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Hablar de sexo en Ghana

Por: Esenam Amuzu

La falta de educación sexual perjudica seriamente a la juventud del país

La educación sobre sexualidad y salud reproductiva es una cuestión política seria en muchos países occidentales. En ese terreno se ganan o pierden elecciones por temas como el aborto y los valores “familiares”. Pero en Ghana (y en muchos otros países en desarrollo), la planificación familiar es un asunto de vida o muerte, especialmente para las jóvenes y adolescentes.

Hace seis años, cuando yo era una niña que vivía en barrio pobre del sur de Ghana, era normal oír historias de aborto adolescente. También de chicas de catorce años dando a luz. Y de hombres de dieciocho años que apaleaban a sus novias prepubescentes porque estas se negaban a lavarles la ropa. A nadie en posición de autoridad (padres o maestros) parecía preocuparle que adolescentes solteras, a menudo sin edad legal de consentimiento, fueran víctimas de tales hechos.

Esa era mi “normalidad”. Muchas compañeras de clase quedaban embarazadas y dejaban la escuela. Otras morían al abortar en establecimientos sin licencia. Y me pregunto por qué, si yo veía estos problemas tan claramente, los adultos que me rodeaban no podían hacer nada al respecto.

En la parte de Ghana donde me crié, la educación sexual era muy limitada. Las jóvenes y adolescentes carecíamos de acceso incluso a la información más básica sobre salud reproductiva. El tema no se enseñaba en las escuelas, debido a “sensibilidades culturales”. Y los padres y educadores tampoco eran mucha ayuda; muchos creían que hablar de sexo con las niñas las haría más promiscuas. Así que en vez de ser el primer recurso de ayuda, la familia y los maestros eran el último. Muchas de nosotras nos consultábamos mutuamente; otras buscaban en Internet, donde la información no siempre es exacta.

La falta de educación sexual perjudicó seriamente a la juventud de Ghana. Un estudio reciente del Guttmacher Institute (Estados Unidos) revela que el 43% de las muchachas y el 27% de los muchachos han tenido relaciones sexuales antes de su vigésimo cumpleaños. Lo más sorprendente es que el 12% de las jóvenes ghanesas de menos de quince años han tenido relaciones sexuales al menos una vez (contra el 9% de los varones). Entre las adolescentes sexualmente activas, sólo el 30% usa algún método anticonceptivo, y sólo el 22% usa un método moderno (por ejemplo, condones). En un país con altas tasas de parto adolescente y niveles asombrosos de infecciones sexualmente transmisibles (entre ellas el VIH), estos porcentajes son sumamente preocupantes.

El control de la natalidad puede salvar muchas vidas, en particular de mujeres jóvenes

El control de la natalidad puede salvar vidas, en particular de mujeres jóvenes. Por ejemplo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas calcula que un incremento del uso de anticonceptivos en los países en desarrollo evitaría 70 000 muertes maternas al año y 500 000 muertes infantiles. En Ghana, ampliar el acceso a anticonceptivos modernos es fundamental para mejorar la salud a largo plazo de los niños y las futuras madres.

Para empezar, los gobiernos deben hacer hincapié en la salud sexual de los jóvenes, mediante la provisión de educación integral en cuestiones de salud reproductiva, incluidos los métodos anticonceptivos, la comunicación en la pareja y el modo de hallar información y apoyo en relación con el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. Los gobiernos también deben reforzar la colaboración con organizaciones de la sociedad civil.

Pero los jóvenes de Ghana no podemos esperar que todo lo hagan los mayores: también debemos hacer campaña por nuestra parte. Por eso hace unos meses colaboré en el lanzamiento de una iniciativa juvenil llamada My Teen Life [Mi vida adolescente], que busca dar a los jóvenes voz en la discusión de temas de sexualidad en las zonas rurales del país. Este proyecto ha tenido un prometedor comienzo, gracias al generoso apoyo de la iniciativa suiza Global Changemakers. Ya educa a padres y tutores sobre cómo hablar de salud sexual con sus hijos; capacita a madres adolescentes; y trabaja para cortar el círculo vicioso de pobreza y maternidad precoz.

My Teen Life ya ha llegado a más de 100 adolescentes y sus familias, y ha formado a un primer grupo de madres adolescentes para generar ingresos con la confección de joyas y pantuflas. En los próximos meses y años, esperamos llevar esta y otras iniciativas sociales a muchos más, en Ghana y otros países africanos.

Estas iniciativas buscan llegar a las chicas por vías cerradas para los programas oficiales. Hasta hace poco, en Ghana sólo se ofrecía información sobre “planificación familiar” a parejas casadas. Si bien eso empieza a cambiar, las estructuras familiares patriarcales todavía impiden a muchas mujeres, incluso casadas, acceder a servicios de calidad.

Dentro de nuestras pequeñas capacidades, My Teen Life es una forma eficaz de llegar a las jóvenes. Las ayudamos a aprender y comprender lo que sucede cuando crecen, y a tomar las mejores decisiones para su futuro. Empoderamos a todas las adolescentes con que trabajamos para que no dejen la escuela, e insistimos en que si dan expresión a su sexualidad mantengan el control de lo que sucede con sus cuerpos. Todavía queda mucho por hacer, pero mis colegas y yo creemos que el cambio es más duradero cuando las soluciones a los problemas de los jóvenes salen de los propios jóvenes.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/08/16/planeta_futuro/1502887247_458553.html

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África: Despair and depression at law school are real, and need attention

África/Sudafrica/Agosto del 2017/Noticias/https://theconversation.com/

 

Pursuing a professional degree can be extremely stressful for students, who often experience it as a time riddled with anxiety, uncertainty, fear and financial challenge.

The emotional health of law students was recently brought to my attention in an email from a student at the University of Cape Town’s law faculty where I am the dean. The student noted a perceived hyper competitive, overly demanding and alienating environment. This, he told me, was putting the mental health of some law students under severe strain. He stated that because of the atmosphere, “the use of anti-anxiety and antidepressant medication has become the norm amongst students” and alcohol is being consumed in alarming proportions.

The disturbing email had me pondering: was this an individual case of emotional distress or did it suggest a wider problem that required urgent attention? And what kind of attention? Is there something about law school in particular that drives its students to mental health problems and substance abuse? And, if so, how can it be addressed?

In seeking answers to these questions I first looked into the University of Cape Town’s policies and practices on addressing mental health and substance abuse. I then began an investigation into the issue of mental health among law students specifically, looking at South Africa and other countries. Though most of the rigorous, scientific research on the subject has been conducted in the US, it does offer some valuable insight into what’s driving the issue and how it may be addressed.

What we know

The American media has drawn attention to issues of substance abuse and mental health among law students and lawyers. One article written about the high instances of suicides among law students and lawyers cites a study by the American Psychology Association showing that lawyers are 3.6 times more likely to suffer from depression than non lawyers.

In 2014 a comprehensive study, The Survey of Law Student Well-Being, was conducted at 15 law schools across the US. It was designed to examine and address the incidence of alcoholism and drug use, as well as mental health concerns of law students. The study found that a quarter to a third of law students reported misuse of alcohol and drugs, as well as experiencing mental health problems.

What was particularly disturbing about the findings was that a sizeable group of the students experiencing problems were reluctant to seek help. The factors that stopped them included social stigma, potential threat to job status, financial reasons, the idea that they could handle the problem themselves, or not having the time.

At South African universities, the question of student emotional wellness has been acknowledged and examined in some depth. These studies do not focus on law specifically but anecdotal evidence suggest that some law students may be experiencing similar pressure, requiring both personal and professional support and care.

All the signs seem to suggest that there is something particular to the education and training of lawyers that makes students and graduates prone to mental health problems and substance abuse. But knowing how to intervene requires a better understanding of what is driving this disturbing phenomenon.

Stresses in law

Studying law is fulfilling, rewarding and fun. But law studies are also academically tough. Success is predicated on hard work, long hours and emotional persistence. The skills of successful law graduates include resilience, perseverance and the determination and capacity to succeed despite obstacles.

This is true of other professions, but law is distinct in a few key ways.

In many ways law operates as an adversarial system with clear winners and losers. The combative prosecutor, the shrewd defence lawyer, the ruthless negotiator, the tough judge – these are all images of the strong, successful lawyer. Learning law therefore feels combative, not collaborative. This leads to a culture of competitiveness in law school, where the pressure to emulate successful lawyers is strong.

The practice of lawyering is also a more public endeavour than in other professions. Lawyers are open to public ridicule.

And because law students have to certify that they are “fit and proper” persons to practice they may feel particularly constrained to demonstrate any emotional problem, fearing that it may have an impact on their ability to be licensed to practice. They may also perceive seeking help as a sign of weakness – anathema to the perceived image of the strong lawyer.

Where to from here?

In response to the mental health challenges of its students, the University of Cape Town is pursuing a revised mental health policy for students that’s responsive to their needs and attuned to issues of inclusiveness and care.

In the law faculty, in line with the broader university-wide initiative, we are focusing on the question of how to encourage students to seek help when they need it. This means making mental health services visible, accessible, affordable and socially acceptable.

We are also addressing the way we teach law. Some aspects of the legal profession are inherently stressful. But our aim is to develop a caring institutional culture as well as solid academic support structures.

Fuente:https://theconversation.com/despair-and-depression-at-law-school-are-real-and-need-attention-81351

Fuente Imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/JY3Os4V8EQyMNxcNqHC2wEL1X3eLSet-fLICB8ScjbSLfv5N4sqfKqnSzwcDddyAI7Sk=s85

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África:The end of South African universities?

África/Agosto del 2017/Noticias/https://theconversation.com/

 

Jonathan Jansen, vice-chancellor of the University of the Free State in South Africa until a year ago, has written a book on the country’s higher education sector. As by Fire – The End of the South African University is one of a number of recent books that set out to make sense of the current crisis in South African universities.

The crisis began in early 2015 with the #RhodesMustFall protests and gained momentum over the course of 2015. These protests fuelled, and eventually overtook the national #FeesMustFall movement. The underlying economic, cultural and political issues that drove the protests remain largely unresolved.

As by Fire is structured around three main questions: What in fact happened? Why did it happen? And what does the protest crisis mean for the future of South African universities?

Jansen draws on his own experience as well as interviews with 11 vice-chancellors in the country. His conclusion is:

In a nutshell, there is no future, and

What we are witnessing is a full system meltdown.

There are several problems with Jansen’s apocalyptic thesis.

An irresponsible thesis

Firstly, for a scholar of Jansen’s calibre, the analysis lacks a broad comparative perspective. His main reference point is the story of failing universities on the rest of the continent.

Jansen doesn’t make any comparisons to student protests across the globe– in Hong Kong, Canada, Chile, the UK, the US and Turkey, to name a few. These were also characterised by occupations of leaderless movements, threats of violence by police and militant students, reassertion of identity politics in curriculum and political stalemate.

A more thorough comparative analysis of what is happening in South Africa in relation to continental and global trends could have led to a more constructive conclusion that posed a range of future scenarios instead of a single “no future” story.

The more serious problem with Jansen’s “no future” thesis is that it’s irresponsible. Someone of Jansen’s profile has tremendous power to shape the narrative. And how South Africans interpret the events of the past two years shapes how the sector will go forward. In other words, his conclusion has consequences. Why would academics stay if they believed Jansen’s predictions with the certainty that he projects them? Why would students apply? Why would donors invest?

In the final few paragraphs Jansen attempts to wave a small flag of hope by appealing to civic action under the banners of free education for the poor and the right to education for all. This is an unconvincing attempt to end the book on a happier note.

An important perspective on leadership

What the book does offer is a view of university leaders under crisis – a close-up, zoomed-in, largely unedited perspective of 11 VC’s “under fire”, in some cases, literally. This is why the book will be of interest to anyone in higher education management.

The extensive literature of higher education leadership and management needs more of this kind of “in the trenches” study – leaders describing in their own words what it feels like to be flattened between a rock and a hard place, managing competing and contradictory demands from all sides while always under the watch of an unsympathetic media.

The book presents a view of leaders in a lose-lose situation, required to make on-the-spot judgement calls. The reader gets a close-up view of the ways in which they worked tirelessly to defend their institutions and were battered from every side. And Jansen is right to expose the extreme pressure and the personal costs that the VCs and their families paid. The accounts expose both their vulnerability and their resilience.

Jansen concludes by arguing that what’s needed more than ever before is

university leadership that is both compassionate in speaking to the student heart and competent in leading our universities in a demanding world of teaching, research, and public duty.

The missed opportunity of the book is that Jansen doesn’t explicitly extract from his interviewees what that compassionate competence looks like. In retrospect, what do they think they did right? What do they regret? What did they learn as leaders in crisis about the complexities of leading a university community at this stage of South Africa’s democracy?

Rebecca Solnit, American activist and author of Hope in the Dark, writes of the times we are living in that

this is an extraordinary time full of vital, transformative movements that could not be foreseen. It’s also a nightmarish time. Full engagement requires the ability to perceive both.

What South Africa’s universities need from their leaders now is not prophecies of doom, but deeper reflection on the transformative potential of this difficult historical moment.

Fuente:https://theconversation.com/the-end-of-south-african-universities-82180

Fuente Imagen : https://lh3.googleusercontent.com/wf06ZYJ0_sZdaa_AYevAy7P5znkbvjXejpNivdJmcTEYowLECQDQhxLI0eR2VkdPqNbMeA=s85

 

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Los Estados evalúan el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Amèrica del Norte/EEUU/Prensa IE

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se encuentran esta semana en el punto de mira en un Foro de Alto Nivel de la ONU, celebrado en Estados Unidos, pues los países presentan informes de progreso sobre la aplicación de los objetivos.

Los Gobiernos se reúnen esta semana en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para evaluar el progreso en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS). Durante este Foro Político de Alto Nivel, 44 países presentarán evaluaciones nacionalesque examinan su progreso con respecto a la consecución de cada ODS. Dichas evaluaciones también analizan la aplicación a nivel nacional, la arquitectura de seguimiento, y la participación de la sociedad civil, así como de los sindicatos.

IE: Crítica con los fracasos del Gobierno

Como parte de la sociedad civil, la Internacional de la Educación (IE) contribuyó al informe Spotlight de este año, que se centra en las tensiones que existen entre los sectores público y privado a la hora de aplicar los ODS. En su aportaciónal ODS 4 sobre la educación de calidad, la IE critica a los Gobiernos por no reconocer que la prestación pública y la reglamentación de la educación son condiciones previas para la equidad y la calidad. Por otra parte, analiza las amplias consecuencias que entraña la incapacidad de los Estados para garantizar una educación de calidad y equitativa para todos.

Antecedentes

Adoptados en septiembre de 2015, los ODS constituyen un programa universal para el desarrollo social, económico y medioambiental, y comprenden metas sobre la educación de calidad, el trabajo decente y la igualdad de género.

El Foro Político de Alto Niveles la plataforma mundial que supervisa los progresos de los ODS, y tiene lugar en el mes de julio de cada año. El tema de este año se titula Erradicar la pobreza y promover la prosperidad en un mundo cambiante, y se centra en el ODS 1“Fin de la pobreza”, el ODS 2“Hambre cero”, el ODS 3“Salud y bienestar” y el ODS 5“Igualdad de género”, así como el ODS 9“Industria, innovación e infraestructura” y el ODS 14“Vida submarina”.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15254/los-estados-eval%C3%BAan-el-progreso-de-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible

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UNESCO: Promover la educación para la salud entre las jóvenes del asentamiento informal de Kibera, en Nairobi

Promover la educación para la salud entre las jóvenes del asentamiento informal de Kibera, en Nairobi

Linda* nació y creció en el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi, uno de los barrios más extensos y densamente poblados de Kenya. “La vida aquí es muy dura”, afirma. Como muchas jóvenes de su entorno, esta joven no tuvo oportunidad de completar su educación secundaria debido a un embarazo inesperado. “Puedo decir que era una alumna brillante. Creo que debo todo a la influencia de mis compañeros. Conocí a un joven y ambos nos enamoramos. Al final quedé embarazada y tuve que abandonar la escuela para ocuparme del niño”.

“Educación sanitaria para un cambio de comportamientos”, es un proyecto piloto que lleva a cabo, entre septiembre de 2014 y diciembre de 2016, la Oficina Regional de la UNESCO para África Oriental, conjuntamente con el Ministerio de Educación de Kenya y con el apoyo financiero del gobierno de Azerbaiyán. Tiene como objetivo promover la educación para la salud de las alumnas y jóvenes, entre 10 y 19 años de edad, que viven en el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi, proporcionándoles información en materia de salud a nivel escolar.”

La alta tasa de urbanización en Kenya ha generado un aumento espectacular del número de personas que viven en asentamientos informales, fundamentalmente en Nairobi. El término “asentamiento informal” se utiliza oficialmente para designar los barrios marginales de la ciudad, en los que vive aproximadamente el 70 % de sus habitantes. Kibera, con más de un millón de habitantes que sobreviven con menos de un dólar por día, es el barrio marginal más grande de África.

“Si a un niño no se le prepara correctamente desde su más tierna edad, si no se le alimenta como es debido y si no tiene acceso a los servicios sanitarios, entonces su aprendizaje se verá afectado”, señaló la Sra. Ann Therese Ndong Jatta, directora regional de la Oficina Regional de la UNESCO para África Oriental, con sede en Nairobi, Kenya. “Se trata de un proyecto dirigido a las adolescentes. Debido a los problemas sociales de Kibera, la mayoría de éstas se hallan expuestas al abuso sexual y a los embarazos precoces”.

El proyecto Educación sanitaria para un cambio de comportamientos ha puesto de manifiesto un conjunto de indicadores de riesgos del comportamiento sexual de las adolescentes, fundamentalmente la ausencia de seguimiento y de consejos en la escuela y el hogar, la pobreza, la presión ejercida por sus compañeros, la orfandad, la inseguridad, la existencia de un sistema sanitario de mala calidad en las escuelas, las viviendas insalubres y el hacinamiento, la falta de información y de servicios de salud sexual y reproductiva, entre otros. Se calcula que estos indicadores predisponen a las jóvenes a una mayor vulnerabilidad con respecto al trabajo de menores, las violaciones, los embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual (ITS), y, en base a esta constatación, el proyecto de educación sanitaria de Kibera procura mejorar el acceso de las adolescentes a las informaciones sobre la salud con miras a que tomen decisiones fundamentadas y saquen mejor provecho de las oportunidades de desarrollar su potencial educativo.

“El proyecto se utiliza como instrumento para sensibilizar a la población de esta región en donde se hallan otros interlocutores cuya labor se centra fundamentalmente en la salud infantil”, señaló la Sra. Ndong Jatta. También elabora materiales didácticos para la educación sanitaria, disponibles para su uso en las escuelas, y ofrece capacitación a los docentes.

En el marco de un proceso de consultas, el proyecto elaboró 12 conjuntos de materiales didácticos sobre la salud que recibieron la autorización del Kenya Institute Curriculum Development, el organismo habilitado para aprobar los materiales de enseñanza y aprendizaje en el nivel fundamental. El proyecto ha capacitado también a 30 instructores de docentes y 195 docentes (90 docentes más fueron formados recientemente) con miras a reforzar la enseñanza de la educación sanitaria en las escuelas.

Aunque Kenya ha puesto en marcha programas políticos a nivel nacional por conducto del Ministerio de Educación y del Ministerio de Salud a fin de definir las estrategias para mejorar la educación de las niñas, las de Kibera tienen mucho menos oportunidades de asistir a la escuela que los niños. Un estudio efectuado por Population Council (2007), indica que el 43% de las niñas seleccionadas para el estudio había abandonado la escuela, con respecto al 29% de los niños.

“Dejé de asistir a la escuela durante cuatro años”, afirmó Linda. “Pero, por suerte, mi familia me ayudó a matricularme y a reanudar mis estudios. Ahora sí que espero completar mis estudios”.

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/promoting_health_education_among_youth_in_nairobis_kibera/

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Promover la educación para la salud entre las jóvenes del asentamiento informal de Kibera, en Nairobi Kenia

Kenia/17 agosto 2017/Fuente: Unesco

Linda* nació y creció en el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi, uno de los barrios más extensos y densamente poblados de Kenya. “La vida aquí es muy dura”, afirma. Como muchas jóvenes de su entorno, esta joven no tuvo oportunidad de completar su educación secundaria debido a un embarazo inesperado. “Puedo decir que era una alumna brillante. Creo que debo todo a la influencia de mis compañeros. Conocí a un joven y ambos nos enamoramos. Al final quedé embarazada y tuve que abandonar la escuela para ocuparme del niño”.

“Educación sanitaria para un cambio de comportamientos”, es un proyecto piloto que lleva a cabo, entre septiembre de 2014 y diciembre de 2016, la Oficina Regional de la UNESCO para África Oriental, conjuntamente con el Ministerio de Educación de Kenya y con el apoyo financiero del gobierno de Azerbaiyán. Tiene como objetivo promover la educación para la salud de las alumnas y jóvenes, entre 10 y 19 años de edad, que viven en el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi, proporcionándoles información en materia de salud a nivel escolar.”

La alta tasa de urbanización en Kenya ha generado un aumento espectacular del número de personas que viven en asentamientos informales, fundamentalmente en Nairobi. El término “asentamiento informal” se utiliza oficialmente para designar los barrios marginales de la ciudad, en los que vive aproximadamente el 70 % de sus habitantes. Kibera, con más de un millón de habitantes que sobreviven con menos de un dólar por día, es el barrio marginal más grande de África.

“Si a un niño no se le prepara correctamente desde su más tierna edad, si no se le alimenta como es debido y si no tiene acceso a los servicios sanitarios, entonces su aprendizaje se verá afectado”, señaló la Sra. Ann Therese Ndong Jatta, directora regional de la Oficina Regional de la UNESCO para África Oriental, con sede en Nairobi, Kenya. “Se trata de un proyecto dirigido a las adolescentes. Debido a los problemas sociales de Kibera, la mayoría de éstas se hallan expuestas al abuso sexual y a los embarazos precoces”.

El proyecto Educación sanitaria para un cambio de comportamientos ha puesto de manifiesto un conjunto de indicadores de riesgos del comportamiento sexual de las adolescentes, fundamentalmente la ausencia de seguimiento y de consejos en la escuela y el hogar, la pobreza, la presión ejercida por sus compañeros, la orfandad, la inseguridad, la existencia de un sistema sanitario de mala calidad en las escuelas, las viviendas insalubres y el hacinamiento, la falta de información y de servicios de salud sexual y reproductiva, entre otros. Se calcula que estos indicadores predisponen a las jóvenes a una mayor vulnerabilidad con respecto al trabajo de menores, las violaciones, los embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual (ITS), y, en base a esta constatación, el proyecto de educación sanitaria de Kibera procura mejorar el acceso de las adolescentes a las informaciones sobre la salud con miras a que tomen decisiones fundamentadas y saquen mejor provecho de las oportunidades de desarrollar su potencial educativo.

“El proyecto se utiliza como instrumento para sensibilizar a la población de esta región en donde se hallan otros interlocutores cuya labor se centra fundamentalmente en la salud infantil”, señaló la Sra. Ndong Jatta. También elabora materiales didácticos para la educación sanitaria, disponibles para su uso en las escuelas, y ofrece capacitación a los docentes.

En el marco de un proceso de consultas, el proyecto elaboró 12 conjuntos de materiales didácticos sobre la salud que recibieron la autorización del Kenya Institute Curriculum Development, el organismo habilitado para aprobar los materiales de enseñanza y aprendizaje en el nivel fundamental. El proyecto ha capacitado también a 30 instructores de docentes y 195 docentes (90 docentes más fueron formados recientemente) con miras a reforzar la enseñanza de la educación sanitaria en las escuelas.

Aunque Kenya ha puesto en marcha programas políticos a nivel nacional por conducto del Ministerio de Educación y del Ministerio de Salud a fin de definir las estrategias para mejorar la educación de las niñas, las de Kibera tienen mucho menos oportunidades de asistir a la escuela que los niños. Un estudio efectuado por Population Council (2007), indica que el 43% de las niñas seleccionadas para el estudio había abandonado la escuela, con respecto al 29% de los niños.

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/promoting_health_education_among_youth_in_nairobis_kibera/

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More than half a million children in Libya need humanitarian assistance

Tripoli / 16 de agosto de 2017 / Fuente: https://www.unicef.org

“Six years since the crisis began in Libya, over 550,000 children need assistance because of political instability, on-going conflict, displacement, and economic collapse. Heavy violence in some parts of the country has forced families to flee their homes. More than 80,000 children are internally displaced and migrant children in Libya are particularly vulnerable to abuse and exploitation, including in detention centres.

“Since 2011, UNICEF has been expanding its assistance to respond to children’s needs on the ground. More than 1.3 million children were vaccinated against polio last year. UNICEF and partners, including national institutions, were able to maintain nearly universal immunization coverage even when violence was at its peak. UNICEF has partnered with 28 municipalities across Libya under the “Together for Children Campaign” to support children’s basic rights.

“At a child friendly space where children play, learn and receive psychosocial support, boys and girls spoke of their dreams of living in peace and prosperity. We have to support each and every child in Libya – especially the most vulnerable – to reach their full potential.

“In discussions with the authorities in Tripoli and Benghazi, UNICEF reaffirmed its commitment to provide all the support possible to reach children in need wherever they are in the country.

“Next October, UNICEF plans to have all its international staff operating full-time from Libya. UNICEF will further scale up its assistance to reach 1.5 million girls and boys and support strengthening of national institutions and civil society.

“UNICEF reiterates that the wellbeing of girls and boys in Libya should be a priority for authorities, civil society and the international community.

“In the interest of children, UNICEF is calling for an immediate political solution to the crisis and an end to the violence.”

Fuente noticia: https://www.unicef.org/media/media_100613.html

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