Kenia / 07 de junio de 2017 / Por: OUMA WANZALA / Fuente: http://www.nation.co.ke/
The Teachers Service Commission (TSC) has announced the recruitment of 5,000 new teachers across the country to address a shortage of 87,000 tutors.
Chief executive officer Nancy Macharia said 2,205 teachers will be deployed in primary schools while 2,795 teachers will be sent to secondary schools and tertiary institutions.
“Interested candidates should submit their applications to county directors of education for primary schools and boards of management for post primary institutions not later than June 14,” Mrs Macharia said in an advert.
She said eligible candidates must be Kenyan citizens, aged 45 years and below, registered with TSC and must have original professional and academic certificates.
Mrs Macharia said applicants for posts in primary schools must be holders of a P1 certificate and should apply to the TSC county director where there is a vacancy, attaching relevant documents.
APPLY A FRESH
“The application should be submitted through the respective TSC sub county directors. Those who had applied earlier and were unsuccessful must apply afresh since a new merit list for 2017/2018 financial year will be generated,” said the CEO.
She said successful candidates will be deployed to any part of the country and not necessary in the county they will be recruited in.
Those applying for jobs in post primary institutions must be holders of a diploma in education and should apply to school boards of management attaching relevant documents.
“TSC will only deal with its county selection panel and boards of management in this exercise. Individual applications to the Commission will not be considered,” said Mrs Macharia, adding that the Commission is an equal opportunity employer.
EMPLOYMENT FORMS
“Successful candidates must not fill employment forms in more than one station as it will lead to disqualification.”
The Commission cautioned Kenyans against fraudsters who may want to extort money from unsuspecting persons purporting to assist them in the recruitment.
The Commission was allocated Sh2 billion for the exercise in the financial year starting July but teachers’ union leaders had demanded employment of more than 90,000 teachers.
TSC currently has 305,000 teachers on its payroll with a budget of about Sh200 billion annually. It has been replacing teachers who exit the service through natural attrition on quarterly basis and last year 5,000 were recruited.
Kenya National Union of Teachers secretary-general Wilson Sossion and Kenya Union of Post Primary education chairman chairman Omboko Milemba said more teachers ought to be recruited to guarantee quality education.
FREE EDUCATION
“People are talking of free education and that can only be achieved if we hire enough teachers,” said Mr Sossion.
A survey by Twaweza East Africa, released last week, revealed that majority of Kenyans believe that recruitment of more teachers is important, followed by improvement of infrastructure.
The government has committed to improve working conditions for teachers and is set to implement a new collective bargaining agreement from next month.
Last week, Education Cabinet Secretary Fred Matiang’i called on teachers to work towards improving learning outcomes, regretting that the country was doing poorly.
PERFORMANCE
The CBA puts emphasis on performance of teachers; they will be promoted on the basis of their performance and not necessarily experience.
“In recognition of the fundamental shift in policy in public employment and with a view to promote, enhance and maintain high performance standards in the teaching service, parties hereby agree to ensure continuous professional development and annual performance evaluation system,” the CBA says.
Aprender sobre África, propuesta de la ONG Madre Coraje para esta próxima quincena en la Casa de la JuventudPAMPLONA|EUROPA PRESS
La realidad africana llega a la Casa de la Juventud de la mano de la asociación Madre Coraje. Desde este lunes, y hasta el próximo 18 de junio, la Casa de la Juventud acoge ‘Las caras de África’, una exposición de ocho paneles a través de los cuales se analiza y cuestiona la realidad africana desde el punto de vista crítico, en la idea de proponer pautas de actuación dentro de la sensibilización para el desarrollo.
La muestra tiene un componente específicamente orientado a la educación con materiales adaptados a diferentes franjas de edad para trabajar los contenidos propuestos.
Fichas con preguntas, pasatiempos, sopas de letras o mapas para colorear, permiten acceder de forma fácil a la historia y la significación de África, además de revisar las principales fortalezas y déficits del llamado Continente Negro, ha explicado el Consistorio pamplonés en una nota.
La exposición puede visitarse en la Casa de la Juventud de lunes a viernes, de 18 a 20.30 horas y los sábados de 12 a 14 horas con entrada libre.
La entidad organizadora, Madre Coraje, realiza desde los años 90 acciones de proyectos de desarrollo, educación para el desarrollo y labores de reciclaje de ropa, juguetes, móviles, libros y material escolar, a través del trabajo de sus voluntarios.
«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos»
(Robert Trivers: La insensatez de los necios)
Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore.
Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015 , siendo en España de 0,33 puntos y del entorno de 0,25 en los países nórdicos, los de menor desigualdad del mundo dado que el máximo lo marca el 1. Pero como ciudadano de la desfavorecida minoría negra el secretario Carson es un magnífico exponente del american dream, igual que el personaje que interpreta Will Smith –antaño irreverente príncipe de Bel Air– en la película titulada En busca de la felicidad, en la que un desgraciado padre cambia su situación de patético loser por la de ejecutivo triunfador merced a su «mentalidad ganadora», la que precisamente el exneurocirujano ahora miembro de la administración Trump propugna que han de inculcar los padres a sus hijos. Por eso, seguramente y dicho sea de paso, en nuestro sistema educativo postLOMCE se haya considerado conveniente la implantación de una asignatura denominada «Cultura emprendedora y empresarial» con el fin de inculcar en nuestros jóvenes el «espíritu emprendedor» y promover el «autoempleo».
De modo que la pobreza –según cabe inferir de este planteamiento– es, principalmente, el efecto natural de un modo de afrontar los retos de la vida desde el derrotismo, actitud que bien pudo ser herencia de unos padres que fallaron a sus hijos a la hora de dotarles del sano espíritu emprendedor que les insuflara la fuerza moral del triunfador. O expresado en versión corta: si eres pobre, tú te lo buscas por cultivar el espíritu perdedor; ya que, como dicta la ética capitalista, el que trabaja, innova y emprende, siempre recibe su merecido premio.
Si la estructura social del Antiguo Régimen legitimaba las desigualdades entre los integrantes de los diversos estamentos mediante el discurso religioso, el cual hacía del designio divino el fundamento moral del orden establecido, en el caso de nuestro actual statu quo, que tiene en las desigualdades económicas el elemento decisivo que marca las diferencias sociales, habrá que buscar su legitimación no ya en la dimensión trascendente, que no es válida en una cultura secularizada, sino en la inmanente de la propia responsabilidad individual, muy acorde con la concepción liberal de la democracia, que es la preeminente. Así la aristocracia viene a ser reemplazada por la meritocracia. Es el mérito ahora y no la superioridad del linaje el que da razón de la riqueza material que viene a ser moralmente aprobada, puesto que ha sido ganada en buena lid por el individuo en un contexto de competición en igualdad de condiciones. En consecuencia, la desigualdad resultante del enriquecimiento de unos y el empobrecimiento de otros no tiene por qué ser objeto de corrección, puesto que en nada contradice el canon de la ética capitalista. Meritocracia y aristocracia comparten el núcleo legitimador, que no es otro que la virtud (areté en griego), lo que otorga valor a algo o alguien (meritum en latín); y en el que se sustenta una jerarquía moralmente justa.
Considero que este constructo ideológico de la meritocracia es parte primordial de la ética de los trabajadores de las democracias modernas; y permite explicar en parte la casi inexistente resistencia y hasta resignación que caracteriza la actitud mayoritaria de la ciudadanía ante el crecimiento de la desigualdad económica y social. Cuando el ciudadano no trabaja, o tiene un trabajo indigno, cuando no logra darse a sí mismo la vida a la que el sistema le dicta que ha de aspirar como ideal, le ahoga la vergüenza del loser, del perdedor que no ha hecho méritos suficientes para obtener los favores del capital (yo lo he visto en personas de carne y hueso que conozco; apelo a la experiencia del lector). Aquí, como señala certeramente el filósofo Byung-Chul Han, descansa una parte principal de la estabilidad del orden establecido, que ha logrado en más de los que creemos hacer de su persona amo y esclavo a partes iguales; o dicho de otro modo, ha convertido al individuo en empresario empleador de sí mismo. No cabe, pues, la crítica a la sociedad, pues sólo uno es culpable de su propio fracaso.
La meritocracia va camino de convertirse, si no lo es ya, en una de esas creencias de las que hablaba José Ortega y Gasset hace casi un siglo en su ensayo titulado Creer y pensar; es decir, en una de esa clase de ideas que conforman el estrato más profundo de nuestro pensamiento, de las que no somos conscientes, pero con las que contamos sin más para hacer nuestras vidas, de tal modo que bien se puede decir que constituyen el continente de nuestras acciones. No vivimos con tales creencias, sino que estamos en ellas.
Hagamos méritos, entonces, y el sistema nos otorgará sus bendiciones. Seamos mejores, hagámoslo mejor que los otros, como dicta la regla dorada de la competición, y tendremos lo que nos merecemos. Y los que tienen más y son, en consecuencia más, es porque se han hecho merecedores de ello. Son mejores que los otros. Este sería el cuadro de la denominada por el economista francés Thomas Piketty «sociedad hipermeritocrática», un invento dice él de los Estados Unidos armado a lo largo de las últimas décadas con el fin de justificar la magnitud creciente de la desigualdad. Ésta va camino de alcanzar las cotas de concentración de riqueza extremas en las sociedades del Antiguo Régimen y en la Europa de la Bella Época (con típicamente el 90% de la riqueza total para el decil superior y el 50% para el percentil superior en sí mismo). Es el reparto según el modelo de la «sociedad hiperpatrimonial» o «sociedad de rentistas». Sólo que en este imperio del libre mercado global en el que nos hallamos instalados en nuestros días y que camina firme año tras año hacia el mayor crecimiento de la desigualdad el modelo es de una «sociedad de superestrellas» o una «sociedad de superejecutivos». En cualquier caso los ganadores de semejante sociedad justifican la jerarquía que la estructura por el valor del mérito. Ahora bien, éste no es objetivo ni absoluto. Es muy difícilmente cuantificable y varía a lo largo del tiempo. Fijémonos por un momento en el salario de los altos ejecutivos, que no ha hecho más que crecer de forma exagerada en las últimas décadas, aumentando la brecha con respecto a los asalariados con menos sueldo de las empresas. ¿Cómo evaluar con objetividad su productividad marginal? ¿Cómo se mide la productividad individual cuando se forma parte de un equipo, de una estructura, de una empresa? Sus ganancias dependen más de las normas sociales vigentes entre ellos y los accionistas, así como de la tolerancia de los trabajadores de bajo nivel salarial y de la sociedad en su conjunto, para lo cual la batalla ideológica es decisiva. Como precisa el mismo Piketty: «Estas normas sociales dependen principalmente de los sistemas de creencias respecto a la contribución de unos y otros en la producción de las empresas y en el crecimiento del país. Teniendo en cuenta las enormes incertidumbres a este respecto no sorprende que estas percepciones varíen respecto a las épocas y a los países, y dependen de cada historia nacional particular. El punto importante es que, teniendo en cuenta lo que son estas normas en un país determinado, es difícil que una empresa particular se oponga a ellas». (A este respecto, el visionado de la película titulada El capital del incisivo director Costa-Gavras hará las delicias del lector con sensibilidad masoquista.)
La creencia, no obstante, del pensamiento liberal, que impregna la atmósfera mental que respira la ciudadanía, es que las notables diferencias en las retribuciones reflejan una desigualdad en el talento y la ejecución, necesaria para incentivar y alentar el trabajo duro, así como el reconocimiento del mayor esfuerzo, responsabilidad y estrés que conlleva el desempeño de los altos cargos. Este cuadro legitimador se resiente, sin embargo, cuando uno se entera de la ineptitud e incompetencia de muchos altos directivos, los cuales, empero, no dejan de cobrar sus escandalosas indemnizaciones, pensiones y bonus (¿necesitamos evocar la figura de nuestro ínclito Rodrigo Rato como referencia?). A ello hay que añadir que en el mundo real la productividad no es mero resultado del talento y esfuerzo de los individuos, sino del sistema socioeconómico en el que se desenvuelven. El heterodoxo economista Ha-Joon Chang, profesor de Economía Política del Desarrollo en Cambridge, plasma meridianamente lo mucho que de mito tiene la meritocracia en este párrafo extraído de su libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo: «Esa idea tan extendida de que la única manera de que todas las personas reciban un salario correcto, y por lo tanto justo, pasa por que los mercados sigan su curso, es un mito; un mito del que habrá que olvidarse, comprendiendo lo que tiene de político el mercado y de colectiva la productividad individual, si pretendemos construir una sociedad más justa, en la que se decida cómo retribuir a las personas tomando en cuenta como se lo merecen la herencia de la historia y los actos colectivos, no solo el talento y el esfuerzo individual.»
Hay quien percibe, incluso, un proceso de secesión que pone en peligro la integridad del sistema democrático asociado a la legitimación meritocrática de la creciente desigualdad en la posesión de la riqueza. Los muy ricos constituirían ya un grupo de personas que han adquirido pautas de comportamiento e idiosincrasia exclusivas, resultantes en gran medida de identificar sus riquezas y las posiciones conquistadas en las últimas tres décadas con lo que conciben como su talento y su mérito singulares. Entienden que alcanzar las más altas cimas de la opulencia conlleva unos determinados derechos, que en realidad son privilegios, y que hacen todo lo posible por asegurar y acrecentar, segregándose del común de los mortales al mantenerse a salvo de los riesgos vitales e incertidumbre que no hacen más que aumentar en un mundo dominado por el omnipotente y veleidoso capital financiero. Es la tesis mantenida por los profesores Antonio Ariño y Juan Romero en su libro de hace un año titulado, precisamente, La secesión de los ricos, donde advierten, en efecto, del quebranto que se causa al fundamento mismo de la democracia cuando la ideología del mérito socava –como hemos apuntado más arriba– los principios políticos de la justicia y la igualdad legitimando la concesión de un poder tan desmesurado a determinados grupos.
La empatía social se resiente cuando no hay reconocimiento de la afinidad en la vulnerabilidad, que es el requisito casi indispensable según la filósofa norteamericana Martha C. Nussbaum para que los seres humanos se compadezcan. La meritocracia contribuye a reforzar el punto de vista desde el cual contemplamos a los perdedores del sistema como objetos distantes cuyas experiencias no tienen nada que ver con la vida propia. Su desdicha –pobreza, paro, exclusión social, pérdida de estatus…– es percibida no como algo inmerecido; es decir, la creencia es que la persona de la que se trate, de algún modo, ha provocado su propio sufrimiento. Las desigualdades devienen justas al asumir como evidencia irrefutable un terreno social en el que todos los individuos compiten en presunta igualdad de condiciones, ya que pueden recibir la educación que necesitan y son juzgados al margen de la colectividad en la que crecen. La socialización afirma la individualidad y sus virtudes, de forma que el triunfo y el fracaso se convierten en resultados de la actuación personal, incluida la pobreza, claro está, que es la consecuencia natural de la conducta de quienes no han sabido aprovechar las oportunidades que la vida y una sociedad abierta les ha brindado.
Es menester una buena dosis de autoengaño para no caer en la cuenta de las consecuencias políticas que todo esto acarrea, y que tienen que ver con la deslegitimación del estado de bienestar. El mito de la meritocracia es un barreno en el pilar de la solidaridad, uno de los que sustenta dicho estado de bienestar, cuyo presupuesto es que las desigualdades no son producto exclusivo de las acciones de los individuos que forman parte de él, o sea, que hay factores en la dimensión colectiva que objetivamente perjudican a unos y favorecen a otros al margen de sus méritos personales.
África/Egipto/06.06.2017/Autor y Fuente: http://www.prensa-latina.cu
La aplicación de los exámenes finales de educación secundaria de Egipto fue golpeada hoy nuevamente por un intento de fraude online, cuando 90 minutos antes de su aplicación se filtraron en sitios de Internet.
Según Reda Hegazy, director general de los exámenes nombrados Thanweya Amma, los exámenes publicados online eran auténticos, tal como ha ocurrido de manera repetida e imparable hasta ahora durante los dos últimos años.
El comité de operaciones del ministerio de Educación, agregó, identificará a los responsables ‘en cuestión de minutos’.
Aunque el documento filtrado hoy no contenía ninguna respuesta, las autoridades del país temen que se repita el escenario del año pasado, cuando las preguntas fueron filtradas primero, seguidas de cerca por las respuestas.
Para evitar la ocurrencia de fraudes online, el ministerio de educación implementó numerosas medidas, entre ellas la prohibición de llevar teléfonos a las aulas los días de examen, así como incrementados controles de seguridad en la cadena de custodio de las copias impresas.
El pasado diciembre el Primer Ministro egipcio, Sherif Ismail, dijo que la impresión en papel de los Thanaweya Amma ahora sería supervisada por ‘un cuerpo soberano’, el cual la prensa identificó como algún organismo de seguridad de alto nivel.
En la ocasión Ismail enfatizó que no habría ‘complacencia alguna en abordar todos los fenómenos negativos que ocurren durante los exámenes’.
Los resultados de los exámenes de Thanaweya Amma determinan qué colegios preuniversitarios son elegibles para asistir para los estudiantes, según sus notas.
Cada año casi 500 mil estudiantes egipcios se someten a ellos.
“Desde que aprendí a leer y a escribir soy una persona diferente”, afirma Fardowsa Bile Abdullahi, de 17 años de edad, originaria de Mogadiscio, en Somalia. “Mi familia me confía sus negocios porque sé contar y efectuar transacciones comerciales gracias a los conocimientos adquiridos en el centro”.
Africa/Somalia/06.06.2017/Autor y Fuente: http://www.unesco.org
Fardowsa es una de las jóvenes que se beneficiaron de un proyecto de alfabetización y de competencias a lo largo de toda la vida financiado por Al Maktoum e implementado por la UNESCO en Somalia. Perdió a sus dos padres muy joven y vive actualmente con personas allegadas de su familia. Debido a los disturbios civiles y a las rivalidades enconadas entre diferentes clanes del país, Fardowsa no tuvo oportunidad de aprender y de acceder a la enseñanza durante su infancia. Sólo tenían acceso a la enseñanza básica algunas personas que disponían de los medios necesarios, ya que la mayor parte de las instituciones educativas eran privadas.
La inexistencia de un gobierno estable en el sur y en el centro de Somalia hacía imposible la prestación de servicios educativos para niños como Fardowsa. Gracias a amigos cercanos ella pudo enterarse de la posibilidad de realizar estudios en un centro educativo comunitario de Mogadiscio, con el respaldo de la Fundación Al Maktoum, de la UNESCO y del Ministerio de Educación. “Un día, mientras me dirigía hacia el mercado, un amigo me habló de esta oportunidad que ofrecía el Centro Nacional de Capacitación Comunitaria de Mujeres de Somalia. Me inscribí enseguida en los cursos de lectoescritura, cálculo e iniciativa empresarial de dicho centro”.
Fardowsa no da por sentado lo adquirido. Contempla el futuro con optimismo y quiere profundizar en sus estudios para mejorar su calidad de vida.
El nivel de alfabetización en Somalia
Somalia posee una de las tasas de escolarización de niños más bajas del mundo. Sus 4,4 millones de niños sin escolarizar constituyen aproximadamente la mitad de la población de un país que cuenta con 9,2 millones de personas. Sólo cuatro de cada diez niños están escolarizados. El país está lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible con miras a garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa como única vía para fomentar una educación normalizada de calidad en aras de la alfabetización y adquisición de las competencias necesarias a lo largo de toda la vida, lo que contribuye a mejorar el acceso a la educación y a la equidad en el ámbito de la alfabetización de dichos niños.
La cuestión de la seguridad en la capital, Mogadiscio, y en el resto del país, sigue siendo inestable y peligrosa. Los ataques terroristas, a menudo perpetradosmediante ataques suicidas, son frecuentes en toda Somalia. Por ello, para jóvenes como Fardowsa resulta difícil acceder a un centro educativo comunitario y asistir a los cursos.
“A pesar de los múltiples ataques y atentados que han ocurrido cerca de nuestro centro educativo comunitario seguiré cumpliendo mi sueño de completar mi educación y de obtener mis propios medios de subsistencia”. Fardowsa afirmó: “Estoy muy agradecida a la Fundación Al Maktoum, al Ministerio de Educación, a la UNESCO y al Centro Nacional de Mujeres de Somalia por haberme brindado esta segunda oportunidad”.
Mundo/ 06 de junio de 2017/ Autora: Rebecca Ratcliffe/Fuente: https://www.theguardian.com
Los activistas urgen a los líderes mundiales a mantener los objetivos de la educación mundial en el buen camino, después de que las cifras revelan que la educación recibe el mismo nivel de financiación de la ayuda que el transporte.
Los activistas que creen que la financiación para la escolarización en los países más pobres del mundo ha afectado los niveles de crisis decir el próximo mes del G20 reunión será un «hacer o romper» momento para la educación.
La proporción de fondos de ayuda destinados a la educación ha disminuido en los últimos seis años, de 10% en 2009 a 6,9% en 2015, según nuevas cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La educación recibe ahora tan poca ayuda financiera como el transporte.
Los activistas dijeron que si los líderes mundiales no toman medidas cuando se reúnen en la cumbre del G20 en Hamburgo en julio, hay pocas posibilidades de alcanzar los objetivos de educación establecidos en los objetivos de desarrollo sostenible. Estos requieren que todos los niños reciban una educación primaria y secundaria completa para 2030.
«La educación ha sido descuidada por los líderes mundiales y las instituciones internacionales durante demasiado tiempo», dijo Barry Johnston, director asociado de abogacía del Fondo Malala. «Hay un movimiento en las próximas semanas para que los líderes del G20 reconozcan que hay un problema, hay una crisis en el financiamiento y reconocen que si quieren tener sociedades sanas en el futuro – si quieren tener una fuerza de trabajo educada que pueda cumplir Los desafíos del futuro – entonces tendrán que empezar a pagar para que los niños entren a la escuela. Y no sólo en la escuela, sino aprender las cosas adecuadas. «
La Comisión de Educación, presidida por Gordon Brown, ex primer ministro británico, estima que el gasto mundial en educación debe aumentar de 1,2 billones de dólares al año a 3 billones de dólares en 2030 en todos los países de ingresos bajos y medios.
Justin van Fleet, director de la Comisión Internacional sobre Financiación de la Oportunidad de Educación Global, dijo que la reunión del G20 podría ser un punto de inflexión.
«Una de las cosas que estamos pidiendo a los países donantes que piensen en hacer es priorizar la educación al mismo nivel que la salud, hacer que la educación 15% de su asistencia al desarrollo en el extranjero y canalizar más de ese dinero hacia fondos multilaterales», dijo Flota.
Existen convocatorias para establecer un esquema de financiación -que reuniría a los donantes públicos y privados, junto con instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo- para obtener financiación adicional. Este organismo podría aumentar la financiación de la educación en más de 10.000 millones de dólares anuales para 2020.
Además, los activistas dicen que se necesitan US $ 3.854mn para el año 2021 para financiar Educación No Puede Esperar, un programa que apoya la escolarización en emergencias. También creen que el financiamiento para la Alianza Global para la Educación, que proporciona subsidios para apoyar los sistemas de educación en los países con mayor necesidad, debería aumentar a $ 2 mil millones al año para 2020.
Se necesita trabajo en algunos de los países más pobres del mundo para asegurarse de que una mayor proporción del presupuesto nacional se destina a la educación y que se está gastando efectivamente, agregó Johnston. Se requerirá una reforma a las normas tributarias mundiales e internacionales para asegurar que los países menos adelantados tengan más dinero para gastar en financiamiento para la educación, dijo.
Irina Bokova, directora general de la Unesco, dijo que la ayuda también debe ser mejor dirigida. Los datos de la Unesco muestran que el África subsahariana, hogar de más de la mitad de los niños no escolarizados del mundo, recibe ahora menos de la mitad de la ayuda a la educación básica que obtuvo en 2002. Esto representa el 26% del total de la ayuda a la educación básica – poco más que el 22% asignado al norte de África y Asia occidental, donde el 9% de los niños no asisten a la escuela.
La Comisión de Educación ha advertido que a menos que los gobiernos aumenten la inversión y apunten a las necesidades de manera más efectiva, el mundo está en camino de negar a la mitad de sus jóvenes educación.
«La proyección para el 2030 es que habrá 1.600 millones de jóvenes en el mundo, y estamos listos para dejar atrás la mitad de esta generación», dijo Fleet. «Así que 825 millones de jóvenes, si continuamos invirtiendo de la manera que somos, no habrán ido a la escuela o habrán abandonado, y no tendrán las habilidades para ser empleables».
Garantizar los compromisos de los países donantes es un desafío, en parte porque los beneficios no son inmediatamente visibles. «Esa es la diferencia con el sector de la salud – si alguien pide £ 5m para las vacunas, a £ 1 por la vacuna, usted puede señalar entonces a 5 millones de niños que todavía están vivos,» dijo Johnston. Los beneficios de hacer la misma inversión en las escuelas tardan décadas en surgir.
Manos Antoninis, analista de políticas en el informe de seguimiento de educación global, dijo que la ayuda se ha incrementado considerablemente en todo el mundo desde 2010. «A pesar de la crisis financiera, ha aumentado un 24% entre 2010 y 2015 – pero en educación todavía está por debajo de los niveles de 2010. Así que la razón no es que no hay ayuda que fluye de los países ricos, es que no está recibiendo una prioridad «.
En 2015, los Estados Unidos y el Reino Unido siguieron siendo los dos donantes más importantes de la educación básica -que incluye el apoyo a la educación preescolar y primaria, así como a la educación de adultos ya los programas de alfabetización- aunque redujeron sus asignaciones en un 11% -2015.
Campaigners urge world leaders to keep global education targets on track after figures reveal education receives same level of aid funding as transport.
Campaigners who believe funding for schooling in the world’s poorest countries has hit crisis levels say next month’s G20 meeting will be a “make or break” moment for education.
The share of aid funding spent on education has fallen for the past six years, from 10% in 2009 to 6.9% in 2015, according to new figures from the UN Educational, Scientific and Cultural Organization (Unesco). Education now receives as little in aid funding as transport.
Campaigners said that if world leaders fail to take action when they meet at the G20 summit in Hamburg in July, there is little possibility of meeting the education targets set out in the sustainable development goals. These call for every child to receive a full primary and secondary education by 2030.
“Education has been neglected by world leaders and international institutions for too long,” said Barry Johnston, associate director of advocacy at the Malala Fund. “There’s a movement in the coming weeks to get G20 leaders to recognise that there’s a problem, there’s a crisis in financing, and acknowledge that if they want to have healthy societies in the future – if they want to have an educated workforce that can meet the challenges of the future – then they’re going to have to start paying to get kids into school. And not just into school, but learning the right stuff.”
The Education Commission, chaired by Gordon Brown, the former British prime minister, estimates global spending on education must increase from $1.2tn (£931bn) a year today to $3tn by 2030 across all low- and middle-income countries.
Justin van Fleet, director of the International Commission on Financing Global Education Opportunity, said the G20 meeting could be a turning point.
“One of the things we’re asking donor countries to think about doing is to prioritise education to the same level as health, to make education 15% of their overseas development assistance, and to channel more of that money towards multilateral funds,” said Fleet.
There are calls to establish a financing scheme – which would bring together public and private donors, alongside international financial institutions such as the World Bank and regional development banks – to raise additional funding. Such a body could increase education financing by more than $10bn annually by 2020.
In addition, campaigners say $3.85bn is needed by 2021 to fund Education Cannot Wait, a programme that supports schooling in emergencies. They also believe financing for the Global Partnership for Education, which provides grants to support the education systems in countries with the greatest need, should increase to $2bn a year by 2020.
Work is needed in some of the world’s poorest countries to make sure a greater proportion of the national budget is spent on education, and that it is being spent effectively, added Johnston. Reform to global and international tax rules will be required to ensure the least developed countries have more money to spend on education funding, he said.
Irina Bokova, director general of Unesco, said aid also needs to be better targeted. Unesco data shows that sub-Saharan Africa, home to more than half of the world’s out-of-school children, now receives less than half the aid for basic education it obtained in 2002. This amounts to 26% of total aid to basic education – little more than the 22% allocated to northern Africa and western Asia, where 9% of children are out of school.
The Education Commission has warned that unless governments increase investment and target need more effectively, the world is on course to deny half of its young people an education.
“The projection for 2030 is there’ll be 1.6 billion young people in the world, and we’re on track to leave behind half of this generation,” said Fleet. “So 825 million young people, if we continue to invest in the way we are, will not have gone to school or they’ll have dropped out, and they won’t have the skills to be employable.”
Securing commitments from donor countries is a challenge partly because the benefits are not immediately visible. “That’s the difference with health sector – if someone asks for £5m for vaccines, at £1 per vaccine, you can then point to 5 million children who are still alive,” said Johnston. The benefits of making the same investment in schools take decades to emerge.
Manos Antoninis, senior policy analyst at the global education monitoring report, said aid has increased considerably worldwide since 2010. “Despite the financial crisis, it has increased by 24% between 2010 and 2015 – but in education it is still below the 2010 levels. So the reason is not that there’s no aid flowing from rich countries, it is that it’s not receiving a priority.”
In 2015, the US and the UK remained the two largest donors to basic education – which includes support to pre-primary and primary education as well as adult education and literacy programmes – though they reduced their allocations by 11% and 9% respectively between 2014-2015.
El desplazamiento de la población azotada por la sequía ha elevado los niveles de violencia contra los menores, según denuncia Save The Children
Al abandonar el hogar, las familias pierden el entorno seguro para los niños cuando salen a buscar agua o a recoger leña, explica la ONG
La apatía y los problemas cognitivos y de autoestima son las otras secuelas que deja el hambre en los más pequeños, según una experta de MSF.
En Somalia, las miradas se dirigen al cielo. Las lluvias no llegan y, cuando llegan, no son suficientes. Los cadáveres del ganado salpican el seco paisaje. La sequía ha traído consigo una grave escasez de alimentos que empuja a su población a abandonar sus hogares. Este desplazamiento en busca de alimentos ha expuesto a «más de un millón de niños» a «altos niveles de violencia», como el trabajo forzoso o los abusos sexuales, según ha detectado en las últimas semanas Save the children.
Los trabajadores de la ONG denuncian un aumento de los casos de «violaciones y palizas» a niños y niñas cuando van a recoger leña, a buscar agua o a cuidar el rebaño. «Los que se han visto obligados a trabajar, o habían aumentado considerablemente sus tareas domésticas, están también en un alarmante riesgo de explotación», asegura Hassan Saadi Noor, director de Save the Children en el país.
Un estudio de la organización ha constatado que, desde que comenzó la sequía, la violencia contra los niños ha crecido casi dos tercios. El 30% de las personas encuestadas sostiene que los menores están en mayor riesgo de violencia sexual.
Las causas, dicen, hay que buscarlas en el desplazamiento. Y las causas del desplazamiento, en el hambre. Dos temporadas consecutivas de lluvias escasas han diezmado las cosechas, han disparado los precios de los alimentos y han matado al 70% de los animales. Los pueblos y las ciudades se están superpoblando por miles de familias que se dedican al pastoreo y, tras perder parte de su cabaña, se han desplazado lejos de su hogar en busca de agua y comida, sin medios para regresar.
«Se pierde el ambiente seguro de estar en comunidades donde cada uno se conoce. Las familias están separadas unas de otras. A menudo viven cerca de extraños. Los baños también pueden estar en áreas abiertas donde las niñas pueden sufrir abusos», explica Devendra Tak, portavoz de Save the children en Hargeisa –en la región autónoma de Somalilandia–, durante una entrevista con eldiario.es.
Un rebaño de ovejas bebe agua que ha sido transportada por camiones para los pastores de Bandar Beyla (Somalia). EFE
La ONG también asegura que los niños están sufriendo «altos niveles de angustia psicológica con síntomas inusuales como lloros y gritos constantes» y ha identificado cambios en su comportamiento. Más de la mitad, detallan, se han vuelto «más agresivos». «Muchas familias se encuentran en campamentos para recibir la ayuda de las agencias humanitarias y el Gobierno. Allí los niños tienen mucho miedo por estar con extraños y en la noche quedan expuestos a animales salvajes como las hienas, cuyas llamadas escuchan», puntualiza Tak.
Por otro lado, existe el riesgo de que abandonen el colegio, «el lugar más seguro para ellos», apunta la organización. Más del 80% de las personas, según la investigación, dijo que los niños «asistían a la escuela con menos frecuencia» desde el inicio de la sequía.
«Algunas escuelas pueden estar cerradas, en muchas de ellas no hay agua disponible. Además, algunas familias quieren ahorrar la pequeña cantidad de dinero de las tasas de la educación secundaria», precisa la portavoz de la ONG. Muchos menores, sostiene la entidad, «han sido separados de sus padres y están siendo presionados para mantener a sus familias con el trabajo infantil».
El hambre oculta: problemas para aprender y apatía
Asha Abdi (nombre fiticio) viajó 120 kilómetros junto a su marido y sus ocho hijos a un pueblo a las afueras de Burao (Somalilandia) en busca de otro pasto para sus animales, que comenzaron a morir en agosto de 2016. De las 400 cabras que tuvieron una vez, solo les quedan 20. «No quiero quedarme aquí, pero no sé a dónde podemos ir. Este no es mi pueblo y no conozco a nadie», relata en un testimonio recopilado por Save the children.
«No le doy a mis hijos de comer durante el día porque no podemos pagarlo. Si recibimos arroz de parientes u otros miembros de la comunidad, se lo damos por la noche, pero de lo contrario no comemos», añade.
Somalia aún no se ha recuperado de la hambruna que, según datos de Naciones Unidas, dejó más de 250.000 muertos hace seis años, cuando el hambre ha vuelto a convertirse en una seria amenaza para la población. «El riesgo de hambruna es muy fuerte», lamenta Tak.
Cerca de 6,2 millones de personas se han visto afectadas por la escasez de lluvias y 360.000 niños sufren desnutrición aguda. En zonas devastadas por la hambruna de 2011, como Hudur, se han detectado tasas «excepcionalmente altas» de menores con retraso en su desarrollo, alerta Save The Children.
La falta de alimentos, señalan, genera incertidumbre y «niveles abrumadores de estrés» en las comunidades. «El hambre conduce a la ira, a las peleas y a los malentendidos. Tampoco está claro cuándo volverá la situación a la normalidad y eso crea una sensación de temor que incluso les hace perder la esperanza», detalla la portavoz de la ONG, quien explica que también se ha producido un repunte de los casos de cólera y diarrea aguda en el país.
Asha (nombre ficticio), de 4 años, con su abuela Sulekha en el centro de tratamiento del cólera del hospital Bayhaw en Baidoa (Somalia). Sulekha está cuidando a su nieto mientras su hija está con los otros niños en un campamento fuera de Baidoa. Mustafa Saeed/Save the Children
Pero la carencia de nutrientes no solo produce una considerable bajada de defensas en un grupo en pleno crecimiento como son los niños. También afecta a su desarrollo mental y cognitivo, así como a su socialización. Les deja secuelas de por vida.
«Los pequeños se vuelven más apáticos y retraídos, menos curiosos. Dejan de explorar el mundo», comenta Liliana Palacios, médica y responsable de las operaciones de Médicos Sin Fronteras en República Centroafricana, Sierra Leona, Angola y República Democrática del Congo. En este último país, la organización humanitaria ha detectado también niveles de malnutrición alta en zonas afectadas por la violencia donde las personas «no tienen acceso a su cosecha», asegura Palacios en una conversación con eldiario.es.
«Piensa en un niño sano. Corre, juega, tiene una energía plena. Los menores que sufren desnutrición cambian su actitud hacia el juego. No tienen ganas, les faltan nutrientes», recalca. «Estar ingresados también les afecta al vínculo con su familia. Por eso hay que trabajar mucho la relación con los cuidadores», añade.
A diferencia de la desnutrición aguda, «que si no se ataja a tiempo [la pérdida de peso] produce una mortalidad alta», el hambre crónica –aquella prolongada en el tiempo y «menos notoria»– conlleva «problemas de memoria» y afecta al autoestima, también a largo plazo, en la vida adulta, según resume la experta de MSF.
Una de las secuelas más dañinas de sufrir hambre durante la infancia se da en el aprendizaje, debido tanto a circunstancias sociales tan básicas como no acudir a la escuela, como al propio desarrollo del cerebro, y con él, la capacidad intelectual. Por ejemplo, se estima que la carencia de micronutrientes como el yodo puede traducirse en un coeficiente de inteligencia menor, según explica el Programa Mundial de Alimentos en su informe sobre el hambre y el aprendizaje.
Un mundo con cuatro emergencias alimentarias
Las alarmas se disparan en Somalia cuando se han cumplido dos meses desde la declaración oficial de hambruna en Sudán del Sur, sumido en una guerra civil desde 2013 que ha dejado más de 1,8 millones de refugiados, de los cuales un millón son niños, según UNICEF.
Las ONG también advierten de la situación de la cuenca del Lago Chad, azotada por la guerra contra Boko Haram, donde el hambre afecta a más de siete millones de personas en Nigeria, Níger, Chad y Camerún. En Yemen, dos años de guerra han desatado «la peor crisis humanitaria en el mundo». Según el Programa Mundial de Alimentos, en este país árabes ya hay casi 2,2 millones de niños desnutridos, 500.000 de ellos sufren desnutrición grave.
Se trata de una carrera contrarreloj. La respuesta humanitaria, según las organizaciones que trabajan en estos países y la ONU, debe llegar antes de que sea demasiado tarde. Pero, si en algo insisten ONG especializadas como Acción contra el Hambre, es que «estas graves crisis alimentarias son causadas por el hombre y no producto de una fatalidad».
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!