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Entrevista con Claudio Katz. “Nuestros problemas no son únicos e incontrastables, pero deben ser abordados con una mirada de tradiciones locales”

Por: Stefan Pimmer / Claudio Katz. La Haine. 20/06/2018

Claudio Katz, economista e investigador social argentino, es uno de los exponentes más destacados de la teoría marxista de la dependencia en América Latina. Próximamente va a publicar un nuevo libro en el cual reivindica una renovación del paradigma dependentista. Conversamos con él sobre este trabajo en curso, incluyendo su evaluación de los debates dependentistas de los años sesenta y setenta, su reivindicación de la figura de Ruy Mauro Marini, el estado actual del dependentismo en América Latina y el mundo, así como la necesidad de adecuar las reflexiones dependentistas a las particularidades de la fase capitalista actual.

El dependentismo ha sido caracterizado de manera variada, como teoría, escuela e incluso como paradigma. ¿Qué fue para ti ese desarrollo teórico y conceptual?

El debate sobre el estatus analítico de la teoría de la dependencia comenzó junto a la propia aparición de esa concepción. Agustín Cueva rechazó la existencia de leyes propias del capitalismo dependiente, en polémica con Ruy Mauro Marini y Theotônio Dos Santos, que atribuían a sus formulaciones esa condición. Eran dos miradas metodológicas contrapuestas. Posteriormente se tornó evidente que la primera postura era muy restrictiva y que la segunda no era satisfactoria. Entonces aparecieron criterios más flexibles. Cobró fuerza la idea de evaluar al dependentismo como un paradigma, en el sentido de un modelo aceptado por la comunidad de los cientistas sociales. Otros hablaron de una perspectiva, un enfoque, un punto de vista o un programa de investigación. Yo coincido con estas reformulaciones. Lo importante es registrar que el propósito específico del dependentismo ha sido estudiar el funcionamiento de las economías periféricas.

En su debut esa corriente incluyó internamente variantes de las tres principales expresiones del pensamiento económico latinoamericano. Todas asumieron cierta auto-denominación dependentista, aunque expresaban afinidades con el liberalismo, el desarrollismo y el marxismo. Las mismas escuelas que han confrontado en la última centuria polemizaron dentro del universo teórico de la dependencia. El clima radicalizado de esa época explica esa curiosa confluencia en un campo compartido.

La corriente marxista estuvo representada por Marini, Dos Santos y Bambirra. Retomaron ideas sugeridas por Marx en sus análisis de China, India y sobre todo Irlanda. Recogieron de Lenin, Trotski y Luxemburg explicaciones del subdesarrollo conectadas con la confiscación imperial de los recursos de los países atrasados. Y adoptaron miradas similares a Sweezy y Mandel, en la caracterización de los drenajes padecidos por la periferia.

Especialmente Marini reelaboró esos conceptos en forma muy original, combinando el legado marxista con ciertas nociones de la economía latinoamericana trabajadas por Prebisch y Furtado. Estudió detenidamente la forma en que la región reproduce su inserción subordinada en el mercado mundial y aportó un planteo muy esclarecedor de la reproducción dependiente.

¿Cuáles fueron las otras dos vertientes?

La segunda corriente estuvo liderada por Fernando Henrique Cardoso, que presentaba un enfoque en los hechos compatible con el liberalismo. Yo comparto la interpretación de varios autores brasileños, que destacan las viejas raíces de los planteos derechistas adoptados por Cardoso como primer mandatario. Ese giro no fue sólo una improvisación pragmática, del hombre que quemó todo lo escrito antes de ocupar el sillón presidencial. Hubo un elemento de continuidad en su pensamiento. Siempre fue hostil a los proyectos radicales. Coqueteaba con una especie de marxismo weberiano totalmente ecléctico y en su libro con Falleto concibió la problemática de la dependencia en simplificados términos políticos. Expuso una clasificación de regiones en modalidades de enclave o mayor autonomía, pero rechazó la contraposición básica entre dependencia y desarrollo. Postuló una idea de desenvolvimiento asociado con empresas transnacionales y posteriormente profundizó esa propuesta incorporando todos los dogmas del neoliberalismo. Su evolución guarda cierto parentesco con viejo liberalismo socialista que inauguró Juan B. Justo. Mientras que la teoría marxista de la dependencia se ubicaba en las antípodas de las tesis derechistas de la modernización, Cardoso elogiaba las inversiones extranjeras.

La tercera corriente del dependentismo mantuvo nexos con la CEPAL y expresó un momento de gran radicalización del desarrollismo. En cierta medida Osvaldo Sunkel representaba ese enfoque, que constituía una corriente de opinión con exponentes muy variados. Planteaba una combinación de dependentismo e industrialismo. No sólo promovían la intervención del estado en la regulación económica, sino que también convalidaban propuestas de reforma agraria. Fueron los antecesores de las corrientes social-desarrollistas del reciente ciclo progresista.

En síntesis, si se revisa la trayectoria de la teoría de la dependencia en sus años de gestación, puede notarse la convivencia y el choque en su interior de las tres vertientes del pensamiento económico latinoamericano. Esta reconsideración es útil para evaluar también los debates con los críticos del dependentismo. Yo creo que en los años setenta se exacerbaron las divergencias dentro del marxismo en torno a esa concepción. Por eso las fuertes polémicas de inicio se zanjaron con convergencias posteriores.

Agustín Cueva cuestionaba con razón las exageraciones exogenistas y la interpretación del subdesarrollo como un efecto exclusivo de la dependencia externa. Marini respondía objetando la unilateralidad inversa de explicaciones atadas a la dinámica de procesos internos. El trasfondo era la vieja discusión sobre las causas del retraso regional. Una mirada ponía el acento en los grandes latifundios y la otra en la extracción de recursos al exterior. Pero en los hechos ambas posiciones eran complementarias. La combinación de terratenientes y empresas extranjeras era determinante del subdesarrollo. Incidía tanto el despilfarro local como en la succión de los excedentes hacia afuera. Por eso Cueva y Marini convergieron, a medida que se clarificó la confrontación de ambos con Cardoso. Estas líneas divisorias maduraron con el tiempo, superando la inclusión o exclusión inicial en el universo del dependentismo.

Es interesante lo que dices frente a la usual contraposición de la teoría de la modernización (centrada en factores endógenos) con la teoría de la dependencia (preocupada por los factores exógenos). Pero también se afirma que el dependetismo incurrió en un determinismo económico, refutado por la industrialización de los “tigres asiáticos”.

Yo creo que es una visión muy superficial, que desconoce la matriz política de todos los razonamientos del dependentismo marxista. Esta corriente surgió en directa sintonía con la revolución cubana. Sin ese acontecimiento no habría existido en la modalidad que emergió. Lo que determinó el ascenso y descenso de la prédica dependentista fue la incidencia de esa revolución y de su proyecto de gestar el socialismo en toda América Latina. La tesis de Marini constituye una teorización de esa expectativa y de un programa socialista como solución radical al problema de la dependencia. Esa misma percepción estaba presente en Cueva, a pesar de las fuertes divergencias que tuvieron en la definición de los caminos para alcanzar esa meta. Esas diferencias alcanzaron un pico de gran intensidad durante la experiencia de la Unidad Popular chilena. En contraposición a las estrategias de alianza con la burguesía nacional, Marini auspiciaba un proceso ininterrumpido de radicalización socialista.

Como todos los debates presentaban este fuerte trasfondo político, me parece totalmente desubicado calificar al dependentismo de economicista. Los principales exponentes de esa vertiente ni siquiera se consideraban economistas. Marini, Dos Santos y Bambirra pensaban como revolucionarios. Durante la gestación de la teoría estuvieron más comprometidos con la militancia que con el dictado de clases en alguna universidad.

Por otra parte, la problemática de los tigres asiáticos apareció cuando decaían los debates sobre la dependencia. Esa discusión fue previa y signada por otras circunstancias. Además, el impetuoso surgimiento de economías asiáticas no fue previsto por nadie. La omisión achacada al dependentismo valdría también para los economistas neoclásicos y heterodoxos. En realidad quién estuvo más cerca de explicar el fenómeno fueron todos los teóricos marxistas que realzaron la problemática de explotación. El gran capital comenzó a desplazarse al Sudeste Asiático para lucrar con la baratura de una fuerza del trabajo más disciplinada. Es importante situar siempre cada debate en su momento histórico. Cuando se olvida esa contextualización aparecen todo tipo de arbitrariedades.

El desenvolvimiento del dependentismo incluye una extraña paradoja. Ha sido marginalizado en un momento de gran recrudecimiento de la dependencia ¿Cuáles fueron las razones de ese retroceso?

Esa pérdida de influencia tiene una explicación política. América Latina presenta hoy un escenario más dependiente que en los años setenta y la tesis que mejor esclarece esa situación gravita menos que en el pasado. Actualmente impera el extractivismo y la regresión industrial en todos los planos, pero el registro de este hecho es menor. Las razones del divorcio se encuentran en lo sucedido en el plano político.

Tres grandes acontecimientos cerraron el ciclo de la revolución cubana. Primero se consumó la derrota de los movimientos guerrilleros, que buscaban expandir esa transformación social al conjunto de la región. El asesinato del Che simbolizó ese cambio. Luego se registró la frustración de la Unidad Popular en Chile y el renacimiento revolucionario posterior en Nicaragua, quedó cerrado con la derrota electoral del sandinismo. Ahí comenzó a la expansión del neoliberalismo, que fue parcialmente contenido en la última década con el ciclo progresista, pero sin la fuerza suficiente para evitar la ulterior restauración conservadora. En todas las fases de las últimas décadas se verificaron momentos de resurgimiento de la tradición dependentista. Pero en ningún caso se ha revertido el contexto adverso para ese proyecto.

Es interesante que sitúas el declive en el plano político frente a la generalizada creencia en una derrota del dependentismo en el plano teórico.

Esa impresión es totalmente equivocada. ¿Cómo medimos la derrota de una teoría? ¿Por su consistencia interna? ¿Por su capacidad para formular pronósticos acertados? El primer plano se dirime en los debates conceptuales. El segundo plantea un parámetro muy controvertible. Si la teoría de la dependencia no tuvo pronósticos certeros: ¿quién los tuvo? ¿Alguien previó el despegue del Sudeste Asiático?

Estamos considerando fenómenos muy complejos cuya dimensión política es siempre imprevisible.
La caída de la Unión Soviética es otro ejemplo de esa dificultad de previsión. Hay que cuidarse de la típica evaluación retrospectiva de los sucesos del pasado con miradas del presente. La misma objeción de pronósticos fallidos que se expone contra el dependentismo cabría para cualquier otra teoría. No me parece un camino sensato de análisis.

A pesar de un cierto declive la teoría de la dependencia nunca desapareció, y su instrumental incluso ha sido utilizado por algunos economistas europeos. ¿Cuáles han sido los aportes al dependentismo en otras regiones?

Hay varios desarrollos a nivel internacional. Un curso muy fructífero se desenvolvió en el encuentro con la teoría del sistema-mundo de Immanuel Wallerstein. Ese empalme fue interesante, porque no estuvo centrado en ningún caso particular. No investigó lo ocurrido en un determinado país, sino que indagó la consistencia general de nuevos conceptos, como la semiperiferia. Esa noción de formaciones intermedias fue asumida por Marini al distinguir de hecho a Brasil de Haití. Pero también hubo áreas de discrepancia entre las dos concepciones. Marini y Dos Santos eran marxistas clásicos. No razonaban con el modelo cerrado del sistema-mundo, ni con la tesis de un fin predeterminado, con fechas de eclosión del capitalismo.

No estoy muy familiarizado con la recepción del dependentismo en Europa, pero es muy evidente la existencia de problemáticas comunes. Durante la crisis de la deuda en Grecia se generalizaron las comparaciones con lo ocurrido en Argentina. Esos contrapuntos se hicieron con miradas dependentistas. Se reconoció un problema común de la deuda manejada por distintos acreedores. En vez de EEUU actuaba Alemania y en vez del FMI el ajuste era impuesto por la Comisión Europea. Pero la lógica es la misma. Algunos economistas franceses han escrito trabajos muy interesantes con ese basamento teórico, para clarificar la problemática del Euro. Plantearon muy bien cómo el Euro vincula a países con salarios diferentes, generando transferencias de valor desde la periferia al centro de Europa.

En ese caso se quita a los países periféricos la posibilidad de devaluar, generando un desequilibrio enorme. La periferia ya no tiene más válvulas de escape que disminuir el nivel de vida de los trabajadores.

Exacto. Ese mecanismo económico tiene muchas semejanzas con las tesis de Marini. Es la misma idea con otras modalidades operativas. El problema es siempre la transferencia de valor. Se puede consumar por senderos comerciales, financieros o productivos. En la periferia europea (Irlanda, Portugal, Grecia), el Euro consagra desequilibrios comerciales a favor de Alemania, que desembocan en endeudamiento y dependencia. Hay muchos estudios empíricos de esa dinámica.

Pero más allá del impacto que tuvo el dependentismo en Europa hay dos personalidades no latinoamericanas, que tuvieron gran influencia en el desenvolvimiento de esa teoría. Primero André Gunder Frank, un intelectual muy singular que inicialmente canalizó la conexión de las vertientes antiimperialistas de EEUU (asociadas con la revista Monthly Review) con el dependentismo. Desenvolvió una formulación muy popular de esa concepción con la idea de “desarrollo del subdesarrollo” y su libro fue tomado como una gran síntesis de la teoría.

Pero curiosamente Frank abandonó ese enfoque muy temprano. En 1971 quedó fascinado por la teoría del sistema mundial que él contrapuso al dependentismo, cuando Wallerstein convergía con Marini y Dos Santos. Y en una etapa posterior elaboró una exótica concepción sobre el capitalismo milenario con epicentro en China. Fue una figura muy controvertida. Si miramos lo ocurrido en forma retrospectiva, Cueva fue mucho más dependentista. Sus críticas a Frank resultaron acertadas, especialmente en el debate historiográfico sobre el origen del capitalismo en América Latina.

La otra figura ha sido Samir Amin. Es el teórico vivo más importante del dependentismo y construyó la obra más consistente. Tuvo quizás la paradójica ventaja de razonar fuera del condicionamiento latinoamericano. Trabajó desde Europa, Asia y África con una mirada distinta y un enfoque más global. Partió del problema de viejas sociedades orientales sometidas al colonialismo europeo y no de un Nuevo Continente capturado por esa dominación. Por eso su análisis de las formaciones tributarias es tan distinto de la clásica controversia sobre el feudalismo y el capitalismo colonial.

Ha combinado como pocos autores la esfera de la historia con la economía y también razonó con otras referencias políticas. Mientras que el dependentismo latinoamericano estuvo signado de la revolución cubana, Amin partió de Bandung y la convergencia del nacionalismo revolucionario con el socialismo en Asia y África. Sin lugar a dudas expresa otra vertiente muy fructífera de la teoría de la dependencia.

Y también está el caso del dependentismo en el Caribe, donde se registró una recepción bastante interesante y poco investigada.

Si. Fue distinta por su peculiar mezcla con tradiciones múltiples. Ahí aparece el problema de la negritud que no es estrictamente latinoamericano. La relación de dependencia con el indigenismo conceptualizada por varios autores andinos, adoptó en el Caribe otro tipo de conexiones, insertas en la huella de los jacobinos negros y la revolución haitiana. Pero ahí también se observa la mayor proximidad de la revolución cubana. La teoría de la dependencia articuló esa diversidad de problemáticas con la especificidad de economías muy fragmentadas. Lo que Marini pensaba para Brasil no se aplica a Jamaica, pero ambos países están conectados a la misma dinámica de la reproducción dependiente.

Quería preguntarte sobre las distintas trayectorias dentro del dependentismo latinoamericano.

Yo considero necesario estudiar con detenimiento a Marini que elaboró un razonamiento integral. Indagó el caso de Brasil que en los años sesenta era una formación intermedia en proceso de industrialización. Compartió las mismas preocupaciones de los teóricos de la CEPAL sobre Argentina y México y analizó la dinámica de esas economías. En ese abordaje introdujo categorías muy novedosas y polémicas, como la superexplotación, el ciclo dependiente y el subimperialismo. Lo que Cueva estudiaba para países como Ecuador, Bolivia o Perú –aún centrados en la problemática del campesinado y el latifundio– Marini lo indagaba para una sociedad como Brasil, ya signada por los desequilibrios de la industrialización. Eran dos escenarios distintos de la lógica de la dependencia.

Me parece importante rescatar también la figura de Theotônio dos Santos que acaba de fallecer. En los años 60-80 aportó ideas claves sobre el estado, las clases y también la estrategia socialista. Razonó de otra forma, con menos apego a la elaboración abstracta de Marini, que seguía rigurosamente las pistas de El Capital y de todas las categorías de Marx.

Es decir, pensaba el dependentismo a partir de la ley del valor.

Si. Claramente en Marini. Pero en Theotônio prevalece más bien el estudio combinado de la dimensión económica y política. Desarrolla una visión más familiar al abordaje que inauguró Lenin. No hay tanta preocupación por definir las contradicciones de un modelo de la reproducción ampliada, sino por detectar cuáles son las fuerzas sociales actuantes en cada escenario. Ahí aparece esa reflexión sobre las relaciones entre el estado, las clases dominantes y la burocracia, que en la obra posterior de Dos Santos asumieron connotaciones más controvertidas. Quizás a la hora de los homenajes conviene también recordar las interesantes clasificaciones que desarrolló Bambirra, sobre distintas economías latinoamericanas.

En mi opinión hay que revisar la originalidad y consistencia de cada aporte teórico, pero con alguna tesis ordenadora. De lo contrario, nos deslizamos hacia la simple descripción o hacia la reivindicación ritual. Mi balance subraya la síntesis entre Cueva y Marini y la consiguiente confluencia del endogenismo con el exogenismo marxista. Observo los aspectos problemáticos de ambas vertientes, pero no pierdo de vista que ese empalme define un enfoque integral y rival del pensamiento liberal o desarrollista. En ese trípode se concentran las grandes divergencias teóricas que perduran hasta la actualidad.

En los años ochenta el dependentismo experimentó un fuerte revés y partir del nuevo milenio se observa una ligera recuperación. ¿Cómo caracterizarías ese acotado resurgimiento?

Yo creo que efectivamente hay una cierta recuperación del dependentismo. Ese rebrote acompañó al ciclo progresista de la última década y sobre todo al surgimiento del chavismo. La teoría de la dependencia estuvo muy presente en el universo conceptual de Chávez y también en muchos razonamientos Evo Morales. No es la mirada de Lula, ni tampoco de Cristina Kirchner, que son tolerantes pero no afines al dependentismo. Con el mismo énfasis que postuló la actualidad del comunismo y del socialismo, Chávez reivindicó la teoría de la dependencia.

En términos más generales, todas las propuestas teóricas que aparecieron en los últimos años como el “socialismo del siglo XXI”, el “bolivarianismo” o el “buen vivir” rescatan elementos de la teoría de la dependencia. Por eso hemos visto homenajes a sus principales figuras y una interesante reedición de libros. No se repite el clima intelectual de los 70, pero resurgió el pensamiento crítico. Han aparecido además muchos núcleos de investigación especialmente en Brasil, mientras que en México continúa la elaboración de los autores que fueron discípulos de Marini. Hay muchas variantes de estos replanteos en distintos puntos de América Latina. Incluso en Argentina, dónde nunca tuvo raíces significativas.

En la actualidad se verifica también un llamativo contrapunto entre los defensores de la teoría de la dependencia tal como fue formulada por Marini, y los críticos marxistas de ese enfoque, que conforman la vertiente antidependentista. Retoman los cuestionamientos que aparecieron desde los años 80, especialmente en Inglaterra. Son planteos con cierta resonancia en el mundo académico de Argentina.

Pero también existe una corriente que reivindica una renovación de la teoría marxista de la dependencia.

Si. Yo me ubico en ese terreno de reivindicación de la teoría, señalando al mismo tiempo la necesidad de introducir importantes actualizaciones y modificaciones. En este plano hay varios temas en discusión. El primero es la superexplotación. En sus últimos trabajos Marini sostuvo que ese rasgo ya no constituía una peculiaridad de América Latina o la periferia, sino que integraba las características del capitalismo globalizado. Esa reformulación abrió un debate entre quienes ampliamos y reconsideramos la dinámica de ese principio y los autores que defienden su formato tradicional.

El segundo tema –que todavía no suscitó polémicas abiertas pero que seguramente va a derivar en intensas discusiones– es la renta. Algunos pensadores cuestionan la teoría de la dependencia por omitir esa categoría y otros responden que no tiene relevancia específica. Yo coincido con la tesis de reintegrar el concepto al dependentismo, con una caracterización peculiar de la renta agraria y petrolera a escala internacional. Este problema tiene importantes consecuencias para la evaluación de la economía argentina o venezolana.

También se ha renovado el viejo debate sobre el intercambio desigual, ya no con las referencias de los años 70 al modelo de Emmanuel, sino considerando las nuevas modalidades de la división global del trabajo. Hay investigaciones muy interesantes, sobre la forma en que la plusvalía es transferida a empresas ubicadas en la cúspide de la cadena de valor. El mismo proceso se verifica en las maquilas y en ciertas empresas transnacionales. Las ideas dependentistas son muy gravitantes en estos terrenos.

Un tercer problema en debate es la validez o alcance del concepto de subimperialismo. Hay llamativas evaluaciones de Brasil y Sudáfrica y sobre todo del papel de los BRICS. Yo creo que esa categoría rige más bien para países como Turquía o India. No es una noción meramente económica. Es un concepto geopolítico, referido a la capacidad de una potencia intermedia para actuar en el plano militar. Es lo que hace Turquía en Siria contra los kurdos. Brasil ha quedado situado en otro plano, desde que perdió capacidad de acción autónoma. Otro tema muy conectado a estos debates es la configuración actual de China. La controversia gira en torno a su clasificación dentro del denominado “Sur global”.

Y en ese caso si el comercio entre América Latina y China expresa una cooperación sur-sur o una nueva forma de dependencia.

Exacto. Hay trabajos muy recientes de autores estadounidenses sobre el tema. Abordan la globalización productiva desde la óptica dependentista, con acertadas evaluaciones de la nueva dinámica del arbitraje global del trabajo. Analizan cómo el valor generado en un punto del planeta se realiza en otro. Pero justamente ahí aparece el problema geopolítico del status de China. No creo que esa nueva potencia forme parte del “Sur global”. Es la segunda economía del mundo y actúa como un imperio en formación.

En uno de tus textos más recientes reivindicas entonces la renovación del paradigma dependentista. ¿Cómo se concretaría ese replanteo?

El punto de partida es evaluar las enormes transformaciones registradas en el capitalismo, en comparación a la época de Marini. Estamos en una etapa neoliberal completamente distinta, luego del ocaso del periodo keynesiano. Necesitamos conceptualizar el funcionamiento del capitalismo mundial de nuestro tiempo.

Ese sistema se basa en una agresión permanente contra los trabajadores, asentada en el predominio de las empresas transnacionales. Hace cuarenta años ya era un capitalismo mundial pero sin cadenas de valor. Ahora predomina la globalización productiva, que define las formas de expansión de la mundialización financiera y de los nuevos mecanismos de extracción de plusvalía. La distinción entre explotación del centro y superexplotación en la periferia ya no constituye un criterio acertado. Hay expresiones de ambos tipos en ambos polos de la economía mundial, con fuertes diferencias en el status del trabajo formal e informal.

También la estructura jerárquica mundial y las redes de transferencia de valor son diferentes. Por eso necesitamos una comprensión del nuevo capitalismo mundial, que opera con una inédita dinámica de recorte del empleo. No sólo destruye más puestos de trabajo que los generados. Consuma esa demolición a una velocidad muy superior a todo lo conocido. Theotônio dos Santos era un pensador muy abierto a estudiar estos problemas. Pero esos procesos eran desconocidos en el auge de la teoría de la dependencia. La revolución digital sólo era imaginada en la ciencia ficción.

Además el universo geopolítico actual es totalmente distinto. Desapareció la Unión Soviética, surgió China y existe una controversia irresuelta sobre el declive EEUU, en un contexto de remodelación de todos los dispositivos imperiales. El capitalismo y el imperialismo son distintos a los imperantes en los años de Marini. Sin afrontar el tipo de transnacionalización pura que conciben algunos pensadores, tampoco prevalecen las viejas configuraciones nacionales. Más bien predomina una modalidad híbrida de mundialización productiva, sin correlato equivalente en las clases sociales y los estados.

Esta mutación nos obliga a re-conceptualizar muchos problemas. Por ejemplo, el estricto paralelo entre subimperialismo y semiperiferia ya no se verifica con la misma sintonía. Hay modalidades combinadas en todas las formaciones intermedias. Una semiperiferia como Corea del Sur carece de rasgos subimperiales y difiere de Turquía, que a su vez no tiene el grado de integración global de la economía del Sudeste Asiático.

Por lo tanto hay que reacondicionar muchas categorías en la tradición teórica del dependentismo, pero sin fascinarse con un sólo pensador. Y por eso conviene observar a esa escuela como un momento de evolución de todo el marxismo, con un aporte específico en la indagación de la lógica del subdesarrollo. Quizás lo más interesante es retomar las tesis del ciclo dependiente, como mecanismo de transferencia de valor hacia economías más desarrolladas. Marini fue un buen teórico de la maquila mexicana. Pero hay otros fenómenos que en su momento exageró o que eran válidos para su época y no para la actualidad.

Y desde esa perspectiva de una renovación intervienes en los debates sobre la superexplotacion.

Si. Pero en esas discusiones deberíamos tener cuidado para no repetir los errores del pasado, cuando se extremaron contraposiciones entre partidarios de la misma concepción. Como es un debate entre defensores de la misma tradición dependentista deberíamos mensurar las divergencias en juego. Estas polémicas no pueden tener la intensidad de las controversias con nuestros enemigos del neoliberalismo o con nuestros adversarios de la heterodoxia.

En los últimos años, una de las nociones más frecuentadas en los debates sobre el desarrollo en América Latina ha sido el extractivismo, pero curiosamente emerge con grandes desencuentros con el dependentismo. ¿Por qué?

También ahí existe una dualidad de situaciones. Hay por un lado un gran espectro de convergencias entre ambas corrientes, en la denuncia de la reprimarización y en la defensa del medio ambiente. Muchos autores trabajan con razonamientos de las dos concepciones. El desencuentro se ubica con lo que podríamos denominar post-desarrollismo. Hay vertientes anti-extractivistas que objetan la idea del desarrollo, en contraposición al programa marxista de forjar otro desarrollo. Esa meta es clave en América Latina como corolario directo de la crítica al subdesarrollo. Además, existe una fuerte divergencia con las perspectivas localistas, meramente comunitarias y anti-estatales de esas corrientes. La teoría de la dependencia se inscribe en una tradición de intervención estatal radical, con la mira puesta en la gestación de una sociedad socialista. El post-desarrollismo se opone a esa perspectiva.

El fin del ciclo progresista es uno de los temas de mayor actualidad en la región. ¿Cuál sería la lectura dependentista de ese proceso?

Desde una óptica dependentista cabría señalar que el ciclo progresista se frustró por no encarar la superación del subdesarrollo. Y eso vale para Argentina, Brasil, pero también para Venezuela. No se ha logrado transformar la renta agraria o petrolera en una fuente de desarrollo inclusivo y equitativo.

Desde la misma tradición es igualmente clave distinguir el radicalismo de Chávez o Evo Morales del centroizquierdismo convencional de Lula o Kirchner. También corresponde aclarar que esos procesos no están clausurados. Debemos extraer un balance de lo ocurrido hasta ahora sabiendo que la disputa sigue en pie.

¿Y cuáles son para ti las posibilidades y los límites del nuevo auge del neoliberalismo en América Latina?

Yo soy muy cauto con cualquier pronóstico. Lo que está claro es el diagnóstico. Estamos en un momento de restauración conservadora con gobiernos neoliberales que afrontan tres grandes problemas. El primero es económico. Pretenden afianzar la primarización y el extractivismo, en un contexto internacional adverso por el estancamiento de los precios de las materias primas. Implementan una adaptación pasiva al libre-comercio, cuando Trump y Macron revisan todos los aranceles. Además, el comprador de las materias primas es China y no EEUU, y los presidentes derechistas de la región han quedado desubicados por su primitivismo ideológico pro-norteamericano.

El segundo problema es político. Son gobiernos con legitimidad reducida, basados en un esquema de constitucionalismo muy limitado. Cada día se corrobora algún nuevo rasgo regresivo de sistemas políticos autoritarios con elementos pro-dictatoriales. La consistencia de esos regímenes para implementar la reorganización neoliberal que ambicionan es muy dudosa. El tercer aspecto es la resistencia social. Todos enfrentan el rechazo en las calles. En Argentina esa oposición es fuerte y ha limitado el proyecto de Macri. En otros países es más limitada, pero todos los regímenes derechistas deben lidiar con el movimiento popular. Qué no hayan logrado destituir a Maduro es otro indicio de los límites del neoliberalismo. Bolivia, Venezuela, Cuba siguen en pie, demostrando la persistencia de los bastiones que la derecha no ha podido remover.

Por último, quisiera preguntarte sobre el alcance del dependentismo. ¿Puede trascender el contexto latinoamericano y posicionarse frente al capitalismo mundializado?

Me parece que sí. Pero ese problema remite a una vieja disyuntiva de los pensadores sociales de la región, que han buscado evitar tanto el puro singularismo como la disolución de la especificidad latinoamericana. Nuestros problemas no son únicos e incontrastables, pero deben ser abordados con una mirada de tradiciones locales. Por eso es tan fructífera la herencia de Mariátegui.

La teoría de la dependencia justamente evitó esos dos errores. Compartió las trayectorias del marxismo latinoamericano y se mantuvo alejado del exotismo regional y de la simple copia de enfoques elaborados en otros escenarios. Confluyó con pensadores de África y Europa, integró exponentes de EEUU y nunca tuvo pretensiones latinoamericanistas excluyentes. Pero al mismo tiempo evitó la mera absorción de un dogma elaborado fuera de la región.

El dependentismo construyó una teoría para explicar el subdesarrollo y por eso despertó tanto interés en otras regiones de la periferia. Brindó instrumentos para comprender las polaridades mundiales y también las bifurcaciones. Este último aspecto es clave por la relevancia actual de las semiperiferias frente a la mera contraposición entre centro y periferia. No basta con explicar las distancias que separan a EEUU de Guatemala. También debemos entender a Corea del Sur, en la pista aportada por Marini para indagar a Brasil.

Yo creo que hoy es interesante estudiar por qué ciertas economías industriales declinan, y otras avanzan. Es justamente el contrapunto entre Corea del Sur y Brasil. Ese cambio sólo se explica en la lógica de la mundialización productiva y por eso es decisivo renovar el dependentismo.

Finalmente una observación política. La actualización de la teoría de la dependencia empalma en mi opinión con el resurgimiento del antiimperialismo. Esta bandera es clave en una era signada por la agresiva brutalidad de Trump. También debería converger con tradiciones internacionalistas de acción común de los pueblos sin distinción de nacionalidades. Son dos raíces que siempre nutrieron al dependentismo. La lucha contra el imperio y la batalla contra el capitalismo. En esas dos acciones aparecerán nuevos problemas y nuevas respuestas que afianzarán la renovación de la teoría marxista de la dependencia.

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/hacia-una-renovacion-del-paradigma

Fotografía: La Haine

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Entrevista: “La educación que recibimos no es la educación que necesitamos”

América del Sur/Colombia/19.06.18/Fuente: www.semana.com.

Polémico, así fue el paso de Marc Prensky por Colombia, considerado como el mayor experto en tecnología y aprendizaje. Semana Educación habló con él. #RegresoAClases

Marc Prensky aterrizó en el país como uno de los protagonistas de la Cumbre Líderes por la Educación, organizada por esta publicación los días 14 y 15 de septiembre en Bogotá.

La expectación era alta. No en vano, el estadounidense es el mayor experto en educación y tecnología a nivel mundial, y uno de los grandes críticos del actual sistema educativo: niños que memorizan pero no cuestionan lo aprendido.

Su intervención sobre currículo y contenido no dejó a nadie indiferente. Mientras sus seguidores le aplaudieron hasta desgastarse las manos; sus detractores salieron conmocionados. Los pasillos del Cubo de Colsubsidio, donde se organizó el evento, eran un hervidero entre elogios y críticas una vez él se bajó del escenario.

¿Cómo puede decir que comprar libros de textos es la peor forma de invertir en el futuro de los niños, que es un gasto de plata?, se le oyó decir a una mujer roja de la indignación.

 Este hombre no sabe de lo que habla, le respondía su acompañante, igual de rojo y encolerizado.

– Prensky tiene razón, la educación tiene que cambiar porque va a quedar obsoleta en 20 años, razonaba un hombre pegado a su frondosa barba.

Sí, hay que repensar el modelo para formar a nuestros hijos de cara al futuro, reconoció una mujer de tacones imposibles.

Prensky sabe que tiene un discurso polémico, pero no parece importarle. Habla con pocas pausas, mucho ritmo y seguridad, mirando a los ojos fijamente. Y no deja de sonreír. Sí, parece que las críticas le traen sin cuidado.

Semana Educación habló con él para conocer más impresiones de este experto internacional que vive pegado a su celular, para él «el mejor invento del mundo».

Semana Educación: ¿Hacia dónde va la educación?

Marc Prensky: Los niños del futuro serán líderes en resolución de problemas. La educación del futuro estará basada en los proyectos y habrá que brindarles las herramientas necesarias para dar soluciones a problemas reales. Necesitamos gente que quiera hacer de este mundo un lugar mejor, no gente educada en la academia que sepa todo de matemáticas, historia o escribir bien.

Dentro de 20 años todo va a ser tecnología y necesitamos ayudar a nuestros hijos a entenderla y que la integren en su vida. La tecnología ha simplificado todo, incluso aprender idiomas, estudiar, traducir otras lenguas, leer.

S.E.: ¿Cuál es su gran crítica a la forma en la que se está enseñando a los niños en la actualidad?

M.P.: La educación que recibimos no es la educación que necesitamos para el futuro. No podemos seguir mirando a nuestros niños como si nosotros fuéramos los maestros y ellos los estudiantes, darles indicaciones y que el trabajo de ellos sea escucharnos y hacer lo que les decimos. Padres, profesores y niños tenemos que convertirnos en iguales. No podemos seguir subestimando su inteligencia. Hay muchas cosas que los niños saben mejor que los adultos y viceversa, por lo que tenemos que empezar a asociarnos.

S.E.: ¿Qué hace a un país referente en educación y tecnología?

M.P.: La infraestructura para llevar tecnología a todas partes. Las personas están equivocadas si creen que lo más importante son los contenidos y no la infraestructura. No necesitas que todo el mundo tenga los mismos contenidos, sino contenidos individualizados. Y eso es lo que permite la web: entrar, investigar y encontrar los contenidos que necesitas. Esa idea de preparar contenidos para el colegio, los currículos, eso va a desaparecer, porque cada individuo necesita información diferente. Comprar un libro de texto es la peor inversión que puede hacer un padre por la educación de los hijos. Es una perdida de dinero. Comprar contenidos es una pérdida de dinero. Pero darle a las personas infraestructura y enseñarles cómo usarla en su propio beneficio, eso es lo valioso.

S.E. : ¿Hay buena y mala tecnología?

M.P.: No, el problema es que en este mundo existe la bondad y la malicia, y eso se traslada también a la tecnología. Eso es lo que hay que enseñarles a los niños: a diferenciar lo bueno de lo malo en términos de moralidad y ética. Por ejemplo, con el tema del bullying y el ciberacoso, ahora la gente anda diciendo que tenemos que enseñar a nuestros hijos a no matonear a sus compañeros. Es que eso se lo tendríamos que haber enseñado desde siempre, no ahora. La tecnología añade un nivel de complejidad a nuestra realidad, pero no es el problema en sí.

S.E.: Entonces, ¿todo radica en cómo se enseña a los menores a consumir?

M.P.: Sí, hay que darle a los niños herramientas para saber consumir. Por ejemplo, en mi país, Estados Unidos, la gente pro Trump solo consume noticias que hablan bien de él. Lo mismo sucede con los que van a votar por Hillary. El problema de esto es que no recibimos suficientes datos y, por lo tanto, no podemos actuar con coherencia. Es importante escuchar las diferentes voces y usar todas las herramientas disponibles para recibir información. Las tecnologías son poder, y si los niños no aprenden a usarlas, no van a poder hacer uso de ese poder.

S. E.: Usted acuñó los términos ‘Nativo digital‘ e ‘Inmigrante digital‘, ¿qué significan?

M.P.: Se tiende a creer que los nativos digitales saben todo sobre la tecnología, pero eso no es verdad. Son personas que han nacido en la era de la tecnología y crecieron con ella, creen que determinadas herramientas y valores son importantes, entonces las emplean. Por ejemplo, utilizar una grabadora en el ejercicio periodístico. Imagináte que un periodista de hace 50 años te dice que tienes que hacer entrevistas sin la grabadora. Ellos pensarían que está loca por emplearla y tú que ellos lo están por negarse a hacerlo. Cambia la perspectiva y los puntos de vista sobre las cosas. Por ejemplo, la cuestión de la privacidad. La gente antes pensaba que la privacidad era lo más importante y ahora no piensan igual: comparten su vida en Internet, se comunican por medio de la web y vuelcan contenido disponible para cualquiera que lo quiera ver.

S.E.: Para usted es más un cambio de prioridades.

M.P.: Sí, esa es la actitud que define a un nativo digital, mientras que los inmigrantes digitales son aquellos que nacieron sin tecnología o muy poca y tratan de imponer su visión antigua del mundo a sus hijos que ya son nativos digitales. “No tendrías que usar el computador más de una hora al día”, les dicen. ¿Y por qué no? Tú no tenías computadores cuando eras un niño, entonces no entiendes lo que es crecer con uno. Es su vida, son sus tiempos. Pero eso no significa que los adultos no puedan enseñar nada a los niños. Simplemente tenemos que ser muy cuidadosos en no adoptar actitudes de otras épocas que ya no se adecuan a las de la actualidad y no imponer esa visión anticuada a los niños.

S.E.: Bueno, pero quizá si el niño pasa 10 horas delante del computador deja de hacer otras actividades que también le pueden beneficiar, ¿no?.

M.P.: No necesariamente. Ahora mismo puedes leer libros a través de tus oídos, escuchándolos. La razón por la que leemos libros es para aprender sobre el comportamiento humano. Entonces, ¿por qué no aprender pero haciendo uso de los diferentes formatos disponibles? Los libros han evolucionado, así que, no es una cuestión de dejar de leer libros, sino de combinar todas las posibilidades que ofrece la tecnología para leer un libro.

S.E.: ¿Como padre fomenta esa actitud de nativo digital en su hijo?

M.P.: Mi equilibrio en la enseñanza de mi hijo es mi mujer. Ella tiene objetivos diferentes en relación con la educación de nuestro hijo: quiere que aprenda a respetar los tiempos de las otras personas, que aprenda a comportarse bien, ella es estricta. Yo, en cambio, motivo otras habilidades, por ejemplo, que consuma toda la tecnología que quiera. Pero si no le gusta, está bien, no le fuerzo. Pero lo que hay que entender es que hoy todo es tecnología: el deporte, la música, las películas… Así que, sea lo que sea lo que le interesa, le aliento a que aprenda y utilice las nuevas herramientas tecnológicas que existen a cerca de esa materia.

S.E.: Hay sectores que alegan que la tecnología aisla y radicaliza. ¿Qué le parecen estas afirmaciones?

M.P.: Tomemos el ejemplo de Isis y cómo emplean Internet para difundir su ideología fundamentalista. Mi consejo es que hay que tener acceso a las ideas radicales pero también a las que no lo son. Lo que no se puede hacer como padres, maestros, gobierno es permitir que la tecnología se use solo en un sentido por medio de la censura. Necesitamos un mundo en el que todo el mundo tenga acceso a toda la información que le brindan las nuevas tecnologías. De este modo, las personas podrán sacar sus propias conclusiones del mundo que las rodea. Es estúpido criticar la tecnología porque ya forma parte de la vida, es una realidad. Todo es tecnología, desde la ropa que usamos, hasta las gafas que llevo puestas o el maquillaje. Las usamos y normalizamos. Pero cuando son algo nuevo nos asustamos y decimos: «Oh, no, esto lo va a cambiar todo y va a ser terrible». Y no lo es. El problema no es la tecnología, sino cómo se consume.

S.E.: Algunos argumentan también que la tecnología nos hace menos sociables.

M.P.: No, nos hace más sociables, mucho más. Mi hijo está en contacto con sus amigos todo el rato a través del celular. La tecnología nos hace la vida más fácil porque hay momentos en los que no queremos enfrentarnos al cara a cara y la tecnología evita que lo hagamos. Por ejemplo, cuando quieres romper con tu pareja. La tecnología nos ofrece más posibilidades en las relaciones interpersonales.

S.E.: En un contexto de posconflicto, ¿qué importancia tiene la tecnología asociada a la educación?

M.P.: Bueno, llegados a este punto lo importante es no retroceder a un contexto de guerra. Seamos razonables, ¿quién puede querer la guerra? (se ríe). 50 años de guerra es suficientemente terrible, ¿quién querría volver a eso?

Así que, teniendo eso claro, la pregunta es cómo empleamos la tecnología para no devolvernos a un contexto de guerra y sí para seguir avanzando.

La respuesta debe ser a través de la colaboración, el trabajo conjunto y sabiendo qué se quiere alcanzar. Si nuestro objetivo es un escenario de paz, bueno, habrá que emplear la tecnología para combatir esas acciones que quieren volver a instaurar la guerra. Cada  persona tiene una visión diferente y propone soluciones diferentes, la educación y la tecnología pueden permitir llegar a un punto en común entre posturas y dar soluciones efectivas.

Fuente de la entrevista: https://www.semana.com/educacion/articulo/entrevista-a-marc-prensky-sobre-educacion-y-tecnologia/494206

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Entrevista a Luis Bonilla-Molina: El derecho humano a la educación superior está en una nueva encrucijada en America Latina y El Caribe.

Luis Bonilla-Molina en entrevista exclusiva para la CLADE sobre la III Conferencia Regional de Educación Superior, realizada en Córdoba, Argentina

19 de junio de 2018

Organizada por el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC UNESCO) y la Universidad Nacional de Córdoba, se realizó en Córdoba, Argentina, la III Conferencia Regional de Educación Superior (CRES2018). La cita más importante del sector universitario de la década se realizó entre el 11 y el 14 de junio de 2018 en los espacios académicos que hacen 100 años fueron escenarios del Grito rebelde de Córdoba y su Manifiesto Liminar.

Organizaciones de la sociedad civil miembros de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) estuvieron allí presentes, entre ellas la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, que es también integrante del Consejo de Gobierno del IESALC UNESCO. Luis Bonilla-Molina, coordinador internacional de la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, nos concedió una breve entrevista sobre esta importante reunión de los y las universitarios/as en la región.

¿En cuáles paneles y actividades de la CRES2018 has participado y que balance haces de estas discusiones?

La CRES2018 es una construcción temática y organizativa en la cual he estado involucrado en los dos últimos años. Primero en su definición conceptual y esquema organizativo en mi condición de presidente del Consejo de Gobierno del IESALC UNESCO (2015-2017) y luego como miembro pleno de esta instancia, desde el 2018. Me correspondió participar activamente en el diseño y sistematización del Foro virtual de la CRES2018 que se desarrolló entre junio y noviembre de 2017, en el cual participaron casi 900 foristas quienes desarrollaron aproximadamente 20.000 interacciones en los siete ejes temáticos de la Conferencia (Vea síntesis de este foro virtual aquí).

En el encuentro central de la CRES2018 se estructuraron los siguientes ejes temáticos a) la Educación Superior como parte del sistema educativo en América Latina y el Caribe; b) la Educación Superior, diversidad cultural e interculturalidad en América Latina; c) la Educación Superior, internacionalización e integración regional de América Latina y el Caribe; d) el Rol de la Educación Superior de cara a los desafíos sociales de América Latina y el Caribe; e) la investigación científica y tecnológica y, la innovación como motor del desarrollo humano, social y económico para América Latina y el Caribe; f) el papel estratégico de la educación superior en el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe; g) a cien años de la reforma de Córdoba. En mi caso, me correspondió participar en los paneles sobre el rol de la educación superior de cara a los desafíos sociales en ALC y, coordinar la mesa referida al “impacto de las nuevas tecnologías en la educación superior”. Además, tuve la oportunidad de participar en múltiples encuentros con estudiantes y organizaciones tanto estudiantiles como académicas.

¿Cuál es la importancia de esta Conferencia y que implicaciones tiene este debate para el movimiento académico y estudiantil universitario a nivel regional?

La CRES2018 es un movimiento singular de la corriente histórica social universitaria continental. Es la continuación de las reuniones de La Habana, Cuba (1996), y Cartagena, Colombia (2008), que impulsaron la realización de las dos ediciones de la Conferencia Mundial de Educación Superior organizadas por UNESCO y realizadas en París (1998-2008). Quizá abusando de la síntesis, podríamos señalar que mientras la primera Conferencia expresó la especificidad de la mirada Latinoamericana y Caribeña respecto al desembarco del neoliberalismo y la tercera revolución industrial, la segunda expresó la vocación unitaria de las y los universitarias/os de la región en defender la educación universitaria como un bien público y un derecho humano.

La CRES2018 se convoca asociada al centenario del más importante hito de la historia universitaria regional como lo fue el movimiento de la Reforma de Córdoba de 1918, en un momento en el cual el neoliberalismo acentúa y reconfigura sus orientaciones para el sector, queriendo impulsar una neo privatización del mundo universitario en el marco de la reestructuración del modo de producción capitalista como resultado de la cuarta revolución industrial. La CRES2018 se realiza en medio de inusitadas iniciativas de los organismos económicos globales para privatizar el conocimiento, virtualizar la enseñanza superior y convertir los contenidos de aprendizaje en simples repositorios en la nube tecnológica, con una lógica de mercancía y mercado.

Si bien es cierto que las instituciones universitarias en la región superan el número de las 13000 y en muchos lugares la cobertura alcanza el 50%, también es cierto que esta dinámica se concentra fundamentalmente en cuatro países con una marcada expansión del sector privado de la enseñanza en ALC. La ideología del mercado y la educación superior como mercancía, desembarcaron bajo el discurso de las competencias y ahora tiene un capítulo especial en los rankings universitarios que orientan para la lógica del capital la actividad del sector. Esto afecta las dinámicas académicas y la propia libertad de pensamiento de las y los estudiantes. Por ello, transversalmente en cada uno de los debates de la CRES2018, se expresaron estas tensiones con un protagonismo de profesoras/es y estudiantes en las resistencias contra la imposición de la lógica del mercado en lo universitario.

Córdoba 2018 expresa un balance de lo actuado en materia de defensa de la educación universitaria como bien público y derecho humano fundamental, pero nos muestra también retos y desafíos en su sostenimiento que demandan la unidad de todos los actores sociales interesados. La CLADE está llamada a desarrollar una articulación especial en esa dirección en los próximos años. Córdoba también expresó las tensiones que generan las nuevas narrativas del capital interesado en novedosas formas de privatización y mercantilización que en muchos casos apenas si son percibidas y analizadas por quienes construimos alternativas.

¿Cuáles son los principales desafíos para la enseñanza universitaria a nivel regional, según los diálogos de la Conferencia?

En la CRES2018 se manifestó una conciencia generalizada respecto a pasar definitivamente de las declaraciones a un plan de acción regional que permita unificar los esfuerzos por una educación pública, gratuita y de calidad comprometida con la transformación regional y la justicia social. Buena parte de la construcción de ciencia, conocimiento y referencia ética regional sigue pasando por el mundo universitario, quedando en evidencia en los debates la necesidad de actualizar sus dinámicas y performance a las nuevas realidades del siglo XXI si queremos seguir teniendo este rol estelar.

Desde mi perspectiva el gran desafío está en la actualización de las narrativas de resistencia a la ideología del mercado, para dar cuenta del impacto del mundo tecnológico no solo en la educación como derecho humano, sino en la sociabilidad, el encuentro y la posibilidad de construir juntos el futuro. Son enormes las oportunidades para la educación superior que se abren con el desarrollo tecnológico, pero es urgente prevenir respecto a las pretensiones de sectores del capital global, que no trabajan para usar sus bondades en los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino para virtualizar el mundo universitario en su totalidad. A muchos sectores progresistas esto les parece una posibilidad remota y no real y tangible en el corto plazo, eso puede afectar estratégicamente la defensa de la educación como derecho humano para aprender a convivir y construir juntos un mundo mejor. Cada momento histórico tiene sus tareas nuevas para estudiantes y profesoras/es comprometidas/os con el cambio social y este no es la excepción.

¿Cuál es el rol de la academia y la educación superior en la transformación de nuestras sociedades para que estas sean más justas, sostenibles e igualitarias?

Hace 200 años la segunda revolución industrial anunció mayores niveles de bienestar para la humanidad. Hoy 1300 millones de personas, es decir una séptima parte de la humanidad no tiene acceso a la electricidad. La tercera revolución industrial nos anunció que la internet posibilitaría mayores niveles de democratización de la comunicación y la información, pero hoy solo el 38% de la población tiene acceso a la conectividad y en la región este porcentaje cae brutalmente. Es hora de que la ciencia, la tecnología y el conocimiento sean realmente democratizados y sirvan para alcanzar justicia social en equilibrio con la naturaleza. La universidad no puede ser una fábrica de tituladas/os sin compromiso social ni puede estar ajena a las crecientes desigualdades que está generando el neoliberalismo en el siglo XXI. De allí que el plano ético del mundo universitario y su compromiso con fomentar un pensamiento crítico actualizado estén a la orden del día en la agenda de transformaciones.

La universidad tiene que repensarse a sí misma. Por ejemplo, atreverse a pensarse en sus orígenes y procesos ya no como una universidad limitada en la práctica a lo formativo, sino dar el auténtico salto a lo investigativo enraizado con las aspiraciones del movimiento popular como epicentro de su actividad. Debemos romper con los prejuicios anti científicos que esconden la aceptación sumisa a la diferencia y atrevernos a construir otras formas de usar los avances científicos para romper desigualdades y alcanzar una sociedad donde el bienestar se democratice realmente. Debemos atrevernos a interrogarnos respecto a la universidad que requiere el presente en el continente, en clave de superación de la concentración de la riqueza. Tenemos que atrevernos a desafiar el peso de la costumbre, atreviéndonos por ejemplo a pensar si la universidad del presente no debe ser más bien una universidad del territorio que rompa con las franquicias derivadas de universidades nacionales. Los desafíos conceptuales y operativos son múltiples y considero que la CLADE puede jugar un papel estelar en el futuro cercano en la reconfiguración de estos debates.

¿Cómo garantizar la educación superior como derecho humano fundamental y desde la perspectiva de derechos, en un escenario regional con fuertes tendencias a la privatización e instrumentalización de esta etapa de enseñanza?

Lo urgente para resistir es actualizar nuestros análisis. Hay una mutación radical del modo de producción capitalista que impactará en el corto plazo al mundo universitario. No es osado pensar que la universidad como espacio de encuentro, sociabilidad y construcción compartida de un destino común está amenazada por “nuevas” formas de aprendizaje centradas en lo cognitivo y no en lo social. La privatización de la segunda década del siglo XXI desarrolla nuevas expresiones y formas que era imposible prever en la década de los noventa del siglo XX. Si usamos argumentos del pasado para enfrentar las ofensivas del presente los esfuerzos en defensa de la educación superior como derecho humano, pueden verse limitadas o resultar insuficientes para enfrentar la mercantilización del presente.

Tenemos que romper la “pulsión de fuga” que se expresa en la apelación a viejos análisis y consignas que hoy pueden resultar significantes vacíos si no los actualizamos. Mi gran preocupación reside en la constatación que mientras los intereses centrados en el mercado usan la innovación para impulsar sus iniciativas, buena parte de las resistencias al modelo educativo del mercado se están quedando petrificadas en la tradición. Es urgente asociar tradición con innovación en los análisis y la articulación de iniciativas en defensa de la educación superior como derecho humano.

*Fuente: http://v2.campanaderechoeducacion.org/es/noticias/853-2018-06-19-16-09-38.html

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ENTREVISTA | Edward Snowden «El Gobierno y las empresas se han aprovechado de nuestra ignorancia, pero ahora lo sabemos»

Cinco años después de la mayor filtración de documentos secretos de la historia, Edward Snowden no se arrepiente de nada. Estados Unidos lo tiene en la lista de personas más buscadas. Vive exiliado en Rusia. Sin embargo, se siente satisfecho con la forma en que sus revelaciones sobre vigilancia masiva han sacudido a gobiernos, agencias de inteligencia y las mayores empresas de internet.

En una entrevista telefónica con motivo del aniversario del día en que The Guardian publicó la noticia por primera vez, Snowden recuerda aquel día en que su mundo –y el de muchos otros en el planeta– cambió para siempre. Se fue a dormir en un hotel en Hong Kong y, cuando se despertó, la noticia de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) había estado absorbiendo los datos de millones de móviles estadounidenses llevaba horas en los titulares.

Snowden supo en ese momento que su vida que conocía había acabado. «Me dio miedo, pero a la vez fue liberador», señala. «Tenía la sensación de que era algo definitivo. Ya no había vuelta atrás».

¿Qué ha pasado en los últimos cinco años? Snowden es uno de los fugitivos más famosos del mundo, se ha filmado con su historia  un documental ganador de un Oscar, una  película de Hollywood y se han escrito al menos una docena de libros. Los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, a causa de sus revelaciones, han sido llevados a los tribunales para cambiar las leyes de vigilancia. Ambos países han tenido que aprobar nuevas leyes. Las empresas de internet, gracias a la reacción popular en torno a la privacidad, han hecho que el cifrado sea algo generalizado.

Snowden, evaluando los cambios, afirma que algunos activistas por la privacidad se han mostrado decepcionados con la forma en que se dieron los acontecimientos, pero él no está de acuerdo con eso. «La gente dice que no ha cambiado nada, que todavía hay vigilancia masiva. Pero así no es como se miden los cambios. Mira la situación previa a 2013 y mira todo lo que ha pasado. Todo ha cambiado».

Según él, el cambio más importante ha sido la conciencia pública: «El Gobierno y el sector empresarial se han aprovechado de nuestra ignorancia. Pero ahora lo sabemos. La gente es consciente. La gente sigue sin tener poder para detenerlo, pero lo estamos intentando. Las revelaciones han hecho que la lucha sea más de equilibrada», explica.

Snowden asegura que no se arrepiente de nada. «Si quisiera estar a salvo, no me habría ido de Hawái» (donde había sido destinado cuando trabajaba para la NSA, antes de marcharse a Hong Kong).

Su propia vida está marcada por la incertidumbre, quizá ahora más que nunca, dice. Su asilo en Rusia depende de un cambio de opinión del gobierno de Putin, y las agencias de inteligencia estadounidense y británica no le han perdonado. Para ellas, el asunto está más candente que nunca. Dicen que su traición les ha perjudicado a un nivel que el público no llega a comprender.

Esto se reflejó en una inusual declaración de Jeremy Fleming, director de la agencia de vigilancia británica  GCHQ que, junto con la estadounidense NSA, fue el principal objetivo de la filtración. Respondiendo a una pregunta de The Guardian por el aniversario de la filtración, Fleming alega que la misión de GCHQ era mantener Reino Unido a salvo: «Lo que hizo Edward Snowden hace cinco años fue ilegal y puso en peligro nuestra capacidad de proteger Reino Unido, provocando un daño real e innecesario a la seguridad del país y a nuestros aliados. Debería pagar por lo que hizo».

El peligro de lo no publicado

La furia de la comunidad de inteligencia en Estados Unidos y Reino Unido no es sólo por lo que se ha publicado –que representa poco más del 1% de los documentos– sino también por lo que no se ha publicado. Explican que han tenido que trabajar suponiendo que toda la información a la que tuvo acceso Snowden ha sido comprometida y la han tenido que desechar.

Las agencias tuvieron otro trabajo más. Al haber tenido que desechar tanta información, tuvieron que desarrollar e instalar nuevos y mejores sistemas, más rápido de lo planeado. Otro cambio llegó en el área de transparencia. Antes de Snowden, las preguntas de la prensa a la GCHQ se encontraban con respuestas de «sin comentarios», mientras que ahora tienen más voluntad de colaborar. El hecho de que Fleming haya respondido con una declaración demuestra ese cambio.

En su declaración, Fleming expresa su compromiso con la transparencia, pero deja claro que eso no es mérito de Snowden, porque el cambio es anterior a 2013. «Es importante que sigamos siendo tan abiertos como podamos y estoy comprometido con los cambios que hemos comenzado hace más de una década para lograr mayor transparencia».

Otras personas de los servicios de inteligencia, especialmente en Estados Unidos, admiten a regañadientes que fue por Snowden por lo que comenzaron a debatir sobre dónde se debía trazar la línea que separa la vigilancia de la privacidad. El exdirector adjunto de la NSA, Richard Ledgett, cuando se jubiló el año pasado, afirmó que el Gobierno debería haber hecho pública la información de que poseía una gran cantidad de datos telefónicos.

Manifestación a favor de Snowden frente al Congreso de EEUU en Washington en octubre de 2013.
Manifestación contra el espionaje por la NSA y a favor de Snowden frente al Congreso de EEUU en Washington en octubre de 2013. SCOTT APPLEWHITE / AP

El exdirector de la GCHQ, David Omand, está de acuerdo con la afirmación de Fleming sobre el daño causado, pero admite que Snowden ha contribuido a que se introduzca legislación nueva. «Ahora tenemos un marco legal mejor y más transparente para la recolección de datos de inteligencia. Por supuesto que esto habría sucedido de todas formas, pero indudablemente sus acciones aceleraron el proceso», señaló Omand.

El Congreso estadounidense aprobó la Freedom Act en 2015, que limita la recogida masiva de datos telefónicos. Un año más tarde, el Parlamento británico aprobó la polémica  Investigatory Powers Act (Ley de Poderes de Investigación).

Ross Anderson, un importante académico especializado en seguridad informática y privacidad, cree que las revelaciones de Snowden fueron un momento trascendental. «Las revelaciones de Snowden fueron uno de esos momentos luminosos que cambian la forma en que la gente ve las cosas», explica Anderson, profesor de Ingeniería de Seguridad en el laboratorio informático de la Universidad de Cambridge. «Quizá no cambiaron mucho en Reino Unido por nuestra cultura de idolatrar a James Bond y todo lo que hace. Pero en el resto del mundo hizo que la gente comprendiera realmente que la vigilancia es un asunto serio».

Los legisladores y gran parte de los medios de comunicación británicos no se han comprometido al mismo nivel que sus colegas en otros países europeos, en Estados Unidos, América Latina, Asia y Australia. Entre las excepciones está el diputado liberal demócrata Julian Huppert, que presionó por este tema hasta que perdió su escaño en las elecciones de 2015. «Las revelaciones de Snowden fueron un golpe tremendo, pero han hecho que logremos mayor transparencia en algunas de las agencias sobre su trabajo», sostiene.

«El contraataque acaba de comenzar»

Una de las revelaciones que más impacto tuvo fue sobre el nivel de colaboración entre las agencias de inteligencia y las empresas de internet. En 2013, las empresas estadounidenses aventajaban a la UE en las negociaciones sobre protección de datos. Las filtraciones de Snowden cayeron como una bomba en medio de las negociaciones y la ley de protección de datos que se aplicó el mes pasado es una consecuencia de ello.

Uno de los efectos más visibles de las revelaciones de Snowden fue la pequeña señal amarilla que comenzó a aparecer en el servicio de mensajería WhatsApp en abril de 2016: «Los mensajes y llamadas en este chat ahora están protegidos con cifrado de extremo a extremo».

Antes de Snowden, este cifrado lo usaba poca gente. «Si pudiera regresar a 2013», explica Jillian York, directora del departamento internacional por la libertad de expresión del grupo por los derechos digitales de la Fundación Electronic Frontier, «yo quizá en mi teléfono tendría TextSecure, la versión previa de la comunicación cifrada de la aplicación Signal. Tendría otra herramienta de cifrado de correo electrónico, PGP, pero no la usaría nadie». La única gran excepción era el iMessage de Apple, que ha estado cifrado de extremo a extremo desde su lanzamiento en 2011.

Los desarrolladores en las grandes empresas tecnológicas, escandalizados por las revelaciones de Snowden, comenzaron a ponerse en acción. Algunos, como los de WhatsApp, aplicación que fue comprada por Facebook un año después de que salieran a la luz las filtraciones, implementaron su propio cifrado. Otros, como Alex Stamos, de Yahoo, dimitieron antes que apoyar más espionaje (Stamos es ahora director de seguridad de Facebook, pero ha anunciado que saldrá pronto de la compañía).

«Sin Snowden», cuenta York. «no creo que Signal hubiera conseguido financiación. No creo que Facebook hubiera conseguido a Alex Stamos, porque se habría quedado en Yahoo. Estas pequeñas acciones provocaron acciones mayores. No es que estas empresas de pronto dijeran ‘nos importa la privacidad’. Creo que no tuvieron otra opción».

Otros cambios en el sector tecnológico demuestran que la influencia de Snowden ha sido limitada en muchos aspectos. El ascenso del «altavoz inteligente», ejemplificado en el Echo de Amazon, ha dejado perplejos a muchos activistas defensores de la privacidad. ¿Por qué, sólo unos años después de un escándalo mundial sobre vigilancia a manos del Gobierno, la gente acepta instalar en sus hogares micrófonos que permanecen siempre encendidos?

«El reciente dilema de privacidad que representa instalar un aparato que puede literalmente oír todo lo que dices es una escalofriante innovación en la era de las cosas conectadas a internet», escribió el año pasado Adam Clark Estes, de Gizmodo.

Hacia el fin de la entrevista, Snowden recuerda uno de sus primeros alias, Cincinnatus, en homenaje al romano que regresó a su granja tras servir a la sociedad. Snowden explica que él también siente que, una vez cumplido su rol, se ha retirado a una vida tranquila, pasando el tiempo desarrollando herramientas para ayudar al periodismo a proteger sus fuentes. «Creo que nunca me había sentido tan realizado», afirma.

Sin embargo, aclara que no celebrará el aniversario como un triunfo. Todavía queda mucho por hacer. «El contraataque acaba de comenzar», asegura Snowden. «Los gobiernos y las empresas llevan mucho tiempo en este juego y nosotros acabamos de comenzar».

Traducido por Lucía Balducci

Fuente:  https://www.eldiario.es/theguardian/gente-sigue-tener-poder-ahora_0_779372531.html

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Entrevista a James Bloodworth » Así me infiltré en Amazon y Uber y sufrí su pesadilla laboral: Te tratan como escoria»

El periodista y escritor británico James Bloodworth trabajó infiltrado en Amazon y Uber para conocer la precariedad laboral de estas multinacionales. Hablamos con él

Por Analía Plaza

James Bloodworth tiene grabado a fuego su primer día de trabajo en un almacén de Amazon del tamaño de 10 campos de fútbol: el sonido de la sirena que marca la hora de comer, las interminables colas de trabajadores a la espera de atravesar el detector de metales, el tono amenazador de los vigilantes de seguridad, «muévete tío, no tengo toda la tarde», las peleas, el cansancio, la desolación… Por un momento pensó que todo aquello ya lo había vivido antes. «Así me había imaginado siempre que sería una cárcel por dentro», explica. Pero no. Era su nuevo trabajo: operario de almacén. Jornadas de casi 11 horas, 16 kilómetros de carreras entre estanterías cada día y salario mínimo. Bienvenido a Amazon.

Así arranca Bloodworth, periodista y escritor de 35 años, su libro ‘Hired: six months undercover in low-wage Britain‘, un relato demoledor y en primera persona de la realidad laboral detrás de gigantes tecnológicos como Amazon y Uber. «Quería explorar la precariedad, mostrar la realidad de los datos económicos y las estadísticas. Así que me fui a Rugeley», explica en conversación con Teknautas. En esta pequeña localidad de 18.000 habitantes al norte de Birmingham, Amazon posee uno de los mayores almacenes del país con más de 2.500 empleados. Bloodworth solicitó un puesto, le contrataron y lo que vio dentro le dejó tan perturbado que decidió vomitarlo todo en un magistral retrato sobre el cinismo de la ‘nueva economía’.

PREGUNTA. Lo que relata en su libro es tan crudo que a veces cuesta creerlo. Describe un ambiente laboral más parecido a una prisión que al almacén de una tecnológica.

RESPUESTA. Trabajar en Amazon fue mucho peor de lo que imaginaba. Sabía lo que era estar en un almacén, trabajé en uno antes de ir a la universidad, pero jamás me había encontrado con algo parecido. Por ejemplo, si querías ir al baño tenías que pasar por un control de seguridad. Los guardias eran bastante desagradables. Tenías que dejar tu móvil, el reloj, el cinturón… igual que en un aeropuerto. Había un aire continuo de sospecha sobre ti por temor a que robaras algo.

El periodista y escritor británico James Bloodworth
El periodista y escritor británico James Bloodworth

Luego imponen todo tipo de prohibiciones. No puedes correr por el almacén, pero si quieres cumplir tus objetivos, tienes que correr. Literalmente. No hay forma de lograrlos si no lo haces. En este sentido, es como estar en un internado o en una prisión. La realidad es que hacen todo esto porque quieren que haya una alta rotación de gente. La mayoría del personal de almacén son temporales con contrato de nueve meses. Te exprimen antes de que puedas ser permanente y tengas derechos laborales más amplios.

P. Compara trabajar en Amazon con la era soviética. ¿En qué se parecen?

R. En la propaganda. Los eslóganes de la era soviética eran del tipo «adoramos ir al trabajo cada día», «estamos todos muy felices con lo que hacemos”. La idea era imponer un universo retórico sobre la realidad para esconderla y suavizarla. En Amazon pasa algo muy parecido. Por ejemplo, nos llamaban a todos «asociados». En mi primer día me dijeron: «Jeff Bezos es un asociado, como tú». Da igual que él gane miles de millones de dólares y sus empleados sobrevivan con el salario mínimo.

Había un montón de situaciones como esta. Si perdías tu trabajo no te «despedían», te «dejaban ir». No podías llamar al almacén “almacén” delante de tu manager: tenías que decir «centro de aprovisionamiento». Nunca me había encontrado con algo parecido… fuera de los libros sobre la antigua URSS. O, bueno, cuando visité Cuba (risas). Ocurría lo mismo en Uber.

Todo el mundo tiene miedo a quedarse sin trabajo. Llega al extremo de que la gente prefiere no ir al baño para no perder tiempo

P. Asegura que Amazon monitoriza y vigila constantemente a sus trabajadores. ¿Cómo lo hacen?

R. Tienes que llevar encima un aparato en el que vas recibiendo instrucciones. Supongo que era un ‘manager’ quien las enviaba o igual estaban automatizadas, pero recibías mensajes del tipo “vas por debajo de objetivos, tienes que ir más rápido”. También medía cuántos productos cogías por hora. Si no estabas cumpliendo objetivos, alguno de los ‘managers’ se acercaba para advertirte. Durante mi primera semana vino uno a decirme que estaba en la banda inferior del 10% en términos de productividad. Nadie tiene forma de saber si eso es cierto o no, quizás era una forma de hacerme ir más rápido, pero fue extraño, yo pensaba que lo estaba haciendo relativamente bien. Me dijo que si no aceleraba me pondrían un punto de sanción disciplinaria. Si acumulas seis puntos, te despiden.

P. Por lo que cuenta, le pueden despedir hasta por ponerse enfermo.

R. Así es, y no importa que tengas un justificante del médico o avises con antelación. Te ponen el apercibimiento igual. A mi me lo hicieron. Cuando me puse enfermo, y estaba malo de verdad, llamé con tres horas de antelación a pesar de que en teoría basta con una hora. Les dije que me iba a ser imposible hacer un turno de 10 horas y media, les aseguré que podía llevar un justificante del médico, y me dijeron que no me molestara, me iban a poner el punto igual.

El interior de un almacén de Amazon. (Reuters)
El interior de un almacén de Amazon. (Reuters)

Cuando regresé les comuniqué que me parecía tremendamente injusto. ¿Sabes qué me contestó el supervisor? “Esto es lo que siempre se ha hecho en Amazon”. Imagina que coges la gripe y tienes que estar cinco días fuera enfermo, entonces estás a solo un punto de perder tu trabajo. Si fichas unos minutos tarde por la mañana, lo mismo, te llevas un punto. Conocí a una mujer que me cóntó cómo una mañana se estropeó el bus de Amazon que lleva a los trabajadores al almacén. Todo el mundo en ese autobús se llevó una sanción de un punto por llegar tarde a pesar de que la culpa era de la propia compañía, no de ellos.

P. Más que un sistema de gestión de empleados parece un sistema diseñado para atemorizarlos.

R. Todo el mundo tiene miedo a recibir puntos y quedarse sin trabajo. Llega al extremo de que la gente prefiere no ir al baño para no perder tiempo. Recuerdo una tarde que un supervisor me dijo que estaba acumulando demasiado «tiempo ocioso». Era su forma de referirse al tiempo que usas para ir al baño.

Amazon trata a sus empleados como escoria. En el mejor de los casos sentías que te trataban como a un animal

Yo trabajaba en la planta superior de un almacén gigantesco. En todo el edificio solo hay dos servicios y están en la planta baja. Cada vez que vas tienes que pasar por seguridad, quitarte el reloj, el cinturón… Calculé que te lleva más o menos 7 minutos. Eso siendo muy, muy rápido. Pero si no, te puede llevar 10 o 15 minutos. Eso es lo que llaman “tiempo ocioso” y por lo que te amenazan con un punto disciplinario. Así que o dejas de beber agua o tienes un problema.

Portada del libro 'Hired: six months undercover in low-wage Britain'.
Portada del libro ‘Hired: six months undercover in low-wage Britain’.

P. U orinas en una botella. Eso también lo vio.

R. Sí, fue en un turno de tarde. Fui a una estantería a coger un producto y vi una botella de plástico de Coca-Cola, sin la etiqueta, con un líquido sospechosamente amarillo… era obvio lo que era. Lo vi y pensé que había que mencionarlo en el libro. Y no es tan sorprendente. Si puedes perder tu trabajo por ir al baño, mear en una botella no parece tan extremo.

P. Con jornadas de 10 horas y media y caminatas de 16 kilómetros al día Amazon también elimina los trabajadores menos productivos: no apto para personas mayores.

R. Si eres mayor, por encima de 50 o 60, o tienes sobrepeso, estás perdido. Un día vi cómo un ‘manager’ le echaba una bronca brutal a un empleado de al menos 60 años, humillándole, gritándole a la cara. Es lo que te ocurre en este trabajo si no eres joven y sano. Yo me considero una persona relativamente en forma, voy al gimnasio, estoy sano, y estaba en la banda inferior del 10% en productividad.

P. Todo suena a una especie de esclavitud moderna.

R. No iría tan lejos. Al final del día te pagan, no te pagan bien, pero te pagan algo. Y puedes irte cuando quieras. Pero sí diría que es deshumanizante. Amazon trata a sus empleados como escoria. En el mejor de los casos sentías que te trataban como a un animal. Ven a las personas como meras unidades de productividad. Es una especie de gestión leninista de los empleados: la idea de que por encima existe una élite, Jeff Bezos y compañía, que son los que mueven el mundo, y por debajo está la gente sobre el terreno a quienes hay que exprimir, sin importar su salud o bienestar.

Una trabajadora en un almacén de Amazon. (Reuters)
Una trabajadora en un almacén de Amazon. (Reuters)

P. ¿Son legales estas prácticas laborales?

R. Lo son, aunque Amazon incurre en ilegalidades a través de sus agencias de contratación. Yo entré allí contratado por una agencia llamada Transline. Ellos jamás me dieron un contrato. Se lo reclamé muchas veces pero me decían que como era un trabajador de «cero horas» no tenía derecho a contrato. Es falso. Todos los trabajadores temporales deben tener por ley un contrato. En este caso era la agencia la que incurrió en irregularidades, pero es Amazon quien la contrata. En mi opinión la responsabilidad última de que esto ocurra es de Amazon.

Al final, me daba la sensación de estar trabajando al 100% para Uber. Con la diferencia de que había perdido todos mis derechos laborales

P. Usted trabajó en el almacén de Amazon en Rugeley, pero en el resto de Europa ocurren cosas similares. También en España. ¿Cómo es posible que las autoridades locales o nacionales no hagan nada para evitarlo?

R. La mayoría de los trabajadores temporales son inmigrantes. Muchos ni siquiera hablan bien el idioma local, la mayoría desconocen o no entienden las leyes laborales. Y también están más desesperados por encontrar trabajo, aceptan casi lo que sea. Muchos de mis compañeros de trabajo eran rumanos. Para ellos la alternativa a no trabajar en Amazon era mucho peor. Es muy fácil explotar a esta fuerza laboral. Además, Amazon tiene un poder brutal de presión. Cualquier autoridad local o político sueña con que se instalen en su ciudad: atraen muchos puestos de trabajo pero nadie se fija en las condiciones de esos puestos.

P. Después de Amazon trabajó casi tres meses como conductor de Uber en Londres. ¿Cómo fue?

R. Muy parecido: te deshumanizan igual y te tratan como basura, pero lo esconden. Empiezan creando este universo retórico en el que te permiten ser tu propio jefe, tener plena autonomía, no ser un empleado más, gestionar tu propio negocio al volante de un coche… A cambio de esta supuesta flexibilidad pierdes la mayoría de tus derechos laborales. No tienes derecho a salario mínimo, no te pagan si te pones malo, no te pagan las vacaciones… todo eso corre de tu cuenta.

Licencia de conductor de Uber de James Bloodworth. (Foto: J. B.)
Licencia de conductor de Uber de James Bloodworth. (Foto: J. B.)

Cuando fui a la formación inicial tras ser contratado, me dijeron que no podía seleccionar los viajes o trabajos que quisiera. Si Uber te envía un viaje, lo tienes que aceptar. Si no lo haces, porque te encuentras mal o el cliente está muy lejos y vas a perder dinero, te pueden acabar desactivando de la plataforma. Uber también te dice lo que puedes y no puedes decir a los clientes. Está prohibido hablar de política, deporte o religión. Si, como dicen ellos, es mi propio negocio, debería ser capaz de hablar de lo que me de la gana, vestir lo que me de la gana y escoger los viajes que quiera. Eso no ocurre.

P. Uber usa un sistema de puntación que recuerda a lo que hace Amazon con sus empleados.

R. Sí, cada vez que un cliente hace un viaje te deja una puntuación de entre 1 y 5 estrellas. Si tu puntuación cae por debajo de 4,4, que es muy alta, te avisan de que tendrás problemas. Primero te llaman para darte más formación, pero si sigues por debajo, te vetan temporalmente y luego de forma definitiva. Al final, me daba la sensación de estar trabajando al 100% para Uber. Con la diferencia de que había perdido todos mis derechos laborales.

P. ¿Cuánto ganaba como conductor?

R. Deduciendo todos los gastos rondaba el salario mínimo, unas 7,2 libras la hora [8,17 euros]. Con la diferencia de que las vacaciones o los días de baja por enfermedad te los tienes que pagar tú. No recuerdo el número de horas exactas que trabajaba, pero muchas veces eran más de 10.

P. Uber, Amazon, Deliveroo, Glovo, Just Eat… Todas tienen algo en común: la precariedad. ¿Son un inventazo o un engaño?

R. Todas estas ‘apps’ conectan a la gente entre sí y nos ayudan a hacer las cosas más rápido y más barato. Y eso es bueno. El problema es que usan la tecnología como excusa para impulsar otra agenda. Amazon, Uber y otras multinacionales están acabando con los derechos laborales adquiridos durante el último siglo. Y eso no se puede permitir.

*Tras la publicación de esta entrevista, Amazon ha remitido a El Confidencial un comunicado para exponer su postura: «Amazon ofrece un lugar de trabajo seguro y positivo para miles de personas en toda nuestra red europea, incluyendo España, con salarios y beneficios competitivos desde el primer día. Nos comprometemos a tratar a cada uno de nuestros empleados con dignidad y respeto.

No reconocemos estas acusaciones como una descripción real del trabajo en nuestros centros. Estamos orgullosos de haber creado cientos de nuevos puestos de trabajo permanentes en nuestros centros logísticos españoles en los últimos años. En Amazon ofrecemos buenos trabajos y un ambiente laboral positivo con oportunidades de crecimiento.

Contratamos empleados temporales para gestionar la variación en la demanda de los clientes. En general, los empleados temporales reciben el mismo salario inicial que los empleados permanentes de Amazon. Tenemos una variedad de iniciativas para ayudar a nuestros empleados en caso de que se pongan enfermos. Amazon se asegura de que todos sus empleados tengan fácil acceso a los baños, los cuales se encuentran a pocos pasos de donde están trabajando. Los empleados pueden usar el baño cuando sea necesario y no supervisamos las pausas que hacen. Amazon ofrece visitas a sus centros logísticos, puede visitar http://es.amazonfctours.com/ para inscribirse a un tour».

Fuente: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2018-06-14/amazon-uber-james-bloodworth-hired_1571829/

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Muriel Poisson: «La corrupción en el sistema educativo es un fenómeno a escala mundial»

Francia / 15 de junio de 2018 / Autor: Marina Alías / Fuente: Voz Pópuli

A principios de los 60, la Unesco creó en París un instituto para fortalecer las capacidades de los estados miembro en el campo de la planificación y la gestión educativa. Tras años de experiencia, Muriel Poisson, una de las investigadoras del centro, asegura que no se puede obviar la corrupción en escuelas y universidades

Favoritismo, nepotismo, clientelismo, trabajadores fantasma, tráfico de influencias, contratación de familiares y amigos, sobornos o la extorsión y la malversación de dineros públicos… La corrupción abarca un amplio espectro de conductas que afectan, aunque durante años haya sido tabú, a los sistemas educativos. Y no solo en los países en vías de desarrollo. Según la investigadora Muriel Poisson, responsable del Programa sobre Ética y Corrupción en la Educación en el Instituto Internacional de Planificación Educativa (IIEP), la corrupción en escuelas y universidades es un problema a nivel mundial que también afecta a Europa.

Hace más de diez años, esta investigadora francesa comenzó a estudiar las malas prácticas cometidas en el ámbito educativo en el marco de sus funciones dentro del IIPE, un centro creado por la Unesco en París a principios de los años 60 para fortalecer las capacidades de los estados miembro en el campo de la planificación y la gestión educativa. Aunque la misión del instituto es promover el desarrollo de competencias para la definición y la implementación de políticas, así como de estrategias de cambio educativo, Poisson asegura que no se puede obviar el tema de la ética y la corrupción en escuelas y universidades.

Junto al también investigador Jacques Hallak, presentó en 2010 un extenso informe titulado ‘Escuelas corruptas, universidades corruptas: ¿Qué hacer?‘, en el que explica que la estrategias más eficaces para mejorar el gobierno, la transparencia y la rendición de cuentas en la educación se basan en principios iguales «tanto en los países ricos como en los países pobres» y consisten en mejorar el marco regulador, reforzar la capacidad de gestión, y establecer un control social sobre el uso de recursos. Según los autores, un proverbio oriental lo ejemplifica de forma gráfica: Dejar abierta la puerta de la despensa es una invitación a robar.

¿Qué les llevó a estudiar la corrupción en el sector de la Educación?

Comenzamos a trabajar en el tema de la corrupción hace unos quince años, en un momento en que el tema no era tan discutido como lo es hoy. La función del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la Unescoes apoyar a los ministerios de educación en el desarrollo de sus sistemas educativos en todo el mundo, pero en la práctica de nuestra profesión, no podemos darnos el lujo de no tener en cuenta la corrupción. Si hablamos de financiar los sistemas educativos, no podemos ignorar el hecho de que algunos de los recursos asignados a las escuelas nunca llegan esos sistemas debido a la apropiación indebida de los fondos.

¿Cuáles son los problemas más recurrentes?

Existen múltiples problemas de corrupción en el sector educativo. El primero, se relaciona con el financiamiento de la educación y la pérdida de fondos. Por ejemplo, cuando un ministerio asigna cien dólares, a veces solo 80 llegan a las escuelas debido a la recaudación de fondos.

La contratación de personal del propio Ministerio de Educación, de autoridades descentralizadas y del personal a nivel escolar y universitario es otro de los problemas. La dificultad aquí es que la contratación de personal no siempre se hace de acuerdo con criterios objetivos basados en el mérito, sino más bien por favoritismo o nepotismo, lo que por supuesto puede afectar tanto la eficiencia como la calidad.

Un tercer problema a destacar es el de los procesos de selección de estudiantes en todos los niveles del sistema, es decir, la admisión a instituciones, exámenes y procesos de selección para el acceso a la educación superior, y concesión de diplomas. Hay muchos ejemplos de fraude académico: desde las trampas más comunes durante los exámenes, al plagio, pasando por la compra de títulos universitarios.

La contratación de personal no siempre se hace de acuerdo con criterios objetivos basados en el mérito, sino más bien por favoritismo o nepotismo»

¿Difieren los problemas de corrupción en la Educación dependiendo los países?

Efectivamente los problemas difieren según los países porque los niveles de corrupción no son los mismos y porque la capacidad de controlar la corrupción tampoco es la misma. Dicho esto, sería un error considerar que esta cuestión de la corrupción en la educación solo está reservada para ciertos países en desarrollo.

Es un fenómeno ampliamente compartido a escala mundial y los problemas de contratación pública, reclutamiento de personal o selección de estudiantes se dan también en el mundo desarrollado. Ejemplo de ello es la compra de diplomas en Internet o la compra de memorias o trabajos de fin de máster existente en Europa y América del Norte.

¿Cree que es necesario que el Estado establezca mecanismos para prevenir la corrupción universitaria?

En mi opinión, los mecanismos para prevenir la corrupción deberían considerarse tanto a nivel estatal como universitario, incluso en un contexto en el que las instituciones de educación superior disfrutan de una gran autonomía. Depende del Estado establecer el marco general y los principios de transparencia, ética e integridad que deben ser respetados por todo el sistema. Pero corresponde a las universidades traducir estos principios en práctica y garantizar que los riesgos de corrupción y fraude académico del día a día se minimicen.

Incluso en contextos donde las universidades tienen un alto grado de autonomía, es importante contar con sistemas de control externo y auditorías que verifiquen regularmente que las cuentas se mantengan correctamente, que el personal es respetado y los exámenes se desarrollan de forma correcta. No se trata de un acto de desconfianza hacia las universidades, sino de una forma de establecer unas garantías mínimas de buena gestión por parte del Estado y que estas sean respetadas.

¿Qué hay que hacer para evitar la corrupción?

Para luchar eficazmente contra la corrupción en el sector educativo, se deben hacer tres cosas. En primer lugar, es necesario contar con normas y procedimientos más simples y claros que garanticen que los recursos se asignan y utilizan de manera transparente y equitativa. Es importante establecer estándares específicos para la integridad y la ética. Por otro lado, hay que fortalecer la capacidad de los actores para «resistir» a la corrupción. No es fácil, pero significa, por ejemplo, capacitar mejor a quienes están a cargo de cuestiones presupuestarias y contables y a quienes ejercen funciones de control.

La lucha contra la corrupción debe ser un tema de estudio a considerar en el contexto educativo, no hay que olvidar que estamos formando futuros ciudadanos. Además hay que brindar a los ciudadanos la oportunidad de comprender mejor lo que está sucediendo dentro del sector y que puedan ejercer un control social real. Por eso, en el instituto hacemos campaña para promover el acceso a datos básicos sobre los sistemas educativos, tanto a nivel escolar como universitario. Estos pueden referirse a presupuestos, listas de personas a las que han otorgado un título universitario, tesis… Creemos que esta es la clave para fomentar la autorregulación progresiva del sistema a favor de una mayor transparencia.

La lucha contra la corrupción debe ser un tema de estudio a considerar en el contexto educativo, no hay que olvidar que estamos formando futuros ciudadanos»

¿Hay un perfil general de una autoridad universitaria corrupta?

No puedo asegurar que haya un perfil común en cuanto a personas corruptas. Sobre todo, creo que hay procedimientos de contratación irregulares que propician que las personas reclutadas recurran a prácticas corruptas en el futuro. El principio básico del reclutamiento debe ser, ante todo, el mérito y la capacidad de la persona para realizar esta función. Más allá de los individuos, estamos convencidos de que es esencial construir las salvaguardas necesarias para cualquier forma de poder dentro del sistema. No debemos esperar a que los individuos cambien, debemos cambiar las reglas del sistema para alentar u obligar a las personas a cambiar su comportamiento.

¿Qué le parece la idea de crear organismos contra la corrupción dentro de cada universidad?

Esta idea está siendo puesta en práctica por varias universidades de todo el mundo. Es necesario brindarles a los estudiantes, pero también al personal docente y a los agentes administrativos la oportunidad de presentar quejas sobre prácticas que atentan contra la ética. Sin embargo, esto debe hacerse con la obligación, por una parte, de proteger al demandante y, por otra, de garantizar que los procedimientos para tratar su queja se lleven a cabo de manera neutral y objetiva. Dependiendo de la gravedad del caso, las quejas se pueden manejar a nivel universitario, pero en casos graves puede ser necesario ir más allá de la universidad. De los tribunales depende hacer su trabajo.

¿Cree que un político debe dimitir por el hecho de que se le regale un título universitario?

Se supone que cada representante del Estado actúa por el bien público. Se espera que se comporte de una manera que cumpla con los requisitos mínimos de ética e integridad. Hoy, hemos pasado a una nueva era en la que cada vez es más difícil para los cargos públicos ocultar actos de corrupción o violación de la integridad, y la experiencia demuestra que bajo la presión social cada vez es más complicado permanecer en sus puestos, si el sistema no los requiere directamente.

Hemos pasado a una nueva era en la que cada vez es más difícil para los cargos públicos ocultar actos de corrupción; bajo la presión social, es complicado permanecer en sus puestos»

¿En qué posición colocarías universidades españolas en términos de corrupción?

Es imposible clasificar las universidades de acuerdo con su nivel de corrupción por la buena razón de que no existe una visión integrada de la variedad de problemas de corrupción allí surgen ni hay datos suficientes para comparar lo que está sucediendo entre un país y otro. Algunas organizaciones de la sociedad civil han comenzado a establecer clasificaciones universitarias de acuerdo con su nivel de integridad, pero no en el caso español. Se dan por ejemplo en Rumanía o Perú.

¿Qué consecuencias puede tener para la sociedad que la corrupción se instale en la educación?

La corrupción en este sector tiene un fuerte impacto en el acceso, la calidad y la equidad en los sistemas educativos. Son los menos afortunados, aquellos que no tienen los recursos o las relaciones necesarias, quienes sufren más porque no pueden permitirse un sistema corrupto. Más allá de esto, la corrupción en la educación tiene un fuerte impacto para el futuro, porque el principal objetivo de la educación es transmitir conocimiento, pero también valores y normas de comportamiento. Si el sistema educativo en sí mismo se comporta mal, ¿qué podemos esperar de las nuevas generaciones en el futuro?

Fuente de la Entrevista:

https://www.vozpopuli.com/politica/Muriel-Poisson-corrupcion-sistema-educativo-unesco_0_1143186148.html

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“La educación pública tendría que ofertar una formación artística mínima obligatoria, igual que se imparten idiomas, asignaturas científicas o humanísticas”. Entrevista a Raquel Hernández. Profesora y presidenta de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical

Entrevista/14 Junio 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la educación

Raquel Hernández defiende la necesidad de más horas de Música en el sistema educativo y, sobre todo, de continuidad a lo largo de las etapas. Se puede pasar por toda la escolarización sin dar una sola hora de Música.

A Raquel Hernández le pesa que nadie se acuerde de la Música, excepto cuando interesa. La asignatura ha sufrido un duro varapalo en los últimos años, cuando la Lomce la sacó del catálogo de materias obligatorias. Ahora mismo, explica Hernández, se puede pasar por todo el circuito obligatorio sin dar una sola sesión. Pese a todos los beneficios que comporta, añade la presidenta de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical y profesora de Secundaria desde hace 22 años. “La música es un elemento aglutinador que llega a todo el mundo”, afirma. Y cita el ejemplo de los alumnos de una clase con necesidades especiales a los que juntan con sus compañeros en Música o Plástica “porque son las clases donde mejor se van a integrar con sus compañeros”. Durante toda la conversación, Hernández insistirá en una idea: “Peleamos para que la educación musical esté donde tiene que estar y no como está ahora. No todo el mundo puede estudiar música fuera del colegio”.

¿Cómo está la educación musical en España?

En general —yo controlo más primaria y secundaria— está mal. No porque no se hagan bien las cosas, sino porque está maltratada por el Gobierno y la legislación. Si hablamos de conservatorios, aunque los domino menos, tienen sus problemáticas también. Siguen siendo infravaloradas, el ministro Wert habló de “las asignaturas que distraen” y entre ellas estaba Música. Eso se reflejó así en la Lomce, que es la ley que más daño nos ha hecho en los últimos años, y hace que nuestro trabajo sea complicado.

La normativa permite que un niño entre en primaria y acabe secundaria sin haber cursado nunca Música o ninguna enseñanza artística. Afortunadamente, las comunidades, en el ámbito de sus competencias, han regularizado, aunque de una manera desigual. Algunas han pasado de tener dos años obligatorios a uno. Como no se imparte la asignatura en los mismos cursos en todas las comunidades, yo he tenido este año un chaval que venía de Almería y no estaba dando Música. Estos problemas no aparecen en otras áreas que sí están consideradas y que tienen una continuidad a lo largo de la vida escolar. En el caso de la Música, esa continuidad, que teníamos con la Logse, no existe, la hemos perdido. Nadie se plantea quitar un año de Inglés o cualquier asignatura, a nosotros sí nos pasa y eso nos hace mucho daño.

¿Y el currículo?

El currículo es inabarcable con el tiempo que nos dan y que no responde a las expectativas de la realidad social y tecnológica que vivimos. Yo hablo con mis compañeros y les planteo que tuvieran que dar, por ejemplo, historia de la Filosofía entera en dos días a la semana, con sesiones de 50 o 55 minutos. Tenemos un temario amplísimo y con la problemática añadida de que, con los exámenes de septiembre en junio, hemos perdido tres semanas de clase.

La del currículum es una queja bastante extendida entre el profesorado en general, veo que también les afecta.

Es muy amplio. Tenemos toda la parte del lenguaje musical y luego la de historia de la música. Por ejemplo, en 1º (en Navarra, en Madrid es en 2º) se suele dar lenguaje musical, interpretación y escucha. En 3º, el grueso es Historia de la Música, aunque luego la puedas impartir de una forma u otra. El currículum de 4º tiene más que ver con las nuevas tecnologías, la música de cine, medios de comunicación. Son ámbitos muy diferentes, pero es inabarcable con el tiempo que nos dan.

¿Cuál sería el tiempo mínimo necesario?

Se trata sobre todo de que hubiera continuidad entre los cursos y fuera obligatorio en primaria con dos sesiones. No puede ser que haya una sesión de 45 minutos, que es lo que hay, excepto en algunas comunidades. Sobre todo pedimos continuidad, que no haya un año en blanco, ni entre primaria y secundaria ni en secundaria. Si hubiera continuidad y una racionalización del currículum, podríamos con dos horas, pero lo ideal serían tres para poder tocar más, hacer una escucha activa y trabajar más cosas.

Siempre nos dicen que los chavales pueden estudiar música en una escuela de música. Pero también inglés. Y no todo el mundo tiene la oportunidad o se lo puede permitir. La educación pública tendría que ofertar a todo el alumnado una formación artística mínima, y eso debería ser obligatorio igual que se imparten idiomas, asignaturas científicas, humanísticas… La Música abarca todo, es arte, es un lenguaje, es ciencia. Tocamos todos los palos. Somos Matemática y Física, somos un lenguaje con nuestra propia escritura, somos un arte, una forma de expresión y comunicación. Es impresionante que la materia siga estando tan maltratada cuando la música alcanza a un altísimo porcentaje de la población. Si hay algo que hacen los chavales es moverse, cantar, bailar, escuchar música.

¿Se puede dar una clase de interpretación o lenguaje musical a 30 alumnos a la vez?

Es muy complicado. Y lo que te encuentras en las aulas en secundaria es muy dispar y depende de lo que se haya dado en primaria. Los números no ayudan, entre otras cosas porque a veces ni siquiera hay una dotación suficiente para trabajar con los chicos. Muchas veces depende más de lo que tú tengas para poder trabajar. No nos queda otra, nos acoplamos a la realidad que tenemos, pero no es lo ideal, ni siquiera por espacio físico ni por dotación.

“Dependes de lo que tú tengas para poder trabajar”. ¿Habla de materiales propios?

A veces sí. Las dotaciones dependen mucho de cada instituto, de muchos factores. Que haya habido un profesor implicado que haya ido consiguiendo material o que haya habido mucha interinidad. También me refería a las capacidades de cada uno: hay gente haciendo maravillas con pajistas o palos chinos. Hay compañeros que hacen talleres de construcción de instrumentos… Utilizas la imaginación y la creatividad, que también es una forma de implicar al alumnado y de que lo haga suyo.

Orquesta del IES Jaime Vera de Madrid.

¿Se sienten abandonados, como si a nadie le importara la música?

Sí, claro. Se ve reflejado en la carga horaria que nos dan y el reconocimiento que le dan a nuestra materia. Pero no solo a los profesores, el ámbito laboral lo dejo fuera, la asignatura está marginada. En algunas comunidades ni siquiera está entre las asignaturas que regulan los gobiernos regionales. En bachillerato todas las materias puramente artísticas están en el grupo de específicas optativas. Un alumno puede estar haciendo el Bachillerato de Artes, pero tienen Música como optativa y no se pueden examinar en la Selectividad porque solo entran las troncales. Hay un agravio comparativo con los estudiantes de Sociales o Ciencias porque nuestros alumnos no se pueden examinar de las asignaturas que ellos han elegido. En secundaria, estamos al nivel del segundo idioma, ni siquiera al nivel de Educación Física o Religión. Es fuerte que en Bachillerato, habiendo una modalidad de Artes, no hay una asignatura de Música. Los damnificados son los alumnos y se han quejado mucho de la situación.

Se reunieron con los partidos por el pacto… ¿Qué conclusión sacó de aquellas citas?

Nos reunimos con responsables del Ministerio y con los cuatro partidos principales. La sensación siempre es que nos entendían e incluso compartían algunas cosas, pero se quedaba en general todo en buenas palabras. En algunos ves más sensibilidad y más comprensión.. Pero a mí no me interesa eso, me interesa que me digan qué van a hacer para cambiar esto. Con el Ministerio la impresión fue positiva también, pero te quedas con la sensación de que al final hay que repartir el pastel y ellos se creían que íbamos a pedir horas, sin más. No. Hace falta una educación integral y eso implica una educación humanísitaca, científica y artística. No se puede obviar lo artístico, cada vez más estudios confirman lo que aporta la Música, incluso para otras asignaturas. Un alumno que estudia o hace música adquiere una serie de herramientas como la escucha, la paciencia, la perseverancia, insistir, saber que tiene que estar en silencio para escuchar a sus compañeros y saber cuándo tiene que entrar. También la tecnología, utilizamos metodologías nuevas… Todo eso no se ve y es muy frustrante. Sabemos que nos tienen en consideración, pero al final parece que esto es una cuestión de lobby, y los hay más fuertes. Es raro que se hable de Música. Se habla de Religión, de Filosofía, pero nadie habla de Música. A veces tienes la sensación de que estamos para un roto y un descosido.

¿Tiene alguna esperanza de que la situación vaya a cambiar?

Soñar es gratis. Con el pacto en Coaem no teníamos mucha esperanza. Habrá que ver qué hace la nueva ministra, pero la historia no habla muy bien de ella desde ese punto de vista, Euskadi no es donde más horas de música hay. ¿Pueden cambiar las cosas a nivel estatal? Nosotros estaremos enfrente, presentaremos nuestras propuestas y pelearemos por ello. Esperanzas, pocas, aunque es lo último que se pierde.

¿Qué pueden hacer las familias por la música?

Las familias y en general la sociedad. Nosotros tenemos una campaña que es Educa con Música en la que estamos recabando apoyos de personalidades. Nos apoyan las universidades también, los conservatorios. Para que la sociedad se dé cuenta de que la música forma parte de nuestra vida, tenemos que saber más de ella, darle a los chavales esa capacidad. Cada vez se piden más perfiles de gente con creatividad, y la creatividad se puede trabajar desde muchos ámbitos, pero seguro que desde la música se puede. Las familias pueden protestar, exigir. Pero no debe quedarse en las familias, tiene que saltar a la sociedad en general. Hay que darle valor al arte. Una sociedad que da valor al arte es una sociedad distinta, y aquí hablamos de esto. Pero ha de ser un cambio global, las familias solas o los profesores no hacemos nada. Y ahora lo que prima son las lenguas, las matemáticas, el inglés. Mi hija tiene siete sesiones de Lengua a la semana, seis de Matemáticas y una de Música y una de Plástica. Me pregunta por qué no puede tener más horas de Música y Plástica. Los niños cantan, bailan, pintan. Necesitarían tener expresión corporal, teatro, para que cuando hablen en público no se pongan a temblar. Eso lo trabajamos en Música, tienes que dar conciertos. Nosotros tenemos Musiqueando, con la que hemos sacado a 30.000 chavales a la calle a hacer conciertos. Trabajan el miedo escénico, pero son trabajos que no se tienen en cuenta. Priman otras áreas, que no digo que no deba hacerse, pero no siempre a costa de los mismos, que son las materias artísticas.

¿Somos una sociedad insensible con las artes?

En el sentido del reconocimiento, sí. Nos gusta el arte, la literatura, el cine. Se va al teatro, a festivales. Pero luego la gente descarga películas. En muchos casos no se ve todo lo que conlleva que haya esa obra de teatro, esa película, ese concierto. No se valora todo lo que hay detrás, que es un trabajo ímprovo, con muchas horas de estudio y trabajo. Muchas veces no se entiende que eso viene de una formación, y esa formación viene desde la escuela. Creo que no se valora esto, aunque sí somos un país que valora el arte. Por ejemplo, no hay normativa para un escenófrago, que es el autor de una escenografía y no está protegido por nadie, como la SGAE protege a los músicos.

Ha mencionado de pasada Musiqueando y Educa con Música. ¿Qué otras acciones tenéis en marcha o pensadas?

En función de cómo vayan transcurriendo las cosas nuestra intención es movilizarnos de forma más evidente. Ahora estamos recopilando apoyos a con la campaña Educa con Música y demostrando a la sociedad lo que hacemos en las aulas a través de Musiqueando. Les ven sus padres, sus abuelos. Es una experiencia muy bonita. Llevamos cuatro años y cada vez más centros y niños se apuntan. Esto lo podemos hacer si tenemos tiempo para poder trabajar con tranquilidad. Les gusta tocar en grupo, escucharse. Tenemos que dejarles la opción de que tengan áreas como la nuestra en la que puedan trabajar de otra forma que no sea memorística, que no sea un esfuerzo mental inabarcable o un esfuerzo terrible en casa. No es que no haya que trabajar, con la Música se trabaja mucho, pero de una forma diferente. Los chavales necesitan respirar, seis horas de clase son muchas. Necesitan poder crear.

Imagen: http://eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2018/06/raquel-hernández.jpg

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/06/14/la-educacion-publica-tendria-que-ofertar-una-formacion-artistica-minima-obligatoria-igual-que-se-imparten-idiomas-asignaturas-cientificas-o-humanisticas/

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