Los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa condenaron la represión que más de 800 policías ejercieron contra los estudiantes que intentaron tomar la caseta de Palo Blanco, en la Autopista del Sol, para exigir la aparición con vida de sus compañeros el pasado 4 de febrero.
Los normalistas de Ayotzinapa pretendían tomar la caseta para protestar por la falta de avances en el caso de los 43 desaparecidos, pero al lugar llegaron más de 800 policías que los encapsularon y lanzaron gases lacrimógenos. De la represión, dos normalistas resultaron heridos y cinco fueron detenidos y liberados horas después.
Los padres criticaron que la represión y la violencia contra los estudiantes evidenció cómo «se privilegia el uso de la fuerza del Estado contra los que se movilizan por verdad y justicia, pero se deja que los grupos de la delincuencia organizada ejerzan un autogobierno e impongan sus reglas en varios territorios del estado de Guerrero, donde nada hace para contener el saldo de violencia y muerte que dejan a su paso».
«Era totalmente innecesario emprender acciones de encapsulamiento y choque contra los estudiantes dado que estos ya se retiraban a su escuela evitando entrar en confrontación con las fuerzas policiales, pero en una acción injustificada e innecesaria, la Policía del Estado inició acciones de hostilidad y represión contra los jóvenes», agregaron.
Por ello, exigieron un alto a la represión contra la Normal Rural de Ayotzinapa y contra las madres y padres de los 43 y el movimiento social, y que se investiguen a los policías «que incurrieron en uso excesivo de la fuerza».
A continuación el comunicado completo:
Ayotzinapa, Guerrero a 04 de febrero del año 2022.– El día de hoy estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa pretendían tomar la caseta de Palo Blanco con el objeto de manifestarse exigiendo la presentación con vida de los 43 estudiantes y denunciando la falta de avances en las investigaciones, sin embargo, más de 800 policías los encapsularon coartando su derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión.
Por esta razón y para no confrontar a las fuerzas del orden, los estudiantes optaron por retirarse a su escuela, pero un mando de la Policía Estatal de manera innecesaria ordenó impedir el avance de los últimos autobuses, razón por cual los jóvenes intentaron abrir paso para que los vehículos avanzaran, pero fueron rechazados violentamente con gases lacrimógenas que lanzó la Policía Estatal.
El saldo es de 5 estudiantes detenidos y dos heridos que se encuentran recibiendo atención médica en un hospital de Tixtla, Guerrero. Los detenidos habrían sido liberados horas más tarde.
Era totalmente innecesario emprender acciones de encapsulamiento y choque contra los estudiantes dado que estos ya se retiraban a su escuela evitando entrar en confrontación con las fuerzas policiales, pero en una acción injustificada e innecesaria, la Policía del Estado inició acciones de hostilidad y represión contra los jóvenes lo que implica un uso desproporcionado de la fuerza que viola los estándares internacionales de derechos humanos.
Las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos condenamos enérgicamente la represión contra los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Es evidente que este gobierno ha mostrado su verdadera vocación represora. No existen diferencias entre el régimen represivo de gobiernos priistas y perredistas con el actual. Se evidencia una continuidad en la práctica represiva contra los movimientos sociales y principalmente contra los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. La normal se ha convertido, como en el viejo régimen, en el principal enemigo de este gobierno.
La defensa de una caseta de peaje es defendida a ultranza sin importar que ello implique limitar los derechos de los estudiantes a exigir la presentación con vida de sus 43 compañeros y justicia por los jóvenes asesinados. Se privilegia el uso de la fuerza del estado contra los que se movilizan por verdad y justicia, pero se deja que los grupos de la delincuencia organizada ejerzan un autogobierno e impongan sus reglas en varios territorios del estado de Guerrero, donde nada hace para contener el saldo de violencia y muerte que dejan a su paso.
Por todo lo anterior, exigimos, alto a la represión contra la Normal Rural de Ayotzinapa, contra las madres y padres de los 43 y el movimiento social y que se investiguen a los policías que incurrieron en uso excesivo de la fuerza.
Atentamente.
¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Las organizaciones Derechos de los Pueblos Indígenas Internacional (IPRI, por sus siglas en inglés) y Front Line Defenders manifestaron su preocupación por «el clima de impunidad y la falta de condiciones de seguridad» para las comunidades tsotsiles y tseltales de los municipios de Aldama, Ocosingo, Chalchihuitán, Chenalhó, Chilón y Pantelhó, en Chiapas, violentadas por grupos armados y paramilitares.
De acuerdo con testimonios recopilados por el IPRI, quienes integran los grupos armados «son presuntamente hijos de paramilitares que fueron entrenados por el Ejército mexicano en la década de los noventa y que reproducen prácticas de intimidación con el objetivo de controlar el territorio e inhibir la organización comunitaria».
Las organizaciones señalaron que en los primeros días del 2022 se han registrado ataques armados contra las comunidades tstosiles de Aldama, que han dejado por lo menos un muerto y un herido, así como la entrada de encapuchados con armas a la comunidad autónoma zapatista de Nuevo San Gregorio, en el municipio Lucio Cabañas, Ocosingo.
Frente a la violencia contra las comunidades indígenas de Chiapas y la impunidad, el IPRI y Front Line Defenders llamaron a las autoridades federales y estatales a esclarecer los ataques, a conducir una investigación que identifique a los responsables y a asegurarse de que las comunidades defensoras puedan vivir en un ambiente seguro para defender y ejercer sus derechos humanos colectivos e individuales.
A continuación el comunicado completo:
The Indigenous Peoples Rights International (Derechos de los Pueblos Indígenas Internacional, IPRI) y Front Line Defenders expresamos nuestra profunda preocupación ante una nueva ola de violencia en contra de comunidades indígenas tsotsiles y tseltales en el estado de Chiapas. Durante los primeros días del año 2022, organizaciones locales han informado a las firmantes de esta carta sobre constantes agresiones por parte de grupos armados en los municipios de Aldama, Ocosingo, Chalchihuitán, Chenalhó, Chilón, Pantelhó y otros, en el estado de Chiapas.
Las comunidades afectadas han reportado que la impunidad que prevalece tras este tipo de agresiones favorece un ambiente de inseguridad y desplazamientos forzados. IPRI ha documentado testimonios directos que indican que quienes integran estos grupos armados son presuntamente hijos de paramilitares que fueron entrenados por el Ejército mexicano en la década de los noventa y que reproducen prácticas de intimidación con el objetivo de controlar el territorio e inhibir la organización comunitaria y el ejercicio de los derechos colectivos de los pueblos indígenas.
Front Line Defenders e IPRI destacamos que el caso del asesinato del defensor de los derechos indígenas Simón Pedro Pérez López, perpetrado el 5 de julio de 2021 en la cabecera municipal de Simojovel, permanece impune al no haber avances importantes en las investigaciones, lo que ha permitido que nuevos hechos de violencia sigan afectando el tejido social y la seguridad de las comunidades organizadas. Simón Pedro Pérez López era integrante de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal.
Las organizaciones firmantes hemos recibido información sobre varias agresiones por parte de grupos armados en contra de la población civil de las comunidades indígenas de Chivit, Stzelejpotobtik, Yeton, Xuxchen, Tabac, Juxton, Coco’, Stselej Potov y la Cabecera Municipal de Aldama, en el estado de Chiapas, tan sólo en los días que van del 5 de enero al presente. El mismo día 5 de enero, habitantes del municipio de Aldama alertaron a las autoridades del gobierno de Chiapas sobre detonaciones de explosivos en su territorio.
El 9 de enero de 2022 continuaron los disparos en diversos puntos del municipio de Aldama. En el poblado Xuxch, las detonaciones alcanzaron al indígena tsotsil Javier Hernández de la Torre cuando se dirigía a su cafetal en compañía de su familia. Javier Hernández de la Torre es integrante de las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y actualmente se recupera en un hospital de una herida de proyectil que le atravesó la cabeza.
El 10 de enero de 2022, el joven indígena Lorenzo Gómez Ruíz fue alcanzado por un proyectil en la comunidad de Stzelejpotobtik y murió horas después mientras recibía atención médica en el hospital de San Cristóbal de las Casas. El mismo día, aproximadamente a la 1 de la tarde, un grupo de alrededor de 15 personas encapuchadas y armadas ingresó a la comunidad autónoma 16 de Febrero, ubicada en el municipio de Ocosingo. Las personas armadas golpearon a un menor de edad y forzaron a la señora Hilaria Hernández Gómez a salir de su casa con su hijo de 3 años de edad, en brazos. Aunque más tarde se localizó con vida a la señora Hernández y a sus tres hijos, organizaciones locales reportan que el grupo armado continúa posicionado dentro de las tierras de la comunidad.
Las comunidades indígenas del estado de Chiapas que fueron agredidas en estos hechos defienden de manera pacífica sus derechos colectivos al territorio, a la autonomía y a la libre determinación. Estos derechos se defienden de manera colectiva, a través de aquellas prácticas que integran la libre determinación. Las agresiones armadas en contra de estas comunidades defensoras son una forma de lastimar el tejido comunitario y al sujeto colectivo comprometido con la salvaguarda de sus derechos.
Las organizaciones firmantes rechazamos los altos niveles de violencia que se registran contra las comunidades defensoras de los derechos indígenas en el estado de Chiapas, especialmente en los municipios de Aldama, Ocosingo, Chalchihuitán, Chenalhó, Chilón y Pantelhó, y reiteramos nuestra preocupación ante el clima de impunidad y la falta de condiciones de seguridad adecuadas para estas formas comunitarias de defensa de derechos humanos en el estado de Chiapas.
Llamamos a las autoridades federales y estatales a esclarecer los nuevos hechos de violencia, a conducir una investigación con debida diligencia para llevar a los responsables ante la ley de forma expedita y a asegurarse de que las comunidades defensoras puedan vivir en un ambiente seguro para defender y ejercer sus derechos humanos colectivos e individuales.
Una de las características más difundidas sobre la cultura mexicana es su relación con la muerte. A la muerte en México se le hace fiesta, se le festeja, se le dibuja y colorea. Se le hacen canciones y poemas. Se dice que al mexicano no le da miedo la muerte, que la busca y juguetea, se le nombra sin temor de que aparezca y como fiel amiga se le espera.
Este hecho, sin embargo, se ha circunscrito a las celebraciones de noviembre donde más allá de hablar sobre el hecho, se festeja el ‘regreso’ de quienes murieron. En este sentido, en algunos países se ha buscado abordar la muerte como parte del currículo escolar, como una medida para que podamos ver el mundo no sólo desde la perspectiva de la vida.
La búsqueda de que, tanto estudiantes como educadores(as), aborden este tema ha llevado a la construcción de una pedagogía de la muerte y una didáctica de la muerte, bajo la lógica de que perecer no puede ser un tema tabú, sino que sirve para formar a personas con una visión más amplia y ayuda a entender que la vida y la ausencia de ella van de la mano.
En El labertinto de la Soledad, Octavio Paz afirma: “El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar a la vida”. Para varias tradiciones y culturas, la vida está vinculada a la muerte, no son opuestos, son parte de un mismo camino.
Xavier Villaurrutia, en Nostalgia de la muerte, pone de relieve que la muerte nos ronda durante la vida. Nos llega de repente, nos acompaña y como un fiel testigo mira lo que hacemos o dejamos de hacer. Cuando vivimos, al mismo tiempo la muerte está atenta a nosotros y es por ella que seguimos existiendo:
¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.
Para el Mtro. Alberto Segrera Tapia, académico del Departamento de Reflexión Interdisciplinaria de la IBERO, “no hay vida sin muerte ni muerte sin vida. Si nos priváramos de la formación en torno a la muerte estaríamos abordando la formación de la vida abrupta y contraproducentemente incompleta, lo cual repercutiría en vivir de forma desarmónica y, muy probablemente, equivocada”.
Y agrega que la “manera en la que decidimos vivir está fuertemente impulsada por la forma en la que concebimos a la muerte. El proceso de concientización sobre la muerte nos lleva a valorar aún más nuestra vida y a sentirnos invitados, aún más, a elegir un significado existencial y a entregarnos a él mediante la concreción de un proyecto acorde con el sentido elegido”.
Pedagogía de la muerte, un tema incomprendido
De acuerdo con el texto Algunas bases de la Pedagogía de la muerte, de Agustín de la Herrán Gascón y Pablo Rodríguez Herrero, ambos del Departamento de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Madrid, se debe educar no sólo desde la óptica de la vida, sino también desde la conciencia de muerte y de finitud. “Los hechos humanos se construirían de mejor manera, si se observan los fenómenos con los dos ojos (vida y muerte)”.
Los investigadores refieren que la pedagogía de la muerte es la disciplina aplicada al estudio de la inclusión de la muerte en la educación y la enseñanza, así como de la educación y la enseñanza que incluyen a la muerte, y todo lo relacionado con ellas; mientras que la didáctica de la muerte tiene como objeto de estudio la enseñanza para la formación que incluye la muerte.
Sin embargo, al explorar el desarrollo de la pedagogía de la muerte, sólo en algunos países como España se han puesto en marcha algunas propuestas para incluirla en escuelas, aunque hay resistencias por la falta de una tradición pedagógica, el concepto de muerte enfocado a lo ‘negativo’, un contexto social que apuesta por la vida y la acumulación, a nivel educativo se atiende siempre lo urgente y no aquellos temas que impliquen tiempo, entre otras.
Y ponen énfasis en un factor central: la muerte es un tema radical. “Los temas radicales, como la muerte, tienen una serie de características. Por ejemplo, no se incluyen en el discurso de los organismos internacionales de educación, de las reformas educativas, de las leyes orgánicas, ni tampoco forman parte de la ciencia normal. Por eso no se ven”.
Ambos autores señalan que las razones por las que la muerte no se ha incluido en la educación se sintetiza en que “su educatividad no se ha comprendido”. En este sentido, algunos pilares didácticos de la conciencia de muerte son: la mortalidad, el sentido de la vida y de la muerte, la omnipresencia de la muerte, la necesidad de la muerte y la presencia de quienes murieron.
La educación, dicen los pedagogos españoles, consiste en transitar eficazmente del egocentrismo —personal o colectivo— a la conciencia. “Sólo podrá decirse que lo habrán logrado, si viven más conscientemente”. Al incluir la muerte en la educación, concluyen, podría educarse mejor para la vida.
El proyecto Pedagogía de la muerte, auspiciado en su momento por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad de España, agrega que “la muerte cruza contenidos disciplinares y transversales del currículo, y su presencia natural enriquece la educación porque añade conciencia a los aprendizajes”.
Por ello, las y los docentes, que son quienes mayor relación tienen con el estudiantado, “deben saber cómo poder acompañar educativamente a un alumno o grupo de alumnos que ha experimentado un fallecimiento significativo”. Es decir, la pedagogía de la muerte no sólo aborda desde lo teórico, sino también da soporte cuando llegan los decesos.
Uno de los primeros documentos que podríamos señalar como pedagógicos sobre la muerte son los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús, orden a la que está confiada la Universidad Iberoamericana y otras siete instituciones de educación superior en el país, integradas todas en el Sistema Universitario Jesuita. De acuerdo con la Dra. Sara Gabriela Baz, académica del Departamento de Arte, el añejo texto facilitó el entendimiento sobre las preparaciones para el bien morir y poner en práctica el desapego, además de entender que el “sepulcro es una escuela”.
La muerte como eje formativo
En Pedagogía de la muerte mediante aprendizaje servicio, texto en el que además de los autores antes mencionados también participa Mar Cortina Selva, enfatiza que la pedagogía “puede y debe liderar la normalización educativa y social de la muerte» como posible constructo desde el cual se promueve una sociedad más humana, solidaria, culta y madura.
Bajo esta óptica, la Dra. Luz María Moreno Medrano, directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, afirma que el tema de la muerte es fundamental para lograr la formación humanista que nuestra institución ofrece a sus estudiantes.
“Es la oportunidad de cuestionar el rol que ha jugado el ser humano en el planeta y el antropocentrismo en el que hemos estado instalados en la historia de la humanidad. Hablar de la muerte nos invita a cuestionar nuestros límites y a actuar de manera más humilde, responsable y colaborativa al saber que estamos de paso por un tiempo corto, en el mundo”.
La Dra. Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación de la IBERO CDMX, expresa que a partir de la muerte, puede tener sentido nuestra propia vida, ya que si fuéramos inmortales, si no hubiera un final, se frenarían las expectativas, la búsqueda de progresar y desarrollarnos, es decir, no existiría de fondo un para qué.
“En la formación educativa, el tema de la muerte es relevante para hacernos más conscientes de nuestra propia contingencia, finitud y vulnerabilidad. Esto nos hace más sensibles al sufrimiento ajeno, más empáticos con el dolor. Y nos invita a darle un significado a nuestra vida. El tema de la muerte es relevante en la medida en que nos invita a vivir una vida más plena y más auténtica, una vida que deje huella favorable en los demás”.
Cuestionadas sobre lo paradójico que resulta vivir en un país donde se ‘convive con la muerte’ y no se aborde abiertamente en la formación educativa, las especialistas en educación apuntan que la muerte llega a los centros educativos a partir de actos socioculturales como los días de Todos los Santos y de Fieles Difuntos o cuando ocurren procesos de duelo generalizados.
“La muerte se vive en las escuelas en las ofrendas y altares dedicados a nuestros muertos, como reminiscencia de una tradición prehispánica. En esos días de flores de cempasúchil, papel picado, pan de muerto, calaveritas, pensamos en la muerte casi como un juego, y la muerte se aborda como una tradición cultural, pero no como un motivo de reflexión filosófica. Hay que hacernos conscientes del valor de la vida a través de la reflexión sobre la muerte”, señala la Dra. Patiño Domínguez.
Mientras que, desde la perspectiva de la Dra. Moreno Medrano, la experiencia de la muerte llega de manera inevitable a los procesos educativos de nuestro estudiantado, aunque no esté explícito en la currícula. “Lo que tenemos que aprender a hacer como colectivos docentes es acompañar los procesos de duelo de manera solidaria y abierta para que no se conviertan en procesos solitarios que pueden derivar en sentimientos de desolación: hay que darnos el tiempo y el espacio para acompañarnos, para dolernos y condolernos”.
En ese sentido, el Mtro. Alberto Segrera recomienda que la forma de abordar la muerte en los centros educativos debe ser natural y fluida; además de respetuosa, incluyente y neutral, es decir, reconocer que cada persona concibe su propia “vivencia de la muerte”, a partir de su propia existencia, experiencia y convicciones.
Conviene invitar al o la estudiante a identificar qué tanto estamos viviendo, de tal manera que cuando la muerte nos alcance podamos voltear e identificar qué de lo que ya vivimos nos produce satisfacciones más profundas. Debemos hacernos preguntas sobre nuestra existencia, lo que queremos trascender y si estamos satisfechos y orgullosos de lo que hemos hecho. “La respuesta que nos proporcionemos a estas preguntas nos sirven de orientación para seguir entregándonos a ello con pasión y convicción en esta vida”, dice.
Muerte, un fenómeno que nos hermana
En Lasintermitencias de la muerte, José Saramago explora cómo sería un mundo sin fallecimientos. En su libro, el escritor portugués pone en ‘huelga’ a la muerte, pero no detiene el proceso natural de la vida. La falta de muertos genera un caos social y entonces se vuelve evidente que la muerte es necesaria y permite a la vida continuar.
A decir de la Dra. Luz María Moreno, especialista en el desarrollo de habilidades de liderazgo pedagógico, al abordar la muerte ponemos en perspectiva la vida, sobre todo la parte colaborativa para construir la Casa Común. “Sin embargo, en un país como el nuestro en que las muertes son causadas por un sistema de violencia y deshumanización, hablar de la muerte también implica hacer análisis profundos de los sistemas de injusticia y opresión en los que vivimos”.
De esta forma, al revisar el concepto de muerte dentro de las escuelas, se ganaría en sensibilidad, empatía y compasión, comenta la Dra. Hilda Patiño, especialista en formación humanista integral. “La muerte es un fenómeno que nos hermana a todos, y que nos invita a aprovechar mejor el tiempo que nos toque vivir”.
Agrega que la pandemia hizo más presente a la muerte, en medio de una sociedad industrializada y consumista que no está preparada para aceptar la finitud de la vida, lo que complica los procesos de duelo cuando ocurre una pérdida importante, lo que es normal, pues somos seres en relación con los demás, construimos lazos afectivos y de apego.
“Eso está bien, pero también hay que reflexionar sobre el sentido de lo efímero, la conciencia de la temporalidad para trabajar nuestros apegos y plantearnos de qué manera nos gustaría trascender en los otros y para los otros. Después de todo, educar es dejar un legado”.
Abunda que debemos aprovechar las tradiciones alrededor del Día de Muertos para tocar el tema de la muerte desde lo filosófico y lo existencial, particularmente a partir de la secundaria y durante la educación media superior, pues prepararnos para llegar al final de nuestros días, implica revalorar lo que hoy hacemos.
“Prepararnos para la muerte de nuestros seres queridos y la propia muerte permitiría darle a la vida un sentido y un significado más profundo. El tema de la muerte podría abordarse especialmente en las materias de lenguaje y comunicación y de ciencias sociales, y en la educación socioemocional, sin duda”.
Respecto a cómo integrar el tema de la muerte a los planes de estudio o la posibilidad de abordarlos en alguna materia, la doctora Moreno Medrano señala que debe ser parte de las actitudes de apertura, y relaciones abiertas y sensibles que se pueden construir con el estudiantado, “para cuando nos cruce la experiencia del duelo, podamos estar acompañados en una comunidad segura y de cuidados”.
Recuerda que en la IBERO el aprendizaje sobre los procesos de muerte, desde una mirada disciplinar, está presente de distintas formas en varios planes de estudio en la Universidad: desde el estudio de las fosas clandestinas (Derechos humanos) hasta los procesos de tanatología (Psicología) y el acompañamiento a través de la Clínica del Bienestar, ante las pérdidas que hemos experimentado como comunidad en el último año.
Alberto Segrera Tapia, maestro en Desarrollo Humano, agrega que en la IBERO, por ejemplo, la muerte se aborda como parte sustantiva de la vida universitaria, ya que se invita a las y los estudiantes a “reflexionar en torno a lo que nos constituye como seres humanos, así como a lo que deseamos hacer con nuestra vida por nosotros mismos y con y para los demás”.
Aunque la pedagogía de la muerte tiene varias décadas siendo motivo de atención, su aplicación pasa primero por desmitificar el concepto, quitarle lo negativo y atrevernos a hablar de él como se habla de la vida. La vida y la muerte van de la mano, mirar con las dos ópticas da apertura al entendimiento. Al final, como dice la canción de Lila Downs:
Para construir una agenda común de lucha y resistencia contra la violencia machista, los megaproyectos y el divisionismo, un centenar de mujeres realizaron la Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal en Santa María Atzompa, Oaxaca, el pasado 27 de noviembre.
A través de temas como «Hilando la salud», «Bordando el trabajo y la economía», «Deshilando violencias» y «Tejiendo nuestras luchas», las mujeres compartieron sentires, pensamientos y experiencias mediante una metodología participativa, y coincidieron que los problemas que enfrentan son el feminicidio, las desapariciones forzadas, la trata, el crimen organizado en contubernio con el Estado y las empresas, así como los megaproyectos de muerte.
«Enfrentamos un sistema capitalista y patriarcal que no sólo viola nuestros derechos como mujeres, sino también amenaza con la extinción de nuestros pueblos. A esta situación se suma el divisionismo generado por la 4t que atraviesa los movimientos sociales, gremios y las comunidades, debilitando la lucha por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio», aseguraron las mujeres.
Denunciaron que en muchas ocasiones también enfrentan el machismo de quienes «se supone» son sus compañeros de lucha, lo cual, señalaron, «aumenta considerablemente nuestro desgaste, porque la lucha por nuestros derechos y espacios empieza dentro de nuestras propias organizaciones, gremios y comunidades».
Frente a las múltiples problemáticas, las mujeres oaxaqueñas destacaron que es necesario continuar con la gestión de espacios como la Asamblea que les permitan intercambiar experiencias y la información de las diversas luchas, así como construir redes más sororas, justas y desde abajo para resignificar su trabajo y llevar a cabo encuentros que tengan como finalidad la sanación desde una perspectiva política.
A continuación el comunicado completo:
Declaración política 27 de noviembre de 2021
Reunidas un centenar de mujeres oaxaqueñas diversas, pertenecientes a más de una docena de espacios organizativos, hoy 27 de noviembre de 2021 en seguimiento a nuestro acuerdo establecido en el Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas del primero de agosto, realizamos nuestra “Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal” en Santa María Atzompa, Oaxaca con el objetivo de crear esta asamblea como un espacio común de reencuentro y compartencia, para construir una agenda común de las mujeres oaxaqueñas en lucha y resistencia.
Intercambiando sentires, pensamientos y experiencias mediante una metodología participativa abordamos los siguientes temas: “Hilando la salud” “Bordando el trabajo y la economía” “Deshilando violencias” y “Tejiendo nuestras luchas”.
El círculo de mujeres en el que se abordó la salud hizo énfasis en que nuestra salud sólo puede ser entendida de manera integral, como el bienestar del cuerpo, la mente y el espíritu conectado con la familia y la comunidad e íntimamente ligado a la naturaleza.
En el sistema patriarcal las mujeres vivimos la salud desde el desconocimiento, estrés, angustia, ansiedad y la vergüenza, vivimos nuestro propio cuerpo desde el miedo, la negación, la culpa y la violencia.
El patriarcado nos obliga a asumir el papel de cuidadoras y de facto nos convierte en el primer nivel de atención de quienes nos rodean, en detrimento de nuestra propia vida.
La salud es un derecho, así como una responsabilidad individual y colectiva. El decir ¡basta! a las múltiples violencias forma parte de este compromiso.
En el círculo “Bordando el trabajo y la economía” analizamos que mientras el trabajo comunitario es satisfactorio, transformador, sanador y construye, el trabajo asalariado en el capitalismo es explotador, no mira a las personas sino las exprime, empobrece y enferma y dentro de los pobres, las mujeres somos las más empobrecidas. Aunado a eso con la pandemia la carga de trabajo se duplicó y hasta triplicó para nosotras.
Por lo que consideramos urgente construir alternativas económicas que nos permitan intercambiar no mercancías, sino los frutos de nuestro hacer desde otra lógica que permita la reproducción de la vida desde la dignidad de todas en una economía colaborativa, autogestiva y Sororaria.
En el análisis del círculo “Deshilando violencias” partimos del hecho que la violencia es la apropiación de los cuerpos de las mujeres en los espacios públicos y privados cotidianamente, que durante la pandemia se agudizó.
Que seguiremos luchando contra los diferentes tipos de violencia patriarcal a las que estamos expuestas en todos los aspectos de nuestra vida y nos oponemos a que se nos siga responsabilizando de la violencia que se ejerce en nuestra contra.
Por lo que se hace necesario acuerpar, tanto a quienes se atreven a denunciar a los violentadores, como a quienes acompañan a las que han sufrido violencia.
Así mismo, denunciamos la situación de violencia de Estado que vivimos las mujeres que defendemos tierra y territorio frente a los megaproyectos que atentan contra nuestros pueblos y contra la vida misma.
Proponemos retejernos desde la ternura, la resistencia, la rebeldía y la dignidad.
En el círculo “Tejiendo nuestras luchas” nos encontramos una diversidad de mujeres que participamos en organizaciones indígenas, colectivas feministas, mujeres sindicalizadas, que trabajamos en la defensa del primer territorio que es nuestro cuerpo, la defensa de los derechos humanos en general, la lucha por la autodeterminación de nuestros pueblos y la defensa de la tierra y territorio.
Coincidimos que en común enfrentamos un sistema capitalista y patriarcal que no solo viola nuestros derechos como mujeres, sino amenaza con la extinción de nuestros pueblos.
A esta situación se suma el divisionismo generado por la 4t que atraviesa los movimientos sociales, gremios y las comunidades, debilitando la lucha por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio.
También enfrentamos en muchas ocasiones el machismo de quienes se supone son nuestros compañeros de lucha, lo cual aumenta considerablemente nuestro desgaste, porque la lucha por nuestros derechos y espacios empieza dentro de nuestras propias organizaciones, gremios y comunidades.
Frente a los múltiples problemas que enfrentamos como son el feminicidio, las desapariciones forzadas, la trata, el crimen organizado en contubernio con el Estado y las empresas, así como los megaproyectos de muerte, los espacios como esta Asamblea, son vitales para encontrarnos y fortalecernos mutuamente.
Por lo tanto, proponemos consolidar este espacio de encuentro sumando a otras mujeres para tejer redes anticapitalistas y antipatriarcales.
Como Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal y con base en el trabajo de los cuatro círculos y la subsecuente plenaria, retomamos las siguientes propuestas:
Intercambiar experiencias y la información de las diversas luchas que participamos en este espacio.
Construir asambleas de mujeres, comunitarias y regionales, en cada uno de nuestros territorios.
Profundizar el análisis del impacto de los megaproyectos y de la violencia que generan contra las mujeres en los territorios en donde se instalan.
Construir redes más sororas, justas y desde abajo para resignificar el trabajo de las mujeres.
Llevar a cabo encuentros que tengan como finalidad la sanación de las mujeres desde una perspectiva política y que nos fortalezcan desde adentro reconociendo nuestras diferencias.
Realizar nuestra asamblea de seguimiento el día 7 de marzo y convocar a una marcha de mujeres para el día 8 de marzo de 2022.
Finalmente refrendamos nuestro “Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas» del primero de agosto de 2021 como nuestro documento base por expresar a profundidad nuestra razón de ser como alianza de mujeres, y convocamos a más organizaciones y colectivas de mujeres a suscribirlo.
Santa María Atzompa, Oaxaca a 27 de noviembre de 2021
Firmamos:
Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT)
Colectiva Chicatanas
Colectivo Mujer Nueva
Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, Oaxaca A. C.
Coordinadora Estatal de Padres de Familia, Oaxaca.
Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos, A.C.
Grupo de Mujeres Sabinas A.C.
Maestras en resistencia de la Sección XXII-CNTE
Mujeres de la Unión Campesina Indígena de Oaxaca (UCIO-EZ)
Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO)
Servicios para una Educación Alternativa EDUCA
Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez Oaxaca Sociedad Civil (UNOSJO SC)
Universidad de la Tierra en Oaxaca
Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad
Compartimos el comunicado de la Comunidad de Historia Mapuche sobre los últimos crímenes cometidos por el ejército chileno en el Wallmapu, donde desde el pasado 12 de octubre se recrudeció la militarización por el estado de excepción que declaró el presidente Sebastián Piñera.
Nuevamente nuestro Wallmapu se tiñe de sangre mapuche. Esta vez Yordan Llempi Machacan, un joven de 23 años, pierde la vida en su hogar a causa de un tiroteo efectuado por efectivos militares del Estado Chileno. Mientras, en el hospital de Temuko se encuentra en grave situación Iván Porma Leviqueo, al que se suman otros/as heridos/as a balas, entre estas una niña de 9 años.
Por más que los testimonios que circulan en las redes grafican y demuestran su condición de víctimas indefensas, los comunicados oficiales del gobierno insisten en decir que hubo enfrentamientos. Dicho discurso gubernamental simplemente busca confundir a una sociedad bombardeada de propaganda que adrede mezcla imágenes y situaciones que buscan hacer real la figura del narcoterrorismo que, en ninguna parte de Chile, salvo en Wallmapu, requiere para su contención de un estado de excepción.
En ese contexto, distintos liderazgos y territorios del país mapuche han vinculado este estado de excepción con otros momentos de la historia, donde los militares como agentes del Estado chileno llevaron a cabo genocidios de la población para dar continuidad a los proyectos económicos y geopolíticos de las oligarquías en el poder. La invasión y expoliación del Wallmapu (fines del siglo XIX), así como la instauración de un colonialismo de asentamiento que se vio reforzado por el golpe de 1973, su contrarreforma agraria y reorganización estratégica del capitalismo chileno, han reproducido el despojo y el racismo, sacrificando a los pueblos para beneficio de la misma etnoclase aferrada al poder y que ya vimos cómo fue impugnada por el levantamiento popular de octubre de 2019.
En el contexto actual, la opinión de los wallmapuche ha hecho ver el enfrentamiento que propicia el gobierno y que se busca legitimar por medio de una consulta online denominada “consulta araucanía.” Esta burda maniobra vulnera los derechos colectivos mapuche reconocidos a nivel nacional e internacional (Convenio 169 OIT, Declaración ONU derechos pueblos indígenas). Dicha consulta es parte de una estrategia que tiende, por un lado, a seguir manteniendo el modelo neoliberal de acumulación para los grupos económicos capitalistas y los encadenamientos productivos extractivistas que este genera; y, por otro, se propone crear una situación que le otorgue dividendos políticos al gobierno en la coyuntura electoral en el tiempo que les queda, además de la total indolencia al posponer el cuarto retiro que requieren las precarias economías, por tanto sin vergüenza alguna señalan querer terminar sus días gobernando con los militares y agentes contrainsurgentes en las calles y en los campos.
Esta forma brutal de terminar su nefasta administración busca políticamente asegurar la continuidad del orden opresor existente, desmovilizando a la población, criminalizando la protesta, adoptando un terrorismo de Estado hacia los movimientos y territorios que luchan.
Pretenden limpiar la imagen corrupta e inmoral que tienen en la figura del imputado presidente, de los mandos de las fuerzas armadas y la policía, una serie de procesos judiciales por la apropiación individual ilícita de fondos reservados y de negocios en paraísos fiscales que procuran destrabar los resguardos sobre zonas protegidas para inversiones y ganancias privadas.
La implementación de estados de excepción y de figuras ligadas al narcoterrorismo son también operaciones políticas- comunicacionales que desvían la atención sobre la podredumbre a la que llevaron la situación, sepultando la política y los derechos colectivos, por una militarización y jergas geopolíticas (“la macrozona sur”) que hacen de las fuerzas armadas instituciones deliberantes, totalmente parciales y brazo armado de las élites económicas de Chile.
El camino de los pueblos hacia su descolonización, autodeterminación y autonomías se legitima y une sus cauces al de todos/as aquellos/as que buscan liberarse de las opresiones del capital, el patriarcado y la pobreza.
Si bien los detentores del poder buscan contener y mantener a raya a las inexorables fuerzas históricas de cambio, la opción de la fuerza y violencia estatal no es sustentable en el tiempo. El conflicto del sistema y sus crisis periódicas, como los estallidos, buscarán otros espacios y momentos que continuarán agudizando las contradicciones de arrastre y las presentes. La unidad de los movimientos y territorios en Chile y el Wallmapu es lo que se debe salvaguardar como legado del levantamiento social de octubre, pues esto es lo que buscan entorpecer este y los otros gobiernos con la «doctrina de schock» y la propaganda de miedo y terror alimentada con mentiras.
Recordar que –como quedó demostrado en la represión generalizada contra el levantamiento de octubre 2019 – lo que se haga hoy contra nosotros, se hará mañana contra los demás pueblos en Chile.
Hoy la lucha mapuche y sus distintas causas se han legitimado. Los diferentes territorios y liderazgos deben aprovechar las flaquezas del enemigo histórico, sumar más aliados y converger sus estrategias en un tiempo y espacio que permita consolidar sus capacidades y aspiraciones de autogobierno y control territorial, con la esperanza de que también aquellas instancias institucionales que algunos sectores intentan disputar ayude a impedir que quienes son minorías poderosas vuelvan a trabar nuestros procesos legalizando la violencia colonial en contra nuestra y la de quienes ven en la autodeterminación de los pueblos su fin estratégico.
No a la trucha “consulta araucanía” que legitimará la violencia contra los pueblos y territorios Verdad y Justicia para las víctimas de las fuerzas armadas aliadas del gobierno
Que renuncien los inmorales, corruptos, mentirosos y violentistas que están en el poder Libertad a los presos políticos mapuche y de la revuelta
Unicef denunció un «máximo histórico» y llamó a considerar a esta «grave crisis humanitaria»
El llamado Tapón del Darién, zona selvática de 266 kilómetros donde conviven animales salvajes, ríos caudalosos y grupos criminales, se convirtió en corredor para los migrantes irregulares que intentan llegar a tierra estadounidense.
Cerca de 19 mil niños atravesaron en lo que va del 2021 la peligrosa selva del Darién, ubicada entre Colombia y Panamá, para llegar a Estados Unidos, una cifra que marcó un «máximo histórico» de menores migrantes según advirtió el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). La mitad del total son menores de cinco años, y este pico histórico es cerca de tres veces más que la cifra registrada durante los cinco años anteriores juntos.
La «afluencia tan creciente» de niños migrantes por el Darién «debería ser tratada urgentemente como una grave crisis humanitaria por toda la región, más allá de Panamá», denunció Laurent Duvillier, jefe regional de comunicación de Unicef para América latina y el Caribe, e instó a los gobiernos a garantizar la protección de los niños durante su viaje y a coordinar una respuesta humanitaria.
Unicef también advirtió sobre un aumento de los niños que cruzan solos el Darién. En 2020 ocho niños no habían sido acompañados, en 2021 fueron 153. «La mayoría no viajan solos, viajan acompañados de sus papás, pero en el trayecto de la jungla pasan muchas cosas, a veces los padres se quedan atrás, la mamá se queda herida o se ven separados al momento de cruzar un río», aseguró Duvillier.
El llamado Tapón del Darién, zona selvática de 266 kilómetros donde la espesa vegetación impide a veces ver el sol, hay animales salvajes (incluso serpientes venenosas), ríos caudalosos y grupos criminales, se convirtió en corredor para los migrantes irregulares que intentan llegar a Estados Unidos.
«Cada niño que cruza el Darién a pie es un sobreviviente», afirmó la directora de Unicef para América Latina y el Caribe, Jean Gough, al detallar que «en lo profundo de la selva, el robo, la violación y la trata de personas son tan peligrosos como los animales salvajes, los insectos y la absoluta falta de agua potable».
Según los datos de Unicef, en este 2021 al menos cinco niños fueron hallados muertos en la selva. Y entre enero y septiembre pasados el ente de la ONU registró 29 denuncias de abuso sexual de niñas adolescentes durante el viaje.
Unicef señaló que se prevé que el número de niños y familias migrantes que cruzan la selva siga aumentando en las próximas semanas y meses, ante lo cual «está ampliando su respuesta humanitaria para abordar las necesidades urgentes» de esa población.
«Unicef insta a los gobiernos a garantizar la protección de los niños en movimiento a lo largo de su viaje y a coordinar la implementación de una respuesta humanitaria más sólida en todos los países involucrados», dijo el organismo de Naciones Unidas. Se debe, además, «promover la integración de las familias migrantes en las comunidades de acogida y se deben abordar las causas fundamentales que las llevan a migrar».
Entre enero y septiembre pasados, 91.300 migrantes en tránsito llegaron a Panamá tras atravesar la jungla, una cifra que triplica el récord de 2016, según datos del Servicio Nacional de Migración (SNM) panameño citados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en un informe difundido el viernes pasado.
La mayoría eran haitianos (56.600), muchos de ellos acompañados por menores, seguidos de cubanos (12.800), venezolanos (1.500), además de nacionales de países de Asia y África, entre ellos Bangladesh, Senegal, Ghana, Uzbekistán, India y Nepal, dijo la OIM. En los primeros nueve meses de 2021 los menores representaron el 20 por ciento de esa población en movilidad, cuando hace cuatro años era apenas el dos por ciento.
Hacia países del norte del continente americano como Estados Unidos, Canadá o México están viajando familias enteras de haitianos con hijos nacidos en Chile o Brasil, países en lo que se habían radicado años atrás, e incluso con bebés nacidos durante la travesía.
Quien se había comprometido a fortalecer las normales rurales hoy muestra que sus verdaderas intenciones es cerrarlas», aseguraron normalistas de Mactumactzá, Chiapas, luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunciara el retiro de recursos para los internados y comedores en las escuelas normales.
La propuesta de AMLO para acabar con los «cacicazgos» en las normales rurales es la entrega directa de los recursos a través de una beca para los estudiantes, lo que terminaría «con la escencia del normalismo rural» que desde hace 100 años lo ha caracterizado, aseguraron los estudiantes.
«Nosotros tenemos otros datos, pues la miseria de ración que se tiene en cada normal no alcanza ni siquiera para una comida», respondieron los normalistas a la propuesta de AMLO, quien acusó que al interior de las escuelas los comités estudiantiles «son los que mandan» en la administración del dinero que envía el gobierno federal.
«No es correcto de que haya ese tipo de cacicazgos al interior de las escuelas con mal manejo de recursos, eso ya no debe de existir», dijo el mandatario en su conferencia matutina del 3 de agosto.
Los normalistas de Mactumactzá aseguraron que se trata de «la misma estrategia con la que le arrebataron el internado y cerraron a ‘El Mexe’», de la normal rural «Luis Villarreal», en Hidalgo, en la que en 2003 el gobierno implementó becas de alimentación y hospedaje estudiantil y un año después perdió su internado y comedor.
«En el 2004 saldría la última convocatoria de la normal rural «Luis Villareal», con una matrícula baja y además con clases fuera de la normal, y al siguiente año, en 2005, no salió matrícula y ese presupuesto que se había creado desapareció concretando los planes del gobierno con el cierre de la normal», explicaron los normalistas.
Frente al «nuevo ataque» del gobierno contra las normales rurales, los estudiantes de Mactumactzá aseguraron que defenderán sus escuelas «con lucha y sangre».
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