Page 369 of 400
1 367 368 369 370 371 400

Estados Unidos : Adivina quién está tomando clases de recuperación.

América del Norte/Estados Unidos/10.05.2016/Autor:Por el consejo editorial/Fuente:http://www.nytimes.com/

Comunidades acomodadas a menudo asumen que sus escuelas bien equipadas, son excelentes y que la negligencia educativa sólo afecta a los hijos de los pobres. El ex secretario de Educación, Arne Duncan, que dejó el cargo en diciembre, fue muy criticada cuando desacreditó este mito hace tres años y llegó a sugerir que bien-a-hacer los padres que se rebelaron contra los estándares de aprendizaje rigurosos básicos comunes eran parte del problema.

La idea de que las escuelas de las comunidades privilegiadas están fallando para preparar un número significativo de estudiantes se confirma en un estudio sorprendente que muestra que casi la mitad de los estudiantes que comienzan sus carreras universitarias que toman cursos de recuperación provienen de familias de ingresos medios y altos. No sólo los cursos de recuperación suman más de $ 1 mil millones cada año para las cuentas de los estudiantes para la matrícula, pero los estudiantes que empiezan en estas clases toman más tiempo para graduarse y son mucho más propensos a abandonar.

El estudio, de Reforma de la Educación Ahora, un grupo sin fines de lucro, los análisis de datos sobre los costos y los cursos recogidos por el departamento de Educacion para los estudiantes que ingresaron a la universidad en el año 2011. Más de medio millón de estudiantes mal preparados – o aproximadamente uno de cada cuatro – fueron necesarias para tomar cursos de nivelación en matemáticas, Inglés o la escritura.Cuarenta y cinco por ciento de ellos procedían de familias de medianos, medio-alto y altos ingresos.

Cincuenta y siete por ciento de los estudiantes que necesitan clases de recuperación asistió a colegios comunitarios públicos. El resto fue a otras escuelas, incluyendo los colegios sin fines de lucro de cuatro años y universidades privadas.

Los costos para las familias son considerables. Por ejemplo, los estudiantes correctivas en privado, sin fines de lucro escuelas de cuatro años gastaron un promedio de $ 12.000 extra para estudiar el contenido que se deberían haber aprendido en la escuela secundaria. El costo total de todos los estudiantes y sus familias para la remediación fue casi $ 1.5 mil millones para el año escolar 2011-12.

El costo se puede medir no sólo en dólares, sino también en objetivos incumplidos. Entre los estudiantes de tiempo completo en busca de un título de licenciatura, los que toman cursos de recuperación son 74 por ciento más propensos a abandonar la universidad que los estudiantes nonremedial.

El estudio sostiene comúnmente desafíos ideas preconcebidas sobre quién necesita ayuda adicional en la universidad. En las escuelas privadas, sin fines de lucro de cuatro años, por ejemplo, los estudiantes cuyas familias estaban en el 20 por ciento del ingreso nacional en realidad tomaron cursos más correctivas que los estudiantes en la parte inferior del 20 por ciento en los mismos colegios.

El estudio no indica los lugares específicos donde estos estudiantes de mayores ingresos crecieron. Pero los datos de ingresos sugieren que muchos vienen de comunidades suburbanas cuyas escuelas no prepararlos para el trabajo de nivel universitario. Parte del problema es que las escuelas secundarias ofrecen un plan de estudios riguroso para relativamente pocos estudiantes y, a menudo utilizan un sistema de clasificación que enmascara bajo rendimiento.

distritos más ricos han sido bastiones del movimiento en contra de las pruebas estandarizadas y los estándares de aprendizaje básicos comunes, los cuales han sido adoptados por más de 40 estados y establecer objetivos ambiciosos para que los estudiantes deben aprender a medida que avanzan en la escuela.

Como señala el estudio, muchos de los funcionarios elegidos, padres y profesores se han vuelto complacientes con la calidad de sus escuelas. Esta complacencia está haciendo más difícil para el país para construir el tipo de sistema educativo que necesita – una que proporciona la instrucción de alto nivel para todos los niños.

Fuente:

http://www.nytimes.com/2016/05/10/opinion/guess-whos-taking-remedial-classes.html?_r=0

Imagen: https://static01.nyt.com/images/2016/05/10/opinion/10tue2web/10tue2web-master675.jpg

Comparte este contenido:

Película: Estados Unidos – Detrás de la Pizarra.

Detras de la pizarra es una película de televisión, estrenada en el año 2011.
Una profesora sin experiencia de 24 años de edad supera sus temores iniciales y los prejuicios y hace una diferencia en las vidas de los niños sin hogar a los que enseña en el aula improvisada de un refugio

América del Norte/Estados Unidos.

ANALISIS DE PELICULA DETRÁS DE LA PIZARRA

El sabía que era diferente: el espejo le reflejaba una imagen de color negro mientras que sus padres eran blancos como la nieve.  Por sus diferencias físicas podía darse cuenta que ellos no eran sus padres biológicos. En la escuela recibía todo tipo de sobrenombre e insultos por su color de piel.  Un día después de un recreo, apareció en el aula con su cara, brazos y piernas llenas de talco.  Las maestras le preguntaron el por qué había hecho eso y simplemente contestó que no quería ser negro.  Nadie supo qué hacer.  Meses después, él no regresó a la escuela…

La anterior anécdota muestra la desigualdad en los centros educativos y la nula intervención por parte de profesionales ya que se ha legitimado una discriminación activa hacia las personas diferentes o pertenecientes a otra cultura o etnia. Toda sociedad es mestiza, ya que es el producto de migraciones y mezclas culturales que aportan nuevas costumbres, idiomas, creencias y demás.

En la comunidad educativa se puede evidenciar una actitud que partiendo del respeto por las culturas diferentes busca y practica el dialogo desde la igualdad y tiene una visión crítica de todas las culturas, también de la propia, lo cual Besalú (2002), mencionado por Díez (s.f) define como interculturalidad.

Stacey Bess es una maestra de primaria recién graduada que se enfrenta a su primer trabajo en una escuela sin nombre, un proyecto del gobierno de Estados Unidos para las personas indigentes, sin hogar, con problemas socio económicos, que se refugian temporalmente en los recursos limitados que les brinda el estado.

Estas personas sin hogar, sin trabajo, con problemas de desempleo, adicciones, violencia doméstica, lo que supone un gran reto para la maestra Bess quien se integra al trabajo con entusiasmo y grandes expectativas.  No obstante, el lugar no cuenta con los recursos ni implementos necesarios para llevar a cabo a labor de educar.  Ella pone todo su empeño y recursos propios en hacer del lugar un espacio confortable para los niños.

Entre otras imitaciones, el sistema educativo no le brinda apoyo al programa en asuntos administrativos, ni materiales de estudio, ni facilidades de ningún tipo por lo que ella debe lidiar con niños de todas las edades y de diferentes niveles académicos en un solo salón escolar.  También difiere con las actitudes negligentes e indiferentes de los padres de familia que no encuentran motivación para participar activamente de la educación de los hijos.

Los niños parte de este proyecto provenían de diferentes condiciones culturales: latinos, estadounidenses,  indígenas entre otros.  Este programa del gobierno de Estados Unidos permite agrupar personas de diferentes culturas y que puedan convivir de una manera relativamente armoniosa. Díez (s.f) mencionando a Ainscow, 2001 indica que la “inclusión no es asimilación, no es un acto de integración de la diferencia en la cultura dominante de la escuela… se reconoce la insuficiencia de las escuelas para los estudiantes de minorías culturales y étnicas y de las comunidades más perjudicadas de clase trabajadora” (p. 10).

Todos ellos tenían en común las condiciones socio económicas asociadas a la pobreza, la drogadicción, falta de empleo, sin un hogar donde vivir, algunos de ellos huérfanos y víctimas de violencia doméstica.  La maestra Bess no ignoró la situación real que estaban viviendo los estudiantes sin embargo aportó una visión positiva de las desventajas que estos tenían, lo cual impulsó a una mayor motivación y colaboración de parte de los estudiantes.

La falta de apoyo del sistema administrativo le brinda a este programa una educación deficiente y carente de recursos, debido a juicios preestablecidos en los que se asocia la inmigración y la pobreza a las mayores problemáticas de la sociedad, por ende son excluidos de las políticas que brindan recursos para una mejor calidad de vida.  Según indica Díez (s.f)  los extranjeros se ven como “los otros”, pertenecientes a un rango inferior y se perciben como un peligro.

Nuevas propuestas demandan la necesidad de fomentar la integración escolar de grupos culturales minoritarios con el fin de desarrollar tolerancia y prevenir el racismo, de manera que todos los escolares se puedan integrar a las aulas sin verse discriminados por la etnia mayoritaria. Es necesario que los maestros estén capacitados para enfrentar la multiculturalidad y sepan atender las necesidades individuales de cada estudiante.

En la película se observa que la maestra Bess está comprometida con su labor de educadora de manera que en lugar huir del lugar como lo han hecho otros maestros, ella implementa técnicas novedosas y creativas de aprendizaje.  Lo primero que hizo fue aprender de los niños y de su situación particular, sus problemas, sus miedos, sus frustraciones, se sentó a escuchar sus necesidades no sin antes hablar de ella misma, una forma de enseñar con el ejemplo.  Le dio mucha importancia a la condición humana de cada uno de los muchachos.

Además del aporte material, la maestra se concentra en educar desde los valores y principios morales, haciéndolos entender que pueden modificar el esquema de valores que han aprendido y que han asumido como los únicos que existen, con el objetivo de suministrarles nuevas herramientas psicológicas de afrontamiento.

La participación de la maestra en este programa, resulto de gran provecho para los estudiantes, estimulo su motivación, inteligencia, esfuerzo y dedicación, creando en los niños una pauta diferente y productiva de comportamiento.

https://youtu.be/HTvxa-1rqoE

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=HTvxa-1rqoE

Imagen: https://i.ytimg.com/vi/HTvxa-1rqoE/maxresdefault.jpg

Comparte este contenido:

Estados Unidos : Aprender de la historia, perspectivas de la escuela desegregación.

América del Norte/Estados Unidos/10.05.2016/Autor:Rachel M. Cohen/Fuente:http://prospect.org/

En un nuevo libro, Hacer el desigual Metropolis: Escuela Desegregación y sus límites, historiador de la Universidad de Columbia Ansley Erickson explora las batallas legales y políticas que rodean a la segregación en las escuelas públicas de Nashville. En 1990, casi ninguna escuela dentro del distrito escolar metropolitana de Nashville tenía altas concentraciones de estudiantes-por lo que es uno de los ejemplos más exitosos de eliminación de la segregación en el siglo 20 en negro o blanco. Sin embargo, desde que fue liberado de transporte escolar ordenado por la corte a mediados de la década de 1990, las escuelas han resegregated rápidamente, las concentraciones de pobreza se han intensificado, y los resultados académicos de los estudiantes negros en Nashville han sufrido.

Erickson muestra que la segregación no era todos los arco iris y mariposas, y que a menudo crea nuevos retos que las familias se ven obligadas a luchar. También muestra cómo la segregación escolar había habido ningún accidente. Más bien, fue resultado de decisiones deliberadas hechas por los políticos, padres, promotores inmobiliarios, urbanistas y administradores escolares -que van desde la canalización de subsidios para construir escuelas en áreas suburbanas, privilegiando a las familias blancas cuando se toman decisiones de zonificación y asignación de estudiantes.

Y aun con todos los retos que implicaban no segregación, Erickson también nos permite oír las voces y las experiencias positivas de los estudiantes que pasaron por la abolición de la segregación-voces que fueron ignorados rutinariamente durante los debates del siglo 20.

El punto de reconocer los defectos dentro de uno de los mejores casos de lucha contra la segregación no es, dice, para concluir que es en última instancia un proyecto infructuosa. Más bien, sirve como una guía para aquellos que quieran encontrar la manera de empezar de nuevo. Lo que sigue es una transcripción editada de la conversación.

Rachel Cohen: Su libro hace que el punto de que, si bien no segregación desafió algunas desigualdades, sino que también «rehecho» desigualdad en nuevas formas. Son iguales todas las desigualdades, por así decirlo? Podemos evaluar los desafíos y todavía decidir si la aguja se movió en general en una dirección u otra en términos de progreso?

Ansley Erickson: creo que no segregación absolutamente necesario, y creo que para el transporte escolar no segregación era, en suma, un ambicioso esfuerzo positivo, y en algunas formas de contrarrestar la segregación persistente. Podemos reconocer que, aun cuando nos damos cuenta de los límites y problemas de eliminación de la segregación. Digo esto no sólo por las historias que los estudiantes que experimentaron la segregación dicen, y no sólo por el impacto positivo calificación de la prueba. También se debe a la segregación de transporte escolar hizo un problema dentro de los paisajes políticos locales e hicieron preguntas acerca de la desigualdad histórico situado frente a la gente a resolver.

RC: En la conclusión de su libro usted dice que no segregación, por mandato de un Tribunal Supremo que reconoce la función fundamental de la educación en nuestra democracia, rara vez ha sido formada por, o medido para, su impacto potencial en la fabricación de los ciudadanos democráticos. Si llegara a ser, lo que podría se ve?

AE: En el nuevo libro de Carla Shedd, desigual de la ciudad , que explora cómo los estudiantes que asisten a escuelas segregadas en comparación con los más diversos perciben la desigualdad. Ella encuentra que los de las escuelas más altamente segregado tienen un sentido menos desarrollado de la desigualdad, que son menos informados al respecto porque tienen menos de comparar su propia experiencia para.

Las escuelas no son sólo acerca de si se puede leer o calcular; que se refieren a cómo robusta que percibe el mundo a su alrededor. Incluso si usted va a escuelas de alto rendimiento, escuelas negras o blancas segregadas segregados, puede todavía ser difícil para los niños a comprender el mundo en que viven. Además, deben tener una cierta comprensión de su comunidad, y no sólo de su comunidad inmediata, sino en el sentido más amplio. Funcionar como puntos de Shedd a cómo la segregación puede ponerse en el camino de esa comprensión.

Hoy en día, los objetivos económicos y justificaciones de escolarización parecen ser valorado sobre todos los demás. Nashville ha hecho una fuerte inversión en la educación profesional y técnica. Sus grandes escuelas preparatorias han sido rediseñados como academias de carrera, trabajos como objetivo ser un farmacéutico o de trabajo en la hostelería. El objetivo es ayudar a preparar a los niños para los puestos de trabajo, para sostener los negocios locales. Al mismo tiempo, Nashville es un lugar que no tiene un salario de subsistencia locales, tiene un alto costo de vida, una crisis de la vivienda asequible. Las escuelas están claramente enfocados en ayudar a hacer que los trabajadores de los estudiantes.Pero ¿cuál es su responsabilidad en la toma de los ciudadanos que pueden abordar cuestiones grandes y urgentes, y también sobre la economía y sobre el trabajo?¿Qué es una compensación razonable y justo para el trabajo de una persona?¿Cuáles son los derechos básicos de los trabajadores? Para mí, ayudar a los niños estén listos para participar en aquellas materias debates tanto como ayudar a los estudiantes a obtener una certificación en una determinada área de la habilidad profesional.

RC: Usted ha escrito mucho acerca de cómo los «programas de crecimiento» ayudaron a la desigualdad de combustible y las nuevas formas de segregación. ¿Puedes hablar un poco acerca de lo que significa y cómo funcionaba?

AE: Esta pregunta se conecta a los temas que estábamos discutiendo. La historia puede ayudar a traer algún matiz a la retórica a menudo simplificado de hoy sobre cómo la educación y el crecimiento económico se relacionan. Ha sido popular recientemente para hablar de las escuelas como proporcionar habilidades que potencien el crecimiento económico. Pero los vínculos entre la educación y el crecimiento económico han trabajado en otras maneras también.

En Nashville, en nombre del crecimiento económico, la gran renovación urbana y los proyectos de construcción de viviendas públicas afilado segregación en la vivienda y en la educación. En el nombre de incrementar los valores de característica, los desarrolladores suburbanos apelaron a la escolarización segregada por clase, así como por la raza. Y en el nombre del crecimiento económico, las escuelas se centraron en la segregación de educación, a menudo fomentar profesional dentro de las escuelas, incluso como autobuses transportan a los estudiantes para la segregación.

RC: Si bien la combinación de ciudad y los suburbios en un distrito escolar no está exenta de problemas, la dilución de los derechos de voto negro fue uno explorado en el contexto de Nashville-¿cree que los beneficios son mayores que los costos?

AE: Nashville no habría tenido una amplia desagregación estadística sin consolidación. Nashville fue altamente segregado residencialmente y el antiguo límite de la ciudad era bastante pequeña, al igual que muchas ciudades de Estados Unidos. Por el momento se inició el transporte escolar, las personas que viven en el límite de la ciudad vieja eran predominantemente afroamericana. Eliminación de la segregación había tenido lugar sólo dentro de los antiguos límites de la ciudad, el distrito habría tenido una piscina mucho menos diverso de estudiantes que apoyarse y una base fiscal menos diversificada. Tener un distrito escolar consolidado ciudad-condado no impidió «fuga de blancos», pero no reducir la velocidad y hacer que sea más oneroso. Pero la consolidación no garantizaba la igualdad de trato para todas las partes de la metrópoli, tampoco.

RC: En su libro le mostrará cómo volver en Nashville en los años 60 y 70, algunas comunidades negras se sentía como si la promoción de la integración sugirió que los estudiantes de color son inferiores y deben estar cerca de los niños blancos con el fin de tener éxito. Vemos preocupaciones similares en la actualidad. La integración lleva muchos importantes beneficios sociales y civicos para todos los estudiantes, pero en los debates sobre políticas de educación modernos el impacto en resultados de los exámenes recibe la mayor atención y que tienen un impacto positivo significativo es por lo general sólo para los estudiantes de color. A pesar de las ganancias calificación en las pruebas son enormes, es posible que un enfoque estrecho de rendimiento de los estudiantes diluir el apoyo político para la integración?

AE: Pienso mucho en esto, ya que considero cómo la historia podría informar a la conversación incipiente de hoy sobre la segregación y la eliminación de la segregación. Otros investigadores han demostrado mejoras en la prueba de puntuación sorprendentes de la segregación. Pero si su objetivo final es prueba de paridad de puntaje, entonces siempre habrá múltiples maneras de llegar allí. Si el objetivo está preparando también los ciudadanos de una democracia diversa, es más difícil para mí ver cómo sucede esto sin alguna medida de lucha contra la segregación.

RC: Se cuenta que cuando se trataba de transporte escolar, los residentes criticaron la intervención del Estado como extralimitación del gobierno, una intrusión ilegal en su vida privada. Pero cuando se trata de el estado jugando un gran papel en facilitar el crecimiento económico, dieron la bienvenida a la ayuda del gobierno. ¿Encontraste había gente de vuelta en Nashville que apuntaban a cabo esta contradicción?

AE: No he encontrado a nadie que se lo indico a continuación. Entonces, como ahora, muchas personas no perciben cómo la acción del gobierno fue dando forma a sus vidas, especialmente las vidas de los suburbios blancos ‘, de manera que ellos se beneficiaron, pero que no vieron. La gente quería trazar fronteras nítidas entre lo que era público y privado. Los propietarios blancos, en particular, le gusta hablar de sus decisiones de vivienda como las elecciones privadas que realizan dentro de un mercado libre. Lo que no reconocen es cómo permitieron que eran por su hipoteca respaldada por el gobierno, sus viajes al trabajo subvencionados bajo gas de impuestos sobre las nuevas carreteras. La política pública apoya lo que querían interpretar a una elección privada. Cuando se le preguntó a reconocer la segregación en sus ciudades y escuelas, querían llamarlo «segregación de facto» -como si tuviera raíces sólo en la acción privada. Pero, de hecho, muchas capas de la acción y la política de Estado estuvieron involucrados también. No había una coherente conservadurismo del gobierno pequeño entonces. Al igual que hoy, la cuestión es lo que la gente cree que el poder del gobierno se debe utilizar para.

RC: ¿Registraron el cierre de escuelas y la pérdida de puestos de trabajo docente negras como resultado de la eliminación de la segregación. Hoy vemos una tendencia similar, con el cierre de las escuelas, las expansiones de las escuelas autónomas, y el aumento de los puestos de trabajo no sindicalizados destinada a una más blanca, y la fuerza de la enseñanza a más corto plazo. Lo que, en su caso, histórico lecciones podemos deducir?

AE: Hay un montón de buena beca en la historia de la lucha contra la segregación y la pérdida del empleo, particularmente por Michael Fultz y Adam Fairclough. No hice que un foco enorme en mi libro, pero hay una importante cuestión más amplia aquí acerca de cómo pensamos acerca de la educación. Las escuelas a menudo representan alrededor de la mitad de los presupuestos municipales; son enormesgastos municipales, y sí representan una gran fuente de empleo. Históricamente, este trabajo ha sido un paso importante hacia la existencia de la clase media para un montón de comunidades americanas. Las mujeres de Irlanda, ascendencia italiana, judía se trasladó a la clase media al convertirse en maestros en el siglo temprana y de mid-20th. Del mismo modo, los educadores afroamericanos han alcanzado, o en conserva, estatus de clase media a través de trabajos de educación durante mucho tiempo. De alguna manera hemos sido incapaces de encontrar una manera de hablar de la profesión docente reconociendo que es a la vez obra y el empleo que importa para las comunidades y un factor crucial en la vida de los estudiantes.

Fuente: http://prospect.org/article/learning-history-prospects-school-desegregation

Imagen: 

http://prospect.org/sites/default/files/styles/large/public/shutterstock_413867611.jpg?itok=G4kQZJei

Comparte este contenido:

Gobierno de EEUU pide a universidades no requerir historial criminal

EE.UU/9 de Mayo de 2016/ Fuente: El nuevo herald

El secretario de Educación anunció un nuevo plan Departamento de Educación, busca aumentar el acceso a la educación superior de jóvenes con antecedentes.

Dos de cada tres individuos con antecedentes penales abandonaron el trámite de solicitud a la mitad del proceso

El secretario de Educación de Estados Unidos, John B. King Jr., pidió este lunes a las universidades del país que supriman de sus requisitos para matricularse la solicitud del historial de antecedentes penales. King anunció un nuevo plan Departamento de Educación para aumentar el acceso a la educación superior de jóvenes con antecedentes, en un acto en la Universidad de California (UCLA), en la que ya no se exige la presentación del historial criminal. El plan consiste en una guía de recomendaciones que propone maneras alternativas para que las universidades mantengan la seguridad en el campus sin necesidad de excluir a estudiantes con antecedentes.

King argumentó que este paso es necesario para garantizar la reinserción de los jóvenes que han tenido problemas con la justicia. El secretario defendió que “los que estuvieron involucrados en el sistema de justicia criminal en su pasado pero pagaron su deuda con la sociedad deben tener la oportunidad de una educación superior”.

Los procesos de solicitud a las universidades de EEUU, conocidos por ser largos y complejos, no deben “poner barreras” a los que tienen antecedentes penales o criminales, ya que así solo se prolonga su exclusión del sistema, argumentó King. Por su parte, la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, señaló que “a demasiados estadounidenses se les niegan oportunidades”, incluido el acceso a la universidad, por haber sido detenidos en el pasado“.

Lynch elogió al Departamento de Educación por ”su compromiso en la expansión de oportunidades“ y animó a todos los departamentos del Gobierno de presidente de EEUU, Barack Obama, a sumarse a trabajar por la reinserción ciudadana.

El requisito de presentar información criminal disuade a potenciales candidatos con buenas calificaciones académicas de presentar siquiera su solicitud a programas de educación posterior a la obligatoria, según el Departamento de Educación.

Dos de cada tres individuos con antecedentes penales abandonaron el trámite de solicitud a la mitad del proceso el curso pasado en la Universidad Estatal de Nueva York tras requerirsele el historial criminal, según un estudio del Centro de investigación para Alternativas Comunitarias de Nueva York.

Las sugerencias del Departamento de Educación pasan por posponer la solicitud del historial criminal hasta después de tomar la decisión de si el estudiante merece ser admitido en la universidad.

El secretario de Educación también solicita a las universidades que concedan a los estudiantes la oportunidad de explicar en qué consistieron sus detenciones o delitos, y que reciban información sobre cómo va a afectar esto al proceso de selección.

Asimismo, se insta a las universidades a desarrollar programas de entrenamiento entre su personal de gestión de información con tal de asegurar el correcto procesamiento de sus datos y la privacidad. El 66 por ciento de las universidades solicitan a los futuros estudiantes su historial criminal, aunque algunas alegan que no influye en su proceso de admisión del estudiante, según el informe del Centro de para Alternativas Comunitarias que se basa en datos del gobierno federal. De las universidades que hacen esta solicitud, solo el 40 por ciento entrena a su personal en el tratamiento de la información criminal.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article76565292.html#storylink=cpy
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article76565292.html
Imagen: http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/j39l9z/picture76565287/ALTERNATES/FREE_960/491037616
Comparte este contenido:

Estados Unidos: Escuelas que enseñan a meditar, increíble lo que está sucediendo

www.ecoportal.net

Algo increíble y diferente está sucediendo en las escuelas que enseñan a meditar. Estoy seguro que muchas personas han experimentado la fantástica práctica de la meditación. Con una amplia variedad de beneficios, está demostrado que la meditación tiene un enorme impacto en tu bienestar mental y emocional. Cargado con el estrés, y frente a algo que ha sido un reto, la meditación es una excelente manera de relajarse y obtener conocimientos en tu vida diaria. ¿Te imaginas si la práctica de la meditación se te hubiera enseñado desde niño? El impacto en tu vida habría sido drástico.

Hay un sin número de beneficios para enseñar a los niños la meditación. Hace unos años, el distrito escolar de San Francisco estaba buscando una manera de ayudar a los adolescentes con problemas en sus escuelas. Después de mucha reflexión y deliberación, fueron adelante con un programa llamado “tiempo de silencio”. El programa dio a los estudiantes la oportunidad de practicar la meditación trascendental, que implica el uso de un sonido o mantra dentro de la técnica, durante 15 minutos al día. La junta escolar tenía la esperanza de que esto ayudara a los estudiantes a soltar el estrés y la confusión en sus vidas. La escuela mostró un descenso del 79% en las suspensiones, un aumento del 98,3% en la asistencia, y un aumento de GPA del estudiante por 4, sólo cuatro años después del inicio de “Tiempo de Silencio”, de acuerdo a Collective Evolution.

Si empezamos a enseñar meditación a nuestras generaciones más jóvenes, estaríamos evitando la lucha y la intimidación, ¿Sería tal vez darles una ventaja inicial que les proporcione las herramientas necesarias para una vida más exitosa y pacífica?

La maravillosa organización llamada Tónico para el alma, comenzó recientemente una campaña para recaudar fondos, en apoyo de inculcar tiempo de meditación durante el horario escolar para niños y adolescentes. Su objetivo es “potenciar a los jóvenes con las herramientas que traen la calma, el enfoque y la felicidad” para darles un mejor comienzo en la vida.

El dinero que se recaudó, ayudará con la producción de una serie de meditaciones guiadas, un sitio web y una mesa en una de las principales exposiciones de la Salud y el Bienestar.

Los niños de hoy serán los líderes del futuro, imagina cómo ésta práctica sencilla podría dar forma a nuestro futuro para mejor.

Ecoportal.net

Comparte este contenido:

EE.UU:Nueva York reconoce labor de inmigrante mexicano en la educación

América del Norte/EE.UU/Mayo 2016/Fuente:Radiolaprimerisima /Autor: Notimex

El alcalde Bill de Blasio, así como la Asamblea del estado, reconocieron la labor del inmigrante mexicano Jaime Lucero para impulsar la educación universitaria de jóvenes que, como él, ingresaron a Estados Unidos sin documentos.

Representantes del alcalde de Nueva York y de la Asamblea neoyorquina entregaron las proclamas a Lucero durante una ceremonia en la que el Instituto de Estudios Mexicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva Yorkadoptó de manera oficial el nombre de su benefactor más importante.

Así, el primer centro de estudios sobre México en la costa Este de Estados Unidos adoptó el nombre de Instituto de Estudios Mexicanos Jaime Lucero, una entidad encargada de promover la educación universitaria de jóvenes sin importar su condición migratoria.

Originario de la sierra de Puebla, Lucero emigró en 1975 a Estados Unidos sin haber terminado siquiera sus estudios de secundaria y sin hablar inglés. Para principios de la década del 2000, no obstante, Lucero ya contaba con una empresa distribuidora de ropa con una flotilla de 25 camiones.

La proclama de la ciudad destacó que ahora Lucero “está allanando el camino para que otros jóvenes neoyorquinos mexicanos alcancen su pleno potencial”.

Creado en 2012, el Instituto de Estudios Mexicanos ha otorgado hasta el momento 63 becas universitarias a estudiantes que en su mayoría han sido inmigrantes mexicanos que llegaron al país sin documentos y en consecuencia con escasas oportunidades de recibir financiamiento para su educación.

Este año, el Instituto de Estudios Mexicanos Jaime Lucero entregó becas a 35 estudiantes, que pueden estudiar en cualquiera de los 35 diferentes campus del sistema de CUNY en la ciudad.

Lucero ha sido el principal donante para las becas, aunque el financiamiento ha provenido también del Instituto de los Mexicanos en el Exterior; de la Fundación Juntos Podemos; y de organismo como la Asociación de Profesionistas y Empresarios Mexicanos (APEM).

Por su parte, la proclama de la Asamblea de Nueva York asentó que el Instituto “sirve como una senda hacia el sueño americano para los mexicano-estadunidenses que viven en Estados Unidos y, más importante, encarna el lema de Lucero: empoderamiento político y económico mediante la educación”.

En la ceremonia, estuvieron presentes James Milliken, rector de CUNY; así como Alyshia Gálvez, directora del Instituto de Estudios Mexicanos Jaime Lucero; Carlos Menchaca, miembro del Concejo de la ciudad de Nueva York; y Sandra Fuentes Berain, cónsul general de México en Nueva York.

En su breve intervención, Lucero se dirigió a sus tres hijos: “deben dejar un mundo mejor al que encontraron. Ya ustedes lo harán, a su propio tiempo”.

Una de las graduadas este año de CUNY gracias al apoyo de una beca, Amalia Rojas Enríquez, traída por sus padres a Estados Unidos a los dos meses de edad, descubrió que vivió toda su vida como indocumentada en Estados Unidos hasta que fue aceptada en la universidad.

Con la voz quebrada, Rojas Enríquez recordó que sin posibilidad de acceder a financiamiento para emprender sus estudios universitarios, su madre le aconsejó que mejor olvidara sus ambiciones educativas.

“Mi mamá me dijo que mejor me dedicara a limpiar departamentos, pero gracias a Jaime Lucero ahora me estoy graduando de la universidad”, afirmó Rojas Enríquez.

Fuente de la noticia: http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/inmigrantes/202798/nueva-york-reconoce-labor-de-inmigrante-mexicano-en-la-educacion-

Fuente de la imagen: http://www.radiolaprimerisima.com/img/noticia/280×280/nueva-york.png

Comparte este contenido:

Bernardine Dohrn y Bill Ayers: «Violencia es quedarse en casa viendo la televisión mientras fuera se cometen injusticias»

Publicado por y

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 0

La intervención militar de Estados Unidos en Vietnam durante los años sesenta y setenta dejó como mínimo tres millones y medio de muertos. Un historiador y periodista, Nick Turse, ha denunciado en Dispara a todo lo que se mueva (Ed: Sexto Piso, 2014) que las matanzas que se produjeron en la contienda no fueron errores, sino una estrategia organizada. Al menos, los estragos que continúa causando el agente naranja con el que se defolió la selva siguen siendo escalofriantes.

La Weather Underground fue una organización terrorista que se opuso a la guerra en la efervescencia ideológica de los años sesenta. Decidieron pasar a la acción directa, colocar bombas, para llevar el conflicto a suelo estadounidense. Siempre sin causar víctimas, las llamaban acciones simbólicas. Bill Ayers y Bernardine Dohrn fueron dos de sus militantes más destacados. Ella fue calificada por el FBI como la mujer más peligrosa de América.

Les atrapamos en un viaje que están haciendo por España presentando su nuevo libro Días de fuga (Hoja de Lata) y una novela gráfica sobre educación, Enseñar. Un viaje en cómic (Ediciones Morata). Queremos conocer sus motivaciones para llevar su movilización y su lucha a la clandestinidad, si creen que consiguieron algo y si se arrepienten de alguna cosa. Que nos cuenten su vida.

Vuestros padres son de la generación que vivió la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. ¿Qué os contaban de aquella época?

Bernardine: Sufrieron. Mis abuelos, a los que yo nunca conocí, eran todos inmigrantes de Suecia, Rusia y Hungría. Imagínate lo que pasaron. Una experiencia tan dura como esa sirvió para que luego solo quisieran vivir con humildad y no dejar nunca de ahorrar.

Bill: Esa época fue tan sumamente dura que nuestros padres no querían ni hablar del tema, nunca mencionaban nada sobre el pasado. Como desde que nosotros nacimos todo había ido más o menos bien, ya estaba. Punto y aparte. Era un comportamiento que formaba parte de la cultura del momento: todo está bien ahora, vivimos sin grandes dificultades, así que no vamos ponernos ahora a hablar de recuerdos desagradables. Querían olvidar.

Bernardine: Y no solo fue la Gran Depresión, sobre la II Guerra Mundial crecimos sin que nos dijeran tampoco demasiado.

Bill: El inicio de los años sesenta que vivimos nosotros fue una época privilegiada, pero también de negaciones. Digamos que estábamos sumidos en un sueño profundo, no tenías conciencia de lo que había fuera de tu casita. Era todo como muy tranquilo… [risas].

El american dream.

Bill: Eso que llamaron american dream era en realidad un gran letargo en el que estábamos todos sumidos. Fue un fraude, pero era lo que había. Por eso cuando cumplimos dieciséis años y explotó el movimiento de liberación negro, a mi generación se le abrieron los ojos, apareció otro camino al margen del convencional, podías tomar la decisiones distintas sobre tu vida, elegir algo completamente nuevo.

Bernardine: Para mí empezó todo con un profesor en el colegio que nos hizo escribir sobre la guerra de Independencia de Argelia. Investigué y descubrí lo que era una guerra colonial, las torturas y demás… De modo que cuando luego entré en la facultad entendí rápidamente el significado de los movimientos por los derechos humanos que estaban apareciendo a nuestro alrededor.

Bill: También hubo una cosa más en los sesenta, el rock and roll y el béisbol. Los únicos dos ámbitos de la cultura popular donde podías ver que los negros existían.

¿El rock and roll fue una verdadera revolución?

Bernardine: Sí, en primer lugar porque los músicos eran negros. Luego aparecieron Elvis y otros blancos, pero la cultura negra estaba detrás del rock and roll. Con el rock entendimos el significado de la sensualidad en una sociedad muy reprimida.

Bill: Que el rock and roll estuviese inspirado en la cultura negra fue fundamental para romper la barrera que existía entre blancos y negros. Es interesante cómo el arte puede derribar muros hasta entonces infranqueables y enseñarte cómo es realmente la vida, el mundo y las posibilidades que tienes como persona. Tras el rock todo fue más vibrante, más intelectual, más creativo y de eso trata una revolución, ¿o no? Es un cambio político, pero también cultural, psicológico, imaginativo…

¿Cómo percibíais lo que era el capitalismo antes de entrar en contacto con los movimientos sociales?

Bernardine: Yo ni sabía lo que era el capitalismo cuando estaba en el colegio ¿Y tú, Bill? Algo sí, ¿no? Porque tu padre era capitalista… [risas].

Bill: Yo estaba en un colegio interno de cierto nivel y en las clases de Historia teníamos que leer a Marx, pero por supuesto desde la interpretación de que sus ideas conducían a la esclavitud. Sin embargo, solo con algunos puntos uno ya podía deducir que la vida era distinta de lo que nos habían enseñado. Recuerdo cómo nada más leerlo le pregunté a mis padres por qué teníamos una asistenta y por qué ella ganaba menos que mi padre. Mi padre me contestó que él trabajaba mucho para conseguir su sueldo y yo le contesté que la asistenta también trabajaba duro [risas]. ¿Cuál era la diferencia entonces?

¿De qué iban las primeras manifestaciones a las que asististeis?

Bernardine: Las primeras manifestaciones a las que yo fui fueron antinucleares, cuando iba al instituto. Recuerdo ir, alucinar con la que estaba montando la gente que tenía alrededor y no saber ni lo que había que hacer.

Bill: Ir por primera vez a una manifestación suponía romper con la comodidad del pasado. Eso era muy excitante. Aunque también daba miedo salirse de repente de lo que para ti había sido hasta ese momento la «vida normal». Y el hecho de que las primeras manifestaciones a las que fuimos fueran antinucleares es interesante porque, primero, nos dimos cuenta de que el único país que había usado ese armamento era el nuestro y eso era muy duro de asumir. Se supone que nosotros éramos los luchadores de la libertad, los que traíamos la paz, pero fuimos nosotros los que tiramos esas bombas en las ciudades japonesas.

Bernardine: El mes pasado me fui de viaje con mi hijo a Hiroshima y volví a sentir una indignación que no te la puedes ni imaginar.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 1

Bill, lo dejaste todo y te enrolaste en la tripulación de un barco mercante.

Para mí supuso una gran experiencia. Estuve por primera vez en contacto con la clase trabajadora, un tipo de personas con las que nunca antes había convivido. Hacerme amigo de ellos fue genial, era uno más entre blancos y negros. Lo más didáctico de la experiencia fue comprobar que el propio barco estaba organizado como la pirámide social que dejábamos en tierra. Los negros hacían las labores más ingratas, los marineros algo cualificados eran de todo tipo de origen y los oficiales, todos blancos.

Cuando regresaste del barco empezó tu militancia.

Bill: No fui un militante precoz. Tardé en tomar conciencia. En esa época estaba estudiando Derecho y todos los estudiantes éramos blancos y todos menos seis chicas éramos hombres. Empecé a acercarme a movimientos sociales por afinidad, pero lo que supuso un verdadero cambio fue que Martin Luther King vino a Chicago. Antes, no reuní el valor suficiente para irle a ver al sur, pero cuando apareció por mi ciudad pensé que iba a arrepentirme toda mi vida si no me involucraba. King vino con diez activistas del sur. Nos preguntó a mí y a otros estudiantes si sabíamos quién era el propietario de la mayor parte de los pisos que se estaban arrendando en la ciudad a los pobres. Lo investigamos y nos fue imposible encontrar nada, todo iba por compañías y no logramos dar con un nombre, con un responsable. El problema era que los pisos estaban en muy mal estado. No eran siquiera habitables. No tenían ventanas, calefacción ni agua caliente. Estaban llenos de ratas y cucarachas. Así que nos pusimos a trabajar en poner de acuerdo a los vecinos para que reunieran dinero en una cuenta y pudieran reparar los edificios.

Bernardine: También nos dedicábamos a parar desahucios. Nunca olvidaré un día muy concreto en el que no pudimos detener a la policía, fallamos, y lograron entrar en el piso de una familia. Hacía mucho calor, recuerdo. Y los agentes empezaron a bajar los muebles, su ropa, las cosas de la cocina. La gente se puso muy furiosa, cada vez más. Yo estaba ahí metida en mitad de la masa rabiosa cuando de repente me empujaron, alguien enorme, miré arriba y se trataba de Muhammad Ali. Él me miró también, me pidió que le sujetase su chaqueta azul de mil dólares, se fue directo a los muebles que estaban tirados en la acera, cogió un sofá, se lo echó al hombro y lo volvió a subir al piso. Cuando la gente le vio hacer eso alucinó. Nos pusimos todos a imitarle y subimos las pertenencias de esa familia de vuelta a su hogar. La policía entonces volvía a cargarlas y las bajaba otra vez, pero, conforme las dejaban en la acera, nosotros las volvíamos a subir. Fue increíble. La acción directa en los barrios negros para mí fue una gran experiencia. Muchísimos vecinos se dirigían a mí a preguntarme cómo librarse de la guerra de Vietnam. Hubo un momento en el que empezaron a juntarse los mismos problemas: el racial, la pobreza y la guerra. Al final de verano ya empezaron a presionar a King para que se marchara de Chicago.

Bill: Ese gesto de Muhammad Ali de volver a subir el sofá y lo que supuso ha llegado hasta hoy. La gente se sigue oponiendo a los desahucios y hemos conseguido que muchos policías se nieguen a ejecutarlos.

El pretexto de Estados Unidos para su intervención en Vietnam fue la Teoría del Dominó. ¿Qué opinión os merece?

Bernardine: El capitalismo le tenía pánico a la revolución social en el tercer mundo. China y Vietnam les aterraban incluso más que la Unión Soviética por la cuestión latinoamericana y lo que les había sucedido en Cuba. Se sentían amenazados. Pero no creo que ellos se creyeran la Teoría del Dominó tal y como la formularon. Para ellos, más bien, con la demostración de fuerza que hicieron sobre Vietnam, persuadían a los demás países de no llevar a cabo una revolución social.

Bill: Para mí la Teoría del Dominó fue un mito en muchos aspectos. Aunque como metáfora era válida: la liberación nacional, el antiimperialismo, la emancipación de los trabajadores eran ideas peligrosas para el poder que no debían extenderse. Incluso tres años después de la ocupación de Vietnam, aunque estaban perdiendo, seguían matando; seguían los campos de concentración en el sur, arrasaron la poca infraestructura que el país pudiera tener. ¿Y por qué, para qué? Para que cuando los demás países vieran cómo había quedado Vietnam de destruida se lo pensaran dos veces antes de intentar ser libres, que liberarse tenía un precio inasumible. Y efectivamente, al final Vietnam ganó la guerra, pero las pérdidas fueron enormes.

Tengo aquí el libro de Nick Turse, Dispara a todo lo que se mueva. Es un estudio que detalla todos los crímenes que se cometieron allí. ¿En los sesenta teníais acceso a esa información?

Bill: Ese libro es fantástico. Explica perfectamente lo que ocurrió en Vietnam: Un genocidio.

Bernardine: La información nos llegaba a través de periodistas jóvenes que iban a cubrir la guerra. Sabían que las autoridades estaban mintiendo sobre el desarrollo de la guerra, en especial con las cifras de muertos. Por otro lado, teníamos a los soldados. No eran profesionales, eran de reemplazo, de leva, fueron obligados a ir. Y esta gente cuando volvía te contaba todos los horrores de la guerra de los que habían sido testigos. Contaban la verdad. Con lo que revelaban los periodistas y los veteranos ya sabíamos que estaban masacrando a miles de personas. Por eso se generó un pánico a la guerra, muchos jóvenes sabían que tarde o temprano iban a ser reclutados para ir a esa barbaridad.

¿Sabíais también lo de los campos de refugiados que, de facto, terminaban siendo campos de concentración?

Bernardine: Sabíamos algo, pero en realidad esa información no salió hasta 1969.

Bill: También obteníamos mucha información de Francia, de Europa, donde se contaba la guerra desde otro punto de vista.

Bernardine: Yo conocí vietnamitas en viajes que hice a Canadá y Cuba. La verdad es que llegó un momento en el que estábamos tan apasionados que llegamos a obsesionarnos con el conflicto de Vietnam. Teníamos mapas colgados en las paredes de casa, cocinábamos platos vietnamitas, leíamos a sus poetas. Llegamos a sentirnos muy identificados con ese pueblo. Por cierto, que en uno de estos viajes, conocí a un revolucionario español. Fue la primera persona que conocí que vivía en la clandestinidad.

Bill: Con toda la información que recibimos, al dejar de estar bajo la esfera de influencia del New York Times, tomamos conciencia de cuál era la situación real y nos propusimos como compromiso mostrar a nuestros compatriotas cuál era la cara humana de los vietnamitas, hacerles ver que se trataba de gente normal, con sus familias y sus amigos, y no una especie de seres extraños.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 2

¿Habéis visto la entrevista a Robert McNamara de Errol Morris?

Bernardine: A mí McNamara me saca de quicio. Verle llorar en esa entrevista…

Bueno, él cuenta tranquilamente cómo lanzaron miles de bombas sobre la población civil japonesa, cómo arrasaron Vietnam. Admite que murieron cientos de miles de personas por sus decisiones, que podría ser considerado un criminal de guerra, pero con lo que llora es cuando recuerda el asesinato de Kennedy.

Bill: Esa es su personalidad. Es uno de esos hombres que piensan todo en términos de números y categorías. Incapaces de pensar en términos de seres humanos que tienen sentimientos. Pasa lo mimo con Kissinger, que acaba de sacar un libro y en el New York Times hablan de él tranquilamente, como si fuera un intelectual más, cuando es un criminal de guerra. Posiblemente uno de los más grandes del siglo XX. De hecho, no puede viajar a ciertos países porque lo meterían en la cárcel, pero en Estados Unidos se le considera como un cerebro privilegiado de la política exterior. Lo que demuestra que es muy fácil justificar torturas, asesinatos, bombardeos y matanzas de civiles cuando eres tú el que las cometes. Si las hace otra persona entonces resulta que es terrorismo. McNamara y Kissinger son dos ejemplos de ese nacionalismo repugnante. Y ahora, en la actualidad, tenemos a John Kerry como ejemplo de esa brillante línea de pensamiento.

Bernardine: Aunque eso no quita que para nosotros siga siendo muy importante apoyar a los veteranos de guerra. No solo a los que cambiaron su opinión, sino también a los jóvenes que han pagado un precio muy alto por entrar en combate pensando que están cumpliendo con su deber o con una obligación moral. Además, muchos de ellos fueron a Irak o Afganistán respondiendo al 11S, y una buena parte solo para poder conseguir una vía económica para financiar sus estudios universitarios. De repente se encontraron metidos en una guerra de once años de duración…

Bill, en tus memorias, comentas que la primera vez que te pegó la policía te sentiste «en el paraíso».

Bill: Es una ironía, pero fue así. Nunca me había sentido tan libre. Es difícil de explicar. Cuando estuve en la clandestinidad, por ejemplo, también tenía miedo, pero la sensación de libertad que sentía era más intensa que si me encontrase como un ciudadano más. Aunque te pegue la policía o te detengan, cuando te defines ideológicamente, cuando tomas tu elección de vivir por una causa superior, te emocionas tanto que los golpes no los sientes, aunque te puedan doler.

Llegas a decir en tu libro que en la cárcel no podías sentirte más libre.

Bill: En la celda me sentía más libre que los que están en su casa viendo la televisión zampando del frigorífico. Os lo aseguro. Y no solo yo. Leí que entre los miembros de la resistencia francesa, tras la II Guerra Mundial, sentían que al acabar la guerra habían perdido su tesoro, el subidón de libertad que es la lucha clandestina. Se habían quedado vacíos tras perder el motivo de su lucha. Suena duro, pero ellos estaban plantándoles cara a los nazis, contraatacándolos, y cuando eso se acaba, te debe absorber de tal manera que parece como que has perdido algo.

Bill, por curiosidad, en tus memorias citas mucho Ann Arbor. Por aquellos años, en esa ciudad, estaba el grupo MC5. ¿Les conociste?

Bill: Sí, claro que sí. Éramos muy buenos amigos de John Sinclair, su manager. Cómo olvidar que le metieron diez años de cárcel por llevar encima dos porros. Él predicaba que la marihuana era una forma de liberación y se lo hicieron pagar. Los MC5 estaban llenos de energía, además era un grupo mitad político, mitad rock and roll, eso era muy inspirador. También andaba por ahí Iggy Pop, pero MC5 estaban siempre tocando en todas las fiestas que organizábamos. Luego solíamos terminar con ellos en la cocina bebiendo vino y fumando marihuana, hablando tranquilamente. Eran muy buena gente y muy buenos amigos.

Os sentíais parte de una revolución global contra el capitalismo.

Bernardine: Claro, nos sentíamos identificados con los movimientos de descolonización africanos, seguíamos de cerca la guerra de liberación de Angola. Apoyábamos la lucha del pueblo vietnamita. Estábamos con los movimientos pacifistas de todo el mundo. Considerábamos que la lucha del tercer mundo era la nuestra, solo que nosotros la librábamos desde dentro.

Bill: Luchábamos por la descolonización, éramos antinucleares, pacifistas, estábamos con los movimientos negros y creíamos que Estados Unidos era responsable de todos los problemas contra los que luchábamos.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 3

Qué opináis de las nuevas generaciones, ¿son tan combativas como la vuestra?

Bernardine: Son mucho más globales de lo que nosotros éramos. Nosotros hicimos un cambio, digamos, hacia una mentalidad internacional. Pero ellos han crecido pensando de forma internacional. También creo que leen mucho y que están muy bien informados. Veo que son muy inteligentes. Mira cómo se organizaron este verano cuando la policía mató a un chico negro en San Luis. También han hecho triunfar a los movimientos gay…

Bill: Sobran los ejemplos. Ahora mismo hay jóvenes luchando por los derechos de los inmigrantes, por los derechos de las mujeres, contra la violencia de la policía, por el medio ambiente. No se puede comparar. Los años sesenta se han mitificado. Hay quien dice que en esa época pasaron todas las cosas buenas. La mejor música, las mejores manifestaciones, el mejor sexo. Y nosotros siempre respondemos que no, que el sexo sigue siendo bueno [risas]. No, incluso aún hay buena música y muchas cosas interesantes. Que no se engañe a los jóvenes metiéndoles en la cabeza que todo terminó con los años sesenta.

Bernardine: Los jóvenes cambian el mundo. Pasó en nuestra época, pasó después y ocurre ahora. Aunque haya una represión masiva, siempre son los jóvenes los que protagonizan los cambios. En nuestros tiempos, los medios siempre decían que los movimientos estudiantiles estaban muertos. Hasta en el año 68 lo decían, mientras el mundo explotaba y no encontrábamos espacios lo suficientemente grandes para poder reunirnos.

Bill: El poder siempre hace eso. Primero ignora al movimiento y luego lo ridiculiza.

En vuestra época había un libro de Mao en cada cajón de cada mesilla.

Bill: Sí, en algún momento todos tuvimos nuestro pequeño romance con el maoísmo. Pero para nosotros el Partido Comunista nunca fue interesante. Tampoco nos considerábamos una nueva izquierda. No éramos anticomunistas, no nos importaba que nadie viniese a nuestra organización siendo comunista.

El nombre de vuestra organización venía de una canción de Bob Dylan.

Bernardine: Estaban siendo asesinados seis mil vietnamitas por semana y la policía estaba asesinando a los miembros destacados de los Panteras Negras. Discutimos en una reunión de urgencia qué estrategia seguir y redactamos un documento de muchas páginas, como un informe interno de la organización. Después de leerlo, teníamos que ponerle un título y Terry Robins, gran fan de Bob Dylan, eligió ese título.

La primera norma de vuestra organización: sexo libre.

Bernardine: No fuimos solo nosotros. Pasó en muchos movimientos. Las píldoras anticonceptivas acababan de cambiar nuestros esquemas morales sobre el sexo, que la mujer podía tener placer formaba parte de su liberación. Dimos un paso adelante rechazando la monogamia.

Bill: Pensábamos que todo lo viejo, lo antiguo, lo anterior, tenía que ponerse en duda. Digamos que fue una idea experimental.

Bernadine: Pero no fue inútil. Con la propuesta del sexo libre muchos se encontraron a sí mismos; muchos amigos nuestros, por ejemplo, descubrieron que eran gais. Funcionó de maravilla porque conseguimos que cada uno fuese capaz de vivir su propia sexualidad, que es diferente en cada persona. Yo no quería casarme nunca [risas] y aquí estoy, pero porque consideraba que el matrimonio suponía para las mujeres convertirse en propiedad del marido.

Bill: También hay que decir en defensa del sexo libre que antes éramos jóvenes y guapos. ¡Quién quería ser monógamo!

¿Había muchos miembros de vuestra organización que provenían de familias acomodadas?

Bernardine: Había de todo. Mucha gente que vivía de familias ricas, otros eran de clase media. Otros inmigrantes. Pero en general la mayoría veníamos de las universidades, aunque también había gente que solo tenía la educación secundaria. Éramos una gran mezcla. El punto de ruptura fue cuando decidimos convertirnos en una organización que iba a vivir en la clandestinidad, a realizar acciones ilegales. Rompimos con la ley y las manifestaciones en las que participamos empezaron a ser violentas, con destrozos de mobiliario. Pero tenéis que entender que Estados Unidos es uno de los países más violentos que te puedas encontrar. En vuestra sociedad, en Europa, la gente no va armada. En nuestro contexto, estábamos ya rodeados de violencia de modo que hay que valorar en su justa medida que en nuestras manifestaciones hubiera actos vandálicos. En aquellas fechas estaban muriendo seis mil personas a la semana en Vietnam, dime ¿qué ibas a hacer, qué podías hacer para pararlo? Los grupos católicos de izquierda, curas y monjas, iban por ahí quemando cosas con gasolina. Que las autoridades nos consideraran violentos a nosotros era como de broma. Nunca matamos a nadie. Solo hicimos acciones que se pudieran entender como un mensaje.

Bill: Violencia es quedarse en casa viendo la televisión mientras fuera se cometen injusticias. La mayoría de la población americana piensa que si no hacen nada no están siendo violentos. Nosotros apoyamos la acción directa. Es otra cosa. Si le preguntas a Martin Luther King te diría que nuestra acción directa contra el militarismo o el racismo no es violencia.

Bernardine: Cuando salió el documental sobre nosotros se presentó en Sundance. Fuimos invitados al estreno y recuerdo que una periodista del LA Times nos preguntó que cómo podíamos ser violentos si nos gustaban Gandhi y Mandela. Yo le dije: ¿Cómo? ¿Mandela? En Estados Unidos la gente se piensa que fue un gentleman que estuvo en la cárcel y él solito acabó con elapartheid. Pensé: «Anda, vete a casa y lee un poco aunque sea en Google sobre lo que hizo Mandela y luego seguimos esta discusión». En Estados Unidos tenemos una imagen muy distorsionada de lo que es la verdadera violencia.

Bill: Es como cuando el presidente de Estados Unidos dice que King fue un ejemplo a seguir, un hombre recto. Y yo pienso que no, que no actuaba solo. Él era parte del movimiento. King no creó el movimiento, el movimiento creó a King.

Bernardine: Me gustan los movimientos juveniles actuales que se niegan a tener un líder.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 4

Bernardine, el FBI dijo que eras la mujer más peligrosa de América.

Bernardine: Ya me gustaría…

Bill: ¡Esa es mi chica! [risas]

Bernardine: Antes de mí, ¿sabes quién dijeron que era la mujer más peligrosa de América? Jane Addams, una feminista que era socialista y lesbiana. Se había opuesto a la I Guerra Mundial. Edgar Hoover, que estaba empezando, dijo que era la mujer más peligrosa de América y después de unos años la dieron el Premio Nobel de la Paz  [risas].

Bill: A Bernardine la pusieron en una lista de los diez delincuentes más buscados. Las listas de los más buscados habían estado siempre llenas de criminales, mafiosos, de asesinos terribles y, a partir de los setenta, se empezaron a llenar de estudiantes guapos [risas].

Bernardine: Fracasaron. Iban de organización poderosa, pero les pillamos por sorpresa. Durante años mandaron a gente a que preguntara por mí de puerta en puerta. Creían que nuestros padres o nuestros compañeros de la universidad iban a decirles algo, pero nuestra campaña de convencer a la gente de que no colaborase en absolutamente nada funcionó.

Bill: Incluso en la investigación del FBI podías ver reflejada la pirámide social. Cuando fueron a hablar con mi padre, un profesional considerado, le pidieron una cita para verle en su oficina. Cuando fueron a hablar con el de Bernardine, que era un inmigrante, aparecieron en mitad de la noche en su casa diciéndole que tenían un cuerpo en la morgue que querían que identificase a ver si era su hija. Le intentaron aterrorizar, mientras que a mi padre le guardaron una distancia y un respeto.

Bernardine: Como sabéis, una vez conseguimos robar los archivos del FBI. Ahí vimos que había dos estrategias. Para los negros, asesinar a sus líderes; para los blancos, infiltración y destrucción desde dentro.

Bill: Sí, con los movimientos negros hicieron eso, matarlos. Tardó siete años en salir a la luz, en que los abogados lograran demostrarlo, pero al final se vio que eran ciertos algunos asesinatos.

Bernardine: Pero ya os digo, nadie colaboró con ellos para atraparnos a nosotros. Porque, además, no éramos los únicos que estaban en la clandestinidad en aquel entonces. Había mucha gente indocumentada, traficantes de LSD, insumisos que huían de la mili, desertores, no estábamos solos. Estados Unidos estaba lleno de gente furtiva.

¿Cómo era la vida en la clandestinidad?

Bernardine: Trabajábamos. Yo lo hacía de camarera, limpiando casas, recogiendo fruta, vendimiando. Y entretanto, muchas reuniones. Mientras, sabíamos que parte importante de la sociedad nos apoyaba, tenían ese gran romance americano con losoutlaws, como si fuésemos Bonnie & Clyde.

Un antes y un después en vuestra organización fue cuando le explotó la bomba en Nueva York a unos militantes de vuestro grupo, una bomba que iban a colocar en un baile de oficiales para matar al mayor número de ellos posible. Ahí decidís no atentar contra vidas humanas.

Bill: Unos del grupo decidieron hacer ese ataque en una base militar. Prepararon la bomba, les estalló y murieron los tres. Pero ya habíamos pasado a la clandestinidad y esta decisión la tomó un grupo por su cuenta porque funcionábamos de forma descentralizada. De todas formas, lo que pasó en ese edificio donde explotó la bomba no lo sabe nadie. La bomba estaba hecha con metralla para matar personas, no para hundir un edificio. En lo que a nosotros respecta, cuando descubrimos lo que habían planeado, fue un shock. Estábamos muy asustados. Horrorizados. Nos reunimos para decidir si apoyábamos esa clase de violencia y, tras meses de discusiones, optamos por realizar acciones meramente simbólicas, sin víctimas. ´

Bernardine: No queríamos ser una fuerza militar, asesinar a gente, sino una fuerza política. Los que estuvieron de acuerdo se quedaron y los que no, abandonaron la organización. Nos llevó un año definirnos.

¿Qué acciones realizasteis según ese modelo?

Bernardine: Los objetivos de la Weather Underground, donde pusimos bombas, fueron todos militares. El Pentágono, comisarías… La verdad es que no tengo un atentado favorito. [risas] [Lista de todas sus acciones N. del R.]

Aparte de las bombas, organizasteis la fuga de prisión de Timothy Leary.

Bernardine: De eso sí nos arrepentimos, de no haber hecho más acciones donde estaba presente el sentido del humor como en esa, que fue una operación tan divertida. Nadie nos lo ordenó jerárquicamente, simplemente vimos que era una buena oportunidad y lo hicimos. Timothy Leary era un intelectual que experimentaba con LSD y promovía esta droga como forma de romper con las costumbres e iniciar una nueva forma de vida, encontrar una nueva manera de ver el mundo. Él tonto no era, entendía nuestra lucha contra la guerra de Vietnam y el racismo. Era un activista más. Sencillamente, estaba en la cárcel por el asunto de la droga, como tantos otros, y quería escaparse. Su gente se puso en contacto con nosotros, nos pareció bien, nos financiaron y desarrollamos el plan. Fuimos capaces de sacarle de la cárcel y del país.

¿Cómo hacíais las bombas, qué materiales empleabais?

Bernardine: De eso no hablamos.

¿Conocíais a la Baader Meinhof?

Bill: Sí, sabíamos que existía, fue un fenómeno más de los sesenta. Formaciones revolucionarias que intentaban luchar. Entonces tenías ese tipo de resistencia en todas partes, en Inglaterra, en Francia, en Japón, en Alemania, en España…

Bernardine: Pero nosotros tomamos la decisión de nunca abandonar nuestro país. Éramos hijos de América. Veíamos lo que hacía la Baader Meinhof por televisión, pero nuestras estrategias, las decisiones que tomamos, fueron diferentes.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down 5

Decís en el documental que en los setenta vuestra vida en la clandestinidad y vuestros atentados empezaron a ser como una rutina. Decidisteis dejarlo.

Bernardine: Teníamos una regla que no era muy habitual en las organizaciones que operaban en la clandestinidad. En Weather Underground los militantes podían irse cuando quisieran. No había consecuencias por abandonar. Durante los setenta unos entraron, pero también muchos se fueron. Cuando acabó la guerra de Vietnam, la cuestión de seguir siendo fugitivos se puso sobre la mesa. Hubo diferentes opiniones, unos querían seguir y otros queríamos volver a disfrutar de una vida privada normal, tener familias e hijos. Muchos lo dejaron pero se unieron al movimiento gay, otros al sindicalismo… Yo odiaba tener que rendirme y entregarme, pero Bill fue adorable y me dejó tomarme mi tiempo. Al final nos entregamos cuando nació nuestro segundo hijo.

Bill: Estábamos también deseando militar en una organización más grande. Fuimos a Chicago, resolvimos nuestros problemas legales y no entendimos que nuestra reinserción fuese en contra de nuestras ideas revolucionarias.

Bernardine: Yo hice mi discurso militante: «Me niego a entregarme, pero aquí estoy» [risas]. No sabíamos qué iba a pasar. Teníamos dos críos. Le dijimos a nuestro hijo mayor lo que pasaba y al menos se quedó con que íbamos a cambiarnos los nombres, nunca habíamos ido por ahí con los verdaderos. La noche siguiente vimos a los padres de Bill por primera vez en once años y luego fuimos a que yo le presentara a los míos.

Bill: Lo que más me gustó es que el primer comentario de mi padre al verme fue que necesitaba un buen corte de pelo. Y lo primero que dijo el padre de Bernardine fue «¿Estás casada?». Seguían siendo unos padres como los de toda la vida.

Bernardine: Ahora bromeamos con eso pero la verdad es que los pobres pasaron por un auténtico infierno. Pero bueno, llegado el momento estaban muy felices de ver a sus nietos.

¿No tuvisteis problemas con la ley?

Bernardine: Yo tenía cargos por las manifestaciones violentas, unos dieciséis o diecisiete. Cargos federales por destrozar propiedades públicas. Pero el FBI había llevado las investigaciones de forma tan claramente ilegal que no pudieron acusarnos de nada. Tampoco tenían muchas pruebas a esas alturas, la verdad. De todas formas, muchos militantes de Weather Underground sí que terminaron en la cárcel, pero por otros cargos al margen de nuestras acciones. Por no querer revelar nada sobre mis compañeros yo ya me había chupado en su momento siete meses de cárcel.

Bill: Las acusaciones fueron muy débiles. Nos acusaban de haber planeado acciones pero no tenían pruebas de que las hiciéramos. Con esas acusaciones ridículas nos habían puesto en la lista de los diez más buscados. Además, el FBI pretendía secuestrar al hijo de la hermana de Bernardine y retenerle hasta que nos entregáramos. No llegaron a hacerlo, pero con esos métodos ningún juez les hubiera podido haber dado la razón.

Bernardine: Los agentes que planearon eso terminaron condenados. Tras el final de la guerra de Vietnam y la guerra sucia del FBI América estaba en shock. Nos colamos por la puerta que abrió el presidente Jimmy Carter, aunque nos entregamos justo cuando Reagan fue elegido presidente [risas].

Hoy en día seguís recibiendo amenazas de muerte.

Bill: Es que uno de mis libros lo publiqué justo el 11 de septiembre de 2001. Esa misma mañana el New York Times llevaba en portada de su sección cultural una foto de nosotros dos con la reseña. El diario salió a las seis de la mañana y los atentados contra los Torres Gemelas fueron a las nueve. A raíz de eso, nos llovieron más amenazas que durante la guerra de Vietnam. En esos días de auténtica paranoia con el terrorismo, nosotros nos convertimos en los terroristas domésticos de Estados Unidos. Recibimos amenazas de muerte prácticamente todos los meses. Si vamos a dar un discurso a algún lado, siempre hay amenazas, pero no las tomamos en serio. Es solo gente muy ruidosa pero nada más. Nos los imaginamos como el típico tío bebiendo demasiado whisky delante del ordenador, quién sabe si viviendo en el sótano de la casa de su madre [risas].

¿Qué habéis hecho contra la guerra de Irak y Afganistán?

Bill: Estuvimos en muchos movimientos. En especial en un movimiento colectivo en Chicago [Movement Building Colective] Pero creemos que no puedes limitarte solo a estar en un movimiento ni quedarte en tu casa sentado. Hay que hacer algo más. Por eso hemos estado profundamente involucrados en proyectos pacifistas que van de la educación a la justicia, aunque la guerra sea la idea central.

Bernardine: Yo también estuve en el movimiento en contra de que la OTAN se reuniera en Chicago hace dos años.

Bill: Esas manifestaciones fueron un gran éxito. Vimos cómo el Gobierno se lo tomaba como un ensayo general para la represión. Nunca habíamos visto la ciudad tan vacía. Los únicos que quedamos fuimos nosotros, los manifestantes, y la policía y los militares. Todo lo demás, drones, helicópteros, quitanieves ¡en mitad del verano! Hacía un calor infernal, pero los trajeron.

Bernardine: Lo más impresionante es que los que más daban la cara en las manifestaciones eran veteranos de la guerra de Irak. Los líderes de estos movimientos habían estado en la guerra. Iban los primeros, encabezaban la protesta y lo más espectacular fue cuando les lanzaron sus medallas a los generales de la OTAN, fue una imagen imborrable.

Bill: Estados Unidos tiene una larga historia de ocupaciones militares y guerras. Invasiones de terceros países que no solo son injustas e ilegales, sino que además acaban con las aspiraciones de paz y justicia de todos los ciudadanos del planeta. Lo más grave de todo, además, es que las guerras por petróleo no responden a una causa política, que implique a mucha gente, sino solo a los intereses de un 1%. En este contexto, nosotros no podemos influir en el Congreso, pero sí en nuestras áreas de influencia más cercanas, como es la educación. Por eso tratamos de organizarnos de abajo a arriba. Promovemos nuestros valores en la comunidad, en las aulas, en la iglesia, en la universidad. No te creas que esto no le preocupa al Gobierno. Si miras la historia de todos los grandes cambios, siempre vienen desde abajo.

Bernardine: De hecho, en política, nunca harás nada bueno sin el poder de abajo.

¿Ha cambiado algo con Obama?

Bill: Obama en 2008 dijo que era pragmático y moderado. Pero la derecha dijo que era un musulmán encubierto, que estaba con los terroristas, que tenía una agenda socialista. Y ya veis, creo que iba en la buena dirección, pero al final no tardó en disgustarnos con todas estas guerras.

¿Os arrepentís de algo?

Bernardine: Ahora, hablando como una mujer de setenta y tres años, creo que no nos equivocamos. No me arrepiento de nada.

Bill: Nunca causamos muertos. Como dice Bernardine, no nos arrepentimos de haber causado destrozos con bombas de una forma simbólica. No nos arrepentimos de haber luchado contra un Gobierno que llevaba a cabo un genocidio en Vietnam y pretendía acabar con la cultura negra por la violencia. Con setenta años, por supuesto que me arrepiento de muchas cosas. Políticamente, el arrepentimiento más profundo que siento es el de haber formado un movimiento tan sectario. Desde ese punto de vista, tan reducido, nunca actúas bien. Ahora hemos aprendido más y crecido como personas.

Bernardine Dohrn y Bill Ayers para Jot Down

Fotografía: Begoña Rivas

 

Enlace original en: http://www.jotdown.es/2014/11/bernardine-dohrn-y-bill-ayers-violencia-es-quedarse-en-casa-viendo-la-television-mientras-fuera-se-cometen-injusticias/

 

Comparte este contenido:
Page 369 of 400
1 367 368 369 370 371 400