Medios sin miedo

Alejandro Floría Cortés

Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación,

os harán amar al opresor y odiar al oprimido”

El-Hajj Malik El-Shabazz (Malcom X)

“El capitalismo post-industrial que, por mi parte, prefiero calificar de Capitalismo Mundial Integrado (CMI), tiende cada vez más a descentrar sus núcleos de poder de las estructuras de producción de bienes y de servicios hacia las estructuras productoras de signos, de sintaxis y de subjetividad, especialmente a través del control que ejerce sobre los medios de comunicación, la publicidad, los sondeos, etcétera”

Félix Guattari

“Lo que importa es el conocimiento. No tiene interés, creo yo, insistir en la información. Hay que insistir más bien en la relación que ésta tiene con el conocimiento y el poder económico y político. Hay que averiguar quiénes son los dueños de las fuentes de información y de los medios de difusión. Si la información está distribuida equitativamente, puede beneficiar a todo el mundo. Si, en cambio, está concentrada en pocas manos, va a beneficiar primordialmente, sino exclusivamente, a los dueños de esas fábricas de información.“

Mario Bunge

Leo que el consumo televisivo diario de los españoles se situó el pasado mes de septiembre de 2016 en una media de 231 minutos (3 horas y 51 minutos) [1]. Para quien le guste la cosa de los porcentajes, esto viene a ser el 15% de las 24 horas de nuestros días, ahí es nada, y el 22% del tiempo que pasaría (dudosamente) despierto si tuviese suficiente con seis horas de sueño diarias.

Tanta devoción deja poco tiempo para leer, claro. Ojalá hubiera, al menos, un cierto interés en ello y es que el barómetro del CIS del mismo mes [2] confirma que, haberlo, lo hay poco. Así, casi un 40% de los encuestados, dice el informe, no ha leído ni un solo libro en el último año, lo que parece de esperar si el 57,5% de los encuestados nunca ha acudido a una librería y el 74,7% tampoco ha pisado una biblioteca.

Con estos datos no aporta mucho ahondar en el resto de los porcentajes, ni entrar en demasiadas consideraciones sobre qué programas de televisión tienen mayor audiencia [3] o qué títulos son los más vendidos [4] (mucho podríamos discutir si duele más lo presente o lo ausente), ni detenernos en cuánto y cómo han influido en estas cifras los libros electrónicos, la web 2.0 [5] y la prensa digital [6].

Lo que parece evidente es que hay una clara preferencia, ya hace tiempo prevista, analizada e interpretada, por el consumo de entretenimiento e información procesados en formatos, tiempos y alcances muy concretos, más saciantes que edificantes, así como por frecuentar espacios virtuales en los que resulta tremendamente sencillo encontrar a alguien que te de la razón y experimentar, con un bajo coste emocional, todas las vicisitudes de cualquier relación presencial.

En esta tesitura, los Salvados de Jordi Évole, se convierten, en las redes, en el paradigma de todas las tomas de conciencia. Utilizo intencionadamente el término en plural, dada la eminente orientación de estos programas a la denuncia de diversas consecuencias, en lugar de tratar el cómo de lo que, a todas luces, es una sola causa.

Así, los días siguientes al documental sobre los minerales de sangre (10/11/16), proliferaba en el 2.0 el concienciado discurso de que el próximo móvil a adquirir habría de ser libre de coltán, y si el coltán era imprescindible, pues que estuviera libre de sangre, y profundos razonamientos en esta línea.

Eso sí, de descolonizar África y de reponer la huella histórica-ecológica-económica, nadie dice nada. ¿Cómo puede resultar tan increíble algo tan obvio?. ¿Intuimos que acabaría con nuestro way of life?. Idéntica observación podemos hacer en cuanto al capítulo del Astral, que asumía el discurso oficialista euro-americano. ¿Qué aspiras a cambiar, entonces, Jordi Évole?

Ilustra a la perfección J.R. Mora en una de sus viñetas la creación de categorías de pobreza que posibilitan la desconexión y el no reconocimiento entre las víctimas de las unas y las otras. Válido más allá de toda escala, alcance y geografía. Así, tres indigentes sin rostro se calientan en torno a una fogata en un pequeño barril:

  • “Me han dicho que tengo pobreza energética, emergencia habitacional, inseguridad alimentaria y ligeros desajustes en el bienestar” – dice el primero.
  • “Pues yo sólo soy pobre” – replica el segundo.
  • “Menudo pringao,…” – apunta un tercero.

La consolidación de la falsa multiplicidad de los síntomas de la misma enfermedad conduce a la urgencia de lo paliativo, a aspirar a mínimos, a dispersar esfuerzos y recursos, a las lentes para ver de cerca, a los ansiolíticos y a los antidepresivos. A que lo natural y necesario empiece a concebirse inimaginable.

En este sentido, los miedos de masas, en tanto que sirven y forman parte de intereses particulares, tienen una función eminentemente destructiva de la cohesión social y del pensamiento crítico. Apenas la derecha se siente fuerte, sustituye el pensamiento por la violencia, escribía Simone de Beauvoir (vis “fuerza”, -olentus “abundancia”, violens “impetuoso, furioso”).

Esta violencia se materializa, también, mediante esa habilidad de los legisladores de legalizar lo ilegítimo y de ilegalizar lo legítimo. Y la de los medios para consolidar el desastre en el imaginario popular. Así, parece ser que terrorismo, o presunto terrorismo, es citar un chiste de humor negro, una pelea de bar, denunciar una in-justicia en una obra de títeres o explotar el filón que ofrece el gobierno en la cosa de los memes; parece ser, por contra, que no lo es el saqueo de las arcas públicas, la pederastia en la iglesia, matar a golpes a un detenido o sacarle un ojo a un manifestante. Los caminos de los mass mierda para hacer versión y silencio son inescrutables.

Parece, cuanto menos, ilusionante el proyecto del Salto [7], en el que el colectivo editor de DIAGONAL plantea “la creación de una cooperativa estatal de medios y el lanzamiento de un nuevo medio de calidad, incisivo, con nuevos formatos y hecho desde las premisas de la economía social”.

Para ello convocaron a más de 20 medios (Pikara Magazine, El Salmón Contracorriente, Arainfo (Aragón), Directa (Catalunya), Praza Pública (Galiza), Último Cero (Valladolid), El Salto Andalucía, Galiza Ano Cero, Wiriko, Nodo50, SiberiaTV, La Marea, Pamplonauta (Nafarroa), La Entrevista del Mes, revista Ecologista, revista Pueblos, Viento Sur, Colectivo Burbuja, Revista Bostezo, medios locales como Voces de Pradillo (Móstoles), Periódico de Hortaleza, El Despertador, Ágora Alcorcón, Periódico 15M, diferentes radios libres comunitarias…).

Acumulación de fuerzas más que sugerente que entiende “el periodismo como una herramienta a disposición del tejido social y de los debates e ideas que de aquí surgen, como una herramienta más que posibilita esos cambios”.

Cualquier posibilidad de transformación parece pasar, indefectiblemente, por la auto-organización y por la cooperación y, por supuesto, por formas de pensar radicalmente diferentes e iniciativas consecuentes con ese pensamiento. Y ningún ámbito queda excluido. Lo cierto es que, en algún momento y en algún lugar, tendremos que encontrarnos.

[1] El consumo televisivo diario subió en octubre hasta las 3 horas y 51 minutos (según un informe elaborado por Barlovento Comunicación con datos de Kantar Media)

http://www.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/internet/consumo-televisivo-diario-octubre-minutos_0_968003507.html

[2] Los españoles siguen sin leer

http://www.estandarte.com/noticias/varios/habitos-de-lectura-de-los-espanoles-segun-el-cis-_3661.html

[3] Fórmulas TV – Audiencias

http://www.formulatv.com/audiencias/

[4] Los 20 libros más comprados en las librerías de Casa del Libro

http://www.casadellibro.com/libros-mas-vendidos/20

[5] Estudio de Redes Sociales 2016 – IAB Spain

http://www.iabspain.net/wp-content/uploads/downloads/2016/04/IAB_EstudioRedesSociales_2016_VCorta.pdf

[6] La mitad de los internautas lee prensa digital a diario

http://www.rtve.es/noticias/20160504/mitad-internautas-lee-prensa-digital-diario/1348380.shtml

[7] Más de 20 medios de comunicación se encuentran para dar El Salto

https://www.diagonalperiodico.net/promocion/32264-22-medios-comunicacion-se-citan-para-dar-salto.html

Fuente del articulo:https://elcomunista.net/2016/11/19/medios-sin-miedo/

Fuente de la imagen:https://elcomunista.files.wordpress.com/2016/11/medios-sin-miedo.png

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Apagar los medios, derribar el marketing

Por Alejandro Floría Cortés

“Lo único que revelaremos de nosotros es este aviso. Nada de lo que construisteis ha perdurado. Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado” Leonard Cohen

Comenta mi hija de 11 años que habla con sus compañeras, en el patio del colegio, acerca de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Convienen las pequeñas analistas, que Trump es “machista, racista y xenófobo” y que “ha dicho muchas barbaridades”, mientras que Clinton, dicen, “podría ser mejor que Trump” o, directamente, “una buena presidenta”.

Le pregunto a mi hija en qué fundamentan sus opiniones y entiendo, de su razonamiento, que mientras la opinión sobre Trump viene claramente conformada por lo que han captado, personalmente, de losmiedos de masas y, por una acrítica extensión, de la vox populi, la opinión sobre Clinton no parece tener más fundamento que la contraposición que se le supone a la opción de la elección que le enfrenta.

Le doy a mi hija, entonces, unas ligerísimas pinceladas de la política exterior estadounidense, en particular, en Oriente Medio, así como de su conexión con las consecuencias que, bajo otra causa, se nos presentan en los medios, y me responde con los ojos como platos, con una de sus expresiones que más le admiro: “¿Cómo puede ser eso posible?”. Algún día le tendré que hablar de la Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan y del espanto que me producía la bomba de neutrones.

La anécdota resulta bien ilustrativa de la efectividad de la operación de los miedos de masas sobre lo social y de la función mercadotécnica que le prestan, fielmente, a la megamáquina capitalista. Estos medios promueven, sin rubor, un patrón de consumo de ideas (pensamiento único) y, una pausa para la publicidad, un patrón de consumo material. En la sociedad del espectáculo se exponen informaciones estructuradas para promover candidaturas electorales de la misma forma que se venden seguros o lavadoras. Y lo cierto es que ambas cuestiones están bien conectadas.

Philip Kotler, el padre del engendro, tal y como lo conocemos hoy, definía el marketing (mercadotecnia) como «el proceso social y administrativo mediante el cual grupos e individuos obtienen lo que necesitan y desean a través de generar, ofrecer e intercambiar productos de valor con sus iguales». Sin ánimo de entrar a discutir ni contra-argumentar la gestión de empresas desde la perspectiva del marketing, que es otro tema, parece evidente que esta ¿disciplina?, ¿caja de herramientas?, en algún momento perdió el norte. O, precisamente, lo alcanzó.

Kotler siempre argumentó que las necesidades existían por sí mismas (véase la tramposa pirámide de Maslow), que el marketing, válgame Dios, no las creaba y que sólo influía en el modo de materializar su satisfacción (“deseo hacerlo así, y así lo elijo”), que en el ámbito de un mercado “tan perfecto”, en el que la diferenciación en costes y prestaciones tendía a desaparecer en el tiempo, eran otros los atributos del producto que podían marcar la diferencia en la decisión de compra. La cuestión es si esos atributos brotaban naturalmente o eran ubicados de manera forzosa.

Los medios, con un discurso de poder que es un discurso de venta, atomizan al colectivo en individualidades competitivas y desconfiadas.La hiperinformación y la hipercomunicación no inyectan ninguna luz en la oscuridad. Para multiplicar el efecto, la separación se traslada convenientemente a las redes sociales, desde las que se construye la marca personal. En el aquí y en el ahora, el consumidor quiere (cree necesitar) posicionarse en un mercado total mediante la ilusión de una elección política o mediante la adquisición de un determinado producto.

Sólo saliendo de este momento y este lugar es posible cuestionar esta realidad: ¿cómo hemos llegado al punto en el que estas sean nuestras (únicas) opciones?. Negándose tiempo para reflexionar, el individuo no entrará a analizar si su decisión guarda algún tipo de relación con el bombardeo de una ciudad en Oriente Medio, el hundimiento de una patera en el Mediterráneo, la degradación del Ártico o del Amazonas o las desigualdades que genera, a nivel local o global, las políticas que sustentan su patrón de consumo.

La falsa percepción de elección proporciona una falsa percepción de libertad. Tanto las ideas como los productos están impregnados de atributos ajenos a la utilidad primera de los mismos y se reconfirma queel tener suplanta al ser. Las necesidades dejaron de existir por sí mismas el día que se confundieron con los deseos. Escribe Byung-Chul Han que ya no trabajamos para nuestras necesidades, sino para el capital. El capital genera sus propias necesidades, que nosotros, de forma errónea, percibimos como propias. Participamos de la producción de objetos de deseo que creemos necesitar.

En la soledad del emprendimiento del yo y el cansancio de la autoexplotación se pretende, en una realimentación demencial, la mejora de la eficacia y la eficiencia en los ámbitos de lo personal y lo profesional, que se confunden. Los empresarios de sí mismos aceptan, sin cuestionarlo, un cambio continuo que demanda, a su vez, un re-posicionamiento continuo, cuya energía debe surgir, de forma imposible, de la actitud personal o, ¿cómo si no?, del expolio de los otros.

El consumidor va a ser consumido y quien no pueda consumir será excluido. Se consumen experiencias, productos, eventos, viajes, información,… con un valor usurpado para engrosar una luminosa marca personal que oculta a un agotado yo y una insatisfacción infinita.La primera salida de emergencia sólo puede ser apagar los medios y empezar a disfrutar de un silencio no mercantilizado que de una oportunidad a la toma de conciencia.

Solamente atendiendo a la degradación de los sistemas educativos, de las relaciones laborales y de las relaciones sociales (atendiendo estas desde la perspectiva de comunidad, de colectivo), y por supuesto recuperando la memoria, podemos empezar a vislumbrar cómo hemos llegado al punto de aceptar, sin reflexión ni crítica, una variedad de opciones de oferta de ideas y productos que no tienen absolutamente nada que ver con nuestras necesidades ni con nuestra naturaleza. Lo hemos cedido todo.

La oferta de cualquier cosa se antepone a la demanda, limitándose en su construcción a las opciones de rentabilidad para sus productores, asumiendo la programación de su obsolescencia y sin contemplar, ni por asomo, el perjuicio irreparable para un planeta finito con recursos finitos. Desarrollamos una ingeniería logística sin precedentes para fabricar mierda en un país, con los recursos naturales de otro, y todo ello con un coste humano y medioambiental que debería sepultarnos en la vergüenza para detenernos aquí y ahora.

La rentabilidad no ha sido ajena a las ideas. El plato del día es la Epistemología del Norte. La economía podía y debía ser circular, horizontal, natural, cooperativa, social,… pero no tenía que serescasez, ni mucho menos ciencia. Esta oferta no tiene que ver con esta demanda. El mercado es un campo de concentración. Cuando tomemos conciencia habremos empezado a derribar el marketing.

Artículo enviado por su autor a la redacción de OVE

Imagen tomada de: https://elcomunista.files.wordpress.com/2016/11/apagar-los-medios-derribar-el-marketing.png?w=605&h=378&crop=1

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Breves reflexiones y amplios cuestionamientos

por Alejandro Floría

Si quisiera fomentar entre sus alumnos o sus propios hijos una amplia visión de conjunto sobre la convivencia y las relaciones humanas, sobre la contribución natural de los individuos al colectivo, sobre el respeto, el debate, la construcción y los acuerdos y las asociaciones libres, sobre el pensamiento libre y la acción consciente, podría, quizás, utilizar estas palabras:

«Nuestro objetivo es el bien de todos,‭ ‬la eliminación de todos los sufrimientos y la generalización de todas las alegrías que puedan depender de la voluntad humana‭; ‬es la paz entre todos los seres humanos‭; ‬es una nueva y mejor civilización,‭ ‬una humanidad más digna y feliz.‭ ‬Pero creemos que el bien de todos no puede alcanzarse realmente más que con la consciente colaboración de todos‭; ‬creemos que no existen formulas mágicas capaces de resolver las dificultades‭; ‬que no hay doctrinas universales e infalibles a todos los hombres y a todos los casos‭; ‬que no hay hombres y partidos providenciales que puedan sustituir útilmente la voluntad de los demás por la suya propia y hacer el bien a la fuerza‭; ‬creemos que la vida social adquiere siempre las formas que resultan del contraste de los intereses ideales de los que piensan y quieren.‭ ‬Por eso convocamos a todos a pensar y a querer‭.»

Si quisiera hablar de la libertad, la igualdad y la justicia y de sus vínculos indisolubles y reescribir, incluso, aquella regla de oro de la ética trata a los demás como querrías que te trataran a ti»), podría promover un objetivo común de esta forma:

«Buscar mi felicidad en la felicidad de los otros, mi dignidad en la dignidad de los que me rodean, ser libre en la libertad de los otros, tal es todo mi credo, la aspiración de toda mi vida. He considerado que el más sagrado de todos mis deberes era rebelarme contra toda opresión, fuera cual fuere el autor o la víctima.»

Podría, también, adoptar un registro algo más poético, ¿y por qué no?, para situarnos, o reconocernos, en la Naturaleza a la que pertenecemos e incidir en el privilegiado potencial de un pensamiento crítico y liberador que urge desatar y desplegar en beneficio de todos:

«¿Qué es lo que el hombre tiene que ofrecer a la gracia y al amor universal? Fue formado de tal manera que puede colocar firmemente su pie sobre la Tierra y levantar su cabeza al azul, de modo de circundar su frente con coronas de estrellas y de soles. Se le dieron las alas más poderosas con que pudiera explorar los rincones más remotos del infinito: las del pensamiento. Sin embargo, él se arrastra encadenado y azotado, llenando el espacio con sus lamentos, cuando debería de hacerlo estremecer con himnos de triunfo y alegría.»

Si eligiera utilizar estas palabras, posiblemente no ocultaría que son citas de Errico Malatesta, Mikhail Bakunin y Ricardo Flores Magón, respectivamente, puesto que tras ellas hay una amplia obra en la que es conveniente profundizar, si queremos investigar, progresar y rescatar herramientas, aquellas del pensamiento, que nos permitan construir contra-cultura y contra-hegemonía. Sin miedo y sin prejuicios, debiendo ir el conocimiento más allá de las píldoras de información que dosifican las redes para modular de la misma forma, y proporcionalmente, la reacción, nos corresponde contribuir a construir respuestas fuertes para las preguntas fuertes. Y llevarlas a la práctica.

No es casualidad que encuentre en libros de texto, periódicos, publicidad, espectáculos y programas y discursos electorales, un amplio repertorio de palabras tan huecas como hermosas que mitiguen, en su reconocimiento, su inquietud y su indignación, que le anestesien, que no le animen a leer otras fuentes, a preguntar por alternativas, a cuestionar todo,… el pensamiento único es una suerte de no-pensamiento, un conjunto de reglas básicas de programación para su adecuada productividad en la cadena de montaje a la que pertenece. El pensamiento libre es, entonces, una excusa para la criminalización. En el expolio de los sustantivos, la mordaza en aras de una democracia que nadie puede definir prostituye lo legal para destruir lo legítimo aproximando al terrorismo, increíblemente, al libro que contiene la cita que sigue [1]:

«La revolución comienza en uno mismo, por lo que es necesario intentar mantener nuestra cabeza siempre alerta, y a la altura de nuestros objetivos. Es decir, si queremos vivir en un mundo donde poder desarrollarnos en libertad, debemos ser consecuentes. No podemos actuar de forma autoritaria con los demás, evitar conductas que reproduzcan todo aquello contra lo que luchamos.

La importancia de tratar de mejorarnos todos los días, deshacernos de valores tan arraigados en la sociedad como el egocentrismo, el consumismo, la omnipotencia del pensamiento racional, la adoración a la ciencia como verdad absoluta, la sumisión al imperio de la tecnología y las relaciones cibernéticas, son realidades que habrá que afrontar. Intentar restablecer relaciones más sencillas entre nosotras y el entorno, ya que es obvio que en el actual estado de dominación en que vivimos la dependencia absoluta energética de casi todas nuestras acciones nos convierte en esclavos-benefactores del saqueo al planeta en nombre del progreso humano.»

¿Perderemos tiempo defendiendo lo obvio o tendremos el valor de incorporar en nuestra cotidianeidad un discurso sincero, honesto, libre y, precisamente por eso, absolutamente revolucionario? En el laboratorio español son poco partidarios de los sobresaltos.

[1] Contra la democracia: libro «prueba» para incriminar a anarquistas en prisión. Por Grupos Anarquistas Coordinados (04/01/2015)

http://kaosenlared.net/contra-la-democracia-libro-prueba-para-incriminar-a-anarquistas-en-prision/

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Filosofía y tretas

por Alejandro Floría Cortés

«Ser es tener, dice el sistema. Y la trampa consiste en que quien más tiene, más quiere, y en resumidas cuentas las personas terminan perteneciendo a las cosas y trabajando a sus órdenes. El modelo de vida de la sociedad de consumo, que hoy día se impone como modelo único en escala universal, convierte al tiempo en un recurso económico, cada vez más escaso y más caro: el tiempo se vende, se alquila, se invierte. Pero, ¿quién es el dueño del tiempo?»
Fragmento de Eduardo Galeano, “Ser como ellos y otros artículos”, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.

No quiero estar: quiero ser. ¿Es mucho pedir?. Parece que sí, que tiene algo de pretencioso, incluso. Quiero ser por mí y para mí. No para la comparación, ni el reconocimiento, ni el predominio. No quiero ser respecto de los demás, ni contra los demás, sino con los demás. ¿Es esto productivo, rentable, apropiado, aceptable?. No puedo ser lo que tengo, ni lo que hago, pues si dejo de tener y dejo de hacer, ¿dejo entonces de ser?. ¿Dejan de ser los desempleados, los desahuciados, los desheredados…?. ¿En qué momento hemos integrado una estructura de pensamiento tan abominable y antinatural? La separación es el combustible del productivismo, la atomización de la comunidad multiplica oferentes y demandantes. Se puede vender cualquier cosa. La competencia es una guerra. ¿Hay, acaso, competencia sana, compasiva, ecológica, amigable, de bajo impacto?. No la confundamos con esa competencia deportiva pero no darwinista que nos deslumbra debidamente mediatizada en ciertas esferas de «poder» y «éxito», un mero espectáculo para adoctrinar, para huir hacia adelante, acompañando al capitalismo más desquiciado. Utilice sus libros de Empresa Activa para encender la chimenea, una vez haya escrito y publicado una réplica para cada uno.

¿Qué clase de monstruo es este que, al tiempo que lo alimentamos, nos reduce a nuestra mínima expresión? El Bien-Estar no es lo mismo que el Bien-Ser. Estamos aquí pero no Somos aquí. ¿En qué momento confundimos algo tan simple como eso?. Creemos que la mayoría de las cicatrices son invisibles en este Antropoceno ansiolítico mientras devoramos la Tierra. Tampoco distinguimos lo amoral de lo inmoral y nos sentimos rematadamente solos. Empezamos convirtiendo nuestro sistema educativo en una cadena de producción coercitiva de educandos sin capacidad crítica, perfectamente diseñados para que vivan para trabajar y para consumir. ¿Quién nos representa para diseñar un sistema que no nos permite cambiar nada?. Se fabrican consumidores continuamente insatisfechos y trabajadores grises con cansancio crónico que reproducen el reciclaje de la basura. ¿Identifica ese cansancio amargo que le aleja de todo?. Dice Boaventura de Sousa Santos que vivimos en un tiempo de preguntas fuertes y respuestas débiles. ¿Son débiles nuestras respuestas en sí mismas o lo es nuestra capacidad de construirlas?. Ese cansancio crónico, que describe Byung-Chul Han con tanta precisión, tiene todo que ver, pues hace falta toda nuestra energía para contruir respuestas, para formular y legitimar alternativas. El discurso en sentido inverso también genera (contra)poder de forma contrahegemónica, por rocoso que se nos antoje.

¿Acostumbra a leer lo que no le gusta, a tratar de entender argumentos que cree no compartir, a tratar de observar desde otro punto de vista?. ¿Ha detectado las batallas entre las pequeñas lógicas? Quizás sabe lo que se siente al estar leyendo, escribiendo y hablando para uno mismo (de hecho, este texto no es para usted, si le parece excesivamente obvio). No compartiré trinchera con quien tal cosa no le resulte eminentemente frustante. Tenemos clarísimo lo que no queremos. Pero no tenemos claro lo que queremos. Atisbar esa posibilidad quizás le está crispando en este mismo instante. No tiene ni idea de cómo cambiar según que cosas, ni tan siquiera se le pasa por la cabeza por dónde demonios debería empezar. Somos perezosos y, además, esto nos obliga a entrar en un incómodo detalle lleno de contradicciones (el esfuerzo, el merecido descanso, el futuro, la seguridad,…), y lo delegamos, casi todo, en otros, nos hemos acostumbrado a hacerlo, hasta que no hay manera de dejar de hacerlo. El análisis de la negatividad aporta una gran cantidad de información, es tan conveniente como imprescindible empezar por ahí: proclame una enorme negación, hable de ella, razónela, siéntala, no la eluda,… empiece por ahí, sí, pero, ya le digo, no basta con prestarle atención a su mierda, ni con procesarla, ni con organizar grandes diatribas transversales que se centran en los «¿qué?» y obvian los «¿cómo?» ante una alarmante, o premeditada, falta de imaginación. Olvídese ya de la política convencional, más nueva o más vieja, de la que habla todo el mundo.

En el desarrollo de las epistemologías del Sur, Boaventura de Sousa sostiene que la diversidad del mundo es infinita, que esta gran diversidad del mundo, que puede ser y debe ser activada, así como transformada teóricamente y prácticamente de muchas maneras plurales, no puede ser monopolizada por una teoría general. No existe una teoría general que pueda cubrir adecuadamente todas estas diversidades infinitas del mundo. Por eso hay que buscar formas plurales de conocimiento. Y hay que crear las circunstancias adecuadas para experimentar y desarrollar dichas formas de conocimiento mediante la auto-organización y la auto-gestión. Y el absoluto respeto a esa diversidad. Cualquier formación política que no defienda ni posibilite, entre otras, las medidas que pudieran favorecer este planteamiento están lejos de pretender cambiar algo. Aún más, será preciso asumir que, precisamente, trabajan para que dicho cambio no sea posible. La economía es un subconjunto de la cultura y lo político de lo social, con espacios de intersección variable, y todo, a su vez, lo es de lo común, de las comunidades y de las libres asociaciones entre ellas. Por una vez me preguntaré con extrañeza y cierta añoranza: ¿en qué momento dejaron de explicar los diagramas de Venn en las etapas tempranas de la educación primaria?. ¿Es que, desde entonces, estamos inevitablemente destinados a la forma más fría de la red y la forma más inconsistente de la liquidez?

“¿Quieres cultura, libertad, igualdad, justicia? Pues ve y conquístalas, no quieras que otros vengan a dártelas. La fuerza que tú no tengas, siéndolo todo, no la tendrán unos cuantos, pequeña parte de ti mismo. Ese milagro de la política no se ha realizado nunca, no se realizará jamás. Tu emancipación será tu obra misma, o no te emanciparás en todos los siglos de los siglos”.
Ricardo Mella Cea (Solidaridad Obrera nº 4, Gijón, 25 XII 1909)

Alejandro Floría Cortés
afloria@hotmail.com

Articulo enviado por su autor a la redacción de OVE

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Batallas de clase y contra-hegemonía

Por. Alejandro Floría Cortés

Existe una mano invisible que beneficia a todos: oferentes y demandantes.

Esta se da por el egoísmo de las personas de satisfacer sus propias necesidades.

Al realizar los intercambios la sociedad en su conjunto se beneficia automáticamente.

Adam Smith – La Riqueza de las Naciones

Mas tienen una mano invisible que mata […]

Arthur Rimbaud – Los Sentados

 

Donde hay competencia (con-, entero, conjunto, por completo; petere, dirigirse a, buscar, atacar, pedir; -nt-, agente; ia, cualidad), difícilmente puede haber confianza (con-, entero, conjunto, por completo; fides, fe; -nt; agente; -ia, cualidad). Esto es, en un contexto en el que se “busca o pretende algo -en escasez- al mismo tiempo que otros”, la confianza “como hipótesis sobre la conducta futura del otro” [1] va a suponer un despliegue, frecuentemente grotesco y voluminoso, de las herramientas de la gestión de riesgos. Tal cosa se asume, claramente de forma acrítica, como “normal” en las relaciones inter-empresariales bajo el prisma neoliberal, dejando pasar desapercibido, por otra parte, que la competencia entre empresas se trasladó, hace largo tiempo, a la competencia entre los individuos.

Hoy se compite por acceder al consumo a través del mercado de trabajo. La escasez laboral genera miedo a la pérdida de una posición ilusoria de ”ventaja” consumidora en el presente y de seguridad personal en el futuro. La precariedad laboral pervierte esta escasez fragmentando el empleo por el que los individuos compiten en una subasta inversa [2]. Los desempleados compiten por el acceso, puestos bajo sospecha, mientras que los empleados lo hacen por la permanencia. El discurso darwinista y meritocrático, con un premeditado sesgo actitudinal en el desempeño personal, siembran el pánico en el Estado del Malestar y en sus aledaños. La confianza brilla por su ausencia en la cola del paro y en cada “pool” de la oficina.

Stephen M.R. Covey, siguiendo la estela de oportunismo de su progenitor del mismo nombre, el autor de “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”, se postula como autor intelectual de un remedio fecal para este problema, eminentemente sistémico. “Sin confianza no podemos tener cultura ganadora”, declama Covey, indicando que es preciso “aumentar la confianza en las organizaciones para aumentar así la velocidad de los procesos y disminuir los costes”. El estúpido e infundado tecno-optimismo capitalista, que no tiene empacho en romper los límites naturales [3] mientras apuntala el camino hacia el ecofascismo, no excluye de su objeto evaluar la elasticidad y la resistencia de la salud física y mental de los empleados y ponerla a prueba todo lo que sea preciso: ¿estamos dispuestos a morir con tal de vivir una vida que nos está matando?, preguntaba Farnish.

Los mandos directivos en las organizaciones (a los que Covey llama líderes) van a tener la posibilidad de trasladar la presión de su incompetencia, su falta de responsabilidad y su egoísmo a sus subordinados mediante lo que viene a denominar la “confianza inteligente”, es decir, “el necesario equilibrio entre la propensión a confiar y el análisis”. Con un discurso de doble filo, el fino estratega hace recaer inevitablemente en los empleados las consecuencias de cualquier confianza no satisfecha. El hijo del predicador Covey abusa de Lao-Tzu cuando cita que “aquel que no confía lo suficiente no será digno de confianza”. Se rompe la reciprocidad de la confianza en su evidente asimetría, pues su falta no puede ser otra cosa más que una constante para los empleados en condiciones precarias. El individuo, además de ser empresario de sí mismo, es policía de sí mismo y de todos los demás.

Nos encontramos en el marco de una guerra de clases que seguimos perdiendo, en una auténtica batalla por el lenguaje, el pensamiento y los valores que el enemigo pelea palmo a palmo en cualquier ámbito, por minúsculo e insignificante que nos parezca, hasta pasarnos incluso desapercibido, con la seguridad que le otorga nuestra propia disponibilidad como recursos inconscientes casi ilimitados, ocupando inexorablemente todos y cada uno de los espacios en los que existe una necesidad y una posibilidad de resistencia y de negación. El neoliberalismo es prolífico en la difusión masiva de neo-ideas y neo-conceptos y en la construcción de imaginarios que reproducen y re-diseñan la ridícula idea de generar riqueza a partir de la deuda.

En su mediatización, estos constructos minoran a la clase trabajadora precarizándola en todos los ámbitos que le atañan. Cada una de sus manifestaciones lleva asociada una disminución, una renuncia, una carga adicional (en lo laboral, en la sanidad, en la educación, en los fiscal…) en aras de una productividad y de una rentabilidad económica que absolutamente nada tiene que ver con la naturaleza humana. El capitalismo, mucho tiempo después de haber devorado su imaginaria mano invisible, sigue avanzando, controlando con frialdad y meticulosidad el crecimiento de la desigualdad social e internacional de la misma manera que consentía aquel asesinato social que refería Engels en La condición de la clase obrera en Inglaterra («aquella clase que actualmente posee el dominio social y político y, con esto, al mismo tiempo, la responsabilidad por la condición de aquella otra clase que no tiene ningún poder. En Inglaterra, esta clase dominante es, como en todos los demás países civiles, la burguesía»[…] «que la sociedad en Inglaterra cumple cada día, cada minuto, lo que, en los diarios obreros ingleses, se llama con pleno derecho asesinato social»[…] «la sociedad sabe lo nocivo que es tal estado para la salud y la vida de los trabajadores y no hace nada para mejorar esa situación»).

Es urgente alcanzar una percepción común del funcionamiento del sistema y entender como colectivo nuestra situación dentro del mismo para cimentar la contra-hegemonía cultural y la emancipación respecto de las actuales estructuras de poder. Tal cosa no es factible dentro de los cauces diseñados por las instituciones y por la legislación que conforman, acuerdan y conceden las partitocracias a sus amos. Es indispensable promover y facilitar procesos individuales y colectivos de auto-educación y auto-formación con la participación de los movimientos sociales y la colaboración inestimable de la docencia disidente, para dinamizar la cohesión social y redescubir lo común. Cualquier movimiento e iniciativa debe conectar con los demás por tener su lucha el mismo origen. Los conocimientos y las técnicas de cada uno son valiosos pero sólo la puesta en común puede proporcionar una visión de conjunto lo suficientemente amplia y unos valores compartidos capaces de construir una contra-hegemonía real.

Se precisan organizaciones sociales y obreras ágiles y flexibles, lejos de las estructuras verticales y rígidas que sólo generan desilusión, que sean capaces de encontrarse en un momento dado en un espacio de movilización, físico o virtual, temporal y abierto en el que se encontrará el colectivo, la comunidad, con el conjunto de sus demandas frente a un único enemigo, brutal y despiadado, que considera legítimo y natural sus actos y sus políticas de precarización, expolio, extracción y minorización y es conocedor y consciente de ello, pero al que se enfrentará y le mostrará su capacidad de organización, decisión y acción desde la Solidaridad, el Apoyo Mutuo y la Cooperación.

Notas:

[1] La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no control del otro y del tiempo. Laurence Cornu, La confianza en las relaciones pedagógicas

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Subasta_inversa

Una subasta inversa o reversa es un tipo de subasta en la que se invierten los papeles de comprador y el vendedor. En una subasta ordinaria (también conocido como una subasta de avance), los compradores compiten para obtener un bien o servicio, ofreciendo precios cada vez más altos. En una subasta inversa, los vendedores compiten para obtener negocio del comprador y los precios suelen disminuir a medida que los vendedores socavan mutuamente.

[3] ”No tenemos sueños baratos”

https://www.15-15-15.org/webzine/2016/07/16/no-tenemos-suenos-baratos/

Se llama Earth Overshoot Day (el día en que se excede la Tierra), al día del año en que se igualan la demanda de servicios ecológicos y la capacidad de carga (capacidad de regeneración biológica de la Tierra en un momento histórico dado).

El Overshoot Day tuvo lugar el pasado 8 de agosto de 2016. Este año la humanidad extenuó al planeta Tierra en tan solo 220 días.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215542

Imagen: https://elcomunista.files.wordpress.com/2016/08/145.png?w=400&h=245

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Primero lo social y después lo político

Por Rebelión

Alejandro Folría Cortés

«El convencimiento de los oprimidos sobre el deber de luchar por su liberación no es una donación hecha por el liderazgo revolucionario sino resultado de su concienciación. Es necesario que el liderazgo revolucionario descubra esta obviedad: que su convencimiento sobre la necesidad de luchar, que constituye una dimensión indispensable del saber revolucionario, en caso de ser auténtico no le fue donado por nadie. Alcanza este conocimiento, que no es algo estático o susceptible de ser transformado en contenidos que depositar en los otros, por un acto total, de reflexión y de acción.»

Paulo Freire. Pedagogía del Oprimido (1970)  

Primero lo social y después lo político. Creo que define a la perfección la tarea que tenemos por delante. Sabemos que una cosa no quitará a la otra, ni se pretende, pero el primer paso de la iniciativa debe ser eminentemente social. El buscador me devuelve una sola salida para el titulo de este texto: “Red, organización y autoridad en la sociedad civil popular”, capítulo quinto de “La sociedad civil popular del poniente y sur de Rancagua”(Gabriel Salazar Vergara, 2000). No me sorprendo. No habrá justicia social global sin justicia cognitiva global, dice Boaventura Sousa de Santos, y también el Norte geográfico contiene un Sur oprimido.

Parece claro que las formas de organización, cooperación, asociación y acción no son en absoluto insondables mientras que las ideologías no deben imponer significados a las palabras. Este último aspecto, que ha tenido tintes cuasi-dramáticos en estos dos últimos años de campaña electoral, tampoco debería resultar preocupante desde el momento en que advertimos que hay palabras de significado ciertamente inequívoco que han de ser las que realmente nos ocupen y que han brillado por su ausencia en este bienio psicótico. Yo elijo mi docena con Educación, Pedagogía, Libertad, Igualdad, Justicia, Solidaridad, Respeto, Horizontal, Apoyo Mutuo, Cooperación, Comunidad, Autogestión.

“ Nuestra comprensión de lo que sucede en nuestra sociedad no puede ir más allá de los modelos de explicación que son aceptados en ella” , aseveraba Juan Luis Pintos en “Los imaginarios sociales: la nueva construcción de la realidad social” (1995). Si aspiramos a romper con una determinada hegemonía cultural y sus múltiples subproductos, parece lógico pensar que puede ser conveniente recopilar una amplia variedad de esos modelos y difundirlos con igual amplitud para promover debates libres y críticos que consoliden esa comprensión y se materialice en una imaginación sociológica [1]. Implica esto pasar del estudio de “lo que es” al estudio de “lo que debería ser”.

Apuntaba, de hecho, Ivan Illich en La sociedad desescolarizada (1971) que “las burocracias del bienestar social pretenden un monopolio profesional, político y financiero sobre la imaginación social, fijando normas sobre qué es valedero y qué es factible”. No descubrimos nada: la cultura como medio de emancipación del pueblo… pero a una distancia suficiente de las instituciones, con responsabilidad y en libertad. El vínculo de estos conceptos con aquellos de la Enseñanza Libre y la Escuela Moderna son evidentes. Escribía Ferrer y Guardia en “ La Escuela Moderna” (1908)

Se nos preguntará ahora ¿qué haremos si no contamos con apoyo del Estado, de las Diputaciones o de los Municipios? Pues, sencillamente, pedirlo a quienes han de tener interés en cambiar el modo de vivir: a los trabajadores en primer lugar, […] Tengo la convicción de que menos tiempo habría de costar hacer entender a la clase obrera que de sí sola ha de esperar todo.

Está el campo bien preparado. Visítense las sociedades obreras, las Fraternidades Republicanas, Centros Instructivos, Ateneos Obreros y cuantas entidades tengan interés en la regeneración de la humanidad, y háblese allí el lenguaje de la verdad aconsejando la unión, el esfuerzo y la atención constante al problema de la instrucción racional y científica, de la instrucción que demuestre la injusticia de los privilegios y la posibilidad de hacerlos desaparecer.”

Primero lo social y después lo político. Desde este minúsculo ejercicio de exploración se entiende que se precisan de varias líneas de trabajo, desde una perspectiva divulgadora y pedagógica, en cuyo desarrollo es imprescindible la participación de las luchas, los movimientos y las iniciativas que, disponiendo de un profundo y valioso bagaje, no han abordado mecanismos de articulación:

  • determinar y enumerar contenidos (se crearán en posteriores interaciones).
  • una revisión de índole pedagógica de los mismos así como de los medios y de los objetivos de su difusión.
  • generación y amplia gestión de dichos contenidos.
  • organización de espacios y medios independientes para la difusión y el debate.
  • resistencia a través de la construcción de discurso (contra-hegemónico).
  • difusión del discurso y movilización popular (confrontación y adhesiones).
  • coexistencia de la pedagogía y de la lucha y retroalimentación.

«‘No pienso auténticamente si los otros no piensan también. Simplemente no puedo pensar por los otros ni para los otros ni sin los otros’. Esta es una afirmación que incomoda a los autoritarios por el carácter dialógico implícito en ella. […]. El diálogo gana significado precisamente porque los sujetos dialógicos no solo conservan su identidad, sino que la defienden y así crecen uno con el otro. Por lo mismo,el diálogo no nivela, no reduce el uno al otro. Ni es favor que el uno haga al otro. Ni es táctica mañera, envolvente, que el uno usa para confundir al otro. Implica, por el contrario, un respeto fundamental de los sujetos involucrados en él que el autoritarismo rompe o impide que se constituya».

Paulo Freire. Pedagogía de la Esperanza (1992)  

Nota:

[1] Charles Wright Mills, sociólogo estadounidense (1916-1962)

https://es.wikipedia.org/wiki/C._Wright_Mills

La Imaginación Sociológica , describe una estructura mental, al hacer una sociología capaz de conectar experiencias individuales y relaciones sociales. Los tres componentes que la forman son:

1 – Historia: cómo una sociedad se construye y cómo cambia. Cómo se «hace» la historia en ella.

2 – Biografía: la naturaleza de la «naturaleza humana» en una sociedad; qué tipo de personas habitan en una sociedad particular.

3 – Estructura Social: cómo los variados órdenes institucionales operan en una sociedad, cuáles son los dominantes, como se integran, como podrían estar cambiando, etc.

La imaginación sociológica otorga a quien la posea la habilidad de mirar a través de su entorno y personalidad para captar estructuras sociales y una relación entre la historia, la biografía y las estructuras sociales.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=215325

Imagen: http://www.eldigitaldecanarias.net/images/7-08-2016/ventana07.jpg

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