Calendario escolar 2026-2027: simulación o planeación.

 

“El gran reto para nuestra escuela es democratizarla.
Que participen en igualdad estudiantes y maestros,
así como las autoridades”.
-Rius-

El inicio del ciclo escolar 2026-2027 en México está previsto para el 31 de agosto del presente año de acuerdo con el anteproyecto presentado el pasado 10 de julio (Santiago, 2026). Esta propuesta, como era de esperarse se hizo formal en cuestión de días, ya que fue publicada el 15 de julio en el Diario Oficial de la Federación (2026). En este sentido, no me sorprende que esta decisión no haya sido consultada con el magisterio -como luego afirman las autoridades-, tampoco me impresionan los “grandes cambios” que se “analizaron”, pero ¿Qué se puede esperar de un Secretario de Educación que comete errores con decisiones de la noche a la mañana? ¿Cuáles son los resultados esperados de una persona que jamás ha estado frente a grupo y que decide estructurar el año académico asegurando el cumplimiento de los días de clase, organiza los periodos vacacionales y los espacios para la evaluación sin tener idea de las dinámicas escolares? ¿Tendrá modificaciones el calendario a lo largo del ciclo escolar? ¿Habrá ocurrencias “pedagógicas”? ¿Qué es lo que hace falta, además de becas, para que la educación mejore? Estas son algunas cuestiones que surgen ante la incapacidad que hemos vivido y observado como agentes educativos por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), porque hemos sido testigos de comprobar que los discursos se quedan cortos, son demagógicos, no se puede anhelar una mejora educativa cuando las instituciones carecen de infraestructura, de servicios básicos principalmente. Es complicado pensar en un avance educativo cuando no se tiene ni el más mínimo interés en solucionar problemas de fondo, ahí está el ejemplo por mencionar algunos; del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) que tienen múltiples demandas, sin embargo, no existe voluntad política y educativa para resolver, solo es pura simulación de fingir interés.

Ahora bien, comencemos a interpretar el calendario escolar 2026-2027 para la educación preescolar, primaria y secundaria. La agenda educativa señala que tendremos 185 días de clase que, comienza el día lunes 31 de agosto del 2026 y concluye el 9 de julio del 2027. Aquí, me quiero detener un poco para rememorar que esta simulación educativa es pura demagogia, recordemos que el propio Mario Delgado aparento un “interés” educativo el pasado 11 de mayo del presente año cuando afirmó que después del 15 de junio las escuelas se convierten en “estancias forzadas” sin propuesta educativa, o más puntualmente: “se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo. Se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada” (Velázquez, 2026).

Precisamente, lo anterior es parte del problema: de ignorar las dinámicas escolares. ¿Acaso no le mencionaron o comentaron al secretario de educación sus secuaces que, aunque los calendarios señalen un día específico para registrar calificaciones en cada trimestre, la propia autoridad educativa, supervisores, supervisoras, directores y directoras exigen que las evaluaciones estén preparadas una o dos semanas antes? ¿No le informaron que, cada escuela tiene sus propias dinámicas y contextos? ¿No argumento que después del 15 de junio prácticamente la estancia escolar significa tiempo muerto sin propósito pedagógico?  Es inevitable cuestionarse este tipo de situaciones, pero tampoco quiero invadir el texto de preguntas porque no sería breve, pero si quiero mencionar que aquí ya tenemos las primeras incongruencias que no coinciden: realidad educativa y oficialismo.

Mientras el calendario escolar señala la gestión administrativa y académica a lo largo del año, la realidad es que para quienes laboramos en educación básica sabemos que si el estudiante y los familiares tienen conocimiento de las evaluaciones (calificaciones) automáticamente ocurren algunas reacciones: el interés pedagógico se deja de lado, la asistencia va disminuyendo, y efectivamente la escuela se convierte en un parque de diversiones y el docente en una fuente de entretenimiento. Esta circunstancia es más evidente en periodos próximos a fechas vacacionales. Para decirlo de una manera más directa, lo que pretendo interpretar es que construyamos reflexiones si en realidad esos 185 días, el estudiantado y la escuela los aprovechan como cree ingenuamente la SEP. El ritmo continuo escolar es más importante que la cantidad de días consecutivos acumulados. No estoy posicionando una visión en contra de los días de clase, sino de una planificación anual escolar desorientada sin lógica que vaya más allá del cumplimiento de días escolares.

Por ejemplo, de los 9 días marcados en el calendario como suspensión de labores docentes nos podemos percatar por un lado, que el 16 de septiembre, 5 de mayo y 6 de enero son notables, no por ser parte de las efemérides nacionales o tradición cultural religiosa, sino por concentrarse a mitad de semana, el problema no es dejar de lado el acontecimiento histórico-cultural, tampoco menospreciarlo para que no se malinterprete, sino destacar que cuando este tipo de fechas caen entre semana el ausentismo en algunos casos se hace presente un dia antes, uno después e incluso dos días o más del día señalado lo que representa inasistencia. Por otro lado, se encuentran 4 días ubicados al incio de semana, lo que significa indiscutiblemente que viernes o martes habrá poca asistencia. Este ausentismo ya señalado corresponde, en la mayoría de los casos a las dinámicas u oportunidades que se presentan en el hogar; algunas familias prefieren comenzar la semana sin interrupciones, unos cuantos padres y madres de familia solicitan días vacacionales en sus trabajos para aprovechar cómodamente el fin de semana, entre otras situaciones.

Por lo anterior, podemos interpretar que de los 185 días de clase marcados por la autoridad educativa poco a poco esos días van disminuyendo de acuerdo con las dinámicas familiares de cada estudiante. Efectivamente, el calendario marca un número de días hábiles escolares, sin embargo, se dejan de lado las situaciones que ya mencionamos. Todo esto se complica cuando le sumamos los días no oficiales pero que en la experiencia y vivencia en cada escuela y comunidad se consideran como ritual, tal como son; los 12 de diciembre o 10 de mayo en general, y en particular cada una de las fiestas patronales correspondientes a cada entidad federativa, pueblos originarios o barrio dentro de cada alcaldía aquí en la Ciudad de México. Esto es importante subrayarlo, ya que, en cada una de estas festividades suelen cerrarse avenidas para instalar ferias o hacer desfiles afectando la vialidad para llegar a las escuelas, por tal motivo, y otros más que son de corte tradicional, las familias y la propia escuela optan por considerar esos días como “opcionales”, situación que las autoridades educativas desconocen o evitan prevenir.

Hasta aquí, nótese que el calendario no toma en cuenta las situaciones ya comentadas, ni siquiera establece semanas de recuperación, regularización, nivelación pedagógica, o la famosa “semana de inducción” —son acciones pedagógicas que cada escuela lleva a cabo al inicio del ciclo para que el estudiantado vaya habituando el ritmo académico, obviamente lo desconoce Mario Delgado—, en algunas escuelas la primera semana es fundamental para estudiantes y docentes porque se retoman hábitos, se establecen normas, se reinicia y enseña la dinámica escolar, se busca integración y el diálogo colectivo para conocer a la otredad, e incluso en algunos planteles se priorizan libremente dos semanas para esta conexión fundamental en el proceso de aprendizaje (Garduño, 2020) porque es una ruta formativa.

En este sentido, se me diría que el problema es la forma de organización burocrática de la SEP. Es un buen punto para seguir analizando. Sin embargo, las mismas autoridades saben de la vida interna de cada escuela —eso quiero pensar— y por esa razón dejan a la suerte de cada comunidad educativa que lo resuelvan siempre y cuando les entreguen “cuentas” para cumplir con lo administrativo. El problema no es que las escuelas se organicen bajo su propio ritmo, necesidades y condiciones, el inconveniente es simplemente porque las autoridades educativas carecen de visión pedagógica, su perspectiva de escritorio nubla el funcionamiento real del sistema educativoporque carecen de seriedad educativa cuando se autodefinen; muy orondos y expertos en materia educativa. Estas viejas modalidades o acciones son las que a lo largo del tiempo han fragmentado la educación entre lo administrativo y lo pedagógico, una muestra de ello es precisamente la iniciativa vacía de la agenda educativa. El calendario escolar sigue estancado sin propuesta pedagógica, sin concretarse una transformación profunda, porque es producto de muchas generaciones de secretarios de educación sin proyectos educativos, que han pisoteado y amenazado la educación pública. Hay demasiados análisis y reflexiones por hacer, por ejemplo: temas de salud, económicos, infraestructura, del currículo, entre otros. No se trata de poner y quitar días, se trata de resolver adecuadamente las necesidades y condiciones de cada zona escolar y escuela en el cual se reconozcan.

El propósito de plantear un calendario escolar es para planificar académicamente la ruta del proceso educativo, la formación continua de actividades del estudiantado que permite al docente estructurar el año académico asegurando el cumplimiento de los días de clase, organiza los periodos vacacionales y los espacios para la evaluación, sobre todo ayuda al estudiantado a comprender y desarrollar rutinas de estudio autónomo (Hargreaves, 2003). Sin embargo, la experiencia en las aulas revela que es necesario ampliar nuestro enfoque del cambio educativo y la mejora escolar, porque últimamente en la calendarización anual observamos y experimentamos que, en vez de tener días de clase con ritmo constante, se incrementan los días a lo largo del año con actividades que pautan el ciclo formativo: aparecen jornadas de concientización sobre algún tema de los múltiples problemas sociales que vive al país, surgen los famosos programas de prevención, o cualquier invento no planificado que, no resuelven situaciones de fondo sino únicamente desacoplan la planificación semanal del docente, por lo que se va perdiendo una y otra vez el día de clase. Entonces ¿Están planificados los días lectivos del ciclo escolar 2026-2027 o es una simulación más en el historial de la SEP?

Como están las cosas, muchas maestras y maestros ya se sienten abrumados por las falacias e incongruencias que dispara el quien dice ser secretario de educación, y no quiero meter a discusión la semana de Consejo Técnico Escolar Fase Intensiva que, lo único que impone es una agenda de trabajo que condiciona la forma de planear, evaluar, y supervisar al docente, sin considerar la realidad de los asuntos de la vida escolar a favor del cambio dentro de las propias escuelas y aulas. También, se debe tomar en cuenta la influencia del ambiente malsano que se respira cotidianamente en los centros de trabajo con las y los compañeros, que desaniman y descomponen la dinámica escolar haciendo tan cansada la jornada laboral, que al final uno de los pensamientos es; cumplir con el horario, ir a casa y continuar con lo mismo al día siguiente.

Comprendo que para una típica mentalidad autoritaria que usa el diálogo demagógico disfrazado de autonomía y pensamiento crítico, los discursos y promesas los construyen desde la ignorancia de la realidad, pretendiendo convencer que se “trabaja” en el cambio. Aquí me llama la atención que, parte de lo que voy mencionando ya está escrito, reflexionado y supuestamente analizado para aplicarlo en los textos: “Un libro sin recetas, para la maestra y el maestro” y el “Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022”, lo que me pone a reflexionar que tanto las autoridades educativas como parte del magisterio no tiene idea de lo que posee en las manos, y esto representa un problema serio porque si observamos debajo de los escritorios veremos que los botones ya son bastante añejos, las formas y las conexiones no conducen a ningún lado y la ficción de cambio es muy dañina.

Pasan los años, pasan secretarios, pasan modificaciones en la educación pública pero los problemas de fondo en las escuelas siguen siendo similares como los que en su momento mencionó Del Río (2026): desigualdades socioeconómicas, infraestructura escolar,  autoritarismo, jerarquías, decisiones centralizadas, en fin.  Hay tantas fallas que no terminaríamos. Esto es sencillo, la inutilidad de todas la personas que conforman la SEP tendrán que despojarse de la soberbia y en cambio, deben hacer un esfuerzo colectivo para comprender la diversidad de identidades y contextos educativos reforzando aspectos positivos sobre la base de una estrategia pedagógica, para que no todo se concentre en lo mismo: programas, campañas, jornadas homogéneas o ¿Acaso el despilfarro invertido en la entrega de becas tendrá el propósito de mejorar los procesos educativos y todavía no lo sabemos?  ¿Por qué no se discuten estrategias o programas antes de oficializar un calendario escolar? Podemos seguir cuestionando incansablemente, pero la evidencia sin propuesta es clara.

La aulas no hacen realidad los cambios que tanto pretende “La Escuela Es Nuestra” porque las transformaciones en la educación en general, en las escuelas y en la docencia en particular son poco probables de comprender sin analizar y vivir paso a paso un calendario escolar promulgado sin consultarlo, entre lo establecido oficialmente y lo que urge atender en cada comunidad educativa de acuerdo con las tradiciones culturales de cada zona, problemáticas, condiciones sociales y hasta climáticas dependiendo la época del año.  Porque la mejora educativa no es el incremento de becas, la sumatoria de habilidades, de logros alcanzados por el estudiantado, programas escolares, sino que se expresa cuando el sistema educativo no tenga la necesidad de incrementar los días de clase y creer falsamente que el estudiantado asiste a la escuela para desarrollar su proceso de aprendizaje y pensamiento crítico —si fuera así, el país estuviera gritando injusticias y no goles—. Por eso, debe reemplazarse el sistema de calificaciones y atender concretamente cada uno de los perfiles pedagógicos del estudiantado y familiares. Más días son efectivos si forman parte de un proyecto educativo no como cumplimiento para esconder el hecho de que el fracaso educativo permanece y sobre todo para no culpabilizar al docente de esta aberración que esta por verse.

Después de exponer brevemente un desglose de las implicaciones reales de llevar a cabo el calendario escolar 2026-2027, permítanme que concluya. Seamos claros: con los números sobre la mesa y bien marcados, estoy seguro que ninguna familia tiene registrados los días que su hija o hijo asiste a la escuela o se ausenta independientemente de cualquier situación familiar o personal. Más allá de contabilizar los días de clase, como sociedad se debe superar la idea de “escuela=guardería”, porque aún se continúa con esa mentalidad de creer que si el estudiante asiste a la escuela automáticamente aprende y lo mismo considera el secretario de educación —pero que se espera de una persona que nunca ha implementado un proceso educativo—. Por eso, e independientemente de las malas decisiones burocráticas y de la poca visión pedagógica del calendario escolar,   cambiemos las condiciones reales de los centros educativos, sus recursos, normas, incentivos, para así brindar elementos pedagógicos reales a las comunidades escolares para llevar a cabo una mejora en la ecuación. Debemos poner atención al significado de estas palabras, que tengan sentido y no se olviden, y persistir en denunciar que las decisiones de la SEP siguen atadas a lógicas político-económicas sin trazar rutas pedagógicas. Nuestro deber como actores sociales y profesionales de la educación es desenmascarar y apuntar con el índice cada una de las formas irreales que manejan las personas encargadas de las decisiones educativas, ya que, la intención es aportar elementos que busquen fortalecer y posibilitar diversas formas de análisis viables ante el deterioro educativo que estamos viviendo, sobre todo realizar una indagación de todas las consecuencias negativas y positivas que resulten de estas decisiones, y lo más importante sobre este tema, invitar a construir una verdadera pedagogía desde nuestras propias escuelas, porque estas autoridades tienen una lista de intenciones pendientes y la última es la pedagógica.

Referencias:

Diario Oficial de la Federación (DOF) (15 de julio de 2026).  [ACUERDO número 07/07/26 por el que se establecen los calendarios escolares para el ciclo lectivo 2026-2027, aplicables en toda la República para la educación preescolar, primaria, secundaria, normal y demás para la formación de maestras y maestros de educación básica] Diario Oficial de la Federación. Disponible en https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5793645&fecha=15/07/2026#gsc.tab=0

Del Río, E. (Rius) (2026). El fracaso de la educación en México. México: Penguin Random House Grupo Editorial.

Garduño, E. (2020). Rutas de aprendizaje en la inducción, ingreso y seguimiento de un proceso de formación. Revista Educación44(2), 386–406. https://doi.org/10.15517/revedu.v44i2.38859

Hargreaves, A. (Comp.). (2003). Replantear el cambio educativo. Un enfoque innovador. Buenos Aires: Amorrortu.

Santiago, M. (2026, 10 de julio). Lo que se sabe del calendario escolar 2026-2027: Estas serían las posibles fechas del próximo ciclo escolar. El ECONOMISTA. Disponible en  https://www.eleconomista.com.mx/politica/calendario-escolar-2026-2027-serian-posibles-fechas-proximo-ciclo-20260713-822989.html

Secretaria de Educacion Publica. (2023). Un libro sin recetas, para la maestra y el maestro. Fase 6: Modalidad secundaria. SEP.

Secretaria de Educacion Publica. (s.f.). La Escuela Es Nuestra.  Discpnible en https://laescuelaesnuestra.sep.gob.mx/

Secretaria de Educacion Publica. (2024). Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022 . México: SEP.

Velázquez, K. (2026, 11 de mayo). Mario Delgado afirma que ‘después del 15 de junio’ no hay ‘propósito pedagógico’ en escuelas. VANGUARDIA. Disponible en

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/mario-delgado-afirma-que-despues-del-15-de-junio-no-hay-proposito-pedagogico-en-escuelas-FG20620621

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com

Fotografía: LatinUS

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