América del Norte/México/25-12-2019/Autor(a): y Fuente: www.jornada.com.mx
Por: La Jornada
La llegada del fundamentalismo de mercado a la cúspide del poder público en México vino acompañada por el meteórico ascenso de los egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) como funcionarios de alto rango: de ocupar apenas 0.6 por ciento de los primeros puestos del gabinete de José López Portillo, las personas formadas en esta institución pasaron a suponer 23.3 por ciento de estos cargos en el gabinete calderonista. Aunque el regreso del PRI con Enrique Peña Nieto supuso una caída a 11.4 por ciento en esta cifra, la elitista universidad mantuvo su influencia en posiciones estratégicas: el gabinete inicial del mexiquense fue el primero de la historia mexicana en que tanto el secretario como los subsecretarios y el oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público provenían del ITAM, erigido así en formador de cuadros por excelencia del neoliberalismo local.
Sin embargo, desde ayer la institución creada por y para los intereses de la cúpula empresarial, se encuentra en el centro de la atención pública, no por su capacidad para aupar a sus alumnos a posiciones de poder, sino por los daños que les inflige por medio de un modelo pedagógico basado en la sobrexplotación del tiempo y las capacidades de los alumnos. Según se ha revelado, la situación era conocida de tiempo atrás por la comunidad académica y estudiantil, pero las denuncias por la atrocidad de un sistema educativo basado en la sobrecarga intencional de trabajo, en la hipercompetencia entre los propios alumnos, en la humillación como método de apelar a la excelencia y en la exaltación del estrés como señal de compromiso, sólo consiguieron trascender el ámbito interno de la universidad tras el presunto suicidio de Fernanda Michua Gantus, estudiante de las licenciaturas de derecho y relaciones internacionales que se habría quitado la vida por las presiones a que se vio sometida en sus estudios.
De acuerdo con las denuncias vertidas en redes sociales por alumnos y ex alumnos del ITAM a raíz del trágico suceso, la muerte de Michua Gantus no sería un hecho aislado: además de una alta tasa de suicidios entre los estudiantes de la universidad, habría una constante sobremedicación con fármacos para potenciar el rendimiento, así como una preocupante incidencia de enfermedades mentales derivadas de lo anterior. De manera grave, se afirma que todo esto, así como una extendida cultura de violencia de género, es de total conocimiento de las autoridades universitarias, pero que éstas o bien lo silencian para proteger a la institución o bien lo defienden como parte de los requisitos de la excelencia que el ITAM pone en el centro de sus valores.
A reserva de lo que llegue a saberse sobre el caso particular de Fernanda Michua, su muerte y la reacción de sus compañeros –quienes han convocado a una huelga estudiantil para poner fin a los abusos de que son objeto– obligan a reflexionar sobre las terribles presiones a que se ven sometidos los jóvenes en una institución de este tipo: por una parte, son bombardeados con un discurso según el cual trabajar hasta la extenuación es la única manera de demostrar su valía, mientras por otra, se encuentran con las expectativas de unos padres que, en no pocos casos, han realizado enormes sacrificios para enviarlos a una de las escuelas más costosas del país. No queda sino preguntarse si la excelencia justifica la pérdida de la salud mental o, más aún, si quebrar física y emocionalmente a los jóvenes es el método idóneo para alcanzar tal excelencia.
uando en 1946 el presidente Ávila Camacho decide eliminar el proyecto de educación del cardenismo y borrar de la Constitución la palabra socialista (toda la educación que imparta el Estado será socialista decía el artículo 3), ya en 1943 había establecido un dispositivo de control de los maestros: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Además, había reducido a la mitad los ingresos reales de las y los profesores, y sólo cuarenta años más tarde recuperarían su nivel original. En contraste, el gasto educativo anual en esos años (1945-1982) dio un salto extraordinario y pasó de 500 a 25 mil millones (pesos de 1970). Y también, en el mismo periodo, el número de maestros creció de 15 mil a más de 600 mil (Aboites, H. El salario del educador en México: 1925-1982Revista Coyoacán Núm. 16, 1984). Los maestros pasaron así de ser protagonistas y aliados en un proyecto nacional de educación, sustentado en una miríada de normales rurales, a ser una masa empobrecida y subordinada al servicio del Estado y obligada a responder a un nuevo proyecto de armonía social que ocultaba la desigualdad y sometimiento de la mayoría de la población.
En otras palabras, el gobierno de Ávila Camacho rompe con el proyecto originalmente impulsado por el cardenismo, pero para poder hacerlo, primero rompe con los maestros. A partir de entonces, acosados por el cacicazgo sindical y los bajos salarios, marchan y protestan, pero son desdeñados, como en 1954 cuando, sin traje ni corbata, llenan el patio de la SEP y son descritos por el aristócrata secretario como un grupo de enchamarrados de uñas enlutadas. Díaz Ordaz decide ir más lejos y cierra cerca de la mitad de las normales rurales del país, y en el 68 y en los setentas, maestras y maestros no dejaron de ser sometidos a la represión contra estudiantes y sectores populares y al abuso del caciquismo sindical. El movimiento magisterial aprendió así a luchar y fortalecerse y, al resistirse y rebelarse, hizo tres grandes contribuciones a la educación del país. La primera, al fundarse la CNTE en 1979, demostrar que ya entonces era perfectamente posible deslindarse del SNTE y del charrismo y caciquismo sindical. La segunda, luego y ahora, demostrar que es posible la construcción de espacios de autonomía en la educación (proyectos alternativos en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán y otros). Y, la tercera, que a pesar de las más difíciles condiciones, es posible traducir tanto la independencia sindical como la autonomía en el motor de una de las más poderosas movilizaciones en educación del pasado siglo y en el florecimiento de proyectos educativos que apuntan a enraizar profundamente a la educación en la diversidad regional, enfrentando las necesidades y manifestaciones diversas de desigualdad y sometimiento del país. Con esto ha hecho una enorme contribución para el futuro de la educación en México: ha dejado claro que si se quiere hacer prosperar a la educación mexicana se requiere de la independencia organizativa de sus maestros, de una real autonomía educativa a escala regional y de una profunda disposición a luchar por mantener y ampliar esos espacios. Sólo así podrá construirse una educación desde la visión de los que sufren desde hace décadas por un país que la corrupción, la colonización interna y la visión neoliberal no han dejado que surja con toda su potencialidad.
Dotado de estos antecedentes, la CNTE se enfrenta hoy a la oportunidad de aprovechar lo que las y los maestros contribuyeron a crear: un sexenio de mitigación de la vieja intención de eliminar al magisterio y su proyecto democrático social independiente y autónomo. Si bien el nuevo gobierno ha reconocido la independencia de la CNTE y negociado algunos temas periféricos, todavía no ha reconocido su autonomía educativa y mantiene una visión que está rezagada respecto de los avances que en consciencia y en demandas se volvieron ya inaceptables desde el sexenio pasado. A pesar de seis años de muertes y represión por la calidad y la excelencia, por las evaluaciones centralistas y clasificadoras a maestros y escuelas, todo esto sigue como referente constitucional y legal, y amenazan con convertirse en el asidero de un futuro retroceso a manos de nuevos y ambiguos gobiernos. Son visiones del pasado esencialmente inadecuadas para construir la educación libertaria y regional que necesitan los mexicanos. Y lo mismo la propuesta de una nueva escuela mexicana.
Hoy, la CNTE todavía puede hacer otra importante contribución: señalar a propios y extraños que esa mezcolanza de bonitas intenciones y fórmulas del pasado no sacará a flote a la educación mexicana. Y mostrar que sólo una conducción de maestros, estudiantes y comunidades será capaz de revitalizarla.
Puntos que destacan, aumento de matrícula y mayor acceso de mujeres a educación superior.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó un trabajo de investigación sobre la educación superior en México durante aproximadamente dos años. Los resultados de dicho estudio los dio a conocer Paulo Santiago, jefe de la División de Asesoramiento e Implementación de Políticas (PAI) en la Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE, durante el marco del 6° Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) 2019.
La investigación tuvo como objetivo poder asesorar al Gobierno Mexicano en el desarrollo de sus políticas educativas. Sobre el contexto de la educación en México, comentó que a través de la realización de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), la cual evalúa a alumnos de 15 años en más de 80 países, se reflejó que los estudiantes mexicanos no están bien posicionados frente al panorama mundial.
“México, dentro de los países de América Latina está bastante bien ubicado pero dentro del contexto mundial se tiene cierta debilidad en términos de comprensión lectora”, explicó Santiago.
De la misma manera, el resultado que arrojó el Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos (PIAAC por sus siglas en inglés), enfocado en personas de 16 a 65 años inmersas en el mercado laboral, fue que el 60% del sector de trabajadores del país obtuvieron un nivel bajo en pruebas de lectura y aritmética en comparación con los países dentro dicha investigación.
El aspecto sobre la situación de la educación superior arrojó datos interesantes. “La matrícula ha crecido mucho, entre 2000 y 2017 prácticamente ha doblado la matrícula en México. Es un logro significativo y se puede ver en el logro de las diferentes generaciones”, mencionó el jefe de la PAI. Las nuevas generaciones, entre 25 y 34 años, incrementaron la terminación de estudios de nivel superior y la población con un título terciario en el país se ha expandido en la última década. Sin embargo, es un progreso lento en comparación con otros países de América Latina, como lo aseveró el conferencista.
“Otro logro importante es el hecho que México ha alcanzado la equidad de género en la población con un título de educación superior. Cuando miramos dos generaciones, la generación 55 a 64 y la generación 25 a 34, vemos que hay una gran evolución en términos de grado académico entre las mujeres. Ahora para la generación más joven, el número de mujeres con un título de educación superior ya es mayor”.
Asimismo, rectificó que no se ha avanzado en la última década en el aumento de calificaciones terciarias avanzadas en la población por lo que pocos estudiantes toman programas de estudios de maestría o doctorado.
“Todavía vale la pena tener un título de educación superior, hay muchas ventajas comparadas con el hecho que no se tenga”. Aunque, en el país, las tasas de desempleados con ya un título de educación superior son más altas que el promedio.
El que México sea el país con la población más joven dentro de la OCDE, la cual pondera entre los 0 y 24 años, es un factor determinante para también se encuentre dentro de los niveles más altos de desigualdad de ingresos. Aun así, los estudiantes mexicanos tienen fuertes ambiciones en alcanzar educación superior, es decir, poder ingresar a la universidad.
¿Sin tecnología, estamos condenados a vivir el rezago en la educación?
MONTERREY, NUEVO LEÓN.- Para Mamokgethi Phakeng, vicerrectora, University of Cape Town, la conectividad ha logrado dar voz a los oprimidos, a los que nunca habían sido escuchados. Considera que la tecnología es importante, sin embargo, no es la clave de la educación, sólo es una herramienta que te permite hacer cosas.
Muchas instituciones se enfocan en la tecnología, sin pensar en el uso y beneficio. Es sólo una herramienta. La tecnología no es una barrera, eso no frena la innovación. La educación debe estar enfocada en el individuo”, dijo Peter Mathieson, director y vicerrector de The University of Edinburgh, durante la conferencia de prensa del Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) 2019, del Tecnológico de Monterrey.
Por su parte, Salvador Alva, presidente del Tecnológico de Monterrey, viene un cambio difícil para las universidades más antiguas del mundo, pues tienen arraigada la esencia con la que fueron creadas, algunas se originaron en el siglo XVIII. Señaló que la mayor parte de las instituciones tienen un modelo en el que los profesores son los encargados de transmitir conocimiento, y eso ya no funciona.
La educación está masificada, y tenemos que hacerla individualizada. Los seres humanos buscan diferentes cosas y se les pone en un mismo grupo”, dijo Alva.
La tecnología puede habilitar personalizar la educación, como lo hacen los cursos en línea. Las escuelas deben convertirse en plataformas.”
Además, mencionó que necesitamos tener muy presente que ahora la educación ya es para toda la vida, no se acaba cuándo nos graduamos de la universidad. “Viene una revolución en la educación, pero tardará”.
Paulo Santiago, director de la División de Política e Implementación dentro de la Dirección para la Educación y Competencias, OCDE, dijo que en el caso de México, se ha encontrado que los egresados de las universidades están sobrecalificados para el mercado laboral interno, y gran parte de ellos, terminan en el mercado informal.
Necesitamos redefinir el concepto de educación, tenemos un sistema muy confuso. No se les pregunta a los niños qué quieren, el gobierno sólo dice lo que deben aprender.”
Explicó, que es necesario que los gobiernos se enfoquen en asegurar la igualdad de oportunidades, que la innovación se desarrolle de manera independiente en las escuelas, y que haya coordinación con las necesidades del mercado laboral.
Pero lo más importante es “que las personas desarrollen sus capacidades de aprendizaje durante toda la vida”.
Fuente de la información:https://www.dineroenimagen.com/management/sin-tecnologia-estamos-condenados-vivir-el-rezago-en-la-educacion/117479
En 40 años la CNTE se fue consolidando como movimiento magisterial, pedagógico y popular, cuyo proyecto de emancipación se definió en tres grandes horizontes: democratizar el país, la educación y al SNTE. Un balance crítico tiene que poner en el centro los alcances de los fines estratégicos del movimiento a la luz de la realidad actual.
Aunque el primero de julio de 2018 se abrió una puerta para re-vertir el desastre provocado por cuatro décadas de neoliberalismo, lo que se dibuja después de un año es un gobierno de contradicciones internas en el que se funden las vi-siones progresistas con las posiciones de los sectores de la derecha que pugnan por la profundización del neoliberalismo. Las políticas decombate a la corrupción y de austeridad sirven de legitimación a la narrativa de la transformación, pero no trastocan las bases de la desigualdad ni tampoco redistribuyen la riqueza; contrariamente, han agudizado los recortes al sector público, en tanto que priorizan el pago exorbitante de la deuda pública y el financiamiento de los megaproyectos.
En este escenario, la CNTE tiene que recuperar el proyecto antineoliberal que se ha ido construyendo a lo largo de cuatro décadas con las diversas resistencias sociales, para hacer realidad la emergencia de un gobierno plurinacional desde la ciudadanía democrática, los autogobiernos indígenas, así como de las diferentes formas de poder comunal y popular. Para lograrlo, es necesario construir con las otras y los otros actores en lucha, un frente común que dispute la conducción nacional de los movimientos sociales de trabajadores y campesinos; pero también de los que no se estructuran en los esquemas tradicionales de la organización: rebeldías eclesiales, de personas afectadas por la violencia, ambientalistas, indígenas, juveniles, feministas y de las tecnologías digitales, que son el resultado de las opresiones de un mismo capitalismo criminal, armamentista, ecocida, colonial, racista, patriarcal e informático.
En el tema de la reforma educativa, la CNTE ha tenido importantes avances una vez que logró desvincular la evaluación de la permanencia y que se está concretando la basificación masiva de trabajadores de la educación que no tenían estabilidad laboral y de egresados de las escuelas formadoras de docentes que no habían sido contratados desde hace cinco años; sin embargo, no estamos ante la normalidad establecida en el nuevo marco normativo, se trata de un proceso coyuntural para resarcir los daños que fueron causados por la legislación anterior.
Paralelamente, el Estado avanza en varios ejes de la política neoliberal: la instalación del régimen de excepción laboral y de un sistema de carrera meritocrático para la fragmentación del contrato colectivo y la sustitución del derecho social al aumento del salario; el ahorcamiento presupuestal de las escuelas normales y de la formación continua; la entrega de la educación especial a la iniciativa privada, mientras que en el sector estatal se establece la estandarización o la misma educación para todos a la que llaman inclusiva; el impulso a la administración escolar descentralizada que sitúa a las escuelas en el arranque de la competencia por ganar alumnos para tener más ingresos y de otra forma de autonomía de gestión que implica a las familias en el cofinanciamiento; un nuevo pacto de gobernanza que incluye el protagonismo de otros sectores de la ciudadanía corporativa no tan visibles en el gobierno anterior, de modo que la Nueva Escuela Mexicana se va definiendo en el marco de la excelencia con visión empresarial y recogiendo iniciativas como las orquestas infantiles de Fundación Azteca, la formación financiera de la banca y la estrategia de inclusión del Teletón. Una alternativa realmente libertaria sólo podrá construirse con las clases populares, las resistencias antineoliberales y los procesos en marcha de poder popular y comunal; es decir, desde abajo hacia arriba.
La disputa del sindicalismo oficial y de una parte del magisterio disidente por presentarse como medio de transmisión de la Cuarta Transformación, cogobierno o aliados de las tribus del partido en el poder, roza los límites del neocorporativismo que obliga a la CNTE a reivindicar su autonomía frente al Estado, pero también a reafirmar la naturaleza de su existencia como movimiento social, en cuyo caso democratizar al SNTE no se define a partir del sufragio personal, la transparencia y el respeto a las reglas de elección de su dirigencia, como proclaman las expresiones patronales y neocorporativas que ven al aparato sindical como un fin en sí mismo y a las normas establecidas en la reciente reforma de la Ley Federal del Trabajo como el único medio para la participación sindical.
La democratización del SNTE se hará en la medida en que asuma su papel histórico en la organización de los trabajadores para contribuir al proceso democratizador del país y de la educación, en tanto se convierte en el instrumento de los agremiados y de las familias para hacer contrapeso a las medidas del capital que precarizan la profesión docente, privatizan la escuela pública y cosifican a los alumnos en fuerza de trabajo; sin embargo, justamente ese ha sido el papel histórico que ha desempeñado la CNTE, porque su proyecto emancipador es rebeldía, pedagogía, lucha, propuesta y emancipación en movimiento que no podrá ser diluido en las reglas de la democracia liberal acordadas en el marco del T-MEC ni tampoco en el funcionalismo del aparato sindical.
América del Norte/México/15-12-2019/Aturo(a):Notimex /Fuente: www.jornada.com.mx
Por: Notimex
Alumnos de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) convocaron a una huelga para este viernes y a un paro total el próximo lunes, en memoria de Fernanda Michua Gantus, estudiante que se habría quitado la vida.
Luego del presunto suicidio de la alumna de las licenciaturas de Derecho y Relaciones internacionales por supuesta “carga de trabajo”, llamaron en redes sociales a tomar una postura frente a las autoridades académicas y a exigir un cambio en las políticas de atención a la salud mental de la comunidad estudiantil.
En la cuenta @SororisDerecho, de Twitter, la representación de alumnos de Derecho de la institución educativa explicó que también buscan integrar un pliego petitorio para exigir a la autoridad una educación integral.
Alrededor de las 13 horas, decenas de jóvenes efectuaron una huelga silenciosa “para ilustrar la parálisis física, mental y emocional que provoca el ambiente académico de la institución”, y sostuvieron que “la excelencia académica no debe alcanzarse a costa de nuestra salud mental y nunca debería de cobrar vidas”.
A su vez, el ITAM implementó programas de apoyo para ayudar a sus estudiantes “a tener vidas plenas” y convocó a los alumnos allegados a la joven fallecida a una sesión para escucharlos y brindarles atención psicológica, luego del fallecimiento de Fernanda, el pasado 11 de diciembre.
La institución también solicitó a directivos y profesores recibir y canalizar a los alumnos que manifiesten la necesidad de platicar “sobre este asunto o sobre otros problemas de carácter emocional”.
Qué inspirador es ver a @Andie_Naruve parándose ante autoridades del @ITAM_mx y exigiendo un cambio real. No solo en el abuso psicológico institucional, también en las medidas para combatir la violencia de género tan chafas que han prometido.
“Todo comenzó hace algo más de ocho años, cuando murió mi abuelo”, rememora Gabriela Badillo, creadora de “68 voces, 68 corazones”, un proyecto sin fines de lucro que intenta retratar las 68 agrupaciones lingüísticas indígenas de México en animaciones de cuentos y relatos tradicionales. Uno por cada lengua.
Cuando muere una lengua se cierra a todos los pueblos del mundo una ventana, una puerta… Cuando muere una lengua, la humanidad se empobrece, dice el poema de Miguel León Portilla, el historiador, filósofo y antropólogo mexicano estudioso de las culturas indígenas de su país. “68 voces, 68 corazones” quiere mantener abiertas esas puertas.
“Todo comenzó hace algo más de ocho años, cuando murió mi abuelo”, rememora Gabriela Badillo.
Luego, Gabriela escuchó el poema de Miguel León Portilla… Entonces supo que quería difundir las voces de los pueblos indígenas.
Fue así como nació “68 voces, 68 corazones”, una serie animada de relatos de pueblos indígenas de México narrados en sus propios idiomas.
“68 voces, 68 corazones” es un proyecto sin fines de lucro que intenta retratar las 68 agrupaciones lingüísticas indígenas de México en animaciones de cuentos y relatos tradicionales. Uno por cada lengua.
“Mi abuelo era de Yucatán, de una comunidad llamada Maxcanú, cerca de Mérida, tenía ascendencia maya y a su generación ya no permeó tanto la lengua. A sus hijos y a nosotros, los nietos, no llegó ya nada. Tampoco hubo el interés por intuirla o transmitirla y fue hasta hace ocho años, que él falleció, cuando hice conciencia de ello. Fui consciente de lo que se había ido con él: todas sus historias, tradiciones, sabiduría, chistes, todo lo que se va con esta forma de ver la vida y que, por una falta de interés en su momento, o por falta de conocimiento, no se continuó. Por eso, el proyecto se basa en la premisa: ‘nadie puede amar lo que no conoce’”, explica Gabriela Badillo, creadora y directora del proyecto.
A esta joven diseñadora siempre le ha gustado dedicarse a iniciativas de responsabilidad social, por lo que, junto con el equipo que produce “68 voces, 68 corazones”, busca que la serie de cuentos animados sea una chispa que dé a conocer la riqueza cultural étnica-lingüística, la gran diversidad que tiene México, y con ello, “ayudar a fomentar el respeto, el orgullo de ser parte de una comunidad, el uso de las lenguas”.
Cuando Gabriela acabó sus estudios, hizo su servicio social en Yucatán y vivió la triste experiencia de ver cómo las madres no querían que sus hijos hablaran en maya para que no sufrieran la misma discriminación que ellas.
Ilustración: Adriana Quezada
Fragmento del cuento guajiro de la serie 68 voces, 68 corazones
Cuando muere una lengua
Pero el detonante fue el poema.
“Años más tarde, me encontré con el poema de Miguel León Portilla “Cuando muerte una lengua”, todo tuvo sentido para mí y los puntos se conectaron. Escuchar y leer en su poema “cuando muere una lengua se cierra una puerta, una ventana, un universo distinto”, ahí fue cuando de verdad se conectó todo y se generó este proyecto.”
Se generó en su cabeza, pero Gabriela, que en ese entonces trabajaba en una televisora, sabía que necesitaba fondos para concretar su idea, así que registró el proyecto en un concurso del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), que lo seleccionó y le otorgó recursos para empezar a desarrollarlo.
Gracias a eso, Gabriela pudo formar Hola Combo, un estudio de animación, y produjo los primeros siete cuentos. A lo largo de ese proceso, el plan fue cambiando, dejó de ser un proyecto personal y comenzó a crecer.
Los primeros siete cuentos le permitieron conseguir el respaldo del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y de Canal Once, que se convirtieron en dos grandes aliados para continuar la serie. El INALI apoyó con el conocimiento y abrió a los creadores las puertas con las comunidades y la televisora les respaldó en producción y difusión.
Trabajo con las comunidades de hablantes
Estas dos instancias hicieron posible la generación de más cuentos y, sobre todo, acercaron al equipo de producción a las comunidades. El INALI fue el puente para ello. Así cambió el rumbo del trabajo.
“Pudimos acercarnos a las comunidades para que no fuera sólo un proyecto generado desde fuera para la comunidad, sino hecho con la comunidad, un proyecto conjunto. Es hacia allá adonde hemos ido en una segunda fase: dar lugar sobre todo a las lenguas que están en riesgo de desaparición. Trabajamos con los adultos mayores de la comunidad, que son los principales portadores de la sabiduría y el conocimiento. Les pedimos que nos digan qué historia quisieran que los retratara, qué historia quisieran compartir. Invitamos a los niños a dibujar la historia para que también sean parte y se apropien de su cultura, de sus historias, y para fomentar lazos entre abuelos o adultos mayores y los niños, y la tradición oral.”
La convivencia con las comunidades indígenas cambió la forma de producir los cuentos y enriqueció la serie. Ahora los ilustradores reinterpretan los dibujos de los niños para generar las historias.
Cuando empezó, 68 voces, 68 corazones tenía ese nombre para hacer honor a la riqueza lingüística de México, pero Gabriela nunca imaginó que podría producir un relato en cada una de esas voces. Por eso eligió siete que consideró representativas.
“Seleccioné una muestra de las de mayor número de hablantes, las de menos hablantes y del norte, centro y sur de México para que fueran representativas de las 68”, apunta.
Brenda Orozco
Marcelino López Cruz y su esposa trabajan en un taller en Ocotlán, Oaxaca, con Gabriela Badillo, la creadora de 68 voces, 68 corazones.
El nombre
Luego hubo que darle un nombre al proyecto. Gabriela leyó que el nombre de la lengua totonaca significa tres corazones y se llama así porque la hablan tres pueblos que se unieron. Le gustó esta relación entre pueblos y corazones.
“Eso me inspiró para el título del proyecto: 68 voces porque se trata de darle voz a cada una de estas lenguas, a cada una de estas comunidades, a cada uno de estos corazones.”
Con el tiempo, 68 voces fue ganando el apoyo de más instancias tanto oficiales como privadas, lo que animó a los realizadores a ser más ambiciosos y, más tarde, a tener confianza en lograr 68 relatos.
Hasta este, el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, hay 35 cuentos terminados y tres en desarrollo, además de que lanzaron recientemente una campaña para producir tres más en las lenguas con mayor riesgo de desaparición.: akateco, de Chiapas; popoloca, de Puebla; y ku´ahl, de Baja California.
Es difícil saber cuándo estarán terminadas las 68 voces porque los creadores dependen del presupuesto. “Llevamos seis años desde que empezó la producción. Ha habido años en los que hemos logrado producir 13 historias. Este año estamos produciendo tres, varía dependiendo de los recursos que logremos”, señala Gabriela.
En el proyecto han participado hasta ahora unas cien personas entre traductores, locutores, gente de la comunidad, ilustradores, animadores, diseñadores de audio, músicos… y los que lo han hecho, lo han hecho de corazón, porque han querido entrar.
Se les ha pagado porque es su tiempo y su trabajo, pero todos han cobrado con la conciencia de que no es un proyecto comercial.
Taller 68 voces
Niños dibujando en el Taller 68 voces en San Lorenzo, Chiapas con la comunidad Q’anjob’al y Chuj, 2017.
“Estamos todos revueltos”
Los ilustradores son distintos para cada cuento, explica Gabriela.
“Desde el inicio del proyecto busqué que hiciéramos una reinterpretación contemporánea de cada una de las culturas y no caer en los estereotipos del indígena mexicano que se tienen dentro y fuera de México.”
Esto, para hacer patente que son culturas en constante movimiento, no culturas estáticas de museo. “Son comunidades y estamos revueltos todos en la sociedad. En parte por eso la decisión de incluir a estos ilustradores”, reflexiona.
El primer corazón fue el poema de Miguel León Portilla y su voz fue el náhuatl. Luego vino la voz maya, el segundo corazón de la serie, ilustrado por Gabriela con su abuelo en mente. Al ser ambos textos de autores contemporáneos, las animaciones fueron la materialización de la idea original de Gabriela.
Difusión
A medida que el proyecto sigue sumando voces, los corazones se van dando a conocer en distintos foros y están disponibles para todo el que quiera verlos en el sitio web 68 voces. Además, ahora también se puede colaborar para que continúe su producción.
Gabriela cuenta que las animaciones, que duran poco más de un minuto cada una, se presentan en festivales, en consulados mexicanos en el extranjero y, sobre todo, en escuelas y museos en las comunidades de México. Canal Once también los proyecta de manera aleatoria.
Hasta ahora, los relatos se han exhibido en unos 15 países y se han traducido a varios idiomas, entre los que se cuentan el chino, el ruso, el inglés y el portugués, todo esto con el trabajo de voluntarios.
Así, cada uno ha aportado su granito de arena para dar voz a los 68 corazones.
En voz de Gabriela: “Ha sido un proyecto muy noble, muy lindo y con muchísimo corazón de todos los que lo han integrado.”
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!