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Sobre la violencia (II)

Por: Leonardo Díaz

Emergen nuevas formas de pensar y sentir el mundo que terminan normativizándose y convirtiéndose en nuevos referentes de la conducta moral como son los valores de buscar la coexistencia pacífica en un proyecto de ciudadanía común.

La disminución histórica de la violencia, tesis sostenida por el científico Steven Pinker, parece inaceptable. El siglo XX nos dejó el estalinismo y el fascismo, dos grandes guerras mundiales, los genocidios de Camboya y de Ruanda, así como los regímenes sanguinarios de Latinoamérica. El siglo XXI es testigo de un conflicto en Ucrania y de otros menos mediáticos, pero con similar secuelas de víctimas.

Estos escenarios no parecen favorecer la tesis de que seamos más pacíficos que nuestros antepasados. Sin embargo, ¿hasta qué punto, como sostiene Pinker en su libro Los ángeles que llevamos dentro, nuestra percepción del problema se encuentra sesgada por la naturaleza de nuestra mente?

El autor afirma que calculamos la posibilidad de un acontecimiento a partir de la facilidad con que somos capaces de recordar casos concretos relacionados con el mismo. Las imágenes de violencia son más fáciles de recordar porque son reforzadas por los medios de difusión masiva, sean estos la televisión o las redes sociales. ¿Acaso el tiroteo de 50 niños en una escuela no recibe más promoción mediática que la implementación de un programa que estimule el aprendizaje en el mismo centro?

En el referido texto, Pinker realiza un análisis detenido de documentos fundamentales de nuestra civilización para mostrar los imaginarios de la violencia de épocas pasadas y defiende su tesis recurriendo a datos cuantitativos que comparan los índices de violencia en sociedades pasadas y actuales.

El autor agrega un interesante argumento para explicar la disminución de la violencia: la emergencia de una actitud más sensible hacia las prácticas agresivas normativizadas en el pasado, producto de nuestro proceso de pacificación. De la misma manera en que nuestros estándares educativos son más altos en la medida en que estamos más educados, nuestros criterios de vida pacífica son más exigentes en la medida en que nos hacemos menos violentos. Por ello, no aceptamos hoy prácticas agresivas que en el pasado eran institucionales: esclavizar a individuos de etnias distintas, violar a las niñas y a las mujeres, encerrar a personas con problemas cognitivos, o golpear con instrumentos a los niños.

Pinker muestra como nuestro razonamiento abstracto ha progresado históricamente, nuestra capacidad para razonar abstrayéndonos de los detalles concretos de la experiencia inmediata (efecto Flynn), lo que ha potenciado la posibilidad de trascender los localismos y comprender con mayor claridad valores universales.

En este sentido, apuntamos a un progreso moral al ser capaces de comprender relaciones y valores que eran ajenos a formas de conceptualización del pasado típicas de las moralidades tribales. Esto no significa un progreso moral rectilíneo -es obvio que hoy existen dichas moralidades y tienen gran influencia- sino un proceso mediante el cual emergen nuevas formas de pensar y sentir el mundo que terminan normativizándose y convirtiéndose en nuevos referentes de la conducta moral como son los valores de buscar la coexistencia pacífica en un proyecto de ciudadanía común, no maltratar a los animales o cuidar el medioambiente.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/sobre-la-violencia-ii-9073050.html

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“Menores calientes”

Por: Tahira Vargas García 

Las niñas y adolescentes no tienen la conciencia de la manipulación y violencia psicológica de la que son víctimas y acceden a las trampas de comercialización de su cuerpo.

Cada cierto tiempo en el país se presentan escándalos con casos de niñas y adolescentes que son abusadas y/o explotadas sexualmente por figuras públicas.

En los casos de abuso y de explotación sexual de niñas y adolescentes se tiende a culpabilizar a la niña-adolescente de ser “provocadora” “sexy” o “caliente”.

La sociedad dominicana históricamente ha legitimado el abuso sexual, incesto y la explotación sexual de las niñas y adolescentes, desde la identificación del acto no como un crimen o ejercicio de violencia sexual sino como la respuesta a una provocación.

El imaginario cultural despoja al hombre de su responsabilidad como abusador y/o explotador sexual de niñas y/o adolescentes entendiéndose que responden a su “naturaleza instintiva” sin autocontrol, son las niñas-adolescentes y mujeres que deben controlarlo/frenarlo.

En el estudio que realizamos sobre Masculinidades y Violencia de Genero (Vargas/Profamilia 2019) muchos hombres y adolescentes de diferentes estratos sociales relataron sus prácticas cotidianas de acoso y violencia sexual hacia niñas y adolescentes. Justifican sus comportamientos como reacción a la provocación de las niñas y adolescentes quienes “se buscan” que las violen. En ningún momento se identifican como agresores sexuales, no ven sus actuaciones en conflicto con la ley.

Se hace necesario entender que las niñas y adolescentes no son “calientes” ni “provocadoras” son víctimas de una sociedad machista que se vuelve indiferente ante el acoso y abuso sexual continuo y cotidiano.

Junto al abuso sexual y su justificación se encuentra la explotación sexual que colinda con ello y tiene las mismas raíces culturales. El uso de transacciones económicas con el cuerpo de niñas y adolescentes es explotación sexual. Las niñas y adolescentes no tienen la conciencia de la manipulación y violencia psicológica de la que son víctimas y acceden a las trampas de comercialización de su cuerpo. En muchos casos tienen un historial de victimización en el abuso, violencia sexual y física en su niñez que provoca la normalización del mismo.

Los estudios sobre trata con fines de explotación sexual en población infantil y adolescente muestran claramente como desde temprana edad muchas niñas y adolescentes son víctimas de explotación sexual por familiares que realizan transacciones económicas con sus cuerpos y generan en ellas la aceptación de su situación de explotación desconociendo que son víctimas de explotación quedando gravemente afectadas psicológica y emocionalmente sin acceso a procesos de reparación de daños y de recuperación ante las secuelas  que tiene para su desarrollo integral y su salud sexual y reproductiva.

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/menores-calientes-9063001.html

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ONU: La educación es vital para las mujeres porque, a mayor educación, mayor control sobre sus cuerpos. Mundo

Mundo/18-02-2022/Autor(a) y Fuente: www.radiocable.com

Un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas señala que la educación es vital para las mujeres porque, a mayor educación, mayor control sobre sus cuerpos. Según concluye este nuevo estudio sobre el Estado de la Población Mundial 2021, casi la mitad de las mujeres en 57 países en desarrollo no tienen el derecho a decidir si quieren tener relaciones sexuales con sus parejas, usar anticonceptivos o buscar atención sanitaria.

Además, «una mujer que tiene control sobre su cuerpo tiene más probabilidades de estar empoderada en otros ámbitos de su vida. Se beneficia no sólo desde el punto de vista de su autonomía, sino también a través de los avances en los ámbitos de la salud, educación, ingresos y seguridad. Tiene más probabilidades de prosperar, y lo mismo sucederá con su familia», señala la directora ejecutiva del Fondo de Población, Natalia Kanem.

El análisis mide tanto el poder de las mujeres para tomar decisiones sobre sus cuerpos como el grado de apoyo o interferencia legislativo de los países sobre el derecho de una mujer a tomar este tipo de decisiones. Y, los datos muestran que existe un fuerte vínculo entre el poder para tomar decisiones y los niveles educativos más altos.

Las principales vulneraciones que sufren las mujeres incluyen la violación, la esterilización forzada, las pruebas de virginidad, la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil entre otros.

Fuente e Imagen: https://www.radiocable.com/onu-la-educacion-es-vital-para-las-mujeres-porque-a-mayor-educacion-mayor-control-sobre-sus-cuerpos.html

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Sierra Leona: El país donde las violaciones de niñas se convirtieron en algo natural

En 2019, Sierra Leona convirtió el delito sexual contra menores de edad en emergencia nacional, tal era su frecuencia en este Estado, uno de los más pobres del mundo. Tres años después, las nuevas leyes no han logrado eliminarlo.

En 2019, Sierra Leona convirtió el delito sexual contra menores de edad en emergencia nacional, tal era su frecuencia en este Estado, uno de los más pobres del mundo. Tres años después, las nuevas leyes no han logrado eliminarlo.

Asegura Emanuel (nombre ficticio) que es inocente. Que antiguos enemigos de su familia lo orquestaron todo para que él acabara en la cárcel. Que el cargo por el que fue declarado culpable, abuso sexual a una menor, le parece abominable. Y que le resulta una injusticia manifiesta su condena: 14 años encerrado en la prisión de Pademba, el correccional central de Freetown –y un infierno en la tierra– situado en la capital de Sierra Leona, país africano de apenas ocho millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo. “Mi casa estaba abierta para todo el mundo siempre. Por eso vieron a la chica varias veces entrar allí. Pero yo no hice nada malo. Fue una trampa, una venganza”, justifica.

Los casi 2.000 presos de Pademba repiten ese “soy inocente” hasta la saciedad. Pocos admiten haber cometido las fechorías por las que permanecen encerrados. Asesinatos, robos, tráfico y trata de personas, secuestros… Pero en la cárcel, como ocurre en el país, un delito destaca sobre todos los demás. El presidio está lleno de violadores y de agresores sexuales que encuentran en niñas a sus principales víctimas. Y Sierra Leona también. Según informes recientes de la policía local, en los cuatro primeros meses de 2021 se denunciaron 974 delitos de esta naturaleza. No es una media demasiado alta si se tiene en cuenta que, en 2018, las autoridades registraron unos 8.500 casos. En febrero de 2019, tras una brutal violación grupal a una pequeña de cinco años, el presidente Julius Maada Bio declaró emergencia nacional “por violación de niñas”.

Yusuf (nombre ficticio) tiene cicatrices en la cabeza, un cuerpo extremadamente delgado, marcas que parecen picaduras de insectos mal curadas en piernas y brazos, las cuencas de los ojos hundidas y unos pocos dientes amarillentos y ennegrecidos. Ronda la treintena, aunque aparenta bastantes más porque su salud es frágil y parece castigada. Dice que lleva en Pademba casi cinco años. Y que todavía le quedan otros cinco para cumplir la pena de diez que un juez le impuso por violar a una menor de edad en 2015. Él ha dejado de entonar la cantinela de que es inocente y admite que tuvo sexo con aquella niña. Pero opina, rotundo, que la justicia no ha sido proporcional y que el delito que cometió no merece tanto tiempo de privación de libertad.

―¿Por qué dices que el juez fue injusto contigo?

―Porque mi delito duró 30 minutos y mi condena, diez años.

―¿Y la muchacha? ¿Sabes qué ha sido de ella?

―No… No quiero saber nada. Esa niña me destrozó la vida.

La cultura de la violación

Amida Aminata Sandy tiene 14 años. Nació en Bo, la segunda ciudad en tamaño y población de Sierra Leona tras Freetown, pero pronto se trasladó a Lakka, un distrito de la capital, donde reside desde que tiene memoria. Su vida, en realidad, no distaba mucho de la de otras chicas y chicos de su país. Sus padres se separaron siendo ella una chiquilla y se quedó con su madre. Pero un día, la mujer, que padecía diabetes, se desmayó. Amida cuenta que estuvo tres meses en coma en el hospital y que ella se mudó a una vivienda familiar habitada por su tía. Las primeras semanas llevaba una rutina muy normal. “Mi padre me pagaba el colegio, así que iba, estudiaba y después regresaba a casa, donde ayudaba en lo que me pedían. La relación con mi tía no era buena, pero al principio todo fue bien”, dice.

Al poco de llegar, prosigue Amida, su tía trajo a dos amigos para que trabajaran en algunas labores, dos chavales que no tenían dónde pasar las noches, por lo que usaban la propia vivienda. Algo que no resulta raro en un país en el que ni siquiera trabajar te libra de la pobreza más absoluta; casi el 53% de la población sierraleonesa debe vivir con menos de un euro y medio al día. Aquí, la falta de recursos es algo natural y presente en cualquier hecho cotidiano. “Ellos solían dormir en el salón y nosotras en un dormitorio, así que no nos veíamos mucho”, explica la niña.

El 22% de las violaciones denunciadas llega a la Fiscalía General del Estado. Y solo el 1% acaba en una sentencia condenatoria para el acusado

Un día, cualquiera de los vacacionales de junio de 2020, uno en el que la tía de Amida había abandonado temprano la casa y la muchacha, ya con 13 años, descansaba tranquilamente en su cama, sola, todo cambió para siempre. Ella lo recuerda así: “Uno de aquellos hombres entró en la habitación. Yo le dije que se fuera, pero él solo contestó que si gritaba me iba a matar. Entonces me cogió de la mano y del brazo, tapó mi boca y abusó sexualmente de mí. Yo luché, luché y luché. Pero él me sujetaba y yo no era capaz de protegerme ni de hacer nada. Cuando acabó, vi mi propia sangre en las sábanas. Entonces me enseñó un cuchillo y me dijo que acabaría conmigo si contaba algo”.

Amida hizo caso a la amenaza y no habló de aquella violación con nadie. Ni siquiera con su tía. “Pensaba que, aunque le prometiera que era cierto, ella no me iba a creer. Incluso pensé que me echarían de aquella casa por mentirosa”, dice. No fue hasta que volvió a ver a su padre y a la mujer de éste cuando la niña se atrevió a hablar. Era septiembre del 2020. El siguiente paso fue ir a la policía y denunciar. Los agentes la derivaron a un refugio que la ONG Salesiana Don Bosco Fambul tiene en Freetown para chicas que han pasado por situaciones parecidas, donde se quedará al menos hasta que se esclarezca su caso. “Ahora estoy esperando el juicio, aunque nadie sabe dónde está el hombre. Ha huido. Yo me encuentro bien; solamente quiero que se haga justicia”, finaliza Amida.

Una rutinaria impunidad

Los casos de violadores o abusadores sexuales que huyen o que resultan imposibles de localizar tras cometer estos delitos no suponen una excepción en esta nación. Un estudio interno que Don Bosco Fambul realizó en 2019 tras visitar todas las Unidades de Apoyo Familiar del país –la unidad de la policía local encargada de las infracciones que tienen como víctima a los menores de edad– arrojó que únicamente el 22% de los casos denunciados llegaban a la Fiscalía General del Estado. Y, que de ese porcentaje, apenas el 1% acababa en una sentencia condenatoria para el acusado. “Sierra Leona debería haber reconocido ese estado de emergencia hace muchos años. A mi parecer, la declaración fue positiva porque llamó a la población a abrir los ojos y a decir: ‘Algo pasa”, expresa el misionero salesiano Jorge Crisafulli, director de la ONG.

Explica Crisafulli que niñas como Amida, menores de edad en general, son la parte más vulnerable de la sociedad sierraleonesa. Que los problemas suelen golpearlas a ellas con más virulencia. Eso explicaría, por ejemplo, las estadísticas que afirman que el 28% de las jóvenes de entre 15 y 19 años tiene algún hijo o está esperándolo o que el 39% de las niñas se casa antes de cumplir los 18 y un 13% lo hace antes de los 15. También habla el salesiano de las secuelas psicológicas, de esas heridas profundas pero invisibles a simple vista. “El trauma de la violación permanece para siempre. Cuando ocurre es importante crear un ambiente de resiliencia donde la niña vuelva a tener confianza en sí misma, en los demás, donde pueda tomar decisiones, hablar delante del grupo…”.

Los casos que han encarado Crisafulli y su equipo en los últimos años son múltiples, tanto como su naturaleza y procedencia. Él menciona alguno: “Hay una niña que vino con su bebé, de la que abusó su profesor. La reunificamos con su abuela, pero ha tenido que cambiar de colegio porque el maestro ha vuelto a dar clases en la escuela donde agredió sexualmente a la nena. El hombre ha reconocido que el chico es su hijo, pero ella me dice que tiene que ir por las mañanas al mercado, a vender, para darle de comer al niño”. Y está también el caso de una adolescente a la que agredió sexualmente un conocido político de su ciudad, por lo que la muchacha no podrá regresar nunca a su casa. Y el de otra a la que violaron entre tres jóvenes, aunque dos de ellos escaparon y nadie ha podido llevarlos a la corte. Así un largo y doloroso etcétera.

Imagen de archivo de presos de la cárcel de Pademba, en Freetown, Sierra Leona, en noviembre de 2006.
Imagen de archivo de presos de la cárcel de Pademba, en Freetown, Sierra Leona, en noviembre de 2006.LYNSEY ADDARIO (GETTY IMAGES)

“La corrupción juega un papel muy negativo. Hay expedientes que, simplemente, desaparecen. Algunas víctimas denuncian casos de violaciones incluso dentro del ambiente de la policía, lo que pasa es que tratan de cubrirlo. Las niñas son capaces de señalar a los agentes en concreto, de ubicar los lugares, pero, claro; ¿cuál es la voz de un pobre aquí, en Sierra Leona? Ninguna”, finaliza el salesiano. Y esa desconfianza hacia las autoridades y políticos locales no resulta injustificada. De nuevo, las muestras vuelven a ser tan claras como numerosas. Quizás, la más sonada se diera en octubre de 2020, cuando el presidente del país suspendió a su ministro de Agricultura y al secretario de la Vicepresidencia por aparecer en unos informes internos sobre corrupción y exigió la devolución de miles de euros a otro centenar de personas, a los que acusaba de haber robado durante los últimos diez años.

Cambios en las leyes

“No es que Sierra Leona se produzcan más violaciones que en las naciones vecinas, sino que aquí la determinación de acabar con este problema es mucho mayor”, justifican fuentes de la Unidad de Apoyo Familiar de la comisaría de Ross Road, encargada de la mitad oeste de la capital. Y ponen como ejemplo todos los cambios que se han producido en las leyes locales desde la declaración de aquella emergencia nacional. Cambios como la aprobación de una nueva ley, la Sexual Offence Act 2019, que sustituye a la 2012 y establece penas mínimas (antes no las había y dependía de lo que decidiera el juez de turno), nuevas circunstancias agravantes para violadores y abusadores e incluso la cadena perpetua. O la creación de una unidad en la policía exclusiva para crímenes de naturaleza sexual. O la implantación de ocho nuevos magistrados que se encargan únicamente de juzgar estos delitos, lo que contribuirá a acelerar los procesos.

Pero los cambios sobre papel no siempre llegan a las niñas de a pie. Anna (nombre ficticio) llora desconsolada sentada en un banco de madera de la comisaría de Allen Town, otro de los distritos de Freetown, a una media hora en coche de la de Ross Road. Tiene 13 años y ha acudido sola hace unas horas a denunciar que un hombre la ha violado. Mientras cuenta su historia, un agente vestido de paisano le toma declaración a mano, para lo que usa un bolígrafo y un par de folios. Poco sabe Anna de leyes, de emergencias nacionales y de penas privativas de libertad. Ella está a punto de empezar su propia batalla: la de asimilar lo que le ha pasado, la de escuchar y empatizar con otras víctimas y la de comprender que, en su país, su historia no es algo aislado, que hay demasiadas Annas en las calles de Sierra Leona.

Fuente: https://elpais.com/planeta-futuro/2022-01-25/el-pais-donde-las-violaciones-de-ninas-se-convirtieron-en-algo-natural.html

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Permiso para violaciones sexuales

Por: Tahira Vargas García 

Uno de los principales escenarios desde donde las mujeres y adolescentes son víctimas de violencia física, verbal y sexual es en la relación de pareja.

Recientemente en las redes sociales y en distintos medios de comunicación social se ha generado un debate alrededor de la discusión del código penal en el congreso y la posibilidad de reducción de las penas para las violaciones sexuales o sexo sin consentimiento realizadas por conyugues o parejas.

Uno de los principales escenarios desde donde las mujeres y adolescentes son víctimas de violencia física, verbal y sexual es en la relación de pareja, llegando en muchísimos casos a perder su vida. El 80% de las mujeres dominicanas que han sido victimas de violaciones sexuales ha sido de sus parejas (UNFPA 2019) (ENDESA 2013)

La presencia en las relaciones de pareja de practicas de violencia de todo tipo es cotidiana tanto en los estratos pobres como en estratos medios y altos. Esta realidad la cuentan mujeres entrevistadas en distintos estudios etnográficos y cualitativos desde diferentes provincias del país (Vargas/Editorial Española 2019) (INTEC 2014).

“Hace unos meses me iba a casar. Teníamos la fecha de boda, invitaciones distribuidas, lugar, todo organizado para la boda. Una semana antes de la fecha que se iba a realizar la boda mi novio me llama y me pide que nos juntemos con unos amigos para compartir. Fuimos a cenar y luego de la cena tres amigos de él se montan en el vehículo con nosotros para llevarme a mi casa. No me llevaron a mi casa. Uno de los amigos me tapo los ojos con una venda y me llevaron a un motel. En el motel los tres amigos y mi novio me violaron. Fue terrible para mí. Llegue a pensar en suicidarme. No me atreví a denunciarlo” (entrevista a joven de 25 años estratos medios)

El relato anterior es de una joven que entrevistamos dentro de un estudio sobre violencia de género en diferentes provincias (Vargas/Editorial Española 2019). En el relato se muestra el patrón recurrente del ejercicio de violencia sexual por novios, esposos y ex esposos que viven continuamente muchas mujeres y adolescentes en nuestro país y que muchas veces las familias no conocen la realidad vivida por las victimas que tienen miedo de denunciar. Se han producido intentos de suicidios y suicidios consumados de jóvenes que se ven en un callejón sin salida frente a las violaciones sexuales cometidas por una persona a quien ellas le han dado la confianza y todo su afecto, sus parejas.

Este patrón se refuerza desde la socialización de niños y adolescentes que aprenden a ser “machos” desde una masculinidad violenta que les motiva a entender que la pareja les pertenece y que no deben pedirle consentimiento para el sexo, porque “es mía”.

El cuerpo de las mujeres se convierte en un objeto sexual de la pareja quien dispone de ella sea castigándola con golpes, maltrato físico o sometiéndola a un acto sexual en forma obligatoria y violenta. Estos elementos aparecen legitimados y normalizados por muchos hombres como se muestra en el estudio “Masculinidades y Violencia de género” (Vargas/PROFAMILIA 2018).

La condena de estos actos que son un crimen contra las mujeres con un alto contenido delictivo independientemente de quien los cometa (pareja o no) es una necesidad y una urgencia en nuestra sociedad. Las adolescentes y mujeres desde distintos estratos sociales no pueden continuar viviendo los abusos sexuales y la violencia cometida por quienes ellas han aceptado como parejas sentimentales sin consecuencias para los agresores. La violencia sexual va de la mano con la violencia de género, debe haber condenas para las agresiones físicas, verbales y psicológicas, así como las de naturaleza sexual en todos los escenarios que se produzcan en la misma magnitud. Incluyendo matrimonio, noviazgo, o algún tipo de relación sentimental

Fuente: https://acento.com.do/opinion/permiso-para-violaciones-sexuales-8996792.html
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¿Qué se enseña sobre el 12 de octubre?

Por: Tahira Vargas García 

Historia mal contada llena de vacíos y distorsiones.

El 12 de octubre, una fecha cuyo recuerdo es altamente doloroso y difícil para toda América Latina y nuestra isla.

En mi época de estudiante secundaria me enseñaron el 12 de octubre como el día del descubrimiento de América  con una alta valoración hacia Cristóbal Colón y los españoles que llegaron con él. A través del tiempo desaprendí esta historia mal contada llena de vacíos y distorsiones.

Lamentablemente todavía se enseña esta fecha ocultando todo su impacto en nuestras tierras. No se describen las consecuencias para todas las civilizaciones que residían en la región. El despojo de sus tierras, manejo de compra-venta y subastas de personas, violaciones sexuales de las mujeres y niñas, violencia y maltrato sufrido por cientos de miles de personas en esa empresa colonizadora y esclavista no se visibiliza en el tratamiento de este hecho histórico.

¿Por qué se ha negado y se niega la verdadera historia del impacto del 12 de octubre y la colonización?

El abordaje de los pueblos originarios en América Latina no aparece en nuestra historia, su cultura, sus creencias, sus prácticas y costumbres que son parte de nuestra identidad regional como tampoco la de los nativos de las distintas sociedades y etnias del continente africano que fueron secuestrados y trasladados en condiciones infrahumanas desde África, muchos muriendo en el trayecto para su esclavización, subasta y venta como quien vende un plátano o una yuca según el tamaño y grosor. El origen de estos hombres y mujeres traídos de distintos lugares de África, sus costumbres, idioma, creencias y prácticas sociales son totalmente desconocidas para nosotros.

Se enseña la historia y geografía de Europa (mientras la de África es débil casi totalmente ausente), aprendemos la historia de la civilización occidental como si fuera la única existente en el planeta, negándose y ocultándose con los estigmas de “culturas salvajes” y “no civilizadas” desde el menosprecio a su gran riqueza cultural que corre por nuestras venas y dan soporte a nuestros orígenes.

¿Por qué se ha negado y se niega la verdadera historia del impacto del 12 de octubre y la colonización?

Obviamente que no es por casualidad o por accidente el que no se difundan nuestros verdaderos orígenes culturales y étnico-raciales. Negar nuestras raíces desde la negritud, la africanidad, de nuestros pueblos originarios en el caso de los Taínos y la mezcla con el componente español-europeo ha tenido y tiene una intención clara de seguir reproduciendo la lógica colonialista y racista que se instaló desde el 12 de octubre en toda Latinoamérica.

Junto a ello ha estado la intención permanente de dividir nuestra sociedad con el desprecio hacia todas las manifestaciones culturales que reflejan la identidad negada convirtiéndolas en: “vulgares”, “brujería”, “de mal gusto” y “barriales”. De esa manera se silencia la historia y se ocultan nuestras raíces y nuestra identidad con el velo de la falsa hispanidad.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/que-se-ensena-sobre-el-12-de-octubre-8994179.html

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Ecuador: Niñas de diez años han muerto dando a luz en Ecuador, dice la ministra de Educación, María Brown

Una educación sexual óptima es una herramienta para reducir el número de embarazos adolescentes y la mortalidad materna.

Cinco niñas de 10 a 14 años de edad y 136 adolescentes que tienen entre 15 y 19 años son madres cada día en Ecuador, según la última encuesta con resultados finales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

La cifra es referida por la ministra de Educación, María Brown, en entrevista con este Diario el lunes 30 de agosto último, vía Zoom, para evidenciar las consecuencias de una política pública de educación sexual que está en revisión y que requiere de ajustes, asegura.

Adelanta que el enfoque, con el fin de prevenir embarazos adolescentes y casos de violencia sexual en menores de edad, estará apegado a la evidencia científica y a lo que ha dado resultado a nivel internacional con el asesoramiento de las distintas agencias del sistema de Naciones Unidas.

¿Cuáles son las consecuencias de una educación sexual que no es efectiva?

Hay costos asociados a la omisión en inversión en salud sexual y reproductiva en Ecuador. Son 10.487 adolescentes que abandonan sus estudios por embarazo (cada año), según el último estudio del 2015, que tiene datos sobre esta temática en particular. Son 36.871 años de escolaridad perdidos en todas estas niñas y adolescentes, lo que representa un aproximado de $ 728,5 millones, que es el costo de omisión en trabajar estos temas de salud sexual y reproductiva, educación integral en sexualidad, en el momento más pertinente, que es durante el proceso educativo y que prevenga que esto suceda. En muchas comunidades del país se considera normal que niñas de 14, 15 y 16 años sean madres. En algunas comunidades se normaliza incluso que existan familiares o parientes muy cercanos que tengan relaciones sexuales con estas niñas. En Ecuador, la norma es clara: mantener relaciones sexuales con menores de edad es un delito y no existe el consentimiento informado.

Está claro en la aplicación cuando son menores de 15 o 14 años de edad, pero la ley es más laxa cuando pasan de 15…

Menores de 15 años es un delito y no hay mayor investigación necesaria: simplemente, tener relaciones sexuales con jóvenes menores de 15 ya es un delito. Pasados los 15 años, pues, se hace una investigación de cómo se da el hecho, pero el tema más preocupante es que se ha normalizado. A esto se suman indicadores durante la pandemia, como el incremento de la violación sexual e intrafamiliar, producto de la normalización de esta violencia sexual en las familias y en la comunidad. El rato que no tienes educación presencial, estas estudiantes están en sus casas, en sus comunidades, entonces, esta violencia se justifica. Nos enfrentamos a un contexto pospandemia en el cual debemos abordar la temática con mucha responsabilidad.

¿Habrá cambios en la estrategia de educación sexual?

Hay que repensar esta estrategia intersectorial, que ya fue diseñada y creada en el pasado. Hay que repensar el cómo se ha manejado y cuáles son las acciones que se dan alrededor del Programa Interinstitucional de Reducción, Erradicación y Prevención del Embarazo en Niñas y Adolescentes. Es una estrategia que involucra a los ministerios de Salud Pública, Secretaría de Derechos Humanos, de Inclusión Económica y Social, y tiene que ver también con el sistema educativo, pero no únicamente. Tenemos que trabajar en una nueva hoja de ruta en la que las cuatro instituciones no planteen acciones aisladas o separadas, sino que haya una mayor articulación, tanto en las mesas de prevención a nivel territorial como en la implementación de manuales y procedimientos para la atención integral en salud y prevención en el sistema educativo, erradicación de todas las formas de violencia sexual; y, finalmente, todo esto se complementa con el abordaje de educación integral en sexualidad, que tiene además una connotación vinculada a lo determinado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en función del caso de Paola Guzmán Albarracín (víctima de violencia sexual por parte del rector de una institución pública de Guayaquil).

¿Pero qué se hace mientras se repiensa la estrategia?, porque el problema no se detiene…

La educación integral en sexualidad se complementa con algunos procesos de formación. Conjuntamente con algunas agencias del sistema de Naciones Unidas se ha conformado un equipo interinstitucional para asesorar al Estado sobre educación integral en sexualidad, con el fin de reducir el índice de embarazo adolescente y de violación sexual. Hemos mantenido las primeras reuniones con el comité liderado, por el momento, por el Fondo de Población de Naciones Unidas y la Unesco, al que se suma Unicef y la OPS/OMS. Se ha desarrollado ya un primer ejercicio de capacitación a familias, tanto en el ámbito de educar en familia como a los docentes. Se generó una guía sobre cómo, dentro de cada una de las asignaturas, los docentes pueden topar estas cifras (de embarazo adolescente) y sensibilizar a los estudiantes. Y ser transparentes también sobre cuál es la problemática. El fin es una transformación de la normalización de este fenómeno en la sociedad y que exista la conciencia de que es un delito con sus rutas y protocolos. Se ha desarrollado un curso abierto que se denomina “Prevención y atención de la violencia en el sistema educativo”, que está disponible desde el 2019 y ha reportado la formación de 90.884 profesionales del sistema nacional de educación. Estos contenidos están en constante revisión, son estrategias que vienen de años anteriores, muchas de ellas positivas, pe

ero algunas de ellas requieren ajustes. Las guías de atención integral en sexualidad y los cursos formativos que se están realizando junto con Unesco y el Fondo de Poblaciones hasta julio del 2021 registra la capacitación de 6.789 docentes y 137 profesionales de consejería estudiantil. Fueron elaborados de manera participativa con los docentes y los directivos de las instituciones y las familias para poder ver dónde están los principales tabúes, cuáles son los elementos donde existe mayor resistencia; a lo mejor hay un deseo de que parte de estos temas se trate en la familia

En los debates en el aula se evidencian incluso ideas machistas, como que quienes deben cuidarse son las chicas y no los varones. ¿Cuál debe ser la mejor guía del profesor en esos casos?

Siempre se ha planteado en la educación en general el no ocultar información a los niños. Los docentes tienen que tener en consideración cuál es la visión que tienen los padres que conforman su entorno educativo. Esto es parte de la educación personalizada que buscamos. No todos los niños aprenden igual o tienen las mismas habilidades o dificultades. No todos vivimos en el mismo contexto y entorno. Una vez que se hace el diagnóstico y sabemos en qué comunidades estamos, pues, tener investigada información que sabemos que va a surgir; son preguntas previsibles, no sorprenden, solo pueden incomodar porque los adultos somos víctimas de sentirnos incómodos frente a conversaciones que tienen que ver con la sexualidad y el placer. Podemos prepararnos con respuestas adecuadas, podemos tener reuniones con los padres de familia para conocer su propio abordaje y hacer ejercicio de educación de padres para sensibilizar sobre las cifras de embarazo adolescente y sobre la normativa legal, para que sepan las consecuencias, que es un delito. No es un tema unidireccional, este es un tema de comunidad, todo con absoluta transparencia. Lo que sí no está permitido en el sistema educativo es la posibilidad de entregar información errada; cuando nos sentimos incómodos, decir cosas que no están pegadas a la ciencia y a la realidad. Un ejemplo básico: sobre cómo es el embarazo y que te hablen de cosas como la cigüeña, para ir a un extremo, esto no es recomendable, porque genera desconocimiento. Una pregunta requiere a veces una respuesta de menor complejidad. A veces la respuesta más corta es la que satisface y los estudiantes quedan tranquilos; decir lo más básico, la esencia, es suficiente.

¿La interacción se redujo en la educación pública con el aprendizaje en línea a través de fichas?

Las preguntas se han reducido al tener menor nivel de contacto entre jóvenes y docentes; a todos les incomoda más la pregunta. Lamentablemente, las conversaciones sobre este tema a lo largo de la pandemia se han reducido. A lo mejor han aumentado en el interior de algunas familias, que con base en el texto tienen la conversación que en otro contexto no hubiesen tenido. Pero más bien se ha reducido. Al no tener la posibilidad de estar cara a cara con los docentes, simplemente se dejan de plantear estas preguntas que pueden ser incómodas, y por lo tanto quedan sin respuesta interrogantes que siguen en la cabeza de los estudiantes. La idea es dar datos certeros: lo que es legal e ilegal, cuáles son los mecanismos para denunciar cuando se vulneran los derechos.

Una de las afirmaciones de las niñas en la clase es que con la menstruación ya pueden quedar embarazadas.

Efectivamente, ante ello, dar la información adecuada. Pero inclusive en la parte anatómica, hay que decir que los embarazos en edad temprana son de alto riesgo, pese a que el cuerpo está cada vez más listo para albergar una vida y engendrar, esto no quiere decir que no sea un mayor riesgo, no solo en la parte emocional, sino también para la salud. Los índices de muerte materna se han incrementado durante la pandemia, y en niñas es un riesgo todavía mayor. La cantidad de abortos que existen, que a veces son clandestinos y terminan en el fallecimiento de una joven. Todo esto da cuenta de que el contexto y el entorno no eran los adecuados, que tu desarrollo cognitivo todavía tiene aún camino por recorrer. Y lo principal es el plan de vida, tenemos que avanzar hacia maternidades deseadas y responsables, al igual que paternidades deseadas y responsables, porque otro de los elementos es que “los hombres no se tienen que cuidar”. Entonces pueden ir por la vida embarazando, cuando la realidad no es esa. Hay responsabilidades no solo de carácter ético y moral, sino legales respecto a la paternidad; lograr establecer esta corresponsabilidad de los hombres, que sepan lo que involucra en el cuerpo y la salud de una mujer, pero también lo que implica para ellos, tanto en lo legal y en su propio plan de vida. Una de las principales causas del abandono de la educación básica superior y bachillerato es el embarazo, y no solo en niñas. Muchos niños dejan de estudiar bachillerato porque han formado una familia y empiezan a tener hijos, muchas veces antes de los 16 años. Hay que transparentar las cifras. No podemos seguir teniendo casos elevados de embarazos adolescentes, ya tenemos casos de muerte materna por parto en niñas de hasta diez años de edad, esto es algo inconcebible, ya hay casos de niñas que mueren dando a luz a los diez años de edad. Esa es la muestra de que si dejamos esa conversación para después, pues, puede ser muy tarde.

¿La educación sexual puede ser una herramienta para blindarse de los posibles casos de violación sexual en menores de edad?

Es la principal herramienta. Un elemento es que se hable de las distintas formas de violación. Tocar una parte del cuerpo sin penetración también es una forma de violencia. Hay la violencia psicológica, vinculada a los elementos sexuales, de género, que es considerar a la mujer inferior y darle funciones encasilladas. Pero no todo es responsabilidad exclusiva de las instituciones educativas, no es responsabilidad solo de las familias, hay mensajes que tienen que ver con la sexualidad en los medios, esto pasa por las redes sociales, los medios de comunicación masiva, que educan para bien o para mal; eso no debemos olvidar. La programación de la televisión y radio puede tener contenidos que refuercen estereotipos basados en género y comportamientos violentos. En algunas comunidades hay este falso espíritu de cuerpo en el que se encubre a un violador, se protege al abusador porque es el tío, hermano o es el profesor compañero. La sociedad en su conjunto tiene que estar educada íntegramente en sexualidad, y parte de eso es aprender a denunciar y a concebir como delito a estos actos de violencia sexual.

¿Los rectores y las directivas de las entidades educativas tienen claros estos conceptos?, porque hay casos en los que callan y no se denuncia…

Ellos están cada vez más informados, más de 90.000 docentes han recibido capacitación, pero hay brechas del propio contexto en el que fueron criados los docentes. Estos son cambios culturales que toman tiempo, cambios idiosincráticos que tenemos que impulsar como sociedad, a veces un curso, una maestría no cambiará del todo esta ideología. Las soluciones en este caso y casi todo lo que involucra educación no son inmediatas, son procesos que a veces son más largos de lo que quisiéramos. No es una fórmula mágica, siempre hay que tomar en consideración que los docentes han recibido capacitación, pero también muchos se cuestionan cuál debe ser el abordaje, cuál es el rol de la familia, hasta dónde deben llegar los docentes. Esto se tiene que construir en la comunidad. Una de las cosas que impulsamos en el Gobierno del Encuentro es salir de la concepción de que la educación es responsabilidad única del garante del derecho a la educación. El Estado es el garante, pero existe una corresponsabilidad de todos quienes conformamos la sociedad, es una corresponsabilidad activa. No podemos caer en esto de pensar como padres que “deposito a mi hijo y allí verán qué hacen, y me lo entregan cuando sale del bachillerato”. No funciona así.

El objetivo de la estrategia intersectorial era facilitar el acceso a métodos anticonceptivos de los menores que ya son sexualmente activos, para evitar los embarazos. ¿Esto se mantendrá?

Estamos actualizando la estrategia de erradicación del embarazo en niñas y adolescentes con los ministerios y la Secretaría de Derechos Humanos (SDH), y con el liderazgo de esta última hacemos la estrategia para la reducción de la violencia sexual en el ámbito escolar. Estas dos revisiones nos darán la pauta, cuál será el enfoque. El enfoque como cartera de Estado que planteamos es uno armónico, coherente, que no sea cada ministerio haciendo acciones pequeñas, separadas, inconexas, sino que las unas estén vinculadas a las otras… No hay una postura oficial sobre estos elementos, porque todo está en construcción (procesos de reforma y aprobación de leyes).

¿Para cuándo tendrán listos los enfoques de las dos políticas en revisión?

La de centros educativos, en aproximadamente cien días, es el tope… La del embarazo espero que esté validada en un mes y medio…

Hay críticas y temores acerca de que la política pública en esta temática acoja ciertos conservadurismos según la creencia del actual presidente de la República, Guillermo Lasso.

Tenemos un presidente que ha demostrado que es respetuoso de las distintas creencias que tienen las comunidades y familias; que escucha y valora la evidencia científica; que ha sabido escuchar y valorar los avances dados a nivel internacional, sobre los distintos elementos; que es claro y transparente sobre cuál es su postura personal, pero una postura personal y de familia es distinta a una visión de política pública, y él tiene claridad de esta diferencia entre la política pública y la vida privada. Siempre habrá espacio para debatir. Pero no hay creencia ni costumbre que pueda estar por encima de los derechos y las leyes. Hay cosas que son inaceptables porque están en la ley. (I)

Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/informes/ninas-de-diez-anos-han-muerto-dando-a-luz-en-ecuador-dice-la-ministra-de-educacion-maria-brown-nota/

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