Gracias a estas iniciativas, Cintia fue escogida como una de las ganadoras del programa ’25 under 25′ de la Internet Society en conmemoración del 25 aniversario de la organización.
Cintia es una pequeña catracha que a pesar de su corta edad ya destaca a nivel internacional por su espíritu de servicio a través de las tecnologías de información.
Desde sus 15 años enseña computación a niños y adultos de su comunidad Plan Grande, en el departamento de Colón, y también en las comunidades aledañas. Este proceso no fue sencillo para Cintia, ya que su comunidad estaba alejada de las demás comunidades y solo se podía transportar por vía marítima.
Este esfuerzo le valió para que la Red de Desarrollo Sostenible Honduras (RDS-HN) y EL Programa Pequeñas Donaciones de Naciones Unidas le ofrecieran su apoyo para crear la primera plataforma hondureña en línea enfocada en capacitar y sensibilizar en la prevención del embarazo temprano y el cambio climático, lo cual le permitió a Cintia tener un mayor impacto en los jóvenes de estas comunidades.
Gracias a estas iniciativas, Cintia fue escogida como una de las ganadoras del programa ’25 under 25′ de la Internet Society en conmemoración del 25 aniversario de la organización.
El programa enaltece a jóvenes de todo el mundo que están actuando y usando el Internet como una herramienta para hacer el bien.
Miles de sindicalistas de América Latina marcharon hoy por las calles de Uruguay en el marco del Encuentro Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo con la mira puesta en “el combate por mejorar la vida” de los países de la región.
Así lo expresó Marcelo Abdala, secretario de la central obrera de Urugulatinoamericanos tienen “el compromiso de honor” de defender la democracia.
“Es un honor recibir a más de 2.000 compañeros de 23 países, la clase obrera uruguaya con el corazón en la mano les dice bienvenidos a esta patria de Artigas, también parte de nuestra América Latina”, subrayó Abdala.
La manifestación comenzó en la Universidad de la República y reunió a los principales sindicatos de la región que llegaron en grandes grupos con sus banderas distintivas, bombos, fuegos artificiales y cantos.
El acto central se realizó en las cercanías del obelisco de la capital uruguaya donde se entonó el himno nacional y realizó una proclama con reivindicaciones para todos los países de la región.
“Honduras y el nefasto golpe de Estado, después Paraguay, luego el Gobierno descarado del capital en Argentina, íqué es (Mauricio) Macri sino la expresión del gran capital?”, afirmó el secretario general del PIT CNT.
Asimismo, Abdala hizo hincapié en “los ataques al proceso revolucionario transformador” de Venezuela, con “la asfixia y la guerra económica, el bloqueo y el accionar de una derecha violenta y fascista” que deja de lado la institucionalidad y cuestiona el “legítimo derecho” del pueblo de Venezuela “a marcar su destino”.
El dirigente sindical destacó que Brasil enfrenta un “nefasto golpe de Estado” que de blando “no tiene nada” debido a una operación para “judicializar la política” e hizo énfasis en la reforma laboral que realizó el Gobierno de Michel Temer.
Abdala también se refirió a los reclamos que la central uruguaya hace en su país y subrayó la necesidad de que haya “la inversión necesaria” en salud pública, educación y en el Sistema Nacional de Cuidados en la Rendición de Cuentas de 2018.
“En Uruguay vamos por más, como dijo nuestro presidente de la República, Tabaré Vázquez, en la OIT (Organización Internacional del Trabajo), lo que se estanca, retrocede”, añadió.
Francisca Rodríguez, integrante de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile, dijo en su discurso que esta convocatoria latinoamericana es “por la liberación de los Gobiernos fascistas-capitalistas que se levantan fraudulentamente” y por “la lucha incansable” de recuperar la identidad del continente.
“Tenemos que recuperar el pueblo, la soberanía popular, no podemos seguir con discursos tibios”, concluyó.
DOHA.- Hoy a las 9 horas de Qatar, las 3 de la madrugada en Buenos Aires en Argentina, abrió en esta ciudad la octava edición de la Cumbre Mundial en Innovación para la Educación (WISE, por sus siglas en inglés), el foro global que hace nueve años inauguró en la agenda internacional un encuentro educativo entre sectores claves de la educación.
Cada año, en dos días intensos de paneles y debates, WISE aborda el tema educativo a partir de los intereses contrapuestos y complementarios que lo atraviesan a través del diálogo entre docentes y educadores, responsables de políticas educativas, expertos del mundo académico, emprendedores y hombres y mujeres de negocios del mercado educativo y organizaciones sin fines de lucro.
En esta mañana de arranque de la cumbre, en el Qatar National Convention Center(QNCC) y ante la presencia de más de 2000 asistentes de 100 países del mundo, se dio a conocer el nombre del ganador al Premio WISE a la Educación, que se entrega en esta cumbre desde 2010.
El ganador es el ingeniero africano nacido en Ghana Patrick Awuah, fundador de la Universidad Ashesi en ese país, cuya misión es «educar líderes éticos, con espíritu emprendedor, para África».
El ingeniero ghanés Patrick Awuah fue distinguido con el Premio WISE a la Educación; fundó la Universidad Ashesi en Ghana, cuya misión es «educar líderes éticos con espíritu emprendedor». Foto: Patrick Awuah y Universidad Ashesi
Formación ética en la universidad
La Universidad Ashesi es la culminación de la experiencia biográfica de este ingeniero. Awuah dejó su Ghana natal en 1985 con 50 dólares en el bolsillo para estudiar ingeniería en Estados Unidos, becado en el prestigioso Swathmore College, y luego de casi diez años de trabajo en Microsoft como ingeniero en sistemas, volvió a Ghana con su familia luego de un intento frustrado apenas recibido de ingeniero: la corrupción rampante en Ghana lo había desalentado de emprender el regreso a su país natal.
Años más tarde, según contó Awuah en el video de presentación de su premio, el nacimiento de su hijo lo llevó a tomar la decisión de regresar a Ghana. «Nació mi hijo. No podía seguir diciendo que no volvería a Ghana. De hecho sentí que era mi responsabilidad», contó.
De ese regreso al África nació la Universidad Ashesi, que arrancó con 30 estudiantes en 2002, hoy tiene 864 estudiantes y para 2020 proyecta alcanzar una matrícula de 1000 alumnos. La universidad es privada pero sin fines de lucro. El ingreso es selectivo y es aceptado el 20 por ciento de los alumnos que se presentan. El 90 por ciento de sus egresados se queda trabajando en África.
En la Universidad Ashesi se dictan carreras como ingeniería en sistemas, ingeniería mecánica, ciencias de la computación, administración de negocios, entre otras, todas con un foco emprendedor. Uno de cada 25 egresados de la Universidad Ashesi se convierte en emprendedor de su propio proyecto.
Lo que distingue al proyecto de Awuah es el concepto del que partió, centrado en el rol del liderazgo ético. Su idea era «educar a los líderes éticos jóvenes para el futuro de Ghana». Según Awuah, los jóvenes que se acercan a la universidad «han visto la corrupción y sienten que la corrupción es la manera de hacer las cosas».
En ese marco, desde 2008, cada estudiante que ingresa a la Universidad Ashesi debe cumplir con un compromiso de honor basado en dos principios: aceptar la responsabilidad individual en sostener una vida ética y la responsabilidad colectiva por aquellos que no actúan éticamente.
Este año, el lema de WISE encara de frente los dilemas de un mundo en conflicto: «Coexistir, cocrear: aprendiendo a vivir y a trabajar juntos».
Cambiar el entorno e incluir. Con esas dos premisas, y en un contexto en el que las escuelas buscan renovarse para adaptarse a una realidad cada vez más exigente, hoy empieza la Feria Nacional de Innovación Educativa 2017, en Tecnópolis. Allí se reunirán más de 4500 estudiantes y docentes de escuelas primarias y secundarias públicas y privadas de todo el país, para presentar 1000 proyectos que idearon y diseñaron durante el año.
«Nuestros alumnos encuentran sentido a lo que estudian cuando aplican sus conocimientos y habilidades en la práctica, al identificar en su entorno una necesidad social, ambiental, cultural y encontrar la forma de resolverla», dice el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, que está a cargo de la organización de la feria. Y agrega: «Creando, los chicos son dueños de su futuro, cambian la realidad en la que viven».
Por primera vez, en esta edición la feria integra -además de las muestras de educación, arte, ciencias y tecnología, que se organizaron durante el año en todas las provincias- la Internacional de emprendedorismo escolar y la muestra Técnica-mente.
«Las ferias de ciencias hacen que los chicos se integren, que estén incluidos», dice Claudia Sala, docente de la escuela primaria Presbítero Cayetano de Quiroga, en la localidad sanjuanina de Usno, que presentó dos proyectos. Según describe, la posibilidad que tienen los alumnos de involucrarse en este tipo de iniciativas les da algo que necesitan: motivación.
Los trabajos que se exhibirán hasta el lunes, cuando termine la feria, fueron seleccionados por haber sido distinguidos en las muestras que se hicieron durante este año en las provincias.
Buenos Aires, con 74 proyectos; Misiones, con 59, y Córdoba, con 58, son las provincias que más iniciativas presentarán. También participarán alumnos de Brasil, Colombia y México.
Sergio Siles transmite entusiasmo cuando habla de su experiencia como coordinador provincial de las ferias de Jujuy. Viajó con una delegación de 130 personas entre docentes, alumnos y equipos técnicos, que presentarán 33 proyectos.
«Vinieron estudiantes de todas las modalidades como artística, bilingüe, rural, jóvenes y adultos, y escuelas técnicas», dice Siles orgulloso. Cuenta que los proyectos ya participaron de la feria de la provincia, en la que hubo más de 110 iniciativas.
«Hay algunos chicos que es la primera vez que participan, pero Jujuy es bastante convocante en este tipo de proyectos», señala Siles. Sabe que las claves de estos concursos son la motivación, la inclusión de los estudiantes y el poder generar un impacto en la comunidad.
A esas premisas se refieren las tres historias que LA NACION presenta a continuación.
Jujuy: la huerta crece con fertilizante propio
Horacio Gómez es docente en la escuela Nº 233 de Santa Bárbara, departamento de Valle Grande, Jujuy. Todos los domingos recorre 120 kilómetros. Tras cinco horas de colectivo, camina cuatro horas más para llegar a la escuela, donde se queda a dormir hasta el viernes. «Es un lugar tranquilo, me gusta el paisaje y es una forma distinta de hacer mi trabajo», dice Gómez, que hace cinco años que realiza ese recorrido cada semana. «La vuelta es más corta porque hacia abajo voy más rápido», aclara.
Al establecimiento se llega a pie o a lomo de burro. Para esta ocasión, el Ministerio de Educación provincial procuró los animales para que la comitiva de la escuela pudiera viajar.
El colegio sólo tiene seis alumnos, pero Gómez viajó a Buenos Aires con Ramiro Torres, de 13 años, y Mauricio Tolaba, de 11. En la instancia provincial participaron los seis alumnos, para este viaje sólo se animaron Ramiro y Mauricio, que es la primera vez que viajan a Buenos Aires. «Estoy entusiasmado, va a haber mucha gente», dice Mauricio.
El difícil acceso a la escuela complica el transporte de cualquier producto. «Empezamos el proyecto por una necesidad de producir nuestro fertilizante», explica Gómez. En la huerta producen la verdura que comen y necesitaban abono para mejorar la calidad de las verduras. Por eso decidieron elaborar el humus de lombriz.
Hace más de tres años que trabajan en el proyecto y tienen los avances registrados junto con las fotos. «La posibilidad de presentar el proyecto es útil para la escuela porque podemos promocionar nuestro trabajo y transmitir la conciencia conservadora de que usamos los residuos orgánicos de cocina», concluyó el maestro.
Mendoza: estudiar el valor de las acequia
La numerosa delegación de Mendoza que llegó a Buenos Aires presentará 50 proyectos. Los participantes vienen de todo tipo de modalidad de escuelas. Por ejemplo, el Centro Educativo Nivel Secundario (CENS) Nº 3-411 Raquel Robert trajo a las alumnas Miriam Treinsenbach y Elena Bravo, de 58 y 72 años, respectivamente, junto con su maestra Viviana Daniela Jenón.
Las estudiantes elaboraron un proyecto para revalorizar las acequias y su importancia para Mendoza. Sus autoras buscan revalorizar la educación. Su recorrido personal es prueba de ello. Treinsenbach y Bravo cursan primer año del CENS y han demostrado que no importa la edad, cualquier alumno se puede lucir y lograr distinciones en su desarrollo educativo. Pero además apuntan a lograr cambios en el contenido educativo de las escuelas.
«Queremos que la juventud aprenda que es gracias a las acequias que Mendoza dejó de ser desértica», dice Treinsenbach. El propósito del proyecto es reincorporar en la currícula la historia y la importancia de las acequias. «Como somos adultas recibimos esa educación, pero los jóvenes ya no lo aprenden», dice Treinsenbach.
El trabajo refleja su preocupación por la cantidad de basura en las acequias, que origina focos de contaminación. Participaron primero en la feria departamental de Godoy Cruz y luego en la provincial, donde ganaron la posibilidad de traer su proyecto a Tecnópolis.
Su profesora, Viviana Daniela Jenón, está orgullosa: «Ellas están muy emocionadas; el esfuerzo que han hecho a esta edad de volver a estudiar y además armar todo este proyecto ya es un premio para ellas». Y agrega: «Para mí, el premio es estar con ellas».
San Juan: difundir el patrimonio turístico
«La idea del proyecto fue primero conocer el patrimonio de nuestro lugar y poder difundirlo para que los turistas vengan a conocer», dijo Claudia Sala, docente de la escuela primaria Presbítero Cayetano de Quiroga, en Usno, San Juan. Contó que lograron el apoyo del gobierno para solventar la campaña de promoción.
El pueblo está a la vera de la ruta 510, por donde pasa el turista que va al Valle de la Luna. Quisieron aprovechar esta ventaja para dar a conocer su pueblo. «Tenemos una capillita de 120 años», señaló .
Su campaña incluyó tres ejes: carteles dibujados para atraer turistas y mostrar los puntos turísticos del pueblo. Los dibujos fueron realizados por un alumno con sobreedad que suele tener muchas inasistencias y a quien los docentes precisan buscar en su casa a menudo. Cuando presentó los bocetos a la maestra de plástica, ella los aprobó sin cambios. Así, a través de los carteles logró sentirse valorado.
También realizaron un spot publicitario para radio, usando los teléfonos celulares de los alumnos. «Lo grabó Sofía, una alumna nueva que llegó con un sentimiento de inferioridad por no saber leer y logró ocupar un lugar importante gracias a este proyecto», explicó la docente. El spot tuvo alcances extraordinarios gracias a una amiga suya que trabaja en una radio. Ella lo editó y logró pasarlo en las radios de San Juan. El tercer instrumento que se usó fueron folletos promocionales que los chicos repartieron por el pueblo y que se entregaron a quienes visitan el Parque Ischigualasto Valle de la Luna. El ente autárquico que lo gerencia, además, financió los costos de la campaña cuando vieron el proyecto en la Feria de Ciencias local.
Uno de los principales retos de los formadores en la ciudad está en desarrollar las habilidades de sus estudiantes e incluir las nuevas tecnologías en la enseñanza. Estas son algunas de las apreciaciones basadas en las experiencias de un colegio público y uno privado.
La educación es uno de los temas con los que los bogotanos se sientes más satisfechos. De acuerdo con el último informe de percepción de Bogotá Cómo Vamos, 65 % de los encuestados están conformes con la educación primaria y secundaria que se presta en la ciudad, mientras que en el tema de cobertura, la organización destaca que la ciudad es una de las que tienen mejores índices, con el 92 % de alcance.
Según Ricardo Meza, experto en procesos de evaluación de competencias educativas, quien fue uno de los ponentes del primer Encuentro Nacional de Gestión Académica, las buenas perspectivas de la ciudad frente a la educación podrían ser por el aumento de la cobertura y los trabajos por implementar la jornada única, lo que da una perspectiva de que se está viviendo una transformación en la ciudad. “Aunque aún nos hace falta mucho en la parte de inversión, lo que la gente está viendo es que se está intentando mejorar la calidad”.
Pero los resultados cambian al discriminar la percepción por sectores. El 57 % se mostró a favor con la educación que reciben los niños en colegios públicos, mientras que la satisfacción en los colegios privados es del 74 %. Esto, según Andrés Murillo, rector del Colegio Moderno John Dewey, se debe a que, a pesar de que el Gobierno se esfuerza por disminuir la deserción escolar y garantizar la jornada completa, aún se evidencian limitaciones en el acceso de recursos tecnológicos e información, que pueden afectar la calidad de la educación ante los nuevos retos que conllevan las nuevas tecnologías para los estudiantes.
Por ejemplo, la orientadora Xiomara Castañeda, quien trabaja en un colegio público en el sur de la ciudad, tiene a su cargo 2.200 estudiantes de bachillerato. Ella siente que no hay desventajas académicas, pero considera que lo que sí influye en la brecha educacional es el reducido acceso a las tecnologías e internet, así como las condiciones externas que deben enfrentar ante las vulnerabilidades de la población con la que trabajan. “Tenemos en este momento, sólo en bachillerato, 60 niños con problemas de discapacidad y estamos un poco solos, casi sin acompañamiento”, asegura.
Es evidente que no son las mismas condiciones en las que trabaja el profesor Juan Manuel Gómez, que enseña en un colegio privado y bilingüe en el norte de la ciudad. Allí se adelanta un nuevo proceso de enseñanza, con el que se pretende centrar la educación no en el aprendizaje, sino en el desarrollo de las habilidades de los estudiantes. “En nuestro caso usamos plataformas en las aulas que tienen contenidos alineados con los temas que queremos desarrollar”.
Tanto la docente del colegio público como el del colegio privado creen que una de las razones para que se presente esta brecha en la educación es la inversión económica, aunque aclaran que no lo es todo. Murillo asegura que programas como Ser Pilo Paga pone en competencia a los estudiantes y los motiva a mejorar, por lo que se puede decir que se ha convertido en un proyecto efectivo para mejorar la calidad de los estudiantes.
Meza cree lo mismo, pero considera que la brecha también está en la capacidad de los maestros de habituarse a las nuevas demandas que pide la educación y los mismos estudiantes que han nacido en el entorno digital. “Como docentes nos hace falta actualizarnos en esa parte tecnológica. Puedo tener una herramienta digital que funcione a las mil maravillas, pero si no la sé usar, es exactamente lo mismo que un martillo sobre una mesa”.
Murillo cree que los maestros caen en la confusión. “Hay docentes que no están preparados, porque muchos piensan que usar la tecnología es llevar un proyector de video a la clase. Usar la tecnología va más allá de la mera clase con una presentación en diapositivas”.
La innovación
Otro de los puntos sobre los cuales los docentes consideran que puede disminuirse las brechas es en la innovación. En el colegio privado donde trabaja Gómez se desarrollan modelos de aprendizaje a través de redes sociales; aplicaciones que son tendencia para los estudiantes, y se les motiva a grabar videos como los que ellos ven dentro de la inclusión digital.
Por su parte, en el colegio público en el que trabaja Castañeda también se adelantan casos de emprendimiento de éxito. Allí se realizó un proyecto con algunos estudiantes de física para implementar un modelo sobre el manejo de la electricidad. Con este trabajo, los alumnos participaron en un programa organizado por Telefónica y ahora representarán a Cundinamarca en una competencia nacional.
Para Castañeda, este caso demuestra que son varios los factores, además del económico, los que influyen en la calidad. De acuerdo con Murillo, esto se debe principalmente a que los estándares de calidad no sólo deben ir encaminados a buscar los mejores resultados, sino a mejorar las prácticas educativas, “porque cuando se hace en función del resultado, comenzamos en una competencia por el puntaje. Sin embargo, si se centra en la oferta educativa, se fortalece la práctica en el aula y todo el proceso real que después le va a servir para la vida al estudiante y al colegio”.
Para los educadores partícipes del evento, los principales retos en la educación están claros y con estos se puede lograr la disminución de las brechas en la educación, eje fundamental para mejorar la calidad del estamento público.
En el caso del instituto motrileño, el reconocimiento ha sido otorgado por sus buenas prácticas en tareas de mediación entre compañeros, «una iniciativa innovadora que ha permitido mejorar el clima de convivencia del instituto, partiendo de la prevención y resolución de conflictos y la participación de toda la comunidad educativa».
Así lo ha explicado el delegado territorial de Educación, Germán González, que ha agradecido a la comunidad educativa del centro la labor realizada para potenciar la educación en valores, «erradicando conductas inapropiadas y fomentando la cultura de paz» y avanzando hacia la mejora de los rendimientos educativos, ya que «un entorno emocional positivo es clave para el éxito escolar del alumnado».
Para llevar a cabo este proyecto, los alumnos mediadores han participado en actividades formativas llevadas a cabo con la colaboración del Gabinete Provincial de Convivencia de la Junta, así como de la asociación juvenil Phoenix, con el objetivo de trabajar aspectos como la resolución pacífica de conflictos, el tratamiento de la violencia de género, la prevención de conductas violentas, la protección ante usos inadecuados en entornos virtuales o el fomento de relaciones afectivas positivas e igualitarias.
A raíz de este proyecto, el centro cuenta con un Gabinete de Mediación conformado por alumnos del centro, cuya función es la de prevenir e intervenir en los conflictos del alumnado. Los docentes del centro, a través del Centro de Profesorado de Motril, se han formado en resolución de conflictos y prevención de conductas violentas, completando con ello un conjunto de medidas que favorecen la convivencia, lo que ha permitido el reconocimiento de Unicef.
En Dinamarca estudiar es un trabajo. El modelo danés no solo permite ir a la universidad sin gastar un euro del bolsillo, sino que el Estado da un considerable sostén económico al alumno: de 400 a 800 euros al mes, según las necesidades. Las becas otorgan una enorme libertad, lejos del coste, la presión y la deuda universitaria de sociedades como la estadounidense, y en menor medida, la española. Sea como fuere, desde fuera suele verse como una utopía académica envidiable.
Sin embargo, al proyecto no le faltan opositores y las subvenciones son motivo de gran controversia política en el país. Obviamente, todo esto es posible gracias a una de las tasas impositivas más altas del mundo. Digamos que sigue la lógica de que lo que te presta el Estado lo pagarás más tarde a través de tus impuestos. Además, una parte significativa de los daneses, en especial los ciudadanos que ya forman parte de la población activa, critican que esta libertad adicional elimina de raíz la urgencia de los jóvenes por convertirse en adultos, lo que da lugar al fenómeno de los estudiantes eternos.
A diferencia de otros subsidios, este no requiere que escojan una carrera determinada ni que sean excelentes. El sistema danés incluso permite que un estudiante abandone su carrera y no por eso quedará endeudado con el Estado. Aun así, cada vez es más evidente que algo huele a podrido en las universidades danesas. Tanto es así que hasta han introducido una palabra en el vocabulario habitual para nombrar a la tendencia de los alumnos que alargan sus carreras: ‘evighedsstuderende’.
Dinamarca otorgó más poder a las universidades para que metiesen prisa a los alumnos. Si no lo hacen, se arriesgan a perder la financiación
El 90% de los estudiantes termina la dupla grado y máster, y lo hacen en una media de seis años. Por su parte, el gobierno quiere rebajarla a cinco y asegura que muchos siguen beneficiándose de las becas durante el ‘fjumrear’ o año sabático, en el se toman un descanso cogiendo menos asignaturas de lo normal. “El país no puede permitirse esto por más tiempo”, resume Soren Nedergaard, del Ministerio de Educación Superior y Ciencia, a ‘The Atlantic‘, quien asegura que era o recortar las ayudas o reducir el tiempo de estudio. Se decantaron por el segundo objetivo.
Cafetería en la zona de la Universidad de Copenhague en la capital danesa. (Reuters)
“El problema se ha agrandado a lo largo de los años. En el momento en el que se decidió la reforma los jóvenes estaban estudiando un año y medio más de lo que debían”, asegura Nedergaard, cuyo gobierno se ha comprometido a endurecer las condiciones para percibir el subsidio. Cuando habla de reformas se refiere a las propuestas en 2015 con las que el Estado ha otorgado más poder a las universidades con el fin de que “metan prisa” a los alumnos. Si no lo hacen, se arriesgan a perder la financiación pública.
En los últimos años se ha popularizado el uso de la palabra ‘evighedsstuderende’, que hace referencia a los estudiantes que alargan su etapa universitaria
Al parecer, las medidas no solo responden al ahorro de dinero a corto plazo.Lauritz Holm-Nielsen, exdirector de la Universidad de Aarhus, la más grande del país, asegura que “visto desde el punto de vista de la sociedad, si los graduados ingresan en el mercado laboral antes, contribuirán a la economía durante más tiempo”. Sea cual sea la razón principal, estos cambios en el modelo educativo se han encontrado con mucho rechazo por parte de la comunidad estudiantil. Sin embargo, las protestas en la calle no parecen haber tenido el efecto deseado. Aunque sigue siendo uno de los principales problemas educativos y económicos que el gobierno asegura que tiene que hacer frente, la tendencia es (tímidamente) decreciente. Cada vez hay menos estudiantes de más de 30 alargando sus años de universidad.
Daniel Borup Jakobsen, un graduado de 24 años, lo confirma en ‘Business Insider‘. En cualquier caso, el joven rechaza la idea de que la matrícula gratuita cree ese efecto secundario y asegura que es algo por lo que merece la pena luchar: “La motivación para tener éxito en los estudios no está de ninguna manera vinculada con el hecho de pagar o no pagar”. Sin embargo, este debate, que en Dinamarca se considera una crisis educativa, en España, donde el precio ha aumentado hasta los 1.100 euros al año de media (según datos de Eurydice), adquiere otro matiz. Los estudiantes españoles se pasan nueve años de media en la universidad. Entran a los 18 y salen con 27 con un título de grado bajo el brazo. Y uno de cada cinco termina la carrera con 31 años, según un informe de la OCDE que utiliza cifras de 2012. Las comparaciones, al parecer, son odiosas.
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