Pedagogo y profesor de Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación en la Universidad Jaume I de Castellón.
Empezamos hablando de learning analytics. Es curioso cómo un buen conocedor del análisis de datos sobre educación sea muy crítico con las pruebas PISA. ¿Por qué?
Sobrevaloramos la información que nos dan los datos. PISA mide sólo las competencias en matemáticas, lengua, ciencias y la competencia financiera, una visión muy estrecha de la educación. Y la prensa lo toma como una medida absoluta del valor de un sistema educativo. Además, ¿quién ha nombrado a la OCDE el Ministerio de Educación del mundo? PISA no detecta los alumnos moralmente más desarrollados, los más justos o los que toleran menos la corrupción; no detecta la función socializadora y individualizadora de la educación.
¿Considera que los datos pesan demasiado a la hora de hacer políticas educativas?
Absolutamente. Hay una fuerte tendencia a simplificar todo en datos. Un niño que saca un cuatro no sabe la mitad que un niño que saca un ocho. Y eso realmente nos lo creemos. Pero en un sistema complejo como es la educación, donde las variables y los mecanismos de comportamiento no siempre son iguales, esto no funciona.
“Todo lo que se puede medir, se puede mejorar”. Esta es una célebre frase atribuida a Peter Drucker. ¿No la comparte?
Dentro de su lógica, tiene sentido. Pero podemos hacer perfectos imbéciles midiendo y mejorando el nivel de imbecilidad de la gente. ¿Por qué PISA no evalúa materias como medio social y natural? Porque no dan dinero. El problema es cuando tenemos que enfocar la enseñanza para obtener buenos resultados. Es lo que se llama teaching to the test , la peor manera de educar, que es lo que hemos hecho toda la vida en Segundo de Bachillerato: preparar la selectividad en vez de aprender matemáticas o filosofía.
Vamos a hablar de la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación. De entrada, ¿podría identificar cuál es, según usted, su principal ventaja?
Que abren la escuela al mundo. Acaban con la educación como lo que sucede en un aula de manera cerrada, donde los únicos recursos son los libros de texto y el maestro. Rompen las paredes de la escuela y la hacen más transparente y comunicativa hacia la sociedad. Permiten no dar una única visión de las cosas. Por eso me entristece cuando veo alumnos con tabletas conectadas a Internet que en clase sólo las usan de libro de texto. Gastarse dinero para hacer esto…
Si ya no es el maestro quien te explica el mundo, sino que lo hace Internet, ¿qué le queda al maestro?
Fue el traductor. La persona que te guía y diseña situaciones y actividades que permitan entender la complejidad del mundo. Es el componente que aporta sabiduría más allá de la transmisión pura de información. Y cuando esta información es tan confusa y contradictoria como la que tenemos en nuestras sociedades, el maestro se convierte en imprescindible.
En una entrevista reciente, el investigador Philip Schmidt explicaba que las TIC se apoderan de la transmisión de información pero no todavía del componente emocional de la educación, que al final es lo que motiva el aprendizaje.
Esto aún lo construimos a partir de la interacción humana. El gran valor añadido de las TIC no son sus cables y los aparatos, son las personas que con cables y wifi acercan, se comunican y hacen cosas juntos. Esta capacidad no viene dada, hay que aprender. Ahora, por ejemplo, vivimos en un momento muy interesante en el que partidos políticos nuevos están utilitzando las TIC para hacer nuevas formas de política. Es un momento apasionante.
¿Considera que los docentes se están adaptando a los nuevos contextos digitales?
Creo que no. Saben usar las nuevas tecnologías pero no con fines didácticos. Muchos las integran para hacer las cosas que ya hacían. Hay que cambiar la mentalidad de los maestros para que cedan a los alumnos un papel más activo en la construcción de conocimiento, a partir de sus necesidades, dudas y curiosidades. Y eso empieza por la formación inicial del profesorado, que sigue siendo muy tradicional: de aula y examen.
Y sobre todo: el maestro debe dejar de pensar la docencia como una actividad aislada que hace él solo dentro del aula. Él es un nodo dentro de una red, sus problemas los han tenido otros maestros antes, y colaborando y comunicándose a través de la red ampliará perspectivas y encontrará gente de la cual -y con la cual- aprender. Esto son los entornos personales de aprendizaje aplicados al desarrollo docente.
Internet facilita el intercambio de conocimiento en la red.
En España hay 800.000 docentes. Pongamos que cada uno de ellos publica una actividad didáctica que le haya funcionado. Quizá 750.000 no son lo suficientemente buenas o son repetitivas. Aun tenemos 50.000 que, si las organizamos en la nube, nos proporciona enormes posibilidades. Al final la virtud de la red es que está conformada por personas. Internet no es un cuarto de herramientas, sino un ágora llena de gente.
El discurso favorable a la incorporación de las TIC en las aulas choca a veces con los problemas del día a día en clase. ¿Qué le diría usted a un maestro cuya foto corre por el WhatsApp de sus alumnos?
Que tiene una magnífica oportunidad para explicarles qué es la privacidad de datos y de los peligros de las TIC a los alumnos. Para ser revolucionario en las nuevas tecnologías hay que ponerlas en manos de los alumnos. Cuando las pones en las de los maestros, las usan para enseñar. Pero los alumnos se divierten y, con suerte, aprenden.
Antes hay que poner las nuevas tecnologías a disposición de las escuelas.
Sí, pero la verdad es que vivimos en un ritmo de consumo vertiginoso -marcado por la industria- que las escuelas no pueden seguir de ninguna manera. Tampoco los maestros tienen margen para asimilarlas y integrarlas.
Tampoco todas las escuelas -y evidentemente no todas las familias- tienen la misma capacidad económica para incorporar estos dispositivos.
Es cierto. Necesitamos una fuerte inversión en la escuela pública no sólo para que sea una escuela 2.0, sino sobre todo para que sea un espacio igualador. Hablo de una política que no siga privilegiando las escuelas concertadas, como ocurre con el Gobierno valenciano, que concierta cualquier cosa: te regala el terreno, te construye la escuela y te cede la gestión 50 años. Están convencidos, desde su ideología neoliberal, que la escuela privada funciona mejor que la pública.
Fuente de la entrevista: https://www.educactivate.com/jordi-adell-nino-saque-cuatro-no-significa-sepa-la-mitad-uno-saca-ocho/
Colombia/ Autor: El Espectador / Fuente: Amércia Economía
Jennifer D. Klein asegura que los exámenes, como el Saber 11 que se aplica en Colombia, hacen que a los colegios se le impida ser novedosos en la implementación de nuevos sistemas de educación.
El sistema de educación tradicional está llevando a que, cada día, Colombia baje en los índices de educación. Y esto se ve reflejado en los exámenes, como las pruebas Pisa realizadas en 2015, en la que el país quedó en los últimos lugares. La problemática surge, principalmente, porque el actual sistema está diseñado para memorizar el contenido y no para entenderlo.Además, se estima que las personas solo se acuerdan del 5% de lo que aprenden en el aula de clase. Una cifra realmente alarmante. Por eso, a raíz de esta problemática han ido surgiendo modelos pedagógicos novedosos e innovadores que ya han tenido éxito en otros países. Sin embargo, implementarlos en un país como Colombia no es tarea fácil.
Jennifer D Klein, rectora del colegio Los Caobos y experta en educación global y en programas de planeación, evaluación y estrategias curriculares, ha buscado desde la institución implementar un modelo pedagógico basado en proyectos. Pero, asegura que al medir el conocimiento con exámenes como la prueba Saber 11 hace estancar el proceso innovador de los planteles educativos.
-¿Cómo crear una comunidad innovadora dentro de un colegio?
Diría que una comunidad o una educación innovadora requiere de una transformación del pensamiento de los adultos que están manejando la situación, eso incluye a los docentes, los administradores y, obviamente, los padres de familia. En la mayoría de los países todavía se emplea un sistema educativo que viene desde hace muchos siglos, estamos enfocados en la memorización de contenido, todo es magistral, el profesor está adelante dictando porque se tiene el concepto de que él sabe todo. Por su parte, los estudiantes solamente toman nota, estudian y repiten el contenido en un examen. Necesitamos algo diferente, porque memorizar no lleva a nada. Yo puedo sacar mi teléfono y en cinco segundos conocer el contenido, pero lo que realmente necesitamos es utilizar esa información para crear o hacer algo nuevo. La educación innovadora está enfocada en darles a los estudiantes las habilidades para este siglo, para poder utilizar bien la información que pueden encontrar, poder saber cómo filtrarla y utilizar su conocimiento para crear cambio.
-¿Cuál sería el ejemplo de un modelo educativo innovador?
Nosotros en Caobos estamos usando el aprendizaje basado en proyectos (ABP). Estamos enfocados en una educación centrada en el estudiante, ellos se encargan mucho más de su propio aprendizaje, están colaborando, investigando, el profesor pasa a tomar un rol de guía.
-¿Qué experiencias conoce de colegios innovadores en Colombia?
La mayoría de los colegios en Bogotá, sobre todo privados, están con el deseo de hacer algo diferente. La transformación de las ideas de los padres de familia a veces es lo más complicado del proceso, además todavía tenemos un sistema en Colombia donde la entrada a la universidad está basada en examen, entonces tenemos que preparar a los jóvenes para este o como maestros no estamos haciendo nuestro trabajo. He escuchado muy buenas cosas del colegio Rochester, del Kalapa, que es muy pequeño y están usando aspectos de la educación centrada en estudiantes. Hay mucho interés por medio de las escuelas públicas, lo que demuestra que no es cuestión de tener recursos sino de cambiar el chip para el docente y para los que están involucrados en esa educación.
¿Qué errores o fallas se podrían presentar en el camino al volverse más innovador?
Diría que ir muy rápido con una innovación sin saber el ritmo que necesita la comunidad, puede ser un error bastante grande. Yo llegué a la rectoría de los Caobos con muchas ideas, pero también un poquito tentativas. Uno debe mirar el contexto y decidir hasta dónde puede cumplirlo. Por ejemplo, a mí me encantaría quitar las notas totalmente, pero no estoy en un entorno donde estén listos para eso. Otra falencia, o reto, es que para el docente es un poquito confuso el balance entre guiar y darles esa libertad para que ellos escojan un camino para aprender.
¿Cómo cambiar la mentalidad de los maestros para que ayuden a fomentar ideas innovadoras?
Diría que es la parte más grande, porque realmente tiene que cambiar bastante el chip. La mayoría de los profesores sienten que son expertos en su materia, especialmente en bachillerato, y no los juzgo porque también lo he sentido como docente y quería compartir mi conocimiento con los estudiantes. Pero la idea es hacer una clase centrado en el estudiante y crear conocimiento juntos. Toca cambiar la manera de dar las clases, actualmente, en el aula tradicional, el profesor habla el 80% del tiempo y los estudiantes proponen tal vez 20%, si uno tiene suerte.
Desde esa experiencia, ¿Qué debe mejorar el sector educativo en Colombia?
Hay bastantes cosas por mejorar, como en cualquier país del mundo. Es un error que la puerta hacia la universidad esté basada solamente en un examen, entiendo que la prueba Saber es increíblemente importante, pero si eso es realmente la única medida que usamos para decidir si un estudiante puede ser un éxito para entrar a una universidad, estamos cometiendo un error. Si quitamos este problema de solamente el examen y añadimos al examen una entrevista, un portafolio de lo de lo mejor que ha hecho este estudiante en su carrera, estamos dando permiso a todos los colegios de cambiar su sistema. Yo creo que hay la mayoría de los educadores quieren hacer algo mejor, pero si sienten que están perjudicando el futuro de sus estudiantes, no lo van a poder hacer.
¿De qué trata el proyecto ABP?
El principio fundamental es que los estudiantes son el centro de la educación, por eso deben investigar por área de interés, y su opinión es fundamental. Es un proceso complejo porque hay elementos de diseño y prácticas de la enseñanza tradicional que deben cambiar. La principal dificultad radica en cambiar la mentalidad que se tiene sobre el proyecto, porque padres y docentes lo han catalogado como un promotor de libertad. Desconocen que detrás del método hay un diseño que le garantiza a los alumnos que van a aprender lo necesario para alcanzar una buena educación.
¿Cuáles son sus estrategias?
Hay ciertos elementos que son más centrales que otros. Uno de ellos es el reto auténtico, que se basa no solamente en conocer o saber algo, sino en tratar de solucionarlo. Por ejemplo, los alumnos están estudiando hábitats, pájaros, migración de animales, y para entender mejor el funcionamiento y cada concepto del proceso, decidieron crear una reserva natural dentro del campus. Sembraron árboles para que las aves que van a otros países pudieran tener donde descansar y comer. Ahí está el reto auténtico, porque ellos habían visto a los pájaros muertos en el campus, detectaron un problema (que las aves no tenían comida ni hogar) y le buscaron una solución.
Otro elemento es la voz y la elección del estudiante. Al poder elegir y tomar diferentes rutas según los intereses de los estudiantes, los motiva y ayuda a que se enganchen con las materias, algo que la educación tradicional no ofrece.
¿Cómo se implementa?
El profesor presenta una experiencia que cause curiosidad o despierte una reacción emocional en los estudiantes, cuando logre motivarlo, el docente formular una pregunta, problema o reto. El proyecto busca la manera de resolverla, para ello, los estudiantes trabajan en grupos en los que cada uno tiene delegada una responsabilidad.
¿Cómo desarrollar la curiosidad en la primera infancia?
Realmente la curiosidad ya está y no es cuestión de crearlos sino de impulsarlos más. Lo que lastimosamente muchas veces pasa es que el estudiante entra al colegio con mucha curiosidad y se mata por un sistema tradicional. El año pasado un perro callejero, en precarias condiciones, entró al colegio y siguió a un niño que le estaba jugando. De inmediato, el bienestar de ese perro se transformó en un proyecto, todo preescolar se involucró en la investigación de lo que le había pasado al perro, por qué no quería comer, qué le podían dar para ayudarlo. Esa es una curiosidad natural que surge por la situación. Los docentes buenos en ABP empiezan a darse cuenta y se aprovechan de este tipo de eventos para enseñar y transmitir, de una manera diferente, los conceptos.
¿De qué trata la educación maker?
La educación maker está basada en ese concepto de desing thinking, la idea es crear espacios donde los estudiantes crean cosas, que utilizan sus manos para tratar de crear nuevas cosas. Se ve diferente cuando uno está hablando de niños de cuatro años, a cuando habla de un joven de 19, porque las herramientas son diferentes. De la mano de esta filosofía de educación va el concepto de emprendimiento. Por eso, para implementarlo, hicimos un proyecto el año pasado de máquinas que ayudaran a mejorar la vida, los alumnos debían pensar un producto para vender, cuáles serían las características que buscan las personas y cómo las iban a ofrecer.
(LWI) – Bishop Antonio Alfredo Barros heads the Western Diocese of the Evangelical Lutheran Church of Angola (IELA) in the northwestern part of the country. He spoke with Lutheran World Information (LWI) about growing up in the Catholic Church, and his enthusiasm to see every church member experience the freedom of discovering the Bible and knowing that God’s grace is sufficient for “each and every one of us.”
Growing up, what led you to the church?
I was born in 1958 in Angola’s capital Luanda, in a devout Catholic family. I was baptized and confirmed in the church, and got married there in 1979. Since Angola was a Portuguese colony and Catholicism was the favored Christian denomination, I was influenced by the Catholic faith.
After independence in 1975, civil war broke out, and like many others my age I was conscripted into the military where I served for about three years. At around the age of 20, I met Lutheran evangelists for the first time. The evangelical nature of Lutheranism opened my eyes, and I was drawn to the exceptional way of explaining the relationship with God, about salvation as God’s free gift for each and every one of us. I started attending the local Lutheran church, and was confirmed as a member in 1985. I studied theology at the Lutheran Seminary in Kunene. I was ordained as a pastor in 1990, and I have also been an evangelist. When the church was divided into two dioceses in 2016, I was consecrated as bishop to lead the Luanda region.
How has your faith journey influenced the way you lead the church?
Although the war ended in 2002, the effect of more than 30 years of conflict is still very painful. So many people died in the fighting and several years later more were still dying or being maimed by landmines that had been planted by the army and guerrillas. In this situation, the church became a tool to facilitate healing, reconciliation, and peace. We also educate people on how they can empower their lives, and use the Bible to teach about restoring people’s dignity. Things are changing now, but we still need to remind people that Christian life is not about coming to church on Sundays and saying “Amen” to everything. Our faith must question the way we experience God’s kingdom here on earth.
Is there a particular Bible verse that inspires you?
“The harvest is plentiful, but the laborers are few; therefore ask the Lord of the harvest to send out laborers into his harvest. [Luke 10:2]” I have been a congregational pastor for 25 years, and a bishop for only three years. I enjoy teaching the Bible, and having conversations with people about how the Word of God relates to their daily lives. I am happy that God has called me to be a laborer in God’s vineyard. In Angola Lutherans are only 59,000 members, not many compared to other Christians. But our church is growing, and we also make important contributions in terms of education and health.
Can you elaborate?
We are an open church with 57 congregations throughout the country. We have 58 pastors including eight women currently, and nine retired women pastors. We have 11 evangelists, 39 deacons and deaconesses. Until three years ago, we had only one national bishop, Bishop Tomás Ndawanapo, and now we are two.
Our contribution to education and health includes two secondary schools in Kunene, two in Huambo and two in Luanda although one of them has not yet been completed. Our schools have around 5,000 students in total, and our goal is to ensure that they are self-sustaining. And, we have one health clinic in Kunene.
Where do your church workers train?
All our church workers train at the Lutheran Theological Seminary in Kunene, where we run different types of courses ranging from five years for pastors to short-term training for diaconal workers. The head of the church, Bishop Tomás Ndawanapo is one of the lecturers there, and we have up to 30 students each year.
Given the history of repression the Lutheran church faced during colonialism and the devastation of civil war, we need to work very hard, and have well trained church workers to grow and sustain the church. We are grateful for the support from the Finnish Evangelical Lutheran Mission (FELM), and also from the LWF.
What are some of the major challenges the church faces?
In Angola we have many denominations, and the Lutheran church is still small. The new Pentecostal churches which promote material wealth as a condition for salvation pose a major challenge. We evangelize about God’s grace and free gift of salvation, and encourage people to stay connected to God’s word.
Many people in the country, especially in the rural areas are still very poor, yet Angola has vast oil and other natural resources. The new government is trying to bring development but a lot still needs to be done. The church does not have enough income to pay all its pastors and other workers, but we are trying to empower our members to support the church more.
It was a very important experience for me. I got to know the Lutheran World Federation better, and how it works. I met fellow bishop colleagues from other parts of the world, and I learnt that we all have very similar challenges. We need such bonds of fellowship in the communion. In Wittenberg, I got to see firsthand where Martin Luther started his work, and I felt inspired about the Lutheran confession.
Source of the review: https://www.lutheranworld.org/news/angola-growing-church-making-mark-education
Katia Hueso, fundadora de la primera escuela infantil al aire libre de España, aprendió desde su infancia que “jugar era una cosa muy seria”. El juego aire libre del que tanto disfrutamos los niños de generaciones anteriores está hoy en peligro de extinción. La sobreprotección, los miedos, la falta de tiempo, la presencia creciente de la tecnología, la alta exigencia académica y los cambios acontecidos en nuestra sociedad lo han arrinconado hasta convertirlo, para desgracia de los niños, en un bien escaso y preciado. “Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de jugar, ¿qué sociedad estamos construyendo?”, se pregunta la bióloga madrileña, que presenta estos días su segundo libro, Jugar al aire libre (Plataforma Editorial), una reivindicación del juego libre como una “poderosa” herramienta para el desarrollo de la personalidad y para el bienestar físico y mental de los niños.
Pregunta. Leyendo la introducción de Jugar al aire libre me he acordado de un poema de Karmelo C. Iribarren. Se titula Que la vida iba en serio… Y arranca: “Fue lo único que me enseñó mi padre”. Tú, en tu infancia, dices que aprendiste que “jugar era una cosa muy seria”.
Respuesta. De alguna manera intuí que el juego era una herramienta muy poderosa para el desarrollo de mi personalidad. No me dedicaba a analizar lo que hacía, claro, está, pero sí era consciente de que el momento de juego era algo sagrado, íntimo, trascendente. El tiempo y el espacio dejaban de existir y me encapsulaba en aquello que estuviera haciendo, ya fuera sola o acompañada. Tenía la sensación de pasar mucho tiempo jugando, de tener océanos de tiempo a mi disposición. Había momentos de actividad frenética, de inspiración… y también los había de transición, de vacío. Y sin embargo no me aburría. Aunque era una niña más bien callada y tranquila, creo que fui esencialmente feliz. Y tal vez ahí radicaba mi percepción de esa trascendencia.
P. Con ese aprendizaje temprano intuyo que era en parte normal que cuando te hicieses mayor, vieras el juego como objeto de estudio. ¿Qué has aprendido estudiándolo?
R. La verdad es que no reparé en el juego como objeto de estudio hasta que fui madre y me dediqué a observar a mis hijas y a otros niños jugando. Me lo sigo tomando casi como una actividad de investigación antropológica. Intento averiguar qué hay detrás de cada gesto, de cada palabra, de cada movimiento. Veo, por ejemplo, cómo lo usan para procesar eventos que, de una u otra manera, les han causado impresión, como una visita al médico. Observo cómo son capaces de repetir una acción una y otra vez, adquiriendo por el camino una nueva destreza. Interpreto las relaciones sociales, incluso de poder, que se disfrazan en el juego. En fin, percibo el juego como un velo de magia detrás del cual se esconde el secreto y fascinante mundo de la infancia, que solo nos dejan vislumbrar en contadas ocasiones, como lo haría un prestidigitador con sus trucos.
P. Fruto de ese estudio y de esa observación que dedicas al juego dices que aparece tu preocupación “por el devenir de tan importante actividad”. ¿Está el juego libre en peligro de extinción?
R. Es un asunto que me preocupa, en efecto. Muchos niños tienen una agenda tan apretada que apenas les queda tiempo para jugar, salvo algunos huecos entre una actividad y otra. Además, supervisamos el juego de los niños de tal manera que pierden la capacidad de decidir por sí mismos qué hacer, cuando por fin pueden disponer de tiempo para ello. Nos pasamos el día proponiendo cosas que hacer, planes de fin de semana, campamentos de verano, extraescolares…
P. Y cuando no hay nada que hacer aparece la tecnología.
R. Ofrecerles medios electrónicos tampoco ayuda, pues cercenamos con ellos su autonomía y creatividad. El otro día alguien me comentaba que dónde quedaron esos niños que tanto molestan al correr entre las mesas de un restaurante. Ahora tienen todos la nariz pegada a un móvil. Al final, nos encontramos con un segmento amplio de la población infantil que ya no sabe jugar en libertad.
P. Hablas incluso en el libro del “síndrome de déficit de juego”. ¿En qué se manifiesta? ¿Caminamos hacia su generalización?
R. La falta de libertad en el juego trae como consecuencia una falta de autonomía y de autoconocimiento en el niño, no le damos herramientas para ser capaz de solucionar sus conflictos, sus problemas. Podrá adquirir destrezas, conocimientos y habilidades, pero ¿son las que él o ella desea alcanzar, o somos los padres los que proyectamos nuestras expectativas en ellos? Si a esto añadimos la falta de juego como tal–por la falta de tiempo a la que me refería–, el asunto se agrava, porque no hemos permitido al niño procesar esos eventos impactantes, adquirir competencias físicas y sociales a su ritmo, o simplemente disfrutar de la vida. Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de él, ¿qué sociedad estamos construyendo?
P. En ese sentido me he quedado muy impactado con dos conceptos: “profesionalización del juego” y “adultización” de la infancia. Suenan tan mal que lo explican todo.
R. Los niños de hoy realizan muchas más actividades programadas que antes. Nos dicen que “aprenden jugando”, pero en realidad lo que estamos haciendo es profesionalizar su juego, convertirlo en algo tan dirigido y rígido que deja de ser juego como tal para ser, como mucho, una actividad lúdica. Si nos venden que nuestro hijo va a aprender arte jugando, no le podemos obligar a pintar una flor azul (¡y sin salirse de los márgenes!). Eso es una clase en toda regla, no un juego. Paralelamente, la exposición a los medios y a la publicidad hace que tengan acceso a contenidos poco adecuados para su edad. En fin, que estamos acelerando a los niños para que se conviertan en pequeños adultos cuanto antes.
P. ¿Y qué culpa tenemos en ello los padres? ¿Estamos sobreprotegiendo demasiado a nuestros hijos por miedo al hombre del saco, a que se hagan daño, a que se ensucien…?
R. Sin duda pecamos de sobreprotección. Los padres tenemos, evidentemente, mucha culpa. La sobrexposición a malas noticias hace que nuestra percepción del peligro sea mayor de lo que realmente es con los datos en la mano. No hay más que recordar hasta qué nivel fuimos expuestos al caso de Julen, algo impensable hace algunos años. La presión de nuestros pares (el resto de los padres), hace también mucho daño. Si nadie deja salir a sus hijos a jugar solos a la calle, ¿cómo lo vamos a hacer nosotros? Nos justificamos con las noticias en la mano, o compramos algún gadget de vigilancia remota para saber qué hacen y dónde están los niños. Estamos entrando en una espiral del temor que no beneficia a nadie, ni a los niños ni a sus familias. Pero a ver quién es el guapo que rompe esa tendencia sin ser tachado de temerario.
P. Mi infancia me suena mucho a la que cuentas en la introducción. Mucha calle, mucha libertad, mucho juego natural. Hoy la veo imposible incluso en el pueblo donde yo crecí. Hay coches por todas partes, han desaparecido los descampados y han sido sustituidos por parques vallados, no hay sensación de comunidad, de barrio, en la que todos protegen a todos… No toda la culpa la tienen los padres, ¿no?
R. En efecto, la sociedad ha cambiado mucho. Ya no quedan solares o descampados abandonados. Los pocos que hay están vallados o colonizados por personas que no serían, tal vez, compañeros muy recomendables para nuestros hijos. El tráfico rodado es más abundante, ubicuo y agresivo, por lo que se limita mucho la movilidad autónoma de los niños. Y si a eso le añadimos un estilo de vida suburbano, en el que los lugares de encuentro como plazas o parques están alejados de las viviendas y necesitamos un vehículo para acudir a ellos, pues los chavales lo tienen complicado. No es de extrañar que los centros comerciales se hayan convertido en los nuevos lugares de juego, pero de una forma mucho más perversa.
P. Contra todo este panorama tú propones la recuperación del juego libre y al aire libre. ¿Qué beneficios tiene para los niños?
R. El juego libre al aire libre es una forma de recuperar la esencia de la infancia. Salir al campo, a la plaza, al monte y confiar en el niño, son elementos imprescindibles para dejarles crecer como personas. No digo que haya que soltarles con una patada en el trasero y la consabida frase “¡y no te quiero ver hasta la hora de cenar!”. Eso forma parte de otros tiempos. Se trata de buscar tiempos y espacios para salir, relajarse, dejar que jueguen con un mínimo de supervisión, la justa y necesaria para su edad, pero sin agobios. Estar al aire libre les ayudará en su bienestar y en su salud física y mental.
P. Hace unos meses entrevistaba a Richard Louv y me insistía en que los padres “debemos convertir el tiempo al aire libre con nuestros hijos en una prioridad”. ¿Por qué nos cuesta tanto salir de casa, sacarlos a jugar al aire libre, a la naturaleza?
R. Supongo que estamos más a gusto en casa, con todas las comodidades a mano. Tenemos también horarios más apretados, como decía antes, y eso tiene como efecto secundario que estamos más cansados. En el poco tiempo de ocio que nos queda, nos falta la energía que se necesita para salir a patear por el monte o a aguantar un día de lluvia al aire libre. Creo que debemos ser valientes y liberar espacios y tiempos de tanta obligación autoimpuesta. Tiempo tendrán los chavales de aprender chino o ajedrez cuando lo deseen. Ahorremos dinero y salgamos ahí afuera. No requiere de equipamiento alguno, solo de unas ganas de jugar que los niños ya llevan de serie.
Fuente de la entrevista: https://elpais.com/elpais/2019/03/28/mamas_papas/1553785714_462774.html
En este diálogo por ocasión del Día Internacional de la Mujer, Guadalupe Ramos Ponce, abogada, feminista y coordinadora de CLADEM en Jalisco, aborda temas como: educación, equidad e igualdad de género, violencia de género y el avance conservador que ha resultado en retrocesos para los derechos de las mujeres y para la libertad de decidir sobre sus cuerpos
GUADALUPE, EN EL CENTRO, DURANTE UNA DE LAS MOVILIZACIONES FEMINISTAS. FOTO: EVA DA PORTA
“Toda educación tiene que ser no sexista, no discriminatoria, una educación sin fobias, sin miedos, una educación libertaria y que promueva el derecho a vivir una vida sin violencia. Pero, para alcanzar todas esas aspiraciones, tenemos que promover una educación sexual integral con perspectiva de género y de derechos humanos. (…) Una educación de esa manera no solo irá fortalecer la promoción de las relaciones de género igualitarias, sino también la construcción de Estados democráticos y respetuosos de los derechos humanos”, afirmó Guadalupe Ramos Ponce, abogada, feminista, profesora e investigadora de la Universidad de Guadalajara, defensora de los Derechos Humanos y coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) en Jalisco, México.
En la entrevista, Guadalupe abordó la real importancia de recordar esta fecha, que lejos de ser un día para recibir regalos, es – según ella – un día de lucha por los derechos de las niñas y mujeres. “Es un día de conmemoración, pero también un día de accionar respecto a la condición de las mujeres, a lo que está pasando en el mundo, sobretodo en América Latina y el Caribe, con su condición social, política, jurídica y también por el tema de la educación de las mujeres, y cómo ha sido el avance en relación a las brechas de desigualdades históricas que hemos vivido. Ese día es un día de lucha y de seguir exigiendo también todo eso que nos hace falta”, dice.
Diversos temas fueron tocados en la entrevista, desde la importancia de que temas y enfoques de género y sexualidad sean abordados en la educación, así como el combate a la violencia y la lucha para que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos.
“El cuerpo de las mujeres se convierte en un campo de batalla. Allí encontramos las explicaciones al acoso sexual, al hostigamiento y a la pregunta ‘¿Por qué cuando vamos a la calle nos gritan, nos dicen cosas?’. Es una manera de inhibir nuestra presencia en el espacio público de la calle. ¿Por qué cuando entramos en las escuelas, a las universidades, encontramos también en ocasiones espacios hostiles para nosotras, desde un maestro que nos acosa, que nos hostiga y demás? Es una manera de desalentar la presencia de las mujeres allí”, afirma Guadalupe.
Lee la entrevista completa:
¿Cómo está la educación de América Latina y el Caribe respecto a la igualdad y equidad de género?
Guadalupe Ramos Ponce – Antes de responder esta pregunta, me gustaría comenzar con una brevísima reflexión sobre el Día 8 de Marzo porque luego se distorsiona, sobretodo en los últimos años. Las instituciones, los Estados, se han encargado de distorsionar el día 8 de Marzo como un día de celebración, un día en que te regalan una florecita, y ahora todo el mundo te manda felicitaciones por ser el día de la mujer.
Historia del 8 de Marzo
Como explicó Guadalupe Ramos Ponce, esta fecha está lejos de ser un día festivo. Su origen se enmarca en un contexto histórico e ideológico de luchas de las mujeres, determinado por profundas desigualdades de género.
El 8 de marzo de 1857, un suceso trascendental marcó la historia del trabajo y la lucha sindical en el mundo entero: 129 mujeres se murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, luego de que se declararon en huelga con permanencia en su lugar de trabajo.
Estas mujeres se movilizaron para exigir la reducción de su jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres por las mismas actividades y medidas para corregir las malas condiciones de trabajo que padecían. El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para obligar las manifestantes a dejar el lugar. Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras en el interior de la fábrica.
La protesta y la muerte de estas mujeres generaron otras manifestaciones, actos y conferencias hasta que, en el 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
Me parece importante que comencemos con esta reflexión de que es un día de conmemoración, pero también un día de accionar respecto a la condición de las mujeres, a lo que está pasando en el mundo, sobretodo en América Latina y el Caribe, con su condición social, política, jurídica y también por el tema de la educación de las mujeres. Es un día de lucha y de seguir exigiendo todo eso que nos hace falta.
En relación a la pregunta, toda la región de América Latina y el Caribe ha significado históricamente por las enormes brechas de desigualdad entre los grupos poblacionales – por ejemplo, en la misma región, países como Uruguay, Costa Rica o Argentina tienen niveles en el tema de la educación mucho más elevados que los de Guatemala, Bolivia y Perú.
En la última década, si bien se redujeron las brechas entre mujeres y hombres en el tema educativo – porque la población femenina comenzó a entrar a la educación formal, media y a las universidades, alcanzando en algunos casos mayoritariamente los espacios educativos – encontramos en otros lugares que tales brechas siguen aumentando.
¿Cómo la perspectiva de la igualdad de género debería abordarse en el ámbito educativo?
Guadalupe Ramos Ponce – La perspectiva de género es una perspectiva de análisis que nos permite revisar y mirar cuál es la condición de las mujeres en la educación de la región.
Si bien hemos visto la lucha de las bases sociales por igualdad de género, al mismo tiempo, hemos encontrado – sobretodo en los últimos años – un reposicionamiento de grupos de la extrema derecha que, ante los avances significativos que se van logrando respecto a los derechos de las mujeres, comienzan a impulsar rechazos y, en algunos casos, hasta retrocesos con el discurso de la llamada “ideología de género”, como una manera de deslegitimar estos avances importantes que se habían tenido.
Fueron avances en términos de visibilizar la condición de desventaja histórica en que las mujeres hemos estado, y que por lo tanto requería una serie de acciones afirmativas en la región para disminuir estas brechas de desigualdad.
¿Equidad e igualdad de género es lo mísmo?
Guadalupe Ramos Ponce – La equidad es el camino para alcanzar la igualdad. Yo les pongo un ejemplo muy sencillo: cuando en clases yo les doy a mis alumnos(as) una manzana, en este momento, a cada una y a cada uno, aparentemente estoy realizando una acción igualitaria, y no es así.
Para que yo pueda aportar en el sentido de superar la desigualdad en la que viven mujeres y hombres, yo tengo que mirar – y para eso me ayuda la perspectiva de género – ¿cuál es la situación que cada una y cada uno tiene, no solamente en el aula, sino en su casa, en su vida social y familiar? Entonces, me voy a percatar que, en su casa, algunos tienen un kilo de manzanas, pero hay otros que ni siquiera en su vida han conocido una manzana. Entonces, para algunos les va a tocar una manzana, a otros les van a tocar tres manzanas y posiblemente a alguna y a alguno no le toque ninguna manzana. Eso es equidad, es equitativo, porque miré la condición de cada quién para darle de acuerdo a su circunstancia, y de esta manera doy pasos para alcanzar la igualdad.
¿Pensando en los espacios educativos, más allá del aula, qué importancia tiene abordar temas de género y sexualidad?
Guadalupe Ramos Ponce – Por supuesto, toda educación debe ser no sexista, no discriminatoria, una educación sin fobias, sin miedos, una educación libertaria y que promueva el derecho a vivir una vida sin violencia.
Pero, para alcanzar todas estas aspiraciones, tenemos que promover una educación sexual integral con perspectiva de género y de derechos humanos. Es decir, el abordaje tiene que ser tan amplio que abarque los derechos sexuales y reproductivos, la salud sexual, la diversidad, la orientación sexual y la identidad de género, la autonomía, el acceso a la información, la libertad sexual, la promoción de decisiones libres y responsables, y la superación de todo tipo de estereotipo y de discriminación.
Una educación de esta manera no solo fortalecerá la promoción de las relaciones de género igualitarias, sino también la construcción de Estados democráticos y respetuosos de los derechos humanos.
¿Cuáles son las consecuencias negativas para las y los estudiantes de la exclusión del abordaje de los temas género y sexualidad en los espacios educativos?
Guadalupe Ramos Ponce – Estos efectos ya lo estamos viviendo, y de hecho lo que tenemos que hacer es mirar esta realidad. Cuando no se educa de esta manera integral como hemos señalado y cuando se trata de impedir una educación sexual integral, las consecuencias son funestas.
En las últimas semanas, hemos tenido dos casos de dos niñas – una de once y otra de doce años de edad – embarazadas, producto de una violencia sexual y obligadas a vivenciar estos partos. Les aplicaron cesáreas y las sometieron a situaciones de torturas incalificables.
Esto en el caso de la violencia sexual, pero hay otras situaciones en que prevalece la ignorancia, la desinformación, y con esto estamos llevando a que se incremente la violencia contra las niñas y mujeres de la región.
Se observa como tendencia en nuestra región una presencia de movimientos conservadores a la incorporación de los temas sexualidad y género, y también del debate político, en los sistemas educativos. En Brasil, por ejemplo, está el movimiento “Escuela sin Partido”, y en Perú y Ecuador está “Con mis hijos no te metas”. ¿Cómo explicamos que esta tendencia conservadora tenga tanta fuerza?
Guadalupe Ramos Ponce – Hice un análisis muy específico en el caso de México, cuando estos grupos de “Con mis hijos no te metas” se conformaron en redes a nivel nacional para impedir que se promulgaran leyes.
“Detrás de esta idea de ideología de género hay una gran persecución a los temas de la diversidad sexual”
Lee también la entrevista de CLADE con Nilma Lino Gomes, ex ministra del Ministerio de la Mujer, la Igualdad Racial y los Derechos Humanos durante el gobierno de Dilma Rousseff. En el diálogo, se abordan las actuales amenazas a los derechos de niñas, mujeres y personas LGBTI en Brasil, y la importancia sobre la discusión sobre género y las diferentes formas de discriminación esté presente en las escuelas.
Había todo un paquete de reformas legislativas que se habían propuesto en el sexenio anterior, por parte del ex-presidente, y se llevó al Congreso de la Unión, a la Cámara de Diputados. Este paquete proponía, además del matrimonio igualitario, los cambios de identidad – para que legalmente pudieran estar protegidas con certeza jurídica todas las personas en sus diversidades y en sus identidades – y una serie de derechos. Con esta campaña que “Con mis hijos no te metas” impulsó en todo el país, logró impedir que se aprobaran estas reformas legislativas, resultando en un gran retroceso.
¿Por qué tienen tanto peso, incluso para impedir esta reforma y avances en México y otros países de la región? Veo que se ha alzado una fuerza insospechada, apoyada por los gobiernos, que les han abierto las puertas de espacios institucionales y gubernamentales. Pero, sobretodo, han alcanzado esta fuerza por tres cuestiones fundamentales:
Los recursos económicos con los que cuentan. Ellos tienen dinero que les posibilita realizar estas campañas que trascienden las fronteras de los países;
Tienen apoyo institucional y gubernamental, lo que les ha facilitado acceder a las instancias gubernamentales, e inclusive organizarse en partidos políticos o candidaturas para llegar a los espacios de decisión.
La ignorancia y el miedo de las personas se han manejado con muchos argumentos mentirosos. Dicen que “a tus hijos la escuela les va a cambiar de nombre, los niños van a poder entrar en los baños de las niñas” y toda una serie de tonterías que la gente cree y termina diciendo que apoya a esta causa para proteger a sus hijos.
Estos tres factores fundamentales fueron los que han influido para que haya este fortalecimiento de las derechas (política), sobretodo de los grupos evangélicos en América Latina y el Caribe, con propuestas totalmente regresivas.
¿Cómo se cruza la agenda del movimiento feminista con la lucha por el derecho a la educación, frente a un contexto regresivo para los derechos de las niñas y mujeres?
Guadalupe Ramos Ponce – Por un lado, existe una respuesta de ejercicio de violencia contra las mujeres cuando llegamos a un espacio a donde no estábamos invitadas históricamente. Es decir, al espacio público.
Nosotras habíamos sido confinadas al espacio doméstico, al espacio privado, al espacio del cuidado y de la atención a las hijas e hijos, de los quehaceres de casa. A ese espacio nos confinaron y construyeron la historia.
“¿Entonces, qué pasa cuando comenzamos a invadir un espacio que no era para nosotras, el espacio público, la calle, las escuelas, el ámbito laboral, el ámbito educativo? ¿Porque tampoco era para nosotras? Pues hay una respuesta de violencia. Esta es la realidad. ¿Y donde se ejercen estas violencias? En el cuerpo de las mujeres”.
Les recomiendo un libro de Jean-Jacques Rousseau llamado Emilio. En él, Emilio se dedica a labores del ejercicio del gobierno, porque tiene alguien en casa que le atienda, le cuide, le haga la comida, le planche, le cuide a los niños, etc. Para eso está Sofía, a quien confinan en un espacio privado y para Emilio está el espacio público.
Pues, es lo que nos ocurrió en la historia, ¿no? Cuando pasan a ocupar el espacio público, las mujeres tienen sus cuerpos convertidos en un campo de batalla. Allí encontramos las explicaciones al acoso sexual, al hostigamiento y a la pregunta “¿Por qué cuando vamos a la calle nos gritan, nos dicen cosas?”. Es una manera de inhibir nuestra presencia en el espacio público, en la calle.
Otro tema es el “derecho a decidir”, son las decisiones de las mujeres sobre su cuerpo, sobre su vida, particularmente respecto al aborto y a la interrupción legal del embarazo.
Las mujeres, de manera individualizada, tienen que tomar esta decisión. ¿Qué le corresponde al Estado? Le toca garantizar que esta decisión sea tomada por la mujer en las mejores condiciones, y que existan los espacios de salud adecuados para que, cuando tome esta decisión, la mujer pueda hacerlo sin riesgos para su vida. ¿Y la sociedad qué tiene que hacer? Pues, respetar esa decisión.
Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario: se convierte el tema en un debate público, donde todo mundo opina, todo mundo dice y plantea opiniones y decisiones, cuando las únicas que deberían hacerlo somos las mujeres.
CLADEM actúa en toda la región, para defender los derechos de las mujeres. ¿Cuáles son sus principales focos de acción actualmente?
Guadalupe Ramos Ponce – CLADEM existe hace más de 30 años, y surgió en el marco de la Conferencia de Beijing, donde se encontraron muchas compañeras feministas, abogadas y sociólogas inicialmente, luego de distintas formaciones, que decidieron unirse en una red de mujeres para actuar contra las discriminaciones y desigualdades históricas que sufren las mujeres en la región.
La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada de forma unánime por 189 países, constituye un programa en favor del empoderamiento de la mujer, siendo un documento clave para la política mundial sobre igualdad de género.
El documento establece una serie de objetivos estratégicos y medidas para el progreso de las mujeres y el logro de la igualdad de género en 12 esferas cruciales:
En un primer momento, nos dedicamos a mirar las leyes de la región que resultaban regresivas y opresoras para las mujeres, con el objetivo de utilizar el derecho como una herramienta de cambio.
En ese sentido, hemos llevado litigios estratégicos. Por ejemplo, el caso del campo algodonero en México, en el que se obtuvo una sentencia al Estado por feminicidio, generando jurisprudencia para toda la región de cómo deben investigarse los casos de feminicidio. A partir de casos como este, buscamos generar cambios no solamente normativos, sino también estructurales en la región.
Este 8 de marzo, ¿cuáles son las principales banderas de lucha del movimiento feminista?
Guadalupe Ramos Ponce – Impulsamos la consigna internacional “nosotras paramos”, para hacer un llamado a la consciencia mundial de que, si las mujeres somos más de la mitad de la población y si nosotras paramos, el mundo se para.
Si dejamos de cocinar, de tener sexo, de barrer, trapear, atender a los hijos; si dejamos de ir a la escuela, si dejamos el trabajo en la oficina – es decir, si paramos de hacer lo que hacíamos por un día, en todos los ámbitos, en todos los lugares – seguramente, el mundo se va a parar. Entonces, el llamado es por la huelga feminista, a dejar de hacer lo que estamos haciendo ese día para generar consciencia de que sin nosotras el mundo no sigue.
Fuente de la entrevista: https://redclade.org/noticias/dia-internacional-de-la-mujer-en-america-latina-y-el-caribe-una-entrevista-sobre-la-educacion-libertaria-el-derecho-de-decidir-y-el-combate-a-la-violencia/
Es lo que plantea Daniel Mato, investigador del CONICET, en un estudio que aborda más de 200 experiencias de vinculación social de 39 universidades argentinas con comunidades y organizaciones sociales.
Producción agropecuaria, Odontología, Medicina, Microbiología y Parasitología, Género, Ambiente y Recursos Naturales, Inclusión Educativa y Promoción de la Salud son tan sólo algunos exponentes de toda la variedad de problemáticas que abordan equipos de trabajo multidisciplinarios de universidades de Argentina a través de lo que se denominan actividades o programas de “extensión”, o de “vinculación social”.
Son actividades que responden a necesidades de determinados actores o colectivos sociales, a veces formalizadas institucionalmente, otras gestionadas directamente por docentes e investigadores que, en muchos casos, desde hace décadas vienen trabajando desde perspectivas de colaboración con esas comunidades y que en la actualidad intentan ganar reconocimiento en el mundo académico.
“En los últimos años se ha venido planteando la necesidad de reconocer la importancia de las tres funciones institucionales de las universidades por igual, éstas son investigación, docencia y extensión, pero las visiones hegemónicas y las políticas públicas y prácticas institucionales derivadas de estas han posicionado a las labores de extensión en un lugar subalterno”, afirma Daniel Mato, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), quien analiza el fenómeno desde la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
“Mi experiencia en Venezuela y otros países latinoamericanos con universidades indígenas e interculturales, cuya currícula y estructura institucional se diseña en diálogo con organizaciones locales, me hizo tener mucho más vínculo territorial con grupos sociales. Son universidades fuertemente articuladas y comprometidas con la sociedad en la que están insertas. Esto fue un disparador para mí cuando regresé al país e ingresé al CONICET, en el 2010”, comenta el investigador.
Nuevamente arraigado a su país, Mato se interesó en ahondar sobre el lugar que ocupa la vinculación social en las universidades argentinas y los sentidos que los actores le dan a esta dimensión. En consecuencia, realizó una investigación en la cual principalmente se propuso responder: ¿contribuyen las labores de extensión en sentido amplio (abarcador de voluntariado, investigación–acción, aprendizaje servicio, u otras modalidades de vinculación) al mejoramiento de las de docencia e investigación en las universidades “convencionales”? ¿Cómo lo hacen?
Eso lo llevó a relevar y analizar más de 200 experiencias de vinculación de equipos de 39 universidades públicas argentinas con comunidades y organizaciones sociales. Como resultado, lo que pudo determinar es que “las prácticas de colaboración entre equipos universitarios y comunidades y organizaciones sociales no sólo contribuyen a mejorar la calidad de vida de sectores sociales, sino también la formación profesional ofrecida por las universidades, así como las posibilidades y calidad de investigación que realizan dichos equipos”. Además, su trabajo lo llevó a concluir que “es necesario repensar y transformar todas las universidades desde su articulación y compromiso con las sociedades de las que forman parte”.
La Vinculación como fortaleza
Hay muchas experiencias exitosas de vinculación social que demuestran que su función y relevancia va más allá de lo que puede ser visto como un “servicio” o “voluntariado”. Esto se desprende del análisis de Mato, donde la mayoría de sus entrevistados, docentes e investigadores de diversas disciplinas y responsables de programas de Extensión, afirman que los resultados de las experiencias de colaboración realizadas han sido muy auspiciosos.
“Las experiencias desarrolladas por los equipos universitarios y estudiantes con comunidades y organizaciones sociales, no solamente han contribuido de diversas maneras al mejoramiento de la calidad de vida de éstas, sino que, además, mediante su realización, los equipos han logrado asegurar un conjunto de logros académicamente significativos”, asegura Mato.
Algunos de estos logros son: adquisición de nuevos conocimientos, desarrollo de perspectivas críticas respecto de conocimientos teóricos, identificación de aspectos de la “realidad” no previstos en los programas de formación, comprensión de la complejidad de problemas que no pueden resolverse desde perspectivas unidisciplinares, formulación de nuevas preguntas de investigación, identificación y valoración de saberes no académicos que permiten enriquecer la formación profesional, identificación de la existencia entre la población de algunos prejuicios y creencias que afectan la práctica profesional propia de las disciplinas de los miembros de los equipos universitarios participantes, entre otros.
Un campo que gana terreno
El investigador es optimista respecto al lugar que está ganando la vinculación social en los ámbitos académicos. Al respecto, señala como un precedente la Ley de Educación Superior de Ecuador, el primer país latinoamericano en otorgar una jerarquía institucional privilegiada al área dado que evalúa a las universidades no solo por investigación y docencia sino también por su vinculación social.
“En la última década en nuestro país, ha habido avances importantes, entre los que sobresalen el incremento de los presupuestos destinados a extensión universitaria, la creación de la Red Nacional de Extensión Universitaria (REXUNI) en el marco del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la incorporación, por parte de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), de las actividades de extensión como una de las dimensiones de sus protocolos de evaluación y criterios de acreditación”, señala el investigador.
Asimismo, en Argentina existen sendos proyectos en universidades públicas que han sido relevado y se pueden consultar de manera on line el “Mapa” y los “Proyectos”.
“Afortunadamente, en años recientes, la visión institucional de universidades interculturales ha venido inspirando el modelo adoptado por algunas universidades que podríamos llamar “convencionales”. Hay muchas carreras que no vienen del campo de lo social, como medicina, odontología o agronomía, que han desarrollado una importante reflexión al respecto y trabajan con un enfoque colaborativo, en espacios de aprendizaje mutuo”, reflexiona Mato.
“Los procesos de aprendizaje deben tener aplicación y bases prácticas. Es importante abrir el diálogo y construir modalidades de colaboración con los diversos sectores sociales. Esto no sólo es lo correcto en tanto se supone que las universidades deben contribuir a resolver los problemas y desafíos de las sociedades de las que forman parte, sino que además contribuye a que mejoren su calidad académica, tanto en términos de docencia como de investigación. Por eso pienso que deberíamos repensar y transformar las universidades desde las experiencias de Vinculación Social”, concluye.
La nota fue realizada en base a los siguientes artículos publicados por el investigador:
Colombia / 28 de marzo de 2019 / Autor: UNIMINUTO Colombia / Fuente: Vimeo
22 de marzo de 2019
En su visita a UNIMINUTO, el experto en educación superior explicó que debe haber un cambio en el modelo pedagógico, las estructuras curriculares y el sistema de evaluación.
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