Pakistán: Malala,Mi objetivo es que la voz de las niñas sea escuchada.

Malala Yousafzai acaba de dar la vuelta al mundo para hablar sobre educación con decenas de chicas, algunas de las cuales han escapado de grupos terroristas como ISIS y Boko Haram. Ella lo llama el viaje «Girl Power».

Asia /Pakistán/10.10.2017/Autor y Fuente: http://www.un.org

La joven activista paquistaní, de 20 años, compartió después esa experiencia con los líderes internacionales reunidos en la Asamblea General de la ONU, a los que pidió que aumenten las inversiones en educación, sobre todo para crear oportunidades para las niñas.

«Mi objetivo es llevar estas historias a una plataforma global como la ONU y permitir que estas niñas conozcan a los líderes de sus países y a los líderes locales, para que su voz sea escuchada», explicó en una entrevista con Noticias ONU.

Tenemos que creer en nuestras hermanas, en nuestras hijas y permitir que sean lo que quieran ser.

Malala saltó al escenario internacional en 2012 después de que un talibán le disparara en la cabeza por desafiar al grupo y hablar sobre educación para niñas y mujeres. Esa experiencia no le frenó y siguió adelante con su misión. Tras su recuperación y traslado al Reino Unido, Malala recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014. A día de hoy, sigue siendo la persona más joven en ganarlo. En abril de 2017, la ONU le nombró Mensajera de la Paz. Ha fundado el Fondo Malala, cuyo objetivo es crear «un mundo en el que todas las niñas puedan aprender sin miedo».

El Fondo ha lanzado la Red Gulmakai, una iniciativa de tres millones de dólares para dar apoyo a activistas locales. «Queremos aumentar la inversión y queremos apoyar a los activistas locales y a las chicas que participan en activismo», explica. «Para ello, tenemos tres millones de dólares y queremos expandir el grupo, redoblar nuestros esfuerzos y asegurarnos de que podemos financiar al mayor número de activistas locales porque ellos son los que realmente generan cambio en sus comunidades y cuando les empoderamos, a través de ellos, podemos llevar cambio».

La joven cree que es fundamental que los hombres se involucren en este movimiento y pone como ejemplo a su propio padre que, al contrario que muchos hombres en su comunidad, quiso que su única hija se educara y nunca frenó sus aspiraciones.

«Tenemos que creer en las niñas, tenemos que creer en nuestras hermanas, en nuestras hijas y permitir que sean lo que quieran ser. Como dice mi padre, no tienes que hacer nada, simplemente no tienes que cortarles las alas, dejarlas volar libre y que consigan sus sueños. Así que los hombres tienen que dar un paso adelante y apoyar a las mujeres», señala.

Asegura que su familia sigue siendo su cimiento y que para ellos es como cualquier otra hija y hermana. «Cuando gané el Premio Nobel de la Paz y regresé al hotel donde nos alojábamos, mi hermano pequeño me dijo ‘Mira has ganado el Nobel, pero eso no significa que puedas ser la hermana mandona’», recuerda.

El próximo paso para Malala está en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, donde va a estudiar filosofía, políticas y economía. Asegura no tener claro dónde estará dentro de 20 años, pero sí sabe que su misión es seguir luchando por la educación de las niñas. «Solo vivimos 70 u 80 años, así que ¿por qué no vivirlos con un buen propósito? ¿Por qué no dedicarlos al servicio de la humanidad? Así que yo quiero ayudar a todas las niñas que pueda para que reciban una educación de calidad y cumplan sus sueños», concluye.

Fuente: http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=38202#.WdlfKdLyg1g

Imagen: http://static.un.org/News/dh/photos/large/2017/October/735062-Malala.jpg

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