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Méjico: Mujeres en la Revolución Mexicana; reflexión entre dos dimensiones, de la inclusión a la violencia.

Por Brian Martínez

Recordando que México había quedado debilitado en deudas por guerras ocasionadas por bandos liberales, entre los que se pugnó el poder, el autor James Cockroft expone que “el estado demócrata-burgués mexicano dejó paso a otro oligárquico-dictatorial, dirigido por Porfirio Díaz, héroe de guerra y de origen mestizo” [ CITATION Coc01 \l 2058 ].

Es a partir de este momento que comenzó lo que se le considera  el Porfiriato que va del año 1876 a 1911, un tiempo, visto desde hoy, bastante largo para que un presidente se mantenga en dicho puesto gubernamental, un periodo de treinta y cinco años en comparación con los actuales seis años de duración del ciclo presidencial.

Según Cockroft, Díaz administró el país como una reserva capitalista para sus amigos mexicanos y extranjeros: (…) Desarrolló las comunicaciones, la electrificación, los transportes, la industria, y la agricultura comercial mediante concesiones a intereses comerciales extranjeros y nacionales y al uso de mano de obra asalariada y forzada. Una fuerza de policía rural, los “rurales”, patrullaba el país, al tiempo que un ejército fuerte aplastaba las huelgas. La censura y los calabozos silenciaban a los disidentes [CITATION Coc01 \p 103 \n \t \l 2058 ].

Si bien, se ha pensado bajo la cultura general y el sentido común, por llamarlo de algún modo, que Porfirio Díaz ha sido uno de los mejores presidentes de México al modernizar e impulsar tecnológica, industrial y económicamente al país, no es gratuito, dialogando con el autor, pensar que bajo esta censura, aplastamiento, represión y explotación a las clases bajas y populares, se comenzaría a gestar un sentimiento o necesidad de un cambio, ya sea de mandos, dinámicas de trabajo o del sistema en general.

Hacia finales del porfiriato fue surgiendo un importante proletariado industrial con creciente conciencia de clase. Docenas de huelgas industriales mineras y ferroviarias se produjeron entre 1906 y 1908. La mayor parte incluía tanto a hombres como a mujeres, y casi todas eran animadas por el ilegal Partido Liberal Mexicano (PLM), cuyos objetivos revolucionarios incluían derechos iguales para las mujeres[CITATION Coc01 \p 103 \l 2058 ].

Es complejo este proceso, puesto que Díaz, astuto, supo manejar el poder militar, político y social de tal modo que se mantuvo tanto tiempo al mando del país, logrando aplastar dichas huelgas generales y cualquier otro movimiento que se opusiera a su régimen; sin embargo, también se comenta que

Aunque aplastadas con gran costo de vidas humanas, las huelgas debilitaron las pretensiones de legitimidad del régimen de Díaz. Además, en 1906-1908, el PLM organizó revueltas armadas en varios estados. Luchadores experimentados de aquellas acciones armadas infructuosas desempeñaron un papel de primer orden en las victorias militares que arrojaron a Díaz del poder en 1910-1911[CITATION Coc01 \p 103 \n \y \t \l 2058 ].

No son exclusivas las movilizaciones populares de parte de éstos; parafraseando al autor antes mencionado, en el sur en el estado de Morelos, el agricultor Emiliano Zapata y un grupo de revolucionarios contestaron al llamado de guerra del PLM del que Ricardo Flores Magón era presidente gritando “¡Tierra y Libertad!”, mientras que en el norte había movilizaciones organizadas por Francisco “Pancho Villa”. Posteriormente con la intención de derrocar a Díaz, la política de Francisco I. Madero con una breve alianza con los dos anteriores, organizaron y sistematizaron más movilizaciones. Entre hambrunas, rupturas, combates y crisis social, económica, educativa, la revolución mexicana se desarrolló. Al respecto, Crockroft menciona que:

Las notables características de la Revolución de 1910-1920 fueron, primero, su explosiva confrontación inicial de clase que enfrentó a campesinos y proletarios, por un lado, contra grandes terratenientes y capitalistas por el otro, y segundo, sus marcadas características antiextranjeras y antimperialistas (nacionalismo). Aunque la burguesía estaba dividida, con las fracciones industrial-financieras más “modernas” intentando afirmar su hegemonía sobre las más oligárquicas y tradicionales, este conflicto entre clases privilegiadas era secundario respecto de la necesidad por parte de ambas fracciones burguesas de derrotar a los campesinos y obreros e impedir que las clases bajas vencieran definitivamente a las clases altas. En este sentido, no hubo una revolución social, sino sólo una revolución política, e incluso esta revolución política fue menos completa de lo que suele decirse [CITATION Coc01 \p 105 \l 2058 ].

Si bien en este párrafo ya hay interpretaciones del autor, que en cierta medida comparto, éste permite vislumbrar bajo qué condiciones sociales, políticas e históricas yacían los movimientos armados, las huelgas generales y la participación activa de diferentes clases sociales.

Hablando sobre los movimientos, cada uno tenía sus específicos objetivos, que son, fundamentalmente a partir de las cuales se pueden identificar sus diferencias. Mientras que el movimiento de Emiliano Zapata, denominado después como “Radical” por el autor (p.124) demandaba el repartimiento de tierras para quienes las trabajaban, es decir los campesinos que labraban las tierras, y que habían sido despojados de ellas por terratenientes y latifundistas con leyes que favorecía a los dos últimos; el movimiento de Francisco Villa, que posteriormente iba a ser “moderado” comandado por Carranza ya en 1913-14 para después ser traicionado. Recordando que el capitalismo yacía en un desarrollo donde la mano de obra barata ya era posible y la explotación tanto de mineros, ferrocarrileros, campesinos y trabajadores asalariados –proletariado; el PLM ya en 1911 se enfocaba en motivar los movimientos populares y proletarios para una transformación sistemática contra el capitalismo, con objetivos concretos como la repartición común de las tierras, una forma de producción diferente, donde todos produzcan y todos sean dueños de los medios de producción, al respecto, dicho partido comenta:

Los liberales os invitamos a tomar la tierra, la maquinaria, los medios de trasportación y las cosas desde luego, sin esperar a que nadie os dé todo ello, sin aguardar a que una ley decrete tal cosa, porque las leyes no son hechas por los pobres sino por señores de levita, que se cuidan bien de hacer leyes en contra de su casta”[CITATION Flo11 \p 5 \l 2058 ]

Es en el mismo documento donde los intelectuales diferencian su movimiento, sus propuestas y sus objetivos de otros al comentar que:

Contra el capital, la autoridad y el clero el Partido Liberal Mexicano tiene enarbolada la bandera roja en los campos de la acción en México, donde nuestros hermanos se baten como leones, disputando la victoria a las huestes de la burguesía o sean: maderistas, reyistas, vazquistas, científicos, y tantas otras cuyo único propósito es encumbrar a un hombre a la primera magistratura del país, para hacer negocio a su sombra sin consideración alguna a la masa entera de la población de México, y reconociendo, todas ellas, como sagrado, el derecho de propiedad individual (p.2).

Entonces, bajo estas condiciones, circunstancias y objetivos se desarrollaron y actuaron dichos movimientos. Aunque no es el objetivo de este texto profundizar sobre ello, debe ser contemplado y tomado en cuenta para reflexionar los siguientes hallazgos presentados.

Inclusión de la mujer en los movimientos revolucionarios

Ya en manifiestos y el periódico Regeneración se pretendía y exhortaba a las mujeres a la participación, al respecto Crockroft menciona que “el PLM animaba a las mujeres a engrosar sus filas como miembro de pleno derecho” [CITATION Coc01 \p 116 \n \t \l 2058 ]. Se puede leer en el manifiesto del 23 de septiembre de 1911 del mismo partido al respecto

MEXICANOS: con la mano puesta en el corazón y con nuestra conciencia tranquila, os hacemos un formal y solemne llamamiento a que adoptéis, todos, hombres y mujeres los altos ideales del Partido Liberal Mexicano. Mientras haya pobres y ricos, gobernantes y gobernados, no habrá paz, ni es de desearse que la haya porque esa paz estaría fundada en la desigualdad política, económica y social, de millones de seres humanos que sufren hambre, ultrajes, prisión y muerte, mientras una pequeña minoría goza toda suerte de placeres y de libertades por no hacer nada [CITATION Flo11 \p 6 \l 2058 ].

Con estas citas no quiero dar a entender que fue a partir de estos discursos que algunas mujeres tomaron la iniciativa de participar en los movimientos, sino hacer notar estas impresiones públicas donde se hacía explícita la inclusión de la mujer, aun es probable pensar que dicha participación sucediera desde diferentes lugares del país, con diferentes movimientos, objetivos y con diferentes aspectos históricos-personales.

Para la autora Isabel Vázquez en su artículo periodístico en Reforma llamado De “Adelitas” a protagonistasdonde retoma palabras de las autoras Ana Lau y Carmen Ramos, hablando sobre su libro “Mujeres y revolución. 1900-1917”,

La incorporación de las mujeres al trabajo industrial a finales del siglo XIX creó las condiciones para la politización de las mujeres, y su participación en organizaciones obreras, grupos políticos y posteriormente, en el movimiento para derrocar el gobierno porfirista [CITATION Isa93 \p 1 \n \t \l 2058 ]

Cuestión compleja y, al menos para la autora y las escritoras mencionadas, “contradijo la concepción positivista de que las mujeres debían limitarse a los asuntos domésticos y al papel social de madres y esposas exclusivamente” [CITATION Isa93 \p 2 \n \y \t \l 2058 ]. Pero sí, ya para esos momentos, la participación activa indirecta o indirecta de la mujer en diferentes facciones y movimientos era un hecho, aunque no visibilizado del todo, cumplió un papel fundamental.

Por esta cuestión de no ser visible la participación de la mujer, para Isabel Vázquez, Ana Lau y Carmen Ramos, así como el Dr. Óscar Misael Hernández, y las historiadoras Mary Kay Vaughan, Jocelyn Olcott y Gabriela Cano, construir la historia contemplando esta dimensión resulta difícil, en tanto que por carencia de testimonios escritos y por otro lado, explicar tal transformación, que no era mínima [ CITATION Isa93 \l 2058 ] [ CITATION Her101 \l 2058 ].

Pese a lo anterior, sí es posible rastrear casos concretos de dicha participación y papel por parte de algunas mujeres. Al respecto Crockroft menciona que:

Las mujeres en lucha contra Díaz –especialmente periodistas- avanzaron hasta sus primeras filas. Incluían a la maestra Juana B. Gutiérrez de Mendoza y a Elisa Acuña y Rosete, del periódico Vesper (1901), cofundadoras en 1907 del grupo de la ciudad de México “Socialistas mexicanas”. Frecuentemente arrestadas, se encontraron en la cárcel con otras mujeres opositoras de Díaz, como la poeta Dolores Jiménez y Muro. Estas tres activistas fueron obligadas a huir a Estados Unidos. Fundaron un grupo feminista pro obrero, las Hijas de Cuauhtémoc. Gutiérrez de Mendoza y Acuña y Rosete se unieron posteriormente al ejército de Zapata, llegando la primera a comandante de tropa [CITATION Coc01 \p 116 \l 2058 ].

Se expone que la participación periodística no fue una tarea fácil, por esta persecución y silenciamiento efectuado por el régimen dictatorial, pero sí una tarea fundamental y de amplio valor puesto que:

Las periodistas, a través de publicaciones periódicas, manifiestos, cartas y solicitudes, tuvieron un papel muy importante antes y durante el conflicto armado (…) fueron vocero de las preocupaciones sociales de otras mujeres, y de sus ideas sobre la sociedad en que vivían [ CITATION Isa93 \l 2058 ].

La autora Samanta Alcocer retoma tres casos de participación de mujeres en la revolución y el cómo lo vivieron, en sólo una página significativa. Puesto que parafraseando a la autora, no sólo como adelitas o soldaderas fungieron las mujeres papeles activos en la revolución, sino en diferentes frentes; en aspectos de planeación estratégica; en el campo de la salud con la creación, por Elena Arizmendi (1884-1949), de la asociación de enfermeras Cruz Blanca Neutral que atendió a heridos de guerra y conflictos armados; expone el caso de María Andrea Villarreal que en el exilio hacia Estados Unidos junto con su padre fundador de la Sociedad de Obreros de Lampazos y su hermano, donde ella escribió varios artículos con visiones revolucionarias y que también llegó a criticar, desde ahí mismo al gobierno estadounidense por apoyar y respaldar al porfiriato en diferentes momentos; también se menciona que antes de su exilio, participó en movimientos armados en Coahuila entre 1906 y 1908 [ CITATION Alc18 \l 2058 ].

A partir de estas participaciones puede comprenderse la admiración con la que Ricardo Flores Magón, enRegeneración, citado por Cockroft, dignifica la participación de mujeres en la Revolución Mexicana, además de que visibiliza en cierto grado, la relación de inequidad con el hombre:

Las mujeres trabajan más que los hombres, se les paga menos, y la miseria, los malos tratos y los insultos son hoy como ayer la más amarga cosecha de toda una existencia de sacrificio (…) La servidumbre no reconoce sexos; la infamia (el capitalismo) que degrada a los hombres igualmente te degrada a ti [CITATION Coc01 \p 116-117 \l 2058 ].

Para la autora Isabel Vázquez la participación de las mujeres en la Revolución mexicana “implicó una transformación sexual y social que les permitió participar en la revuelta de una manera que va más allá de la soldadera” [CITATION Isa93 \p 1 \n \t \l 2058 ]. Aún quedan otros casos de participación de la mujer en la revolución, para lo cual invitaría a quien lee, a profundizar dichos casos en los textos presentados en la bibliografía; parafraseando, la autora Vázquez comenta algunos casos significativos de esta participación en el papel de precursoras y magonistas, en la democracia con Virginia Valdés; las Zapatistas con Amalia Ronles, Rosa Padilla Camacho y Juana Belén Jiménez y Muro, por mencionar algunas; mujeres que participaron en el movimiento villista, pese a su actitud paternalista y protectora de Villa que pretendía limitar su participación en éste [ CITATION Isa93 \l 2058 ].

Otra dimensión de las mujeres en la revolución mexicana

Ahora bien, es menester entrar a la otra dimensión planteada, sobre todo por Oscar Hernández, Mary Kay Vaughan, Jocelyn Olcott y Gabriela Cano, en el que, si bien hubo una participación activa de parte de mujeres, y una admiración a esta, yace aquella otra realidad de dominación y abuso para con las mujeres de parte de movimientos revolucionarios y federales contrarrevolucionarios [ CITATION Her101 \l 2058 ].

Para la construcción de su texto, es importante mencionar que, el autor retomó argumentos y fundamentos de las historiadoras nombradas, al igual que identificó y analizó “los testimonios de algunas mujeres que participaron en la Revolución Mexicana de diferentes formas y en distintos lugares, testimonios que fueron recopilados por algunos académicos y escritores de la región y que, para la década de los noventa, hicieron públicos” [CITATION Her101 \p 46 \l 2058 ] entre los que yacen los trabajos de Jesús Arzola (1991), Jorge Trujillo Bautista (1992), Xavier C. Perales (1993), al igual que la descripción biográfica de una revolucionaria anónima de Juan Fidel Zorrilla (1976) y testimonios desde Juana E. Olvera (2002) sobre su madre y sus experiencias relatadas sobre el movimiento armado.

En dicho texto se exponen partiendo de palabras de María Olvera, que “las mujeres eran violadas y si después querían seguir a la tropa se las llevaban para que cocinaran, lavaran la ropa y cumplieran con sus funciones sexuales sin importar con quién” [CITATION Her101 \p 46 \l 2058 ]. Es por esto que también se comenta que

cada vez que llegaban los avisos de que venían los revolucionarios, sus padres huían con ellas hacia el monte para esconderse de las hordas de soldados. No importaba cuál fuese la afiliación que estos representaran, ya que todos procedían de la misma manera: saqueaban al pueblo y violaban a las mujeres sin importar edad o condición[CITATION Her101 \p 46 \n \y \t \l 2058 ].

retomando lo que podría implicar este último testimonio, es importante señalar que debe ser contemplado como tal, como un testimonio, tampoco con la intención de desvalorizarlo, es decir, es una dimensión más sobre la práctica de los movimientos armados de la revolución, esto no quiere decir que todos se desvirtúan con éste, pero tampoco que hayan sido sagrados, ya que los acontecimientos históricos son complejos, en el que se inter-conectan muchas realidades, prácticas y acciones, algunas más visibilizadas que otras -y no por ello la historia se detiene- el punto crucial es contemplar las mayores dimensiones posibles de los complejos procesos históricos.

Posteriormente, el autor comenta y expone que:

Las historiadoras y antropólogas feministas han planteado que, al menos en el contexto de la Revolución Mexicana, las mujeres más que desempeñarse como adelitas o soldaderas, participaron como “ayudantes” de los hombres pues, sin ellas, la revolución no hubiera sido posible, incluso, que podría afirmarse que desempeñaban una serie de trabajos que, por supuesto, estaban anclados en una división sexual y jerarquía masculina [CITATION Her101 \p 47 \l 2058 ].

Sobre las adelitas y soldaderas, es claro que bajo la cultura popular contemporánea se ha generado un símbolo de participación de la mujer en la historia mexicana, y como una construcción simbólica del compañerismo como participantes desde todas las minorías, proletariado, campesinos, hombres, niños y mujeres; sin embargo, el autor Hernández vierte una reflexión, significativa

Por supuesto, la exaltación de las adelitas o soldaderas, a pesar del reconocimiento de su heroísmo y valentía en el campo de batalla, al igual que los hombres, no significaba la emancipación de la dominación masculina: por ello, cuando en el cancionero mexicano se le recuerda, el hombre revolucionario resalta que ella es de su propiedad, al grado de que si se va con otro, la buscaría por tierra o por mar; al mismo tiempo se evidencia la debilidad de los hombres en la ausencia de las mujeres [CITATION Her101 \p 47 \l 2058 ].

Al respecto, también se comenta que había acciones encaminadas a mantener dicha imagen de heroísmo, si bien para las adelitas o soldaderas, sobre todo para la imagen del hombre revolucionario, retomando el testimonio de Antonia Álvarez se dice que

En tiempos de la revolución las soldaderas parían y nosotras les amarrábamos el ombligo con pita o con un paliacate; con un cerillo quemábamos las puntas del ixtle y ya quedaba amarrado el ombligo del chiquillo; a las veinticuatro horas estaban montadas en los caballos bien orquestadas [CITATION Her101 \p 47 \n \y \t \l 2058 ]

En suma, después argumenta el autor, “se trataba de proteger no sólo la imagen de los hombres, sino también de contribuir a la reproducción social de los hombres y la revolución” (pág.47). Nuevamente, aún hay más casos y relatos donde se puede evidenciar el abuso, la violación y la superposición simbólica del patriarcado sobre la mujer; sin embargo, por cuestiones de tiempo, espacio y metas concretas mencionadas en la introducción, es necesario avanzar a las reflexiones, no sin antes exponer tres conclusiones que el autor asume sobre la historia de las mujeres en la revolución.

En primera instancia, parafraseando el texto, se concluye que es necesario hacer visible a la mujer en la historia y la cultura; secundariamente menciona que deben ser tomadas como testigos pero también como protagonistas mismas de la historia, en este caso, en la Revolución Mexicana, puesto que finalmente, mientras luchaban en compañerismo con movimientos armados legitimando sus movimientos pero también cuestionando y redifiniendo, fueron transformándose a sí mismas, rehaciéndose como reses siciohistóricas y políticas, en roles establecidos (y cabría decir por mi parte que hoy siguen en lucha); como última reflexión se pregunta, y para esto sí me permito citar “¿la revolución mexicana les hizo justicia a las mujeres en todos los sentidos o solamente ha sido un privilegio masculino que continúa relegándolas y traicionando los principios de igualdad en todos sus sentidos y en todas las regiones…?” [CITATION Her101 \p 48 \l 2058 ].

Por último, para dignificar, pese a las vejaciones cometidas, la participación protagonista y significativa de la mujer en la historia, me permito mencionar el caso de una anónima revolucionaria quien, después de una redada de federales donde murió un revolucionario de su comunidad llamado Donato Tejada, la mujer salió a la calle, con el peligro de recibir una o más balas, gritó:

“Ahora sí, cabrones, se acabaron los huevos de Bustamante¡, si hubiera más como Donato Tejada no estarían vivos”. Acto seguido un soldado le dijo: “Quítese, vieja, que me la quiebro”, y ella respondió: “Sí, dispáreme, diga que tuvo el valor de matar a una vieja” [CITATION Her101 \p 48 \n \y \t \l 2058 ].

Conclusión

Como reflexiones finales, me parece que este texto puede pensarse como una construcción algo incompleta en tanto que su discusión puede abrir más brechas de investigación y debería presentar más argumentos, más textos, más testimonios, sin embargo, es difícil en tanto a la poca información hallada en fuentes cercanas a las proporcionadas por mi entorno y en un momento corto; puede hasta pensarse incluso, que la construcción de este texto podría ser –o es- algo arbitraria en su sentido de querer problematizar los movimientos revolucionarios o quizá hasta desvirtuar, hasta cierto punto; mas es importante, que mi objetivo no es, sino el de explorar sobre la inclusión de la mujer en los movimientos revolucionarios y la implicación de esta relación entre hombres y mujeres en la práctica.

Ya varios proceso socio-históricos nos podrían hacer pensar que entre discurso y acción hay abismales contradicciones; podría pensarse que esta es una más, sin embargo, la cuestión, más allá de desvirtuar un movimiento u otro, o desvalorizar o dignificar la participación activa, social-política-cultural e histórica de las personas, mi intención es vislumbrar la complejidad de los proceso históricos y que en ellos pueden identificarse varias dimensiones, que en un primer momento se contradicen, pero contemplando éstas como parte del proceso, sin justificarlo, es el papel necesario de reflexionar la historia, y repensar el quehacer político, histórico, social y cultural de lo que hoy somos; es no olvidar que los actos son complejos, e invita a no generalizar o sacralizar los movimientos que si bien, la mayoría tenían objetivos y planteamientos concretos, estaban compuestos por personas que finalmente podrían cometer errores; o bien, conscientes o inconscientes, sí oprimieron, sí violentaron y sí defendían una causa mientras reprimían otra.

Nuevamente, insisto, este texto debe tomarse, no más allá que un ejercicio de reflexión que partió de una breve exploración y revisión de al menos cinco textos, y que su discusión o aceptación quizá, antes, merite una lectura más profunda de las fuentes aquí consultadas, y también de otras que puedan complejizar aún más el diálogo. Al menos, por el momento, externo este escrito, con la finalidad no de definir, sino de abrir un diálogo, sino con otras personas, al menos conmigo mismo, que me permitirá seguir aprendiendo y complejizando mis reflexiones para repensarme como un ser social, con las implicaciones políticas, culturales, simbólicas y prácticas necesarias a desarrollar.

Bibliografía

Alcocer, S. (20 de noviembre de 2018). Ellas vivieron la Revolución. Reforma.

Cockroft, J. (2001). Capítulo 3: De la dictadura a la revolución, 1880-192. En J. Cockroft, La esperanza de México(págs. 103-137). México: Siglo XXI editores.

Flores Magón, R., & Rivera, L. (1911). Manifiesto del 23 de septiembre de 1911. Los Ángeles, California.

Hernández, O. M. (Ener-Mar de 2010). Mujeres, masculinidad y revolución en Tamaulipas.

Fuente de la Información: https://www.somoselmedio.com/2019/08/18/mujeres-en-la-revolucion-mexicana-reflexion-entre-dos-dimensiones-de-la-inclusion-a-la-violencia/

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Méjico: Leyes secundarias, ausencias y presencias

Hugo Aboites

Cuando en mayo pasado integrantes del magisterio manifestaron su inconformidad con los términos en que había quedado el artículo tercero constitucional, la respuesta oficial fue que cualquier inquietud podría ventilarse y resolverse después, en las leyes secundarias. Y a las críticas de que en ese artículo se había cedido prácticamente todo al Pacto por México, la respuesta indicaba no la voluntad propia, sino a la necesidad de acumular votos suficien-tes (dos tercios) para acabar con la re-forma educativa neoliberal. Hoy, sin embargo, a la luz de lo que contienen las propuestas de leyes secundarias, esas explicaciones quedan muy mal. Si, como se afirma, la propuesta de leyes secundarias no fue elaborada con los partidos del Pacto, sino entre la SEP y legisladores de Morena (que no se reivindican como neoliberales) cabe entonces preguntar por qué no se ve esfuerzo alguno por introducir elementos o al menos matices que aminoren el impacto de un artículo tercero que retoma y fortalece los rasgos autoritarios más profundos de la reforma neoliberal. Recuérdese que la evaluación punitiva (despido) era sólo la manifestación más extrema de una estructura ideológica y un dispositivo autoritario para la subordinación del trabajo educativo y el despojo de la protección laboral a los maestros y normalistas. Es decir lo que aún hoy permanece intacto y que se fortalece con la actual propuesta de leyes secundarias.

Al traducir lo anterior al rumbo de la educación, con estas leyes subordinantes no estamos ante lo que sería un primer paso para dejar atrás el centralismo, el poder omnímodo de la burocracia y el control absoluto. Al contrario, la esperanza de una nueva escuela se marchita ante una normatividad que no tiene espacio para las propuestas de participación y acción educativa des-de abajo, ni para una educación emancipadora a partir de las regiones del país y las escuelas, ni interés en colectivos escolares que respondan a las necesidades de conocimiento de niños y jóvenes, comunidades y padres de familia. De ahí que, sin dejar de demandar otro tipo de legislación, a la construcción de una transformación sólo se le deja el camino de la resistencia y la capacidad propia para crear espacios de autorganización desde las escuelas y regiones.

La esperanza tampoco puede ponerse en el debate en San Lázaro. Poco puede esperarse de los del Pacto por México que con esta propuesta de leyes secundarias no se sentirán cuestionados, sino invitados a añadir rasgos todavía más neoliberales y autoritarios. Así, en unos cuantos meses, el sector educativo se habrá colocado –en la administración– como el más conservador y reacio a cualquier transformación decisiva. Y, paradójico, es el sector donde existe el más amplio e influyente potencial organizado de apoyo a iniciativas transformadoras. Pero a diferencia de lo que ocurrió con Cárdenas, hoy no se busca vincularlo a un proyecto educativo trascendente y con eso se le desdeña.

Desdén es que no se reconozca a los maestros en su dignidad y calidad de trabajadores de la educación al amparo del 123, ni plenamente a los egresados de las normales. Que se les margine del papel crucial que deben jugar en la determinación y diversidad de planes y programas de estudios y en las decisiones que afectan su trabajo y la educación. Que no se respete la capacidad que tienen de recoger, interpretar y proponer cambios educativos junto con los estudiantes de todos los niveles, padres de familia –en su caso– y las comunidades urbanas y rurales. En la ley sólo se les contempla como una más de las voces –y en los hechos no la más importante– junto con una nube de organismos de la sociedad civil de corte empresarial que desciende sobre la educación.

Más que a abrir las puertas a los actores directos y aerear así el sistema, las leyes apuntan a fortalecer aún más el control burocrático sobre la educación. Por ejemplo, en la Ley del Centro para la Mejora Continua de la Educación (artículo 7). Como añadido a las instancias ya establecidas en la constitución, inesperadamente aparece un Comité que será representantedel Sistema de Mejora Continua. Este añadido es crucial pues desde la cumbre, tendrá la valiosa facultad de conocer y opinar sobre las propuestas que el Centro emita en materia de mejora continua de la educación(artículo 8), una especie de observatorio o supervisión. Pero de funcionarios, pues ahí estarán SEP, SHCP, SFP, subsecretarios de educación, presidentes de comisiones de educación del Congreso, autoridades estatales y otras más. ¿No sería más oportuna, conocedora y pertinente, la opinión de maestros frente a grupo, estudiantes, comunidades urbanas y rurales? De paso, añadir este Comité muestra que es perfectamente posible introducir cambios sustanciales en las leyes secundarias, por fuera del marco de lo aprobado en el tercero constitucional. Si se quiere realmente transformar, he aquí otra ruta.

Autor: Hugo Aboites

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¿Quieres ser maestro? Por Armando Estrada

Por: TEDx Talks.

 

Educar no es tarea exclusiva de la Academia. La Educación para que transforme al mundo necesita el apoyo y el compromiso de todos los sectores de la sociedad. Armando Estrada propone un nuevo sistema educativo basado en la Corresponsabilidad. Armando es durangueño, ingeniero y Fundador y Director de Vía Educación A.C una red internacional de especialistas en Educación y desarrollo sustentable para el diseño, implementación y evaluación de estrategias educativas- Forma parte de la Red Internacional de Emprendedores Sociales ASHOKA. Es Miembro del Consejo Social Consultivo de Evaluación de la Educación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; de la Academy for Systemic Change.Y es miembro de Harvard Global Innovation Iniative iniciativa liderada por el Dr. Fernando Reimers para el fortalecimiento de las habilidades del siglo XXI. Armando es Máster en Política Educativa Internacional por Harvard University y es Ingeniero Industrial y de Sistemas por el ITESM, Campus Monterrey. Le gusta cultivar árboles, compartir tiempo con sus hijos y escuchar música de Marisa Monte. Le apasiona trabajar por una mejor educación, pues está seguro que es un medio para superar las desigualdades. This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at http://ted.com/tedx

Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=huluC8zgq0w

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Una educación excluyente

Por: Fernanda Muñoz. 

 

Aunque las leyes mexicanas protegen y garantizan los derechos de las personas con discapacidades, la realidad es que la sociedad sigue enfrentando problemas en las escuelas regulares para atender de manera particular a este tipo de personas, ya que no se cuenta con docentes especializados

Todo individuo tiene derecho a recibir una educación a pesar de las condiciones que presente, así lo sentencia la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Pero aunque así lo dicte el Artículo primero y tercero, los hechos son otros, por lo que el apoyo de la sociedad es fundamental.

Arturo Champo nació sin poder escuchar. Desde 1974, año en el que se convirtió en el menor de una familia de cinco integrantes, sus padres y hermanos mayores no lo vieron con otros ojos ni los trataron diferente por carecer del oido. Cursó toda la educación básica e incluso acudió a la universidad, era un estudiante como todos, sólo que necesitaba ayuda por parte de algunos de sus compañeros.

A partir de los años 80, a la Lengua de Señas se le reconoció como principal medio de comunicación entre y con las personas sordas

“Ya que carezco del oido, no escuchaba lo que los profesores dictaban o indicaban, así que siempre tenía que estar copiando de los apuntes de algunos de mis compañeros; y pesar de mis dificultades, nunca pensé que la escuela, el tener una buena educación, no era para mí”, platica Champo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, de los 124 mil nueve millones de personas que residen en el país, 6.3 por ciento vive con una discapacidad; el 18.4 de ellos carece del sentido del oido, y el 10.5 no puede hablar.

La educación para las personas sordas en México surgió tras la creación de la Escuela Municipal de Sordomudos, en junio de 1866, antes de que Benito Juárez promulgara la Ley Orgánica de Educación, en 1867, en la que se citó que todo niño con carencia auditiva y del habla debía aprender lengua española escrita y expresada por medio del alfabeto manual y pronunciada cuando hubiera aptitud para ello.

Cuando Champo era niño acudió a una escuela en la que convivía con otros menores iguales a él, sin habla y sin sentido del oido. Al paso de los años, dejó de verlos, él siguió con sus estudios, conviviendo con personas sin sus condiciones e intentando expresarse de manera oral en casa, con sus padres y hermanos.

Un día, luego de 11 años de haber dejado de ver a sus compañeros, le llegó una invitación para reunirse. Aceptó y acudió a verlos. “En cuanto llegué, me tomó por sorpresa que ninguno de ellos hablaba. ¡¿Cómo era posible eso?! Todos se comunicaban a través del lenguaje de señas, y como yo no sabía ese método, no pude entablar conversación con ninguno”, asegura Arturo.

En la guía titulada Orientaciones para la Atención Educativa de los Alumnos Sordos, de la Secretaria de Educación Pública (SEP), publicada en 2012, se explica que fue a partir de los años 80 cuando a la Lengua de Señas se le vio como lengua y se le reconoció su uso como principal medio de comunicación entre y con las personas sordas.

En mi caso fueron mis padres los que me incitaron a hablar, a emitir sonidos para poder comunicarme no sólo con ellos sino con las demás personas. Ahora estoy tomando un curso de Lengua de Señas para poder seguir en contacto con mis compañeros de la infancia

– Arturo Champo

Persona sordomuda

A pesar de que Champo estudió Diseño Gráfico en la Universidad del Valle de México, sin ningún problema que detuviera sus estudios, y después acudió a un colegio para aprender sobre Diseño de Modas, aún se siguen cuestionando el por qué no hay en el país universidades especiales para gente como él, ya que el tenerlas les facilitaría esa etapa de su vida.

LO NECESARIO EN LA EDUCACIÓN PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Aunque en México ha habido escuelas básicas para atención especial desde hace 153 años, aún no se les brinda el apoyo ni la atención suficiente para que los niños, jóvenes o adultos con carencia del habla o del oido puedan convivir con otras personas de manera incluyente.

Al respecto, María de la Paz Jiménez Castañeda, maestra en Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), resalta, en entrevista con Reporte Índigo, que a pesar de que sí ha habido esfuerzos importantes en el ámbito de la educación especial en el país, la sociedad sigue enfrentando problemas en las escuelas regulares para atender de manera particular a este tipo de personas, ya que, dice, no se cuenta con docentes especializados.

“La inclusión es uno de los objetivos prioritarios de las políticas educativas, pero se requiere de implementar de manera más contundente acciones concretas para brindarles un servicio educativo de calidad y con mayor cobertura para beneficiar a este sector de la población”, asegura María de la Paz Jiménez Castañeda.

Para la catedrática, en México se deben generar más condiciones para que la gente sorda tenga mayores oportunidades de desenvolverse en la sociedad e insertarse a una vida productiva y social, no a partir de una idea asistencialista y de ayuda, sino de brindarles lo que por derecho le corresponde a cualquier ciudadano.

“A las personas sordas se les debe brindar, desde edades tempranas, estimulación sensorial para potencializar sus sentidos, así como para desarrollar sus habilidades, como la atención, la capacidad de observación, la expresión corporal y expresiva. La familia debe apoyarlas y acompañarlas en todo momento, para que se les reconozca como seres plenos y con capacidad”, dice la maestra en Pedagogía.

Fuente de la reseña: https://www.reporteindigo.com/piensa/una-educacion-excluyente-personas-con-discapacidad-sordos-apoyo/

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Clases de civismo: una oportunidad para enseñar habilidades del siglo 21

América del Norte/ México/ 19.08.2019/ Fuente: observatorio.tec.mx.

Aunque no ha sido aceptada aún, la nueva Ley de Educación en México ha generado mucho nerviosismo en el país. Lo que busca es rescatar valores éticos y morales por medio de clases de civismo para ofrecer a los alumnos una preparación más integral.

El civismo es importante porque ayuda a fortalecer los valores y cultura cívica a las nuevas generaciones. Es una clase que permite a los niños practicar varias de las habilidades poderosas que desarrollan su pensamiento crítico. En este tema, los alumnos aprenden a discernir entre buenas y malas conductas en la sociedad, así como a estar informados y conscientes sobre sus derechos y deberes en la sociedad.

Según un estudio del 2016, realizado por la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA por sus siglas en inglés), aquellos países con un buen programa de educación cívica son los que mejor salieron evaluados. Esos programas que ellos ofrecen están bien consolidados y enfocados en formación de estudiantes de kínder hasta educación superior, así como preparación de docentes especializados.

Entre los países con mayor desempeño se encuentran Suecia, China, Dinamarca, Noruega y Finlandia. En América Latina de los países que les fue mejor fueron Chile y Colombia, seguidos por México, aunque se encuentran por debajo de la media.

La educación cívica en las distintas etapas

La educación cívica debería de iniciar desde el kínder ya que ayudaría al estudiante a entender los conceptos de civismo, dignidad, responsabilidad, tolerancia y ética. Se inicia enseñando sus deberes ciudadanos y la importancia de cumplirlos. Además, entre más aprenda el estudiante sobre el tema, más oportunidad tendrá de “vivir” el significado del civismo, derechos humanos y de conocer su rol en su comunidad.

Conforme el estudiante vaya avanzando en su educación, y quede asentado lo básico sobre civismo, se volverá más sencillo ir enseñando conceptos más complejos. Esos temas pueden abarcar desde ciudadanía, justicia, equidad, legalidad, e institucionalidad.

Al llegar a secundaria los jóvenes deberían tener la capacidad de aprender y entender sobre el orden y funcionamiento de la sociedad y el rol que desempeñan dentro de la misma.

 Ya en bachillerato y educación superior el estudiante debe dominar los temas de democracia, estado de derecho, equidad social, resolución de conflictos y derechos humanos.

En la clase de civismo se deben abordar los temas con una metodología adaptada a cada etapa estudiantil y verla como una materia transversal ya que cualquier otra materia puede ser compatible.

El juntar diversas clases con civismo también ayuda a ofrecer distintas oportunidades para enseñar sobre valores y ciudadanía, siempre y cuando vaya de la mano de un programa de formación cívica.

Con el gran auge de las habilidades poderosas, las asignaturas como civismo deberían de ser imprescindibles en la educación de los alumnos de cualquier etapa. No sólo porque los ayudará a desarrollar habilidades como el pensamiento crítico sino porque ayuda a formar ciudadanos modelo en la sociedad.

El Observatorio quisiera saber: ¿De qué manera se aplica las clases de ética en su escuela? ¿Existe algún programa o ley que busque enseñar cívica en los salones de clase?

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La educación en valores

Por: Eduardo Daniel Ramírez Silva. 

La necesidad de una educación en valores es evidente. Vivimos una crisis social, en la que problemáticas como la violencia, la inseguridad, la desigualdad socioeconómica, la corrupción y la discriminación se han apoderado de nuestra cotidianidad. Se manifiestan en diferentes contextos sociales, en las calles, dentro de los mismos hogares e incluso en las instituciones educativas. Pese a ello, desde diversas orientaciones se percibe la convicción de implementar acciones concretas en torno a estas problemáticas.

Bonifacio Barba señala que desde “un sentido formativo de la escuela y de su eficacia, tanto social como pedagógica, la educación es por naturaleza, una cuestión de valores, un proceso de formación moral” (Barba: 2005; p. 9). Los esfuerzos que en México se han realizado para mejorar la calidad de vida y el acceso a la educación desde su políticas públicas no es suficiente. El porcentaje de personas entre 25 y 34 años de edad sin educación secundaria, cayó un 13 % entre 2007 y 2017, para convertirse en un 52 % de nuestros jóvenes adultos, lo que sitúa a México como el país con mayor proporción de esta población sin estudios, según datos de la OCDE. Esto propicia una mayor inmovilidad social.

“Los esfuerzos que en México se han realizado para mejorar la calidad de vida y el acceso a la educación desde su políticas públicas no es suficiente”

Requerimos pensar la educación de una forma diferente. Para ello, se torna necesario establecer una definición de valores que permita llevar a cabo el proceso de formación moral que señala Barba. La axiología, desde la escuela objetivista, sostiene que los valores existen objetivamente; que son entidades externas e inmateriales, independientemente de si el hombre los percibe o no (Rodríguez, Frade y Albelo: 1995; p.22). Esto quiere decir que los valores se conocen por intuición o, mejor dicho, por la capacidad cognoscitiva que se afina en los contextos familiares y escolares. Estos valores se relacionan con los derechos naturales del ser humano que en teoría son inquebrantables, inalienables y universales. Hablamos de la dignidad, la libertad, la equidad, el respeto y el amor que nos son innatos, por lo que una educación en valores debe estar dirigida siempre en pro del bien común basada en la inteligencia, en la consciencia y en la voluntad.

Ante esta condición, contrastan considerables dificultades que se manifiestan al momento de establecer un eje de trabajo, una dirección universalmente legítima. Hay quienes mantienen que ello se debe a lo peculiar del terreno educativo, en el que por supuesto convergen diferentes visiones del mundo, múltiples ideologías políticas, creencias religiosas, estilos de vida y en general culturas. Por ello, conviene determinar si es posible construir desde lo común y unificar las diferencias considerando marcos referenciales para el colectivo que construye comunidad.

En ese sentido, fijamos dos postulados que nos pueden orientar a ese punto: el primero de ellos es lo que señala Serafín Antúnez: “La educación en valores se justifica por la necesidad que tenemos los individuos de comprometernos con determinados principios éticos que nos sirvan para evaluar nuestras propias acciones y las de los demás” (Antúnez: 2009; p. 15); por otro lado, Gerardo Barbera nos dice: “La educación en valores supone acciones ontológicas y axiológicas trascendentes que la fundamenten como propuesta ética y política, y así se hacen vida en una comunidad existencial concreta e histórica” (Barbera: 2008; p. 111). Ambas posturas nos indican que las necesidades humanas generan derechos para satisfacerlas, por lo que emergen deberes naturales para atender estas necesidades por medio de los valores que se traducen en derechos naturales.

De esta manera, nos aproximamos a lo que probablemente sea ese eje de trabajo que son los valores traducidos en derechos naturales que fortalecen la vida social en comunidad.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible de 2015 planteó 17 Objetivos de desarrollo sostenible, que conllevan un espíritu de colaboración para elegir las mejores acciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. Proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en conformidad con sus propias prioridades y los desafíos sociales y ambientales del mundo en general. Por lo que los gobiernos deben diseñar sus políticas públicas basadas en estos 17 objetivos, y los pueblos deben respetar y realizar estos lineamientos siempre y cuando, dentro de estas agendas se apele fuertemente a la educación en valores ya descrita, con la que nos quite la venda de los ojos para dejar de concebir una vida desde el individualismo y protejamos el bienestar de todos.

La educación en valores es trascendental para que nuestra libertad no sea contemplativa únicamente, sino que actúe en nosotros mismos para alcanzar un estado justo y equitativo.

Invito a todos los profesores a compartir su opinión así como sus experiencias pedagógicas a través del Observatorio de Innovación Educativa.

Referencias 

Antúnez, S. (2009). Cómo educar en valores. Madrid: Nárcea.

Barba, B. (2005). Educación y valores. Una búsqueda para reconstruir la convivencia. En Revista Mexicana de Investigación Educativa (pp. 9-14). Ciudad de México: Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C.

Barbera, G. (2008). Educación en valores. En Revista La Educación en Valores (pp. 110-118). Universidad de Carabobo. Venezuela.

Rodríguez Lozano V., Frade Perdomo P. y Albelo Martín L. (1995). Conceptos fundamentales de la moralidad. En Ética (pp. 19-31). Ciudad de México: Alhambra Mexicana.

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Maestros del patio y de EE.UU. piden derogar la reforma educativa

América del Norte/ México/ 19.08.2019/ Fuente: www.primerahora.com.

“Hemos visto que usan el mismo discurso en todas partes, que hay que hacer algo por los niños, que las escuelas están subutilizadas, que las escuelas están fallando», dijo Jitu Brown, director nacional del Journey for Justice Alliance.

Los esfuerzos para impedir el cierre y privatización de escuelas en la Isla han encontrado nuevos aliados más allá de nuestras costas, anunciaron el domingo en la tarde varias organizaciones sindicales y comunitarias en la Escuela Rescatada Lorencita Ramírez de Arellano, en Toa Baja.

El anuncio se dio luego del Encuentro Transnacional en Defensa de la Educación Pública, del que participaron organizaciones como la Federación de Maestros de Puerto Rico, el Journey for Justice Alliance, Agitarte, el Programa de Egresados y de Educación de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el Movimiento al Rescate de Mi Escuela, el Colectivo ILE, entre otras.

Los participantes catalogaron el encuentro como “un acto de solidaridad entre maestras y maestros de Puerto Rico y diferentes ciudades de los Estados Unidos”, con un mensaje claro contra la privatización y con la exigencia de “que se derogue la Ley 85 de falsa reforma educativa que abrió paso al desmantelamiento de cientos de escuelas, la privatización por medio de las charter y los vales educativos, y a incrementar la ya entronizada corrupción”.

Jitu Brown, director nacional del Journey for Justice Alliance, una red de organizaciones comunitarias con presencia en más de 30 ciudades de los Estados Unidos, aseguró que habían acudido a Puerto Rico porque saben que lo que está ocurriendo con las escuelas en la Isla también “está pasando en Chicago, Ditroit, Filadelfia, Pittsburgh, Nueva York, Oakland, Nueva Orleans, Mississippi y todos los Estados Unidos, donde hay gente que trata de decirnos que, de alguna forma, cerrar nuestras escuelas desplazar a nuestros niños va a resultar en beneficio para nosotros”.

“Hemos visto que usan el mismo discurso en todas partes, que hay que hacer algo por los niños, que las escuelas están subutilizadas, que las escuelas están fallando. Pero la verdad es que nos han fallado a nosotros. La verdad es que estamos ante sistemas escolares que ven a los niños a través de un lente de odio”, expresó Brown, quien agregó que en cuanto supieron del Encuentro decidieron unirse al mismo.

“Aquí el lenguaje que hablamos no es español ni inglés. Aquí el lenguaje común es libertad. Y cuando nos unimos, sabemos lo que podemos. Así que creemos que al venir aquí a Puerto Rico a estar con nuestras hermanas y hermanos hace nuestra unión más fuerte, porque ya no estamos solo conversando, ahora también estamos demostrando. Y esta es una relación para rato. Así que el mensaje para aquellos que buscan destruir nuestras escuelas y comunidades es que les vamos a dar problemas, les vamos a dar problemas. Y la voluntad del pueblo puede opacar a aquellos cuya agenda es solo de ganancias. Nadie tiene que convencernos de que estamos en lo correcto, porque sabemos que estamos en lo correcto”, agregó Brown.

El líder del Journey agregó que como personas de raza negra se sintieron sumamente bien al ser acogidos como gente que traía valor consigo. “Eso significó mucho más que cualquier premio. Así que nos sentimos honrados de estar aquí”.

Jorge Díaz Ortiz, de Agitarte, agregó que el encuentro era una muestra de solidaridad luego de “años defendiendo la educación pública en nuestras comunidades”.

“Hemos visto como las mismas políticas públicas que han fracasado en los Estados Unidos nos las han vendido aquí como si fuesen la solución para la educación del país. Y estamos claras y claros que esa no es la solución. La solución es mantener las escuelas abiertas, como esta grandiosa escuela. Para que la gente de la comunidad pueda venir, para que puedan participar, puedan educarse. Y abrirlo a que ocurran más oportunidades de desarrollo”, afirmó Díaz Ortiz, señalando la escuela rescatada, donde se ofrecen clases de teatro, capoeira, artesanía, manualidades, esgrima, baloncesto, voleibol, así como tutorías y estudios supervisados, todo con voluntarios.

Por su parte, la maestra Lourdes Torres Santos, miembro de la Federación de Maestros, llamó a las maestras y maestros a unirse al esfuerzo. “Si nos juntamos, podemos tener las mejores condiciones y el mejor sistema educativo. Pero eso está en nuestras manos. No está en manos del secretario de Educación, ni la gobernadora nueva, ni la Junta de Control (Supervisión) Fiscal. Crear las condiciones para que tengamos lo que nos merecemos, está en manos de todos. Este es el momento. Tenemos la capacidad de transformar el país para nuestras mejores condiciones de vida”, afirmó.

Brown comentó que durante el encuentro presentaron “un modelo que ha funcionado en muchas de nuestras ciudades”, donde se ha podido reunir las demandas de la gente e ir por encima de los intereses corporativos y levantar escuelas comunitarias sostenibles, como es el caso de Cincinnati, donde el 90 por ciento de las escuelas son escuelas comunitarias sostenibles en “un modelo que funciona”.

“Es un momento en el que realmente se está haciendo historia. Así que es un verdadero honor haber sido invitados a ser parte de esto”, insistió Brown, quien destacó que las protestas que acabaron con la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló son motivo de inspiración y “una lección para todos nosotros de que cualquier cosa es posible. Ver toda una nación alzarse, unida y disciplinada, te dice que cualquier cosa puede lograrse”.

El grupo aseguró que los encuentros en favor de la educación pública y el rescate de escuela continuarán, y además trabajarán en entrenamientos y adiestramientos sobre las mejores prácticas.

Fuente de la noticia: https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/nota/maestrosdelpatioydeeeuupidenderogarlareformaeducativa-1359059/

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