Incertidumbre educativa.

Por: Euclides M. Corro R.

En su sabiduría ancestral nuestros abuelos usaban muchos refranes para enseñarnos lecciones de vida. Era para que reflexionáramos y llegáramos a entender que muchas cosas tienen su consecuencia en virtud de lo que no hacemos bien; o en todo caso, lo que hacemos mal. Por ejemplo, “tras que el niño es llorón y usted que lo pellizca”. Uno de los tantos que, obviamente, no hay que explicar porque es tan claro “como el agua de tinaja”.

En fin, son muchos y esta no es la oportunidad de hacer una lista de ellos.

Sin embargo, uno de estos casos es la crítica relación entre el Ministerio de Educación y su personal docente.

En nuestra época era impensable un paro de educadores. Es probable que los maestros de hace más de 50 años actuaban más por vocación, pese a sus necesidades, que por sus derechos y aspiraciones en lo económico.

No critico a los de ahora, pero si pondero la actitud de quienes me ayudaron a ser lo que hoy soy.

Hablar de un paro educativo ya ni siquiera resulta ser noticia. Y eso es terrible.

Cuando ya ni siquiera nos asusta que nuestros hijos y nietos pierdan clases por las protestas de los educadores, ¿será que hemos entrado en el túnel de lo incierto porque ya eso forma parte del quehacer diario? Es más, ni las autoridades del país se alarman y es probable que les importe poco si un paro dura poco o muchos días.

Me resulta sobradamente injusto que el Ministerio de Educación, quizás con una exagerada burocracia administrativa, mantenga sin su pago por más de 10 meses a docentes como si ellos no necesitaran de su dinero para enfrentar sus gastos y los de su familia.

Peor aún la indolencia del señor presidente que no ha tenido el coraje de decirle a su ministra que resuelva el problema o que se vaya para su casa. En cuanto a las nuevas amenazas de paro, que los docentes recuerden que hace tres años ganaban solo $600 y que hoy están en $898 y que para el próximo devengarán $1200.

Esto significa que tan solo en cuatro años duplicarán su mínimo salarial. No hay duda que se lo merecen, pero también hay otros sectores de profesionales a los que se les ha negado este mismo acto de justicia.

Es hora que todos hagamos el gran esfuerzo en la dirección correcta; que no es otro que alinearnos en beneficio de los más afectados en esta guerra. Me refiero a los educandos a quienes cada vez se les cierra más el círculo de oportunidades en un mundo que exige profesionales más allá de la excelencia.

Fuente: http://metrolibre.com/opinion/incertidumbre-educativa-bc1

Imagen: http://www.zona54.com/images/Docpanam.jpg

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