Coronavirus: 11 plataformas de educación online gratuitas y en español que los países nórdicos liberaron por la pandemia
RedacciónBBC
News Mundo
Los números son alarmantes: en el mundo ya hay más de 1.500 millones de estudiantes sin poder asistir a clases por la pandemia de covid-19, según la Unesco.
Eso equivale al 91% del total de estudiantes inscritos en un total de 188 países.
Ante ello, los centros educativos de forma particular o los países de forma general intentan ofrecer alternativas online para seguir educando de forma remota.
Y si hay un país con un excelente sistema educativo y experiencia digital es Estonia.
En 2014 esta pequeña nación comenzó una transformación tecnológica de su sistema educativo que la convirtió en el número uno de Europa en las pruebas PISA, siendo superado a nivel global solo por China, Singapur y Macao.
Fuente de la Información: https://www.bbc.com/mundo/noticias-52208975
Como sociólogo, Hamza Esmili se ha dedicado a estudiar temas como la desigualdad, la radicalización y la marginalidad urbana, temas muy recurrentes en los famosos suburbios parisinos.
Él vive en el que probablemente es el más emblemático de todos: Saint Denis.
Esta banlieue situada al noreste de la capital francesa apareció en las primeras planas de los diarios en todo el mundo durante los violentos disturbios que azotaron Francia en 2005.
En ese entonces, la población local de uno de los departamentos más multiculturales de Europa, salió a las calles a manifestar su frustración ante el alto desempleo y el hostigamiento y la brutalidad policial a la que se enfrentaban día tras día.
Las protestas se extendieron rápidamente por todo el país.
15 años después de estos episodios violentos, el de Sena Saint Denis sigue siendo uno de los departamentos de Francia que registra la mayor cantidad de crímenes a nivel nacional.
También cuenta con una de las más altas de desempleo y de informalidad.
Y sumado a todo esto, en medio de la pandemia de coronavirus, se ha convertido en una de las regiones francesas con las más altas tasas de mortalidad por coronavirus.
«Es como si la vida de los pobres no tuviera ningún valor», juzga en entrevista con BBC Mundo Esmili, quien también es investigador y profesor de la Universidad de París VIII.
El sociólogo Hamza Esmili cree que el confinamiento es un concepto burgués: «La idea es que todos tengamos una casa individual, un poco burguesa, en la que podamos refugiarnos».
El brote de coronavirus ha golpeado fuertemente a los franceses y a su economía.
El miércoles, el Banco de Francia anunció una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 6%, su peor desempeño trimestral desde 1945.
Y el número de afectados por la pandemia sigue aumentando. Hasta el 08 de abril, las autoridades galas habían contabilizado 109.069 casos detectados y al menos 10 328 muertes.
Lo que sigue es un resumen del diálogo con este sociólogo francés, quien explica cómo las medidas de confinamiento afectan diferentemente a las distintas clases sociales, no solo en Francia, sino en todo el mundo.
¿Qué piensa del concepto de confinamiento?
Creo que el confinamiento es necesario para frenar la pandemia actual, evidentemente. Ahora, como sociólogo, veo que la idea del confinamiento tiene un cierto número de presuposiciones y no corresponde a la realidad. Especialmente, no corresponde a la realidad de la gente en los barrios pobres.
El confinamiento es un concepto burgués. La idea es que todos tengamos una casa individual, un poco burguesa, en la que podamos refugiarnos cuando haya una pandemia o un desastre natural.
Pero lo que veo en los barrios pobres no es para nada eso. Existe una realidad rodeada de condiciones insalubres, pero no solo eso. En este tipo de barrios, hay casas en las que viven cuatro o cinco personas por habitación, por ejemplo.
También hay viviendas que no son habitables, en las que no puedes quedarte todo el día, porque prácticamente el espacio no se presta para ello.
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La idea del confinamiento tiene un cierto número de presuposiciones y no corresponde a la realidad. Especialmente, no corresponde a la realidad de la gente en los barrios pobres».
Y luego también, el problema del confinamiento es que se basa en una especie de mentira. Está la idea de que todos estamos confinados, lo cual no es cierto.
En los barrios de bajos recursos, como Saint Denis, todavía hay mucha gente que sigue trabajando. Los obreros siguen trabajando, porque algunas fábricas siguen abiertas. Los cajeros continúan yendo a sus trabajos, porque los supermercados siguen abiertos. Lo mismo pasa con los guardias de seguridad.
Todo esto tiene consecuencias dramáticas. Hoy, el de Sena Saint Denis es uno de los departamentos que registra la más alta tasa de mortalidad en Francia a causa del virus.
Mientras que el resto de Francia se encuentra paralizado, las calles de Saint-Denis, un barrio de clase trabajadora en las afueras de París, continúan casi tan llenas como de costumbre.
Resides en en SaintDenis, ¿cómo se vive el confinamiento en uno de los barrios más pobres de Francia?
Es muy difícil, por supuesto. Muy difícil porque la experiencia del aislamiento ya es difícil de por sí, pero también porque algunas personas deben continuar trabajando bajo condiciones que no las protegen y porque muchos han perdido sus trabajos.
Tenemos trabajadores a los que se les paga por su jornada laboral, a menudo en el mercado negro, es decir sin declararlo, y de repente, de un día para otro, perdieron su fuente de ingresos.
La experiencia del confinamiento es extremadamente difícil, porque para algunos puede significar volver a la calle.
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¿Cómo le dices a una cajera que haga teletrabajo?
En Saint Denis hay muchas personas sin hogar, refugiados, que viven en tiendas de campaña. Y no se ha elaborado ningún plan para atender a esta gente. Muy al contrario, esta mañana, por ejemplo, cuando la pandemia se encuentra en pleno apogeo, la policía desmanteló un campo de refugiados en Saint Denis.
Les confiscaron sus tiendas de campaña a estas personas que no tienen a donde ir.
¿Qué piensas de la forma en la que la opinión pública tiende a juzgar a estas personas que no pueden permitirse respetar las medidas de confinamiento por alguna razón u otra?
En el debate público francés, escuchamos actualmente muchas opiniones racistas y clasistas sobre la imposibilidad que tienen los inmigrantes o los hijos de inmigrantes de cumplir con las normas de confinamiento.
Esto es insultante porque niega e ignora la realidad y los problemas de los barrios pobres.
Las enfermeras de los hospitales, por ejemplo, a menudo viven en barrios como Saint Denis. Son ellas quienes se ponen en peligro para curar a la población, lo mismo pasa con las cajeras y con los repartidores de Amazon o la gente que trabaja transportando productos.
El 17% de los parisinos han abandonado la ciudad para refugiarse en sus residencias temporales en el campo. Eso es algo que los pobres no se pueden permitir».
¿Ves? Existe una realidad que no es tomada en cuenta ni por el Estado ni por el derecho público. Y esto se traduce en autoritarismo. Es decir que la única respuesta del Estado y el derecho público ha sido más presencia policial, opresión y, a veces, hasta violencia.
¿Entonces dirías que el confinamiento un lujo?
Efectivamente. No niego la necesidad de confinar a la gente, pero lo que es cierto es que no todos somos iguales frente a esta medida. Entre aquellos que deben continuar trabajando, o los que no se confinan o no pueden confinarse porque su hábitat no corresponde a las normas que el confinamiento exige.
Entonces sí, el confinamiento es un lujo. Eso se pone en evidencia cuando vemos que, por ejemplo, el 17% de los parisinos (Gran París) han abandonado la ciudad para refugiarse en sus residencias temporales en el campo.
Eso es algo que los pobres no se pueden permitir.
¿Cómo toma la población local los anuncios del gobierno que les exigen que no salgan, que se queden en sus casas y hagan teletrabajo, si pueden?
Eso no significa nada para ellos.
Es como si hablaras en una lengua que nadie comprende. No se traduce en el día a día de mucha gente.
¿Cómo le dices a una cajera que haga teletrabajo? ¿Cómo se lo dices a un vigilante?
¿No tienen miedo de contagiarse?
Claro que sí. Pero, ¿qué puedes hacer cuando trabajas en un hospital o cuando te encuentras en una situación en la que tienes que alimentar a tu familia?
Además que frecuentemente esta gente trabaja bajo condiciones que no las protegen. Hoy, por ejemplo, una cajera murió en un supermercado en Saint Denis. Antes de ayer, fue un carnicero el que murió.
Sí, el coronavirus mata, pero mata menos que el hambre; el hambre mata a ciencia cierta».
La gente muere porque las circunstancias les obligan a continuar trabajando. Esto genera miedo y rabia a la vez, porque muchos se sienten abandonados. Es como si la vida de los pobres no tuviera ningún valor.
¿Crees que es posible permanecer confinado cuando se vive en un barrio marginal en América Latina, el Sudeste Asiático o África?
El caso brasileño es aún más complicado, porque allí el mismo presidente niega la realidad de la pandemia.
En algunos casos, como en Marruecos, una realidad que conozco bien, el confinamiento es extremadamente difícil porque la mayoría de la población vive de la economía informal.
En la actualidad, hemos visto manifestaciones en Líbano, en Túnez y en un gran número de países del sur, donde la gente dice: «Sí, el coronavirus mata, pero mata menos que el hambre; el hambre mata a ciencia cierta».
Saint Denis es un suburbio al norte de París conocido por albergar diferentes comunidades de inmigrantes, una alta tasa de criminalidad y crecientes tensiones sociales,
¿Consideras necesario imponer multas a aquellos que violen las medidas de confinamiento como lo están haciendo algunos países?
Creo que es una medida extrema.
Hay gobiernos que han sido inconsistentes en el tratamiento de la crisis. En Francia, el Estado mantuvo las elecciones municipales en el mismo momento en que la epidemia se estaba fortaleciendo en el país.
Contamos con gobiernos que no saben cómo manejar la crisis y que cambian de opinión constantemente. Estas acciones han cobrado vidas humanas».
Hoy, sabemos que hay alcaldes que murieron y personas que colaboraron en colegios electorales que fueron afectadas.
Contamos con gobiernos que no saben cómo manejar la crisis y que cambian de opinión constantemente. Estas acciones han cobrado vidas humanas.
Sancionar a individuos ya sea mediante presión policial, multas o con prisión me parece grave y extremo.
Ante la instrumentación del programa Aprende en Casa por la SEP ante el confinamiento decretado por la emergencia sanitaria por el contagio por coronavirus, la UNESCO reconoció la experiencia en materia de educación a distancia, a través de la transmisión de contenidos educativos tanto en televisión como en internet. El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, apuntó que “una crisis es también una oportunidad”, por lo que México apostó a nivel nacional por la prestación de servicios educativos a través de la televisión como del internet, para llevar educación a distancia a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que se encuentra en aislamiento preventivo.La expectativa de la SEP es alcanzar “buenos logros” al “enfrentarse al enemigo llamado coronavirus, con la transmisión de saberes, para “expandir el aprendizaje y fortalecer así nuestros valores”.
Durante una reunión virtual que sostuvo con las Delegaciones Permanentes de los 193 Estados miembros, entre ellos México, la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay puntualizó que esta situación se considera la más grave desde la Segunda Guerra Mundial, tanto por su profundidad como por sus efectos, por ello, mantiene una estrecha coordinación con el Sistema de Naciones Unidas y, en particular, con los esfuerzos del Secretario General, António Guterres, en el llamado que ha hecho a la solidaridad internacional.
Ante la crisis que se vive por esta contingencia sanitaria en el sector educativo mundial, la UNESCO convocó a reuniones ministeriales los pasados 10 y 23 de marzo, y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán participó activamente. La titular de la UNESCO invitó a pensar y reflexionar sobre el futuro que viene al superar la pandemia para lo que se convocará a un foro de expertos para el regreso a la normalidad. Desde el inicio, la UNESCO atendió prioritariamente la seguridad del personal de la organización, por lo que estableció el dispositivo de Tele-trabajo para continuar desarrollando sus labores, y se han realizado reuniones virtuales ministeriales, dos en el sector de educación y una en el sector de Ciencias Básicas, así como de Ministros de Cultura, para el 22 de abril próximo.
Mientras se desata la crisis por la llegada del coronavirus a Paraguay, desde el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) impulsan una improvisada educación virtual, cuyo enfoque está en el aprendizaje desde casa, con ayuda de un tutor. Esta idea puede ser plasmada en un contexto con recursos óptimos, pero bajemos a la realidad social paraguaya, donde muchos estudiantes ni siquiera tienen acceso a un teléfono móvil.
Desde que cerraron las instituciones educativas, padres y maestros viven la peor de las zozobras porque no está claro lo que quiere implementar el MEC. La plataforma busca ayudar a 1.200.000 estudiantes de instituciones públicas, pero ¿se tuvo en cuenta la conexión a internet, el nivel del servicio y la realidad que viven los niños y niñas del país, sobre todo del interior?
Para Luis Fernando Ramírez, director del Centro para el Desarrollo de la Inteligencia (CDI), no existe norte en la educación paraguaya. “Primero tenemos que entender la educación paraguaya completa, que tiene la educación pública y privada. Para la educación digital se requieren de tres factores: tecnología, maestros y alumnos. Lo tecnológico es lo más simple y lo más fácil. Lo más difícil es el maestro y el alumno, y eso no se consigue en 15 días. Difícil creer que porque se tiene una plataforma, por muy completa que sea se va a dar la educación digital, eso no va a ocurrir”, dijo a La Nación.
Agregó que las mismas autoridades del MEC no comprenden la complejidad de este modelo educativo. “Hay gente que confunde que porque usa medios tecnológicos, está haciendo una capacitación digital. Eso no tiene nada que ver. La educación digital es autodidacta, una educación donde el usuario recibe una serie de insumos y va trabajando desde otra perspectiva, la del descubrimiento”, detalló.
Refirió que los colegios privados “de alto nivel” no son más de 10 en el país y existen 1.000 colegios privados y otros 6.990 colegios que tienen otro ritmo, otra realidad. “Colegios de Ñemby, Luque, Lambaré, Limpio, que son privados, pero son los más afectados porque la gente trabajadora consigue todos los meses pagar esa cuotita. Pero hace un mes no trabaja. No son ofertas hechas desde el punto de vista de la realidad educativa del Paraguay”, aseveró.
A su criterio, el modelo de educación virtual es viable en territorios reducidos e inviable a nivel nacional. “Te parece que un niño de San Juan Nepomuceno de 8 años, en YouTube, va a hacer la educación a distancia, te parece que va a tener wifi en su casa”, sostuvo y afirmó que se necesita una previa capacitación para la implementación del modelo virtual.
“Las salidas son gestionar modelos regionales, que cada departamento establezca una estrategia acorde a la realidad. Eso se construye con la gente y hay que poner en marcha otro tipo de trabajo”, evaluó.
Futuro de la educación
Ramírez resaltó la necesidad de un liderazgo pedagógico, que permita tener en cuenta la realidad de cada institución. “No podemos seguir pensando en un Paraguay único que termina en Calle Última. El Paraguay es diverso así como la realidad de las escuelas”, manifestó.
Señaló que esto solo va a generar caos social y económico, y advirtió que varios colegios y escuelas privadas cerrarán debido a que las familias ya no tendrán los recursos para continuar pagando las cuotas.
“Es una realidad que las familias no van a pagar el colegio, porque se quedaron sin trabajo, porque son vendedores, de pequeñas y medianas empresas. Y es una realidad que los colegios no van a poder recaudar. Por lo tanto, es una realidad que las escuelas van a cerrar y los maestros se van a quedar en la calle. Eso ya está ocurriendo. Esta semana, varios colegios se van a cerrar. Acá a dos meses vamos a tener una crisis social, económica y de salud”, puntualizó.
BEIJING, 12 abr (Xinhua) — Las escuelas secundarias superiores de Beijing reanudarán el 27 de abril las clases para los estudiantes del último grado, quienes se presentarán del 7 al 10 de julio al examen nacional de ingreso a la universidad, informó hoy domingo Li Yi, portavoz de la Comisión Municipal de Educación de la capital china.
Por su parte, el regreso a las aulas para los alumnos del último año de la etapa básica de la secundaria está programado para el 11 de mayo.
Por otro lado, siguen sin ser definidas las fechas de reapertura de los campus para los estudiantes de otros grados, escuelas secundarias vocacionales, universidades, colegios y jardines infantiles, según Li.
Han publicado un extenso documento de medidas de conservación y un manifiesto para recordar la mala situación en la que están unos animales de los que depende nuestro futuro.
Los científicos y técnicos que están repartidos por todo el globo son los que pueden mirar a través de un telescopio o leer un sismógrafo para alertar de la visita de un asteroide o la erupción de un volcán. También son los que estudian el clima y tratan de predecir cómo cambiará y los que hace años encontraron evidencias de que el mundo no estaba preparado para afrontar una gran pandemia, como la que ahora está sacudiendo los cimientos de nuestra sociedad. Pero, como pasa en cualquier película de catástrofes, los políticos y demás responsables no siempre escuchan a los científicos.
Desde hace años están avisando de algo que muchos pensarán que es irrelevante: los insectos están desapareciendo. Ni siquiera hay medios para comprender qué está pasando globalmente, pero en sitios muy distantes se ve cómo cae la abundancia y la diversidad de especies de muchos de estos animales. Esto estaría mal por sí solo, pero resulta que los insectos son esenciales para la supervivencia de casi todos los demás animales terrestres y también para la supervivencia de las plantas; de hecho, el biólogo Edward Osborne Wilson dijo de ellos que « son la base de los ecosistemas y las pequeñas cosas que mantienen el mundo en funcionamiento». Además, el hecho de que desaparezcan es un síntoma de que los engranajes de la naturaleza están fallando a causa de la presión humana.
Esta semana, un grupo de 30 científicos ha publicado un manifiesto en la revista « Biological Conservation» donde han recogido «lo que saben sobre las causas que están detrás la extinción de los insectos, sus consecuencias y sobre su impacto negativo para la humanidad», tal como han escrito en el artículo. Este texto está inspirado en los manifiestos publicados por la «Alianza de científicos del Mundo», un grupo de miles de investigadores que ha lanzado ya dos advertencias sobre la necesidad de detener la destrucción del medio ambiente. Además, lo han acompañado de otro artículo donde han propuesto una extensa lista de soluciones para mitigar la desaparición de los pequeños insectos.
«Estamos causando la desaparición de los insectos a través de la destrucción de hábitats, su degradación y fragmentación, el uso de sustancias contaminantes y dañinas, la dispersión de especies invasoras, el cambio climático global, la sobreexplotación y la co-extinción de especies que dependen de otras», escriben los autores del artículo.
Por poner algunos ejemplos, la deforestación, la expansión del suelo destinado a agricultura, la urbanización o las presas acaban con muchos hábitats de los animales, a la vez que crean parches de naturaleza no conectados entre sí donde es más difícil la supervivencia de sus habitantes. El uso del suelo también provoca que desaparezcan muchas charcas y la polución se ceba con todos los ecosistemas acuáticos. Además de todo esto, los insecticidas matan a innumerables especies de forma inespecífica.
Los servicios de los que depende la humanidad
La desaparición de estas especies tiene unas consecuencias que van más allá de la mera estadística. «Con estas extinciones, perdemos mucho más que especies», escriben en su artículo. Tal como explican, se pierde biomasa, diversidad, una gran porción del árbol de la vida, funciones y rasgos ecológicos únicos y partes fundamentales de las redes de interacciones que definen a los seres vivos. «Este tipo de pérdidas conducen a una decadencia de los servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad. Desde la polinización a la descomposición, hasta la obtención de nuevos medicamentos». Funciones que, por otra parte, resulta imposible suplir globalmente con tecnología o innovaciones.
Para evitar estas pérdidas irremplazables, los investigadores han hecho una llamada a una «acción urgente» para tratar de salvar a los ecosistemas y a la propia humanidad, dependiente de ellos. En un extenso artículo, han enumerado, ecosistema por ecosistema, cómo es posible emprender acciones concretas para asegurar la superviviencia de los insectos en coexistencia con los humanos.
Un cambio de mentalidad y otro en las ciudades
Como punto de partida, discuten la necesidad de mejorar la estrategia de comunicación con el público, promoviendo el cuidado por los insectos y visibilizando los resultados de sus acciones y las relaciones que se forman entre ellas y los animales. Siempre sin olvidar que «la apreciación y la valoración de los insectos ahora es fundamental para nuestra futura superviviencia».
También discuten cómo proteger a los insectos en bosques, praderas o campos agrícolas, entre otros lugares. Quizás algunas de sus recomendaciones más curiosas son las que buscan facilitarle la vida a los insectos, como mariposas o escarabajos, en las ciudades. Entre otras cosas proponen fomentar y respetar los espacios verdes, que pueden ser desde parques a parches de vegetación situados bajo líneas de alta tensión o incluso pequeños jardines situados en las azoteas.
Propuesta para fomentar la conservación de los insectos en las ciudades
Cualquier persona puede ayudar
Aparte de eso, han propuesto algunas ideas para que cualquier persona pueda ayudar a proteger a los insectos, especialmente para aquellos que vivan en casas pero no en pisos. Para ello, proponen:
-Evitar cortar el césped con mucha frecuencia, para permitir que su crecimiento alimente a los insectos.
-Plantar plantas nativas, o dejar crecer a «las malas hierbas», que son las que crecen de forma natural en el medio y que son las más adaptadas a las condiciones naturales.
-Evitar los pesticidas.
-Dejar tocones y hojas muertas en su lugar, porque cobijan a muchas especies.
-Reducir tu huella de carbono.
-Colaborar con organizaciones de conservación.
-No importar ni liberar animales ni plantas que puedan dañar a las especies nativas.
-«Ser más cuidadoso con las pequeñas criaturas; siempre mirar al lado pequeño de la vida».
La cuarentena decretada por el gobierno de Panamá para combatir el avance del coronavirus, en la que hombres y mujeres deben salir a la calle en días distintos, ha originado un miedo de proporciones “incalculables” en las mujeres trans, que temen detenciones por su identidad de género.
Alí, un ilustrador panameño de 25 años que se dedica a hacer tatuajes, es un hombre trans. El género con el que se identifica no coincide con el de su cédula de identidad, en la que aparece como mujer. Como otros, teme que eso implique un problema para salir a la calle, ir al supermercado o a la farmacia, ya que desde este miércoles, tras un decreto gubernamental, hombres y mujeres deberán salir por separado.
“El miedo más grande obviamente es la policía, que no están educados ni sensibilizados en el tema y no sé qué tipo de actitud van a tener conmigo”, dice Alí a la AFP. “Estoy 100% seguro que estos días me van a parar en la calle y como no entro en el molde (…) quién sabe si van a ser agresivos conmigo. Ese es mi miedo”, agrega.
El gobierno de Panamá anunció nuevas medidas de cuarentena para tratar de contener el avance del COVID-19 en el país, donde se registran 32 muertos y 1.317 contagios por el nuevo coronavirus, según los últimos datos difundidos el miércoles.
Desde esta semana, las personas de género masculino podrán salir por dos horas los martes, jueves y sábado y las de género femenino los lunes, miércoles y viernes. El domingo no se permitirá salir a nadie.
El ministro de Seguridad, Juan Pino, anunció que en el último día se han retenido 424 personas por violar la cuarentena, para un total que supera los cinco mil detenidos desde que inició el toque de queda. “El coronavirus continua preocupándonos. Necesitamos que se cumpla cabalmente con la cuarentena absoluta”, agregó Pino en conferencia de prensa virtual sin referirse a la población trans.
“Terror”
El horario de las salidas está condicionado por la terminación numérica de la cédula o el pasaporte, en una medida decretada por 15 días.
“El terror que esta medida ha provocado es incalculable”, manifiesta la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá (AHMNP). Su presidente, Ricardo Beteta, indicó a la AFP: “Todavía encontramos unidades policiales que usan el argumento de que Dios solamente hizo a Adán y Eva, que solo existe el hombre y la mujer”.
“Entonces, ¿qué hace una persona trans en esa situación? Salen a la calle aterradas a ser detenidas por horas o días”, afirmó Beteta. En tanto, la organización emitió un comunicado expresando su oposición a que las personas renuncien a su identidad.
Los temores no demoraron en encontrar un correlato con la realidad. Una activista trans que contaba con un salvoconducto por ser parte de un Centro de Salud fue arrestada el miércoles. “Señor, usted es un hombre, hoy es el día de las mujeres verdaderas”, le dijo el oficial, según contó Bárbara al periódico La Estrella de Panamá. Estuvo detenida por tres horas y quedó en libertad tras pagar una multa.
Aunque el decreto se limita a decir que el incumplimiento de la cuarentena general implica «sanciones» que serán impuestas «por las autoridades competentes», saltarse el toque de queda puede conllevar detención y multas.
Incluso el Ministerio de Salud puede multar hasta con 100.000 dólares si una persona infectada o con una medida particular de aislamiento sale a la calle.
En estos días son comunes los retenes y la presencia policial y de miembros de seguridad privada identificando personas a la entrada de supermercados.
“Necesitamos que las autoridades hablen y le den tranquilidad a aquellos panameños y panameñas que tienen una identidad trans, para que puedan ir a buscar sus alimentos y medicinas” sin ser arrestados o multados, sostiene Beteta.
La abogada especializada en derechos humanos Joyce Araujo comentó a la AFP que la nueva medida «excluye» e «invisibiliza» a «una población que históricamente ha sido violentada, ultrajada y discriminada por la sociedad».
«Ahora aumenta la preocupación porque por el hecho de que la foto y sexo que aparece en su documento de identidad no necesariamente va a coincidir con su apariencia física, puede que se le niegue el derecho a comprar alimentos o sea detenida por desacato», agregó.
“Comprendo que se tienen que tomar las medidas necesarias, pero es muy loco que haya tenido que pasar esto”, lamenta Alí.
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