El “aula taller” como metodología para descubrir la Pedagogía Cooperaria.

Por: Ana María Ramírez Zarza y José Yorg

“Mirar lejos es tan fácil que da vergüenza mirar. La cosa es mirar cerquita, ver y poder encontrar”. José Larralde

¿Qué método de análisis necesitamos para poder desentrañar y comprender la Pedagogía cooperaria?

“El método es el camino que sigue el pensamiento para conocer la realidad”, nos ilustra León Schujman. Ahora, cabe preguntarnos, en cuanto a nuestros pensamientos, nuestros hábitos, puntos de vista, etc., sabiendo que ellos están influenciados, mediados, por creencias varias ¿Qué tipo de pensamiento debemos poner en práctica para indagar y conocer la realidad?

Repetimos al unísono con Paúl Lambert desde su libro “La Doctrina Cooperativa” cuando señala que “La ciencia explica lo real, la doctrina juzga y propone diversos cambios para mejorar lo real”.

“Esta distinción entre ciencia y doctrina no implica preferencia hacia una u otra: ciencia y doctrina son complementarias y tienen una importancia similar para el destino  de los hombres”.

Así fue nuestra observación, nuestra indagación, conforme fuimos trabajando en muchas y variadas experiencias, diálogos, realización de dictados de cursos para docentes, debates sobre pedagogías en sus diversas corrientes, a la luz de la ciencia y de la doctrina. La Pedagogía cooperaria es fruto de ambas. Así seguimos el método de análisis que permitió descubrir la Pedagogía cooperaria.

Pero, como todos/as sabemos, existe un punto de inflexión, particularmente, antaño, a nosotros nos hacía “ruido” la práctica educativa cooperativa escolar con método aprendido en el Instituto de Formación Docente, es decir, con la pedagogía liberal y su didáctica, aplicada en el quehacer cooperativo.

El ámbito escolar, estructurado de una forma rígida, formal, burocrática, con pocos nichos de espacios para la innovación educativa, confrontan con el ideario cooperativo, sus valores, principios, su forma organizativa de lo teórico-práctico y el trabajo y estudio grupal.

Más allá de que es posible sortear todos esos obstáculos y se avance, esos elementos perturbadores, nos hicieron reflexionar sobre la contradicción, falta de coherencia, entre la Doctrina cooperativa y el método de enseñanza-aprendizaje cooperativo bajo el designio liberal.

Es desde este análisis que proponemos instalar el “aula taller”, en tanto entendemos como la más propicia manera para abordar un trabajo grupal, de equipo casi, para ir avanzando paso a paso en nuestra labor investigadora. En ella organizamos la acción a partir de un “pensar y hacer grupal”. Ponemos  en juego una labor de lectura analítica y reflexiva, que encaja con lo teórico-práctico en la construcción de nuestras producciones.

Es un método de cotejo para seguir un camino que nos permita conocer la realidad a la luz de la historia y doctrina cooperativa. Sabemos que los Pioneros de Rochdale observaron tal y cual se le presentaba la vida , el trabajo y la sociedad, con una mirada de valores socialistas, y tal como nos ilustra Paúl Lambert, la conclusión a la que llegaron, al ver esa organización social y económica que representaba el capitalismo en su etapa industrial, fue una observación negativa para sus vidas. Allí pensaron en la cooperación organizada.

A través de la organización empresarial de la cooperativa, es decir, de sus órganos sociales, sus normas de conducta y de funcionamiento, sus aspiraciones, sus fines y objetivos, etc., podemos, en fin, comparar con la sociedades mercantiles capitalistas y darnos cuenta cuán diferentes son.

Llegado a este punto, preguntamos y respondernos: ¿La educación liberal contiene a esos elementos cooperativos que tenemos enfrente? Definitivamente, no. Necesitamos, entonces, de un espejo que nos devuelva-en términos educativos- la imagen de lo cooperativo para enseñar y aprender cooperativismo de la manera correcta, es decir, abrevando en una pedagogía cooperativa sui géneris, que le es propia, de sí misma, peculiar.

A esa imagen que nos devuelve el espejo de todo lo cooperativo debemos construirla en clave educativa, edificar lo técnico-pedagógico desde la esencia misma del pensamiento filosófico cooperativo cuyo punto central de objetivo es la acción transformadora. Es como nos dice Paulo Freire “La educación no puede cambiar el mundo, pero puede cambiar a las personas que pueden cambiar el mundo”. Pero, para que eso ocurra, para que el educando y el educador cambien, es imprescindible una experiencia educativa genuinamente pedagógica y didáctica cooperaria.

Rememoremos aquí, por oportuna, la frase de Albert Einstein que bien describe lo que intentamos demostrar, «Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes»

Muchas veces una anécdota ilustra mejor: Después de disertar sobre la temática en estudio enmarcada en una reunión con docentes de distintos niveles y modalidades, una profesora pidió mayor precisión que despeje sus dudas, a la respuesta, ella concluyó “entonces quiere decir que para entender y aplicar la pedagogía cooperaria deberemos dar vuelta nuestras cabezas”, y sí, definitivamente.

Ese “dar vuelta la cabeza” implica abandonar el criterio pedagógico liberal e ir en busca del criterio esencial de la cooperación en función educativa para dejar de replicar en las aulas una tarea que consolida el individualismo y la mezquindad. De eso se trata, de cambiar la lógica liberal del pensamiento por la lógica del pensamiento cooperativo.

Una reflexión para una conclusión abierta: Sabemos por Enrique Agilda que “Es muy grande el salto imaginario que habría que dar para trasladarnos desde esta sociedad, organizada sobre bases egoístas, a una sociedad asentada en la cooperación con firmes bases económicas, morales y espirituales”.

¡Saludos cooperativos!

Fuente: La autora y el autor escriben para OVE

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La necesaria ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa. Rescates conceptuales.

Por:  Ana María Ramírez Zarza y José Yorg

 

Resumen

El presente artículo aborda-nuevamente- el dilema de la educación cooperativa bajo designio de la concepción y práctica pedagógica liberal, que a nuestro juicio induce, en consecuencia y sin más, a la necesaria ruptura epistemológica en su teoría y práctica.
Presenta los dos problemas fundamentales sobre los cuales reflexiona. Se vale de rescates conceptuales de distintos autores sobre epistemología y pedagogía, y luego plantea el problema central: Repasar el reclamo de coherencia entre la educación cooperativa y su génesis pedagógica y didáctica. El artículo concluye con una crítica al sistema educativo oficial argentino.

Palabras clave: Educación, Educación cooperativa, Epistemología, Pedagogía, Génesis de la Pedagogía Cooperativa.

Presentación

“Creo que es necesaria una ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa, una revolución pedagógica para acercarnos a los educandos, aprender de ellos y juntos, colectiva y solidariamente generar el conocimiento”. Mario Schujman*1.

En realidad nos encontramos ante dos problemas fundamentales: El primer problema referido al reclamo de coherencia entre la educación cooperativa y su génesis pedagógica y didáctica; y el segundo problema es aquel que bien lo plantea Xavier Merchán Arízaga:

“Frente a la gran variedad de propuestas pedagógicas que ofrecen soluciones a los problemas educativos y que contrastan con la praxis generalizada, donde se dice en el discurso y los PEI asumir una nueva teoría educativa, pero que al momento de ser  constatada en el aula, evidencia que no se ha dejado el tradicionalismo educativo del memorismo y el conductismo”.

En cuanto al primer problema nos sostendremos en nuestra posición expuesta en varios artículos y ponencias publicadas. Ponemos acento al señalar que con demasiada frecuencia se incurre en el error de asimilar a la pedagogía y didáctica cooperativa con métodos de enseñanza oficial, y así se contravienen en deformaciones de los contenidos, fines, objetivos, valores y principios cooperativos.

En lo referente al criterio pedagógico cooperativo que sostenemos, traemos a colación que también encontramos huellas inequívocas de la orientación pedagógica cooperativa al leer atentamente los objetivos de la idea de la cooperación que tuvieron los Pioneros, pues destacaban la imperiosa necesidad de construir un mundo con una nueva moral.

Sobre el segundo problema, coincidimos con el citado autor “Frente a esto se hace fundamental confrontar las ilusiones teóricas de las diversas propuestas educativas y sus fundamentos epistemológicos con la práctica en el aula; misma que no permiten un real cambio del sistema educativo”.

Pasemos ahora a los demás momentos, continuando con: ¿Qué entendemos por epistemología? Siguiendo en este punto a Mirella del Pilar Vera Rojas y a C Rosa María Massón Cruz y a su vez a Machín, R. (Pedagogía del oprimido: su aporte al estatuto epistemológico de la pedagogía) “La epistemología, en su acepción literal, significa teoría de la ciencia; pero este significado en la práctica varió con el decursar de la historia de la humanidad y en diferentes campos de las ciencias, donde se destacan la gnoseología, la filosofía, la sociología, entre otras. Con el tiempo y el desarrollo de estas se han incorporado otros estudios sobre la ciencia, como historia de la ciencia y ética de la ciencia, con suficiente producción teórica y gran número de investigadores como para constituir, en sí misma, áreas de investigación independiente. De ahí que la epistemología oriente su accionar al estudio y al análisis del conocimiento que produce la ciencia”.

Concluyen que “El estudio de la epistemología de la pedagogía representa, en la actualidad, un tema de discusión y análisis, que valora la necesidad de esta ciencia para el campo profesional del docente y contribuir a la solución de las problemáticas educativas que históricamente se manifiestan en los centros educacionales y otros temas emergentes que por su impacto en la educación merecen ser estudiados como parte de su estatuto científico”.

En el siguiente momento repasamos el significado de pedagogía:
“Todos estos trabajos requieren el reconocimiento de la pedagogía como disciplina, lo que no significa establecer límites a la manera de un cerco. Debemos considerar que los  conceptos no conocen fronteras epistemológicas, ellos se relacionan de una teoría a otra adquiriendo en cada una un significado peculiar y un modo diferente de inserción en el conjunto de conceptos que conforman una disciplina. A la luz de este principio asumimos la relación de la pedagogía con otras disciplinas, convencidos desde luego de que las disciplinas avanzan a partir de conceptos y métodos que pueden provenir de otros campos de conocimiento. Pero este mismo principio puede dar cuenta de las consecuencias que acarrea el enrarecimiento de los saberes”. Pedagogía y Epistemología. Olga Lucía Zuluaga; Alberto Echeverri; Alberto Martínez B.; Humberto Quiceno; Javier Saenz; Alejandro Álvarez G.

Al problema fundamental sobre el reclamo de coherencia entre la educación cooperativa y su génesis pedagógica y didáctica. Respondemos:

La génesis de la Pedagogía Cooperativa.
Sostenemos la tesis de que la pedagogía y didáctica cooperativa posee autonomía metodológica propia, porque es la síntesis teórica y práctica de una constatación científica del hecho histórico y su proyección a nuestros días de la obra que los Pioneros de Rochdale efectuaron a la luz de los postulados enunciados por Robert Owen y sus propias experiencias, al analizar las profundas causas de las injusticias económicas en la que vivían y al encontrar en la forma cooperativa cómo terminar con el perverso orden capitalista que los mantenía en el infortunio permanente. También requería, en consecuencia, de otra cualidad formativa humana. Tomemos cualquier momento de la historia de la humanidad y comprobaremos que siempre se generaron contrapesos solidarios, a partir de acuerdos cooperativos a situaciones donde la especie humana hubo de separarse de esa condición social genética, ya sea por imperio de guerras o sometimiento a servidumbre.

Por ejemplo, al instaurarse un modelo de producción sobre la base de la máquina a vapor y su consecuente adecuación organizativa en instalaciones fabriles se inauguró la etapa episódica histórica conocida como “Revolución industrial” y en verdad, tan acertada denominación porque conmovió toda la vida de aquella Inglaterra, lugar geográfico que daría como reacción a todo ello la sistematización de la cooperación como contrapeso a las consecuencias nefastas para las grandes mayorías que trajo aparejada dicha transformación productiva. Así, expuestas las cosas en su exacta dimensión del largo trajinar humano hacia un mundo con equidad social y económica, observamos los condicionamientos que impiden el pleno desarrollo humano de las sociedades.
Esas consecuencias nefastas para las grandes mayorías del nuevo orden capitalista industrial merecieron el consecuente reproche moral de Robert Owen, quién asignaba a la educación como la mejor forma de construir un buen carácter social, buscó en consecuencia encontrar ,promover y aplicar el mejor método de enseñanza, dado que “expresó su insatisfacción con el sistema educativo vigente en términos inequívocos: “Entrad en  cualquiera de las escuelas que se llaman nacionales y pedid al maestro que os muestre lo que saben los niños. El maestro llamará a los niños y les hará preguntas teológicas a las que los hombres más eruditos no pueden responder racionalmente; los niños, no obstante, responderán enseguida del modo que se les ha enseñado previamente; porque en esta parodia de la educación la memoria es el único requisito exigido. Así pues, el niño cuya facultad natural de comparar ideas o cuyos poderes de raciocinio queden destruidos más de prisa, si al propio tiempo posee una memoria suficiente para recordar cosas sin hilación, será el primero de la clase; y las tres cuartas partes del tiempo que debería dedicarse a impartir una instrucción útil, se habrá dedicado en realidad a destruir la capacidad mental de los niños” (R. Owen, 1814).
Owen buscaba un método pedagógico que interpretara su cosmovisión de la sociedad, la empresa y el hombre, creó entonces la Institución para la Formación del Carácter. “Aunque alababa los esfuerzos pioneros de Bell y Lancaster en este campo, criticaba sus planteamientos pedagógicos. La lectura y la escritura no eran más que instrumentos para impartir el conocimiento y eran de poco valor si no se enseñaba a los niños a utilizarlos adecuadamente. “El modo en que se imparte la instrucción es una cosa y la instrucción propiamente dicha es otra; y no hay dos cosas más diferentes entre sí”. Era importante pues adoptar el procedimiento de instrucción que mejor permitiese al niño entender los objetos y caracteres que le rodeaban” (p.4)
Visitó a Pestalozzi, que le pareció “otro hombre bueno y benévolo”. Owen creía que “su teoría era buena, pero sus medios y experiencias muy limitados, y sus principios, los del viejo sistema”, aunque admitió que la escuela estaba más adelantada que otras”.
Sin embargo, debemos apuntar, Owen, que pese a ser un gran comunicador no podía conocer la ciencia pedagógica, por tanto, estuvo a un paso, pero no llegó a interpretar el aspecto pedagógico de la cooperación en las aulas.
http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/owens.pdf

«El Contrato Social»

Es dable concluir que mientras las personas no posean las condiciones que garanticen ser dueños del fruto de sus esfuerzos no podrán desarrollar su personalidad, equivalente a decir, su mejoramiento humano. Cabe anotar aquí lo dicho por Juan Jacobo Rousseau, como ilustración de cuanto afirmamos, al ponderar que “ ningún ciudadano sea suficientemente opulento como para comprar a otro, ni ninguno tan pobre como para ser obligado a venderse’, expresado en su escrito «El Contrato Social».

Podemos, incluso, tomar como premisa los dos elementos necesarios a tener como imprescindibles en la búsqueda de un ambiente propicio para el mejoramiento humano que enuncia el pensador Rousseau al decir :“Si se indaga en qué consiste precisamente el  mayor bien de todos, que debe ser el fin de todo sistema de legislación, se hallará que se reduce a dos objetos principales: la libertad y la igualdad; la libertad, porque toda dependencia particular es fuerza quitada al cuerpo del Estado; la igualdad, porque la libertad no puede subsistir sin ella.” Se necesita pues, ordenar la organización de la producción de tal modo que permita dar a cada cual las condiciones materiales y
espirituales para gozar de la libertad y de la igualdad, y en este punto, todo indicaría que el descubrimiento de la cooperativa como empresa económica social apunta a ello.

Robert Owen nos presentó con toda crudeza la imposibilidad de que la educación común tenga su efecto positivo sin tener su correlato en una nueva forma de organizar la sociedad, al decirnos «En mi calidad de empleador y director de manufactura en Lancashire y Lanarkshire, hice todo lo que pude para aliviar los males de mis empleados; y sin embargo, a pesar de todo lo que hice, con nuestro sistema totalmente irracional de creación de riqueza, de formación del carácter y de organización de todas las actividades humanas, sólo pude aliviar un poco la miseria de su estado; y ello pese a ser consciente de que la sociedad, incluso entonces, poseía medios sobrados para educar, emplear y gobernar a la población entera del Imperio Británico, haciendo de ellos hombres formados e inteligentes, unidos y prósperos para siempre, y para convertirlos en hombres y mujeres felices, de cualidades físicas y mentales superiores». (R. Owen, 1858).
Hecho histórico constatado por nosotros más de un siglo después al actuar como maestros de escuelas rurales de la Provincia de Formosa, al ver paulatinamente nuestros esfuerzos educativos disgregarse en la nada, pues en las campiñas formoseñas los cultivos tradicionales sólo generan mayor pobreza y desesperanza, dado que la educación común no brinda los conocimientos empresariales emancipatorios requeridos, queda casi descolgada de esa realidad. Esa realidad nos llevó, inspirados por el estímulo de una supervisora escolar, a estudiar la carrera universitaria de Tecnicatura en Cooperativismo. (Tecnicoop,su historia, parte I)

Criterio pedagógico cooperativo
También encontramos huellas inequívocas de la orientación pedagógica cooperativa al leer atentamente los objetivos de la idea de la cooperación que tuvieron los Pioneros, pues destacaban la imperiosa necesidad de construir un mundo con una nueva moral.

Tal era la idea expuesta en el primer Manifiesto en que difundían los ideales de la verdadera cooperación, destacaban la gran necesidad de construir, lenta pero ininterrumpidamente, un mundo con una nueva moral y un mejor sistema de sociedad, nos narra Goedhart, presidente de la ACI (1921-1927). Sigamos con el maestro Goedhart cuando nos ilustra sobre los Pioneros de Rochdale en sus inicios “tenían tras ellos la terrible experiencia de las condiciones de vida y trabajo que habían prevalecido durante y después del periodo de la revolución industrial. Eran conscientes, por experiencia, que los más pobres de los pobres eran esquilmados por los intermediarios quienes le cobraban precios de usurero para entregarles productos adulterados, robarles en el peso y extorsiónalos con los precios a cambio de sus miserables salarios.”
No podemos evitar el preguntar tras la lectura del párrafo anterior ¿no describe nuestro buen amigo una realidad también actual?
Así comprenderemos porque la Pedagogía Cooperativa es contestataria a “la moral perversa que empujó a los Pioneros y les dio fuerzas y coraje para empezar a luchar contra esas condiciones adversas.”
“Esta fue también la razón por la que se esforzaron por analizar las causas de las injusticias económicas en las que vivían y buscar los medios de terminar con ese viejo orden perverso, atacándolo en sus causas.”¡¡En extraordinaria luz Goedhart nos iluminó la génesis de pedagogía cooperativa!!

Conclusión

Nuestra tesis pedagógica se funda a la luz de los principios científicos que implican el indagar al fenómeno de estudio y explicar las leyes de funcionamiento que informan sobre él.
De tal razonamiento obtendremos distintivamente una economía capitalista, una economía social y una economía cooperativa.
La pedagogía, entendida como ciencia del saber y de la enseñanza, aplicada a la peculiar naturaleza del fenómeno social-económico cooperativo estudiado, evidencia y distingue como Pedagogía sui generis a la educación cooperativa y su didáctica, concomitantemente.

Señalamientos al sistema educativo oficial.

En primera instancia, el reproche va dirigido a los decisores políticos del sistema educativo oficial por el simple hecho de no haber expedido el decreto reglamentario de la Ley de Educación nacional N° 26206 en su artículo N° 90, y que permita de una vez por todas la efectiva aplicación de la educación cooperativa escolar en las escuelas argentinas que así lo desean, encarando las correspondientes capacitaciones sobre la temática.
El propio sector cooperativo no ha encontrado la fuerza que permita incidir en la prosecución del anhelado noble propósito del legislador de la citada norma educativa.
De nuestra parte hemos concluido que estos aspectos cargan enorme importancia y en función a ello, planteamos nuestra iniciativa formalmente ante el Ministerio de Educación de la Nación Argentina que sugiere que esa cartera convoque al “Congreso Pedagógico Cooperativo Escolar y Universitario”, ámbito propicio para debatir y discutir la esencia pedagógica cooperativa.

En cuanto a la segunda cuestión aquí estudiada, es decir, a los señalamientos necesarios que le cabe al sistema educativo oficial y que la pandemia lo evidenció sobradamente.
 La educación oficial va poniendo fragmentos en los campos del saber cognitivos y actitudinales en las distintas áreas curriculares, es decir, caen uno sobre otros, independientes, y con una muy poca vinculación con la realidad demandante, lo cual es fácilmente comprobable en los Lineamientos Curriculares oficiales que llegan a las instituciones educativas y de ahí se transmiten al aula. Estos documentos no están adecuados a la educación en situación de pandemia. El resultado del mismo es la posibilidad de que todos esos saberes trasmitidos virtualmente, se sustentan con “alfileres” que a la menor brisa, caen abajo de forma estrepitosa.

 Los directivos y docentes a su vez caen con frecuencia en divisiones, apremiados por la estrechez de sus salarios y otros problemas sociales y la abrumadora tarea del papeleo burocrático que les llegan, en cuanto a la comprensión de su tarea y con ello se agudizan los problemas socioeducativos, (desinterés, repitencia, etc.) algunos de los cuales pueden ser paliados, incluso superados, si las autoridades pedagógicas tuvieran el conocimiento propicio que les permita, en el ejercicio de su profesión, desterrar la Pedagogía y Didáctica tradicional, con matices de constructivismo, sarmientino, que aún hoy campean en nuestras escuelas, por otra que brinde alternativas positivas de integración de saberes, en sus raíces teóricas y prácticas, tal cual lo es la Educación Cooperativa, Por ello que es lícito afirmar que la educación una vez más está en crisis.
 Los educandos, a su vez, reproducen inconductas y antivalores que mayoritariamente le absorben de un modelo de sociedad, pero también es dable decirlo, empiezan a cuestionarse sobre su legitimidad, ante un estado de necesidad permanente, por ejemplo, si tiene sentido esforzarse en la escuela, sus expectativas alguna de encontrar un puesto de trabajo al finalizarla se reducen a su deseo de ingresar a la Administración Publica, de la mano de algún político (mandamás) o bien ser mano de obra barata de alguna empresa, por cuanto ésta no le provee de las herramientas conceptudinales y actitudinales empresariales y sociales que le brinda la Educación Cooperativa, que son requeridas para, como lo dice Monseñor Coady  “Ser dueños de su propio Destino”.

 El agotamiento de esta educación, acelerada por el Covid 19, desde el cual, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, reclaman otra forma de relacionamiento, docente, alumno, curricula escolar, padres con mayor presencia protagónica, plantean otros saberes y otros métodos en los cuales, el Sistema Educativo no se preparó, tanto en lo que hace a la infraestructura, como también las herramientas y recursos didácticos digitales, con lo cual aumentó la  incertidumbre pedagógica y la exclusión de algunos educandos, más allá de algunas experiencias aisladas de fraternidad y cooperación escolar.
 Necesitamos otra educación, otro modo de trasmitir saberes, otra forma de gestionar las instituciones educativas, otra trayectoria educativa, otra gramática escolar, y como señala Inés Dussel (2007) La escuela, hoy más que nunca, debe ser el lugar que nos ponga en contacto con un mundo-otro, pero este mundo-otro no es, necesariamente, el mundo de las humanidades del siglo XIX, sino el mundo-otro que nos confronta con lo desconocido, con lo que nos permite entender y también desafiar nuestros límites, con lo que nos hace más abiertos a los otros y a nosotros mismos. La escuela —ya sea enseñando el lenguaje, la pintura, el cine o la computación— debería poder ayudarnos a relacionarnos más libremente… (La transmisión cultural asediada: Los avatares de la cultura común en la escuela).
Cabe interrogarnos ¿Cómo es posible comprender que los claustros universitarios no contengan los nobles saberes cooperativos, los Institutos ignoren la pedagogía cooperativa, convirtiéndose a docentes y educandos en ignorantes supinos?

Referencias bibliográficas.

 COADY, M. M. (1975). “Dueños de su propio destino”- Intercoop-Cuadernos de Cultura Cooperativa-
 DUSSEL, Inés (2007). La transmisión cultural asediada: Los avatares de la cultura común en la escuela. Propuesta Educativa Número 28 – Año14 – Nov. 2007 – Vol2 – Págs. 19 a 27 FLACSO ARGENTINA. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
http://propuestaeducativa.flacso.org.ar/wpcontent/uploads/2019/12/dossier_Dussel_PE28.p
df
 Estatuto de los Probos Pioneros de Rochdale. 1844 https://www.gestionparticipativa.coop/portal/index.php?option=com_content&view=article &id=254:los-estatutos-de-la-cooperativa-de-rochdale&catid=37:getaways&Itemid=364
 GOEDHART, G.J.D.C. (1995) El aspecto moral de la Cooperación-Revista de la Cooperación Internacional –Volumen 28-Nº 2–Órgano oficial de la Alianza Cooperativa Internacional-ACI.-
 GORDON, Peter, (1999) “Robert Owen” (Reino Unido). Profesor de educación en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Londres. -©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/owens.pdf.
 GORDON, Peter (1999).ROBERT OWEN (1771-1858) Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIV, nos 1-2, 1993, págs. 279-297.- UNESCO: Oficina Internacional de Educación, – http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/owens.pdf
 LAMBERT, Paúl, (1975) La Doctrina Cooperativa, Cuadernos de cultura cooperativa. Edición 4ª, Editora Cooperativa Limitada, Buenos Aires-Argentina.-
 MERCHÁN ARÍZAGA, Xavier. Ruptura epistémica en la praxis pedagógica. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, núm. 14, 2013, pp. 155-169 Universidad Politécnica Salesiana Cuenca, Ecuador. https://www.redalyc.org/pdf/4418/441846099008.pdf
 VERA ROJAS, Mirella del Pilar y MASSÓN CRUZ, C Rosa María Pedagogía del oprimido: su aporte al estatuto epistemológico de la pedagogía. Varona. Revista Científico Metodológica- ISSN 0864-196X ISSN 1992-8238. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1992-
82382018000100010&lng=e&nrm=iso
 YORG, José, RAMÍREZ ZARZA, Ana María y otros. (1995) TECNICOOP Ltda. Su Historia Revista de Idelcoop – Volumen 22 – Nº 90 TEORIA Y PRÁCTICA DE LA COOPERACION. https://www.idelcoop.org.ar/sites/www.idelcoop.org.ar/files/revista/articulos/pdf/95950217
.pdf
 YORG, José y SCHUJMAN, Mario Saúl (2020). Argentina. Congreso Pedagógico Cooperativo Escolar y Universitario Nacional (1y2) https://kaosenlared.net/argentinacongreso-pedagogico-cooperativo-escolar-y-universitario-nacional-1y2/

 

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Enfoques cooperativos, Hoy: Reflexiones sobre la epistemología de la Educación Cooperativa Escolar y Universitaria.

Por  Ana María Ramírez Zarza-José Yorg.

 

“La transformación sólo puede existir y materializarse a través del acontecimiento y la performatividad, concibiendo a esta última, como la capacidad que las cosas sucedan y se ejecuten de una cierta manera”. Aldo Ocampo González.

“Creo que es necesaria una ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa, una revolución pedagógica para acercarnos a los educandos, aprender de ellos y juntos, colectiva y solidariamente generar el conocimiento”. Mario Schujman.

Nos ilustra con toda crudeza Aldo Ocampo González en su trabajo “Comprensión epistemológica de la Educación Inclusiva: constelaciones, movimientos, encuentros y plasticidades”:

“La comprensión epistemológica de la Educación Inclusiva ha sido un tema omitido e invisibilizado por los investigadores y sus agendas, un tema no discutido con su debida pertinencia en las propuestas políticas y programas de formación del profesorado a nivel de pre y post-graduación –algunos esfuerzos dedicados a pensar su base epistemológica, incurren en el error de recurrir al aplicacionismo epistémico, esto es, el encapsulamiento de sus fuerzas analíticas en los esquemas de pensamiento proporcionados por los principales macro-modelos científicos de la filosofía de la ciencia, invisibilizando la pregunta por la autenticidad de su campo de conocimiento–, producto de un amplio espectro de equívocos de interpretación y aproximación a su objeto”.

No podemos menos que decir que tal párrafo incluye-a nuestro juicio-enteramente a la Educación Cooperativa Escolar y Universitaria y su epistemología, destacando-sin embargo- con fuerza, esfuerzos particulares de académicos y universidades que contribuyen al avance de esta modalidad educativa.

Lo primero que debemos señalar, para reflexionar desde lo epistemológico a la educación cooperativa, es que ella conlleva en sí elementos sociológicos, metodológicos, contenidos, sistema objetivos basado en valores y principios, etc, todos elementos u aspectos claramente a contracorrientes del neoliberalismo. La cooperación como filosofía utópica juzga  a la organización socio-económica capitalista, por tanto, es contestataria a ella, posee un pensamiento situado.

Entonces, si nos ajustamos a la conceptualización sobre epistemología dado por Ignasi Brunet y Antoni Morell (Epistemología y cibernética- 2001) se entiende como “reflexión acerca de lo que las disciplinas científicas están produciendo, trata de evaluar la naturaleza y calidad de su conocimiento científico, la verdad o falsedad de sus teorías o cómo proveen de explicaciones adecuadas o cuál es la estructura formal y conceptual de sus teorías”. En síntesis, “la epistemología es una reflexión sobre la producción de las disciplinas científicas y el conocimiento científico”.

La pedagogía cooperaria es la ciencia que reflexiona y aporta saberes al fenómeno cooperación en acción educativa. La reflexión epistemológica sobre la producción pedagógica cooperaria evidencia lo válido que resulta, toda vez  que el momento histórico que atravesamos bajo la pandemia exige  pensar dónde nos situamos ante el devastador efecto sobre el tejido de las relaciones, el modo en que queremos construir el futuro incluyente, y qué aportamos para esa sociedad que imaginamos mejor.

El sociólogo Boaventura de Sousa Santos plantea las Epistemologías del Sur para pensar. Nosotros coincidimos con Mario Schujman cuando afirma que “es necesaria una ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa”, y es que lo hemos hecho y dicho  muchas veces, en la actualidad la educación cooperativa se procesa bajo lineamientos pedagógicos liberales, aprendidos en los Institutos de formación docente oficial, en contrapuesto a ello hablamos de Pedagogía Cooperaria, reflejo de la cooperación doctrinaria.

Entonces, adherimos fuertemente a la filosofía Latinoamericana de la Cooperación, un pensamiento situado desde un continente demorado en su desarrollo por medio de la dependencia. Desde la posición genética de la cooperación en cuanto a su concepción de emancipación, autonomía e independencia.

Dicho todo lo anterior, el debate que tenemos entre manos es considerar cómo contribuir  a superar una educación claramente  colonizadora del pensar, del conocimiento, y avanzar hacia un pensamiento transformador y emancipador. De allí que no exista-para nosotros- una única epistemología.

¿Cómo abordar desde la pedagogía el proceso de descolonización del saber? ¿Cómo se presenta en la realidad la colonización del saber en los/as educandos/as? Nosotros transitamos una formidable experiencia educativa que engarzó  desde la primaria hasta la Universidad a través del ProDeCoop-Escolar y el ProDeCoop-Universitario, dos programas de educación cooperativa, esa trayectoria fue de mutuo aprendizaje.

La Educación Cooperativa es ante todo un proceso  de reeducación cultural y que naturalmente en virtud a ello, en ese proceso, se le antepone inevitablemente resistencia. Esa resistencia proviene de la arraigada fuerza de la costumbre, del hábito, del individualismo, la mezquindad, del “seguir el camino consuetudinario”, y es en ese preciso instante en que la corteza cerebral y sus funciones superiores son el escenario de una lucha por derrotar  esa resistencia para cambiar, para incorporar  nuevos conceptos, nuevas formas de pensar y actuar, para ello naturalmente debe desechar, lo que hoy llamaríamos, “chips defectuosos”.

Ese proceso reeducativo en los niños y jóvenes no presenta tanta resistencia, el problema son los adultos que experimentan altibajos, retrocesos e incluso enojos, todo proveniente de una cultura tradicional, conservadora y hasta reaccionaria.

El método de estudio y trabajo cooperativo implica   hacer oportuno recurrir al análisis y debate grupal respetuoso, facilitando comprender que el camino trasformador del pensamiento es zigzagueante y no llano.

Y es que la pedagogía cooperaria educa y forma teórica y prácticamente teniendo como eje la relación de cooperación, nutriendo con esos valores las disciplinas o saberes escolares y académicos, en suma, es la concreción de lo que  José Martí afirmó “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote, es preparar al hombre para la vida”.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Fuente: Portal Otras Voces en Educación

 

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Las mujeres y el cooperativismo en sociedades patriarcales

Por:  Ana María Ramírez Zarza

“¿Liberación femenina? Ello es también asunto de la liberación del hombre, no es posible uno sin el otro, pues el origen del vasallaje, de la cultura patriarcal, de ambos, mujer y varón, es el mismo, el capitalismo” (José Yorg)

Con motivo de la reciente conmemoración del Día Internacional de la mujer, consideré pertinente exponer algunas líneas, pensadas desde mi condición de mujer, trabajadora-educadora, profesional y cooperativista, son reflexiones que no escapa al clamor de las mujeres que viven en medio de la economía capitalista, en sociedades patriarcales, y que enfrentamos dilemas y desafíos en torno a necesidades de ser respetadas.

¿Por qué se conmemora el Día Internacional de la Mujer? El 8 de marzo de 1909, murieron en un incendio 129 mujeres cuando se declararon en huelga en una fábrica de Nueva York, así que lejos de un día festivo desde TECNICOOP conmemoramos esa lucha por la igualdad de género, hoy bajo un contexto neoliberal adverso.”

Las cooperativas también se desenvuelven en sociedades patriarcales, capitalistas, cuyos subvalores son el egoísmo, la mezquindad y la supremacía del más fuerte, de la cultura a lo mbaretépe* y, por tanto, el cooperativismo lucha con sus valores y principios para evidenciar que es posible superar esas atrocidades.

Pensar en terminar con la violencia hacia las mujeres requiere de otras condiciones de vida, otra visión sobre la especie humana, otra organización socio-económica. El cooperativismo puede ayudar a conquistar esa otra organización humana puesto que pone en movimiento una estructura empresarial basada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua, liquida la plusvalía con su mecanismo de repartición proporcional de beneficios y revocación de mandatos en cualquier tiempo.

Nuestro homenaje

Me gustaría, con las disculpas de las compañeras de otras latitudes, hablar sobre mujeres destacadas del cooperativismo argentino, y que en verdad son muchas, pero debo resumir esa mención en dos mujeres para dar nuestro homenaje, en la Dra. María Argentina Gómez Uría y la Prof. Lina Frederich de Acuña.

María Argentina Gómez Uría por su trayectoria y pionera de la enseñanza de la cooperación en las aulas de las instituciones educativas a nivel nacional, referente latinoamericana y Lina Frederich por ser la impulsora del cooperativismo escolar en Formosa, alma mater de José Yorg, además de ser la impulsora de la fiesta nacional del pomelo en Laguna Blanca como motor del desarrollo agrícola y la educación.

Y, claro que sí, la liberación feminista es también un asunto del hombre.

*Mbaretépe (en guaraní): Hombre que actúa por la fuerza, poderosa y soberbiamente.

*Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253509

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Los y las maestras

Por: Ana María Ramírez Zarza

«E lhombre no puede participar activamente de la historia, en la sociedad, en la transformación de la realidad y de su propia capacidad de transformarse (….)Nadie lucha contra fuerzas que no comprende, cuya importancia no mide, cuyas formas y contornos no discierne; (….) Esto es verdad si se refiere a las fuerzas de la naturaleza (….) Esto es así en las fuerzas sociales también(….) La realidad no puede ser modificada excepto cuando el hombre descubre que es modificable y que él lo puede hacer». Paulo Freire

El 20 de febrero se inició el periodo escolar 2017 en Formosa, fecha en que debimos presentarnos como maestros de grado en  Escuela  N° 532, anclada en un barrio carenciado donde se  convive con toda la problemática  económica y socioeducativa sin resolver.

El reencuentro con los/as colegas signado de la alegría y   reflexión sobre la problemática educativa una realidad ya conocida y transitada año tras año: la problemática docente intra y extramuros, y lo más conmovedor, los niños y sus padres,…….  Y en ese contexto es inevitablemente  la reflexión entre pares, ¿Quiénes somos en realidad? ¿Cómo nos ven los padres? ¿Y los decisores políticos? ¿Qué hacer?

Así la mirada esperanzadora de los padres y sus hijos, de que sí les podamos dar a esos niños y niñas la oportunidad de un mejor futuro, a través del mundo que abrimos en sus jóvenes mentes y corazones, nos hizo comprender que sí, que efectivamente,“somos la esperanza de una nación culta y soberana”

Enseñar en una escuela  que recibe poca  atención   de los  poderes oficiales y  de  la  propia comunidad, es enfrentarnos cotidianamente con la realidad de la escuela, por un lado un edificio con grandes carencias, generalmente con baños obstruidos, los vidrios de las ventanas rotos, las cercas perimetrales que sirven de contención y seguridad de los alumnos y alumnas rotas, tumbadas, ventiladores que no alcanzan a sofocar el calor y por si fuera poco la falta de agua y van….. Problemática que debe resolverse con el  magro ingreso de los padres.

Por otro lado,  docentes malpagados, desmotivados, cansados, no reconocidos por el esfuerzo físico, emocional que realizamos cotidianamente y ni hablar del reconocimiento como trabajador dela educación, las horas extras,  plus por cada curso que hacemos, como todo empleado de la Administración Pública, nos está vedado. Pero… ¡Tenemos escuelas!  Está claro, entonces, que,  ¡Somos la esperanza de una nación culta y soberana!

Como educadora social comprendo perfectamente que la educación de un vecindario, pueblo, comunidad, o un país es una de las condiciones más importantes para que avance en su desarrollo, democrático, cada vez  más justa y soberana, con una educación inclusiva, incluyente e igualitaria.

Reflexionando con las colegas y los colegas en esos minutos de compartir el cocido con leche y pan, donde nos abstraemos de las tareas conexas que realizamos, limpiar los salones, armarios, inventariar las existencias, las que necesitan reemplazos, etc. y al mismo tiempo enseñar a los niños en etapa de recuperación, nos interpelamos ¿Por qué si la educación es un pilar fundamental en la sociedad, la tienen tan descuidada? ¿Cuál es esa agenda oculta? ¿Qué hacer?

El cooperativismo educacional como proyección socioeducativa

Es incuestionable, entonces, que en esta ilación de análisis sobre los razonamientos expuestos, se encuentran los anclajes del cooperativismo como  proyección socioeducativa porque abre perspectivas al ampliar posibilidades de “establecer relaciones entre lo escolar y lo social” e ir en un proceso gradual, sistemático y continuo en la erradicación de ciudadanos y escolares de baja intensidad.

Invito respetuosamente a los decisores políticos a   que, sería deseable la apertura de espacios de diálogos superadores y comprender que lo snobles saberes del Cooperativismo Escolar forman parte de la Educación Argentina. Traemos a colación, entonces, que existen mandas legales suficientes que avalan lo expuesto, y así lo confirman las leyes N° 20337, 23427, 16583, y la Ley de Educación Nacional N°26206 en su artículo 90”.

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Pedagogía Cooperaría. Retos en su anclaje en el campo popular.

Por: Ana María Ramírez Zarza
 
 “…escuelita de un rincón de la tierra, simple barracón de cinc y madera, descascarado; podridas sus puertas; raídos sus pisos; con latas y cartones por vidrios; con un grupito de maestros salidos de la entraña de la realidad más que de cartapacios pedagógicos, como sostenedores e inquietadores…” Descripción de la Escuela rural de Canteras del Riachuelo-Uruguay- por Josualdo Sosa.
 
“Cooperativismo…¿dónde mejor que en las Escuelas? Ramón Giménez.
Nuestro propósito es progresar en la difusión del significado y los alcances de la Pedagogía Cooperaria-una terminología acuñada por José Yorg- para diferenciar su enfoque y abordaje sobre lo que se conoce como educación cooperativa, ya sea ésta, en el ámbito de las cooperativas, como así mismo, en el campo académico y escolar.
 Y, por ser ésta- la Pedagogía Cooperaria-una pedagogía en construcción que tiene claramente un reconocimiento de su origen desde el campo popular,toda vez que se registra como su iniciación,precisamente, en el accionar de los trabajadores hacia una reconstrucción de las relaciones sociales existentes sobre otras bases y lógicas de la organización empresaria y en la propia sociedad.
Una disciplina educativa con un saber y un campo de prácticas muy ricas, profundas y enraizadas en la historia argentina desde su constitución como Nación. Sin embargo, siempre enfrentó obstáculos para anclar sólidamente en el campo popular,he allí su reto.
Estamos hablando claramente de una debilidad expuesta del movimiento cooperativo,toda vez que no ha desarrollado estrategias de éxito en su anclaje en sectores necesitados de una educación crítica que los ayude a buscar y encontrar horizontes más promisorios.
Lo hemos dicho muchas veces y lo seguiremos afirmando que es cuanto menos un error conceptual y práctico el replicar el método de concepción pedagógica liberal estudiado en los institutos de Formación docente y en las Universidades.
Ese abordaje educativo del cooperativismo bajo los preceptos liberales son los que precisamente obturan,frenan e impiden su arraigo en el campo popular.No cubre,no puede hacerlo-la pedagogía liberal- por su método,su esencia y su diseño curricular oculto, satisfacer los interrogantes,los desconocimientos de otras perspectivas socio-económica y educativa alteradora de realidades, de infortunios sociales, que el sector popular pretende resolver.
La corriente pedagógica denominada Educación Popular se destaca por sus aportes formidables,sin embargo,dentro de ella constatamos referencias constantes sobre el cooperativismo y sus valores y principios. Esa dicotomía debe cesar y emprender una acción entre ambas, de conjunto, de construcción basada en la integralidad, elevándolas así a un estadio superior, en bien de los educandos.
Es pues,deber de los educadores sociales y en especial de los docentes cooperativos, reelaborar el abordaje técnico-pedagógico para superar ese estancamiento.Por nuestra parte, ya hemos elaborado documentos en ese sentido.
Es,claramente posible y deseable, establecer vínculos entre la Pedagogía Cooperaria y la Educación Popular, y ésto lo planteamos desde esa reelaboración  técnico-pedagógica aludida y sobre todo partiendo del reconocimiento de que una y otra corriente educativa son coincidentes en sus objetivos y en sus proyecciones que superan ampliamente los estrechos muros escolares.
Nos dice Marlen Eizagirre sobre la Educación Popular “(es un) Enfoque que entiende la educación como un proceso participativo y transformador, en el que el aprendizaje y la conceptualización se basa en la experiencia práctica de las propias personas y grupos”.Esos grupos son personas en estado de necesidad de diversas índoles,tales como faltos de trabajo,de viviendas,etc.
Sin dudas, el mayor exponente de la corriente de la Educación Popular es el educador brasileño Paulo Freire en toda Latinoamérica y en el mundo.Nuestra admiración y respeto no disminuye en nada sobre el pensamiento y acción de Freire dado que nosotros seguimos otra ruta: La Pedagogía Cooperaria.
 
La Pedagogía Cooperaria es ya-a partir de su elaboración y la demostración práctica de su estructura técnica-pedagógica-un modelo de ruptura en correlación a las aplicadas desde una asimilación pedagógica liberal,contrarias a la esencia de la cooperación.
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