Los emprendedores africanos son trabajadores, dinámicos y llenos de ambición para reinventar el continente y hacerlo un líder global en crecimiento e innovación.
Jack Ma
Una niña somalí asiste a una clase en una escuela improvisada en el campamento de Badbaado para desplazados internos en Mogadiscio, Somalia. Desde 2017, estudiantes universitarios se han ofrecido como voluntarios para enseñar a unas 600 niñas y niños menores de 16 años en campamentos.
La primera vez que puse un pie en África fue en 2017. Visité Kenia y Ruanda como asesor especial de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y defensor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para promover el emprendimiento como camino hacia el crecimiento económico.
Había leído bastante sobre África y pensaba que tenía una buena idea de lo que me iba a encontrar. Sobre todo, esperaba salir de mi zona de confort, tener la sensación de estar en un lugar extranjero muy distinto a lo que estaba acostumbrado.
Para mi sorpresa, no podría haberme sentido más en casa.
En cada uno de mis viajes, conocer gente joven y emprendedores es mi prioridad. Al conversar con grupos de emprendedores africanos y escuchar sus historias y sus sueños, me vi a mí mismo hace veinte años, cuando estaba apenas iniciando Alibaba.
He descubierto que actualmente en gran parte de África el emprendimiento no es la carrera profesional exaltada que es en Estados Unidos o cada vez más en China. Lo más prudente para la mayoría de los africanos es conseguir un empleo estable y asalariado en el sector bancario, energético o minero. El emprendimiento es para los vendedores ambulantes, aquellos que no siempre pueden tener un trabajo tradicional y por eso tienen que ser creativos para ganarse la vida.
Sin embargo, creo que el futuro de África lo construirán sus emprendedores, los soñadores hambrientos que ven oportunidades en los problemas. Al ver a los ojos a los jóvenes que conocí en 2017, vi a los héroes futuros de África y me prometí que haría lo que estuviera en mi mano para ayudarlos a lograr sus objetivos.
África está lista para un cambio radical. El mundo atraviesa una revolución digital, la cual creo que tiene el potencial de ser no solo la más transformadora, sino también la revolución tecnológica más incluyente que jamás hayamos visto. Hoy en día, cualquier persona con un teléfono inteligente puede obtener un crédito y comenzar un negocio. La tecnología móvil e internet han puesto el acceso a innumerables productos y servicios en la palma de la mano de todas las personas. La revolución digital tiene la posibilidad de impulsar una tremenda —e inclusiva— prosperidad económica en África. Pero necesitamos que los emprendedores digitales creen las compañías que puedan hacer esto posible.
Los escépticos señalarán la infraestructura africana y dirán que el continente no está listo para la era digital. De hecho, África está en la posición perfecta para ello. La infraestructura sólida en realidad es perjudicial en este nuevo mundo. Cuando el sistema vigente funciona demasiado bien, hay resistencia al cambio y mucha tradición que superar.
Por fortuna, en China no tuvimos ese problema cuando fundé Alibaba en 1999. Teníamos una enorme población con bajo ingreso per cápita y mala infraestructura para ventas al menudeo, logística y servicios bancarios. Sin embargo, en tan solo dos décadas, China pasó de tener 8,8 millones de usuarios de internet a 850 millones. El ingreso per cápita ha crecido de 800 a 9000 dólares y las ventas del comercio electrónico han alcanzado un billón de dólares. El ecosistema de Alibaba por sí solo es responsable de haber creado más de 40 millones de empleos en China. El año pasado, los ingresos del comercio electrónico en las zonas rurales chinas superaron los 97.000 millones de dólares, lo que generó casi siete millones de nuevas oportunidades de empleo.
Creo que a África puede irle mucho mejor. Su carencia de infraestructura es una ventaja, así como lo fue en China. Pero el continente cuenta con otros ingredientes para el éxito. Tiene 1300 millones de personas, de las cuales el 40 por ciento tienen menos de 16 años. Seis de las diez economías de más rápido crecimiento en el mundo están en África y las tasas de adopción de teléfonos inteligentes crecen a gran velocidad.
Fuente de la Información: https://www.nytimes.com/es/2020/01/14/espanol/opinion/emprendedores-alibaba.html
Tres maestros murieron esta madrugada en un ataque cometido supuestamente por el grupo yihadista somalí Al Shabab contra una escuela en el condado de Garissa, en el este de Kenia, y fronterizo con Somalia.
Los presuntos terroristas atacaron la Escuela de Primaria de Kamuthe en torno a las 02.00 hora local (23.00 GMT del domingo), confirmó la Policía keniana este lunes (13.01.2020) en su cuenta oficial de la red social Twitter.
National Police Service-Kenya
✔@NPSOfficial_KE
*KAMUTHE, GARISSA ATTACK UPDATE*
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This morning at around 02.00 hrs, suspected armed AS Militia attacked Kamuthe Primary school, Kamuthe Police Post, a telecommunications mast and murdered 3 teachers.
Los atacantes también actuaron contra un puesto policial de Kamuthe y un poste de telecomunicaciones que quedó «parcialmente dañado pero operativo», precisaron las fuerzas del orden, sin aportar, de momento, más detalles.
El director de Educación del condado de Garissa, Khalif Isack, confirmó igualmente que tres docentes murieron en el asalto.
«Es verdad que han matado a nuestros tres maestros. (Los atacantes) Tenían como objetivo a los hombres. Perdonaron a las maestras», dijo Isack en unas declaraciones recogidas por el periódico local «The Star».
Una fuente policial aseguró a la emisora de radio Capital FM que los agresores huyeron llevándose a «otro maestro», si bien este extremo no ha sido corroborado oficialmente por las autoridades.
Ese atentado ocurrió, asimismo, después de que el pasado día 5 el grupo yihadista atacase una base militar en el condado de Lamu, en el sureste de Kenia y cerca de la frontera con Somalia, que es usada por tropas kenianas y estadounidenses.
El asalto causó la muerte de un soldado estadounidense y dos contratistas del Departamento de Defensa de EE.UU., además de al menos cinco atacantes abatidos por los militares, según datos del Ejército de Kenia.
Ataque de Al Shabab a un cuartel militar en Nairobi. (5.01.2020).
Desde octubre de 2011, cuando el Gobierno keniano envió al Ejército a Somalia como respuesta a una oleada de secuestros supuestamente obra de Al Shabab en su territorio, los radicales islámicos han perpetrado numerosos ataques en Kenia.
Este grupo, que controla parte del centro y el sur de Somalia y aspira a instaurar en ese país un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador), se atribuyó el atentado del pasado 15 de enero contra un complejo hotelero de Nairobi, que causó 21 muertos.
Este pasado 30 de diciembre, además, el grupo yihadista se atribuyó el atentado con camión bomba que el día 28 de ese mes causó al menos 92 muertos y más de 125 heridos en Mogadiscio, el peor que sufre Somalia desde octubre de 2017.
Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.
Fuente e imagen tomadas de: https://www.dw.com/es/tres-maestros-muertos-en-un-ataque-de-al-shabab-a-una-escuela-en-kenia/a-51979355
Africa/Kenya/12-01-2020/Author and Source: www.kbc.co.ke
Universities Academic Staff Union – UASU lecturers have issued a seven-day strike notice over alleged government’s failure to honour the Collective Bargaining Agreement signed on October 28 last year.
UASU Secretary General Constantine Wasonga says there will be no classes in public universities from Monday January 20th.
The lecturers say that according to the CBA they were supposed to be paid by November last year but the government has failed to honour the agreement.
They lamented about the ongoing blame game between the Ministry of Education, the Salaries and Remuneration Commission – SRC and the Inter Public Universities Council Consultative Forum.
According Wesonga, the lecturers are also up in arms over the conflicting figures owed by the employer.
Wesonga insists that the Salaries and Remuneration Commission had approved the CBA in its current form and vowed not to renegotiate.
Source and Image: https://www.kbc.co.ke/uasu-issues-seven-day-strike-notice/
Tres mujeres explican su visión como activistas dentro de los movimientos sociales Y’en a Marre, LUCHA y Balai Citoyen.
Tres mujeres, tres países, tres contextos muy diferentes y tres maneras de entender el activismo. Todas ellas firmemente involucradas en el cambio social y político en sus países. Una de ellas es Denise Sow, nacida en Kaolack (Senegal), cofundadora del movimiento social senegalés “Y’en a Marre” (¡Ya estamos hartos!). La segunda es Rebecca Kabugho, nacida en Goma (RD Congo), militante del movimiento congoleño LUCHA (acrónimo de “Lutte pour le Changement”). La última de ellas es Stéphanie Bationo, nacida en Ouagadougou y residente en París desde los 12 años, militante del movimiento burkinés “Le Balai citoyen” (la escoba ciudadana).
Ellas hablarán sobre sus respectivos movimientos sociales, en qué contexto nacieron y qué buscan conseguir a través de sus acciones. Asimismo compartirán sus experiencias y reflexiones sobre el camino hacia la transformación social y democrática de sus países. Pero sobre todo lo harán sobre qué significa ser mujer y activista dentro de un movimiento social africano, qué dificultades han experimentado por serlo, y cómo ven su presente y futuro en la lucha.
UNA SOCIEDAD MOVILIZADA: Y’EN A MARRE, LUCHA Y BALAI CITOYEN
Y’en a Marre nace en 2011 en Dakar, Senegal. Se formó gracias a periodistas, raperos y graffiteros, cansados de la situación política y económica de su país. Sus denuncias empezaron tras los recurrentes cortes de luz, pero sus reivindicaciones pasaron rápidamente a tratar temas como el desempleo juvenil, el ineficaz sistema sanitario, los problemas de la educación pública y la corrupción.
Denise Sow, militante del movimiento desde su formación, comenta que querían crear algo que uniera a los senegaleses para combatir conjuntamente. Este “era el momento de tomar el destino en nuestras manos y cambiar las cosas”, añade. Su primer contacto con la política fue a través de Y’en a Marre, ya que “el resto de movimientos y partidos políticos no me representaban, siempre repetían los mismos discursos y nunca cambiaba nada”.
El primer contacto con la política de Denise Sow fue a través de Y’en a Marre: “el resto de movimientos y partidos no me representaban, siempre repetían los mismos discursos y nunca cambiaba nada”
El 18 de enero de 2011 Y’en a Marre se presentaba en público en la plaza del Souvenir, en Dakar. Sow señala que “fue el día de su creación cuando me convencí de que ese era mi sitio, junto con periodistas y artistas comprometidos”. Asegura que no lo hizo tanto por sí misma sino por las generaciones futuras, ya que “no quería que ellos viviesen lo mismo que yo he vivido: más de 30 años sin que nada cambiase, siempre con los mismos problemas y sin ninguna solución”.
En los últimos meses, Y’en a Marre ha creado un observatorio de la democracia y de la nueva gobernanza, donde quieren atraer a jóvenes a la política. También han organizado talleres de formación para ayudarlos a crear sus propias asociaciones y garantizar su autonomía económica.
Otro de los movimientos sociales más activos en África es LUCHA, nacido en 2012 en Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte. Se definen como un movimiento ciudadano, no violento y no partidista que lucha por el cambio social y político en la República Democrática del Congo.
Sus primeras acciones se centran en la denuncia por la falta de agua y de electricidad en Goma. Rebecca Kabugho, militante de LUCHA desde que tenía 19 años, define su país como un lugar donde ‘‘no hay justicia, no hay libertad de expresión; no tenemos ni agua ni electricidad”. Y eso a pesar de que “la RD Congo es un país rico con lagos, cascadas y recursos naturales’’, añade la activista. En este contexto, LUCHA nace de las manos de un grupo de jóvenes indignados, que buscaban otras mecanismos para exigir cambios y poder expresarse libremente.
En la actualidad, LUCHA centra sus esfuerzos en conseguir la gratuidad de la educación primaria o en mejorar la condiciones del servicio de telefonía móvil.
Balai Citoyen se fundó en 2013 en Ouagadougou, capital de Burkina Faso, por parte de dos artistas, el cantante de reggae Sams’K The Jah y el rapero Serge Bambara («Smockey»). Pero no fue hasta 2014 que tomó vuelo como movimiento. Su principal objetivo era evitar la reforma del Art. 37 de la Constitución, que permitiría al por aquel entonces presidente Blaise Compaoré presentarse a su reelección.
Stéphanie Bationo explica que Balai Citoyen fue creado para garantizar la alternancia política ya que “estábamos hartas, llevábamos 27 años con el mismo presidente en el poder”. Y añade que después de todos estos años el país “se encuentra en un estado lamentable. No hay justicia social, y la escuela es un desastre. Por no hablar del sistema sanitario”.
Estando en París decidió unirse a Balai Citoyen, donde difundían la realidad política del movimiento y de Burkina Faso a Francia y al resto del mundo. Desde la diáspora las redes sociales ocupan un papel fundamental, y según la activista “la insurrección funcionó porque había redes sociales y gente movilizada para difundir la información”.
Actualmente sus esfuerzos están enfocados de cara a las elecciones de 2020: “Desde París queremos sensibilizar y concienciar a la gente para que vote” comenta Bationo, y añade que “tenemos que votar bien, no podemos volver atrás”.
SER ACTIVISTA Y MUJER EN EL CONTEXTO AFRICANO
Cuando se les pregunta sobre el significado de ser activista y mujer en un movimiento social africano las voces se vuelven disonantes. Por un lado, Bationo cree que el hecho de ser mujer dificulta en gran medida la práctica política, que considera muy masculinizada. Pero eso no significa que las mujeres estén apartadas del debate político, sino todo lo contrario: la mujer burkinesa ocupa el centro de la vida en todas sus formas. “Ellas lo hacen todo: son las que trabajan, las que van al mercado, las que cuidan a los niños, etc. Sin embargo, siempre han estado involucradas políticamente. Es el marido el que da la cara, pero es la mujer la que habla”, afirma. Esto conlleva que las mujeres que toman la palabra en el contexto burkinés lo hagan excepcionalmente y las que son portavoces acostumbran a tener personalidades fuertes.
Bationo reconoce que la realidad en Francia es muy diferente, allí tiene menos dificultades para hablar en público. No obstante, su condición de mujer negra en la diáspora tampoco es fácil: “por un lado ser activista y mujer ya es especial, pero el hecho de ser mujer, negra y activista es mucho más complicado.”
Partiendo de un contexto y visión muy diferentes, Denise Sow (Y’en a Marre) considera que la mujer senegalesa goza de igualdad de género en la mayoría de ámbitos, también en el movimiento social que integra. Sow es miembro del noyau dur (núcleo duro, en francés), espacio donde se debaten y organizan las acciones futuras. Sow afirma que en el noyau dur siempre se ha tenido en cuenta su punto de vista, así como el del resto de mujeres que lo conforman. De hecho, el movimiento lo constituyen un buen número de mujeres que lo representan dentro y fuera del país. En definitiva, la activista no duda en que “el hombre no es superior a la mujer en el movimiento, todos estamos en pie de igualdad: no hay distinción entre mujeres y hombres”.
Sow no duda que su organización no es una excepción dentro de la sociedad senegalesa, ya que esta es “sinónimo de igualdad en todos los sentidos”, y añade: “Quizás hubo una época en que la mujer se quedaba cuidando del hogar, sin poder trabajar. Pero hoy en día no es así: la mujer senegalesa es siempre respetada”. Para la activista la lucha feminista es una cuestión superada: “No veo ninguna razón para ser feminista ya que no puedo reclamar los derechos que ya tengo”. “La mujer ya tiene la palabra, la mujer ya tiene sus derechos garantizados, la mujer ya tiene su igualdad y paridad garantizada”, puntualiza.
Más alineada con Bationo, Kabugho de LUCHA considera que la situación de las mujeres activistas en la RD Congo es muy complicada, en que ambos sustantivos tienen un gran peso y juntos multiplican las dificultades. Por un lado, cualquier activista en la RD Congo tiene que hacer frente a “la presión familiar, a las amenazas de los servicios de seguridad, a la represión violenta, a las detenciones arbitrarias y a la tortura física y psicológica”. Por el otro lado, las mujeres que se unen al movimiento reciben “las amenazas relacionadas con el género, la percepción cultural errónea de que las mujeres tienen su lugar en la cocina y el énfasis en que las mujeres aporten en la cama y no en cambiar su país”.
Respecto a las acciones que organizan cada movimiento en defensa de la mujer, Sow señala que desde Ye’n a Marre no se realiza ninguna lucha específica “sino que nos centramos en las luchas de todos, sean mujeres, hombres o niños”.
Bationo comenta que mientras desde París no hacen acciones específicas en defensa de los derechos de las mujeres, en Burkina Faso se llevan a cabo pequeñas acciones para apoyarlas en su vida diaria.
A pesar de las dificultades que experimentan las mujeres burkinesas cuando ocupan el espacio político, ellas fueron las primeras en salir a protestar durante las manifestaciones del 2014
A pesar de las dificultades que experimentan las mujeres burkinesas cuando ocupan el espacio político, ellas fueron las primeras en salir a protestar durante las manifestaciones del 2014. Marcharon con su spatula —un utensilio básico en cualquier cocina burkinesa— que representa “un símbolo fuerte del poder de las mujeres, ya que si te tocan con él ya no eres hombres en absoluto”—explica Bationo. Muchos jóvenes se unieron al movimiento al ver a sus madres protestar.
Kabugho explica que en LUCHA la mayoría de acciones por la liberación de la mujer se dirigen a romper estereotipos sobre ellas. En Goma, su ciudad, se centran también en garantizar su seguridad ya que “muchas mujeres son víctimas de abusos y violaciones cuando van lejos en busca del agua”. Kabugho ve como una prioridad personal “defender los derechos de las mujeres, en particular las que están en prisión”.
Sobre la importancia de la participación de las mujeres en la lucha, Sow envía un mensaje claro: “nosotras haremos nuestros deberes recordándote que vives en este presente y que debes decidir: tomar el destino con tus manos o dejar que tus hijos vivan en la pobreza”. Bationo, por su lado, anima a sus compañeras a salir y les recuerda que no tengan miedo, que “aunque estemos equivocadas, salgamos a luchar… Por lo menos aprenderemos juntas”.
Kabugho cree que las mujeres son esenciales en la lucha y les anima a que participen no solo desde la calle, sino también desde el arte o la música. Ella piensa que las mujeres y los hombres cambiarán juntos la RD Congo, y añade que “los dos tenemos puntos fuertes y débiles, juntos nos complementamos y somos más fuertes”.
Juntas o por sí mismas las mujeres juegan (y jugarán) un papel fundamental en el cambio social y político del África, en este largo camino que hay que andar. Y es que el cambio es un proceso largo y necesario, como nos lo recuerda Sow: “Cuando se planta un baobab se necesita tiempo para que crezca y dé frutos. Pero no seremos nosotros quienes los comamos, sino nuestros hijos: depende de nosotros que nos sacrifiquemos por ello”.
El movimiento del gobierno de Ruanda para eliminar la pobreza como uno de los criterios para que los estudiantes califiquen para préstamos universitarios ha sido ampliamente bienvenido.
A principios del mes pasado, el primer ministro, el Dr. Edouard Ngirente, anunció que el gobierno había decidido eliminar el sistema de estratificación socioeconómica basado en los activos familiares, un sistema conocido como Ubudehe , como uno de los criterios utilizados para otorgar préstamos de becas universitarias.
En los últimos años, calificar para una beca universitaria patrocinada por el gobierno no solo requirió un historial académico sólido, sino también pruebas de fondos familiares inadecuados.
Como resultado, muchos estudiantes perdieron oportunidades de estudiar a pesar del buen desempeño porque sus familias cayeron en las categorías tres y cuatro del sistema de estratificación de Ubudehe .
Solo los estudiantes de la primera y segunda categoría tenían derecho a becas gubernamentales. Los de la tercera categoría tenían derecho a un préstamo del 20%, mientras que los de la cuarta categoría debían pagar el monto total. Se espera que todas las categorías paguen los préstamos de graduación y empleo.
Los beneficiarios que toman asignaturas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) tienen prioridad.
“Les puedo asegurar que Ubudehe no será una de las condiciones en las que basaremos [la decisión] para otorgar una beca estudiantil. Se basará únicamente en el conocimiento y las calificaciones del estudiante ”, dijo Ngirente en un retiro de liderazgo nacional recientemente concluido.
Según Frank Habineza, miembro del parlamento del opositor Partido Verde Democrático de Ruanda, no era justo para los estudiantes que tuvieron un buen desempeño perder la oportunidad de ir a la universidad solo porque eran de familias consideradas ricas.
Abogar por la eliminación de Ubudehe fue parte del manifiesto de Habineza durante la última campaña electoral.
«Esta [decisión] automáticamente significa que todos los niños tendrán la misma oportunidad», dijo Habineza.
La Dra. Rose Mukankomeje, directora ejecutiva del Consejo de Educación Superior, dijo que eliminar la estratificación de Ubudehe como criterio para recibir asistencia financiera sería un movimiento positivo para los estudiantes y el sector educativo.
Los estudiantes y los padres que hablaron con University World News expresaron su aprobación y optimismo, diciendo que allanaría el camino para obtener más becas.
“Es un movimiento audaz, lo que significa que ingresar a la universidad solo requerirá que uno sea inteligente y sobresalga en los exámenes nacionales. Un gran número de estudiantes, incluyéndome a mí, perdimos la oportunidad, pero existe la esperanza de que puedan matricularse en la universidad ahora ”, dijo Liliane Uwineza, quien abandonó la escuela y obtuvo buenos resultados en contabilidad.
Alodie Mukantaganzwa, un veterano maestro de primaria y madre de seis hijos, describió la medida como «hace mucho tiempo». Su familia fue colocada en la categoría tres ya que Mukantanganzwa tiene un trabajo y vive en su propia casa cementada. Sin embargo, tres de sus hijos han perdido la oportunidad de obtener becas.
«No estoy seguro de que mis hijos que se perdieron puedan [ahora] solicitar becas, pero incluso si eso no es posible, quiero pensar que sus hermanos lo harán», dijo Mukantaganzwa, cuyo salario mensual es inferior a US $ 70.
“No era justo decir que todas las personas que pertenecen a la tercera categoría pueden pagar la educación universitaria. La revocación de la decisión es, por lo tanto, una buena noticia y hace mucho tiempo «.
El costo de la matrícula para los programas STEM en la Universidad de Ruanda es de RWF1.5 millones (US $ 1,600) por año y RWF600,000 para programas que no son STEM.
Alrededor de 5,000 estudiantes recibieron préstamos del gobierno para estudiar en la Universidad de Ruanda el año pasado y ese número ahora puede aumentar o los mejores estudiantes se inscribirán.
Reseñas/África/Mali/09 enero 2020/Autor: Albert González/El país
La mejora del sistema educativo es uno de los retos más importantes que enfrenta el país africano, con una tasa de alfabetización del 33,07%, según la Unesco. El conflicto armado que vive la región desde 2012 ha interrumpido el acceso a la escuela de unos 700.000 niños, según Unicef
1 Alta tasa de población analfabeta. La tasa de escolarización en Educación Primaria en Malí es baja debido a los pocos recursos de los que disponen las familias para conseguir libros y material escolar. Se estima que entre el 27% y el 47% de la población es analfabeta, a pesar de que la enseñanza es gratuita y obligatoria entre los 7 y los 16 años. La situación es especialmente crítica en zonas como Gao, Tombuctú y Kidal.
2 Exclusión del sistema social. El 56% de los niños en edad de escolarización, tanto de Primaria como de Secundaria, son excluidos del sistema escolar, según cifras de Unicef. La situación es especialmente grave en las zonas rurales del país, que han sufrido el éxodo de población hacia la ciudad debido al conflicto armado que se mantiene vivo desde 2012. Los factores que explican esta situación de exclusión social suelen ser los ingresos, la localización, el género y la situación familiar de los más pequeños.
3 La discapacidad, otra forma de discriminación. La discriminación y la marginalización afecta a las familias de niños que viven en situación de pobreza: aquellas que habitan en pueblos remotos o son nómadas, menores de edad con discapacidad o aquellos que son captados por las escuelas coránicas. Solo el 5% de las personas con discapacidad han sido escolarizadas, según Hándicap Internacional. Además, son víctimas de prejuicios y discriminación ya que son estigmatizadas en las comunidades y se les esconde.
4 Las niñas, más vulnerables. La desigualdad entre niñas y niños en Malí aumenta en Secundaria y en el ciclo superior. Para muchos padres, la escolarización no es una prioridad en las niñas, que deben quedarse en casa para realizar tareas domésticas. Este fenómeno se acentúa especialmente en zonas rurales, según un informe sobre la situación de los derechos del niño de Educo Malí, ya que o bien migran a la ciudad o son víctimas del matrimonio infantil. Uno de cada dos adolescentes se casan antes de los 18 años, según Unicef.
5 Largas distancias de clase a casa. En Malí, una media del 7% de la población escolarizada debe recorrer más de cinco kilómetros para ir a clase, según el Informe de evaluación diagnóstica del sistema educativo del país realizado por Oxfam. Lo recomendable, según esta organización internacional, es que los alumnos no tengan que recorrer más de tres kilómetros para ir a la escuela. En la región de Gao son más del 11,3% de la población quienes hacen este largo recorrido y en Segou llega hasta el 12%.
6 Las escuelas coránicas. El 10% de los alumnos en el primer ciclo de educación básica en Malí están escolarizados en escuelas coránicas, según un informe de Oxfam. Muchos niños de ellas quedan excluidos del sistema clásico ya que muchas veces la comunidad no encuentra que la educación pública refleje su cultura e incluso que pone en peligro sus tradiciones. Desde hace unos años se ha impulsado una estrategia del Ministerio de Educación del país para integrarlos a estos alumnos en el sistema educativo oficial.
7 La economía como freno a la escolarización. Los gastos de escolarización son otro de los frenos con los que se encuentran las familias en situación de mayor pobreza. En la mayoría de países de la región las dificultades económicas son la principal justificación de los padres y madres para explicar la no escolarización, según el informe ‘Garantizar una educación para todos en Malí’, de Oxfam. En el país, la educación es oficialmente gratuita aunque realmente supone un coste importante, pues se deben pagar los gastos de matriculación a la escuela y también el material escolar.
8 Abandono de la escuela. El 51,7% de los niños malienses deja la escuela antes de entrar en segundo ciclo, según un informe de Unicef. Al abandono escolar hay que sumarle la falta o ausencia de formación del profesorado y los métodos arcaicos de educación utilizados.
9 Aulas masificadas y trabajo infantil. En cada aula en Malí conviven entre 60 y 80 niños, lo que provoca situaciones de violencia en un país inmerso en un conflicto armado desde 2012. Las condiciones familiares también favorecen al abandono escolar ya que la mayoría de los menores de edad trabajan en casa o en el campo además de ir a la escuela: dos de cada tres, de entre cinco a 17 años, tiene un trabajo agrícola o doméstico a pesar de que trabajar está prohibido antes de los 14 años, según datos de la Coordinadora Internacional del Trabajo en Malí.
10 Acoso sexual en las aulas. El 71% de las niñas en Malí han sufrido violencia sexual por parte del profesorado o de sus compañeros de aula, según el informe ‘La violencia hacia la infancia en entornos escolares en Malí’, realizado por Plan y Save The Children. En la escuela, las reglas, los látigos y los palos son frecuentemente utilizados por parte de los profesores para administrar castigos por lo que el colegio y las infraestructuras escolares no suelen ser entornos seguros y protectores.
11 Ausencia de sanciones disciplinarias. El acoso sexual y la violencia en las aulas por parte de los profesores se debe a la inexistencia de sanciones disciplinarias y a una falta de control por parte de las autoridades, según el mismo informe de Plan y Save The Children. Este hecho demuestra la poca importancia que se le da a la escolarización por parte de algunas familias y la poca implicación de las autoridades jurídicas en las actividades de protección de las escuelas.
12 Educación interrumpida por el conflicto. El conflicto armado en el cual se encuentra inmerso Malí desde 2012 ha empeorado una ya de por si frágil situación. La crisis armada ha interrumpido el acceso a la educación de unos 700.000 niños, según Unicef y las autoridades educativas del país. Más de 200 escuelas del norte han cerrado o han sido destruidas y saqueadas. El conflicto ha provocado un éxodo hacia el sur y la mayoría de maestros no han podido regresar al norte. Los masificados colegios no tienen suficiente capacidad de absorción de alumnos ante la masiva llegada de estudiantes desplazados.
13El futuro de la educación En Kidal, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado en Malí, el 79% de los centros educativos han desaparecido, según Unicef. A final del año escolar de 2019, más de 900 escuelas en todo el país permanecían cerradas.
Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/30/album/1577715129_051572.html#foto_gal_13
El 81,3 por ciento de los 790 mil 405 estudiantes de nivel medio superior de Sudáfrica pasaron exitosamente las pruebas de ingreso a las universidades y centros tecnológicos del país, se informó hoy.
De acuerdo con los detalles brindados por la ministra de Educación Básica, Angie Motshekga, ninguno de los distritos del país estuvo por debajo del 60 por ciento de aprobados, mientras los mejores datos se reportan en las provincias de Estado Libre, Gauteng, Noroccidente y Cabo Occidental, con porcentajes respectivos de 88,4. 87,2, 86,8 y 82,3.
La Ministra señaló asimismo los avances en la provincia de KwaZulu Natal, que superó en cinco por ciento los números del año anterior al lograr 81,3 por ciento, y las cifras alcanzadas en las de Mpumalanga, Cabo Septentrional, Cabo Oriental y Limpopo.
Fuentes oficiales subrayan que los alumnos de 12 grado del curso 2018-19 lograron el mayor resultado desde la llegada de la democracia a Sudàfrica en 1994 y precisaron que los principales éxitos se concentran en las localidades de Tshwane Sur, Gauteng Norte y Tshwane, con cifras de 93, 90,7 y 90,6 por ciento.
Motshekga insistió en que la educación debe ser la arquitectura de Sudáfrica y que sus avances están reflejados en que las nueve provincias de este país superaron el 70 por ciento de aprobados, una de las metas trazadas por su ministerio.
Según se reportó, el 65 por ciento de los alumnos examinados (337 mil 730) obtuvo el título de bachiller, que les asegura estudiar en instituciones de alto nivel, mientras 78 mil 984 podrán acceder a centros técnicos y vocacionales.
Los resultados de este curso son los más altos desde la eliminación del régimen del apartheid en Sudáfrica hace 25 años y el presidente Cyril Ramaphosa aseguró que representan un triunfo y una muestra de las inversiones sustanciales del gobierno de Pretoria en ese sector.
Los sudafricanos debemos estar orgullosos de que la educación, como muchos otros aspectos de nuestro desarrollo como nación, se encuentra en un camino ascendente que debe inspirarnos a trabajar de conjunto para acelerar y mantener su excelencia, apuntó el mandatario.
Ramaphosa destacó que se reporta un aumento de la cantidad de mujeres que logran sus títulos de bachiller y aseguró que la diferencia entre las llamadas ‘escuelas de ricos’ y las de los pobres ha ido reduciendo paulatinamente.
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