonando las disciplinas vinculadas a las STEM es desproporcionada durante sus estudios en la enseñanza superior, durante la etapa de transición al mundo laboral e, incluso, durante sus carreras.

¿Qué papel desempeña la socialización en estas tendencias, y en qué medida las niñas y las mujeres interiorizan los estereotipos negativos?

  • La situación desventajosa de las niñas en el ámbito de las STEM es el resultado de múltiples factores arraigados en los procesos de socialización y aprendizaje. Entre estos factores figuran fundamentalmente las normas sociales, culturales y de género, que influyen en la manera en que las niñas y los niños se educan e interactúan con sus padres, la familia, los amigos, los docentes y la comunidad en general. Estas influencias forjan profundamente su identidad, sus creencias, el comportamiento y sus decisiones.
  • A las niñas se les educa a menudo en la creencia de que los temas relativos con las STEM son meramente “masculinos” y de que la capacidad femenina en este ámbito es inherentemente inferior a la de los hombres. Aunque las investigaciones efectuadas en materia de factores biológicos han desmentido cualquier base factual que apoye esta idea, la creencia en ello persiste y socava la confianza, el interés y la voluntad de las niñas en su participación en los temas relativos a las STEM.

¿Cómo podemos ayudar a las niñas y a las mujeres a comprender que los estereotipos basados en el género son conceptos artificiales y que las carreras y los estudios vinculados a las STEM también están abiertos para ellas?   

  • Los sistemas educativos y las escuelas desempeñan un papel crucial en determinar el interés de las niñas por las materias relativas a las STEM, así como en proporcionar una igualdad de oportunidades  para que accedan a una educación de calidad vinculada a estas disciplinas. Los docentes, los contenidos de aprendizaje, los materiales y el equipamiento, las herramientas y los métodos de evaluación adecuados, así como el entorno de aprendizaje y el proceso de socialización en las escuelas son elementos decisivos para garantizar el interés y la participación de las niñas en los estudios vinculados con las STEM, y a la larga, en las carreras relacionadas con estas materias.
  • Se considera que las carreras relacionadas con las STEM son “los” empleos del futuro. Garantizar que las niñas y las mujeres tengan igualdad de acceso a la enseñanza de las STEM y, a la larga, a las carreras vinculadas con estas materias, es imprescindible desde el punto de vista de los derechos humanos, la ciencia y el desarrollo. La igualdad de género en materia de las STEM garantizará que los niños y las niñas, los hombres y las mujeres, adquieran capacidades y oportunidades para contribuir al ámbito de las STEM y sacar provecho por igual de sus beneficios.

El nuevo informe es un recurso a disposición de las partes interesadas del sector educativo y para otras personas que trabajan en la promoción de la igualdad de género.

Fuente: http://es.unesco.org/news/nuevo-informe-unesco-pone-relieve-desigualdades-genero-ensenanza-ciencias-tecnologia-ingenieria

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Nueva ecología del aprendizaje

Por: José Joaquín Brunner

Entendida en sus tres dimensiones de lo formal, informal y no-formal, la educación es sin duda un universo más grande y complejo que el de las escuelas. Esto genera una serie de preguntas para el futuro de las políticas educacionales.

Habitualmente imaginamos la educación como resultado de lo que hacen los colegios. Consistiría en estudiantes y docentes, un currículo oficial, una jornada escolar completa, exámenes, certificados que dan cuenta de los ciclos cursados y los resultados del Simce o PISA. Incluso, medimos el nivel educacional de la población por el promedio de los años de escolarización.

Pero esta es solo la parte formal de la educación. Aquella que Coombs caracterizó a inicios de los años 1970 por su naturaleza sistemática, jerarquizada, estructurada, cronológicamente graduada, que va desde la escuela primaria hasta la universidad o la formación técnica. Parte importante, sin duda. Mas la porción obligatoria de ella -digamos del Kindergarten al grado 12- apenas ocupa un 15% de la vida de las per0sonas.

Al lado existe una vasto territorio de educación informal, que el mismo autor define como el “proceso a lo largo de toda la vida a través del cual cada individuo adquiere actitudes, valores, destrezas y conocimientos de la experiencia diaria y de las influencias y recursos educativos de su entorno; de la familia y vecinos, del trabajo y el juego, en el mercado, la biblioteca y en los medios de comunicación”.

Además, la literatura identifica una tercera franja: la educación no-formal. Corresponde -según el mismo Coombs-a cualquiera actividad educativa organizada fuera del sistema formal establecida para facilitar ciertas clases de aprendizaje a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños. Aquí caben programas de alfabetización, capacitación agrícola, actividades deportivas, trabajos de verano, participación en clubes juveniles, labores pastorales, etc.

Así entendida -en sus tres dimensiones de lo formal, informal y no-formal, hoy corrientemente utilizadas por la Unesco- la educación es sin duda un universo más grande y complejo que el de las escuelas, de suyo complicados microcosmos.

Por lo pronto, genera una serie de cruciales preguntas para el futuro de las políticas educacionales, hasta hoy altamente escolarizadas ellas también.

Por ejemplo, si la educación comienza el día cero de la vida de un infante, incluso antes, durante su gestación, ¿por qué entonces postergar el objetivo de equidad en la distribución de las oportunidades de aprendizaje al momento en que los niños y niñas inician el proceso formal de educación, a la altura del pre-Kínder o Kínder? Al contrario, sabemos que el tiempo crítico para las posibilidades de aprendizaje a lo largo de la vida coincide con “los primeros años, antes del ingreso a la escuela. Las circunstancias iniciales -el “efecto hogar” o “de la cuna”- son determinantes para el desarrollo individual y la equidad. Antes de los 36 meses, la pertenencia a una clase socioeconómica ya se manifiesta en la adquisición y uso del lenguaje. Hijos de padres con educación superior acumulan un vocabulario 6 veces más rico que hijos de padres en condiciones de pobreza y el doble que hijos de la clase trabajadora.

¿No resulta esencial, por tanto, que una política educacional con sentido de la equidad se construya partiendo desde la familia, el hogar y la educación informal y no-formal hacia los ciclos superiores? ¿Desde el día cero hacia el Kínder, la escuela y el liceo?

Las ciencias del aprendizaje nos enseñan que durante los primeros años se crean 700 nuevas conexiones neuronales cada segundo, a partir de las interacciones entre los genes y el medio ambiente y experiencias del infante. Si esa experiencia familiar involucra factores de riesgo -como pobreza, discapacidad mental del adulto a cargo, maltrato físico del niño, un hogar monoparental, bajo nivel educacional de la madre, etc.- existe una alta probabilidad de que el infante experimente importantes atrasos en su desarrollo cognitivo, emocional o del lenguaje (Barth et al., 2008).

¿Acaso estas realidades no deberían estar al centro de nuestro debate educacional? ¿No deberíamos mostrar una similar, intensa, preocupación por los múltiples otros espacios que forman parte de la educación informal y no-formal? ¿No es del todo evidente ya que la vinculación entre educación escolar y extra-escolar es una pieza vital para la calidad de la educación que reciben las nuevas generaciones? ¿Cuánta continuidad o discontinuidad existe entre ambos modos de educación? ¿En qué debería consistir una educación sexual en tiempos de libre acceso a Internet y temprana iniciación en prácticas sexuales? ¿Qué significa educación ciudadana de niños y jóvenes en democracias desconfiadas, con crisis de representación y un difundido sentimiento antipolítico?

A la luz de los océanos de información disponibles y crecientemente accesibles en los espacios de la educación informal, ¿qué cambios deberíamos introducir en los métodos de enseñanza y aprendizaje y cómo deberíamos evaluar el conocimiento utilizado por la población?

En fin, la propia idea de educación, de actividad docente, institución escolar, equidad de oportunidades y una sociedad reflexiva, necesita ser repensada a la vista de esta nueva ecología del aprendizaje que está creándose a nuestro alrededor.

De la educación formal como única vía debemos pasar al entramado formal, informal y no-formal. De la escuela como espacio singular y separado al eje hogar-escuela-comunidad-pluralidad de espacios formativos interrelacionados. Del currículo nacional al conocimiento interdisciplinario y “glonacal”; esto es, global, nacional, local. Del aprendizaje lineal conducido por agentes externos a los aprendizajes en red dirigidos desde el propio interés, capacidades y esfuerzo de cada uno.

Es hora de poner al día nuestra discusión sobre política educacional.

“Las ciencias del aprendizaje nos enseñan que durante los primeros años se crean 700 nuevas conexiones neuronales cada segundo, a partir de las interacciones entre los genes y el medio ambiente y experiencias del infante. Si esa experiencia familiar involucra factores de riesgo -como pobreza, discapacidad mental del adulto a cargo, maltrato físico del niño, un hogar monoparental, bajo nivel educacional de la madre, etc.- existe una alta probabilidad de que el infante experimente importantes atrasos en su desarrollo cognitivo, emocional o del lenguaje”.

Fuente noticia: http://www.brunner.cl/?p=15621

https imagen://img.scoop.it/ros9gO0812ZXi8oXIZTwpTl72eJkfbmt4t8yenImKBVvK0kTmF0xjctABnaLJIm9

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