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México: Alumnas de danza se manifiestan por violencia de género tras amenazas de autoridades

Por: Camila Pizaña

Alumnas de la Academia de Danza Mexicana (ADM) se manifestaron tras dos meses de paro por violencia de género, pues el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) ignora las exigencias y amenaza a las y los estudiantes con perder su año escolar.

Después de casi dos meses de que las alumnas organizadas de la ADM pararon su escuela por las múltiples denuncias de acoso y hostigamiento sexual por parte de docentes y directivos, las autoridades del INBAL comunicaron el pasado 17 de abril que las clases seguirán y que a quienes mantengan el paro se les colocará “No presentado” (NP) y tendrán que recursar el ciclo escolar.

“Se están saltando los reglamentos de calificación, pues no tienes por qué recursar todo un año por sacar NP en un bimestre,” denunció una de las alumnas organizadas, que solicita el anonimato por cuestiones de seguridad. Explicó que en el pliego petitorio exigieron que no se tome acción en contra de las personas que sostienen el paro. “Éstas son justamente las represalias de las que hablamos, pues hicieron esto para meter miedo y fragmentar el movimiento”, aclaró.

La orden institucional “lesiona nuestro derecho y libertad de cátedra”, declararon profesoras y profesores que reiteran su “interés y apoyo para que la ADM sea un ambiente libre de violencia contra las mujeres” ante la respuesta del INBAL, que hasta la fecha no reconoce la legitimidad del paro estudiantil.

El paro de la ADM fue convocado por la organización estudiantil el 26 de febrero del presente año debido a las denuncias por violencia sexual publicadas en el periódico Reforma y en las redes sociales de la colectiva Mujeres Organizadas de la ADM (MO-ADM). Desde el inicio del paro las estudiantes exigen a sus autoridades atención, prevención y solución a la violencia de género institucional. Entre las peticiones está el seguimiento y resolución de las denuncias publicadas.

Ante las peticiones de atención, prevención y solución a la violencia de género en la ADM, el INBAL se limitó a proporcionar los datos de las agencias del Ministerio Público especializadas en delitos sexuales, dependientes de la Fiscalía General de la Ciudad de México. “Solamente nos mandan a denunciar al MP”, dijo la integrante.

Las exigencias del pliego petitorio de la organización estudiantil de la ADM también incluyen destituciones de sus cargos de docentes y directivos denunciados públicamente por hostigamiento sexual, violencia, acoso, abuso de poder, hostigamiento, abuso psicológico y por la “omisión y negligencia en la resolución de las denuncias existentes” que siguieron el protocolo interno de la ADM. “Ninguno de los puntos que pedimos los han intentado resolver”, afirmó la estudiante en contacto con Desinformémonos.

Modelos: Alumnas y alumnos de las distintas carreras de la ADM (Lic. en Danza opción Multidisciplinar, Lic. en Danza Popular Mexicana, Lic. en Danza Contemporánea)

Fotografías: Pablo A. Tonatiuh Álvarez Reyes
Instagram: @pablo.tonatiuh
Facebook: Pablo Tonatiuh
Web: Pablo Tonatiuh Fotografía

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/alumnas-de-danza-se-manifiestan-por-violencia-de-genero-tras-amenazas-de-autoridades/

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Hacia una concertación para la reapertura de las aulas

Por: Catherine Piña

En los últimos diez años hemos aprendido a concertar los intereses de diferentes actores con el objetivo de mejorar nuestro sistema educativo.  La apertura de nuestras escuelas con clases presenciales debe ser abordada bajo este mismo espíritu.

Hace unos meses se presentó la disyuntiva sobre si aplazar las elecciones ante la posibilidad de que pudieran provocar un pico de contagios de COVID-19 en nuestro país. Aunque no hubo unanimidad, la sociedad en su mayoría apoyó que enfrentáramos la situación tomando las medidas de lugar. Fue así como más de 4 millones de personas en un solo día nos presentamos en las urnas a ejercer nuestro derecho al voto y, como estaba previsto, el 16 de agosto de 2020 el nuevo Gobierno tomó posesión. Lograr el equilibrio entre la salud y la economía nos ha planteado la necesidad de sortear otras disyuntivas y hemos visto que se ha ido enfrentando con una apertura gradual de centros comerciales, tiendas, hoteles, bares y restaurantes.

Sin embargo, y en contraposición a lo que ha ocurrido en otros países del mundo, nuestras autoridades, sin dejar de tener sus razones, se han negado a retomar la presencialidad del sistema educativo.

El debate se postergó hasta ahora y nos encontramos en el proceso de decidir cómo y cuándo nuestros estudiantes deben volver a las aulas. Al parecer, la posición de los dirigentes del sistema educativo y el gremio profesoral de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) consideran un riesgo para la salud el regreso en cualquier esquema, lo cual contrasta con una gran parte de la sociedad que cree que con las medidas adecuadas podemos controlar el riesgo de contagio de COVID-19, a la vez que mitigamos los efectos perniciosos de tener a nuestros niños y jóvenes alejados de las aulas.

Estos efectos, el más directo la ausencia de aprendizaje en gran parte de los y las estudiantes, se expanden con otros aspectos indirectos como el aumento del abandono escolar, del trabajo infantil, embarazos en adolescentes, violencia de género, desnutrición, aislamiento social y pobreza extrema.

¿Qué hacer ante esta disyuntiva? Estoy entre las personas que cree que debemos abrir las escuelas en un plan que tome en cuenta las realidades de cada comunidad educativa y que sobre la base de cada contexto defina de forma flexible y gradual – y por supuesto con protocolos de seguridad- como retornar a las aulas.

Algo más importante aún: no perdamos las conquistas que en la última década hemos ganado con relación a concertar intereses entre los diferentes actores clave de la sociedad en lo que a la educación dominicana se refiere.

En el 2010 nos vestimos de amarillo para reclamar la asignación del 4% del PIB para la educación, un número que implica que uno de cada cinco pesos que gasta el Gobierno, va al sistema educativo pre universitario. En el 2012 creamos la Iniciativa Dominicana para una Educación de Calidad – IDEC, un foro permanente para dialogar, concertar y dar seguimiento a las políticas dirigidas a mejorar la calidad educativa de nuestro país. En 2014, con el mismo ánimo de hacer de los diferentes actores del sistema educativo un solo equipo, una amplísima representación de la sociedad dominicana firmó el Pacto Nacional para la Reforma Educativa.

Estimado lector, ha llegado el momento de enfrentar el desafío de recuperar la educación y de poner en marcha planes que nos permitan abordar el desastre que ha representado para muchos, y en especial para los más vulnerables, el cierre de los centros de estudio.

No es una decisión fácil porque cualquiera que sea, traerá daños colaterales, en algunos casos imposibles de evitar. Pero confiemos en el compromiso y la capacidad de los diferentes actores de la sociedad para ponderar los pro y contra de las diferentes opciones y tomemos esta decisión con espíritu democrático y colaborativo.  Por el bien de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que al final es el bien de todos.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/hacia-una-concertacion-para-la-reapertura-de-las-aulas-8911987.html

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Oriente Medio y Norte de África: La violencia de género sigue destrozando la vida de las mujeres en la región

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional ha resaltado cómo, a pesar de las limitadas reformas acometidas, las mujeres de la región de Oriente Medio y Norte de África siguen soportando una arraigada discriminación y sufriendo actos de violencia a diario, mientras, lamentablemente, los gobiernos se abstienen de tomar medidas para acabar con las detenciones arbitrarias, los secuestros, los asesinatos, los llamados homicidios “en nombre del honor” y otras formas de violencia de género.

Últimamente, tras el estallido de la pandemia de COVID-19 algunos países han informado de un incremento en el número de casos de violencia de género intrafamiliar y de llamadas a líneas de asistencia telefónica, debido a los prolongados encierros domiciliarios que han llevado consigo los confinamientos y los toques de queda.

“En la región de Oriente Medio y Norte de África, las mujeres y las niñas siguen viendo sus vidas destrozadas por la realidad diaria de la violencia, tanto en el hogar como en la calle. La violencia de género era ya motivo de preocupación constante en toda la región, pero el marcado aumento de la violencia de género en el ámbito familiar durante los confinamientos de la COVID-19 ha tenido consecuencias desastrosas”, afirma Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“A lo largo de los últimos años, aunque las personas que defienden los derechos de las mujeres en la región han ganado importantes batallas que se han traducido en tímidos avances en los derechos de las mujeres —sobre todo, reformas legislativas, con la derogación de leyes discriminatorias—, ese progreso se ha visto ensombrecido por la actuación de los gobiernos, que contribuyen a la violencia de género o, como mínimo, la toleran, lo cual sigue teniendo un efecto devastador sobre la vida de las mujeres”.

En la región de Oriente Medio y Norte de África, las mujeres y las niñas siguen viendo sus vidas destrozadas por la realidad diaria de la violencia, tanto en el hogar como en la calle.
Heba Morayef, Amnistía Internacional

En 2020, la pandemia de COVID-19 ha exacerbado los ya graves peligros a los que se enfrentaban las mujeres de la región, con lo que en algunos países —como Argelia, Irak, Jordania, Marruecos y Túnez— las organizaciones de derechos de las mujeres, las líneas de asistencia telefónica y los refugios para sobrevivientes de violencia de género intrafamiliar han constatado un aumento en el número de llamadas de socorro o de casos de violencia de género registrados.

En Argelia, el Centro de Información sobre los Derechos de la Mujer y la Infancia registró, al menos, 39 casos de asesinato o de “agresión y palizas deliberadas” con resultado de muerte durante el confinamiento de la COVID-19, aunque los grupos de derechos de las mujeres aseguran que la cifra real es, probablemente, superior.

La violencia de género sigue siendo endémica

Durante los últimos años, algunos países de Oriente Medio y Norte de África han experimentado tímidos avances legislativos e institucionales en relación con los derechos de las mujeres. Por ejemplo, en Arabia Saudí se ha reformado, con mucho retraso, el discriminatorio sistema de tutela masculina y se ha revocado la prohibición de conducir para las mujeres, mientras que en Túnez se ha establecido un mecanismo de denuncia para sobrevivientes de violencia de género en el ámbito familiar, y en Jordania se ha abierto un refugio para las mujeres amenazadas de los conocidos como “delitos en nombre del honor”.

En el Magreb, se han aprobado disposiciones jurídicas para combatir la violencia contra las mujeres, incluida una emblemática ley aprobada en 2017 en Túnez para proteger a las mujeres contra toda forma de violencia de género.

Sin embargo, estos avances se han visto ensombrecidos por la violencia y la discriminación que sufren constantemente las mujeres —sobre todo en cuestiones de matrimonio, herencia y custodia de hijos e hijas—, y han sido menoscabados, además, por la deficiente aplicación de las reformas y por la continua negación de participación activa a las mujeres.

Se han seguido registrando los conocidos como “homicidios en nombre del honor” en Irak, Irán, Jordania, Kuwait y las comunidades palestinas de Israel y Palestina, donde las autoridades se han abstenido de procesar a los perpetradores y de abordar las discriminatorias leyes y normas de género subyacentes, que permiten que esa violencia prolifere. En varios países, las defensoras de los derechos humanos han sido amenazadas —de violación, entre otras cosas—, intimidadas, limitadas en sus desplazamientos o, incluso, agredidas y asesinadas por agentes estatales y no estatales, que han intentado silenciarlas así.

En Libia, las mujeres y las niñas han sufrido agresiones físicas, secuestros, asesinatos y violencia sexual, así como campañas de desprestigio y abusos online, a manos de milicias y grupos armados. Recientemente, en noviembre de 2020, la abogada libia Hanan al-Barassi murió abatida a tiros en Bengasi tras haber criticado la corrupción de ciertas personas vinculadas a grupos armados del este de Libia.

Asimismo, en Irak, hombres armados mataron a tiros a Reham Yacoub, activista conocida por haber organizado actos de protesta en Basora en agosto de 2020.

En Egipto, gracias a una campaña online contra el acoso y la violencia sexual realizada por una serie de jóvenes feministas, varios hombres acusados de violación fueron detenidos en agosto de 2020. Sin embargo, pese a haber aprobado las autoridades egipcias una disposición legal que permite a la fiscalía garantizar el anonimato a las sobrevivientes de violencia sexual, se ha seguido deteniendo y procesando a sobrevivientes y testigos que han declarado en causas judiciales similares o que han denunciado la violencia sexual.

En 2020, al menos nueve influencers de las redes sociales fueron procesadas, acusadas de “violar principios familiares” debido a unos vídeos publicados en TikTok. Además, los medios de comunicación progubernamentales han llevado a cabo una agresiva campaña de desprestigio contra las mujeres sobrevivientes de violencia sexual y quienes las apoyan.

En Irán, la policía “de la moral” ha seguido imponiendo el cumplimiento de discriminatorias y degradantes leyes de uso obligatorio del velo, y sometiendo a diario a las mujeres y las niñas a acoso y agresiones.

Los derechos de las sobrevivientes, vulnerados

Las mujeres que dan el paso de denunciar abusos se encuentran con grandes obstáculos a la hora de acceder a la justicia. En Libia, pueden ser detenidas por “adulterio” y, entre la población refugiada y migrante, las mujeres no se atreven a acercarse a la policía, por temor a ser detenidas y deportadas. En Jordania, algunas mujeres han manifestado su temor a ser recluidas en albergues si denuncian actos de violencia en su contra. Pese a las reformas, en Arabia Saudí el sistema de tutela masculina continúa permitiendo a los varones tutores perpetuar la violencia contra las mujeres, que no están protegidas frente a la violencia sexual y física. Por ejemplo, las mujeres que sufren violencia en el ámbito familiar siguen necesitando el permiso del varón tutor para salir de los albergues.

Aunque algunos países han revocado disposiciones jurídicas que permitían a los violadores evitar ser procesados si se casaban con sus víctimas, ese tipo de leyes se mantienen en varios países de la región de Oriente Medio y Norte de África.

“La pasividad de los gobiernos a la hora de proteger de manera adecuada a las mujeres contra la violencia de género y de combatir la impunidad ha perpetuado esa forma de abuso. Para empezar, las autoridades deben condenar públicamente todas las formas de violencia de género y desmantelar las estructuras que facilitan esos abusos, tales como la tutela masculina,” asegura Heba Morayef.

“Además, deben garantizar la protección de los derechos de las sobrevivientes, que éstas puedan acceder de manera segura a la justicia y que los perpetradores rindan cuentas. Es preciso que las sobrevivientes puedan acceder a albergues, asistencia psicosocial y servicios jurídicos y de otros tipos adecuados”.

Fuente: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2021/03/mena-gender-based-violence-continues-to-devastate-lives-of-women-across-region/

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México: Acoso, insultos, manoseos: violencias que sufren mujeres policías

Texto: Samantha Anaya / Zona Docs

Las mujeres policías de Nezahualcóyotl, Estado de México, sufren violencias dentro la corporación que van desde piropos e insultos, hasta intentos de violación según un estudio realizado por Causa en Común. Investigadoras piden desmontar la escencia patriarcal de estas instituciones y llaman a feministas a acompañar a policías violentadas.

Las mujeres policías durante su paso por la academia y la policía de Nezahualcóyotl han sido víctimas de diferentes tipos de violencia sexual. Destacan piropos ofensivos o comentarios lascivos (68%); solicitudes o insinuaciones sexuales (18%); mensajes, fotos o comentarios con insinuaciones y/o insultos (9%); manoseos o tocamientos sin consentimiento (5%); e intento de violación (1%). Así lo evidenció el estudio “El camino hacia reformas con perspectiva de género en la policía de Nezahualcóyotl” realizado por Causa en Común.

Del total de las mujeres que participan en la institución sólo el 17% denunció las violencias. El resto de ellas tenía temor a ser revictimizadas o, simplemente, ignoradas. Del total de dichas denuncias, el 54% reportó que no hubo ninguna sanción. De esta última cifra, 30% corresponde a una sanción directa contra el o los agresores; en el 11% de los casos se inició con la información; y en el 5% de las denuncias sólo se tomó la declaración de la víctima.

Al respecto, Pilar Déziga, investigadora de Causa en Común, señaló la principal razón por la que los porcentajes no estén en cero: “faltan códigos para identificar y sancionar a los agresores”.

A nivel nacional sólo 20% del estado de fuerza de las policías son mujeres, y la mayoría de ellas ocupa cargos administrativos.

La investigadora se enfocó en el cuerpo policíaco de Nezahualcóyotl porque el Estado de México es la entidad con mayor violencia de género. Las mujeres policías no escapan de ello.

En la presentación de los resultados del estudio se contó con la presencia y la experiencia de Olivia Tena, profesora e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien respondió a una interrogante significativa y controversial:

“¿Por qué a las feministas nos deberían de interesar las mujeres policías si ellas también son parte de una institución estereotipada como violenta, corrupta y, naturalmente, enemiga de las feministas? Bueno, primeramente todas las instrucciones sociales son patriarcales, no sólo en México, sino en todo el mundo. En todo el mundo se ejerce violencia contra las mujeres. Sin embargo, en toda institución donde haya mujeres debemos de estar acompañándolas las feministas. De otra forma es más complicado (por no decir imposible) que se visibilicen sus opresiones”, afirmó la académica.

Tena enfatizó en la necesidad de que el movimiento feminista volteé a ver lo que sucede al interior de la academia y de la corporación policiaca.

“No importa cuánto se les enseñe a las y los policías a atender la violencia de género con una perspectiva interseccional: lo que se requiere es reestructurar a la policía».

Por su parte, Pilar Déziga expuso cuál fue la metodología y los hallazgos encontrados con esta investigación. Se trabajó con mujeres y hombres que ya contaban con una antigüedad de entre 8 y 12 años, y “cuyas visiones de lo que son la violencia y la discriminación ya se habían modificado a lo largo de su carrera«, comentó la investigadora de Causa en Común.

De igual forma, se realizaron seis grupos de enfoque, se aplicaron encuestas a 300 mujeres policías y se impartieron cinco talleres con 150 policías. Todo ello fue con el objetivo de generar un diagnóstico sobre sus condiciones laborales y dar recomendaciones a las corporaciones sobre cómo identificar y denunciar la violencia de género.

A su vez, la investigación buscó comprender por qué las mujeres se integran a la corporación, entre las que destacaron la vocación y necesidad económica.

En los talleres impartidos, se abordaron temas como: estereotipos, género, igualdad, discriminación, violencia de género y ética policial.

Al respecto, Olivia Tena compartió que, cuando se imparten cursos con perspectiva de género, no sólo se tiene que dar el contenido. Es importante “impartir los temas con una pedagogía horizontal, democrática y feminista. Esto porque, si quienes tenemos el conocimiento llegamos con una posición de poder, la resistencia que presenten las otras personas será aún mayor”.

Por otra parte, algunas de las conclusiones encontradas durante este investigación fueron: resistencia ante los temas impartidos durante los talleres; normalización de la violencia al interior de la corporación; una constante revictimización por parte de la institución; existe desconfianza entre las víctimas para denunciar, pues en general se desconocen los mecanismos de denuncia al interior y al exterior de la corporación; y una mayor sensibilidad al respecto una vez realizada la capacitación.

Para la segunda fase de la investigación, Pilar mencionó que se buscó capacitar a las nuevas y los nuevos 102 cadetes que se acaban de incorporar a la corporación. En este grupo se pudo identificar que el 31% ha presentado o ha sido víctimas de piropos ofensivos o comentarios de índole sexual; 22% ha sido víctima o ha presentado conductas como manoseos, arrimones o tocamientos; y 20% ha vivido o sido testigo de mensajes, fotografías o insinuaciones.

Lo anterior tiene como objetivo rediseñar el plan de estudios actual, para aumentar el número de horas de materias que cuenten con una perspectiva de género. De igual manera, se busca combinar no sólo lo que sucede al interior de la academia, sino también lo que tiene lugar al interior de la corporación, para que estas acciones «se sigan replicando a largo plazo, para prevenir la violencia de género y para que se den sanciones ejemplares, tales como arresto y la baja definitiva», explicó Déziga.

Violencia de género en la corporación policiaca

Al respecto, Olivia Tena expuso que uno de los tipos de violencia que viven las mujeres policías es lo referente a la dicotomía público-privado. Muchas de ellas son madres y, algunas, jefas de familia, y se espera que trabajen como si no tuvieran hijas o hijos, y que críen como si no tuvieran que trabajar.

De la misma manera, las mujeres que no cuentan con algún rango se enfrentan a un mayor riesgo y desigualdad.

“Las que cuentan con un rango alto están un poco más protegidas, ante cuestiones como el acoso. Sin embargo, incluso los hombres que se encuentran en un rango menor tienen mayor posibilidad de tomar decisiones, en comparación con las mujeres en un rango mayor”.

En tanto, Belén García, parte de la policía de Nezahualcóyotl por más de 16 años, compartió su experiencia al interior de la corporación. Relató que ella ha tenido que equilibrar su rol como ama de casa y su puesto en la policía. “El día de nuestro descanso, eso es lo que menos hacemos: descansar, porque debemos atender las labores domésticas”.

Al mismo tiempo, Belén denunció que ha sufrido discriminación por parte de sus compañeros varones, al decirle que «pertenece al sexo débil». Sin embargo, Belén aseguró que ellas han demostrado ser mucho más fuertes, pues además de su trabajo en la corporación tienen el trabajo en casa.

¿Cómo lograr que el cambio sea permanente?

Para concluir, Maricela Donadio, secretaria de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina, puntualizó que las reformas en materia policial “se van sistemáticamente evitando”.

Compartió el hecho de que a las mujeres se les integró a los cuerpos policiales paulatinamente. En el caso de México se creó la policía femenina en 1930. Al respecto, Donadio añadió que esto representa un obstáculo.

“Se ve a las mujeres como un grupo que se debe integrar en otro ya existe, y siempre interviene un nuevo problema porque no se hace una reforma estructural”.

La secretaria señaló que en el caso de los países que cuentan con un gobierno federal el problema es mayor, ya que “realizar una reforma policial es más difícil porque intervienen tres niveles de gobierno”.

Ante este contexto, Pilar Déziga enfatizó que este proyecto busca institucionalizar la formación policial con perspectiva de género. Asimismo, diseñar un régimen disciplinario que contemple sanciones ejemplares para los agresores y asegurar que existan oportunidades entre mujeres y hombres para que compitan en igualdad de condiciones, y así logren llegar a rangos superiores con base en sus capacidades y méritos.

Este proyecto para su realización contó con el apoyo de la embajada de Canadá, el gobierno del Estado de México y el gobierno municipal de Nezahualcóyotl.

Este trabajo fue publicado originalmente en ZONA DOCS que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

Fuente: https://piedepagina.mx/acoso-insultos-manoseos-violencias-que-sufren-mujeres-policias/

Imagen: Gobierno del Estado de México

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México: Con proyecciones, protestan feministas contra violencia machista e impunidad en el Palacio Nacional

Cuatro consignas contra la impunidad y la inacción del gobierno federal frente a la violencia machista fueron proyectadas la noche del domingo en la facha del Palacio Nacional.

Las frases «No + violencia», «Somos las mujeres, somos una voz colectiva», «AMLO, date cuenta» y «Un violador será gobernador» fueron proyectadas en el recinto presidencial por mujeres en protesta contra la impunidad y la falta de voluntad política para atender la violencia de género.

Se trata de la segunda megaproyección en la fachada del Palacio Nacional para denunciar la omisión de las autoridades y reafirmar la organización de las mujeres en lucha por una vida libre de violencia.

El pasado 7 de marzo, las mujeres que acudieron a pintar los nombres de las víctimas de feminicidio en el muro que cercaba al Palacio Nacional previo a las movilizaciones del #8M también proyectaron consignas como «México feminicida», «Aborto Legal ya» y «Un violador no será gobernador».

Fuente e imagenes: https://desinformemonos.org/con-proyecciones-protestan-feministas-contra-violencia-machista-e-impunidad-en-el-palacio-nacional/

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El violento caso de acoso escolar que conmociona a Francia

El cuerpo de una estudiante de 14 años que sufría acoso escolar fue recuperado esta semana del río Sena con signos de violencia. Dos alumnos fueron capturados. Esta es la historia.

Un portavoz del gobierno francés manifestó su estupefacción ante la muerte “vil” de una alumna de 14 años que sufría acoso escolar y cuyo cuerpo fue recuperado esta semana del río Sena con signos de violencia.

La policía detuvo a dos estudiantes, un chico y chica ambos de 15 años, que iban al mismo colegio de la víctima, en Argenteuil, en la periferia al noroeste de París.

Esta muerte puso sobre la mesa el problema de las bandas juveniles en Francia, tras varias peleas muy violentas entre grupos de adolescentes de ese país.

Alumnos entrevistados por la AFP en el exterior del colegio de Argenteuil afirmaron que la pelea comenzó después de que se difundieran fotos de la víctima “en ropa interior” a través de la famosa red social Snapchat.

“Lo que le ocurrió a esta joven es terrible y vil”, dijo el portavoz del gobierno, Gabriel Attal.

Se la llevó el acoso, un círculo vicioso que contribuyó a este drama”, añadió, al tiempo que afirmaba que los culpables serán castigados. Attal afirmó: “Sabemos que el acoso comienza en el colegio, en la clase y el patio. La novedad ahora es que continúa en redes tras las clases”.

Según los investigadores, la madre del detenido de 15 años explicó a la policía que su hijo le contó como él y sus amigos pegaron a una chica joven que cayó después al Sena, que tras su paso por París cruza Argenteuil.

En enero, la violenta agresión a un chico de 15 años de origen ucraniano en París se volvió viral al difundirse imágenes captadas por cámaras de seguridad.

“No podemos aceptar la banalización de la violencia”, dijo Attal, que explicó la necesidad de tener una “respuesta penal para los menores más rápida y efectiva”.

La pasada semana, los ministros de Educación, Jean-Michel Blanquer, de Interior, Gérald Darmanin, y de Justicia, Eric Dupond-Moretti presidieron una reunión con oficiales de la policía y de la justicia para atajar el problema de las bandas de adolescentes, muy intenso en la región de París.

El acoso, un tema serio

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) el acoso escolar es un problema que afecta a uno de cada tres estudiantes en todo el mundo.

En su último informe ‘Behind the numbers: Ending school violence and bullying’ (Detrás de los números: Poniendo fin a la violencia y el acoso escolar), presentado recientemente en el marco del Foro Mundial de la Educación, se evidenció que un tercio de los alumnos y alumnas de entre 8 y 24 años (el 32 %) ha sido intimidado psicológicamente por sus compañeros en la escuela al menos una vez en el último mes.

Una proporción similar se ha visto afectada por la violencia física, explica este estudio, que alerta también de que el acoso sexual es la segunda forma más común de bullying.

Da igual si son instituciones privadas o públicas, si están en barrios privilegiados o en zonas pobres, en China, Reino Unido o en Uruguay o Colombia. En la mayoría de las escuelas del mundo se generan -en mayor o menor medida- situaciones de bullying o acoso escolar.

En el país, de acuerdo con el informe de la ONG Bullying sin fronteras, entre octubre de 2017 y octubre de 2018, se registraron 2.981 casos de matoneo escolar. Asimismo, la Encuesta Nacional de Salud Escolar indica que uno de cada cinco estudiantes ha sufrido agresiones físicas o ha sido víctima de acoso escolar.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/el-violento-caso-de-acoso-escolar-que-conmociona-a-francia/202149/

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Desigualdades y mujeres

Por: Tahira Vargas García 

La desigualdad es parte de la cotidianidad de las mujeres y muchas veces es totalmente invisible.

El 8 de marzo es una fecha importante para nosotras. Nos invita a la reflexión sobre nuestra realidad en la perspectiva social y cultural. La desigualdad es parte de la cotidianidad de las mujeres y muchas veces es totalmente invisible. Algunos elementos de esa desigualdad son los siguientes:

Invisibilidad del papel de la mujer en nuestra historia. Las celebraciones de fechas patrias y de acontecimientos en nuestra historia excluyen por completo a las mujeres que desempeñaron un papel fundamental en cada etapa de nuestro quehacer histórico muchas de ellas fueron quemadas, fusiladas, asesinadas como es el caso de: Anacaona, María Trinidad Sánchez, Juana Saltitopa, Concepción Bona, Baltasara de los Reyes, Hermanas Mirabal y Mamá Tingo.

Negación del derecho al placer sexual en población femenina adolescente-joven y adulta. El derecho al placer está relegado a los hombres, adolescentes, jóvenes y mujeres adultas se les niega este derecho y se estigmatiza a aquellas que deciden empoderarse y asumirlo calificándolas como putas o cueros.

Incremento de los feminicidios y de la violencia de género en sentido general. La violencia contra la mujer se incrementa y se reproduce continuamente. Existe un sistema de legitimación en la población que entiende que la mujer debe ser castigada si conflictúa con el poder masculino.

Restricciones en el acceso al derecho a la recreación y ocio. Las niñas, mujeres y jóvenes están continuamente controladas por las redes vecinales y familiares en su acceso a espacios de recreación y ocio. Niñas y jóvenes se quejan de que su recreación está condicionada a la realización de oficios domésticos lo que no ocurre con el sexo masculino.

Violación de los derechos de las trabajadoras sexuales desde el sistema de justicia y organismos policiales. Las trabajadoras sexuales en nuestro país viven cotidianamente la discriminación, el estigma y continuos abusos de organismos policiales y del personal de salud en centros hospitalarios.

Discriminación y culpabilización de la mujer jefa de hogar. En nuestra sociedad muchas instituciones educativas, religiosas y líderes de opinión discriminan a la mujer jefa de hogar y la culpabilizan de todos los males sociales. Con ello se promueve que la mujer se dedique exclusivamente a la maternidad y al ámbito doméstico.

Expulsión de las adolescentes sexualmente activas y/o embarazadas de los centroseducativos. Una de las principales violaciones a los derechos de la mujer es el derecho que tiene toda niña, adolescente y joven a la educación. Este derecho es violado continuamente por muchos centros educativos públicos y privados que expulsan explícita o implícitamente a esta población. Una de las expulsiones “sutiles” es la sugerencia de que se cambien a la tanda nocturna porque ya son adultas.

Prohibición de la interrupción del embarazo a las niñas, adolescentes y mujeres violadas o en riesgo de muerte. Son varios los casos que presentan con cierta en los que niñas y adolescentes violadas quedan embarazadas y se exponen a altos riesgos de muerte o han muerto. La prohibición de la interrupción del embarazo en estos casos es una violación a los derechos de esta población y una imposición que afecta su salud y su calidad de vida. Nuestros legisladores tienen en sus manos la decisión de condenar las niñas, adolescentes o respetar su derecho a decidir.

Este artículo fue publicado originalmente por el Periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/desigualdades-y-mujeres-8921049.html

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