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La guerra (olvidada) contra las mujeres

Por: Angelo Nero

Durante tres años, Hernán Zin recorrió varios continentes, recogiendo los testimonios de medio centenar de mujeres que pasaron por el infierno y vivieron para contarlo

“No es fácil escribir estas letras alejadas de la preocupación viral de estos días, porque la mente escapa a los territorios en los que la incerteza y el miedo imperan. Pero, dándole una vuelta, si acaso algo si tienen que ver, porque el maltrato del cuerpo de la mujer como arma de guerra viene siendo una criminal pandemia repartida en todo tiempo y lugar en la patriarcal historia de la Humanidad; Sin embargo, tan solo tras las estremecedoras guerras yugoslavas de finales del siglo pasado, pasó esta negra temática a los medios de comunicación de masas.” Así comenzaba el historiador coruñes Dionisio Pereira un lúcido articulo en el diario Nós, titulado (el original está escrito en gallego) “Estamos en deuda”, poniendo el foco, en estos tiempos en los que parece que no hay más problemas en el mundo que la emergencia sanitaria y económica que nos azota -ahora agudizada con el conflicto de Ucrania-, en la siempre olvidada violencia contra las mujeres ejercida como arma de guerra. “Como la cultura de la violación no conoce fronteras, es preciso recordar que, una salvaje represión nunca reconocida de forma oficial, los que humillaron, forzaron y luego asesinaron a Anuncia Casado en las Tierra de Viana, Carmen Sarille en Montecubeiro (Castroverde), Juana Capdevielle en Rábade y tantas otras, eran gallegos.”

El articulo de Dionisio Pereira me animó a sumergirme en el corazón de las tinieblas, de manos del periodista Hernán Zin, a través de su documental “La guerra contra las mujeres” (2013), aprovechando que está disponible en una conocida plataforma audiovisual, junto a otros de sus interesantes trabajos: “Nacido en Gaza” (2014), “Nacido en Siria” (2017), o el más reciente, “Morir para contar” (2018), que ya comentamos en estas páginas. Si en las primeras cintas el realizador argentino ponía el foco sobre como sufrían la guerra los más débiles, los niños, y en la última lo hacía sobre los que la contaban, los reporteros, en este trabajo que nos ocupa Zin quiso mostrarnos, con toda su crudeza, recorriendo varios conflictos de nuestra historia más reciente, a lo largo del mundo, como el cuerpo de la mujer es empleado como un campo de batalla, de un modo sistemático, programado, buscando la humillación del enemigo, la transmisión del miedo, convirtiendo la violación en un arma de destrucción masiva, pero sin recuento de víctimas, pues estas mujer son masacradas ante la total pasividad del mundo.

Durante tres años, Hernán Zin recorrió varios continentes, recogiendo los testimonios de medio centenar de mujeres que pasaron por el infierno y vivieron para contarlo, convertidas en esclavas sexuales en Ruanda, Sudán, Bosnia, Uganda, Colombia, Congo… un inventario de cicatrices que sangran en cada palabra ya que, como apunta el director: “a muchas las visité una y otra vez a lo largo de los años, pues la idea era mostrar que las consecuencias de una violación no duran un día, sino que son para siempre.”

Relatos terribles como el de Jane, que fue secuestrada y violada brutalmente cuando era todavía una niña, en la guerra del Coltán -la tan olvidada Guerra Mundial Africana-, “Los ruandeses nos llevaron a la selva, nos golpearon a lo largo de todo el camino. Cuando llegamos me ataron a un árbol. Iban y venían cuando estaba atada. Me violaban, orinaban sobre mi, me metían palos… ignorando mis súplicas, mi dolor…” O el de Leila, a miles de kilómetros de distancia, en la guerra de Bosnia, que fue violada por decenas de soldados serbios, durante tres años, y que, pese a tan terrible experiencia “siguen adelante con sus vidas, luchando, sonriendo, con pasión, con valentía. Son seres humanos de los que se tenía que hablar mucho en los medios”, como bien dijo el director.

Impresionante también el testimonio de Denis Mukwege, el doctor Milagro, ginecólogo congoleño que en 2018 recibió el premio Nobel de la Paz por su trabajo en la región devastada por la guerra de Kivu, “creo que si esto continua es porque el mundo guarda silencio. Cuando todas las mujeres del mudo entiendan que sus compañeras están siendo destruidas y eliminadas sin razón se rebelarán y dirán: no a las atrocidades cometidas contra las mujeres, no a las violaciones, no a la tortura de mujeres por intereses económicos. Entonces los hombres bajaran la cabeza.” Durante los últimos veinte años, el doctor Mukwege trató a más de 50.000 mujeres y niñas violadas, haciendo hasta diez cirugías diarias, e incluso fue amenazado de muerte en varias ocasiones, por hacer denuncia pública de esta brutal práctica de guerra.

Hay estimaciones de que podrían ser hasta 20.000 las mujeres violadas en la guerra del Congo, a las que hay que sumar las 60.000 que fueron agredidas sexualmente en la guerra civil de Sierra Leona, las más de 40.000 en Liberia, las 60.000 en Yugoslavia, y las miles de mujeres y niñas de Uganda, Colombia, Afganistán, Etiopía, Kurdistán… El denominador común a todas ellas es la impunidad, la pasividad de las autoridades mundiales ante el uso de la mujer como campo de batalla, y que debería ser considerado como uno de los mayores crímenes contra la humanidad.

El trabajo de Hernán Zin quizás no sea lo más idóneo para estos tiempos inciertos, en los que quisiéramos evadirnos de la realidad que nos rodea, pero no está de más aprovechar para echar un a mirada a otras realidades que, desgraciadamente, llevan tanto tiempo silenciadas, como la guerra contra las mujeres.

Como apunta Hernán Zin: “El silencio no ayuda. Tras el silencio se parapetan los agresores.”

Fuente de la información e imagen: https://nuevarevolucion.es

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Cosificación virtual

Por: Daliri Oropeza

 

La violencia contra las mujeres también es virtual. Cuatro hombres dan detalles de los grupos donde intercambian capturas de pantalla de mujeres, como si fueran estampas. Intentan desobedecer el mandato de masculinidad. Es una invitación a la reflexión sobre la normalización de la violencia en línea en grupos a través de las redes sociodigitales

“Hay que demostrar a los hombres que 
buscar expresar la potencia por medio de la violencia
 es una señal de debilidad. 
El hombre que usa el recurso de la violencia es un hombre frágil. 
Lo que se quiere exhibir como potencia es precisamente 
impotencia”.
Laura Rita Segato, 2019

—Ese día me asusté cuando encontré en su celular capturas de pantalla de muchas mujeres— me dice mientras caminamos por el parque. Es de mis mejores amigas, y su ahora exnovio, también. Continúa su relato:

—Me enojé mucho después y le llamé por teléfono, le dije a gritos que por qué tiene capturas de tantas mujeres desde su cuenta de insta, ¡hasta de nuestras amigas!, ‘¿Qué haces con ellas? ¡Responde!’, le grité. Lo mandé a la chingada. Me dijo que las tiene para darle ejemplos a su mamá, una tejedora, para hacer bikinis. Pero de 100 fotos, una tenía tejido.

Mientras caminamos por el parque me pide que le diga qué hace el exnovio con las capturas. Yo no lo sé. Tal vez lo sospecho, por el tipo de bato que es. Pero no lo podría asegurar. Le pido que nos sentemos en una banca e intento disimular mi nerviosismo. Me pregunta si es común hacer grupos en mensajeros virtuales para intercambiar fotos entre hombres. Me sorprende cómo su intuición la lleva a hacerme esa pregunta. Lo veo posible.

—Yo no he participado en esos grupos— No sé por qué no me atrevo a decirle lo que sé.

  ***

Muchos son grupos de amigos. Como hombres estamos bombardeados de imágenes de mujeres sensuales, chavas muy buenas, en el metro, en el comercial. Las conocidas, las guapas que hemos conocido en la vida, si subió una foto muy sexy a sus redes, al rato la comparten en el grupo. Se hacen comentarios: ‘está bien buena’, ‘chido’, ‘qué rico’.

Los hacen como modo de ejercer la sexualidad, es la cultura machista y nada, conoces a otra gente así. Y las comparten. Son muchos tipos de grupos. No son todos. Es una forma de ser vato, desde la primaria me acuerdo de expresiones, chistes, que te inculcan los propios papás.

Yo participé en un grupo así y hay competencia de quién tiene el mejor contenido. Cuando ponen capturas de amigas, sí, lo comentamos. Pero es mucho más el contenido porno.

Hay otros grupos donde la dinámica es que hay gifs porno, y ponen ‘buenos días’ con imágenes porno de 10 segundos. Hay hasta memes que son sexuales, sobre chavas que de alguna manera como hombre, desde morros, hay un humor que está mal, que ofende, pero en la convivencia de hombres, da risa.

Por eso s bueno tener amigas feministas, que te cuestionan. Yo ya no participé más en ellos. Llega a ser incómodo.

***

El intercambio de imágenes con mujeres sensuales opera de la misma forma en que se realiza el intercambio de imágenes en grupos virtuales con otros objetivos. El elemento principal es que aquí el cuerpo de la mujer es un “regalo”, un premio. Por ejemplo un cumpleaños o, alguna otra cosa que se celebra. 

El cuerpo de la mujer, evidentemente, es un premio que se otorga a otro hombre, aunque sea en términos virtuales. Entiendo, y ahora lo reflexiono,  se trata de dar un gozo o disfrute a través del cuerpo femenino. En mi caso he abandonado grupos de este tipo donde se me agregaron sin mi consentimiento.

Se hace como una forma de “cotorreo”. Es bastante común compartir este tipo grupos. Es un acuerdo tácito “entre hombres” en cualquier ámbito, profesional o amistades. Es algo que no nos cuestionamos. Cuando alguien conocido me incluye en un grupo (odio los grupos de whas) y solo hay hombres, es práctica común recibir imágenes de mujeres, pornográficas y no.

Creo que no hay una racionalización del porqué lo hacemos. Es porque somos “hombres” que sobre entendemos que la visualización del cuerpo femenino es normal y que es algo que todos compartimos, sin cuestionarnos si es así. 

***

Es un acuerdo entre varios hombres que comparten un entorno común: trabajo, escuela, amistad, vecindad. Entre confianzas se comentan que vieron algo en línea y que les gustaría compartírselo al otro. Una persona crea el grupo y cada quien “aporta” lo suyo de cuando en cuando. 

Hay veces en las que si uno no es lo suficientemente colaborativo, el resto de integrantes del grupo se disgustan. No puedo hablar en general, hablo desde mi propia experiencia. 

En mi caso, fui incluido en uno a partir de mi entorno laboral e inició con la intención de compartir links y videos de pornografía heterosexual subida en sitios web populares, casi siempre protagonizada por estrellas porno. pero se agotó para temas laborales. He de decir, eso sí, que en este caso jamás se compartió una sola captura de pantalla o contenido sexual de alguna persona que conociéramos o algún “pack”.

Aunque sí hay casos de intercambio de contenido sin ningún tipo de pudor, incluso de capturas de mujeres que son del interés sexual de los integrantes del grupo para obtener un “consenso” de los demás y se “opine” sobre sus posibilidades.

¿Por qué se hace? No lo sé a ciencia cierta. Creo que varios grupos surgen por la misma razón que ver porno: mera satisfacción de un placer. Una segunda intención es la de satisfacer un deseo sexual reprimido /frustrado. Donde también comparten fotografías de mujeres conocidas o que no son necesariamente porno, suelen usarse para opinar sobre los atributos de dicha persona e incluso fantasear con ello. 

Es cierto que el movimiento feminista ha hecho abrir los ojos a varios sobre la ruindad moral que esa conducta implica. Eso, para los más autocríticos; para los que no lo son tanto, lo que los ha motivado a dejar esos grupos son las implicaciones legales de ello.

***

Nunca he estado en estos grupos. Pero por lo que sé, hay varios tipos. Públicos, en donde la gente no se conoce. Son para sexoservicio. Lujuria. Mal. Otros, donde la gente sí se conoce. La gente se agrega en la lógica de compartir. Grupos de hombres específicos. Se reúnen así. 

Es más común de lo que se piensa. Tiene que ver con su funcionamiento. Hay un comportamiento previo a las redes sociales que se aprende, desde niño, se cruza con la crucificación de la mujer. Farolear el ligue, el faje, en el que tiene una línea delgada con la novia. Es un trofeo. Competitividad. 

Yo lo siento más reforzado por la producción de espectáculo, la cultura del capital, donde la competencia por la mujer sea por coger o porque la aman. Siempre termina figurando la mujer como trofeo. 

El hombre quiere estatus a partir del cuerpo de la mujer. Su erotismo. Sus atributos. Los demás pueden fantasear con ella. Los batos se pueden masturbar con ella. Pero es tu morra, o la que tú te cogiste.

Comienza a coquetear con la permisividad de esta lógica de una mujer pública, cualquiera puede hacer lo que quiera con ella. No solo no te interesa la imagen de la mujer, además implícitamente propones que cualquiera disponga de ella.

Pactos perversos. Masculinos. La carta que asegura que tú puedas formar parte de ese clan. Compartiendo. Festejándolo. Tu disposición a formar parte de esas cosas para pertenecer. Entra un lado poco visible, el miedo permanente de círculos de hombres que compiten en términos de jerarquía, la moneda de cambio es la imagen o el video.

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“Hay una máquina de muerte que se manifiesta en el cuerpo de las mujeres”, dice la antropóloga Rita Segato. Una relación entre hombres, un cuerpo que iconiza una posición, que le exige a ese cuerpo para mantener su estatus de hombre. Obedece al “Mandato de masculinidad”.

La masculinidad es una corporación que se replica en varias fuerzas armadas, maras, policías, paramilitares, ejército, explica Segato. Según el valor supremo de la lealtad a sí mismo, a esa membresía. Y la jerarquía entre hombres.

La violación, la violencia explícita, cruda, cruel, no es una cultura, lo que resulta del orden patriarcal no es cultura, es un sistema, asegura Rita haciendo una lectura de género de la historia humana en La crítica de la colonialidad en 8 ensayos. Esto es perjudicial para los hombres mismos y para la humanidad, dice.

Para ella, la masculinidad, la escuela del mandato de masculinidad es pedagogía de la crueldad, y enseña a mostrar mas insensibilidad. En una entrevista, Rita Segato explica:

“El mandato de masculinidad dice a los hombres que necesitan apropiarse de algo, ser dueños. La precarización de la posición masculina pone en cuestión su potencia. Y por lo tanto solo queda la violencia —sexual, física, bélica— para restaurarse en la posición masculina”. Yo agregaría que ahora también en esta forma de restaurarse en la posición masculina está la violencia en línea.

“Hay que demostrar a los hombres que buscar expresar la potencia por medio de la violencia es una señal de debilidad. El hombre que usa el recurso de la violencia es un hombre frágil. Lo que se quiere exhibir como potencia es precisamente impotencia”.

***

El el Artículo 181 Quintus del código penal, sobre quien comete el delito contra la intimidad sexual, en el apartado II describe:

“Quien exponga, distribuya, difunda, exhiba, reproduzca, transmita, comercialice, oferte, intercambie y comparta imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona, a sabiendas de que no existe consentimiento, mediante materiales impresos, correo electrónico, mensajes telefónicos, redes sociales o cualquier medio tecnológico”.

Esta reforma que modificó la Ley, fue gracias a Olimpia Coral, víctima de la publicación de su intimidad. Se estableció en el código penal que es necesaria una denuncia para perseguir la difusión no consentida de contenido sexual privado; es decir, se perseguirá por querella.

El informe realizado por Luchadoras La violencia en línea contra las mujeres en México la define como “Actos  de  violencia  de  género  cometidos  instigados  o  agravados,  en  parte  o  totalmente,  por  el  uso  de  las  Tecnologías  de  la  Información  y  la  Comunicación    (TIC),  plataformas  de   redes   sociales   y   correo   electrónico;   y   causan   daño   psicológico   y   emocional,   re-fuerzan  los  prejuicios,  dañan  la  reputación,  causan   pérdidas   económicas   y   plantean   barreras  a  la  participación  en  la  vida  pública  y  pueden  conducir  a  formas  de  violencia  sexual  y  otras  formas  de  violencia  física”.

Para entender qué es la violencia en línea o relacionada con las tecnologías,  Luchadoras lanza 13 formas de violencia en línea que identifica, de las cuales incluye la difusión de información personal o íntima sin consentimiento, lo cual incluye Compartir información privada, exposición de identidad hasta generar pornografía no consensuada.

Una violencia que va concatenada es el abuso y explotación sexual relacionada con las tecnologías. Luchadoras lo define como el “ejercicio de poder sobre una persona  a partir de la explotación sexual de su imagen y/o cuerpo contra su voluntad, en donde la tecnología es intermediaria y fundamental para llevarlos a cabo. Puede implicar la obtención de un beneficio (lucrativo o no)”.

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La mujer que cachó al exnovio se atreve a denunciar.

 

Fuente de la información e imagen: https://piedepagina.mx

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Perú: San Marcos y MIMP plantean crear programas contra el acoso sexual en universidades

América del Sur/Perú/20-08-2021/Autor(a) y Fuente: www.andina.pe

Ministra de la Mujer, Anahí Durand, y la rectora de la UNMSM, Jeri Ramón, se reunieron para enfrentar problema.

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) plantearon la creación de programas de acompañamiento contra el acoso sexual en las universidades que concreticen las acciones que se vienen aplicando a nivel nacional.

En una reunión realizada hoy en las instalaciones del Centro Cultural de San Marcos (CCSM), la titular del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand, y la rectora de la UNMSM, Jeri Ramón Ruffner, coincidieron en la importancia de impulsar este tipo de iniciativa que desarrolla el Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar (Aurora).
Ambas autoridades también dialogaron sobre la necesidad de atender el cuidado de las madres en los ambientes universitarios, como el lactario, el acceso a la educación superior de personas con habilidades especiales, y la igualdad de género.

La UNMSM cuenta con el Reglamento de Prevención y Sanción y Sanción del Hostigamiento Sexual, documento que establece las normas y los procedimientos a seguir ante cualquier forma de violencia sexual ejercida dentro de la comunidad sanmarquina.
Este reglamento aprueba la conformación de un comité de intervención frente al hostigamiento sexual, el que será responsable de recibir las denuncias, realizar la investigación preliminar y emitir un informe de precalificación al órgano instructor pertinente para la realización del proceso administrativo disciplinario.
En cuanto a las medidas de protección de la víctima, el comité pondrá a disposición los canales de atención médica y psicológica con los que cuente, así como la información sobre las instancias competentes en la materia a donde puede acudir.
Además, podrá actuar de oficio o a solicitud de parte, para cambiar de lugar o suspender al hostigador, así como solicitar al órgano competente una orden de impedimento de acercamiento, entre otras medidas, hasta el fin de la investigación.
Fuente e Imagen: https://www.andina.pe/agencia/noticia-san-marcos-y-mimp-plantean-crear-programas-contra-acoso-sexual-universidades-858015.aspx
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COVID-19: “En varios países las situaciones de violencia contra las mujeres aumentaron”

Por: Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE)

Violencia, educación, políticas públicas y género son algunos de los temas que Mónica Novillo, coordinadora de REPEM, abordó en esta entrevista

En el contexto de la pandemia COVID-19, la CLADE entrevistó a Mónica Novillo, coordinadora de la Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe (REPEM), para conversar sobre cómo los impactos del aislamiento y de la crisis de salud y económica pueden afectar la educación y la población más vulnerable, como las niñas y las adolescentes.

Según la coordinadora de REPEM, esta crisis sanitaria revela una serie de desigualdades en nuestras sociedades. “Particularmente en el tema del derecho a la educación, varios países han tomado medidas suspendiendo las clases, cerrando los colegios, lo cual tiene una implicación en el derecho y acceso a la educación de las niñas y de los niños”.

Otro tema importante señalado es el incremento de la violencia. “Debemos reconocer que la problemática de la violencia es estructural y hace referencia a un montón de factores, pero que fundamentalmente en un momento en que hay ansiedad, se están produciendo despidos masivos, gente que está con preocupaciones también económicas y la posibilidad de contar con los ingresos necesarios para la subsistencia de la familia, etc. Están generando condiciones para exacerbar la violencia que existe en nuestros contextos”, afirmó.

Lee la entrevista completa:

¿Cuáles son los impactos de la actual pandemia para las niñas y mujeres, especialmente en lo que toca a sus derechos humanos, como educación, salud, trabajo, protección social y otros?

Mónica Novillo – Hay un impacto diferenciado en términos de género de lo que va a producir y lo que está produciendo ya el Coronavirus, no solamente en términos de salud, sino en los efectos de las medidas que se han tomando, en las condiciones en que viven las mujeres y las niñas.

Un primer impacto tiene que ver con que, en un ámbito de confinamiento, que es una de las medidas que se ha priorizado en todos los países – la cuarentena, la prohibición de circular, la restricción bajo mandato a quedarse en casa -, lo que hace es incrementar el riesgo de las niñas y las mujeres, y también de los niños, a sufrir varias formas de violencia que ocurren en la cotidianidad, en situaciones que podríamos llamar entre comillas “normales” y que ocurren cotidianamente, como la violencia intrafamiliar y la violencia sexual.

Estamos viendo que en varios países los niveles de denuncia de situaciones de violencia contra las mujeres se han incrementado, y el propio secretario general de las Naciones Unidas ya ha alertado sobre la importancia de atender las situaciones de violencia que viven las mujeres y las niñas a nivel global. Ha pedido un cese al fuego de todos los conflictos armados de todos los países, pero particularmente ha llamado la atención sobre la violencia contra las mujeres como un elemento que hay que tomar en cuenta.

“Particularmente en el tema del derecho a la educación, varios países han tomado medidas suspendiendo las clases, cerrando los colegios, lo cual tiene una implicación en el derecho y acceso a la educación de las niñas y niños, obviamente de adolescentes también”

Un segundo elemento tiene que ver con que algunos de nuestros países tienen un alto porcentaje de personas cuyos ingresos dependen del trabajo diario en la calle. Estamos hablando de trabajo informal, que es la forma en que la mayoría de la gente está efectivamente generando ingresos. Se está dando un golpe muy fuerte en las economías familiares, y por eso también los gobiernos y las medidas que se han tomado están incluyendo tratar de resolver las necesidades inmediatas de las poblaciones. Se está disminuyendo la capacidad de generar ingresos, y esto va a tener, a largo plazo, algunos impactos, como por ejemplo: la pérdida masiva de empleos y el golpe a las pequeñas y medianas empresas. [Los impactos serán grandes], particularmente, para las mujeres – porque ellas son en algunos países hasta el 70% de la fuerza laboral en el sector informal, de menor productividad, y ahí es donde se está produciendo mayor impacto.

Esta crisis sanitaria, aunque sea una crisis de salud, lo que está haciendo es revelar una serie de desigualdades en nuestras sociedades.

Particularmente en el tema del derecho a la educación, varios países han tomado medidas suspendiendo las clases, cerrando los colegios, lo cual tiene una implicación en el derecho y acceso a la educación de las niñas y niños, obviamente de adolescentes también.

En este marco, lo que está pasando es que hay grupos, sectores de la población que tienen la posibilidad de seguir las clases a distancia, sin embargo existen otros sectores que no tienen acceso ni al Internet – porque este tiene costo, y más de la mitad de la población de nuestra región no tiene acceso – pero tampoco tienen insumos, como la computadora, una tablet, etc., para seguir las clases en línea. Estos son obstáculos que están planteando claramente que hay una diferencia de acceso y de condiciones para enfrentar esas medidas que se están tomando para mitigar los efectos de la pandemia en la población.

“En el marco de los derechos a la salud y los derechos reproductivos, se ha descuidado la atención a las mujeres gestantes. Pero, particularmente se debe asegurar también la provisión de servicios para anticoncepción, acceso a medicamentos y a métodos de anticoncepción para niñas y adolescentes en el contexto del coronavirus”

A largo plazo, también habrá impactos. Si se cumplen los pronósticos en el sentido de que habrá un golpe muy fuerte en la economía de los países, va a incrementar la cantidad de personas en pobreza extrema en nuestro continente. Si se cumple ese pronóstico, vamos a tener efectos directos en el derecho a la educación de las niñas y los niños. Un primer efecto será justamente que las niñas podrían verse forzadas a dejar la escuela para dedicarse al cuidado de sus hermanos menores, para que las madres y los padres puedan salir a trabajar y a buscar alternativas económicas para subsistir.

Otro de los efectos directos, seguramente, podría ser que se restrinja el derecho a la educación de las niñas, porque ellas se verían también expuestas a uniones tempranas, como ha estado ocurriendo ya en nuestras sociedades. Entonces, lo que está haciendo la crisis es profundizar algunas brechas y algunos efectos en la vida de las niñas y mujeres, a los cuales hay que estar atentos.

Si la crisis económica será tan fuerte, eso también va a tener implicancias en otras formas de violencia, como la trata y el tráfico de personas. Las niñas, particularmente, están más expuestas a esas formas de violencia contra las mujeres.

Otro elemento que nos llama mucho la atención es que, en este contexto de salud, en el marco de los derechos a la salud y los derechos reproductivos, se ha descuidado la atención a las mujeres gestantes. Pero, particularmente se debe asegurar también la provisión de servicios para anticoncepción, acceso a medicamentos y a métodos de anticoncepción para niñas y adolescentes en el contexto del coronavirus. Eso es fundamental.

Hay que considerar también la posibilidad de que, a futuro, se incrementen las tasas de empleo infantil, particularmente para las niñas, quienes cumplen tareas, por ejemplo, en el ámbito gastronómico, apoyando en tareas de cuidado, etc. Hay que prestar particular atención a estos temas que podrían tener un impacto en la vida de las niñas y mujeres.

Queda como un elemento central en el ámbito del coronavirus y de la crisis sanitaria, que los Estados deben proyectar a futuro políticas para fortalecer los sistemas de protección social, y eso implica también distribuir y discutir, reflexionar sobre las tareas del cuidado. El cuidado se ha puesto en el centro de la crisis sanitaria porque estamos hablando de quienes demandan cuidado. Por eso, es tan importante, y las mujeres han sido tradicionalmente las responsables por el cuidado en nuestras sociedades. Entonces, hay que ver cómo en esta crisis, que está poniendo al cuidado en el centro, planteamos una redistribución, para que los desafíos no estén sobre los hombros de las mujeres.


¿Cómo los movimientos feministas se están organizando para contribuir con la superación de esta crisis, desde una perspectiva de igualdad de género?

Mónica Novillo – Ante la debilidad de los sistemas de salud para responder [a la crisis], también se está evidenciando la debilidad para responder a los efectos negativos del coronavirus en la vida de las mujeres.

Una de las primeras respuestas ha sido justamente de las organizaciones y colectivos feministas, las instituciones que tienen trabajo en temas de violencia, ya sea para visibilizar, para organizarse o para difundir el riesgo que existe de que las mujeres sufran situaciones de violencia. Pero, también para difundir los teléfonos oficiales de la policía, los servicios de atención. Se han organizado también servicios de atención psicológica, acompañamiento a mujeres en la crisis del COVID-19, no solamente en temas de violencia, sino, por ejemplo, en casos de embarazos no deseados, habilitando servicios de escucha para mujeres que están con ansiedad. Hay una cantidad de servicios que, ante la ausencia del Estado y en este nuevo contexto, las organizaciones de las mujeres están saliendo a responder.

“A través de las redes virtuales, se está compartiendo información útil para pasar la cuarentena y, sobretodo, información de prevención y para mitigar el impacto negativo de la cuarentena y el confinamiento en la vida y la subsistencia de las familias”

También algunas organizaciones de mujeres están iniciando acciones solidarias con familias que están viviendo penurias para conseguir sobrevivir y subsistir en esta cuarentena. Se ha organizado la distribución de canastas familiares para mujeres trans, trabajadoras sexuales, mujeres que son madres solas, jefas de familia monoparentales, que tienen muchos hijos, etc. Hay una solidaridad feminista que se está poniendo en marcha.

Es muy interesante como, de manera creativa, se están utilizando las redes sociales. A través de las redes virtuales, se está compartiendo información útil para pasar la cuarentena y, sobretodo, información de prevención y para mitigar el impacto negativo de la cuarentena y el confinamiento en la vida y la subsistencia de las familias. También se está dando la discusión sobre la distribución de las tareas y el cuidado al interior de la familia.


¿Qué medidas se demandan de los Estados y la comunidad internacional para proteger y asegurar los derechos de las niñas y mujeres en el actual contexto, en el ámbito educativo y más allá?

Mónica Novillo – Primero, a nuestros Estados, les estamos pidiendo focalizar políticas y medidas tratando de que los sectores más vulnerables, entre ellos las mujeres y niñas, cuenten con la posibilidad de denunciar efectivamente y contar con atención en los casos de violencia.

Los recursos con los que se contaba para la atención de casos y situaciones de violencia intrafamiliar y sexual, entre otros, han sido reducidos. La policía está fuertemente concentrada en vigilar el cumplimiento de las medidas de restricción, para que no anden por la calle, no circulen, etc.. Eso es importante, sin embargo, no puede dejarse de lado atender estas situaciones de violencia, porque son fundamentales.

“Las mujeres ocupan el 70% de la fuerza laboral en salud. Esto significa que hay una mayor exposición de las mujeres por esta relación que existe de su trabajo fuera del hogar como una extensión del mandato social, de cuidar al resto de la población”

El personal médico se ha concentrado fuertemente en la atención del coronavirus y se ha dejado sin protección a las mujeres que están en gestación, que llegan a trabajo de parto y también a los recién-nacidos.

Entonces, es fundamental asegurar que el personal que atiende los casos de violencia contra las mujeres y las niñas, la policía, otras instancias y también el personal de salud, cuenten con los insumos de bioseguridad necesarios para atender adecuadamente a las mujeres que requieran, o demanden servicios de atención.

Las mujeres ocupan el 70% de la fuerza laboral en salud. Esto significa que hay una mayor exposición de las mujeres por esta relación que existe de su trabajo fuera del hogar como una extensión del mandato social, de cuidar al resto de la población. Están, entonces, en el personal de salud y más expuestas a posible contagio del coronavirus.

Otro elemento que no podemos dejar de lado es que los Estados deben diseñar estrategias a la atención inmediata en este momento de la crisis, pero posteriormente deben tomar medidas para asegurar políticas públicas focalizadas hacia las mujeres y niñas, para prevenir los impactos que describí, como por ejemplo: que las niñas se vean de alguna manera forzadas, por el empobrecimiento, a dejar la escuela para cumplir otras tareas de cuidado, trabajo doméstico, o trabajo fuera de las casas, etc. Estas son cosas que suelen ocurrir y ya ocurrieron en otros momentos de la historia cuando se produce una crisis económica.

“Como nunca, estamos viendo que la educación, la salud, el empleo deben ser prioridades para eliminar las desigualdades que caracterizan a América Latina”

A la comunidad internacional, hay que demandar un mayor compromiso para sostener estos procesos. Es decir, esta comunidad tiene que comprometerse para que los países en desarrollo también cuenten con los recursos de cooperación, o asistencia oficial para el desarrollo, de manera que puedan impulsar medidas de protección que a futuro puedan prevenir otros tipos de crisis, como la que estamos viviendo.

La comunidad internacional tiene un rol fundamental para continuar apoyando las prioridades. Esto significa políticas públicas de protección social para no exacerbar y no profundizar las desigualdades que estamos viendo a partir de la crisis.

Como nunca, estamos viendo que la educación, la salud, el empleo deben ser prioridades para eliminar las desigualdades que caracterizan a América Latina.


¿El contexto de pandemia agrava los riesgos de que mujeres y niñas sufran discriminación y violencia?¿Por qué eso ocurre y cómo enfrentar la situación?

Mónica Novillo – Efectivamente, lo que nos está mostrando la pandemia es que se están generando riesgos de que las mujeres y las niñas sufran mayor discriminación y, sobretodo, situaciones de violencia, particularmente violencia sexual.

Debemos reconocer que la problemática de la violencia es estructural y hace referencia a un montón de factores. Pero, fundamentalmente, en un momento en que hay ansiedad, se están produciendo despidos masivos, la gente está con preocupaciones económicas y sobre la posibilidad de contar con los ingresos necesarios para la subsistencia de la familia, se están generando condiciones para que la violencia, que ya existe en nuestros contextos, independientemente del coronavirus, sea exacerbada. Cómo responder a esto, es la gran demanda.

Debemos recordar que la violencia contra las mujeres, la violencia intrafamiliar ocurre en el ámbito de la familia, en los hogares. Muchas veces, son los hogares los lugares más inseguros para las mujeres y las niñas.

“Existe un enorme porcentaje de violencia sexual que sufren las niñas y las adolescentes, la cual es perpetrada también por un integrante de la familia. En circunstancias de confinamiento, de encierro, estas situaciones de violencia pueden verse agravadas”

En algunos países, la violencia contra las mujeres es de los delitos que más se denuncian y siempre ocurre por una persona con quien la mujer ha tenido una relación íntima. En la mayor parte de los casos, ocurre con quien la mujer ha tenido hijos, o con quien está conviviendo. En condiciones especiales y peculiares, como las que estamos viviendo, las mujeres deben permanecer más tiempo en el interior del hogar, y las situaciones son complejas, generando condiciones para que ocurra la violencia contra las mujeres. En otras situaciones [estas violencias] también ocurren, por eso hablo que es una problemática estructural y hay que atenderla de manera integral.

También existe un enorme porcentaje de violencia sexual que sufren las niñas y las adolescentes, la cual es perpetrada también por un integrante de la familia. En circunstancias de confinamiento, de encierro, estas situaciones de violencia pueden verse agravadas, ante el coronavirus. Hay que demandar mayor atención a esta problemática.

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Fuente e Imagen: https://insurgenciamagisterial.com/covid-19-en-varios-paises-las-situaciones-de-violencia-contra-las-mujeres-aumentaron/

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España: Retrato de la violencia contra las mujeres desde 2015: un 68% la cometen las parejas o exparejas y la sexual creció un 72%

El Ministerio del Interior ha presentado este miércoles datos detallados sobre los hechos denunciados por violencia contra las mujeres que, por primera vez, abarcan la que se da también fuera del ámbito de la pareja o expareja. En total, han sido 601.416 las infracciones registradas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde 2015 hasta 2019, divididos en violencia física, psicológica, sexual y económica. En la inmensa mayoría, un 68%, el agresor era la pareja o expareja de la mujer, constituyendo casos de violencia de género. El resto, casi uno de cada cuatro casos, han sido cometidos por otros familiares (violencia doméstica, que engloba el 12%) u otro tipo de personas como amigos, vecinos, compañeros de trabajo, desconocidos… Una categoría esta última en la que destacan especialmente los ataques contra la libertad sexual.

Son algunas de las conclusiones del estudio Informe sobre Violencia contra la Mujer 2015-2019, elaborado por el Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad y dado conocer a las puertas del 8M con el objetivo de «visibilizar un concepto más amplio de la violencia contra la mujer», tal y como señala el Convenio de Estambul, ratificado por España en 2014. La base estadística está formada por los llamados «hechos denunciados», que no necesariamente se corresponden con personas ni con denuncias porque en una misma puede haber varias víctimas y varios hechos, han explicado fuentes del ministerio.

La mayor parte de las infracciones violentas contra las mujeres puestas en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en este periodo, en concreto un 51% del total, se corresponden con la violencia psicológica, que abarca desde las amenazas a las coacciones o al trato degradante. Le sigue la violencia física (cuatro de cada diez hechos denunciados), la violencia sexual (7%) y la económica (3%). Todas, salvo esta última, han crecido en los últimos años, sobre todo la sexual, que ha escalado un 72% al pasar de los 6.692 hechos denunciados de 2015 a los 11.525 de 2019. La psicológica también ha experimentado un ascenso del 11%.

Sin embargo, las conclusiones más detalladas se arrojan a partir del análisis concreto de las tipologías y cómo se reparte cada una de ellas en las categorías estudiadas: en la violencia de género, en la violencia doméstica –cometida en el ámbito familiar por alguien que no es ni la pareja o expareja de la víctima– o en otro tipo de relación.

Las menores, víctimas en el 40% de ataques sexuales

La mayor parte de hechos englobados como violencia física, psicológica y económica han sido cometidos por parejas o exparejas de las víctimas, con porcentajes que van del 71% al 75%. Sin embargo, en la violencia sexual, es justo al revés: el 86% de los ataques a la libertad sexual denunciados por mujeres han sido cometidos por agresores fuera de este marco, o bien otros familiares (un 9%), o amigos, conocidos, vecinos, desconocidos…Casi la mitad, el 48%, han sido cometidos en viviendas o anexos. Destaca en este sentido, la escasez de denuncias de violencia sexual en el ámbito de la violencia de género –solo un 5%–, a pesar de que suele ir acompañada de ella, según señalan víctimas, expertas y organizaciones.

Otra de las conclusiones que resaltan es que en las agresiones sexuales, el grupo de edad más representado es el de las chicas menores, que fueron víctimas en un 40% de los hechos denunciados desde 2015. Sobre todo, son abusos sexuales –que según el Código Penal actual, no requiere violencia ni intimidación– y que constituyen el 53,5% de los casos. En la tipología de agresiones sexuales, con o sin penetración, destacan las mujeres de 18 a 30 años.

El estudio arroja una cifra que contradice los estudios de prevalencia realizados hasta ahora en lo que respecta a menores y violencia sexual: según las denuncias, el 80% se da fuera del ámbito familiar (ni violencia de género ni violencia doméstica), mientras que habitualmente se señala el círculo más cercano de la víctima como el más frecuente. Un estudio reciente de la Fundación Anar, que analizó 6.000 casos de abusos sexuales a la infancia desde 2008, concluyó que más de la mitad, el 58,8%, fueron cometidos por un miembro de la familia del niño o niña. Las diferencias, apuntan fuentes del Ministerio del Interior, pueden deberse, por un lado, a que en este caso las víctimas son únicamente chicas, por otro lado, a la procedencia de los datos. «Los nuestros se basan en denuncias y hechos conocidos por las policías. El origen es diferente y de ahí pueden llegarse a conclusiones distintas», señalan.

Fuente: https://rebelion.org/retrato-de-la-violencia-contra-las-mujeres-desde-2015-un-68-la-cometen-las-parejas-o-exparejas-y-la-sexual-crecio-un-72/

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América Latina: La lucha de las mujeres defensoras de la tierra y la vida en Mesoamérica

La violencia contra las mujeres en América Latina continúa siendo alarmante, en gran medida, debido a las diversas manifestaciones de la violencia machista. Esta situación se refleja también dentro de los espacios en los que se desenvuelven las mujeres defensoras de derechos humanos, quienes enfrentan un doble riesgo, uno por realizar su trabajo y otro por ser mujeres.

Defensoras del territorio y del medio ambiente han denunciado ser víctimas de estigmatización, tener mayores obstáculos para su participación en procesos de toma de decisiones y marginación dentro de sus propios movimientos y/o comunidades. Por eso, consideramos que es importante visibilizar la palabra, la voz, las reflexiones y el trabajo que las mujeres defensoras realizan en la lucha por la Tierra y por la vida.

En esta emisión escucharemos una cápsula de “Voces de mujeres desde la resistencia y esperanza”, trabajo realizado para visibilizar la labor que las mujeres defensoras. Asimismo conversamos con Verónica del Cid, Enlace regional de la Red Mesoamericana de Educación Popular – Red Alforja, quien nos platicó acerca del Segundo Encuentro Mesoamericano de Educación Popular Feminista, además de un panorama general en el que se encuentran las defensoras de Derechos Humanos.

Espacio Social: La lucha de las mujeres defensoras de la tierra y la vida en Mesoamérica (30 min.)

Fuente e imagen:  Educa Oaxaca

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México: “La justicia se va construyendo de pequeñas victorias de las víctimas”

Texto: Daniela Pastrana/  Fotos: Centro de Derechos Humano Miguel Agustín Pro

Un juez federal ordenó a la Fiscalía del Estado de México enviar a la Fiscalía General de la República el expediente de las 11 mujeres que hace 14 años sufrieron tortura sexual en Atenco y cumplir con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En entrevista, dos de ellas hablan de la batalla contra un Estado que está obligado a protegerlas.


Hace 14 años, Italia Méndez y Norma Jiménez sobrevivieron a la tortura sexual en San Salvador Atenco. Desde entonces, su vida está volcada en pelear por justicia y para que ninguna otra mujer viva lo que ellas vivieron. Han ganado todas las batallas, incluso, hace dos años consiguieron una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Pero la estructura violenta del Estado es como una Hidra que se reproduce y multiplica.

Conversamos al final de una conferencia en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, convocada este domingo para anunciar un pequeño triunfo, el último en la cuenta de una larga batalla legal: el 25 de noviembre, el Juzgado Séptimo de Distrito con sede en Toluca les concedió un amparo que ordena a la Fiscalía del Estado de México “revocar su negativa de cumplir con la facultad de atracción” de la Fiscalía General de la República.

Esta sentencia ordena a las autoridades estatales a cumplir otra, emitida hace dos años por la Corte Interamericana, y colaborar para que se unifique la investigación en el fuero federal.

“Que entregue la investigación”, resume Ivette Galván, abogada del Centro Pro, al explicar que la unificación de la investigación posibilitaría evaluar todas las constancias que hay del caso y no solo las que tiene ahora la Fiscalía Especializada para los delitos de Violencia contra las Mujeres (Fevimtra), las cuales están centradas en la participación de agentes federales, en los hechos ocurridos el 3 y 4 de mayo de 2006.

Un logro pequeñito en una tragedia grande

“Durante los 14 años que llevan transcurridos los hechos no existe ninguna consignación de los responsables, tanto materiales como intelectuales, entonces creemos que esto puede ser un paso más para activar la investigación que esta parada e impune hasta la fecha”, dice la abogada.

Para Italia y para Norma, dos de las 11 mujeres que llevaron la demanda de justicia a tribunales internacionales, la resolución del juez federal no es tan alentadora, quizá porque este domingo es uno de esos días —muchos en estos años — en los que la tristeza se les instala en el cuerpo.

Dice Norma:

“Hay momentos donde cae totalmente el ánimo y este es uno de esos, porque el panorama es bastante desalentador. Cuando vivimos esto, hace 14 años que parecen 40 porque toda mi vida se fue ahí, pero lo que pasó en 2006 fue tan shockeante, tan difícil de asimilar, y luego cuando hacíamos el recuento y hablábamos de los impactos que esto había generado en nuestras vidas, en las vidas de nuestras familias y de la gente que lo vivió… no sé, lo único que me podría parecer justo era que no le ocurriera a otras mujeres. Y me parecía, al mirar, todo lo que se rompe, que nuestra exigencia era bien poquita. Solo queríamos decir: ‘hagan su trabajo’ y eso era como pelear contra el monstruo. Nos trataron como si pedir justicia fuera una afrenta, que lo es, pero en ese momento no lo vislumbraba así”

“(La sentencia del juez) es un logro pequeñito y de eso se ha construido nuestro camino y nos da un poquito más de ánimo para seguir caminando. Porque primero pensábamos que si lográbamos llega a la Corte, que lo veíamos muy lejano, íbamos a lograr lo que queríamos: las medidas de no repetición. Pero eso no ha pasado, y al contrario, vivimos en un país donde 11 mujeres son asesinadas todos los días y el Estado no hace nada, al contrario, cuando gracias a las familias se logra tener un victimario dentro (de la cárcel), lo dejan salir. Esa justicia que nos pintan, a la que tenemos derecho, no es real, no existe. La justicia se va construyendo de pequeñas victorias como esta y la van construyendo las víctimas. Ese es el trabajo. Lo único que nos queda es seguir dando pelea y encontrarnos en el camino para seguir teniendo esperanza porque es muy complicado”.

“Nos tenemos”

 Imagino que en estos 14 años has tenido muchas veces estos desánimos. ¿Qué te levanta, Norma?

— Pues creo que la lucha de otras mujeres, ahí encuentro las ganas… Italia, que no ha dejado que lo pierda (el ánimo).

Dice Italia:

“Pues es que nos tenemos. Al final, para mí la lucha de las mujeres de Atenco se traduce en una carrera de larga duración. Y sí, la lucha de otras mujeres es lo que nos ha reanimado, pero creo que la vida de las mujeres jamás había estado tan afectada como ahora, o quizá lo digo porque es la época que me ha tocado vivir y pelear. Pero es una emergencia”.

Lo que sigue no es una pregunta, sino una disertación de la periodista sobre cómo dejamos pasar todo lo que pasó en 2006. Cómo celebramos la Navidad ese año y normalizamos tanta impunidad. ¿Cómo paramos ahora la bola de nieve que se lanzó?

Responde Italia:

“Es eso que acabas de decir: Ha ido escalando y cada vez es una violencia más cruenta, y cada vez estamos más afectadas, y pareciera que no para y que no pasa nada”.

Hacer algo: sobrevivir

Me pregunto (y les pregunto) si no les ponemos demasiada carga de responsabilidad. Que las mujeres de Atenco luchen por todas. Que su batalla nos abra camino a las demás.

Norma niega con la cabeza. Luego explica:

“No hay una distancia ente la violencia que vive otra mujer y la que puedes vivir tú, porque, además, esta violencia desde las instituciones, desde las estructuras, es muy grande, pero no es la única vez que hemos sido violentadas. Creo que la memoria de nuestro cuerpo y de nuestra mente no nos deja estar en paz, sabes que es lo que te puede pasar si sales a la calle. La mayor parte de las mujeres han sido victimas de mas de una violencia, de cara a eso, a todas nos toca hacer algo, incluso sólo sobrevivir”.

 ¿Cómo ha sido en este tiempo su convivencia con espacios familiares o sociales que normalizan todas esas violencias?

— Una apuesta que tuvimos fue hablar con la gente desde una posición muy honesta- responde Italia —. Al principio, cuando hablábamos de violación, así en público, era muy shockeante. Tuvimos que ir modificando también nuestro propio testimonio y nuestra forma de contar lo que había pasado. Era muy duro por el estigma que cargaban sobre nosotras. Y poco a poco intentamos, porque no se puede siempre, desinstalarlo y decir: ‘esto no es mío, no me toca, esto fue un actuar que tuvieron los responsables’. Es decir, nosotras creemos que hay que devolverle la responsabilidad a quien la tiene y eso es el Estado y los policías. Y romper este estigma nos permitió establecer una comunicación mas honesta y mas real, que pudiera hablar de los impactos sin que nos atravesara la vergüenza, ni a nosotras ni a nuestras familias. Pero no es fácil, no es una fórmula, incluso con los medios, al principio nos decían: las violadas de Atenco

— Y lo peleamos —, dice Norma.

— Lo peleamos — dice Italia —. Son 14 años de lucha por intentar cambiar las narrativas y la forma en la que es percibida la víctima. Somos sujetos de derecho, y desde ahí es nuestra forma de abordarlo y exigirlo, no desde el victimismo. Entendemos la figura de victima en lo jurídico pero en lo social tenemos que darle a vuelta, y eso lo intentamos hacer creo que ha tenido sus frutos, no solo en el tema Atenco, hemos intentado construir juntas con otras mujeres con las que la experiencia nos hermanó.

Jóvenes rabiosas, señoras rabiosas

 ¿Se imagina de algún modo en 10 años?

— Mas vieiitas — bromea Norma.

 Luego dice: “Éramos jóvenes rabiosas, y ahora somos señoras rabiosas. Y seremos abuelitas rabiosas”.

 Pero algo sí ha cambiado la estructura esta batalla de ustedes, ¿no? ¿Un poco, quizá?

— Sí, ha cambiado y nosotras también. Hemos encontrado muchas cosas donde fortalecernos y donde saber que batallas dar y no desgastarnos en otras cosas

Resume Italia:

“Así como van las cosas, estaremos peleando. Que sea más diverso el tema, que dejemos de ver el mundo polarizado y binario. Me da mucho gusto ver a mujeres que están vertidas en construir, en transformar. Aunque luego veo también la reacción que hay contra los movimientos feministas de la propia sociedad… Y eso es muy duro”.

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/la-justicia-se-va-construyendo-de-pequenas-victorias-de-las-victimas/

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