¿Qué pueden aprender los maestros de los ‘standuperos’ para educar mejor?

Por: Sofía García-Bullé

El stand-up es un estilo de comedia pero contiene elementos que pueden ser útiles a los maestros en su labor docente.

La docencia es un oficio serio, conlleva la responsabilidad de educar a nuevas generaciones, transmitirles conocimiento, desarrollar en ellos las habilidades y valores que necesitan para integrarse al mercado laboral y ser miembros útiles de la sociedad. Sin embargo, usualmente los maestros que más recordamos son aquellos que nos retaron o convirtieron la experiencia educativa en algo divertido.

El stand-up o monólogo cómico, es un estilo de comedia que parte de convertir cualquier tipo de experiencia personal en algo entretenido, humorístico, que facilite crear una conexión con la audiencia. La comedia es una forma de comunicación que parte del conocimiento y la experiencia, igual que la enseñanza. Su potencial para desarrollar en el docente un discurso conciso, capacidad de descifrar el ambiente en el salón de clases, combatir la falta de atención a través del entretenimiento, son algunos de los beneficios que la práctica de la comedia en vivo puede aportar a la labor docente.

Comedia cartesiana en el aula

Tres de los elementos más importantes para hacer un buen monólogo cómico es la conexión con la audiencia, el ritmo y el tiempo. El médico y editor Richard Smith, explica la diferencia de los tiempos en una rutina de stand-up y la práctica docente.

“… Es muy difícil entretener a un salón por ocho horas al día, muchos cómicos lo hacen solo por 10 minutos a la vez, usando material seleccionado y pulido, que saben que conseguirá risas”, menciona el también profesor de liderazgo y técnicas de publicación. El hastío ante un día escolar de tal duración es un problema de todos los días, y una de las mejores maneras de sobrellevarlo es combinar esta técnica de selección de material, la generación previa de un contenido que genere una conexión con la audiencia (en este caso, el aula) y aprovechar esta medida de tiempo de la rutina cómica común para poner en práctica una de los pasos sugeridos en el Discurso del método: dividir una tarea grande en varias pequeñas.

Manejar la información en unidades concisas, breves y con contenido entretenido, puede hacer mucho para mejorar el nivel de atención en los estudiantes. Neurólogos y educadores apoyan la teoría de un aprendizaje efectivo, sin estrés o ansiedad; por esto el humor es una herramienta útil para fines educativos.

Una comunicación docente efectiva con base en el humor

Hacer reír no es tan fácil como parece, es necesario partir de una base común, generar una conexión con el grupo. No es tan simple como “caer bien”, es necesario hacer uso de habilidades como inteligencia social, inteligencia emocional y empatía para leer el lugar, saber cuál es el ánimo del salón; si responderán mejor a una breve broma blanca o a una anécdota personal que ejemplifique la importancia de usar acentos. Si es la tercera hora de día o la última, si acaban de presentar un examen o si la siguiente hora es el recreo, todo cuenta al momento de crear una base común significativa con los alumnos.

Scott Weems, neurólogo y autor del libro “Ha! La ciencia de la que reímos y por qué lo hacemos”, expone de forma puntual la razón por la que el humor puede ser el mejor aliado del docente. El humor, es un mecanismo de proceso psicológico, una forma de asimilar tanto la complejidad como contradicciones que experimenta un estudiante durante su jornada didáctica. El aprendizaje puede nutrirse de la positividad y apertura que ofrece el humor para procesar tanto la información nueva como el estrés inherente al reto de aprender o enseñar.

Generar conocimiento que perdure a través de buenas memorias

La memoria es un elemento crucial para el ejercicio del aprendizaje, no se puede entender, comprender ni adoptar lo que no se puede recordar primero. La memoria a su vez está ligada a la emoción, puede que el alumno no recuerde con tanta facilidad la lección completa sobre el episodio histórico de la Intervención Francesa, pero seguro recordará ese chiste sobre cómo algo tan vano como un par de pasteles, dispararon un incidente internacional entre México y Francia. Esto es aprendizaje por asociación.

La comedia es uno de los recursos más usados por los adeptos al aprendizaje por asociación. El humor activa la dopamina y el sistema de recompensa en el cerebro, esto es clave tanto para la motivación como para el nivel de recordación de los conocimientos transmitidos por un docente. Gracias a esta reacción química, una memoria adquirida en un momento en el que el alumno estaba divirtiéndose o pasando por una experiencia positiva, será recordada por más tiempo y generará conexiones cognitivas que faciliten el entendimiento de la información obtenida por parte del maestro, así como el desarrollo de habilidades en clase.

El aprendizaje, en su forma ideal, es un proceso compuesto de experiencias positivas que lleva a un crecimiento personal y desarrolla las habilidades para ser competitivo en el mercado laboral, el humor es una de las vías principales para asegurar que esta experiencia sea positiva y tenga resultados óptimos a largo plazo.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/standup-educacion
Imagen: Pierre Rosa en Pixabay
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Sofía García-Bullé

Licenciada en Estudios Humanísticos y Sociales, Humanidades y Redacción. Universidad de Monterrey