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Congreso Internacional de Pedagogía en Cuba busca nuevas estrategias educativas

Redacción: Mundo Sputniknew

Hay que pensar en nuevas estrategias para cumplir con el encargo de brindar una educación de calidad, comentó a Sputnik la Máster Marian Chorens, directora del Centro de Referencia Latinoamericano de la Educación Especial, a pocas horas de inaugurarse en Cuba el XVI Congreso Internacional Pedagogía 2019.

«Pedagogía 2019 nos incentiva a pensar en nuevas estrategias para cumplir con el encargo de brindar una educación de calidad, que es la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible, sin duda, el compromiso con las nuevas generaciones», subrayó a esta agencia la pedagoga cubana.

A partir del 4 de febrero, el evento reunió en La Habana a profesores e investigadores procedentes de América, Europa, Asia, y África, e incluye simposios, paneles, y más de mil 500 ponencias.

También se desarrolló un foro sobre la relación de las empresas con el mundo educativo, así como el impacto de sus productos en los diversos niveles de enseñanza.

Los países más representados, además de Cuba como anfitrión, son Angola, Mozambique, Sudáfrica, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Francia, España, Italia y Estados Unidos.

En opinión de Chorens, Pedagogía 2019 «es una oportunidad de intercambio científico-pedagógico con maestros y directivos de diferentes estructuras de dirección de Cuba y el mundo, de muestra de investigaciones y su impacto en la práctica educativa».

En un mensaje difundido a todos los educadores que asisten a este evento, la ministra cubana de Educación, la doctora Ena Elsa Velázquez, aseguró que Pedagogía 2019 «está dedicado a valorar la implementación y cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, desde las particularidades de cada contexto socio-educativo de nuestros países».

Esto estará dirigido –agregó la funcionaria cubana–, a «garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos».

El programa incluye conferencias magistrales de la ministra Velázquez; el titular cubano de Educación Superior, José Ramón Saborido, y del teólogo brasileño Frei Betto, entre otras personalidades.

El Congreso Internacional Pedagogía 2019 es organizado por el Ministerio de Educación de Cuba, y lo auspician la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

También cuenta con el auspicio de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Asociación de Educadores de América Latina y el Caribe (AELAC), y la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe (ORCALC/Habana).

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201902051085245721-pedagogos-buscan-nuevas-estrategias-educativas/

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Reino Unido: La violencia sexual sigue siendo generalizada en las universidades – Encuesta

Europa/Reino UNido/www.universityworldnews.com

De acuerdo con la encuesta más grande jamás realizada sobre el acoso sexual entre estudiantes universitarios en el Reino Unido, el 30% de los incidentes se producen en el campus y solo el 25% de los sobrevivientes de violaciones informaron el ataque, escribe Teuta Hoxha para The National Student . 

La organización benéfica de salud sexual Brook y Dig-In encuestó a 5,649 estudiantes universitarios del Reino Unido. Más de la mitad de los encuestados (53%) habían experimentado comportamientos sexuales no deseados de otros estudiantes, incluidos, entre otros, el contacto inadecuado y la recepción de mensajes sexualmente explícitos no deseados.

Además, la encuesta expuso una «brecha significativa en la comprensión del consentimiento». Por ejemplo, el 56% de los estudiantes experimentaron comportamientos sexuales no deseados en la universidad, pero solo el 15% se dio cuenta de que estos comportamientos contaban como acoso sexual. Solo la mitad de los estudiantes encuestados (52%) entendieron que no es posible dar su consentimiento mientras están borrachos. 
Informe completo en el sitio de The National Student

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20190301125233947

Imagen tomada de: http://www.thenationalstudent.com/National/2019-02-26/sexual_violence_remains_widespread_in_universities_according_to_survey.html

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Uruguay: Maestros rurales y estudiantes de Magisterio accederán a formación en sustentabilidad

América del Sur/Uruguay/republica.com.uy

La organización Tagma mediante su programa Una Escuela Sustentable, junto a la empresa DIRECTV, a través de su programa Escuela+ de Educación Audiovisual, construirán un domo geodésico sustentable donde docentes y estudiantes de Magisterio podrán capacitarse en educación ambiental para enseñar luego la temática a los niños, informaron a LA REPÚBLICA desde Primaria.

El proyecto forma parte del compromiso con la educación y la intención de promover la sustentabilidad que impulsa DIRECTV, que en este caso hace posible la construcción y colaborará con la formación de los docentes en esta temática, extendiendo el proyecto a todas las escuelas rurales de Uruguay y Latinoamérica a través de Escuela+.

En la actualidad, la citada empresa llega con su programa audiovisual a 560 escuelas rurales distribuidas en todos los departamentos del interior uruguayo a través de su programa Escuela+, aportando innovadores recursos audiovisuales que enriquecen el aprendizaje de los alumnos.

El aula sustentable que se construirá ocupará 40 m2 y será construida por voluntarios, teniendo en cuenta principios de sustentabilidad como la gestión del agua, la energía, el reciclaje, el acondicionamiento térmico pasivo y la producción de alimentos.

El lugar elegido es el Centro “Agustín Ferreiro” y se localiza junto a la escuela técnica de agroecología familiar y la escuela pública N°137. Se trata de un espacio de formación permanente dependiente del Departamento de Educación para el Medio Rural del Consejo de Educación Inicial y Primaria del Uruguay.

Cada año se capacitan allí docentes de diferentes ámbitos de la educación pública, por lo que el nuevo salón sustentable será el complemento perfecto para motivar la creación y transmisión de contenidos sobre educación ambiental para los docentes rurales de Uruguay y Latinoamérica.

Fuente: https://www.republica.com.uy/maestros-rurales-y-estudiantes-de-magisterio-accederan-a-formacion-en-sustentabilidad-id699923/

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¿Varían los objetivos de las investigaciones cuando hay más mujeres en los equipos?

Europa/España/elpais,com/EULALIA PÉREZ SEDEÑO

A veces sí varían los objetivos de las investigaciones cuando hay más mujeres, y a veces no. Pero ocurre así no porque sean mujeres sino porque los objetivos de las investigaciones de un equipo científico son diferentes si las mujeres que forman parte de ellos tienen cierta sensibilidad hacia determinados problemas. Eso se observa muy bien en esas disciplinas en las que, cuando se ha producido una entrada importante de mujeres, sí han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, en medicina, con la entrada masiva de mujeres se descubrió que muchos ensayos clínicos no las tenían en cuenta, se hacían exclusivamente con hombres. También se observó que para determinadas enfermedades se había descrito solo cómo cursaban en los hombres porque se pensaba que las mujeres somos iguales en todo excepto en el aparato reproductivo, y no se habían tenido en cuenta diferencias biológicas como, por ejemplo, que el grosor de las arterias es diferente en mujeres y hombres, etc… En estos casos, el acceso masivo de mujeres a los equipos de investigación sí ha provocado importantes cambios en la ciencia que se hace.

Otro ejemplo típico es la primatología. Cuando no había mujeres en ese campo, prácticamente lo único que se observaba eran las conductas del macho dominante y además solo se estudiaban especies muy concretas en las que hay esos machos dominantes. Cuando empiezan a entrar mujeres como Jane Goodall, Jeanne Altmann, etc… las investigadoras comienzan a fijarse en otras conductas: en las conductas de las crías, en las de las hembras o en las relaciones que hay entre las crías, entre las hembras o entre las hembras y las crías. Cambia la mirada pero no por el hecho de que sean mujeres las que miran, sino por el hecho de que esas mujeres tienen otras perspectivas y otro tipo de preocupaciones.

Esto se produce en disciplinas a las que yo llamo biosociales, que son las que se suelen utilizar para mantener el carácter subordinado de las mujeres. Pero hay otras áreas, por ejemplo la física, en las que no creo que haya sesgos de género en cuanto a los objetos de investigación. En matemáticas, en principio tampoco pero, por ejemplo, los algoritmos que creamos para determinadas cuestiones, como los que se han desarrollado para la evaluación del profesorado en Estados Unidos; ahí el investigador sí mete sus sesgos de género. O, por ejemplo, en disciplinas en las que aparentemente no pensarías que caben los sesgos de género y en las que por lo tanto no debería influir que haya más o menos mujeres en los equipos, lo que descubres cuando miras con esta perspectiva es que también hay sesgos de género. Un caso muy claro es el de los cinturones de seguridad de los coches que no están pensados para mujeres embarazadas y eso es porque todas las pruebas se hacen con dummies, maniquíes, que simulan hombres.

Así que en respuesta a tu pregunta, sí cambia, pero cuando las mujeres que hay en un equipo tienen esa perspectiva de género o feminista. El hecho de ser mujer no te hace mirar las cosas de otra manera. Lo que te hace mirar de otra forma es pertenecer a una comunidad que tenga esa perspectiva de género o feminista.

Cuando no había mujeres lo que sucedía en primatología es que se prácticamente lo único que se observaba eran las conductas del macho dominante y además solo se estudiaban especies muy concretas en las que hay machos dominantes

En cuanto a los objetivos, ocurre lo mismo, puede ser que la presencia de más mujeres en un equipo signifique que los objetivos sean distintos. Sí está muy bien estudiado que cuando hay más mujeres en los grupos de investigación se suele pensar más en objetivos que supongan mejoras sociales. Pero hay que insistir en que eso no ocurre por el hecho de que sean mujeres sino por la educación que hemos recibido. Seguramente hombres que recibieran la misma educación u hombres feministas o con perspectiva de género también cambiarían los objetivos.

Hay que tener claro que es completamente falso que la ciencia sea neutral o que no tenga influencias. Eso ya se sabe desde hace muchos años. Desde las investigaciones realizadas por el filósofo de la ciencia estadounidense Thomas Kuhn, sabemos que la ciencia es una institución compuesta por personas de carne y hueso y tiene sus prejuicios igual que los tienen otra comunidades. Lo que sucede con la ciencia es que ella sí tiene mecanismos de corrección de estos prejuicios que a veces funcionan y a veces no.

Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos.

Pregunta realizada en Facebook por Gustavo Darias Negrín

Eulalia Pérez Sedeño es profesora de Investigación en Ciencia, Tecnología y Género en el Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía del CSIC y catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/04/ciencia/1551715131_896862.html

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EEUU: Sistema de la Universidad de California se aleja de Elsevier

América del Norte/EEUU/universityworldnews.com

El sistema de la Universidad de California (UC) está llamando a su renuncia a Elsevier, una de las editoriales académicas más grandes del mundo, después de meses de negociaciones contractuales. 

El anuncio de que el sistema de 10 campus cancelaría sus suscripciones a Elsevier representa una victoria para los defensores del acceso abierto que vieron las conversaciones como una manera para que las principales universidades de investigación reformen el lucrativo panorama de las publicaciones académicas.

El sistema, que anunció la decisión el 28 de febrero, había buscado un contrato que cubriera el costo de las suscripciones al tesoro de revistas de Elsevier, además de las tarifas de procesamiento que hacen que todas las investigaciones de la UC publicadas en las revistas de Elsevier estén disponibles para todos. El contrato anterior de cinco años del sistema con Elsevier costó alrededor de US $ 50 millones. 

Un portavoz de Elsevier no devolvió inmediatamente un correo electrónico en busca de comentarios. 

El sistema de California es solo el último en alejarse de Elsevier. Los presupuestos ajustados de las bibliotecas han hecho que las universidades sean reacias a firmar contratos para paquetes de suscripción masiva de alto costo.

El año pasado, por ejemplo, la Florida State University dijo que no se suscribiría a las publicaciones del gigante de la publicación en un solo acuerdo. En su lugar, optó por mantener aproximadamente US $ 1 millón en suscripciones. En 2017, Elsevier publicó más de 430,000 artículos en unas 2,500 revistas , según la compañía. 

El apalancamiento en las negociaciones entre Elsevier y el sistema de la UC estuvo a cargo de miembros de la facultad que publicaron y editaron las revistas de la compañía.

En una carta de diciembre, los funcionarios de la Universidad de California en Los Ángeles pidieron a los miembros de la facultad que consideraran la posibilidad de rechazar la revisión de artículos para las revistas Elsevier hasta que las negociaciones del contrato avanzaran. A principios de esta semana, la compañía envió correos electrónicos a los editores de las revistas Elsevier con base en la UC para decir que había propuesto un modelo que respondía a las solicitudes del sistema. 

«A pesar de nuestros mejores esfuerzos, todavía es posible que no lleguemos a un acuerdo», escribió Philippe Terheggen, director gerente de Elsevier Journals. «Estamos haciendo todo lo posible para evitar un escenario en el que la UC pierde el acceso al nuevo contenido de Elsevier».

Tal pérdida puede presentar desafíos para la investigación de los profesores. Los miembros de la facultad consultan amplias franjas de artículos en revistas basadas en suscripciones, incluidos los troves que son propiedad de Elsevier, mientras planifican, conducen y escriben investigaciones pioneras. 

En su anuncio, la universidad emitió su decisión como una victoria para el acceso abierto. 

«Apoyo totalmente a nuestros profesores, personal y estudiantes para derribar los muros de pago que dificultan el intercambio de investigaciones innovadoras», dijo la presidenta del sistema de UC, Janet A Napolitano. «Este problema no solo afecta a la UC, sino también a innumerables académicos, investigadores y científicos de todo el mundo, y los acompañamos en su esfuerzo por un acceso completo y sin restricciones». 

En un informe anualpublicado el 28 de febrero, la matriz de la compañía, RELX, reportó un crecimiento en ingresos y ganancias, pero advirtió que el debate sobre las suscripciones pagadas puede representar un riesgo externo para las ganancias futuras. 

“Existe un debate continuo en las comunidades gubernamentales, académicas y bibliotecarias, que son los principales clientes de nuestro contenido (científico, técnico y médico), en relación con la medida en que dicho contenido debe financiarse a través de las tarifas cobradas a los autores o financiadores de autores -o disponible de forma gratuita después de un período posterior a la publicación ‘, dice el informe. 

«Algunos de estos métodos, si se adoptan ampliamente, podrían afectar negativamente nuestros ingresos de las suscripciones de pago». 

Lindsay Ellis es reportera del Chronicle.Síguela en Twitter @lindsayaellis, o envíe un correo electrónico a lindsay.ellis@chronicle.com.

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20190301104054150

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Los niños se hacen cargo del mundo

Por: Eliane Brum

La lucha contra el calentamiento global la lideran hoy niñas de varios países del mundo. La mayoría son estudiantes de secundaria. Mujeres muy jóvenes que traen un nuevo espíritu del tiempo a un mundo sin tiempo, en el que solo se tienen 12 años para intentar impedir que el planeta se caliente más de 1,5 grados centígrados y el futuro próximo sea una vida muy mala para todos, imposible para los más pobres y los más frágiles. Jóvenes mujeres con mucho pánico porque los padres y los abuelos se han cargado el planeta en el que van a vivir y se comportan como mimados y egoístas que solo hacen lo que quieren sin preocuparse de las consecuencias, ni siquiera para sus propios hijos y nietos. Una parte de la especie humana ha llegado a tal nivel de individualismo que ni siquiera protege a la prole en lo que es fundamental, y el presente se convierte en absoluto. De repente, los jóvenes se han dado cuenta de que la supervivencia está comprobadamente amenazada y los gobernantes están jugando en Twitter.

Lo que empuja este movimiento de niños y adolescentes es que han entendido que los adultos no son adultos. Es lo que han dicho: “Ya que nuestros líderes se comportan como niños, tendremos que asumir la responsabilidad que ellos deberían haber asumido hace mucho tiempo”, afirmó la sueca Greta Thunberg en diciembre, durante la Cumbre del Clima, realizada en Polonia.

Solo tenía 15 años cuando, en agosto de 2018, decidió saltarse las clases de los viernes para plantarse ante el parlamento de Estocolmo con el objetivo de transmitir el siguiente recado: “Estoy haciendo esto porque a vosotros, adultos, os importa una mierda mi futuro”. Desde entonces, Greta, una niña de cara redonda con trenzas que le flanquean los mofletes, se ha convertido en una referencia internacional en la lucha contra el calentamiento global y ha inspirado movimientos de estudiantes en varios países. El 15 de marzo planean hacer una huelga global por el clima.

La novísima generación de humanos ha tenido la extrema mala suerte de nacer en un momento histórico en el que sus padres no consiguen lidiar con la cuestión del tiempo. Los adultos actuales han crecido bombardeados por el imperativo del consumo que prometía el placer inmediato reiniciado en cada acto de compra, en un looping infinito. El tiempo ha pasado a ser un presente extendido. Todo lo que existe es el ahora, que hay que exprimir al máximo. Es este el mundo en que los ciudadanos se han convertido en consumidores. Es este el funcionamiento de los adultos actuales en un momento histórico en que el calentamiento global, comprobadamente provocado por la acción humana, si no se detiene, cambiará la cara del planeta.

Cuando los científicos del clima más respetados alertan que queda poco más de una década para evitar que la Tierra se convierta en un planeta hostil para nuestra especie, que hay que cambiar los patrones de consumo ya y, principalmente, presionar a los líderes para que tomen medidas más que urgentes, la reacción parece ser la de seguir manteniendo el presente activo, incapaces de enfrentar una idea de futuro que no esté determinada por renovaciones del acto de consumo en el pacto capitalista del presente continuo.

Los muy jóvenes se han dado cuenta de que la época en que los niños hacen solo lo que quieren debido a unos padres que tienen problemas para educar y poner límites empieza a dar lugar a la época en que los niños se dan cuenta de que los padres hacen solo lo que ellos quieren porque son incapaces de aceptar que sea necesario tener límites. Incluso límites muy pequeños, como, por ejemplo, reducir el consumo de carne a solo una vez por semana, ya que la ganadería es una de las principales causas del calentamiento global. O dejar el coche en casa y utilizar el transporte público o la bicicleta. O reciclar la ropa. Hay a quien le da pereza incluso responsabilizarse por la basura que produce.

“Todos creen que podemos resolver la crisis (climática) sin esfuerzo ni sacrificio”, escribió Greta Thunberg en uno de sus artículos. Con solo 16 años, demuestra la lucidez que les falta a la mayoría de los líderes mundiales. Este es un punto importante del movimiento de los estudiantes por el clima. A pesar de señalar la dificultad que tienen los adultos para cambiar su vida cotidiana, al igual que sus elecciones y la relación fundamental con el tiempo, los niños y adolescentes saben que esta transformación no puede reducirse solo a la decisión de cada individuo. Los estudiantes han concentrado su presión sobre las autoridades de cada país. Esos líderes son los que tienen poder para frenar las grandes corporaciones, multar a los contaminadores, determinar políticas capaces de interrumpir la escalada de destrucción.

No faltan estudios que muestran lo que hay que hacer para evitar que el calentamiento global sobrepase los 1,5 grados centígrados, condenando a millones de personas al hambre y la miseria y barriendo del planeta maravillas vivas como los corales. Falta hacer lo que tiene que hacerse, y también cumplir los acuerdos ya existentes. Si los avances a escala global ya eran difíciles antes, la reciente ascensión de líderes de extrema derecha en países estratégicos, como Donald Trump y Jair Bolsonaro, hacen que la situación sea desesperante.

También esta es una característica de la novísima generación que sale a la calle por el clima. Son niños y adolescentes, pero no son ingenuos. En enero, en el Foro de Davos, en Suiza, Greta tampoco midió sus palabras al dirigirse al público, compuesto por la élite económica global: “Algunas personas, algunas empresas, algunos tomadores de decisiones en particular, saben exactamente qué valores inestimables se han sacrificado para seguir ganando cuantías inimaginables de dinero. Y creo que muchos de ustedes que están hoy aquí pertenecen a este grupo de personas”.

Lo que los niños y adolescentes de este movimiento creciente dicen es que, si quieren tener dónde vivir, tendrán que hacerse cargo del mundo. Para contar. Ya que los adultos que destruyen el planeta no los toman en cuenta.

Nunca ha habido nada parecido en la historia. En ninguna historia. Las crías intentan salvar el mundo que los especímenes adultos destruyen sistemáticamente. Más allá de los efectos concretos sobre el futuro de la humanidad, se necesitarán muchos años de estudio para entender los efectos de esta inversión sobre la forma de comprender el mundo y el lugar que ocupan los que serán adultos mañana. Pero, para ello, antes hay que tener un mañana.

Brasil es el país más biodiverso del planeta. Tiene en su territorio la mayor parte de la mayor selva tropical del mundo. Debería estar en la vanguardia del combate al calentamiento global y a la pérdida avasalladora de biodiversidad. Debería ocupar su lugar estratégico y ponerse en la vanguardia de todos los movimientos por el clima. Debería. Pero no lo está.

Y no lo está porque, después de gobiernos inconsecuentes y estúpidos ante la crisis climática, a la izquierda y a la derecha, el país tiene hoy un gobierno de extrema derecha que, además de ser inconsecuente y estúpido, también tiene a algunos alucinados. El gobierno militarizado de Jair Bolsonaro puede conducir a Brasil al abismo. Y, dada la importancia de la selva amazónica, arrastrar también al planeta.

Hay que ser muy claro en este momento y afirmar con todas las vocales y consonantes disponibles que una parte del gobierno de Bolsonaro está compuesta de gente que utiliza el poder de forma peligrosa. Gente que juega a la guerra. Gente que juega con armas. Gente con delirios de grandeza y deseo de destrucción. Gente que tiene tanto miedo de sus propios demonios que ve el diablo en todas partes, preferentemente en los demás. Gente que enaltece a torturadores, llama estadistas a dictadores y da medallas a milicianos.

Esta realidad ha hecho que el gobierno cada vez más militarizado de Bolsonaro —ya son ocho los militares en el primer escalón, sin contar el vicepresidente y el portavoz, y decenas contando los demás niveles, y suma y sigue…— genere una nueva anomalía en Brasil. Tras pasar por una dictadura de 21 años, en que los generales permitieron y/u ordenaron la tortura, el secuestro y el asesinato de civiles, muchos todavía desaparecidos, cada vez que se anuncia un nuevo general en el gobierno más gente siente alivio. La situación en Brasil ha llegado a un punto —y con tan solo dos meses de gobierno Bolsonaro— que cualquier persona con apariencia de adulto y áurea de autoridad genera alivio, aunque solo algunos meses atrás generase pánico en quienes siempre han defendido la democracia.

Hace unos días una amiga de izquierdas, con una historia familiar de represión en la dictadura, me contaba, asustada consigo misma, que se calmaba siempre que el general Hamilton Mourão, el vicepresidente del gobierno Bolsonaro, abría la boca. No se trata del tal síndrome de Estocolmo, sino de que el hecho de tener la seguridad de estar en manos de perversos, de adultos infantilizados, de un padre que deja que sus hijos jueguen a gobernar el país porque él también juega a gobernar el país ha vuelto la realidad muy aterradora. Como los generales, en general, dicen frases con sentido, además de sujeto, verbo y predicado, aunque sea un sentido del que se discrepa, incluso las personas críticas se han agarrado a estas briznas de cordura para poder dormir por las noches.

No hay que olvidar, sin embargo, una posibilidad y un hecho. Es posible que los generales tampoco estén durmiendo por las noches, pensando en cómo mantener la imagen de las Fuerzas Armadas a salvo en un gobierno en que Bolsonaro parece ser menos controlable de lo que creían, ya que ahora es demasiado tarde para disociar la imagen de las Fuerzas Armadas de la aventura arriesgadísima que es un gobierno Bolsonaro.

Es un hecho que la política desastrosa para la Amazonia adquirió un cuerpo y una cara justamente en el proyecto y la propaganda de la dictadura militar, en los años 70, cuando se destruyeron grandes extensiones y se diezmaron pueblos indígenas para abrir carreteras, construir hidroeléctricas e implantar grandes plantas de extracción. Ese mismo imaginario del “desierto verde” o de la “tierra sin hombres para hombres sin tierra”, dos grandes eslóganes de la dictadura que permanecen todavía hoy, en los que los pueblos de la selva no se consideran humanos, sigue guiando los discursos del gobierno Bolsonaro, íntimamente conectado con la agroindustria predatoria que pretende avanzar todavía más sobre la Amazonia.

El modo de operar poco familiarizado con la democracia de los militares se ha revelado, otra vez, en la preocupación por el encuentro que el papa Francisco realizará en el Vaticano, en octubre, para debatir sobre la Amazonia con 250 obispos. Como reveló la periodista Tânia Monteiro, en el periódico O Estado de S. Paulo, los militares del gobierno militarizado de Bolsonaro temen que el “clero progresista” de la Iglesia Católica pueda convertirse en una referencia de oposición y ocupe el vacío dejado por la incapacidad de articularse de la izquierda pos Partido de los Trabajadores.

Los militares han decidido actuar para impedir que las críticas al gobierno Bolsonaro lleguen a un foro internacional en el sínodo que debatirá durante 23 días la crisis climática provocada por la deforestación y las amenazas a los pueblos de la selva. Una de las acciones será intentar convencer al Gobierno italiano de que interceda con la Santa Sede para evitar ataques directos a la política ambiental y social del Gobierno brasileño durante el sínodo sobre la Amazonia.

Entre los temas del encuentro global, un asunto causa particular preocupación en un gobierno que pretende volver comerciables las tierras públicas de usufructo exclusivo de los indígenas: “El grito de los indígenas se parece al grito del pueblo de Dios en Egipto”. Según el periódico Estadão, el general Augusto Heleno, ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional y supuestamente el adulto con más influencia sobre el chaval Bolsonaro, se ha descolgado con esta afirmación: “Estamos preocupados y queremos neutralizarlo”. Y con esta: “Creemos que es una interferencia en un asunto interno de Brasil”.

Como puede percibirse fácilmente, aunque los generales del gobierno militarizado de Bolsonaro demuestren capacidad cognitiva, lo cual es un alivio ante el panorama de indigencia intelectual del ministerio, sin duda están desconectados de los desafíos de la crisis climática. También demuestran creer que viven en un mundo que ya no existe. Parecen tan preocupados por borrar su intervención criminal en el pasado reciente que se han vuelto incapaces de ver el futuro que está justo delante.

La Amazonia es un asunto del planeta porque, siempre que Brasil destruye la selva, reduce las posibilidades de controlar el calentamiento global. Es tanto un asunto del mundo que Brasil recibe miles de millones de reales de Noruega y Alemania para mantener la selva en pie. Si no fuera por ese dinero, el año pasado ni siquiera se habrían podido llevar a cabo las actividades básicas de control del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables.

En un comunicado de prensa, el Gabinete de Seguridad Institucional, dirigido por el general Augusto Heleno, hizo una afirmación digna del famoso eslogan de la dictadura para la Amazonia, “Integrar para no entregar”: “Una parte de los temas del referido evento (Sínodo para la Amazonia) tratan de aspectos que afectan, en cierto modo, a la soberanía nacional. Por eso, reiteramos el entendimiento del GSI de que le corresponde a Brasil cuidar la Amazonia brasileña”. El planeta realmente espera que Brasil cuide la Amazonia, lo espera hace bastante tiempo. Los pueblos de la selva, que son quienes mejor la cuidan, en general en contra de los intereses de los diferentes gobiernos en el poder y a pesar de las sucesivas masacres, también esperan que Brasil decida cuidar la Amazonia.

Si el gobierno Bolsonaro quiere accionar la manipuladora “amenaza a la soberanía nacional”, esos “gringos que están invadiendo la Amazonia”, que pidan antes al presidente que prohíba la presencia de las corporaciones transnacionales en la Amazonia, al igual que los proyectos destructores. Puede empezar con la gigantesca explotación de oro de la empresa minera canadiense Belo Sun en la Vuelta Grande del Xingú, una catástrofe anunciada que tuvo como consultor al general Franklimberg Ribeiro de Freitas, hoy una vez más al frente de la Fundación Nacional del Indígena, en un evidente conflicto de intereses que, como de costumbre, ha sido ignorado. Los pueblos de la selva lo agradecerán. Los brasileños urbanos conscientes también.

Mientras en Brasil hay que debatir los destinos de la Amazonia a este nivel primario, como si todavía estuviéramos en el siglo XX, los estudiantes se organizan para luchar por el planeta, dando lecciones de civismo a gobernantes mucho mayores. En noviembre, 15.000 estudiantes australianos faltaron a clase para decir a las autoridades que era obligatorio combatir el calentamiento global. El primer ministro australiano, Scott Morrison, reaccionó mal: “Lo que queremos en las escuelas es más aprendizaje y menos activismo”. Algo que podemos imaginar que diga Bolsonaro con todavía peores palabras, quizás amenazando enviar a los estudiantes a la “punta de la playa”, como suele mencionar, refiriéndose al lugar clandestino donde se torturaba y se asesinaba a los opositores del régimen de excepción que él tanto exalta.

Los jóvenes australianos respondieron a su primer ministro con un cartel en las calles: “Dejaremos de ser activistas si vosotros dejáis de ser unos mierdas”. Las manifestaciones de estudiantes que exigen acciones de los adultos ante la crisis climática se han multiplicado, especialmente en Europa, llegando a tener decenas de miles de manifestantes en países como Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza y Francia.

En el centro de las numerosas protestas de Bélgica está una adolescente de 17 años llamada Anuna De Wever. Inspirada en un vídeo grabado por Greta, en el que la sueca estimulaba a los estudiantes a hacer una huelga climática ante la inercia de los adultos, ella y su mejor amiga grabaron su propio vídeo. Como contó a BuzzFeed News, esperaban que se presentaran solo unas 20 personas a una protesta organizada a principios de enero. Fueron 3.000. Y las protestas han crecido semana tras semana, hasta movilizar a decenas de miles.

La ministra de Medio Ambiente de Bélgica mintió a los estudiantes y al país, afirmando que los servicios de inteligencia habían informado de que las protestas eran un complot para derribarla. Tuvo que reconocer la mentira y dimitir. A las autoridades desconcertadas, que intentaron justificar su incompetencia ante el mayor desafío global exigiendo a los manifestantes estudio y disciplina, los estudiantes respondieron con un cartel bien objetivo: “Haré mis deberes cuando tú hagas los tuyos”.

Cuando se afirma que el gobierno Bolsonaro es una vanguardia del atraso, es importante tener la dimensión de que la calidad de las luchas también determina —y mucho— la calidad del país. Desde hace varios años, en Brasil el debate no solo se bloquea, sino que se descalifica, que es otra forma de bloquearlo. La semana pasada, algunos profesores de escuelas de varios países se manifestaron por la falta de contenidos relacionados con la crisis climática, el tema que debería atravesar todos los demás también en las aulas. “Enseña la verdad”, decían los carteles. O: “Nuestros niños pueden afrontar la verdad. ¿Y tú?”. Un profesor comentó, durante la manifestación de Londres: “A veces me pregunto qué sentido tiene enseñar cuando nadie está enseñando la verdad sobre el futuro”.

En Brasil, los estudiantes de las escuelas públicas tienen que rebelarse para tener una enseñanza con una calidad mínima y que se respeten sus derechos más básicos, como sucedió en 2015 y 2016. Los alumnos brasileños tienen uno de los peores resultados del mundo en asignaturas como portugués y matemáticas. Y la mayoría de los profesores no cobran lo suficiente siquiera para vivir con dignidad, no digamos para actualizarse y estudiar.

En los días actuales, sin embargo, no se puede ni trabar esta lucha básica, obvia, porque hay que preocuparse de los falsos problemas. Un grupo de delirantes y/u oportunistas decidió inventarse que los problemas de las escuelas son la ideología de género y otras tonterías creadas por ideólogos de extrema derecha. Crearon, entre otras aberraciones, la Escuela Sin Partido, un proyecto autoritario que toma partido por lo peor en un momento en que todos deberían concentrarse en los problemas reales que les arrebatan las posibilidades a millones de niños y adolescentes brasileños. Para conseguir lo que quieren mienten, crean noticias falsas, como los biberones con tetilla en forma de pene o los profesores que enseñan a sus alumnos a hacer orgías. La falta de honestidad de estas personas no tiene límites. Y el Gobierno no es el límite, porque hoy son el Gobierno.

Así, en lugar de luchar por la educación para enfrentar la crisis climática, como están haciendo los estudiantes de países de otras partes del mundo, exigiendo ciencia y pensamiento de calidad en las escuelas, en Brasil hay que luchar para que la teoría científica de la evolución de Charles Darwin, base para la comprensión de las especies y de mucho de lo que fue posible comprender sobre la vida desde entonces, se siga enseñando como lo que es, una teoría científica, y no una teoría alternativa al mito religioso del creacionismo. Los cada vez más numerosos fundamentalistas evangélicos deberían dejar las medicinas que salvan su vida y los móviles con los que esparcen su odio antes de equiparar la ciencia con la religión, siendo irrespetuosos con ambas.

En lugar de concentrar todos los esfuerzos del país en mejorar la calidad de la educación, a Bolsonaro le preocupa censurar las cuestiones del examen de acceso a la universidad. El ministro de Educación envió esta semana un correo electrónico a las escuelas diciendo que los alumnos tienen que cantar el himno nacional al inicio del año lectivo, los profesores tienen que leer una carta que termina con el eslogan de la campaña de Bolsonaro y la dirección tiene que grabar el momento y enviar un fragmento del vídeo a Brasilia. La ministra de la Mujer dice que las niñas visten de rosa y los niños, de azul. El ministro de Asuntos Exteriores afirma que el calentamiento global es un complot de la izquierda. El ministro de Medio Ambiente dice que la discusión sobre “si hay o no calentamiento global es secundaria”. El adjetivo “secundaria” ya sería terrible, pero todavía pone en duda lo que es un consenso científico mundial y que cada uno ya puede percibir en su día a día.

Los debates importantes, los que realmente pueden representar un avance para el país, se aplazan porque hay que defenderse de esta gente que lanza frases sin ningún contacto con la realidad, pero que hoy tiene poder para afirmar mentiras como verdades. Las mejores mentes del país están obligadas a concentrar sus esfuerzos en descubrir una manera de impedir que los delirios se transformen en ley. Mientras tanto, Brasil pierde y pierde y pierde. Ya no se lucha ni siquiera por lo básico, sino para impedir que la realidad se convierta en un delirio. Se lucha también para que las palabras recuperen su significado.

Los estudiantes brasileños, por la importancia de Brasil en la reducción de las emisiones de gases que provocan el calentamiento global, deberían ser protagonistas en la huelga climática del 15 de marzo. Pero de momento no lo son. Porque viven en un país en el que los adultos que están en el poder son tan precarios, pero tan precarios, que hay que explicarle al ministro de Medio Ambiente que, al contrario de lo que afirma, no hay nada más importante en este momento histórico que saber quién fue el activista ambiental Chico Mendes. Hay que repetir y repetir lo obvio para que la estupidez no se transforme en inteligencia.

Los estudiantes suizos, por ejemplo, exigen que ninguna escuela utilice aviones para sus excursiones, ya que volar tiene un gran impacto sobre el medio ambiente. La propia Greta, que dejó hace años de comer carne y de comprar cualquier cosa que no sea absolutamente esencial, dejó de volar en 2015. Desde que su hija empezó a preocuparse por la crisis climática, la madre, una famosa cantante de ópera, dejó su carrera internacional debido a la huella de carbono de la aviación. La pregunta es obvia: ¿cómo se pueden debatir cuestiones como esta en un país como Brasil, donde los estudiantes tienen dificultades para llegar a la escuela por falta de transporte?

Quizás empezando por entender que es obligatorio que se debatan. Creer que la crisis climática es un tema para estudiantes ricos de países ricos es un error. Y un error peligroso. Enfrentar la crisis climática no es un lujo, es una necesidad urgente de todos. Nada aumentará más la desigualdad y afectará a los más pobres que la crisis climática. El calentamiento global atraviesa todos los temas y todas las áreas, incluso la racial y la de género. En Brasil, posiblemente las más afectadas serán las mujeres negras, el contingente más frágil y oprimido de la población. Es esto lo que los niños y adolescentes están diciendo. Pero, también por la deficiencia de la educación, y no solo en las escuelas públicas, la mayoría de los estudiantes brasileños tienen dificultades para establecer las conexiones y comprender que, al luchar por la selva amazónica, estarán luchando por la reducción de la desigualdad y por más acceso a los recursos y a las políticas públicas.

En Estados Unidos, la huelga por el clima del 15 de marzo la están organizando en su mayoría niñas, muchas de ellas negras. La Organización Mundial de la Salud ya ha mostrado que las mujeres serán las más afectadas por los desastres naturales provocados por el calentamiento global y también serán las más afectadas porque en muchas sociedades todavía son ellas las que tienen la responsabilidad de conseguir agua, energía y alimento. Son también las mujeres las primeras que pierden oportunidades cuando los recursos naturales se vuelven escasos. “Si eres víctima de un sistema de opresión, te afecta más la crisis climática. Y eso vale para las mujeres”, dijo Jamie Margolin, una activista climática de 17 años a BuzzFeed News. “Tenemos que levantarnos y levantar nuestra voz”.

Hay una particularidad que hace que la crisis climática sea todavía más difícil en Brasil. El crecimiento acelerado de los evangélicos neopentecostales en las últimas décadas ha fortalecido la creencia en el apocalipsis bíblico. Para algunos de ellos, que apoyaron masivamente la elección de Bolsonaro, las catástrofes provocadas por el calentamiento global no las ha causado la acción humana, sino que están previstas en la Biblia como los acontecimientos que anuncian el Armagedón. O, aunque las haya causado la acción humana, ya estaban escritas. Es bastante posible que sus líderes no lo crean, que solo utilicen una interpretación literal de la Biblia para controlar mejor los cuerpos y canjearla por poder. Pero hay una masa de fieles que lo creen. Y que crece.

Todo lo que se puede ver como una catástrofe climática provocada por la utilización de combustibles fósiles, para esa línea del evangelismo es solo el cumplimiento de la profecía bíblica. Son ellos los que presionan para que la embajada de Brasil en Israel se traslade a Jerusalén, porque esta ciudad sería el escenario del Armagedón. Otra vez hay que subrayar que quienes articulan esta idea tienen intereses más bien inmediatos y mundanos, que revisten con una retórica bíblica para santificar lo que es totalmente terreno.

No hay que olvidar que Bolsonaro fue bautizado en el río Jordán, en Israel, en 2016, y que pastores como Silas Malafaia promueven excursiones a Israel. Para este grupo de evangélicos que solo crece en Brasil, la catástrofe es bienvenida, ya que están seguros de que se salvarán porque son los únicos puros. Salvarse, por lo tanto, sería solo una cuestión de tener la fe correcta. La suya, claro. ¿Cómo se puede pedir razón en este país? Quizás habría que avisarlos que el río Jordán se está haciendo cada vez más y más estrecho debido a la sequía provocada por la crisis climática. Si sigue así, pronto habrá que encontrar otro río para los bautismos espectaculares.

Si se escuchara a las nuevas generaciones (y también a las viejas) de los pueblos de la selva, podrían darles clase a los estudiantes que se rebelan por el clima en Europa. También en la Amazonia el protagonismo de las mujeres en las luchas de indígenas, quilombolas (descendientes de esclavos rebeldes) y ribereños es cada vez mayor, y las líderes son cada vez más jóvenes. Sin embargo, el profundo conocimiento de los pueblos de la selva, imprescindible para enfrentar la crisis climática, y la rebelión que su lucha representa son acallados sistemáticamente. El proyecto de Bolsonaro, como ya ha afirmado varias veces, es que los indígenas y los quilombolas se vuelvan “seres humanos como nosotros”. Si el “nosotros” es él, ya se puede imaginar el gran conocimiento que las generaciones de la selva obtendrán.

Sin la mayor selva tropical del mundo, la vida humana en el planeta no tiene ninguna posibilidad. En Brasil, como en los otros países amazónicos de América Latina, los pueblos de la selva luchan casi solos para mantenerla en pie. Y mueren. Los hijos de estos luchadores tienen que asumir la lucha de los padres asesinados. Las jóvenes chicas que lideran la rebelión de los estudiantes por el clima en Europa tienen el desafío de establecer puentes con las jóvenes chicas de la selva amazónica, el centro geográfico donde se disputa el futuro próximo. Y viceversa.

Greta Thunberg y Anuna De Wever, dos de las principales líderes estudiantiles en Europa, traen muchas novedades al activismo climático. Greta, la chica que ha inspirado a decenas de miles de estudiantes a unirse por el clima, tiene un trastorno del espectro autista. Aunque no haya sido ese el objetivo, su activismo por el clima muestra la potencia política de una diferencia. En una entrevista a la revista NewYorker, dijo: “Veo el mundo de manera un poco diferente, desde otra perspectiva. Tengo un interés especial. Es muy común que personas con trastorno del espectro autista tengan un interés especial. Puedo hacer algo durante horas”. O durante años, como ya ha demostrado.

Anuna es una niña en su partida de nacimiento, se volvió niño durante la primaria y hoy se define como “género fluido” y prefiere los pronombres femeninos. Relaciona la lucha del clima directamente con la identidad de género. Lo que para muchos es inmutable, ella considera que se puede cambiar, una percepción que parte de su propia experiencia de ser. “Tener género fluido siendo joven me permite ver el mundo de manera un poco diferente”, dijo. “No miro al mainstreamy lo que piensan. Empiezo a tener mis propios valores, principios propios, y pienso en lo que no funciona en este mundo y en lo que puedo hacer para mejorarlo, en lugar de solo cerrar los ojos”.

Los viejos activistas del clima están perplejos. Y animados. “El movimiento que Greta ha lanzado es una de las cosas más esperanzadoras que he visto durante los 30 años que hace que trabajo en la cuestión climática. Muestra de manera clara el desafío generacional que supone el calentamiento global y reta a los adultos a que prueben que son, de hecho, adultos”, dijo Bill McKibben, fundador de la 350.org, al periódico The Guardian.

En un mundo en que las decisiones todavía las toman mayoritariamente los hombres, las niñas han levantado la voz. Los miles de niños de su generación que salen a la calle con ellas no parecen tener ningún problema con el protagonismo femenino de las protestas. Niñas como Greta, Anuna y otras tantas —porque son muchas— no quieren ocupar el lugar de los adultos. No se trata de eso. Lo que quieren quizá sea todavía más difícil. Al denunciar la infantilización de los gobernantes, reivindican que los adultos “se adulten”.

El agudo cronista brasileño Nelson Rodrigues, que era sublime en hacer frases de efecto, al preguntarle qué consejo les daría a los jóvenes, dijo: “¡Creced!”. Los niños que se ven obligados a cuidar del mundo dicen hoy a los adultos: “¡Creced!”.

Hemos llegado a este punto: los niños tienen que pedir a los adultos que sean adultos. Que tengan límites y se responsabilicen. O, en otras palabras: “Dejad de enmerdar el planeta en el vamos a vivir”.

Imagen: https://ep01.epimg.net/internacional/imagenes/2019/03/01/america/1551470611_066535_1551470903_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/03/01/america/1551470611_066535.html

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Cuba cuenta con 50 universidades y 113 carreras en educación superior

Centroamérica/Cuba/07 Marzo 2019/Fuente: Prensa Latina

Cuba cuenta hoy con 50 universidades, 113 especialidades y casi el 50 de la población de la isla caribeña posee un título de educación superior.

Al intervenir en el espacio radiotelevisado Mesa Redonda, el ministro cubano de Educación Superior, José Ramón Saborido, informó que todos los planteles tienen un alto nivel de integración y el impacto de las ciencias y las tecnologías hizo posible mejorar sus actividades.

Actualmente, la nación antillana cuenta con 241 mil estudiantes en los planteles, sin contar los que cursan carreras en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y en el Ministerio del Interior, señaló.

El país tiene 113 carreras de nivel superior y 42 mil 200 jóvenes se preparan en centros universitarios municipales, puntualizó Saborido.

Otro dato importante -comentó Saborido- es la presencia de nueve mil 580 extranjeros formándose en la mayor de las Antillas.

El titular cubano puntualizó que los alumnos que necesiten una beca se les garantiza, en ese caso están 62 mil 300.

La educación superior cuenta con 53 mil 298 profesores a tiempo completo, y un alto por ciento de ellos son máster o doctores.

Casi el 50 por ciento de la población cubana que trabaja está graduada en nuestras universidades, resaltó el ministro.

Por su parte, la ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez informó que esa cartera mantiene hoy entre sus prioridades la formación de maestros, acción que contribuirá a garantizar una enseñanza en todos los niveles de las nuevas generaciones.

‘La formación de maestros es una prioridad del ministerio, y tenemos 27 escuelas pedagógicas con 26 mil estudiantes’, precisó la titular del ramo.

Asimismo, se trabaja en la actualización de los libros de textos en todos los niveles, puntualizó Velázquez.

‘Somos los encargados de la formación de nuestros niños y jóvenes. Tenemos la responsabilidad además de la continuidad de estudio con una buena preparación’, subrayó la titular.

La mayoría de los profesores -resaltó la ministra- son universitarios, un 80 por ciento, y un 85 por ciento de los planteles están evaluado de bien desde el punto de vista constructivo.

Destacó que 78 por ciento de los profesores son mujeres, destacó la titular de Educación.

Sobre la continuidad de estudios, Velázquez dijo que todos los estudiantes tienen garantizado ese derecho y se sigue una estrategia para mejorar la vocación profesional.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=258984&SEO=cuba-cuenta-con-50-universidades-y-113-carreras-en-educacion-superior
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