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México: Una disputa por la educación

Una disputa por la educación

Cristóbal León Campos

En días pasados ha regresado a los encabezados de diversos medios nacionales (muchos de ellos conservadores) la disputa que a nivel nacional se ha incrementado en relación a la implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los Libros de Texto Gratuitos (LTG), la privatización de la educación y la organización alternativa de docentes en torno a los preceptos filosóficos del actual Plan de Estudio de 2022, donde se enfatiza la generación de pensamiento crítico, la autonomía profesional, el codiseño y la contextualización como elementos indispensables para una transformación de la educación en México.

Este debate visibiliza muchos aspectos que hoy deben ser analizados y cuestionados desde la base magisterial, pues no se trata, como muchos sectores reaccionarios quieren hacer creer, de únicamente la permanencia de los LTG que fueron diseñados mediante una serie de convocatorias emitidas por la Dirección General de Materiales Educativos (DGME)de la SEP, resultando en un hecho histórico, pues si bien no es la primera vez en la historia de la educación mexicana en que las y los docentes participan en la elaboración de los LTG, pero sí se trata de un acontecimiento que, por lo menos, desde todo el periodo neoliberal no sucedía, siendo que la respuesta del magisterio fue favorable porque se le incluyó y escuchó en un proceso de análisis dialógico de donde nacieron los materiales educativos que hoy sirven de complemento a las y los profesores de educación básica a nivel nacional.

Además, esas convocatorias al magisterio para ser parte del diseño de los LTG han sido la primera de muchas iniciativas de la DGME para fomentar la concientización magisterial y la participación directa de las y los docentes en procesos pedagógicos-epistemológicos, con la finalidad de propiciar cambios sustantivos en las comunidades educativas de todo el país. Entre estas iniciativas podemos mencionar las Fogatas Freireanas (hoy Fogatas Insurgentes), la participación en la revista de análisis “Asalto al cielo”, y ahora la conformación de comités de defensa de la NEM. Y claro está, que son estas iniciativas las que han incomodado a sectores amplios de la burguesía mexicana. Primero, porque propician lo que el capitalismo-neoliberal tanto quiere evitar; la creación de comunidades de aprendizaje dejando atrás el individualismo egoísta y la desvinculación del magisterio de las problemáticas educativas del país.

Segundo, porque el negocio millonario que durante años de neoliberalismo benefició a unos cuantos monopolios y políticos al acaparar la producción, impresión y distribución de los LTG fue desarticulado al realizarse el proceso de diseño, impresión y distribución con la participación de docentes de todo el país, regresando a la SEP la responsabilidad y el cuidado de los LTG, y esa es la verdadera razón de la guerra que hoy se recrudece contra la DGME y su director Marx Arriaga Navarro, pues él ha señalado con claridad los nombres de quienes desean regresar al acaparamiento y privatización de los LTG; es decir, la disputa nunca ha sido educativa ni por los libros en sí, siempre ha sido por el deseo de los monopolios y de algunos políticos de recuperar los millones que dejaron de ganar al privatizar la producción de los LTG.

Tercero, la base ideológica de la NEM, con Paulo Freire por delante, siempre ha incomodado a los sectores de la derecha y del conservadurismo mexicano, nada nuevo hay en el rechazo conservador de la educación popular, de la concienciación magisterial y de la creación de comunidades de aprendizaje, pues la derecha lo que busca es la enajenación y alienación de la sociedad, siendo el control de la educación la base del adoctrinamiento para la dominación, algo que Freire estudió, cuestionó y combatió la hablar de Educación Bancaria y de la necesidad de alternativas de educación liberadora y transformadora. Pero ojo, hay que reconocer que esto también incomoda a algunos sectores del partido en el poder, pues se sabe que dentro de él hay mucho converso del prianismo, así como disputas por el poder y el acomodo de la correlación de fuerzas conservadoras en las estructuras gubernamentales, siendo los oportunistas uno de esos parásitos sociales que ahora quieren propiciar conflictos más allá de donde los hay.

Cuarto, la nueva iniciativa de la DGME para la creación de comités estatales que defiendan a la NEM, no es, como la derecha quiere hacer creer, una rebelión antigubernamental, pero sí es un necesario cuestionamiento sobre el presente y el futuro de la educación y una iniciativa más para la defensa de la educación pública. Además, si bien la NEM tiene cuestiones perfectibles, y en realidad su naturaleza busca eso, la NEM es la propuesta institucional y gubernamental más avanzada y progresista en materia educativa que se ha implementado en México desde la educación socialista de la época postrevolucionaria, aunque esto pese incluso a algunos conversos.

Quinto, la disputa educativa requiere de la participación del magisterio, el riesgo del retorno a la privatización mayor sigue en pie; no es falso. Además, se sabe que los resabios neoliberales siguen en diversas estructuras del poder, no sólo en el sector educativo. Hoy la derecha y los conservadores buscan crear grietas en el orden gubernamental justo donde debemos profundizar las transformaciones. La NEM es una propuesta y una oportunidad para incrementar el análisis de los problemas educativos desde sus ejes articuladores y sus campos formativos con un impacto directo en las comunidades educativas, y puede ser también la base para la transformación mucho más profunda que el país necesita.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/una-disputa-por-la-educacion/

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Palestina es humanidad

La historia de Palestina es de humanidad y resistencia, un hecho que el sionismo israelí y el imperialismo estadounidense junto a las naciones europeas cómplices de sus mandatos han querido negar. Palestina es humanidad, su resistencia es ejemplo de dignidad y persistencia por defender su derecho a existir, y eso no se puede borrar con bombas ni con la ocupación ilegal del territorio palestino que realiza el ejército israelí.

El ejemplo palestino es el símbolo del siglo XXI que, poco a poco, va prendiendo la mecha de rebeldía, organización, conciencia, crítica, solidaridad, internacionalismo, lucha de clases, revolución y de unidad de los pueblos ante la atrocidad y el genocidio. Y sin importar el paso del tiempo la fuerza de la resistencia palestina se expande en el mundo. Por eso, al cumplir dos años del incremento del genocidio, es relevante considerar los siguientes puntos:

1. Palestina existe como pueblo y nación, con historia y cultura, que ha sabido desarrollar una permanente resistencia, y hoy, como ayer, tiene el absoluto derecho inalienable de defenderse ante los ataques continuos del sionismo y el imperialismo. La resistencia palestina es justicia y dignidad humana.

2. El genocidio contra el pueblo y la nación palestina no inició el 7 de octubre de 2023, ni es culpa de Hamas ni consecuencia de cualquier acto de resistencia. El genocidio, así como el despojo territorial y cultural contra Palestina, data de más de 77 años, siendo que, en 1948, al crearse por el imperialismo y las potencias europeas el Estado de Israel, se dio por oficializado el proceso de despojo y de colonización de Palestina por parte del sionismo israelí, teniendo en un principio a Gran Bretaña y los Estados Unidos como aliados principales, mismos que hoy siguen subsidiando las armas y los crímenes de lesa humanidad junto a naciones de la OTAN y de la Unión Europea cuyos gobiernos siguen callando o simulando por sometimiento y complicidad. A la fecha, la devastación de Palestina es clara, la infraestructura de salud, educación, alimentación y trabajo está destruida en más de un 90 por ciento, la cifra de muertos rebasa los 65 mil según fuentes oficiales, aunque otros medios han hablado de que esa cifra podría ser, al menos, en realidad el triple de alta. El patrimonio cultural palestino ha sido arrasado con el objetivo de borrar su cultura e identidad, y las mujeres, infantes y personas de la tercera edad son objetivo directo del genocidio. Todo está muy claro, sólo no ve quién ha preferido el lado oscuro de la historia.

3. La narrativa sionista e imperialista ha intentado por todos los medios ocultar la verdad, distorsionar los hechos y silenciar a las voces críticas que denuncian el genocidio. En Palestina han muerto más periodistas que en toda la Segunda Guerra Mundial y demás conflictos bélicos que han marcado a la humanidad. Además, los medios de comunicación tradicionales, en su mayoría, se han mostrado serviles al discurso opresor, “justificando” la agresión y validando la narrativa colonialista al llamar terrorista a Hamas y a la resistencia palestina, como parte de la estrategia sionista que, imitando a la propaganda nazi, divulga mentiras sobre Palestina para generar miedo y rechazo.

4. La resistencia palestina no sólo tiene el derecho a existir y actuar, esto con base en los propios acuerdos internacionales que rigen a las naciones que viven una ocupación por otro país, siendo que la propia ONU ha reconocido ese derecho al igual que otras instancias internacionales. Además, ni Hamas ni los otros grupos de resistencia palestina son terroristas, ese es un discurso falso y cínico, pues el terrorismo lo ejerce el Estado sionista de Israel y el imperialismo estadounidense que invade naciones, asesina a la población civil, despoja de territorio y riqueza natural a los pueblos en el mundo, tal y como viene realizando desde hace más de siete décadas en Palestina.

5. Los acuerdos de paz que no se han concretado pasan, sin duda, por la falta de voluntad real del Estado sionista, pues Benjamin Netanyahu ha declarado con impunidad que no habrá un Estado palestino y que los palestinos deben retirarse de sus hogares y de su tierra para sobrevivir, amenazas y acciones que la narrativa sionista e imperialista oculta en estos días cuando nuevamente se menciona la posibilidad de un acuerdo de cese al fuego, el cual es urgente pero no se debe olvidar que aunque representaría un poco de calma para la población palestina, la verdadera solución es la retirada total de las tropas de ocupación sionista, la devolución de los territorios despojados, el fin de las agresiones bélicas, simbólicas y de todo tipo contra Palestina, así como el castigo ejemplar a los criminales de lesa humanidad por el genocidio, como es Netanyahu y su camarilla de funcionarios inhumanos. La solicitud de desarme de Hamas como obligación para la paz, solo es una excusa para nunca alcanzar acuerdos, ya que significaría la rendición de la resistencia y la aceptación de la dominación neocolonial con rostro sionista, lo cual sabe muy bien Israel y Estados Unidos que no será aceptado por la resistencia palestina.

6. Donald Trump juega un doble juego, apoya sin reparo toda agresión bélica de Israel a Palestina con miles de millones del erario público de Estados Unidos, sin importarle que la sociedad estadounidense está hundiéndose cada vez más por la decadencia capitalista e imperialista. Pero, también, intenta aparentar algunas diferencias con Netanyahu y sus formas, y si bien alguna puede existir, estas serían de forma más no de fondo. El fondo del asunto es claro, el imperialismo como fase superior capitalista y final de la hegemonía estadounidense, tiene como misión devastar naciones para imponer intereses económicos. No hay ni un poco de humanismo en Trump ni en Netanyahu, aunque el presidente de Estados Unidos sigue en estos días soñando con recibir, que no ganar, el Premio Nobel de la Paz, y si llegara a suceder, el mundo sabría que el Nobel se escribe con sangre.

7. El sionismo israelí al igual que el imperialismo estadounidense, es expresión putrefacta del capitalismo global. Lo que hoy padecemos en el mundo es resultado de décadas de devastación socioeconómica y de un sistema que solo sabe despojar y destruir. El avance ultraconservador y neofascista que se vive, es sintomático a la degradación al interior de sociedades llamadas “desarrolladas”. Por eso no hay forma en que se pueda esperar un acto a favor de la humanidad de los entes terroristas como son, hoy en día, Israel y Estados Unidos.

8. La geopolítica está en juego, los intereses imperialistas de reacomodo ante su inminente perdida de hegemonía han llevado a los Estados Unidos ha abrir frentes de batalla en diversas regiones del mundo. Su agresividad en Latinoamérica y el Caribe va subiendo, la movilización de buques y naves de guerras en aguas caribeñas y el asesinato de tripulantes de embarcaciones pesqueras acusándolos de narcotraficantes con la misión de generar un conflicto armado con Venezuela, solo es un botón descocido de un ropaje imperial que se desvanece. El Medio Oriente está en conflicto y las piezas son movidas para evitar que el avance de China y Rusia siga debilitando a los Estados Unidos, la guerra es el negocio predilecto del imperio estadounidense. Palestina es un objetivo geoestratégico para Trump, quien sin pudor ha anunciado la construcción de un resort de lujo sobre los escombros de la Franja de Gaza y con la sangre de miles de palestinos.

9. Los pueblos del mundo se han expresado ya, Europa se estremece con marchas multitudinarias y con la resistencia de obreros y estudiantes que se niegan a ser parte cómplice del silencio de sus gobiernos. En América las voces se alzan a favor de Palestina y presionan a sus gobernantes para romper relaciones con Israel. En la pasada Asamblea General de la ONU los mandatarios de muchas naciones se posicionaron mayoritariamente a favor del Estado palestino y por el fin del genocidio, e iniciativas como la Global Sumud Flotilla han logrado con éxito dirigir la mirada a Gaza y Palestina, evidenciando, sin importar la represión y cerrazón sionista, lo que está aconteciendo en realidad. Nadie puede ya decir que no sabía, ahora toca seguir alzando la voz contra el Genocidio. Los pueblos del mundo saben que Palestina es Humanidad.

¡Palestina será libre!

Fuente de la información e imagen:  https://insurgenciamagisterial.com

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Ayotzinapa y la justicia que no llega

El decimoprimer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa está cada vez más cerca, y la justicia aún no alcanza a llegar. Pareciera que el manto de impunidad con que el reclamo social ha sido ocultado durante décadas en México otra vez hará de la suya y quedará, año con año, más engrosado en una montaña de casos todavía sin resolver y una más de crímenes jamás resueltos. Sin duda, un sentimiento de desánimo avanza y se expresa en las madres y padres de familia de los 43 que sin descanso han alzado la voz por ya más de una década, sin que su voz haga el eco deseado en muchas estructuras gubernamentales recubiertas por la indiferencia y la corrupción, semejante al moho que entre paredes encuentra su lugar.

La última reunión de las madres y padres de Ayotzinapa con el Gobierno Federal, celebrada la semana pasada, dejó un sentimiento de desaire que va siendo recurrente, si bien es relevante que hasta la fecha la presidenta se reúna con ellos y dialogue de frente, algo jamás pensado con el prianismo aún galopante, tan bien es verdad que se necesita más que la buena voluntad. Ya desde el sexenio pasado, cuando Andrés Manuel recibía a las madres y padres, y sobre todo casi al final de su gobierno, un aura de desilusión referente al esfuerzo gubernamental pareciera haberse impregnado como un referente inamovible, y es que siempre se ha sabido que el crimen contra los 43 es un crimen de Estado, reconocido así por el propio gobierno anterior, pero justamente es en las estructuras del Estado donde subyace el gran dolor, pues hasta la fecha la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Marina (Semar) no han posibilitado la consulta de al menos 800 folios que contienen documentación señalada como de primera importancia por el equipo de investigadores que conformaron el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), y que llevó a la fractura en la confianza que se alcanzó en algún momento. Además, de las instancias de impartición de justicia que mostraron lacerantes actitudes de indiferencias y corrupción, con jueces, policías, ministros y demás funcionarios que claramente forman parte del problema y no de la solución.

Los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa han solicitado la intervención de un grupo de investigadores independientes, ya que los obstáculos que encontró el GIEI fueron justamente en las esferas del poder, pero también los avances que se obtuvieron llegaron a dar esperanza de que la verdad no estaría tan lejos, por su carácter independiente del Estado. Pero esa ilusión va cayendo poco a poco, y ahora, más allá de que el Gobierno Federal en la reunión mencionada diera a conocer que trabaja con tecnología avanzada en nuevas líneas de investigación, los familiares de los 43 consideran que ese giro en las indagaciones se aleja de los avances anteriores logrados por el GIEI, y distrae la atención del hecho citado; más de 800 folios en poder del Ejército y la Marina no abiertos a consulta y una cerrazón ya conocida décadas atrás, cuando en México la guerra sucia era parte del orden del día. Un pacto que pesa demasiado en la historia mexicana y que es necesario terminar de romper.

La justicia sigue postergada, como lo está para tantos otros crímenes de Estado, violaciones a los derechos humanos y muchas más injurias clavadas en la memoria y el presente. Ayotzinapa merece respuestas claras y verdades verdaderas, no constructos discursivos que nos alejen de la justicia. El camino aún es largo, pero será caminado, sin duda, hasta que, como dijera Rosario Castellanos, “la justicia se siente entre nosotros”.

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com

Fotografía: Tlachinollan

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Palestina: genocidio y hambruna

En las últimas semanas, con mayor frecuencia, se han podido apreciar imágenes dantescas de los efectos del hambre en Gaza y otras zonas de Palestina, donde centenares de muertes ya se han reportado a raíz de la desnutrición provocada de manera deliberada por el bloqueo impuesto en las fronteras por el ejército de ocupación sionista y el imperialismo estadounidense. El hambre es utilizada contra el pueblo palestino como un arma de guerra, lo que no sólo es ilegal ante cualquier tratado internacional, sino que resulta ser una evidencia más del grado de deshumanización del sionismo israelí, pues esas imágenes ejemplifican la reproducción sistemática del holocausto que sufrieran los judíos a manos de los nazis, pero ahora es el gobierno sionista israelí, de Benjamin Netanyahu, quien invade, asesina, mata de hambre, despoja territorios, realiza masacres como juego; pero eso sí, lo niega todo, como si aún hoy se pudiera ocultar la verdad. Y es tal el descaro, que Netayanhu ha querido culpar a la ONU y otros organismos internacionales por la falta de ayuda humanitaria, cuando se sabe que Israel destruye la ayuda y obstaculiza su entrada al territorio palestino por todos los medios posibles.

El genocidio contra el pueblo y la nación palestina continua, esto hay que seguir afirmándolo e incrementar las denuncias internacionales para que cada vez más voces se sumen al reclamo por el fin del genocidio y de la ocupación ilegal del territorio palestino realizado por el ejército sionista de Israel. Tan sólo el pasado 3 de agosto, en la ciudad de Sídney, Australia, más de 300 mil personas marcharon y ocuparon lugares emblemáticos de dicha urbe como el puente Harbour, para mostrar el repudio generalizado contra el genocidio y exigir el fin de este crimen de lesa humanidad. Al igual que en Sídney, a lo largo del mundo se han realizado protestas, cacerolazos, movilizaciones, pronunciamientos y todo tipo de acto político-cultural y, además, gobiernos de países como Francia, España, Reino Unido y Canadá, entre otros, han, al fin, comenzado a expresarse a favor del reconocimiento de Palestina como Estado independiente ante las Naciones Unidas, aunque esto último no ha significado el fin del apoyo económico ni la ruptura de relaciones con Israel, y en realidad los gobiernos de estos países levantan la voz ante el reclamo social que los presiona y por la evidencia innegable del genocidio, llegando al grado de que ya nadie puede cerrar los ojos ni negar los hechos crudos del mayor crimen del siglo XXI. Véase, como lamentable ejemplo, las declaraciones de Amichai Eliyahu, ministro de Patrimonio de Israel, quien ha dicho que su gobierno está “corriendo contra el tiempo para eliminar Gaza y a sus residentes”, y asegura que el enclave palestino “será completamente judío”.

Unos días atrás, las organizaciones B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos levantaron la voz y rompieron el silencio que en el seno de Israel subsiste, por el temor y la represión, para denunciar el genocidio que comete el gobierno sionista, dejando claro a través de informes denominados de forma general como “Nuestro genocidio”, la manera sistemática de cómo Israel ha cometido los actos y hechos atroces, significando a la fecha, la muerte de más de 60 mil palestino (según cifras oficiales), el desplazamiento de dos millones de palestinos, la destrucción del 85% de la infraestructura civil (hogares, carreteras, sistemas de distribución de electricidad y agua, comercios e instalaciones económicas, principalmente), así como la implementaciones de planes macabros como la utilización del hambre como arma de guerra, la generalización de la hambruna para el control social, el asesinato descarado de civiles que entre multitudes que buscan agua y comida, la negación de la entrada de alimentos y medicinas para atender a la población desplazada y a los heridos por los bombardeos y ataques terrestres, y mucho otros crímenes que deben ser investigados a profundidad y castigados con todo el peso del derecho internacional y bajo las perspectiva clara de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Pues como establecen dichos documentos: “se trata de una política de Estado (israelí) que ha institucionalizado la violencia, la deshumanización y la expulsión forzada de más de dos millones de personas”.

El documento de B’Tselem, de manera específica, integrado por desgarradores testimonios, además de lo ya señalado sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de Israel, también hace hincapié sobre la complicidad que al interior de la sociedad israelí y la comunidad internacional existe, ya que los actos cometidos por el sionismo han sido a plena luz con una retórica abiertamente violenta y descarada, por lo que hoy nadie puede decir que no sabía lo que ocurrían en Palestina. Además, el documento lanza una advertencia urgente, pues si no se detiene a Israel ya, sus avances en zonas como Cisjordania y otros territorios significarán un holocausto mayor del que la humanidad será testigo y culpable a la vez. Por su parte, el documento de Médicos por los Derechos Humanos, cuyo título es “La destrucción de las condiciones de vida. Un análisis sanitario del genocidio en Gaza”, enfatiza su análisis en la destrucción del sistema sanitario y demuestra que esos actos deliberados y planeados no son “errores” ni “consustanciales a la guerra”, sino que “forman parte de una política deliberada dirigida contra los palestinos como grupo”, lo que representa otro gran crimen de guerra y de lesa humanidad. Ambos informes, y su generalidad “Nuestro genocidio”, vienen a sumar voces críticas que deben ser replicadas y apoyadas para el despertar de la conciencia al interior de Israel, los Estados Unidos y la Unión Europea, pues son ellos los cómplices del genocidio.

¡Palestina será libre!

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com

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Educar y transformar

La educación en México durante décadas, si es que no siglos, ha tenido un currículo colonizado, con ausencia de nuestra esencia, lo que ha sido evidente, ya que la permanencia de los resabios coloniales en la enseñanza se refleja en la mira puesta en Occidente como eje del saber. El proceso descolonizador requiere de la producción de saberes propios, comunitarios, sin negar lo universal, se trata de hacer universal los saberes originarios. Se requiere tomar las ideas y expresar las nuestras, y por ello debemos cuestionar ¿cuándo hablaremos de nuestra historia y filosofía latinoamericana y caribeña en las aulas escolares?

Entre otros pensadores, Leopoldo Zea integró un conjunto de reflexiones que dieron forma a lo que hoy reconocemos como filosofía latinoamericana. Sus esfuerzos se encaminaron a la articulación de los saberes, las ideas y los proyectos de unidad, integración, identidad e historia que expresan la cultura y la cotidianeidad en los países latinoamericanos y caribeños. Zea es impulsor de la lucha por el reconocimiento de nuestra filosofía e historia como corrientes del saber universal.

La negación continua de la filosofía latinoamericana y la enseñanza colonizada de su historia, siguen presentes en muchos de los llamados “centros del saber”, que reproducen la advertencia que José Martí escribiera en su ensayo Nuestra América al referirse a la burla del arrogante adinerado que se mofa del humilde campesino, pero olvida que las manos morenas y llagadas del sencillo son las mismas que cultivan las praderas para que abunde el alimento en su mesa costosa y extranjera. Así, la historia y filosofía latinoamericana son la esencia que florece de las entrañas de los suelos en la geografía marcada por el nosotros.

Tras la implementación del neoliberalismo en México y América Latina, la educación sufrió alteraciones en sus objetivos formativos y de contenido, los valores del capitalismo incrementaron el individualismo, la falta del pensamiento crítico y la desvinculación con la historia latinoamericana y caribeña. Se buscó deshacer la identidad y recolonizar al ser para extender la dominación depredadora que despoja, explota y niega la diversidad cultural. Es por ello que la educación necesita mayor compromiso, educar no es solo transmitir conocimientos, educar es tocar el alma para transformarla, las instituciones dicen educar, pero muchas quieren encajar en moldes lo que siempre ha sido diverso, la educación es libertad, tal y como lo demuestra la larga tradición pedagógica latinoamericana y caribeña emanada del quehacer de mujeres y hombres comprometidos con la humanidad.

Nuestra América ha tenido que explicarse a sí misma para reconocerse y ser reconocida, el neocolonialismo imperial sigue negando su existencia, la opresión es también una idea implantada en la colectividad que se materializa, enseñar nuestra historia y filosofía es la mejor respuesta contra la hegemonía occidental. Es resistencia en el campo de las ideas frente a la cultura que se asume como “superior”, el crisol nuestro es diverso como lo es la realidad. La enseñanza debe ser el eje de la transformación, la cultura es el camino para renovar la esencia humana, la utopía de un mundo mejor es aún realizable. La historia y la filosofía latinoamericana y caribeña se asumen también como instrumento para la emancipación de nuestros pueblos.

Hoy vivimos tiempos urgentes, los procesos geopolíticos nos advierten sobre la necesidad de regresar al humanismo, de encontrar en las tradiciones pedagógicas libertarias, como la de Paulo Freire y muchas otras, las bases que impulsen transformaciones reales, no sólo en el currículo, sino en la realidad concreta, pues la palabra sin sustento se desvanece con el viento. La Nueva Escuela Mexicana tiene bases filosóficas que, superando las contradicciones, pueden contribuir a la generación de nuevos saberes y al replanteamiento de para qué sirve la educación en sociedades desiguales y en países cuyas laceraciones socioeconómicas siguen presentes.

En todo caso, la educación es la base de toda transformación y se sustenta con el replanteamiento de los procesos formativos de los seres humanos, reconociendo la diversidad, pluralidad, multiculturalismo e impulsando el humanismo, pero también mejorando las condiciones materiales de existencia, pues no se trata de idealismo, sino de forjar la transformación con bases filosóficas reales y acordes a nuestras condiciones identitarias como mexicanos, latinoamericanos, caribeños y seres humanos.

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Fotografía: LinkedIn

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Israel: ocupación ilegal y genocida

En días pasados, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), máximo órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dictaminó que la ocupación que realiza Israel de los territorios de Palestina en zonas como Gaza, Cisjordania y Jerusalén, es absolutamente ilegal y viola los convenios y tratados del Derecho Internacional, por lo que debe cesar la invasión y la ocupación violenta del Gobierno sionista: La importancia de este dictamen -aunque no sea vinculante y tampoco sea desconocida su resolución- radica en que se suma a la fundamentación legal y moral de los reclamos del pueblo y la nación palestina ante el recrudecimiento del genocidio que sufre bajo el asedio y la irracional política de muerte que hoy ejecuta Benjamín Netanyahu con el apoyo irrestricto del imperialismo estadounidense.

Israel ha violado todo tratado y convenio internacional en relación a Palestina, además, el asedio inhumano que ejerce sobre la población palestina ha llegado a grados impensables, sólo comparables con los crímenes que el mismo pueblo israelí sufrió bajo el asedio Nazi, y de esto muchas voces a lo largo de las décadas lo han advertido, siendo una de ellas la de Sigmund Freud, pero, en todo caso, la realidad es que la nación que fuera víctima se convirtió en aquello que combatió alguna vez; una transformación política e ideológica que no es nueva, pero que sí ha tomado matices en alto grado de cinismo que ya resulta una burla a la razón humana.

Netanyahu, primer ministro israelí, tras el dictamen de la CIJ, expresó que la resolución está basada en “mentiras” y que Israel “no comete delito alguno”, eso, al tiempo en que realizó una visita provocadora a una parte de los territorios ocupados, donde la destrucción por los bombardeos y los ataques terrestre es mayor, y donde la población palestina sobrevive a duras penas. Ya se han señalado las medidas genocidas que Israel realiza, como el bloqueo de la ayuda humanitaria, el bombardeo de los campamentos de refugiados, la destrucción de hospitales, escuelas y patrimonio cultural palestino, lo que ha generado hambrunas y la proliferación de enfermedades que en otras circunstancias serían controlables, siendo esta situación señalada por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Pero, a todo esto, hay que sumarle la manera en que los sionistas usan la distribución del agua como un arma de guerra, pues de manera vil Israel restringe en más de un 94 por ciento el suministro del vital líquido, esto último se ha documentado en el informe “Water War Crimes” (Crímenes de guerra de agua), que público Oxfam Intermón. ¿Qué más tiene que hacer Israel y qué más debe acontecer en este genocidio inhumano para que por fin se intervenga por parte de la ONU y demás organismos internacionales y se detenga de forma inmediata este crimen de lesa humanidad?

En este contexto, Israel ha bombardeado territorios de Yemen en días pasados y, ahora, también lo han hecho los ejércitos de los Estados Unidos y del Reino Unido, estos ataques a Yemen son más que provocativos, y está claro que sólo al imperialismo estadounidense y a sus aliados les interesa expandir el conflicto en Medio Oriente, pues en el fondo con estas acciones no se busca la paz ni la desaparición del “terrorismo” –que dicho de paso sólo desaparecerá cuando el imperialismo deje de subvencionar grupos terroristas y de fomentar la guerra-, sino el involucramiento de más naciones y el estallido de una guerra a gran escala. La disputa por el control geopolítico de las regiones del mundo suele disfrazarse de “acciones estratégicas para la paz”, sólo a Occidente le interesa una guerra cuyos efectos serían devastadores para los pueblos del orbe.

El dictamen de la CIJ y la reiteración de la ilegalidad de la ocupación sionista-israelí de territorios palestinos debe servir para unificar más las voces que claman el fin del genocidio y de la ocupación, y para ejercer presión a los gobiernos del mundo a dejar a un lado sus intereses particulares, sumándose a la presión contra Israel y así participando en la urgente causa de la humanidad. ¡Palestina será libre!

Fuente de la información e imagen:  https://insurgenciamagisterial.com

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Julio Cortázar: letras y debates

Por: Cristóbal León Campos

Era un día gris en París, cuando Julio Cortázar falleció el 12 de febrero de 1984, hace ya 40 años.

Una enfermedad hasta entonces desconocida fue carcomiendo su salud, como expone Cristina Peri Rossi en su hermoso relato de complicidad que escribió sobre la muerte de su amigo, “Julio Cortázar y Cris” (2014).

Cortázar es una de las figuras emblemáticas de la literatura nuestraamericana, suscrito por los críticos al llamado boom latinoamericano, del cual siempre fue un crítico por su determinación bajo concepciones europeizantes como reflejo de un colonialismo cultural que denunció en muchas ocasiones, y que hasta hoy representa un peso en el mundo intelectual. Pero, también, el propio Julio celebró la trascendencia de ese boom que significó el reconocimiento de que en Latinoamérica se generaba y genera literatura de alto nivel y cuya importancia radica, en principio, en el hecho de que deja manifiesta la busqueda permanente de identidad y sentido al ser y la conciencia de nuestra región del mundo, significada por sus valores propios y no impuestos como se pretendió por mucho tiempo.

En ese sentido, y retomando elementos fundamentales de su quehacer intelectual como escritor comprometido –cuya definición le significó álgidos debates-, Cortázar afirmó, en una entrevista recién publicada en español realizada en enero de 1976, sobre el proceso de concientización cultural y política que se vivió entre las y los escritores latinoamericanos que: “este proceso de toma de conciencia de tipo revolucionario, de sentimiento de identidad latinoamericana, fue doble: por un lado, los escritores estaban preparándose[…]; asimismos, había un público esperando la manifestación de lo que sentía. Entre estos dos elementos, surgió un paralelismo. En todo caso, pienso que el boom es un hecho revolucionario y, además, tenemos pruebas de ello: cuando yo era joven, en América Latina se leía en última instancia a los autores latinoamericanos, porque todos los adolescentes leíamos a los autores extranjeros, casi siempre traducidos. Ahora ocurre todo lo contrario: los latinoamericanos leen a los escritores locales y sólo después a los extranjeros” (La Jornada Semanal, 11/2/2024).

Esa concientización sobre lo nuestro como una forma de liberación y, a la vez, de fortalecimiento identitario, significó también el involucramiento de Cortázar en procesos emancipatorios como la Revolución cubana y la Revolución sandinista, además de su reconocimiento del socialismo como la vía al bienestar humano, siendo una de las voces críticas que denunció los crímenes contra la humanidad cometidos por el imperialismo estadounidense y el colonialismo de las potencias europeas, sobre todo en lo referente al colonialismo cultural del que fue víctima por la censura de sus obras durante la dictadura argentina, sucesos sobre los que dijo: “escuchamos testimonios angustiantes y horrendos sobre la maquinaría de perpetración cultural por parte del imperialismo estadunidense en América Latina; tenemos pruebas de cómo este país trata de imponer (y a veces lo logra) sus propios modelos en la cultura latinoamericana, y esto gracias a fundaciones, inversiones y programas de cooperación. Estas son las cosas que el escritor latinoamericano tiene que enfrentar y combatir” (La Jornada Semanal, 11/2/2024).

Así, Cortázar dejó, a través de su vasta obra y de sus actos, un legado de escritor comprometido que hizo de la literatura su metralleta y “arma de trabajo y de lucha”. Hoy, a cuarenta años de su partida, muchas de sus letras y debates siguen vigentes y más urgentes…

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