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“Sabemos que el entorno por excelencia donde se da el acoso es el patio, es un entorno duro”. Entrevista a Juana Hernández Rodríguez. Psicóloga especialista en autismo

Entrevista/11 Octubre 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la educación

Recientemente ha terminado una guía sobre acoso y personas con TEA, con la que se pone el foco en un asunto, el acoso a personas con discapacidad, que para ella pasa desapercibido.

Psicóloga de formación, Juana Hernández Rodríguez se especializó en atención a personas con autismo (“no autistas”, aclara, “el Trastorno del Espectro Autista, TEA, es una condición que te acompaña, no que te define”) desde el ámbito educativo. También ha sido profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, desde donde ha investigado y publicado trabajos sobre acoso y discapacidad, detección temprana y diagnóstico. Su último trabajo es Acoso escolar y Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). Guía de Actuación para Profesorado y Familias, elaborado bajo petición de la Confederación Autismo España y enmarcado en la campaña de esta asociación contra el acoso. La guía, a modo de manual práctico, es de libre distribución y se puede descargar en la web de la campaña de la confederación ().

¿La guía era necesaria porque se desconoce cómo tratar estos temas?

Hay que hablar de los temas de acoso. En la población normotípica el acoso se alimenta del silencio, y si no se habla de ello, sigue perviviendo. Hablar de ello es la mejor forma de evitar que esto ocurra. En el caso de nuestro alumnado en concreto hacía mucha falta. En los últimos años se ha trabajado mucho en el acoso en general, se ha hecho un esfuerzo con campañas de sensibilización, como la de Langui de “Se buscan valientes”. Se ha hecho mucho esfuerzo en campañas de formación, se ha sacado un protocolo para cuando se detectan casos. Pero que se haya hecho un trabajo importante no quiere decir que no haya que seguir. Todavía hay muchas diferencias entre lo que se considera acoso o no, las familias creen una cosa, los profesores otra, los alumnos otra. Se ha prestado mucha atención al tema, pero no al acoso a personas con discapacidad. No se visibiliza, pero está ahí desde hace años y afecta a personas con nombres y apellidos y a familias. Hay que sacarlo a la luz, que en los protocolos se hable de esto, de esta población, que se sepa que esto ocurre. La guía era muy necesaria y es importante haberla dirigido por una parte a familias, pero también a los profesionales, ellos demandan qué hacer y cómo actuar. Y no desde el ensayo y error, que es lo que se hace ahora, o desde acciones aisladas, sino desde un planteamiento más integrado o sistemático. El profesorado a veces tiene acciones bien intencionadas, pero que no llegan a buen puerto y lo que hace es marcar más la diferencia del chico con TEA que integrarlo con sus compañeros. Que se le acepte es el objetivo de la guía, no que se marque la diferencia, que acaba en aislamiento y exclusión. El ejemplo del profesor es fundamental, su buena actuación positiva hace que los chicos lo hagan como el profesor. El profesorado tiene un rol fundamental a la hora de detectar, prevenir y actuar. También he pretendido tender puentes entre profesores y familia, con frecuencia lo que ocurre en este tipo de situaciones cuando hay un posible caso de acoso se suele crear una situación de desencuentro entre unos y otros. Se desconfía de lo que la familia cuenta, la familia desconfía de lo que el centro le comunica. Por experiencia sé que es muy importante en estas situaciones crear un clima de confianza familia-centro y mi objetivo es que la guía pueda contribuir a ello, es fundamental para abordar bien situaciones de este tipo.

¿Están formados los profesores para atender estas situaciones?

No. Son temas bastante colaterales si es que se tocan. Esto es hablar de convivencia, de cómo se relacionan los alumnos en los centros, es hablar del clima social del aula y, por desgracia, a veces estamos demasiado focalizados en los planes de estudios y los profesores se centran mucho en que los alumnos adquieran el conocimiento, que es importante, pero los otros temas de enseñar a convivir en la diversidad, cómo crear un buen clima, crear una cohesión o que al alumno que se percibe como diferente no haya prejuicios se dejan de lado. Estos temas se tocan menos en la formación. Hay colegios que trabajan bien estos asuntos, pero otros no. Que los alumnos son todos iguales es un espejismo, pero si además hay alumnos diferentes la diversidad es mayor. Si no se trabaja el clima del aula, las normas, ya se entra mal en el tema. El acoso, cuando hay una situación —y si hay con uno lo normal es que haya más, no son casos aislados— se pone la mirada en la convivencia en el centro, si las clases son pacíficas o más bien difíciles, si los alumnos respetan las normas o hablan en clase. Cuando la convivencia en el aula no es pacífica, probablemente ahí hay acoso del alumno con TEA y de alguno más.

¿Era necesaria la guía porque desconocemos cómo actuar en estos casos?

Era necesaria para hacer visible una realidad. Es la primera guía que se hace. Hay pocas sobre el ámbito de la discapacidad y acoso escolar. Este tema no se ha visibilizado todavía. Supongo que las cosas llevan un ritmo y primero van unas y luego otras, pero se podía haber hecho un abordaje conjunto. Lo que hay que destacar es que las personas con TEA son más vulnerables al acoso por sus dificultades comunicativas y sociales. Tener un trastorno del espectro del autismo aumenta las posibilidades de sufrir acoso. Sabemos que tener pocos amigos o ninguno es un factor de riesgo de acoso, y en el caso del autismo tienen dificultades, quieren relacionarse pero les cuesta mucho y no siempre tienen las oportunidades o facilidades para poder tenerlos. Lo que nos dicen los estudios es que el acoso es una realidad frecuente en la vida de estas personas, son más acosadas que sus compañeros. En España se ha investigado poco, pero la proporción dice que si un alumno normotípico sufre acoso, cuatro con TEA lo harán. Las consecuencias luego sí son iguales, les afecta por igual. El malestar emocional, los problemas de aprendizaje, disminución del rendimiento… Todo se da en los compañeros normotípicos. Lo que ocurre es que para los alumnos con TEA los efectos son más intensos y duraderos que para sus compañeros, el riesgo es mayor y los problemas más graves, por tanto. Los estudios también dicen que el acoso es más grande en el último tramo de primaria y el primero de Secundaria. Afecta más cuando tienes un trastorno del espectro del autismo más leve, quizá porque se ve menos el trastorno. Sabemos que el entorno por excelencia donde se da el acoso es el patio, es un entorno duro en el que les cuesta relacionarse, se manifiesta más su comportamiento repetitivo, sus intereses más restringidos. Tenemos conocimiento sobre los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de acoso para prevenir, para hacer algo con los patios, con esos tramos de edad, y estar más vigilantes con ese alumnado. Hay que prevenir mucho.

¿Cómo se debe actuar?

Lo ideal sería prevenir para que haya el menor número de casos posibles. La prevención pasa por buscar que la convivencia en las aulas sea positiva. Hay que poner mucho esfuerzo ahí. También hay que saber detectar, tenemos un cuestionario en la guía para detectar posibles situaciones. La detección te lleva a que si se confirma que esto es acoso o no, se intervenga. Siempre hay que intervenir porque en estas situaciones siempre hay un conflicto, haya acoso o no. Y si es acoso hay que intervenir con medidas de apoyo a la víctima y también con acosadores y testigos. Hay que poner un pack de medidas para cuando se confirme que es una situación de acoso.

Supongo que sin datos claros es complicado hacer un diagnóstico, pero, ¿cree que hay más acoso ahora o solo se habla más de él?

No es que ahora haya más sino que ahora se ha puesto la mirada. Antes es que no se hablaba de esto, y lo que no se habla no existe. Al hablar, sale más. Incluso los compañeros lo denuncian ahora, se visibiliza más porque los implicados en una situación lo dicen, las familias también saben más y entonces se detecta más.

“Los compañeros lo denuncian”. ¿Cree que los chicos están más concienciados?

Mucho más. Los chicos que presencian una situación de este tipo sabemos que el que se atrevan a dar el paso y decirlo es fundamental para que no se siga dando. Todas las campañas de sensibilización van dirigidas a los compañeros, como las que hablábamos de El Langui. Hay más conciencia de valores que no se pueden aceptar en la escuela, como la falta de aceptación del otro, de respeto, que te puede llevar a victimizar a un compañero. Los compañeros cada vez alzan más la voz y esto es fundamental porque el acoso es una cosa de grupo, no solo de agresor y víctima, y el efecto del grupo es fundamental. Las campañas de sensibilización son muy importantes y a la hora de intervenir la actuación de los iguales es fundamental, para mí (alumno acosado) la ayuda de mis iguales no es lo mismo que la de mis profesores. Esto es bueno para unos y otros, aprender a mostrar solidaridad con los compañeros y estos aprenden cómo salir de esta situación de una forma más efectiva. Ellos comparten la cultura de iguales y tienen más ideas de cómo se puede salir de ahí. Son fundamentales tanto a la hora de detectar, prevenir y actuar.

¿Los planes de convivencia de los colegios funcionan?

Hay una obligación de tener un plan de convivencia y un protocolo de acoso en todos los centros. Pero a veces puede quedarse ahí escrito y no bajar a acciones concretas de implementación en el aula, en algunos centros sí y en otros no. Y ese documento hay que traducirlo en acciones.

¿Echa en falta un mayor liderazgo de la administración con estos temas?

El liderazgo de la administración es clave y últimamente le ha prestado más atención al acoso. Hay que seguir llegando más al detalle, no a los grandes megaplanes. Los profesores están muy sobrecargados con mucho horario lectivo y poco tiempo para trabajar otros temas como la convivencia y la prevención, ahí es donde se exige ese compromiso de la administración. ¿Cómo puede haber un equipo de convivencia en un colegio si están sobrecargados con la jornada lectiva? ¿Qué tiempos tiene el profesorado para desarrollar el plan? ¿En qué formas? Ahí es donde pedimos el compromiso.

Por último, ¿qué rol debe jugar la familia?

Muchas veces los que detectan una posible situación de acoso es la familia, ven las señales de alarma de una forma más continua e intensa en el ámbito familiar, mientras en el colegio pasan más desapercibidas. Pero en casa lo cuentan. Y si hay dificultades expresivas lo notan en su manera de comportarse y los padres ven las señales. Es muy importante que en el ámbito educativo se recojan esas señales de alarma y que se investigue, que se vea qué está pasando. Puede suceder que esté pasando por un momento más tensionado por época de exámenes o que esté presionado en algún ámbito, pero llamar la atención es importante para que el profesorado recoja como debe estas señales de alarma e investigue qué está pasando.

Fuente e imagen: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/10/11/sabemos-que-el-entorno-por-excelencia-donde-se-da-el-acoso-es-el-patio-es-un-entorno-duro/

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“La escuela tiene una visión muy limitada de lo que es la inteligencia”. Entrevista a Ken Robinson

Entrevista/11 Octubre 2018/Autora: Ana Torres Menárguez/Fuente: El país

Ken Robinson (Liverpool, 1950), exasesor en materia de innovación educativa del ex primer ministro británico Tony Blair y de otros 10 gobiernos, bromea con que mucha gente cree que solo existe en vídeo. No le falta razón. En 2006 protagonizó una charla TED sobre cómo las escuelas matan la creatividad que ya suma más de 53 millones de visualizaciones en todo el mundo. Desde entonces, es uno de los pensadores educativos más solicitados y su caché puede llegar a los 50.000 euros por conferencia. Critica que el colegio funciona de forma similar a las cadenas de producción industrial: se ofrece la misma enseñanza a todos los niños sin tener en cuenta sus necesidades de aprendizaje. “Es un sistema competitivo que está fallando a los alumnos”, lamenta.

En su último libro, Creative Schools (Penguin Random House), Sir Ken Robinson –en 2003, la reina Isabel II lo nombró caballero por fomentar las artes- propone un modelo de escuela que contemple otros grados de inteligencia más allá de la académica, porque “no todos los niños irán a la Universidad y hay que ayudarles a descubrir su talento”.

Robinson vive en Los Ángeles, desde donde lidera la creación de dos plataformas online, una para conectar a profesores de todo el mundo y acelerar el cambio educativo, y otra para ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación. Esta semana visitó Madrid para participar en EnlightED, un evento impulsado por Fundación Telefónica, IE University y South Summit para abordar los retos de la tecnología y la transformación del sistema educativo, donde contestó a las preguntas de EL PAÍS.

Pregunta. ¿Cómo cree que debe ser hoy la escuela?

Respuesta. Vemos la escuela como un lugar de rutinas, calendarios exigentes y exámenes. No tiene por qué ser así. Los colegios dividen a los alumnos por grupos de edad, pero en la vida real no nos relacionamos así. La escuela es una comunidad de personas que aprenden y lo primero que habría que hacer es mezclarlas, no hacer del colegio un lugar tan rígido. Al final del día, cuando los niños finalizan las clases, juegan juntos, no hacen diferenciaciones por edades.

En segundo lugar, una buena escuela es la que tiene horarios flexibles. Si un adulto en su día a día se viese obligado a realizar una actividad diferente cada 40 minutos, se quemaría enseguida. Los colegios tienen que funcionar con ritmos naturales para permitir que los niños dediquen el tiempo necesario a cada tarea. Hoy existen programas suficientemente sofisticados para que cada estudiante trabaje a su ritmo, con sus propios horarios.

P. Las escuelas innovadoras suelen ubicarse en los barrios con rentas más altas y las escuelas privadas llevan, en muchos casos, la delantera. ¿Qué se puede hacer para que la innovación educativa no incremente la desigualdad?

R. No se trata de elegir entre innovación o desigualdad, sino de contectar ambos puntos. La innovación es también un cambio en la estrategia a la hora de gestionar el sistema educativo. Ser más inclusivo también es innovar. Los niños que viven en barrios complicados y que además, en algunos casos, no hablan bien el idioma, tienen que recibir más apoyo. Tienen un punto de partida distinto, por su situación familiar, y para ofrecerles las mismas oportunidades hay que centrarse en dar repuesta a sus necesidades.

P. Los profesores se quejan de que no tienen tiempo ni herramientas para transformar la escuela. ¿Qué les recomienda?

R. Enseñar es complicado, los docentes están sometidos a una gran presión. En mi libro Creative Schools cuento que la revolución debe hacerse de abajo hacia arriba. Hay que entender cómo funcionan los cambios sociales, siempre desde la raíz. Persuadir a los políticos a pensar diferente no es la solución. Los grandes temas que afectan a la educación tienen que ir más allá de un ciclo electoral; no pueden depender de la voluntad de un mandatario. Es como el movimiento MeToo o las acciones para frenar el cambio climático; son iniciativas que surgen al margen de la vida política.

 P. ¿Los profesores tienen que hacer la revolución independientemente de lo que marquen los programas oficiales?

R. Cuando un profesor cierra la puerta de la clase, se enfrente a un grupo de estudiantes a su manera, muy pocos sistemas prescriben cómo enseñar, no te dicen qué hacer minuto a minuto. El profesor decide qué hacer. Mucho de lo que pasa en educación no tiene que ver con la legislación, sino con los hábitos.

P. Otra de las grandes tareas pendientes es la revisión de los métodos de evaluación. ¿Cree que PISA -la prueba internacional sobre educación más reconocida del mundo elaborada por la OCDE– está afectando negativamente a los centros?

R. La idea de las pruebas PISA era ofrecer evidencias sobre el funcionamiento de los centros para permitir a los gobiernos tomar decisiones sobre la pertinencia de sus políticas. El problema es la competición que se produce entre países. Su objetivo de posicionarse bien en los rankings les lleva a renunciar al uso de programas innovadores de aprendizaje, por ejemplo en matemáticas o lengua, para poder cumplir con las exigencias de esas pruebas. En los últimos 20 años, Estados Unidos ha gastado miles de millones en exámenes estandarizados -los alumnos realizan cerca de un centenar de evaluaciones externas durante el periodo escolar-.

Esas pruebas no han ayudado a nadie. Las puntuaciones en matemáticas o lengua están en el mismo punto que hace 20 años y eso desmoraliza a los profesores y desmotiva a los jóvenes. Las tasas de graduación tampoco han mejorado; ha sido un experimento fallido. Otro ejemplo es el de Hong Kong, donde hay compañías que ofrecen formación para preparar a los niños de tres años para el examen de acceso a la escuela infantil. Hemos perdido la cabeza.

P. Uno de los grandes fracasos de la escuela es el abandono escolar. ¿Es por falta de motivación?

R. No me gusta la palabra abandono porque esconde un estigma, sugiere que el alumno ha fracasado. Es la escuela la que está fallando a los niños. Está concebida con una visión muy reducida de lo que es el éxito, que suele asociarse con lo meramente académico. La danza es tan importante como las matemáticas, pero hay una visión muy limitada de lo que es la inteligencia. Nos desarrollamos física, emocional, espiritual y socialmente, tenemos diversos talentos. La escuela no lo mide y por ello mucha gente seguirá pensando que ha fracasado.

Hay escuelas alternativas que no se centran únicamente en lo académico sino en descubrir el talento.  Funcionan porque tienen una visión alternativa de lo que es el éxito. Un ejemplo es la red de escuelas Big Picture Learning, unos 100 centros con una conexión muy cercana con los padres y aprendizaje individualizado, con diferentes caminos para cada alumno. En la web Alternative Education Resource Organization se pueden encontrar ejemplos de estos centros.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2018/10/05/actualidad/1538752174_819875.html

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“Nuestra misión es educar para la felicidad, la cultura y la innovación”

España / 10 de octubre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Magisterio

César Prado es vicedirector del Colegio Internacional de Sevilla “San Francisco de Paula”, un centro con 132 años de historia que siempre ha tenido presente la innovación y el progreso constante.

César Prado es vicedirector de Aprendizaje y Enseñanza del Colegio Internacional de Sevilla “San Francisco de Paula”, puesto que lo coloca al frente de los aspectos metodológicos y del entorno de aprendizaje para crear una comunidad docente de desarrollo profesional continuo. Se ocupa de impulsar la innovación y el desarrollo en un centro educativo con más de 130 años de vida.

¿Cómo definiría su colegio?
Un centro donde se combinan la experiencia de más de 130 años en la enseñanza con la innovación y el progreso constante. La búsqueda de la mejora continua es la que ha permitido seguir evolucionando desde 1886. Creemos y de-sarrollamos una Educación basada en el respeto, el trabajo e ideológicamente independiente.

Su lema es Respeto y trabajo, ¿cómo lo aplican a la Educación?
El lema se traduce en nuestra misión: educar para la felicidad, la cultura y la innovación. Los que trabajamos en Educación tenemos una gran suerte, que es la responsabilidad de formar a los ciudadanos de mañana, esto es, la propia sociedad que tendremos en unos años. Unos ciudadanos cultos, en los que el conocimiento pueda arraigar; con herramientas y capacidad para enfrentarse y adelantarse a lo que nos depara la vida, lo que la tecnología nos trae y aún ni siquiera se ha pensado; y desde luego trabajar para que sean capaces de aprovechar al máximo las oportunidades que se les presenten, desde la emoción y la curiosidad y no desde el temor.

Trabajan mucho los idiomas, ¿es esta una clara apuesta por la internacionalidad de sus alumnos?
Desde el curso pasado chino y árabe se ofrecen desde la escuela Infantil. El mundo en que nuestros alumnos se encuentran es global. La necesidad de conocer idiomas para establecer conexiones personales es absolutamente crucial. Además, dentro de cada lengua van inmersos los valores de las otras culturas: conocer un idioma es conocer al otro, ponerse en su lugar.

Sus horas lectivas son superiores a las de otros centros educativos, ¿por qué?
Para poder hacer muchas cosas y en profundidad hace falta tiempo. “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”, decía Pica-sso. Una de las cosas que yo veía en mis amigos que venían de este colegio era la capacidad para dedicar tiempo y concentración al trabajo.

Se sirven de la experiencia directa y el programa de indagación, ¿con qué objetivo?
Una máxima de nuestro aprendizaje es basarlo en la experiencia real, que sea relevante para el alumno. Nos esforzamos para que el aprendizaje sea una evolución práctica, no pasivo y teórico. La línea metodológica del colegio es la de la indagación que se basa en los principios del Bachillerato Internacional. También creamos eventos con conferenciantes que vienen cruzando el mundo para hablarles de empresa, de tecnología, de nuevas metodologías de innovación, a los que ellos realizan preguntas y resuelven sus inquietudes de presente y futuro.

¿Esta experiencia directa es la que aplican, por ejemplo, a la formación musical y a la dramatización que reciben todos sus alumnos?
Sí, realizamos una introducción de la música a edades muy tempranas, fomentamos el amor por la música cuanto antes porque consideramos que cuanto más expuestos estén a esos estímulos artísticos desde pequeños, mejor podrán desarrollarlos en el futuro. Por ejemplo, gracias al Método Suzuki, desde los 3 años trabajamos con los alumnos la práctica de la música con instrumentos de tamaño adaptado como el violín en grupos reducidos y en los 2 años contamos con una asignatura de una hora a la semana de práctica de música y movimiento. Con respecto al teatro, desde los 6 a los 10 años nuestros alumnos cuentan con una hora de clases de dramatización impartida en francés que les permite también practicar el idioma al mismo tiempo. En los niveles superiores, gracias a las optativas, pueden cursar materias de forma práctica como hablar en público, teatro, oratoria, y habilidades profesionales para el futuro donde los preparamos con esas destrezas tan necesarias en la vida académica y en la profesional.

Para completar la formación de sus alumnos cuentan también con una Feria de las Organizaciones, un Programa de Prácticas y trabajo en el Laboratorio. ¿Qué aporta cada uno de ellos?
La Feria de las Organizaciones acerca a familias y organizaciones en una jornada de sábado con el objetivo de que los alumnos las conozcan de primera mano. En la feria los alumnos pueden hablar con responsables de grandes empresas, asociaciones, aceleradoras de empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, pymes y que les cuenten su realidad y les informen de su día a día, respondiendo a sus consultas. Este curso la celebraremos el 7 de abril en nuestro centro. El Programa de Prácticas forma parte de las acciones de orientación vocacional que se llevan a cabo desde hace años en el centro, las colaboraciones con empresas y organismos de distinto carácter nos permiten proporcionar a los alumnos una experiencia práctica de inmersión dentro del mercado laboral según sus intereses personales futuros. Así, tratará de ayudar a que nuestros alumnos puedan disponer de un conocimiento más amplio del funcionamiento de una empresa –procesos, tomas de decisiones, plantilla, sector…–, de forma previa a su incorporación al mundo laboral, así como que comiencen a familiarizarse con los entornos adultos profesionales y que aprendan a presentarse e introducirse en ellos, establecer nuevas relaciones y adaptarse a sus normas de funcionamiento. Ya hemos firmado más de 90 convenios para más de 150 plazas en organizaciones de sectores muy variados: salud, ingeniería, arquitectura, economía, derecho, idiomas, etc. También los laboratorios son espacios de trabajo constante en el colegio. Los laboratorios de Arte, Ciencias, Tecnología están en continuo uso por nuestros alumnos y cuentan con personal especializado para conseguir que el aprendizaje sea lo más práctico posible.

¿Qué papel desempeñan las familias en su centro?
Las familias son un pilar fundamental de la comunidad educativa que, además de las reuniones pertinentes sobre Educación, las incluimos en todas las actividades que nos es posible como las sesiones en las que los más pequeños conocen de primera mano las profesiones, padres que colaboran en la concienciación sobre la actuación ante emergencias y quemaduras, padres con los que hemos creado los Equipos de Evolución Educativa con los que junto a las familias se reflexiona y estudia sobre la contribución de diferentes sectores, retos y habilidades en el progreso de la Educación que se ofrece en el colegio. Algunas áreas temáticas de estos equipos de trabajo son inteligencia artificial y tecnología, autoconocimiento, resiliencia, perseverancia y contactos, comunicación, energía, influencia, paciencia y autoconfianza, mentalidad de crecimiento, salud con las que se pretende diseñar una formación aún más enriquecedora para los alumnos.

Fuente de la Entrevista:

https://www.magisnet.com/noticia/28264/en-abierto/nuestra-mision-es-educar-para-la-felicidad-la-cultura-y-la-innovacion.html

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Entrevista a Víctor Carrión: “Sobreproteger a los niños les puede crear mucho estrés”

Por Cristina Galindo.

Este psiquiatra infantil lleva dos décadas investigando en la Universidad de Stanford cómo el estrés moldea el cerebro de los menores. Defiende la necesidad de enseñarles a ser más resilientes. Ha puesto en marcha en las escuelas de San Francisco un programa de yoga y relajación para ayudar a los alumnos a gestionar la ansiedad. En esta conversación, recomienda a los padres que den a sus hijos autonomía. Y observa con preocupación el uso excesivo de la tecnología.

CÓMO ENSEÑAR a los niños a ser más resilientes? ¿Cómo educarles para que sepan enfrentarse a las dificultades cotidianas? Padres y profesores se hacen esta pregunta a menudo y Víctor Carrión tiene algunas respuestas. El psiquiatra infantil, nacido en Puerto Rico hace 45 años, investiga en la Universidad de Stanford (Estados Unidos) cómo el estrés moldea el cerebro de los niños y hasta qué punto afecta al comportamiento y al rendimiento académico. Está convencido de que hay que guiar a los menores para que aprendan a gestionar la ansiedad desde pequeños, y por ello él y su equipo han impulsado en varias escuelas públicas de San Francisco un programa para enseñar unos cuantos trucos a 3.500 alumnos, que reciben a diario clases de yoga y relajación, con unos resultados, dice, bastante prometedores.

Son muchas las situaciones que generan estrés en los niños: el miedo a no cumplir con las expectativas sociales y académicas, a no hacer amigos, problemas familiares, con los profesores… Las investigaciones de Carrión han concluido que, en un nivel óptimo, este estrés puede ser positivo o fácil de controlar. Pero en otros casos no basta con la meditación. Cuando los episodios son muy frecuentes o intensos (malos tratos físicos o psicológicos, acoso escolar, abandono, conflictos bélicos y catástrofes naturales) suele ser necesario recibir tratamiento. Se estima que cerca de un tercio de los niños sufren alguna experiencia traumática, más o menos grave, antes de llegar a los 18 años. De ellos, al menos un 6% llegará a sufrir estrés postraumático, cuyas secuelas pueden dejarse ver también en la edad adulta.

Dibujo realizado por una niña. La dirección de los trazos y que estos ocupen todo el folio apuntan a un problema de ansiedad.
Dibujo realizado por una niña. La dirección de los trazos y que estos ocupen todo el folio apuntan a un problema de ansiedad. SOFÍA MORO

Sentado en el salón de un luminoso apartamento con vistas a la Plaza Mayor de Madrid, cedido por un conocido para la entrevista, Carrión conversa sobre la especial vulnerabilidad de los niños y cómo enseñarles a ser más fuertes y autónomos. Está de visita unos días en España para realizar un taller con profesionales de la salud de la Comunidad de Madrid organizado por la psicóloga clínica y terapeuta de familia Susana de ­Cruylles. El hablar de Carrión, suave y pausado, y su expresión relajada hacen que resulte muy fácil imaginarle dirigiendo con éxito una terapia antiestrés.

Afirma que se puede enseñar a los niños a ser más resilientes. Por supuesto. En primer lugar, es importante tener el apoyo de un adulto en el que confiar, sea un familiar, un maestro, un entrenador… Alguien interesado en su vida y a quien el niño pueda hablar de las cosas que le hayan molestado. Así les vamos guiando. Por ejemplo, explicarles que sus temores, como sacar malas notas, los tenemos todos. También es bueno que practiquen deportes o realicen actividades artísticas que les ayuden a gestionar el estrés cotidiano.

¿Qué importancia tiene la escuela? Mucha. Allí pasan buena parte del día. Allí se relacionan y conviven con muchas otras personas. Por eso pusimos en marcha el proyecto de San Francisco. Hemos añadido en el ­currículo escolar una nueva actividad que incluye yoga y mindfulness. Llevamos tres años. Hemos comparado estos colegios con otros que no tienen estas actividades y, aunque los resultados que tenemos son muy preliminares, hemos visto que hay un menor ­absentismo y los niños duermen mejor. Falta por ver si influye en el rendimiento académico. También ­enseñamos a los maestros a conocer qué estresa a los niños para entenderlos y saber cuándo necesitan ayuda.

“Si tengo unos padres que siempre me están diciendo qué quieres hacer, qué te quieres poner, al final empiezo a pensar que no tienen idea de nada”

El mindfulness parece ahora la panacea. Consiste en hacer unos ejercicios de meditación y respiración que te ayudan a centrarte más en ti y en el momento que estás viviendo, sin juzgar, vivir el momento. Está resultando una herramienta genial de gestión del estrés y la concentración. Al principio, los niños de nuestra investigación se movían sin parar por el aula. Era difícil decirles siéntate y céntrate en esto. Así que les animamos a moverse con el yoga. Combinamos las dos cosas. Vimos enseguida que les beneficiaba, les hacía sentir bien y lo decían. Hay juegos para respirar profundamente. Parece una tontería, pero si uno respira mejor, con una buena postura, lleva más oxígeno a los músculos y los relaja. Son técnicas de prevención. Pero cuando ya hay niños con síntomas de estrés importante hay que ir a terapia.

¿Y qué papel desempeñan los padres? Ahora se habla mucho del apego. Hay que proteger al niño, intentar que no le pase nada malo, estimularle para que se desarrolle y ayudarle a afrontar las dificultades, porque esas dificultades le hacen crecer como persona. El adulto debe acompañarle y ayudarle a entender lo que sucede, pero tiene que darle autonomía. Es importante enseñarle que a veces se sentirá frustrado y dejar que, en la medida de lo posible, solucione él mismo sus problemas. Eso le puede ayudar a gestionar el estrés en el futuro. Pero si se lo haces todo, no le ayudas a aprender cómo enfrentarse al mundo. El niño sobreprotegido es más vulnerable al estrés. Hay apegos que son excesivos. No es fácil, pero se trata de encontrar el equilibrio.

¿Sobreproteger a los niños les causa ansiedad? Les puede crear mucho estrés. Insisto en que los niños se tienen que sentir cuidados. Pero también que las personas que se encargan de su cuidado tienen autoridad, que saben qué hay que hacer. Si tengo unos padres que siempre me están diciendo qué quieres hacer, qué te quieres poner, qué quieres comer, adónde quieres ir…, empiezo a pensar que no tienen ni idea de nada, que soy yo, el niño, quien debe tomar las decisiones. Y eso causa mucha ansiedad. Los niños piensan así. Hay que encontrar el equilibrio entre dejarles que a veces decidan por sí mismos algunas cosas y que lo decidan todo. Conviene apoyarlos para que tengan experiencias de engrandecimiento y crecimiento emocional y social. Que sean autónomos.

¿Qué etapa de la vida de un niño es más importante? ¡Todas! Cada minuto es crítico. Pero la etapa de 0 a 5 años es esencial porque se desarrolla mucho el cerebro. También es importante la edad escolar, entre los 7 y 8 años, y la adolescencia temprana. Hemos visto que la parte frontal del cerebro es clave y sabemos que esa parte se desarrolla hasta la veintena y más. Así que hay mucho margen para que se produzcan cambios positivos.

Estar enganchados al móvil, a la tableta, al ordenador…, ¿es una nueva fuente de generación de estrés? Por supuesto que afecta. No solo al cerebro, que se ve estimulado de forma constante, sino que también genera un problema de conexión. Los chavales suelen decirnos que se sienten desconectados de su entorno. No perciben que participen en los asuntos de la familia, en la clase, con los amigos. Hay escuelas en las que todos los niños tienen tableta y a veces la relación es con ese aparato y no con el resto de la clase, con el compañero de al lado. Es importante disfrutar de la tecnología y de lo nuevo, de los avances, pero todo debe tener sus límites. De la misma forma que hay que poner límites en cuanto a la comida, el dormir…, hay que poner límites al uso de la tecnología. De nuevo, buscar ese equilibrio. Me gustan esas familias que, antes de sentarse a la mesa a cenar, pasan una cesta para que todos dejen allí su móvil.

El acoso ahora llega además por el móvil.El acoso ha sido siempre un ­problema. Afecta a la víctima, al per­petrador, que normalmente ha sido víctima a su vez de bullying de alguna forma, el ­sistema, los padres… Pero la dificultad específica del ciberbullying es que suele suceder en silencio. Cuando yo era niño, se veía al acosador, quién era. Ahora no siempre se sabe. Solo lo sabe el niño. El ciberacoso puede llegar a ser muy cruel.

¿Cómo perjudica el estrés a los niños? El estrés es necesario, es clave para desarrollarnos. En un nivel óptimo, mejora nuestro rendimiento. Estar preocupados por el examen de mañana nos hace esforzarnos más. Es una señal de que nos importa. Pero si el estrés sobrepasa unos límites, el rendimiento empieza a bajar y puede afectar al desarrollo académico, emocional, cognitivo y social. El estrés depende de una acumulación de experiencias. Cuando un niño vive un acto terrorista, un episodio violento o un desastre natural, como un huracán, puede llegar a desarrollar un trastorno de estrés. Pero lo que ves más a menudo es una vida con acumulación de distintas vivencias traumáticas que van sumándose, como violencia en el hogar, pobreza, problemas en el colegio. Ahí aparece el estrés traumático, que es crónico. Y que debe ser tratado.

¿Esos niños se convierten en adultos enfermos?Exactamente. Si no se trata, se pueden desarrollar trastornos de estrés traumático crónico, adicciones a las drogas y al alcohol, depresión y ansiedad, problemas en las relaciones sociales. Es muy habitual que se autolesionen. Hay que reconocerlo y tratarlo temprano, porque el cerebro de un niño no está completamente desarrollado y es más vulnerable al estrés que un adulto. Por eso es importante el diagnóstico. A veces está muy claro, pero no siempre se tiene el trastorno al completo, no se tienen todos los síntomas, y es más difícil verlo. Por eso son necesarios profesionales de la salud formados, y que los padres y los profesores tengan información. Existe también el problema de que mucha gente, suele ser la familia, no quiere ver el problema. Es una lástima porque en verdad se responde muy bien a la terapia.

Se suele decir que los niños lo superan todo, que se adaptan bien, que todo lo olvidan. Muchas personas están convencidas de que un niño puede superar cualquier problema porque es joven. Es completamente lo opuesto. No hay nada en la literatura científica que concluya que por ser niño exista una protección especial. Los niños se enteran más de lo que creemos y les afecta más de lo que parece.

¿Un solo evento puede cambiar la vida? Si uno va a Haití después del terremoto, lo que se ve es que los niños con más estrés traumático ya habían vivido anteriormente experiencias estresantes. La mayoría de las veces no basta con un solo evento. Puede pasar si la persona es especialmente vulnerable desde el nacimiento, aunque todavía sabemos poco de la influencia que tiene la genética en la fortaleza personal. Por otra parte, en términos de estrés cotidiano vemos que las expectativas académicas y sociales excesivas o poco realistas que algunos padres tienen en relación con sus hijos pueden provocar mucho estrés. Sobre todo puede haber dificultades cuando ese joven no se siente conectado a unos amigos, familiares o algún apoyo de referencia.

¿Hay más traumas ahora que antes? Siempre han existido. Incluso hay traumas históricos que han pasado de generación en generación. Como la esclavitud o el Holocausto. Continúan afectando a generaciones posteriores.

Algunos dicen que a veces se piensa demasiado en el pasado. Hay que reconocer lo que pasó y que se hable de ello, porque si no se repara el problema, no desaparece. La reparación es importante. Si algo no ha sido procesado cognitivamente, el problema sale somáticamente, en enfermedades mentales y generales. El sueño, por ejemplo, es importante. Si no hay suficientes etapas profundas durante el sueño, se tienen problemas procesando los eventos del día. Cuando no se procesan las cosas, no se crea una narrativa de lo que ha pasado y cómo nos ha afectado. Lo que queda en la memoria son unas señales o imágenes que no se procesan. Entonces, cuando uno les hace frente en su vida cotidiana reacciona de una forma y no sabe por qué. Puede ser una reacción pequeña o a veces grande.

“Las expectativas académicas o sociales poco realistas que algunos padres tienen en relación con sus hijos
pueden provocar mucho estrés”

¿Cómo son esas reacciones? Un chaval que de repente sale corriendo de la clase, sin un motivo aparente. Se le etiquetará casi seguramente como problemático, y cuando uno es niño, el desarrollo de la identidad es muy importante y se absorben esos nombres fácilmente y se incorporan a su personalidad. Pero quizá hay algo detrás de su comportamiento. Puede que esté respondiendo a algo que pasa en la clase. Quizá el volumen de las voces haya subido y le recuerde que, cuando eso pasa en casa, está a punto de haber violencia de algún tipo. Echar a correr es lo mejor que puede hacer. El cuerpo aprende de manera automática que, cuando oye ruidos fuertes, hay que huir. Ese niño responde así y no sabe ni por qué. Durante la infancia, las vivencias y los sentimientos no siempre se relacionan. Hay que ayudarles a hacer esa conexión, porque ellos no las ven. Cuando esto sucede, se les debe ayudar a entender qué pasa y se les debe ofrecer alternativas a huir de la clase, otras vías de escape.

¿Reaccionará igual el hermano de ese niño que haya vivido en casa lo mismo que él? Hay cierta predisposición. La resiliencia es una fórmula matemática en la que hay muchas variables. Hay factores genéticos que nos hacen más vulnerables al estrés y eso cambia de persona a persona. Como decía antes, todavía no sabemos mucho de esa vulnerabilidad genética. Es algo que estamos investigando. Pero sabemos que el estrés influye en el desarrollo del cerebro y afecta a áreas que son importantes en términos de regulación de las emociones y de la función ejecutiva (realización, concentración, atención).

Usted es más partidario de la terapia que de la medicación para tratar a los niños con problemas. ¿Se les da demasiados fármacos? Sí. En Estados Unidos hay estudios que demuestran que están sobremedicados. Los hay que necesitan fármacos, pero también terapia. Cuando estudiaba psiquiatría infantil en los noventa, algunos niños llegaban a la consulta con notitas del profesor en las que me decían que el niño sufría déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que le diera Ritalin [un popular fármaco destinado a calmar los síntomas de ese trastorno]. Pero después veía que muchos de ellos sufrían en realidad las consecuencias del estrés. Sus miedos y la tendencia a huir de las situaciones y meterse en peleas se confundían con la falta de atención, hiperactividad y agresión asociados al TDAH. El problema es que si a un niño con un trastorno de estrés le das Ritalin, no solo no mejora, sino que puede empeorar.

¿El sistema de salud está preparado para atender esos problemas infantiles? Hay carencias en todo el mundo. En temas de salud mental hay siempre tres problemas que dificultan el tratamiento: el acceso a los servicios sanitarios, los recursos limitados que restringen mucho el número de terapeutas a disposición de los pacientes y la falta de interés de los responsables públicos en la prevención. Hay que trabajar para que los niños que lo necesiten puedan ser tratados.

Fuente de entrevista: https://elpais.com/elpais/2017/11/27/eps/1511804677_284019.html

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Entrevista a Rafael Robles Loro

Por Fernando Puyó

El profesor Fernando Puyó administra un magnífico canal en Youtube titulado “Leyendo historia de la Filosofía” y tuvo a bien invitarme a uno de sus programas dentro de la sección “Pensando sobre educación“. Pueden ver la entrevista en este enlace.

El profesor Puyó está acumulando un importante trabajo que ayuda a aclarar cuestiones para el encarnizado debate educativo. Y digo importante porque en él se da la palabra a las bases dado que a nivel político se ha visto imposible el anhelado pacto educativo. A los invitados nos plantea las siguientes cuestiones, ¿se animan ustedes a participar en el debate?:

  1. ¿Cuál es su relación con el ámbito educativo?
  2. Comente la importancia que tienen para usted los siguientes términos en relación con la educación (no importa el orden ni la forma de la respuesta; añada otros términos si lo considera oportuno): – Esfuerzo– Conocimiento– Diversión (felicidad, alegría…)– Pasión (emociones)– Creatividad– Salud– Autoridad– Respeto
  3. ¿Cuál es su opinión personal acerca de la situación actual en la que se encuentra el sistema educativo de su país?
  4. ¿Qué propuestas le parece que podrían mejorar la situación del sistema educativo de su país?
  5. Si lo desea, añada algo más para enriquecer la entrevista.

     

Fuente de la entrevista: https://www.rafaelrobles.com/2018/03/entrevista-sobre-educacion/

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“Los pobres de Colombia también deben tener acceso a educación de alta calidad”: Gloria Sepúlveda

Colombia / 7 de octubre de 2018 / Autor: Juan Miguel Hernández Bonilla / Fuente: El Espectador

Así se resume la apuesta pedagógica de Gloria Sepúlveda, rectora del colegio Mercedes Ábrego de Cúcuta. En esta entrevista cuenta como la institución que lidera logró resultados sorprendentes en las pruebas PISA for Schools al superar el promedio de países como Chile, Grecia y Rumania.

¿Cuál es el modelo pedagógico del colegio que usted lidera?

El colegio Mercedes Ábrego, de Cúcuta, basa su quehacer educativo en la pedagogía conceptual desarrollada por la Fundación Merani. Nuestro lema es: “Cada día más alegres, más fraternos, más competentes”.

¿Qué es la pedagogía conceptual y cómo empezaron a implementarla?

El sentido de este método es priorizar la lectura crítica y las habilidades de pensamiento lógico por encima de la memorización y de la educación convencional. Llegué a la rectoría en el año 2008. Desde 2002, las directivas habían construido un PEI que incluía la pedagogía conceptual, pero nadie sabía qué era. Ni los profesores ni los alumnos se habían apropiado del modelo. Me contacté con la Fundación Merani y empezamos a trabajar. Esta metodología tiene dos ventajas que identifiqué desde el principio: la primera es que fue creada por colombianos. La segunda, que aterriza la teoría abstracta a las prácticas de las aulas de clase. Eso me enamoró y dije: por aquí es.

Acaban de salir los resultados de las pruebas PISA for Schools. ¿Cómo le fue al colegio Mercedes Ábrego?

Estamos maravillados con los resultados. Ha sido un proceso interesantísimo. El año pasado estábamos en pleno paro del magisterio, en mayo de 2017, luchando para que haya más presupuesto para la educación en Colombia, cuando nos dijeron que habíamos sido seleccionados para presentar las pruebas. Nos tocó convocar a los alumnos de 15 años y lo hicimos por redes sociales, mensajes a los padres de familia, visitas puerta a puerta. Nos reunimos con ellos y les dijimos: tenemos que sacar la cara por Colombia. Y lo logramos. Quedamos al nivel de Israel y Hungría, muy por encima de Chile, Argentina y Brasil, y, por supuesto, muy arriba del promedio de nuestro país. Es más, estuvimos muy cerquita de España y Francia. Todo esto con pedagogía conceptual.

¿Qué ha sido lo más difícil de aplicar esta metodología?

Para nosotros, lo más difícil ha sido convencer a los padres de la compra del libro. Somos un colegio público en una ciudad muy complicada, con 3.500 estudiantes, en su mayoría de estratos 1 y 2, y 120 profesores. En un principio, la pedagogía conceptual es un programa diseñado para colegios privados, con pocos estudiantes. Sin embargo, poco a poco les hemos demostrado que sí funciona. Ahí están los resultados.

¿Usted cree que la pedagogía conceptual es una buena forma de cerrar las brechas en la educación?

Si. Tengo una creencia profunda de que los muchachos pobres y de clase media de Colombia también pueden y deben tener acceso a la educación de alta calidad.

¿Qué otro factor ha influido en los buenos resultados?

El trabajo en equipo entre padres, profesores y estudiantes. El colegio ha sido tradicionalmente un buen colegio. Los padres de familia todavía tienen el interés y la convicción de que la educación puede generar movilidad social para sus hijos. Los alumnos, por su parte, son muy comprometidos, muy formales, muy juiciosos. Los docentes son mediadores y los dirigentes representan una figura de autoridad importante.

Fuente de la Entrevista:

https://www.elespectador.com/noticias/educacion/los-pobres-de-colombia-tambien-deben-tener-acceso-educacion-de-alta-calidad-articulo-803085

 ove/mahv
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