Actividades extraescolares: elige la mejor opción para tu hijo

Por: Ana Camacaro

La variedad es tal que, a veces, resulta un verdadero quebradero de cabeza para las familias. Expertos explican cuál es la más indicada para niños y adolescentes

Las clases han comenzado ya. Las aulas acogen a quienes serán sus huéspedes durante los próximos meses. El bullicio vuelve a los pasillos de los colegios. Un ir y venir frenético de alumnos, profesores y padres. Visitas continuas de las familias a los departamentos administrativos de sus centros educativos para informarse, entre otras cosas, de las fechas de pago de la próxima matrícula, de la compra de material escolar, de los precios de los menús y, también, de la futura oferta de actividades extraescolares.

Una propuesta, la de la práctica de actividades fuera del horario escolar, que se ha disparado en nuestro país en los últimos años de manera exponencial. Hasta hace poco, las actividades que se ofertaban en los colegios eran básicamente la enseñanza de algún idioma, preferentemente, inglés; los deportes (fútbol, baloncesto o atletismo) y el aprendizaje de algún instrumento musical, como mucho. Sin embargo, la variedad es tal que, a veces, resulta un verdadero quebradero de cabeza para las familias encontrar aquella actividad que se adapte, lo mejor posible, no solo a los gustos e intereses de los niños y las niñas , sino también a las “necesidades” de los propios padres y madres.

Seleccione extraescolar para conocer sus recomendaciones:

DEPORTIVAS IDIOMAS ARTÍSTICAS DIDÁCTICAS

La opinión de los expertos sobre las extraescolares

Catherine L´Ecuyer, autora de varios artículos y libros educativos, entre ellos Educar en el asombro y Educar en la realidad, asegura que el problema no son las actividades extraescolares en sí, “el problema es el horario y el estrés al que sometemos a los niños pequeños”. La raíz de este dilema se encuentra, según L´Ecuyer, en los horarios de trabajo que tienen los padres, la escasa ayuda de los gobiernos en prestaciones y la propia situación económica de los hogares, que hace que los dos miembros de la pareja deban trabajar para “funcionar, sin poder solicitar las excedencias que quisieran durante los primeros años de vida de sus hijos”.

Por su parte, Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, cree que “el currículo debería ser lo suficientemente rico como para que las actividades extraescolares no fueran necesarias o que, al menos, se consideraran como parte del aprendizaje dentro de la escuela. Los colegios tendrían que ser flexibles en el currículo y en el horario para permitir que los alumnos pudieran practicar deporte, asistir a actividades artísticas, etc. Es decir, que la escuela no debería considerar como extraescolar aquellos aprendizajes que son fundamentales, necesarios o incluso óptimos para el desarrollo infantil”. Pellicer asegura que la realización de extraescolares por parte de los alumnos de los colegios va asociada también a una cuestión de horarios. En este sentido, la presidenta de la Fundación Trilema manifiesta que “las escuelas finalizan en una hora y las jornadas laborables de los padres terminan a otra. Hay una banda temporal complicada de gestionar cuando tienes hijos y estás trabajando”. Por ello, Pellicer piensa que “la escuela debería ofrecer una serie de posibilidades para desarrollar tu pasión, es decir, aquello en lo que somos buenos. Estas oportunidades deberían ser provistas bien por el centro escolar o el Ayuntamiento”, afirma la experta en educación.

La educadora y creadora del Programa Educar para la FelicidadNora Rodríguez, se posiciona en contra de todas aquellas actividades extraescolares que no fomenten una conexión positiva y saludable entre los chicos; es decir, con toda actividad que no esté relacionada con el cerebro social, con el altruismo o con la generosidad. Y aboga por la práctica de actividades que son creativas, donde los niños trabajan en grupos de diferentes edades y se ayudan mutuamente o hacen proyectos comunes que buscan de alguna manera el bienestar a través del deporte. Esta educadora, que lidera el proyecto Happy School Institute sobre neurociencias y educación para la paz, señala que “la actividad extraescolar debe potenciar aquellos aspectos que no se potencian en el aula conscientemente. Deben rellenar espacios que nos hacen sentir bien como la conexión con los demás, la creatividad, el ¡eureka! que necesita el cerebro, o aquellas que tienen que ver con descubrimientos físicos, como el principio de Arquímedes”.

Para Cortijo Enríquez, responsable de comunicación de la Universidad de Padres, las actividades extraescolares pueden resultar muy positivas, siempre que no se abuse de ellas, dejen tiempo libre y motiven al pequeño. Cortijo Enríquez indica que la sociedad actual está perdiendo el hábito del juego como actividad enriquecedora para los más jóvenes. En su opinión, “han disminuido las horas de juego libre; es decir, aquellas en las que no hay un adulto involucrado. Y, sin embargo, se han incrementado las actividades compartidas en familia o las actividades extraescolares”. Explica que este desequilibrio entre ambas produce efectos indeseados, “ya que jugar con los amigos sin presencia adulta facilita la incorporación gradual a la vida en sociedad; es decir, se educan las habilidades sociales. Creo que uno de los factores más decisivos en este cambio ha sido la reducción de la red extensa de relaciones que tenían las familias: amigos, familiares no directos, vecinos”.

Con relación al juego, Andrés Parada, docente y director de Actividades Deportivas y Culturales del Colegio Arturo Soria de Madrid, asegura que “al igual que los griegos creían que la preparación física era parte indisoluble de la educación integral, el juego sigue siendo hoy una de las mejores herramientas para el desarrollo de la creatividad en la infancia y para el desarrollo de la personalidad del niño”. Además, Parada recuerda que España solo dedica entre el 3% y el 6% del “currículo mínimo recomendado” en Educación Física por la UE. “Por eso, mientras no cambien los diseños curriculares, se hacen tan necesarios otros momentos de esparcimiento y movilidad física fuera de la jornada escolar”. “Además, hasta que la conciliación laboral y familiar no sea un hecho, las actividades extraescolares deportivas, así como las artísticas o las musicales, debieran ser un apoyo real a la escuela y a la familia”, sostiene este docente.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/09/18/mamas_papas/1568800821_951417.html

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Ana Camarero

Ana Camarero

Editora de El País

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